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Carta a un año 2020 muy, muy perro

Carta a un año 2020 muy, muy perro

Escrito por: Amiguete Barney31 diciembre, 2020
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No sé ni cómo empezar esta carta. Iba a poner “querido 2020” o “estimado 2020”, pero es evidente que no has sido ni una cosa ni la otra. 2020, has sido un año jodidamente cabrón. Has puesto patas arriba todo nuestro modo de vida, nos has privado de reunirnos con la familia y amigos, nos has robado nuestra esencia, lo que somos y lo que nos gusta hacer, incluyendo algo tan aparentemente banal como ir a un estadio de fútbol. Te has llevado por delante la vida de miles de personas, has dejado un vacío imposible de cubrir en cientos de miles de familias y nos has rociado con una pátina de tristeza y temor de la que nos costará desprendernos.

2020, te llevaste el último aliento de Goyo Benito, Toñín Gento, Juan Cruz Sol o de Lorenzo Sanz, el presidente de la Séptima y la Octava. También el de aquellos que parecían inmortales pues siempre estuvieron aquí acompañándonos, hasta tal punto que pensamos que jamás se irían, como “nuestros” Kirk Douglas, Olivia de Havilland, Sean Connery, Ennio Morricone o el inolvidable Albert Uderzo, dibujante de esa épica madridista que siempre representó Astérix. Traías un virus letal contigo, un virus que esparció su veneno por todas partes y nos inoculó el miedo. Has sido muy duro con todos, nos atacaste en la salud y en la salud financiera. Nos pusiste a prueba, y es en esos momentos de crudeza donde mejor se aprecia la madurez de las personas y de las instituciones que representan.

Real Madrid campeón Supercopa

 

En lo que afecta al Real Madrid, el año no pudo empezar mejor. Nos llevamos la Supercopa de Arabia, ese trofeo en el que nos ningunearon y hasta quisieron negar la participación, y nos lo llevamos con aromas de otra época, con efluvios de un tiempo pasado: un penalti al palo de un excanterano ahora en el Atleti. En baloncesto ganamos brillantemente la Copa del Rey apalizando a nuestros rivales en los tres partidos del torneo. El año no empezaba mal, pero con los primeros aires del contagio el ambiente se enrareció, se tornó irrespirable, como se vio en aquel último partido que se jugó en el Bernabéu, allá por el lejano 1 de marzo. En un Clásico que sirvió para comprobar la decadencia definitiva de Messi, refrendada en aquella jugada en la que Marcelo le ganó una carrera, ya éramos muchos los que nos preguntábamos si volveríamos a vernos en un estadio de fútbol en los próximos meses.

Desde entonces hasta hoy todo se ha parecido a un futuro distópico de película que cada uno ha sabido gestionar como su instinto o su propia naturaleza le indicaba. El Real Madrid, nuestro Real Madrid, dejó a un lado egoísmos y se puso al servicio de las instituciones, cediendo el Santiago Bernabéu para acopio de material y donando 3,3 millones de euros a la Comunidad de Madrid. El Fútbol Club Barcelona reclamó el título de Liga, algo que yo le habría dado sin dudar, pues nada tan ruin y vergonzoso habría quedado mejor en sus vitrinas junto a la Champions de Ovrebo.

La plantilla del Real Madrid adecuó el salario a las nuevas circunstancias de descenso de ingresos y con ello evitó que se tocara el de los empleados del club. Nuestros rivales aplicaron un ERTE a todo el personal, incluyendo empleados con salarios humildes muy alejados de las estrellas. De ese modo (y una vez más, añadiría), las arcas públicas contribuían a paliar su situación económica mientras seguían anunciando fichajes millonarios casi a diario.

Real Madrid Covid

 

El fútbol desapareció de nuestras vidas y nos llegamos a preguntar si la temporada terminaría. Y lo hizo, concluyó con un Javier Tebas regalando un calendario infame para los nuestros, con partidos en Bilbao a las 2 de la tarde en julio, 62 horas después del anterior, o bien otorgando más descanso a nuestros rivales en cada jornada. Si algo bueno has tenido, 2020, es que has servido para retratar a las personas. O mejor dicho, para que cada uno con su comportamiento quedara retratado como el tipo de persona que es. Durante esa vuelta a la competición se oyeron muchas quejas culés acerca del VAR… por sus aciertos. Los periodistas afines (casi todos) despotricaron del mismo invento, casualmente en la misma temporada en la que no se había utilizado correctamente para las manos de Feddal, los agarrones a Brahim o los penaltazos a Varane en el Camp Nou. No escuché a uno solo de los periodistas recordar que si el Barça iba líder antes del parón de la pandemia lo era por “un penalti de monitor”, “un penalti de videoarbitraje” y todas esas lindezas que siempre nos regalaron y que callaron en el 1-0 del Barça frente a la Real Sociedad.

Nuestro entrenador, Zinedine Zidane, realizó una gestión perfecta de la mini Liga de once partidos en la que le dimos la vuelta a la situación y devolvimos la higiene a la competición. El entrenador rival, Quique Setién, aquel del que preconizaron con acierto que “nos vamos a divertir”, se quejó del VAR, de los cinco cambios, de los horarios, del calor y hasta de los rivales que no le hacían pasillo a los suyos.

Real Madrid campeón Liga 2020

 

Nuestro capitán, Sergio Ramos, volvió a la competición en un estado de forma físico y mental bestial que sirvió para poner la tranquilidad atrás y la seguridad necesaria para, junto con el resto del equipo y el orden de Zizou, blindar la portería. El capitán de nuestro máximo rival, Leo Messi, se dedicó a caminar por el campo y mostrar sus malos modos con rivales y árbitros.

Por desgracia, la Liga ACB se nos escapó en una semana en la que se decidía todo y las prestaciones del equipo fueron muy inferiores a las que siempre esperamos de los chicos de Pablo Laso. El -1 de valoración de Mirotic en la final en la que el Barça perdió el título frente al Baskonia no fue consuelo, pero nos devolvió una pequeña sonrisa al sentir las palabras de Ante Tomic flotar en La Fonteta.

Agosto no fue esta vez el mes de los torneos de verano y las giras por lugares exóticos, sino el mes en el que se decidía la Champions. Y no estuvimos finos. A los errores de la ida (en defensa y en el arbitraje) en el lejanísimo mes de febrero sucedieron los regalos en la vuelta y caímos sin la oportunidad de llegar a Lisboa, la ciudad en la que todos los rivales nos temían. El Malakito cayó ante el Lepizig y no leímos una sola crítica hacia su entrenador, como viene siendo la norma, pero el espectáculo del año (lamentable, pero espectáculo) nos lo deparó el Barça con ese 2-8 ante el Bayern que demostró que no se puede jugar con dos tíos andando sobre el campo y medio equipo pasado de años y de forma.

Tras la debacle tocaba reorganizar la temporada, sin duda una de las más difíciles de la historia, y mientras la directiva del Madrid concentró sus esfuerzos en los números, sin fichajes por primera vez en años, y vendiendo o cediendo jugadores para rebajar la masa salarial, nuestros máximos rivales sí reforzaron sus plantillas con fichajes, aunque no fueran los millonarios de Lautaro y Neymar, y ni siquiera los más modestos de Depay y Eric García. Pero “el gran fichaje” culé se produjo tras el burofax más humillante que se recuerda, un sopapo a toda la institución que sin embargo se plegó a los caprichos de su estrella, el pequeño dictador argentino que tenía la solución económica a los problemas del Barça y sin embargo decidió quedarse bajo el manto de protección del que siempre gozó en Barcelona. Todo ello disfrazado, eso sí, de entrevista jabonosa cutre en chanclas.

Entrevista Messi chanclas

El esperpento de la no-salida de Messi puede rivalizar con el cachondeo del despido de Luis Suárez: un examen de italiano fake seguido de un despido por teléfono, y un cambio de dirección hacia el Wanda, no sin antes modificar las condiciones inicialmente pactadas entre el club y los representantes.

Nosotros a lo nuestro: Zidane y Pablo Laso al trabajo, a gestionar de la mejor manera las plantillas que tenemos, adecuadas a la nueva realidad, e ignorando las críticas que seguían llegando por todos lados. El equipo de baloncesto se llevó con brillantez la Supercopa de España, el título 20º de Laso como entrenador, y la sombra de Tomic flotaba de nuevo en el ambiente. La nueva temporada nos trajo el arranque del Real Madrid femenino de fútbol, una buena noticia que sin embargo quedó empañada por algo propio del fútbol masculino: un error flagrante del arbitraje que perjudicó a las nuestras en beneficio del Barça. Ni rastro de este error o del sufrido frente a las atléticas en los titulares, porque recordemos que el fútbol femenino solo era importante mientras servía para atacar al Real Madrid.

El Real Madrid presentó unas cuentas muy ajustadas a la nueva realidad, pero en las que salvó la situación con un meritorio superávit de 320.000 euros. Nuestro máximo rival, el Barça, por el contrario, presentó un déficit de 97 millones y una deuda en el corto y largo plazo preocupante. Tan preocupante como su situación de liquidez, que le impidió pagar la sanción de Hacienda de 23 millones de euros, deuda que tampoco pudo avalar, puesto que ninguna entidad financiera se fía del futuro del club blaugrana. No está de más recordar que en el pasado otros clubes como el Elche o el Reus descendieron administrativamente a Segunda B o desaparecieron directamente. No caerá esa breva, ni siquiera dejaremos de escuchar hablar de futuros fichajes.

La plantilla del Real Madrid volvió a rebajar sus salarios para adaptarse a otra temporada que se presentaba muy complicada en lo económico. El Barcelona prorrogó los ERTE a todos los empleados del club y aplazó a tres años (sin rebajas) el pago de las fichas de los jugadores. Con esta situación y el cisma abierto con Messi, Bartomeu se quitó de en medio y dimitió. Una pena, siempre estará en nuestros corazones. El Real Madrid aceleró en la construcción del que será posiblemente el mejor estadio del mundo, mientras el Camp Nou se cae a trozos, según escuchamos al responsable de la gestora del Barça, Carles Tusquets.

Obras reforma Santiago Bernabéu

Volvió la competición y volvieron los errores en contra del Real Madrid, como los de Valencia, Camp Nou y frente al Alavés, y sin embargo la maquinaria mediática culé se activó para dejar en el ambiente todo lo contrario: que el VAR nos favorece. Eres un cabrón, 2020, Y LO SABES. Nos hiciste creer que el Tinglao desaparecería y lo has hecho renacer con fuerza. La manipulación de las imágenes es tan burda que sorprende que siga colando en el público, así de bien engrasada está su maquinaria. En 2020 supieron los franceses cómo las gasta Jaume Roures y su empresa Mediapro, que dejó colgados a los clubes de la Ligue 1 con más de 300 millones de euros de impagos. Mientras, la filial norteamericana admitió haber pagado sobornos para hacerse con los derechos del Mundial de fútbol. Pero aquí tenemos que creernos que Roures y Mediapro van a actuar limpiamente. Ya, claro, como diría mi admirado Michael Corleone: “es un insulto a mi inteligencia”.

Tras las primeras derrotas del Madrid se activó otra enorme maquinaria propagandística pidiendo, cuando no exigiendo, la destitución de Zidane. Ni palabra sobre Koeman, el horrible juego de los suyos y la bajísima puntuación tras quince partidos. Y en mitad de ese lío de entrenadores pasaron desapercibidas las demoledoras cartas de Eder Sarabia y Quique Setién sobre el menosprecio y los impagos del club.

¿Podían pasar más cosas en este año tan extraño? Pues sí, claro que sí. En baloncesto, el Real Madrid demostró una elegancia que algunos tachan de estúpida al facilitar la salida de Campazzo para probar suerte en la NBA. Alguien que nos ha dado tanto se merece estos detalles de señorío: suerte, Facu, mucha suerte, sabemos que siempre dejarás nuestro nombre por todo lo alto, como tu amigo Luka Doncic, que anda por ahí maravillando a los norteamericanos con sus diabluras. El Barça también dejó marchar a su base estrella, el francés Thomas Heurtel, pero de una manera bien distinta. De hecho, voy a modificar la frase: “el Barça también dejó a su base estrella… colgado en Estambul”. A dos días de la Nochebuena, la actuación de ese portero de discoteca llamado Nacho Rodríguez, secundada por el club y la plantilla, provocó la perplejidad en el mundo del baloncesto, con rajadas de Mike James, Kevin Seraphine o Tyrese Rice.

Heurtel abandonado aeropuerto

Como decía al principio, las crisis sirven para valorar a las personas y a las instituciones, y para eso, 2020, debo reconocerte tus méritos. Nos has dejado ver cosas insólitas, como una expulsión de Arturo Vidal por protestar como el pandillero que siempre fue, y otra expulsión de Raúl García por hacer “solo” tres entradas de amarilla. Has sido un año de hechos insólitos, pero no tanto como para que veamos una expulsión de Luis Suárez con la azulgrana o la rojiblanca, o de Leo Messi por pisar tobillos contrarios, protestar y amenazar a un árbitro, o tirar un pelotazo a su amigo HH. Un año como este solo podía acabar con un Real Madrid que luchará por llegar a lo más alto de la clasificación hasta el final, aunque el Atlético de Madrid lo va a poner muy duro, y con Messi escaqueándose del último partido del año.

Ya te vas y no puedo dejar de decirte que has sido muy perro. Pero ni siquiera tú, con toda tu maldad, has sido capaz de evitar que el Real Madrid fuera elegido mejor club del siglo XXI.

 

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Afirma que tenía talento para el fútbol y el baloncesto, pero nada que ver con el que mostraba opinando con una jarra en la mano o tras el teclado.

4 comentarios en: Carta a un año 2020 muy, muy perro

  1. Genial artículo. Este 2020 ha sido horroroso en todos los sentidos. Muchos hemos encontrado una válvula de escape a la triste situación social con nuestro equipo(en este caso el Real Madrid), y hay que reconocer, que, con independencia de los resultados que no siempre lo son todo, el club ha estado a la altura de las circunstancias en todos los niveles(directiva, plantillas y cuerpo técnico) tanto en futbol(masculino y femenino)como en baloncesto. Yo, en concreto, me he sentido muy orgulloso de ser madridista. Feliz año nuevo y HALA MADRID

  2. Gran artículo, sí señor. Creo que mi Real Madrid ha conseguido darme mucha felicidad este año funesto. Que no es poco. Solo por eso, ser madridista es lo mejor del mundo. A ver qué nos depara 2021 ¡Feliz año!

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