Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Entrevistas
Laso: “Mis jugadores entienden lo que es estar en el Madrid” 

Laso: “Mis jugadores entienden lo que es estar en el Madrid” 

Escrito por: José Luis Llorente Gento29 septiembre, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Hace pocos días que Pablo Laso accedió con amabilidad a hacer una pausa en su dedicación al Real Madrid y a conversar con La Galerna antes de un entrenamiento. Aunque nos hubiera encantado compartir sus conocimientos y experiencias en el mundo material, la evolución de la pandemia en España aconsejaba que el cara a cara fuera a través de una de las plataformas que consiguen que las personas hablemos desde el lugar que nos encontramos, sin que importe nuestra dispersión: Pablo Laso en la Ciudad de Valdebebas, Jesús Bengoechea en Cardiff y Emilio Dumas y José Luis Llorente en el domicilio de este último.  

La entrevista pronto se convirtió en una charla con anécdotas sabrosas salpicadas por risas sinceras y abiertas, que se mezclaban con lecciones de sabiduría baloncestística y de la vida. En cada una de sus respuestas, Laso desgranó su madera de líder sin pretenderlo, las razones por las que el Real Madrid de baloncesto continúa con una racha insólita en el deporte moderno y los principios de su equipo en tiempos convulsos. Una lección magistral acerca de las actitudes y comportamientos que deben regir y pervivir en un grupo de deportistas de élite. Una delicia para los que estuvimos; un lujo para los lectores de La Galerna. Muchas gracias, Pablo. 

 

-Enhorabuena por la Supercopa, Pablo. Es tu título número 20 y arroja cifras difícilmente igualables: todos los años, desde hace 9, ha habido algún título y la media ya se aproxima a los dos por temporada. ¿Qué fue lo mejor de este último trofeo: el título en sí, o el golpe encima de la mesa que supuso ante la amenaza del nuevo proyecto del Barça? 

-Es verdad que el Barça presentaba de algún modo su nuevo proyecto, nuevo entrenador, nuevas expectativas, etcétera, pero sinceramente no pensábamos en eso. Pensábamos primordialmente en la necesidad de recuperar la dinámica competitiva que habíamos perdido, y en este sentido la Supercopa fue una excelente piedra de toque para confirmarnos a nosotros mismos que podíamos volver a ganar. 

-¿Cuál fue la clave de la victoria en esa Supercopa? 

-La recuperación previa de una dinámica de trabajo normal. Hay que tener en cuenta que el 12 de marzo nos mandaron a todos para casa por la pandemia. Fue una situación difícil para el planeta entero pero también para el baloncesto: partidos a puerta cerrada, competiciones canceladas... Sin embargo, todo se había tranquilizado para cuando comenzó la pretemporada, y eso nos permitió entrenar con una normalidad de la que antes no habíamos disfrutado. Y ese mes de trabajo normal podemos decir que nos “lució”. 

Real Madrid Campeón Supercopa baloncesto 2020

-Retrocedamos en el tiempo. Creces en Vitoria pero tu padre, Pepe Laso, madrileño, jugó en el Madrid. En diciembre veníais a la capital con la ilusión de ver el Torneo de Navidad en el viejo pabellón. ¿Qué recuerdas de aquello? 

-Supongo que muchos niños se quejan cuando los mueven de un lado para otro, pero para mí era un chollo. No solo veía el Torneo sino que, al haber jugado mi padre en el club, teníamos buenas relaciones con los jugadores, tú incluido (Joe), y podíamos pasar algún rato con ellos. Los jugadores del Madrid me conocíais tan bien que a lo mejor te acuerdas de lo que me pasó ya jugando en el Baskonia. 

-Claro que me acuerdo. (Risas). Yo estaba allí...

-Yo ya jugaba en el Baskonia y vinimos a jugar un play-off a Madrid. Perderíamos los siguientes dos partidos, pero aquel primero lo ganamos gracias a una canasta mía, un triple, en el último segundo. O lo sentenció mi triple, mejor dicho, porque ya íbamos ganando. Fue un churro tremendo, contra el tablero. Y todo el banquillo blanco se levantó gritando: “¡Pero Pablito, no me jodas! ¡Vaya churro!” 

-Me acuerdo muy bien. Yo también te lo gritaba. (Risas). 

-Al final el Madrid nos eliminó, pero siempre recordaré la familiaridad con la que me chillabais que cómo os hacía eso y que menuda potra había tenido con ese tiro. Luego, claro, terminaría siendo jugador y después entrenador de la sección, pero toda mi vida he estado ligado al Madrid, incluso siendo un niño vitoriano. ¡Pero ese triple no tuve más remedio que metéroslo! (Risas). 

terminaría siendo jugador y después entrenador de la sección, pero toda mi vida he estado ligado al Madrid, incluso siendo un niño vitoriano

-Ya que hablamos del pasado de la sección, mucha gente te declara heredero de ese baloncesto espectacular que jugaba el Madrid en los 70 y 80: rapidez, contraataques fulgurantes... ¿Has buscado deliberadamente recuperar eso que los viejos consideramos un Madrid reconocible? 

-Es muy difícil disociarte de lo que has visto y admirado, y en efecto ese es el baloncesto con el que crecí. Aquel Madrid no solo ganaba sino que enamoraba. Veías la posición de base: Corbalán, Vicente Ramos, tú mismo (Joe)... Había una línea muy distintiva. Grandes bases que jugaban deprisa, dando vistosidad al equipo. Había pívots dominantes como Clifford, grandes tiradores... Había un estilo. Los estilos muchas veces pasan porque pasan los jugadores que hicieron gala de ellos y no se encuentran los relevos, otras veces cambian por la necesidad de ganar... Pero yo siempre supe que el Madrid debía recuperar una forma de jugar que es la que tradicionalmente gusta al madridista. Claro que hay cosas que no puedes replicar porque los tiempos cambian. A veces me preguntan: “¿Tú ves a Pablo Laso jugando ahora en este equipo?” Y yo digo: ¡imposible! No puedes jugar como entonces, o no tal cual, pero sí ser fiel a un estilo del cual la afición se siente generalmente orgullosa. 

Entrevista Pablo Laso La Galerna

-¿Y no es ese tu mayor éxito, aparte de los títulos? Conseguir que la gente vuelva al palacio. Que lo llene (ojalá pronto pueda volver a hacerlo). Esa ilusión. El baloncesto ha vuelto a estar de moda en Madrid. ¿Por qué engancha a la gente este equipo? ¿Qué habéis hecho para ello tus jugadores y tú? 

-Ante todo, siempre he querido que fuéramos un equipo rápido. Es una palabra muy amplia, lo sé. Pero quiero que tomemos decisiones rápidas. Tanto ofensiva como defensivamente. A lo mejor el purista del baloncesto puede pensar que una decisión rápida como jugarte un triple en un contragolpe no está bien, pero puede que ese triple esté mejor ahí que con veintitantos segundos de posesión. También he intentado tener capacidad para adaptarme. No puedes ser estático. 

Ante todo, siempre he querido que fuéramos un equipo rápido. Es una palabra muy amplia, lo sé. Pero quiero que tomemos decisiones rápidas. Tanto ofensiva como defensivamente.

-Ponnos algún ejemplo de esa adaptación a las circunstancias.

-Un buen ejemplo es Tavares. Cuando lo fichamos, la gente decía “Tavares no mezcla bien con Laso”. Y fíjate lo que está dando. Él se ha adaptado al equipo, de igual modo que el equipo se ha adaptado a él. Yo tengo mi librillo de entrenador y no renuncio a él, pero me adapto a mis jugadores, sobre todo si tengo a un gran fichaje del club como es Edy. Sucede lo mismo cuando, en lugar de ganar un gran jugador, lo pierdes. Cuando perdimos a Chacho, habría sido absurdo tratar de encontrar otro Chacho para jugar exactamente igual que con él. No puedes decir: “pues vamos a traer otro Luka Doncic”. No, porque Luka Doncic no hay más que uno. Sin cambiar mis ideas, me voy amoldando a los jugadores que tengo. 

-En el deporte moderno el éxito prolongado es cada vez más anómalo. ¿Cómo lo haces tú para que se sostenga en el tiempo? 

-Es anómalo porque los equipos están muy sujetos a los resultados, y eso a veces es muy injusto. Pero yo tengo la suerte de tener jugadores que saben lo que es estar en el Real Madrid, son conscientes de lo que eso significa. He tenido a veces conversaciones en la línea de “mira, es que estás en el Real Madrid y lo que haces no es suficiente”. Yo mismo, mirando atrás, pienso que como jugador pude tener alguna autocomplacencia, pude haber dado más, y esta autocrítica se la transmito a veces a los jugadores para que aprendan. Pero ellos son muy autoexigentes, desde el más joven al más veterano. En la cena tras la Supercopa, algunos me decían: “es que aquí entrena a tope hasta Reyes”. Pues claro. ¡Por eso es Felipe Reyes! Siempre quieren dar más. He tenido la suerte de contar con jugadores que portan ese espíritu.

Pablo Laso entrevista Joe Llorente Jesús Bengoechea 

-Has mencionado la pandemia. ¿Cómo estás viviendo esta situación tan terrible y surrealista? 

-Tenemos que vivir con esto. El otro día acabó el entrenamiento y me dijeron que el Valencia-Andorra se había cancelado porque había casos. Si juego el viernes la primera pregunta ya no es “¿cómo juego?” sino “¿juego?” Lo peor es la incertidumbre, pero hay que combatirla. Debemos intentar abstraernos de esta incertidumbre, aunque no es nada fácil. Lo de jugar sin publico me violenta. No creo que pueda ser una solución a largo plazo. El deporte necesita a la afición. Yo, saliendo del vestuario, solía preguntar: “¿Cómo vamos hoy de gente? ¿Vamos a llenar?” El público es fundamental. Espero que en algún momento estemos en situación de empezar a pensar, poco a poco, en protocolos que permitan la vuelta de gente para conquistar cierta normalidad. 

-¿Hasta qué punto pudo afectar la situación del Covid en la eliminación de la ACB en Valencia? 

-Hay algo clarísimo. El 12 de marzo estoy en el Palacio y nos mandan para casa. Ahí empieza una incertidumbre tremenda: no sabemos si se va a jugar la ACB, la Euroliga... Esta última se cancela, aunque afortunadamente la ACB hizo un gran trabajo logrando que la competición finalizara con la “burbuja” de Valencia. Pero para nosotros no era el momento. Estuvimos parados dos o tres meses. Nos costó recuperar. Las situaciones médicas hicieron que el cuerpo técnico tuviera que estar apartado en los entrenamientos. El Real Madrid como club se comportó excepcionalmente en el cumplimiento de los protocolos. Pero yo no puedo estar contento de cómo llegamos a esa fase final. No competimos como yo hubiera querido pero tampoco quisiera excusarme en la situación que se vivió. Sin embargo, es cierto que había variables que no estaba en nuestra mano controlar.

No competimos como yo hubiera querido pero tampoco quisiera excusarme en la situación que se vivió. Sin embargo, es cierto que había variables que no estaba en nuestra mano controlar.

-Ahora tendré el atrevimiento de hacerte una pregunta técnica, como si yo entendiera algo de lo que pasa en el baloncesto. (Risas). Otros entrenadores, como Obradovic, rotan menos cuando llegan los partidos decisiv