Hay dos situaciones que rebuscan en tu pasado digital por encima de las demás: que te nombren ministro y que te declares benzemista. Ahora todo el mundo es admirador de Benzema. Pero los fieles seguidores originarios del francés dirán, con razón, que hace diez años no había tanta gente en ese barco. Y podrán empezar a revisar los billetes de expedición del benzemismo para conocer en qué momento se convirtió cada uno. Ojalá ser uno de ellos, como Florentino Pérez, que tuvo claro desde el principio que era un jugador especial. No hay que olvidar que el presidente blanco, siempre cuidadoso con las formas y el protocolo, se levantó de su asiento, con los brazos en alto y las manos en la cabeza, en el palco del estadio Gerland, antigua casa de Benzema, cuando el delantero marcó el 0-1 en una eliminatoria de octavos de final de la Champions en 2011. El de Lyon llevaba un minuto en el campo, había sustituido a Adebayor. Este dato sirve para descargar de culpa mi descreencia en el Benzema primigenio. Yo prefería a Higuaín, pero peor que yo fue Mourinho, que llegó a elegir a Adebayor.
Benzema ha envejecido de forma admirable. Ha domado al tiempo y a sus críticos. Pero también a sí mismo. ¿Quién iba a pensar que ese jugador que ponía de los nervios a buena parte del madridismo por su aparente falta de sangre en las venas acabaría provocando ataques de ansiedad en los porteros cuando lo ven aparecer con la confianza de que el truco de magia acabará con el balón en la portería? Nunca se discutió la clase de Benzema como nunca se renuncia a querer dormir cinco minutos más, pero en estos trece años se ha empapado del pundonor que exuda el Real Madrid, hasta convertirse en uno de los grandes referentes de la resistencia blanca, de la negativa a la rendición. Ha pasado de no poseer esa cualidad a dar lecciones sobre ella.
Si él está en el campo, crees que todo es posible, que siempre se puede ganar por una genialidad suya
El francés siempre ha jugado para el fútbol y no para el gran público, pero en el camino se ha encontrado involuntariamente con él. Fue el socio perfecto de Cristiano Ronaldo jugando para él porque siempre antepone las necesidades del equipo a las suyas; que ahora sea el protagonista es un efecto colateral de su subordinación al interés general. Benzema ha capitaneado al Madrid desde la marcha del portugués, pero en los dos últimos años ha llevado el liderazgo a otra dimensión, ha devuelto una sensación que quedó huérfana tras la partida de Cristiano: si él está en el campo, crees que todo es posible, que siempre se puede ganar por una genialidad suya. Y el rival, intimidado, también sabe que se enfrenta a una muerte dulce, porque quién es capaz de odiar hoy a Benzema.
En el francés he visto a muchos jugadores a lo largo de su carrera. En sus inicios en Lyon parecía Ronaldo, luego se fue vistiendo con la elegancia de Zidane y ha acabado poniéndose los complementos de la fe de Raúl, para construir una mezcla que cautiva a todos los paladares. Fuera del campo, sus renovaciones siempre han parecido coser y cantar, como si aceptara la primera oferta a ciegas, sabiéndose un privilegiado por pertenecer al Real Madrid. Sus problemas con los coches de lujo y la velocidad fueron cosas de joven caprichoso que se considera inmortal; hoy sería imposible que lo pillaran a 216 km/h, como en 2013, no porque sus coches corran menos, sino porque sabe lo que representa como máximo estandarte del club. Ha conjugado en un mismo cuerpo al futbolista perfecto y al madridista modelo. Todo encaja en él, ahora todos somos de Benzema. Desde aquí, pido perdón por mi época de dudoso y espero que sus primeros fans no le den la espalda ahora y digan que se ha vuelto demasiado comercial.
Getty Images
El fútbol llegó a la galaxia GN-z11 el 24 de mayo de 2014. Dildimi y su pareja Krisna hacían el amor por novena vez en el estimulador atómico cuando, en medio del orgasmo 14.427, las alarmas de los instrumentos de medición cuántica atronaron en el módulo de seguimiento.
—Siempre igual —dijo Krisna, visiblemente contrariada. No hay manera de llegar a los 15.000 sin que nos molesten.
—Te recuerdo que estamos en horas de trabajo— replicó Dildimi mientras anulaba su levitación, ponía en bloque bajo su miembro artificial Sport Energi Plus y se calzaba su única prenda de trabajo: unas botas plateadas, de media caña, con botones digiatómicos y pantalla 7D incorporada en la puntera. Nuestro deber es permanecer atentos a las pantallas y no revolcarnos como fillocófilos en celo, un día de estos nos van a pillar.
—Hirisditribiji hirisditribriji, mimimimimimi, siempre estás igual.
—Tenemos que controlarnos, Krisna, no podemos seguir así.
Krisna no contestó, estaba a unos 80.000 kilómetros, en el satélite artificial Hd22. Apagó la conexión, maldijo por lo bajo al imbécil de Dildimi y se centró en la alarma recibida. Era una señal muy débil, un pico de energía de un planeta situado a unos 32.000 millones de años luz. Reordenó las parabólicas internacionales, calibró el espectro basculante y buscó el epicentro de la señal, el germen. Pocos minutos después, el planeta causante de la alarma se mostró nítidamente en su pantalla principal. Era un astro azulado, poblado, según las primeras estimaciones del manómetro de émbolo, de seres vivos de exigua inteligencia. Llamó a Dildimi.
—Dildimi, lo tengo, es un planeta cerca de la estrella NI78, en el cuadrante 9B. Te doy un doble pase cifrado, toma nota: 47&%···##ºººººº35000014. ¿Lo tienes?
—Sí, lo instalo ahora mismo. ¿Has hallado el origen de la señal?
—No, estoy en ello. Los datos son muy confusos, la explosión de energía ha sido múltiple, parece que empieza en un punto y desde ahí se reparte por toda la superficie del planeta. Dame un par de segundos… Voy a acercar el zoom coral, ¿lo ves?
—Sí, procedo a la grabación inversa. Es un edificio con forma de estadio disco-rectángulo. Hay miles de especímenes de dos patas, peludos, contemplando a otros cuantos entes más que persiguen y golpean un objeto redondeado. Parece una especie de juego. Voy a rebobinar hasta el momento exacto del estallido… Veo varios marcadores… Voy con la cuenta atrás: 108… 107… 99… 93. Sí, aquí está, déjame que lo calibre un poco más, 92,48, ese fue el detonante. En el 92,48 la energía se desató, hay picos diseminados por todo el planeta, fue una ola de potencia que lo arrasó todo.
—Dildimi, ¿habías visto alguna vez algo así?
—Nunca. Acabemos el informe y demos parte.
En ese justo momento, como si fuese una señal programada, la alarma volvió a sonar. Otro gigantesco pico de energía recorrió toda la superficie del planeta y estuvo a punto de fundir, a millones de años luz, sus delicados instrumentos de medición. Esta vez lo contemplaron en directo y, sin saber muy bien el porqué, sufrieron un ligero escalofrío cuando la esfera, empujada después de un majestuoso salto por un espécimen de bello y musculado cuerpo, entró mansamente en una malla rectangular. Más o menos la mitad de los seres presentes en el acontecimiento se volvieron locos y la otra mitad se quedó, inexplicablemente, paralizada. La experiencia se repitió otras dos veces más. Al final del juego, los once seres que vestían de blanco se abrazaron. Habían conseguido introducir la esfera en la malla en cuatro ocasiones.
—Dildimi…
—Dime, reina.
—Me gusta.
—¿El qué?
—El juego este, me gusta, tiene algo primitivo que me excita. Me encantaría conocer su mecánica, sus reglas. Igual podríamos importarlo.
—Y a mí. Voy a proponer una inmersión en el planeta. Habrá que camuflarla, no suelen dar salvoconductos para juegos.
Conseguir la autorización para explorar aquel planeta azul fue relativamente fácil: optaron por entregar un diagrama AIC pentagonal. Nadie, absolutamente nadie, y mucho menos el haragán de su supervisor jefe, iba a perder el tiempo en desentrañar aquella jerigonza. Primero borraron todo rastro de sus archivos de su enésimo encuentro sexual, luego camuflaron los datos que les interesaban bajo un millón de flechas y círculos de colores y, por último, maquillaron —con una doble capa de lenguaje inclusivo, no sexista y plagado de múltiples citas sobre el calentamiento interplanetario— el principal objetivo para obtener una inmersión estándar: la búsqueda de recomuños, el combustible que rastreaban por todo el universo y que hacía funcionar su civilización.
La vida media de un GN-z11niano era de unos 2 millones de orgasmos (medida vasca-terrestre), o sea que los siete años, once meses, dos días, cuatro horas y diecisiete segundos que tardaron (también según la medición terrestre) en recorrer en la nave Satisfa&er5 (metal líquido transparente, indetectable, incolora, tracción trasera, sin delco) la distancia entre los dos planetas, se les pasaron, y nunca mejor dicho, volando. Krisna y Dildimi, jóvenes, ardientes y sobradamente preparados gracias al gran nivel adquirido en su formación Milenial planet ESO basic, aprovecharon el viaje para empaparse de la civilización que iban a visitar: historia, geografía, cultura, religiones, costumbres… y para intentar batir, con ciertas ayudas químicas no muy bien aceptadas en su planeta, su récord de orgasmos: 17214.
A unos 500.000 kilómetros de la atmósfera, después de un tórrido viaje, pusieron el piloto automático, se calzaron sus botas plateadas y, en un par de minutos, aterrizaron en medio del círculo central del Santiago Bernabéu. El epicentro de la energía detectada estaba situado en Lisboa, pero decidieron, después de estudiar el suceso y ver que había un nexo común entre el estallido y los seres que lo habían expandido por todo el planeta, posarse en la zona cero, el inicio: el estadio Santiago Bernabéu.
—Tenemos que separarnos, Krisna. Lo primero es conseguir toda la información posible sobre el juego. Y hay que hacerlo de primera mano, usando la disminución física espacial, el traductor instantáneo y la introducción cuántica. ¿Tienes seleccionado el objetivo?
—Sí, tienes que buscar al mandatario de más alto rango en el fútbol, que es como se conoce en este planeta a esta práctica. A través de su cerebro lo aprenderemos todo. Te paso las coordenadas y su aspecto externo. He contado, globalmente y después de un análisis pormenorizado de su cuerpo, siete orificios de entrada. Tendrás que buscar la mejor vía por medio del ensayo-error.
—De acuerdo, probaré todas las variantes. Nos vemos aquí mismo en cuatro días terrestres. Sigue buscando información sobre el juego, no te vayas muy lejos y no te metas en líos; antes de volver tenemos que inventarnos el informe de la recolección de recomuños.
Luis Rubiales estaba muy nervioso. Había convocado la rueda de prensa para explicar los audios robados y le estaba empezando a picar la nariz de una forma muy extraña. Primero se rascó un orificio y luego otro. A los dos minutos ya estaba desesperado, nunca había experimentado una sensación como aquella, era un picor intenso, una quemazón como si le estuviesen perforando las fosas nasales con un taladro provisto de una broca de plumas. Se sentó y respiró agitado. El estrés le estaba empezando a pasar factura.
—¿Estás bien? —le preguntó Piqué.
—Sí, sí, tranquilo, no te preocupes.
Rubiales, a pesar de lo dicho, sí estaba preocupado, muy preocupado. El picor parecía extenderse a la boca y a los oídos. Cerró los puños e intentó aguantar. Aquello se le estaba yendo de las manos.
Piqué suspiró. Él ya había pasado la prueba de la rueda de prensa, pero también se jugaba mucho en la que iba a protagonizar su presidente y estaba claro que los nervios se hacían fuertes en su interior. Había mucho dinero en juego. Quedaban solo dos horas para la comparecencia y estaban sentados en una mesa, codo con codo, repasando la estrategia para minimizar daños con la opinión pública.
Espero un par de minutos, mirando de reojo sus extrañas reacciones. Aquellas muecas no auguraban nada bueno. Cuando empezó a ver que Rubiales, además de alternar la introducción de sus dedos entre los dos orificios de su nariz y sus dos oídos, había comenzado a abrir y cerrar la boca como si fuese un pez fuera del agua, decidió agarrar el toro por los cuernos antes de que fuese demasiado tarde.
—¿Seguro que estás bien, Rubi? Si quieres podemos posponer la rueda de prensa.
—No, ni hablar, hay que solucionar este problema cuanto antes. Solo necesito un poco de tiempo para calmarme.
Luis Rubiales intentó en vano concentrarse en los papeles que tenía delante. El ardor iba de la nariz a los oídos, de los oídos a la boca. Era una comezón que dolía y picaba a la vez. Había comenzado a estornudar y, de repente, el ardor pasó a ser un leve hormigueo.
—¿Krisna?
—Dime, Dildimi.
—Estoy en el objetivo, la introducción norte es más complicada de lo que pensaba, en cuatro entradas hay mucho pelo que atranca las turbinas y en la quinta la humedad afecta al delco. Voy a probar en el sur. ¿Has conseguido algo más de información?
—Sí, un filón, y además la he encontrado aquí mismo, en el estadio, en un enorme museo lleno de trofeos propiedad del Real Madrid. Es apasionante, estoy muy excitada. Dildimi…
—Dime.
—Me he quitado las botas…
—Krisna, ahora no, estoy muy ocupado, sigo con la inserción. Cuando encuentre la mejor abertura te vuelvo a llamar.
Dildimi puso rumbo al cuadrante sur. Solo le quedaban dos puertas, las más pequeñas, las coordenadas de situación espacial eran muy claras. Empezó por la más fácil para su objetivo, la que se encontraba aproximadamente entre las dos piernas del ente. Decidió poner su bólido de entrada en fase 7 Turbo-Ras.
Todo había terminado. Rubiales respiró aliviado, ya se encontraba mucho mejor, el picor había desaparecido y ya podía concentrarse en la rueda de prensa. Se prometió a sí mismo consultar a un psicólogo.
—Geri, ¿te parece bien si empezamos por el tema de la mujer en Arabia y dejamos lo de la comisión de Kosmos para el final?
Por fin, parecía que su presidente ya se había calmado. Estaban a tiempo de salir de aquel embrollo. Se prometió a sí mismo animarle a consultar a un psicólogo.
—Perfecto, Rubi —contesto Piqué. Yo creo que deberíamos hacer hincapié en…
—AAAAAAAARGH!!!!!!!
—¡Rubi, qué te pasa, Rubi, por Dios, no me asustes!
—AAAAAAAAAAAAAARGGG!!!!
Rubiales había caído al suelo y daba vueltas sobre sí mismo como la niña del exorcista. El ano le ardía, era un dolor insoportable que le carcomía las entrañas. Se arrancó el pantalón de golpe y empezó a gritar, después le tocó el turno a los calzoncillos. Su desesperación le nublaba la mente y empezó a rascarse el culo arrastrándolo contra el suelo. Iba a lanzarse por la ventana cuando el dolor, de golpe, igual que había venido, desapareció.
—Krisna, ya está, estoy dentro, he usado la entrada B8, la trasera, me ha costado un poco, pero usando el Turbo Ras en el nivel 7 lo he logrado. Ahora me dirijo al cerebro… ¿Krisna? ¿Estás ahí?
Krisna no contestó. En una foto de la Décima había encontrado un talismán, un ser especial, intenso, lleno de magnetismo y sex-appeal. Había decidido ir en su busca…
¿Krisna? ¿Me oyes? “Siempre igual, siempre me hace lo mismo” — pensó Dildimi mientras marcaba las coordenadas de la sesera de Rubiales. Era el momento de poner en marcha todo lo aprendido sobre los terrestres y sacar la máxima información sobre aquel extraño y apasionante juego llamado fútbol. Decidió tomar el control del sujeto. Intentaría hacerlo lo mejor posible.
Piqué pensó que aquello ya no tenía remedio. Su presidente estaba sentado en el suelo, desnudo de cintura para abajo, con la mirada perdida y pronunciando frases sin sentido. Empezar la rueda de prensa en aquel estado era un suicidio.
—Estoy bien, Piqué, consígueme un pantalón. ¿Sabes que soy de Motril?
—Sí, Rubi, sí, lo sé —dijo Piqué siguiéndole la corriente.
—Yo no tomo alcohol ni fumo, pero no puedo garantizar que mañana me metan un saco de cocaína en el maletero.
Piqué empezó a marearse. Rubiales estaba mal, muy mal, deliraba. Se acabó su carrera, ni Kosmos ni el Barcelona, todo se iba a ir al carajo.
—Mi hermana me partió las piernas de arriba a abajo cuando tenía un mes porque cayó encima mía. Mi padre me llevó al médico y este le dijo a mi padre que yo iba a ser todo menos futbolista. Yo soy un luchador.
—Luis, mírame, voy a llamar a un médico.
—¿A quién beneficia esto? Yo soy un hombre normal de 44 años, de Motril.
Dildimi estaba muy satisfecho manejando aquel cerebro. Nadie iba a notar nada, su traductor simultáneo GZzes-Español funcionaba perfectamente. Ya era capaz de llevar una conversación fluida.
—Luis…
—Esto es una mafia, no creo que llegue el punto de que me encuentren ‘tirao’ en una cuneta con un tiro en la cabeza. My tailor is rich and my mother's in the kitchen.
Piqué se desmayó. La silla se venció y su cuerpo cayó como un fardo al lado del de Rubiales.
—Empecé a jugar al fútbol con 3 años y me federé con 6. Me llamaban Rubi por mi apellido, pero también por la melena rubia que tenía, todos los cuerpos se deterioran.
Dentro de Rubi, en los confines de las neuronas de su cerebro, un satisfecho Dildimi manejaba los hilos de aquel ente primitivo. Krisna se iba a sentir orgullosa de sus avances, en un par de días tendría toda la información sobre el fútbol y la forma de organizarlo.
Rubi se puso el pantalón y los calzoncillos de Piqué, entró al baño, se acicaló y salió con paso firme a la rueda de prensa. Se sentía bien, integrado.
—Habitualmente camino con una gorra y estos días me la he quitado para que todo el mundo me vea la cara. Porque no tengo nada de lo que avergonzarme.
"Estoy bien, Piqué, consígueme un pantalón. ¿Sabes que soy de Motril?"
Cuarenta y siete días terrestres más tarde, a varios millones de años luz de la Tierra, en el extenso salón de la Satisfa&er5, solo, desnudo, sin sus botas plateadas de media caña, Dildimi echaba de menos a Krisna. Había intentado contactar con ella de múltiples maneras, pero todo había sido en vano. Ni una llamada, ni un mensaje, nada. Había desaparecido.
—Krisna —dijo Coentrão encendiendo un enorme veguero en la enorme cama King Size de su yate.
—Dime, Fabio.
—¿Tú no eres de por aquí, no?
—No, cariño, no, soy de Motril.
Getty Images
Y Paco corrió sobre la hierba con la adrenalina inundando los tejidos de su cuerpo. El grito resonó fuerte y agudo a la vez, porque no era la voz de un compañero en el Bernabéu, sino la huida infantil, colectiva y atropellada -saltar del árbol y esprín furioso– de una finca ajena. No demasiado lejos había sonado una voz madura, profunda y masculina: “¡Algún día os pillaré!”. En realidad, nunca los pillaron porque nunca lo intentaron. La amenaza fingida sólo era un teatrillo para añadir cierta excitación a la travesura de tomar peras y manzanas prohibidas en teoría. De hecho, la fruta abundaba en Guarnizo por cualquier rincón, y hasta las mujeres de la familia Leguina, amables, acercaban las ramas de los naranjos al otro lado de la valla cuando la pandilla rondaba su fruto azafranado.
... incapaz de resistirse a cualquier ocasión de jugar un partidillo en alpargatas
Mientras, el orden de lo minúsculo cumplía su encomienda de lograr que Paco transitara a la adolescencia y la pandilla futbolística de Guarnizo acentuaba la pertinacia de su afición. A la vez que sus destrezas adquirían potencia y precisión, su voluntad cayó presa de la fuerza del instinto, incapaz de resistirse a cualquier ocasión de jugar un partidillo en alpargatas. Paco sobresalía por lo que sobresalió más tarde, aunque todos mostraron habilidades peculiares que encauzarían su vida siempre cerca del fútbol, a despecho de los esfuerzos familiares por retirar la afición desmedida de sus pequeñas cabezas.
Tantos momentos empleados en algo inservible para la vida parecían a los progenitores un malgasto futuro y presente, una inclinación que fue pocas veces pacífica en los hogares y en la escuela. Con una economía doméstica dependiente de los brazos familiares, y los suyos ya contaban, las horas apenas sobraban, pues la sombra de la escasez asomaba en las mentes de los adultos, siempre prestas entonces al conservadurismo. No estaba el patio para alegrías.
Pero cuenten esto a unos chicos envenenados por la conjunción del balón y sus hormonas, tanto que cuando la maestra notaba su falta en clase, ya sabía qué estaban haciendo. Sus quejas se las llevaba el viento o la lluvia, pues los chicos preferían, de cuando en cuando, los libros de la calle, las lecciones de aquellos instrumentos de trapo, cartones, retales y lo que pillaran, que llamaban balón ¡Quién podía detenerlos! Tanta fue su insistencia, que su determinación refleja fue proverbial en toda la villa, pues jugaban en cualquier sitio y con mucha frecuencia en la carretera. Allí alternaron los halagos de amigos y ajenos junto a los reproches paternos, pues sus prestezas necesariamente llamaban la atención.
Paco, el torbellino de las pachangas, era un chico tranquilo y dispuesto a las tareas en casa. Siempre, claro, que no se cruzase en su camino, como a un perro una perra en celo, el balón con cualquiera de sus coleguillas cerca. Aun así, la fuerza obligaba y el creciente número de hermanos también, de forma que tarde o temprano se tenía que hacer cargo del ganado y conducirlo a pacer, la sustancial nutrición del vacuno entonces.
... un nicho deportivo de primer nivel, un centro de alto rendimiento de una eficiencia tremenda, impensable entonces y hoy
Quiso la fortuna, aunque seguro que el Paco de aquel tiempo rechazaría la moción, que una de las zonas de pasto, a medio de kilómetro de la casa materna, se formara con una pendiente suave al principio cuyo desnivel se incrementaba hasta componer un repecho ostensible. En consecuencia, el terreno obligaba al futuro madridista a recorrer, y aún a correr, la zona de pasto –húmeda y embarrada en invierno- con frecuencia para reunir algún ejemplar huidizo y esquivo. Sin saberlo, las aceleraciones contadas y el pastoreo, junto a la siega –ejecutada en posición de semiflexión de piernas y un giro amplio de cintura con el acompañamiento de la fuerza de los brazos-, ejercieron de preparación física improvisada y natural, de fuerza dinámica y propiocepción, habida cuenta de la irregularidad de los terrenos que pisaba.
Uno ha de reconocer el hallazgo vacuno al que fuera jefe de prensa del Real Madrid, Joaquín Maroto, con quien compartí una conexión vintage en Teledeporte. Mientras escuchaba la narración del suceso puesto en boca del protagonista, este cronista imaginaba cuál podría haber sido el campo de entrenamiento, extremo que luego me confirmaron las hermanas de Paco, y que en casa siempre llamamos El Cierro, quizás por encontrarse vallado.
Los huevos de las gallinas propias, la leche y la mantequilla de vaca cántabra recién ordeñada, la borona -unas tortas del maíz sembrado en casa y horneadas en aquellas cocinas de hierro- resultaron ser un complemento dietético idóneo, y junto a los aires limpios compusieron un nicho deportivo de primer nivel, un centro de alto rendimiento de una eficiencia tremenda, impensable entonces y hoy, quizás digna de un estudio por parte de Juan Luis Arsuaga. Paco no paraba en todo el día, urgido por las clases, los partidos sin cesar y las tareas, incluidos la siega y los propios de la labranza y recolección, pues de alguna forma había que complementar el salario del trabajo de chófer del padre en la fábrica regentada por el presidente de la Cultural de Guarnizo, donde debutó en 1922 don Antonio Gento, el primero de la dinastía en calzarse unas botas de fútbol hace un siglo.
P. D. Don Antonio Gento, mi abuelo.
Getty Images
Índice:
Buenos días, amigos. Hoy es uno de esos días en los que reconforta enfrentarse a la noble tarea de portanalizar. El portanalista ha nacido para asumir retos como el que plantea hoy la actualidad deportiva, aparentemente tan clara y evidente, tan poco misteriosa, de la que se diría que solo basta con reseñar lo obvio y evidente y festivo. Pero el periodismo es otra cosa. Bajo lo consabido y popular, bajo la superficie de oropel y confeti habita lo que es deber sacar a la luz, pese a que pocos se atrevan a asumirlo y menos aún tengan los arrestos de difundirlo como merece.
La prensa madrileña, mesetaria ella desde antiguo, prefiere lo obvio, lo que ustedes ya conocen casi de primera mano, aunque solo sea porque la noche del sábado se convirtió en madrugada del sábado en La Cartuja a medida que seguían empatando el Betis y el Valencia en la final de Copa del Rey para que Telecinco -oh, sorpresa- le dedicara más minutos al fútbol que a La isla de las tentaciones, a Sálvame Deluxe o a otros programas culturales que recomendamos ver en versión original subtitulada. No sabía uno si servirse otro gin tonic o hacerse un caldito para la tanda de penaltis. No sabía uno si reírse o llorar con las andanzas de Hdez. Hdez. en el césped sevillano. No sabía uno si recomendarle a Bordalás una americana de su talla o a Pellegrini un outfit menos deportivo.
En esas estábamos cuando Yunus Dimoara Musah, nacido en Nueva York hace apenas diecinueve años, mandaba su penalti a la calle Sierpes y Juan Miranda González, defensa bético nacido en Olivares, comarca de Aljarafe, templaba bien los ánimos y metía el suyo para certificar el tercer título copero del Real Betis Balompié, como le gusta llamarlo a Kiko, llamado él Francisco Miguel Narváez Machón y de Jerez de la Frontera.
Locura en La Cartuja. Todos mirábamos a Joaquín, jugador ya maduro que sigue ríendo y jugando como un niño y concitando simpatías y admiración en aficiones de uno y otro color. Nos alegramos por él y por el Betis, club que nos cae bien, que nos gusta y con el que simpatizamos. Además, a nuestro entender lo mereció más el equipo andaluz que el valenciano. Tuvo más ocasiones el Betis, fue más noble en la propuesta, más propositivo, más alegre y no estamos para desdeñar cualquier atisbo de alegría en estos tiempos. Así que sea justamente felicitado desde aquí el Real Betis Balompié y vayamos al meollo de lo que importa, aunque los medios madrileños hagan caso omiso, mutis por el foro y oídos sordos.
Tenemos que viajar a Barcelona para dar con la noticia, semioculta en todo caso. La verdad hay que decirla, aunque sea incómoda a muchos y, para amortiguar el golpe, haya casi que camuflarla entre lo que a nadie daña y a todos deja igual que estaban.
Así que "mucho Betis" en las portadas catalanas para aquellos que las miren de soslayo. Así que "a amarrar la Champions" para los culés, que hoy juegan su enésimo partido aplazado para consolidar su segunda posición a tropecientos puntos del primer clasificado, ese que de verdad sí puede amarrar la Champions por el simple hecho (banal, casual, de chiripa) de que está en semifinales de la actual edición.
Pero lo importante se agazapa con caracteres menos vistosos y sin imagen alguna que lo haga destacar. Lo importante se dice en voz baja y el corazón henchido de orgullo y admiración. Porque sepan que cuando más grande es la duda acerca de la existencia de D10s es cuando más presente está lo divino en quien duda, cuando pone a prueba para que la fe se confirme, tome brío y conozca su significado auténtico. Creer cuando no hay motivo alguno para la duda tiene nulo mérito. Creer en D10s ahora que no se sabe dónde está es lo que caracteriza a los verdaderos creyentes, que no tiemblan en los momentos de zozobra y que ven confirmada su fe con apenas un gol (es cierto que estupendo). Así que "primer título para Leo Messi en el PSG" y punto. Así que "un gol de Messi da el título al PSG" y p'alante.
Muchos dirán que si Neymar ayudó, que si también lo hicieron Donnarumma, Keylor Navas, Verratti, Achraf, Di María, Nuno Mendes, Marquinhos y un largo etcétera. La mayoría hablarán de un tal Kylian Mbappé, que parece ser bueno y haber marcado algunos goles y tal. Otros se atreverán a decir que la liga francesa es el torneo de la galleta para los petrodólares y su fair play financiero. Pero todos ellos se equivocan. Todos ellos son incrédulos, impíos, herejes, heterodoxos, lo que viene siendo mala gente.
Lo que diga Sportivo va a misa (nunca mejor dicho), así que Messi es el verdadero hacedor de este título para el PSG, celebrado ayer con una euforia que ríanse ustedes de una sesión de extracción de muela. Leo Messi ha aglutinado bajo su manto a todos sus compañeros para que, desapareciendo él, apareciera el misterio, el milagro, la hazaña y el delirio compartido por una afición parisina que prefirió salir del campo tras el pitido final no por enfado o denuncia, no porque ganar la liga con ese equipo contra esos equipos fuera una obligación de escaso mérito, sino porque no se consideraba merecedora de presenciar semejante proeza messiánica. Hagamos aquí justicia al eterno Balón de Oro. Si no lo vuelve a ganar este año no será por demérito, sino porque D10s es capaz de la mayor de las humildades cuando su obra lo precisa.
Oremos y pasen ustedes un buen día de contrición.
A mis ojos, a mis cansados y navegados ojos, han tenido que llegar en las últimas horas tres idioteces supinas, una de ellas triple. Ha sido un crescendo soberbio de imbecilidad coronado con un triple tirabuzón. Imbecilidad por demás teñida de la más mediocre de las falsedades y embadurnada de esa mala leche de todo a cien tan reconocible en las capas más rancias del antimadridismo sarraceno.
Con todo el respeto para la gran solera del club hispalense, algo tiene el Sevilla que vuelve mendaz a un alto porcentaje de los que pasan por sus filas. Que le pregunten a la prima de Monchi. La primera estupidez de la semana vino por cuenta del estomagante Dani Alves, quien hizo unas declaraciones al término del encuentro frente a la Real Sociedad que entran de lleno en lo más florido de la antología de disparates del brasileño. Dijo Alves que el Madrid había tenido “suerte” porque el Barça había “llegado tarde” en su persecución liguera, pero que “así es la vida”.
Incluso el topicazo que sirve de corolario a su chorrada es falso, porque la vida rara vez es así. Rara vez se planta el Madrid en los últimos cinco partidos del campeonato con 17 puntos de ventaja sobre el segundo, a la sazón ese Barça que ha llegado tarde a la persecución. 17 puntos a falta de cinco jornadas. Es como decir que Marco Polo tuvo la suerte de llegar tarde al embarque del Concorde que se estrelló el 25 de julio de 2000.
La segunda sandez -y más irritante que la primera- llegó también procedente del ámbito sevillista, y esta vez no de un ex precisamente. La boutade es doblemente sangrante porque supone una repetición y el intento de hacer colar como un lugar común la cafrada según la cual el Madrid fue beneficiado en su último partido ante el Sevilla “por la no expulsión de Camavinga”.
Ay, Julen. ¿Qué se le dice a quien emite (dos veces) una opinión que sabe desatinada? Porque sucede que es imposible que Julen crea lo que dice. Cuando uno abraza como verdad incontrovertible que el adversario está, simplemente, tratando de manipular a la opinión pública diciendo algo a sabiendas de que es falso, el espacio para el debate queda agotado. Demasiado bien sabe el bueno (?) de Lopetegui que el Sevilla fue escandalosamente beneficiado ante el Madrid, a través de la condonación de un penalti clarísimo por mano de Diego Carlos, la concesión de un primer gol que nunca debió subir al marcador por la formación ilegal de la barrera y (sobre todo) la aberrante anulación del gol de Vinicius pese a las indicaciones del VAR, y pese a a que el planeta entero veía en televisión cómo Vini controlaba meridianamente el balón con el hombro.
¿Es imprescindible que vivamos en tiempos donde literalmente pueda decirse cualquier cosa? Julen parece tener una respuesta positiva a la pregunta, y se abona a la posverdad con la misma desfachatez con que lo hace Alves.
El último en unirse al carrusel de despropósitos malintencionados es el nunca bien ponderado árbitro Alejandro Hernández Hernández, a quien se ofreció la posibilidad de expresarse ante la prensa con la excusa de la Final de Copa que arbitra hoy, sin duda como pago a sus numerosos aciertos gerirubiescos.
Ha dicho Hdez, en primer lugar, que pone la mano en el fuego por la honorabilidad del colectivo. Nadie acusa directamente al colectivo de no ser honorable. Se acusa al contexto en el que hacen su labor los colegiados (comandado por Rubi, Geri, Tebas, Roures y demás mandatarios máximos del proculerismo) de amedrentarles al máximo para que no se les ocurra no ya equivocarse, sino acertar a favor del Real Madrid. No es ya cuestión de honorabilidad. Es una cuestión de tener o no tener los arrestos de tomar decisiones que perjudiquen al FC Barcelona, el piquerismo y su entorno, socios todos ellos de tus jefes.
Dice después Hdez Hdez que el colectivo arbitral es “independiente”. Mentira. Pero no mentira porque lo diga yo, sino porque lo dice el organigrama. El colectivo arbitral (CTE) depende directamente de la RFEF que preside Rubiales, es decir, el socio de Geri.
Por último, coronando su actuación y a la vez este artículo de tres imbecilidades con triple salto mortal al final, asevera Hdez Hdez que la mejor prueba de la libertad con la que se desempeñan los trencillas es que “se les tira de las orejas” cuando se equivocan. Ahora a la concesión del arbitraje de toda una Final de Copa se le llama tirón de orejas, al parecer.
Getty Images
Corría el verano del año 2017 y el Real Madrid se lanzó con todo a por el fichaje de Kylian Mbappé. Aunque el jugador solo tenía 18 años y su coste era elevado, se consideró que tenía el potencial suficiente como para hacer ese desembolso y suceder en el futuro a uno de los tres integrantes de la BBC.
La presencia de estos tres jugadores precisamente, todavía plenamente vigentes en aquel momento tras levantar la 13ª, y algún otro factor, hizo que Mbappé eligiese la opción del PSG, y desde entonces cada verano el Real Madrid y el madridismo han suspirado por el francés.
Con el jugador ya libre para negociar y cada vez más cerca del equipo blanco, lleva apareciendo en el horizonte desde hace meses la posibilidad de fichar además al otro gran goleador de esta nueva era, el noruego Haaland.
Pero como en el año 2017, surgen dudas acerca de la idoneidad de juntar en la misma plantilla a cuatro superestrellas como serían Mbappé, Vinícius, Haaland y Benzema. La experiencia del 2017, con la BBC desmembrada meses después, puso de manifesto cuán importante habría sido la incorporación de Mbappé en aquel momento. Con Bale desaparecido entre lesiones y con Cristiano Ronaldo vendido, el Real Madrid ha navegado estos años con la sola presencia de Benzema, convertido en la única superestrella hasta la consolidación definitiva de Vinícius Junior.
Ahora, a punto de finalizar la temporada 2022, este Real Madrid tiene en Benzema a su máxima estrella, digno y justo candidato a Balón de Oro (quizá solo en discordia con Mbappé) y ha encontrado en Vinícius a un escudero de nivel, con una capacidad solo al alcance de los jugadores top para producir goles (30 en lo que va de año). Con dos de los tres ofensivos, el tercer hueco parece tener el nombre de Mbappé.
De confirmarse su llegada, la presencia de un cuarto jugador como Haaland podría representar más un problema que una solución. Además, si se considerase la parte económica, resulta difícil de encajar, con un Real Madrid siempre pendiente de no rebasar el límite salarial, casi como dogma de fe. A nivel deportivo, el problema se incrementa si pensamos en el rendimiento último de Rodrygo, que sería el quinto jugador en liza y que viene demostrando un nivel muy alto y un techo por encontrar.
Y, sin embargo, a nivel estratégico no fichar a Haaland acabará siendo tan perjudicial para el equipo como no haber fichado a Mbappé en el año 2017. Entonces, se dio de manera paralela el fin de la BBC sin un reemplazo hasta el día de hoy. Mañana podría suponer perder una oportunidad histórica de conformar otra tripleta de ensueño, considerando además que Benzema, a pesar de sus excelsas últimas temporadas, no puede evitar el paso del tiempo. Y a ciertas edades, y más cumplidos los 35, las probabilidades de una lesión definitiva o de no recuperarte bien y estar varios meses en el dique seco son altísimas (que se lo pregunten a Sergio Ramos).
Así pues, el presente más inmediato no puede condicionar el futuro a medio plazo. Y dentro de ese contexto entendí en su día el intento de incorporación de Kylian Mbappé y el de ahora de Erling Haaland. En ambos casos creo que el Real Madrid hizo y está haciendo todo lo posible por llevarlos a cabo, pero no podemos obviar que hay otros clubes y los jugadores tienen a su vez otros intereses legítimos.
Getty Images
Brillante, sin una pausa en la atención, con los más certeros pulverizando el aro rival y el resto apechugando con las labores de intendencia, el Real Madrid completó un primer tiempo sublime, pleno de coraje, intensidad y voluntad de victoria. Ante tal despliegue de facultades individuales y colectivas, al histórico Maccabi de Tel Aviv sólo le cupo la resistencia sin esperanza, destinada al fracaso. En esta tesitura, desbordado por las circunstancias en contra, el equipo israelí, se deshizo tras el descanso ante la avalancha de juego insuperable coordinado con el deseo propio de la camiseta blanca.
Este humilde cronista tuvo la fortuna de coincidir en el intermedio con el mito Doron Jamchi, un jugador de talento inagotable, santo y seña del conjunto macabeo durante una década. Mi ex colega me felicitó por el juego madridista y mostró su pesar por la impotencia propia, por la falta de reacción ante el torbellino. Tenía razón el gran anotador del otro lado del Mediterráneo, pues sus colores no supieron responder anímicamente a la descomunal exhibición de carácter madridista.
Si decíamos anteayer que el Madrid había sembrado certezas, ayer las abonó con precisión para que sigan creciendo y fortaleciéndose. El segundo partido de una serie en la que se va ganando nunca es fácil, pues quien pierde el primero siempre opone vigor y rebeldía para no viajar con 2-0 en contra. Lo hemos visto muchas veces, tantas, que el resto de las eliminatorias se encuentran hoy empatadas a una victoria. Por ello, quizás el primer mérito madridista fuera mantener la misma línea de ambición, el punto de mira puesto en un futuro mejor. Así pudo paliar la fulgurante salida de su contrario y, al cabo de unos minutos, dominar el partido y mejorar la actuación previa.
En efecto, algunas de las carencias puestas de relieve en La Galerna fueron sustancialmente mejoradas. Tavares y Poirier dominaron ambos aros con intimidación, rebotes y anotación. Surgieron nuevos protagonistas, en especial, Sergio Llull, certero, valiente, corajudo – ¡tres triples en menos de noventa segundos! - e incluso Yabusele mejoró su aportación. El resto completó una orquesta armónica, vibrante, cuya música no cesó de fluir hasta interpretar momentos de gran inspiración que rememoraron los mejores episodios del último decenio.
Así es el deporte de imprevisible, pues pocos habrían apostado por un comienzo de eliminatoria fulgurante de manos del dubitativo Real Madrid de los meses precedentes. Queda todavía por hacer, pues esta plantilla algo inconsistente y talentosa del Maccabi luchará para salvar su reputación en una cancha de fuego, tradicionalmente difícil de asaltar. No basta con lo mucho hecho y habrá que seguir la senda de la mejora. Así son los play-offs.
Getty Images
Buenos días, queridos y sufridos lectores.
Llegamos al sábado de copas y aquí, como era de esperar, no dimite ni el Tato. Ni el Tato, ni ese señor de Motril que no lleva gorra por la calle. Tampoco lleva un fardo de coca en el maletero del coche porque es un luchador al que partieron las piernas, o algo así, que ya nos hemos perdido con tanta sandez. El escándalo ya no es noticia, el Rubi&Geri Gate ya no existe en los medios y Luis Rubiales podrá entregar el trofeo de la Copa del Rey esta noche en La Cartuja tras la final entre Betis y Valencia. Por tanto, no nos queda otra que hacer lo mismo que los medios y olvidar lo que creíamos que era la punta del iceberg de un Tinglao infame. Ya no hablaremos de Rubi ni de Geri porque ya nos han dicho que no hay conflicto de intereses, ya que no hay intereses y mucho menos conflicto. Así que aunque el escándalo salPIQUE a alguien, no lo mencionaremos. Para qué insistir si aquel señor que era RUBIo de pequeño y ahora GERIfalte máximo de la RFEF, podrá estar en el palco de autoridades.
Valencia y Betis disputarán la final de la Copa del Rey, “el emérito no, el otro” (¿o era al revés?), y con el título dirimirán quién se lleva la parte menos pequeña de las migajas que la Supercopa deja para los que no son el Real Madrid o el Barça. Supongo que lo sabremos cuando lo exP(l)IQUE el presidente de la empresa organizadora.
Marca se descuelga con una pregunta un tanto absurda: “¿Campeón se escribe con B o con V?”. ¿Y la sala donde se toman las decisiones arbitrales? Porque nos han dicho que se escribe VAR, pero vistas algunas resoluciones como la no-mano de Vini el domingo pasado, más parece que sea en un BAR repleto de personas en avanzado estado de ebriedad. ¿Y Barça, se escribe con B o con V? ¿Y VitRUBIo? No sabemos por qué nos ha venido a la mente este insigne ciudadano romano, aquel que dijo que “no he tratado de acumular riqueza por la práctica de mi arte, habiendo sido más bien contentarse con una pequeña fortuna y reputación, que deseoso de abundancia acompañado de una falta de reputación”.
Por cierto, ayer salió Hernández Hernández a defender la honorabilidad del colectivo arbitral español, que es como cuando en Un pez llamado Metropolitano (¿o era Wanda?) citan a declarar a Jamie Lee Curtis, lo que supone una condena irremisible para el acusado. No podían elegir a otro, vaya ojo.
No hay hueco en la portada del diario madrileño para la enorme victoria del Real Madrid de Pablo Laso ante el Maccabi de Tel Aviv. El Real Madrid es el único equipo que ha puesto un 2-0 en el casillero de los playoffs que llevarán a la Final Four, pero parece ser que hoy tampoco importa el baloncesto.
El diario As se centra igualmente en el partido estrella del sábado y nos muestra en grande a un RUBIcundo Canales junto al capitán valencianista Gayá, en lo que esperamos que sea un PIQUE estrictamente deportivo. Sí hay una mención (pequeña, ridícula) a la victoria de los blancos sobre el Maccabi, y un poco más grande, para el partidazo de Carlos Alcaraz frente al griego Tsitsipas en el torneo Conde de Godó. El joven tenista (y gran madridista) se clasificó ayer para semifinales, entrará ya en el top-10 mundial y demostró que es capaz de sacar sus mejores golpes cuando el partido se comP(l)IQUE. Nos va a dar muchas alegrías este chico.
Lo de Dream Team se regala por Barcelona con demasiada frecuencia y generosidad, hasta el punto de devaluar su nombre, pues como todos sabemos, Dream Team solo hubo uno y jugaba al baloncesto. Hay rePIQUE de campanas en los diarios cataculés y doble motivo de celebración: por un lado, por la victoria de las culés en las semifinales de la Champions femenina (enhorabuena por ello), y por otro, porque ayer superaron el récord de asistencia en el Camp Nou y ya no escucharán más eso de que el récord del estadio se alcanzó por la presencia del Real Madrid femenino, que sabemos que les cabreaba. En el palco, en los comederos barceloneses y hasta en los GERIátricos de la ciudad condal.
Vemos alguna mención en portada para la Fórmula 1 y la buena posición de Fernando Alonso hasta el momento. Este chico no es el tricampeón mundial Nelson PIQUEt, pero no lo hace mal.
En Barcelona son muy de hablar de dreamteams y muy de manitas, igual que en aquel pueblo de la Sierra del Segura eran muy de Faulkner. La otra gran noticia de portada es la posible oferta por el RUBIo holandés Frenkie De Jong, que nos importa bastante poco, pero, ¿será señal de cambios en la prensa cataculé, que en lugar de hablar de fichajes mencionen las posibles salidas?
Por lo demás, vemos que la campaña de ataques a Mbappé ha comenzado y señalan al jugador galo como “un fichaje de subasta”. No es como en Barcelona, que no se juega por dinero, como todos sabemos y Nobita dixit. “Ayer en Doha, mañana en Madrid”, y aquí nos preguntamos qué les importará en Barcelona que la familia de Mbappé viaje más que el baúl de la PIQUEr.
Que pasen un buen día, amigos lectores. Nosotros, como madridistas, celebramos este descanso de la competición, que servirá para recuperar jugadores y fuerzas para lo que está por venir la próxima semana. Que se PIQUEn todos los canapés del mundo en el palco de la Cartuja nos importa entre poco y nada, el paso del RUBIcón federativo no ha dejado cabezas por el camino y seguiremos cada uno con lo nuestro: el RUBIus haciendo vídeos, PIQUEras presentando telediarios y nosotros haciendo portanálisis omitiendo todo aquello que no es noticia para los medios. Que tengáis un gran día.
Buenos días. De entre todas las cuestiones escandalosas que han brotado a raíz de los audios del GeriRubiGate, acaso la más escabrosa de todas ellas se reveló ayer. Os lo explica Marca en esta noticia.
Sí, amigos. Ahora se pueden poner en contexto las incalificables decisiones de Hernández Hernández en aquel Clásico donde birló al Madrid dos penaltis clamorosos cometidos por Lenglet sobre Varane. Cuatro días antes, habían tenido lugar las quejas whatsapperas de Piqué (el que “nunca ha pedido nada”) al jefe de los árbitros aka Rubi. Es posible que falte un eslabón en la cadena de audios, pero el hecho es que cuatro días después de esas quejas del capitán del Barça a su socio, de quien depende el de estamento arbitral, el colegiado de guardia del rubialato, Hernández al cuadrado, perpetra el más vomitivo atraco deportivo de los varios maquinados por su factoría de perrerías antimadridistas, beneficiando descaradamente al Barça frente al eterno rival.
¿Causalidad? Puede ser. Pero en la inevitable concepción de la duda al respecto reside precisamente la explicación del conflicto de intereses que tanto Geri como Rubí han rehusado aceptar como cierto. El capitán de uno de los equipos candidatos al título no debería haber hecho negocio alguno con el jefe de los árbitros. Seguir discutiendo esto hace sangrar nuestro intelecto y nuestro pudor.
Además de esto, Piqué se ha revelado como un verdadero miserable al reenviar a Rubi un audio privado de Sergio Ramos en el cual el (por entonces) capitán del Real Madrid declina, con muy buen criterio y mayor nobleza, entrar en los chanchullos de Rubi y Geri, las Spice Girls de la podredumbre. Qué sujeto, este burgués pseudoindepe que sin embargo no duda en acudir al rey emérito para cobrar de los árabes, que medra con el jefe de los árbitros para beneficiar al equipo en el que juega (el Barça) y del que es dueño (Andorra), y que luego lo niega todo a gritos, como el niñato mal criado que es.
En fin, amigos. No sabemos hasta cuándo va a durar este sainete, pero sí intuimos qué consecuencias tendrá: absolutamente ninguna. Las portadas del día ya empiezan a dejar atrás el affair, como veréis en la prensa cataculé, ufana ante la afortunada victoria de los suyos en Anoeta, la cual impide que el Madrid pueda proclamarse campeón este fin de semana y sin jugar. ¡A Canaletas!
En cuanto a la prensa deportiva madrileña, la cosa hoy va de fichajes del Real Madrid. Poco podemos decir, salvo que nos gustan mucho todos los jugadores que aparecen en estas primeras planas, y que muy probablemente será imposible que todos ellos puedan venir.
Sin embargo, ¿no se reconoce universalmente al Madrid como el gran hacedor de imposibles?
Pasad un buen día.
Corría septiembre de 2019 cuando se hizo oficial un acuerdo de seis años (los tres primeros obligatorios) entre la RFEF y Sela Sports para la celebración de la nueva Supercopa de España en Arabia Saudí. Era un contratazo que suponía a la RFEF un ingreso de 40 millones por temporada. Se publicó que Kosmos Holding, del que Geri es fundador, accionista y CEO, había ayudado para hacerlo posible. Apenas se dieron más detalles. Geri siempre tuvo muy buena prensa. Geri al rescate, como con Rakuten y el Barça.
En los medios, más allá de preguntarle a Rubi si la RFEF había pagado comisión a Geri, el debate giró en torno a la demagogia de Rubi y sus valores por acabar yendo a Arabia Saudí por un puñado de billetes. O a su rotunda oposición al partido de Liga en Miami que ese mismo puñado de billetes se encargó de disipar para ir a disputar la Supercopa a Arabia Saudí, epicentro democrático de los derechos humanos y de libertad para la mujer. Del reparto económico. De los requisitos deportivos para clasificarse. De si al Real le habían metido con calzador. Todo el debate giraba en torno a los valores, quizá lo buscado por Rubi&Geri (o por pura casualidad), y de lo accesorio, pero nada sobre un posible conflicto de intereses.
Todo el debate giraba en torno a los valores, quizá lo buscado por Rubi&Geri (o por pura casualidad), y de lo accesorio, pero nada sobre un posible conflicto de intereses
El ‘elefante’ era grande pero entre debates accesorios, medias mentiras de Rubi y falta de transparencia, sólo unos pocos y en círculos pequeños comentaban la posibilidad de que hubiera conflicto de intereses entre la RFEF y Kosmos, entre Rubi&Geri, por ser este último jugador en activo, y uno de los capitanes de un club participante, del Barça (club que casualmente suele estar en todos estos saraos). La culpa quizá la tuvimos todos, los que no vieron el ‘elefante’ destrozar la cacharrería, los que lo vieron y callaron y/o los que lo vimos pero no supimos/pudimos hacer el ruido suficiente. Como los burros me pongo el primero. El conflicto de intereses, el ‘elefante’, era obvio para todo aquel que tuviera los ojos abiertos.
Por mi labor profesional, no me pagan por estar horas en Twitter aunque haya días que así lo parezca, llevo años lidiando con Compliance (Cumplimiento Normativo). El futuro corresponde a los informáticos y a los Compliance Officer. Si alguno de los que me leéis estáis en la mágica edad de los 18 años y no sabéis que estudiar, no dudéis. Por no explayarme mucho en cómo funciona Compliance sólo diré que no me dejan acercarme a su mesa para comentar cualquier detalle de un posible cliente. Son dioses en la tierra buscando lo que ellos llaman red flags (banderas rojas), alertas de riesgo de corrupción en los negocios. Cualquier detalle, accionistas, administradores, noticias negativas, PEPs…, es analizado minuciosamente en aras de evitar a la empresa problemas derivados de la relación con ese cliente y/o con terceros.
!ue la RFEF, dueño y supervisor de la Supercopa, hiciera negocios contractuales con la intermediación onerosa (ninguno trabajamos gratis) de una empresa cuyo fundador, accionista y CEO era y es un jugador en activo (y uno de los capitanes) de uno de los clubes participantes (Barça) era de por sí una red flag de manual
Aún sin conocer los detalles y audios (conseguidos de forma ilegal) que hemos conocido gracias a su publicación en El Confidencial, que la RFEF, dueño y supervisor de la Supercopa, hiciera negocios contractuales con la intermediación onerosa (ninguno trabajamos gratis) de una empresa cuyo fundador, accionista y CEO era y es un jugador en activo (y uno de los capitanes) de uno de los clubes participantes (Barça) era de por sí una red flag de manual. No cabía ni siquiera que Geri se inhibiera, ya que era y es CEO y administrador de Kosmos Holding. Red flag. Intermediador oneroso y parte participante del contrato. Cabía hasta una posible revelación de secretos, Geri contando a Bartomeu (sé fuerte, Josep María) detalles de este contrato. Les puede parecer una tontería, pero el propio Geri en Twitch reconoció que tanto Barto como Óscar Grau sabían de esta negociación…
Cada vez que oigo a Rubi decir que hizo la consulta a Compliance y le dijeron que como la RFEF no pagaba la comisión no había nada y menos un conflicto de intereses sé que falta a la verdad, que quiere tomarnos el pelo, o peor, tiene un departamento de Compliance que son monos tocando los platillos. Bombo y platillos como en Algo pasa con Mary. Cada una de las opciones es peor y en ninguna queda bien parado Rubi. O por acción, faltar a la verdad, o por omisión, permitir bombo y platillos en su Compliance.
Conocidos los detalles, lo que era una red flag como un elefante pasó a ser una red flag del tamaño de Texas (USA), visible desde la Estación Internacional sin ni siquiera telescopio. Y no me refiero al cobro de la comisión per se, que como bien apuntaba Bernardo del Rosal en El Confidencial, lo determinante no es la comisión o quién la pague, sino que se hace negocio con una determinada parte del contrato. Lo relevante es que la RFEF ingresa más si el Barça participa. Lo relevante es que Rubi gana un variable mayor (la cantidad es irrelevante) si el Barça se clasifica para participar en la Supercopa. Lo relevante es que la empresa de Geri, Kosmos, cobra mayor comisión si el Barça se clasifica. Lo relevante es que Geri como futbolista opta a ganar más dinero si el Barça se clasifica al optar a alcanzar bonus (por partidos jugados por ejemplo) y/o primas por participar y/o por ganar la Supercopa.
Por si todo esto fuera poco, Geri, que se había comprado el FC Andorra en diciembre de 2018, durante los meses en los que intermediaba personalmente, como han acreditado los audios y él mismo ha reconocido, con Rubi el contrato con la Supercopa, compró a la RFEF la plaza en 2B del Reus. Prácticamente el combo perfecto de red flags, intermediario oneroso, jugador en activo y máximo accionista de un club adscrito a la RFEF. Hasta el elefante iba con la trompa levantada para que todos le vieran.
Lo relevante es que la RFEF ingresa más si el Barça participa. Lo relevante es que Rubi gana un variable mayor si el Barça se clasifica. Lo relevante es que la empresa de Geri cobra mayor comisión si el Barça se clasifica. Lo relevante es que Geri como futbolista opta a ganar más dinero si el Barça se clasifica al optar a alcanzar bonus
Usted, querido lector, y yo, nos hemos enterado esta semana de los detalles de este contrato, pero Compliance los debió saber en su día. Recuerden lo que digo de Rubi y el Compliance de la RFEF, acción u omisión. Lo mismo para Geri y el del Kosmos Holding, acción u omisión. El Comité de Ética, Integridad, cualquiera de ellos, debía conocer estos detalles. No les hacía falta ni siquiera conocerlos todos, Texas (conflicto de intereses) era muy visible, plausible, posible y real. Se podía ver desde la Puerta del Sol detrás del letrero de Tío Pepe. Desde las ‘cuestas blancas’ de mi pueblo. Desde Motril. Desde cualquier punto de la orografía nacional, internacional y estelar. El artículo 22 del Código Ético de la RFEF lo deja claro:
De forma adyacente, este contrato ha permitido que se fundamenten todo tipo de suspicacias al unir el mayor éxito (máximo ingreso) con la clasificación de Real y Barça. Sin uno de ellos o los dos, Arabia Saudí paga menos. ¿En qué cabeza cabe firmar un contrato cuyos máximos ingresos dependen de la clasificación de dos determinados clubes cuando eres el máximo responsable de los jueces (árbitros) tanto de la Supercopa como de los torneos por los que se puede conseguir la clasificación para esta, Liga y Copa del Rey? Normal que fuera un contrato confidencial... es un disparo cuasi mortal a la integridad de la competición.
Rubi evitó poner en contrato explícitamente los nombres de Real y Barça y dividió a los clubes en 5 grupos según el número de títulos ganados nacionales e internacionales. Casualmente se aseguró que sólo Real y Barça pudieran ser del primer grupo hasta que el Atleti gane 7 títulos internacionales más. Hablamos de ganar 7 entre Champions, Europa League… durante la vigencia del contrato (2029) para cobrar lo mismo que los dos grandes. Si le sumamos que Rubi tiene un variable a éxito por los ingresos totales, ergo clasificándose Real y Barça él cobra más al ingresar más la RFEF, pues eso, la integridad de la competición, y puede que la de Rubi, queda en el mejor de los casos en entredicho. Rubi ha solicitado cambiar su variable, ayer era correcto y hoy no. En fin, la ética variable y un mayor fijo al zurrón. Que no os engañen con demagogia y falsos valores, esto siempre va de ganar más y más dinero. Respetabilísimo.
Por si esta micción a la integridad de la competición y de la RFEF fuera poca, Rubi&Geri y Arabia Saudí, negociaron unos cachés por participación tan altos para conseguir la participación de Real y Barça, que al resto sólo le pudieron dar migajas. Sí, migajas mayores que su caché por jugar un partido fuera de España pero migajas, y vuelvo a lo mismo, ¿en qué cabeza cabe firmar un contrato con caches por participar distintos para los participantes? Por integridad y equidad de la competición, de salida y por participar, has de pagar lo mismo a todos los participantes y compensar con derechos tv por ejemplo, o simplemente, negociar otro acuerdo. Entiendo que todo esto los clubes no lo sabían del todo porque si lo aprobaron así, ellos también tienen un problema grande.
Aunque no trascendieron en enero de 2020, pocos meses después de la firma del contrato con Arabia Saudí, las verdaderas razones de la dimisión de Ana Muñoz y de dos miembros del Comité de Ética, ni trascenderán salvo que la exvicepresidenta de Integridad de la RFEF hable, resultan cuanto menos significativas. No lo es menos el paso de la que hasta ese momento era responsable de Compliance, Elvira Andrés, a vicepresidenta de la Junta Directiva de la RFEF. Visto lo visto, oído lo oído, este es un punto que se debía de explicar con luz y taquígrafos. Por limpieza de la institución.
¿En qué cabeza cabe firmar un contrato cuyos máximos ingresos dependen de la clasificación de dos determinados clubes cuando eres el máximo responsable de los árbitros tanto de la Supercopa como de los torneos por los que se puede conseguir la clasificación para esta, Liga y Copa del Rey?
No parece que vaya a suceder. Por lo que sea. Porque es habitual cuando los protagonistas de este tipo de historias comparecen públicamente sin presentar y/o publicar un mísero documento, de cara a la galería saben que el circo quiere pan, no papeles. Lamentable pero cierto. La salida de estas situaciones es siempre la más fácil, la más obvia. ¿Te acusan de falta de ética? Publicas el informe de tu Comité de Ética. ¿Te acusan de conflicto de intereses? Publicas el informe de tu Compliance en el que se motiva la no concurrencia de conflicto de intereses. Fácil. Shimple que diría aquel. Comparecer públicamente para decir que no hay conflicto de intereses porque (supuestamente) te educaron muy bien y que nunca pediste ni vas a pedir favores porque tienes dinero para pasarte en el sofá el resto de tu vida, lo hace cualquiera con la suficiencia y tablas que da el vivir en tu burbuja futbolística.
Salir ante los medios a decir que eres de Motril, que no bebes ni fumas, que tienes miedo de que un día aparezca un saco de cocaína en el maletero de tu coche (sic), la mafia o que eres un luchador porque de bebé tu hermana te partió las piernas, lo hace cualquiera que sabe a qué toro con cuernos limados (prensa) se enfrenta. Que la mayoría de medios no haya sabido acorralar contra las cuerdas a Rubi dejando claro por qué y cuál es el conflicto de intereses, pone en evidencia que los Rubi&Geri del mundo del fútbol, que hay muchos, saldrán permanentemente casi indemnes de este tipo de situaciones simplemente dando ruedas de prensa. Falta nivel en los medios en general.
Que la mayoría de medios no haya sabido acorralar contra las cuerdas a Rubi dejando claro por qué y cuál es el conflicto de intereses, pone en evidencia que los Rubi&Geri del mundo del fútbol, que hay muchos, saldrán permanentemente casi indemnes de este tipo de situaciones simplemente dando ruedas de prensa. Falta nivel en los medios en general
También suelen salir sin rasguños porque la sociedad en general, y en el mundo del fútbol en particular, tiene tragaderas sépticas con ‘los suyos’. Parece que si son de los nuestros casi todo vale. Y al revés, si no son de los nuestros, paja en ojo ajeno y no viga en el propio. Por eso creo que esto no pasará de aquí salvo sorpresa mayúscula. Rubi ha apelado al populismo, al sempiterno “hay una campaña contra mí” que tan bien usaban Gil y Gil y Ruiz Mateos. Maestros de maestros en estas lides.
Y Geri vive en su burbuja y como quien dice está de salida. No consiguió ir a los JJOO aunque lo intentó pidiendo un favor, se quejó del VAR a Rubi como él criticaba a otros, él es la definición de hipocresía personificada, sí, pero ya lo ganó casi todo en fútbol, tiene la vida resuelta, se alimenta y disfruta del ruido mediático y tiene más que preparado un brillante y empresarial futuro tras colgar las botas. Esto apenas le ha despeinado el flequillo.
NdA: Javier Tebas, otrora enemigo acérrimo de Rubi, mantiene un prudencial silencio sobre este asunto. Que LaLiga también comparta negocios con Geri es lo que tiene. O no. O lo mismo es cierto que no ha tenido tiempo de oír los audios.