Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. Hoy juega el Real Madrid, debuta en Copa del Rey esta noche a las 21:00 horas frente al Cacereño. Se trata del primer partido oficial entre ambos equipos, como indica Javier Vázquez en su artículo de hoy en La Galerna, pero no el primero que disputan ambos clubes, Alberto Cosín hace un resumen histórico de los precedentes en su pieza de ayer.

El Madrid no puede despistarse y deberá superar el autobús que probablemente coloque el Cacereño, el mismo vehículo elegido por los blancos para desplazarse a Cáceres. Ancelotti está encantado porque así puede ver España. Es un maestro también delante de los micrófonos.

Pero la reflexión más importante que nos dejó el entrenador del Real Madrid en la rueda de prensa previa fue la siguiente: “El problema no es de Vinícius, es de la sociedad, tengo tolerancia cero con el racismo”.

Ancelotti lo tiene claro, es importante asignar a cada protagonista el papel que le corresponde y no otro, porque atribuir —ya sea conscientemente o por error— responsabilidades a quien no las tiene influye en la idea que se hace la gente sobre este grave problema.

Cojamos un ejemplo al azar:

Tuit Ramón Fuentes el Madrid cierra Zorrilla

“El Real Madrid podría cerrar parcialmente el Estadio de Zorrilla”, dice Ramón Fuentes en su tuit. También es el título de su artículo en Mundo Deportivo.

El Real Madrid nació en 1902, fue un niño que pegó el estirón tarde, a los 45 años. A los cincuenta y tantos se hizo adulto y comenzó a triunfar en la vida, se hizo famoso en Europa y en todo el mundo. Muchas décadas después, se levantó una buena mañana de enero y se dijo: el cuerpo me pide cerrar parcialmente Zorrilla.

No, Ramón, el Madrid no tiene intención alguna de ir por ahí cerrando parcialmente Zorrillas. Cuesta mucho creer que el titulo del artículo y la redacción del tuit sean casuales. Cualquiera que lo lea se forma la idea de que el responsable del posible cierre (parcial) del estadio del Valladolid es el Madrid. Saben además que mucha gente no leerá la columna y se quedará solo con el titular. Es lo que buscan, crear confusión y poner a la opinión pública en contra del club blanco. Es nauseabundo utilizar el racismo para atacar al Madrid.

Ramón Fuentes en posteriores tuits se afana en convencer de que lean el artículo a quienes le reprochan el titular. Sobre las comas del vocativo o los puntos no vamos a comentar nada, no sea que después titulen: “La Galerna cierra la RAE”.

Tuit Ramón Fuentes Vinicius

El resumen es que por enésima vez en un campo de fútbol español profieren insultos racistas a Vinícius. Por enésima vez los grandes medios ignoran el grave incidente (ninguna portada grandilocuente como hacen con otros jugadores) y se afanan en trasmitir la idea de que el brasileño es un provocador y claro, tiene lo que merece. Por enésima vez quien (Tebas) debe velar por el bien de su competición, la Liga, hace dejación de funciones y, no contento con eso, recrimina públicamente a la víctima, Vinícius, por no callarse y aguantarse. El resumen es que por enésima vez ni pasa ni pasará nada.

La maniobra de Ramón Fuentes y Mundo Deportivo, la del resto de medios de comunicación, la de Tebas y La Liga, la del todos de estamentos competentes involucrados que se inhiben, consigue que los racistas se sientan impunes, saben que pueden cometer delitos delante de decenas de cámaras y millones de espectadores de todo el mundo sin que les vaya a ocurrir nada. Los racistas saben que contra el Madrid, y especialmente contra Vinícius, pueden vomitar su odio sin ser sancionados de ninguna manera. Es peligroso.

Además del mensaje de impunidad, se intenta convertir a la víctima en responsable de la agresión racista. Por desgracia el mensaje cala y el espectador justifica que Vinícius reciba una patada criminal o que le llamen mono porque se ha quejado precisamente de haber recibido una patada criminal o de haber sido llamado mono. La situación es surrealista.

Las portadas, como esperábamos, no mencionan el asunto. Marca y As se centran en el partido de hoy frente al Cacereño.

Portada Marca Portada As

Ambos diarios dedican la franja superior a la noticia de que el Espanyol impugna el partido contra el Barça porque entiende que hay alineación indebida de Lewandowski, ya que está sancionado.

Sport también menciona el asunto en su faldón, pero Mundo Deportivo, donde escribe Ramón Fuentes, hace mutis por el foro. Quién iba a imaginarlo.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

No parece descabellada la medida del Espanyol, los clubes españoles decidieron darse unas normas y regirse mediante ellas acordando no judicializar la competición en propio beneficio de la misma. Pero el Barça es como el niño mimado que siempre quiere trato preferente y ha vuelto a dar muestras de ello.

Al final, el culpable del affaire Lewandowski será también Vinícius, no lo dudéis.

Pasad un buen día.

Cada vez que paso junto al Nuevo Bernabéu pienso cosas diferentes. Florentino, con su opus magna, ha logrado causarme sentimientos encontrados: unas veces la detesto por parecerme una mole metálica que consagra arquitectónicamente el ethos del oficinismo y otras veces, sin embargo, admiro su visión milenaria, su anticipación metafísica a realidades distantes a varios años luz de nosotros. No obstante el Tercer Chamartín siempre me fascina, me evoca ideas quizá extravagantes pero nunca vulgares ni tampoco mediocres. A la postre y en esencia, eso es el Madrid.

Es sabido (quien no lo sepa, a estas alturas, desconoce cuál es la naturaleza esencial del Real Madrid Club de Fútbol) que el Madrid siempre se ha impulsado hacia adelante apoyándose en un nuevo estadio. El Tercer Chamartín representa eso: un trampolín con el que zambullirse de cabeza en el futuro.  Aunque ese es el meollo del asunto, ya bien sabido y comentado por todos, aquí se congregan muchas otras consideraciones. Hay que tener en cuenta que este nuevo salto adelante, esta nueva actualización del estadio reafirma algo básico y es la vinculación del club con el solar de La Castellana.

El Madrid siempre se ha impulsado hacia adelante apoyándose en un nuevo estadio. El Tercer Chamartín representa eso: un trampolín con el que zambullirse de cabeza en el futuro

El Madrid, cuya vocación es universal, lleva un siglo unido a una parcela muy particular de la geografía urbana madrileña, como la Iglesia y la colina vaticana de las afueras de Roma. La identidad del Real se proyecta hacia los confines del mundo desde una finca buscada y encontrada con esfuerzo en lo que antaño eran los márgenes de la gran ciudad y la sociedad, como dicen los italianos, se ha ido engrandeciendo a la vez que la ciudad abarcaba con su abrazo urbanístico el arrabal de La Castellana y crecía, como el Madrid, a través de él, ensanchándose, multiplicándose como en el milagro de los panes y los peces.

La asociación Real Madrid-Paseo de la Castellana tiene ya en la memoria colectiva mundial las connotaciones que van vinculadas a los grandes centros de poder: La Casa Blanca y el Capitolio, el parlamento británico y Westminster, San Pedro y el Vaticano o la Plaza Roja y el Kremlin. El Madrid ha renunciado a abandonar el nudo de la metrópoli, ha decidido no irse a tomar viento cerca del aeropuerto y con ello ha renunciado también a un campo más grande para conservar, sin embargo, una de sus señas más elementales. El Paseo de la Castellana seguirá así siendo la Vía Panatenaica de Madrid y el Bernabéu, el gran centro de poder español para la imaginación de la opinión pública.

Bernabéu Castellana

El nuevo Bernabéu es un nave espacial que ha aterrizado en mitad de la Castellana. Por las fotos, su apariencia confunde. Puede dar lugar a pensar que se trata de otro de esos mazacotes absurdos y feísimos que El Corte Inglés plantó en el centro de todas las capitales de provincia en España, a menudo arrasando con piezas únicas del patrimonio histórico, crímenes por los que nadie nunca pagará. Pero cuando uno lo ve de cerca, la impresión es otra. Evoca una fortaleza, una especie de cápsula del tiempo, un castillo, el Kukulkán de una civilización antigua y olvidada que nos continúa hablando a través del tiempo de cosas cada vez más desdibujadas en el perfil de nuestra época, de cosas como la grandeza.

Otras veces el Nuevo Bernabéu toma el contorno de una criatura monstruosa y arcaica que se hubiera dormido en mitad de Madrid y que la ciudad, al crecer, la hubiese cubierto con su costra musgosa de asfalto, de calles, bloques, rotondas, túneles, bulevares, avenidas, torres y semáforos. El Nuevo Bernabéu es el esqueleto de un mamut que yace desde el Paleolítico dentro de un círculo mágico, como el de Stonehenge; un círculo que sirviera a pobladores primitivos como lugar de culto y oración, como receptáculo de fuerzas sobrenaturales y como puerta abierta de diálogo con el otro mundo.

El Tercer Chamartín siempre me fascina, me evoca ideas quizá extravagantes pero nunca vulgares ni tampoco mediocres. A la postre y en esencia, eso es el Madrid

Rodeado de edificios y construcciones menores, de edificios de dimensiones convencionales y burguesas, en un barrio por el que Madrid respira, un barrio administrativo, residencial y financiero, la mole resplandeciente se alza ante nosotros, simples peatones, rodeada de grúas colosales y de brazos articulados enormes y nos sugiere una estampa anacrónica: la fotografía de un país que creía en sí mismo y en el futuro, y que por tanto, construía. La España de hoy en cambio es muy distinta de la que planea sobre esas lamas gigantescas que recubren el estadio incidiendo en su condición de animal pleistocénico desproporcionado y abisal. Es un país que no cree en sí mismo, que se detesta y que por tanto se niega y niega cualquier tipo de futuro común y compartido. Madrid de La Capital de ese país empequeñecido y vulgar que se destruye en tanto que se pretende convencer a sí mismo de su misión evangélica como salvador del planeta. Florentino está levantando un anfiteatro majestuoso en el corazón de una ciudad que prohíbe arbitrariamente circular por su interior a los coches de los plebeyos. En sí mismo, el Nuevo Bernabéu conecta con la tradición contestataria, subversiva y contracultural que ha impulsado siempre al Madrid: constituye una refutación del estado de ánimo general de los españoles contemporáneos y hasta en eso el Tercer Chamartín honra la esencia madridista, renueva el milagro de que una organización semejante exista y perdure en una nación como ésta.

Si el Madrid es la expresión grandiosa de la última mirada larga del aliento imperial español, su estadio es la concreción física de otro mundo, mejor, más digno, pasado, obsoleto, en resumen, anacrónico.

Nuevo Bernabéu

Todas estas ideas lo embotan a uno cuando ve de cerca la obra de La Castellana. De primeras, el Nuevo Bernabéu te obliga a mirar para arriba, a levantar la cabeza. Eso ya es bastante, no es en absoluto una cosa menor. Si el Madrid, como brisa moral, lo levanta a uno del sucio presente, su nuevo estadio lo invita, como si fuera un reflejo material del impulso espiritual madridista, a alzar la cabeza, a caminar erguido y asombrado ante el espectáculo de elementos aéreos que operan por el cielo de Madrid y sur trabajan en la construcción de un nuevo templo a la mayor gloria de Dios. Es igual que cuando se entra en el Gesù de Roma o en la basílica De los Santos mártires que diseñó Miguel Ángel en las termas de Diocleciano, es lo mismo que cuando se admira la linterna barroca de la catedral de Toledo. La elevación del alma, en un mundo tan absurdamente materialista, conecta el empeño edilicio de Florentino con la tradición que empieza en las pirámides de los faraones egipcios, que sigue en la Acrópolis de Atenas y en las catedrales góticas europeas y que termina en los rascacielos de acero y de cristal de Manhattan. La tradición de lo sublime, del engrandecimiento de los sueños y de las ambiciones del hombre corriente, la tradición de la trascendencia.

De primeras, el Nuevo Bernabéu te obliga a mirar para arriba, a levantar la cabeza. Eso ya es bastante, no es en absoluto una cosa menor

No obstante, el Nuevo Bernabéu contempla la expansión económica futura del club por vías diferentes de la sencilla, directa y popular, es decir, distinta del clásico “que quepa más gente”. Éste fue el factor decisivo siempre, desde que Pedro Parages, Carlos López-Quesada, José De la Peña y Bernardo Meléndez avalaron el crédito de quinientas mil pesetas con el que el Madrid adquirió los terrenos al norte del Hipódromo de la Castellana donde se hizo hace cien años el primer estadio de fútbol de España. Entonces, de golpe, el club pasó de poder alojar en sus partidos en el Velódromo de la Ciudad Lineal a seis mil espectadores a meter en Chamartín a dieciséis mil personas, primero, y a veintidós mil, después, en un lapso de cinco años. Aquello fue lo mismo que hizo Santiago Bernabéu dos décadas después, a otra escala. Pero ahora el fútbol está dejando de ser el entretenimiento de la pequeña burguesía que entonces era y está transformándose en un artículo de lujo. Seguramente la razón de fondo sea que la pequeña burguesía y la clase media están desapareciendo en Occidente.

Nuevo Chamartín

El Tercer Chamartín apenas suma localidades al aforo actual del estadio, casi que las reduce. Como palanca del futuro económico inmediato del Madrid, el estadio funcionará como un complejo de ocio basado en los extras del fútbol: los bares, los restaurantes, las tiendas, el lujo y las experiencias inmersivas, o sea, todo lo que antes era secundario y anecdótico en lo de ir al fútbol, será ahora, cada vez más, lo que importe, quizá porque el interés del juego se ha estancado y al público, que está cambiando a toda velocidad, hay que entretenerlo y engancharlo con otras cosas. Florentino, que es un hombre sagaz, lo sabe y por eso el Tercer Chamartín, que es el suyo igual que el primero fue de Parages y el segundo, de Bernabéu, es un centro lúdico, un núcleo que agrega al fútbol un montón de otras cosas: una tarde en familia, ir a comprar, a comer, a tomar copas y luego, al final, a ver el partido, que ya ni es lo esencial.

El Tercer Chamartín es un intento de ofrecer una certeza en una era donde han desaparecido todas las certezas

Ir al Nuevo Bernabéu será como ir al centro de Madrid en Navidad o como irse por ahí en un puente, más que una liturgia o una costumbre, algo extraordinario que implica gastar más y una mayor rotación, un público en constante renovación, que se diversifica y se turistifica. Pesa menos el abonado de toda la vida y gana protagonismo el visitante único como en las webs, el que va al Bernabéu como luego va al Prado, al Thyssen, a la Warner o a ver el Rey León. Es el mundo que tenemos y Florentino no intenta cambiarlo (¿quién podría?), sino adaptarse. El Tercer Chamartín estará casi listo a finales de este 2023 que acaba de empezar y es la respuesta a un mundo en perpetua confusión y en perpetuo cambio. Un intento de ofrecer una certeza (de ahí su presencia exterior granítica, una roca contra la que se baten más olas del tiempo) en una era donde han desaparecido todas las certezas.

 

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¡Hola Galernautas!

Este viaje a Cáceres del Real Madrid me produce un sabor muy especial ya que casi toda mi familia es extremeña, la mayoría de Badajoz, pero también con cacereños entre los miembros más ilustres, por lo que, el hecho de que mi equipo vaya a mi tierra de ascendencia no deja de ser un orgullo y una satisfacción personal.

Afrontamos esta eliminatoria a partido único como todas las que se juegan en este formato de Copa. Con la sensación de que si ganas haces lo que debes y si pierdes es la hecatombe nuclear. Y es así, amigos. El Cacereño, equipo que, aunque se cargó al Girona en la última eliminatoria, juega en la Segunda División RFEF, la Tercera de toda la vida, vaya, la cuarta categoría del fútbol español. No ganar en el Estadio Príncipe Felipe sería pasto de mofas, befas, chascarrillos, memes y críticas feroces al equipo por los que están esperando cosas así para verter su ira contra lo blanco, que ya sabéis que son legión. Por eso, por respeto a la historia y a la competición, hay que ganar, ganar con holgura y traer a los jugadores sanos, que el sábado espera el Villarreal. Ahora unos datos del partido y, como siempre… ¡Hala Madrid!

 

Nunca hemos jugado en partido oficial contra el Cacereño

 

Efectivamente, Real Madrid y Cacereño han jugado 5 partidos amistosos, con un balance de 4 victorias y 1 empate, con 14 goles a favor y 6 en contra, de esos 5 partidos, 4 de ellos se jugaron en el campo de la Ciudad deportiva cacereña.

Precedentes del Real Madrid contra el Cacereño

 

El Príncipe Felipe, estadio inédito para el Real Madrid

 

Sí, porque las 4 veces que hemos jugado en la capital cacereña lo hemos hecho en el Estadio de la Ciudad Deportiva municipal.

 

Nuevo rival del Real Madrid

 

El Cacereño es el rival nº 92 del Real Madrid en Copa de España y el rival nº 267 en partido oficial.

 

Casi un siglo de enfrentamientos contra equipos extremeños

 

El primer partido oficial que jugó el Real Madrid contra un equipo de Extremadura fue el 6 de marzo de 1927, en la liguilla de Copa de España, Real Madrid-Extremeño, 9-4, goles de Benguría (6), Luis Uribe, Mejía y Félix Pérez. En este partido, Benguría se convierte en el primer jugador de la historia del Real Madrid en marcar seis goles en un partido oficial.

 

Cuidado con el trencilla

 

Sí, nos ha tocado Cuadra Fernández, el balear que nos tiene tanto cariño y amistad, ideal para estas entrañables fechas. Cuidado porque este colegiado ha arbitrado 11 partidos al Real Madrid (todos en liga), con un balance de 5 victorias, 3 empates y 3 derrotas, con 20 goles a favor y 16 en contra.

 

Partido redondo para Carvajal

 

Nuestro lateral derecho puede jugar su partido oficial nº 350 con la camiseta del Real Madrid si juega en Cáceres.

Carvajal

Datos del rival

 

1.- El Club Polideportivo Cacereño se fundó el 16 de enero de 1918, es el decano del fútbol extremeño.

2.- El Cacereño milita actualmente en el grupo 5º de la Segunda División RFEF, equivalente a la antigua Tercera División.

3.- El Cacereño ha llegado a jugar en Segunda División en la temporada 1952/53.

4.- El Cacereño ha accedido a los dieciseisavos de final de Copa después de eliminar al Córdoba y al Girona.

5.- En las temporadas 1965/66 y 1966/67 también jugaron la final y las perdieron.

6.- Sus últimos 5 partidos oficiales los ha saldado con 3 victorias y 2 empates.

7.- El Cacereño, en sus 5 últimos partidos oficiales jugando como local, ha ganado 3, empatado 1 y perdido 1.

8.- Los goleadores del Cacereño esta temporada en partido oficial son:  Iván Fernández (6), Solano (5), Manchón (4), Karim, David Grande, Garci (2), Pedro Ramírez, O. Traeré, Bermu (1).

9.- Julio Cobos Moreno nunca se ha enfrentado como entrenador al Real Madrid. Como jugador llegó a jugar en segunda división en el Xerez de la temporada 1997/98.

 

10 últimos partidos oficiales contra equipos extremeños

 

6 victorias, 3 empates, 1 derrota, 23 goles a favor (2,3 por partido) y 7 en contra.

Goleadores: Suker (5) Raúl, Seedorf (3), Michel, Hierro, Zárate (2), Gómez, Redondo, Iván Pérez, Jarni, Savio, Juanito (p.p.) (1).

Asistentes: Mijatovic, Suker (2), Freddy Rincón, Michel, Raúl, Karembeu, Roberto Carlos, Meca (1).

Tarjetas: Redondo (3), Hierro (2), Gómez, Laudrup. Quique, Jaime, Panucci, Sanchís,  Illgner, Seedorf, Iván Helguera, Roberto Carlos (1).

Expulsados: Ninguno.

Primer tiempo, 11 goles; segundo tiempo: 11 goles; prórroga: 1 gol.

Gol tempranero: Jarni (minuto 1).

Gol postrero: Zárate (minuto 111).

El Real Madrid no ha remontado para ganar el partido y no le han remontado.

Mayor goleada: 1 de junio de 1997, Liga, R. Madrid-Extremadura, 5-0, goles de Seedorf (2), Suker (2) y Raúl.

4 goles de penalti marcado y ninguno recibido.

3 dobletes o más (Michel, Seedorf, Suker).

Partido con más goles (6): 31 de octubre de 1998, Liga, Extremadura-R. Madrid, 1-5, goles de Jarni, Savio, Hierro, Suker y Seedorf.

El Real Madrid ha marcado gol en 9 de los últimos 10 partidos oficiales jugados contra equipos extremeños.

 

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El penúltimo clásico del baloncesto nos regaló un partido navideño, propio de estas fechas de relajación y disfrute. Se alejó de los partidos broncos a los que estábamos acostumbrados, con la tensión disipada por las uvas, y manifiesta en errores impropios de estos lances. Salió perdiendo el Madrid, deshilvanado en demasiadas fases del encuentro, también porque no encontró al final la trocha que conducía a la victoria.

Amén de variadas referencias artístico-históricas, la RAE define clásico —en Argentina, Uruguay y Venezuela— como una competición deportiva de importancia que se celebra cada año. Extraña que no aparezca la alusión planetaria a los Real Madrid-Barcelona y viceversa.

En cambio, el tópico aparece significado como la trivialidad. Frente a lo eximio, lo vulgar. Aún así, no creo caer en contradicciones al señalar el Clásico de ayer con un tópico: son como los melones, y el último lo ganó el que menos erró, si quieren el más certero al final del partido.

Llull

Lo cierto fue que se sucedieron los errores de bulto, las pérdidas de balón injustificadas y los despistes defensivos. En este orden de cosas, el Madrid fue el menos centrado, en especial en los rebotes, pero también en otras facetas que fueron hundiendo sin remedio su línea de flotación. Mínimas diferencias en los porcentajes de dos, en las pérdidas, en los tiros libres y, la señalada, en los rebotes. Sumadas construyen un muro sólido que, salvo excelencias en alguna otra faceta, es imposible de salvar.

El Madrid fue el menos centrado, en especial en los rebotes, pero también en otras facetas que fueron hundiendo sin remedio su línea de flotación

Las razones hay que buscarlas en ciertos desajustes —quizás mentales— que se revelaron de forma intermitente, y como anticipo de lo que vendría, al principio del partido y tras el descanso. El equipo de Mateo reaccionaba, más por impulsos individuales que por solidez, esa llave maestra que abre la puerta de estos partidos, duros, tensos, que se deciden por la fortaleza en la recta final. El Madrid no llegó a ella con la sensación de dominio, quebrada su defensa por Higgins y Laprovittola.

Quizás aquí radicó la principal diferencia. Mientras que los blancos no acertaron a amurallar su canasta, los blaugranas cerraron su defensa con los cinco hombres pisando la zona apenas el Madrid definía un lado de su ataque. Invitaba el cerrojo a mover el balón bien y rápido para abrir algún boquete o conseguir triples liberados. Pero en la hora clave, el atasco dominó la ofensiva madridista.

Podríamos decir que el equipo sufrió los mismos síntomas de principio de temporada, con papeles difusos y línea de juego borrosa. Tampoco es cuestión de alarmarse, pues ya sabemos que las temporadas de baloncesto, tan largas que no se ve la meta, invitan al sesteo. Quizás por eso, últimamente, se aplica más el que más lo necesita en estos Barça-Madrid, que de tanto que se repiten, quizás habría que reconsiderar su calificativo de clásico.

 

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Un total de cinco enfrentamientos se han producido entre el Real Madrid y el CD Cacereño a lo largo de la historia. El equipo extremeño se fundó en 1918 (la primera directiva se constituyó el 18 de abril de 1919) y nunca llegó a Primera. Tampoco hubo ningún emparejamiento copero como el de este 2023. Los cinco partidos fueron de carácter amistoso y se concentraron entre 1943 y 1969.

El único que fue en Madrid tuvo lugar el 2 de diciembre de 1943. El Cacereño se acababa de medir a la Ferroviaria en duelo correspondiente a la Tercera División y en su estancia madrileña concertó un encuentro contra los merengues. Se jugó en Chamartín a puerta cerrada y fue un partidillo de entrenamiento según la crónica del diario ‘GOL’. El resultado fue de 2-1 a favor de los blancos con un doblete del histórico delantero Pruden.

Al año siguiente, en 1944, los blancos devolvieron la visita al Cacereño para disputar un choque de pretemporada. Fue dos semanas antes de que comenzase la Liga, el 8 de septiembre en el campo de Cabezarruelo. En la portada de ‘MARCA’ del día 9 se podía leer una breve crónica de Mencheta en la que se indicaba el resultado de empate a uno. Mariano marcó el tanto por los cacereños y de nuevo Pruden por los merengues. El Real Madrid dominó buena parte del encuentro pero se encontró con una sólida tripleta defensiva local y una magnífica actuación del portero Rico.

Cacereño 1944 Marca

La contienda más famosa de las cinco entre cacereños y madrileños se produjo en 1955. El 28 de septiembre, ya con la Liga iniciada, los blancos se presentaron en Cáceres durante la Feria de San Miguel para el homenaje al general Ricardo Villalba, gobernador de Cáceres entre 1952 y 1954. Además, también había combatido en la guerra de Marruecos, en la Guerra Civil española y en la II Guerra Mundial, y en 1955 lo nombraron Presidente de Honor del CD Cacereño.

General Villalba

El presidente del club extremeño envió una misiva a Santiago Bernabéú en el que confirmaba la presencia del club madridista en el homenaje al general Villalba.

Cacereño 1955

El propio Villalba declaró que se trasladaría a Madrid para hablar en persona con Bernabéu y conseguir que viajasen a Cáceres con sus mejores jugadores y sobre todo con Alfredo di Stéfano. La expectación y el entusiasmos en la ciudad fue bárbaro y la prensa publicó que el Real Madrid jugaría con su once de gala en el césped de la Ciudad Deportiva cacereña. Sin embargo, el cuadro blanco dejó a la mayoría de sus figuras en casa y ese motivo justo al alto precio de las localidades hizo que no se llenaran las gradas.

En los prolegómenos, el Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, Antonio Rueda, entregó al General Villalba el diploma acreditativo de Presidente de Honor del Cacereño y a continuación saludaron a los 22 protagonistas sobre el césped.

Cacereño 1955

El triunfo merengue fue claro por 1-4 en un equipo entrenado por Moleiro e Ipiña ya que Villalonga se quedó en la capital. El once no contaba con la presencia de Di Stéfano, Gento o Rial pero sí con Berasaluce; Becerril, Oliva, Seoane; Manolín,  Rubio; Joseíto, Molowny, Wilson, Marsal, Castaño (Cela).

La crónica de MARCA del día 9 indicaba que se pudo ver en la primera mitad un “juego muy vistoso y de superior calidad por ambos conjuntos, a pesar del viento reinante, que restaba lucimiento en algunas jugadas”. El dominio fue alterno y “en general, el partido ha sido muy interesante, ya que se ha jugado con exquisita corrección por ambas partes, y a la superior técnica del Madrid, el Cacereño respondió con un juego rápido, entusiasta y de muy buena calidad”. El conjunto madridista se llevó la victoria por 1-4 con dos dianas de Molowny y una de Wilson y Joseíto. En la alineación también figuraron Berasaluce, Becerril, Oliva, Marsal o Castaño.

Un total de cinco enfrentamientos se han producido entre el Real Madrid y el CD Cacereño a lo largo de la historia

Para concluir la jornada festiva, el Ayuntamiento de la capital ofreció un vino español en honor del general Villalba y su distinguida esposa. El agasajo fue ofrecido por el alcalde de la ciudad, señor Ordóñez. Hablaron el vicepresidente del Cacereño, señor Murillo, el directivo del Real Madrid señor Méndez Vigo, que en nombre del club blanco ofreció al general una insignia de brillantes, y finalmente, el General Villalba, que se mostró muy emocionado.

Seis años después, en 1961, retornó el Real Madrid a Cáceres. El día 28 de diciembre, se vieron las caras ambas escuadras en el campo de la Ciudad Deportiva en un partido a beneficio de la Campaña de Navidad. El cuadro madridista viajó con muchos suplentes y algunos amateurs y según ‘MARCA’ era un buen momento para volver a ver a “Vicente en la portería y a Pepillo en el eje del ataque”. El resumen del choque figuraba así en la crónica de Mencheta para MARCA: “El partido, en términos generales, fue entretenido más en la primera parte que en la segunda. Los jugadores madrileños hicieron exhibición de su magnifica clase. No obstante, el Cacereño fue, poco a poco, tomando confianza y. en algunos momentos, llegó a nivelar el encuentro”. El resultado fue de 2-4 para el Real Madrid que tuvo que remontar el 2-0 inicial de los cacereños. Marcaron Zárraga, Canario, Chus Herrera y Félix Ruiz. En el césped también se pudo ver a Vicente, Marquitos, Vidal,  Marsal, Velázquez o Manolín Bueno pero no finalmente a Pepillo que se quedó sin minutos.

Cacereño 1961 Marca

El último precedente fue en 1969, en la celebración de las Bodas de Oro del CD Cacereño. El amistoso fue tres días después de concluir la Liga, el 23 de abril, y el Real Madrid viajó con algunos miembros del primer equipo acompañados por varios jugadores del amateur y el defensa Espíldora que militaba en el Plus Ultra. El siguiente objetivo merengue era la Copa del Generalísimo el 4 de mayo y Miguel Muñoz dio vacaciones a la mayoría de integrantes de la plantilla para que visitasen a sus familiares antes de volver a concentrarse para el torneo del KO. El propio técnico dejó a su segundo Moleiro como encargado de la convocatoria ante el cuadro cacereño en una lista que no podía contar con los lesionados Pirri, Zunzunegui, José Luis Peinado y Félix Ruiz ni con los convocados con la selección española Amancio, Grosso, De Felipe y Velázquez para el amistoso ante México y el duelo de clasificación para México’70 contra Yugoslavia.

Cacereño 1969 Marca

En la crónica de ‘MARCA’, con firma de Alfil, se destacó que “hubo gran entrada” y que antes del saque inicial “el gobernador civil impuso a don Fernando Turégano las insignias de oro del club, por reunir la doble condición de jugador fundador del club. La peña madridista de Valencia de Alcántara regaló al Cacereño una bandeja de plata, y lo mismo hizo con el Real Madrid. El saque de honor lo realizó la señorita Eloísa Trillo Figueroa, hija del gobernador civil y madrina del CD Cacereño en las festividad de sus Bodas de de Oro”. El partido tuvo color blanco que obtuvo la victoria por 1-3 con tantos de Fermín, Vidal y Vera. También actuaron, entre otros, Junquera, Babiloni, Miera, Toni Grande o Sánchez Barrios.

 

Hola de nuevo:

 

Para algunas personas —especialmente para aquellos que hemos renunciado a salir en Nochevieja—, la mañana del primer día del año suele poseer un carácter simbólico excepcional. Todos los amaneceres tienen siempre algo de hoja en blanco, pero en pocas situaciones más dicha condición se muestra de manera tan plenamente manifiesta. Todo parece estar por hacer, y a la vez cualquier rumbo nuevo parece factible. En este sentido, considero que la mañana del 1 de enero podría catalogarse como profundamente madridista, no en vano ya conoces mi opinión de que lo que convierte a nuestro club en especial es su naturaleza de perenne antídoto optimista contra el paso del tiempo. Al fin y al cabo, la vida es un desmentido constante de la posibilidad de la hoja en blanco, pues consiste en una sucesión de renuncias y de momentos irreversibles que impiden los nuevos comienzos idénticos, vírgenes e ilusionantes: la muerte de un familiar, la pérdida de una amistad, una ruptura amorosa, la marcha de casa de un hijo, la decadencia física del envejecimiento, los efectos de una mentira, el diagnóstico de una enfermedad crónica… Puntos de inflexión a partir de los cuales uno se puede reinventar, desde luego, pero ya nada es lo mismo. Puntos de inflexión que no permiten los 1 de enero totales y absolutos.

Bernabéu vacío

Sin embargo, frente a las opciones que se cierran en la vida, de manera imprevista y para siempre, el Madrid es una puerta de par en par al reencuentro con lo inmutable. Una columna parménica que resiste orgullosamente en medio de la liquidez de las biografías actuales. Despojado de la red del relato de la que gozan sus máximos rivales —da igual lo que les suceda porque siempre tendrán premio de consolación literario—, se ve obligado a jugar a tumba abierta cada encuentro y cada campeonato. Da igual atesorar doce que catorce que veintiséis. Borrón y cuenta nueva. La injusticia de que no cuente nada de lo que has conseguido supone a la vez el privilegio de una infinita nueva oportunidad. Un eterno retorno salvador. Se trata, en fin, de transformar el inconformismo, paradójicamente, en zona de confort. Nada tienes, salvo una inagotable bola extra. Una casilla de salida permanente como refugio contra los finales abruptos y definitivos. El Madrid es ese oasis que la vida real se afana tanto en negarnos, aquel donde el calendario siempre marca el 1 de enero.

El Madrid es ese oasis que la vida real se afana tanto en negarnos, aquel donde el calendario siempre marca el 1 de enero

Una vez asumida la afortunada certeza de que nunca faltarán retos para el madridismo, podemos observar aquellos específicamente dispuestos para 2023. Indudablemente, el objetivo principal consiste en repetir la peor pesadilla de Ceferin, alcanzando una nueva final europea el 10 de junio en Estambul. Para ello habrá que enfrentarse a un Liverpool por desgracia descolgado de otras metas que lo distraigan, peligrosamente herido y con cuentas pendientes con nosotros, para el que somos algo así como lo que el Milán de Sacchi fue para la Quinta. No obstante, antes de que esa eliminatoria nos ciegue, resultará necesario no perder el pulso a una liga en la que un desesperado y hambriento Barcelona ha puesto toda la carne —en forma de dinero, voluntad e influencias— en el asador, como se aprecia en los discursos de Xavi mostrados en el documental propagandístico que han vendido a Amazon.

Todo el tiempo del mundo

Por si fuera poco, este año hay toda una guarnición de títulos menores con los que podríamos salpimentar ambos platos principales. Antes de que alces la ceja y despaches con un mohín de desidia “esos trofeíllos de poca monta”, te concederé que, si bien el término sextete es una catetada pretendidamente fashion, ajena a tu época e inventada para tratar de hipertrofiar un logro puntual que minimice las dolorosas distancias de una comparativa excesivamente cruel, la lucha por la consecución de esos campeonatos no tiene por qué constituir una genuflexión ante un discurso foráneo. Al contrario, se puede justificar perfectamente desde la perspectiva madridista. Hace demasiado tiempo que no hemos redondeado a las decenas el palmarés de la Copa, y ya va siendo hora. Y un Mundialito de clubes siempre ratifica el estatus global del Madrid, más aún cuando uno de los rivales es el Flamengo, histórico club brasileño que promete un partido emocionante y que pertenece a un mercado estratégico al que se acude a menudo.       

Nadie puede garantizar si el año que se avecina será feliz o triste. En cambio, sí se puede afirmar sin temor a errar que, desde el punto de vista merengue, se tratará de un año apasionante. Lo que, por otro lado, para el Madrid no supone ninguna novedad. Afortunadamente.

Te deseo un próspero 2023. Cuídate. Volveré a escribirte pronto.

Pablo.

 

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Joselu, 1 - Lewandowski, 0

 

La Liga acompaña. Es su más noble misión. Pones la tele, la radio, echas una cabezada y cuando te despiertas sigue el partido o ha empezado otro, qué más da. Recuperas al portero del Cádiz. A Joselu de mi vida. Al Cholo Simeone. Anda, mira hay un tío que parece Benzema. El árbitro Mateu besa al entrenador Xavi… Compañía.

Y está la sorpresa. La última fue sensacional. Resultó que del círculo de amigos de no-se-puede-judicializar-la-política surgió la gran idea de judicializar el fútbol. Y allá que se fueron los directivos del Barça a un juzgado de Madrid. Toma inri.  Directivos militantes algunos en las filas más prietas de la desjudicialización universal. La excusa, que los tíos que forman el Tribunal de Arbitraje Deportivo no habían resuelto un asunto del 8 de noviembre. ¡Qué arte! Y eso, que se plantaron en el juzgado de ‘Madrit’.

—Oigan, que liberen ustedes a Lewandowski.

—Vale.

Resultó que del círculo de amigos de no-se-puede-judicializar-la-política surgió la gran idea de judicializar el fútbol. Y allá que se fueron los directivos del Barça a un juzgado de Madrid

El objetivo es el mismo: pasarse sentencias y similares por el arco del triunfo. ‘Quícir’: hacer lo que les dé la gana. En el mismo saco van el delantero polaco, la enseñanza del español en Cataluña, un golpe de estado, el dinero mangado. Todo eso. No se debe judicializar. A no ser que me favorezca, claro.

El fallo del juzgado madrileño permitió que el 9 titular del Barça jugara el derbi entre el regocijo de los vende burras que nos vendieron esta como gran éxito de los servicios jurídicos del Barça. En todo caso fue el único éxito del club en este asunto. La cosa, como ustedes saben, acabó en empate. Y el duelo de arietes, con triunfo visitante. Joselu, 1 - Lewandowski, 0. Y lo mollar: ¿ustedes imaginan algo parecido en la Premier, la Bundesliga? ¡Jaaaaja! Pues eso.

Lewandowski Espanyol

Fue justicia, no sé si divina, pero justo fue que el mangoneo fracasara. Además, Lewandowski no se enteró y fue el jugador azulgrana que menos tocó la pelota, incluido el portero Ter Stegen. Y el Espanyol se llevó un puntito con el gran recochineo de hacerlo tirando una vez entre palos y por el centro de la portería. A los pericos les faltó sacarse la minga, perdonen ustedes.

El objetivo es el mismo: pasarse sentencias y similares por el arco del triunfo. ‘Quícir’: hacer lo que les dé la gana. En el mismo saco van el delantero polaco, la enseñanza del español en Cataluña, un golpe de estado, el dinero mangado

El día antes, el Madrid ganó en Pucela. Al juzgado habría que mandar a los tíos que han decidido que la mayoría de manos en el área son penalti. Digo la mayoría porque en el mismo partido hubo una de Javi Sánchez y no la pitaron. Entiendo que porque pasó en la otra portería.

Mano Valladolid

Oigan: en lo que hasta hace un tiempo llamábamos fútbol porque era fútbol y no esto, penalti ni la una ni la otra. Ni la de Asensio ante el Girona. Ni la de Militao que le costó una Liga al Madrid, la última que no ganó. Ninguna.

¡Que lo pone el Reglamento! Es el grito de los explicadores. Ya y es eso: es el Reglamento lo que debe cambiar pues lo tocaron y lo jorobaron. El árbitro no es culpable. Si usted rebaja penas a condenados, el juez aplica la cosa y lo que eran 7 años se convierten en 5. O el tipo sale a la calle. Lo que dice el Código Penal, el Reglamento. No es tan difícil, ¿eh?

No es problema del árbitro, al que debe dar vergüenza pitar mucho de lo que pita. El problema son los responsables del desastre. Los que deciden que un tío salta pegado a dos rivales con la noble intención de despejar, él, y de rematar los otros. La acción le lleva a estar de espaldas, la pelota vuela, le golpea en el brazo… y pitan penalti. La máxima pena.

es el Reglamento lo que debe cambiar pues lo tocaron y lo jorobaron. El árbitro no es culpable. Si usted rebaja penas a condenados, el juez aplica la cosa y lo que eran 7 años se convierten en 5. O el tipo sale a la calle. Lo que dice el Código Penal, el Reglamento

¡Ocupa un lugar no natural! Eso también dicen. Váyanse ustedes al carajo. No se ha inventado dejar los brazos en el vestuario, jugar y recuperarlos después. ¿Qué le pedimos al defensa, que intente jugar la pelota, esté atento a los rivales y también  donde tiene un brazo o los dos? ¿Es futbolista o trapecista, un sobrino de Pinito del Oro? ¡Qué espanto!

Vinícius Valladolid

Y luego, Vinicius. Más insultos racistas. Puso un tuit y replicó Tebas argumentado que su Liga persigue esa vergüenza. Ya. Tiene un comité que denuncia lo que sucede en los estadios. Y luego, si acaso se ocupan otros, la policía por ejemplo. A veces hay sanción como fue el caso de Iñaki Williams en Cornellá. En otros, Vinicius en el Camp Nou, no dieron con el tarado insultador pese a las mil cámaras que siguen un Clásico. Y se archivó. Veremos ahora.

La Liga puede hacer algo más, en su potestad está cerrar campos o así. Y no lo hace. Por ahí le duele a Vinicius y a toda persona de bien. Siga denunciando, Tebas. Actuando y con el mazo dando. Usted actúa, implacable, y que le siga quien corresponda. Si es capaz de encontrar al o los insultadores. Es eso. Vinicius tiene razón.

 

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Buenos días y feliz 2023, queridos amigos. Esperamos que ya estéis recuperados de los posibles excesos de las celebraciones de Nochevieja. Nosotros de lo que no estamos recuperados es de los excesos de según quién, por ejemplo de Javier Tebas, que tras un lamento en las redes sociales por parte de Vinicius, en el sentido de que la Liga no le protege de los cada vez más frecuentes insultos racistas, ha optado por regañar al brasileño.

Tebas Vinícius tuit

Una liga de fútbol es una competición deportiva cuyo éxito depende de su capacidad para atraer audiencia. Dicha audiencia depende a su vez de la calidad del fútbol que en ella se practique, variable que a su vez está condicionada por las estrellas que la adornan. Por la propiedad transitiva, el éxito de la liga depende de sus estrellas. Casi nos atreveríamos a decir que, más concretamente, de sus delanteros estrella.

La Liga española tiene pocos jugadores dentro de esa categoría. Hay dos cracks consagradísimos que afrontan su inevitable declive, como Benzema y Lewandowski. Tiene promesas de enorme potencial que siguen siendo grandes incógnitas en sus clubes, como João Félix. Delanteros de enorme potencial futuro ya plenamente refrendado (con lo que queremos decir confirmado por grandes títulos en los que tuvo un papel decisivo) la Liga española sólo tiene uno, y se llama Vinicius Jr. El brasileño es el único valor seguro en el porvenir de la Liga, al menos en lo que respecta a atacantes capaces de brindar el espectáculo que el espectador demanda. Otros tienen grandes carreras detrás. Otros tienen grandes carreras por delante. El único en su especie que tiene ya ambas cosas es Vini.

Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional, maltrata a esa estrella. Vinicius ha recibido insultos racistas en varios estadios de España, entre ellos el Nou Camp, el Metropolitano y Zorrilla. No solo eso: ha sido insultado de manera xenófoba desde varios medios de comunicación. Tanto una cosa como otra han movido el chico a emitir comentados lamentos en sus redes sociales.

¿Cómo ha reaccionado la Liga, es decir Tebas, al lamento de Vinicius? Pues parece difícil de creer, pero Tebas ha reaccionado a las manifestaciones de su máxima (¿única?) estrella de presente y a la vez de futuro echándole la bronca.

Es decir, Tebas considera que corresponde no solo negar cualquier atisbo de razón al fenómeno, sino hacerlo a través de ese pellizco de monja. Es un tono de agrio reproche, incompatible con el que usaría cualquiera que considere importante a su interlocutor. Es posible —aunque difícil— que Tebas piense genuinamente que Vini no tenga razón en sus quejas, pero incluso dentro de esa generosa hipótesis, ¿no cabría un mínimo de tacto y empatía con quien (aquí seguro que los sentimientos son genuinos) se encuentra legítimamente indignado? Ni el alguien es cualquiera ni el asunto es baladí. Hay que ser muy torpe y/o muy malintencionado para expresarse en esos términos, dando lecciones y haciéndose el estupendo. Teníamos a Tebas por muchas cosas, pero no por un perfecto patán.

Sorprendentemente, solo Sport dedica un espacio al asunto en estas primeras portadas del año, y lo hace dándole un hueco ridículo en un faldoncillo. El protagonista de la portada de Sport es Xavi Eastwood, perdón, Clint Hernández, trasunto de Tarrasa de William Munny.

Portada Sport

La verdad, por mucho que el Barça tuviera que empatar con el Espanyol a pesar de la ayuda de nada menos que la justicia ordinaria, que liberó a Lewandowski de su sanción (leed a Jesús Bengoechea), no vemos a Xavi liándose a tiros y saliendo del vestuario al grito de “Ahora voy a salir, si veo a algún cabrón ahí fuera le mataré. Y si a algún cabrón se le ocurre dispararme no solamente le mataré a él, sino que mataré a su mujer también, a todos sus amigos, y quemaré su maldita casa, ¿me habéis oído? Y como alguno de vosotros vuelva a empatar, volveré aquí y os mataré a todos, malditos hijos de perra”. No, no es el tipo de testosterona que se gasta el jardiner, cuyos besos con Mateu Lahoz harían estremecerse de tensión carnal al heterosexual más pintado. Nosotros como Clint vemos más bien a Joselu, por ejemplo, delantero del Espanyol con pasado (y cuñadez) merengue que mandó callar al Camp Nou emulando el gesto sempiterno de Raúl. El Spotify había hecho sonar su playlist más agresiva contra los pericos, y estos la acallaron con un par de perendengues. Leed hoy a un eufórico Tomás Guasch sobre el derbi catalán. Hay en el “Mira, chato” de nuestro muy ilustre colaborador, a la sazón Ministro de Deportes de Tabarnia, frases lapidarias, como por ejemplo esta: “Del círculo de amigos de no-se-puede-judicializar-la-política surgió la gran idea de judicializar el fútbol”.

Eso, y lo de Joselu, sí que es ser William Munny, amigos de Sport.

Portada Mundo Deportivo

Como hace Sport, Mundo Deportivo da cuenta del fiasco culé, cargando las tintas contra Mateu Lahoz, que en la foto aparece sacando la amarilla a un Xavi cada día más parecido al Padre Apeles y menos a Clint Eastwood. Después del beso llegó la tarjeta, pues es el amor una montaña rusa de éxtasis y decepción continua que solo el matrimonio es capaz de hacer desembocar en el pantano calmo y proceloso de la rutina.

Y poco más, amigos. Que Modric espera que el Madrid le ofrezca la renovación (la deseamos todos, en la esperanza de que el maldito mundial no haya agotado sus últimos restos de aguante físico), que el gran madridista que es Carlos Sainz ha ganado una etapa en el Dakar (enhorabuena), que hay una “cumbre” por Bellingham (la letra pequeña nos deja claro el énfasis excesivo de la palabreja) y que hoy juegan el Madrid y el Barça de los canastos en el mismo Wizink Centre donde el último viernes del año pasado coronaron los Hombres G 40 años de gloriosa carrera.

Vamos a pasárnoslo bien.

Portada As Portada Marca

Desde aquí digo, a 31 de diciembre de 2022, que no creo que Bellingham sea mejor que Tchouaméni ni más influyente en el juego del Madrid. Quizá es una apuesta prematura, pero Tchoauméni es el jugador que viene a rematar la política de fichajes de jugadores muy buenos en lo técnico y, sobre todo, superiores en lo físico.

Dicen que viene Bellingham, y solo queda pensar que la planificación es tan buena que faltan dos defensas para tener el 11 titular de los siguientes ¿12 años? Aquí tiro este sueño hecho prácticamente realidad: Lunin, defensa 1, Militão, defensa 2, Valverde, Camavinga, Tchouaméni, Bellingham, Rodrygo, Endrick y Vinicius. Suenan ya los Alphonso Davies o Reece James, y suenan por algo.

Kroos Valladolid

Pero vayamos a Zorrilla, donde el Madrid pretendió en la primera parte jugar como si Kroos fuera Tchou y como si Ceballos fuera Kroos. No salió, aunque la primera mitad fue entretenida, con un Valladolid señor en todos los aspectos del juego y un árbitro con buena pinta. Jugar con el Valladolid, en su campo y en los meses de invierno está a la altura de ir a Bilbao, San Sebastián o Sevilla. Sergio León, expulsado, y Fresneda fueron más señores que el 95% de los jugadores que se han enfrentado al Madrid este año. Además de esto, Fresneda tiene un pintón y leo que tiene 18 años.

La segunda parte fue cayendo por su propio peso porque, a cada cambio del Madrid, el partido se iba inclinando hacia la portería de Masip como si Carletto tuviera un gato y fuera levantando con él un lado del césped. Cuando salieron Camavinga y Tchou, y con la expulsión de León, el Valladolid sabía que era imposible rematar a puerta en condiciones y solo quedaba esperar al final, como el que espera a la muerte.

Celebración Valladolid

Al final, da la sensación de que el Madrid ganará la liga si Benzema es Benzema. Con 20 goles producidos por el gato de aquí al final bastará, tengo la sensación.

 

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Cuando Paco Gento murió, Pelé lanzó un comunicado de condolencia por la muerte de la persona que encarnó una leyenda. Entonces surgió la obligación de corresponderle y que cumplo ahora con pena en el alma, porque Pelé fue un gran ídolo de mi infancia: ha muerto el protagonista de La Leyenda. A ambos les unió el fútbol en unas cuantas ocasiones y con el hecho de ser los más galardonados en la Copa de Europa y en la Copa del Mundo, respectivamente. Y a ambos les unió la vida en el año de la muerte.

Pelé en la muerte de Gento

No vi jugar a Di Stéfano, pero sí como derrumbaron al ídolo con patadas escalofriantes en el Mundial 66. Los ojos del planeta estaban puestos en el brasileño, que acostumbraba a girar para asombrar estadio tras estadio. Amén de un acto económico, aquellas giras eran un acto de justicia artística. Ya que nunca se permitió salir de Brasil, el resto del mundo tendría la oportunidad de ver en acción la belleza, la armonía, la precisión, la celeridad. Un Apolo y Aquiles, el de los pies alados, vestido de futbolista, concretando lo que nadie había hecho, anticipando el futuro en decenios.

Su repertorio fue inagotable, y reapareció ante nuestros ojos como el eje del Brasil del 70, con la mente preclara y el arco afinado, y su capacidad de sorprender al resto de la humanidad. Aprovechó la inercia del pase y la fuerza de sus piernas para quebrar a un perplejo Mazurkiewicz sin tocar el cuero, quedando el portero burlado y en medio del acto: por un costado Pelé, por el otro el balón, ambos fuera de su alcance. O aquel lanzamiento desde medio campo, el primero que veía el planeta.

Estos días se cuenta que, por fin, Messi tiene su Mundial. Imagínense lo que es tener tres mundiales con la presión de la canarinha, que después de Pelé sólo ha conseguido dos en cincuenta y dos años, y antes tuvo que soportar el maracanazo. Entre mundiales marcó goles de todas las maneras conocidas, mostrando la finura de Puskas y el físico de un velocista jamaicano. Pura fuerza, talento inusual y descollante, tan exagerado que la mayoría de sus compañeros, también los de delantera, no lo conocían cuando fue seleccionado para el Mundial 58.

Allí se gestó el mito, y no tardaría en convertirse en icono mundial. Pelé es el Alí o el Jordan del fútbol, alguien sorprendente y cautivador hasta para los neófitos. Una fuerza endiablada, carismática y certera que vino a este mundo para convertirse en un futbolista que cambió su deporte. En un personaje reconocido en todo el mundo. Un beatle con botas, que trascendió al fútbol, hasta tal punto que le obligó a declarar que, “donde quiera que voy hay tres iconos: Jesucristo, la Coca-Cola y Pelé”.

¡Dios salve al rey!

 

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