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Guardarredes ilustres: Iker Casillas

Guardarredes ilustres: Iker Casillas

Escrito por: Ángel Antonio Herrera15 noviembre, 2020
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Casillas, durante tantos años de gloria, pudiera haber sido un pichichi, naturalmente, un pichichi silenciado, un pichichi al revés, porque paraba con mucho mérito, o sea, que marcaba muchos goles al evitarlos. Casillas ha sido Iker, o al contrario. Un humilde y una estrella. No un portero, sino el portero. Le elogiaba Buffon, le maldecía Messi, y le pedían los guantes los poetas de la grada. Está en la zona noble de la historia del Real Madrid, que es como decir en la copa de nuestra vida de felicidad madridista, ahí en lo alto de noches eternas.

Iker ha sido una época de oro, o varias más bien, en el fútbol y en todo, y era el chico bueno que sólo cogía cabreo cuando estaba en el campo, y a veces ni eso. Tenía algo de dandy del área, que es una cosa que sólo puede darse si el área es la propia. El portero debe tener en el alma un líder, aunque calle, o precisamente si calla. Es el caso. Consta Iker, como futbolista, de los trofeos más altos, y luego como persona resulta un tipo de largo agrado que nunca dio un susto, y que un día embelesó a la más deslumbradora de la tele, Sara Carbonero. No entra en la tribu de los tatuados, y ha hecho entrenamiento de sonajeros, mientras le tocó ser padre.

Casillas Champions

Cuando ganamos el Mundial, en Sudáfrica, besó a Sara ante las cámaras del mundo entero, y en ese beso la despeinó de sorpresa. La estampa es histórica. Luego, en Madrid, vimos una pancarta inolvidable: "Iker, bésanos. Sara somos todas”. Iker ha sido mucho Iker. En aquel Mundial quisieron señalarlo, por estar enamorado, y ganó el Mundial, con la novia a pie de campo, para contarlo. Un tal Mourinho vino un día al Madrid a firmar el acta de defunción del entrenador Guardiola. Y acabó sentando a Casillas, además. Mas o menos desde entonces, Casillas ha estado en su propia casa, pero a veces no tanto. Quiero decir que se fue a Oporto, aunque estuvo en Madrid como siempre, porque a Iker lo llevamos en el corazón. Y porque de algún modo Oporto fue una ciudad española mientras él estuvo ahí de turista con portería, de madridista pasajero. El rato en que de pronto estuvo enfermo, no hace tanto, estuvimos todos en vilo como si nos hubiera dado un susto de hospital alguien de la familia.

Casillas Mundial

De pronto, un día, dejó el fútbol profesional, y entraba así reventón de novedades en la liga del otro fútbol, el fútbol de la impredecible vida misma, donde ya lleva mucho rato sin darnos mayor sobresalto o regalo que el relevo de retrato con sus críos en las preceptivas redes sociales. Ha sido el chico del primer Mundial de La Roja, el capitán del Real Madrid, un cromo eterno. Para qué juntar aquí sus trofeos, si son incalculables. Con el retiro de Iker, a mí, en concreto, se me fue la juventud, la juventud última que me iba quedando. Cuando dio la despedida en Chamartín, lloró, y la emoción, la suya y la nuestra, nos llega hasta hoy. Habrá más, pero no habrá otro. No se trata solo de parar penaltis.

 

Fotografías Getty Images

 

"Guardarredes ilustres", todos los días en La Galerna.

 

Índice de "Guardarredes ilustres":

Capítulo 1. Ricardo Zamora

Capítulo 2. Keylor Navas

Capítulo 3. Antonio Betancort

Capítulo 4. Miguel Ángel

Capítulo 5. Juanito Alonso