Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Carta abierta a Ramón Calderón

Carta abierta a Ramón Calderón

Escrito por: Francisco Javier Sánchez Palomares31 agosto, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Escudo de la congregación

CONVENTO DE LAS HERMANAS

DEVOTAS DE SAN DALIAS

 

Desestimado Sr. don José Ramón Calderón Ramos:

 

Me dirijo a usted como abadesa del Convento de las Hermanas devotas de San Dalias. Pongo en su conocimiento que en el cenobio, después del Señor y de San Dalias, somos fervorosas madridistas que llegamos al éxtasis con los triunfos del equipo blanco.

Me gustaría transmitirle en nombre de toda la congregación nuestro malestar por sus recientes palabras donde, entre otras lindezas, defiende la gestión del señor presidente del Fútbol Club Barcelona, don Josep Maria Bartomeu Floreta. Permítame recordarle que usted ha pecado de omisión siempre a la hora de defender al club que presidió, mas no le duele en prendas deshacerse en elogios hacia el máximo rival. Nuestra labor en esta vida terrenal no es juzgar, pero este comportamiento podría llevar a pensar que usted está resentido desde que hubo de abandonar la presidencia tras flagrantes y continuadas irregularidades.

En nuestra comunidad, nos dedicamos a la oración y a la manufactura de calzado. Y cada domingo, antes del crepúsculo, nos concedemos la licencia de analizar y debatir la semana futbolística. En estas tertulias, las hermanas liberan toda la tensión semanal que causa la oración y el uso del martillo de remendón y emana de ellas su ingenio, algo bribón en ocasiones, he de reconocerlo. Cada vez que usted aparece en nuestras conversación se produce una ebullición ambiental como si hubiesen llovido aspirinas efervescentes en nuestro lago de carpas. Esta tarde se han dirigido a usted como Conde Draco, trapacero asambleario o bocachancla. Ruego sepa usted disculparlas, sobre todo, no les tenga en cuenta este último calificativo, muy empleado aquí debido a nuestra labor. Eso sí, no tema por nuestras almas, tras cada cónclave futbolístico, nos confesamos y entonamos tres ¡hala Madrid!

Tras escuchar las palabras a las que hago referencia al comienzo del presente escrito, Sor María Jesús ha llegado a insinuar una posible conexión entre Bartomeu y Nanín, inefable personaje de infausto recuerdo para el madridismo y compañero suyo de fechorías que encarnaba los valores opuestos a los siempre defendidos por nuestro club. El resto de hermanas han recibido esta apreciación con jolgorio y han celebrado lo atinado de la ocurrencia. Tanto es así, que he ordenado Sor María Jesús quede esta semana liberada de sus labores habituales y pueda dedicar su tiempo al spa y al verdejo.

Tampoco ha pasado por alto para nuestra orden la puya lanzada al Madrid y en especial a Florentino Pérez, presidente del cual fue usted un mal sustituto durante apenas dos años. Asegura que «el Real Madrid regaló a Cristiano Ronaldo por cien millones». Entendemos su rencor, incluso hemos llegado a pensar, en pos de disculparlo, que le puede a usted provenir de su apellido, que le haya transmitido alguna característica de otro equipo de Madrid, pero no podemos admitir esta mentira. Cristiano fue fichado por noventa y seis millones de euros cuando era una estrella, pero aún joven y sin haber llegado al cénit de su carrera. Jugó nueve temporadas de blanco —y de otros colores utilizados en las segundas y terceras equipaciones— y marcó CDL goles. Ay, ruego me disculpe, otra vez se me ha ido el santo al cielo y he vuelto a escribir una cifra en números romanos. Como iba diciendo, marcó cuatrocientos cincuenta goles y ganó todos los títulos posibles con el Real Madrid. Máximo goleador madridista y jugador más importante en la historia del club tras Alfredo Di Stéfano. Su último partido en el equipo lo empleó en ganar otra Copa de Europa más. Después de estos logros, años y rendimiento, fue vendido a la Juventus de Turín por cien millones de euros. Es decir, cuatro (ocho dividido entre dos) más de los que había costado. Y después de estos datos irrefutables tiene usted las narices de decir que el Madrid regaló a Cristiano. ¡Váyase usted convento fresco!

Ruego de nuevo me disculpe, esta vez por mi tono, pero me sulfura, pareciera usted tener el alma más derruida que el estadio ribereño que le da apellido.

Atentamente,

 

Sra. Dña. Inmaculada Blanca y Pura.

Abadesa del Convento de las Hermanas devotas de San Dalias

 

Florentino Pérez monjas