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Descubriendo a Rodrygo

Descubriendo a Rodrygo

Escrito por: Marcelino29 marzo, 2019
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Santos FC

El fútbol sudamericano es una fuente inagotable de talento, cada año nuevas caras emergen en la latitud sur que amenazan con ser referentes del concierto internacional. Durante el pasado Paulistao un futbolista de Santos FC, de complexión menuda y con el ‘43’ a la espalda empezó a llamar la atención. Se desenvolvía en el frente de ataque con desparpajo, la hinchada del Peixe no tardaría en ilusionarse y pronto su nombre empezó a sonar junto a los de otros ilustres canteranos, también atacantes, e igualmente flaquitos:  Robson de Souza “Robinho” y Neymar Jr.

Los inicios de Rodrygo fueron muy prometedores. Ligero como una pluma, volaba sobre el verde y tenía el descaro suficiente para camuflar su edad. Aquel estadual de Sao Paulo y los primeros compases de la Libertadores fueron realmente prometedores. Especialmente su doble enfrentamiento contra el conjunto uruguayo Club Nacional frente al que anotó su primer gol en tierras brasileñas y su particular duelo con el internacional uruguayo Jorge Fucile, en el que el menudo brasileño se fajó de su adversario con toda clase de trucos y controles.

En el primer cuatrimestre de 2018 Rodrygo pudo brillar especialmente gracias a esa punta de velocidad y cambio de ritmo que le permitía ganar separación y evitar la fricción con los adversarios. El fútbol brasileño y el sudamericano tiene otro ritmo de juego, pero también las marcas son pegajosas. En cuanto los equipos fueron acoplándose y los jugadores ganando ritmo, su físico liviano se notó y con el contacto era relativamente sencillo sacarle del partido.

Aunque en sus inicios solía partir desde el sector izquierdo para garantizar la salida hacia los dos perfiles, el técnico Jair Ventura comenzó a probarle en el sector derecho, donde si bien se perdía esa posibilidad de disparo desde la media distancia, sus movimientos eran más sencillos, requería menos tiempo para ejecutar las acciones y se vio a un Rodrygo menos orientado al arco rival y más relacionado con el juego. Especialmente productiva fue su sociedad con el lateral diestro Víctor Ferraz. Rodrygo demostró en esos compases un sentido del juego bastante alto, con un buen timing a la hora de decidir si acelerar o pausar la jugada y un sentido asociativo bastante alto.

En ese segundo tramo de la temporada Rodrygo no destacó como en el primero, vimos a un jugador más cerebral y menos osado, donde los rivales encontraron mecanismos para frenarle. Sin embargo, el jugador siguió siendo importante para sus técnicos, Jair Ventura, primero, y Cuca, después.

La llegada de Jorge Sampaoli en 2019 al banquillo Peixe supone una declaración de intenciones para un Santos que aspira a comandar en el fútbol brasileño y sudamericano. En lo que a Rodrygo respecta, el técnico argentino le ha dado confianza. Sin embargo, estamos ante un reto interesante, por el choque cultural del técnico, ligado al juego de posición con la naturaleza del atacante brasileño, quien demanda mayor cuota de libertad y protagonismo en el campo, quien siente en su relación con el balón y el regate una forma de expresión (ginga).

¿Cómo juega?

Lo primero por lo que llama la atención Rodrygo Goes es por su sensibilidad con el balón. Se trata de un jugador que mantiene una relación con el cuero muy especial. Tanto su cuerpo como su control del esférico suelen ir sincronizados. Eso le permite generar ventajas tanto en la recepción (control) como en la conducción, seguramente las dos facetas en las que más destaque hoy por hoy. Estéticamente es un jugador muy agradable.

Ese primer control permite a Rodrygo manejarse bien en zonas en las que existe mucha aglomeración de pies, el balón no se le escurre y a partir de ahí gana continuidad la jugada.

Respecto a la conducción, es muy limpia y estética, cuerpo y balón corren acompasadas. Ese primer control le permite trazar tanto conducciones largas como slaloms más cortos entre rivales.

 

Hoy no puede hablarse de él como un regateador, sino como un jugador con capacidad desborde. Tiene buen cambio de ritmo y dirección, además del pie para ello, pero no posee la iniciativa propia de los encaradores, esas acciones de desborde se ven principalmente cuando la jugada lleva ritmo y activa al jugador.

Se trata de una cuestión de iniciativa, si el rival es el que opta por dar el primer paso, entonces Rodrygo encuentra vías de salida aprovechando su velocidad, la elasticidad de su cuerpo y su capacidad técnica. Sin embargo, si el defensor difiere la iniciativa y opta por flotar a Rodrygo, resulta relativamente sencillo bloquear al atacante.

Quizás sea la creatividad uno de los puntos donde más deba crecer el jugador. Su naturaleza hoy por hoy es más reactiva que propositiva. En este sentido, su juego no es especialmente agresivo. Su relación es mayor con el esférico que con el arco rival. Uno de los aspectos en los que más margen de mejora tiene es en los movimientos sin balón, a la hora de atacar espacios, hoy por hoy son prácticamente inexistentes.

 

 

A nivel de golpeo de balón, más allá de la irregularidad propia de la edad en los envíos, tiene unas condiciones muy buenas para ejecutar todo tipo de golpeos.

Ya sea en el pase corto o en largo, el balón suele poseer la precisión y la tensión adecuada. Maneja bien las diferentes superficies del pie para combinar en corto o en largo.

Fino en la definición, posee la frialdad necesaria en situaciones de mano a mano con el portero en las que destaca por su buen timing y es preciso con el interior de la bota.

Respecto al golpeo de media distancia, aunque no se trate de un jugador que esté produciendo en esas lides, tiene un golpeo seco y preciso que, entre otras cuestiones, le han valido para ser especialista en las acciones a balón parado en Santos. El potencial en este último punto es interesante. Hoy por hoy, a su golpeo de media distancia le falta adquirir potencia, pero el balón dibuja una comba y tensión adecuada.

 

Un aspecto que no puede obviarse en el apartado físico es que Rodrygo tiene 18 años y se le nota. Su físico es menudo y liviano y a la hora del contacto se aprecia. La forma más habitual que tienen los defensores de ganarle la partida es imponiéndose en el apartado físico, buscando el cuerpo a cuerpo.

Por otra parte, este físico liviano le permite volar, es un jugador con una zancada poderosa. No es tan explosivo en los primeros metros, pero sostiene la zancada muchos metros a gran velocidad.  Se trata de un jugador rápido y que domina el cambio de ritmo, si consigue ganar separación del defensor tiene la velocidad necesaria para distanciarse del marcador. Además, posee la capacidad pulmonar para sostener la carrera muchos metros.

Su cuerpo es escurridizo, a falta de fuerza-potencia para protegerse, su elasticidad le da posibilidades a la hora de evitar el contacto con el rival. Puede flexionar el cuerpo y el tren inferior de tal manera que consigue dibujar el arco suficiente para esquivar al oponente.

Rodrygo Goes es un jugador moderno que abarca diferentes registros y zonas. En su primer año entre profesionales le hemos visto actuar e interactuar de diferentes maneras y en diferentes zonas.

Si en sus inicios era típicamente un extremo izquierdo orientado a dar profundidad a su equipo a través de su zancada posteriormente ha ido alternando su posición. A mediados de 2018 comenzaron a pincharle en banda derecha hasta el punto de que, posiblemente, sea ahí donde más minutos ha disputado en su trayectoria profesional.

Rodrygo es un jugador de balón y de colectivo. Su depurada técnica y su sentido del juego le permite integrarse en cualquier circuito asociativo. Su control de balón le permite esconder el balón y tiene una buena descarga. Además, poco a poco ha desarrollado una necesidad de estar en contacto permanente con el esférico lo que le lleva a aparecer a diferentes alturas y zonas del campo, indistintamente de su demarcación inicial.

A tal efecto, el seleccionador de Brasil, Tite realizo unas declaraciones que sintetizan muy bien el fútbol de Rodrygo Goes:  "Rodrygo tiene una lucidez impresionante. Jair Ventura me dijo que parecía un jugador veterano, está maduro en la toma de decisiones. Se infiltra entre líneas, sostiene la bola, cambia la dirección, si le dan espacio, sale driblando... Es increíble cómo hace la toma de decisiones. Su juego mental es el de un jugador de 25 años, es un fútbol de asociación.”

El brasileño se siente un gestor del cuero. Si bien es un jugador enfocado al último tercio del campo, donde posee una capacidad innata para acelerar las jugadas, siente la necesidad de ordenar los ataques. Ya sea jugando como extremo izquierdo, como extremo derecho o de ‘10’, su naturaleza le lleva a participar mucho en el juego del equipo y tiene un importante sentido asociativo.

 

 

En banda izquierda veíamos un jugador más individualista, que optaba más por situaciones de uno contra uno. En esa zona del campo tiene una salida más natural tanto hacia fuera como hacia dentro. Sin embargo, ese enfrentamiento individual propicia que los defensores puedan hacer valer su superioridad física y castigarle a través del choque.

Si en la zona izquierda es donde se ha intuido el mayor potencial de Rodrygo, lo cierto es que en la mitad derecha del campo es donde se la ha visto a un nivel mayor de regularidad y continuidad en el juego. Ha sido un extremo muy equilibrado y ha demostrado capacidad de hacer daño a las defensas por fuera con el regate exterior a pesar de limitar su salida interior y una buena gestión del espacio. Se le ha visto compensar muy bien sus movimientos con el lateral, abriendo y cerrando su posición para habilitar espacios al jugador que llega desde atrás y un sentido asociativo muy alto.

Respecto a esto último, ha sido muy interesante su repertorio asociativo en el que el jugador desde la derecha ganaba posiciones interiores y daba tiempo y espacio a la subida del lateral, siendo muy resolutivo a la hora de encontrar huecos en el balcón del área.