Las mejores firmas madridistas del planeta

Comparecía el Madrid en el Bernabéu ante el Granada tras el fiasco de la Copa en San Mamés con Le Revenant Alarcón como gran enigma de la alineación. Cuanto menos para arquear una ceja. El partido habría de mascarlo, como uno de los innumerables chicles que engulle Carletto, a lo largo de noventa minutos dolientes.

La puesta en escena del líder del campeonato fue digna de una película de Ed Wood. Al primer minuto, Camavinga, despistado, perdió un balón arriesgado; al cuarto, la vanguardia del Granada encontró a la espalda de Marcelo —otro viejo rockero— los seis carriles de la A6 a la altura del túnel de Guadarrama. Puertas no vio puerta gracias al pie salvador, una vez más, de Thibaut Courtois.

Tuvo que ser sorprendentemente Isco quien tomara el timón del equipo en unos compases iniciales llenos de zozobra. Alarcón, arabesco, generalmente barroco y en ocasiones churrigueresco, templó gaitas madridistas mientras la estadística en televisión nos mostraba a Marcelo ganando una carrera. El Granada se sentía tan cómodo como en tu sofá con pantuflas. No obstante, a la media hora, una falta sobre Marcelo en la frontal del área en la que, como de costumbre, el trencilla Mateu permitió sacar la hoz, fue el toque de corneta de la razzia del Real Madrid.

El partido habría de mascarlo, como uno de los innumerables chicles que engulle Carletto, a lo largo de noventa minutos dolientes

Kroos abrió para Carvajal, fugaz en su penetración, que al primer toque descargó para Asensio, pero el defensor granadino en escorzo contorsionado envió la pelota al larguero. Animado por la primera jugada meritoria del líder, Rodrygo caracoleó en el área, hizo la pared con Camavinga y disparó creando ciertos apuros. Kroos recogió un rechace de su propio córner, sacó el periscopio de su batiscafo y disparó un torpedo que rozó el travesaño de Maximiano, que se luciría poco después con una fenomenal estirada a latigazo de Asensio tras jugada ensayada a la salida de otro saque de esquina.

Isco, hasta el momento, y es justo decirlo, de los mejores madridistas sobre el verde por voluntad y lectura de las necesidades del encuentro enganchó una fenomenal volea con la zurda a centro de Asensio que el arquero visitante despejó con problemas.

Asensio Granada

Fueron los mejores minutos del Madrid en el primer tiempo, pero se diluyeron como dos peces de hielo en un whisky on the rocks que diría Sabina. Un espejismo, un oasis en el desierto. El Granada, siempre bien posicionado y afilado arriba con Luis Suárez, ariete colombiano homónimo de uno de nuestros más queridos villanos, y molesto como él cual mosca cojonera, bajaba el soufflé madridista, voluptuoso pero volátil, con cierta solvencia. Al filo del descanso se adivinaba música de viento en el Santiago Bernabéu.

Lo sospechó también Carletto en los vestuarios y sustituyó a un insustancial Camavinga por el oxígeno y los pulmones de hierro del Pajarito Valverde. El Madrid buscaba más acción, pero no lo permitió Mateu, el árbitro de frontispicio inconfundible, en unos primeros compases del segundo tiempo sacudidos por faltas sancionados con tanto criterio como un chimpancé con pistola. De nuevo, le costaba asentarse al Madrid en el campo.

Se adivinaba música de viento en el Santiago Bernabéu. Lo sospechó también Carletto en los vestuarios y sustituyó a un insustancial Camavinga por el oxígeno y los pulmones de hierro del Pajarito Valverde

Pudo no obstante descorrer el cerrojo granadino a los 52 minutos si Asensio hubiera rematado un buen centro de Militao en lugar de dejarla pasar para Isco, que no llegó. Pichabros fail.

En eso estábamos a falta de media hora para la conclusión.

El Granada comenzaba a emitir síntomas de acogotamiento, mérito de un Madrid más incisivo que aplacó los ánimos de los piperos en la grada y comenzó a recibir cierto calor del Bernabéu.

Maximiano, a disparos de Rodrygo y Asensio y haciendo honor a su nombre, comenzó a postularse como héroe del partido y lágrimas de Boabdil madridistas. Hazard y Jovic entraban en detrimento de un inspirado Isco y un desdibujado Rodrygo. Tardaron medio minuto en combinar y disparar, el serbio, con peligro al arco del Granada.

Lo celebraría pocos minutos después Mateu con una insólita amarilla sobre Modric por protestar que sancionó ¡un regate! de Hazard sobre un defensor granadino. Habíamos visto arder galaxias más allá de Orión, pero esto no lo habíamos visto.

Asensio celebración

Quedaban apenas veinte minutos. Tic, tac. De nuevo, drama en el Bernabéu. Se deslizaba peligrosamente el Madrid al abismo de la atonía cuando en el 75, Asensio recogió un rechace en la frontal e hizo lo que mejor sabe: disparar. “Pureza de golpeo”, que diría Jorge Valdano en la retransmisión. Un latigazo seco, duro, teledirigido, ante el que nada hubiera podido hacer una legión de Maximianos.

Merecía el gol el líder. Carlo e hijo se fundían en un abrazo en el banquillo y Asensio, a la cristiana, enseñaba sus pectorales a un público entregado.

En plena efervescencia, a los dos minutos del tanto, Hazard aprovechó un resbalón de Torrente, digno de Misión en Marbella, para provocar un cuasi penalti que Mateu señaló entre torero y Pet Shop Boy. Maximiano, omnipresente, ocho paradas en el encuentro, detuvo el disparo de falta de Kroos. Pudo ampliar la renta de nuevo Asensio, trallazo mediante, para lucimiento de nuevo de Maximiano, en su octava parada —paradón en este caso— del encuentro.

Supo sufrir el Madrid, tejer el juego con paciencia para sobreponerse a las sensibles bajas de Vini, Benzema, Casemiro y el propio Lucas y reforzar la autoridad del líder en el campeonato.

 

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Los socios del Real Madrid tuvimos ayer el privilegio de ser invitados por el club a ver el primer capítulo de la serie de Prime Amazon “La leyenda blanca”, dirigida por Hugo Stuven.

Consta de 6 episodios de unos 50 minutos de duración, parte de una idea original de Iñigo de Carlos, nieto del ilustre presidente del Real Madrid don Luis de Carlos, sucesor en el cargo de don Santiago Bernabéu, y también constan como productores Gonzalo Sagardía e Iñigo Fernández-Tapias.

Tras ver el primer capítulo, lo inmediato es desear ver los sucesivos. Lo primero que llama la atención es el propio título de la serie, La leyenda blanca, atinado título para etiquetar la gloriosa historia de la mejor entidad deportiva jamás creada en el planeta Tierra.

Tras ver el primer capítulo de La Leyenda Blanca, lo inmediato es desear ver los sucesivos

Destaca desde el primer momento el buen gusto en la realización, con una puesta en escena exquisita acompañada por una banda sonora musical elegante en todo momento. Por supuesto, las imágenes históricas cedidas por el club son un inmejorable decorado, sobre todo cuando se trata de rememorar efemérides e hitos imborrables del Real Madrid, como por ejemplo la emisión de bonos entre los socios allá por 1943 que permitieron erigir en 1947 el nuevo Chamartín, joya de la corona del escudo del club.

Nuevo Chamartín 1947

Junto con una gran selección de jugadores que han sido leyendas en diferentes etapas (Camacho, Gallego, Míchel, Hugo Sánchez, Mijatovic, Fernando Sanz, Iker Casillas, Roberto Carlos, Arbeloa), el hilo conductor en esta primera entrega lo lleva Emilio Butragueño, con su distinción habitual a la hora de narrar. Se combinan recuerdos de la primera Copa de Europa en el Parque de los Príncipes con los hijos de Luis de Carlos, Jaime y José Manuel, que fueron bien jóvenes a la final, con el magisterio erudito del gran Andrés Amorós contándonos la hazaña de eliminar al Partizán en cuartos de final en unas condiciones meteorológicas tremendas enlazando con las más recientes emociones de Lisboa 2014, con Pedja Mijatovic de espectador en la grada de Da Luz rodeado de colchoneros, y con el apunte atinado de Manuel Jabois (a la sazón, letrista del himno conocido como de “La Décima”), cuando dice que aquel 24 de mayo en Lisboa se pudo haber firmado el certificado de defunción del Real Madrid de no haber sido por el testarazo salvador de Sergio Ramos en el minuto 92 con 48 segundos.

La Quinta del Buitre

Todo el documental respira por sus poros buen gusto, rigor y calidad en sus imágenes y en su producción. No olvidaré mencionar las brillantes intervenciones del periodista Julio César Iglesias, creador de la célebre denominación de “la Quinta del Buitre”, del mejor reportero gráfico español, Raúl Cancio, autor de tantas y tantas maravillas fotográficas, y del editor de esta querida web madridista, Jesús Bengoechea, narrando con tino y credibilidad anécdotas como la de la expulsión del palco de autoridades de Millán Astray por el propio Bernabéu tras la impresentable actitud del militar durante un partido de fútbol.

Queremos más, queremos más intervenciones como la del gallego sabio Amancio Amaro hablando de Don Santiago o como la emoción que sintió Chendo tras el gol liberador de Ramos que precedió a la conquista de la Décima. O como las del propio Florentino Pérez narrando sus primeras impresiones al acudir de la mano de su padre al estadio desde que tenía cuatro años. O como las de Luka Modric.

Ningún madridista puede por lo tanto perder la oportunidad de ver esta serie, que promete muchas más anécdotas e imágenes increíbles

Ningún madridista puede por lo tanto perder la oportunidad de ver esta serie, que promete muchas más anécdotas e imágenes increíbles. También deberían verla muchos de los que hablan sin ningún conocimiento de “equipo del Régimen” y similares sandeces. Atentos pues en las próximas semanas a Prime Amazon y a esta verdadera joya audiovisual que debe formar parte desde ya como documento imprescindible y perfectamente diseñado en todos los corazones merengues.

Buenos días. Que quería yo hablarles de Dostoievski. Bueno, no exactamente, pero al hilo del escritor moscovita quería comentarles algo, aunque yo no sea Luis Ciges ni ustedes María Elena Flores: a Crimen y castigo y Orgullo y prejuicio —que no es de Dostoievski, pero comparte la misma estructura de título y popularidad literaria— se les une desde ayer Rencor y supremacismo. No, ni Dostoievski ni Jane Austen han resucitado y han escrito una nueva novela, se trata de algo más tosco, menos edificante y alejado de la cultura y el decoro. Nos referimos a la riña de pareja que protagonizaron ayer Simeone y Xavi en sendas ruedas de prensa.

Simeone y Xavi, los Pimpinela del antimadridismo.

Simeone representa el rencor, como esa esposa abnegada, de otro tiempo —por suerte— que traga y traga las incontinencias verbales del marido —Xavi, en este caso— hasta que un día, años después, explota. Explota porque tiene una memoria privilegiada para almacenar sin fecha de caducidad las ofensas y ha llegado al tope. Xavi representa el supremacismo, como bien apuntó Pepe Kollins en Twitter, defiende la superioridad de un colectivo humano, en este caso el culé, por razones culturales: Xavi cree que los blaugranas son mejores por la idea de fútbol que anida en sus cerebros. El supremacismo es una característica de los nacionalismos. Por suerte, en este caso, afecta solo al ámbito deportivo.

Simeone recordó que Xavi dijo en 2016 (no dudamos que también recuerda el mes, el día, la hora, el minuto, el segundo y el tiempo que hacía en Tomelloso) que el fútbol del Atlético de Madrid no era para el estilo de los equipos grandes, como el Barcelona, y espetó al jardinero que ahora tiene la oportunidad de demostrar lo buen entrenador que es. Lo que viene siendo un guantazo dialéctico que noqueó a Xavi ipso facto.

Xavi, como buen supremacista, no se bajó del burro porque realmente se cree que son mejores por defender una manera de jugar al fútbol dentro de los innumerables estilos existentes.

Simeone dijo —esta vez con razón— que quien solo convivió con una situación en la vida, no entiende otras situaciones. Le vino a decir que, por circunstancias, a Xavi le tocó vivir la etapa de mayor gloria azulgrana rodeado de excelentes futbolistas y se cree que todo el monte es orégano. Y le invitó a demostrar lo válido de sus ideas aplicándolas con los futbolistas que cuenta ahora el Barça, no con Messi, Iniesta, Puyol o Busquets y Piqué cuando eran buenos.

Lo hemos dicho siempre, el ADN Barça, los valors y toda esa propaganda son una mentira, el único motivo por el que el Barcelona ganó títulos la pasada década fue porque juntó a una generación de futbolistas con una calidad que probablemente tarde décadas en volver a reunir. Lo demás es humo.

Portada Marca

Marca quiere dar un aire más elevado al rifirrafe chabacano entre Simeone y Xavi y titula: “Guerra de estilos”, pero la trifulca realmente desprende un aroma a humo de Celtas dentro de un 1430 con la culata rectificada y una cinta de los Chichos en el radiocasete.

Refiriéndose ya al Madrid, el diario de Gallardo se pregunta cómo ganar al Granada sin Benzema ni Vinícius. La cuestión no es baladí, por lo visto este año, ganar sin la pareja más en forma del fútbol es tan complicado como reproducirse sin miembro viril. Tal vez por eso, junto a la noticia, haya un recuadro que reza: “Sexo es vida”. Pero en el Madrid no valen excusas y tiene que ganar.

Portada As

La portada de As aporta la misma información que la de Marca, tanto sobre el Madrid como sobre el Barça, pero titula: “Un pique de Champions”. Ojo, no confundir con “Un Piqué de Champions”, porque hace años que el otrora gran central no tiene el nivel necesario para ello.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo también se decanta por los Pimpinela del antimadridismo para ilustrar su portada. Pero lo que nos llama la atención es la fotografía de Dembélé sobre la palabra “Indultado”. “Indulto a la inteligencia” habríamos titulado nosotros. Hace tan solo unos días el culerío aplaudía el discurso de Alemany y el de Xavi en el que chantajeaban a Dembélé amenazándolo con exiliarle a la grada si el jugador decidía respetar su contrato. Hoy Xavi pide el apoyo del público para el francés y declara: “No podemos dispararnos en el pie, nos puede ayudar”. Ya os habéis disparado bastante, querido Xavi, vuestra decencia y credibilidad están acribilladas a balazos propios.

Portada Sport

Sport amanece hoy, que no es poco, con una portada similar a la de ayer de Mundo Deportivo, con el culturista, el yerno de Luis Enrique, y el nieto de un abuelo abulense, solo falta el pensionista con tatuajes. Seguramente haya ido a pasear, o a mirar obras.

Las peleas pimpinelescas de Simeone y Xavi están bien para pasar un rato entretenido comiendo palomitas, pero a nosotros lo que nos interesa es ganar esta noche al Granada. Tras el empate ayer del Sevilla, una victoria proporcionaría una ventaja de 6 puntos al Madrid.

Pasad un buen día.

El Real Madrid está en el Nudo Gordiano de la temporada, el momento más complicado en el que todo puede suceder y es necesario actuar con determinación para resolver la encrucijada, superar el particular ‘Tourmalet competitivo’ que suponen los meses de enero y febrero y encarar el tramo final de este año con el viento en popa y a toda vela.

El equipo de Carlo Ancelotti está en su Frigia particular. Cuenta la leyenda que los habitantes de esa región histórica situada en Anatolia decidieron elegir rey al primer hombre que atravesara la Puerta del Este de sus murallas. Aquel no fue otro que Gordias, un campesino que tenía como principal riqueza su carro. En agradecimiento, ató su carro y sus aperos de labranza en el Templo de Zeus con tal maestría que nadie fue capaz durante siglos de desatar el famoso Nudo hasta que llegó Alejandro Magno, empeñado en conquistar el imperio persa. De forma contundente, no perdió el tiempo en buscar fórmulas para desatar las cuerdas, sino que blandió su espada y cortó de cuajo el nudo. No hizo falta más, salvado el escollo, Alejandro de Macedonia llevó a sus falanges hasta los confines del mundo de forma imparable.

Alejandro Magno Nudo Gordiano

No sabemos si Carlo Ancelotti tiene madera de Alejandro Magno, pero lo que sí tenemos es la certeza de que el Real Madrid está en el Nudo Gordiano de la temporada y que necesita determinación, compromiso y visión de futuro para salir bien del envite.

De momento, en este tramo crucial, la moneda ha salido cara en una ocasión (Supercopa de España) y cruz en otra (Copa del Rey). Sin embargo, esa moneda está marcada: al Madrid se le exige siempre ganar, pero a nadie se le escapa que donde se juegan las habas de verdad este año es en la Liga y en la Copa de Europa. Y existen algunos síntomas inquietantes.

No sabemos si Carlo Ancelotti tiene madera de Alejandro Magno, pero lo que síque el Real Madrid está en el Nudo Gordiano de la temporada

En la competición doméstica, el equipo llegó a las puertas de las Navidades como un auténtico tiro, marcando un ritmo de récord y dejando a sus rivales históricos atravesando un desierto del que aún no han salido y, lo que es peor para ellos por mucho que vendan lo contrario y haya gente que se lo compre, les va a costar salir un mundo.

En las últimas semanas, sin embargo, el equipo ha bajado el nivel y ha perdido puntos con Cádiz, Elche y Getafe, además de caer en Copa del Rey. Todas las plantillas sufren bajones de forma planificada a lo largo de una temporada. No estoy en la cabeza de Pintus, pero entiendo que la programación está basada en llegar en plena forma a la eliminatoria de Champions League donde espera un Paris Saint-Germain con el que hay numerosas cuentas pendientes.

El Clásico en 15 píldoras blancas

Lo malo es que el Nudo Gordiano, ya de por sí complicado, en el que está inmerso el plantel se está enredando aún más con el frágil estado físico de hombres clave como Benzema y Mendy y el ‘mutis por el foro’ de otros llamados a ser clave de los que ya se espera poco, como Hazard y, sobre todo, Bale, que hace tiempo que se bajó del proyecto.

Yo, a Ancelotti, si no fuera por el eterno chicle en la boca, le veo cara de Alejandro Magno

Con esta situación, en una temporada con una nota muy alta hasta el momento, pero con todo aún por construir, el Madrid está igual que los macedonios hace 2400 años: o corta el Nudo y sigue adelante para conquistar todo lo conquistable este año o, por el contrario, se queda enzarzado en el galimatías.

Yo, a Ancelotti, si no fuera por el eterno chicle en la boca, le veo cara de Alejandro Magno. Solo falta que corte el Nudo sin contemplaciones. Es el momento.

 

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Como bien decía el gran filósofo Voltaire, “nuestro peor enemigo es el aburrimiento”. Este peligroso enemigo cada día que pasa se está apoderando más del fútbol de alta competición, con tantísimas pérdidas de tiempo e interrupciones diversas que alejan a las nuevas generaciones del “deporte rey”.

Desde hace ya tiempo, el contraste al tedio, al menos en la ciudad de Madrid, lo encontramos siempre en el WiZink Center, en un deporte que no engaña a nadie en cuanto a la duración efectiva de sus partidos: haga lo que haga cualquiera de los dos contrincantes, el espectador va a ver un espectáculo de 40 minutos auténticos, o incluso más (5 o 10 más) si se produce empate y da lugar a una o más prórrogas.

El WiZink Center es el feudo del mayor acontecimiento al que se puede asistir en Madrid desde hace ya 10 años: el baloncesto del Real Madrid de Pablo Laso

Y es que en el recinto rodeado por las calles Goya, Fuente del Berro, Jorge Juan y Lombía es el feudo del mayor acontecimiento al que se puede asistir en Madrid desde hace ya 10 años: el baloncesto del Real Madrid de Pablo Laso.

Esta semana hemos podido ver dos encuentros de Euroliga diametralmente distintos, pero con un denominador común: el entretenimiento absoluto. Desde que entra en el pabellón, el espectador sabe que va a disfrutar dos horas que no se le van a hacer en ningún caso eternas, como desgraciadamente ocurre en el balompié.

Real Madrid baloncesto

El miércoles pasado, en el “derbi de Europa” contra Olympiacos (el otro gran derbi es contra el Maccabi israelí), el Madrid jugó posiblemente la peor primera mitad de la temporada actual, sin duda por el mérito de la férrea defensa de los pupilos de Bartzokas, que dejaron a los nuestros en unos famélicos 24 tantos frente a los 38 de los de El Pireo. Laso se devanaba el cerebro para encontrar alternativas en ataque, ya que se encontraba frente a un muro como Moustapha Fall (capaz de superar en energía, increíblemente, a Edy Tavares) y frente a un laberinto de anticipaciones por parte de Walkup, Sloukas y Dorsey, acompañados por un Vesenko que lo enchufaba todo.

Desde que entra en el pabellón, el espectador sabe que va a disfrutar dos horas que no se le van a hacer en ningún caso eternas, como desgraciadamente ocurre en el balompié

No por ello estaba el WiZink aburrido, por supuesto que no. El que más y el que menos pensaba que ese día iba a acabar la fabulosa racha de 12 victorias en casa de los merengues, pero nadie se movió de la silla, ya que el mago Laso siempre acaba por encontrar pociones mágicas para solucionar estropicios, y se sabía que, por lo menos, los nuestros darían guerra hasta el final. Y, como tantas otras veces, así fue. El milagro sucedió, Heurtel, Yabusele y Tavares volvieron a la pista para sustituir a sus gemelos idénticos de los primeros veinte minutos, prácticamente inoperantes, y metieron el miedo en el cuerpo en un tercer cuarto en el que el Madrid anotó más puntos (27) que en el nefasto primer periodo.

Pablo Laso

El WiZink ya estaba a punto de ebullición (con la inestimable ayuda de uno de los peores arbitrajes que quien les escribe haya podido recordar, con absolutamente todas las decisiones trascendentales pitadas contra los de casa, liderados por el juez principal, el nefasto francés Mehdi Difallah) de cara al último cuarto, que fue otra lección de casta y de pundonor a la que se sumaron los incombustibles rockeros de siempre, Sergio Llull y Rudy Fernández, con triples increíbles y con jugadas defensivas que borraron del mapa al ruso Vesenkov y al resto de tiradores helenos (Sloukas ya no volvió a aparecer), poniendo un parcial de 51-29 en una segunda parte de ensueño, con el palacio enardecido, mientras Yabusele recogía el diente incisivo de Poirier que definió la intensidad de la batalla acaecida.

Anoche, viernes 4 de febrero, el espectáculo continuó, aunque fue con un argumento, un nudo y un desenlace completamente distintos. Una función de teatro de una obra determinada se parece bastante a otra función de la misma obra, pese a que puede haber pequeñas diferencias debidas, por ejemplo, a entonaciones de las voces por una ronquera o un problema de garganta.

El mago Laso siempre acaba por encontrar pociones mágicas para solucionar estropicios

En el WiZink nunca se sabe lo que se va a presenciar, es como abrir cada vez una caja de bombones distinta. Se presentaba ante los nuestros el Zenit de San Petersburgo, dirigido por uno de los mejores coachs de Europa, el elegante Xavi Pascual, dispuesto, desde su cuarta plaza en la clasificación, a asaltar a las huestes merengues. Los nuestros salieron mucho mejor a la cancha que dos días antes, dispuestos a no sufrir ni a hacer sufrir a sus simpatizantes.

Los primeros diez minutos fueron una sinfonía de baloncesto ofensivo, 23 a 23, con una tripleta de mucha calidad por parte del equipo ruso. Jordan Floyd anotando todo, Jordan Mickey, ex de la casa, imponiendo su envergadura, y un fabuloso Alex Poythress (con experiencia en NBA, en los 76ers, los Pacers y los Hawks), que, con su 2,03 m de estatura, rebañaba sin descanso un rebote ofensivo tras otro en el aro madridista. Los nuestros, con mayor amplitud de plantilla, se fueron despegando de los de Pascual paulatinamente, con mejores acciones defensivas, en las que destacaron Rudy (como siempre), Causeur y Vincent Poirier, a los que se sumaron en ataque las valiosas incorporaciones de Llull y de Trey Thompkins, enchufadísimo en prácticamente todos sus lanzamientos.

Poirier

Un partido limpio, sin errores arbitrales (pasó el trío completamente desapercibido), en el que se impuso el roster local, con Poirier de mariscal absoluto en su propio aro y en el ajeno, con 21 puntos de valoración, tras jugar prácticamente 28 de los 40 minutos, ya que Tavares se cargó con la tercera falta nada más empezar el tercer cuarto y ya no volvió a participar, pudiendo por una vez tener un merecido descanso. Un partido de los que denominamos de participación muy coral del Madrid, con 4 jugadores anotando más de 10 puntos (Llull, Yabusele, Tompkins y Poirier), y con unas aportaciones en otras facetas (asistencias, robos y rebotes) muy valiosas de Rudy, Heurtel y Causeur, principalmente. Con todo, impresionó mucho Poythress, el MVP del partido, anotando 21 tantos y acaparando 9 rebotes, que mantuvo al Zenit con dignidad entretanto se diluían poco a poco los Jordan, Floyd y Mickey, mientras el resto de su roster, en particular los rusos (Kilugin, y sobre todo Karasev y Zubkov), apenas aportaron al Zenit.

Llamó la atención la ausencia de minutos (no jugó ni un segundo) de Anthony Randolph, ni como poste bajo ni como 4, quizás debido a su actitud algo indolente ante el Olympiacos dos días antes, cuatro o cinco minutos en los que Fall lo arrolló en cada jugada, sin apenas reacción por parte del americano nacionalizado esloveno.

Dos exhibiciones pues en 48 horas, bien distintas una de otra, tras las cuales el respetable incondicional se fue, como de costumbre, satisfecho

Dos exhibiciones pues en 48 horas, bien distintas una de otra, tras las cuales el respetable incondicional se fue, como de costumbre, satisfecho a cenar a casa o a celebrar la velada del viernes noche tras la 13ª victoria consecutiva en casa sabiendo que pronto se incorporarán de nuevo piezas importantes como Hanga, Taylor y Gaby Deck para apuntalar una clasificación para los play-off, y a la espera del próximo visitante a la magia del WiZink Center: el 11 de febrero recibiremos al Barça de Jasikevicius, con muchas ganas de devolverles las dos últimas derrotas que nos infligieron.

Fotografías @RMBaloncesto

Cuando a mitad de enero hablábamos en La Galerna del sorprendente y meritorio desempeño del Real Madrid femenino en su vuelta a la competición frente al Barcelona tras un mes de parón, lo hicimos con un ojo puesto en las jornadas de liga que estaban por llegar. Es ahí, y en la consecución de una plaza de Liga de Campeones a final de curso, donde radica la razón de ser del equipo blanco. Desde entonces, las de Alberto Toril han jugado dos partidos y han ganado ambos, permitiendo que su lento ascenso en la tabla siga adelante.

en la consecución de una plaza de Liga de Campeones a final de curso es donde radica la razón de ser del equipo blanco

Aunque la distancia con el tercer clasificado aún es importante, la plantilla empieza a transmitir la sensación de ser un mecanismo engrasado. Atrás quedaron las pesadillas del comienzo de curso, con una enfermería sin camas libres y piernas cansadas sobre el campo. Incluso el brote de covid que afectó al grueso del grupo parece cosa del pasado. El fútbol y la competición vuelven a ser protagonistas. Al nuevo técnico madridista se le pedía que el equipo diese un pase adelante en cuanto a fiabilidad y competitividad para desterrar la fragilidad que tan bien han sabido explotar los rivales, y así ha sido.

Kosovare Asllani Sevilla

Frente al Sevilla FC en Valdebebas, el Madrid supo sobreponerse inmediatamente a un gol inicial de las visitantes para darle la vuelta al marcador en diez minutos. En ese tipo de escenarios cada equipo demuestra de qué está hecho, si su dinámica es ascendente o descendente, y si el 1-0 es una simple piedra en el camino o un Everest en temporada de invierno. La jugada del empate, iniciada en el saque de centro posterior al golpe, confirmó la confianza de unas jugadoras que se lanzaron a por la igualada y llegaron con éxito a la portería rival en pocos segundos.

A falta de delanteras de área en aquel once inicial, fueron Maite Oroz y Claudia Zornoza —junto con Athenea del Castillo— quienes se encargaron de la tarea goleadora. La madrileña, incombustible durante toda la campaña, volvió a firmar uno de sus goles de larga distancia para dejar su sello personal antes de cumplir ciclo de amonestaciones. El listado de buenas noticias lo completó Sofie Svava con su debut, tan solo días después de aterrizar en Madrid para sustituir a Marta Corredera, de baja por maternidad.

Frente al Sevilla FC en Valdebebas, el Madrid supo sobreponerse inmediatamente a un gol inicial de las visitantes para darle la vuelta al marcador en diez minutos

Si bien podría argumentarse que un Sevilla en racha no deja de ser rival de media tabla, el margen para mantener en pie cualquier interrogante sobre el estado del Madrid tenía los días contados. En concreto, hasta la jornada intersemanal disputada este miércoles. La Real Sociedad aguardaba en Zubieta, que es sinónimo de duelo ante el segundo mejor equipo de lo que va de campeonato, en lo que estaba llamado a ser el gran partido del día.

Habiendo ganado en el encuentro de ida ante las blancas y siguiendo la estela del Barça con 15 victorias en 19 partidos, la Real tenía la oportunidad de poner tierra de por medio ante uno de sus perseguidores directos. Sin embargo, Esther González se encargó de cambiar el guion lógico del partido con un doblete de los que hacen daño. Su primer tanto llegó apenas tres minutos después de comenzar a rodar el balón —calcando letra por letra la definición de gol psicológico— para noquear a las donostiarras. Y a la vuelta del descanso, visto el efecto creado, optó por repetir la estrategia para doblar la ventaja blanca cuando una vez más transcurrían 180 segundos desde la reanudación.

Esther Real Sociedad

Aunque el Real Madrid saltó al campo sin Zornoza, el centro del campo conformado por Oroz, Aurélie Kaci y Teresa Abelleira supo administrar la ventaja y controlar un partido más complejo de lo que el marcador indicaba. Muestra de ello fue el tramo final del choque, cuando ni el 0-3 anotado por Kosovare Asllani desmoralizó a las locales. Guiadas por Amaiur Sarriegi, la Real continuó insistiendo, recortó distancias e hizo trabajar a la defensa madridista hasta el pitido final.

de asegurar las tres próximas victorias en liga, la temporada del Madrid habrá empezado entonces a parecerse a todo lo que se esperaba en verano

Para entonces el Real Madrid seguía en pie, fatigado pero con los tres puntos en el bolsillo. Y, aunque la Champions sigue a nueve puntos de distancia, las blancas cuentan con las balas en la recámara de sus partidos aplazados —incluyendo un derbi ante el Atlético de Madrid— para dibujar una hoja de ruta optimista. Betis, Eibar y Athletic Club, con un largo parón de selecciones de por medio, serán los rivales ligueros antes de afrontar la maratón de choques con el Barcelona en marzo. Pero aquel es un horizonte aún lejano; de asegurar las tres próximas victorias en liga, la temporada del Madrid habrá empezado entonces a parecerse a todo lo que se esperaba en verano.

 

Fotografías @realmadridfem

Visita el Granada el Bernabéu en horas inciertas. Cada vez que el Madrid cae eliminado de una competición, el tremendismo que rodea a la institución convierte el siguiente partido en el más importante de su historia. En otra época de mayor exuberancia en el juego merengue, el Granada estaría probablemente condenado a sufrir la descarga de la ira del poderoso, mas a priori no se halla el horno futbolístico para bollos. La segunda etapa de Ancelotti en el banquillo blanco está marcada por planteamientos de cierto conservadurismo ahorrativo, en comparación con la alegría y joie de vivre que constituían el sello de identidad de su primer periplo, con aquellas alineaciones repletas de mediapuntas desenfadados. En ese aspecto su situación resulta homóloga a la de Zidane: unos primeros años fecundos y un regreso mucho más contenido, seguramente obligado por las diferentes características y limitaciones del plantel; un retorno menos idílico, más a Comala que a Brideshead.

James Granada

En estas circunstancias, lo primordial consiste en cumplir con el compromiso lo antes posible. Por su parte, el irregular conjunto de Robert Moreno no debería en principio suponer una montaña excesivamente elevada, ni siquiera con los refuerzos juveniles contratados en el invierno. Sin embargo, hasta un gigante noqueado tarda unos segundos en volver en sí, sobre todo si padece de achaques. De modo que haría bien el Madrid en no confiarse, sin tampoco caer en la desesperación si el cero a cero se mantiene en el electrónico con el paso de los minutos y el celebérrimo runrún del estadio comienza a aparecer. Al fin y al cabo, a las puertas del PSG nadie en el club merengue desea que esta jornada de liga represente uno de los escasos hitos granadinistas que salpican la plácida historia de enfrentamientos, de marcado carácter blanco. Hitos como los acontecidos en los años setenta.

a las puertas del PSG nadie en Madrid desea que esta jornada de liga represente uno de los escasos hitos granadinistas que salpican la plácida historia de enfrentamientos, de marcado carácter blanco

Resulta imposible hablar de las disputas entre ambos equipos sin evocar a Amancio, protagonista, muy a su pesar, de los episodios más encendidos. Todo comenzó el 12 de diciembre de 1971, con el desplazamiento de los nazaríes a Chamartín en la jornada liguera número trece. Los andaluces perdían dos a cero en el minuto treinta cuando, tras una tarascada de Jaén, el extremo gallego madridista se revolvió y, confundiendo al culpable, se vengó con el paraguayo Fernández, terminando ambos expulsados. Pedro Fernández era un jugador muy brusco, tendente a acciones violentas, que había salido del Barça para recalar en el conjunto más duro de toda la Primera División, en cuyo campo el Madrid solía dejarse puntos casi todos los años. Antes de que llegase el famoso Montero Castillo en el 73, el Granada ya infundía auténtica aprensión con la pareja formada por el citado Fernández y Aguirre Suárez, un central argentino al que habían suspendido a perpetuidad en su país por patearle la cara en el suelo a Combin en la Intercontinental que enfrentó al Estudiantes de la Plata y al Milan. Con semejante historial, parecía comprensible que Amancio quisiera mantener una prudente distancia con los Cármenes tras el encontronazo con Fernández, algo que pudo evitar durante varias temporadas hasta que, en junio de 1974, acudió con el resto de la expedición para los cuartos de final de la Copa del Rey. En el minuto 16, Amaro agarró la pelota, condujo con decisión, se internó en los dominios de Fernández y… Las imágenes hablan por sí solas. El gol en el que acaba la jugada ni subió al marcador, acaso por el unánime estado de shock de todos los presentes. Sorprendentemente, no hubo ni tarjeta.

Amancio Granada

Fue el instante culminante a partir del que desapareció cierta permisividad más o menos tolerada hasta entonces. Un cuádriceps roto de una patada, un escándalo en la prensa, quince partidos de suspensión. Los Granada – Real Madrid posteriores han tenido otras estampas polémicas —aquel botellazo al árbitro por parte de Dani Benítez— o ridículas —el único tanto en propia puerta de la carrera de Cristiano Ronaldo: golazo de cabeza, como no podía ser de otra manera—, pero ninguna de ellas puede compararse en cuanto a impacto. Un punto de inflexión que supuso un cambio en la deriva rojiblanca, que con la perspectiva del tiempo uno puede afirmar que tuvo consecuencias beneficiosas, incluso pese a la posterior travesía en el desierto —el club descendió dos años más tarde para no volver hasta 2011 a la máxima categoría—. Hoy nadie recuerda al Granada como una caricatura terrorífica, símbolo de la violencia, papel que a punto estuvo de asumir de forma perenne. Por otro lado, tampoco se sucumbió a la cómoda tentación de crear un relato de agravio ficticio. Todo lo contrario: la provincia, repleta de madridistas como tantas y tantas zonas de la España meridional, constituye uno de los principales ejemplos de un amor natural y simultáneo por dos escudos que no implica excesivas contradicciones ni problemas de compatibilidad.

Hoy nadie recuerda al Granada como una caricatura terrorífica, símbolo de la violencia, papel que a punto estuvo de asumir de forma perenne

Visita el Granada el Bernabéu en horas inciertas. Ambos necesitados de puntos e incluso aún más de autoestima. Las postales históricas están muy bien para rellenar la página, si bien me permitirán la innoble moderación de conformarme con una victoria blanca tranquila, sin controversias, y el deseo de una nueva oportunidad de revancha para mis paisanos el año que viene. Los sustos, las acometidas, los miedos, las cargas y las heroicidades pueden perfectamente esperar una jornada. Otra cosa no, pero al mes de febrero del Madrid no le va a faltar, en uno u otro sentido, literatura de la buena.

 

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Buenos días. Reza un viejo proverbio de Setúbal que ningún equipo es invencible, pero todos se alegran cuando el Real Madrid pierde porque es el mejor. Es shimple que diría Mourinho y fácil de entender a este lado de la ribera del Manzanares. Al otro no se entiende una mierda.

Así las cosas, la España antimadridista retoza y chapotea ufana en su charca de hiel tras la eliminación copera de los de Carletto en La Catedral de las txapelas. Y como no podía resultar de otro modo, nuestros cuatro bienamados jinetes patrios del apocalipsis deportivo en los quioscos, cada cual a su manera, se suben al carro del escarnio y la leña al árbol caído, cual aizkolari vengativo, despechado por la Maritxu, en las profundidades del bosque de Urretxu.

Como suele suceder en tantas y tantas ocasiones, al final los árboles no les dejan ver el bosque.

Portada As

Ya no sorprende que la cabecera deportiva que más destaca hoy por su inquina sea la de As. En directo desde la meseta.

La Central Lechera, oigan, que diría Pep el de los orines perfumados, mientras paradójicamente sea el diario As quien propina la leche del día.

Dicen que se han perdido unos galácticos en el limbo. Debe ser el mismo sitio donde se perdió el fair play financiero del Barça, el euro con el que Henry Cherry y los Gil y Gil se compraron el Atleti, las corruptelas y tejemanejes del Villarato o los goles de Dembélé. Era cuestión de tiempo que, agazapados tras una roca cual alimoche al acecho, los hombres de Freddy aprovecharan cualquier ocasión para sacudir al Madrid. Esperábamos cualquier cosa, cierto, pero la jugada es cochambrosa hasta para ellos.

Como Jack El Destripador, vayamos por partes:

Bale juega al golf en el Limbo Social Club desde hace tiempo.

Hazard, sin Zidane, perdió el Edén tiempo ha.

Y Jovic… ¿Desde cuándo es galáctico Jovic?

En resumen, que aquí, por mucho fondito celestial que metas en portada, no hay noticia ninguna. Pero como suele decirse: la intención, pérfida en este caso, es lo que cuenta.

Portada Sport

Muy a rebufo de la mala leche de AS acuden al portanálisis hoy sus competidores. Sport dice en pequeñito que el Madrid “tiembla” con el KO copero y podemos “derrumbarnos”. Las ganas que tienen. Esto, queridos amigos galernautas, es mezclar deseos con realidades; un wishfullthinking de manual en una primera plana.

Permítannos esta mañana sin embargo obviar sus malos deseos para enfocarnos en la nueva limpieza de sangre practicada por la Santa Inquisición culé. En esta ocasión, el hereje es un quinceañero que deslumbró al mundo en la Copinha brasileira y que hace apenas 4 días se tomaba un Cola Cao con galletas en Marca.

Marca

Decía el chaval entonces que le tenía “mucho cariño” al Madrid. Cuatro días después, afirma que “todos quieren jugar en el Barça”. Si llegara a proclamar en los próximos días sus simpatías colchoneras podríamos acabar concluyendo que Endrick Felipe Moreira es primo de Morata.

No obstante, ese no es el quid de la cuestión. El asunto capital se dirime en los tribunales del Santo Oficio azulgrana. Hace apenas unos días vimos como el abuelo de Aubameyang pasó en un periquete de ser vikingo a sioux, de comer merengue a ser probador de colchones, para finalmente acabar siendo más culé que Joan Gamper, que por cierto es tan suizo como los bollos. Así funcionan los Torquemadas con barretina, al más puro estilo Stalin: eliminando rastros madridistas, incluso de abuelos abulenses de señores de Gabón si es preciso, o colocando una serie de posters de viejas glorias brasileiras culés en la pared de ladrillo de la terraza de la cafetería donde embaucaron los agentes de Sport al menino del Palmeiras, si es necesario. Así se ve la vie en rose que vislumbran los lectores de Mundo Sportivo de por allí.

Portada Mundo Deportivo

Sólo así se explica que una imagen de portada que incluye a un culturista, al yerno de Luis Enrique, un pensionista con tatuajes y al nieto de un abuelo abulense se titule como “Pólvora”.

Portada Marca

Sigamos la recomendación extemporánea de Marca de hoy y no perdamos más tiempo

¡Feliz día, amigos galernautas!

Como madridista que soy, sabía de antemano que se iba a desatar una tormenta cuando llegase el primer bache de la temporada. Ha sido caer en la Copa del Rey y arreciar la lluvia como pocas veces. Es normal que se critique al Real Madrid por perder un título, ya que la exigencia va acorde a la grandeza del club, pero no es menos cierto que nos estaban esperando. Es lo que tiene ganar casi todo desde agosto —Supercopa incluida—, que a los antis les basta una derrota para soltar toda la rabia acumulada.

En las últimas 48 horas he leído y escuchado de todo, siendo la mayoría de argumentos un poco escasos de realidad, al menos en mi opinión. Para empezar diré que aquello de la fatiga, el desgaste físico y tal está demasiado manido, pero no por ello se acerca a la verdad. Os hablo del equipo en general, no de los brasileños, quienes, evidentemente, se presentaron en San Mamés recién bajados del avión y con un cansancio acumulado importante.

Soy fiel defensor de la necesidad de rotaciones para no castigar físicamente al equipo y para no repetir lo sucedido en la 2014/2015 que acabó con el propio Ancelotti fuera del Real Madrid. Dicho esto, considero injusto llevar la eliminación copera y el bajo nivel de algunos de los últimos partidos al terreno del cansancio y la sobrecarga de minutos. Primero porque es un análisis simplista y segundo porque no es cierto.

En la Supercopa de España, que no está lejos en el recuerdo, el Real Madrid eliminó al Barcelona en la prórroga, demostrando estar mucho más entero físicamente que su rival, y pasó por encima al Athletic Club en la final. Días después, ya en Copa del Rey, el equipo de Ancelotti remontó un 1-0 en la prórroga estando en inferioridad numérica, algo inviable si el equipo se hubiera venido abajo físicamente. Y si me voy a la derrota de San Mamés debo decir que el que se cae a partir del minuto sesenta es el Athletic, momento en que el Real Madrid empieza a mandar —sin buen fútbol y sin coleccionar ocasiones— y sentirse cómodo en el terreno de juego.

Las notas del Athletic, 1 - Real Madrid, 0

Así las cosas, al equipo se le puede achacar falta de ideas, un juego más ramplón y un abanico de soluciones muy reducido en las últimas semanas, así como una dirección de campo mejorable por parte de Ancelotti, pero no un derrumbe físico o una fatiga pronunciada cuando estamos viendo al Real Madrid acabar mejor que sus rivales todos los partidos.

al equipo se le puede achacar falta de ideas, así como una dirección de campo mejorable por parte de Ancelotti, pero no un derrumbe físico

Sí coincido, como he dicho justo en el párrafo anterior, con la opinión de que el nivel de juego ha bajado, aunque, de los últimos seis encuentros, hay dos en los que el Real Madrid juega bien y arrolla al rival —Valencia en Liga y Athletic en Supercopa— y uno en el que tiene una puesta en escena espectacular que luego se acaba diluyendo por la propia dejadez del equipo —Barcelona en Supercopa—. Se habla más de los malos minutos contra Elche y Athletic que de los buenos o muy buenos que se han visto en el último mes.

Entiendo que es jodido caer en una competición y decir adiós a la posibilidad del triplete nacional, pero, a mi modo de ver, no hay crisis, aunque sí cosas que cambiar. La fatiga no la veo por ninguna parte y el equipo, pese a su bajón en el juego, ha dado una muy buena imagen en varios partidos del último mes. Me vais a permitir que siga creyendo en este Real Madrid, en Ancelotti y en que la Liga, por mucho mérito que le quieran restar algunos, será nuestra y conseguirá que la nota final de la temporada acabe siendo alta.

 

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Como es habitual en este tipo de textos que nacen del chat de whatsapp del Consejo de Redacción de La Galerna, ocultaremos con seudónimos los nombres de los participantes.

GREY: Lo de Ancelotti ha bordeado lo negligente. Lo de que los brasileños no iban a poder ni con sus botas se sabía desde que fueron convocados tras bajarse del avión con un jetlag del quince. O Ancelotti cambia sus ideas o, como avancemos en Champions, palmamos la Liga, porque los jugadores no pueden más. Lleva el mismo camino que siguió cuando fue destituido en 2015. Hay jugadores fundidos. Y no solo los brasileños. Parecía que todos (no sólo Case, Rodrygo y Vini) acababan de viajar del avión de Tite.

RANDOM: Muy mal Carletto hoy. Hay que decirlo. Se ha empeñado en poner a todos los brasileiros. Solo 2 cambios. Ni un delantero. Para controlar, mejor Ceballos que Isco. Y así todo. Y si a Carlo no le gusta Jovic, que ponga a Latasa o al del Juvenil A. Pero no puedes estar todo el partido sin un solo delantero.

MR. ORANGE: Que no haya jugado Ceballos hoy tiene tela. Que iba a ser importante en la segunda parte de la temporada, decía Carlo. Ya lo vemos. Con Carleto siempre juegan los mismos.

YOGUI: Todo el mundo sabía que el Athletic iba a jugar este partido a un altísimo nivel físico. No tiene sentido sacar a los jugadores más cansados o recién salidos de lesión. Esta eliminación es preocupante en sí misma, claro, porque queríamos la Copa, pero es casi peor por cómo se ha producido. Sí con tus titulares recién bajados de un avión transatlántico, y con muchos kilómetros en las piernas en algunos casos, tú los sigues poniendo en perjuicio de los suplentes, estás llamando a estos últimos poco menos que tullidos. Es un mensaje absolutamente desmoralizador para los que habitualmente calientan banquillo, y se hará notar negativamente cuando los necesites desesperadamente. Suponiendo que no haya llegado ya el punto en que los necesitas desesperadamente.

RANDOM: El domingo, sin Karim, sin Vini y con medio equipo fundido ante el Granada. Poquísimo gol.

GREY: Que en la T4 no hagan solo seguimiento a jugadores. Que echen un ojo a entrenadores. Por si acaso.

YOGUI: No es descabellado eso. Si caemos contra el PSG (cosa que es posible) el debate del entrenador será atronador. Hay una disociación, que ya conocemos de antes, entre el entrenador y la plantilla que tiene, y lo que ha pasado, esta falta de confianza en los suplentes, ni siquiera cuando varios titulares estaba revelados, es sintomática. El problema no es que no le guste Bale o Jovic, sino que no le gusta más de la mitad de la plantilla. No cuenta con Hazard, ni con Vallejo, Marcelo, Blanco, Ceballos, Isco, Bale, Jovic, Mariano, Miguel G, Camavinga y diría que ni Fede. Ni nadie del Castilla. Tan solo cuenta con 15 jugadores, o al menos esa es la sensación que deja. De los cuales alguno se lesiona muchísimo, y cinco ya son muy veteranos. Es muy complicado ganar en esas condiciones. En cualquier caso, y centrándonos concretamente en el partido, lo que no me entra en la cabeza es que te metan un gol en 89, queden 7 minutos (que es un mundo) por jugar, y no saques a Jovic y a Bale a rematarlo todo.

GREY: “Estaba esperando a la prórroga para hacer los cambios”, ha dicho él. Quería empatar con los que estaban. Los cambios solo estaban previstos para la prórroga.

RON: Me vais a odiar, pero eso no estaba tan mal tirado. Sin estar ahí dentro, estoy de acuerdo en que no puedes alinear a todos los brasileños en un encuentro tan físico. Pero, llegados a ese punto, lo de apuntar a la prórroga no estaba tan mal enfocado. Todo lo que pasa hacia al final del partido da la razón a Ancelotti en esa idea, porque el Athletic estaba fundido. En la prórroga les habríamos arrasado, y hay testimonios en este mismo chat de que en directo eso es lo que muchos opinabais. Todo el plan dirigido a la prórroga estaba bien pensado. Todo menos que Case se la entregara al Athletic en la frontal del área.

GREY: Case se la entrega al Athletic en la frontal del area porque está fundido.

RON: Lo que quieras, pero dentro del ardor se fondo de la alineación lo que hace en ese momento puntual tiene sentido. Al Athletic se le había acabado la energía totalmente. Habríamos arrasado en la prórroga. No tengo la menor duda. Tenía mucho sentido confiar bastante en la prórroga. El doble error de Case (fallar la ocasión más clara del partido y propiciar el gol local) jode el plan. Quiero decir que el error de alineación lo veo, pero no el de manejo de partido. Claro es que si la alineación está mal el partido es mucho más difícil... aunque tengas aciertos dentro de tu error de fondo.

YOGUI: A mí me parece que un plan que consiste en chutar a puerta por primera vez en el minuto ochenta y pico, nunca puede ser un buen plan.

RON: Yo hablo del plan llegado el minuto ochenta y pico.

YOGUI: La impresión, desde el principio, es que han salido a jugársela a los penaltis

RON: No. Han salido a jugársela a la prórroga.

Gil Manzano en el Athletic,1 - Real Madrid, 0

YOGUI: Prórroga o penaltis. Da igual. Un entrenador del Real Madrid no puede hacer eso. Nunca.

GREY: No entiendo que no pensara en hacer ningún cambio tras encajar el gol. Te la juegas y quitas a Lucas para meter a Jovic o a Bale. Si empatas, la prórroga te permite otro cambio y puedes volver a equilibrar al equipo

RON: Aquí sí estoy de acuerdo. Esta es otra cosa. Pero no lo hace porque piensa que no puede sacar a Hazard o Bale un minuto porque es una ofensa a su categoría. Es una inacción política, digamos.

GREY: Pero una ofensa es cuando vas ganando y es para perder tiempo, ¿no? Sacar en el descuento a Bale o Hazard para intentar ganar no puede ser visto como un agravio.

RON: Yo creo que lo otro, en este contexto de egos hinchadísimos de los jugadores, también se ve ya como ofensa. En todo caso, mi posición es un poco paradójica, supongo. Creo que Carletto la caga en la alineación, pero que está a punto de salirle bien, y que si no le sale bien no es por su culpa, sino por las dos acciones desgraciadas de Casemiro en dos acciones muy concretas. A lo cual, ya lo sé, es muy fácil responder: si la caga en la alineación, entonces sí es su culpa. Pues seguramente, pero no por lo que pasa luego. Yo, en el minuto ochenta, estaba convencido de que o bien marcábamos el gol en esos diez minutos, o bien les destrozábamos en la prórroga.

BELA: Estoy con Ron. Solo un matiz, lo de Casemiro hoy lo han hecho todos, una y otra vez han regalado balones al Athletic. Este ha sido uno más, y hay que reconocer que el quiebro a Nacho y el golpeo han sido cojonudos. Es un golazo. Con eso hay que contar también.

BIRLOQUE: En general, estoy de acuerdo con tu visión del asunto y con la de Bela, sin que eso signifique que me gustaran el planteamiento tacticista y reservón de Ancelotti ni la alineación. Hay que poner las cosas en contexto, creo que era la cuarta vez que nos veíamos con el Athletic esta temporada. En las tres anteriores les hemos ganado, por más que fueran el mismo equipo explosivo y presionante que vimos ayer. Además, el Athletic es el único equipo de la Liga al que el parón de selecciones americano se la traía completamente floja, y nosotros el equipo al que más le afectaba: eran las mejores circunstancias para ellos y las peores para nosotros. Hicieron mejor partido, pese a lo cual les costó mucho ganar. Hay otras cosas que sí son sintomáticas, pero no demasiado sorprendentes. Nos olvidamos a menudo de los graves desequilibrios de la plantilla, que han crecido en los últimos años. Os recuerdo que en septiembre, tras el pinchazo del globo de Mbappé, nadie daba un duro por el equipo este año, pero nos sorprendieron con la explosión de Vini y el gran momento de Modric y Kroos. Empezamos a hacer goles después de tres años de estreñimiento y de pronto todo parecía favorable, pero los desequilibrios de los que tanto hablamos en verano siguen ahí. Todo va a depender de cómo se comporte físicamente el equipo de aquí a final de temporada. In Pintus We Trust.

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