No, no vi el partido. En directo, digo. A las cinco de la mañana te puede levantar una de Rocco Siffredi, primera etapa puestos a elegir. Pero no un partido en Las Vegas, Nevada. Jo. Ellos en Nevada y nosotros aquí, a 40 grados. El cachondeo químicamente puro.
Lo vi después y sí, también ganó el Barça por 0-1. Como la última vez fue 0-4 cabe considerar que el Madrid mejoró: ojo. Me llamaron la atención dos cosas. Una, las patadas que dieron los artistas de Xavi. Otra, lo rápidos y frescos que salieron.
En materia de trompadas, Alba y Busquets se pusieron al mando nada menos que contra Vinicius y Modric. Hombre, pegarle a Modric en un partido de pretemporada es de muy mal gusto. El Liverpool, grande de Europa, no le pegó ni en París, final de la Champions. Se diga lo que se diga, hay clases. Tampoco recuerdo que lo hicieran Inter, PSG, Chelsea o City. Ni Bayern y Juve en su día. Tampoco el Atleti.
Del Barça me llamaron la atención dos cosas. Una, las patadas que dieron los artistas de Xavi. Otra, lo rápidos y frescos que salieron
Vinicius también fue sacudido a conciencia. Debía pagar su osadía aquella que fue meter el gol del triunfo de la 14. Sería eso, sí. Fue tremendo. No sé, pasa el tiempo y las imágenes se difuminan, pero no recuerdo partido oficial en el que le atizaran así.
Llamó la atención tratándose del momento que era, pero ya se sabe que el estilo tiene estas cosas. La diferencia con el Madrid fue abismal. Militao vio desmarcado a un paisano, Raphinha, y le dio el mejor pase del Barça en el partido que el tío aprovechó para meter un golazo. Le dio un pase, no una patada. En fin.
Capitanes desde tiempos inmemoriales de la nave culé que son, Alba y Busquets decidieron explicar personalmente a los nuevos, y a los que vendrán y quizá estaban viendo la cosa por la tele, que al Madrid hay que zumbarle también en verano. Sí, sí. Que se tomaron la cosa en serio lo confirmó después que jóvenes tipo Nico fingieron como si el partido fuera a vida o muerte. Son como niños.
También me sorprendió, decía, lo mucho que corrió el Barça, lo rápido de piernas que estuvo mucha primera parte. Luego, entre cambios y demás, ya sabemos que la cosa se embolica. Fue un Barça mandón y decidido. El hambre, la ganas de enterrar su reciente pasado ayudan.
¿Mejor que el de hace un año? Lógico: empeorarlo era imposible. Ha fichado como un millonario además. Le tiene que lucir, carallo. Pero sí, salió tipo mes de octubre, imagino que la gran carga de trabajo física la iniciará esta semana una vez logró lo importante: ganarle al Madrid. Que sabía, el Barça y el mundo, que se presentaría así, a su aire: los campeones tienen estas cosas, van a lo suyo. No fue el azulgrana un equipo de finales de julio, fue ‘sospendente’ que diría Núñez.
Sí vi el Madrid que esperaba y espero ver en los amistosos que le restan hasta el estreno oficial en Helsinki frente al Eintracht. Un equipo para un 24 de julio. No más
Sí vi el Madrid que esperaba y espero ver en los amistosos que le restan hasta el estreno oficial en Helsinki frente al Eintracht. Pesado de piernas, luego de ideas. Dando pasitos. En pleno esfuerzo tras las vacaciones, en línea de lo que había explicado el gran Pintus. Un equipo para un 24 de julio. No más.
Y lo que vi me gustó. No entro en que faltaba Benzema, y Carvajal, y asuntos como la posición de Rüdiger y tal que sepultan la realidad: el Madrid disputó un partido de pretemporada, el primero por más señas. Vi una tropa con un tremendo potencial que cumplió la primera cita del calendario.
En Nevada y frente al Barça. De haber vuelto a Cabeza de Manzaneda, los viejos tiempos, y de rival los veteranos de mi Ferreira de Pantón, su plan de partido habría sido el mismo. Medio Madrid. O menos. Y acabó sin lesionados. Visto lo visto, una suerte. Sigamos.
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Ayer en Estados Unidos se jugaron de forma casi simultánea dos importantes partidos. Uno de ellos en Las Vegas, la ciudad del pecado, entre el Real Madrid y el FC Barcelona. El otro en Kansas City, Missouri, la ciudad de la barbacoa, que enfrentó al equipo local contra Los Ángeles Football Club.
Como aprecio mi salud mental trato de evitar ver partidos en los que juegue Sergio Busquets. Por otro lado, mi misión aquí es cubrir al LAFC. Así que en vez de ir a Las Vegas a beber champán en el escote de una stripper y a ver al 14 veces campeón de Europa hacer el cabra, me tocó ir como reportero a Kansas City. Para que luego digan que no me sacrifico por mi trabajo.
A Kansas la llaman el París de los Llanos porque tiene muchos bulevares. Cuando un lugar es el “algo” de “algo” en realidad es el “nada” de “nada”, como dijo Lisa Simpson. Otro punto en común que tiene Kansas con la capital francesa es que en París está la torre Eiffel y en Kansas City la pelota de bádminton más grande del mundo. Ambos son elementos perfectamente inútiles. “Mi restaurante favorito de París es el que está en lo alto de la torre Eiffel —dijo Sartre una vez—, porque es el único de todo París desde el que no se ve la torre Eiffel.” Es probable que en lo alto de la pelota de bádminton más grande del mundo de Kansas City haya un restaurante de barbacoa, pues es la ciudad que posee mayor número de estos locales por habitante de todo Estados Unidos.
El entrenador del Sporting de Kansas es Peter Vermes, que ostenta el récord de ser el primer deportista en ganar una liga MLS como jugador y otra como entrenador para el mismo equipo. Podría decirse, desde el más hondo respeto, que Peter Vermes es a Zinedine Zidane lo que la pelota de bádminton más grande del mundo es a la Torre Eiffel.
Como aprecio mi salud mental trato de evitar ver partidos en los que juegue Sergio Busquets. Así que en vez de ir a Las Vegas a beber champán en el escote de una stripper y a ver al 14 veces campeón de Europa hacer el cabra, me tocó ir como reportero a Kansas City
Del once titular del Sporting de Kansas no conozco a nadie, de modo que, con permiso de ustedes, voy a llamarlos a todos Dorothy en honor a la protagonista del Mago de Oz, que también era de Kansas. Se dice que L. Frank Baum, autor de este magnífico clásico infantil, se inspiró a partir de los cuentos que narraba a sus hijos sobre una tierra en la que vivía un poderoso mago. “¿Y cómo se llamaba esa tierra?”, le preguntó una vez uno de ellos. Mientras trataba de improvisar un nombre, la mirada de Baum se posó sobre el mueble donde archivaba sus documentos por orden alfabético y leyó la etiqueta del último cajón: “O-Z”. Si L. Frank Baum hubiera sido directivo del Barça, su libro se habría titulado “El Mago de Demandas por Impago: Nóminas.”
Así pues, el Sporting de Kansas saltó al campo con once entregadas Dorothys. Me pregunto si, al ser de Kansas, podría denominar al Sporting KC como “equipo kansino.” En tal caso, ayer se produjo un bellísimo paralelismo aquí en USA, pues mientras unos kansinos de Kansas jugaban contra el LAFC, otros cansinos de Barcelona jugaban contra el Real Madrid; equipos ambos vinculados a Gareth Bale. Para que luego digan que el fútbol no puede ser preciso como una fórmula científica. Lo cual me recuerda a cuando el célebre matemático polaco Stefan Banach escuchó por primera vez la Quinta Sinfonía de Beethoven y exclamó: “¡qué hermosa es! ¡Parece una ecuación!”.
Igual de preciso que un teorema fue ayer el juego mostrado por el equipo de LAFC (ojo a lo bien que hilo conceptos en mis artículos). El combinado angelino saltó al campo con Chiellini en la defensa. Aquí en estas páginas adoramos a Chiellini, así, sin paños calientes. No sólo por aquel vacile a Jordi Alba durante el España-Italia de la Eurocopa del 2021 (aunque fundamentalmente por eso) sino porque, además, de tanto estar en la meca del cine se le está poniendo cara de personaje de Vittorio De Sica. Chiellini es un defensa neorrealista. Un ladrón de bicicletas que lo que roba son balones y que se chotea de los jordis albas de este mundo. Cualquier madridista que no simpatice con Chiellini debería hacérselo mirar.
Me pregunto si, al ser de Kansas, podría denominar al Sporting KC como “equipo kansino.” En tal caso, ayer se produjo un bellísimo paralelismo aquí en USA, pues mientras unos kansinos de Kansas jugaban contra el LAFC, otros cansinos de Barcelona jugaban contra el Real Madrid
En la delantera, el LAFC salió de nuevo con Opoku, Vela y Chicho/Arango. Los fans del LAFC, los “3252”, llaman a Vela “El Rey”, como en su día llamaban a Clark Gable, y eso son palabras mayores. Lo cierto es que el delantero mexicano tiene un aire como de estrella antigua al moverse por el campo. Lánguido y casual, haciendo cosas bonitas sin esforzarse en exceso. Como aquellos actores del Hollywood dorado (Gable, Errol Flynn, John Barrymore…) para quienes la actuación era uno más de sus muchos y carísimos hobbies. El día que Carlos Vela decida ponerse a jugar en serio a este deporte, un fútbol estilo Actor’s Studio en vez de estilo MGM, va a ser un jugadorazo. Yo, cada vez que lo veo, me gusta un poquito más.
Los primeros 45 minutos del encuentro fueron algo lentos. Cosa del clima. Ayer en Kansas hacía un calor de justicia, con récord de temperaturas máximas y ese tipo de cosas. Pero qué les voy a contar a ustedes.
Todavía en la primera mitad, Opuku estuvo cerca de inaugurar el marcador para el equipo visitante. Opuku es un jugador curioso. A veces me recuerda un poco al primer Vinicius, porque es muy de agarrar el balón, echar a correr y no parar hasta que se da de bruces contra las butacas de detrás de la portería. Las carreras de Opuku son como montar en tiovivo: no llegas a ningún lado pero te lo pasas bien en el trayecto. Igual que a Vela, le estoy tomando cariño.
También le estoy cogiendo el punto a Arango aka. Chicho, que ayer marcó el primer gol del partido: un tanto por la escuadra tras asistencia de Opoku. Un rato bonito el gol, créanme.
Chiellini es un defensa neorrealista. Un ladrón de bicicletas que lo que roba son balones y que se chotea de los jordis albas de este mundo. Cualquier madridista que no simpatice con Chiellini debería hacérselo mirar
Gareth Bale salió en el minuto 64 y nada más pisar el césped se puso a correr como una gacela. Cuanto más pasaban los minutos, más corría y más fresco aparentaba estar. Los kansinos lo miraban asombrados: “Estamos a unos 1000 grados, ¿es que este tío no se agota nunca?” No, hijos, no. Gareth Frank es de otra pasta, a ver si empezáis a asimilarlo. Cuando aquí en Valdebebas Pintus le ponía a correr con la máscara de tortura esa que suele sacar en pretemporada, Gareth Bale pulverizaba las marcas de sus compañeros. Que lo sé de buena tinta.
El galés, en el campo del Sporting KS, se movía como una bola de pinball. Zas- zas, clin-clinc; de un lado a otro, dejando a su paso una estela plateada y muchas lucecitas. Hay pocas cosas más bonitas de ver en el fútbol que a Gareth Bale jugando cuando está contento.
Bale rubricó su felicidad con un gol de esteta apenas unos minutos después de salir del banquillo. La temperatura subió aún más grados en el campo del Sporting KS. A muchos kilómetros de allí, en Las Vegas, un tal Raphinha metía un gol a un Real Madrid que sigue medio de vacaciones. En Kansas City, el París de los Llanos, restalló un gol de Gareth Bale.
Hay magia en esa expresión, “gol de Gareth Bale”, no me lo van a negar. Mucho más que en “gol de Raphinha”, que suena a algo mezquino y poco vistoso. “Gol de Gareth Bale” en cambio llena la boca y ensancha el pulmón. Sabes que hay grandeza tras esas cuatro palabras y, al pronunciarlas, te sientes como un dragón escupiendo una bola de fuego.
No me gustaría ahondar en tópicos manidos, pero reconozco que el de Bale de ayer fue un gol de golfista. Analítico, frío y calculado. Tan hermoso como una ecuación.
Inmediatamente después de marcarlo, Gareth Bale corrió hacia la banda para abrazar a Chiellini, que ya no estaba sobre el terreno de juego. Eso demuestra sin lugar a dudas que por sus venas aún corre sangre madridista: marcas tu primer gol en la MLS y lo primero que haces es ir a celebrarlo con el tipo que vaciló a Jordi Alba delante de toda Europa. Grande, Gareth. Muy grande.
En resumen, victoria de LAFC con gol de Bale y el equipo que sigue el primero en la clasificación. Francamente, me alegro de no haber ido a Las Vegas.
Devolvemos la conexión.
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Entregas anteriores de L. A. Is My Lady:
I. Previa del Nashville SC v. Los Ángeles FC: El clásico de las Artes
II. Un debut, un coyote y un abogado real: crónica del Nashville SC vs. Los Angeles FC.
No tengo dudas, Xavi es un tipo muy inteligente. No entiende bien qué es una democracia o cuáles son las virtudes de occidente, pero tampoco lo hizo Neruda, que le escribía poemas a Stalin, y ganó el Nobel.
Ha conseguido hacer un equipo extremadamente competitivo a base de seguir el proceso de quiebra del club de sus amores. Le echan la culpa a Bartomeu de la situación en la que están, también al COVID. Yo realmente encuentro 3 culpables fundamentales en la situación ruinosa del Barcelona: Florentino, Zidane y Ronaldo. Seamos sinceros, sin las 5 Champions del Madrid en 9 años el Barcelona habría gastado como 1.000 millones menos en fichajes y/o renovaciones. Los vasos comunicantes entre ambos equipos son, como dirían los Coen (o, más bien, sus traductores), una crueldad intolerable.
Encuentro 3 culpables fundamentales en la situación ruinosa del Barcelona: Florentino, Zidane y Ronaldo. Sin las 5 Champions del Madrid en 9 años el Barcelona habría gastado como 1.000 millones menos en fichajes y/o renovaciones
Volviendo a las plantillas, creo que ambos equipos se están equivocando, y si el Barcelona se encamina hacia la ruina para hacerle un equipo competitivo a Xavi, el Madrid se encamina hacia el descalabro por exceso de prudencia. ¿Es tan difícil entender lo del término medio aristotélico? Debe serlo, mirando las plantillas de Madrid y Barca.
El Madrid tiene arriba 4 jugadores que puede usar con cierta tranquilidad en el 90% de los partidos, que son Vinicius, Benzema, Rodrygo y Asensio; para el 100% de ellos debemos quitar a Asensio y quizá considerar que Rodrygo sea mejor revulsivo que titular. Insisto, otra vez, no tiene sentido que el Madrid no tenga su Aubameyang, un equipo de 1.000 millones de presupuesto no puede jugarse su temporada con Hazard, Mayoral, Latasa o Mariano cuando no esté Benzema. Es tan evidente que sigo sin creerme que vaya a suceder.
En el caso del Barça, el sinsentido es que parece que Bartomeu es el espejo en que se mira Laporta, y el terror a no tener una plantilla competitiva para Messi parece haber mutado al terror a no tener una plantilla competitiva para Xavi. Ahora se encuentran con 6 centrales (si fichan a Koundé), solo un lateral derecho y otro izquierdo, sin suplente de Busquets porque Xavi ve en Kessié más un Valverde que un Casemiro, y con 4 delanteros centro, el puesto más caro del mercado.
Creo que ambos equipos se están equivocando, y si el Barcelona se encamina hacia la ruina para hacerle un equipo competitivo a Xavi, el Madrid se encamina hacia el descalabro por exceso de prudencia
Del partido poco que rescatar, salvo que era evidente que el Barça iba a ganar su Supercopa particular. El Madrid ganará la del día 10. El Madrid no me gustó nada porque los centrocampistas no supieron recibir la pelota evitando la presión. El Madrid se limitó a ver si Vinicius conseguía ser Vinicius, aunque no estemos ni en agosto. Si el partido, al menos, despeja la incógnita de que Hazard no es ni 9 ni casi un jugador útil para el fútbol profesional, habrá valido la pena el bolo y la derrota.
Una reflexión final: ¿cómo es posible que el tal Nico destaque a sus 20 años por fingir agresiones cada vez que puede y por declaraciones irrespetuosas siempre que puede? Empiezo a dudar de si “valors” significa valores en castellano o algo diferente, ¡qué poca educación el tipo!
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Buenos días. O Buenas tardes. O muchas tardes y buenas gracias, como decía Mariano (Rajoy, no el de ayer). No sabemos muy bien en qué momento del día nos hallamos. Tras el amistoso de hoy a horas intempestivas —para España— tenemos el reloj interno descompensado. O tal vez el desajuste nos lo haya producido la visión de Mariano luciendo un peinado más propio de la película infantil Frozen que de un adulto. Genaro Desailly, autor de la crónica del partido publicada por La Galerna, aún está digiriendo el look de este integrante de la plantilla del Real Madrid. O quizá la descompensación se deba al hecho de haber visto a Mariano, sin más. Pocos futbolistas suscitan una opinión tan unánime en el madridismo como él.
La localización de Las Vegas y la existencia de husos horarios provocan que la visión de las portadas de hoy sea un regreso al pasado. Como es natural, en el momento de la publicación de las mismas aún no se había disputado el Barcelona-Real Madrid, por lo que su interés respecto al principal asunto que nos atañe es nulo.
También es un regreso al pasado el partido en sí mismo; presión muy alta y asfixiante del Barça que al Madrid se le atraganta, error defensivo blanco que acaba en gol, Camavinga dejando buenas sensaciones, experimento de falso nueve que no cuaja, Asensio haciendo de Asensio, Mariano haciendo de Mariano, el Barça repartiendo leña a diestro y siniestro, y un comportamiento de varios de sus jugadores, como Gavi, Jordi Alba o Busquets, que no desentonaría en una película del cine quinqui español de los años setenta y ochenta. A Gavi solo le falta hacer un puente a un Seat 1430 en medio del partido. Si esto llegase a ocurrir alguna vez, supuesto difícil, pero no imposible, estamos seguros de que el colegiado de turno indicaría que continuase el encuentro como si tal cosa.
Sabemos que cualquier intento por contextualizar el partido de ayer será infructuoso. Propios y rivales ya habrán sacado sus conclusiones y previsto lo que va a ocurrir los próximos meses. Pero la realidad es que el papel de este Madrid aún no está escrito y depende del trabajo que se está realizando, del que se realizará y de factores que aún no han ocurrido. Es decir, existe incertidumbre, y la incertidumbre no se suele gestionar bien, por ese motivo tendemos a predecir el futuro. Quizá el problema es cuando damos por hecho que esas predicciones son infalibles.
El hecho de que fuese el primer amistoso de un Madrid físicamente aún en pañales será tomado más como una excusa que como la realidad que es. Aunque sea complicado de asimilar, el objetivo de la pretemporada es preparar el equipo físicamente, tácticamente, mentalmente, etc., para la campaña que arranca, no deslumbrar en los amistosos. Es decir, en la cabeza del Madrid ha de estar alcanzar un rendimiento óptimo que le permita concluir el curso obteniendo títulos. Aunque la verdad es que no parece que todo el mundo piense igual. Observad:
En esta captura se aprecia la diferencia entre Real Madrid y Barça. El Barcelona celebra un gol en un amistoso contra el Madrid disputado un 24 de julio en Las Vegas con una explosión de júbilo que consume el límite de caracteres permitidos en un tuit y la cantidad de alipori soportable por un ser humano funcional. Contrasta con la celebración por parte del Madrid del tanto de Vinícius contra el Liverpool que a la postre le permitió levantar su decimocuarta Champions. La naturaleza del Barça es la de equipo segundón que celebra por todo lo alto las victorias en amistosos, las clasificaciones para Europa League o los no fichajes del rival. Del mismo modo que clubes estado como PSG o City no consiguen comprar Copas de Europa, la grandeza se tiene o no se tiene. Y el Madrid la tiene.
Estas reflexiones no impiden que estemos enfadados por haber perdido, menudos madridistas seríamos en caso de no estarlo. Porque a pesar de ponderar el encuentro de ayer en su justa medida, fastidia perder, y más contra el Barça.
Hablando de regresos al pasado, también podríamos volver a la última derrota frente al equipo palanca. En aquella ocasión fue dolorosísima de veras y en partido oficial, pero no perdamos de vista lo que ocurrió después. Los madridistas seguimos prefiriendo ganar Champions.
Pasad un buen día.
A juzgar por la pitada sufrida por Gerard Piqué cada vez que tocó el balón en el segundo tiempo, Las Vegas es más bien partidaria de Shakira, y eso que había abrumadora presencia culé en las gradas. Esta conclusión de salsa rosa es casi la única que puede sacarse de este Clásico de piernas cargadas y profusión de palancas en el que Mariano lució un nuevo peinado que encolerizaría a Bernabéu si levantara la cabeza, y ello aun sin haber visto Frozen (Bernabéu, no Mariano). Esta es la segunda conclusión.
Conclusiones futbolísticas, pocas. Ancelotti probó a Rüdiger como lateral izquierdo, lo que se antojaba como la más aparatosa de las soluciones al envidiable conflicto de abundancia de efectivos en la defensa. Lo cierto es que el alemán no desentonó, y hasta se prodigó en ataque con sensación de amenaza. A este humilde cronista le parece mucho más natural que sea Alaba quien caiga a ese lado, por más que al interesado (Alaba, porque Rüdiger también lo es) no parezca hacerle demasiada gracia.
Xavi planteó una presión altísima y asfixiante sobre la defensa del Madrid, y a consecuencia de la misma no tardarían en llegar las dos primeras ocasiones culés. En la primera, Camavinga la perdió al intentar un lujo demasiado arriesgado en esa parte del campo, pero Ansu Fati estuvo todavía más ingenuo en el remate. Fue el único lunar del francés en la primera mitad, donde se desenvolvió con la soltura conocida y movió al equipo con solvencia, auxiliado por un discreto Tchouaméni.
El resultado no es injusto, aunque sobre todo es profundísimamente irrelevante
La segunda oportunidad culé fue gol, y también debe atribuirse a un error en la salida del balón de unos defensas blancos atenazados por la presión blaugrana. Militao ejecutó un calamitoso cambio de juego hacia la zona opuesta de su propia área. En la frontal la recogió Raphinha para chutar por alto de manera inapelable. Si bien entre una y otra ocasión catalana el Madrid tuvo otra clarísima (el latigazo de Valverde dejó temblando la cruceta), no era injusta la toma de ventaja de un Barça mucho más incisivo y profundo. Hacia al final de los primeros 45 minutos se desperezó el Madrid, y la enésima falta del Barça (Gavi en concreto comete falta salvo error u omisión) reveló que sólo antirreglamentariamente eran capaces los culés de frenar a un vivaz Vini jr. La jugada generó una tangana (sin C) porque Jordi Alba no se toma a bien que se piten faltas cuando no ha sido él quien ha fingido recibirlas.
En el segundo tiempo movió el banquillo Carletto, como era esperable. Lo que no lo era tanto es que Asensio saliese con tantas ganas, con tantas que pifiaría lanzando fuera, penosamente, una asistencia de Lucas Vázquez tras gran combinación del equipo. Con Kroos y Modric tuvo algo más de control el Madrid, pero sin gran éxito en cuanto a ocasiones. De hecho, Dembélé volvería a exigir lo mejor de Courtois. En la última jugada del partido, eso sí, la trenza rubia platino de Mariano remató fuera un gran centro del propio Asensio. El resultado no es injusto, aunque sobre todo es profundísimamente irrelevante.
Y, dicho esto, me tomaré un croissant, un zumo y a dormir.
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Buenos días. Tenemos muy hablado en el pueblo que ser portanalista galernauta es un sueño. Y los sueños, sueños son, que decía Calderón. De la Barca, no Ramón. Este onírico prólogo responde a la zozobrante inquietud de quien se acuesta pensando en las cuatro portadas de la prensa deportiva de mañana, cuyo horizonte es Laporta, anunciado con luces de neón en la ciudad del pecado. Parece un chiste de los nuestros, pero resulta que no, que es verdad. Viva Las Vegas.
Ahí lleva unos días colgao en Nevada nuestro orondo y feliz Joan, estiradito al Photopshop pero con los reales botones de su camisa sufriendo una dura presión en bloque alto, acompañado de Hernández, el jardinero iraní, y algunos de sus últimos brotes verdes.
Don't worry merengues, what happens in Vegas, stays in Vegas, anuncia Big Laporta entre luces fosforitas, casinos, pirámides y clubes de diversa índole lúdico-festiva, donde tan bien se desenvuelve. Dudamos, eso sí, que el norteamericano promedio de Wisconsin o Iowa haya entendido un carajo. Don’t understand, merengue. Paela es bien.
Quizás también porque hay poco más que entender de la nueva maniobra publicitaria redneck de un Señor de las Palancas que amenaza con pulirse la panoja esta noche en el Caesar´s Palace tras una velada loca con Mateu Padremany y Riqui Puig.
Vaya resacón en las Vegas.
Como el de las portadas esta mañana de la prensa deportiva jugando sin pudor a la ruleta del topicazo.
Tanto es así que, de vuelta a la piel de toro y aún separados por un puente aéreo, tal día como hoy el diario As y Mundo Deportivo titulan igual en un idilio que comienza con un tímido coqueteo, pero culmina en The Little Church of The West con los novios vestidos de Elvis, Marilyn o Darth Vader, tanto da. Si la primavera la sangre altera; este tórrido verano no hace sino bombear a nuestro cerebro una psicodelia propia de Érase una vez en Hollywood.
Si no tenían pensado ir a playa o piscina con la suegra, la fiambrera, la neverita, el tupper de camarones y el loro graznando entre Camelas y Motomamis, sepan ustedes que hoy la prensa les brinda un divertido plan digno de Nicolas Cage en Leaving las Vegas.
El auténtico Cage, no el que se le coló en el palco una vez a Calderón. Ramón, no De La Barca.
Hagan juego señores, apúntense al plan, es a muy buena hora.
A las 5 de la mañana no hace tanta caló y es todo un Real Madrid-Barça, descafeinado y gringo, pero un clásico al fin al cabo, donde a buen seguro —tal y como augura el despliegue propagandístico de Laporta— los culés van a salir a morir como Geri en una noche de fiesta, mientras los nuestros hacen fotos a la torre Eiffel de palo esa que tienen por allí como en Torrejón de Ardoz. No obstante, para los hinchas con alma de vampiro —o de gallo Kirico según se mire— hay alicientes suficientes esta noche sobre el césped de Nevada: desde el flamante debut de Tchouaméni y Rüdiger, nuestros ases para el Blackjack triunfante, al estreno de un veterano como Lewandowski en filas enemigas, que vendría a ser como aquel Joe Pesci viejuno pero letalmente cabrón del Casino de Scorsese, pasando por el regreso del futuro balón de oro, Karim Benzema cual Ali-G como una más, tarareando “Music” con Madonna y sus amigas en una limusina.
Como dice La Reina Del Pop music makes the people come together.
Igual que Laporta.
PD: ¡Aivalaostia! ¿Qué hace un vasco de bien como yo, de txuleton, copa y puro, en un portanálisis como este?
Fdo. Íñigo Martínez.
Olvídense del circo Ringling, del Barnum, del parisino Bouglione o del Festival Mundial del Circo de los años 70.
Olviden también aquellas macroproducciones de Hollywood, rodadas por auténticos mitos como Cecil B. De Mille (“El mayor espectáculo del mundo”) o por Henry Hathaway (“El fabuloso mundo del circo”), esta última rodada en el estanque del Retiro madrileño.
El verdadero festival circense llegó ayer a Las Vegas (Nevada), procedente del barrio de las Corts, tras escala en Miami. El jefe de pista Laporta, amante de las lonas publicitarias como vimos hace año y medio por el Paseo de la Habana, hizo colocar unos esperpentos luminosos en el hotel Palms Casino Resort, en inglés y en catalán, para, una vez más, mencionar al Real Madrid en lugar de ceñirse a promocionar su destartalado club: “pero, tranquilos, merengues, lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas”.
La prensa patria, en su mayoría, se dedica a aplaudir —como las focas de los parques acuáticos— cada payasada del club barcelonés y de su presidente, que cada vez más parece una parodia de sí mismo y recuerda menos a aquel joven abogado de 41 años de discurso independentista que arrebató a Ronaldinho de las manos del Real Madrid tras haber prometido traer a David Beckham.
Un titular de “EL Confidencial”, por ejemplo, ponía hace unos días que el Madrid había ganado Liga y Champions, PERO que era el Barça quien agitaba el mercado. Tratando de equilibrar la balanza entre los clubs, comparando huevos con castañas.
La prensa patria, en su mayoría, se dedica a aplaudir —como las focas de los parques acuáticos— cada payasada del club barcelonés y de su presidente
Lo cierto es que la Decimocuarta ha servido para hacer de Can Barça un auténtico manicomio. Tras haber prolongado contratos a todos los veteranos del club (Piqué, Busquets, Alba, Sergi Roberto) para demorar los pagos de sus cuantiosas fichas y estirarlos en el tiempo, tras la locura de fichar a Ferrán Torres por 55 millones de €, a Aubameyang, Adama, Alves en enero (a los dos últimos ya se los han quitado de en medio), la junta directiva, con la aquiescencia de la asamblea extraordinaria de socios, ha empezado a vender las joyas de la abuela, la cubertería del abuelo Josep, el ajuar de la tía soltera Mercè, e incluso las cortinas y los candelabros del salón de la masía familiar de Reus. Un auténtico despropósito que los periodistas dicharacheros (palmeros e inconscientes) ovacionan, hablando erróneamente de “emplear palancas”, cuando lo cierto es que se han vendido los derechos televisivos hasta 2047 (!), es decir cuando los directivos que están cometiendo dicha insensatez ya estarán más que jubilados. Insisto que con el visto bueno de los socios que votaron, y con la euforia de casi toda la prensa, que celebra los fichajes del Barcelona en este verano como un éxito para la Liga.
Preguntas serias: ¿cuántos culés han visto jugar más de dos partidos enteros de Kessié o de Raphinha? Tras renegar durante meses y años de Dembélé, ¿cómo es posible que finalmente le hagan un nuevo contrato de dos años después de haber firmado por una millonada a Raphinha, que juega en el mismo puesto? Por cierto, que el propio Ferrán Torres, el yernísimo de Luis Enrique, también ocupa esa misma posición en el terreno de juego.
Ahora se está hablando del fichaje de Iñigo Martínez (al que, por cierto, Messi puso hace años su veto para no tapar a su brother Mascherano). ¿En qué se parece Iñigo, 31 años, a Koundé, 24 años? Todo ello para encontrar un acompañante a Araújo, sin quizás tener en cuenta que en esa posición también tienen en plantilla a Eric García, a Piqué y a Umtiti, por ejemplo.
Y quedan por llegar, según dicen, Azpilicueta, con 34 años, Marcos Alonso, con 31, con traspasos no muy caros, pero fichas enormemente elevadas. ¡Incluso no paran de hablar de fichar a Bernardo Silva, uno de los 3 mejores jugadores del City! Todo ello mientras desde el club y desde sus trompeteros más cercanos siguen metiendo la presión para “invitar” a Frenkie de Jong a irse a un equipo que va a jugar Europa League y que renuncie al dinero diferido (y cuantiosísimo) que se le debe.
Todos sabemos que, de cara al veraniego Clásico de Las Vegas, el Barcelona hará todo lo posible para engordar su particular relato, e intentará golear sin piedad al Madrid para luego amortizar dicho triunfo durante los próximos meses e intentar alardear de que ellos derribaron al campeón y de que han vuelto para arrasar con todo
El circo, en Miami, continuó con las primeras declaraciones de Raphinha (un jugador cuyo CV empieza en el Vitoria de Guimaraes, prosigue en el Sporting de Lisboa, breve paso por el Rennes y dos temporadas en el Leeds, sin haber jugado a sus 25 años ni un solo minuto en Champions League), diciendo que su equipo es mejor que el Real Madrid. Su equipo, un reciente cuartofinalista de Europa League. En fin.
Todos sabemos que, de cara al veraniego Clásico de Las Vegas, el Barcelona hará todo lo posible para engordar su particular relato, e intentará golear sin piedad al Madrid para luego amortizar dicho triunfo durante los próximos meses e intentar alardear de que ellos derribaron al campeón y de que han vuelto para arrasar con todo, como los guerreros de Gengis Khan a finales del siglo XII. Mientras tanto, para el Madrid será un momento de probaturas, de rodar y de encajar a Rüdiger y a Tchouaméni, de jugar con “falsos 9”, todo ello, con el objetivo de ir preparando una verdadera final, la del 10 de agosto en Helsinki, en la Supercopa de Europa ante el Eintracht de Frankfurt.
Recordamos ahora, una vez más, aquellas palabras de José Mourinho (buen conocedor del club blaugrana, ya que fue entrenador ayudante de Bobby Robson): "El Barcelona no tiene un sueño, sino una obsesión: el Real Madrid. Te enseñan a odiarlos. Odian al Madrid más de lo que aman al Barcelona. Tienen una obsesión llamada Bernabéu". Esta es una de las más grandes diferencias entre ambos transatlánticos del fútbol.
Otra de ellas, obviamente, es el poco respeto que tienen por ellos mismos, en cuestiones financieras, hablando alegremente de palancas y de fichajes estratosféricos cuando toda persona con dos dedos de frente preferiría una travesía por el desierto de 3 o 4 años, rearmando al equipo con canteranos y con prudencia financiera, y no hipotecar tantísimos activos en una carrera al infierno y sin posibilidades de retorno.
Pero Laporta prefiere el circo, el espectáculo y el show business. Los focos, los neones y las lentejuelas. No hay mejor sitio en el mundo para estos festivales que la ciudad de Las Vegas. Si logra doblegar su equipo al nuestro, Jan sacará rédito al menos hasta el Mundial de Catar. Aunque para ello haya tenido que empeñar hasta los dientes de oro de todos los socios del Barcelona.
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Un saludo a todos los galernautas.
Después de un período de letargo por cuestiones personales, vuelvo a escribir en esta nuestra más prestigiosa publicación madridista de todo el orbe. En esta ocasión, os daré antes de cada partido de nuestro Campeón de Europa una serie de datos previos del choque en cuestión.
Nos estrenamos con un “clásico” en los Estados Unidos, más concretamente en Las Vegas, la ciudad mundial del juego, donde todo puede pasar y donde se dice eso de “lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas”. Pues eso, lo que pase la madrugada del sábado al domingo en el primer partido de pretemporada del Real Madrid debe quedarse en tierras americanas porque, aunque el mejor equipo de Canillejas hizo de su “excelsa” victoria de hace tres años bandera del éxito deportivo, hay que ser serios y pensar que estos bolos de verano, sobre todo cuando el equipo está en plena fase de preparación física, no pueden ser más que eso, bolos de exhibición sin que el resultado o el juego tengan mayor importancia.
Ahora lo prometido es deuda, os doy unos datos del encuentro y… HALA MADRID!!
El 13 de mayo de 1902 se jugaba un “match” de “Foot-Ball” en el Hipódromo de La Castellana (donde ahora se erigen los Nuevos Ministerios) entre el Madrid FC y el Barcelona. El partido pertenecía al “Concurso de Foot-Ball” que se jugó dentro de las celebraciones de la fiestas patronales madrileñas de San Isidro. Ciertas informaciones vienen a considerar ese torneo como la primera Copa de España de Fútbol por el mero hecho de que a los partidos acudió S.M el Rey Don Alfonso XIII y su familia, pero lo que es cierto es que el trofeo fue donado por el Ayuntamiento de Madrid (no por el Rey) y que los perdedores de aquellas “semifinales” (Madrid FC y Español de Barcelona) jugaron tres días después la “Copa de la Gran Peña”, trofeo donado por la prestigiosa (y sobreviviente) sociedad madrileña. El encuentro lo ganó el Barcelona por 3 “goals” a uno, siendo Arthur W. Johnson el primer goleador blanco en la portería culé.
El Real Madrid ha jugado un partido en Las Vegas. Fue el 5 de agosto de 2012, en el marco de la World Football Challenge, contra el equipo mexicano de Santos Laguna. El resultado fue de 2-1, goles de Xabi Alonso y Khedira, pero nunca ha jugado en el Allegiant Stadium de Las Vegas, por lo que el encuentro del sábado será el estreno blanco en dicho escenario. El Allegiant Stadium de Las Vegas es en el que disputan sus partidos Las Vegas Raiders de la NFL y los UNLV Rebels de la NCAA. Se inauguró en julio de 2020 y tiene una capacidad para 65.000 espectadores
El primer partido del Real Madrid en Estados Unidos fue el 24 de septiembre de 1927, en el Hawthorne Field de Nueva York y contra el Galicia SC, que acabó con el resultado de 1-1, gol de Travieso, jugador que disputó 10 partidos amistosos con el Real Madrid pero que curiosamente nunca llegó a debutar en partido oficial de blanco.
Efectivamente, el último amistoso entre Real Madrid y Barcelona fue el 30 de julio de 2017, en la International Champions Cup. El partido acabó con el resultado de 2-3, goles de Kovacic y Marco Asensio. Este partido es el único partido jugado entre ambos conjuntos en el país norteamericano.
Rüdiger, Tchouaméni, Lucas Cañizares y Tobías pueden alcanzar el sueño de debutar en el primer equipo del Real Madrid, el tercero que lo haga se convertirá en el jugador nº 930 que juega en el Real Madrid sin debutar en partido oficial y el primero que lo haga será el jugador nº 1780 que juegue en el Real Madrid desde 1902.
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El psiquiatra consultó el reloj que estaba en la pared frente a su sillón modelo Philippe Starck. Era un “filipestarc” auténtico, es decir, de los de mucho diseño, colorido kitsch y toda esa parafernalia, pero incómodo de pelotas. Literalmente, de los que dan caché aunque su usuario ya no sepa hacia dónde cargar el escroto. El reloj marcaba las ocho y veintisiete minutos, cerca de concluir los treinta minutos que el paciente tenía asignados para su “problema”. Sí, problema, si nos atenemos a lo que dijo nada más llegar a la consulta del psiquiatra:
—Doctor, tengo un problema. Espero que pueda ayudarme.
Tras tumbarse en el diván y exponerle lo que sentía, una mezcla de culpabilidad, de suciedad interior por un pasado que lo atormentaba, una cierta vergüenza que lo hacía retraerse en entornos determinados, el psiquiatra soltó su diagnóstico de modo categórico:
—Tiene usted el síndrome de Paulo Futre.
—¿Cómo? ¿Mi trastorno tiene nombre?
—¡Por supuesto, y es mucho más común de lo que cree!
—Y… y… —el paciente balbuceó, como si temiera encontrar la respuesta que no quería escuchar—… ¿tiene tratamiento?
—Claro que sí. No existe una terapia que pueda curarlo del mismo, tendrá que convivir con ese sentimiento, pero no se preocupe, que en dos o tres sesiones le voy a explicar cómo podrá usted llevar una vida casi normal. Y lo que es más importante: si sigue mis pautas, podrá ser aceptado en su entorno.
El paciente, un joven al que reconoceremos por las iniciales con las que se registró, P.G., volvió a su casa y gugleó con celeridad “síndrome de Paulo Futre”. Lo que encontró fue un libro que, bajo el mismo título, tenía la autoría de su psiquiatra. Del citado libro se había destacado en la contraportada un extracto que definía la patología que, siempre según el psiquiatra, lo atormentaba:
“El síndrome de Paulo Futre consiste en el sentimiento de culpa que invade a un profesional del mundo del fútbol por haber vislumbrado la posibilidad, que puede haber sido cierta o remota, pero nunca satisfecha, de jugar y triunfar en el Real Madrid. El afectado por dicho síndrome se caracteriza por tres fases:
El síndrome de Paulo Futre se manifiesta de manera fundamental en jugadores o entrenadores que han acabado en el Fútbol Club Barcelona o el Atlético de Madrid, siendo de mayor gravedad los pacientes de este segundo caso”.
P.G. levantó la vista de la pantalla y se quedó pensando: “¿Paulo Futre? ¿Por qué Paulo Futre?”. Tecleó “Futre” y “Real Madrid” y los resultados le mostraron decenas de declaraciones agresivas del portugués hacia el club blanco, pero también una entrevista antigua. En dicha entrevista, el portugués reconocía haber estado muy cerca de firmar por el Real Madrid cuando militaba en las filas del Olympique de Marsella: “la oferta me subió el ego”, “el Atleti me había puesto una cláusula anti-Madrid”, pero “me dijeron que era libre de negociar con ellos”. Pero luego añadía: “me fui con el contrato al baño, y estaba a punto de firmar tras hacer mis necesidades, pero finalmente salí del baño y rompí el contrato”.
Visualizar la escena no resultó cómodo para P.G. No le extrañó que Futre se fuera a jiñar con un contrato en la mano, ya que P.G. era aficionado a devorar los cómics de Astérix de una “sentada” en la taza, sino que fuera precisamente en esos momentos de desahogo corporal cuando su mente le impeliera a rechazar la suculenta oferta madridista. Desde entonces, y más tras firmar como directivo del Atleti, toda la vida de Paulo Futre había sido un compendio de ataques al Real Madrid. Gratuitos, desaforados, rabiosos. P.G. se sintió vagamente identificado.
Entre los pacientes que, al parecer y siempre según el libro, habían visitado la consulta del eminente psiquiatra, se encontraban varios a los que no costaba mucho identificar, por mucho que solo se hiciera referencia a las iniciales. D.P.S. no podía ser otra persona que Diego Pablo Simeone, y así fue como P.G. encontró unas declaraciones del argentino cuando era jugador en las que manifestaba que, si algún día dejaba el Sevilla, solo iría a jugar al Real Madrid, y que todos los jugadores “sueñan con vestir la camiseta blanca”:
Dicho recorte incluía un anuncio sobre implantes capilares que levantó la sonrisa de P.G., el cual se miró al espejo y se sonrió por su vellosa montera natural.
Le costó más identificar quién podía esconderse tras las siglas de L.S.F., pero una consulta rápida a La Galerna le llevó a concluir que se trataba inequívocamente de Monchi, el conocido como León de San Fernando. La entrevista de este medio a su prima le dio la clave: Monchi también había intentado jugar en el Real Madrid, había probado en la extinta Ciudad Deportiva y todo. Bueno, había hecho algo tan extraño como una tentativa de prueba, pues se había olvidado la principal herramienta de un portero de fútbol: los guantes. P.G. se sintió identificado con el mal recuerdo de Monchi, con su vano intento por hacer una prueba que lo ilusionaba hasta que sentía que todas las fuerzas del universo, ya fueran la vestimenta o la climatología, se conjuraban contra él.
Tras la siguiente visita al psiquiatra, P.G. comenzó a entender que su síndrome sería incurable, pero que podría convivir con el mismo si seguía a rajatabla determinadas pautas:
El psiquiatra miró a P.G. y le pidió que describiera cómo había sido su relación con el Real Madrid para empezar a trabajar en su caso:
—Fui a Valdebebas a hacer unas pruebas, y estuve una semana completa porque me hacía ilusión.
—Cuénteme sus sensaciones.
—Yo venía de Canarias y de allí solo recuerdo que estaba incómodo, que hacía mucho frío. Sinceramente no creo que Siberia sea muy diferente de lo que viví esos días.
—Bien, trabajaremos sobre ello. Si ya tiene una sensación física de incomodidad o dolor asociada al club blanco, resultará más sencillo. Es como la terapia Ludovico, pero de modo natural, sin necesidad de estímulos. Puede que sea repetitivo y tenga que decirlo en cada ocasión en que le pongan un micro delante, pero lo ayudará a autoconvencerse.
Aquel día P.G. se volvió a su casa con una carpeta de recortes que el psiquiatra le había entregado. “Siga las pautas de todos estos compañeros, muestre públicamente su rechazo al Real Madrid y su preferencia por su actual club”:
También había recortes de Nico:
Y de Dani Alves, quien reconoció haberlo tenido “hecho” con el Real Madrid al 95 por ciento, un fichaje impedido por la directiva sevillista, siempre tan reacia a vender a unos y tan amiga de hacerlo con “otros”:
En su siguiente visita a la consulta, P.G. se presentó con una chaqueta de lana, pese a que el termómetro en la calle superaba los treinta grados. Había decidido representar el papel del hombre que vino del frío. En la sala de espera de la consulta había otro chico muy joven, cuyas iniciales eran P.T., y junto a la recepcionista había un coro de niños que al parecer le animaban a que dijera algo:
—Venga, dilo, te sentará bien, ¡vamos!
Tras lo cual, el chaval, visiblemente tímido, pronunció las palabras mágicas para combatir el síndrome de Paulo Futre:
—¿Lo ves? No es tan difícil.
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Buenos días, amigos. La mejor noticia de la jornada es que resta un día menos para que vuelva el fútbol de verdad, es decir, el Real Madrid, y nos arranque de este sopor veraniego que aflora y exacerba nuestras taras mentales. La ausencia de la competición nos obliga a relacionarnos más con otras personas, algunas de ellas incluso familiares o, en el peor de los casos, la propia pareja, lo cual dispara los casos de urgencias psiquiátricas.
El domingo a las 5 de la madrugada podremos disfrutar del primer sucedáneo, un amistoso en Las Vegas contra el apalancado Barcelona. Seguro que ya sabéis que del resultado del partido se extrapolará toda la temporada, se asignará dueño a cada título y se sentenciará a muerte futbolística a varios jugadores y/o técnicos. Nada nuevo bajo el sol, por mucho que cada año se demuestre que los vaticinios humanos son más erráticos que Laporta practicando ballet.
Laporta precisamente es el protagonista una vez más. Qué sorpresa. El afán por llamar la atención del presidente del Barça está a la altura de personajes como Jesús Gil o el todólogo César Carballo. La última ha sido un cartel luminoso. Mejor vedlo:
La verdad es que más que un cartel parece un bote de insecticida, tiene hasta el pulsador arriba. La imagen de Laporta debe de ser de cuando hizo la comunión, porque luce un tipo muy diferente al actual, algo así como lo que ocurre con las fotos de perfil, que todos utilizamos, la mejor que tenemos, en contraposición de la peor, que suele ser la del DNI. La realidad de uno mismo es el término medio aristotélico entre la foto de perfil y la del DNI.
Tras esta absurda e innecesaria disertación, continuamos.
En el Barça dicen que la campaña publicitaria pancartil ha sido una acción externa aprobada por el club. Mundo Deportivo afirma que el responsable de la misma es Lluís Carrasco, el mismo que estuvo detrás de la famosa lona gigante que colgó Laporta cerca del Bernabéu y a la sazón jefe de aquella campaña electoral de Jan. El diario de Godó también afirma que Lluís Carrasco ha sido invitado por el club al clásico del domingo en Las Vegas.
¿Pero para qué ha ido realmente Laporta a Las Vegas? Nosotros creemos que ha ido al local de Rick a vender los derechos televisivos y demás joyas de la abuela que le quedan. Hay una noticia publicada en As hoy mismo que avala esta teoría:
Es decir, el Barça anuncia que activa “la palanca misteriosa” (más bien parece un título de película pseudoerótica de finales de los setenta), pero no especifica las cifras exactas de negocio, a diferencia de lo que sí hizo cuando activó la primera con Sixth Street, con quienes también ha activado esta segunda.
Y no da las cifras exactas porque en realidad aún no las sabe. Hoy mismo ha quedado Laporta con Rick Harrison y Chumlee en su tienda para empeñar los derechos de televisión del Barça de los próximos 25 años a cambio de liquidez instantánea para poder inscribir a los cromos que está comprando y posiblemente adquirir alguno más.
—Bienvenido a mi tienda, señor Laporta, ¿qué es lo que me trae?
—Hola, Rick —saluda Jan mientras saca de una carpeta atada con cuerdas unos papeles—. Le traigo el 15 % de los derechos televisivos del Barça.
—Muy bien, y qué quiere hacer con ellos, ¿empeñarlos o venderlos?
—Yo lo que quiero es dinero a cambio de ellos. Mucho dinero. Usted me paga, se lucra durante 25 años de ese 15 % y luego me los devuelve.
—Ya. Verá usted, no es raro encontrarse derechos televisivos falsificados, ¿le importa que llame a un experto? Mi amigo Brian sabe todo lo que hay que conocer sobre estos asuntos. Espere unos minutos, mire por ahí por si quiere comprar algo.
Unos minutos después…
—Hola, Ric. Señor Laporta —saluda Brian con una leve inclinación de cabeza—. ¿Qué necesitáis?
—Brian, necesitamos saber si estos documentos son auténticos.
—Bien —dice Brian mientras procede a examinarlos con un iPad provisto de una lupa en su lente—. Veo que la tinta es viva y el trazo continuo. Está claro que ha sido firmado por una persona y no por una máquina de esas que rubrican automáticamente. No tengo dudas: los derechos son auténticos.
—Ve, ya lo sabía yo —apuntilla Laporta.
—Está bien, ¿cuánto quiere por ellos? —pregunta Rick.
—315 millones de euros.
—Verá, ese es el precio de venta al público, pero yo también tengo que ganar mi parte. Además, tengo que almacenarlos, enmarcarlos, esperar a que venga el comprador adecuado…
—Pero yo necesito esa cantidad ahora y la verdad es que no me interesan sus argumentos. Con ese dinero podría fichar más jugadores, formaríamos un equipo temible y sin duda ganaríamos tanto los próximos años que podríamos saldar todas nuestras deudas en apenas un lustro y a partir de entonces comenzar a acumular ganancias.
En ese momento interviene Chumlee, que escucha atentamente y espeta:
—No sé, Jan, parece falso.
Ahora que sabéis el motivo real de la visita de Laporta a las Vegas, es el momento de mostraros las portadas del día para que las veáis.
Pasad un buen día.