El encuentro empezó con once minutos de retraso y perdiendo 0-1. Nada que en condiciones normales no fuera capaz de remontar el Madrid de la Catorce y nada que no sea culpa de Televisión Española, que andaba a por uvas, en lo relativo a la primera anomalía, y a la fortuna de Henry en lo relativo a la segunda. Vimos el gol en diferido, y nos escamó la fortuna del delantero del América a la hora de recoger un mal disparo de su compañero para batir a Lunin.
Estos partidos de pretemporada sirven para elucubrar combinaciones ganadoras a través de What-Ifs imposibles. Por ejemplo, todos sabemos que el centro del campo del segundo tiempo, en combinación con la delantera del primero, habría ganado el partido con cierta holgura. No es eso lo que dispuso sobre el campo Ancelotti pero sí es algo que pueda hacer cuando se le antoje, que es lo que importa.
La delantera del primer tiempo fue Benzema-Vinicius-Asensio. Deslumbrante el primero —que sigue en trance pasado el verano, como dice Ramón Álvarez de Mon—, peligroso el segundo y (eso sí) intrascendente el mallorquín, acostumbrado a dejar tarjetas de presentación en blanco que nos dejan rascándonos la sien. Hizo, eso sí, una sabia dejada al primer toque en el gol de Karim, que agradeció el sutil obsequio con un remate de efecto endiablado, canónico, quintaesencialmente marca de la casa, que batió a Ochoa, un portero que es como de la casa. Así empató el francés el partido. Cuando digo que Ochoa es un portero que es como de la casa no me refiero solo a que nos resulta muy familiar, que también, sino que podría ser a todos los efectos portero de finca urbana y ayudarnos al llegar con las bolsas de la compra. Está igualmente dotado para ambas profesiones.
Todos sabemos que el centro del campo del segundo tiempo, en combinación con la delantera del primero, habría ganado el partido con cierta holgura
No jugó bien el Madrid en el primer tiempo, pero el dibujo cambiaría totalmente en la segunda mitad con la sustitución completa de una CKM aparentemente oxidada por la Brigada del Chispazo, es decir, Tchouaméni, Camavinga y Ceballos, quienes apoyados por un Valverde que juega de todo hicieron virar 180 grados las sensaciones. Ofrecieron un dinamismo muy superior. Con esto no estoy diciendo que deban jugar siempre ellos, solo consigno lo que vimos. Lo que sí digo taxativamente es que me gustaría mucho que Ceballos se quedase en la plantilla. Tiene arte para alicatar dos cuartos de baño, que diría Chiquito, a quienes a veces recuerda con unos manierismos que no tienen nada de adorno floral y sí mucho de alambicada eficacia. Tchouaméni estuvo omnipresente, vivaz, seguro, imponente. Camavinga lleva el arte a rastras y a rastas, domina, templa, se la guarda, te la quita, me la pone. Es un potro desbocado de talento, y por eso de vez en cuando se gana tarjetas a destiempo o la pierde en medio del área propia, y por eso Carletto le abanquilla a veces, no sin razón ni sabiduría. Pero qué jugador, hermanos.
El Madrid se puso por delante cuando un Hazard algo mejor pero todavía mñé transformó un penalti sobre Lucas Vázquez, pero volvió a ver cómo le empataban después de que el colegiado se inventara una pena máxima que Lunin paró en primera instancia, pero que hubo de repetirse. Aun así, se concitaron ocasiones para ganar a la desesperada, o sea, a la Catorce, pero Jiménez estuvo enorme ante los disparos de Tchouaméni y Alaba. Jiménez es un futbolista que, a diferencia de Ochoa, solo sirve para ser un determinado tipo de portero.
En definitiva, el Madrid empató pero mereció ganar, encauzado por la savia nueva de un centro del campo llamado a marcar una época quizá no tan brillante como la edificada por la CKM, porque eso son palabras mayores, pero sí una capaz de dominar el fútbol europeo a poco que la delantera a la que sirva mantenga el nivel, o a ser posible lo supere acudiendo al mercado.
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Un 26 de julio de 1959 los medios españoles se hacían eco de que el Real Madrid había fichado a Waldir Pereira ‘Didí’. En aquellos finales de los 50 hubo una moda en el fútbol español de firmar a jugadores brasileños y desembarcaron más de una docena: Vavá, Joel, Walter, Machado, Ramiro, Álvaro, Waldo, Evaristo, Moreira, Recaman, Canario, Pessanha, Braga, Jaburú, Chicao o Indio El triunfo en el Mundial de Suecia’58 y la gira de varios equipos por la península para amistosos, homenajes y torneos fue clave.
Santiago Bernabéu asistió al Mundial de Suecia para ver distintos encuentros y quedó prendado con el juego y la calidad de los brasileños. Apuntó varios nombres en su libreta: Pelé, Garrincha y Didí. Por razones principalmente económicas las firmas de Pelé y Garrincha se tornaban muy complejas y eso que lo intentó durante varios años hasta entrada la década de los 60. Con Didí todo era más razonable puesto que el presidente de Botafogo, el doctor Paulo Azeredo, aseveró que estaba dispuesto a desprenderse de su futbolista siempre que lo pidiese él y la oferta fuera digna de su calidad. Todo ello como premio a su comportamiento. Así Didí acabó vistiendo de blanco el mismo verano que se marchó de la casa blanca una estrella como Kopa. El brasileño no aterrizó para sustituir al francés porque jugaban en puestos diferentes pero sí en su status como jugador de talla mundial. Por el galo se firmó a Canario, que era un extremo derecho, el puesto donde desarrolló Kopa la mayor parte de su carrera madridista.

A principios de julio de 1958 surgieron las primeras noticias de un fuerte interés del Real Madrid por Didí. Mundo Deportivo recogiendo unas palabras del centrocampista publicó que “el presidente del Real Madrid había ofrecido 12 millones de cruceiros por la transferencia”. Didí explicaba respecto a la oferta que “lo encuentro muy bien. Me gusta mucho mi país; pero una fortuna a cambio de unos cuantos años de ausencia merece la pena”. Sin embargo, Bernabéu aplacó con firmeza y algo de enfado dicha publicación. En la Hoja de los Lunes salieron unas declaraciones del máximo mandatario en las que decía que “si ha sido Didí quien lo ha dicho, es un mentiroso; si ha habido alguien que lo haya dicho en su nombre, miente también…”. También ese verano se habló de que Didí podía ir al Valencia ya con varios brasileños en sus filas pero la operación no acabó de cuajar y permaneció en Botafogo.
principios de julio de 1958 surgieron las primeras noticias de un fuerte interés del Real Madrid por Didí. Pero el verano definitivo de su traslado a la capital de España fue el de 1959
El verano definitivo de su traslado a la capital de España fue el de 1959. En el mes de mayo MARCA comentaba el rumor de un ofrecimiento de Didí al club blanco aunque se dudaba de su encaje por contar casi con 30 años. Ya en junio, en el mismo diario se informaba de las facilidades que daba Botafogo para su incorporación al Real Madrid. Además, se hablaba de la opción de ceder al jugador para un partido de los blancos en Amsterdam contra una selección local o en la gira posterior por América. En caso de convencer a los merengues se quedaba con ellos, pero si no regresaría a su club de origen en Brasil. Finalmente no cristalizó ninguna de las dos opciones.
La operación se aceleró a partir del 21 de julio, cuando el equipo llegó a Barajas tras concluir su gira por Colombia, Ecuador y Estados Unidos. Bernabéu había fichado a Fleitas Solich como técnico que anteriormente dirigía al Flamengo y dio su visto bueno a la incorporación de Didí al que conocía perfectamente. Samitier, uno de los secretarios técnicos merengues, respondiendo a un redactor de MARCA confirmó que Bernabéu trataba con Didí y no habría problemas por ningún lado para su traspaso. Al día siguiente las informaciones procedían de Botafogo, que estaban pendientes del ok del Real Madrid. El equipo blanco realizó una oferta de 80.000 dólares por el jugador y databa de hacía un mes. Por ello, la directiva brasileña deseaba conocer si seguía en pie para tomar una decisión definitiva. Mientras tanto, Didí no se alineaba con el cuadro albinegro en los encuentros oficiales esperando a ver cómo se resolvía su futuro.
La fumata blanca tuvo lugar el 26 de julio. MARCA publicaba “Didí, cosa hecha: el martes saldrá para Madrid”. El diario deportivo indicaba que llegaría acompañado del técnico Fleitas Solich. Botafogo aceptó la oferta de 80.000 dólares (50.000 en un primer pago y los 30.000 restantes en un segundo) y dio luz verde a la operación. Azevedo, el presidente del equipo brasileño, manifestó a los periodistas “que tenía el corazón partido” por la marcha de su jugador. El traspaso “ha sido una verdadera novela” ya que las gestiones entre ambos equipos han durado dos meses y se resolvieron en las últimas horas. También informó del contrato de Didí que sería de tres años, percibiendo el jugador 4,5 millones de cruceiros (2,5 millones de pesetas), 36.000 cruceiros mensuales (15.000 pesetas mensuales) y 1 millón de cruceiros por año como gratificación.
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En anteriores capítulos:
Buenos días, amigos. El Portanálisis de La Galerna es una sección cuyo propósito original fue comentar las primeras planas de los cuatro principales diarios deportivos españoles. Pero cada vez es más habitual que tengamos que escribir sobre aquello que no viene en las portadas, y hoy es uno de esos días.
Ayer tratábamos el asunto de la bula mediática y arbitral que disfrutan los futbolistas del Barça. Jugadores como Busquets, Jordi Alba o Gavi tienen vía libre para comportarse de manera violenta en un terreno de juego sin apenas consecuencias disciplinarias ni afeamiento de la conducta por parte de la prensa deportiva. Una excepción de agradecer fue ayer Tomás Roncero en Twitter, que al menos se hizo eco de la entrada de Busi a Vinícius. Da escalofríos ver a cámara lenta cómo el capitán de la Selección Española se lanzó a dañar, porque no se puede describir de otra manera, a Vinícus Jr. Fue un milagro que el delantero madridista concluyese el encuentro de Las Vegas conservando sus cinco miembros.
Lo de Casemiro es ya intolerable.pic.twitter.com/p9CwOtvnC3
— La Galerna (@lagalerna_) July 25, 2022
Si ayer no tuvimos más remedio que hablar del juego sucio del Barça dentro del terreno de juego, hoy nos vemos obligados, dado que las portadas no hacen mención a ello, a hacernos eco de las reacciones que está provocando en profesionales de todo el mundo la manera de proceder del Barça en asuntos económicos, laborales y éticos.
Comencemos con Gary Neville:
Traducimos las declaraciones del el exfutbolista del Manchester United: “De Jong debería considerar acciones legales contra el F. C. Barcelona y todos los jugadores deberían apoyarle. Un club gastando una fortuna en nuevos jugadores sin pagar a los que tiene contratados todo su dinero es inmoral y un incumplimiento. FIFPro (Federación Internacional de Futbolistas Profesionales) debería ocuparse de un bullying como este y detenerlo”.
Hemos llegado a un punto de perversión que las palabras sensatas de Gary Neville nos provocan la duda inmediata de que hayan sido publicadas por una cuenta fake. La tolerancia mediática con el Barça en España es tal que ningún medio de comunicación ve extraño que el club no deje de gastar millones de euros en fichajes sin antes pagar a los profesionales que ya tiene contratados.
Fuera de nuestro país, medios como New York Times o Sports Ilustrated no dan crédito a que el Barça siga gastando dinero a manos llenas mientras acosa a los futbolistas que tienen contrato en vigor para que se rebajen el sueldo o se vayan y así tener hueco para inscribir a las nuevas contrataciones. No lo entienden. Y es normal. Mientras tanto en España se aplaude cada palanca activada, que se vende como un triunfo en lugar de lo que es, un hundimiento mayor en el fango, un paso más hacia el colapso, mientras se evita hablar de los casos de bullying.
Tuchel, entrenador del Chelsea, aseguró hace unos días que no iban a liberar a Azpilicueta para que se marchase al Barcelona porque no quieren tratar con un club que se comporta como lo hace el azulgrana.
Nagelsmann dijo no entender cómo el Barça podía estar fichando todo lo que quería cuando no tenía dinero.
Ayer fue Gary Neville.
Hablábamos antes del New York Times. Os mostramos un par de tuit de Tariq Panja, uno de sus corresponsales:
Este profesional se pregunta por qué diantres tendría que renunciar Frenkie de Jong a un dinero que le corresponde. A pesar de que le fichase la anterior Junta, se trata del mismo club. Después dice que tal vez el eslogan “más que un club” haga referencia a que para el Barça no rigen las mismas reglas que para los demás.
Y mientras tanto en España: … (cricrí)…
Efectivamente, nada. The sound of silence. Pero no la canción de Simon and Garfunkel, aunque podríamos recordar parte de su letra:
People writing songs that voices never shared
And no one dared
Disturb the sound of silence
"Fools" said I, "You do not know
Silence like a cancer grows
La portada de Marca nos sirve para cambiar de tercio. Solari, en entrevista realizada por Mario Cortegana, afirma que Vinicius no solo es talento, es un luchador. Y nosotros matizamos que Santi no se refiere al mismo tipo de “luchador” con el que se definía a sí mismo Rubiales. Vinícius no es de Motril y su hermana no le partió las piernas de arriba abajo. A Dios gracias.
Nos llama poderosamente la atención las últimas declaraciones de Solari que destaca Marca en su portada en letra de menor tamaño: “Halaga a Ancelotti: ‘Tiene una gran sabiduría”, y está abierto a volver a entrenar en Europa”. Tal cual está escrito, alguien podría despistarse y entender que Ancelotti está abierto a volver a entrenar en Europa.
Imaginaos la situación: sujeto moreno con reloj lee en julio de 2022 que Ancelotti está abierto a volver a entrenar en Europa, de inmediato se le produce un esguince cerebral, cree que la temporada 21-22 del Madrid, la Liga, las remontadas históricas en Champions, la Decimocuarta, todo es un sueño. Entra en shock, agarra la guitarra y comienza a cantar:
Hello darkness, my old friend…
¡No os preocupéis, no fue un sueño, fue real, como el Madrid!
Pasad un buen día.
¡Muy buenas, galernautas!
Después de las buenas sensaciones que nos dejó el Real Madrid contra el Spotify Barcelona (si hubieran escogido a una empresa de pressing catch como patrocinador habría sido más apropiado) nos enfrentamos al Club América de México, un viejo conocido nuestro, tanto de partidos veraniegos como de algún Mundial de Clubes. No me malinterpretéis, la bondad del tiempo canario y de las viandas y elixires del resort donde me hallo no han trastornado (aún más) el ya trastornado cerebro que me domina. Sí que han sido buenas sensaciones. El equipo estaba pesado por la carga de trabajo, ergo impreciso y lento, pero con muy buena resistencia física. Estos chicos, cuando llegue la Supercopa de Europa, que es lo importante, van a volar, ya me diréis… Bueno, ahora unos datos del partido y, como siempre… ¡HALA MADRID Y NADA MÁS!
Efectivamente, Real Madrid y Club América se han enfrentado en 4 ocasiones, tres en partido amistosos y una en partido oficial, ganando los cuatro, con 14 goles a favor y 7 en contra. Curiosamente, el último enfrentamiento entre amos equipos fue en la semifinal del Mundial de Clubes de 2016, que acabó con victoria del Real Madrid por 2-0, goles de Benzema y Cristiano Ronaldo.
El partido contra el Club América será el cuarto que el Campeón de Europa juegue en la ciudad norteamericana de San Francisco, donde hemos ganado los tres anteriores encuentros. Curiosamente, la última vez que el Real Madrid jugó en San Francisco fue contra el Club América, el 4 de agosto de 2010. El encuentro acabó con el resultado de 3-2, goles de Canales, Higuaín y Cristiano Ronaldo.
Eso sí, el Oracle Park es otro estadio inédito en la historia blanca, puesto que nunca hemos jugado en él. Este estadio es en el que juegan sus partidos los San Francisco Giants, uno de los equipos más importantes de las grandes ligas de Beisbol de los Estados Unidos, así que jugaremos en un campo de béisbol, esperemos que nuestros amigos mexicanos no nos den “carreras” desagradables ni nos bateen…
Cierto, rara es la vez que el Real Madrid pisa el Nuevo Mundo y no se enfrenta a un equipo mexicano, de hecho, hemos jugado 26 partidos contra equipos mexicanos (23 amistosos y 3 oficiales) con un balance de 17 victorias, 4 empates y 5 derrotas, con 77 goles a favor y 35 en contra. De hecho, de estos 26 enfrentamientos, 19 han sido en América.
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Al acabar el amistoso del otro día en Las Vegas, dijo Courtois una verdad de mármol en la zona mixta. “Cuando no está Benzema, nos falta algún gol”. La plantilla del Madrid, que con Rüdiger y Tchouaméni es casi perfecta, carece sin embargo de vigor ofensivo. Es decir, de un delantero centro suplente, de un tipo capaz de desdramatizar las bajas de Benzema y de asegurar una cuota razonable de goles en todas las competiciones que ayuden al equipo a sobrevivir, sobre todo, en esa clase de partidos sucios y embarrados (que a lo largo de todas las temporadas, incluso de las más brillantes, siempre hay) en que hay que ganar por lo civil o por lo criminal, que dijo el sabio. El Madrid no tiene 9 suplente y tampoco parece que vaya a ficharlo.
Ancelotti, que es prudente y conoce bien la cultura corporativa, se adapta y deja claro siempre que con lo que tiene va que chuta. Lo del 9 es una cuestión interesante que afecta a cómo se ha transformado el juego a lo largo de los años. En realidad, la plantilla campeona de España y de Europa no cuenta, en puridad, con ningún 9, al menos con nadie que responda al perfil tradicional del delantero centro clásico. Quizá habría que hacer una excepción con Mariano pero ¡como no juega! Mariano es un dominicano de Premiá de Mar que vive, como un prejubilado de la alta banca, estupendamente entre Madrid, Cataluña y el Caribe, cosa que yo jamás le criticaré puesto que yo en su lugar también haría lo mismo: una existencia de Bad Bunny con pase VIP en las celebraciones de los títulos del Madrid.
Mariano aparte, como digo, el Madrid no cuenta con un nueve comme il faut. Ni siquiera Benzema lo es. De Benzema se ha dicho toda la vida que es un “nueve y medio”, un híbrido prodigioso entre Zidane y Ronaldo Nazario, un mediapunta con mucho gol. Lo que pasa es que al irse Cristiano a la Juventus hace cuatro años Benzema se desplazó hasta la punta del ataque del equipo y rompió a meter goles como un nueve de los de antes y ahora con 34 años sostiene al Madrid como un Hércules con pies de bailarina, la cintura de un torero y la mente de un mago. Si uno se fija en los monstruos que durante los últimos diez, quince o veinte años han copado las listas de los máximos goleadores del fútbol mundial, descubre pronto que hay muy pocos delanteros centros puros. Cristiano y Messi empezaron los dos en una banda. Sus trayectorias los fueron centrando pero se mantuvieron siempre como criaturas inclasificables que habitaban un espacio indeterminado entre las bandas, los tres cuartos de cancha y el punto de penalti. Ambos culminaron una evolución que empezó mucho antes. Eran delanteros totales. Raúl fue otro animal de los carriles, como Henry, Villa, Rivaldo…
Mariano es un dominicano de Premiá de Mar que vive, como un prejubilado de la alta banca, estupendamente entre Madrid, Cataluña y el Caribe, cosa que yo jamás le criticaré puesto que yo en su lugar también haría lo mismo: una existencia de Bad Bunny con pase VIP en las celebraciones de los títulos del Madrid
Los últimos nueves puros fueron seguramente Van Nistelrooy, Morientes, Batistuta, Owen, Jardel, el Charisteas de la Eurocopa de 2004, el Luca Toni del Mundial 2006, ahora, Luis Suárez o Lewandowski. Mbappé y Haaland pertenecen absolutamente a esa categoría de Henry, Cristiano y Messi: depredadores de las grandes llanuras, bichos que llevan dentro autopistas hacia el infierno. El 9 es una especie en extinción, o mejor dicho, en mutación, como las jirafas con el pescuezo corto en tiempos de sequías ancestrales.
El Madrid fichó hace tres años al que parecía el nueve joven más prometedor del mercado, con un perfil más clásico y perfectamente reconocible. Jovic, en el Eintracht, tenía algo de tanqueta con un imán en la cabeza que atraía todos los balones que sobrevolaran el área del rival, de Castern Jancker, y a la vez, también de delantero moderno, móvil, asociativo. En el Madrid no ha mostrado nada de todo eso, su fichaje (probablemente la única mala decisión de Zidane como zahorí de talento) ha resultado un petardazo a la altura del de Anelka, quizá peor. Sin Jovic y sin Mariano, en el Madrid queda Mayoral, al que parece que se le va a dar puerta pronto, y, después, una serie de soluciones alternativas. Hazard de falso nueve, los goles de Vinicius, Rodrygo, etc.
Si uno se fija en los monstruos que durante los últimos diez, quince o veinte años han copado las listas de los máximos goleadores del fútbol mundial, descubre pronto que hay muy pocos delanteros centros puros
Bien. De Vinicius se puede decir lo mismo que de Mbappé: es muy razonable pensar que su cuota de goles se va a ir incrementando todavía más pues a sus 22 años no tiene techo, pero es evidente que no es un nueve. Además, lo va a jugar todo, como es normal en un futbolista que ya es franquicia. Hazard es el eterno lamento judío por Jerusalén. ¿Quién sabe? Prometió volver, lo hizo delante de todo el mundo, está delgado, muestra entusiasmo, parece que el tobillo ya no le molesta. El talento lo tiene y puede que, a su edad y con la tralla que lleva en los últimos años, su vieja explosividad tenga un radio más corto ahora y sea ideal para resultar determinante en los metros finales, sin tener que correr y regatear tanto como antes en la banda. Pero volvemos al punto de partida: Hazard no es un delantero centro.
Queda Rodrygo, que es sin duda el futbolista de la plantilla, quitando a Benzema, con más condiciones para transformarse en un nueve parecido a los de antes. Tiene muchas cosas de Raúl: la picardía, la anticipación, la lectura del juego, la habilidad para ser un fantasma entre líneas y aparecer en los lugares más insospechados, la virtud de rematar maravillosamente de cabeza a pesar de su estatura. Tiene arranque en corto y el don de pensar rápido, de tomar decisiones sencillas y efectivas. Tiene desde luego el don del gol, esa cualidad inmaterial con la que se nace o no se nace y que es raramente aprendible. Pero ¿será suficiente?
¿Hay que fichar a un delantero centro? Yo creo que sí, pero yo no trabajo en el Madrid
El mercado no es boyante desde hace mucho y de delanteros centro aún menos. Entiendo que Florentino haya quedado escarmentado con las inversiones hechas en Hazard y Jovic recientemente. Además, están las fichas de Mariano y de Mayoral. Está Latasa, que es del Castilla y eso siempre obliga a mirar hacia dentro. Pero es verdad que el Madrid, al menos el Madrid de Florentino, simplemente descarta pensar en según qué alternativas. Un nueve menor pero con recorrido, veterano y de rendimiento inmediato, es decir, un Adebayor, ni se contempla. ¿Por qué? Designios divinos. Bakambu, que conoce la Liga, el propio Lewandowski, que era caza mayor y tenía todas las hechuras para ser otro Van Nistelrooy; gente como Edin Dzeko, bregadísimo mercenario de fortuna que sigue asegurando un puñado de goles a pesar de rondar los cuarenta, o sea, nombres sin brillo ni futuro, parecen ciencia ficción para la dirección deportiva del club. Doctores tiene la Iglesia. No obstante el innegable acierto general de la estrategia marcada por Florentino desde su segundo advenimiento en 2009, ha habido momentos de zozobra o, mejor dicho, fases puntuales en las que las decisiones que se tomaron (o se dejaron de tomar) condicionaron el rumbo general. Lo torcieron, al menos por un corto período de tiempo. Benítez, Lopetegui, la sucesión de Lopetegui, Hazard…el caso es que el fútbol, como el mundo, vive tiempos de cartilla de racionamiento, tiempos en los que cualquier trinchera es buena y en el que cada título que se lleva uno a la boca puede marcar la diferencia en el futuro, por simple acumulación de metal en la trastienda. ¿Hay que fichar a un delantero centro? Yo creo que sí, pero yo no trabajo en el Madrid. Es año de Mundial y jugadores como Modric y Benzema (por no hablar de Vinicius, Casemiro o Rodrygo, aunque estos son más jóvenes) van a jugarlo todo. Van a jugar hasta los partidos que veo yo en mis sueños.
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Llegó la hora de tirar de la manta. Las siguientes líneas tienen la intención de destapar la condición de cierto equipo madrileño de club-estado, entendiendo como tal aquella entidad que consigue de instituciones públicas todo tipo de prebendas que le empujan artificialmente a competir con unos ingresos que no puede lograr de forma ordinaria. Me disculpo de antemano si alguien se puede sentir ofendido, pero creo que esta denominación se justifica con la escandalosa lista de favores que vas a leer.
Para comenzar, hablamos de irregularidades flagrantes en la construcción del estadio donde este equipo ha venido jugando durante unas cuantas décadas. Las obras para la edificación del coliseo madrileño se iniciaron sin la correspondiente licencia (que para más recochineo se solicitó un día antes de la inauguración) e invadiendo terrenos públicos que no le correspondían. Tuvo que ser la dictadura franquista la que resolviera el conflicto con el ayuntamiento de la época, que solicitaba incluso la demolición de la edificación. Las crónicas dicen que fue el propio Franco el que decidió que no se tomara ninguna medida contra el club, a pesar de sus ostensibles violaciones de la legalidad vigente, lo que supuso un evidente trato de favor. Antes de llegar a este recinto, este equipo ya logró una recalificación en los años 50 de los terrenos donde estaba su estadio, y que eran públicos en origen. En aquella operación se multiplicó por 11 el dinero pagado por aquella parcela. Y tras solo 13 años.
Las presentes líneas tienen la intención de destapar la condición de cierto equipo madrileño de club-estado, entendiendo como tal aquella entidad que consigue de instituciones públicas todo tipo de prebendas que le empujan artificialmente a competir con unos ingresos que no puede lograr de forma ordinaria
Los ‘pelotazos’ se han sucedido en el tiempo. Podemos resaltar, por ejemplo, el hecho de que todas las categorías inferiores y el primer equipo dispongan de diversas instalaciones de entrenamiento construidas sobre suelo público en el extrarradio y en unas condiciones increíblemente ventajosas a las que ninguna otra entidad puede optar. Pero el pelotazo urbanístico más famoso fue la recalificación de unos terrenos de uso exclusivamente deportivo, a cambio de dinero y de recibir suelo público para construir otras instalaciones, pagando en buena parte la permuta mediante entradas para los partidos de este equipo. El plan de ordenación urbanística presentado por la directiva beneficiada fue calificado por los técnicos del ayuntamiento como “grave, cuando no insuperable”. Ha sido tal el descaro de los favores políticos a este equipo, que se llegó a cambiar la ley del suelo de la Comunidad de Madrid a la carta para beneficiarle, y que se pudieran construir más alturas de lo que estaba estipulado en esos terrenos recalificados. Además, el club estaba obligado a acondicionar urbanísticamente los alrededores de su recinto, pero la cuantía invertida se restó del coste de los terrenos, dando como resultado que este coste fue muy inferior a la realidad del mercado. Las nuevas instalaciones, por cierto, han ido creciendo (y lo seguirán haciendo), sobre espacio que también se supone que es de todos los madrileños, pero de cuyo uso y de los beneficios que genera solo se aprovecha un club muy concreto.
Por si fuera poco, durante muchos años la televisión pública madrileña compró los derechos televisivos de este equipo con el dinero de todos los contribuyentes de la Comunidad de Madrid, fueran o no sus aficionados, circunstancia que no ocurrió con otros rivales de la capital.
El plan de ordenación urbanística presentado por la directiva beneficiada fue calificado por los técnicos del ayuntamiento como “grave, cuando no insuperable”. Ha sido tal el descaro de los favores políticos a este equipo, que se llegó a cambiar la ley del suelo de la Comunidad de Madrid a la carta para beneficiarle
Tras todo lo expuesto se puede concluir que a la entidad beneficiada por estos incontables favores políticos merece la denominación de club-estado. Y, en el caso de que no lo hayas descubierto ya, me estoy refiriendo al Atlético de Madrid. El Real Madrid, que jugaba y juega, entrenaba y entrena en terrenos de su propiedad y que no han sido públicos nunca, ha sido una y mil veces señalado por disfrutar de supuestos pelotazos urbanísticos y de favores políticos. La cruda realidad es que el Madrid vendió unas parcelas que se compraron mediante bonos adquiridos por sus socios, tras ser recalificadas y obtuvo por ellas un provecho económico muy inferior al que habría tenido en el libre mercado, mientras el ayuntamiento logró pingües beneficios en una operación que la justicia europea determinó que fue absolutamente legal. Y que, a diferencia de lo ocurrido con la recalificación del Calderón, obtuvo un apoyo casi unánime de los partidos del consistorio madrileño. Mientras tanto, el otro gran equipo de la única capital de Europa que puede presumir de reunir 14 copas de Europa entre todos sus clubes lleva beneficiándose de un descarado amparo de todo tipo de instituciones públicas desde hace décadas. Por si fuera poco, ha ejercido el lastimoso papel de supuesta víctima de un trato de favor institucional hacia su gran rival y única obsesión. A la difusión de esta mentira volvieron a contribuir decisivamente unos medios donde abunda la opinión sobre el Real Madrid, aunque casi siempre sea negativa, que tergiversa o directamente inventa para perjudicar la imagen del equipo de fútbol más ganador de la historia. Si hay un club que ha competido y compite muy por encima de sus propias posibilidades en Madrid, este no es el propietario del Santiago Bernabéu. En todo caso, quizás no lo podamos entender.
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Buenos días, amigos. Seguimos con retraso portadil y hoy observamos las primeras planas que nos habrían interesado ayer. Aún sufrimos el jet lag del clásico a las 5 de la madrugada. Cuando tienes jet lag, parece que te han dado una paliza, algo parecido a como terminan los futbolistas rivales después de enfrentarse a Busquets, por ejemplo. O a Jordi Alba o a Gavi o a… son tantos… El tikitaka es “asín”.
El asunto de Busquets merece un análisis aparte, porque aúna en una sola persona (no podría ser de otra forma, es difícil ser un futbolista y más de una persona a la vez) una cantidad asombrosa de conductas impropias de un deportista que sin embargo nunca le son afeadas por la prensa ni los aficionados.
Busquets un día finge para que expulsen a un rival y no pasa nada, otro día llama “mono” a Marcelo y todos fingen que no se han dado cuenta, tiempo después lesiona a Zielinski y bah, luego se carga a Martens y boh, y después a Lucas Vázquez y ni mu. Busquets goza hasta de bula papal, porque además, como está en “la Roja”… La tarascada que asestó a Modric en Las Vegas es de juzgado de guardia, pero el locutor, entre otras lindezas, apenas logró decir que dejó caer la pierna.
Por no hablar de la patada criminal de Jordi Alba a Vinícius que podría haberle causado una grave lesión. En un partido amistoso. A un compañero de profesión. Dice mucho de ellos.
Para As este juego violento del Barça sirve para justificar un titular que dice “Habrá pelea” refiriéndose a que el nivel de ambos equipos permitirá que haya disputa esta temporada, y califica el clásico de intenso. No miren, intenso no, violento. Son adjetivos diferentes. Una entrada fuerte al balón es juego intenso, un hachazo con los tacos a la altura de la rodilla es juego violento.
Es su ADN, como lo llaman ellos, salir con un ímpetu impropio de las alturas de temporada actuales y no dejar un futbolista blanco en pie. El resurgir físico del Barça de Xavi es asombroso, recuerda a Astérix cuando tomaba la poción mágica.
También es característico de su ADN almacenar solo ciertos fragmentos de la realidad. En la franja superior de Sport podemos leer a Xavier Ortuño: “Otro clásico, otro golpe en la mesa de Xavi”. Queridos culés, desde que está Xavi, el único clásico con relevancia inmediata para ganar un título fue el de la Supercopa de España y lo perdió el Barça. Pero debido a ese borrado selectivo de memoria que padecen los barcelonistas, ha dejado de existir. Solo existen el 0-4 y este último 0-1 en Las Vegas.
En el extremo opuesto de la portada, Sport anuncia que hay acuerdo para el traspaso de Koundé al Barça a cambio de 50 millones de euros fijos y 10 variables. De confirmarse, podrían oficializar el papel del Sevilla como equipo filial del Barcelona. Pocos equipos se han dejado vejar tanto en el campo sin levantar la voz (recordemos a ese Monchi sumiso tras ser robado por el Barça) y han facilitado tanto el trasvase de jugadores a un directo rival por la liga. Sin embargo, cuando se trata del Madrid esgrimen un “que si Sergios Ramos”. ¿Imagináis el precio que habrían pedido por Koundé de ser el equipo blanco el interesado?
Marca dedica su frontispicio a Rüdiger, que pugna en la fotografía con Araújo a causa de una de las tanganas del partido provocadas por las entradas violentas azulgranas. “Madera de líder” dicen que tiene el alemán. Es cierto que dejó buenas sensaciones, pese a no jugar en una posición habitual para él. Todo apunta a que el bueno de Antonio nos va a dar muchas alegrías.
Pasad un día estupendo.
Una de estas tardes de verano infernales caminaba apesadumbrado por los pasillos del Bernabéu, mi cara no debió de dejar indiferente a Florentino, quien se paró, me paró y, con su mano en mi hombro, me preguntó:
—¿Qué te pasa, Álvaro?
—Nada, Florentino, nada, debe ser el calor —le respondí sorprendido por su gesto.
—No, te conozco y te pasa algo más. Noto un rictus pesimista que no sueles tener.
—Bueno, hemos hecho una enorme temporada pero, ya sabes, sin Mbappé, sin fichajes galácticos, el verano no es el mismo —le respondí a la vez que me avergonzaba de mis propias palabras.
—Ya, me lo temía. Os he acostumbrado a esa droga y la abstinencia, por lo que veo, es duradera —contestó con magnanimidad.
Deslizó su mano desde mi hombro hasta el hombro contralateral, para achucharme de manera paternal y encaminarme hacia la otra dirección.
—Acompáñame, Álvaro, te voy a enseñar las profundidades de la estrategia deportiva en el mundo del fútbol.
Nos adentramos en un ascensor que nunca antes había observado y, creedme, paso por allí todos los días. Pulsó el último botón, un botón sin número, sin ninguna indicación, y comenzamos a subir y subir hasta una planta desconocida. Al abrirse la puerta nos adentramos en una sala donde seis personas jugaban al ajedrez, tres partidas. A la derecha había otra mesa sin tablero y sin jugadores.
—Fíjate bien en la mesa de la izquierda —me señaló con un movimiento de cabeza.
En ella se podía observar, bajo la luz de un flexo, a Jose Ángel Sánchez con las blancas y a un hombre desconocido con negras.
—Jose Ángel está jugando contra un socio especial, un socio muy crítico con la estrategia deportiva del club. Alguien que comparte esa pesadumbre que te está cubriendo a ti. Como sabes, nuestra estrategia es la de priorizar la plantilla por encima del entrenador, muy mal visto por los especialistas y periodistas pero que mal resultado no nos está dando.
—Pero, lo de minimizar la figura del entrenador, ¿no es un poco peligroso? —le espeté con firmeza.
—Puede ser, toda estrategia tiene sus puntos débiles. Nosotros llevamos un modelo en el cual defendemos que la plantilla debe ser el punto más fuerte del proyecto. Una plantilla capaz de sobrevivir a los cambios de entrenador. Debe estar confeccionada por jugadores que llamamos élite-ganadora. Acostumbrados a ganar, ambiciosos, sanos dentro y fuera del campo, activos no tóxicos, talentosos. No vale cualquier élite, deben ser ganadores. ADN madridista. Esa es la que creemos que es la mejor manera de asegurar títulos durante una década —continuó tras una pausa—. Seleccionar bien estos jugadores y conseguir tener, como mínimo, dos futbolistas hegemónicos en cada línea. Hemos conseguido cinco Champions con este modelo, pese a que hemos cometido bastantes errores.
Nosotros llevamos un modelo en el cual defendemos que la plantilla debe ser el punto más fuerte del proyecto. Una plantilla capaz de sobrevivir a los cambios de entrenador
—¿Quiénes han sido esa élite-ganadora? —le pregunté.
—La CMK es un claro ejemplo. Jugadores que son una roca psicológica, con un físico extraordinario, que entrenan con ambición y sacrificio cada día, que no se sacian y, sobre todo, solidarios. En defensa, Carvajal, Ramos o Marcelo. En ataque, Cristiano, Benzema y, ahora, Vinicius.
Me llamó la atención que tardó unos segundos en decir Cristiano. Me pareció que lo de solidarios y Cristiano no le cuadró mucho.
—Mbappé… —le sugerí con cierta pesadez.
—Sí, claramente, Kylian es esa élite-ganadora, por eso hemos luchado por él. Pero, por otro lado, hemos conseguido tres jugadores que marcarán el devenir del equipo: Tchouaméni, Camavinga y Rüdiger pertenecen a esa élite. ¿Por qué crees que remontamos todos los partidos este año? —prosiguió—. Seleccionamos jugadores con esa mentalidad y que, sobre todo, contribuyan a que el equipo sea una piña. Tenemos la plantilla más sana que recuerdo.
—¿Y Mourinho? ¿Y los Galácticos? —insistí.
—Mourinho fue un “plan anticrisis”. En las crisis muchas veces hay que cambiar de estrategia y elegimos a un entrenador dominante para montar la siguiente década. Su trabajo, junto con la ambición y dedicación de jugadores como Cristiano, cambiaron el escenario para el Real Madrid del siglo XXI. Ahora no estamos en crisis y buscamos buenos entrenadores pero mejores gestores de plantilla.
—Y…
—Los Galácticos —me robó la palabra de la boca—. En parte, siempre queremos esos jugadores en nuestros equipos. Pero el mercado ha cambiado y también aprendemos de nuestros errores. Buscamos élite dentro, pero también fuera del campo. Ahora buscamos galácticos antes de ser galácticos. Y preferimos activos de baja toxicidad para conseguir una plantilla lo más saneada posible.
Buscamos élite dentro, pero también fuera del campo. Ahora buscamos galácticos antes de ser galácticos. Y preferimos activos de baja toxicidad para conseguir una plantilla lo más saneada posible
—Nos falta un delantero suplente —me surgió visceralmente pero con voz temblorosa.
—Me gusta ese espíritu insaciable madridista, pero paciencia, Álvaro, paciencia. No hay urgencia. Hemos cometido errores graves al buscar el “nuevo Benzema”. Buscamos el próximo delantero que cubra con garantías ese papel en los próximos diez años. No nos podemos permitir más pasos en falso.
Aburrido de darme explicaciones, cambió de conversación acompañado de un nuevo movimiento de cabeza.
—¿Ves la siguiente mesa?. Ese es Juni Calafat a las blancas contra Guardiola.
—¿Y qué estrategias están confrontando? —quise confirmar lo que significaba esta confusa exhibición.
—La contraria a la nuestra, la más aceptada por los medios: la del entrenador dominante. En un principio es la más lógica, un líder en el banquillo que marque la estrategia deportiva. Pep, Simeone, Mourinho o Conte, son los exponentes de esta alternativa.
—Nos les va mal —le interrumpí.
—No, pero tiene su inconveniente. Estás apostando el futuro del equipo a sólo una persona. Vas a fichar a perfiles muy específicos según una manera de pensar individual. Estos proyectos suelen durar de media dos o tres años. Después, se va el entrenador y te quedas con una plantilla entrenador-dependiente, lo que hace que el siguiente proyecto sea más complicado. Y fíjate que estos entrenadores no han ganado una Champions en los últimos diez años. Pep no pudo ganar con una plantilla élite-ganadora como la del Bayern. El modelo del Bayern, parecido al nuestro, dos Champions, y el nuestro, cinco. Nosotros hemos pasado de Ancelotti a Zidane y vuelta a Ancelotti y no nos hemos derrumbado —afirmó con cierta satisfacción.
—Tiene sentido lo que dices, aunque no fue así la década anterior —me lancé a comentarle con cierto tono desafiante.
Ignorándome, extendió ambos brazos a modo de presentación.
—Fíjate en la tercera mesa, Ancelotti contra Klopp.
—¡Interesante! —exclamé.
—El Liverpool es el que puede acercarse más al tercer modelo, un modelo mixto, aunque esto es debatible. El modelo donde el entrenador es dominante pero más pragmático en el estilo de juego, con jugadores élite-ganadora en cada línea. Al otro lado, a las blancas, Ancelotti, un gran gestor de plantillas, flexible, adaptable.
—¿Y, siendo ese el modelo que todos quieren, por qué crees que ha dominado el Real Madrid al Liverpool en los últimos años?
—Varios factores. No tiene dos jugadores élite-ganadora por línea, nuestros jugadores son más ganadores que los suyos. Y, ¡ojo! —exclamó— también tienen el handicap de qué será del Liverpool tras la era Klopp. Hay una fina línea entre el segundo modelo y el tercero.
—¿Te gustaría fichar a Klopp? —le sugerí jocosamente.
—Tendría que entender que el Real Madrid está por encima del entrenador y aceptar en gran parte nuestra estrategia.
—Ummm… lo veo difícil. ¿Y esa última mesa? —apunté con mi dedo hacia la vacía de la derecha.
En ese mismo instante, entró Joan Laporta portando esa sonrisa de showman que le caracteriza. Se quitó la chaqueta y se sentó.
—¿Quién va a jugar esa partida? —dudé.
—Es una partida de Mus. Esa me toca a mí, es algo personal. Joan va de órdago, no hay estrategia ni modelo. Deséame suerte porque el contrincante es bueno.
Florentino me miró con esa sonrisa de seguridad paternalista que tanto le caracteriza. Y comenzó a caminar hacia la mesa.
Me desperté muy sudoroso en mi habitación, exhausto pero a la vez satisfecho, con la misma sensación que la de aquel hombre que sale de la caverna platónica y le deslumbra el primer rayo de sol.
—Esto me pasa por ver al Madrid y una peli de Bergman antes de dormir —pensé.
No, no vi el partido. En directo, digo. A las cinco de la mañana te puede levantar una de Rocco Siffredi, primera etapa puestos a elegir. Pero no un partido en Las Vegas, Nevada. Jo. Ellos en Nevada y nosotros aquí, a 40 grados. El cachondeo químicamente puro.
Lo vi después y sí, también ganó el Barça por 0-1. Como la última vez fue 0-4 cabe considerar que el Madrid mejoró: ojo. Me llamaron la atención dos cosas. Una, las patadas que dieron los artistas de Xavi. Otra, lo rápidos y frescos que salieron.
En materia de trompadas, Alba y Busquets se pusieron al mando nada menos que contra Vinicius y Modric. Hombre, pegarle a Modric en un partido de pretemporada es de muy mal gusto. El Liverpool, grande de Europa, no le pegó ni en París, final de la Champions. Se diga lo que se diga, hay clases. Tampoco recuerdo que lo hicieran Inter, PSG, Chelsea o City. Ni Bayern y Juve en su día. Tampoco el Atleti.
Del Barça me llamaron la atención dos cosas. Una, las patadas que dieron los artistas de Xavi. Otra, lo rápidos y frescos que salieron
Vinicius también fue sacudido a conciencia. Debía pagar su osadía aquella que fue meter el gol del triunfo de la 14. Sería eso, sí. Fue tremendo. No sé, pasa el tiempo y las imágenes se difuminan, pero no recuerdo partido oficial en el que le atizaran así.
Llamó la atención tratándose del momento que era, pero ya se sabe que el estilo tiene estas cosas. La diferencia con el Madrid fue abismal. Militao vio desmarcado a un paisano, Raphinha, y le dio el mejor pase del Barça en el partido que el tío aprovechó para meter un golazo. Le dio un pase, no una patada. En fin.
Capitanes desde tiempos inmemoriales de la nave culé que son, Alba y Busquets decidieron explicar personalmente a los nuevos, y a los que vendrán y quizá estaban viendo la cosa por la tele, que al Madrid hay que zumbarle también en verano. Sí, sí. Que se tomaron la cosa en serio lo confirmó después que jóvenes tipo Nico fingieron como si el partido fuera a vida o muerte. Son como niños.
También me sorprendió, decía, lo mucho que corrió el Barça, lo rápido de piernas que estuvo mucha primera parte. Luego, entre cambios y demás, ya sabemos que la cosa se embolica. Fue un Barça mandón y decidido. El hambre, la ganas de enterrar su reciente pasado ayudan.
¿Mejor que el de hace un año? Lógico: empeorarlo era imposible. Ha fichado como un millonario además. Le tiene que lucir, carallo. Pero sí, salió tipo mes de octubre, imagino que la gran carga de trabajo física la iniciará esta semana una vez logró lo importante: ganarle al Madrid. Que sabía, el Barça y el mundo, que se presentaría así, a su aire: los campeones tienen estas cosas, van a lo suyo. No fue el azulgrana un equipo de finales de julio, fue ‘sospendente’ que diría Núñez.
Sí vi el Madrid que esperaba y espero ver en los amistosos que le restan hasta el estreno oficial en Helsinki frente al Eintracht. Un equipo para un 24 de julio. No más
Sí vi el Madrid que esperaba y espero ver en los amistosos que le restan hasta el estreno oficial en Helsinki frente al Eintracht. Pesado de piernas, luego de ideas. Dando pasitos. En pleno esfuerzo tras las vacaciones, en línea de lo que había explicado el gran Pintus. Un equipo para un 24 de julio. No más.
Y lo que vi me gustó. No entro en que faltaba Benzema, y Carvajal, y asuntos como la posición de Rüdiger y tal que sepultan la realidad: el Madrid disputó un partido de pretemporada, el primero por más señas. Vi una tropa con un tremendo potencial que cumplió la primera cita del calendario.
En Nevada y frente al Barça. De haber vuelto a Cabeza de Manzaneda, los viejos tiempos, y de rival los veteranos de mi Ferreira de Pantón, su plan de partido habría sido el mismo. Medio Madrid. O menos. Y acabó sin lesionados. Visto lo visto, una suerte. Sigamos.
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Ayer en Estados Unidos se jugaron de forma casi simultánea dos importantes partidos. Uno de ellos en Las Vegas, la ciudad del pecado, entre el Real Madrid y el FC Barcelona. El otro en Kansas City, Missouri, la ciudad de la barbacoa, que enfrentó al equipo local contra Los Ángeles Football Club.
Como aprecio mi salud mental trato de evitar ver partidos en los que juegue Sergio Busquets. Por otro lado, mi misión aquí es cubrir al LAFC. Así que en vez de ir a Las Vegas a beber champán en el escote de una stripper y a ver al 14 veces campeón de Europa hacer el cabra, me tocó ir como reportero a Kansas City. Para que luego digan que no me sacrifico por mi trabajo.
A Kansas la llaman el París de los Llanos porque tiene muchos bulevares. Cuando un lugar es el “algo” de “algo” en realidad es el “nada” de “nada”, como dijo Lisa Simpson. Otro punto en común que tiene Kansas con la capital francesa es que en París está la torre Eiffel y en Kansas City la pelota de bádminton más grande del mundo. Ambos son elementos perfectamente inútiles. “Mi restaurante favorito de París es el que está en lo alto de la torre Eiffel —dijo Sartre una vez—, porque es el único de todo París desde el que no se ve la torre Eiffel.” Es probable que en lo alto de la pelota de bádminton más grande del mundo de Kansas City haya un restaurante de barbacoa, pues es la ciudad que posee mayor número de estos locales por habitante de todo Estados Unidos.
El entrenador del Sporting de Kansas es Peter Vermes, que ostenta el récord de ser el primer deportista en ganar una liga MLS como jugador y otra como entrenador para el mismo equipo. Podría decirse, desde el más hondo respeto, que Peter Vermes es a Zinedine Zidane lo que la pelota de bádminton más grande del mundo es a la Torre Eiffel.
Como aprecio mi salud mental trato de evitar ver partidos en los que juegue Sergio Busquets. Así que en vez de ir a Las Vegas a beber champán en el escote de una stripper y a ver al 14 veces campeón de Europa hacer el cabra, me tocó ir como reportero a Kansas City
Del once titular del Sporting de Kansas no conozco a nadie, de modo que, con permiso de ustedes, voy a llamarlos a todos Dorothy en honor a la protagonista del Mago de Oz, que también era de Kansas. Se dice que L. Frank Baum, autor de este magnífico clásico infantil, se inspiró a partir de los cuentos que narraba a sus hijos sobre una tierra en la que vivía un poderoso mago. “¿Y cómo se llamaba esa tierra?”, le preguntó una vez uno de ellos. Mientras trataba de improvisar un nombre, la mirada de Baum se posó sobre el mueble donde archivaba sus documentos por orden alfabético y leyó la etiqueta del último cajón: “O-Z”. Si L. Frank Baum hubiera sido directivo del Barça, su libro se habría titulado “El Mago de Demandas por Impago: Nóminas.”
Así pues, el Sporting de Kansas saltó al campo con once entregadas Dorothys. Me pregunto si, al ser de Kansas, podría denominar al Sporting KC como “equipo kansino.” En tal caso, ayer se produjo un bellísimo paralelismo aquí en USA, pues mientras unos kansinos de Kansas jugaban contra el LAFC, otros cansinos de Barcelona jugaban contra el Real Madrid; equipos ambos vinculados a Gareth Bale. Para que luego digan que el fútbol no puede ser preciso como una fórmula científica. Lo cual me recuerda a cuando el célebre matemático polaco Stefan Banach escuchó por primera vez la Quinta Sinfonía de Beethoven y exclamó: “¡qué hermosa es! ¡Parece una ecuación!”.
Igual de preciso que un teorema fue ayer el juego mostrado por el equipo de LAFC (ojo a lo bien que hilo conceptos en mis artículos). El combinado angelino saltó al campo con Chiellini en la defensa. Aquí en estas páginas adoramos a Chiellini, así, sin paños calientes. No sólo por aquel vacile a Jordi Alba durante el España-Italia de la Eurocopa del 2021 (aunque fundamentalmente por eso) sino porque, además, de tanto estar en la meca del cine se le está poniendo cara de personaje de Vittorio De Sica. Chiellini es un defensa neorrealista. Un ladrón de bicicletas que lo que roba son balones y que se chotea de los jordis albas de este mundo. Cualquier madridista que no simpatice con Chiellini debería hacérselo mirar.
Me pregunto si, al ser de Kansas, podría denominar al Sporting KC como “equipo kansino.” En tal caso, ayer se produjo un bellísimo paralelismo aquí en USA, pues mientras unos kansinos de Kansas jugaban contra el LAFC, otros cansinos de Barcelona jugaban contra el Real Madrid
En la delantera, el LAFC salió de nuevo con Opoku, Vela y Chicho/Arango. Los fans del LAFC, los “3252”, llaman a Vela “El Rey”, como en su día llamaban a Clark Gable, y eso son palabras mayores. Lo cierto es que el delantero mexicano tiene un aire como de estrella antigua al moverse por el campo. Lánguido y casual, haciendo cosas bonitas sin esforzarse en exceso. Como aquellos actores del Hollywood dorado (Gable, Errol Flynn, John Barrymore…) para quienes la actuación era uno más de sus muchos y carísimos hobbies. El día que Carlos Vela decida ponerse a jugar en serio a este deporte, un fútbol estilo Actor’s Studio en vez de estilo MGM, va a ser un jugadorazo. Yo, cada vez que lo veo, me gusta un poquito más.
Los primeros 45 minutos del encuentro fueron algo lentos. Cosa del clima. Ayer en Kansas hacía un calor de justicia, con récord de temperaturas máximas y ese tipo de cosas. Pero qué les voy a contar a ustedes.
Todavía en la primera mitad, Opuku estuvo cerca de inaugurar el marcador para el equipo visitante. Opuku es un jugador curioso. A veces me recuerda un poco al primer Vinicius, porque es muy de agarrar el balón, echar a correr y no parar hasta que se da de bruces contra las butacas de detrás de la portería. Las carreras de Opuku son como montar en tiovivo: no llegas a ningún lado pero te lo pasas bien en el trayecto. Igual que a Vela, le estoy tomando cariño.
También le estoy cogiendo el punto a Arango aka. Chicho, que ayer marcó el primer gol del partido: un tanto por la escuadra tras asistencia de Opoku. Un rato bonito el gol, créanme.
Chiellini es un defensa neorrealista. Un ladrón de bicicletas que lo que roba son balones y que se chotea de los jordis albas de este mundo. Cualquier madridista que no simpatice con Chiellini debería hacérselo mirar
Gareth Bale salió en el minuto 64 y nada más pisar el césped se puso a correr como una gacela. Cuanto más pasaban los minutos, más corría y más fresco aparentaba estar. Los kansinos lo miraban asombrados: “Estamos a unos 1000 grados, ¿es que este tío no se agota nunca?” No, hijos, no. Gareth Frank es de otra pasta, a ver si empezáis a asimilarlo. Cuando aquí en Valdebebas Pintus le ponía a correr con la máscara de tortura esa que suele sacar en pretemporada, Gareth Bale pulverizaba las marcas de sus compañeros. Que lo sé de buena tinta.
El galés, en el campo del Sporting KS, se movía como una bola de pinball. Zas- zas, clin-clinc; de un lado a otro, dejando a su paso una estela plateada y muchas lucecitas. Hay pocas cosas más bonitas de ver en el fútbol que a Gareth Bale jugando cuando está contento.
Bale rubricó su felicidad con un gol de esteta apenas unos minutos después de salir del banquillo. La temperatura subió aún más grados en el campo del Sporting KS. A muchos kilómetros de allí, en Las Vegas, un tal Raphinha metía un gol a un Real Madrid que sigue medio de vacaciones. En Kansas City, el París de los Llanos, restalló un gol de Gareth Bale.
Hay magia en esa expresión, “gol de Gareth Bale”, no me lo van a negar. Mucho más que en “gol de Raphinha”, que suena a algo mezquino y poco vistoso. “Gol de Gareth Bale” en cambio llena la boca y ensancha el pulmón. Sabes que hay grandeza tras esas cuatro palabras y, al pronunciarlas, te sientes como un dragón escupiendo una bola de fuego.
No me gustaría ahondar en tópicos manidos, pero reconozco que el de Bale de ayer fue un gol de golfista. Analítico, frío y calculado. Tan hermoso como una ecuación.
Inmediatamente después de marcarlo, Gareth Bale corrió hacia la banda para abrazar a Chiellini, que ya no estaba sobre el terreno de juego. Eso demuestra sin lugar a dudas que por sus venas aún corre sangre madridista: marcas tu primer gol en la MLS y lo primero que haces es ir a celebrarlo con el tipo que vaciló a Jordi Alba delante de toda Europa. Grande, Gareth. Muy grande.
En resumen, victoria de LAFC con gol de Bale y el equipo que sigue el primero en la clasificación. Francamente, me alegro de no haber ido a Las Vegas.
Devolvemos la conexión.
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Entregas anteriores de L. A. Is My Lady:
I. Previa del Nashville SC v. Los Ángeles FC: El clásico de las Artes
II. Un debut, un coyote y un abogado real: crónica del Nashville SC vs. Los Angeles FC.