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Diarios de primera necesidad

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Diarios de primera necesidad

Escrito por: La Galerna15 marzo, 2020
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Buenos días. Feliz primer domingo de confinamiento. El Gobierno ha aprobado el estado de alarma, como no podía ser de otra manera, y nos exhorta a quedarnos en casa, llamamiento que desde hace ya unos días impera en estas páginas.

Solo podremos salir, o solo deberíamos salir, para procurarnos aquellos bienes considerados de primera necesidad: supermercados, farmacias, peluquerías, lavanderías, ¿estancos? y (por alguna razón que se nos escapa dada la calidad de algunos medios) los quioscos de prensa.

Si paliar la adicción al tabaco es una necesidad básica para tantos españoles que van a pasar recluidos una larga cuarentena, La Galerna quiere dedicar hoy este Portanálisis a esos otros hombres y mujeres para los cuales los diarios deportivos son también un bien de primera necesidad, una adicción imprescindible. Será como un homenaje al lector desconocido, al lector impenitente, al comprador fiel de un medio de papel y en desuso. Para estos cuatro relatos del lector anónimo utilizaremos un nombre ficticio, por ejemplo, el de un santo cercano, el de hoy mismo, a ver… uf, San Clemente.  Mejor otro, un nombre universal, uno con el que nadie pueda molestarse porque es el de nuestro padre, suegro, amigo del alma o compañero de noches futboleras: José.

Don José sale a comprar el Marca

Se acerca a los sesenta años de edad y jamás se vio en una situación parecida. Es un hombre de rutinas fijas, pero estos días hace todo un poco más tarde, quizás ante la falta de planes por delante, quizás porque no tiene que organizar el domingo en función de la hora a la que juega el Madrid. Un Madrid que no le gusta, un equipo al que critica por casi todo lo que hace: cuando tenía a Cristiano por tenerlo y mucho más después por venderlo, a Keylor cuando estaba, pero después a Courtois para añorar al primero. Será la única vez que don José salga a la calle en todo el día, se dirige a su quiosco habitual, saluda a distancia a Paco y ni siquiera le apetece repetir su broma habitual:

—¿Qué, Paco, cómo va Bale en el torneo de la PGA?

Paga el periódico y antes de enrollarlo bajo el brazo examina la portada:

“El aislamiento desde todos los ángulos del fútbol”. Don José alargará su desayuno una hora mientras se traga todas las declaraciones de los protagonistas de la portada y del interior, en todas las cuales hay un denominador común, algo parecido a otra adicción, un cierto mono de fútbol.

Todo lo crítico que es don José con el Madrid no lo es con la información que lee en su diario de cabecera. No se le ocurre pensar que hay algunos ángulos no analizados en esta portada que pretende ser pluridimensional, no sé, así a botepronto se nos ocurre el ángulo de vista de la sala del VOR, o mejor aún, del realizador que provee de imágenes a dicha sala, o incluso mejor aún, el ángulo del hombre que decide que se oculten algunas de ellas. Pero por la cabeza de don José no pasa nada de eso porque el Madrid “no puede quejarse”. Sí tiene tiempo para echarse unas risas con el titular de la esquina inferior: “Caída a los infiernos de Ronaldinho”.

—¿Se podía caer más bajo que estando en el Barça?

Pepe y el As

Pepe es seguidor del Atleti, un tipo nervioso, hipertenso y algo hipocondríaco que estos días no quiere salir de casa. Es su hijo mayor quien le trae el periódico para que no tenga que salir a ese territorio hostil en que se ha convertido la calle.

Pepe estudia la portada, masculla entre dientes: “¿Quién debe ser el campeón?” y se queda pensativo. Su primera reacción es que todo se quede como está y que le den la Liga al Barça, que para eso la foto muestra la mano de Messi agarrando ya el trofeo. “¡Que se j…. Florentino!”. Pero, por otro lado, esa resolución significaría que el Atleti se quedara fuera de la Champions. Mmmhhh… empieza a notar la garganta seca y le suben unas décimas de fiebre, pero no es por el coronavirus sino por la eterna duda del atlético de pro, su dilema desde la fundación del club: preferir que gane el Atleti o que pierda el Madrid.

Y se le ocurre la solución: que le den la Liga al Barça, “y que se j… Florentino otra vez”, y que le den la Champions al equipo que elimine al anterior campeón. “¡Coño, el Atleti! ¡Y de rebote clasificados para Champions, que por algo nos debía una!”

Con tanto pensamiento superficial y fuera de foco, a Pepe le ha pasado como a los redactores de La Ouija Today, y es que ha olvidado lo verdaderamente relevante de estos días, ese “Prohibido salir de casa salvo fuerza mayor”. Qué lástima, él que pensaba aprovechar el buen tiempo para ir a celebrar a Neptuno… y que el Madrid no ganaba la Liga.

El Mundo Deportivo de Josep

Barcelonés de toda la vida, pata negra y lazo amarillo, Josep anda siempre erguido, estirado, con ese aire de “superioridat” que solo los pertenecientes a la burguesía catalana saben mostrar. Recibe el periódico en su piso de la Diagonal junto con un ejemplar de La Vanguardia, que le aguarda junto al desayuno que ya le han preparado.

Josep solo tiene miedo a dos cosas: los triunfos del Madrid y el descalabro económico de sus negocios. Por esta razón la portada de hoy no le satisface demasiado:

Su cerebro asocia de modo subliminal los dos grandes titulares: “Sánchez decreta el estado de alarma” y “Cracks”. ¿El estado de alarma es por juntar a estos cuatro supuestos cracks? Su cerebro siempre fue bueno para procesar los números y por su cabeza pasan varias cifras a la vez del mismo modo que pasaban por la de Zach Galifianakis en Resacón en Las Vegas:

  • Messi, 100 millones de euros al año, no nos queda nada en la hucha para renovar al equipo.
  • Neymar, 150 millones más para unas arcas vacías, más un sueldo estratosférico, más las tres demandas que ya nos ha puesto.
  • Ronaldinho, 4 goles en un torneo carcelario, ¿exhibición?, ¿a qué viene esto, alguien se plantea traerlo de vuelta, meterlo en el staff? Se le está poniendo cara de Jar Jar Binks, no quiero verlo.
  • Maradona, el primer jugador que superó los 1.000 millones de pesetas, que la pela es la pela, y aquella fue mucha pela.

Josep piensa por un momento en las condenas de los cuatro por distintos delitos fiscales y se le atraganta el zumo de naranja. “Cracks”, sí, señor, así que prefiere centrarse en el cuadro inferior de la izquierda porque le da una esperanza: “Consenso en la Premier para que el Liverpool sea el campeón”. Sonríe, sabe que aquí habría un consenso casi unánime para darle la Liga a su Barça del alma. “Si no fuera por Florentino, que maneja todos los hilos”.

Josefa, en busca del Sport

Toni, el marido de Josefa, dio positivo hace unos días y está recluido en casa. Se encuentra bien, con algo de tos y unas décimas de fiebre, sobre todo por la noche, pero con Paracetamol y buenos cuidados confía en superarlo en un par de semanas. Nada le tranquiliza más que la lectura de Sport, así que a Josefa le toca buscar un sitio donde comprarlo. Sale de casa con mascarilla y unos guantes de látex, que por otro lado es como uno debería protegerse siempre que pretenda agarrar con sus manos un ejemplar del panfleto preferido de Toni.

Toni ya está feliz, le ha bajado la fiebre: “El Barça reclamará la Liga”. No cae en la mezquindad que supone entrar en estas hipótesis intrascendentes ahora mismo para el resto de la población, ni siquiera cuando unos centímetros más arriba puede leer:  “España, en estado de shock por el coronavirus”.

Su cerebro culé no está preparado para entrar en minucias, sobre todo cuando un par de días antes ha leído en el mismo medio que “los lesionados del Madrid ganan tiempo con el coronavirus”. El Madrid le da más miedo que la pandemia y cuanto antes le den el título al Barça, mejor. Parece que algo así es lo que pasa por la retorcida cabeza de los redactores de Sport y de sus lectores.

Hasta aquí estos cuatro relatos de lectores imaginarios de “la mejor prensa deportiva del mundo” como representación de todos ellos. A los lectores y a todos los demás les deseamos que se encuentren bien, sean del equipo que sean, de la nacionalidad que sean y allá donde estén. Mucho ánimo para los que tengan familiares peleando con el bicho en aislamiento, y mucho más ánimo a los que estén en una situación complicada y a sus familiares. A todos vosotros, lectores, os animamos una vez más a luchar con determinación desde casa, leyendo La Galerna para mantener la cabeza despierta y dedicando lo mejor de vosotros mismos a ayudar a los que tenéis más cerca. Pero a cierta distancia.