Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. La sociedad, y el fútbol como parte de ella, se han corrompido hasta tal extremo que nos encontramos en mitad de noviembre a cinco días de que comience un mundial vergonzoso por la ausencia de respeto a los derechos humanos que lo rodea y aquí no pasa nada, oiga. Nadie de quienes realmente podrían haber revertido la situación se ha posicionado públicamente con valentía, el dinero es el mejor anestésico de la moral.

Las portadas, sobre las que hablaremos más adelante, no tratan este aspecto, tampoco lo esperábamos, requiere mucha menos valentía dar el mismo espacio a los ganadores del Balón de Oro masculino y femenino que posicionarse contra unos organizadores homófobos responsables de miles de muertes, que esos sí tienen poder y nadie quiere perder lo suyo.

Tampoco hablan las primeras planas de algo que sí les afecta a ellos como medios de comunicación: Luis Enrique se hace streamer. Streamecedor.

Tuit Jesús sobre Luis Enrique streamer

Como reflexionaba ayer Jesús Bengoechea en Twitter, más allá de la opinión que tenga cada cual de Luis Enrique, la decisión de ponerse frente a una cámara y comunicarse directamente con los aficionados puede suponer un punto de inflexión en el periodismo deportivo, Jesús entiende que incluso podría ser un punto final, tendremos que ver si se confirma en el futuro, pero parece que es el camino.

Ya no solo el medio es el mensaje. El protagonista es el medio (y el mensaje), con lo que el intermediario pasa a mejor vida. Luis Enrique va a comunicarse durante este mundial directamente con aquellos que estén interesado por lo que ocurra en él sin necesidad de pasar por filtros como el de Fernando Burgos, por ejemplo, lo cual significará probablemente un aumento de la nitidez y la ausencia de interferencias.

Kroos ya hace algo similar en el podcast de su hermano, no necesita a la prensa para poner en conocimiento del mundo sus pensamientos, opiniones e inquietudes. Solo se pone delante de un micrófono tradicional cuando sus compromisos laborales se lo exigen.

Al igual que Kroos, Luis Enrique sabe que ya no necesita un medio masivo para propagar sus mensajes porque el medio es él. Además, los medios tradicionales van a seguir haciéndose eco de lo que diga Luis Enrique, por lo que el impacto de salir en ellos está garantizado.

Los tiempos avanzan aunque los protagonistas de los mismos no lo hagan, del mismo modo que internet sepultó a la mayoría de las agencias de viajes, salvo las que evolucionaron y ofrecieron un valor añadido, el paso delante de los protagonistas del deporte puede enterrar a los medios que no se adapten y brinden al consumidor un producto diferencial.

El hecho de que Luis Enrique se haga streamer, le brinda una oportunidad pintiparada para denunciar las tropelías del mundial de Catar. Lástima que no vaya a ser así porque, según él, es entrenador, no político. Se ve que entiende que defender los derechos humanos es un asunto político y no un principio fundamental de todos y cada uno de nosotros.

Sin embargo, Luis Enrique no ha tenido tantos problemas con los temas políticos otras veces. Mirad:

Tuit Emilio sobre Luis Enrique y la política

Bueno, tampoco vamos a pedirle coherencia, según sus propias palabras, es solo un entrenador.

Y ahora, como comentábamos antes, hablamos brevemente sobre las portadas del día.

Portada Marca

En Marca aparece Rodrygo a los mandos de una aeronave provista de alas, cuya sustentación y avance son consecuencia de la acción de uno o varios motores, o sea, un avión. En la entrevista que le realiza Juan Castro, Goes desea que muchos madridistas vayan con Brasil por ellos (él, Vini y Militao). Es bastante probable que eso suceda. Hay mucho aficionado que no comulga ni con la forma ni con el fondo de esta selección ni de quien está al mando de ella ni de quien elige a quien está al mando de ella.

Portada As

As ha escogido a mismo protagonista que Marca, Rodrygo hace doblete, pese a que, como nos contó ayer Tomás Guasch en La Galerna, hay que dice que Rodrygo pega, que Rodrygo es poco más que un pendenciero. Sí, sí, leed aquí.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo opta por otorgar su portada a un señor mayor que llegó a ser un futbolista diferencial, de los mejores de la historia, que afirma que van a pelear por el mundial. Él lo hará andando.

Portada Sport

Y dejamos para el final el frontispicio del diario Sport. Dos señores mayores y un puñado de chicos jóvenes bajo el grito de ¡a por todas! Más parece la exclamación de un grupo de adolescentes hormonados de 1984 antes de salir un sábado por la noche a ligar que un puñado de futbolistas, exfutbolistas y familiares del seleccionador.

Pasad un buen día.

Una primera idea de la muerte

 

Como nos han robado el fútbol para llevárselo a un enorme cementerio y jugar allí, sobre miles de cadáveres, un mundial aberrante, yo me he propuesto, en lo que dure el hurto, recordar los mundiales que he vivido. Los mundiales del verano, los mundiales que se jugaban antes: buenos y malos, aburrido, notables y mediocres, los que seguí con mucha pasión y los que no me importaron casi nada. En suma, mis mundiales, los mejores mundiales de la historia del mundo, porque fueron los míos.

De la primera Copa del Mundo que guardo recuerdos, recuerdos de verdad y no vagas referencias entre la imagen y el sueño, es de la de 1994: el decimoquinto Mundial de fútbol de selecciones nacionales, disputado en los Estados Unidos de América entre los meses de junio y julio de hace veintiocho años. A la mitad de ese Mundial yo cumplí seis años. Mi padre sacó al patio la tele de la cocina: eran los veranos de la sequía, que empezó más o menos cuando nació mi hermano, un año largo antes. Luego han venido más sequías pero para mí aquella siempre será diferente, el modelo de todas las sequías, porque oía hablar de ella a mis mayores con un tono dramático un poco desasosegante que yo no entendía. Con aquella sequía llegaron a mi casa, para quedarse, además de mi hermano, las botellas de agua mineral, en paquetes de seis, que siguen reponiéndose más o menos cada tres o cuatro días, y un enorme bombo de plástico gris. Mis padres lo pusieron en la azotea para que cada vez que nos cortaran el agua corriente pudiéramos, por lo menos, lavarnos, beber y cocinar.

Como nos han robado el fútbol para llevárselo a un enorme cementerio y jugar allí, sobre miles de cadáveres, un mundial aberrante, yo me he propuesto, en lo que dure el hurto, recordar los mundiales que he vivido

Como digo, durante ese Mundial de Estados Unidos yo cumplí seis años y mis referencias futbolísticas todavía eran vagas, incipientes. Era del Madrid porque mi padre nos decía que teníamos que serlo, pero el Madrid apenas era nada todavía, unos hombres de blanco con tendencia a hacerme llorar en confusas noches europeas. Sin embargo el color blanco ya era la nota predominante, el elemento identificativo, lo que se me quedó en la habitación interior de mi cabeza. Unos hombres de blanco luchando por abrirse paso en la jungla de mi aturullada percepción del mundo. Por supuesto, la idea de España o de selección nacional no tenía todavía ningún sentido para mí: mi padre me ponía a ver los partidos de España y para mí era como seguir viendo al Madrid. Puede que mi recuerdo más intenso relacionado con la selección datara de un año antes, más o menos, del partido que España, con diez jugadores, le ganó en Sevilla a Dinamarca, la campeona de Europa. En aquel partido Hierro marcó el gol de la victoria y debutó un portero que era del Madrid, Cañizares. Para mí, todo aquello pertenecía a un mismo todo, en mi mente era indisociable una cosa de la otra.

Gol Hierro a Dinamarca 1993

Aquel Mundial fue el de los horarios extravagantes. Las veladas se alargaban hasta la noche, que en la provincia de Cádiz, a esas alturas del año, no llega hasta casi las once. En mi patio se montaba un chisgarabís de cuidado: a través de la reja de la ventana que de la cocina daba hasta él, mi padre alteraba los nervios de mi madre moviendo un cableado absurdo, quitando y poniendo cosas hasta que por fin el enorme armatoste negro y abultado de la tele, un tubérculo catódico, quedaba más o menos bien sobre una silla, en perpendicular con la gran puerta falsa, la puerta por donde entraban en casa motos, bicicletas y hasta coches. Una puerta que mi padre dejaba abierta y por la que, cada vez que había un partido, se asomaban los niños de la calle, todos mayores que yo, arremolinándose en lo más parecido que he vivido a las historias que me contaban mis mayores de cuando ellos eran pequeños y el barrio se juntaba en la única casa con televisión para ver las películas de Jon Vaine. En aquel patio yo oía a mi padre vejar a un tal Clemente sin saber muy bien por qué. Del verde yanqui que salía por la tele, un verde oscuro y surcado a rayas extrañas que sólo existe allí, en los campos de football adaptados al soccer me vienen flashes: un tipo de azul intenso marcando un golazo y corriendo desaforado hacia la cámara, gritando, al que mi padre también vejaba y del que oí hablar mucho todo el tiempo, bajo el nombre de Maradona, y un negro calvo que iba de verde y del que se decía que era muy viejo, Roger Milla, y el amarillo dorado de los brasileños.

Olí la muerte por primera vez en el Italia-España del codazo a Luis Enrique

Con seis años difícilmente se puede tener una idea cierta del mundo más allá del estrecho círculo que forman tu padre, tu madre y tus hermanos. Incluso tus abuelos y tus tíos son caras recurrentes con las que a duras penas se establecen afinidades. El amor suele llegar después, con el conocimiento. Al principio, además del verbo, sólo existe la necesidad: de amparo, de nutrición y de seguridad. Ni el Madrid ni España tenían sentido por sí mismo para mí. Eran ideas inseparables de la nebulosa con la que intentaba agarrarme a las cosas, subirme al vehículo de la realidad, que circulaba a mi alrededor a toda pastilla. Lo que sí empezó a cobrar un sentido aún difuso pero ya tangible, reconocible, fue la muerte. La olí por primera vez en el Italia-España del codazo a Luis Enrique.

Codazo Luis Enrique Tassotti

Como digo, de la selección española me llamó poderosamente la atención que jugara de blanco. Por eso, el día del Italia-España, yo iba apasionadamente con España. Apasionada e infantilmente, con esa irracionalidad fanática e ingenua del niño. Los españoles eran los nuestros, que además iban de blanco, como el Madrid, que para mí empezaban a ser los míos. En mi corazón, aquella tarde en Boston jugaba el Madrid. Y el Madrid perdió.

No perdió de cualquier manera. Perdió y lo hizo atrapado para siempre en dos situaciones que en mi alma impresionable dejaron una huella definitiva: el codazo a Luis Enrique y el fallo de Julio Salinas. En cierto modo, ambas acciones son dos categorías distintas de injusticia, dos versiones del destino fatal. Luis Enrique jugaba todavía en el Madrid y para mí era una cara que conocía, una cara que identificaba como propia. La había visto más veces, como la de Fernando Hierro. Sabía a qué atenerme con ella. De repente, en medio del partido, tras una pausa, en la tele salió esa misma cara llena de sangre, un borbotón que le manchaba la camiseta blanca. Vi a Luis Enrique agitarse enloquecido ante la cara imperturbable del árbitro, señalándose la nariz, de la que manaba un líquido oscuro, como el que sale de los muslos de los toreros cuando los empitonan en el ruedo. Creo que es la única vez que he visto a mi padre dolerse por Luis Enrique, reclamar justicia para él. Con seis años, la evidencia de lo incorrecto, del mal, era para mí tan clara, estaba tan a la vista de todo el mundo (¡un hombre con la nariz rota, rota por culpa de la alevosía de un contrario!), que el hecho de que el árbitro se negara a castigar al infractor me perturbó muchísimo. El mal campaba a sus anchas por la faz de la Tierra y los encargados de administrar la ley, de ejecutarla y de proteger, con ello, la pureza de la lid, la justicia, eran cómplices de esa impunidad.

Los españoles eran los nuestros, que además iban de blanco, como el Madrid, que para mí empezaban a ser los míos. En mi corazón, aquella tarde en Boston jugaba el Madrid. Y el Madrid perdió

Un poco después, un tipo con coleta al que odié largo tiempo desde entonces, Roberto Baggio, marcaba el 2 a 1 para Italia. Zubizarreta (otro santo de la devoción en la sacristía del odio de mi padre) tenía que haberle hecho penalty, eso se comentaba en el patio de mi casa, todos se mostraban de acuerdo con gravedad y pesadumbre, era la ley de Dios para mí, en definitiva. De inmediato, Julio Salinas, que era una espiga alta doblada por el peso del viento y de la Historia, se encontró, sin que nadie supiera cómo, totalmente solo delante del portero italiano. A partir de ahí aprendí también qué significaba picarla: todo el mundo, en mi patio, estuvo igualmente de acuerdo en que Julio Salinas tuvo que haberla picado por encima del portero, pero en su lugar golpeó el balón con flojedad, cobardemente, sin brío, sin ganas. Más adelante, de mayor, también he visto a futbolistas mucho mejores y más importantes que Julio Salinas golpear el balón de esa manera, con miedo, en la hora de la verdad, del mismo modo que me he visto a mí mismo, en circunstancias de la vida equiparables a ese momento supremo de empatar un partido al final del tiempo reglamentario en unos cuartos de final de la Copa del Mundo, pegarle a la pelota como aquella tarde le pegó Julio Salinas. De lo que deduzco que el miedo a la muerte es una impresión profunda y perdurable que aparece de pronto en la vida de los hombres, casi siempre muy al principio. Llega sin que nos demos cuenta, como una corriente de aire cargada de otoño en mitad de una tarde de agosto, algo que nos deja fríos por dentro, a solas con la lóbrega infinitud del caos de la vida. Aquella tarde España, para mí el Madrid, perdió 2-1 y yo descubrí el fatalismo al que nos aboca la fría indiferencia de los hombres y el inexorable poder del azar, que lo mismo da que quita.

Fallo penalti Roberto Baggio

Unas semanas después, en el mismo patio, me quedé hasta el final viendo la primera final de la Copa del Mundo de mi vida. El Italia-Brasil fue un partido extraño, de una violencia subterránea, agónica, que también quedó indeleble en mi retina. El tipo de la coleta padeció lo mismo que Julio Salinas la tarde anterior en Boston. Fue a tirar el último penalty y los gemelos se le encogieron de miedo. La mandó a las nubles y los brasileños, que yo escuchaba por todas partes que eran los mejores de la historia, como el Madrid, ganaron por fin un Mundial después de tanto tiempo. Yo no lo sabía pero aquella Copa del Mundo de Romario y de Bebeto sería para ellos lo que un poco después, para mí, la Séptima Copa de Europa del Madrid. Nunca más regresaron las tardes de fútbol a mi patio, pero tampoco se me fue de dentro la sensación de soledad a la que estamos abocados por nuestra propia existencia. Ya nunca más la luz de la cocina protegió del todo en mitad de la noche.

 

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Rodrygo pega

 

Sí, pega. Luego se lo cuento. Sí, sí: Rodrygo. Es la última. Rodrygo pega. ¿Consecuencia de un calendario interruptus?  Puede. La verdad es que sí se hace raro empezar una semana sin comentar cuántas veces provocó Vinicius al prójimo y esas cosas que nos hacen compañía. Una de ellas, si el Madrid dejó o no su puerta a cero. Otra es que a Benzema apenas le hemos visto y el pueblo no ha rugido. Que prioriza el Mundial, que Carletto dice que no, que lo peor en su caso va a ser presentarse sin ritmo alto de juego y que si no apareció fue porque no ha estado bien… Oigan: Benzema que haga lo que le dice su sóleo, bíceps, tríceps, esternocleidomastoideo. Siempre sospeché que el cuerpo humano tiene exceso de músculos. Ya volverá. Como el Madrid, que estar, lo que se dice estar, del todo no ha estado. Tampoco el equipo de baloncesto. Curiosa coincidencia. Estarán cuando toque. Tranquilos. Otra cosa es que le dejen estar, pero eso ya lo sabemos.

Y eso: Rodrygo pega. Y hemos vivido las primeras eliminatorias de la Copa y sin VAR. ‘Quícir’ sin líneas, con abrazos en cuanto entra la pelota, sin imágenes que aparecen o no: ¡qué excitante! Fútbol a pelo. Lo cual confirma que, además, el VAR es un preservativo roto, luego peligroso y nada aconsejable.

El VAR es un preservativo roto, luego peligroso y nada aconsejable

Nos cuentan que tantos partidos y muchos en campos rudimentarios imposibilitan la presencia del Gran Ojo Que Todo Lo Ve. Claro. Si se escapan imágenes en el Bernabéu, donde los días de partido hay más cámaras que en Alcalá-Meco, no vean lo que podría pasar en, pongamos, campo del Diocesano Cacereño y que en Zaragoza me perdonen. Pura razón de espacio. No hay VAR y todo fue muy normalito, empezando por las caras de árbitros y asistentes que aparecieron más relajadas, liberados del grito en el pinganillo:  ¡espera que parece que hay media uña adelantada, le ha dado en el meñique izquierdo, el portero se ha movido un milímetro y cuarto! Por cierto, que al compás de todo esto pregunté a uno de los responsables de las obras en el Bernabéu y fue peor.

—Oiga, ¿del nuevo estadio se seguirán escapando imágenes? Una cosa tan moderna…

—En el sector del campo donde ataque el Madrid, me temo que sí.

—Jo.

En plena lucha por convencer al mundo de que Vinicius es un indeseable, la última nos traslada a que Rodry es un pendenciero, no sabría decirles si más o menos que su paisano: dejémoslo en parecido. Una X. Rodrygo pega es la última. ¿Ven como el Madrid sigue entreteniendo incluso sin jugar?

Muchas emociones congeladas hasta el domingo, día que Qatar y Ecuador jugarán el primer partido del Mundial. Sensacional. Lo habían puesto el lunes 21 a las once de la mañana y finalmente será el domingo 20 a la cinco, la hora de la verdad taurina. Al tío más antifútbol del mundo no se le ocurre inaugurar así el gran torneo de selecciones. Qatar-Ecuador. Invitan a tomárselo todo a coña desde el pitido inicial. Yo me he hecho con un traje qatarí, masculino, ya me verán. Y busco un espantasuegras en Amazon. ¿España? Bien. Estoy preparado para todo: irnos a casa a la primera y jugar la final. Ya iremos hablando. Me aburre hablar de la lista, imagino que a ustedes más. Iremos hablando, ya digo.

Ahora voy con Rodrygo. Tras lo de Fali, y lo de Baillu y otros, dicen que corre por ahí un video de acciones casi delictivas del delantero madridista, por todos conocido como un tipo peligroso dentro y fuera del campo imagino que también. No he tenido ocasión de verlas, luego si tienen ustedes noticia les agradecería que me las pasaran. No vale la violencia de su cabezazo al City y lances parecidos, que nos conocemos. Gracias.

Rodrygo y Modric

En plena lucha por convencer al mundo de que Vinicius es un indeseable, la última nos traslada a que Rodry es un pendenciero, no sabría decirles si más o menos que su paisano: dejémoslo en parecido. Una X. Rodrygo pega es la última. ¿Ven como el Madrid sigue entreteniendo incluso sin jugar? También está algo que me descubrió Israel G. Montejo en La Galerna y sigo descollonado: Vinicius ha visto más tarjetas que Gavi en lo que va de temporada, 13 de agosto-10 de noviembre. Vini, 3 - Gavi, 2. Un histórico triunfo por la mínima que tiene su explicación: una vez les conté que al Madrid le habían pitado dos penaltis a favor en el Camp Nou en 28 años. Fue cuando hace un par lo señalaron y trasformó Ramos, y la explicación que me dio en impagable noche radiofónica un señor del llamado estamento arbitral fue… casualidades de la vida. ¡Jaaaaja!

Rodrygo pega. dicen que corre por ahí un video de acciones suyas casi delictivas. No he tenido ocasión de verlas, luego si tienen ustedes noticia les agradecería que me las pasaran. No vale la violencia de su cabezazo al City y lances parecidos, que nos conocemos

3-2. Vinicius, 3 amarillas y 44 faltas recibidas y Gavi, 2 y 34 cometidas. Otra casualidad, sin duda. Relájense. Céntrense en el Mundial que la cosa empieza apasionante, como les he contado, e irá ‘in crescendo’. Ríanse, hagan como yo. El otro día me encuestó un colega argentino. Una de las preguntas era quién oteo será el jugador del campeonato. Le dije que Valverde. Dudé si le encabritaría más decirle que el Pájaro o Vinicius, un uruguayo o un brasileño. Opté por Fede. Parece que lo publicará.

Vinícius y Valverde

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El comportamiento del Real Madrid de baloncesto en las dos últimas semanas induce a la tranquilidad. A pesar del traspiés de Zaragoza, las convincentes victorias en Milán y frente al Efes revelan la mejoría de un grupo que suscitó alguna controversia por su comienzo irregular. Más conjuntado, arropadas sus líneas con la fiabilidad del pasado y la mejora de las novedades, este remozado Madrid invita a mirar al futuro con optimismo.

Los equipos que cambian entrenador y jugadores sufren un periodo de adaptación variables. El verbo sufrir se adapta muy bien a esta situación y al Real Madrid, que siempre es mirado con lupa y así se mira a sí mismo. Me dirán que Chus Mateo ya terminó la temporada como director en el banquillo y tan cierto es como que estoy escribiendo estas líneas. Ocurre que el curso pasado tomó la brújula de un equipo encarado al norte, al que probablemente retocó el rumbo con ligereza.

Chus Mateo

Sin embargo, cuando uno se convierte en el principal responsable desde el inicio, tiene que dejar su impronta, lo que implica el cambio de posiciones tácticas, incluso de principios ideológicos.

Esto último era lo que se antojaba más difuso al observador, cubierto el juego del equipo por una dispersión que ocultaba el propósito del juego. No era fácil distinguir los referentes ni la finalidad de lo que se hacía, ni siquiera la voluntad del entrenador. El equipo se movía por el impulso del talento individual, más que por el planteamiento de una finalidad concreta.

Más conjuntado, arropadas sus líneas con la fiabilidad del pasado y la mejora de las novedades, este remozado Madrid invita a mirar al futuro con optimismo

Por eso, lo más destacable de los partidos reseñados fue observar a un equipo centrado en sus preferencias, ordenado en los momentos complejos. Así, Sergio Rodríguez desobstruyó un juego atascado en Milán, generando con su ingenio oportunidades para sus compañeros. Con él en pista, el Madrid jugó algunos de los mejores momentos de la temporada y enderezó su rumbo para ganar en una de las canchas más complicadas de Europa.

También Poirier recordó sus mejores partidos como madridista frente al Efes, con 13 puntos y 5 rebotes en 16 minutos. Quien apenas tiene altibajos es Deck, imperturbable en su rostro y rendimiento, uno de los pilares de su equipo, como Tavares, impresionante en su dominio de los tableros, al que sólo le sobra algún gesto de protesta a destiempo.

Deck Efes

El equipo ha mejorado su defensa, con toda probabilidad por la vuelta de Hanga, hombre clave en el extraordinario final de temporada pasada. Se observa la confianza de Mateo en este núcleo decisivo, por esa inclinación humana a preferir lo conocido. El entrenador ha decidido que los nuevos tienen que ganarse los minutos con su acierto y, de momento y salvo Musa, reparte entre ellos sus minutos con cautela. Aun así, van mostrando su utilidad, y Hezonja se muestra más centrado en su papel de forma progresiva.

En definitiva, el equipo ha mejorado con la vuelta de los lesionados, aunque esta circunstancia ponga a Mateo en la difícil tesitura de distribuir minutos entre muchos jugadores de gran calidad. Sobre todo, porque de la exactitud de la calibración dependerá el éxito del grupo.

 

Fotografías: @RMBaloncesto

Buenos días. El domingo pasado a las 21:25 solo algunas personas de su familia conocían a Iván Alejo, de presunta profesión futbolista. Antes de las 21:31, en cambio, la cosa cambió sustancialmente, cuando medio planeta fútbol y parte del extranjero se preguntó quién demonios sería aquel tren de mercancías descarrilado, de inenarrable estilo capilar, que en el segundo 45 del Real Madrid-Cádiz, en una jugada intrascendente, arrollaba a Vinicius con una violencia inusitada, haciéndose acreedor a una cartulina como mínimo amarilla que el colegiado Soto Grado ventiló con un “sigan, sigan”.

—Pero ¿quién es ese cafre?

Que la gente se pregunte quién es alguien es el primer escalón de cara a que empiece a conocérsele. En ese sentido solo cabe felicitar a Iván Alejo, quien a medida que transcurría el partido iba haciéndose más y más familiar para el espectador a cuenta de obleas del más variado pelaje, la mayoría sobre Vinicius. No llegó a la vesania agresora de su compañero Falete, que casi le revienta un tímpano de un puñetazo a Rodrygo, pero anduvo ahí ahí.

A Falete, al fin y al cabo, tampoco le conocía nadie hasta el susodicho puñetazo, hasta el punto en que puede que la frágil memoria del portanalista le juegue una mala pasada y en realidad no se llame así. El hecho es que su fama, la de Falete, creció y creció también a medida que ascendía el minutaje del encuentro. Y no digamos cuando esté concluyó y el sujeto tuvo sus cinco minutos de gloria warholiana contando en la radio sus soplamocos.

Ya ha vuelto a la normalidad y el Real Unión de Irún se los acaba de cepillar a ambos, a Alejo y a Falete, de la Copa de su Majestad el Rey. Alejo y Falete son los nuevos Maffeo y Raíllo, malos con saña y sin brillo, de quienes nos habló en este artículo Jesús Bengoechea tras aquel previo acoso y derribo contra Vinicius desde las filas del Mallorca. Ni a Falete ni a Alejo me digas que me asemejo.

Proliferan los Raíllos y los Alejos. Los árbitros les consienten (es más, regañan mucho a Vinicius por no obsequiarles con flores cada vez que le fostian) y los medios les ríen la gracia, dotándoles de una especie de popularidad cortoplacista de chichinabo. Decíamos que la de Alejo creció a medida que descerrajó sus remoquetes contra Vini. Pero terminó de consolidarse en el postpartido. Mientras su inseparable Falete recibía su correspondiente sesión de baño y masaje en la Cope (que sin duda Maffeo y Raíllo escucharían desde Mallorca como quien escucha una radionovela erótica), Alejo se despachaba con este trino.

Tuit Alejo falta respeto Vinícius

—Seño, seño, Vini me ha dicho cosas feas.

—Pero ¿tú le has hecho algo?

—Nada. Solo le he reventado ambas espinillas por delante y por detrás, le he sacudido con partes del cuerpo con las que no sabía que se podían dar hostias y le he dejado temblando la caja torácica hasta el jueves santo.

—Y, si le haces todo eso, ¿no te parece normal que en algún momento se revire, sobre todo si el árbitro no le protege?

—¿Cómo dice, seño?

—Digo que, si tu propósito es dar hasta en el carnet de identidad desde el minuto uno, ¿no te parece que debes estar abierto a la posibilidad de recibir alguna palabra más alta que otra, todo ello en el supuesto de que sea verdad que Vinicius te dijo alguna cosa fea?

Alejo no contesta a la seño. Alejo no parece muy espabilado. La gente le conoce mejor desde que puso ese tuit, pero la gente es muy suya y quiere saber más. Es por eso que la gente se ha metido en twitter, esa hemeroteca implacable, y ha encontrado a lo largo de los años una serie de exabruptos antimadridistas del sujeto que revelan una catadura moral discutibilísima. La más sangrante de todas procede del 2013, cuando Alejo era un chaval. Hay gente, no obstante,  que no necesita cumplir años para envilecerse, sino que viene vil de serie. De nacimiento, digamos.

¿Os parece que sin duda exageramos? ¿Os parece que deberíamos ceñirnos a la línea irónica empleada hasta el momento, en lugar de subir el voltaje de las palabras?

Ya nos diréis si se puede.

Era el 30 de abril de 2013 y el Real Madrid acababa de morir en la orilla tras nadar ante el Borussia Dortmund. Acababa de quedarse fuera de la Final de la Champions de ese año a pesar de poner en juego toda su épica. Durante la semana se había apelado al espíritu de Juanito para lograr la remontada tras haber caído 4-1 en Alemania.

Quizá no tengamos derecho a haceros vomitar el desayuno por culpa de lo que Alejo tuvo a bien (?) comentar en twitter sobre la eliminación madridista… y sobre el propio Juanito.

Tuit de Alejo sobre Juanito

Este es el nivel, amigos, de Alejo el tipejo. Así, con este respeto a los muertos (por muertos de legendarias carreras cuyo brillo jamás podrá soñar con igualar la carrera de mierda de Alejo), se desempeña el que luego pide respeto por parte de rivales a los que forra a guantazos y patadas.

Valiente pedazo de mierda nos has salido, Alejo. No sabemos si nos explicamos suficientemente bien.

Cuando la gente le recriminó su tuit, ved con qué sincero arrepentimiento se expresó (?) el muy cerdo, o como se diga.

Respuestas tuit Alejo sobre Juanito

Y este es Alejo, estimados amigos. Una oración por la salvación de su alma pútrida, por favor. No va a estar fácil: su espíritu es aún más grotesco que su peinado.

Por lo demás, hoy también tenemos portadas, aunque a nadie interesen.

Pasad un buen día.

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Endrick es un futbolista brasileño que cumplió 16 años en julio y no puede jugar en Europa hasta que tenga 18 años, hasta la temporada 2024-25. El jugador es un objetivo del Real Madrid que figuraba en la lista de Juni Calafat desde que jugaba en las categorías inferiores del Palmeiras, club donde ya milita en el primer equipo y se ha proclamado campeón dejando su impronta, porque Endrick es un jugador muy especial, con una fuerza, una calidad y un golpeo excepcionales para un chico de 16 años.

El Real Madrid, después de una deliberación y de observar que otros clubes empezaban a preguntar por este futbolista, ya ha tomado la decisión de acometer la operación. Según ESPN y Fabrizio Romano, los equipos mejor colocados para pujar por Endrick son el PSG y el Chelsea. Precisamente cuando se filtró el interés del PSG se reactivó el del Madrid. ESPN Brasil informa que el PSG realizó una oferta de 45 millones al Palmeiras que fue rechazada, pero que planea subirla hasta los 60 millones de euros, que es la cláusula que firmó Endrick en la renovación de este verano con el Palmeiras, y debería ser el precio tope del jugador. Es extraño este movimiento a largo plazo del PSG, que suele ser un equipo actúa más a corto.

El Real Madrid, después de una deliberación y de observar que otros clubes empezaban a preguntar por Endrick, ya ha tomado la decisión de acometer la operación

El Chelsea también apuesta fuerte por el brasileño, incluso se comenta que Thiago Silva está tratando de convencerlo. Si solo pudiese elegir entre jugar en la Ligue 1 o en la Premier, Endrick preferiría esta última opción, algo completamente lógico.

Según ESPN, Madrid y Barça se encuentran detrás de la escena a la espera de movimientos. Pero de acuerdo con mi información, el Madrid no se encuentra a la espera, sino que está negociando con el Palmeiras. Además, al parecer el Madrid lo está haciendo con una sensación de calma, como si estuviera convencido de que la operación está en sus manos.

Me comentan que el Madrid sabe perfectamente que la operación puede acabar en torno a los 60 millones, aunque va a intentar rebajarla todo lo posible. Lo que se estarían negociando son las condiciones de pago, etc. Lo más importante, según está información, es que el entendimiento del Real Madrid con Endrick sería total. Es decir, el jugador estaría encantado de jugar en el Madrid si este se pone de acuerdo con el Palmeiras.

Por lo tanto, estos movimientos tanto del PSG como del Chelsea no preocupan en exceso al Madrid en cuanto a la voluntad del jugador, pero sí pueden obligarle a acelerar la operación porque el Palmeiras se encuentra en una situación complicada y querrá cerrar un acuerdo económicamente lo más ventajoso posible cuanto antes.

Endrick estaría encantado de jugar en el Madrid si este se pone de acuerdo con el Palmeiras

El Madrid se habría puesto ya de acuerdo con Endrick en las condiciones de su contrato y la fecha de incorporación. Otro aspecto que habría terminado de convencer al brasileño es que ni Haaland ni Mbappé han firmado con el Madrid este verano. No es lo mismo para el futuro de Endrick incorporarse a un equipo con Vinícius, Rodrygo, Mbappé y Haaland, más Benzema, que solo con los brasileños y el francés ya en proceso de retirada. Esto condiciona mucho.

Endrick conduciendo el balón

Cuando un jugador traza los objetivos de su carrera ha que tener en cuenta muchos aspectos: qué necesidad de él tiene el equipo que le va a fichar, por lo tanto, qué hueco hay para él, dónde va a entrenar, dónde va a desarrollar su vida, si la ciudad y el país le gustan, cuál es la trayectoria del club que le va a contratar con los jugadores jóvenes, y algo muy importante; qué plan hay con él si las cosas van bien (lo ideal) y si no salen como se esperan.

En este sentido, Endrick ve cómo ha tratado el Madrid a Rodrygo y a Vinícius y cómo han evolucionado estos. También observa el caso de Reinier, que no ha funcionado como se esperaba, pero aún así el jugador ha podido elegir destino según ha querido y se le ha respetado su voluntad, a la vez que sigue manteniendo la esperanza y la posibilidad de jugar algún día en el Madrid, por lo que no puede reprocharle nada al club blanco.

Es probable que el Mundial acelere las negociaciones, el hecho de no tener el Madrid el foco en la competición le permite dirigir las energías a estos objetivos. Incluso no sería extraño que en cualquier momento se anunciase el acuerdo, aunque no hay que olvidar que la competencia existe y es dura.

 

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Buenos días, amigos. Nos han hurtado los domingos. Un domingo sin fútbol es como una boda sin novios, como amigos sin cerveza, como un mundial sin derechos humanos, como una selección con un entrenador que se pone de perfil ante un mundial sin derechos humanos. Y, por desgracia, hasta dentro de siete domingos no volveremos a catar el fútbol de verdad, el del Real Madrid. Nos espera una travesía por el desierto más larga que la vida laboral de Jordi Hurtado.

Hay alternativas para aliviar el mono blanco, como los paseos, la lectura, la práctica del coito, el vino, el cine o la música. Podemos escuchar a David Bowie, por ejemplo, mientras ojeamos las portadas patrias del día. Y así, al son del duque blanco, tomamos el diario Sport del revistero que hay junto al sillón en el barbero.

Portada Sport

Tras leer el titular, imaginamos la pregunta: ¿se transformará el Barça en sociedad anónima? Laporta debió de responder algo parecido a “oh, no, yo no lo haré. No hemos perdido el control. Estás frente a frente con el hombre que salvó al Barça de la ruina gracias a las palancas”.

Por esas casualidades de la vida, en esos momentos canta Bowie:

Oh no, not me

We never lost control

You're face to face

With the man who sold the world

Laporta, the man who sold the world, el hombre que vendió el mundo por unos instantes más de Barça.

Dice Laporta en Sport que su razón de ser como presidente es mantener el actual modelo de propiedad, pero no especifica si de propiedad del Barça o suya, matiz importante para discernir si se pretende el bien del club o el propio. Aunque conociendo a Laporta y sabiendo como sabemos todos que la única salida para el Barça es la sociedad anónima, podemos decir que Laporta anuncia hoy en Sport la desaparición del F. C. Barcelona, como ha tuiteado Jesús Bengoechea.

Tuit Jesús desaparición Barça

Las palancas —es decir, la venta del mundo— han salvado al Barça de la ruina. En eso estamos de acuerdo con Jan, pero es necesario aclarar que lo han salvado por un año. We can be heroes, just for one day. La venta de patrimonio ha supuesto un ingreso equivalente al aumento del límite salarial. Sin esta inyección PUNTUAL el Barça es deficitario, sus gastos ordinarios siguen siendo mastodónticos, lo que lo mantiene Under Pressure, la masa salarial no solo no se ha reducido respecto a la época de Bartomeu, sino que ha aumentado de 560 a 654 millones de euros. Por ponerlo en contexto, es la segunda más alta de la historia del Barça, por debajo de la de la temporada 18-19. Plantillas que ganaron el triplete, las de los Golden Years, cobraban menos que esta que no ha ganado absolutamente nada.

Como el leitmotiv vital de Laporta es el dinero, entiende que la Superliga es una opción más interesante que el modelo actual y asegura que supondría unos 300 millones de ingresos anuales. Es decir, una fuente de dinero sostenible para que no sean necesarias las palancas, o sea, vender patrimonio, que es finito y se acaba, como la vida. Is there life on Mars?

Decía Jardiel Poncela que “Patrimonio en un conjunto de bienes; matrimonio es un conjunto de males”, por lo que la enajenación de patrimonio supone casarse con la ruina, tomar el mal camino, el que conduce a la enajenación mental.

Además de estos asuntos, Laporta afirma en Sport que la salida de Piqué la ha decido él (nada que objetar) y está motivada por un tema deportivo (ejem).

Todo esto lo leemos con un Laporta que nos observa como riéndose de nosotros, como desternillándose de que aún alguien le crea. Y es así porque sabe que da igual lo que haga o deje de hacer, sabe que tiene colocado a Roures que con una mano les ingresa dinero en el banco y con la otra sirve y oculta imágenes al VAR. Sabe que tiene a Tebas haciendo malabarismos no solo para evitar que caiga el Barça, sino para que gane y de ese modo impulsar su Liga y que el señor azul pueda seguir aumentando su salario año tras año.

Dejamos Sport en el revistero, el barbero ya nos ha cortado el pelo y se dispone a arreglarnos la barba. El hombre se desahoga, está asfixiado con el aumento de los gastos ordinarios de su negocio, dice que a él no le permiten funcionar con las deudas del Barça, que a él no lo rescata nadie, que se siente un paria, y que encima ahora le quitan a su Real Madrid varias semanas para que unos cuantos se enriquezcan con la celebración de un mundial que pisotea los derechos humanos.

Más razón que un santo.

Cogemos el Marca.

Portada Marca

Anuncio de detergente de Robert Lewandowski. “España juega bonito y además es muy eficaz”, dice el polaco mientras ase una bandera de su país. Nadie lava más blanco, le faltó decir.

Observamos que el bueno de Javi Clemente está apoyado en la parte superior del diario y dice: “Cuando la falta de respeto es de los periodistas nunca pasa nada”. Si no la leísteis en su día, recomendamos la entrevista que le realizó Jesús Bengoechea recientemente.

Suena Ashes to Ashes y tomamos el As.

Portada As

As ilustra su portada con Antonio II el Egregio (Antonio I es Kroos). Rüdiger dice que “Estrés es lo que se siente en África. No saber qué vas a comer mañana”. Cuando realmente sabes de qué va la vida y no eres un nene burgués mimado que ora se divierte haciendo negocios y jugando al fútbol, ora se retira en mitad de temporada, no te planteas la dicotomía Real Madrid o Barça porque no ha lugar a tal.

Mientras tanto, el barbero se ha hartado, ha cerrado la barbería y está vendiendo los instrumentos de trabajo. Nos regala el Mundo Deportivo cuando salimos del establecimiento deseándole toda la suerte del mundo.

Portada Mundo Deportivo

Cuando creíamos que nada podía ser peor que un domingo sin Real Madrid, vemos a Jordi Alba en la portada del diario de Godó sentado en una silla con mirada de abuelo gagá. Aprovechamos que pasamos junto a una churrería para comprar media docena de churros y en lugar de tirar el diario a la porra lo utilizamos para envolver el desayuno.

Nos despedimos recordándoos que está muy feo bajar a las casetas de los árbitros a recriminarles su actuación. Can you hear me, Major Jan?

Pasad un buen día.

Vamos a decirlo una vez más. Y lo vamos a hacer porque es nuestro deber: en LaLiga hay un gravísimo conflicto de intereses. Una competición justa, honrada, si se me permite utilizar una palabra que desgraciadamente ha caído en desuso,  no puede permitir que Jaume Roures sea juez y parte: avalista y dueño del 25% de Barça Studios (ha invertido 100 millones de euros en su adquisición) por un lado y director general del grupo Mediapro, la empresa que comercializa internacionalmente los derechos televisivos de LaLiga, hace la realización de los partidos y surte de imágenes al VAR, por otro. Creo que es muy sencillo de entender.

El control de las imágenes polémicas, las repeticiones, los planos y de todo aquello que se emite o censura en los partidos de LaLiga, depende exclusivamente de Mediapro. Si eres dueño de un club que participa en una competición no puedes ser dueño de una empresa que puede influir en sus resultados. Es así de sencillo. Esta denuncia de La Galerna, una más dentro de la desinformación a la que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación cuando están obligados a tratar estos temas, no tiene que ver con el encendido debate que hemos vivido estos días con la agresión a Rodrygo ni con otros parecidos sufridos anteriormente, tiene que ver con la honradez de la que hablábamos antes y con la inexistente ética de una competición que permite estos cuestionables comportamientos.

Una competición justa, honrada no puede permitir que Jaume Roures sea juez y parte: avalista y dueño del 25% de Barça Studios por un lado y director general de Mediapro, la empresa que surte de imágenes al VAR, por otro. Creo que es muy sencillo de entender

Hace unos meses, cuando se destaparon los audios entre Piqué y Rubiales para llevar la Supercopa de España a Arabia Saudí, vivimos algo similar. Kosmos, la empresa de Gerard Piqué, fue la que realizó la millonaria operación. Estábamos ante un clarísimo conflicto de intereses entre Luis Rubiales, el director de esa competición, y un jugador en activo de uno de equipos que iban a participar en ella.

La RFEF puede hacer negocios con quien quiera, tiene a su disposición miles de empresas para incrementar su patrimonio y beneficiar a todo el fútbol español. Es libre. Lo que no puede hacer es negocios, independientemente de que estos sean más o menos rentables, con Piqué (o con Ramos, Simeone o Florentino…) No puede hacer negocios con nadie que participe o tenga relación directa con la competición. Tener que explicar algo así solo se justifica desde su ignorancia (algo difícilmente creíble) o desde su capacidad para vivir de espaldas a la realidad.

Rubi&Geri y el conflicto de intereses dorado (para ambos)

Las palabras de Rubiales, que en lugar de dimitir inmediatamente, se dedicó a hablar, en una surrealista comparecencia, de su “gorra”, procedencia (“Soy de Motril”), “melena rubia” y “piernas partidas”, mostraron con toda su crudeza el delirio de muchos de los dirigentes deportivos:

"En el plano ético y el posible conflicto de intereses... cada uno tiene su propia moral y su propia ética, somos 47 millones de españoles. En la RFEF no nos regimos por nuestro código ético personal, en la RFEF tenemos un código para ello”.

¿En qué mundo viven? ¿Nos toman por tontos o es que realmente somos tontos por aguantar esta podredumbre en el deporte?

¿En qué mundo viven? ¿Nos toman por tontos o es que realmente somos tontos por aguantar esta podredumbre en el deporte?

La única manera de acabar con cualquier tipo de suspicacia es evitar estas situaciones. Establecer códigos o leyes en el deporte que se cumplan estrictamente y no sean papel mojado. El que sea o no sea legal, el que haya un código absurdo que fomente, por hartazgo, artículos como este, es lo de menos. No es ético. Y el deporte debería serlo siempre, en el terreno de juego y fuera de él.

Uno se levanta con Qatar, un mundial corrupto al que todas las federaciones, obviando la falta de derechos humanos, van a acudir sin mostrar ni un mínimo reproche; desayuna con más de 5 años sin que el juicio a Villar, el anterior presidente de la RFEF acusado de corrupción, se celebre; y se acuesta con Roures haciendo doblete entre la realización de los partidos y su gestión del Barcelona. Aquí hablamos de desesperanza, de hastío, lo de “madridismo y sintaxis” es circunstancial, no tiene nada que ver con ningún equipo y tiene que ver con todos, con la limpieza de las competiciones, con el dinero, con la corrupción y, sobre todo, con la inocencia y la pasión de volver a vivir el fútbol como en un patio de colegio.

 

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Hace ya 53 artículos bajo el seudónimo de Amiguete Barney (y 74 portanálisis también, pues nuestro protagonista pertenece al selecto colectivo de portanalistas de esta santa casa), me fijé en la incisiva y memoriosa escritura de Rafael Gómez de Parada. Lleva todo ese tiempo regalándonos su arte con generosidad, y ha decidido que ya es hora de que el nombre suplante al nick. Rafael es economista y trabaja como Director Financiero de la división de Servicios de Sacyr, pero su carácter polifacético le impide quedarse quieto, en muchos casos literalmente, como se verá. Entre otras cosas Rafa escribe, corre y escribe sobre lo que corre. Como prueba, su libro recién publicado, “Volver al asfalto”, que tendré el honor de presentar junto a él el lunes 14 de noviembre en Pangea (Príncipe de Vergara 26, en Madrid capital).

Volver al asfalto

No es el primer libro que publica. En el 95 publicó con Temas de Hoy La universidad me mata, un libro para la colección de narrativa de humor El Papagayo, que muchos recordaréis porque allí escribieron Iturriaga, El Gran Wyoming o Gomaespuma. Después realizó dos autoediciones para recaudar fondos para unos proyectos solidarios en Bolivia y Ecuador. Este último lo contó en un artículo que los galernautas eligieron como el mejor del año, En busca del madridista perdido en el valle del Chota. Uno de esos libros explicaba varios proyectos de diversas ONG en la zona, y le dio pie a acceder a la Fundación Real Madrid, de donde salió su debut como entrevistador en este portal (La Fundación Real Madrid en la mitad del mundo).

Libros Rafael Gómez de Parada

Lo que nos trae ahora es un proyecto de otra naturaleza, pero no por ello menos atractivo. Se trata de un libro de vivencias como maratoniano, lo que en su caso entronca inevitablemente con la literatura de viajes.

Rafael Gómez de Parada

¿El maratón como excusa para el trotamundismo?

Sí y no, supongo. El libro no habla solo de los maratones en sí, de las carreras que he tenido la suerte de correr por el mundo (18 maratones, 11 países diferentes), sino que me centro más en las ciudades, en la parte turística o en la curiosidad por lo que veo mientras recorro esos maravillosos sitios cerrados al tráfico y abiertos solo para nosotros. Y hablo mucho de las sensaciones y de todo lo que pasa por tu cabeza, no solo en esos momentos, sino también en los meses de entrenamiento previo. Esa es la época más complicada y ahí estoy dándole vueltas al coco siempre. Así, se convierte en excusa para el trotamundismo, pero también para el galernismo. Mientras entreno escucho podcasts (como El Radio de Richard Dees, entre otros), otras veces música y en ocasiones ideo o escribo mentalmente los post para mi blog o para La Galerna. Sobre todo le doy vueltas al coco cuando el sinvergüenza del editor de La Galerna me encarga algo. Recuerdo, por ejemplo, el artículo de la prima de Monchi o la Carta abierta a Tite. Puede que sea una versión madridista del Murakami runner y meditabundo: me ponía a correr con buena música y le daba vueltas a la manera de plantear una falsa entrevista a la prima de Monchi o al psicólogo del síndrome de Paulo Futre.

¿Cuándo comienza “Volver al asfalto”, suponiendo que los libros comiencen en algún momento?

El libro comienza en París el 29 de febrero de 2020. Yo estaba recogiendo el dorsal para el medio maratón que iba a correr con mis hijos al día siguiente, y se suspendió por ese virus de China que ninguno nos tomábamos en serio. Allí vi el último partido que se jugó en el Bernabéu en mucho tiempo, el Madrid-Barça del 2-0 y el gol de Mariano, donde escribí “París bien vale un Clásico”. Y el libro termina con el capítulo del maratón de Madrid 18 meses después, que también conté aquí (La Galerna en el maratón de Madrid) y en el que, por cierto, os anticipé que terminaba un libro y comenzaba otro maratón, el de la búsqueda de editor. Durante ese tiempo pasaron muchas cosas en mi vida, al igual que en las de tantas personas, y en cada capítulo voy dejando un pequeño recuerdo de lo que ese año y medio supuso en mi caso: lesiones, familiares afectados por el covid, limitaciones para todo. El título “Volver al asfalto” representa ese tesón, la perseverancia, la disciplina, todo lo necesario para volver y terminar de nuevo un maratón.

Mientras entreno escucho podcasts (como El Radio de Richard Dees, entre otros), otras veces música y en ocasiones ideo o escribo mentalmente los post para mi blog o para La Galerna. Sobre todo le doy vueltas al coco cuando el sinvergüenza del editor de La Galerna me encarga algo

Tienes una posición importante en una empresa destacada y, hasta la fecha, habías mantenido el anonimato. ¿Por qué “salir del armario” ahora?

La publicación del libro me parece un momento idóneo para asociar mi nombre al de ese Amiguete Barney que de vez en cuando os envía artículos sobre fútbol y sobre muchos otros temas, siempre con sentido del humor, o al menos lo intento. Y gracias a La Galerna el nick de Barney había adquirido cierta popularidad que ahora me puede ayudar. Por otro lado, me da bastante pereza el mundo de las redes sociales en todo lo referido a los llamados haters, gente a la que le encanta polemizar o insultar sin argumentos. Yo no tengo ningún problema en debatir de manera respetuosa, lo que no tengo es tiempo y desde luego no voy a perderlo en discusiones absurdas.

Me has dicho varias veces que, aunque en La Galerna lo más parecido a una carrera que hemos visto en nuestra vida sea la de Setién como ganadero, tu libro te resulta muy galernauta, y además estoy de acuerdo, pero ¿podrías explicar de qué manera lo es?

Cuando conocí La Galerna me encantó porque no hablaba solo de fútbol y baloncesto, o del Real Madrid, sino que de repente me encontraba artículos de cine, de música, de literatura, de autores nacidos antes incluso que el club que no sin cierta sorna La Galerna adoptaba como madridistas. Mi libro utiliza la excusa de los maratones para hablar de muchas otras cosas: de música, de cine, de la familia, el paso de la edad, la voz interior que nos acompaña… Todo encaja si se hace con estilo y buena sintaxis, como reza vuestro lema.

Rafael Gómez de Parada Café

¿Puedes explicar al lector de La Galerna por qué el recorrido de la maratón de Madrid ha sido sin duda trazado por un madridista?

Sí, se me ocurrió la última vez que corrí aquí en Madrid. Nada más empezar la carrera pasas junto al Bernabéu y estás radiante, pletórico, las piernas te responden. Por el contrario, cuando pasas junto al Calderón, sobre el kilómetro 36, tu cuerpo está como el estadio: puro escombro. Y tras todo el sufrimiento, como si de una remontada de Champions se tratara, terminas eufórico junto a Cibeles. Todo esto no puede ser casual, sino diseñado por un madridista. Sin duda.

Las descripciones de las ciudades que recorren el libro (o que el lector recorre contigo tratando de mejorar su tiempo de una a otra) resultan de una viveza encantadora, desde la colosal Roma a la anodina —en el recorrido de su maratón — Atenas, pasando por el New York de Sinatra. ¿Cuál ha sido tu aproximación a la hora de enfocar la narración de tus vivencias al trote en lugares tan dispares?

Para hacer amena la lectura, he tratado de asociar una característica a cada ciudad, y así no me centraba tanto en mi carrera, sino en lo que podía interesar al lector: Roma representa la belleza, Atenas es la historia, Nueva York y toda la pasta que se mueve, Praga y la cerveza, Berlín y el muro, Zaragoza y el agua…

Cuando conocí La Galerna me encantó porque no hablaba solo del Real Madrid, sino de cine, de música, de literatura. Mi libro utiliza la excusa de los maratones para hablar de muchas otras cosas: de música, de cine, de la familia, el paso de la edad, la voz interior que nos acompaña… Todo encaja si se hace con estilo y buena sintaxis, como reza vuestro lema

En todo momento dejas claro que no es un libro de instrucciones para correr maratones, es más, ponderas que te consideras autodidacta y que no sigues al cien por cien los consejos de curtidos corredores que han escrito al respecto. Esa heterodoxia es uno de los agrandes atractivos de “Volver al asfalto”, que no tiene pretensiones en ese sentido. ¿Estás de acuerdo?

Sí y no. El maratón es una prueba muy exigente que conviene respetar. Escribo mucho sobre la importancia del entrenamiento y la preparación previa. En el libro hablo con gran respeto de otros autores que han tratado el tema: Chema Martínez, Christopher McDougall, Murakami, Javier Serrano… Lo que ocurre es que no tengo tiempo o ganas para seguir todos los consejos (como dormir de ocho a diez horas o dejar la cerveza) y nunca utilizo el último material técnico de moda. Por todo ello, quizás, no he logrado bajar de las tres horas y media, pero me ganan pocos a la hora de disfrutar la prueba.

Como experiencia propia, ¿cuál ha sido el más enriquecedor de los maratones que has corrido? Y (no tienen por qué coincidir) ¿cuál es tu capítulo preferido?

No sabría qué decirte. Nueva York es el top, el sitio al que todos los maratonianos debemos acudir, pero por ejemplo, disfruté muchísimo en Roma, el primero que corrí en el extranjero. O en Budapest, una maravilla de recorrido. Y quizás el más enriquecedor en lo personal fuera el de Sunshine Coast, en Australia, porque mis hijos me acompañaron la primera mitad, disfruté al compartir 21 kilómetros con ellos. Mi capítulo preferido quizás sea San Petersburgo, donde se me ocurrió contar historias de la ciudad según pasaba por sus principales lugares.

En el libro haces varias referencias al fútbol y al baloncesto, y su aparente incompatibilidad con el entrenamiento de un maratón, ¿cómo se combinan deportes aparentemente tan distintos?

Me encantan los deportes de equipo, te aportan mucho, buen rollo, amigos, tercer tiempo, no quiero renunciar a ello. Y al final todo consiste en mantener un buen tono físico. Correr maratones me ha ayudado a seguir jugando al fútbol durante muchos años, hasta pasados los cincuenta, y quizás la dureza del fútbol me ha fortalecido para no haber sufrido casi lesiones en las carreras de fondo. Eso sí, los golpes de ambos deportes no ayudan cuando tienes que rodar una hora o más.

El Barça está vendiendo patrimonio futuro para mantener unos costes recurrentes enormes. La deuda del Madrid está asociada a un activo como el Bernabéu que generará una fuente adicional de ingresos. La deuda a corto y largo plazo de ambos es totalmente distinta, pero a veces te viene algún imberbe de esos que escriben todo en minúsculas, sin tildes, ¡sin la coma del vocativo!, y te dice que estudies economía

Cambiando de tercio, cuenta a los galernautas, desde tu posición de economista acostumbrado a codearse con presupuestos millonarios, qué sientes cuando algún tuitero compara las situaciones financieras de Madrid y Barcelona, como si tuvieran algo que ver.

La empresa en la que trabajo factura unos 1.000 millones de euros anuales, que es una cifra similar al presupuesto del Real Madrid y el Barça. La ignorancia es atrevida y he leído cada estupidez en Twitter que no merece la pena ni entrar a discutir. El Barça está vendiendo patrimonio futuro para mantener unos costes recurrentes enormes, con una masa salarial desorbitada. La deuda del Madrid está asociada a un activo como el Bernabéu que generará una fuente adicional de ingresos. La deuda a corto y largo plazo de ambos es totalmente distinta, pero a veces te viene algún imberbe de esos que escriben todo en minúsculas, sin tildes, ¡sin la coma del vocativo!, y te dice que estudies economía. En fin, no me molesto en contestar.

¿De qué modo tu condición de economista ha condicionado algunas de tus aportaciones a La Galerna?

De un modo u otro, he terminado trayendo a La Galerna todo lo que me rodea en la vida, incluida mi profesión. Escribí un artículo sobre la Bolsa y las temporadas de fútbol (Volatilidad madridista y blue chips azulgrana), y otro nada más firmar una operación financiera en mi empresa que nos trajo como locos durante meses. No fue una palanca, aunque el importe no esté muy lejos de las palancas laportianas. Son tantas las obligaciones, garantías cruzadas, requerimientos, etc. que se me ocurrió que podían ser aplicables al puesto de entrenador del Real Madrid y escribí unas particulares Obligaciones contractuales de Hacer y de No Hacer.

 

Entrevista: Jesús Bengoechea.

Buenos días, amigos galernautas. Se aparcó la Liga, se acabó la tregua. Ahora sí.

Agárrense porque no se va a hablar de otra cosa. Ya están aquí, que musitara espeluznante la pequeña Caroline camino del televisor de Poltergeist, los fantasmas rojigualdas que dirán cualquier cosa (Roja-Coja-Moja-Soja) con tal de no decir España. En todo caso, la veda para ese patriotismo balompédico de salón que hace sudar de ansia viva la calva de Míster Chip ya está abierta. Es tal el tiempo de viscosos halagos y generosas lisonjas que cualquier día nos presentan a Jordi Alba atravesando la pasarela Cibeles de Emidio Tucci o a Resurrección dando un pase clave en un McDonalds antes de hacerse un supersize a su menú.

El que avisa no es traidor, ya nos lo dicen todos, nos van a dar mucha guerra.

Portada As

El primero, Luis Enrique, el novio en la boda, el niño en el bautizo, el macarra a la salida de una discoteca, que ayer al mediodía nos dejó una nueva lección de valors i humilitat, seguramente aprendida y adquirida durante su estancia en can Barça en la que se autodefinió como el mejor seleccionador sobre la faz de la tierra. Y parte de la Vía Láctea, añadimos nosotros.

No estuvo tan bravo sin embargo cuando tuvo la ocasión de afear a sus anfitriones vestidos como tarros de mermelada su absoluto desprecio a los derechos civiles de unos cuantos colectivos o las infernales condiciones laborales impuestas que han costado miles de muertes entre quienes han levantado sobre el desierto los estadios mundialistas. Soy seleccionador, no político, regateó en corto Lucho mientras convocaba al decimocuarto extremo. Pardiez, esperábamos algo más que la de Pilatos para ser tan chulo y/o el mejor sobre la faz de la tierra.

Allí estarán todos en cualquier caso bailando la conga en el desierto al ritmo de la pandereta del jeque. Poderoso caballero es don Dinero. Nos hurtaron el Mundial en verano y nos mangaron la Liga en invierno, pero no apreciamos a Javier Tebas romperse la camisa y/o quemarse a lo bonzo frente a ACS para protestar porque el Mundial liquida a las Ligas nacionales. Al hasta antes de ayer cabrero en los baldíos catarís que ahora preside el PSG, por ejemplo, tan preocupado él por el ecosistema liguero europeo, tampoco se le ha oído decir esta boca es mía. Por la cuenta que le trae que se le acaba el chollo.

Mou tenía una palabra para todos ellos: hipócritas.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Mientras tanto, en los païssos asistimos con nuestro pasmo habitual a la tradicional conversión patriótica de payeses e indepes por el més que una selecció. Ya lo dice el diario de Godó, grande de España: son unos listos.

Atendamos al ejemplo de nuestro amigo imaginario: Oriol Tarradellas, natural de una pequeña masía de Girona. Oriol, hijo de la Montse y el Jordi, es un indepe de barretina enroscada, admirador del tridente Mas-Junqueras-Puigdemont y ávido lector de periodismo de investigación del Sport, se envuelve ahora en la Roja porque van siete del Barça.

Podrían ser los siete magníficos, pero también las siete plagas de Egipto.

Lo que ha unido el fútbol espanyol, no lo separe el madridista (San Barto 19, 3-12).

Portada Marca

Marca cierra este particular desfile de la Legión con el soldado Pedri en su primera plana. Sorprende que se nos presente en portada, no solo con ese aíre de seminarista perdido en un lupanar, sino en mangas de camisa con el frío que hace.

Afortunadamente para Pedri este Mundial de la ignominia se juega en el desierto. Que no se olvide las chanclas que la arena quema mucho por esos lares, no vaya a ser.

En definitiva y ante la tórrida turra del desierto catarí que se avecina, donde por cierto los camellos gozan de mayores derechos que la comunidad gay, uno no puede sino persignarse y tratar de ver el the bright side of life por el que tatareaba crucificado el bueno de Brian de los Monty Pyhton.

Desde esa perspectiva sólo nos queda rezar —si nos deja el jeque—, porque la artillería mediática y la maledicencia sobre el verde de unos y otros dejen de apuntar al malvado Vini, El Provocador, el que se come a tus hijos mientras te duermes viendo el Chiringuito.

Sólo nos faltaría que la España de (casi) Todos cayera eliminada ante Brasil con gol de Vinicius Junior en el minuto 93.

Apocalipsis Now sería entonces una película de Disney.

¡Feliz día, amigos galernautas!

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