Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. Como sabéis, in dubio pro reo es una locución latina que expresa el principio jurídico según el cual en caso de duda —y tras valorar las pruebas— se favorecerá al acusado, “en caso de duda, a favor del reo”. Pero Spain is Different, como acuñó Fraga en los años sesenta del siglo pasado, y aquí ese principio no rige y los actores mediáticos emplean aquel otro que reza in dubio contra Madrid.

En este caso las pruebas no suscitan ninguna duda y, con la venia, procedemos a exponerlas:

El Juzgado de Instrucción nº 48 de Madrid ha sobreseído la denuncia interpuesta por Baena contra Valverde por una supuesta agresión en el aparcamiento del Santiago Bernabéu al finalizar el último Real Madrid-Villarreal de Liga.

Gracias a Jorge Calabrés y su exclusiva en El Español sabemos que, según la juez, Baena incurrió en graves incongruencias en su declaración, como situar a Álvaro Odriozola junto a Fede, hecho que no confirman las grabaciones efectuadas por las cámaras del estadio y aportadas por el club blanco. Las imágenes tampoco recogieron ningún puñetazo del uruguayo al centrocampista amarillo.

Baena también había declarado que Valverde había reconocido la agresión a la policía, hecho que no es cierto, si bien hubo declaraciones de su entorno que pudieron invitar a pensarlo, pero un tribunal no juzga entornos, sino hechos.

Tras estudiar las pruebas disponibles, la juez ha decidido sobreseer el caso al no considerar probados los hechos.

Repetimos, la juez, a la vista de las pruebas, no considera probados los hechos.

Pero llega Marca para pasarse la Justicia por el mismo lugar por donde se pasó los derechos fundamentales de Vinícius con aquella portada en la que lo ponía en el foco y tuitea:

https://twitter.com/marca/status/1644971737690275843?s=20

"LOS HECHOS: Fede Valverde le propinó un puñetazo en el rostro a Baena". Marca considera probados unos hechos que la juez no. Marca está por encima de la Justicia y contradice una resolución judicial porque no le viene bien a su línea editorial, regida por el principio in dubio contra el Madrid, que aplica aunque no exista duda, como en este caso.

Fijaos en la diferencia de comportamiento del madridismo frente al antimadridismo. Los seguidores blancos, de manera mayoritaria y desde el principio, no dudaron en reconocer que, en el caso de que Fede hubiera agredido a Baena, merecía una sanción, si bien el supuesto comentario inhumano de Baena no justificaba pero sí explicaba el presunto puñetazo. Durante este tiempo lo único que ha recriminado a la justicia deportiva es que en caso de sancionar al charrúa no lo hubiera hecho antes. Sin embargo, el antimadridismo, con una decisión judicial sobre la mesa que dice que no está probado que Valverde agrediera a Baena, sigue manteniendo que sí está probado y pone el grito en el cielo porque Valverde no tenga condena por la vía judicial, amén de mantener la petición de sanción deportiva pese a que la Justicia no halló pruebas de agresión alguna.

Es decir, el antimadridismo se postula en contra de la seguridad jurídica y defiende una sanción deportiva sin pruebas.

Sin embargo, la ceguera que les caracteriza, propia de la cerrazón intelectual, les impide ver el disparate que están defendiendo y les lleva a acusar al Madrid de que para él rigen otras normas.

https://twitter.com/sport/status/1676115856764334080?s=20

Sí, Albert, para el Madrid rige la norma de respetar lo que diga el juzgado. Si el juzgado mañana, a la vista de nuevas pruebas, diese por probado que Valverde agredió a Baena, el Madrid asumiría la sentencia, sin menoscabo de presentar los recursos que considerase menester.

El antimadridismo no comprende qué significa respetar la Ley porque no están acostumbrados a respetarla.

El diario que da cobijo a Masnou, y siguiendo la senda de pasarse la Justicia y la Ley por donde les place, presume sin sonrojo de impunidad.

Portada Sport

“Laporta- Tebas: llega el buen rollo”. Cuando llega el calor, los chicos se enamoran, como cantaban Sonia y Selena. Al igual que escribió ayer Óscar Socas en su espléndido artículo para La Galerna, nosotros también echamos de menos los tiempos en los que los ladrones se ponían antifaz. Ya no se ocultan, no necesitan hacerlo. Y no solo no se ocultan, sino que presumen de ello, como refleja la portada de Sport.

Como bien reflexiona Paul Tenorio en Twiter, adaptar cada año la normativa del Fair Play Financiero a la situación del Barça es un engorro, sería más cómo eximirle directamente de cualquier exigencia.

Es un lío y un arduo trabajo adaptar cada año a la situación del Barça la exigencia respecto al Fair Play Financiero, además de un mareo a los otros 41 clubes. Sería más cómodo, consecuente y transparente si directamente eximen al Barça de cualquier exigencia

— Paul Tenorio (@Paul_Tenorio) July 3, 2023

Porque, según escribió en esta casa Tomás Guasch, y sin que pierda vigencia el título del presente Portanálisis: in dubio pro Barça.

Tomás trató en su Mira, chato del lunes el asunto de la no sanción de la UEFA al Barça, que podrá participar en la próxima edición de la Champions pese a lo grave que le parecía a Ceferin que hubiese comprado al estamento arbitral y pese a ir en contra este hecho de los estamentos de la propia UEFA. Laporta, al respecto, comentó que se mostraba satisfecho porque no se puede condenar a nadie sin haberlo juzgado antes. Sin embargo, para los acólitos laportiamos no aplica al asunto Valverde-Baena, que ya ha pasado por el juzgado y su titular ha dictaminado que los hechos no están probados.

Lo que sí está probado es que el Barça pagó millones de euros al Comité Técnico de Árbitros vía su vicepresidente y familia. Pero este hecho probado no es relevante para el antimadridismo.

El fútbol español es tan putrefacto y vomitivo que apenas nos queda resuello para comentar la portada First Dates de Mundo Deportivo.

Portada Mundo Deportivo

Os dejamos por aquí también las portadas de As y Marca

Portada As Portada Marca

Pasad un buen día.

Todos tenemos mando en plaza sobre algo, control sobre nuestro pequeño tablero. Plenipotenciarios en un lugar donde todo encaja, en el que las cosas suceden según lo planeado, siempre como aspiramos y cuando esperamos. Un espacio sin némesis ni purgas. Un edificio de arquitectura efímera que, en mi caso, dura tan solo cuarenta y ocho horas por semana. Mi casa es el escenario donde todo eso sucede. Entre fogones y comida, la radio de fondo, un narrador dramático, minuto y resultado, me pone al tanto, azaroso, de esa parte de mi propio cielo abierto que es el Real Madrid. Los aromas del fogón se desordenan con las evoluciones de un Vinicius laborioso y el milagro de Thibaut de cada día. Mientras, cocino y disfruto una cerveza con pausa. A mi lado, como una sombra, mi perro dormita a la espera de otro bocado furtivo al tiempo que un grifo gotea, cadencioso, como un metrónomo de agua. De fondo, en el sofá, su dueña devora un libro con avidez. Manda el silencio.

Gol de Rodrygo. Todo se rompe, mis hijos asaltan la cocina confirmando lo que grita la radio. Han crecido a contracorriente, frente a un metaverso ideal, en un lapso en el que ser madridista era un desacato, un gesto de rebeldía (¿acaso no sigue siéndolo?). Una época de seres de luz y tertulias hagiográficas, donde el rival era oficialmente acendrado. Donde cada gol suyo era una revelación y su ejecutoria un axioma, una verdad revelada que no admitía réplica.

Mira, chato XLVIII

Nunca heredarán de mi gran cosa, tan solo una cuota de orgullo y felicidad a plazo fijo, que es haber conseguido que sean madridistas. Lo mejor está por venir, creedme, estáis en el lugar adecuado. Y resistieron, orgullosos, frente a lo asequible. Solo puedo sonreír, pleno, al recordarlo.

Último aviso, la cena está lista. Mi pareja me interroga con una mueca. ¿Cómo ha quedado el Madrid? ¿Hemos ganado, verdad? Lo noto en tu cara.

Alrededor de la mesa, comentamos el partido, bromeando distendidos entre vino y pasta. En ese preciso instante, el tiempo parece no pasar, conscientes de que somos un todo. Dura poco pero es mágico. Luego, rompemos filas, de vuelta al lugar del que cada uno había venido.

La noche cae, serena y callada. Apuro el día y saboreo el momento, otra vez en silencio, falsamente seguro y confiado. Volverán las dudas y los miedos, pero no ahora. Ojalá toda la vida fuera sábado por la tarde.

 

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Algunos, entre los cuales hay amigos a quienes admiro y aprecio, pensaban que el Fútbol Club Barcelona iba a poco menos que a desaparecer. Lo creían a pies juntillas, con la fe de los niños en la justicia cuando un adulto les explica por primera vez en su vida una flagrante violación de los derechos humanos, ya hace tres veranos, cuando la evidencia de su bancarrota era ya tan grande como el iceberg que hundió al Titanic. Entonces se fue Messi tras haberse llevado hasta el solar: renovaba cada medio año por puro barcelonismo, naturalmente, el bueno de Lío, hasta que hubo tal cantidad de telarañas en la caja que tanto amor los estaba matando. A Messi todavía le están pagando letras de la nómina, como ha reconocido Laporta, y lo tendrán que hacer hasta el año 2025, cuando seguramente Messi ya se haya retirado y viva en Rosario como un hacendado.

Luego, este año, saltó la liebre de que la Fiscalía andaba acumulando un cerro de pruebas de que el Barcelona compró durante más de veinte años al Comité Técnico Arbitral de la Real Federación Española de Fútbol, y esos amigos míos, y mucha más gente, volvió a pensar que ya sí que sí, el Més que un club estaba listo de papeles: tal monstruosa manifestación de iniquidad no podía pasar inadvertida, judicial ni deportivamente, los bajarán a Tercera, liquidarán la sociedad, etcétera. Ha pasado casi medio año desde entonces. El Barcelona ganó la Liga con holgura y como un campeón puro e inocente, la festejó. De sus arcas, a todos los efectos con menos fondos que una lata de anchoas, han salido ya pagarés para fichar al capitán del actual campeón de Europa. Todo sigue tal y como siempre. La justicia es una idea demasiado abstracta y vaga como para poder imaginarla siquiera con este calor.

Mes que un club

Según la prensa ha publicado a lo largo de estos días, la UEFA permitirá disputar la próxima edición de la Champions League al Fútbol Club Barcelona. Para pasmo de todos los buenos ciudadanos que pagan sus impuestos confiando en que lo que el Estado les extrae mediante el IRPF se lo va a gastar en hospitales, colegios y carreteras y no en observatorios para el impulso del catalán, secretarías de Estado del ministerio de Igualdad y los sueldos de los diputados de Bildu en el Congreso. Aunque el ínclito Ceferin “se había informado” y dijo hace unos meses que lo de Negreira era “una de las cosas más graves que se había encontrado en su vida”, al parecer se ha visto un par de veces con Laporta en Montecarlo, lugar inmejorable para las alianzas entre tahúres, y el tema se ha resuelto con un quítame allá esas pajas.

Aunque Ceferin dijo que lo de Negreira era “una de las cosas más graves que se había encontrado en su vida”, se ha visto un par de veces con Laporta en Montecarlo, lugar inmejorable para las alianzas entre tahúres, y el tema se ha resuelto con un quítame allá esas pajas

Si nos ceñimos a lo que admitió el propio Laporta en aquella cómica puesta en escena de hace unas semanas —por lo visto, las cajas junto a las que aparecía, llena de supuestas pruebas exculpatorias, también han sido requeridas por la fiscalía—, es decir, que el Barcelona contrató “legalmente” al vicepresidente de los árbitros y a su hijo para “asegurarse la neutralidad” de los jueces en las competiciones deportivas domésticas, el Barcelona ya habría incumplido el Reglamento disciplinario de la UEFA, que data de 2013 y dice que Si, sobre las base de todas las circunstancias y la información disponible a la UEFA, la UEFA concluye a su entera satisfacción que un club ha sido directa y/o indirectamente involucrado desde la entrada en vigor del artículo 50 (3) de los Estatutos de la UEFA, es decir, del 27 de abril de 2007, en cualquier actividad dirigida a arreglar o influir en el resultado de un partido a nivel nacional o internacional, la UEFA declarará que dicho club no podrá participar en la competición. Esta inelegibilidad es eficaz sólo para una temporada de fútbol. Al tomar su decisión, la UEFA puede confiar, pero no está obligada por una decisión de un organismo deportivo nacional o internacional, tribunal arbitral o un tribunal estatal. La UEFA puede abstenerse a declarar que un club no pueda participar en la competición si la UEFA está satisfecha del impacto de la decisión adoptada en relación con las mismas circunstancias de hecho por un organismo deportivo nacional o internacional, tribunal arbitral o tribunal estatal ya ha tenido el efecto para evitar que el club participe en una competición de clubes de la UEFA.

Ceferin UEFA

A pesar de ello, los investigadores de la UEFA, por lo que sea, no han encontrado pruebas suficientes como para apartar al Barcelona de la competición más importante del mundo, lo que habría supuesto un rejonazo fatal para las expectativas económicas de la gerencia de Laporta. Quizá la traición al proyecto de la Superliga, que abanderan todavía, al menos nominalmente, Real Madrid y Barcelona, vaya en el paquete de la indulgencia. Lo sabremos con el tiempo. Lo que sabemos seguro, porque pasó hace veinte años, es que Laporta ya tiene antecedentes de felonía institucional a socios como Florentino en otras guerras federativas. Pero eso el presidente Pérez ya lo sabía cuando decidió emprender a su lado la revolución del fútbol europeo de clubes. Sólo nos cabe acogernos al consabido quien se acuesta con niños amanece meado.

a PESAR DE QUE El Barcelona ya habría incumplido el Reglamento disciplinario de la UEFA, por lo que sea, no han encontrado pruebas suficientes como para apartar al Barcelona de la competición más importante del mundo, lo que habría supuesto un rejonazo fatal para las expectativas económicas de la gerencia de Laporta

Pero como digo, todo esto es puñalada de pícaro y el Caso Fútbol Club Barcelona-Negreira, que sigue su lenta vía judicial, ha pasado a un remotísimo segundo plano de la actualidad española. Deportiva o no. Si alguien pensaba que esto iba a poner el mundo patas arriba olvidaba seguramente que el Fútbol Club Barcelona es el nervio emocional del catalanismo, que, separatista o no, lleva en su seno la fe inquebrantable de que el catalán es un pueblo diferente, superior y con un destino manifiesto hacia el que todo ha de propender allí, individual y colectivamente. Como yo no soy catalán me gustaría que el tema no cayese, al menos no del todo, no porque crea que se llevará a cabo finalmente un amago de justicia, sino porque si uno no combate contra sus propios molinos de viento gigantes, ¿quién lo va a hacer por él? Por eso todo este largo exordio era para hablar de Josep Contreras Arjona.

¿Quién era este hombre? De entre los nombres que han ido saliendo en las informaciones del Caso Barcelona-Negreira, desde febrero, el suyo aparece constantemente aunque la atención se haya centrado en el clan Negreira, el patriarca y su hijo, el coach. Una rápida búsqueda en Google me permite descubrir que a Josep Contreras Arjona, un gran businessman de Gavá, lo conocen en la prensa como “el chófer de Villar en Barcelona”; “la manera más rápida de llegar a Villar” y “constructor de toda la vida, discreto y servicial”. Curiosamente, Contreras murió en diciembre del año pasado, poco antes de que se descubriera el pastel. En una nota de prensa, el Barcelona lamentó el óbito de quien fuera “figura destacada del fútbol catalán y directivo del FC Barcelona durante la presidencia de Josep Lluís Núñez, Joan Gaspart y Josep Maria Bartomeu”.

Villar y Contreras

Sí que fue una figura destacada, desde luego. Contreras, que en el momento de su muerte estaba en libertad, seguía siendo investigado por delito societario y administración desleal por la Audiencia Nacional en el marco de la Operación Soule, cuya instrucción ha durado desde 2017 hasta hace un rato y se ha llevado por delante el virreinato de Ángel María Villar en la Federación Española de Fútbol. Contreras fue un hombre del ladrillo por antonomasia en Cataluña. Estuvo vinculado al filial del Barcelona desde el nuñismo y entró, en 2011, como vocal adjunto en la directiva de la Federación Catalana de Fútbol a propuesta del club.

Contreras era, según los indicios, el intermediario que hacía llegar los pagos al clan Negreira en la última fase de la larga relación entre el vicepresidente del CTA y el Més que un club. Entre 2015 y 2018 se levantó, según la investigación, 400.000 mil euros en comisiones por esta delicada tarea

En unos cuatro años, su entramado de sociedades inmobiliarias se llevaron contratas de la Federación Catalana por valor de casi 10 millones según la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, en un período en el que ya era directivo de pleno derecho de un equipo presidido por Andreu Subies, el primer vicepresidente económico de Luis Rubiales en la Federación. Subies tuvo que dimitir después de ser arrestado junto a Contreras en 2018, pero ya le había dado tiempo a cobrarle los favores a Contreras con reformas a todo trapo en propiedades particulares pagadas, según el atestado de la UCO, en metálico, pero de las que Contreras, hombre previsor, guardaba cuenta en documentos manuscritos hallados en su casa tras registros policiales. Las obras se las adjudicaba la Federación Catalana a Contreras sin licitación y a un precio muy por encima del mercado por ser “un proveedor habitual que conocía la casa”.

Villar y Andreu Subies

En muchas de las empresas investigadas Contreras no figuraba al cargo, sino como apoderado, parapetado detrás de un testaferro. Probablemente todo este dinero, según la Fiscalía, procedía en último término de la Federación Española de Villar, hechos que aún tienen que ser juzgados. Curiosamente otro gran amigo de Villar en Cataluña, Francesc Casajuana, el responsable arbitral de la Federación Catalana a principios de siglo, elegía de un modo parecido a los Negreira para imprimir actas arbitrales y encargarles informes pagados muy generosamente. La amistad es un gran valor a cuidar en la vida, qué duda cabe.

Negreira júnior se reunía con Contreras en hoteles o en aparcamientos de la propiedad de este último para llevar a cabo las transacciones: un entorno absolutamente noir para una relación comercial perfectamente lícita según Laporta

Contreras, que volvió al Barcelona con Bartomeu, era, según los indicios, el intermediario que hacía llegar los pagos al clan Negreira en la última fase de la larga relación entre el vicepresidente del CTA y el Més que un club. Entre 2015 y 2018 se levantó, según la investigación, 400.000 mil euros en comisiones por esta delicada tarea, ya que utilizaba su tramoya societaria para facturarle trabajos al Barcelona con los que tapar el flujo de cash hacia los muñidores de la corrupción deportiva. Consta en el sumario de la causa, según ha trascendido en la prensa, explicado por el propio Negreira júnior, quien se reunía con Contreras en hoteles o en aparcamientos de la propiedad de este último para llevar a cabo las transacciones: un entorno absolutamente noir para una relación comercial perfectamente lícita según Laporta.

Como Contreras ya se ha muerto, quienes deberán responder, en su momento, serán sus empresas, que no tenían trabajadores y muchas de ellas compartían sede. La mayoría de las utilizadas como pantalla en este asunto cesaron su actividad al acabar Negreira sénior su tarea en el Comité Técnico Arbitral, al final del Villarato.

 

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Puede que los lectores más jóvenes no se lo crean pero hubo un tiempo en que los corruptos, los ladrones y golfos de diversa índole intentaban ocultarse, borrar su rastro, no dejar huellas… Aunque hoy parezca ciencia ficción, la sociedad sabía diferenciar, con bastante tino, una mentira de un cambio de opinión, una obra de un pelotazo, un soborno de unos informes… ¡Qué tiempos!

Este país siempre ha convivido con la corrupción a todos los niveles y en todos los ámbitos. Igual que con el tema del racismo, el problema no es únicamente que haya corruptos o racistas, el problema es qué se hace contra ellos. El fútbol había ido escapando del foco hasta que hace unos siete años se destapó el “Caso Soule”, sin condenados hasta la fecha. El fútbol se ha convertido en el cortijo de unos pocos que utilizan el sentimiento del aficionado como escudo y coartada para aglutinar poder y riqueza. La operación Soule puso de manifiesto que, en el mundo federativo, el dinero se mueve rápido, en grandes cantidades y con muy poca transparencia. El paraíso de cualquier corrupto. ¿Algo ha cambiado? No lo parece, o bueno, sí que ha cambiado algo. Ya nadie se esconde.

Ceferin y Villar

Las grandes organizaciones futbolísticas, La Liga y la RFEF van a cara descubierta. No hacen falta antifaces. La Liga gasta unos 30 millones de euros en publicidad institucional. Vamos, que Tebas afloja una morterada a la prensa cada año (es decir, la ha comprado). ¿Quién necesita antifaz? Hemos descubierto que el FC Barcelona ha pagado durante décadas al número dos del CTA. ¿Qué problema hay? Ninguno, oiga, lanzamos nuestras patrullas y hordas de periodistas, contertulios y tuiteros a sueldo a trabajar y listo. En un mundillo corrupto y podrido, los clubes y presidentes corruptos y podridos se mueven como nadie. Ya se sabe, “león no come tigre”.

Las grandes organizaciones futbolísticas, La Liga y la RFEF van a cara descubierta. ¿Quién necesita antifaz?

En los últimos tiempos hemos asistido como el vicepresidente del Barça, Godall, presumía de haber apoyado a Villar a cambio de mejorar su saldo arbitral. El presidente de La Liga ha afirmado que dio información privilegiada a Laporta sobre CVC para poder retener a Messi (ocultándola al resto de clubes). El presidente de la RFEF organizó junto al capitán del FC Barcelona la actual Supercopa en la que participaba Gerard Piqué tanto como jugador como promotor. Asistimos al intento de desgravar facturas con las que se pagaba al vicepresidente de los árbitros en activo. Tragamos con que el dueño de los derechos de TV y la persona que dice qué se ve y qué se oculta sea socio comercial del FC Barcelona (otra vez el Barça). Presenciamos cómo se permite inscribir lo que sea a un club con patrimonio neto negativo y la mayor deuda del fútbol mundial (sí, el Barça otra vez). Y ya si mencionamos el proyecto de construir un “Estadio Nacional” por parte de la RFEF, no podemos hacer más que reír por no llorar.

Barcelona retira demanda contra la Liga CVC

Lo increíble es que ya nadie se oculta. ¿Hay una norma que impide fichajes? No pasa nada, comida entre Tebas y Laporta, con luz y taquígrafos y retransmitida por la prensa. Acto seguido se flexibilizan las normas del FPF e incluso Laporta presume en el diario Sport de recibir trato de favor en la interpretación del salario diferido de Leo Messi y los costes de las secciones deportivas. Así, tan anchos se quedan. Claro que, curiosamente el mismo día, aparece un artículo (publirreportaje, en realidad) en Marca en el que se habla de la bien que está la masa salarial del club blaugrana. Ya se sabe, para que ir ocultando tratos de favor si tenemos prensa pagada.

Lo duro de todo esto es que podríamos seguir extendiéndonos en muchos más casos. Artículo aparte merecería el asunto Negreira y UEFA. Pero no se engañen, a pesar de que han colgado la cabeza de Osasuna para salvar la del Barça, en el próximo partido en el Sadar se volverá a escuchar eso de “así, así, así gana el Madrid”. Nuestro club está abiertamente enfrentado con La Liga y con la RFEF (de la que Laporta sigue siendo vicepresidente), y esto nos debe dar la tranquilidad de que estamos en el lado correcto de esta historia. Eso sí, esto no hace menos doloroso ver cómo debes competir en una ciénaga pestilente, cómo medran los tramposos y hasta celebran los triunfos de su impunidad.

Hace tiempo que las sombras tejían el destino del campeonato. Hoy no necesitan la oscuridad. Se saben impunes e intocables. Retransmiten esta farsa y quieren que la compres. Francamente, echo de menos aquellos tiempos en los que, al menos, los ladrones se ponían antifaz, cuando al menos intentaban que no los vieses riéndose de ti.

 

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La próxima, secuestrar al portero rival

 

Debo corregir a quienes aseguran que quienes criticamos la decisión de los inspectores de la UEFA sobre la dupla Barça-Negreira, lo que de verdad queremos es apartar al club de la Champions. Sobre todo eso. No es mi caso.

Para la competición que el Barça esté o no es anecdótico. Ya arrancó mal, pues pudo apuntarse a la primera edición (1955) y no quiso. No le parecía interesante. Ojo para el mamoneo han tenido siempre sus directivos, para las cosas importantes ya menos. El colmo es que entre unos y otros, todos superbarcelonistas, consiguieron lo impensable: arruinarle. Es su obra cumbre.

Después, el paso culé por el torneo ha sido de lo más normalito, salvedad de un tiempo en que lo ganó en cuatro ocasiones: 2006-2015. Antes y después, sólo una: 1992. La última edición en que se disputó como Copa de Europa pues el año siguiente ya se llamó Champions League.

Su paso ha regalado momentos muy graciosos, eso sí. El que más lo vivimos hace nada, en el tiempo de Messi: colgado de la magia del futbolista argentino, superaría más pronto que tarde al Madrid en orejonas. Hay artículos memorables al respecto. Según esas cuentas, a ojo, la cosa debería estar ahora algo así como 10-8 para el Barça. Tirando bajo. Podría ser incluso 12-8. Pero no. La Copa de Europa acabó 6-1 y ahora está 14-5.

2-8 Barça Bayern

El Barça, en fin, no está en el podio de la mejor competición de clubes tras 67 años de disputa y sus últimas apariciones fueron de lo muy deficiente a lo ridículo. Por eso no tengo mayor interés en verle fuera. O dentro. Si está, bien. Si no, también. O todo lo contrario. Sin trampas, claro.

Eso sí me interesa. Lo que para el presidente de la UEFA era el mayor escándalo jamás visto pasa al congelador. Ceferin es otro que también ha cambiado de opinión. Tras hablar con Laporta, parece. ¿De qué hablaron? Debe de dar calambre hasta enterarse…

Lo que para el presidente de la UEFA era el mayor escándalo jamás visto pasa al congelador. Ceferin es otro que también ha cambiado de opinión. Tras hablar con Laporta, parece. ¿De qué hablaron? Debe de dar calambre hasta enterarse…

El daño al fútbol, a su limpieza, credibilidad, es enorme. Y es curioso. Esa decisión coincidió casi día por día con otro número del Manchester City. ¿Sabían que lleva 115 denuncias, 115, por malas prácticas en su financiación? La última, por 30 millones de libras recibidas a la remanguillé, o sea fuera de control, desde Abu Dhabi. Busquen a un periodista de magnífico apellido, Keagan, del Daily Mail, y es dará más detalles si les interesa. Pues eso.

Que no hay sentencia en lo de Negreira’17, dicen. Negreira’17 suena a buen vino, ¿eh? Es mala coartada. Debería basarse en una previa confesión imposible. O no cobró árbitro alguno, solo Negreira, o que uno admitiera que sí lo hizo. O un Negreira cantara: cobraron estos. No pasará.

No es eso, claro. Sí lo son 17 años pagando al número 2 de los árbitros, o sea al sistema. Porque como el protagonista confesó, el Barça le pagaba buscando neutralidad en los arbitrajes. Creía no tenerla. Pagó buscando influir. Directivos y ex del club admitieron que lo hicieron en defensa propia.

La próxima, secuestrar al portero rival

No hay constancia en deporte alguno. La UEFA debería empurarle por el bien del fútbol. Lo demás, lo que pase en un juzgado, le debe tener sin cuidado. Si hubo o no blanqueo de capitales, administración desleal y tal. Si habrá o no sentencia condenatoria. A la UEFA, el fútbol. Que bastante tiene.

¿Cuál será la próxima? Porque la habrá. Apuesto por el secuestro del portero rival. A Courtois, Oblak, Onana, Kepa, les pondría guardaespaldas varios. Secuestro: lo hicimos… en defensa propia, esos tíos paran mucho. Y no fueron secuestrados. Los inspectores de la UEFA concluirán que se perdieron. Yendo a por el pan quizá. No lo descarten.

Ah. Y Otra divertida para finalizar. El barcelonismo admite que salía y entraba dinero en el club. 7,5 millones de euros que se sepa. Que unos tíos se lo llevaban a capazos. Todos, pero no los árbitros. Eso argumentan. ¡Cómo no te voy a querer!

 

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Dan por hecho el acuerdo entre Ancelotti y Brasil para que el italiano se haga cargo de la canarinha en 2024, cuando acabe su contrato con el Real Madrid. Dar por supuesto algo en fútbol es igual de sensato que confiar en la palabra de Laporta, y, aunque se hubiera llegado a ese acuerdo formalmente, en once meses pueden ocurrir muchas cosas que lo cambien. Recuerden que también iba a venir Mbappé no sé cuántos veranos o, si retrocedemos unas décadas y varios órdenes de popularidad, Pacho Maturana. Por lo tanto, prudencia. No obstante, para el artículo que nos ocupa, situémonos en el caso de que Carlo vaya a ser el seleccionar de Brasil a partir del verano que viene.

Es lícito plantearse varias maldades. La primera y más obvia es el conflicto de intereses. En el Madrid juegan Vinícius, Rodrygo y Militao, tres pilares de Brasil. ¿Cómo gestionará Ancelotti situaciones en las que ambas escuadras —Real Madrid y Brasil— tengan intereses encontrados respecto a las convocatorias, viajes y distribución de minutos de los tres futbolistas? Desde un punto de vista moral no dudo de Carlo, pero se plantea un conflicto ético que no beneficia a ninguna de las partes. Si exigimos pulcritud a los demás, debemos comenzar por exigírnosla a nosotros mismos hasta el extremo.

Ancelotti y Vini

El siguiente aspecto resbaladizo es la confianza de la plantilla hacia un entrenador que sabe que tiene las horas contadas. Conseguir que un equipo funcione es casi un milagro, uno de los ingredientes indispensables es la entrega absoluta de todos, o al menos de casi todos, y conseguir que se involucren los más tendentes a la dispersión es complicado en una situación así, porque motivarse con un entrenador que se va a marchar es tan difícil como hacerlo con un partido visto en diferido del cual ya se conoce el resultado. No funciona.

Desde el punto de vista de Ancelotti, es imposible obviar algo que se sabe que va a ocurrir. No podrá quitarse de la cabeza el hecho de que va a entrenar a Brasil, que, en cuanto a grandeza, es el Madrid de las selecciones. Y tener en mente el funcionamiento del club y la selección más importantes del planeta tampoco es sencillo de compatibilizar.

El Madrid, por su parte, se planteará estas inquietudes y otras muchas, y a buen seguro trabaja en los posibles escenarios que pueden darse esta temporada. No se aborda de la misma manera la situación con un entrenador cuyo futuro se desconoce que la de uno cercano a su fecha de caducidad.

La próxima temporada no será sencilla para el matrimonio Ancelotti-Real Madrid, porque de facto será un trío, un matrimonio de tres con Brasil aguardando dentro del armario

Saber el final nunca ayuda a disfrutar el presente. La incertidumbre es un motor indispensable sin el cual es difícil que funcionen los procesos que exigen del compromiso al unísono de un grupo de personas.

Dúos, tríos y otras perversiones podría ser el título —al igual que el disco de colaboraciones de Ariel Rot— para la campaña próxima. No será sencilla para el matrimonio Ancelotti-Real Madrid, porque de facto será un trío, un matrimonio de tres con Brasil aguardando dentro del armario, y si las perversiones exceden del ámbito de lo sano, será incómoda.

La sensación es que la relación entre Ancelotti y el Madrid es la de una pareja que se quiere con locura y para siempre, pero que dejaron atrás los momentos de pasión. Ese cariño no les permite poner fin a la relación antes de que se extinga de manera natural, pero ambos desean en secreto que el otro se atreva a dar el paso y le diga: «Cariño, tenemos que hablar».

 

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Buenos días. Me pagan muy poco por hacer este trabajo. Disculpareis que este humilde portanalista abra fuego hoy con esta confesión, descarnada y en primera persona. A Bengoechea no le gustará. Que se joda Bengoechea, que nos tiene (que me tiene) a cuarenta grados a la sombra, incluso desde tan temprano, tratando de destilar algo de interés madridista en las primeras planas del estío.

Ahora mismo, se puede freír un huevo en mi cerebro. No vendrá mal para desayunar. Estoy dando vueltas y vueltas a las portadas tratando de dar con algo que rascar, madridistamente hablando, en los recovecos de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Sin embargo, más allá de la correspondiente felicitación a la selección española sub19’ de baloncesto, poco hay que incumba al Real Madrid, que es lo que nos concierne en esta publicación.

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Menos mal que la prensa generalista sale al rescate, porque de lo contrario nos veríamos abocados a la rendición, cosa que aún no ha tenido lugar en esta sección salvo error por parte de quien les escribe. Y la salvación viene de parte de La Vanguardia, rotativo catalán editado por el mismo grupo que Mundo Deportivo y que no es otro que Grupo Godó, grande de España. Hoy en La Vanguardia entrevistan precisamente a otro grande de España. Con esta doble pista, seguro que intuís a quién nos referimos.

Portada La Vanguardia 03 07

En efecto, amics, ni más ni menos que el hombre que cuadriplicó el sueldo a José María Enríquez Negreira, cuestión esta que, por lo que sea, no forma parte de la exhaustiva batería de preguntas que le hacen a Jan Laporta los compañeros del insigne diario catalán. De hecho, la palabra Negreira brilla por su ausencia en el diálogo. A cambio, los amics han preferido hacer lo que los clásicos llamarían una entrevista de interés humano, con muchas preguntas (bastante repetitivas, por cierto) sobre la salud del protagonista.

Es ahí, hablando de su salud, donde Jan Laporta nos ofrece una confesión tan descarnada como aquella con la que este portanalista les abría su corazón de par en par al comienzo de esta pieza. Atención a la revelación de boca del mandatario culé, que nos ha sorprendido a todos. “Tengo sobrepeso”, declara sin miramientos. Hay secretos que, una vez salen a la luz, te dejan con el alma encogida.

Pese al habitual ánimo satírico de esta sección, no pensamos insuflar el menor animus iocandi sobre la relación de Jan Laporta con la báscula. Ya lo insuflamos sobre su relación con María Lapiedra (tampoco mucho), y con ello fue suficiente. Y no es porque la corrección política desaconseje hacer sangre con los defectos físicos de las personas, sino porque meterse con los kilos sobrantes de un gordo es un ejercicio repugnante de crueldad desde mucho antes de que se impusiera el wokismo. Hay que ser muy cabrón para meterse con la gordura de un gordo. Además, en la propia historia blanca contamos con gordos tan ilustres que jamás nos perdonaríamos agredir verbalmente a Laporta a cuenta de su barriga. Hacerlo acarrearía extender una pátina de burla sobre algunos iconos del madridismo igualmente entrados en carnes, empezando por el mismísimo Bernabéu y continuando con Puskas o Ronaldo Nazário.

En La Galerna, pues, se respeta a los gordos, y si hay que meterse con uno de ellos que sea por razones distintas a su peso. En este sentido, no faltan en Jan razones para censurarle más allá de su volumen. El problema es que La Vanguardia tampoco enfrenta a su entrevistado con ninguna de ellas. La entrevista es una sesión de baño y masaje que soslaya por completo aquello por lo cual el Barça (con varios presidentes al frente, también con Laporta) es ya mundialmente famoso: por haberse comprado el favor del estamento arbitral durante un mínimo de dos décadas.

Nada de eso aparece en el intercambio de pareceres entre La Vanguardia y el presidente azulgrana. Por lo que sea, ya os decimos. Habrá sido un olvido. Además, eso ya lo explicó (?) divinamente (?) Jan en aquella aparición con la prensa junto a 43 CDs llenos de reggaetón donde debería haber informes arbitrales.

Se prologan sin embargo las referencias a la salud del prohombre, que cuenta la alarma que suscita entre sus amigos el encontrarle tan apto para un casting de una película de Aranofski. “Vas a petar”, dice que le advierten. Nah, nosotros los descartamos. Nada relativo al Barça peta jamás. De hecho, acaba de ganar una liga que no se debería ni haber jugado tras saberse lo de Negreira, y va a disputar como si tal cosa la próxima edición de la Champions League a cambio de un arrepentimiento sincero por haberse sumado a la Superliga y/o un silencio sobre escándalos cómplices entre UEFA y Barça.

Pero de esto (oh) tampoco trata la entrevista. Donde sí llega a decir Jan una cosa interesante es cuando le preguntan por Messi.

Sport Laporta debe dinero Messi

He aquí dos revelaciones en una. Que siguen pagando a Messi como si siguiera siendo un asalariado del club (lo harán hasta 2025) y que Tebas les ha dicho que eso no tiene nada que ver con la masa (con perdón, Jan) salarial y que todo OK, Josep Lluís. Se conoce que seguir pagando un sueldo a quien ya no tienes en nómina no debe computar como sueldo pagado.

En esa línea argumental, comerte un paquete de donuts caducados no computa como comer. Son todo buenas noticias para Jan, que hace en la entrevista propósito de la enmienda y se propone ponerse a dieta “ahora que llega el verano”. La dieta de los donuts caducados puede ser una solución idónea y poco sacrificada de llevar a la práctica. Si pagar un sueldo a un tío que ya no juega para ti no es pagar un sueldo, zamparte una serie de bollos más allá de su fecha de caducidad no es práctica que conduzca al sobrepeso.

Pasad un buen día.

Hoy se cumplen 50 años de la confirmación del fichaje de Óscar 'Pinino' Más. Vino como el mejor extremo de Sudamérica y de los argentinos destacados del momento.

La Delegación Nacional de Educación Física y Deportes, tras discutirlo largamente, había dado el ‘sí’ a la importación de futbolistas extranjeros en el fútbol español en mayo de 1973. Las fronteras para jugadores foráneos llevaba cerrada más de una década y comenzaba así una nueva era. Cada equipo podía tener dos y el primer fichaje del Real Madrid, a mediados de junio, fue el de Netzer. El segundo se cerró el día 2 de julio: Óscar Más.

Tras concretar el refuerzo del futbolista alemán, el Real Madrid se lanzó a por un atacante y durante un par de semanas sonaron futbolistas tanto europeos como sudamericanos. En la prensa se nombró al rumano Nicolae Dobrin (Arges Pitesti), al portugués Eusebio (Benfica), al neerlandés Piet Keizer (Ajax), a los germanos ‘Torpedo’ Muller (Bayern), Helmut Kremers (FC Schalke 04) y Hans Walitza (Bochum) o al chileno Carlos Caszely (Colo Colo). Luis Molowny, asesor técnico madridista, viajó a Sudamérica y contempló varios partidos, entre ellos el Colo-Colo – Independiente en el estadio Nacional de Montevideo que definió el título de la Copa Libertadores. Finalmente el elegido fue Óscar ‘Pinino’ Más, una estrella en River Plate.

Nacido el 29 de octubre de 1946 en Villa Ballester, provincia de Buenos Aires (Argentina), se trataba de un extremo izquierdo bajito (1,68cm), veloz y con una potente arrancada. Generoso, espectacular e incisivo, tenía desborde, buen instinto para el gol y un cañón en su zurda. Se mostraba especialmente habilidoso a la hora de enganchar unas voleas sensacionales y muy plásticas.

Óscar Más estaba considerado el mejor jugador de Sudamérica en su puesto. Además, en siete campañas había terminado como máximo realizador de River (oscilaba entre los 15 y los 25 tantos por curso) y había sido internacional con la albiceleste en 37 oportunidades hasta 1972. En Argentina lo comparaban con Gento porque empezó muy joven, con apenas 18 años en la banda izquierda de River, y se mantuvo de forma constante las siguientes nueve temporadas.

Por eso empezó a llamar la atención de numerosos clubes del mundo, que trataron de sacarle del club millonario sin éxito. A comienzos de 1972, lo intentaron el Santos de Pelé, el Stade de Reims en el que tuvo pie y medio o los mexicanos de Cruz Azul y el Veracruz, estos últimos en una oferta que también incluía a Onega y Dominichi. Un año después, a partir de febrero, se publicó en la prensa el interés de conjuntos europeos y españoles. El Atlético de Madrid, el Standard de Lieja, el Sevilla con la intermediación del famoso agente Luis Guijarro, o el RCD Español a través del representante armenio Bogossian, que aterrizó en Barajas anunciando que iba a llevar al puntero izquierdo al conjunto periquito.

Pero fue el Real Madrid el que se llevó al futbolista en una operación relámpago, que comenzó con una llamada telefónica el 29 de junio de 1973. En 72 horas se concretó el fichaje, y el día 2 de julio quedó todo formalizado. Las gestiones las llevó a cabo en silencio un hombre ligado al club, pero que no era miembro de la directiva: José María López Patiño. Luego, también fue fundamental el buen diálogo entre ambos presidentes: Bernabéu con Kent de River Plate. El equipo blanco no confirmó las cifras, pero se habló de un traspaso de 250.000 dólares (unos 15  millones de pesetas) lo que suponía una cifra récord para un jugador de la liga local argentina al extranjero. Además, se concertó un amistoso entre ambas entidades para el mes de agosto en Madrid. Las primeras declaraciones del jugador fueron que era “una gran oportunidad que no podía desaprovechar”. Viajaría a Madrid la semana siguiente para el típico reconocimiento, firma del contrato y la presentación.

Algunos futuros compañeros como Sanchis ya lo conocían del Mundial de Inglaterra’66, donde el defensor se midió al extremo argentino en la fase de grupos. En AS, declaró Sanchis que “es un jugador inteligente, potente y goleador”. Explicó, además, que “junto a Best y Jair, fue el rival más difícil que he tenido ante mí” y que “es distinto a Gento”.

La llegada de Más se argumentó alegando que era el sustituto y el sucesor de ‘La Galerna del Cantábrico’ en el equipo blanco, dos años después de su retirada. El día 12 de julio aterrizó en la capital de España a las 12 horas, siendo recibido por el gerente Antonio Calderón y el directivo Luis de Carlos, y fue al estadio Santiago Bernabéu para todos los actos protocolarios. En el vestuario enseñó la camiseta número 11 y saltó al césped para las fotos ante los medios gráficos.

Luego, habló para la prensa en la sala de trofeos. Declaró que “soy el mejor jugador de la Argentina” y “a Gento no lo hará olvidar nadie”. Además, afirmó que recordaba del Mundial’66 a “Pirri y Zoco”, que los padres de mi padre “son de acá; me parece que son catalanes” y que su ilusión sería “acabar en el Madrid mi carrera”. Concluyó diciendo que “vengo como una pieza más y no a salvar al Real Madrid” y que “tendré que ganarme un puesto, pero no creo que me cueste adaptarme al fútbol español”. Firmó por tres temporadas. Respecto a sus emolumentos, no sabía “el dinero, ni voy a preguntar”.

Hoy se cumplen 50 años de la confirmación del fichaje de Óscar 'Pinino' Más. Vino como el mejor extremo de Sudamérica y de los argentinos destacados del momento

 Sus inicios fueron muy prometedores pero solo acabó cumpliendo una de las tres campañas y al verano siguiente regresó a River Plate. La primera mitad de curso tuvo un rendimiento notable en juego y goles, e incluso terminó como mejor artillero del equipo en Liga con 11 dianas. Sin embargo, el cambio de técnico de Muñoz por Molowny no le benefició en las primeras semanas, y tampoco el mal desempeño madridista en la competición doméstica en la que concluyó octavo.

En el mes de marzo se daba por segura su marcha para liberar su plaza de extranjero y el propio jugador dio la cara en los medios. En el número 147 de AS Color dejó un titular contundente: “No soy un paquete”. El argentino había perdido el puesto en la banda en beneficio de Macanás, pero no se rendía y afirmaba que “volveré a ser a titular otra vez”, explicaba que “el público madridista aun no me ha visto ni sabe hasta dónde puedo llegar” y calificaba su situación de “incomprensible”.

Lo cierto es que en la recta final liguera recuperó la titularidad e incluso marcó un triplete al Celta, pero algo seguía sin funcionar plenamente. En mayo también habló con MARCA indicando que “no he defraudado y estoy conforme con mi actuación, aunque pensé que me iba a salir mejor” y reconociendo que acumulaba fatiga porque “llevo tres años sin vacaciones. Es un esfuerzo grande que, tarde o temprano, tiene que repercutir en contra”. También confirmó sus planes de seguir la siguiente campaña: “Me sobra moral para cargar con todo eso que dicen de que Oscar Más se va a casa para siempre. Puedo hacer más cosas y más goles. Por eso espero volver y empezar otra vez para lograr un club campeón”.

 A la vuelta de los entrenamientos de cara a la temporada 1974-1975, a finales del mes de julio, el Real Madrid concedió permiso al futbolista para quedarse en Argentina. Se estaba fraguando su salida. En los primeros días de agosto, en su país, se publicó que Más había llegado a un acuerdo económico con River para su vuelta pero faltaba el entendimiento entre clubes. Éste llegó una semana más tarde y el cuadro millonario desembolsaría unos 80.000 dólares (algo menos de 5 millones de pesetas) al conjunto merengue. El extremo se despidió con sendas entrevistas en MARCA y AS. En el periódico que dirigía Carmelo Martínez dejó los siguientes titulares: “No guardo ningún rencor ni he tenido nada con nadie”. “No comprendo que el Madrid se desprendiera de mí”. Y “mi reconocimiento y gratitud a todos los socios del Real”. Mientras que en AS, al periodista Luis Arnaiz, declaró que “El Real me ha dado el mayor disgusto de mi vida” y “No fracasé: jugué media temporada y fui máximo goleador del equipo”. También dejó una pulla al nuevo entrenador blanco Miljanic al manifestar que “no me conoce y no me quiere: no lo entiendo”.

En el libro ‘La Causa’ de Martín Semprún, en el que Bernabéu contaba ampliamente su vida, el máximo mandatario merengue destapó nuevas vicisitudes del periplo de Más por el Real Madrid. “El jugador argentino era un tanto informal, anárquico en su comportamiento, indisciplinado, le apetecía la noche, era aficionado a las cartas y no se tomaba muy en serio lo de su profesión”. Pese a todo ello, Bernabéu dijo que “no me cargué a Óscar Más”. “El primer día de entrenamiento, muerto de sueño, llegó con tres cuartos de hora de retraso; algo insólito para los jugadores del Madrid. Luego entabló amistad con una serie de amigos de conducta poco, llamémosle, deportiva”. El jugador continuó llegando tarde a los entrenamientos y un día el club recibió entre las facturas remitidas del hotel donde residía una nota de gasto de teléfono por valor de 80.000 pesetas que el gerente Calderón pagó a regañadientes. El argentino quedó sentenciado y Bernabéu en la intimidad confesó que “mete goles, juega bien, pero no es un muchacho serio, formal. No entra en las estructuras del club”.

En la directiva hubo discrepancias (Bernabéu, Calderón y Dominguez abogaban por su marcha, y Muñoz Lusarreta y De Carlos por su permanencia), pero finalmente se cambió la plaza de extranjero de Más por la del alemán Breitner, que fichó tras el Mundial de Alemania’74.

Buenos días, amigos. La semana que viene será clave. ¿Clave para qué?, os preguntaréis anhelantes. Pues para todo, hombre, siendo todo cualquier fichaje de la canícula en la que ya estamos instalados sin remisión. Es julio y arde hasta Rusia, ni qué decir de Francia, así que imaginaos cómo arde lo de la summeriana y sus dimes y diretes fichajiles. Por arder, arde Arda.

¿Que quién es Arda?, os seguiréis preguntando, anhelantes o no tanto. Arda Güler, almas de cántaro, es decir, el nuevo Özil, el chico que tiene encandilada a la hinchada del Fenerbahçe y a vosotros también, lo sepáis o no, y si no lo sabéis ya os lo cuenta Mundo Deportivo, que en ausencia de nada mejor viene hoy con esta portada sobre el interés de Madrid y Barça en el joven turco. ¿Os parece una portada inane? Pues no nos jodáis porque es el highlight del día. No tenemos nada mejor que ofreceros hoy. Es todo cuesta abajo a partir de aquí, creednos. Lo comprobaréis vosotros mismos, de forma harto dolorosa, si seguís acompañándonos en el valle de lágrimas de estío que es este páramo lúgubre del portanálisis de hoy, una llanura yerma en cuyas noches sin luna ríen las hienas el triste destino del portanalista.

Seguimos. Arda Güler, amics. La portada de Mundo Deportivo titula de modo no poco desconcertante. “Clásico por Güler”. Luego alcanzamos a entender lo que decíamos antes, o sea, que Madrid y Barça se pelean por el futbolista. De ahí lo de “Clásico por…” ¿Lo pilláis?

Nosotros no, la verdad, y si no lo pillamos es porque negamos la mayor. Negamos lo de “Clásico” para empezar, negamos el término, negamos el marketing global que lo acompaña. Un partido entre Madrid y Barça no es un “clásico” de nada porque para que hubiera un “clásico” habría de darse una cierta equiparación entre los dos contendientes, y no la vemos. El Barça no está ni estará jamás a una altura ni remotamente comparable a la del Real Madrid. No lo está ni estará jamás en el ámbito deportivo, donde las cifras (14 Champions contra 5, menos que Paco Gento y las mismas que Isco) son suficientemente elocuentes. Pero sobre todo no lo está ni estará jamás en el ámbito moral, siendo como es el Barça un club corrupto que ha comprado al estamento arbitral español durante al menos dos décadas. No necesitamos que Ceferin nos diga, a través de ninguna sanción, que lo es. No necesitamos que lo refrende la justicia española, en cuyos tiempos confiamos tan rematadamente poco. El Barça es un club corrupto y el Madrid es un club honesto, eso lo podemos escribir en la pizarra de Bart Simpson todas las veces que nos pidáis que lo hagamos. De hecho, os agradeceríamos infinitamente que nos eximierais de la elaboración de este portanálisis, sustituyendo esta tarea por la otra. Nos resultará mucho más amena.

De manera que rechazamos el término “clásico” para hablar de un partido Madrid-Barça por la absoluta desproporción  deportiva y moral entre ambos contendientes. Imaginad entonces hasta qué punto rechazamos la utilización del palabro, todavía más hortera, para designar una hipotética pugna por un futbolista en la ventaja de verano, o en la de invierno, o en la de otoño, o en la indiscreta. Clásico por vuestra prima segunda, diario de Godó, grande de España.

Aparte de llamar “clásico” al supuesto combate canicular por Arda (estamos en condiciones de confirmaros que es cierto que en el Madrid el chico interesa), Mundo Deportivo nos da más detalles sobre la encarnizada lucha por “la perla turca”, y nos acota temporalmente la lucha.

¿Sabéis cuándo va a alcanzarse la máxima temperatura en cuanto a la inminencia de una solución? ¿Sabéis cuándo más arderá lo de Arda? ¿Alcanzáis a imaginar qué momento del largo verano que se nos presenta será “clave” (¡clave!) en el fichaje del chico?

Qué tíos (y tías). Lo habéis sacado a la primera.

LA SEMANA QUE VIENE SERÁ CLAVE.

Dice Mundo Deportivo: "Madrid y Barça pugnan por hacerse con los servicios de la perla turca de 18 años. El club azulgrana está posicionado y LA SEMANA QUE VIENE SERÁ CLAVE".

“La semana que viene será clave” es la frase del verano. Pero no de este verano. De todos. Esto último debe pronunciarse con el mismo tono y las inflexiones que utiliza Florentino en el célebre audio en el que gloriosamente espeta: “Son unos cabrones. Pero no de ahora. De siempre”. Nos encanta ese momento. Nos hace querer a Florentino todavía más.

“La semana que viene será clave” es, sí, la frase del rumor fichajil veraniego por excelencia. La semana que viene siempre será clave. Es una frase que nunca es mentira por cuanto nunca especifica cuándo viene la semana en cuestión. Puede venir de manera inmediata al fin de esta, o de manera correlativa a la siguiente, y así sucesivamente, porque todas las semanas del futuro “vienen”, tarde o temprano y al fin y al cabo.

-Hijo, ¿cuándo vas a ponerte a estudiar de una puñetera vez?

-La semana que viene será clave, papá.

La semana que viene será clave en el fichaje de Mbappé. La semana que viene será clave en el fichaje de Kane. La semana que viene será clave en el fichaje de Güler. Y así con todos. Se comenta en los mentideros que la semana que viene será clave, incluso, en la llegada de la semana que viene. Es más, en El Chiringuito aseguran que una cosa es inseparable de la otra.

“La semana que viene será clave” es el cliff-hanger perfecto. Te mantiene pendiente de la semana que viene, precisamente, desde las 0:00 horas del domingo (póngase hoy, esta noche) hasta las 23:59 del domingo próximo, que es cuando la semana que viene pasa a ser la siguiente y se reanuda el ciclo con la aceptación resignada de quien cuenta ovejas para dormir. Todas las semanas son la semana que viene, con la excepción de esta, claro está, aunque si nos ponemos incluso esta semana es la semana que viene de la anterior. Qué pensamiento, este último, tan desasosegante. A ver si Güler o Mbappé o Kane ficharon ya, en la semana que venía a la que vino hace una semana más, y no nos hemos enterado por  haber estado demasiado pendientes de las portadas, que hoy como os adelantábamos antes dibujan tras la de Mundo Deportivo un slalom de desinterés que alcanza velocidades de tedio más que proporcionales al terreno descendido.

Os lo advertimos. En fin. Es lo que hay y no es nuestra culpa. Firmad ahora mismo en la línea de puntos del disclaimer y, a continuación, ved en YouTube las mejores jugadas de Arda Güler. SPOILER: cuando después del regate se corta la jugada, es porque Arda la tira fuera. Pero eso no significa que el chico sea malo, ojo. Tiene pintaza.

Pasad un buen día y tal. Y recordad: la semana que viene será clave. La semana que viene es un soplo de aire fresco. El aire de un bosque fragante se cuela en los intersticios del sintagma “la semana que viene”. La semana que viene seréis felices. La semana que viene es el ventilador.

Se dice que la vida son ciclos que el ser humano está eternamente destinado a recorrer y repetir de manera inevitable. Que nuestras decisiones, o sencillamente las circunstancias que nos rodean, nos llevan a revivir situaciones similares por mucho que nos empeñemos o no en evadirlas. Y los senderos de Carlo, empiece como empiece cada etapa deportiva en un equipo, le acaban llevando de una manera u otra a jugar con cuatro centrocampistas.

Primero fue en el Milan, donde le vimos hacer historia con aquel extraordinario centro del campo formado por Pirlo, Gattuso, Seedorf y Kaka’ (antes que este, Rui Costa), con el que llegó a tres finales de Champions, de las cuales conquistó dos. Ya en su primera etapa en el Real Madrid, comenzó con un 4-3-3, que acabó mutando en ese 4-4-2 de la segunda temporada con el que maravilló a Europa en el que, para muchos, fue el Madrid que mejor jugó al fútbol jamás. Hablamos de ese Real Madrid cuyo mediocampo lo formaban Kroos, Modric, James e Isco, que enlazó no menos de 22 victorias consecutivas y al que le faltó no más que una pizca de la diosa fortuna que nos hubiera guardado de las lesiones (Bale, James, Modric…) para haber alzado una segunda Champions consecutiva. Hay mucho de leyenda y culto en torno a ese Real Madrid de los centrocampistas, pues lo cierto es que precisamente las lesiones de jugadores como Modric o James hicieron que los cuatro centrocampistas anteriormente mencionados apenas coincidieran en el XI titular apenas unos cuantos partidos. Aquello no impidió que se creara cierto mito alrededor de ese Madrid de los centrocampistas, llegando a leerse artículos o teorías como aquel célebre “Madrid de los puentes”, teorema que, si el propio Carletto hubiera alcanzado a leer en algún momento de su agitada pero a la vez tranquila vida, probablemente le habría llevado a alzar una ceja y, ciertamente confundido, musitar un “ehm” de pura incomprensión. Un “ho fatto questo?” en toda regla. Por no hablar de que ya en la temporada anterior había tirado del 4-4-2 en los partidos importantes de la temporada como la final de Copa contra el Barça, con aquella majestuosa carrera de Bale, o la ida de semifinales de Champions ante el Bayern.

El caso es que, salvo que el caso Mbappé (y aquí la vida más que un ciclo sería un auténtico torbellino de idas y venidas, de digos y dijes, de hoy sí, pero mañana ya veremos…) tenga un blanco desenlace, los caminos de la vida vuelven a colocar a nuestro Carletto en su inevitable tesitura particular: el centrocampismo. Y no puede quejarse Carlo, pues de calidad en el centro del campo no va a adolecer su equipo precisamente. Si el culebrón Kylian Mbappé acaba con el francés vestido con la elástica blanca, Ancelotti no tendrá dilema alguno: empleará un 4-3-3 con Vinicius, Mbappé y Rodrygo como atacantes, y sus benditas tribulaciones versarán acerca de a quién colocar por detrás de estos 3 cracks. Si, por el contrario, damos por buena la información que le dio Florentino a un chaval en tik-tok (así es, hemos llegado a este punto de histeria colectiva estival un verano más), y la plantilla está cerrada, se abre un abanico de posibilidades a la hora de plantear no ya un once inicial, sino un determinado sistema de juego u otro.

salvo que el caso Mbappé (y aquí la vida sería un auténtico torbellino de idas y venidas, de digos y dijes, de hoy sí, pero mañana ya veremos…) tenga un blanco desenlace, los caminos de la vida vuelven a colocar a nuestro Carletto en su inevitable tesitura particular: el centrocampismo

Aunque Camavinga y Valverde pueden ser dos jugadores con mucho recorrido y podrían, por tanto, ejercer de volantes o jugadores de banda en un 4-4-2 en línea (con dos centrocampistas ocupando el carril central y francés y uruguayo habitando en los costados), es más lógico pensar que el entrenador italiano preferiría tirar de la disposición en rombo con la que su Milan dominó una época europea. Además, esta plantilla no es del todo ajena a ese sistema. De hecho aún quedan dos integrantes del centro del campo que, adoptando esa misma disposición bajo las órdenes de Zizou, monopolizó el dominio del juego y sometió a los mejores equipos de Europa con una autoridad inusitada durante dos años seguidos.

Pirlo, Gattuso, Seedorf y Kaka’. Casemiro, Kroos, Modric e Isco. Jugadores que son historia viva del fútbol. Y todo apunta a que la próxima camada de leyendas ya ha salido del horno y está a punto de empezar a escribir su propia historia en el fútbol con letras de oro (algunos de ellos algo ya han trazado): Tchouaméni, Camavinga, Valverde y Bellingham.

Aunque podría ser perfectamente el centro del campo que dispusiera Carletto un día cualquiera, en este mismo orden, con Tchouaméni como pivote, Camavinga y Valverde como interiores y Bellingham en la mediapunta, es de suponer que Ancelotti apostará por una transición menos brusca y que al menos uno de los dos veteranos, Kroos o Modric (si acaso no los dos) serían de la partida en un once tipo del italiano que utilizara este sistema. Se ha achacado mucho que la edad y la falta de físico de estos dos jugadores limitaba al equipo en los partidos grandes y obligaba a renunciar a la presión, plantando como alternativa un bloque bajo. Con este sistema y los jugadores que rodearían al veterano, este inconveniente quedaría solventado. Toni Kroos, ya habituado a esa posición de pivote, podría perfectamente ser aquel Pirlo de Carletto, encargado de una limpia distribución del juego blanco y una recuperación de balón basada en el posicionamiento y su inteligencia, aprovechando el trabajo físico y de presión de sus compañeros.

Pirlo, Gattuso, Seedorf y Kaka. Casemiro, Kroos, Modric e Isco. Jugadores que son historia viva del fútbol. Y todo apunta a que la próxima camada de leyendas ya ha salido del horno y está a punto de empezar a escribir su propia historia con letras de oro (algunos de ellos algo ya la han trazado): Tchouaméni, Camavinga, Valverde y Bellingham

Modric podría actuar tanto de interior como de mediapunta, jugando en este último caso más liberado de lo habitual, apareciendo entre líneas, surtiendo de dudas a los rivales y buscando en última instancia la velocidad y los desmarques de los atacantes filtrando esos pases que han hecho del croata un jugador único. Sé que una gran mayoría va a decir que lo ideal para el jugador de Zadar sería salir al campo para disputar los últimos 25-30 minutos de cada partido, y debo reconocer que como teoría no está mal… hasta que veamos como, con 38 años en sus piernas, el jugador balcánico no sólo seguirá siendo titular en muchos partidos sino también decisivo. Porque Modric, como demostró hace poco con su selección, parece seguir empeñado un año más en derrotar al que ha convertido en su principal enemigo: el paso del tiempo. Y de momento sigue ganando.

El Madrid va a ganar la Liga

Parece claro que en este esquema la posición de pivote es la única que podría ocupar Tchouaméni, ya que aúna las cualidades de Casemiro sin balón (gran capacidad física y de robo) y de Kroos con él (distribución del juego), pero creo que podría ser interesante también verle en algún partido como interior, ya que su gran físico, su recorrido y sobre todo su disparo lejano hacen de él un llegador muy interesante.

Llegamos a Camavinga. Para algunos es interior, para otros es pivote defensivo y recientemente apareció alguien al que le entusiasma la idea de seguir viéndole como lateral izquierdo. Con Eduardo lo único que tengo claro es que debe jugar. En la posición que sea, pero debe hacerlo. Porque es un jugador con unas características tan diferenciales que le hacen ser casi siempre el mejor jugador del campo, ocupe la posición que ocupe. Si juega de pivote, va a correr sin descanso y hartarse de recuperar balones, a la par que distribuya el juego con esos elegantes desplazamientos que se le ven. Si juega como lateral, su zancada le va a permitir salir de la presión con su potente arrancada y nunca le va a faltar el físico para acompañar la jugada a su compañero de banda. Si ha habido algo positivo de verle en esta posición esta temporada, ha sido verle crecer tácticamente a la hora de ofrecerle soluciones a Vinicius cuando el brasileño se quedaba sin jugada. Si juega como interior, le vamos a ver exhibir su físico, ganando duelos continuamente, presionando y robando e incluso disparando desde fuera del área.

Valverde es otro jugador que también ha pasado por todas las posiciones posibles y que por ello puede ser el centrocampista cuya presencia pueda generar una mayor riqueza táctica en el esquema del entrenador italiano. Después de jugar como interior y como pivote, en esta temporada comenzó jugando de extremo derecho y, aunque se suele coincidir en que no es su posición ideal, lo cierto es que desde ahí explotó la faceta goleadora del uruguayo, llegando bastante pronto a esa cifra de diez goles que salvaron la carrera de su entrenador. Tener a Fede en el once va a permitir que haya más movimientos e intercambios de posiciones entre los compañeros, especialmente en los de arriba. Cuando Valverde ocupe el carril derecho, prácticamente se podría modificar el sistema a un 4-2-3-1 con Rodrygo como delantero centro y Vinicius de nuevo en su posición natural de extremo izquierdo.

Muchos se apresuran a colocar a Bellingham como mediapunta en este esquema pero ,viendo sus mapas de calor (próxima foto), sería un tanto absurdo “malgastarle” en esa posición cuando es un jugador con un recorrido tan grande. Además, colocarle en la mediapunta podría ser un factor que limitara su capacidad de llegada, una de sus mejores cualidades. Por otra parte, es un jugador acostumbrado a estar continuamente ofreciendo soluciones a sus compañeros en la base de la jugada y desde esa posición quedaría más alejado de los mismos. Jude Bellingham es un jugador que no sólo piensa sino que también ejecuta muy rápido. En zona de tres cuartos seguramente podría ofrecer desborde y creatividad a la hora de buscar a nuestros delanteros, pero es que tiene una capacidad física tan vasta que le va a dar más que de sobra para llegar a esa zona igualmente sin necesidad de colocarle en esa posición.

Por último, también está Ceballos en plantilla, cuya renovación ha sorprendido por el exceso de centrocampistas que tiene a su disposición Ancelotti en estos momentos, pero que seguramente cobrará más sentido a partir del próximo año, cuando ya no estén Kroos y Modric. Habría habido que acudir al mercado en busca de un quinto centrocampista, y no había mejor opción que la que ya teníamos en casa. Con mi tocayo, el Madrid tiene un jugador muy dinámico y enérgico, con buena capacidad de presión y que se asocia bien con sus compañeros, especialmente con Vinicius, con el que comparte muy buena sintonía dentro del campo.

Este esquema seguramente sea el más apropiado para la plantilla de la que dispone actualmente Carlo Ancelotti, porque potencia el principal valor que tiene el equipo blanco ahora mismo: su amplia gama de centrocampistas. No es aventurado decir que el Real Madrid es el equipo con mejor centro del campo del mundo en estos momentos. Pero no se puede ignorar al dedo que apunta al número 9 que ahora mismo queda sin dueño en el club blanco. No porque simplemente las matemáticas nos digan que acabamos de perder los más de 30 goles que aportaba Karim anualmente, sino porque con este sistema nos va a faltar presencia en el área. Por mucho que en el dibujo inicial vaya a aparecer Vinicius como delantero junto con Rodrygo, en cuanto el colegiado pite el inicio del partido, el ex de Flamengo se va a colocar en la banda como siempre ha hecho, sencillamente porque esa es su zona de influencia y desde la que es diferencial. Y en cuanto a Rodrygo, tampoco va a ser un 9 de área de la noche a la mañana, sino que va a seguir tendiendo a bajar y combinar con sus compañeros y caer a las bandas, dependiendo en muchas jugadas por tanto la presencia en el área de nuestros centrocampistas llegadores. Esto también puede tener su aspecto positivo, y es que nuestros atacantes brasileños, muy acostumbrados a poder buscar a Karim para finalizar las jugadas, van a tener que buscarse ahora a sí mismos para ser ellos los elementos resolutivos de las mismas. A buscarse la vida en el área, vamos. Y al principio les costará, pero acabarán llegando porque son muy buenos y calidad les sobra.

No es aventurado decir que el Real Madrid es el equipo con mejor centro del campo del mundo en estos momentos. Pero no se puede ignorar al dedo que apunta al número 9 que ahora mismo queda sin dueño en el club blanco. No porque simplemente las matemáticas nos digan que acabamos de perder los más de 30 goles que aportaba Karim anualmente, sino porque con este sistema nos va a faltar presencia en el área

La opción de Joselu, delantero tanque al que poder mandarle balones al área cuando la situación lo requiera, parece más pensada para los partidos que estén atascados que para partir del once inicial. Y en cuanto a Brahim, aunque viene con la etiqueta de delantero y sustituto de Asensio, le vería más adecuado para ser uno de los posibles jugadores que ocupen esa posición de mediapunta, donde creo que sus cualidades (regate y pase rápido y en corto) le hacen encajar bastante mejor que en una posible dupla en la delantera.

No he mencionado a la defensa porque con este sistema no tiene variación alguna, pero sí que sería interesante contar con laterales muy profundos que sean capaces de ocupar la banda entera ante la “ausencia” de extremos, lo cuál podría favorecer la presencia de Fran García por delante de Mendy, aunque, como ya hemos dicho, va ser difícil ver a Vinicius lejos de la línea de banda.

Estas son las opciones con las que cuenta el bueno de Carletto para confeccionar los distintos onces que utilizará a lo largo de la próxima temporada. Ahora todo queda en sus manos y en su cabeza. Siempre que no venga alguien más, claro…

 

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