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Sean Connery cumple 90 años

Sean Connery cumple 90 años

Escrito por: Athos Dumas25 agosto, 2020
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Con motivo del fallecimiento de Sean Connery, rescatamos este reciente artículo donde Athos Dumas aprovechaba el 90 cumpleaños del actor para celebrar el madridismo de su impecable carrera. D.E.P.

Las interpretaciones del actor escocés rezuman madridismo

El James Bond que jamás envejeció (su Diamantes para la eternidad data de 1971, cuando contaba con 41 años – lo de Nunca digas nunca jamás, de 1983, es un error como el que todos cometemos y no hay que tomárselo en cuenta -) cumple hoy 90 años.

Y como Zidane, que renunció a sus 34 años a cobrar un año más de contrato en el Real Madrid, Connery supo retirarse a tiempo. Tras el fiasco de La liga de los hombres extraordinarios – curioso paralelismo con los compañeros de Zidane en 2006, Raúl, Ronaldo Nazario, Beckham, todos ellos extraordinarios -, en 2003, a los 73 años, decidió que era mejor disfrutar de un retiro dorado en su villa de la Costa Azul y jugar a menudo a su deporte predilecto, el golf, que no arrastrarse por los platós y por las productoras pidiendo roles de abuelete travieso.

Sean Connery en Marbella.

Permítaseme un apunte personal, ya que Connery en los años 60 fue uno de los pioneros en disfrutar de las exquisiteces del clima y del glamour marbellíes, ciudad en la que este aspirante a escribidor decidió instalarse hace más de tres años. Y aún quedan numerosos vestigios del paso de Sir Sean por la Costa del Sol, si se pasean por los lobbies del Marbella Club o del hotel Puente Romano, con numerosas fotos de hace 50 años del escocés más universal y muy amante de España, como ha declarado en numerosas ocasiones.

Connery ha sido el único capaz de abofetear a Indiana Jones sin recibir respuesta

Aparte de dar sopas con honda al resto de James Bond – Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan, Daniel Craig -, ya que hasta el propio Ian Fleming mostró su satisfacción por las interpretaciones de Connery como el agente 007, Sir Sean demostró en numerosas ocasiones un enorme madridismo, rayando con la altanería adecuada, en muchos de sus roles de actor. No olvidemos que es el único capaz de haber abofeteado a Indiana Jones sin sufrir una réplica por parte del héroe arqueólogo, bien es cierto que interpretando a su señor padre, el profesor Henry Jones.

Sean Connery como James Bond.

Muchas veces daba la impresión que Connery miraba por encima del hombro a sus colegas en sus papeles más conocidos. Era el monje más listo en El nombre de la rosa – Guillermo de Baskerville, un guiño sherlockiano que como ya mostramos aquí, rezuma madridismo por cada poro -, el preso Joe Roberts en la magnífica La colina, de Sidney Lumet (1965), el venerable veterano Robin Hood en Robin y Marian, conquistando de nuevo a su Marian/Audrey Hepburn, o el antiguo espía del MI5 en La roca, que trae por la calle de la amargura al General Hummel (Ed Harris).  Sin olvidar, por supuesto, su magnífica iterpretación en El hombre que pudo reinar (John Huston, 1975), como el cínico y ambicioso militar Daniel Dravot. Los antimadridistas siempre nos tachan de prepotentes a los que somos madridistas. Parece que tenemos que pedir perdón por ser los que más Champions y más ligas tenemos. No es chulería, queridos antis, es la realidad, los datos, los trofeos que lucen en nuestras vitrinas. No tenemos que escondernos, por lo tanto. Y de esta forma, Connery interpreta tantos y tantos papeles con suficiencia, pero también con criterio y con sabiduría.

A los 23 años rechazó una oferta de Matt Busby para hacer una prueba con el Manchester United

También puede ser el humilde policía que, en Los intocables, se convierte en el verdadero maestro y mentor de Elliot Ness/Kevin Costner para pulirle sus defectos – algo así como hace Karim Benzema con los jóvenes talentos Vinícius y Rodrygo – y darle sabios consejos para hacerlo mejor en todos los sentidos. Con esta interpretación como Jim Malone, Connery obtuvo el Oscar al mejor papel secundario en 1988.

En 1953, a sus 23 años, y jugando al fútbol como amateur en el East Fife FC, nada menos que Matt Busby, a la sazón gerente mítico del Manchester United, le ofreció hacer una prueba con los Red Devils: Connery rechazó hacer la prueba ya que se veía un tanto mayor, teniendo en cuenta lo breves que son las carreras de los futbolistas. Eso que perdió el fútbol pero que sin duda ganó el cine para siempre.

Sean Connery y Audrey Hepburn en "Robin y Marian".

Connery, edimburgués ilustre – como los grandes escritores Conan Doyle, Walter Scott, Robert Louis Stevenson o James Barrie, el padre de Peter Pan – tiene entre sus galardones, aparte de Oscar, BAFTA’s y Globo de Oro, como nuestro Luka Modric, algunos tan peculiares como The Greatest Living Scot (el escocés vivo más grande) o el que le otorgó la revista Life en 1989 como “Hombre más sexy del mundo”, en definitiva, un acaparador de trofeos y laureles que obviamente le otorgan un lugar privilegiado como triunfador y potencial madridista.

Michael Caine y Sean Connery en El hombre que pudo reinar.

Un número uno, sin ninguna duda, que trabajó a las órdenes de grandes directores de cine como  Hitchcock en Marnie la ladrona, Attenborough en Un puente lejano, Richard Lester (Robin y Marian), Annaud (El nombre de la rosa), De Palma (Los intocables), Terry Gilliam, en un breve papel como el rey Agamenón en Los héroes del tiempo, y, por supuesto, Steven Spielberg, en La última cruzada de Indiana Jones, ya comentada ampliamente en nuestra revista por ser una de las películas más escandalosamente madridistas de toda la historia del cine de acción.

Felices 90, Sir Sean (Caballero Bachelor Knight de la Orden del Imperio Británico desde 2000, como nuestro David Beckham), y que pueda usted llegar con buena salud hasta los 100, por lo menos.

 

Fotografías Getty Images.