Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amics, para quien los tenga. Vienen negras hoy nuestras queridas portadas deportivas, y no es para menos. El palanquismo prometía otro comienzo. El palanquismo merecía mayor fortuna. El palanquismo, ese castillo de arena (en el aire) inventado este verano para tranquilidad y disfrute de los niños del mundo, fue apenas una sombra conocida en su debut liguero frente al Rayo. Empate a cero y gracias. Qué bajón, qué apalancamiento.

Confesamos que, además de consternados, estamos algo confundidos, pues no hemos visto diferencias destacables entre lo que antes se llamaba xavineta y lo que ahora se llama palanquismo, que tal vez no sea más que una xavineta 2.0, que a su vez quizá sea la nueva generación del tikitakismo. Muchos nombres para el mismo fenómeno, tal vez. Mucha mercadotecnia, mucho fuego artificial, mucho celofán de ese que cuesta quitar de los frascos de colonia, de ese que se pega a los dedos por vaya usted a saber qué fenómeno magnético.

La colonia por ahora no huele bien, pero ¿han visto ustedes qué bonito el celofán?, ¿han escuchado ustedes cómo suena de bien la versión premium de Spotify?, ¿conocen tal vez alguna otra palanca de la que podamos tirar: tal vez las joyas perdidas de su abuela en algún cajón de la casa del pueblo, o ese reloj de bolsillo que su tío trajo de Cuba en los años 50, o algo de calderilla que le sobre a Roures en aquel pantalón de pana que tanto llevó un día? Si es así, no duden en ponerse en contacto con la xavineta, con el Lobo Carrasco, con la Bernarda, o con Javier Tebas. Se recompensará su servicio con el mejor fútbol del mundo, con la mejor falta de Gavi, con la mayor sonrisa de De Jong.

Portada Marca 14-08-22Portada As 14-08-22

Cuenta Marca bajo el planchazo que el citado jugador neerlandés fue el mejor del Barcelona, qué cosas, y cuenta también que fue expulsado Busquets, en lo que sin duda roza tanto lo inaudito, que ya trabaja la redacción de Iker Jiménez al completo para desentrañar los misterios de semejante acontecimiento de resonancias cósmicas. Todo el mundo sabe que el que pega y el que debe ser expulsado incluso de los entrenamientos es Casemiro y no Busquets: un bendito, un alma cándida que no haría daño ni a una mosca, un Gavi en su versión clásica e incombustible, un jugador del Barcelona, carajo.

Cuenta As bajo el petardazo que Xavi pide paciencia, y vaya si la merece. Ya se sabe que los resultados se logran al final de temporada y que, de ser estos malos, siempre podemos decir que son impostores, porque el balón, la posesión, el césped, las palancas, el Spotify y el celofán han sido nuestros. ¿Quién necesita títulos teniendo toda la razón del mundo? ¿Cómo no tenerle paciencia a los hacedores de la verdad? ¿Quién se atreve a enjuiciar a Xavi siguiendo el mismo criterio que enjuiciaba a Koeman, o a Quique Setién? Vade retro. Xavi es de los nuestros, es de la Masía, es de nuestra congregación, ha sido iniciado en los misterios eleusinos y ni ustedes ni la prensa ni nosotros somos nadie para juzgar aquello que jamás podremos conocer. Así que paciencia, mucha paciencia, amics, no vaya a ser que un día de estos se nos desprenda el celofán de los manos y podamos oler que la colonia que nos han vendido no huele tan bien como prometía el anuncio.

Portada Mundo Deportivo 14-08-22Portada Sport 14-08-22

Solo Sport nos representa en esta mañana trémula. "Esto no ha hecho más que empezar", reza su portada para solaz de los píos y beatos de bien, y a ese titular se aferra nuestra fe palanquera para confiar y creer, para creer y confiar. Ese Lewandowski que hoy pena en las cuatro portadas, ya sea acostado en el suelo, ya sea brazos en jarra y mirando al cielo, ya sea fallando un remate, o ya sea lamentando alguna circunstancia con las manos en la cara, pronto elevará su ánimo y su rendimiento para que día sí y día también nos lo vendan con el celofán del próximo Balón de Oro.

Dirán ustedes que tal vez juegue hoy el Real Madrid. Dirán que le toca debutar en liga contra el recién ascendido Almería. Y creemos que dicen bien, pero nos cuesta encontrar noticia de dicho evento en nuestra prensa. Tenemos que sacar nuestras gafas antipresbicia, nuestro monóculo y hasta nuestra lupa para descubrir algunas líneas al respecto. Es el diario As quien nos pone más fácil el ejercicio, destacando que Ancelotti, ese alineador, empezará el campeonato haciendo rotaciones. Reconocemos que nos cuesta entender el concepto. Nos dice la lógica que las rotaciones solo son posibles con el campeonato ya iniciado, una vez que está consolidado un once habitual en el cual sí quepa introducir cambios. Pero qué sabremos nosotros, presos del celofán. Qué sabremos nosotros que no sepa el diario As, medio lechero y mesetario donde los haya.

Además, con rotaciones o no, de todos es sabido que el Real Madrid no parte como favorito para ganar esta liga, como no parte como favorito para ganar esta Champion, ni tampoco la anterior, ni tampoco... Pasen ustedes un bien día. No olviden tirar el celofán al contenedor correspondiente, sea el que sea, si es que logran que se despegue de sus manos algún día.

La pasión por el fútbol (sala) de los Gento

La pasión por el fútbol cautivó el ánimo de sus vidas. Más allá de su profesión, los Gento jugaron al fútbol con amigos en cualquier modalidad y superficie. Cuando no había verde jugaban en las suaves arenas cántabras, y cuando las fuerzas dejaron de ser suficientes, se embarcaron en modalidades sinópticas del fútbol. Tanto extendieron su vocación, que la hicieron coincidir con la de sus sobrinos, apenas adolescentes que rezumaban energía y buenas maneras, quizás aprehendidas, en parte heredadas.

La frecuencia con la que Paco se añadió a las pachangas cántabras no cesó al convertirse en una estrella mundial. Sus hermanos Julio y Toñín imitaron a su modelo, siempre dispuestos a un encuentro amistoso – o no tanto - en los intervalos de su actividad oficial. Más al retirarse, pues salvo disgustos emocionales latentes, la tendencia habitual convierte el gusanillo en boa en el momento de la retirada, y nada atrae más a un ser humano que aquello que empieza a quedar fuera de su alcance.

Hermanos Gento

Así, en las vocaciones coinciden la pulsión del jubilado con la del aprendiz. De esta forma, se unieron para jugar en el mismo equipo los tíos y los sobrinos de nombre idéntico por la insistencia familiar en calcar bautizos: mis hermanos Paco y Julio Llorente se unieron a las carreras de sus tíos, ya cortas por el impecable paso del tiempo, el que nunca falla.

Siendo igual el empeño, el contraste del ímpetu mostraba la crudeza de la existencia, el funcionamiento de la programación genética. Este cronista tuvo el placer de contemplar algunos de aquellos partidos con protagonistas tan dispares – pocos, por desgracia, porque ya andaba enredado en mis cuestiones baloncestísticas - y puedo dar fe del llamativo contraste. Por un lado, la extrema habilidad de Toñín Gento, capaz de encadenar caños y sombreros, y el regate corto y la picardía de su hermano Julio. Por otro, dos chiquillos bullendo incansables, sudando a chorros, mostrando trazos de conocimiento avanzado para su edad, pero insuficientes ante la veteranía que los rodeaba.

“Jugaba con ellos por el placer de verlos”

Mi hermano Julio, Llorente para que no nos despistemos, recuerda con detalle estos partidos, en los que, a veces, se quedaba estático, asombrado – aún hoy - ante la clase de sus tíos. “Jugaba con ellos por el placer de verlos”, me cuenta ya en otro siglo.

En cambio, no recuerdo a Paco vistiendo la camiseta del local de su hermano, Mesón Toñín Gento. Aunque no sólo hay una instantánea que da fe, sino las palabras de un testigo que compartió con ellos estos momentos. Ramón Fernández Cayón – cuya nieta Sofía es una destacada y educada baloncestista, que conserva la pasión por el deporte de su abuelo - fue uno de los integrantes de aquel equipo, un partícipe de los múltiples pachangas y partidos que jugaban los Gento después y durante el ejercicio profesional del fútbol. De alguna manera había que mantener la forma, pues entonces ni había entrenadores personales ni se estilaba el entrenamiento gimnástico hoy tan de moda.

La peña emocional, sin nombre ni actos jurídicos de por medio, se reunía a jugar al fútbol y a disfrutar después de barra o mesa y mantel y lo que se pusiera sobre ellos, aunque el motivo principal seguía siendo el mismo. Ahora hablaban de lo sucedido y de lo que hubiera podido suceder, tan tendentes estas conversaciones a las elipsis y las hipótesis.

Mientras escribo, los testimonios de quienes lo vivieron abren las vías de mi recuerdo, del conocimiento de los personajes, los lugares, los aromas. Y sonrío, sereno

También se reunían para ver jugar a Paco, quizás el epicentro involuntario de tanto alboroto giratorio en torno a un balón. Cuando los cuerpos se adormecen y las obligaciones aprietan el ánimo, el fútbol también se convierte en centro de reunión social y evocador. El Mesón Toñín Gento fue la sede de los encuentros de fin de semana con un único tema del día: hablar de fútbol y comer muy bien. La cocinera, Feli, la mujer de Toñín, de carácter tranquilo y bondadoso como su marido, podía conseguir que un lord inglés se chupara los dedos.

Allí veían jugar a Paco y al Real Madrid, y comentaban y reían hasta que la madrugada avanzaba. Y cuando al término del curso llegaba el primogénito de la estirpe se convertía en uno más de ellos, jugando, comiendo, riendo y hablando.

Así lo cuenta Ramón, que conoció primero a Toñín Gento en el campo de la Cultural de Guarnizo, y luego a Julio y Paco. Personas magníficas y de buen corazón que dejaron huella en su vida.

Mientras escribo, los testimonios de quienes lo vivieron abren las vías de mi recuerdo, del conocimiento de los personajes, los lugares, los aromas. Y sonrío, sereno. Con la voluntad atrapada, la emoción de los afectos me invade con suavidad, fluye imparable por las células que me conceden existir. Fue una fortuna para todos, pues el congeniar les regaló cientos de horas de gozo en torno a un balón, en torno a una mesa. ¿Qué más se puede pedir a la vida?

Así me lo contó Ramón. Y tal como lo hizo, tal lo cuento. Y, por ello, le estaré agradecido hasta el infinito.

 

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ANTERIORES ENTREGAS DE HISTORIAS DE PACO GENTO (TEOGONÍA MADRIDISTA)

  1. El niño que soñaba con un balón de reglamento
  2. El hombre tranquilo
  3. Kopa-Paco, el equilibrio de un equipo que vislumbró la perfección
  4. Cuando la playa de El Sardinero se convirtió en el Bernabéu
  5. Alfredo. Maestro, sargento, general, compadre
  6. ¡Corre, Paco, corre!
  7. Un elogio sin medida para el Real Madrid yé-yé
  8. Un verano cualquiera

La Liga, en marcha

¡Hola, galernautas!

Después de la consecución de la Supercopa de Europa el pasado miércoles en un partido excelso de nuestros jugadores (nosotros celebramos títulos, otros celebran palancas), toca el campeonato doméstico, ese que ha decidido que el Barcelona pueda inscribir a todos sus fichajes en una maniobra contable sin precedentes que adultera, desde mi humilde punto de vista, la competición. Campeonato del que, curiosamente, el Real Madrid parte como campeón pero no como favorito (¿?). Da igual, nosotros a lo nuestro, a comenzar con buen pie en Almería y a empezar a llenar el saco de los puntos necesarios para llegar al parón del Mundial con una ventaja cómoda que permita soñar con reeditar el éxito de la campaña anterior.

Con la tristeza por el fallecimiento de D. José Luis Pérez-Payá, bicampeón de Europa, bicampeón de la Copa Latina y tricampeón de Liga con el Real Madrid, y enviando desde estas líneas mi más sincero pésame a sus familiares y allegados, os doy unos datos del Almería-R. Madrid y como siempre... ¡Hala Madrid!

El Almería, un recién ascendido

Desde la temporada 2014/15 no juega el Almería en primera división. Después de ganar con brillantez el campeonato de segunda la temporada pasada, vuelve a la máxima categoría del fútbol español. El Real Madrid ha jugado en 15 ocasiones la primera jornada de liga contra recién ascendidos, con un balance de 13 victorias y 2 empates, con 39 goles a favor y 9 en contra.

Almería ascenso

La primera jornada de liga, buena para el Madrid

El Real Madrid, en las 91 ediciones que se han disputado de LaLiga, ha vencido en la primera jornada en 58 de ellas, empatando en 19 y perdiendo sólo en 14 ocasiones, por lo que podemos afirmar y afirmamos (¿dónde he oído yo eso?) que la primera jornada del campeonato es proclive a un buen resultado para los blancos.

Una manita, el mejor resultado del Real Madrid en Almería

Efectivamente, la mayor goleada al Almería a domicilio fue el 23 de noviembre de 2013, que acabó con el resultado de 0-5, con goles de Cristiano Ronaldo, Benzema, Bale, Isco y Morata.

Bale Almería

Ante el Almería estamos en racha

Sí, porque tanto en victorias consecutivas como en partidos sin perder, nos encontramos en las mejores rachas frente a los rojiblancos, puesto que la mayor racha de victorias frente al Almería es la actual, que data desde el 21 de mayo de 2011 (5 partidos) y la mayor racha de partidos sin perder frente al Almería, también es la actual, desde el 2 de noviembre de 2008 (10 partidos).

Benzema, el único jugador del Real Madrid en marcar al Almería

Aunque Cristiano Ronaldo es el máximo artillero del Real Madrid ante el Almería con 7 tantos, Benzema es el único jugador de la actual plantilla en haber perforado la puerta almeriense, haciéndolo en 4 ocasiones.

Benzema Almería

Martínez Munuera y Estrada Fernández, el dúo sacapuntas

El valenciano Martínez Munuera al silbato y el catalán Estrada Fernández en el VAR son los encargados de hacerlos la puñeta en la bella ciudad mediterránea, y si no, al tiempo. Ya que Martínez Munuera ha arbitrado 16 partidos oficiales al Real Madrid como visitante (todos en liga), con un balance de 10 victorias, 2 empates y 4 derrotas, con 33 goles a favor y 19 en contra, y como visitante, Estrada Fernández ha actuado en 4 partidos del Real Madrid como árbitro de VAR, con un balance de 3 victorias y 1 derrota, con 11 goles a favor y 4 en contra. Que Dios nos pille confesados…

 

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Ayer nos dejó a los 94 años José Luis Pérez-Payá, toda una institución del fútbol español tanto en su etapa como jugador como más tarde de directivo. El último futbolista con vida del Real Madrid que tuvo minutos en la primera Copa de Europa conquistada por los blancos. Y, además, el único superviviente del primer encuentro de los merengues en la vieja competición continental frente al Servette en Ginebra en 1955.

José Luis Pérez-Payá nació en Alcoy el 2 de marzo de 1928 y tenía muy presente el fútbol en casa porque su padre fue presidente del Alcoyano. Desde muy pequeño pisó los terrenos de juego y se le veía dar toques al esférico. Los estudios también eran muy importantes y cursó Derecho y Económicas en la Universidad de Deusto, la primera materia por ser la opción predilecta de su padre, y la segunda por ser la suya. El fútbol continuó en su vida y militó en el Deusto o el filial del Alcoyano (Serpis) con el que fue campeón de España de aficionados con un doblete suyo.

Pérez-Payá Di Stéfano

En los alrededores de Bilbao comenzó a ser conocido y recibió una oferta del Barakaldo, que estaba en Segunda. Lo intentaba compaginar con los estudios, aunque debido a ello se perdió varios encuentros porque no le cuadraban los horarios. Con el Athletic disputó varios amistosos en verano, pero acabó en el eterno rival de los leones, la Real Sociedad. Firmó por los donostiarras a comienzos de 1950, dejando su querido Alcoy, y con los txuri-urdines debutó en primera ante el Real Madrid firmando dos goles en un empate a dos. El verano lo pasó en Escocia y a la vuelta aceptó la oferta del Atlético de Madrid, basando su decisión también en poderse sacar unas oposiciones en la capital. Los rojiblancos eran los vigentes campeones de Liga y estaban dirigidos por Helenio Herrera. El técnico rápidamente confió en él y pasó a formar parte de la célebre ‘Delantera de cristal’ junto a Juncosa, Ben Barek, Carlsson y Escudero. Otra Liga el curso de su estreno con 14 goles y una Copa Eva Duarte fueron su palmarés con los rojiblancos antes de cambiar de acera e irse al Real Madrid.

Portada Marca Pérez Payá

Pérez-Payá era amateur y no cobraba una ficha fija por jugar en el Atleti. Sí cobraba primas por victoria en casa (300 pesetas) o fuera (500 pesetas). En su tercera temporada se sacó la oposición y quiso tener un contrato profesional pero el presidente rojiblanco, el Marques de la Florida, le dio largas. En su lugar le regaló un coche SEAT. La clave de su traspaso al cuadro blanco, tras rumorearse previamente su pase al Valencia, fue la amistad entre su padre y Bernabéu, que acordaron en casa del mandatario madridista un contrato para el atacante de cuatro años. A la afición colchonera no le hizo ninguna gracia su marcha al Real Madrid y que no devolviese el coche, pero a partir de la temporada 53-54 jugó con los blancos. Fue el verano histórico de los fichajes de Di Stéfano y Gento.

En el Real Madrid jugó de interior y de delantero centro (desplazando a Di Stéfano a la posición de interior e incluso a portar el dorsal 10) y es que era un futbolista buen rematador con ambas piernas y de cabeza, oportunista e intuitivo y que se complementaba muy bien con sus compañeros de ataque. En su primera campaña consiguió tres dianas, pero fue en la segunda cuando explotó tras comenzar como suplente y hacerse más tarde con un puesto en el equipo titular. Once dianas entre todas las competiciones y seis en Liga con un hat-trick ante el Depor dejaron un gran sabor de boca entre la afición. Dos temporadas y dos Ligas y una Copa Latina eran el bagaje hasta entonces.

Pérez-Payá alineación

La tercera temporada fue la 55-56, la del estreno del Real Madrid en la Copa de Europa y con Pérez-Payá en el primer once para la historia. Los blancos jugaban ante el Servette en Ginebra y el del Alcoy estaba entre algodones. Tanto, que no entrenó el día previo y se dudaba de su participación. Finalmente fue de la partida y Villalonga lo sacó en ataque junto a Rial, Molowny, Di Stéfano y Gento. El cuadro madridista acabó por levantar en París el primer trofeo continental y Pérez-Payá pasó a formar parte de la histórica plantilla que logró el hito. Logró 10 dianas (para un total de 24 en 50 partidos oficiales), que fueron las últimas oficiales como jugador, ya que la siguiente temporada solo participó en amistosos frente a San Lorenzo, Hércules, RCD Mallorca, Recife o Real Valladolid. El fichaje de Rial, la ascensión de canteranos como Mateos o Marsal que le iban dejando sin sitio y el trabajo que le exigía mucho tiempo resultaron claves para que con 29 años optase por retirarse. Le ofrecieron un gran puesto en Castellón y se marchó a la ciudad mediterránea. Más tarde, regresó a la capital en otro gran cargo en Inspección de Trabajo y en 1970 su amor por el fútbol le llevó a presidir la Federación de Fútbol hasta 1975.

Pérez-Payá directivo

Sus grandes temporadas en el Real Madrid le permitieron, además, vestir la camiseta de la Selección en dos oportunidades. La primera en un partido amistoso contra Inglaterra en Chamartín en mayo de 1955 que terminó 1-1, y la segunda en la devolución de visita a los británicos en Wembley en noviembre del mismo año, con victoria local por 4-1.

También hay que destacar que fue asesor del CD Castellón, directivo de la Federación Valenciana de Fútbol y un miembro muy activo de la Asociación de Veteranos del Real Madrid, de la que fue durante secretario muchos años.

 

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Buenos días, amigos.

Cómo cambian los tiempos. Quizás ustedes no lo recuerden porque son jóvenes, pero hubo un tiempo no muy lejano en el que LaLiga española se presentaba como un duelo entre los mejores equipos del mundo, que contaban entre sus filas con las grandes estrellas del firmamento futbolístico y en los banquillos con entrenadores laureados y carismáticos.

Los medios nos traen esta mañana, como mayor atractivo de la competición, un producto financiero opaco que ha recibido la aprobación del sistema, como quien coloca un bono en el mercado, aunque ni siquiera en el nombre hayan acertado. Podrían haberlo llamado, vayan ustedes a saber, bono convertible en acciones del club, titulización de acojoparticipaciones culés o algún nombre rimbombante en inglés, derivative swap (algo que ni su creador sabe qué es), pero hasta para eso los mandamases del Barça y LaLiga son torpes y yerran. Han elegido el término “palanca”, que suena como la herramienta que utilizan los cacos para forzar una puerta cuando quieren entrar en domicilio ajeno a delinquir.

Jan Laporta es el profeta del culerío que, cual Moisés enfrentado a un mar Rojo que le impide el paso, se presenta con varias palancas bajo el brazo (porque mostrar unos mandamientos de obligado cumplimiento habría sido demasiado para un club acostumbrado a saltarse cualquier tipo de norma), activa de modo torticero las mismas y consigue que se abran las aguas tebanas para que las oleadas de fichajes, equiparables en número a los extras que escapaban de Egipto en la peli de Cecil B. de Mille, puedan pasar al otro lado, el de las inscripciones.

Portada As 13-08-22

Unos marcan goles sobre la bocina y logran remontadas para la historia de la Champions, y otros activan palancas dudosas. Y decimos dudosas porque lo es para buena parte de la prensa internacional, incluido el New York Times.

Tuit New York Times

El periodista advierte sobre la figura de Jaume Roures, el empresario que ha puesto los 100 millones de euros necesarios para que el Barça pudiera inscribir sus fichajes, el mismo cuya filial en Francia quebró “spectacularly” el año pasado, dejando a los clubes franceses, no así a los cataríes, muy tocados en sus finanzas. El mismo empresario que puso el aval que necesitaba Jan para acceder a la presidencia, el mismo tipo que controla las imágenes de televisión y en su día el VAR, uno de los creadores del relato obsceno que nos muestran cada semana, ese sujeto que siempre aparece y al que nuestro Fantantonio retratara a la perfección en estas mismas páginas.

Lo que en otros países sería un escándalo, aquí no existe. No se comenta nada sobre un posible conflicto de intereses, ni hay sospechas sobre el hecho de que una empresa con tres millones de capital social y que facturó menos de medio millón de euros en 2021, Orpheus Media, haya podido poner 100 millones de palanqueuros para que el Barça pueda tener el equipo que Roures quiere ver sobre el campo.

Tuit sobre Roures

Y si el empresario que pone buena parte del dinero para que el tinglao de Tebas funcione cada año dice que quiere ver un equipo y unos jugadores, quién es el presidente de LaLiga para negárselo.

Portada Mundo Deportivo 13-08-22

Luz verde, carta blanca, nalgas abiertas, cualquier titular valdría para definir lo que nos parece todo esto. Pero somos el Real Madrid y debemos estar a lo nuestro, que es coleccionar títulos como el de la Supercopa hace apenas tres días. Cierto es que jugar bien y ganar aparece en las portadas con menor frecuencia que una palanca laportiana, pero eso es algo que no está en nuestras manos. La prensa madrileña recuerda cada día más a la cataculé y hoy todas las portadas se han puesto de acuerdo elevando a Lewandowski como reclamo del campeonato.

Portada Marca 13-08-22

El Bota de Oro (que habíamos olvidado quién era) reta al campeón, y por ahí arriba, bien pequeño, podemos encontrar que un puñado de futbolistas del Real Madrid han sido nominados para acompañar a Karim Benzema en la gala del Balón del Oro con el que volverá a Madrid en unos meses. Nuestro Carletto aparece designado como candidato a mejor entrenador del año, si bien resulta difícil que su ceja pueda competir con los mejores panenkistas de los banquillos.

Portada Sport 13-08-22

Pues eso, que viva LaLiga de la ilusión. Unos celebran títulos, otros activan palancas. Comenzamos empatados.

Por cierto, el primo de la prima de Monchi bajó ayer al campo a protestar. La noticia fue que no lo hizo en el Bernabéu.

Que pasen ustedes un buen día, no se nos apalanquen mucho en el sofá, que llega Laporta a sus casas y los ofrece como garantía de una próxima palanca.

Vivimos tiempos líquidos; una época en que la inmediatez ya no es un complemento, sino un valor en sí misma, con arraigo mayor a cualquier otro calificativo que pareciese inmutable en la formación social humana, tales como el esfuerzo, la constancia, el mérito e incluso el respeto.

El respeto no solo a los conciudadanos, sino al propio paso del tiempo, que se consideraba insoslayable para el cumplimiento de objetivos individuales y colectivos.

Esta inmediatez la apreciamos manifiestamente en el sueño eterno que padecen lecturas de más o menos dimensión, de cualquier ámbito. Es hoy un éxito que alguien lea ciento ochenta caracteres de una concreta red social. Más allá de eso, la nada.

Vivimos tiempos líquidos; una época en que la inmediatez ya no es un complemento, sino un valor en sí mismo, con arraigo mayor a cualquier otro calificativo que pareciese inmutable en la formación social humana, tales como el esfuerzo, la constancia, el mérito e incluso el respeto

Esta velocidad de vértigo lleva aparejada la capacidad cuasi inmediata del olvido, la ausencia de retención de lo importante, laminada por lo urgente, y con este binomio nace y destaca sobremanera la impostura.

Y qué mejor ejemplo de impostura que el que nos presenta el triunvirato que conforman la opinión pública patria, el FC Barcelona y, en última instancia, la mayor parte de los clubes que participan en La Liga.

No hace falta detenerse mucho en reflexionar sobre algo evidente, so riesgo de ser catalogado como burdo; en cualquier país del mundo, cualquiera, tener en su seno al Real Madrid sería un incontestable motivo de orgullo, entre otros motivos por su historia, por su incapacidad para rendirse, por su gestión o por sus éxitos deportivos.

Real Madrid, 2 - Eintracht, 0:

En la recién concluida temporada 2021-2022, el Madrid se ha alzado con el título de campeón de la Supercopa de España, con el Campeonato Nacional de Liga —con varias jornadas de anticipo— y ha levantado una Copa de Europa, la 14ª —que se dice pronto pero que no se igualará nunca— de una manera tan emocionante y épica que será difícil de olvidar, para los madridistas por supuesto, pero también para los aficionados al fútbol en general.

Se ha vencido consecutivamente a clubes estado, que representan la oda al dinero ignorando cualquier otro valor, homenajeando incesantemente a la tenacidad y la constancia, consiguiendo triunfos de una manera tan epopéyica que los colegios y las playas se han poblado de remeras blancas como hacía tiempo que no se apreciaban.

El respeto y la admiración allende nuestras fronteras ha sido y es ejemplar, además de recurrente. Futbolistas que publican en sus redes sociales la envidia que les corroe por los guerreros blancos que sienten en primera persona la magia de las remontadas del Bernabéu; exfutbolistas que hacen lo imposible por ubicarse como reporteros de cualquier medio para asistir el templo blanco. Y por supuesto, los medios de comunicación supranacionales, que no escatiman en elogios sobre nuestro club. En definitiva, es pacífica la admiración internacional que se profesa sobre el Real Madrid.

Esta velocidad de vértigo lleva aparejada la capacidad cuasi inmediata del olvido, la ausencia de retención de lo importante, laminada por lo urgente, y con este binomio nace y destaca sobremanera la impostura

Y ello solo reside en una razón que cuestionó brillantemente Manuel Jabois: “no entiendo como hay gente que no es del Madrid; es como renunciar voluntariamente a la felicidad”.

Sin embargo, en nuestro país el fenómeno es casi idéntico, pero a la inversa. Se honra la impostura y se abraza el ridículo. Son constantes los artículos periodísticos que ligan cautelosamente los éxitos del Madrid con la suerte, los favorables arbitrales y, en última instancia, el presupuesto, como si este viniera predeterminado por cuestión suprema, sin ligazón alguna con el número de aficionados y la gestión del club.

Todos los periodistas que en este fin de temporada se han visto obligados a relatar, a regañadientes, los éxitos deportivos merengues, han hallado en este período estival su particular oasis.

Les ha faltado tiempo para ensalzar la gestión del presidente Laporta, tildando la confección de su plantilla de antológica, y, claro está, volviendo a situar al FC Barcelona, como cada año, como máximo favorito a ganar todos los títulos.

Laporta y Raphinha

Silencian arteramente el amparo del que disfruta el equipo blaugrana por la entidad organizadora la competición, y que secundan los clubes participantes, siendo objetivo que su situación económica es ruinosa, y que se ve obligado a la venta de patrimonio para poder subsistir, en una huida hacia adelante cuyo final se antoja previsible —conversión en sociedad anónima—.

No es que se eche en falta que “alguien” salga en defensa de futbolistas con contrato en vigor que son extorsionados para que se reduzcan su retribución o abandonen el club, todo por el loable fin de incorporar a otros jugadores.

El respeto y la admiración allende nuestras fronteras ha sido y es ejemplar, además de recurrente. Sin embargo, en nuestro país el fenómeno es casi idéntico, pero a la inversa. Se honra la impostura y se abraza el ridículo

Es inconcebible que se pueda vender el 25% de los derechos audiovisuales de los próximos 25 años, para destinar ese importe en fichajes en lugar de reducir deuda o cumplir obligaciones pretéritas; por no mencionar que permitir imputar ese ingreso en el presupuesto de un año, y no prorrateado a 25, es una manifiesta irregularidad.

Pero da igual; todo da igual. Ya sabemos que la bilis que se profesa al Madrid da lugar al halago permanente e injustificado, haga lo que haga, del que otrora fuese eterno rival.

El círculo se cierra con actuaciones como la del Sevilla FC, con Monchi y su prima a los mandos. Participa activamente en la repulsa al Madrid, y somete los intereses de su club en prevalencia del FC Barcelona, naturalmente sembrando su futuro.

El problema vendrá cuando sus créditos se conviertan en papel mojado; pero hasta entonces todo vale, con tal de denostar al Madrid, y ensalzar la impostura, situando a todos, sin excepción, en un ridículo asombroso, que no por apreciarlo diariamente debe dejar de ser denunciado.

 

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Buenos días. Salimos de casa con la sonrisa puesta, hoy nos hemos levantado contentos de verdad, el sol de la mañana brilla en nuestra cara, hoy estamos alegres y tenemos ganas de saltar. Tequila inspira el estado de ánimo de una mañana postsupercopera, calurosa como todas en este estío asfixiante pero con el aire acondicionado ambulante que da el campeonar agitando nuestros cabellos y achinando alegremente nuestros ojos. Estamos —creemos— dentro del horario preceptivo para poner el aire acondicionado según las nuevas normas gubernamentales del estado español, de manera que nadie puede arrestarnos que se sepa. Estamos por el ahorro energético no porque lo dicte el gobierno sino como siempre, ya sabéis, las cosas cotidianas, apagar la luz al salir de la habitación, cerrar el grifo al lavarnos los dientes, remontar al PSG y al Chelsea y al City y ganar la Champions para que la Supercopa caiga en agosto. Cosas del día a día, rutinarias.

Portada Marca

Estupenda foto de portada de Marca, con titular alusivo al ahorro energético. Con tipos como Valverde o el incombustible Casemiro (menudo partido, Case) se diría que el Madrid no está a favor del ahorro de energía(s), nadie en el equipo parece estarlo, pero aquí hablamos de otra cosa. Desde luego, como acertadamente señala Marca, no estamos por el ahorro de felicidad, y la derrochamos al pasar con un ademán de millonetis que arroja obscenamente billetes por la ventanilla. Bonita portada de Marca, decimos, con Militao y Vini y Karim mordiendo sus medallas. Cuánto más nos gustaría Marca si además algún día, aunque solo fuese uno, denunciara en portada los muy turbios tejemanejes del Barça tal y como está haciendo una prensa internacional estupefacta ante los manejos de Jan.

Eso queda para otro día.

Suponemos.

“No, es que tienen que vender periódicos”. Muy bien. Que los vendan como el New York Times o el Guardian o The Athletic, es decir, investigando y denunciando las prácticas de Laporta en lugar de aplaudiéndolas con fervor porque supuestamente animan la Liga. Una Liga que, por cierto, comienza hoy mismo.

Portada As

“Una Liga mundial”, titula As, que tampoco parece por la labor de denunciar los chanchullos culés. Es un juego de palabras alusivo a la Copa del Mundo que va a jugarse en medio de la temporada en Catar en estadios edificados sobre las muertes de 6.000 esclavos según Amnistía Internacional y la BBC. Ole, ole y ole. Las estrellas de los principales equipos de la Liga vienen a portada, incluido Isco por el Sevilla, claro que sí. Las primeras entrevistas y ruedas de prensa del chichilindri en Nervión, por cierto, han estado marcadas por un hondo respeto y un amor profundo hacia el club que deja detrás.

“En el Madrid no me dejaron triunfar”. “¿Que si voy a ver la Supercopa? Si tengo tiempo sí. Nah, eso, suerte para el Madrid, supongo. Al fin y el cabo es un equipo español y tengo amigos allí”.

Imposible destilar una gratitud más marcada hacia el club de Concha Espina, y unos mejores deseos para el club donde estuvo nueve años. La verdad, nos caía mejor el Isco que deslumbró al mundo en la Final de Cardiff. Pero es que nos caía mejor también el Isco gordo y apático que se enfrentó a Solari por sugerirle que se enfrentase a la báscula. Ese sí que era un Isco entrañable, con todos aquellos michelines desparramándose en cascada y aquel rostro de niño rebelde, permanentemente enfurruñado contra un mundo ingrato que no le dejaba acumular kilos en paz, simplemente. Qué gran Isco aquel y cuánto daño (ay) le infligimos sin la menor comprensión, sin la menor solidaridad para con un chico que solo quería gritar al mundo su libertad para ponerse como un trullo. Aquel Isco sí que tenía tiempo para ver en televisión la Supercopa o Sálvame o lo que se terciara, siempre y cuando hubiera Cheetos y Coca-Cola cerca.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo viene con la sorpresa del día: la resurrección rumorológica de Héctor Bellerín. Qué recuerdos, amics. El día siguiente a (precisamente) la consecución de la Doce en Cardiff, la prensa cataculé relegó la Champions a un faldoncillo mientras titulaba a cinco columnas “Valverde da el OK a Bellerín”.

Valverde da el OK a Bellerín

Tanto gustó esta portada en el seno de La Galerna que Jesús Bengoechea, Athos Dumas y otros amigos prorrumpieron en un cántico que se hizo viral.

Mentira, no se hizo viral, pero sí de culto.

Sí, qué recuerdos. En el vídeo, de fondo, se ve el National Welsh Stadium en el cual el Madrid acababa de ganar la Doce. A esa hora ya empezaba a apagar sus luces, que se encenderían de nuevo en Kiev al día/año siguiente.

Lo de Bellerín es la noticia buena. La mala es que “La palanca no llega”, como se indica en el amarillo de los semáforos que ruegan precaución. Nos parece francamente censurable por parte de la palanca el no llegar cuando se la esperaba. Esta palanca necesita unas lecciones de puntualidad. Habrase visto. Que aprenda del comportamiento ejemplar de sus predecesoras. No es destacable que se trate de una palanca mesetaria y centralecherística. A la hora en que verá la luz este portanálisis, se desconoce cómo va el Barça a inscribir a los que se supone que tienen que jugar mañana en el estreno liguero de los de Xavi, pero en medio de este desaguisado consuela saber que Xavi, emulando a su antecesor Valverde, haya dado el OK a Bellerín. En una memorable escena de Los Tramposos, Leblanc y Ozores son detenidos por no pagar en un caro restaurante. “¡El que no tengamos dinero no quiere decir que no tengamos hambre!”, suelta indignado Tony Leblanc. Con el Barça pasa igual: el que no puedan inscribir no quiere decir que no tengan ganas de seguir fichando. El Barça es el Tony Leblanc del fútbol patrio (perdón, Tony, te queremos allá donde estés).

Portada Sport

Sport trae a portada al villano más recalcitrante de esta historia. Sí, hablamos del infame Frenkie De Jong, ese felón que inconcebiblemente aspira a que se le pague lo que se le debe antes de cerrar por fuera, y a quien al parecer han dado un “ultimátum”. Es lo menos que merece ese antibarcelonista redomado. Además, hace calor y la masa social culé ansía ir a Canaletas a refrescarse mientras celebra la venta de (tal vez) su mejor jugador. Porque resulta (y esto es lo más triste, queridos galernautas) que, si nos atenemos a las redes sociales y las imágenes que llegan de las hordas blaugranas, el seguidismo del culerío respecto a los chanchullos, el mobbing y el suicidio financiero de su líder plenipotenciario es absoluto.

 

Pasad un buen día.

Un 12 de agosto de 2004 el Real Madrid culminaba el fichaje del inglés Michael Owen. El equipo blanco contrató así al cuarto Balón de Oro en cinco años, pero con un status de galáctico inferior al de los Figo, Zidane y Ronaldo.

Se acercaba el verano y la afición blanca esperaba a su quinto fichaje bomba tras Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham. Todos sabían que Florentino Pérez iría a un por un crack al mercado, además de terminar de perfilar otras operaciones que parecían encaminadas como la de Patrick Vieira.

En el mes de febrero ya salió una lista de nombres de jugadores que aspiraban a ser ese nuevo galáctico del presidente blanco. Los dos favoritos cuyos nombres aparecían en mayúsculas eran Totti y Henry, pero había otros candidatos como Van Nistelrooy y Owen. Un exjugador de la casa blanca como el inglés Steve McManaman aconsejó a su compatriota ir al Real Madrid cuando le preguntaron por el interés blanco en el internacional por su país. El de Bootle comentó que si Owen le pidiera consejo le diría que “mi experiencia allí fue la más maravillosa de mi vida. Le quedan 18 de meses de contrato y no sé qué harán él ni el Liverpool”.

Un 12 de agosto de 2004 el Real Madrid culminaba el fichaje del inglés Michael Owen. El equipo blanco contrató así al cuarto Balón de Oro en cinco años, pero con un status de galáctico inferior al de los Figo, Zidane y Ronaldo

Los meses pasaban y en el conjunto blanco se centraron en cerrar a un Vieira cuyo fichaje siempre parecía estar cercano y hecho pero nunca concretado al 100%. La prensa rumoreaba sobre todo con la llegada de Totti como galáctico y en algunos medios se dio el traspaso como cercano tras tener todo atado con el italiano. En la plantilla blanca estaban seguros del desembarco de una figura y Roberto Carlos lo aseguró en una entrevista en AS admitiendo que “vendrá otro galáctico. Seguro que Florentino traerá un crack mundial”.

Fue a comienzos de agosto cuando la operación Vieira comenzaba a irse al traste y según AS la figura de Totti se desvanecía, el Arsenal seguía cerrado en banda por Henry y Van Nistelrooy complicaría a Ronaldo. Es ahí cuando el Real Madrid activó la operación Owen, ya que el inglés seguía sin renovar con el Liverpool a falta de un año para terminar su contrato. Los primeros contactos con el delantero fueron positivos y estaba dispuesto a dar el salto de la Premier a la Liga española.

Owen dorsal 11

El técnico José Antonio Camacho, mientras tanto, pedía fichajes porque opinaba que “la plantilla es corta y quiero tener más alternativas”. Al mismo tiempo estaba en el aire el futuro de Samuel Eto`o con un interés fuerte del Barcelona por sus servicios, pero por el que el club blanco mantenía un derecho de tanteo. En AS, el 11 de agosto, se publicaba que Owen estaba loco por ir al Madrid y estaba presionando al Liverpool para su salida, quien lo vendería por 10 millones de libras, unos 15 millones de euros. El medio madrileño contaba además la opción de incluir en el traspaso al camerunés Eto´o si le convencía el entrenador Rafa Benítez.

El 13 de agosto se produjo la famosa portada de MARCA anunciando el fichaje de Owen y que invitaba Laporta, mientras que abajo se ilustraba la frase con una foto de la presentación de Eto´o con los blaugranas

Un día después, el 12 de agosto, la prensa madrileña y catalana daba por hecho el fichaje de Eto´o por el Barça. Un total de 24 millones pagaba el equipo catalán y cuyo dinero se iban a repartir RCD Mallorca y Real Madrid. Los blancos habían renunciado al derecho de tanteo ya que el delantero africano no tenía cabida en la plantilla por su condición de extracomunitario (Ronaldo, Roberto Carlos y Samuel ocupaban las tres plazas).

Por su parte, el caso Owen estaba muy caliente y por la noche, en una operación, relámpago se cerró todo. Los ingleses se habían descolgado de nuevo con cantidades muy altas para Florentino Pérez, llegando a solicitar 20 millones de euros, pero el presidente blanco solo quería invertir los 12 millones recibidos en el traspaso de Eto´o. Finalmente se dieron la mano con esa cantidad más el canterano Núñez, que se iría a las filas reds. La mala noticia llegó también con el traspaso frustrado de Vieira al romperse de manera definitiva las negociaciones cuando todo parecía finiquitado.

Owen Marca

El 13 de agosto se produjo la famosa portada de MARCA anunciando el fichaje de Owen y que invitaba Laporta, mientras que abajo se ilustraba la frase con una foto de la presentación de Eto´o con los blaugranas. El inglés firmaba por cuatro años más uno opcional y el 14 de agosto aterrizó en la capital para el reconocimiento médico. La presentación fue un día más tarde y en ella se descubrió que su dorsal sería el 11. Owen se mostró “orgulloso de vestir ese número” y confesó que su padre le había dicho que “Gento fue el 11 más rápido que vio”. Además, declaró que “una vez que perteneces al Real Madrid ya no puedes llegar más lejos”. Así Florentino logró traer otro crack a las filas madridistas, aunque para el técnico Camacho no era un fichaje prioritario ni lo que más necesitaba el equipo.

Owen Di Stéfano

Getty Images.

 

En anteriores capítulos:

  1. Fichajes de verano: Robinho
  2. Fichajes de verano: Didí
  3. Fichajes de verano: Ricardo Rocha
  4. Fichajes de verano: Anelka

Desde hace bastantes semanas hay streamers, tuiteros y opinadores culés que han puesto en circulación una antigua noticia sobre la venta de los derechos televisivos del Real Madrid a Mediapro en 2006 a cambio de 1.100 millones de euros. El objetivo de difundir una información totalmente conocida es igualar aquella operación a lo que se ha denominado erróneamente con el eufemismo ‘palanca’, a pesar de que no se parezcan en nada. Tener que explicar en 2022 que todos los equipos profesionales del mundo venden sus derechos televisivos, ya sea individual o conjuntamente con el resto de clubes de su liga, ya es bastante ridículo. Por supuesto, el Barça también lo hace y lo hizo (por cierto, durante muchos años a la tele pública TV3). La diferencia fundamental es que, tras su cesión a Sixth Street del 25% de esos derechos, el Barça solo percibirá el 75% de los ingresos derivados de esta partida durante 25 largas temporadas. Sin necesidad alguna de poseer grandes nociones de economía, las diferencias entre ambas maniobras son evidentes. El origen de esta difamación podría ser la ignorancia, pero parece más probable que forme parte de una vieja táctica, la de incluir al Madrid en la ecuación ante cualquier crítica que reciba el Barcelona, para diluir su importancia. Es algo que se lleva haciendo con descaro desde hace décadas y que, por supuesto, no ocurre en el otro sentido.

Hay decenas de ejemplos. Como cuando se señala el acoso laboral y mediático que reciben algunos de los jugadores azulgranas por el mero hecho de querer cumplir lo estipulado en sus contratos y recibir todo su salario y se responde con los casos de Gareth Bale o Mariano Díaz, jugadores de rendimiento más que cuestionable a los que el Madrid jamás presionó, orquestó campañas o amenazó más o menos públicamente con apartarles el equipo. En el Bernabéu se respetan los contratos escrupulosamente, aunque también haya aficionados que aboguen por una ‘villanización’ del club que le acerque a la forma de proceder de su gran rival histórico. Esperemos, por el bien de la entidad, que esto no ocurra jamás.

El origen de las difamaciones podría ser la ignorancia, pero parece más probable que forme parte de una vieja táctica, la de incluir al Madrid en la ecuación ante cualquier crítica que reciba el Barcelona, para diluir su importancia. Es algo que se lleva haciendo con descaro desde hace décadas y que, por supuesto, no ocurre en el otro sentido

Si volvemos a remitirnos al aspecto meramente económico, hay quien insiste en que las situaciones financieras de los dos gigantes del fútbol español son casi idénticas, apelando para ello a la abultada deuda bruta del Madrid y mezclando términos para que parezca que la miseria no es exclusiva de los culés y que expertos y auditores mienten cuando analizan las cuentas del 14 veces campeón de Europa. Unas cuentas que, por cierto, son públicas y accesibles a cualquier con ganas de repasarlas. Empate argumental en las cabezas de algunos, aunque los balances contables reflejen diferencias casi abismales.

El Barcelona desaparecerá

¿Qué el Barça cae en primera fase de Champions y disputa la Europa League? No pasa nada, se dice que el Madrid ya ganó esa competición en los años ochenta. Poco importa que lo que entonces era la Copa de la UEFA la disputaran el segundo, tercer y cuarto clasificados de las ligas, mientras ahora sean del quinto para abajo quienes la juegan, lo que supone un evidente empeoramiento de su nivel deportivo. Tampoco se menciona que el Madrid no ha jugado ni un segundo del torneo bajo el actual formato. La propaganda mediática barcelonista, agitada y admitida por Xavi en recientes declaraciones, hace su trabajo en cada crisis o mala noticia.

La desfachatez ha adquirido tintes tan descarados que se ha intentado adjudicar al Madrid un gran fracaso por no fichar a Haaland, cuando estuvieron meses alentando los rumores de su fichaje por el Barcelona desde prensa, directiva e incluso cuerpo técnico.

A nivel mediático, el Barça arranca el partido contra su gran rival con tablas haga lo que haga, mientras el Madrid comienza en negativo, recibiendo críticas incluso cuando gana. O especialmente cuando gana

Recordemos también el viejo mito de que el Madrid fue el primero en quejarse del VAR en España tras el vergonzoso “Todo OK, José Luis”, olvidando la carta enviada por Bartomeu varias semanas antes. Por intentar igualar, se ha intentado poner a la misma altura un “caray” de Butragueño a un coro formado por capitán, presidente, portavoces oficiales y oficiosos señalando e incluso acosando a un colegiado.

A nivel mediático, el Barça arranca el partido contra su gran rival con tablas haga lo que haga, mientras el Madrid comienza en negativo, recibiendo críticas incluso cuando gana. O especialmente cuando gana. Cada año se vive un bucle por el que el Madrid siempre tiene peor plantilla y perspectivas que sus rivales en verano, pero acaba reinando en numerosas ocasiones debido a factores tan aleatorios como la suerte, los arbitrajes o el bajo nivel de sus contrincantes. Son costumbres casi ancestrales que conviene mantener intactas para repartir la felicidad. Mientras unos sonríen con chanclas y fantaseando con las gestas que sus cromos van a protagonizar, otros lo hacen estornudando por la alergia y tocando metal. Por lo que parece, la fría realidad tiene una importancia similar a la de la ficción más edulcorada. Si ponemos una Champions (y una liga) frente a un puñado de fichajes, ¿Cuál es el resultado? Está muy claro… ¡Empate!

 

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Nuestro antropólogo de cabecera, Alberto del Campo, es un bético de pro; conoce muy bien las rivalidades ancestrales entre equipos de fútbol y sus aficiones vecinas, porque las vive muy en carne propia y a diario. Como científico riguroso, trata de filtrar cada observación por el tamiz de su mente analítica, pero dejando siempre el necesario protagonismo a la explicación emocional de los porqués. El fútbol le parece fascinante porque, en muchas ocasiones, resulta imprevisible y nos hace vivir momentos sublimes (algo que sus colegas académicos no llegan a comprender y por eso lo critican). No elude analizar el fenómeno del Real Madrid (por su ‘realeza’), ni evita mojarse sobre el creciente antimadridismo que nos invade. Y lo hace, desde una perspectiva antropológica, más allá de lo que puedan emanar sus ‘vísceras’ blanquiverdes. En ‘El Gran teatro del Fútbol’, su última obra, preconiza que el fútbol sobrevivirá a todos aquellos intentos de control por parte de los poderes fácticos, que no dejan de intentarlo pero que fracasan sistemáticamente porque no entienden las esencias puramente pasionales de este juego/negocio. “En el mundo del balón, siempre ha habido traiciones, decepciones y desengaños”, dice en su libro. Y asegura en esta entrevista que los seguirá habiendo…

 

A usted, que ha sido futbolista (en la foto, de pie, tercero por la derecha) le interesa mucho analizar los difíciles momentos finales de la carrera de un jugador, así como qué es lo que hace después del adiós. ¿Por qué muchos futbolistas no saben llevar a buen término sus carreras? ¿O por qué se arruinan cuando han sido ídolos y millonarios? ¿Cómo experimenta el fútbol, con casi cuarenta años, una antigua estrella que en su ocaso se pasea —o se arrastra— por la tercera división? Y, sobre todo, ¿por qué esta industria no cuida estos asuntos?

Eso es cierto, y puede haber múltiples motivos. Aunque ahora —y así me lo han confirmado algunos exjugadores de primera— LaLiga está impartiendo cursos de formación sobre cómo pueden reciclarse. Se han dado cuenta las instituciones deportivas de todo el mundo de que los batacazos son tremendos, en todos los deportes, porque a menudo no hay apenas formación en los deportistas. Los futbolistas viven su profesión con tanta dedicación e intensidad que están en una especie de burbuja. Con el final de las carreras sucede como con la muerte: sabemos que llegará, que es cierta… pero no pensamos en ella. Y como se creen ídolos, piensan que cuando todo se acabe alguien les acabará llamando, sin darse cuenta de que cada año cientos de colegas entran en la misma situación que ellos. Luego, sucede que la mayoría de los futbolistas que se retiran dicen que quieren ser entrenadores, sin pensar que los equipos son los mismos y que estos tienen unos 25 futbolistas cada uno, pero solo un entrenador. Lo que significa que esa posibilidad es muy exigente, por reducida. Y eso hay que decírselo con claridad, para que sea consciente; pero no lo hacen desde su ‘entorno de parásitos’ que tanto se aprovechan de ellos. Debemos tener en cuenta que un futbolista tiene muchos gastos; vivir de esa forma, nutriendo a esos entornos, cuesta mucho dinero. Y por eso al final, cuando todo se acaba, no es raro comprobar que muchos se ven en la ruina.

En su libro usted analiza la figura del futbolista, la del director deportivo, la del presidente demasiado ‘ejecutivo’, la del representante, la del entorno del jugador, la del fan o aficionado… ¿Cree que hoy sobrevuelan sobre el jugador demasiadas figuras innecesarias, por no decir demasiados ‘buitres’?

No siempre es así. Yo me he encontrado con muy diferentes estereotipos. Por ejemplo, con el deportista millonario, con el ligón, con el gozoso, con el que está motivado, con el enamorado de su profesión… y también con los perfiles contrarios. Conozco a muchos futbolistas que, sometidos a tanta presión, necesitan asistencia psicológica; sufren una presión que se repite los domingos, los miércoles siguientes, y así todas las semanas. Una presión difícil de sobrellevar y manejar, donde el entorno da sus medidas. En ese sentido, también me he encontrado representantes sin escrúpulos y otros que, por el contrario, no abandonan a sus clientes cuando las cosas van mal; representantes que no actúan así y que siguen con sus jugadores y que estos tampoco les dejan, a pesar de que no puedan competir con las grandes agencias de representación. Hay casos de entrenadores que siguen con el mismo representante que tenían como futbolistas, y eso también se ve en el fútbol de hoy.

¿A los jugadores les importan hoy los colores que han soñado defender cuando eran pequeños o se están convirtiendo, cada día más, en meros mercenarios? Lo formulo de otra forma: ¿El mejor contrato es el que reporta más dinero o ese al que aspira el jugador? ¿Qué piensa usted de esta moda de ciertos representantes —como Mendes o Raiola [que en paz descanse]— de subastar públicamente a sus jugadores y venderlos al mejor postor? Cualquier día veremos a Sotheby's subastando en directo por TV a la perla de turno ante los cincuenta directores deportivos más importantes del mundo, ¿no?

Es probable. En la jerga de la industria se trata al futbolista como una mercancía, como un bien que se compra, que se vende, que se publicita; se juega con los medios para que generen expectativas sobre determinados jugadores y se infle la demanda. Eso lo hacen todos los días los representantes, con el fin de promocionar a sus jugadores. Paralelamente, sin embargo, cuanto más se mercantiliza a un jugador, las aficiones conceden más valor a aquellos futbolistas que destacan por ser jugadores de un solo club, o a los que renuncian a ganar cuatro millones en Qatar y prefieren quedarse en España como auténticos ídolos, ganando la cuarta parte. Eso ‘humaniza’ al jugador y crea afición entre la masa social. Un ejemplo de lo que digo sería Neymar, que se vendió al mejor postor cuando era un ídolo de la afición culé; y, además, está el club comprador, que sabe que se lleva al jugador porque ha puesto más dinero que ningún otro… pero ahora la afición del PSG se ve que ya no le quiere tanto.

Usted asegura que “allá donde se mueve dinero hay corrupción”. Que el fútbol mueve mucho dinero está a la vista. ¿Hay mucha corrupción en el fútbol, incluso “corrupción por doquier”, como usted llega a asegurar en su libro?

El fútbol tiene múltiples dimensiones. Por un lado, la dimensión de industria, de negocio fabuloso, donde prolifera la corrupción. Pero, por otro lado, es el ámbito donde se albergan los sueños. Vivimos en una sociedad donde podemos cambiar de casi todo: de pareja, de partido político, de lugar de residencia, de país o de trabajo… pero no cambiamos de equipo de fútbol. La gente lo experimenta así. Sin embargo, los futbolistas son los únicos que sí cambian de equipo y, cuando llegan a un nuevo club, se produce un vínculo comunicativo y emocional entre el jugador y el aficionado local, pues este acaba pensado que su ídolo es como él. Muchos futbolistas no entienden ese vínculo y se pierden la posibilidad de entrar en el corazón y en la memoria de la gente. Por eso actualmente hay tan pocos ídolos que se convierten en referentes auténticos, y por eso se les ve a menudo como puros mercenarios. Hay no pocos equipos donde la hinchada no se identifica hoy especialmente con ninguno de sus jugadores. Y eso es dramático.

el madrid gana, es poderoso, y hace gala de esa posición. Florentino Pérez encarna mejor que nadie esa capacidad del Real Madrid de oponerse a las instituciones y al destino que le espera al fútbol. Esa capacidad entronca muy bien con el madridismo y eso gusta a sus seguidores. Pero, en la misma medida, genera una reacción contraria en quienes no tienen acceso a esos resortes del poder o no han tenido tanto éxito

Me gusta mucho una cita del gran antropólogo Marcel Mauss, en el sentido de que “el fútbol es un hecho social total”. ¿Acaso es que sin fútbol no puede haber una vida plena?

Bueno, para los que somos futboleros, desde luego no. Para quienes el fútbol supone un contexto de expresividad emocional, de relación entre seres humanos, de trascender a la cotidianeidad monótona y la posibilidad de soñar la utopía…, si nos quitan el fútbol, lo pasamos mal. Cada sociedad tiene su válvula de escape y crea contextos donde poder experimentar aquello que no experimentamos cotidianamente. El fútbol, además de su dimensión social o económica, también la tiene racional o tecnológica. Sin embargo, por encima de las demás, sigue destacando una dimensión emocional y romántica en la que están implicados multitud de actores y complejos intereses. Creo que tendríamos que hacer un esfuerzo por ‘destrivializar’ la imagen que se da del fútbol como si fuera una cosa simplona. No deberíamos tener miedo a decir que en el fútbol la gente experimenta también cosas sublimes; porque, de no hacerlo, equivaldría a aceptar que el pueblo —o sea, la gran mayoría— está alienado y es tonto por gustarle disfrutar de simplonerías; pero no olvidemos que ese aficionado de a pie, que se emociona, sabe perfectamente cómo está montado este chiringuito. A mí me han preguntado en ocasiones por qué siendo un intelectual me gusta tanto el fútbol, con tanta basura como hay en él, y siempre respondo que me gusta sentirlo en su complejidad, en todas sus dimensiones; a lo mejor esas personas que lo critican solo conocen su parte oscura.

¿En qué medida cree usted que el fútbol representa hoy los valores de nuestra sociedad?

Representa los valores y los antivalores, más o menos por igual, porque saca lo mejor y lo peor del ser humano. El hecho de que haya un contexto que preserve de tal manera la parte emocional del individuo habla de una sociedad que no es tan individualista como nos la pintan o se nos dice que es. Si fuera así, el fútbol habría desaparecido. La ciencia, la razón o la ilustración no han podido ni con el fútbol ni con otros ámbitos. El hecho de que no se haya extirpado a lo largo del tiempo la dimensión lúdica de la sociedad, con sus carnavales y fiestas populares, o la religiosa, con sus creencias y ritos, nos habla de una sociedad a la que no le interesa solo lo instrumental, lo individual o el puro dinero, sino de que el ser humano necesita experimentar cosas de forma colectiva, junto a otros congéneres, hasta llegar al éxtasis, sin ninguna otra finalidad. Piensa que el fútbol le cuesta y no le da nada, salvo esa experiencia un tanto mística. Cuando el Real Madrid gana la Champions, no reparte después el dinero conseguido entre sus aficionados y socios. Ellos buscan la mera satisfacción. Es, sin duda, una experiencia romántica que viene a demostrar que el ser humano no es solamente razón.

el madrid tiene una cultura del éxito que empieza a sedimentarse, yo creo, con Di Stéfano. Esa forma de luchar hasta el final, de no rendirse nunca, o esa presión de Benzemá a Donnaruma contra toda lógica, te muestran bien a las claras cómo es el Real Madrid. Ahí hay mucho más que dinero y poder; hay una mentalidad —que es un intangible— que tiene mucho que ver con la cultura que tú mamas en el Real Madrid. Eso, por un lado, genera admiración… y por otro también envidia. esos intangibles propician que se siga operando el milagro del éxito. Y que el Real haya ganado en muchas ocasiones aun no siendo el mejor. compara esto con lo de mi equipo: “Viva el Betis, manque pierda”. Es que el Madrid no contempla, ni se permite, perder. Eso no está en su ADN

Me gustaría poner ahora el foco en la dimensión axiológica del fútbol, en lo que el autor llama ‘antropología del engaño’. Vemos a menudo cómo los jugadores veteranos y los entrenadores permiten (si es que no fomentan) la pillería en sus pupilos más jóvenes, enseñándoles a simular faltas, a tirarse en el área para provocar penalty o a perder tiempo. Y vemos algo curioso tratándose el fútbol de un deporte donde deberían prevalecer el fair play y los valores: el aficionado se hace cómplice de toda esa pillería con tal de que su equipo gane un partido. ¿Por qué cree usted que los aficionados prefieren que su equipo gane, por encima de todo, aunque no juegue bien al fútbol y merezca perder? O dicho de otro modo: desde una perspectiva ética, ¿cree que esa pillería es justificable?

No hay que olvidar que el fútbol es un deporte que se crea para que gane uno que, necesariamente, debe derrotar al otro. En nuestra sociedad necesitamos ganadores y perdedores, pues somos hipercompetitivos. Si hablamos de ética, deberíamos referirnos a ‘varias éticas’, vinculadas a diferentes clases sociales, regiones, países o culturas. No es lo mismo la cultura calvinista luterana que la católica, como no lo son las del norte respecto de las del sur. En las sociedades tradicionalmente muy jerárquicas y verticales, sabemos que se originaron enormes desigualdades sociales que perduran desde hace siglos y que en ellas aún hoy es muy difícil escalar posiciones solo a través del trabajo, del esfuerzo y del mérito. Y, por eso, en esas sociedades se plantean como algo más lógico encontrar subterfugios (incluso subvertir las normas) para poder cumplir objetivos… e, incluso, se verá como más ‘inteligente’. Por eso a Maradona, que era bajito, que representaba a un país herido en la guerra de las Malvinas, se le perdonaba todo cuando jugaba con su selección. Y con tal de resarcir emocionalmente a los suyos se le perdonó incluso ‘la mano de Dios´. No es el fútbol el único ámbito donde se admite el engaño; en el amor, a veces, también se admite… y en el toreo, en la caza o en la venta ambulante, donde somos conscientes de que nos venden la burra. Como se ve, los de abajo generan su propia ideología donde la ética adquiere una dimensión de instrumento de poder para conseguir un fin que solo se puede lograr ilegalmente. Si hablamos de España, y de política, eso explicaría que aquí la corrupción es donde menos votos resta y donde no dimite ni el tato. Tenemos una larga tradición de lo que decía Calderón: “Nada es verdad ni es mentira”. Aquí, sobre todo en el sur, tenemos asumido que hay que saber jugar —y aprovechar al máximo— las oportunidades que te ofrezca el juego.

Pero que sean los entrenadores los que animen a sus jugadores a esa clase de prácticas parece un poco fuerte, ¿no?

Sí, he conocido a algunos… aunque, afortunadamente, cada vez son menos. Sin embargo, son los jugadores los que tienen comportamientos criticables, cuando van a lesionar a otros de forma consciente, casi alevosa. Todos los futboleros entendemos que se dan calentones en el juego, pero no se deberían poner paños calientes ante esa clase de acciones, como lamentablemente se hace con ciertos jugadores y los relatos que se crean a su alrededor. Todos sabemos, por ejemplo, que Sergio Ramos es el jugador que ostenta el récord de tarjetas rojas en nuestro país y, sin embargo, la imagen que al final se ha proyectado de él es la de un capitán irrepetible, valiente, rematador y jugador clave en los grandes partidos. Todo lo contrario de lo que ha pasado con Pablo Alfaro, del Sevilla, que se ha quedado con la imagen de un defensa duro, casi la de un ‘carnicero’ del área. Por eso, en el fútbol es muy necesario disponer de una maquinaria que maquille (o manipule) la realidad en función de los intereses o conveniencias del relato de cada club. Y eso, claramente, beneficia más a los clubes grandes, en detrimento de los periféricos.

¿Por qué cree usted que hay tanto antimadridismo, y cada día más creciente? ¿Cuáles serían en su opinión las raíces y causas de ese sentimiento tan radical? Se lo pregunto como aficionado de un ‘equipo periférico’, como dice usted que es su Betis, y desde su conocimiento de antropólogo futbolero.

En general, los equipos grandes despiertan envidias y animadversión. Y en el caso del Real Madrid, como es el más grande, también sucede. Pero es que los sentimientos van cambiando a lo largo de los tiempos; no es lo mismo, pongo como ejemplo, lo que significaba el Athletic de Bilbao que lo que representa ahora. Los relatos, los simbolismos y los significados de los clubes van cambiando y también van cambiando los odios y las animadversiones hacia ellos. Pero partiendo de que el más grande, el más exitoso, es siempre odiado. En el caso de España, puedo decirte que allá por los siglos XVI y XVII, los viajeros franceses que venían a nuestro país ya identificaban a los españoles -según nos cuenta Bartolomé Jolie- como muy dados a las disputas entre ‘naciones’, y describían cómo las periferias criticaban a la Castilla dominante. Las conversaciones —entonces no había fútbol— giraban en torno a las animadversiones de murcianos, aragoneses o catalanes contra los castellanos y leoneses, porque eran quienes detentaban el poder; como hoy ya no lo tienen, pues nadie siente animadversión contra ellos. O sea, que la cosa viene de antaño. ¿Pero qué es lo que pasa hoy con el Real Madrid? Pues que gana, que es poderoso, y que hace gala de esa posición. Florentino Pérez encarna mejor que nadie esa capacidad del Real Madrid de oponerse a las instituciones y al destino que le espera al fútbol. Esa capacidad entronca muy bien con el madridismo y eso gusta a sus seguidores. Pero, en la misma medida, genera una reacción contraria en quienes no tienen acceso a esos resortes del poder o no han tenido tanto éxito; el éxito, repito, provoca rechazo.

O sea, que usted está bastante de acuerdo con Santiago Bernabéu cuando decía aquello de “el antimadridismo es el precio que hay que pagar por ser los mejores”.

Las dos etapas en las que el Madrid ha despertado mayores odios están ligadas precisamente las dos de mayor éxito: en tiempos de Bernabéu, donde resultaba fácil crear el relato de que era el equipo del régimen franquista; y en esta segunda etapa victoriosa, porque los que no ganan tienen fácil apelar a que el Real gana sin ser el mejor, porque tiene más dinero, o porque tiene mucha suerte. Pero está claro, viendo cómo ha jugado este año, que hay algo más.

¿Y dónde podríamos encontrar ese “algo más”?

En primer lugar, hay toda una cultura del éxito que empieza a sedimentarse, yo creo, con Di Stéfano. Esa forma de luchar hasta el final, de no rendirse nunca, o esa presión de Benzema a Donnarumma contra toda lógica te muestran bien a las claras cómo es el Real Madrid. Ahí hay mucho más que dinero y poder; hay una mentalidad —que es un intangible— que tiene mucho que ver con la cultura que tú mamas en el Real Madrid. Eso, por un lado, genera admiración… y, por otro, también envidia. Siempre se dice que el Real Madrid no tiene la mejor plantilla del mercado, porque la comparativa se mide en términos monetarios, pero no se toman en consideración esos intangibles que, año tras año, propician que se siga operando el milagro del éxito. Y que el Real haya ganado en muchas ocasiones aun no siendo el mejor. Recordemos la final de la Champions de Lisboa, contra el Atlético, y el gol de cabeza de Sergio Ramos en el descuento. Eso es una filosofía de equipo… y compárala con la de mi equipo: “Viva el Betis, manque pierda”. Es que el Madrid no contempla, ni se permite, perder. Eso no está en su ADN.

Nadie se lee a fondo los programas electorales y se limita a votar en base a las emociones. Votamos básicamente con el corazón, un territorio en el que las filias y las fobias son irracionales; y ahí es cuando entra en escena el voto anti. Lo mismo pasa con el Real Madrid, cuando sus detractores se sienten reconfortados al pensar que habrán ganado Liga y Champions, sí, pero que ahora sufren y se jo… por no haber podido fichar a Mbappé

¿Cómo analiza usted lo que sucedió a principios de este verano en el Real Madrid con el fallido fichaje de Mbappé? ¿Por qué la gente se alegra tanto de que al final el PSG se llevara al jugador cuando es un club estado que no actúa de forma ética y se salta las normas del fair play? Supongo que es porque, aunque el fútbol de todos salga perjudicado, lo que más gusta es que el Madrid salga derrotado, aunque sea el único equipo capaz de plantar cara a los petroestados y a sus comportamientos mafiosos, ¿no?

Tú haces un análisis muy acertado sobre cómo deberíamos interpretar esa ‘pugna de titanes’, pero se nos olvida que se trata de una ‘pugna visceral’, basada en las emociones antes que en las razones. Pasa como en política, donde mucha gente vota ‘en contra de…’. Nadie se lee a fondo los programas electorales y se limita a votar en base a las emociones. Votamos básicamente con el corazón, un territorio en el que las filias y las fobias son irracionales; y ahí es cuando entra en escena el voto anti. Lo mismo pasa con el Real Madrid, cuando sus detractores se sienten reconfortados al pensar que habrán ganado Liga y Champions, sí, pero que ahora sufren y se jo… por no haber podido fichar a Mbappé.

Usted es seguidor del Betis y supongo que se considera parte de ese sentimiento social que conocemos por ‘beticismo’. ¿Cómo definiría el antropólogo, en este caso, al ‘madridismo’? ¿Cree usted que hay un sentimiento madridista único que pudiera englobar a varias otras corrientes de sentimiento?

Hasta hace relativamente poco, la sociedad estaba más segmentada, había muchas más diferencias entre las clases sociales de las que existen hoy. También creo que se dan menos diferencias entre los diferentes clubes, cuyos patrones de comportamiento son más parecidos, más uniformes. Son las aficiones las que sienten y captan las diferencias. Para los seguidores del Betis, por seguir con el ejemplo, nuestra esencia es ‘fatalista’. Sin embargo, yo creo que la del Madrid equipara a su equipo, ontológicamente hablando, con la majestuosidad, con la realeza; lo ve un poco por encima de los demás equipos. Ese sentimiento creo que también ‘cala’ en los jugadores y les permite hacer cosas extraordinarias. Y eso retroalimenta a los aficionados, quienes se consideran en cierto modo con el derecho a esperar de su equipo cosas extraordinarias, y a sentir que su Real Madrid es otra cosa. Podríamos decir que eso pasa en cualquier club, al menos para sus fans, pero en el Real Madrid es muy evidente. Y, volviendo a una pregunta anterior, creo que cuando se percibe desde fuera esa forma de sentirse por encima de los demás, se hace visible otra de las raíces del antimadridismo imperante. Porque en el caso del Madrid los resultados demuestran su superioridad y eso provoca que los demás se sientan inferiores. Recuerdo el miedo escénico del que nos hablaba Valdano, y de cómo los equipos que juegan contra el Madrid van al Bernabéu completamente acojonados. Porque no solo tienen enfrente en el campo a otros once ‘miuras’, sino que en la grada hay casi noventa mil espectadores que comparten el mismo sentimiento de superioridad casi sanguínea y un poco ‘mitológica’. Eso, como antropólogo y futbolero, me parece fascinante. Y veo, además, que esa realeza también la interpreta muy bien Florentino Pérez en sus cruzadas por Europa; por eso su presidente gusta tanto a los madridistas.

Dice usted en el libro que coincide con Valdano y con Juanma Lillo en que los entrenadores modernos quieren —cada día más— lo que llaman ‘jugadores-soldado’: fuertes, disciplinados y robotizados…, frente a los jugadores creativos. Desde esta perspectiva, ¿cree que esos entrenadores están matando la magia del fútbol —que usted tanto admira— y cómo definiría en ese contexto a Carlo Ancelotti?

Desde ese punto de vista considero una magnífica noticia que los dos últimos entrenadores del Real Madrid, que han conseguido tantos títulos, sean Zidane y Ancelotti. Los dos han sido grandes jugadores y ninguno responde a ese perfil que Juanma Lillo define como ‘entrenadores con mando a distancia’. Cuando hay tanta tecnología aplicada al deporte y cuando a los niños se les repite desde pequeños: “recibir, tocar; recibir, tocar…”, parece que el futbolista juega más para no cometer un error que para hacer una genialidad, como hacían Maradona o Mágico González. No está mal desarrollar la técnica y fomentar la disciplina, dentro y fuera del campo, pero no debemos olvidar que la gente va al campo esperando ver cosas imprevisibles, como los tres goles de Benzema contra el PSG. Estoy en contra de la disciplina castrense que aplican algunos entrenadores, como la de Simeone, porque mata esa genialidad latente. En ese sentido, creo que el Real Madrid ha conseguido tan buenos éxitos, sin tener en absoluto la mejor proporción de genios, porque Ancelotti les ha concedido a sus jugadores ese margen para la libertad creativa, que por cierto ha dado sus frutos. Porque ha ganado. Y, siendo así, aplaudámoslo en bien del fútbol.

En ese sentido, ¿ve usted a Ancelotti más como un sabio ‘inspirador’ de futbolistas que como el autor de un guion rígido a interpretar por sus guerreros?

Recordemos que se ficha a Ancelotti, que viene del Everton, ya en la cuesta abajo de su carrera. Se dice que Florentino asume un año de transición, porque se trata de un entrenador sin mucho perfil, pero que le sirve en ese momento para suplir la indeseada marcha de Zidane. Lo conoce bien y sabe que no se considera por encima de los jugadores, lo mismo que su antecesor francés. Pero, sobre todo y aunque luego tenga sus equipos definidos y haga pocos cambios, se trata de un técnico que deja jugar, que permite a sus chicos hacer cosas que no estén en el guion. Y creo que algunos de esos memorables partidos de este año se han ganado por factores o razones que no estaban en el guion, ni el de Ancelotti ni el de nadie. Lo que Ancelotti le dice a sus jugadores es lo que Menotti le decía a Valdano: “Atrévase usted, atrévase”. Por eso nadie dice que la 14ª la ha ganado el técnico, sino que es de los jugadores. Por eso, no siendo yo madridista, me alegro de que el Real, jugando así, haya vuelto a ganar. Y esa es la magia del fútbol.

En este mundo cada día más globalizado, ¿qué importancia tiene hoy el aficionado? Me refiero a la masa social, los fans, los asistentes a los partidos… y en especial a los socios de las sociedades anónimas deportivas, donde ni pinchan ni cortan… en este gran teatro del fútbol? ¿Los aficionados deberían limitarse a ser solo espectadores gozosos?

Quizá estemos cerca de un punto de inflexión en este sentido. Hay hastío, desafección y cansancio en una buena parte de aficionados. Eso parece evidente. Hay grupos que se empiezan a quejar porque cada día se ven menos importantes en sus clubes; protestan porque se les sube la cuota de socio, porque se les ponen partidos a hora inadecuadas, porque… Y, sin embargo, aparecen también nuevos grupos que libran en las redes partidos paralelos a los que juega su equipo en el campo. Los viven intensamente durante toda la semana y luego van al campo y lo experimentan también en el estadio, porque saben que el gran teatro del fútbol es un espectáculo que se representa en directo: es aquí y ahora. La gente necesita conectar y eso lo saben bien los músicos, que viven de vender sus discos pero que también necesitan hacer giras de conciertos para mantener viva la llama de la relación directa con sus fans. Yo diría que no es razonable maltratar a los aficionados, porque son ellos —al fin y a la postre— quienes sostienen este tinglado.

Lo que Ancelotti le dice a sus jugadores es lo que Menotti le decía a Valdano: “Atrévase usted, atrévase”. Por eso nadie dice que la catorce la ha ganado el técnico, sino que es de los jugadores. Por eso, no siendo yo madridista, me alegro de que el Real, jugando así, haya vuelto a ganar. Y esa es la magia del fútbol.

¿Podríamos decir que, desde una visión antropológica, el fútbol representa una verdadera cultura? En su libro, nos cuenta usted que cada cultura suele ser etnocéntrica respecto de las otras culturas ¿Dónde radica el etnocentrismo del fútbol?

En realidad, todos somos etnocéntricos. El fútbol se mueve por pasiones porque suele suscitar animadversión hacia nuestros grandes rivales: el Betis contra el Sevilla o el Atlético contra el Madrid. Es algo visceral; tiene que ver con la dimensión tribal del fútbol, que nos impulsa a verlo todo (y solamente) desde nuestra propia perspectiva. Y el fútbol genera un montón de relatos. Cuando vas al estadio y experimentas las emociones por primera vez, ya no puede haber marcha atrás. Y si eres del Madrid tampoco ya nadie puede cambiar eso; no puedes hacerte de otro equipo. Ver el fútbol desde una óptica que los demás no comprenden creo que es también otra forma de etnocentrismo.

La última. Dice usted en el libro que “donde hay engaño, antes o después habrá desengaño”. ¿Cuáles son los grandes desengaños que, en su opinión, nos depara todavía este fútbol nuestro?

En todas las actividades humanas que mueven grandes pasiones, necesariamente tiene que haber desengaño. En los relatos sobre grandes amantes, siempre hay melodrama. Por eso los grandes apasionados del fútbol estamos siempre abocados a grandes desengaños. Por ejemplo, eso sucede cuando el futbolista que ha sido el ídolo de nuestros hijos ficha por el equipo rival… o cuando se nos promete que Mbappé será fichado y luego no viene; hay futbolistas que son odiados por cada afición, como lo fue Figo para la afición culé tras su fichaje por el Real Madrid, algo que se consideró como ‘alta traición’. Desde un punto de vista antropológico, episodios como esos resultan maravillosos. Lo mismo que en el amor, en el fútbol también existen los cuernos, porque el ser humano es débil y sucumbe a todo tipo de tentaciones. ¿Por qué Maradona es un mito? En mi opinión, porque además de ser un genio tuvo la capacidad de decepcionar a muchos… Solamente los grandes amores son capaces de grandes traiciones. Y una de las cosas que le falta a Messi para ser un gran mito como Maradona es que no tiene un lado oscuro, al menos que sepamos, ni es capaz de suscitar emociones tan contradictorias. En el mundo del balón, siempre ha habido traiciones, decepciones y desengaños… y los seguirá habiendo. De eso estoy seguro.

 

Entrevista: Carlos Agrasar.

 

Primera parte de la entrevista: "El fútbol es un melodrama con héroes y villanos"

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