Final de temporada esperpéntico que nos deparaba un Barça-Real Madrid que podía significar el alirón blaugrana en su propia casa. El trofeo de la Liga lo tenían en la hielera Louzán & Tebas, con Carlos Martínez —a la postre el más destacado del encuentro— echándole un ojo para que no se calentase. Por lo que evitar que nos lo restregasen por la cara parecía harto complicado. Sobre todo si el Madrid no lo iba a dar todo. Como ocurrió.
Arbeloa puso en liza al retornado Courtois; Trent y Fran García en los laterales; Rüdiger y Asencio —Huijsen se cayó a última hora por gripe— en el eje defensivo; Tchouaméni, Camavinga y Bellingham más o menos por el medio y Brahim, Gonzalo y Vini por arriba.
El primer tiro a puerta fue blanco, contragolpe comandado por Brahim que resolvió el capitán Vini con un disparo endeble como una hebra de azafrán. La respuesta, de Fermín. Contraataque de Fermín a la espalda de Trent que desactivó Fran García con la puntita. Poco después, Asencio llegó como un Concorde para evitar el disparo de Rashford.
Un Rashford que en la siguiente acción clavó un golazo de golpe franco al borde del área. Desde el perfil zurdo, la colocó con la derecha al segundo palo de Courtois. 1-0.
El Madrid intentaba percutir principalmente por medio de Brahim, pero lo normal era que Gavi y el inscrito lo frenaran, con más o menos limpieza. En el 18' el inscrito se la dejó botando a Ferran para que anotase el 2-0 mientras la defensa del Madrid se recostaba en el sofá.
Unos minutos después, Gonzalo gozó de una ocasión inmejorable. Se plantó frente a Joan García y la tiró fuera. Después, Eric García evitó que Vini rematase a un par de metros de la portería.
Los aficionados del Campo Nuevo se desgañitaban a olés. A estas alturas del encuentro, una buena parte del madridismo ya había dejado de ver el partido.
En el 32', Trent sirvió de maravilla a Vini, que cedió al borde del área para Tchouaméni, pero el francés golpeó mal y fuera.
El Madrid se acercó, vía Gonzalo, pero Cubarsí se arrojó contra él, Hernández Hernández picó y señaló falta al madridista. Poco después, Rashford primero e inscrito Olmo después, perdonaron el tercero.
En el minuto 43, Camavinga se metió a la cocina y sirvió una empanadilla, más que un balón, a Fran García. El lateral hizo un movimiento alejado de un disparo convencional y la oportunidad se fue al limbo.
Descanso. 2-0. Apatía blanca. Los tres tipos más honestos que se recuerdan en el fútbol mundial no tenían nada que temer.
A los madridistas sí nos importaba la imagen del equipo, pero no había atisbo de mejora en la segunda parte. Hecho que no es incompatible con el enojo que supone asistir a la enésima narración y realización sesgada. Varios minutos dedicaron los amigos de Movistar para reclamar una falta de Tchouaméni por una entrada en la que no rozó al rival ni lo puso en peligro. No les bastaba con la victoria.
El Madrid saltó al campo en cuerpo pero no en alma. Courtois intervino con acierto un par de veces en los primeros minutos de la reanudación. La respuesta del Madrid fue un acercamiento de Asencio, quien remató una vez que el colegiado había detenido el juego y se llevó la amarilla. Olmo lo derribó con violencia y no vio la roja, solo amarilla.
Varias jugadas después, Eric García le hirió el labio superior a Bellingham en el área de un codazo. «Acción de fútbol» dijo uno de los imparciales comentaristas. Concretamente Maldini, promotor de la ludopatía a cambio de dinero. El penalti y la roja no se contemplaban. Daban ganas de irse de la Liga y no regresar jamás. Ya no es penalti ni que te partan la cara. Sin embargo, sí es falta no tocar al rival. Abónense a Movistar.
El Madrid era un drama, pero el arbitraje y la retransmisión eran de cárcel. Probablemente, si los blancos hubiesen competido, habrían redoblado esfuerzos para no salirse del guion.
A Jude le anularon un gol por fuera de juego y Joan García salvó un mano a mano con Vini.
En el 70', Pitarch sustituyó a Camavinga. Minutos después, Palacios y Mastantuono, por Brahim y Gonzalo.
El partido era un suplicio. El MVP fue Carlos Martínez. Sus comentarios en una acción protagonizada por Trent y Raphinha fueron eméticos. Si hubiese narrado en Italia, donde se investiga la corrupción, quizá no se mostraría tan ufano.
Final. 2-0. Otra liga para el club más corrupto del fútbol. El Madrid ni se molestó en intentar retrasar el alirón.
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Epílogo de un bochorno. Pérez, fuera
La debilidad del club es su afición, envés de manifestarse por la corrupción arbitral que nos ha birlado minimo 27 puntos, echaran la culpa a los jugadores, a Florentino....
Si quiere Aitor, hacemos lo que Ud considere oportuno
Este verano a gastarse otra vez 200 kg en tíos que no funcionan. Asco.
No Litto, si quiere hacemos lo que diga usted. Cada cual es libre de quejarse de lo que quiera, pero con la liga ganada, con un 2-0 y un penalty de libro y ni se revisa y los comentaristas dicen que es fútbol.
Es completamente nauseabundo lo de esta liga, aunque hayamos jugado mal.
Pero si pitan correctamente a ambos equipos toda la temporada, el Madrid iría lider. Sin jugar a nada.
El Barça juega a amañar desde el CTA
Estoy muy dolida por el esperpento de hoy, entre el sinvergüenza del árbitro, la impotencia de ver a éstos jugadores que no pueden ni empatar con estos golfos y que he visto a mi hijo escribir aquí y no és capaz de venir a verme.
Joan, haz el favor de venir a ver a tu madre, se un hombre y ven a verme a la residencia.