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Guardarredes ilustres (Apéndice): porteros por accidente

Guardarredes ilustres (Apéndice): porteros por accidente

Escrito por: Jesús Bengoechea3 enero, 2021
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En uno de los últimos y tediosos parones de selecciones, decidimos en La Galerna entretenernos con un recuento de nuestros porteros favoritos en la historia blanca. De paso, ya que los lectores estáis ahí quiérase o no, incluso cuando el Madrid no juega, tratamos de entreteneros un poco a vosotros también. “Guardarredes ilustres” fue como titulamos el serial. Por dicho serial se pasearon Casillas (glosado con inigualable afán poético por Ángel Antonio Herrera), Illgner (desgranado por ese portero amateur y brillante futboscopista que es Paul Tenorio), Keylor (loado por el verbo lúcido y frágil de Mario de las Heras) y otros muchos, desde el divino Zamora (retratado admirablemente por Manuel Matamoros) a Juanito Alonso, Miguel Ángel, Buyo o el mismísimo Courtois. Supongo que os lo hizo pasar bien aquel recuento de héroes con guantes. Bien pensado, un somero recorrido por el mundo del cómic y el cine de superhéroes nos lleva a concluir que la mayoría de ellos van enguantados (no así Superman, por razones que me son ajenas).

Bien pensado, un somero recorrido por el mundo del cómic y el cine de superhéroes nos lleva a concluir que la mayoría de ellos van enguantados

Para superhéroes los de Marvel. De igual manera que mis hijos siempre advierten que no conviene salir del cine hasta que no acaban los títulos de crédito, porque suele haber sorpresas de última hora en el universo de Stan Lee, en el culebrón de nuestros superhéroes enguantados quedó pendiente un apéndice. Nos referimos al superhéroe ocasional, el arquero por accidente. Aquellas ocasiones en que el jugador de campo se ve obligado a ponerse los guantes por avatares inesperados están provistas de una emoción especial, por inusuales primero, y por el atrayente vacío de incertidumbre que aparejan. No están exentas de morbo, además, estas raras situaciones. El seguidor acérrimo del futbolista teme verle encajar goles sin solución de continuidad, como se teme ver fracasar en público a un hijo, mientras el eventual hater se relame ante la perspectiva de un sonoro batacazo cancerberil por parte del extremo izquierdo o el interior derecho de sus denuestos.

Hablamos de ponerse los guantes, pero no parece que haya que tomar la expresión en su literalidad. El mismísimo Alfredo Di Stéfano rehusó ponérselos cuando le tocó colocarse bajo palos en el transcurso de un Clásico argentino. Lo comprendo: ante la posibilidad imprevista de tocar con los dedos superficies curvas que las reglas suelen mantener lejos de nuestro alcance, no es fácil que el tacto renuncie a sus prerrogativas.

Alfredo Di Stéfano portero

Sucedió durante un River-Boca el 31 de julio de 1949. El guardameta de los millonarios, Carrizo, recibió el impacto de un tremendo balonazo en los testículos. “Me dieron ahí abajo y me sentí descompuesto, por lo que estuve siete u ocho minutos fuera”, recuerda el guardarredes porteño. “Tuvo que ponerse Alfredo”. Puestos a sustituir un par de huevos por otro par, no parece nunca mala opción la de D. Alfredo, pero no fue este el único atributo que recomendó la sustitución temporal de uno por otro. “Alfredo era muy bueno de todo, también de portero”, recuerda Carrizo. “Se puso el buzo (?) amarillo, de manga corta y sin guantes. Aguantó los minutos que le tocaron sin encajar, lo hizo bien, eh”. River ganaría 1-0, aunque el partido es recordado por la anécdota.

Hablamos de ponerse los guantes, pero no parece que haya que tomar la expresión en su literalidad. El mismísimo Alfredo Di Stéfano rehusó ponérselos cuando le tocó colocarse bajo palos en el transcurso de un Clásico argentino

Como madridista, no me consta (me puedo equivocar, no soy Alberto Cosín) ningún partido oficial en el que Di Stéfano tuviera mando bajo el larguero de los blancos, aunque sí jugó de central en una vuelta europea contra el Rapid de Viena. Lo contó Andrés Amorós en la deliciosa entrevista que nos concedió hace ya unos años. En el descanso, el Rapid amenazaba con dilapidar la renta que el Madrid traía del partido de ida, de modo que la Saeta tuvo que tomar cartas en el asunto. Se puso como defensa en los últimos 45 minutos de la eliminatoria, para dejar la puerta a cero bajo la pertinaz nieve austriaca. Ya lo dijo Carrizo: “Era muy bueno de todo”.

No fue D. Alfredo el primer jugador de campo madridista que se vio forzado a asumir el papel de arquero. La expresión “ponerse los guantes” vuelve a no ser textualmente aplicable por cuanto el 6 de marzo del mismo año los porteros de la Liga española aún no solían llevarlos. Al delantero Sabino Barinaga, en partido liguero en Balaídos, le tocó sustituir al portero Bañón, lesionado muy al comienzo del encuentro (por entonces no había cambios). El propio Alberto Cosín me facilita información del incidente.

“Vaya tardecita me dieron los del Celta”, rememora Barinaga. “Había jugado en todos los puestos, pero nunca de portero. Sin embargo, el inglés Keeping, nuestro entrenador, insistió en que me pusiera yo. Las pasé moradas. (...) No paraba de atacar el conjunto vigués. Nunca olvidaré que sacaron catorce córners, y lo más decepcionante fue que perdimos por 3-1. (...) No me perdonaron mi mala actuación como portero y al término de esa temporada me comunicaron que me rescindían el contrato.” Woody Allen contrató a todo el elenco de actores de Todos dicen I Love You sin informarles de que era un musical, pero por lo menos luego no puso en la calle a Edward Norton por no saber cantar. Hay foto del día. La cara de cachondeo (o de valiente altanería) de Barinaga no auguraba tan trágico final.

Sabino Barinaga portero

Menos laboralmente lesiva le resultó la experiencia (que en su caso fue por partida doble) a José Miguel González Martín del Campo, más conocido por Míchel. El legendario centrocampista de la Quinta se vio en la misma tesitura en el Bernabéu, en un encuentro ante el Tenerife del campeonato regular en la 91-92.

“Yo había marcado los dos goles nuestros, el primero de falta y el segundo transformando un penalti cometido sobre Hugo”, nos recuerda Míchel. “Íbamos ganando 2-1 y estábamos sufriendo un poco, por lo que Paco (Buyo) tardó un poco más de la cuenta en sacar de puerta y vio doble amarilla. Todos los cambios estaban hechos. Fueron siete u ocho minutos, los últimos del choque. Si largo se te hace un partido en el Bernabéu jugando en tu puesto, no te quiero ni contar lo lentos que pasan esos siete u ocho minutos. Fue un partido inolvidable por los goles, por la victoria y por el miedo escénico del Bernabéu, pero esta vez en mi contra. La victoria se quedó en casa a pesar del portero de los últimos minutos”, ríe.

¿Por qué él? ¿Por qué le tocó a Míchel? “Solía ponerme los guantes al acabar el entrenamiento y me quedaba un rato practicando. Me gustaba. Afortunadamente, en aquel partido contra el Tenerife, solo toqué una, y no fue por un disparo del rival sino por un pase largo de un compañero que me llegó mansamente a las manos”. ¿Con el aplauso del respetable? “Con el suspiro de alivio”, reconoce, con más risas. “Luego tocaba sacar de puerta, y le dejé la tarea a Fernando (Hierro). Le dije que la sacara por el José Luis y que la mandara fuera de España”.

Míchel: "Si largo se te hace un partido en el Bernabéu jugando en tu puesto, no te quiero ni contar lo lentos que pasan esos siete u ocho minutos de portero"

“En México tuve una experiencia similar pero más complicada”, rememora Míchel, para terminar. “Expulsaron a nuestros dos porteros (!!) durante el juego y ahí me correspondió jugar veinticinco minutos bajo los palos. Tuve peor suerte. Encajé dos goles”. Nos parece, y no es por debilidad por Míchel, que encajar dos goles haciendo algo que no se espera que hagas bien es un síntoma de previsibilidad lleno de normalidad y buen gusto. No a las sorpresas, ni siquiera a las buenas.

Una sorpresa constituyó, desde luego, ver a Álvaro Arbeloa ponerse los guantes en aquel partido amistoso de España contra Sudáfrica el 19 de noviembre de 2013. Si antes decíamos que Barinaga y Di Stéfano jugaron de portero pero no se pusieron los guantes, ahora habrá que matizar que Arbeloa se puso los guantes pero no llegó a jugar de portero, aunque la chocante imagen del bravo lateral preparándose junto al poste sí nos llegara por televisión. “Cuando vi que nos quedábamos sin portero y habíamos hecho todos los cambios, me puse los guantes sin dudar. Pero Pepe (Reina) se empeñó en salir, de manera que oficialmente no jugué ni un minuto. No podíamos hacer más cambios, pero al ser un amistoso y empeñarse Pepe y Toni Grande pues el árbitro transigió. No sé si la UEFA, por eso de los siete cambios, nos dio después el partido por perdido”. (Después hemos comprobado que no, que el partido se validó con el resultado oficial, aunque amistoso, de Sudáfrica, 1; España, 0, en el que sería, irónicamente, el último partido de Arbeloa como internacional absoluto).

Arbeloa portero España

La pregunta es la misma: ¿por qué Arbeloa? “Por inconsciencia, ¿no?”, se parte de risa. “Bueno, al final en situaciones así simplemente hay que atreverse y nada más. Me ha gustado siempre ponerme de portero en partidos con los amigos y cosas así. De pequeño, jugando en el equipo del colegio, el portero se dejó los guantes y yo llevaba unos en el botero” (más risas), “pero vamos, que más allá de eso te aseguro que si hubieran tirado dos veces eran dos goles”.

Arbeloa: “No te miento si te digo que era un amistoso y me apetecía jugar de portero. Lo curioso del tema es que fue mi último partido con la selección. ¿Imaginas que hubiera sido de portero?”

¿Le dio rabia verse privado de la posibilidad de ensayar blocajes y palomitas cuando ya tenía los guantes puestos? “No te miento si te digo que ya que estaba y era un amistoso me apetecía”, prosigue entre carcajadas el actual embajador del Real Madrid. “Pero a ver qué hubiera pasado. Lo curioso del tema es eso, que fue mi último partido con la selección. ¿Imaginas que hubiera sido de portero?”

Estos son los cuatro casos de jugadores de campo madridistas que fueron (o casi fueron, como en el caso de Arbeloa) porteros accidentales. Es posible que haya otros. Si es así, como corresponde hacer en estos nefandos tiempos de interactividad, os invitamos a hacérnoslo saber.

 

Índice de "Guardarredes ilustres":

Capítulo 1. Ricardo Zamora

Capítulo 2. Keylor Navas

Capítulo 3. Antonio Betancort

Capítulo 4. Miguel Ángel

Capítulo 5. Juanito Alonso

Capítulo 6. Iker Casillas

Capítulo 7. García Remón

Capítulo 8. Diego López

Capítulo 9. Bodo Illgner

Capítulo 10. Paco Buyo

Capítulo 11. Agustín

Capítulo 12. Thibaut Courtois

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Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea

4 comentarios en: Guardarredes ilustres (Apéndice): porteros por accidente

  1. En Viena , D.Alfredo se puso de central porque a Oliva , que ocupaba ese puesto, le hicieron una brecha a la altura de la rodilla, con los tacos, que necesito 12 puntos y se tuvo que retirar y entonces no se permitían cambios.

  2. Recuerdo a Mino despejando de puños en Múnich, y a Ramos haciendo una palomita contra la U.D. Las Palmas en el Bernabéu, pero creo que el artículo no va de este tipo de hazañas. No recordaba la de Arbeloa, una pena que Reina no le dejara.

  3. Un apunte sobre Barinaga. Bañón se lesiona en la primera parte y los dos últimos minutos su puesto lo ocupa Macala, ya que Adauto, portero suplente, estaba en Vigo pero enfermó ese día. La segunda parte completa se puso Barinaga. A este le falla la memoria, puesto que ese año siguió jugando, así como la temporada siguiente. Se fue a la Real Sociedad a comienzos de la 50-51. Barinaga no era desconocido para la portería porque en un derby jugado en diciembre del 45 en Chamartín se puso de portero tras un rodillazo de Juncosa a Bañon.

    En cuanto a otros casos, por ejemplo Zoco se puso de portero en Heysel mientras a Vicente "el grapas" le daban varios puntos de sutura en la banda tras un golpe. Y si vamos a casos raros el histórico Juan Acuña Naya "Xanetas" defendió la meta madridista en dos amistosos.

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