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El Real Madrid de Odegaard

El Real Madrid de Odegaard

Escrito por: Jesús Bengoechea12 agosto, 2020
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Zidane recupera al noruego y hace soñar

Superada (o no, allá cada cual) la eliminación de Champions ante el Manchester City, llega la excelente noticia del retorno de Martin Odegaard a la disciplina blanca. A falta de oficialidad, es un anuncio que ilusiona al madridismo en una doble vertiente.

Por un lado, en lo estrictamente futbolístico, el Club incorpora a coste cero a un centrocampista superdotado en el aspecto técnico que ha sido la gran revelación del campeonato, y que incorpora a su talento natural un grado de madurez en su juego y en su personalidad forjados a lo largo de su gran temporada en la Real. Quienes le conocen, y le han visto de cerca evolucionar en San Sebastián, aseguran que es además un obsesivo del trabajo, un estajanovista que esculpe su físico con la dedicación de Cristiano Ronaldo y prolonga los entrenamientos para pulir sus imperfecciones.

Martin Odegaard con la Real Sociedad

Por otra parte, existe una esfera empresarial que es a la vez sentimental, por extraño que esto parezca, y a la luz de la cual en este retorno cristaliza mejor que en ningún otro la estrategia competitiva del Real Madrid en estos tiempos particularmente convulsos para el planeta y, en consecuencia, para el planeta fútbol. El contexto del Covid va a agudizar, si cabe, el contraste financiero entre aquellos clubes-estado que hacen impunemente campar a sus anchas el petrodólar y la vieja guardia de clubes europeos con historia y caché. Estos últimos (y en particular el Real Madrid, que es propiedad de sus socios y ni siquiera puede acudir a una ampliación de capital para captar fondos) operan en un entorno que se les hace insostenible, y donde no pueden competir con esos clubes-estado para captar el talento ya consolidado de las grandes estrellas plenamente cuajadas en el balompié europeo.

El contexto del Covid va a agudizar, si cabe, el contraste financiero entre aquellos clubes-estado que hacen impunemente campar a sus anchas el petrodólar y la vieja guardia de clubes europeos con historia y caché

Lo que sí pueden captar, por contra, es precisamente lo que Odegaard representa, es decir, las grandes estrellas en ciernes del fútbol europeo. Sucede que lo que celebramos ahora, con la llegada del noruego, no es que el Real Madrid adopte ahora esa estrategia. No. Ahora sería demasiado tarde. Lo que celebramos, precisamente, es la visión a largo plazo de Florentino Pérez, que fichó a Martin cuando aún tenía 16 años como ha fichado a Vinicius con 17 y a otros como Rodrygo, Lunin, Valverde, Kubo o Reinier en momentos igualmente precoces de sus desarrollos como deportistas. De todos ellos, Martín es el que tiene más acreditado el camino (casi) sin posible marcha atrás hacia el éxito de una carrera que se prevé estelar. Su incorporación trae consigo un refrendo de éxito que a la vez encierra sabiduría empresarial, sentido común y sensibilidad humana. No está mal para un club descabezado en lo tocante a un director deportivo.

Odegaard sale por Cristiano Ronaldo

Con Odegaard como principal novedad en cuanto a altas (el capítulo de bajas se prevé en cambio cuantioso), se atisba un Real Madrid que puede hacer valer ahora la zancada hacia el futuro que, afortunadamente, comenzó a ensayar mucho antes que el Barça, club que cuenta con algunas jóvenes promesas pero que no ha entronizado la captación de talento joven como lo ha hecho el Madrid.

Así, me permito augurar (aun a riesgo de que alguien me restriegue este artículo por la cara en el futuro) un Madrid que con algo de suerte puede hacer valer esa gran ventaja competitiva sobre el Barcelona, y procurarse una discreta hegemonía para varios años en el contexto doméstico. Europa es harina de otro costal y, si bien no renuncia a nada, el equipo de Zidane precisaría para extender esa hegemonía al continente una inyección de talento consagrado que las condiciones resultantes del Covid no permiten presagiar de manera inminente.

 

Fotografías Getty Images.