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Barcelonus horribilis

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Barcelonus horribilis

Escrito por: La Galerna1 julio, 2020
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Atravesar el yermo páramo del secarral deportivo, portada a portada, al que fuimos arrojados por el coronavirus durante 80 días de confinamiento resultó sin duda una tarea hercúlea para todo portanalista. Divagar sobre el Madrid sin el Madrid, acerca del fútbol, pero sin fútbol o alrededor del deporte sin deporte, vendría a ser como un discurso cualquiera de su señoría favorita en el Congreso, donde tanto se habla, pero tan poco se dice. Créanme, amigos galernautas, que hubo que arremangarse en la prospección petrolífera de todas y cada una de aquellas primeras planas sin noticias, reducidas a candidato potencial a envoltorio de bocata de sardinas, para que ustedes pudieran esbozar al menos una tibia sonrisa en aquellos aciagos días. Sufrido oficio el de portanalista.

Hoy sin embargo es día de despelote. Del secarral al maná deportivo de la mano del FC Barcelona y sus 24 horas de catastróficas desdichas. Y es que hay ocasiones en las que los hados del destino confabulan para brindarnos un portanálisis exuberante, ubérrimo, fecundo, copioso y tan frondoso como el Serengueti del culerío, donde tantos exploradores azulgranas perdieron el norte para no recuperarlo jamás. Dios aprieta a los portanalistas, pero no los ahoga.

Pena Máxima para el FCBarcelona

Pena Máxima para el FCBarcelona

Tal día como hoy —precisamente tal día como hoy— dice el flamante fichaje azulgrana Pjanic que “se ha cumplido un sueño”. O duerme en Elm Street el bosnio o lo suyo es directamente para arrojarse al vacío desde la azotea de Sport como Zizou estaba dispuesto a hacer desde la quinta planta de un edificio por el amor de Veronique.

Claro, que una cosa es saltar por amor y otra despeñarse. No se nos ocurre mejor verbo —precipitar y arrojar a alguien o algo desde un lugar alto y peñascoso; precipitarse, desenfrenarse y entregarse ciegamente a pasiones, vicios o maldades – para ilustrar lo acontecido anoche en Can Barça, aunque si bien es cierto que su equipo de baloncesto en un lugar alto, lo que se dice alto, no estaba.

El caso es que, para ganar la ACB, así se las ponían a Felipe II. O a Fernando VII. Tanto da. Tanto monta monta tanto Isabel como Fernando, Tomic como Mirotic. Tras una inversión superior a los 50 millones de lereles, el presupuesto más gordo de la Euroliga, una pandemia mundial, una reconversión de la competición en excepcional como reza el eslogan ACB, el propio Karabatic y una sorpresiva y prematura eliminación del campeón de la competición y dominador del baloncesto español en la última década, el Real Madrid; el BarsaLassa no ha sido capaz de ganar el torneo. La ocasión la pintaban tan calva como Lo Pelat, amics.

La Liga de Mirotic la ganó el Baskonia con una jugada de pizarra del nuevo-viejo Dusko Ivanovic, reconvertido en sargento retirado y sonado en alguna selva vietnamita. En la víspera, su taciturno colega, Pesic, se atrevía a besar la Copa; en el día decisivo, Mirotic inauguró su anunciada era de títulos y gloria con una valoración de -1 en la final.

Su Último Baile resultó ser con las más fea.

Enhorabuena, Niko. En Madrid ya conocíamos tu pasión por el escapismo en las grandes citas. Siempre fuiste un poco el Houdini de las canchas.

Ter Stegen en el penalti que casi para a Saúl

Ter Stegen en el penalti que casi para a Saúl

La desazón es tal en el pequeño país de Guardiola, que hasta las cabeceras catalanas coinciden en su titular de portada. Coja es la pena, mas, aunque tarda, llega reza un viejo refrán castellano. Lo cierto es que la pena es máxima también para otro equipo azulgrana, el de balompié, que se dirige irremisiblemente al punto fatídico, al penal del hincha, donde llueven almohadillas y arrecia la música de viento. Al final, resulta que el principal beneficiado de jugar sin público en un estadio vacío ha sido este FC Barcelona, enjuto, que juega con el ceño fruncido porque Leo no se habla con el de la mascarilla.

En un partido en el que nunca vimos tantas “pes” en el marcador de la tele —propia puerta y tres penaltis— resulta enternecedor leer al diario de Godó, Grande de España, proclamar por lo bajini —pero en portada— que el VAR se desentendió de una acción clara sobre Piqué. Sobre Pique, sí, un tipo que le saca casi medio metro a Shakira, que pesa 85 kilos y mide 1,94 cm, que al parecer anoche se desplomó en el área en un salto con un colchonero.

Ni VAR ni hostias, como tan gráficamente expuso recientemente el director de Sport.

Podríamos perfectamente aplicar también una frase puesta en boga por el propio Piqué estas semanas, para referirse a un incauto explorador del Serengueti, respecto del penalti a favor del Atleti que se ordenó repetir anoche en el Camp Nou por infracción de Ter Stegen.

Marc André también se pasó de la raya, Geri.

Como parece directamente pasado todo el equipo. Pasado de cocción y de vueltas. Incapaz de dominar ningún pasaje del partido ante el Atleti, por mucho que los corifeos de Movistar hagan la ola cada vez que alguien vestido de azulgrana escupe un lapo sobre el verde.

Con el equipo en desbandada, con el Pingüino Messi enfrentado a Bane Sarabia, parece claro que Setien-e-que-volver-con-las-vacas ya a sus cántabros prados donde sean los rumiantes quienes padezcan tanta queja por la vida.

Podría llevarse a Griezmann, que anoche vio como un tipo apellidado Carrasco —toma del frasco— creo más peligro en un rato que él mismo en toda la temporada. El bueno de Antoine, que sufre bullying en el vestuario, costó 120 kilos no lo olvidemos, y ya hoy parece enfilar el camino del Club de Vendelé y compañía.

Saúl celebrando el gol de penalti

Saúl celebrando el gol de penalti

Messi tras la debacle del FCBarcelona

Messi tras la debacle del FCBarcelona

Así las cosas, como reza la Ouija, hay vía libre para que el Madrid gane la Liga porque el Barça saca la bandera blanca —blanca tenía que ser— como asegura Marca.

Habrá que derrotar el jueves al rocoso Getafe y digerir asimismo la cuanto menos curiosa y más que presumible venta de Achraf Hakimi al Inter de Milán. Como desconocemos los detalles del por qué de tan pintoresca operación —desde un plano exclusivamente deportivo— sólo nos queda refugiarnos en una de las máximas de Don Santiago Bernabéu.

“Quien piense en irse del Real Madrid, ahí está la puerta”

Colocamos aquí convenientemente la frase, porque queda bonita para cerrar el portanálisis, pero también por si acaso, no vaya a ser que acertemos.

“Quien piense en irse del Real Madrid, ahí está la puerta”

En el caso del Barça, la de Brandeburgo.