Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Históricos
Los capitanes del Real Madrid

Los capitanes del Real Madrid

Escrito por: Alberto Cosín15 agosto, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Historia de la capitanía madridista

El club blanco a lo largo de sus más de 118 años de historia tiene una larga lista de casi 40 primeros capitanes que han ejercido en el equipo. La antigüedad y la veteranía son los argumentos fundamentales para designar a los capitanes en las últimas décadas.

Sin embargo, en los tiempos primigenios de la entidad y del fútbol se valoraba esta causa pero también otros como la nobleza, la caballerosidad, el respeto y la disciplina para elegir al capitán. La razón es que entonces la figura del capitán traspasaba los poderes del terreno de juego y era prácticamente el jefe del equipo y también casi un entrenador ya que no existía entonces tal cargo. El capitán mandaba sobre el resto del equipo y planeaba la táctica, el estilo o el sistema a jugar en los encuentros.

El primer capitán de la historia fue también uno de los fundadores del club: Julián Palacios. El medio ejerció en varios partidos amistosos hasta retirarse para organizar el club desde dentro. A continuación le sucedió en el puesto el inglés Arthur Johnson. Al delantero (y a veces guardameta) a lo largo del tiempo se le otorgó el cargo de entrenador blanco de forma equivocada en los primeros años de vida de la institución hasta que en 2019 una investigación corroboró el error. Lo que sí es veraz es que es uno de los dos jugadores extranjeros puros de la historia madridista que ha sido primer capitán. Su periodo principal fue a finales de 1902 cuando le sustituyó José Giralt. Conocido como ‘Patache’, nació en Cuba cuando era colonia española y jugó en el Madrid F.C. junto a sus hermanos Mario y Armando. Fue un potente delantero protagonista en las victorias coperas de principio de siglo, y está considerado el primer capitán criado en el club.

Berraondo.

El segundo jugador totalmente extranjero en tener el honor de ser primer capitán blanco fue Federico Revuelto entre 1903 y 1904. El guatemalteco fue un gran delantero que aprendió a jugar en Inglaterra y en el fútbol español se ganó una enorme reputación. Tras él llegó Luciano Lizárraga hasta 1905, un centrocampista de gran carácter y personalidad, dos cualidades claves para que se le seleccionara como capitán dentro de la plantilla. A partir de 1905 y hasta 1909 la capitanía encontró estabilidad y longevidad en José Ángel Berraondo, el primer gran capitán blanco. Un defensa pionero al que admiraban todos sus compañeros por su gallardía, su nobleza y su fair play.

Tras la marcha del vasco a su ciudad natal, San Sebastián, para entre otras cosas fundar la Sociedad de Foot-Ball (germen de la Real Sociedad), la capitanía pasó por las manos entre otros de Manuel Prast, delantero y héroe en las finales de Copa de 1905, 1906 y 1907 o José ‘Chefo’ Irureta, el espigado zaguero guipuzcoano que dimitió del cargo en 1914. En ese año, en una decisión sorprendente e histórica se nombró como capitán a José María Castell, un joven que por entonces tenía 18 años. Nunca ningún primer capitán merengue fue tan lozano. Sus cambios de puesto a varios jugadores y la revolución que provocó en el plantel las llegadas de los hermanos Petit o Machimbarrena supusieron un aire fresco que pronto se certificaría con grandes títulos.

Castell.

Fue precisamente Machimbarrena el posterior capitán blanco durante un breve período de tiempo hasta 1916 cuando entró en escena Santiago Bernabéu. El medio vasco fue un futbolista muy bien considerado en todo el panorama nacional gracias principalmente a ser todo un gentleman en el campo y fuera de él. Sin embargo, su regreso a San Sebastián permitió que el futuro presidente blanco tomase las riendas del equipo hasta los años 20. Bernabéu por motivos laborales dejó la capital y se marchó unos meses a Oviedo con lo que fue obligatorio buscar a un sucesor. El almanseño participó en la decisión y se escogió a su buen amigo Juan Monjardín, un delantero formidable con un gran remate de cabeza y que tenía enorme ascendencia sobre el grupo “por su vigorosa personalidad y su fanatismo por el color blanco” como bien apuntó Bernabéu en su obituario.

Quesada.

En 1924 la capitanía cambió de manos y fue a parar a Perico Escobal. El defensa riojano comenzaba entonces a formar con Quesada una de las parejas defensivas más fuertes y rocosas del panorama nacional. De pensamiento republicano y afiliado a Izquierda Republicana, lideró a los blancos y eso le valió para ir a la selección y formar parte de la expedición en los Juegos Olímpicos de París. Su etapa duró tres años hasta que fichó por el Racing de Madrid. Es en ese momento cuando se inicia el periodo de capitanía de los Félix. Primero Félix Pérez, un interior muy completo y elegante que fue capitán unos meses en 1928 antes de su marcha también al Racing. El segundo fue Félix Quesada, toda una institución en el club blanco que ostentó el orgullo durante siete años. El defensa tiene además el honor de figurar como el primer capitán merengue en el Campeonato Nacional de Liga. En 1935 en la última temporada antes de la guerra le relevó en el cometido Eugenio Calvo. El extremo que estuvo presente en todo el ciclo ganador de las dos Ligas y las dos Copas colgaría las botas por el estallido del conflicto bélico.

Tras tres años de combates y sin apenas actividad deportiva en el club, a la vuelta de la competición la capitanía fue para Leoncito, uno de los pocos jugadores que quedaban desde el último curso 1935-1936. El medio sevillano, todo bravura en el terreno de juego vivió unas campañas complicadas en el equipo nada más terminar la posguerra y cedió el brazalete a Sauto en 1942 cuando se marchó al Real Valladolid. Sauto, jugador nacido en México DF pero también con pasaporte español era otro de los supervivientes del equipo de antes