Continuando con el juego iniciado en previos artículos en La Galerna, hoy buscamos identificación entre equipos y comedias románticas. Un género especialmente propicio para este entretenimiento que nos permite superar el parón del fútbol de clubes.
«Amélie tiene de repente la extraña sensación de estar en total armonía consigo misma, en ese instante todo es perfecto, la suavidad de la luz, el ligero perfume del aire, el pausado rumor de la ciudad. Inspira profundamente y la vida ahora le parece tan sencilla y transparente que un arrebato de amor, parecido a un deseo de ayudar a toda la humanidad la empapa de golpe».
Difícilmente encontraremos un párrafo mejor que el anterior para describir la percepción que de sí misma tiene la gran mayoría de la afición del Fútbol Club Barcelona. Y no únicamente en relación a la calidad estética que atesora su juego. Desde luego el toque en corto, leitmotiv por antonomasia del barcelonismo cruyffista, encaja perfectamente entre las metáforas placenteras enunciadas en el film: introducir la mano en una bolsa de legumbres, romper con la cucharilla la superficie de caramelo de la crema —catalana, por supuesto— o hacer rebotar las piedras en el canal Saint Martin —puro guardiolismo: a ver quién da un pase más—. El resto de aspectos, la iluminación, el colorido, el aroma… entroncan también con el preciosismo como sello de orgullosa identidad. Pero además, la frase final subraya otro rasgo culé mucho más reciente e interesante: su condición redentora.
Del mismo modo que Xavi pretende convertir por su propio bien a los infieles al catecismo azulgrana, Amélie Poulain se afana en ayudar o dar su merecido a los demás con pequeñas acciones humildes. El papel autoatribuido de justicieros les permite discriminar entre merecedores de premios o castigos; así, el tendero que sufre las travesuras de la joven bien podría ser un aficionado del PSG partidario de un tridente de mediocentros africanos y aguerridos. El espectador decidirá posteriormente si se enternece con el benevolente altruismo o si, al contrario, considera insoportablemente cursis y estomagantes las intenciones de los benefactores.
Por otro lado, el director Jean Pierre Jeunet nos proporciona una ingente cantidad de escenarios, utilizando cada plano para relatar una historia diferente donde los detalles se relacionan a través del efecto mariposa. Semejante exuberancia coral resulta equiparable a la distribución de espacios en el tuya-mía perpetuo habitual en el Camp Nou. A estas alturas de exposición, hasta los mayores detractores del cine francés se hallarán convencidos de la conveniencia de la elección para el Barça, y ni siquiera será necesario aludir a las recurrentes apariciones de gnomos de jardín y subrayar el evidente paralelismo con los centrocampistas criados en la Masía.
«Crème Brûlée nunca podrá ser Gelatina».
Una comedia romántica que rompe atrevidamente con el estereotipo, al centrar el foco en el punto de vista de la antagonista y conseguir que el público, habitualmente poco partidario de experimentos en este género, empatice sin reservas con la villana. El Atleti aparece hecho carne en Julia Roberts, desesperada y a la vez asqueada con la genuina inocencia y absoluta perfección de su rival, una Cameron Díaz a la que solo le falta el escudo del Real Madrid estampado en el vestido. La parroquia rojiblanca se sentirá reconfortada con la alegoría de los postres —solo la hubiese mejorado atribuir a Díaz el merengue antes que la Crème Brûlée— que Jules improvisa ante una novia desconsolada. Orgullo de gelatina. No lo pueden entender.
Sin embargo, la historia se puede estirar mucho más allá. La posición de desventaja de partida en la lid amorosa —faltan cuatro días para el enlace y Kimberly supone un obstáculo sin precedentes: “es dulce, es adorable y es insoportable de cojones”— justifica toda clase de ardides. En el Metropolitano asumen que encerrarse en su área, rascar duro o incluso lanzar un segundo balón al campo en un determinado momento puede asumirse si el rival lo merece: cómo no suplantar la identidad en un email cuando el amor de tu vida o la Copa de Europa se pueden marchar por el sumidero.
El desenlace del film, por último, posee tintes evocadores del minuto noventa y tres en Lisboa. La boda es salvada en el instante postrero, y el éxito de la protagonista se le escurre entre los dedos. El puñal del “Bye” de Michael O’Neal provoca un dolor lacerante. Pese a lo cual, la posición de Jules no carecerá de esa elegancia y savoir faire que consuela a algunos indios cuando la victoria —esa vulgaridad— les resulta esquiva. Rubricada de manera genial con la frase de un monumental Rupert Everett: “Quizá no habrá matrimonio. Quizá no habrá sexo. Pero por Dios, seguro que habrá baile”. Qué manera de palmar.
REAL MADRID – CUANDO HARRY ENCONTRÓ A SALLY
«He venido aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien, deseas que el resto de tu vida empiece lo antes posible».
La madre de todas las comedias románticas modernas, imitada hasta la saciedad y en muy pocas ocasiones igualada. Las referencias indirectas al Real Madrid son tantas que el ojo experto corre el riesgo de morir sepultado. En primer lugar, Harry, el personaje de Billy Cristal: un joven ingenioso e irritante, de escrúpulos variables, poseedor de una pátina de escepticismo y cierta dosis de carisma, que resume en sí lo mejor y lo peor del madridismo. Incluyendo la profunda asunción de la ausencia de sentido literario de la existencia, lo que le permite efectuar afirmaciones desprovistas de cualquier embellecimiento atenuante que minimice el contenido: “Ningún hombre puede ser realmente amigo de una mujer que le resulta atractiva. Siempre quiere tener relaciones con ella”. Jamás los antimadridistas hubieran podido caricaturizar mejor la voracidad merengue. Prepotencia que se le hará pagar a su debido tiempo en la celebérrima escena del orgasmo fingido en la cafetería.
El cinismo de Harry se verá suavizado, con el paso de los años, por el contrapunto de Sally Albright, cuya amistad desmentirá la arrogante sentencia inicial. Meg Ryan encarnará, por otro lado, otras aristas de la condición blanca. La presión por una vida afectiva que colme sus expectativas torturará de vez en cuando a la madura y mesurada Sally, tal y como el afán desmedido por la victoria consume patológicamente al Madrid —“Hay dos tipos de mujeres, las muy exigentes y las poco exigentes” “¿Y yo de cuál soy?” “De las peores, eres muy exigente pero crees que eres poco exigente” —. La trama, alambicada y contradictoria a lo largo de doce años —como la trayectoria del equipo o como la vida en general, si es que existe distinción para un hincha verdadero—, se halla intercalada por entrevistas conyugales que remiten a cierta sensación de continuidad, a una suerte de eterno retorno: todas las parejas tienen al menos una cosa en común, como todos los onces gloriosos madridistas comparten camiseta. Algún atrevido podría decir que la historia del Madrid es la historia del amor a lo largo de las épocas.
El glorioso final alude a esa determinación arrebatadora que invade, en el punto de inflexión crucial, al crack blanco de turno. Harry Burns en la fiesta de fin de año como Sergio Ramos en Lisboa, salvados en el instante decisivo gracias a la precisión de su locuacidad o de su remate. Desenlaces épicos y felices fundamentales para apuntalar, como mitos imperecederos, la capacidad de continuar soñando.
Buenos días, amigos. El mundo se entregaba a un mundial putrefacto y nosotros nos abrazábamos a Antonio Escohotado, siempre con nosotros.
Hoy, con ocasión del primer aniversario de su muerte, publicamos en La Galerna una entrevista inédita con el sabio. Se la hizo Jesús Bengoechea en Ibiza, con ocasión del que a la postre sería el último cumpleaños del filósofo. Ha estado acumulando polvo durante mucho tiempo, y hemos calibrado que es el momento idóneo para sacarla a la luz. No podéis perdérosla. Es absolutamente imprescindible. Lo mismo vaticina el triunfo de Alaba que se compara a sí mismo con Ronaldo Nazário (las razones son conmovedoras) o a Pedro Sánchez con Luka Jovic (las razones son hilarantes). Asimismo, expone su pasmosa teoría freudiana sobre aquel Vinicius fallón y establece la relación definitiva entre posmodernismo y antimadridismo.
Antonio Escohotado escribió en La Galerna 243 crónicas. Son las 243 mejores cosas que le han pasado a este humilde portal. Aquí las tenéis.
Quién no tenga interés en Antonio Escohotado siempre puede darle vueltas al apasionante Catar-Ecuador con el que arrancó ayer el mundial ese. Las portadas vienen con ese tema. Vamos con ellas, sin mucho más comentario.
Pasad un buen día.
Pues nada, que también está tocado Camavinga. Con Benzema en casa, y Alaba, y Kroos, y Nacho, y Lucas y otros, a ver si al Madrid le va a pasar que el problema, a la vuelta digo, será un exceso de jugadores sin ritmo. Queda por saber si se confirma que Vinicius será suplente en Brasil. De Rodrygo se da por hecho. De un tipo al que llaman Tite se puede esperar cualquier cosa. De los blancos parece titular Militao pese a la competencia de Silva y Marquinhos, hay que jorobarse. Y también Casemiro, que siempre será del Madrid.
En nuestra selección están pasando cosas curiosas, una que un futbolista con un esguince leve de tobillo acabando 2022, el buen Gayá, fue repatriado 73 fisios y un sicólogo mediantes. La teoría es que nuestro streamer nacional no se fía de Alba para tres partidos y no fuera que Gayá no se recuperara —de un esguince leve, repito— y por eso lo limpió. Que si hay que atacar, bien, pero si también hay que defender, quizá frente a Alemania, menos bien. Igual hubo que empezar no llamando a Jordi, no sé… Reclutó a Balde, buen futbolista. No a Nacho que puede jugar en tres posiciones. Pues nada, mucha suerte.
Me excita salvajemente que Marco Asensio se convierta en la estrella de la selección española. Dos tíos del Madrid y uno, la gran esperanza. Blanca por supuesto
Lo divertido es escuchar y leer que el mejor de la selección va a ser Marco Asensio y será titular ante Costa Rica pues se sale en los entrenamientos y esas cosas. Yo siempre fui de Asensio y más ahora pues me excita salvajemente que se convierta en la estrella del equipo. Dos tíos del Madrid y uno, la gran esperanza. Blanca por supuesto.
Que el Mundial conviene tomárselo a coña lo confirmó el partido inaugural, una cosa terrible entre Catar y Ecuador al que anularon un gol de los del Bernabéu a los tres minutos y luego metió dos legales. Un magnífico coñazo que combiné con el Castilla-San Fernando. El chico Arribas volvió a hacer de las suyas. Pide paso a gritos. Está en lo de Camacho: tirando la puerta. ¿Que dónde le pondría? Los buenos juegan donde les ponen. Y este es bueno en serio.
Sobre Benzema, tranquilidad. Vivía en el alambre, algo intuíamos pero al no tener noticia cierta de sus males pensaba yo que sería de la partida francesa durante el Mundial. El cansancio muscular era más agotamiento que otra cosa. Nueva lesión, distinta a la que le apartó del Madrid. Parón sin discusión y a ver qué dice Pintus. No me cabe la menor duda de que estará para el partido en Valladolid, el que cerrará el año, y para el que faltan 40 días. Una faena, pinta que no tenía escapatoria. Mi apuesta: el 2023 de Karim recordará el 2022.
Y termino. Quiero leer a Bengoechea y Escohotado. Lo demás, esto lo primero, es relleno. Tengan ustedes una gran semana.
Getty Images.
Hice esta entrevista a Antonio Escohotado la última vez que estuve con él. Fue el 6 de julio de 2021, el día siguiente de la que sería su última fiesta de cumpleaños, en Ibiza. Después, antes de su muerte en noviembre, hablaríamos por teléfono unas cuantas veces más. La última conversación telefónica resultó conmovedora cuando entendí ciertas claves de la misma, sin poder ya preguntar a Antonio por dichas claves. Quizás algún día cuente esa otra historia.
Pero esta fue la penúltima vez que le tuve frente a frente. La última de verdad fue un rato después, el mismo día, cuando pasé a despedirme ante de coger el avión. Aunque había anunciado que se iba a la isla a morir, yo estaba casi seguro de que habría más ocasiones. Pasé por su habitación de aquel hotelito en Can Partit para darle un abrazo de despedida y me lo encontré encima de la cama, con el ordenador en el regazo, viendo una película de burdo escapismo yanqui. Hay algo maravillosamente desmitificador en el hecho de decir adiós a uno de los grandes cerebros del siglo XX y XXI mientras en su portátil resuenan las explosiones y los puñetazos. Aquel sí que fue el último momento juntos, el último de verdad.
La entrevista estaba concebida para publicarse en el canal de YouTube de La Galerna. Durante aquel verano, surgieron indecisiones tontamente paralizantes. Que si quién va a editarla, que si la cámara de Bengoechea es una mierda y se ve regular, que si el sonido es muy mejorable, que si qué hacemos con ella. En noviembre, tras el adiós de Escota, las indecisiones pasaron a ser de otra índole, por supuesto. Me daba reparo reabrirla. Se me antojaba que volver a ese material sería hasta cierto punto catártico. No iba desencaminado: lo ha sido.
El primer aniversario de la muerte de Antonio es el momento perfecto para que vea por fin la luz. Gran parte de la conversación es relativa a la actualidad madridista de aquel momento concreto, pero tal cosa no hace sino acentuar, leída hoy, la admirable lucidez del sabio. Hemos optado, dados los problemas técnicos antes expuestos, por transcribirla y sacarla en su versión escrita, sin que esto sea óbice para que más adelante saquemos el vídeo también, aun con sus taras. Tal vez.
Estoy aquí, visitándote en Ibiza, pero hace poco recibiste una visita mucho más insigne que la mía. Ni más ni menos que la de Florentino Pérez y José Ángel Sánchez. Te hiciste unas fotos con Florentino, sobre las cuales reflexioné en un texto de La Galerna.
¡Genial!
Muchas gracias. ¿Cómo viviste ese encuentro con Florentino?
Emocionado. No me lo acababa de creer. Cuando hicimos un zoom, unos días antes, yo quería decir la primera frase. ¡Pues no me dejó! Yo tenía la necesidad de decirle que era la persona que más deseaba ver del mundo. ¡Pues me la dijo él a mí! No hubo manera. Se adelantó. Me la pisó. Increíble. A partir de ahí, todo fue entendimiento y cordialidad.
La visita de Florentino es varias visitas a la vez, se me ocurre: la del presidente del club de fútbol más importante del planeta, la del líder de una de las mayores constructoras del orbe, la de…
¡La de un hombre independiente!
¿Cuál de estos tres aspectos tenías más presente mientras hablabas por primera vez cara a cara con él, en este mismo jardín que tenemos ahí fuera?
Todos. Y muy marcados. Ahora que hablas de las facetas, da la casualidad de que cuando yo trabajaba en el ICO llevaba el servicio de Fusión y Concentración de Empresas. Florentino se acogió a la legislación que teníamos para concentración, y resulta que su compañía se llamaba Padrós, es decir, como los hermanos fundadores del Real Madrid, catalanes ellos.
Así es. Hay culés que piensan que los madridistas tenemos como un tabú el hecho de que el club lo fundaran dos catalanes. Para mí es todo lo contrario, es una sana ironía.
Hay que hacer llegar nuestra breve historia del Real Madrid (Nota: se refiere a La Forja de la Gloria, que se publicaría semanas después) al sector culé, porque ahí les decimos evidencias como puños. Allí pueden leer verdades que, como dirían los psicoanalistas, ellos tienen denegadas. Reprimidas y denegadas en un sector del inconsciente. Y ahora viene algo de lo que también hablaba Freud: ¡el retorno de lo reprimido, amigo, que es el recuerdo! Pura y simplemente el recuerdo.
¿Cómo has vivido esta temporada del Madrid? (Nota: es la 20/21, recién concluida en el momento de la entrevista, con Liga para el Atleti, el Madrid eliminado por el Chelsea en semis de Champions, Vinicius fallando goles y Zidane marchándose al final).
Pues mira, ha sido muy amargo constatar que, si el Madrid no llega a malvender a Llorente al Atleti, habría ganado de largo la Liga.
¿Tú crees?
Ha sido Marcos Llorente el que ha decidido el campeonato. Tanto por no estar en el Madrid como (sobre todo) por el temporadón que ha hecho con los del Cholo. Él solito ganó por lo menos diez puntos, y el Madrid perdió el campeonato por dos. Ahí tienes la Liga. ¿Quién decidió en el Real Madrid esa venta? ¿Quién?
Se dice que Zidane no le tenía mucho aprecio.
Eso es. Pues ya tienes las razones por las que se fue Zidane. Esa es la verdadera razón.
¿Se ha ido al entender el peso de su propio error?
Exactamente. Se le ve ahí una coherencia de caballero.
Si es la razón, no quiso desvelarlo, porque en su carta al madridismo en As, explicando los motivos, apunta en otros sentidos.
No sabía de esa carta.
En ella no apunta a Florentino, a quien vuelve a mostrar todo su respeto y cariño.
¿Apunta a JAS?
No da nombres. Se refiere en tono crítico “al club”, al que responsabiliza de “filtraciones”.
Pero qué cosa más absurda. ¿Cómo va a haber filtraciones? Pero ¿cómo no va a conocer Zidane, aunque sea indirectamente, por ejemplo a Relaño, cuyo odio a Florentino es explicito? Yo he cenado dos veces con Relaño y me decía “Si yo en el fondo soy madridista, a quien no aguanto es a Florentino”. Y yo le decía “Pero Alfredo, ¿no será porque no os hace caso y no os soborna como los antiguos presidentes?” Me dijo: “No, claro que no”. Y yo: “Tengo mis dudas”. Están acostumbrados como mínimo a que les den la coba. Y, como Florentino no les da la coba, le llaman soberbio. Pero deberían llamarle independiente.
Eso me recuerda a aquello de José Ramón De la Morena, que tal vez fue un lapsus. “¿Cómo pretende el Madrid que le tratemos bien cuando no nos da entrevistas?” Yo creo que le traicionó el subconsciente.
Exacto. Además los jugadores tienen que jugar al fútbol, no dar entrevistas, y menos a tipos que no hacen más que preguntas absurdas, repitiendo con la misma monótona torpeza cosas como “Pero tú ¿cómo te tomas sentimentalmente lo que acaba de pasar?” Me lo puedes preguntar una vez, pero esa estructura sintáctica ya no te vale más. Y sin embargo siguen y siguen y siguen y siguen. Pero oiga, usted es afásico. Sabes lo que es la afasia, ¿no? Disponer de muy pocas palabras y de muy pocas construcciones sintácticas. Y te preguntas por qué no traen más que afásicos a este género, que es un género en principio elocuente donde la gente intercambia impresiones, ¿no?
zidane se fue consciente del peso de su propio error dejando marchar a marcos llorente, que fue la clave de la liga
Dejando a la prensa momentáneamente de lado, ¿cómo has recibido la noticia de que Ancelotti va a ser el nuevo entrenador?
Con mucho gusto. Estuve hablando de eso con JAS y Florentino. Me dicen que es un hombre tranquilo, alguien que a la chita callando, sin aspavientos, consigue hacer lo que quiere, que es exactamente lo que tiene que pasar con un hombre de su experiencia. Me parece bien. Puede ser un compás de espera, pero también puede ser un entrenador para varios años. JAS piensa que los entrenadores se queman en dos o tres años, pero yo creo que un técnico necesita cinco o seis.
Pero eso a lo mejor es válido fuera del Madrid, ¿no? Allí dentro hay demasiada tensión y turbulencia.
Pero el Madrid ha ganado con Zidane, precisamente. Zidane desmiente eso.
¿El Madrid necesita entonces un modelo Del Bosque?
Del Bosque da la sensación de tener poco carácter. Figo decía de él: “Hombre, por lo menos no da mucho la lata”. Era la época de Ronaldo Nazário haciendo de las suyas en el Buda.
Pero tú siempre has sido muy fan de Ronaldo.
Si no llega a tener las dos lesiones, olvídate de Cristiano, Pelé y Maradona. Y de Messi. Y hay otra cosa, tengo que hablar con él porque me parece un hombre heroico. No quiero sonar absurdo, porque quién soy yo para decir esto, pero me recuerda un poco a mí por su resistencia al dolor cuando se recuperaba de esas dos lesiones. Yo también he tenido que hacer un esfuerzo enorme de resistencia al dolor, y ninguno de los dos quería hacerlo, pero el amor propio (y en mi caso también el no disponer del eutanásico dulce que yo deseaba para poner fin a mi vida) nos obligó a los dos a seguir. Este hombre las ha pasado canutas. (Cita aquí Antonio un episodio en el que se relacionó a Ronaldo con un transexual con SIDA, enfermedad que le conduce a la siguiente reflexión) Por entonces el SIDA era mortal en todos los casos, pero sobre todo por el diagnóstico. Dejaron de llamar a la enfermedad mortal, pasaron a llamarla crónica y no ha muerto nadie más. Es increíble cómo las personas se pliegan a la Santa Medicina. “Oiga, para esto haga el favor de morirse y confirme así la gravedad de su dolencia”. Y años después: “Ahora en cambio ya no se muera, que hemos pasado a llamar crónico a lo que usted tiene”. Y el personal les sigue. Es una especie de placebo que reina en ese terreno.
Otro día abundamos en tu conocida teoría del diagnóstico que mata, el diagnóstico tóxico. Pero estábamos con Ronaldo.
Las pasó putísimas. Le he admirado muchísimo, aunque me gustaría preguntarle una cosa. ¿Por qué demonios odiaba correr? ¿Por qué odiaba entrenar? Porque en aquella entrevista con Valdano insistía mucho en que se escaqueaba todo lo posible de entrenar. Por eso creo yo que se estropeó las rodillas, por no forzarlas más cotidianamente.
Él decía que su forma de entrenar era jugar. Los partidos eran los entrenamientos para él.
Eso no es así. Es como si yo dijera: “Yo aprendo escribiendo”. No, oiga. Jugar partidos es a entrenar como escribir a aprender. Es una regla de tres, una ecuación de primer grado.
Ronaldo tiene casa en Ibiza, creo, debería venir a verte un día, aprendería mucho.
Claro. Fliparía conmigo cuando le hablara en carioca. (Nota: Antonio pasó su infancia en Río).
La gente en Pucela está regular de contenta con él. Acaba de descender al equipo. (Nota: recordamos que es el final de la campaña 20/21).
¡Pero sí el tío se ha chupado una deuda de 40 millones! Se lo contó a Valdano.
Jugar partidos es a entrenar como escribir a aprender. Es una regla de tres, una ecuación de primer grado.
Ahora que hablas de Valdano, ¿qué opinas de él?
Es un hombre muy desenvuelto. Es muy gracioso cómo aspira prácticamente todas las vocales. Todas parecen llevar una jota o una hache aspirada. Es como si fuera un extremeño. Pero es muy despejado, muy jovial.
¿Lo has conocido en persona?
No he tenido el honor.
Fue jugador, entrenador y directivo. Hay que remontarse al prebernabeuismo para dar con alguien que haya sido las tres cosas.
Iba muy bien de cabeza y tenía un buen chut.
Yo creo que era mejor jugador de lo que él dice de sí mismo.
Estoy de acuerdo. Siempre tuvo una autocrítica muy notable. Yo también creo que era mucho mejor jugador de lo que decía. En aquella selección argentina, después de Maradona, era el mejor. Creo que estaba Fillol, también, que era un portero buenísimo, aunque puede que fuese un poco anterior. Fillol era de los mejores guardametas que ha habido.
Y de los de ahora ¿cuál es el mejor?
Oblak. Adoro a Ter Stegen y Courtois, pero este es el doble de bueno. Es un extraterrestre.
Se habló de que podía fichar por el Madrid, pero a Florentino no le gusta poner 100 millones por un portero.
Claro que no. Y además es que Courtois es buenísimo. Me encanta.
Oblak flojea un poco en los penaltis. Lo vimos en la Final de la Undécima.
Me asombra cómo se lanzan los penaltis ahora. ¿Sabes cómo los tiraban Di Stéfano o Puskas? Cogían una carrerilla de unos veinte metros, acelerando al máximo a medida que se acercaban al balón. El portero se moría de miedo. Puskas los angulaba más, pero en el caso de Di Stéfano era casi siempre un cañonazo que entraba más o menos por el centro. Un bombazo a media altura. Incluso Roberto Carlos los tiraba así. Me deja perplejo Ramos tirándolos sin apenas carrerilla, a metro y medio de la pelota. Eso lo hace mucho más difícil.
¿Los dos jugadores más grandes que hemos visto en el Madrid son D. Alfredo y Cristiano?
Posiblemente. Schuster llegó ya tocadito, pero ha sido uno de los mejores centrocampistas que he visto.
Eso mismo me dijo Gento una vez, aunque por entonces aún no había explotado otro alemán, Kroos. Que Schuster era su favorito histórico en el centro del campo.
Hierro también fue sensacional ahí. Marcó cien goles en esa posición. ¡Cien! Redondo en toda su vida seis. La potencia de disparo y el remate de cabeza de Hierro eran inigualables. Hierro ha sido fundamental en el Madrid. Tanto como Raúl o más. Ahora bien, Cristiano y Di Stéfano fueron megaestrellas. Zidane fue extraordinario, aunque más breve que estos. Zidane reinó cinco años, los otros dos reinaron diez. Lo más notable que tenía era el control orientado. Zidane y Vinicius han tenido el mejor control orientado que he visto.
¿Vinicius también?
Sí. Tiene un control orientado sublime.
Sobre Vinicius has escrito mucho. (Nota: recordamos que la entrevista tiene lugar en julio de 2021).
Yo ya no sé cómo decirles que el chico necesita ayuda psicológica. Tiene un reflejo condicionado que hay que disolver y sustituir por otro. El hecho de que la camiseta lleve lo de “Junior” indica que el padre fue también futbolista profesional. Se lo comenté a JAS y me lo confirmó. “Sí, es como Neymar, su padre también jugó, por eso Neymar Jr.” Pero Neymar no siente que le deba a su padre nada. Vinicius es evidente que sí. Añade “Jr.” en la camiseta por eso. Por alguna razón cree que le debe a su padre el no triunfar descomunalmente más que él.
Estás hablando de algo freudiano que, supuestamente, es lo que hace que falle los goles.
Absolutamente freudiano. Una cosa edípica que le está lastrando. Algo en el inconsciente le dice que no puede culminar con gol la monstruosa jugada que acaba de hacer, y ese algo es la deuda que cree tener con el padre. Se los ha meado, ya ha hecho lo difícil, y cuando llega a lo fácil se la da mansamente al portero, o la manda fuera. Yo creo que inconscientemente piensa: “Papá, ya ves que no te estoy humillando”. Es lo que oigo cuando le veo fallar un gol. Sí, así de loco estoy. Tengo intuiciones de ese tipo, y raramente me fallan. A Raúl (Raúl Novella, hombre que le cuidó hasta el último día, presente en la entrevista) le he dicho cosas así, nada más verle. (Raúl asiente, menciona la palabra autoboicot).
A mí también me las has dicho.
Sí, a ti también. Si Vinicius resuelve el tema del gol, con la ayuda psicológica que necesita, será mejor que Mbappé.
¿Te gusta más Vinicius que Rodrygo?
Rodrygo es la gran estrella, aunque ahora lo han megamusculado. Antes estaba inframusculado. Ahora se han pasado. Ni tanto ni tan calvo. Pero es un monstruo.
¿Qué otros fichajes te gustaría que llegaran?
Haaland me parece imprescindible, o por lo menos alguien que descargue a Benzema. Está demasiado solo. Si no puedes hacerte con Haaland, ficha a Raúl de Tomás. Creímos que Jovic era un ser humano, pero ha resultado ser una estatua. ¿Mariano? Sus precipitaciones se han convertido en disparates. Tiene buena voluntad, pero cada vez que la toca hace falta. Son nervios sobre nervios y sobre histeria.
¿Y qué opinas de los fichajes recientes?
Alaba me entusiasma. Va a dar su mejor fútbol en el Madrid, ya lo verás.
¿En qué puesto te gusta más? ¿Central o lateral?
Cualquiera de los dos. Y puede hacerlo muy bien también en el puesto de Casemiro.
¿Hay algún canterano que te guste especialmente?
Antonio Blanco tiene todas las virtudes de Milla pero bastante más fuerza. Miguel Gutiérrez es bastante bueno, mejor que el del otro lado, Marvin. Este último no es que me disguste, pero es un poco precipitado. Lo más importante en un carrilero es que sepa centrar.
Entrando en alta política, se dice que el nuevo estadio va a generar 200 millones al año para el club. Eso es mucho dinero, ¿no?
Va a ser muy importante. Es interesante porque además estarán jugando antes de que el estadio esté terminado, lo que supondrá una autopromoción. Ya me ha confirmado Florentino que no habrá hotel, como inicialmente se dijo. Quieren que el nuevo Bernabéu sea un lugar de tránsito permanente, no que la gente se quede en él. Me parece bien, pero vamos, imagínate el respeto que tengo yo por la capacidad empresarial de Florentino. A mí me dice “Mira, lo hemos estudiado y pensamos que es mejor utilizar ese espacio para algo distinto de un hotel” y yo respondo: punto, amén.
¿Hasta cuándo puede el Madrid seguir siendo de sus socios?
El Madrid está apoyado por el patrimonio personal de Florentino, quien poniendo una centésima (¡una centésima!) parte de lo que tiene equilibra el club perfectamente. De manera que sí, claro que creo que puede seguir siendo de sus socios.
Pero ¿puede también competir con los petroclubes? Porque somos el Madrid, no se trata exclusivamente de sobrevivir: hay que ganar.
Perfectamente. Florentino ha logrado adaptar las técnicas de venta de una gran multinacional a un club de fútbol. Los demás le imitan pero llegan tarde. Los petroclubes ahora hacen galácticos, Florentino los hizo hace diez o quince años. Ahora se ha dado cuenta de que el estadio es una gran vía de financiación, y ya verás cómo todos le van a seguir. En lo deportivo, Florentino sigue a Bernabéu. Hay una simbiosis perfecta entre Bernabéu-Di Stéfano y Florentino-Zidane.
La diferencia es que Di Stéfano, por desgracia, no triunfó como entrenador del Madrid.
No triunfó. Como futbolista fue único. Yo estaba en Chamartín en su primer partido post-Madrid, jugando con el Espanyol. Era desazonador verlo con otra camiseta.
pedro Sánchez es de sí mismo. Es como Jovic. Pensábamos que era un ser humano y es una estatua también
¿Por qué es tan inhabitual que los más grandes se retiren en el Madrid? Y además sus últimas etapas suelen ser convulsas.
Es porque el Madrid consagra la excelencia. Está en los estatutos del Madrid de los Padrós. El artículo uno dice, si no recuerdo mal: “Este club se funda para promover la excelencia en el cultivo del deporte amado del balompié”. Ese artículo uno no lo tiene ningún otro club, y eso lo compromete. Por otro lado está la doble condición de entidad totalmente cosmopolita que sin embargo encaja tan bien con todo esto de los chulapos y las chulapas, el casticismo más madrileño que hay. Está arraigado en esos sectores del pueblo que son la clase media-baja, que son los tenedores de obligaciones que permiten la construcción del Bernabéu en los años 40. En esa época tan increíblemente austera de la posguerra, sacaron los ahorrillos para ayudar a su club. Y pusieron este y su primo y su hermano. El hombre o la mujer que es del Madrid no odia, no es antinada, pero ama profundamente al Madrid.
Pero sí hay, en cambio, un sentimiento nacional antimadridista.
Ya lo creo. Hay gente que se sube de Huelva para ver perder a los blancos si hay alguna posibilidad de que eso ocurra, o se baja de Lugo o se viene de Zaragoza. Es asombroso. Quizá esto le pase al Bayern en Alemania, no sé.
Comentabas hace poco en La Galerna cómo te ha sorprendido este fenómeno desde que estás con un contacto más diario con la realidad del fútbol español.
Es que ese antimadridismo yo no sabía que existía. Entiendo los celos, que son humanos y comprensibles. Conozco la contraposición de patrias chicas, las rivalidades municipales… Pero este antimadridismo difundido por igual en toda la península… Descubrir que existen cosas así te permite comprender por qué hemos pasado por cuatro guerras civiles (tres guerras carlistas más la del 36) en un siglo, así como un intento de guerra civil que es el propiciado por Zapatero al levantar el hacha del resentimiento, y que sigue ahora con Sánchez. Lo que pasa es que Sánchez es blandito, moluscoide, invertebrado; ya no recurre a la violencia dinamitera.
Zapatero es culé, por cierto. Sánchez no sabemos muy bien de quién es.
Sánchez es de sí mismo. Es como Jovic. Pensábamos que era un ser humano y es una estatua también.
¿Conseguiremos con nuestro libro (“La forja de la gloria”) que la gente acepte que el Madrid no solamente no era franquista sino más bien lo contrario?
¿Y que fue el Barça, y no el Madrid, el que condecoraba al caudillo cada dos años? La gente no está dispuesta a creer ciertas verdades. Cuando yo cuento a la gente que la heroína era el paracetamol de antes, o sea, que te la daban en la farmacia sin receta, se me echan las manos a la cabeza y se niegan a asumirlo.
Hablabas del afán de excelencia del Madrid. ¿El antimadridismo podría deberse en parte, precisamente, a que la cultura imperante no es precisamente la de la excelencia?
Claro. El posmodernismo. El posmodernismo nace detestando la virtud. El primer texto posmodernista llega en 1979. Se llama “La condición posmoderna”. Primera vez que aparece la palabra. Dice así (Antonio empieza a recitar de memoria): “Estamos hartos de discursos largos y coherentes sobre la realidad y el sentido. Queremos microdiscursos indiferentes a la realidad y al sentido”. Pero oye, ¿eres tú solo el que no quiere más realidad y más sentido, o cuántos hay como tú? El posmodernismo da la razón a cualquiera que rabie con la dignidad del prójimo. Otorga legitimidad al resentimiento en general.
Entrevista: Jesús Bengoechea (con la participación de Raúl Novella)
Así que, según nos ha aleccionado Don Gianni, por llamarlo a la calabresa, haber sufrido “acoso” de pequeño en Suiza por ser pelirrojo es equiparable al maltrato, violación y muerte a los que se enfrentan los esclavos y esclavas que trabajan en los países del Golfo Pérsico y otros del jaez. Y lo más hilarante del asunto, amigo galernauta -si uno no sintiera cualquier cosa menos risa al escuchar semejante sarta de malevolencias-, es que además lo ha hecho en un afán calculadamente desesperado por despertar nuestra complicidad.
Y me preguntarás, ojiplática, tú que vienes de aquellos lugares de los que se reclutan algunos (sobre todo algunas) de esos esclavos: ¿de verdad hay gente tan fuera de la realidad? ¿O es dentro de la realidad y de lo perverso? Y yo, que te quiero y que por eso me pongo malo hasta la fiebre en días como hoy, te digo que desconozco la hechura moral o la estructura mental del sujeto, por más que se me ericen los pelos del alma cuando habla. De lo que sí estoy seguro, sin embargo, es de que si hemos llegado hasta aquí, si Infantino no es hoy, a esta hora oscura, reo de damnatio memoriae (la cancelación practicada en Twitter Roma, galernautas de poca edad), es solo y exclusivamente porque el engendro woke lo impregna ya todo: los cinco continentes, los siete mares y, aún peor, los diez pecados capitales.
Veamos: la experiencia vivida erigida en fuente única e indisputable de verdad; el sujeto como estricta medida del objeto; lo personal, no ya por encima, sino frente a lo general. Se me ocurren decenas de paradojas del estilo, ya lo sabes, que sirven para condensar, malamente aunque sea, buena parte de lo que nos está pasando, de lo que nos están pasando. Se apela tanto a la víscera, a lo primario, a lo infantil, se amplía tanto el victimario, que se llega a forzar a serlo a quien nunca ha sido víctima ni lo ha pretendido, únicamente por pertenecer a cualquiera de los cada vez más numerosos colectivos que, bajo la égida de “científicos” sociales tan carentes de talento como sobrados de trauma y anglosajonía, se consideran merecedores de ese estatus. Ejemplos sobran y sobra también que yo los mencione aquí.
Que Infantino, en consecuencia, haya decidido incluir a los pelirrojos en una lista junto a inmigrantes, homosexuales y discapacitados no debería sorprender a nadie. Sí debería, no obstante, de animarnos (mi lamentable aportación es el presente artículo) a enfrentar y confrontar este delirio conceptual cuyo reino lo detenta en régimen de monarquía absoluta el sentimiento (“hoy me siento…”, Infantino dixit, no en vano) y en el que “yo-mí-me” son los únicos pronombres posibles.
Y por terminar ya, que me entra diarrea, añadiré unas pocas palabras referidas al desafío que el otrora pelirrojo ha lanzado a Europa y a los europeos al exigirnos que, si tanto nos preocupan los esclavos, pidamos perdón por nuestros últimos tres mil años de maldades. Se me ocurre en mi falsa inocencia que Don Gianni, tal vez impedido por aquella zozobra de infancia en el averno suizo, no tuvo tiempo, siquiera de pasada, de deleitarse en el estudio de la gloriosa tradición esclavista mediterránea. Si ello fue así y si no le da cosita que le pongan burundanga en el cuscús, yo le aconsejaría que se informase de boca de cualquiera de los que cenaron con él esta noche. Tiempo tendrán de aquí a unos pocos años de discutirlo todos ellos en la cola del infierno.
Getty Images
Buenos días, amigos. Cuentan los papeles que comienza hoy el mundial y añaden algunos de esos papeles en sus primeras planas que es un mundial atípico y polémico, aunque apasionante. Qué cosas tiene esto de adjetivar. No es fácil acertar, dicen los que saben de literatura. Algunos incluso huyen de semejante cosa, sabedores de que una sobredosis de adjetivos puede emborronar el manuscrito y dejarlo todo perdido de subjetividad recargada, alejándolo de la cosa misma que se quiere contar.
Y alejados parecen estar nuestros principales medios deportivos si tenemos en cuenta los adjetivos citados. Elegir decir -porque es una elección- que es un mundial atípico y polémico es como elegir decir que tal crimen es curioso o que tal injusticia es peculiar. Por su parte, elegir decir que el mundial es apasionante es simplemente elegir una cerveza y no un café para desayunar. Pero aquí no pasa nada. Aquí se puede decir (vender) cualquier cosa con tal de que la rueda (de la fortuna) siga girando y con tal de que el aficionado medio siga narcotizado sin mayor juicio crítico que el de una ameba, mientras los hacedores de negocios, contratos, comisiones, delegaciones, comités y demás dizque gestiones deportivas bailan en salones regados de champán tras ofrecer alguna rueda de prensa autoindulgente y torticera.
Miserias aparte, aunque no del todo, se perderá Benzema este mundial. Ayer se confirmó la noticia de su lesión y el flamante Balón de Oro deberá descansar para reponerse lo antes posible. Quede dicho antes que nada que lo lamentamos mucho por él y quede dicho después que también lamentamos en otro sentido bien distinto el hecho de que, durante las última semanas, se haya dudado en ocasiones de la implicación del francés con su club. No se estaba reservando Karim para el mundial cuando no jugaba con el Real Madrid. Dígase alto y claro porque ya ha quedado sobradamente demostrado.
Pasa, sin embargo, que, tal vez movidos por las especulaciones, los rumores, las medias verdades y las falsedades que difunde nuestra prensa día sí y día también, cierta parte de la afición entra al trapo de las maledicencias sin apenas pararse a pensar un poco, sin apenas saber agradecer, sin apenas valorar más hechos que una portada, un comentario de tertulia radiofónica o un sarcasmo chiringuitero.
Decía Jessica Rabbit que ella no era mala, sino que la habían dibujado así. No dejemos que nos dibujen los medios a su imagen y semejanza, sabedores de que su filón no está casi nunca en las noticias contrastadas, sino en todos sus contrarios, ajenos a lo que debiera ser el noble ejercicio del periodismo y el aún más noble ejercicio del fútbol, ambos manchados por este mundial "atípico", "polémico" y -manda huevos- "apasionante".
El diario Sport, conocedor de su entorno de influencia, le dedica más espacio a Xavi que al mundial, aunque ambas cosas no estén del todo desligadas desde que el citado entrenador-ideólogo se convirtió en un reclamo de buena publicidad-propaganda para el régimen catarí. Ya se sabe que los valors son los valors y no se negocian. Ya se sabe que si un día de estos el sol saliera por el oeste y se pusiera por el este nuestra querida prensa podría decir que estamos ante un hecho cuqui, no vaya a ser que a fuerza de contar (y denunciar) la verdad se acabe el champán.
Pasen ustedes un buen día.
Normalmente, la Copa Mundial de la FIFA, conocida mejor como Copa Mundial de Fútbol o, simplemente, como Mundial de Fútbol, es un acontecimiento grandioso a nivel universal. Para quien les escribe, tiene menos importancia que las Copas de Europa, pero eso ya depende de los gustos de cada cual.
El Mundial de Qatar (o, mejor dicho, el mundial de Qatar, sin mayúscula, tal y como lo minimizamos en La Galerna) es bochornoso y vergonzoso para muchos, y por numerosos motivos ya descritos, y por eso no vamos a darle mucho espacio ni ninguna publicidad en nuestro portal. Pero en estas líneas queremos señalar el curioso romance – uno más – que tiene nuestro club, el Real Madrid, con la Copa de Europa, precisamente en los años en los que coincide ésta con el Mundial de fútbol.
Como es bien sabido, la Copa de Europa se fundó en 1955, y su primer campeón fue nuestro equipo del alma al año siguiente. El primer año en el que coincidieron Mundial y Copa de Europa fue 1958. Ese año el Real Madrid se coronó en Bruselas por tercera vez consecutiva (3-2 al AC Milan, con gol de Paco Gento en una agónica prórroga), y Brasil se impuso en Suecia a los anfitriones de la Copa del Mundo por 5-2, en una exhibición de un Pelé, que contaba 17 años por entonces.
La única representación destacable de jugadores del Madrid en Suecia fue la de Raymond Kopa, que lideró a su selección francesa hasta un gran tercer puesto, tras haber perdido la final anticipada en semifinales contra el ganador, Brasil (con hat-trick del mago Pelé, bien acompañado en la delantera por Vavá, Zagallo y Didí, que luego vestiría la elástica merengue, sin mucha suerte, por cierto).
Kopa ganaría aquel año el Ballon d’Or, tras su fantástica campaña madrileña (Copa de Europa + Liga), aunque indudablemente fue beneficiado al no poder ser elegibles por entonces nada más que los jugadores europeos.
Desde entonces, se han disputado 15 campeonatos mundiales más, y en 6 ocasiones nada menos, en los años de coincidencia de celebración, ha logrado el Real Madrid alzarse con la Copa de Europa (1966) o la UEFA Champions League (1998, 2002, 2014, 2018 y 2022).
Vayamos por partes. 1966, la Sexta Copa de Europa, con nuestros 11 españoles ganando la final al Partizán de Belgrado (con goles de Amancio y de Fernando Serena). Un mes después, Inglaterra ganó su único Mundial en Wembley. Muchos de los Ye-Yés del Madrid jugaron en Inglaterra con la selección (Betancort, que fue suplente de Iríbar, Sanchís y Amancio, goleadores ante Suiza, Pirri, que marcó ante Argentina, Zoco y Gento), pero España fue eliminada en primera ronda.
Bobby Charlton llevó a los suyos a la gloria, tras una polémica final ante Alemania, con gol fantasma de Geoffrey Hurst incluido, lo que permitió al actual Sir Bobby a finales de año ser nombrado Balón de Oro.
Pasó una eternidad. 32 años que parecieron siglos para los madridistas, pero, por fin, en el Ámsterdam Arena, Mijatovic rompió el maleficio en el minuto 66 y la rezagada Séptima pudo llegar a las vitrinas de Concha Espina. El Mundial de Francia fue conquistado por los anfitriones, y Zidane marcó 2 goles en la final a Brasil, vengando a sus huestes 40 años después de Suecia’58. El peso del oro de la Copa Mundial llevó a Zidane a conquistar su único Balón de Oro, pese a haber sido batido con su Juventus en Ámsterdam por los merengues.
Por cierto, que uno de los titulares galos en la final fue Christian Karembeu, que logró la doble corona Mundial-Champions en 1998, hito también logrado por otros tres madridistas en la historia: Roberto Carlos en 2002, Sami Khedira en 2014 y Raphaël Varane en 2018. Este exclusivo club se completa con 7 jugadores del Bayern, que lo consiguieron en 1974: el meta Sepp Maier, Schwarzenbeck (el que arrebató la gloria al Atlético de Madrid tras su zapatazo en Bruselas contra Miguel Reina), Beckenbauer, Hoeness, Kappelmann, el Torpedo Müller y Paul Breitner, que aquel verano de 1974, tras su triunfo mundialista, con gol de penalti incluido contra Países Bajos, hizo las maletas y recaló en nuestro club, donde coincidió con otro campeón del mundo, Günther Netzer.
En ese restringido club podrían entrar este año nada menos que otros 11 jugadores merengues, a saber: Courtois y Hazard (Bélgica), Casemiro, Militão, Vinicius y Rodrygo (Brasil), Modric (Croacia), Carvajal y Asensio (España), Camavinga (Francia), y Fede Valverde (Uruguay), si se proclaman vencedores en el mundial (con minúscula) de Qatar. Obviamente, no incluimos a Benzema al tener hoy mismo noticia de su retirada del mundial por culpa de una lesión (mucho ánimo, Karim).
2002 fue el año de la Novena con el golazo de Zidane y los milagros de Casillas en el Hampden Park de Glasgow, y la conquista de la 5ª estrella para la selección con mejor palmarés del mundo, la brasileña, que enamoró en Corea-Japón 2002, con nuestro Roberto Carlos en sus filas. Nada más acabar el campeonato, Ronaldo Nazario, máximo goleador con 8 goles, 2 de ellos en la final a Oliver Kahn, recaló en el Real Madrid. Y en diciembre se llevó para casa su segundo Balón de Oro, tras el de 1997, y tras vencer en la votación precisamente a Roberto Carlos.
2006 fue un año nefasto para el club merengue (que vio conquistar a su rival culé su 2ª Copa de Europa en París ante el Arsenal), pero al menos se trajo del Mundial 2006 de Alemania a un campeón del mundo, Fabio Cannavaro, capitán de Italia y que fue premiado con el Balón de Oro de aquel año.
Otros 12 largos años pasaron para el Real Madrid, hasta que llegó en 2014 la tardona y muy deseada Décima, lograda tras el toque sutil de Modric, la cabeza prodigiosa de Ramos y la puntilla impartida por Gareth Bale, también de cabeza. El Mundial 2014 disputado en Brasil fue la tumba, primero, de la vigente campeona del mundo, España, masacrada por Países Bajos y Chile en fase de grupos, y de la propia anfitriona, que sufrió en el estadio Mineirao un nuevo Maracanazo, 64 años después del de 1950, ante el rodillo alemán de Joachim Löw, liderado por Toni Kroos, quien también, como Breitner en 1974 y Nazario en 2002, eligió al Madrid para seguir su carrera futbolística. Como se apuntó anteriormente, Sami Khedira fue titular en 2014 tanto en la final de la Champions en Lisboa ante el Atlético de Madrid, como en Brasil ante la Argentina de Leo Messi, batida por 1-0 en la prórroga tras gol de Mario Götze.
2018 fue la culminación de un trienio maravilloso del Madrid, dirigido por Zidane (campeón del Mundo como jugador con Francia y de Copa de Europa en el Madrid, tanto como jugador como de entrenador), en Kiev llegó la Decimotercera ante el Liverpool de Klopp. En Rusia 2018, logró su 2º Mundial Francia, dirigida por Didier Deschamps (que también ganó el de 1998 como jugador, hito solo logrado por Mario Zagallo y por Franz Beckenbauer), que no contó con Benzema pero que, entre Kanté, Pogba, Griezmann y Mbappé lograron el éxito tras golear a la Croacia de Modric (Balón de Oro ese año) por 4-2. Varane representó muy dignamente a su club y logró ser el mejor defensa de dicho campeonato mundial, además de lograr el exclusivo doblete Champions-Mundial.
2022 ya ha sido para todos los madridistas un año glorioso, con la conquista de la Decimocuarta, tras el recorrido más épico y heroico de la historia. 12 de los nuestros (aunque Casemiro, por desgracia, ya no es nuestro, aunque lo será eternamente) pueden sumarse a las increíbles gestas de Karembeu, Roberto Carlos, Khedira y Varane. Lo celebraremos, si llega el caso, como un triunfo individual para ellos. Pero pocos comentarios habrá por parte de quien les escribe sobre el mundial de la infamia que está a punto de dar comienzo.
Getty Images
Fue una boda en la que todos los invitados se casaron con la novia, que presidía el banquete con las orejas abiertas como en la película de Stephen Frears. Se celebraba la novia, de hecho, así como todas las novias anteriores, que es lo más parecido a celebrar la vida a lo que pueden aspirar unos cuantos miles (cada año más) de orates descontrolados, blancos como la propia desposada. Tal cual sucede en nupcias más mundanas, la cena transcurrió salpicada aquí y allá por cánticos espontáneos y servilletas al aire. Qué bonito es estar vivos, diez años vivos, Catorce veces vivos.
La mesa presidencial irradiaba distinción. Conseguir convocar a Eduardo Fernández de Blas es un éxito innegable (qué entusiastas y certeras palabras cuando agarró el micrófono), pero lograr lo propio con JAS es un fenómeno paranormal, dada la proverbial discreción del personaje. Hora era ya de que la afición le aclamara como el titán de despacho que es, aunque le incomoden las loas extemporáneas. JAS es filósofo de carrera, que es una cosa que la gente desconoce, y alguien explicará algún día de qué modo una formación humanística de ese calibre ha jugado un papel en el fichaje de Vinicius y alrededores, ha jugado un papel en lo de hacernos felices.
Si estuviera aquí leyéndome, que a lo mejor lo está, Mario el de Fans (con él empezó todo) me recriminaría gentilmente el feroz oficialismo del último párrafo.
-Nos vamos a llevar bien. Eres florentinista pero no pasa nada.
-Tú también lo eres, y tampoco pasa nada.
¿Quién no es florentinista? ¿Se puede no serlo? Este y otros temas apasionantes sobrevolaron los corrillos en las copas, pero estábamos con la mesa presidencial, donde también, entre otros, se sentaron Arbeloa (aclamado como “eterno capitán” cuando oficialmente nunca lo fue -ahí tenemos otro tema sobre el cual escribir-y que se hizo fotos hasta con los pilares de la gloria atizando sonrisas), un restallante Lorenzo Sanz (emocionado ante los cánticos de recuerdo a su padre) y José Luis Sánchez, el responsable del área social que sobrellevó con envidiable entereza los “años de plomo” a los que se refirió Matamoros en su alocución. Los sobrellevó Sánchez, pero todos los de Primavera lo hicieron. Matamoros, mi amigo Manuel, de los que más. Ganaron, pero ya habían ganado antes de ganar: el camorrismo sale derrotado de casa.
A lo mejor hay que contar que sin Primavera Blanca no existiría La Galerna, no solo porque Manuel Matamoros diera su apoyo moral a la creación de esta página en aquel desayuno en El Aviador, sino porque sus bendiciones eran básicas por ser Primavera lo que era y sigue siendo diez años después, es decir, gente que combate el relato desde casa y que impulsa uno nuevo desde la grada, cuando los demás nos circunscribimos a lo primero en el mejor de los casos. Toni Kroos mandó a esparragar a un periodista al ponerle en la tesitura de tener que defender al Madrid tres minutos después de proclamarse Campeón de Europa. Toni no lo sabe, posiblemente, pero Primavera le saca diez años en la renuencia a la aceptación de esa mierda. “Las manos de la prensa fuera del Madrid”, era el lema de entonces, aunque ahora podría acuñarse algo parecido sobre las manos de los jeques o las de Tebas. Primavera sigue ahí, acompañando al Madrid en su historia, atenta a establecer las defensas antes aun de que nadie perciba las amenazas contra la autonomía institucional, como la asociación de vanguardia que ha sido durante una década y sigue siendo hoy. “Otro Bernabéu es posible” era otra de las proclamas de antaño, y la vigencia de la misma fue otro de los temas en los corrillos de las copas, con Ángel y Marta del Riego, con la inigualable Anita, con Ochaita (cuya reconversión vía pertenencia a la Grada de Animación es el mejor argumento a favor de la misma y no el mejor argumento contra ella), con Fantantonio (media Galerna) y Richard Dees, con Juanpa Frutos y Diego Montero, con todos los que mi mala memoria me impida recordar ahora, incluidas damas cuyos nombres quedan inevitablemente eclipsados por tanta belleza. Otro Bernabéu es posible, pero ¿es deseable? Los corrillos hervían. Escohotado (el lunes se cumple un año de su muerte) defendía el Bernabéu tal cual tradicionalmente es, con su música de viento, fundamental según él en la forja del carácter blanco, la famosa exigencia. Recordé las palabras de Antonio y alguien replicó que “Escohotado era un gigante del pensamiento, pero también un pipero descomunal”. Primavera es audacia, y a Antonio le habría encantado.
Diez años después de su fundación, Primavera Blanca sigue representando un madridismo pasional, contestatario, disidente, insurrecto a los tópicos, apolítico, alegre, esencial.
Por muchas décadas más.
Getty Images
Buenos días, queridos.
¡Cómo nos apetece portanalizar estos días, qué maravilla! ¡Cómo vamos a gozar durante las próximas semanas con ese mundial de Catar que no vamos a catar! Nos apetece “horrores”, tanto como que nos echen cera ardiente de una vela por la espalda, sumergirnos en el Ártico en pelota picada o ver en bucle el último partido de los del Cholo. Pero es nuestra obligación y así lo haremos por ustedes, así que allá vamos, comencemos.
El delantero suplente del Barça, Ferran Torres, nos cuenta que allí son todos muy amigos, tanto, que en la foto aparece echando harina a las pizzas que van a hornear a continuación para tomárselas todos juntos después, mientras disfrutan el streaming del suegro. Qué maravilla de concentración, qué planazo de viernes noche.
Por cierto, Ferran sin tilde, porque es valenciano y no queremos cometer el doble error: uno por ponerla (la tilde) y otro por ponerlo (a Ferran).
Otra maravilla de portada: Luis Enrique estirándose. ¿Cabe portada más glamurosa en la historia de las portadas? Observen la postura corporal, el gesto sudapollista nivel top, el recado a su antiguo club con el logo de Naranjito, la mascota del Mundial del 8-2, y esas palabras… No las referidas a sus deseos sobre Messi y el mundial (el de Catar irá siempre con minúsculas), sino las que vemos en el párrafo inferior, de las cuales destacamos las siguientes (atentos, amics):
“Los más graciosos son Pedri, Alba, Ferran, Gavi…”.
El Club de la comedia, no tenemos ninguna duda. Ni Tip y Coll, ni Martes y Trece, ni Faemino y Cansado, ni los Monty Python, olvídense de todos esos genios del humor e imaginen los chistacos en esas veladas de pizza y streaming de los pupilos de Luis Enrique:
Pedri.- ¿Qué le dice un grano de arena a otro en este desierto? Tío, creo que nos siguen, jojojo.
Gavi.- Nos has dejado fríos. Casi tanto como tú en Valdebebas.
Todos se ríen, se descoyuntan, se parten la caja, comienza el festival del humor desbocado.
Jordi Alba.- Me toca, me toca. ¿Qué le dice el Jardiner a otro de su gremio? Seamos felices mientras podamos.
Jo, jo, jo, nos imaginamos las risotadas, codazos de complicidad (menos en el caso de Gavi, pues no controla la fuerza con la que golpea las costillas de Pedri). “Otro, venga, otro”.
Ferran.- ¿Y tú, Jordi, sabes cuál es el colmo de tu peluquero? Que descubras que nada es permanente, jojojo, no pongas esa cara, ¡no te ha gustado un pelo, ¿eh?!
Jordi no se ríe inicialmente, mira pensativo al yerno del jefe y cuando los jóvenes empiezan a pensar que se ha mosqueado de verdad, se carcajea, al principio lentamente, luego se despolla. Todos respiran aliviados y continúan su particular Club de la comedia.
-Gavi, Gavi, cuéntanos un chiste verde. No, mejor esperamos que ambos maduréis, ¡jojojojo!!!!
En eso que aparece Luis Enrique, que acaba de terminar su directo del día. Tiene el semblante serio, mira a Ferran y le suelta:
-Tú, eh, tú, ¿tú tienes buenas intenciones con mi hija?
Ferran sigue imbuido del buen rollete de estos chicos tan graciosos y contesta:
-Sí, jefe, por supuesto. ¡Lo malo es cuando pasamos a la acción!
-¡Ja, ja, ja, ja! Se parten todos de risa. Jordi Alba lo hace con un par de segundos de retardo.
Desconocemos si esta escena les ha parecido graciosa. Lo cierto es que a nosotros no mucho. Con el diario As se entrega hoy un suplemento especial de 32 páginas dedicadas a lo que llaman “Un lujo de mundial”. Y no se nos ocurre otra imagen mejor que la siguiente para definir ese “lujo”:
Cuenten ustedes, cuenten. Son 203 individuos, 203 currantes. Cada una de las 32 páginas del suplemento del As podría poner esta imagen y aún necesitarían cuatro individuos más para alcanzar la cifra de 6.500. Esos currelas que aparecen con su bolsa al hombro provenían de Filipinas, Pakistán, Bangladés o Sri Lanka en su mayoría, y ahora yacen sepultados no se sabe muy bien dónde. Podríamos hacer otra división: se han construido 8 estadios para el mundial, lo cual hace una media de 812 fallecidos por estadio. Desde la redacción de La Galerna proponemos dejar 812 butacas vacías en cada uno de los partidos como recuerdo permanente al mundo de lo que se está blanqueando con este mundial.
No nos gusta hacer bromas sobre este asunto y por eso creemos conveniente recordarlo casi a diario. Como hizo Bellerín ayer. Resulta que el lateral del Barça, que tiene el honor de ser uno de los pocos jugadores de la plantilla que no acudirá a Catar, recibió ayer el premio GQ al Hombre del Año. No nos pregunten por qué. Tampoco se extrañen. Si Gavi es el mejor joven y el City el mejor club, no vemos por qué Bellerín no puede aspirar a tamaño logro.
Durante la entrega del premio, el bueno de Héctor dejó esta perla:
“Como futbolista no estar en el Mundial de Catar me entristece, pero hay una parte de mí que se alegra. No sé si lograría disfrutar de la carga de los 6.500 obreros fallecidos".
Olé, olé y olé. Parafraseando a Saza, ya saben ustedes que en esta web es verdadera devoción lo que hay por Bellerín, y desde hoy mucha más.
Pasamos con desgana a las portadas cataculés.
Vaya comparación, amics. El último tango. Se aprecian ciertas ganas por ver a Messi levantar este trofeo, pero lo que nos sorprende es la película elegida, aquella en la que la famosa escena de la mantequilla volaría la cabeza a los jeques cataríes. Cuídense en Catar de practicarla entre personas del mismo sexo, o incluso de forzar a una mujer que no sea la propia, so pena de que a la pobre se la considere adúltera. Es todo tan repulsivo que no nos apetece continuar.
Si no se gana nada, el titular se convertirá en “Récord en balde”, pero nos dará bastante igual, como todo lo que ocurra a partir de mañana y el apasionante Catar-Ecuador.
Que pasen un feliz fin de semana.
La selección española es la Nochebuena del fútbol, la mesa en la que los madridistas coincidimos con algunos de los que no defienden nuestros colores el resto del año, aquellos que, como escribió Jabois, renunciaron voluntariamente a la felicidad. La selección, como la Nochebuena, está en otra esfera, está vinculada al nacimiento y no a la elección, sin que ello signifique que sea mejor lo que viene impuesto que lo que se elige; simplemente, son cosas distintas.
El fútbol de selecciones, en su esencia, está impregnado del espíritu navideño: jugadores de diferentes equipos se juntan para luchar por un objetivo común y los aficionados cambian el golpe en la mesa por el grito del gol cuando marca un futbolista del eterno rival. Por eso, me siento extrañado cada vez que veo a madridistas españoles renunciar a este sentimiento de unión con el prójimo, como si no fueran capaces de soltar las armas ni un momento, cuando hasta en la I Guerra Mundial se dieron una tregua por Navidad.
Es cierto que las selecciones nacionales han saturado aún más un fútbol exprimido y que deberían desaparecer los parones en mitad de la temporada para jugarse todos los compromisos entre selecciones al final de la misma, para evitar que los infortunios con los combinados nacionales tengan repercusión en los clubes que pagan millonadas a los futbolistas, pero deberían promoverse reformas y no la destrucción del fútbol de selecciones, que se vuelve especialmente precioso cuando llegan el Mundial y la Eurocopa.
También he escuchado a muchos madridistas decir que no se sienten representados por Luis Enrique y que, por ello, no apoyarán a la selección en el Mundial. Busquemos la respuesta en el Madrid: todos hemos tenido entrenadores o jugadores a los que no soportábamos y no por eso se nos ha pasado por la cabeza desear ver a nuestro equipo perder. Que un antimadridista declarado triunfe con la selección puede hacer felices a muchos aficionados madridistas: es la magia de la Navidad.
La selección es la familia que te toca, aunque la elija Luis Enrique
Hay gente para la que la selección era un utensilio de usar y tirar una vez que la ha visto ganar. Conseguido el objetivo que creía imposible (ver a España campeona del mundo), la considera amortizada e inservible para el futuro: es el miedo a no volver a ser tan felices como lo fuimos en el pasado. Siguiendo este razonamiento, no habría vida después de la infancia. También hay madridistas que consideran que esta selección, al no contar apenas con jugadores del Real Madrid, no merece contar con su apoyo, olvidando que la grandeza del Madrid, como sus jugadores, es universal, y que la selección es la familia que te toca, aunque la elija Luis Enrique.
La selección son los abrazos prohibidos el resto del año. Todos tenemos a seres queridos aficionados de otros equipos, incluso antimadridistas, con los que durante el próximo mes tendremos la oportunidad de compartir celebraciones que normalmente están bifurcadas. El fútbol de selecciones permite cenar con el enemigo, como la Nochebuena.
Getty Images.