Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. Vaya por delante nuestra felicitación al Atlético de Madrid por su clasificación para Cuartos de Final de la Champions League tras ganar ayer por 0-1 al Manchester United en un partido bueno en general por parte de los del Cholo, si bien es cierto que ante un rival con mucho nombre pero muy depauperado en el contexto actual del fútbol en el Viejo Continente. El triunfo además se cimentó sobre un gol de Lodi precedido de una clara falta de Marcos Llorente, algo sobre lo cual se quejó Rangnick, el técnico local, al término del partido. Además, Rangnick emitió una descripción del cholismo que es de una plasticidad encomiable: “En el segundo tiempo no sé si se jugaron dos minutos sin ningún jugador del Atlético en el suelo”.

Por supuesto, nada de esto aparece en la portada de Marca, donde todo son loas a la gris eficiencia cholista. Se resalta que Oblak “frena las acometidas del United” en tono de cantar de gesta. De sobra está señalar que, caso de haber sido el portero del Madrid el autor de exactamente las mismas paradas, la aproximación a los hechos sería algo parecido a “Courtois salva a un Madrid ultradefensivo”. Mismos hechos, diferente lectura. Lo sabemos y, a estas alturas, ya hasta lo encajamos con gusto, sabedores como somos de las tendencias atléticas imperantes en las redacciones deportivas madrileñas. Nos parece bien, el Atlético de Madrid es nuestro segundo equipo, y si no lo es lo diremos igualmente porque sabemos que les encanta oírlo.

La portada de As también elogia al Atleti hasta la hipérbole, llamándole “el de los sueños” en manida referencia al sobrenombre de Old Trafford. Alude también al malestar madridista por las obleas de todos los colores que recibe Vinicius en cada partido (queja de pertinencia constatable) y al fichaje de Kessié por el Barça (solvente futbolista que llega como agente libre).

Respecto a la clasificación atlética, nos viene a la memoria un texto escrito por Fred Gwynne en La Galerna el 23 de agosto de 2020. El texto se llamaba “Ven a mis brazos, Simeone”, y en él confesaba Fred su txolismo, abogando por la continuidad en el Atleti del entonces discutido técnico. En referencia al trabajo del Cholo (o Txolo) en la Champions, Fred resaltaba que “La labor del técnico colchonero (o coltxonero) allanando el camino de los blancos ha sido muy madridista”, y esto viene a colación ante el pase a Cuartos europeos de los atléticos. La tesis de Fred es entretenida cuanto menos.

“Desde que el Txolo llegó al Atlético de Madrid el Real Madrid ha ganado(…) 4 Champions League, 3 Ligas, 2 Copas del Rey, 4 Mundiales de Clubes, 3 Supercopas de Europa y 3 Supercopas de España. ¿Ha sido capital la contribución del Txolo para conseguir este botín (…)? No, pero reconozcamos que ha puesto mucho más que un granito de arena, ha puesto, o al menos lo ha intentando con todas sus fuerzas, una playa entera".

“Su labor allanando el camino para que Florentino saque su icónica foto colocando un nuevo título en la vitrina ha sido muy madridista”, continuaba Fred. “En la Décima eliminó al Barcelona (ojo, no a este Barcelona con el que tanto nos acabamos de reír, a un Barcelona pletórico), al Chelsea y perdió la final con esa imborrable imagen de Ramos volando en el minuto 93; en la Undécima volvió a dejar fuera al Barcelona, acabó con el Bayern en un partido agónico y perdió la final con Lucas haciendo girar el balón sobre un dedo y Bale lanzando su penalti cojo; en la Duodécima llegó a semifinales y las perdió con el Real Madrid dejando para la historia el baile de Benzema en la cal. Ningún equipo ha contribuido más a nuestra leyenda. Este año, sin ir más lejos, eliminó al Liverpool y dejó el camino al título más despejado. Hizo, una vez más, su parte de zapador, fuimos nosotros los que no estuvimos a su altura”.

Espero que nuestros amigos atléticos no se enfaden por esta desenfadada interpretación histórica de los triunfos europeos del coltxonerismo, pero la historia es tozuda. Desde La Galerna nos decantamos por un Atlético de Madrid-City en Cuartos de este año para que los de Simeone nos despejen del camino al guardiolismo, un Bayern en semifinales y una Final contra el Madrid de resultado ya prácticamente conocido, salvo error u omisión, que podría haberlo, qué duda cabe. De momento, ya nos han quitado de en medio a Cristiano. Cruzarse con el de Madeira en un choque Champions habría resultado sumamente incómodo para nosotros, amén de profundamente antinatura. Gracias, Txolo.

Por su parte, la prensa cataculé celebra tanto el mencionado fichaje de Kessié como el patrocinio de Spotify, un acuerdo que según voces autorizadas no es malo considerando la crítica situación culé y los escasos atractivos que ofrece ahora mismo la marca Barça en términos de estrellas futbolísticas en sus filas. Mascaró titula lacónicamente “De Unicef a Spotify”, y ello nos mueve a recomendar como primera entrada en la lista Spotify del Barça el clásico de Fine Young Cannibals I´m not the man I used to be. El Barça no es el que era, amics, y no podemos decir que lo estemos sufriendo. En una cosa no ha cambiado: en la continua propaganda, en la venta perpetua de motos averiadas, por ejemplo Erling Haaland, que ya ha desaparecido de los espacios grandes de portada para pasar a las cuadrículas denigrantes del faldón donde se deja caer que en realidad el noruego (ay) de quien podría estar cerca es del Real Madrid.

No os quejaréis de la frase con la que os dejamos hoy.

Pasad un buen día al abrigo de ella, y no respiréis si salís a la calle, que la calima sahariana es peor para la salud que Pablo Maffeo.

De entre las muchas cosas buenas que hizo ayer Vinícius Jr. en Son Moix, salir vivo fue la más meritoria. Ambicioso como es, y no contento con la supervivencia, se las apañó para abandonar el terreno de juego andando por su propio pie.

En este sentido, y aunque el Man of the Match sea hoy para él, se trata de un mérito que debe compartir con su compatriota Rodrygo, no menos brillante en la tarea de seguir respirando tras entradas como la de Raíllo, personaje lleno de chispa e ingenio que quiso añadir a su animalada un poco de “picante”, al término del encuentro, alegando que la falta era en realidad del propio Rodrygo y que no se la habían pitado “por vestir de blanco”. Ole, ole y ole, qué gracia tiene mi niño, qué obleas reparte y cómo se adorna después con la prensa no reconociendo su error e interesándose por el estado de su compañero de profesión, qué va, sino profiriendo imbecilidades que tienen, de verdad, un salero que no se puede aguantar. Qué salao es mi niño, de verdad te lo digo, que lo pongan con Joaquín a presentar un chou en horario golfo, que son las horas del día preferidas por la posverdad. Rodrygo fue retirado del campo con ayuda, sin poder poner el pie en el suelo. Tanta sobreactuación nos irrita.

De entre las muchas cosas buenas que hizo ayer Vinícius Jr. en Son Moix, salir vivo fue la más meritoria

Nos disculpamos porque se nos coló Rodrygo en un Man of the Match que es para Vinícius, aunque para ser sinceros el auténtico Man of the Match fue Sánchez-te-la-has-jugado-mucho-Albiol-Martínez, un hombre capaz de amonestar a Vinícius porque Maffeo casi le vuela una tibia como los forajidos volaban tapas de sesos en el Far West. Muy mal Vinícius por protestar ante una cafrada de roja que no solo no ve roja. Que no solo no ve tarjeta. Que no solo no ve que el árbitro pite falta, sino que es saque de banda y tarjeta para Vinícius, que una cosa es pretender salir vivo del estadio y otra intentar hacerlo sin ser amonestado. Hasta ahí podíamos llegar. A este chico, el tal Vini, hay que bajarle un poco los humos. Se lo tiene muy creído y se piensa que no pueden desgraciarle como Dios manda. Es demasiado joven como para reclamar la ayuda del árbitro para no ser lesionado de gravedad, y demasiado poco negro como para reclamar que dejen de gritarle cosas racistas desde la grada (ya sentenció célebremente el maestro Guasch que un negro del Madrid es menos negro).

Vinícius gol Mallorca

Se lo tiene muy creidito este tal Vini Jr. Que no se crea que por agitar perpetuamente el partido desde la izquierda, volviendo loco a su marcador, puede pedir que dejen de pegarle. Que no se crea que por desatascar el encuentro, marcando el primer gol a pase de Benzema —tras robo, admitámoslo, dudoso de Valverde—, puede exigir justicia del colegiado. A ver si se va a pensar que el árbitro está ahí para impedir que le sacudan impunemente. Si los trencillas, insensatamente, decidieran privar a los defensas de ir a por su tibia con ansia cercenadora, mostrando a tal efecto las consiguientes tarjetas, asumiríamos el riesgo de que tomara la costumbre de robar y sacar el balón tan extraordinariamente como lo hace en el segundo, con magistral pase en profundidad a Karim, acompañando al francés hasta el área para ser, por si fuera poco, objeto del penalti que el propio francés transforma. Esto ya no tiene arreglo, sucedió y no tiene marcha atrás. Pero a ver si se va a pensar que puede hacerlo todas las veces que quiera.

Son marchamos de excelencia que hay que corregir ya. Este chico le está saliendo al Madrid demasiado bueno como para merecer que el sistema le cuide. Bajémosle un poco los humos. Con un poco de suerte, otro Maffeo sí alcanzará la notoriedad chunga de la otra cara de la moneda del fútbol.

 

Getty Images.

Otra vez Benzema haciendo lo que le sale de la polla, gritaba desde la banda del Bernabéu el segundo de Setién en el último Clásico antes de la pandemia. Otra vez el Madrid haciendo lo que le sale de la polla, piensa el mundo tras la primera noche del Madrid memorable de verdad en Europa después del coronavirus. Otra vez el Madrid haciendo historia, que como decía Unamuno, es amasar la eternidad, de hacer pensar a Dios. Otra vez el Madrid, después de Zidane. Después de Sergio Ramos. Después, sobre todo, de Cristiano Ronaldo y las cuatro Copas de Europa en cinco años. Otra vez el viejo Madrid, que cuando arranca enajenado, fuera de sí, con toda su historia y toda su leyenda palpitándole febrilmente en las sienes, como un elefante aplasta todo lo que se le pone por delante. El viejo, pesado, inamovible, impasible Madrid, siempre moribundo y siempre letal, la vida en su estado más puro y primitivo: supervivencia, victoria y exterminio, recordándole al mundo todo lo que en el mundo fue, es y se resiste a dejar de ser. El Madrid liquidó al Peseyé en un arrebato de cólera del Antiguo Testamento. Lo fulminó con un rayo jupiterino, lo pisoteó usando su escudo como si fuera la bota de un gigante. Lo destruyó con una exhibición de la quinta esencia de lo que era el fútbol antes, una sublimación de la guerra, agonía y éxtasis, puro tormento de un grupo de futbolistas extraordinarios y agotados: desgastados, secos, pero aún en pie igual que las ruinas orgullosas de una civilización grandiosa que se negara a ser olvidada.

Benzema Rodrygo Camavinga PSG

El Madrid, en verdad, jugó como juegan los dioses antiguos que se niegan a ser olvidados: agarrándose a la luz del crepúsculo como los recuerdos de la infancia se agarran con velcro a la memoria de los hombres. Se escuchó gemir la tierra. No hubo nada racional en la remontada porque fue un delirio animista producto de la fe ilimitada de los madridistas en sí mismos, en la existencia de los milagros, en la fuerza sobrenatural que mueve el mundo y que trasciende los límites aburridos de la razón. Esa fe es tan fuerte que no sólo puede invocar los milagros, sino que también puede hacerlos. Es una fe performativa, una fe taumatúrgica, cuya magia procede de las infinitas horas que pasa y ha pasado el madridista a lo largo de su vida contemplando la eterna niñez de su mar, que es su pasado. El Madrid creyó con la fe de los niños, que son los que heredarán el Reino de los Cielos. Y pudo, y eso que apenas había arañado la lujosa coraza del equipo del jeque en los 150 minutos disputados hasta el 1-1 de Benzema. No le había hecho ni cosquillas y la sensación de impotencia era aún peor que la derrota en sí misma: no hay manera de meterle mano a estos cabrones.

Otra vez el viejo Madrid, que cuando arranca enajenado, fuera de sí, con toda su historia y toda su leyenda palpitándole febrilmente en las sienes, como un elefante aplasta todo lo que se le pone por delante

Ni en París ni en Madrid puso nunca en aprietos a unos tíos que jugaban a otra velocidad, a un ritmo europeo, fuerte, dinámico, siempre adelante, fútbol trepidante que manifestaba la diferencia entre el enlentecido y achacoso fútbol que se hace en España, sudamericanizado y en color sepia, y el fútbol-vértigo que se hace de los Pirineos hacia allá, de colores rabiosos, brillante, en 4K. Pero bajo los pies de Donnarumma se abrió la tierra. Ocurrió justo en esos minutos en los que las eliminatorias miran directamente a los ojos, como el abismo. Se quebró la linealidad del tiempo como deseaba el príncipe idiota de Dostoyevski, sucedió lo inefable, lo que los cronistas no pueden reseñar en sus comentarios, pues pasa tan rápido y sacude tan fuerte como un ataque epiléptico, como una alucinación. El Madrid, que estaba en el pelotón de fusilamiento, le arrancó a Dios un instante de eternidad para serlo todo, y serlo ya. Lo fue. Redujo al PSG a una mota de polvo, lo hizo cabalgando el caballo blanco y negro del día y de la noche, lo hizo con el mazo del destino. Se sucedieron una serie fabulosa de imágenes oníricas: Modric cruzando La Castellana en un corcel blanco, rodeado de orcos azuloscurocasinegro; Alaba y Militao danzando con la muerte en un cable muy fino colgado sobre el techo del mundo; Vinícius aporreando la puerta del destino una y otra vez, hasta romperla; Benzema golpeando el balón en el gol de la victoria con un empeine embetunado con cinco mil años de sabiduría mediterránea. El Madrid sacó el Remington del armario del abuelo, se acercó al porche, tiró la mecedora de una patada y descuajaringó al intruso qatarí metiéndole uno a uno todos sus petrodólares por vía anal. A cartuchazos. Fuera de mi territorio, le escupió a los restos ensangrentados junto a la puerta de entrada. Todas esas imágenes de ensueño reafirman en la convicción de que el Madrid es la única puerta abierta a la otra vida que existe, que es en sí mismo el gran relato español. Pues con un país quebrado y embocando la ruina, en medio de un mundo que está patas arriba, en pleno disparate, todos, grandes y pequeños, se pasaron el día después engolosinándose con esas estampas de felicidad pura y desmesurada que sólo el fútbol es capaz todavía de regalar.

Benzema señala con el dedo PSG

La remontada vino de un lugar ignoto, igual que el viento con el que Cristo comparó a todo aquel que es nacido del Espíritu. El PSG veraneaba despanzurrado en el Bernabéu como un colono inglés en una isla del Pacífico. Arrogante, poderoso, se solazaba como el amo y el señor de un estadio convertido durante una hora en museo del viejo fútbol. Cuando a Mbappé le anularon el segundo gol, el del regate cósmico ronaldesco, la película parecía un thriller de vanguardia, un anuncio del mundo del mañana; el adelanto de la distopía postfutbolística en donde el pasado queda reducido a una sala de espera de tanatorio, aséptica, esterilizada, con un hilo musical narcótico de fondo, paredes blancas y cuadros de paisajes anodinos. La historia, embalsamada en un ataúd, era expuesta para el turismo detrás de una vitrina, ante los ojos espantados del espectador. Se cobraba entrada y había un bar con ginebra sin alcohol y comida vegana. Las visitas podían contemplar las momias del ayer, pero no tocarlas. El que cobraba las entradas era Nasser, por supuesto. Messi y Neymar amenizaban la tarde cantando en playback y en bucle sus grandes éxitos. La tristeza estaba prohibida y los niveles de serotonina estaban regulados por un algoritmo.

El Madrid sacó el Remington del armario del abuelo, se acercó al porche, tiró la mecedora de una patada y descuajaringó al intruso qatarí metiéndole uno a uno todos sus petrodólares por el culo. A cartuchazos

El amo se gustaba sabiéndose al mando, correteaba por el césped de Chamartín mirándose al espejo, se ufanaba preguntando con la mirada el precio de todo, dispuesto a comprarlo, como los chinos que entran en hordas en las galerías Lafayette, con los bolsillos rebosantes de yuanes. Se gustaba el PSG intimidando, acariciando su cabeza nuclear, Mbappé, que apuntaba hacia a Courtois como el misil del Apocalipsis, a sólo un clic de reventar el mundo. Todo tenía un tono irreversible, de predestinación; todo estaba impregnado de resignación, hasta el ambiente del Bernabéu, enfriado por el olor a cloroformo de hospital con el que olía todo desde el 0-1. Hasta que el Madrid, en un instante dilatado hasta la eternidad por Modric y por Benzema, sopló como un huracán desde los confines del tiempo, sin que nadie supiera cómo ni por qué. No hacía falta pues todo estaba ya escrito en el libro del fútbol, ese que con desprecio no se ha querido leer el testaferro del jeque. Que acabara bajando al Bernabéu, desquiciado, comportándose como si estuviera en un reservado del Burj Khalifa o en la embajada saudí de Estambul, dejaba claro cómo de honda había sido la estocada. En media hora el Madrid destruyó el Louvre de Abu Dhabi, limpió como una lluvia catártica las cloacas de la ciudad: se llevó por delante los chándales de Nike, las calzonas de Air Jordan con las que el PSG pretendía conquistar la Copa de Europa remedando a los Chicago Bulls; finiquitó la farsa del Fair Play Financiero, doblegó el momio con el que Ceferin tiene secuestrada la UEFA, puso en evidencia todo el cinismo, toda la hipocresía, toda la mentira sobre la que están construyendo ese gigante de porcelana que es el fútbol del siglo XXI. El Madrid lo embistió con la cólera santa del Quijote, demostrando que no son más que molinillos de viento.

Benzema tercer gol PSG

Fue un delirio. El Madrid era un condenado a muerte que ya había sido balaceado. Le habían vaciado los bolsillos y metido en una caja de pino. Estaban cavando la fosa para enterrarlo. Resucitó como Lázaro para convertir a los incrédulos y arrastrar al mundo en su locura. Había una felicidad general en el mudo del fútbol que trascendía lo puramente madridista. Vi hasta barcelonistas contentos. Menos atléticos, que es gente por lo común muy triste e insatisfecha con la vida, casi todo el mundo celebraba, al menos con una sonrisilla cómplice, la victoria del Madrid. Fue una de esas victorias que cambian las cosas, que se recuerdan pase lo que pase luego, uno de esos partidos que convierten a un buen puñado de niños, que les mete en la sangre el veneno del fútbol y del Real. Un partido para ilustrar la grandeza, que suele ser un concepto etéreo, inasible, igual que la belleza, pero que como esta, es perfectamente identificable cuando uno la tiene delante. El Madrid, la antigualla, la Europa museificada, lo obsoleto, tumbó a lo moderno, a lo groseramente contemporáneo, que es un PSG epítome del plastic club. No sólo fue el hecho de darle la vuelta a un marcador adverso sino la manera de hacerlo, todo lo que tuvo de fulgurante, de inesperado, de brutal. L´Equipe sólo encontró esa palabra para describirlo en el calor de lo inmediato: irrationnel. El Madrid blandió la espada flamígera de la justicia, se erigió en arcángel y acabó con esa cosa luciferina que tiene el PSG de Qatar. No podía ser otro sino el Madrid, que es el que representa la majestuosidad del fútbol amenazada por esa plastificación globalista de la que el Chelsea de Abramovich fue la punta de lanza y de la que el PSG es la estación final.

El Madrid lo embistió con la cólera santa del Quijote, demostrando que no son más que molinillos de viento

Tampoco podía ser de otra manera, ni en otra competición que no fuera la Copa de Europa. Con media hora de fútbol caótico y anarquista, pasional, completamente taurino, con un arrebato místico, el viejo rey fulminó a la agencia de publicidad y de relaciones públicas de una teocracia islámica en uno de los templos sagrados de este juego inventado por los ingleses hace ya casi dos siglos. La victoria del Madrid fue un recordatorio de que todavía existen certezas que sólo el tiempo podrá demoler, pero no el dinero. Cada uno es hijo de sus obras, dijo Cervantes. El Madrid ofreció un ejemplo de las suyas, de las más bellas, un botón de muestra de hasta dónde puede llegar un grupo de individuos que se afirman a sí mismos en una identidad que acude a rescatarlos como la luz de un faro en medio de una tempestad. El PSG sólo es hijo de su dinero, está hecho para blanquear un régimen esclavista, el día que pongan sus manos sucias de azul petróleo sobre el grial plateado de la Coupe des Clubs Champions Européens será un día negro para Occidente, el día en que todas sus claudicaciones y todas sus servidumbres al oro negro arábigo cristalizarán en la humillación televisada para todo el universo. Como en su momento Berlusconi en el Milan, como luego Abramovich en el Chelsea, como siempre el Bayern, todo el ingente capital invertido allí tiene como motivación inconsciente emular al Madrid, replicar sus éxitos, intentar de alguna manera comprar ese halo que como decía al final del partido el narrador de una televisión inglesa “se transmite de generación en generación”. De momento la Copa de Europa sigue siendo lo más grande que ha parido la cuna de la civilización occidental desde 1945. Los tres goles de Benzema preservan intacto el núcleo de su pureza, ese himen que cuando se rompa quién sabe hacia qué mundo soez nos conducirá. ¿Y qué es la Copa de Europa sino el soliloquio de un viejo español, el Madrid, que no quiere morirse?

 

Getty Images.

Canallesco, vergonzante, infame, deplorable, deleznable. Así calificó Alberto Cosín el arbitraje de Sánchez Martínez —y de su cómplice en el VAR, Medié Jiménez— en la crónica arbitral del Mallorca, 0 – Real Madrid, 3. Y no exageró ni un ápice. La ineptitud habitual de los colegiados asignados a los encuentros del Real Madrid no solo afectó ayer al apartado disciplinario, sino que además tuvo como consecuencia la lesión de Rodrygo, fruto de la incapacidad de Sánchez Martínez para dirigir y controlar un encuentro de fútbol de la Primera División española. Recordemos que es el mismo colegiado que hace pocas fechas y ante un codazo de Albiol en el área a Vinícius resolvió la jugada advirtiendo al defensor del Villarreal: “Raúl, te la has jugado mucho. Solo te aviso, ten cuidado”.

La permisividad de Sánchez Martínez con los futbolistas del Mallorca propició que estos elevasen el tono de sus entradas hasta que una de ellas, la de Raíllo a Rodrygo, lesionó a un futbolista del Real Madrid. Los hechos son irrefutables, el futbolista del Mallorca golpea de manera criminal al brasileño y este ha de ser retirado en volandas porque no pudo siquiera abandonar el terreno de juego por su propio pie. Hizo falta una acción de esta gravedad para que el colegiado mostrase tarjeta amarilla. Sin embargo, el agresor, Raíllo, realizó las siguientes declaraciones:

Rodrygo lesionado en volandas

Queridos lectores, si nos disculpáis, realizaremos un inciso en este Portanálisis para dirigirnos a Raíllo, futbolista del Mallorca que lesionó a Rodrygo.

Raíllo, no intentes negar la evidencia documental de las imágenes, no te hagas más daño. Tu entrada canalla lesionó a un compañero de profesión y en lugar de pedir disculpas ofendes a la inteligencia afirmando que la falta es de Rodrygo (el lesionado), y además sueltas el disparate de que si vistes de blanco el criterio es diferente. Solo a modo de ejemplo, vamos a mostrarte unas imágenes (qué manía tenemos con mostrar imágenes como prueba de la realidad) del mismo partido de ayer y luego nos vuelves a hablar de lo del criterio diferente. Atiende, Raíllo:

Entrada asesina Maffeo a Vinícius

El criterio diferente con el Madrid al que tu aludes no es tal, sino al revés. ¿O tal vez te refieres a que la entrada criminal de Maffeo sobre Vinícius debió saldarse no con amarilla para Vini, sino con roja?

Seguimos con vosotros.

Aclaramos que hemos puesto imágenes en movimiento de la tarascada a Vini porque en Movistar se quejaron al finalizar el partido del peligro que tienen las fotografías por WhatsApp (las fotografías, no las patadas, ojo) a la hora de juzgar las entradas porque al no apreciarse la jugada en movimiento se pierde el contexto de la misma. Pues bien, aquí está la imagen en movimiento. Precisamente Guille Uzquiano opinaba así en Movistar del plantillazo de Maffeo a Vinícius tras ver la jugada en movimiento: "Sí, sí, puede que le toque. Es que son faltas normales de los contactos cuando vas al balón, es casi imposible llevártelo limpio, siempre luego hay un contacto posterior con el jugador". No añadimos ni quitamos nada, simplemente son sus palabras literales. A nosotros, lo que nos parece peligroso no es juzgar lo bien o mal arbitrada que está una jugada basándose en una fotografía recibida por WhatsApp, sino las entradas que lesionan a compañeros de profesión provocadas por la dejación de funciones arbitral.

Poco después, Raíllo aclaró sus palabras y si bien reconoce que la entrada es más fuerte de lo que pensaba, remata la faena admitiendo que había dicho lo anterior por meter un poco de picardía (sic). Cada uno actúa y habla según sus capacidades.

Picardía Raíllo

Por si no fuera suficiente para Vinícius la agresión física de Maffeo, también tuvo que soportar cánticos racistas de parte de la afición del Mallorca. Ya sabéis lo que va a ocurrir, ¿verdad? Nada. Exacto. Como dice Tomás Guasch, "un negro del Madrid es menos negro". Al Madrid le agredieron en Mallorca, lesionaron a un jugador, estuvieron a punto de lesionar a otro y además tuvo que aguantar insultos racistas. Aplica aquello de además de meretriz, aporto el lecho.

Racismo Mallorca Vinícius

Más allá del arbitraje funesto y lisérgico de Sánchez Martínez y Medié Jiménez, y pese al mismo, el Madrid dio un nuevo golpe en la mesa, ganó al Mallorca por 0 goles a 3 y aumentó la distancia con el Sevilla a 10 puntos a falta de 10 partidos, como resalta Marca en su portada de hoy.
Portada Marca

Marca también dedica un recuadrito al límite salarial del Barça: menos 144 millones de euros. 739 millones a favor es el del Madrid. Ahí es nada. Con lo cual tendrá que seguir recurriendo a la regla 1-4 para poder inscribir futbolistas. O al menos así debería ser, pero mucho nos tememos que o bien la Liga vuelve a dispensarles un trato de favor o bien el club de Laporta encuentra un subterfugio de la ley. O ambas cosas, que quizá sea lo más probable.

portada sport 15 03

Para Sport no aplica problema económico culé alguno y asegura en su portada que a pesar del límite salarial negativo de 144 millones, el Barça fichará a una estrella en verano. Ilustra su afirmación con fotografías de Erling Haaland, Lewandowski y Salah. ¿Y por qué a Sport no le preocupa el cumplimiento del Fair Play económico? Porque la experiencia le lleva a pensar que el Barça está por encima de él y finalmente encontrarán la manera para que pueda fichar lo que quiera. No se esconden.

Nos despedimos con el deseo de una pronta recuperación de Rodrygo, Benzema y Mendy y con la esperanza, tal vez vana, de que no se vuelva a repetir una cacicada y una encerrona como la sufrida ayer por el Madrid en Mallorca con la connivencia de Sánchez Martínez y Medie Jiménez. Os dejamos con las portadas de As y Mundo Deportivo.

Pasad un buen día.

Portada As Portada Mundo Deportivo

 

Arbitró José María Sánchez Martínez del Comité murciano. En el VAR estuvo Medié Jiménez.

Asistimos en Mallorca a un arbitraje canallesco, vergonzante, infame y deplorable. Un arbitraje de nevera y no de semanas, sino de meses o descenso por ineptitud. Sánchez Martínez hizo el ridículo ante millones de ojos que se indignaban con su labor.

Al cuadro local, en connivencia con Medié Jiménez, le perdonó dos expulsiones por entradas terroríficas de Maffeo y Raíllo. En la primera Vinícius salió por su propio pie y eso que no decretó ni falta, pero Rodrygo en la segunda no tuvo esa suerte. El cazador siguió en el campo y en zona mixta tuvo la indecencia de decir que era falta del brasileño.

A todo ese esperpento se suma la cantidad de faltas que dejó de pitar cuando caía un jugador merengue. Si iba de rojo, no tenía dudas en hacer sonar el silbato. También es necesario comentar la doble vara de medir cuando advertía a los bermellones (pasó en dos ocasiones con Maffeo y Dani Rodríguez) y desenfundaba amarillas a la primera de cambio a los madridistas.

Los amonestados fueron Valverde por una acción ante Kubo, Vinícius y Ángel por encararse, Lucas por derribar a Kubo, Ancelotti por protestar, Raíllo por la mencionada entrada a Rodrygo y Maffeo por quejarse del claro penalti a Vinícius de Oliván por empujón en el 75'. El lateral del Mallorca se pudo ir expulsado otra vez por su dura patada a Camavinga en el descuento, pero el murciano no le sacó la segunda y volvió a perdonarle. Incomprensible y execrable todo.

Sánchez Martínez, DELEZNABLE.

 

Getty Images.

Courtois: 6,5. Para con suficiencia.

Lucas: 6. Cumplió con su papel sin problemas.

Nacho: 6. Hizo un buen partido y no dio concesiones.

Alaba: 6. Lideró la defensa sin Militao.

Mendy: 6. Estuvo sólido en defensa. Preocupa su lesión.

Casemiro: 5. Se la jugó mucho con la tarjeta.

Valverde: 6. Más gris que ante el PSG, pero su robo abrió el marcador.

Kroos: 6,5. Muy importante en las fases de dominio.

Rodrygo: 6. Se marchó lesionado después de hacer un partido correcto.

Vinicius: 8. Condiciona al rival hasta el extremo. Gol y forzó un penalti.

Benzema: 8,5. Doblete y asistencia a Vinicius. Está de dulce y por eso su lesión sería muy grave.

Carvajal: 5. No entró demasiado fino, pero sin incidencia.

Marcelo: 6. Asistencia y una buena acción defensiva.

Camavinga: 6. Su entrada le suele sentar bien al equipo.

Modric: 5,5. No necesitó hacer demasiado dado lo enfocado que estaba el partido.

Asensio: 5. Sin mucha relevancia ni tiempo para tenerla.

Ancelotti: 6. Rotaciones lógicas y cambios adecuados. Fue a por el partido desde el inicio.

 

Getty Images.

Ancelotti ordenó rotaciones bastante lógicas para el choque frente al Mallorca. Ante la baja de última hora de Militao por gripe, Nacho fue la opción escogida para hacer pareja de centrales con Alaba. Además de ello, Valverde daba un respiro a Modric y Rodrygo permitía rotar a Asensio. También Lucas Vázquez dio descanso a Carvajal en el lateral derecho del equipo blanco.

El Madrid salió muy mandón, dispuesto a imponer su ritmo de juego desde el principio. La primera gran ocasión del partido fue para Benzema, que definió muy bien tras asistencia de Vinícius, pero Rico se mostró muy acertado. También Mendy estuvo a punto de sorprender al exportero del Sevilla en la siguiente jugada. El Mallorca respondió con una buena ocasión de Muriqui, que golpeó un buen centro de primeras, pero su disparo se marchó fuera por poco. El partido estaba divertido.

Los siguientes minutos fueron algo más anodinos y no hubo otro acercamiento a portería hasta el minuto 28 a través de un disparo de Kroos. El mejor estaba siendo Vinícius agitando todo.

En el 34’ Maffeo disparó al palo después de una jugada en la que Nacho hizo un corte casi al límite. Ocasión muy clara del Mallorca. El Madrid respondió en el minuto 42 con una genialidad de Benzema que cedió de tacón a Vinícius. El disparo del brasileño lo bloqueó Maffeo in extremis. Al minuto siguiente, en una gran jugada, Vinícius le hizo llegar el balón a Alaba, que no marcó de milagro. Los últimos minutos de la primera parte dejaron a un Madrid dominante al qué desagradó que llegase el descanso.

Vinícius gol Mallorca

El segundo periodo amaneció parecido al primer tiempo en cuanto al dominio blanco. En el 54’, el Madrid robó arriba a través de Valverde. Benzema asistió a Vinícius que definió a la perfección entre las piernas de Rico. 0-1.

En el minuto 60, Casemiro —que se libró de milagro de la tarjeta que le hubiera hecho perderse el Clásico—, y Valverde dejaron su sitio a Camavinga y Modric. Poco después salieron Carvajal por Lucas y Asensio por un dolorido Rodrygo que se retiró en camilla. La entrada recibida por Rodrygo estuvo al límite de la expulsión.

Rodrygo lesionado Mallorca

En el 74’, Vinicius hizo una gran recuperación de balón, cedió a Benzema que realizó una jugada magistral para devolvérsela a Vinicius, quien fue derribado en el área. Benzema no falló el penalti. 0-2. Poco después Mendy se tiró al suelo lesionado, preocupando a todos los madridistas. Marcelo le sustituyó. La entrada del lateral brasileño fue muy buena ya que asistió en seguida a Benzema con un excelente centro. 0-3. La victoria ya era clara, pero las lesiones dejaban unas sensaciones agridulces: Benzema también cojeaba tras su gol. Se tuvo que marchar del campo dejando al Madrid con 10.

Hasta el final sólo hubo algún intento del Mallorca desbaratado por Courtois. 0-3, victoria importante para la consecución del título de Liga. El Sevilla ya está a diez puntos. Espera el Barça el domingo con la preocupación de los tres lesionados.

 

Getty Images.

Messi no aguanta más en el PSG, quiere volver al Barça. Los pitos del domingo en el Parque de los Príncipes fueron la gota que colmó el vaso de la paciencia del argentino que, herido en su orgullo, corrió a llamar a su padre nada más concluir el encuentro. La conversación transcurrió en estos términos:

—Viejo, sacame de aquí. Estos boludos del PSG me pitan, llevame a casa, al Barça.

—No seas pelotudo, nene. ¿Tú sabés el quilombo que me vas a buscar con los tipos estos del petróleo? ¿Sabés cuántos mangos nos pagan para que ahora digas que te vas a los pocos meses de llegar porque te abuchean? Tú aguanta, cogemos la guita y cuando se den cuenta del pufo que les metimos y nos echen ya tendrás tiempo de volver donde quieras.

—Pero no me respetan, me juzgan por mi rendimiento, no por lo que realicé hace años en el Barça, es de locos, ¿viste? Lo dicen todos, que no tienen memoria, lo ha dicho Luis Suárez y Cesc y los amigos periodistas de allá.

Andate, boludo, ¿y qué querés, que te besen los hinchas del París? Si jugás andando.

Messi andando

—Quiero que me aplaudan, para eso vine. Quiero que me ovacionen como a Mbappé, ¿acaso no saben quién soy? Que aprendan de los pibes del Balón de Oro, ellos sí valoran mi magnífico estado de forma, de hecho, recién me lo dieron, por algo será.

—Hijo, creo que estás equivocado, Kylian se ganó el reconocimiento en el campo, y tú de momento…

—Yo le marqué tres goles al Almería en noviembre de 2010.

—Ya, pero…

—Ya sé lo que me vas a decir, papá, que hace mucho. Pero hice otro hat trick frente al Leganés en 2018. Ayer, como quien dice. Ah, se me olvidaba, y en Europa también, otros tres le metí al Opel Corsa… no, perdón, al Apoel Nicosia. Fue en Champions, en 2014. Mira, lo llevo todo aquí apuntadico en esta libretica de Peppa Pig que me regaló Víctor Lozano, junto a los elogios del Lobo Carrasco y Jorge D'Alessandro, ¿ves?

—Independientemente de eso, Leo, si volvés al Barça, ¿cómo te van a pagar, en acciones de la compañía de telégrafos? Tienen un límite salarial de menos 144 millones de euros. Tendrías que poner tú mismo el dinero para regresar.

En el PSG me juzgan por mi rendimiento, no por lo que realicé hace años en el Barça, es de locos, ¿viste?

—Pues pago, le lleno el depósito al cortacésped de Xavi, le compro aceite de girasol a Riqui Puig, le pago la factura de la luz de Dembélé si hace falta. Aunque seguro que no es necesario, las normas económicas de la Liga son para los demás, no para el Barça, que es más que un club. Es que echo de menos el entorno azulgrana, echo de menos a Hernández Hernández, esos penaltis, esas expulsiones del rival cuando querían quitarme mi pelota. Echo de menos poder dar balonazos al público del Bernabéu sin consecuencias, aquí no tengo impunidad. Echo de menos que me venga a buscar Guardiola cuando no iba a entrenar porque estaba enfadado. Aquí tengo menos privilegios, no es justo. Es que ni siquiera organizan otra Copa de América ahora para que la vuelva a ganar.

Jorge Messi removió cielo con tierra durante la tarde-noche de ayer y toda la mañana de hoy para dar gusto a su hijo. El plácet del entorno azulgrana a la vuelta de Messi lo obtuvo sin esfuerzo al tratarse de un ecosistema endogámico sin capacidad crítica ni la más mínima curiosidad por escuchar opiniones ajenas a la suya.

Tebas tampoco objetó problema alguno, el máximo mandatario de la Liga les instó a firmar un contrato como los de Ferran y Aubameyang, de esos que los escrupulosos tildan como fraude de ley, y asunto arreglado.

Pero finalmente la vuelta de Messi al Barça no será posible, y el culpable es Laporta. El presidente culé argumentó que con la movilidad de Messi ya tienen a su maniquí y les sale más económico.

Laporta abraza maniquí Messi

Getty Images.

Pirri, Four Four y ojito: el clásico puede aplazarse

 

Alegría fue la del miércoles y dos días después cuando el inmenso Pirri cumplió los 77. Del 3-1 aquel quiero añadir que se me aparecieron Pirri y mi señora madre que debió montar un gran pollo en el cielo, tanto que todavía debe continuar.

Madridista como pocas, fue una de las no sé, veinte, cuarenta mujeres que estuvieron en la inauguración del Bernabéu en el 47, la Carmela. En el 51 se trasladó a Barcelona, cosas que tienen las bodas, y se llevó a Molowny bajo el brazo. Luego fue incorporando a los clásicos, claro.

En estas irrumpió Pirri y cuando llegaba una dificultad me decía: Pirri, piensa qué haría Pirri. Valía para todo. Pirri hincaría los codos en los libros. Pirri no pondría un problema en acompañar a la abuela al economato y cargar litros de aceite. Pirri no se quejaría de que llovía a cántaros y se iría al colegio, saltarín y con su paragüitas. De Pirri decía: “¡Eso es un tío!” Mi padre, culé, silbaba…

Pirri

Modric. Cuando Modric se la robó a Neymar y galopó de aquella manera fue Modric y fue también Pirri, el capitán, el doctor Martínez, el tío que también se cruzó el Bernabéu, y mil veces, saliendo de atrás y devorado metros sin que nadie lo detuviera. A veces, con el brazo roto. O la clavícula. O con fiebre tifoidea. Le puse un mensaje. Felicidades, Pepe. Un abrazo fuerte. Mi madre no me habría perdonado el descuido. Sí, sí. Vi a Modric y vi a Pirri. El Madrid y la energía. Ni se crea… Se transforma. Modric en Pirri, en su espíritu, su valor, su categoría, todo eso.

Cuando Modric se la robó a Neymar y galopó de aquella manera fue Modric y fue también Pirri, el capitán, el doctor Martínez

El otro golpe de las últimas horas lo dio la revista inglesa ‘Four Four Two’, 4-4-2 vamos. Dicen que Courtois no está entre los diez mejores porteros del mundo. Me hace gracia. Puede incluso que me suscriba. Se trata de otro grupo que pontifica sobre qué es jugar bien, qué respetar el fútbol, todas esas cosas.

Otro coñazo, pero con gracia en esto. Lo pensarán o no, lo de Courtois digo, pero estamos ante unos tíos capaces de cuestionar a un futbolista. Para el resto de iluminatis todos son buenos, buenísimos o directamente cracks. Pedri es mejor que Iniesta. Neymar, Messi, ¡Verratti! No, el Madrid no puede eliminar al PSG. Imposible. ¡Ah la Liga italiana, lo que ha mejorado! ¿Y el entrenador del Copenhague? Un adelantado. Todos son fenómenos. Por eso celebro que unos tíos se atrevan a decir que un futbolista no está entre los diez mejores en lo suyo. El fútbol Heidi pasmado. Una alegría. Magnífica boutade.

Penalti Courtois Messi

Y bueno, sí. Ruido hay y me parece inevitable, pero oficial no hay nada: el Madrid puede pedir el aplazamiento del clásico. La cosa es que después del gran triunfo del Barça sobre Osasuna, anunciado tras su magnífica segunda parte, sin suerte, ante el Galatasaray, y las reacciones de la mayoría de analistas —en resumen, el Barça es el que mejor juega, entiendo que aquí pero puede que se refieran también a Europa y al mundo— el Madrid busca una vía de escape. La prevención es un gran invento.

¿Cómo y por qué se puede pedir un aplazamiento? En este caso, por pánico insuperable. No veo yo gran diferencia entre 13/15 bajas por Covid y una epidemia de terror paralizante en un grupo de tíos incapaces de enfrentarse a su tarea.

Volviendo al guasap. Modric, a Ancelotti, anoche.

—Míster, no he dormido. Ni Toni (Kroos, obviamente). Alaba ha dado cabezadas en una silla, una fijación el tío… Vinicius y Valverde lo han hecho con la luz dada y ya sabe cómo está la luz.

El Madrid puede pedir el aplazamiento del clásico por pánico insuperable al Barça

Carletto se ha alarmado. Espera que como el partido de hoy es a las nueve puedan echarse una buena siesta, pero ya veremos. Por lo que cuentan hubieran pedido ya el aplazamiento esta noche, pero conscientes de que hubiese sido muy precipitado han decidido jugar y pedir a su equipo de expertos un informe pensando en lo del domingo.

Aplazamiento. ¿La Liga? Difícil papeleta la suya, claro. El calendario está justito, culpa del Madrid por cierto. Va y se le ocurre tumbar al PSG con lo que no libera una fecha. ¿El Barça? Bueno, él no tiene problema. Es el mejor y no le importaría jugar tres partidos en una semana, cuatro o cinco. No, aquí el que no colabora es el Madrid y, encima, tiene pánico. Muy respetable, ¿eh? No sé. A ver los acontecimientos. Pero vamos, ya y pase lo que pase, el Madrid habría bien firmando el empate.

La foto: Iker, de incógnito

Fue uno de los gags del 3-1. En la grada, mascarilla y gorra al canto, estuvo El Santo. Vivió su primera remontada como hincha, nadie le reconoció cuentan. Con los amigos, como se viven estas cosas.

Iker Casillas de incógnito

Cristiano insaciable

Tres goles al Tottenham. Máximo goleador histórico de selecciones, de la Eurocopa, de la Champions y del Real Madrid. 807 se le contabilizan. Mañana Cristiano vs Atleti. Ese es el partido.

Cristiano insaciable

Lío en Vallecas

Se quejaron Sevilla y Rayo. Los entiendo. Un día pitan blanco, negro al otro. En la queja rayista, una confirmación: agarrar a un tío del cuelo en el área e impedir que intente rematar ya no es penalti. Pedagógico.

Muy buenos días. Lo primero que corresponde hacer en el portanálisis de hoy, en aras de la caballerosidad que nos inculcaron nuestros padres, es felicitar al FC Barcelona Femenino por proclamarse campeón de Liga precisamente ante el Real Madrid. El equipo de Toril fue aniquilado por las azulgranas, el mejor equipo no solo de España sino de toda Europa, de largo y con arreglo a cualquier parámetro que se establezca. 5-0 es marcador que lo dice todo y ante el cual es imposible oponer argumento alguno.

El que se diera una victoria amplia de las culés entraba dentro de lo esperado, pero hay una inevitable decepción por cuanto creíamos haber estrechado la distancia futbolística con ellas más de lo que indican estos durísimos guarismos. Se precisa la apertura de un proceso de reflexión interna en ese sentido. El indudable buen papel de la sección femenina blanca, que en dos años de existencia ya es subcampeón de Liga y se desenvuelve con soltura en Champions, no es óbice para analizar las gestiones que deban llevarse a cabo para recortar el margen con las campeonas. Tras aplaudir sin reservas lo logrado en tan corto tiempo, corresponde ir poniendo las piedras para edificar un proyecto que pueda mirar a la cara al de las adversarias catalanas. Esa y no otra es la indesmayable exigencia que acarrea ser el Real Madrid.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo divide su portada en dos partes desiguales, con muy mejorable criterio estético, para dar la importancia que no negamos merezca el éxito de sus jugadoras, reservando un frontispicio menor para la victoria liguera de los varones ante el Osasuna, por 4-0, en un encuentro con poca historia. Lo que sí tuvo historia ayer en el ámbito blaugrana fueron las declaraciones realizadas por Jan Laporta, quien reculó de manera harto jocosa respecto a anteriores manifestaciones sobre Haaland, en las que se mostraba optimista en cuanto a la opción de vestir de azulgrana al crack nórdico. Parece que, después de todo, no se va a fichar al noruego, y así lo reconoció el bueno de Jan en declaraciones en el descanso del partido de las chicas.

Oh. Qué sorpresa. ¿A qué se deberá tan brusco golpe de timón? ¿Acaso Xavi, el guardián de las esencias, ha decidido que Haaland no es buen candidato a lucir el 9 en sus filas, por cuanto acarrea problemas de manejo del balón al no haber sido formado en La Masía? Reíd, reíd, que eso mismo dijo sobre Araujo el otro día.

Xavi Araujo supremacismo

¿Será por esto? ¿Por ventura habrá comprendido el mejor jardiner del mundo que no es Erling flor deseable, al no haber brotado en su vergel sino en lejanas tierras infieles? ¿Será que, como le sucede al pobre Araujo, no se trata de un ADN puro, y que hay mezcla indeseable de células en los fluidos corporales del rubiales (no confundir con el presidente de la RFEF)? ¿Sucederá tal vez que Haaland se ha revelado indeseable en función de las sacrosantas reglas del supremacismo tiquitaquesco?

La Galerna ha investigado y no. No es por eso. Resulta (pasmaos, almas de cántaro) que Erling Haaland no cobra en corticoles autodeterministas ni en esencias de sardana, sino en cash, puro y duro, o en su defecto por transferencia bancaria. Y que pretende además cobrar una cantidad de dinero alta a trueque de sus servicios balompédicos. Habrase visto. A la regla infalible recientemente expuesta por el Jardiner (“No conozco futbolista que no quiera jugar en el Barça”) se ha opuesto el vil metal, con sus repugnantes servidumbres. Quién iba a decir que alguien querría ingresar dinero por jugar en el Barça, lo cual es la felicidad absoluta, un perpetuamente dichoso contigo-pan-y-cebolla a mayor gloria del derecho a decidir del pueblo catalán. Muy mal, Erling. ¿No cabe un resto de romanticismo independentista en tu fenicio corazón? Si no es así, no mereces jugar en Can Barça, Erling. Con tu pan (y algo más que cebolla) te lo comas, Erling. Peor para ti. Nosotros habíamos anunciado ya que te venías porque a esta gente hay que ilusionarla. La pregunta es: si ellos compran nuestra propaganda, ¿qué te costaría comprarla a ti, pedazo de traidor?

Curiosamente, no vemos resto alguna de las declaraciones-bajonazo de Laporta, que son la auténtica noticia culé del día, en la portada de Mundo Deportivo. Repasadla con nosotros. ¿Veis algo? Claro que no, chicos, ¿acaso alguna vez habéis visto a alguien hacer propaganda de cosas chungas? Les ha venido Dios a ver (no d10s, que está en horas bajas, abucheado en París) con la Liga de las chicas y la rotunda victoria ante Osasuna, porque de lo contrario habría que haber pinchado el globo de Erling Haaland con luz y taquígrafos.

Portada Sport

En la primera plana de Sport sí que encontramos, en cambio, algo sobre Haaland, aunque hay que buscarlo con microscopio. Aquí sí hay alguien que se atreve a hablar sobre el gatillazo noruego. Se trata de Rubén Uría, cuyo artículo se anuncia en pequeñito en el frontispicio, bajo el título “El suflé de Haaland”.

El suflé de Haaland

Laporta, optimista incorregible, sabe que su deber es deshinchar el globo. Una retirada a tiempo es una victoria. Mejor tener los pies en la tierra que seguir alimentando la cuenta de la lechera. Ahora mismo, el club no está para embarcarse en subastas que no puede pagar y guerras que no puede ganar. Mejor bajar el suflé ahora que un bofetón en junio. El pasado dice que al Barça le va mejor fabricar Balones de Oro que comprarlos. El presente, que hay que cuidar a los de casa. Y el futuro, que hay que dejar trabajar a Mateu”.

Nos parece, para empezar, muy loable esa postrera referencia a Mateu Lahoz como uno de los garantes de un futuro brillante para el Barça, a quien “hay que dejar trabajar”. Pero no es solo Mateu, Rubén, es todo el colectivo arbitral. No hay por qué personalizar en el trencilla valenciano.

En cuanto a lo del suflé, bien por atreverse siquiera a mencionarlo, pero lo de “Una retirada a tiempo es una victoria” nos hace sonreír en esta mañana lluviosa. Gracias, Rubén. Un cierto criticismo con el “optimista incorregible” que ha hinchado artificialmente el suflé, jugando así con las ilusiones del soci, no habría estado de más.

Portada As

As opta por ofrecer los principales honores de portada para Vinicius Jr. y para Takefusa Kubo, a quien identifica con el “futuro” mientras Vini sería el “presente”. No está mal tirado. Hoy se verán las caras en Mallorca, en un encuentro decisivo para el Madrid, que puede elevar a diez los puntos de ventaja sobre su inmediato perseguidor, el Sevilla, que empató con el Rayo. Es un partido crucial para ganar tranquilidad de cara al título de Liga, y poder de este modo manejar las piezas entre Liga y Champions con mayor desahogo. Diez puntos de renta no serían definitivos, pero sí muy significativos. Es así que toca descender de las nubes de euforia post-PSG para volver al campeonato local, con sus canchas plagadas de minas en forma de patadas impunes, sus realizadores de televisión parciales y sus sanchezmartíneces correspondientes (¿no le decíamos antes a Rubén que Mateu no es el único?). Sí, amigos, nos pita Sánchez-te-la-has-jugado-mucho-Albiol-Martínez, y los caballos enfermos de cólera relinchan a lo lejos.

Esta noche hay que ganar. No hay otra.

No nos queremos despedir sin felicitar efusivamente a la Selección Española de Rugby, clasificada para la Copa del Mundo, que ocupa la parte central de la portada de Marca.

Pasad un buen día.

Portada Marca

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram