Las mejores firmas madridistas del planeta

Los infaustos meses de verano en los que el Madrid, ese acompañante vital tan necesario, nos deja a merced de la alienante rutina propician reacciones insospechadas. Uno deambula apático, un punto irascible, incapaz de soportar con elegancia el pegajoso calor, con una leve sensación de ausencia acaso un tanto vergonzosa. En ninguna otra época se antoja tan deseable el irrisorio soma de la prensa deportiva, y en ningún otro momento ésta aporta contenido de menor enjundia. De modo que termina resultando inevitable perderse en abstracciones y soliloquios un poco absurdos, estirando cualquier detalle mínimamente noticioso, como canes famélicos que roen un hueso sin demasiado atisbo de tuétano.

Sí he de admitir que hay algo que va a provocar la llegada del polaco a la ciudad condal. Se trata de una inevitable punzada de melancolía. Porque Robert siempre se dejó querer

La —no por anunciada menos sorprendente— llegada de Lewandowski al Barcelona, por ejemplo, se convierte así en un debate amplificado acerca de la viabilidad de las cuentas culés, de su huida hacia adelante con la venta de patrimonio, de las reglas del límite salarial y los diferimientos… En mi caso, confieso mostrarme ajeno respecto a tan apasionantes disquisiciones; aunque sí he de admitir que hay algo que va a provocar la llegada del polaco a la ciudad condal. Se trata de una inevitable punzada de melancolía. Los humanos solemos caer en la trampa de juguetear con los “y si…”, y Lewandowski, durante muchas temporadas, constituyó para el madridismo un atisbo de una promesa futurible; una expectativa ciertamente inconcreta, sí, pero con ese componente paliativo que nos aportan los espejismos consistentes en una puerta abierta. No hace falta ser tan neurótico como Julia Roberts en La boda de mi mejor amigo para sentir un pinchacito cuando el paso del tiempo limita nuestras posibilidades. Porque Robert siempre se dejó querer, igual que el personaje de Dermot Mulroney en la mencionada película hasta que decide casarse con Cameron Díaz, e incluso los egos menos frágiles y vanidosos lamentan perder la posibilidad de una alternativa cómodamente instalada en el subconsciente.

Lewandowski

Un análisis racional, no obstante, no debe permitir excesivos duelos. Nunca las condiciones materiales y de oportunidad fueron del todo propicias para la incorporación del polaco. Desde luego, no con la presencia de Cristiano Ronaldo en la plantilla, pero ni siquiera ahora. No solo porque uno sea tan benzemista que hasta destacaría por ello en mitad de Lyon, no es el único motivo. El crecimiento de los brasiniños, arriesgadas apuestas del club que el año pasado al fin empezaron a dar frutos auténticos, supone un argumento de peso para contraindicar la llegada de semejante gallo, que modificaría decisivamente el reparto de los roles. En todo caso, podría discutirse el papel de Hazard, pero objetivamente habrá que admitir que Lewandowski difícilmente abandonaría su estatus de estrella en Baviera para partir desde el banquillo. Y este repaso en busca de un hueco en la línea atacante del Madrid nos lleva a la otra patata caliente del verano, de momento sospechosamente silenciada. Hablo, claro está, del futuro de Marco Asensio.

Con Asensio, la afición se debate entre una venta que obligue al club a fichar otro atacante o la concesión de la última oportunidad, aun a riesgo de permitirle una marcha gratis y un poco por la puerta de atrás el próximo junio

El mallorquín representa uno de los mayores enigmas blancos del último lustro. Sus inicios fulgurantes, marcando goles —¡y qué goles!— en todas y cada una de las competiciones en las que debutaba —desde aquel zurriagazo al Sevilla en la Supercopa de Europa hasta aquella limpieza de telarañas en el Camp Nou en la otra Supercopa, pasando por sus estrenos en Liga, en Copa y en Champions— lo convirtieron en la promesa más sugerente del panorama español. Y, sin embargo, nunca terminó de cuajar. Sus violentos disparos, chispazos tan impresionantes como esporádicos, nos obnubilaban lo bastante como para pasar por alto, al principio, la falta de continuidad. La boca se nos abría tanto tras cada golazo que la maniobra mandibular de cierre tardaba lo suficiente como para darle tiempo a inventarse el siguiente truco, después de varios encuentros de sesteos poco aceptables. Aunque, poco a poco, el confeti dejó paso a cierto runrún. La coartada de la juventud le sirvió para justificar un tercer año, el que se preveía como el de la consagración, verdaderamente decepcionante, y el verano previo a su examen final se rompió el ligamento de la rodilla, permaneciendo 330 días en el dique seco. Su vuelta lo consolidó como un futbolista irregular, alguien que no acababa de encontrar su sitio y que daba la sensación de que tampoco se torturaba mucho buscándolo, aferrado a un arma singular que provocaba un punto de inquietud en la grada al mantenerlo en el banquillo: “¿estaremos desperdiciando una pierna izquierda tan valiosa?”. Por desgracia para Marco, desde entonces hasta hoy se ha demostrado incapaz de disipar esas dudas.

Las notas del Athletic, 1 - Real Madrid, 0

A falta de unos meses para concluir su contrato, la afición se debate entre una venta que obligue al club a fichar otro atacante o la concesión de la última oportunidad, aun a riesgo de permitirle una marcha gratis y un poco por la puerta de atrás el próximo junio. Parece el tipo de culebrón que se alarga durante todo el estío y revienta cualquier viso de planificación deportiva razonable. Personalmente, dado que de nuevo se enfrentan el corazón y la cabeza en esta diatriba, asumiré la decisión que se tome sin excesiva crítica. Al fin y al cabo, llegados a este punto, me conformo con que el Madrid vuelva de una vez por todas y nos rescate de estos ensimismamientos veraniegos más desasosegantes que productivos. Para que luego hablen, ay, de la falta de humildad del madridismo.

 

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El Barça, un catalán atípico. Y Lewy, un fenómeno

 

Como el Madrid da poco más que los buenos días, a lo sumo la foto de Tchouaméni y Rüdiger —¡oh, qué hombres! — la cosa informativa la acapara el Barça. Bueno, el Madrid también ha dejado otra foto, Hazard chutando con depurado estilo y pose potente. Anda que como…

Hazard verano 2022

De la movida barcelonista me sorprenden dos cosas: el club quiere cumplir la Ley y lo bien relacionado que está Laporta en el mundillo futbolero. En otros es el rey, en este la verdad es que también domina. Veamos.

Leo y escucho a mucha gente escandalizarse con los fichajes culés, los realizados y los que vendrán: Koundé, Marcos Alonso, Azpilicueta y Bernardo Silva. Una deuda tremenda, unas pérdidas lo mismo y mira, cada día fichan algo. Choca incluso a los propios. El muchacho De Jong puede cavilar: “o sea, os traéis a Raphinha y Lewandowski por más/menos 130 kilos y sus respectivas nóminas… ¿y el que tiene que salvar al club soy yo?”.

El lío que han montado provoca situaciones confusas a las que obliga la Ley, la de nuestro fútbol digo. Porque si fichan todo eso, y pueden hacerlo si cumplen con lo establecido y en ello están, deberán buscar otro De Jong al que pasaportar para inscribir a los nuevos. Que a eso están obligados.

Una deuda tremenda, unas pérdidas lo mismo y mira, cada día fichan algo. Choca incluso a los propios. El muchacho De Jong puede cavilar: “o sea, os traéis a Raphinha y Lewandowski por más/menos 130 kilos y sus respectivas nóminas… ¿y el que tiene que salvar al club soy yo?”

No quiero pensar que supusiera vender a uno de los jóvenes llamados a dejar en pañales a Messi, Iniesta e incluso Ladislao Kubala. Habría desmayos e incluso, me temo, defunciones. Puede que finalmente alguien pague, no sé, 50 kilos por Umtiti y/o Braithwaite y la cosa se suavice. Eso u otro invento. Veremos.

Las famosas palancas son legales. Y un mecanismo que permite reflotarte cumpliendo la Ley. Lo cual es noticia en Cataluña y no veo que se destaque por ahí. No, no es frecuente que entidades, instituciones, montajes varios del lugar se ajusten a algo tan conveniente, como a menudo engorroso, que es cumplir con el Estado de Derecho. Lo normal, si atendemos a la costumbre del poder catalán, y el Barça lo es, sería ciscarse en todos los juegos limpios, controles, recomendaciones, sentencias y más fruslerías y fichar lo que le apeteciera sin despeinarse. El Barça es eso, un catalán atípico.

Laporta y Raphinha

Choca, sí, sí. Pero es que la ley le permite hacer lo que está haciendo: vender patrimonio para seguir viviendo. Primero debió arruinarse, lo cual tiene mucho mérito. Lo consiguió y tratar de emerger se lo permitirá lo que en su día aprobó nuestro fútbol y rige para todos. Cuadre usted sus cuentas, que son impresentables, y éste es el camino.

Decidió vivir al día y autoponerse zancadillas, algunas por 25 años. Gastar y endeudarse (más). Objetivo: volver a pintar algo aquí y en Europa, tratar de recuperar ingresos perdidos vía patrocinadores, encontrar nuevos… Ganar. En el fondo es lo de siempre: quiere ser el Madrid.

¿Apuesta discutible? Sí, claro. Estas situaciones límite —o casi, pues siempre les quedará convertirse en SAD— generan discusiones mil. Pero lo que intenta hacer es legal, acertado habrá que verlo. Ya, ya: lo de tratar a De Jong como apestado choca con los ‘valors’, pero las milongas ya se sabe que un día explotan.

Decidió vivir al día y autoponerse zancadillas, algunas por 25 años. Gastar y endeudarse (más). Objetivo: volver a pintar algo aquí y en Europa. Ganar. En el fondo es lo de siempre: quiere ser el Madrid

No caigan en la trampa sobre que esto no se le permitiría a otro club y que el Barça tiene el viento a favor. No aquí. Y tampoco está Franco para dar su OK a cinco recalificaciones y construir otro Camp Nou, por ejemplo. El truco de ahora está en que las joyas de su abuela valen mucho dinero. Más que las de otros clubes, de buenísimas familias pero de menos posibles: la vida.

El Barça se ha ido al Monte de Piedad 8.0, esos grupos de inversión y similares, Sixth Street y tal, que siempre ganan. En el caso particular de los derechos de la tele, cada año y durante un cuarto de siglo. Entonces, el año de gracia de 2047, Ansu Fati tendrá 44 tacos. Y Piqué, 60. Pues eso.

Que el Barça acepte cumplir la Ley es un gran golpe. Y otro, lo bien relacionado que está. El agente de Lewandowski, de nombre Pini, es un gran amigo del presidente Laporta, tanto que fueron socios se cuenta por ahí. Veinte millones dice que se lleva el hombre, Pini, no Laporta, por comisionar en la llegada del polaco.

Pini Zahavi agente Lewandowski

Y Deco, buen pelotero en su día, lleva los asuntos de Raphinha y es muy amigo del propio Laporta y de su excuñado. Con relaciones así no hay fichaje que se escape. Vamos, suerte tiene el Madrid de que el entorno de Vinicius, Modric o Courtois no pertenezca al círculo de amistades laportianas. Florentino debería recuperar a Bale, Jovic y Pepe Pirri para juntar once la noche de la Supercopa con el Eintracht.

Lo de Lewandowski, Lewy para los íntimos, es extraordinario. El Bayern cobrará 50 millones más 10 por objetivos nada difíciles de alcanzar como que el Barça dispute la Champions estos próximos años. Si con su temporadita pasada acabó subcampeón… 60 kilos, o sea. Su agente se lleva 20. Y él un contrato por cuatro años, hay quien dice que el cuarto será opcional, a razón de 23 millones brutos anuales. Con 34 años el próximo 21 de agosto. Sí, Lewy es un fenómeno. Y Pini y Laporta y el Bayern, más.

 

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Buenos días, amigos. Bienvenidos todos al pseudogalacticismo de Jan Laporta. For the benefit of Mr. Kite there will be a show tonight on trampoline, and of course Henry the horse dances the waltz. Citamos a los Beatles porque ni John puesto hasta las cejas de LSD pudo concebir lo que estamos viviendo en Can Barça, amics, donde el que no haya dinero no quiere decir que no haya ganas de tener buenos jugadores, maduritos algunos, sí, pero buenos, para qué negarlo. Entre ellos Robert Lewandowski.

Portada Mundo Deportivo

Una cosa que no está a la altura del neopseudogalacticismo de Jan y sus amigos es el Photoshop. Pensábamos que esta herramienta había mejorado, la verdad. Qué manera tan cutre de pegar el gepeto del polaco sobre una camiseta del Barça, aunque en el fondo esta chapuza armoniza perfectamente con el aire de irrealidad que envuelve todo.

Portada Sport

En Sport, al menos, no vemos burdos montajes fotográficos, sino una imagen real del delantero a punto de coger el coche que presuntamente le va a llevar a Miami, ahí donde está concentrado el Barça y a donde no ha podido ir Xavi Hernández a causa de sus paseos por el lado salvaje del eje del mal. “Quiero ganar títulos con el Barça”, confiesa Robert antes de subir al vehículo. Nos habrían sorprendido más unas declaraciones en sentido contrario. “Voy a hacer todo lo posible por no comerme un colín”. Eso sí habría sido digno de Lennon puesto hasta las trancas de alucinógenos, aunque mucho más divertido, no nos engañemos.

“El Barça tuvo problemas, pero es un club con un potencial increíble”. Por supuesto, llama la atención el tiempo verbal. TUVO problemas. Se conoce que se han acabado. Se han volatilizado. Al carajo con nuestros problemas, Dude, como le dice John Goodman a Jeff Bridges antes de liarla parda en El gran Lebowski. Y lo cierto es que todo hace indicar que es verdad. Que los problemas son cosas del pasado.

Vamos a tratar de explicar por qué lo son, o parecen serlo.

El Barça, amigos, es demasiado grande para caer. Como Bankia. Como Lehman Brothers. De manera que han activado la palanca financiera de Sixth Street y ahora pueden fichar.

—A ver. Si reciben liquidez a base de vender activos (que es lo que han hecho con sus derechos de TV), antes de fichar raphinhas y lewandowskis tendrán que pagar lo que deben a sus acreedores, ¿no? Que deben 1500 millones, oigan.

Pues eso es lo que dictan la lógica y la ética, queridos amigos, pero no la realidad. La realidad es que el sistema necesita al Barça o cree necesitarlo, y en vista de eso le ha administrado su clemencia. No le reclama nada y le da permiso para fichar, con la idea de que en un futuro, con los ingresos que teóricamente generarán sus nuevos fichajes, pueda hacer frente a sus pagos. El Barça lo sabe y se jacta de ello de manera bastante repugnante, con su entorno permitiéndose incluso cachondearse del actual campeón de España y de Europa porque ellos tienen a Lewandowski y nosotros no, chincha rabiña. El Barça se sabe demasiado grande para caer, le dejan fichar por serlo y se pavonea ante el espejo como el compañero del cole que ya tenía pelos y se paseaba en bolas por el vestuario antes de la clase de gimnasia.

—Mirad qué pelánganos, chavales. Os debo pasta a todos y me la sopla, con lo que os debe de molestar que me la sople. Mirad qué palanca he activado y ved pasar el dinero que os corresponde en buena lid que va para pagar no se sabe cuánto aún (se sabrá, se sabrá) al Bayern y al agente de Lewan, a la sazón (ejem) amigo íntimo de Jan. Ved, ved desfilar los billetes y pensad que otra vez, el día menos pensado, serán para vosotros. Os los debemos, es un decir. La palanca (y tiene todavía más pelos que esta) es no pagaros. Esos papeles que enseñáis fueron cosa de Barto, no nuestra. Ese contrato que te sacas de la manga, Frenkie De Jong, es cosa del pasado, coge el avión a Manchester y no rechistes.

Y así con todo.

Dentro de la magnanimidad del sistema para con el Barça, destaca la magnanimidad del Real Madrid, que contempla al club catalán como un aliado para la Superliga al que tampoco interesa ver caer. En el afán de salvarlo, y también de evitar que Jan firmara el acuerdo con CVC del archienemigo Tebas, el Madrid ha cogido de la mano al Barça, lo ha sacado del pozo, le ha dado un caldito caliente y le ha llevado de la mano a Sixth Street para que les dé la liquidez que necesitan en condiciones mejores que la usura de CVC. Al aficionado blanco le duele sobremanera ver a su propia dirigencia salvar el culo del autor de tanta afrenta contra la decencia, cosa que los beneficiarios jamás agradecerán, pero ahora toca apechugar con ello. Hay consideraciones estratégicas de largo plazo que trascienden nuestra visión siempre sectaria de hinchas. Todo esto produce confusión y zozobra en el alma del aficionado medio, pero según parece no queda otra que tender la mano al adversario más zafio, en aras de cuestiones más importantes y sistémicas.

portada marca

Marca nos habla hoy del plan Pintus, a quien con todo el cariño bautizamos aquí como Sexy Beast por su extraordinario parecido con Ben Kingsley en la película del mismo nombre.

Pintus Kingsley

Pintus fue protagonista destacado de la gloriosa temporada anterior. Le queremos mucho. Ahora tiene por delante el reto mayúsculo de andar a tientas con la preparación del calendario futbolístico más atípico de la historia. Marca lo explica bien y se diría que fácil. Puf. Es un desafío descomunal.

Portada As

Y el hombre de As es Hazard, de quien se destaca que está delgado. Eso, nos preguntamos, ¿no debería darse por supuesto, como el valor en la guerra? Bienvenida sea, en todo caso, la nueva enjutez del bueno de Eden, y esperemos que en efecto, libre ya de dolores, pueda dar algo de lo que de él se espera.

Pasad un buen día.

El Olympique Lyonnais, el mejor equipo de la historia del fútbol femenino, ya ha levantado ocho Champions, el F.F.C. Frankfurt atesora cuatro (la primera la consiguió en el año 2002), el Wofsburgo presume de dos y el Arsenal tiene una. El Barcelona ha llegado a tres finales de las cuatro últimas ediciones (2019, 2021 y 2022) y ha ganado la del año 2021.

Ocho equipos, de los 132 participantes históricos en la competición, ya han conseguido exponer en sus vitrinas el ansiado trofeo. Son, según la misma denominación que utilizan algunos aficionados del Barcelona para designar despectivamente las 5 Copas de Europa ganadas por el Real Madrid en los años 50, sus preciados “botijos”. Ignorarlos, no darles la notoriedad que realmente tienen (y la que tendrán en el futuro) solo nos aleja de ellos. Aunque el fútbol femenino no tenga (todavía) la visibilidad del masculino, estos trofeos tienen el mismo valor que los levantados por el mejor equipo de la historia: el Real Madrid de Di Stéfano. Son “botijos” oficiales, cuentan, suman para un palmarés que nosotros todavía no hemos estrenado.

Champions femenina Olympique Lyon

En la Liga, la Primera División Femenina, la situación es la misma: el Barcelona la ha ganado en siete ocasiones, el Athletic en cinco y el Levante y el Atlético de Madrid en cuatro. Doce equipos han conseguido ganar la competición al menos una vez. El Real Madrid no está entre ellos.

El Barcelona, por poner el ejemplo del rival más importante del fútbol masculino, tiene 1 Champions, 7 Ligas y 9 Copas de la Reina: 17 títulos. Y qué decir de las 8 Champions del Olympique Lyonnais…

Yo entiendo, y hasta cierto punto comparto como excusa, que el Real Madrid es un recién llegado, un bebé de dos temporadas que está dando, sin caerse y manteniendo relativamente bien el equilibrio, sus primeros pasos. Dicho esto, ¿llegar tarde al fútbol femenino, cuando prácticamente todos los equipos de primera división ya tenían un equipo en la categoría, es un eximente o un agravante? ¿De quién es la culpa de que todos nuestros competidores nos lleven un par de décadas (o más) de ventaja? Tengo la impresión, vista la tranquilidad con la que nos tomamos esta situación, que somos el Barcelona diciendo en los años 50 que la Copa de Europa es una competición que no tiene futuro. ¡Viva la Copa de Ferias!

Real Madrid Barcelona femenino

El Real Madrid femenino necesita YA dar un puñetazo en la mesa, necesita un Figo, dos Mbappés y una revolución completa. Necesita a Alexia Putellas, Sam Kerr, Marie-Antoinette Katoto, Vivianne Miedema o Tabea Wassmuth. En el mejor once mundial del fútbol femenino no hay ni una sola jugadora del Real Madrid.

Hay que intentar hacer en un lustro lo que otros han hecho en décadas, hay que multiplicar los esfuerzos, ser mucho más competitivos. ¿Por qué un club tan exigente como el Real Madrid, que ha buscado la excelencia a lo largo de su historia con más ahínco que cualquiera de sus rivales, tiene esta condescendencia con el equipo femenino? ¿Cómo es posible que muchos aficionados admitan con naturalidad que conseguir la Liga es, teniendo en cuenta la plantilla del Barcelona, prácticamente imposible? ¿Por qué permanecemos impasibles mientras nuestros rivales siguen llenando sus vitrinas de Ligas o Copas de Europa?

Tenemos un gran entrenador, tenemos un grupo joven y con ilusión. Sus resultados son, dada nuestra plantilla y falta de experiencia en la categoría, excelentes, pero no es suficiente para ganar la Liga ni para competir la Champions. Si fuese el equipo masculino el que se encontrase en esta situación, ¿admitiríamos con esta naturalidad que nuestro objetivo es ser segundos o clasificarnos para la Champions?

Piña Real Madrid femenino

El Barcelona, después de ganar todos los partidos de la Liga, ha fichado a la premio The Best 2020: Lucy Bronze; a la máxima goleadora de la Liga el año pasado: Geyse; a la gran promesa del fútbol español: Salma Paralluelo y a la lateral izquierdo de la Real: Rábano. En la temporada 20/21 el Real Madrid destinó al equipo 3,4 millones de euros, un 55% menos que el equipo blaugrana, que terminó llevándose Liga y Champions. Tengo la impresión de que el plan es ir creciendo con mesura, sin realizar desembolsos astronómicos. BMW, el nuevo patrocinador del Real Madrid, ya ha incluido al equipo femenino en su alianza comercial, el crecimiento del fútbol femenino es imparable, que sea rentable es cuestión de tiempo, de poco tiempo.

Ser el oficialista más oficialista que el oficialista más oficialista del mundo me obliga a llamar a Florentino para suplicarle (además de una nueva cita para comer en su casa) que se rasque el bolsillo, revolucione la sección y la ponga al máximo nivel. La exigencia, la misma de la que él habla en todos sus discursos, la que ha guiado durante toda su historia los designios del mejor club del mundo, es la que me lleva a pedírselo.

Estoy convencido de que el Real Madrid femenino terminará siendo, además de tan rentable como el masculino, el mejor equipo del siglo XXI.

 

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Viene de El último carioca. (Primera parte)

Nos detenemos ahora en la summeriana 21-22, marcada por el deshoje de la margarita de la eterna promesa. En el Madrid en general, y entre mis amigos madridistas en particular, hay quien sueña un trueque KM-Vini, pero el club le garantiza su continuidad. Se va Zizou y llega Carletto, quien le da aún más confianza. Karim le ayuda a mejorar y él sigue creciendo, aprendiendo entre otras cosas que en el fútbol moderno nadie puede desentenderse de la transición defensiva. Empieza la temporada como un tiro, siendo la sensación del invierno, con golazos que ganan partidos. A eso le añade pasar cuando tiene que hacerlo, convirtiéndose en el máximo asistente de Europa con un Benzema al que se le caen los goles. Sentenciamos la Liga en la primera vuelta y toda la atención se concentra en la UCL tras un sorteo trucho. Ignorantes, nada inspira más al Madrid que desafiar a su propio destino.

Inauguramos las eliminatorias contra un PSG que nos barre a la ida en un partido nefasto de todos menos del marciano que ocupa la portería. La vuelta en el Bernabéu vuelve a ser un quiero y no puedo hasta que, de repente, Karim decide cambiar el rumbo de la historia con un hat-trick demoledor asistido por un Vini que despierta justo a tiempo. Sin lugar a dudas, el único equipo que fue superior al Madrid en esta Champions, con un KM imperial y ese viejo rockero que es Di María, al que su entrenador borró en Madrid por presiones no deportivas en lo que debería considerarse como la mayor eutanasia asistida de la última década. Tras París toca Londres, en una de las grandes noches de todo el equipo, aunque el foco se lo llevase KB9 por un nuevo hat-trick. En la vuelta, Vini va de menos a más, sacando fuerzas de flaqueza cuando todo está perdido y eclipsado por la figura de Courtois o Rodrygo. Se empieza a vislumbrar que el miedo escénico nos puede llevar en volandas de nuevo a París y que la pareja KB9-Vini es la mejor del mundo, por encima de Salah-Mané o MB-Messi.

Vinicius PSG

La rueda de la fortuna apunta ahora a un multimillonario y artificial City. En Manchester Vini se viste de Neymar y Bale, aunando la genialidad de un menino da favela con una galopada descomunal. Ya no es como hace 2 años, ahora le cubren 2 o 3 en cada partido y, aun así, desequilibra y define. Pero el Madrid pierde y no luce tanto un golazo que, a la postre, resultará decisivo. Llega la vuelta y de nuevo le enciman dos o tres. Pep sabe que es la amenaza intangible y permanente, precisamente por ser un jugador imprevisible. Pero de nuevo aparecen las sombras cuando falla en el segundo palo un gol cantado antes del mazazo de Mahrez… El City hizo lo que no debía, transformar la remontada en imposible, despertando a la bestia que habita en ese estadio desde que Di Stefano cortase el paso al Balrog en las Minas de Moria. De su espíritu se valió Rodrygo para erigirse en el Cid Campeador y los soldados del jeque, cuales mercenarios que antepusieron dinero a gloria, descubrieron por qué la grandeza no se compra. Aún me estremezco al recordar que, en el 87, con 0-1, dije convencido: “se puede, sólo tenemos que marcar uno; uno y se vienen abajo”. Nunca sabré si era fe, anhelo o veteranía.

Tras el milagro de los milagros, todo sigue igual. Máximo asistente en la UCL, sus números mejoran los de Messi o Neymar a su edad y, aun así, sigue cuestionado y las RRSS se centran incomprensiblemente en el tema Mbappé. ¿Por qué? Si Vini lo había hecho todo…. Ya define mejor. Ya toma buenas decisiones. ¿Todo? ¿Seguro? No, todo no, aún le faltan dos cosas para consagrarse. Marcar un gol decisivo en una victoria épica y atacar bien el segundo palo. Parece increíble, ¿no? Pues no lo hace. Con su velocidad, con jugadores como Modric, Kroos, Fede, Camavinga, Ceballos, Karim o el propio Rodrygo, Vini no lo busca. ¿Por qué? No lo sé, pero no lo hace. Con su capacidad de desmarque se inflaría a meter goles, pero la realidad es tozuda. Y la única que tiene, clara, nítida, inenarrable, en la reanudación de la segunda parte en Madrid contra el City, para empatar la eliminatoria y grabar su nombre en la Historia, la falla estrepitosamente.

Vinicius City fallo

Vuelven los malicius. Vuelven los ficticius. Y en el Olimpo todos ríen menos Zeus, porque sólo él es conocedor del desenlace. Llega por fin la final, la gran cita, el día D, el desembarco en París para desenmascarar a las fuerzas corruptas de la UEFA y Qatar. Tenía que ser ese día, no otro, ése, cuando Vinicius Jr decide meter el gol -por ahora- de su vida y lo hace apareciendo en el segundo palo, logrando -esta vez sí- el GOL CLAVE QUE CULMINA LA CHAMPIONS MÁS INCREÍBLE QUE RECORDAREMOS. El tiempo se detiene. No hay palabras. Es el gol que no concibes de Vini, el que casi nunca busca, el que casi siempre falla, el desmarque que no intenta, el eterno pase que nunca encuentra rematador y se pierde en el limbo de los infortunios. Pero ante el todopoderoso Liverpool de Jürgen Klopp lo ve. Lo ve y lo marca. El antihéroe de esta tragicomedia griega vence a sus fantasmas y de Malicius sólo quedan ya las cenizas y la ingrata hemeroteca.

Vinicius gol Liverpool

En ese momento rebusco en el laberinto de mi memoria y me acuerdo del 0-3, el día en el que vi no al Vini que era, sino al que podría ser y en el que se ha convertido. Casi todo se entrena, o se perfecciona, pero el carácter, la personalidad… eso es más difícil. Todos caemos, lo que nos diferencia es cómo decidimos levantarnos. Hay jugadores expertos en decidir partidos de basket cuando las patatas queman, o de fútbol que dan un 300% en la zona Cesarini, eso no es casualidad. Este año lo hemos visto cuando tres grandísimos equipos, de los mejores que se juntarán en este siglo, se hundieron en el Bernabéu cual Titanic en apenas unos minutos, esos minutos finales donde las pizarras se derriten y la realidad no entiende de razones por mucho que se hayan entrenado.

Dicho esto, Vini tiene por delante mucho margen de mejora. Para mí, pese a este artículo, “sólo” es un TOP10, pero ojo, que aún no ha tocado techo. Puede y debe mejorar, pero hoy por hoy tiene algo que pocos tienen: magia. No hay jugador actual que atesore más magia en el mundo. Y la magia llena estadios. Es la magia lo que hace soñar a los niños en una favela de Salvador de Bahía o en una barriada de Bangkok. Es la magia la que salvará este deporte cada vez más ahogado por eruditos de la táctica (cuánto daño han hecho los Pep de turno al fútbol creativo) que anteponen la rigidez al talento en lugar de hacerlos converger. Afortunadamente, no está sólo ni será el último, aunque hoy por hoy si es su mejor embajador.

Vini es un regalo. Disfrutémoslo.

 

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Hay goles capaces de definir una carrera. Embotellan en unos segundos la esencia de más de una década. Butragueño siempre fue pausa y explosividad, en ese orden; al contrario que Gento, que primero corría y después paraba: “Frenaba en seco y los rivales se iban contra la valla”, contó una vez. El Buitre, con su aura angelical, parecía no haber roto un plato incluso después de haberte matado. Ni siquiera sus víctimas podían resistirse a sus encantos: los jugadores del Cádiz fueron a darle las gracias por hacerlo tan bonito.

Fue en un marco intrascendente, lo cual enriquece su valor; tiene mérito que se quede grabado en la memoria colectiva el sexto gol de un 6-1 de una eliminatoria de octavos de final de la Copa del Rey después de un 0-0 en la ida. Fue en 1987, la temporada siguiente al Mundial de México, el de los cuatro goles del Buitre a Dinamarca y, por supuesto, el de Maradona, que por aquellas fechas catalogó al delantero madridista como “el mejor futbolista europeo”.

No odiamos a la selección

El Madrid ya tenía asegurado el pase a cuartos y el partido moría lentamente. Entonces Míchel cuelga un balón desde la derecha y Juanito y Pardeza luchan por él contra los defensores amarillos. Hugo Sánchez se encuentra en disposición de disparar y su remate golpea en la mano de Linares, que está a punto de descubrir que hay algo peor para un defensa que pitarle un penalti. El balón va a parar a Butragueño, prácticamente parado, que sale corriendo como si acabara de picarle una avispa. Antes, toque de trilero con la izquierda y caño a Linares con la derecha: ya era tarde para pedirle al árbitro que pitara el penalti.

El balón sale largo y Butragueño tiene que hacer uso de la explosividad en espacios reducidos que tanta gloria le dio y que lo condenó al banquillo cuando desapareció. Llega al límite, a la vez que Generelo, por lo que inventa un toque con el interior del pie derecho para recoger el balón con el izquierdo, una maniobra que recibe el nombre de cuerda o croqueta. Eso lo acerca demasiado a la línea de fondo, por lo que el portero, Jaro, aplica el sentido común y se va al suelo para cerrar el pase de la muerte, como si no hubiera mil maneras de morir. Butragueño hace otra croqueta y se reboza en su truco de magia, que nadie es capaz de adivinar. Marca a puerta vacía porque ya no había nadie más a quien regatear.

Como nunca ha sido muy expresivo, Butragueño se permite levantar el brazo derecho, el equivalente gestual a la expresión “caray”, a medio camino entre la satisfacción y el rubor. Por ello, debemos buscar la dimensión de su grandioso gol en la reacción de sus compañeros y rivales. Juanito llega a la carrera para alzarlo a hombros, convirtiendo el Bernabéu en Las Ventas por unos instantes, porque el público recoge el capote y comienza a gritar “¡torero, torero!” a la vez que muestra pañuelos blancos. Después, Dieguito, jugador del Cádiz, llama a Butragueño y le tiende la mano para darle la enhorabuena, mientras que San José, excompañero en el Madrid, le regala una colleja. Cada uno mostraba la admiración a su manera, pero todos la sentían.

 

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Capítulo 1: Puskas al Atlético

Capítulo 2: Roberto Carlos al Tenerife

Capítulo 3: Zidane en la Novena

Capítulo 4: La volea de Van Nistelrooy al Valencia

Capítulo 5: Raúl sienta a Superlópez

Buenos días, queridos lectores.

Quiere esta escuela de calor que apenas escribamos, pues las teclas del ordenador casi pierden sus letras, huidizas en busca de algún improbable frescor. Así que se nos derriten las portadas deportivas en las manos y se nos hacen insostenibles, más o menos como la situación económica del Barcelona hace apenas diez minutos, cuando no solo no podían fichar, sino que apenas podían pagar sus nóminas en tiempo y forma. ¿Lo recuerdan?

Ah, qué tiempos aquellos. Tiempos breves y fugaces como un verano. Tiempos líquidos y hasta gaseosos que no llegaron a ser tiempos, ni minutos, ni segundos, sino acaso una ilusión, una visión alterada de la conciencia, una percepción desatinada propiciada por los vapores mesetarios, un juego de sombras chinescas. Llega feliz Lewandowski a Barcelona y eso debe de significar que todo está bien y que todo ha estado bien, que no hay nada de lo que preocuparse, que ganará el Barcelona LaLiga, la Champions, la Copa del Rey y hasta el Joan Gamper si se lo propone. O lo hará incluso sin proponérselo, que para eso es el Barcelona, el club donde nunca pasa nada malo porque los niños del mundo no merecen desengaño alguno. Así que mierda bajo la alfombra y mirada alta, felicidad de Lewandowski, a fichar a Koundé, a Mágico González, a Garrincha y a Xabi Eskurza, porque todo es posible en Granada, película de Manolo Escobar que en realidad es un trasunto de Barcelona.

Portada Mundo Deportivo 17-07-22Portada Sport 17-07-22

Sin embargo, no ha sido posible (aunque lo será también) que Xavi Hernández entre en Estados Unidos junto a su majestuoso equipo de luz y de color, la tómbola del mundo que cantaba Marisol. Al parecer, el flamante entrenador culé ha pisado suelo iraní en tres ocasiones en los últimos cinco años, cosa que en Estados Unidos llevan mal, vayan ustedes a saber por qué. Recuerden que fue Xavi jugador estrella del Al Sadd catarí, lugar de promisión y buenaventura donde los haya, y estando en dicho club de dicho país, jugó Xavi contra equipos de Irán en esa otra tierra de oportunidades para los niños del mundo entero. Ay, Estado Unidos, qué cosas tienes. Se tambalea la democracia mundial. Cómo hacerle esto a Xavi, adalid de la libertad y del buen juego de posesión, que es lo mismo que la libertad pero elevado al cuadrado (mágico).

Ya lo cantaba Bruce Springsteen refiriéndose sin duda a Xavi, aun sin saberlo el Boss, más o menos como el Brasil del 70 no fue más que un prólogo de lo que sería el Barcelona, o como la mentada felicidad de Lewandowski es la de todos los hombres y mujeres de bien. Aquella mítica canción fue escrita por y para Xavi, a quien pusieron un metafórico rifle en su mano y a quien enviaron a una tierra extranjera para luchar por extender los valors culés en territorios ignotos e infieles, y ahora, de regreso, la patria de la libertad por la que tanto ha hecho Xavi se lo devuelve con la ingratitud del capataz de refinería que tan solo alcanza a decirle "Hijo, si dependiera de mí...".

No nació Xavi en USA, sino en Terrassa, pero qué más da la geografía cuando hablamos del lado bueno de la historia, qué más dan las latitudes y las longitudes, los meridianos y los paralelos si Xavi es un cool rocking daddy, el más cool quizás, sin menoscabo de Lobo Carrasco. Así que Xavi's born in the USA, precisamente más ahora cuando lo que debiera ser su patria le niega el pan y la sal, ahora que no hay agradecimiento alguno por su labor más poética que política, ahora que nowhere to run y nowhere to go.

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Amén de insistir en celebrar la llegada de Lewandowski, las portadas madrileñas, más ecuménicas en este punto, se centran en celebrar la victoria de la Selección Española Femenina anoche en partido de la Eurocopa contra Dinamarca. Nosotros no podemos menos que sumarnos a esa celebración por el pase a cuartos del citado torneo, y también a la de ponderar que el fútbol femenino vaya ganando espacios y tiempos en los medios. No merece menos.

Pese a ello, entiendan que nuestra celebración solo podrá ser completa cuando por fin las autoridades estadounidenses muestren la empatía y el agradecimiento que merece Xavi. No dejarlo entrar no es solo una injusticia, sino sobre todo perderse la oportunidad de aprender, de mejorar como seres humanos, de supervitaminarse y mineralizarse.

Malicius era un jugador especial. Eterno antihéroe, capaz de atravesar el mar sorteando cíclopes, amazonas y sirenas para morir a orillas de cualquier templo espartano justo antes del combate final.

De su carisma se desprendían destellos de un Ronaldinho a quien aplaudí de pie en el Bernabéu (2005) y de un Neymar que me dejó boquiabierto en Brasil (2008), antes de que desperdiciaran sus respectivos talentos en ríos de alcohol, sexo y desidia. Una comparación no obstante injusta, a fuerza de ser sincero, por dos lastres importantes. Por un lado, su acierto de cara a puerta era ínfimo, absurdo, inconcebible en un delantero no ya del Real Madrid sino de cualquier equipo puntero. Por otro lado, su toma de decisiones era tan constante como desafortunada. Cuando tenía que pasar, chutaba; cuando tenía que driblar, pasaba; cuando tenía que disparar, regateaba. Sus apariciones recordaban aquellas palabras de Jesucristo García (Extremoduro): “Qué más da si al final todo me sale siempre bien del revés”.

Vinicius fallo

Capaz de lo mejor y de lo peor, primaba lo segundo a lo primero, y la prensa, siempre ávida de sacrificios en el Coliseo, pronto se cebó con él. Chistes como: “- Le concedo una última voluntad. - Que dispare Vini” y odiosas comparaciones con Neymar -para menospreciarle- o Robinho -para mimetizarle- en tertulias de indigentes periodísticos, fueron suficiente para tildar de paquete a un crío de apenas 18 años. La eterna conjura periodística de los necios concluyó que, siendo imposible asentarse en el Madrid, la mejor opción para ambos era una venta más pronto que tarde. El lodazal que supone la prensa deportiva patria (con honrosas excepciones), ya si eso, lo analizaremos otro día.

No negaré que su falta de puntería esos primeros años me llegó a desesperar en momentos concretos, aunque, por encima de todo, su talón de Aquiles era lo que mi amigo Paco calificaba como expertise en escoger siempre la peor opción. “El fútbol ha cambiado”, parafraseando a Tolkien, y, en esta década, los game changers no pueden ser ajenos a la inteligencia, como nos ha mostrado Benzema, quien ha hecho de la misma su piedra filosofal. Cierto es que junto a Yoda, todos son padawans, pero al menos deben sentir la fuerza. Y Vini, mal que me pese, no la sentía, al menos no aún. Y sin embargo, en mi fuero interno, yo negaba la mayor.

Vinicius Piqué

Potencial y carácter, a eso me aferraba. Pero no adelantemos acontecimientos; volvamos pues a esas tardes paganas del post cristianismo en las que Vini tropezaba una y otra vez con la misma piedra, mientras yo cruzaba los dedos por poder escribir a mis amigos en nuestro chat deportivo un acusativo “GOL DE MALICIUS”. Craso error, pues pronto contestarían decenas de improperios porque, para qué negarlo, no acababa de dar la talla. De hecho, durante algo más de un año, nadie se dignó a tomar el testigo abandonado en Kiev cuando CR7 abdicó y Bale declinó coronarse. Así, entre risas de Borges, humo y risa, transcurrieron unos meses de tormenta hasta que el Madrid implosionó.

Tras el infumable paso de Lopetegui llegó Solari y el equipo cambió, en parte por apostar por el joven brasileño. Fue una etapa agridulce porque el argentino cogió un equipo hundido (más por falta de liderazgo en el campo que por carencia de fútbol) y, aunque supo darle la vuelta, se ahogó en la orilla. Por detalles Solari no alzó una copa en la que acabamos goleados en semifinales ante un Barcelona que era el esqueleto de un gigante. Un equipo endiosado, por los mismos periodistas que hoy reniegan de la hemeroteca, y arbitralmente dopado, cuya imagen real no era la que nos contaban sino una distorsionada en los espejos cóncavos y convexos del callejón del gato, como el tiempo y Europa corroboró. A la gestión de Solari, uno di noi, le debemos más de lo que ha trascendido.

Todo se remonta a un 27 de febrero de 2019, una noche aciaga para el madridismo

Decía que, por aquel entonces, yo veía en Vini dos cosas que le hacían un jugador diferente… Pero poco más. ¿Por qué entonces no renegué cual Pedro tres veces ninguna de las noches tras abandonar el Bernabéu? Todo se remonta a un 27 de febrero de 2019, una noche aciaga para el madridismo. Pocas derrotas me habrán dolido tanto como ese 0-3 en Copa. Tras el 1-1 de la ida, y con las espadas en todo lo alto, Luis Suárez decidió hacer uno de sus últimos grandes encuentros. Sin embargo, a nivel colectivo, el Madrid fue muy superior, gracias en parte a un jovencísimo brasileño, el mejor esa noche.

Vini asumió galones, “tiró del carro” y se echó el equipo a la espalda, aunque, eso sí, derrochando falta de puntería y malas decisiones. Pese a la adversidad, pese a los pitos, pese a los goles en contra que iban cayendo, no se encogió. Permanente quebradero de cabeza para la defensa del Barcelona, con un poco de suerte (hoy sabemos que era una cuestión de trabajo, tesón y madurez más que de meigas) hubiera sido encumbrado como héroe. Pero no fue así. El Madrid quedó muy tocado, y apenas unos días después perdería de nuevo contra el Barcelona y el Ajax, despidiéndose de Copa, Liga y Champions en poco más de una semana. Para colmo de males, se lesionó, con lo que eso implica en un jugador de potencia y desborde.

Zidane y Vinícius

Así, con mil dudas, inicia un nuevo curso con Zizou al frente. El año de la explosión in extremis del tercer hombre, a lo Orson Welles, con una versión 2.0 de Karim recogiendo la corona de la BBC para asaltar la Liga y el corazón de todos los madridistas. Si en la explosión de Vini fui un visionario, la de Karim me pilló en fuera de juego, pero ahí está Álvaro, más fan del gato que su madre, para recordármelo cada día como yo a él la de Vini. Empate, Garrido. Mientras, Zidane le da confianza y le ayuda a mejorar… Ya falla menos -pero sigue fallando- y ya toma mejores decisiones -pero sigue errando-, y los fantasmas no terminan de alejarse. Además, el mundo estaba a otra cosa, con un panorama distópico de ciudades semidesiertas. Ya no podía ir al campo y desde casa las sensaciones no son las mismas.

Arrancamos con euforia contenida la temporada 20-21, que iría de menos a más con un sprint final bastante bueno. El Madrid roza el milagro frente a una Liga que busca empoderar al Atlético como tercer mosquetero, más por necesidad mediática que por méritos futbolísticos. Mientras, a nivel individual, los rivales -que no la prensa- empiezan a respetarle. Ya no le dejan tiro a puerta como hiciera Piqué el año anterior en el Bernabéu para evitar el pase en lo que acabó siendo, no sin cierta fortuna, el 1-0, y ya hay grandes clubes europeos que empiezan a interesarse por él. Al final, la Liga se escapa por milímetros, decisiones arbitrales mediante, la Copa es un despropósito y en la UCL se cae con dignidad en semifinales contra el futuro campeón. Pese a ser un año en blanco, el equipo deja entrever que este muerto está muy vivo y que aún hay esperanza bajo los escombros.

Continuará...

 

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En contraposición a todo lo acontecido en el Real Madrid durante la maravillosa última primavera, habremos de convenir en que el verano está siendo bastante tedioso. Por una parte, es lógico porque no hay fútbol competitivo, y el aficionado se conforma con negociaciones, ‘bombazos’, iconos de sirenas de policía y presentaciones. O lo que es lo mismo, fuegos fatuos. Con buena parte del trabajo en cuanto a refuerzos hecho de antemano, las noticias del mercado de fichajes proceden de otros lugares, mientras el vigente campeón de Europa y de España solo se plantea algún último retoque en el caso de aligerar su nómina actual de futbolistas, y más concretamente de atacantes. Tiene cierta lógica no enloquecer tras haber demostrado que el plantel existente forma parte de la más selecta elite, aunque también se incurre en un posible riesgo de lo que se conoce acertadamente como ‘dormirse en los laureles’. Y en ese riesgo se regodean buena parte de los propios madridistas, atormentados por los fichajes de los rivales y la relativa ausencia en nuestro bando. Se ha impuesto en los últimos años un cambio en la escala de valores por el que lo nuevo siempre vale más que lo ya conocido, y los fichajes se celebran por encima de los títulos. Se prefiere abrazar la ilusión, una mera entelequia, antes que valorar la mucho más terrenal realidad.

El mercado ya ha sido notable para el Real Madrid, que ha repoblado su línea defensiva con Rüdiger, algo que, unido a la polivalencia de Nacho y Alaba, dota de numerosas alternativas a Carlo Ancelotti. Además, se ha llenado el creciente agujero del relevo de Casemiro como mediocentro defensivo gracias a Tchouaméni. Quizás se eche de menos reforzar la única línea sin incorporaciones, la delantera. Pero voy a exponer una serie de razones por las que creo que, en el contexto actual, no se debería hacer.

Repican las campanas

1. Demasiados efectivos. El Madrid cuenta con dos titularísimos como Benzema y Vinícius arriba, además de con Rodrygo, Asensio, Hazard y Mariano. Alguno de ellos apenas cuenta y Jovic ha dejado su taquilla del Bernabéu, pero la realidad es que, sin contar con los canteranos, hay seis jugadores para tres puestos, en el caso de que se siga usando un esquema con tres delanteros. Y es que con lo que tiene el Madrid ahora en el centro del campo, no es descabellado que acabe jugando con cuatro en el medio y solo dos en punta, que presumiblemente se beneficiarían de tener menor carga de trabajo defensivo y de recibir la pelota en mejores situaciones. Si no salen uno o varios delanteros, no caben más.

2. Mercado vacío. Seamos sinceros, el Madrid no puede permitirse fichar a medianías, como ha demostrado el caso Jovic. Hay poquísimos delanteros disponibles que den un salto de calidad a lo que ya hay. Y los dos mejores, los que te ofrecían un potencial de crecimiento reseñable, se han comprometido con proyectos de clubes estado. No existe en el mercado ese futbolista que se erija como un objetivo indiscutible, así que no es tan obvio que se deba fichar.

Rodrygo

3. Perfil complejo. Las plazas de titulares en el extremo izquierdo y la punta están cubiertas, así que lo que faltaría sería un extremo derecho para competir con Rodrygo en el caso de que Asensio se fuera traspasado y un segundo punta top para reemplazar a Benzema. Ambos puestos demandan perfiles tan concretos que es complicadísimo encontrarlos. Un extremo para la derecha podría ser Gnabry, Sané (a pesar de ser zurdo) o Mahrez, por poner tres ejemplos. Pero ni son baratos, ni tampoco está garantizado su rendimiento. Y eso sin contar con que ralentizarían la evolución de Rodrygo, del que se espera una explosión similar a la de Vini. En cuanto al reemplazo de KB9, es aún más difícil. No hay nombres de relieve que puedan vivir a su sombra y darte buenos partidos o minutos cuando el galo no esté. Y no tiene sentido traer a gente en franco declive como Dzeko o Cavani. Lo de Cristiano Ronaldo aceptando un rol secundario lo considero directamente una ‘boutade’.

Mayoral

4. ¿Para qué vale la cantera? Hay quien señala que hay un abismo entre Benzema y el grupo que forman Latasa y Mayoral o Mariano, sus previsibles reemplazos con la configuración actual de la plantilla. Al mismo tiempo, se destaca lo bien que nos vendría un perfil como el de Raúl de Tomás, Morata o incluso Joselu. Da la casualidad de que todos ellos surgieron también de la cantera madridista. Así que creo firmemente que Latasa o Mayoral pueden hacer de segundo y tercer 9 del Madrid. Al primero probablemente le falte experiencia y el segundo es menos llamativo que cualquier nombre que suene, pero ya metió 17 goles en la Serie A y aportó con consistencia al Getafe en la última segunda vuelta. ¿Hay mejores alternativas? Seguro. ¿Merece la pena invertir para la mejora que podrían dar aquellos dispuestos a vivir a la sombra de Benzema? Tengo serias y fundadas dudas.

5. Enero no está lejos. El club ya está deslizando que en esta temporada atípica, y con tantas competiciones en el horizonte, no se descarta romper la regla de los últimos años de no retocar la plantilla en el mercado de invierno. Si en el primer tramo de esta extrañísima campaña, entre mediados de agosto y principios de noviembre, se detecta alguna deficiencia, siempre existe la posibilidad de corregirla de cara al frenético calendario que espera en la primera mitad del año 2023.

 

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Buenos días, lectores de La Galerna.

Les doy los buenos días porque en mi casa me educaron así, pero se los doy por compromiso, pues les considero a ustedes una panda de indeseables madridistas henchidos de la prepotencia que tanto se estila en la meseta. El firmante de este portanálisis fue criado en los valors únicos del Barça, los que nos llevan a presumir de humildat en el mismo párrafo en el que nos reconocemos superiores al resto del mundo.

Humildad Barcelona

Jesús Bengoechea lleva varios días quejándose del escaso atractivo de las portadas de la prensa, tanto la catalana como la del Estado español, pero tengo claro que el nulo interés que para él despiertan se debe a la ausencia de su Real Madrid del alma en las mismas. Qué culpa tendremos el resto de aficionados a este deporte inventado por Guardiola de que el Madrid no tenga un duro y sea incapaz de ofrecer noticias de interés a sus seguidores. Por esa razón, esta misma semana, D. Jesús decidió delegar la tarea del portanálisis a un culé de cuna, alguien como quien les escribe, nacido en lo más profundo de Culematrix, entre L’Eixample y el Paseo de Gracia, con familia materna de los recalificados terrenos de Gran Via de Les Corts, padre natural de Girona y casado con una mujer del mismo Gavá. Y discrepo profundamente con Jesús, pues las portadas son maravillosas, tanto como un regate de Ronaldinho o un pase horizontal de Pedri.

Portada Sport 16-07-22

Madre mía, Lewandowski fichado, qué lujo ser culé. 45 millones más 5 en variables, maestro Laporta, padre Alemany, y todo ello por un jugador joven que en un mes cumplirá 34 y podrá seguir rindiendo cuatro temporadas más, como Piqué. ¿Quién dijo que al Madrid le sobraba el dinero para invertir en Mbappé y Haaland y que el Barça no podría fichar porque estaba quebrado? En los morros, Florentino. Solo había que activar unas palancas “como esta”. Y vuelve el jogo bonito, mientras podemos leer en el propio medio que “El Madrid da por cerrada su plantilla”. Claro, es lo que ocurre cuando te endeudas para construir una lata de sardinas en mitad de la ciudad. Sí, sí, presuman de un límite salarial de tropecientos millones, cabréense porque el nuestro sea negativo en 144 millones, ¿pero dónde está Lewandowski y dónde Mbappé, eh? Tiembla Europa, que vamos a poder juntar a Lewan, Ansu Fati, Ferran Torres, Aubameyang, Dembélé, Raphinha, Depay y, si me apuran, hasta a Braithwaite. Dirigidos por el mejor estratega que vieron los ojos del mundo del fútbol tras Pep, nuestro Xavi Hernández, el hombre al que se quiso ridiculizar en este medio como jardiner solo porque conoce como nadie las esencias del céspet que permite desplegar el jogo bonito del tiki-taka y el balón a la olla a la cabeza de De Jong. ¿Quién dijo que no hay salidas en Barcelona para poder fichar? El més que un club ya largó a Luuk De Jong y a Mattheus, y los poco solidarios Umtiti y Riqui Puig se están resistiendo a salir por las buenas.

Suponemos que el muy madridista Tebas querrá complicarnos este sueño y aunque este mismo medio dijera horas antes que no podríamos inscribir a ninguno de los nuevos fichajes, a buen seguro que Padremany ya está trabajando en doblar el brazo del presidente de LaLiga.

Tuit Sport fichajes

¿A quién le preocupa el límite salarial, la deuda de 1.400 millones, haber vendido los derechos de televisión por el próximo cuarto de siglo o que el Spotify Camp Nou se caiga en pedazos cuando por fin tienes un equipo que pueda devolver la dignidad a este deporte manchado por la reciente Champions del Madrid? Todo esto sería más sencillo de resolver si Frenkie De Jong aceptara largarse y rebajar sus emolumentos, pero nada, el chico dice que quiere cumplir su contrato y cobrar lo que pone en el mismo, ¡habrase visto tamaña insolidaridad! Los sueños de millones de personas de bien pendientes de este chico y cabe preguntarse si no se puede forzar de algún modo para meterlo en el primer avión rumbo a Manchester. Seguro que son normas de La Liga del madridista Tebas o de la Federación del no menos madridista Rubiales. Al neerlandés habría que decirle que aprenda de otro que no lleva ni veinticuatro horas en Catalunya y ya ha entendido la idiosincrasia del club.

Portada Mundo Deportivo 16-07-22

“Lo daré todo”. ¿Lo ves, Frenkie? Primero lo darás todo en el terreno de juego, te exprimirás al máximo, luego aceptarás diferir tus salarios para que el club pueda seguir fichando jugadores y renovando a Piqué, Busquets y Jordi Alba hasta que sean abuelos, y después tendrás que renunciar a tus favores para que el club se funda la liquidez obtenida con las palancas. Es tan sencillo como una entrada al tobillo de Gavi.

La prensa deportiva debería ser eso, deportiva, y no económica, que últimamente veo a los madridistas muy preocupados con los balances y esas cosas ingratas de la deuda, los pasivos a corto plazo o los acreedores, y deberían fijarse más en el juego, que luego les da por ganar ligas y Champions sin un estilo reconocipla y eso no solo no tiene mérito, sino que no será recordado en décadas posteriores.

Portada Marca 16-07-22

Creí que la portada del muy madridista Marca sería un llamamiento a Laporta y su búsqueda desesperada de fondos, “¡A por los cuartos con energía!”, Joan, pero compruebo que no, que se refiere a la selección de fútbol femenina. ¿Ven la diferencia? En ese equipo sí juegan con un estilo reconocible, el de las jugadoras del Barça, del mismo modo que en la selección masculina se juega con los valors de Luis Enrique y los representados de De La Peña. Masía en estado puro. Unos ganan Champions y otros crean escuela en las selecciones que compiten para el Estado, y ya me dirán qué prefieren ustedes. “Dominan todos los factores del juego”, como se vio contra la selección alemana. Qué más dará que el marcador, ese gran impostor, reflejara un 2-0 adverso cuando se dominó la posesión, ¿acaso hay algo que importe más en el fútbol? Perdimos una eliminatoria 0-7 con el Bayern, sí, pero como dijo xaviamente Xavi, “no pudieron dominarnos, controlamos la posesión”. Qué felicidad, amics, el Barça o sus filiales en todas las portadas.

Portada As 16-07-22

Les desearía a ustedes un feliz día si no fueran tan madridistas, pero es que además sé que la infelicidad está en su ADN. Es leer por boca de Ancelotti que “no habrá más fichajes” y se echan a llorar, a lamentarse porque se les viene una temporada de sufrimientos, sin delanteros que se puedan comparar al potencial del Barça. Sin gol. Como la temporada pasada. En diciembre, fuera de la Champions y a quince puntos del Barça y Atleti.

¡Buenos y grandiosos días desde Culematrix!

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