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Riquelme o la precipitación

Riquelme o la precipitación

Escrito por: Ricardo Ramos Neira21 mayo, 2026
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Hay algo profundamente positivo en que aparezcan alternativas alrededor del Real Madrid. Lo digo de verdad. Un club como el Madrid, precisamente por su dimensión histórica, económica y social, jamás debería tener miedo al debate interno ni a la aparición de figuras que aspiren legítimamente a presidir la entidad. Todo lo contrario. La pluralidad fortalece al club. Lo protege. Lo mantiene vivo.

Y Enrique Riquelme, evidentemente, tiene derecho a presentarse. Faltaría más. Aunque yo, sinceramente, preferiría que no lo hiciera todavía. Y lo digo siendo una persona que ha criticado bastante algunas decisiones recientes de Florentino Pérez en determinados asuntos concretos, empezando por esta convocatoria de elecciones teniendo aún casi tres años por delante, siguiendo por la tardanza en activarse institucionalmente en el caso Barça/Negreira; el hecho de ayudar indirectamente al club catalán en sus famosas palancas a través de Sixth Street y Anas Laghrari; la tibieza mostrada en determinados momentos, cuando no ayudando directamente en asuntos como las inscripciones de Dani Olmo y Pau Víctor; y también, en lo estrictamente deportivo, la falta de fichajes en defensa pese a las gravísimas lesiones que ha sufrido el equipo durante los últimos años.

Críticas que además mantengo. Porque creo que el presidente del Real Madrid también se equivoca y que, en ciertas áreas, el club necesita corregir dinámicas, abrir más determinadas estructuras y modernizar algunos procesos internos. Especialmente en algo que considero importante: Florentino Pérez debería delegar más (y sé perfectamente que, si leyera esto, le iba a molestar). Tiene alrededor gente muy válida, muy preparada y perfectamente capacitada para asumir mayores responsabilidades dentro del club. El Real Madrid actual posee profesionales de primer nivel en distintas áreas y, a mi entender, en ocasiones el exceso de control termina ralentizando o endureciendo decisiones que podrían gestionarse de una forma más natural y eficiente.

Pero, incluso diciendo esto —y lo digo convencido—, sigo pensando que Florentino Pérez sigue siendo el mejor presidente posible. De hecho, estamos hablando, junto a Don Santiago Bernabéu, del presidente más grande de la historia del fútbol.

Porque una cosa es criticar aspectos concretos de una gestión y otra muy distinta ignorar la dimensión gigantesca de lo que ha construido durante todos estos años. Y ahí es donde aparece el verdadero problema de fondo con la posible candidatura de Enrique Riquelme. Porque una cosa es tener derecho a presentarse… y otra muy distinta estar preparado para gobernar el club más exigente del planeta.

Y ahí empiezan las dudas.

Nadie puede negar que Enrique Riquelme presenta un perfil empresarial potente. Ha construido un grupo internacional dentro del mundo energético y de las renovables en un sector extraordinariamente competitivo. Ha sabido moverse en mercados complejos, especialmente en Latinoamérica, y proyecta una imagen de empresario moderno, agresivo en expansión y bien formado. Todo eso es cierto… o por lo menos eso parece.

Además, probablemente sea un perfil empresarial interesante para el madridismo. Hay estructura empresarial. Hay dinero. Hay ambición. Y aparentemente existe también una idea de futuro detrás de todo ello… aunque ya veremos, mejor ir con calma y pies de plomo.

Pero precisamente por eso sorprende más la sensación de precipitación que rodea todo este movimiento. Porque da la impresión de que alrededor de Riquelme existe demasiada prisa. Demasiada aceleración. Demasiada necesidad de llegar cuanto antes a una carrera electoral para la que, sinceramente, todavía no parece existir una base sólida suficientemente madura.

Y el Real Madrid no funciona así.El Real Madrid no es una startup tecnológica. No es una empresa energética. No es un fondo de inversión. El Real Madrid es probablemente la institución deportiva más compleja del mundo. Aquí no basta con ser un empresario exitoso. Hace falta conocer el ecosistema interno del club, entender el peso institucional del madridismo y comprender una realidad política y social extremadamente delicada.

Y eso requiere tiempo. Mucho tiempo.

Porque, siendo honestos, gran parte del madridismo todavía no sabe realmente quién es Enrique Riquelme. Ni le va a dar tiempo a saberlo en 15 días porque el margen es escasísimo y todo parece muy atropellado, y eso nunca genera certidumbres ni credibilidad. La mayoría de socios van a seguir desconociendo cuál es exactamente su proyecto deportivo, financiero e institucional para el club. Desconocen cómo piensa estructurar un posible gobierno. Desconocen quiénes serían sus apoyos reales dentro del entorno madridista. Y desconocen también qué visión concreta tiene para el futuro del Real Madrid, más allá de determinados mensajes generales sobre modernización o regeneración.

En las últimas fechas, han aparecido informaciones incómodas relacionadas con determinadas conexiones empresariales y corporativas vinculadas a riquelme, incluso con dimisiones de altos cargos en las últimas horas. Estas son incertidumbres y preguntas que surgen. Preguntas, no condenas.

Eso no es una crítica destructiva. Es simplemente la realidad actual. Y precisamente por eso creo que Riquelme estaría cometiendo un error estratégico enorme si decide precipitarse ahora. Lo inteligente sería exactamente lo contrario. Construir durante los próximos cuatro años una oposición visible, seria y perfectamente reconocible para el socio. Recorrer peñas. Hablar públicamente. Debatir ideas. Explicar su proyecto con calma. Enseñar estructura. Rodearse de figuras conocidas y solventes. Ganarse credibilidad poco a poco. Convertirse en una alternativa institucional de verdad y no simplemente en una irrupción acelerada nacida al calor de un posible contexto electoral.

Porque además existe otro elemento que tampoco puede ignorarse: el entorno empresarial y corporativo que rodea actualmente a su figura. Y en el Real Madrid los entornos importan muchísimo. En las últimas fechas, han aparecido informaciones incómodas relacionadas con determinadas conexiones empresariales y corporativas vinculadas a sus negocios, incluso con dimisiones de altos cargos en las últimas horas. Estas son incertidumbres y preguntas que surgen. Preguntas, no condenas.

Pero el problema del Real Madrid es que vive permanentemente bajo el foco más feroz del planeta fútbol. Todo se multiplica. Todo se amplifica. Todo se examina con una dureza brutal. Y quien aspire a presidir el club debe entender que cualquier sombra, cualquier relación empresarial sensible o cualquier conexión política dudosa va a ser utilizada inmediatamente como munición mediática. Eso forma parte del cargo.

Y quizá precisamente por eso no parece el momento adecuado para precipitar una candidatura que todavía necesita consolidación pública, maduración institucional y una construcción de confianza mucho más profunda entre los socios del Real Madrid.

Porque además existe otra realidad incontestable. Florentino Pérez sigue siendo hoy la figura dominante del madridismo contemporáneo. Y no únicamente por ausencia de rivales. Lo es porque su legado pesa demasiado. El nuevo Bernabéu. La estabilidad económica del club. La capacidad para competir contra estados y petrodólares. La transformación financiera e institucional del Real Madrid. La fortaleza internacional de la marca. La modernización estructural de la entidad. Incluso muchos de sus críticos reconocen que el Madrid actual es una potencia gigantesca construida bajo su liderazgo.

Y enfrentarse a eso requiere muchísimo más que notoriedad repentina o éxito empresarial. Requiere tiempo. Requiere proyecto. Requiere estructura. Requiere conocimiento interno del club. Y sobre todo requiere algo fundamental en el Real Madrid: generar confianza verdadera entre los socios.

Por eso, sinceramente, creo que Enrique Riquelme podría convertirse algún día en un candidato a tener en cuenta para el Real Madrid, pero nunca ahora. Y si lo que intenta es invertir en futuro y que lo conozcan, afirmo rotundamente que esta no es la manera. Tiene juventud, preparación, ambición y una evidente capacidad ejecutiva. Pero precisamente por eso sorprende aún más esta sensación de precipitación.

Porque, si de verdad cree en su proyecto, entonces lo lógico sería consolidarlo durante los próximos cuatro años y presentarse después con una estructura mucho más fuerte, reconocible y madura. Ahí sí podría existir un verdadero debate de futuro dentro del madridismo. Ahí sí los socios podrían comparar modelos, ideas y generaciones. Ahí sí se estaría construyendo una alternativa auténtica.

Pero hoy, sinceramente, parece demasiado pronto. Y en el Real Madrid, como en el fútbol de élite, las improvisaciones suelen durar muy poco cuando rueda el balón.

 

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7 comentarios en: Riquelme o la precipitación

  1. Más claro el agua
    Las prisas no las tiene este tal Riquelme sino su entorno. Ese entorno es al que le vienen esas urgencias . Ese entorno que ahora está encontra de nuestro club
    Ese entorno que nos está haciendo muchísimo daño.

    Ese entorno que sería ahora un cáncer con metástasis

  2. Las dimisiones a las que se refiere el señor Neira, de personas vinculadas a empresas del señor Riquelme, inmediatamente posteriores al estallido del caso "Zapatero", añaden un poco más de morbo a la candidatura alternativa, por si no fuera suficiente el que ya había.
    Sigan atentos a sus pantallas.
    Saludos.

  3. Adela, entendiendo que F. Pérez es una gran presidente y el dia que deje el cargo habrá dejado también un legado que perdurará para siempre, por todo lo que la conseguido para el club, por que ha convodaco elecciones?? no lo entiendo. Ha dado visibilidad al tal Riquelme y ha generado una nueva situación polémica entre los madridistas, sin necesidad

  4. Lo único que se me ocurre y espero equivocarme es que necesita un plus de legitimidad para lanzar la venta de una parte del accionariado del club, como ya avisó. Espero que no sea eso.. Pero si no es eso, no entiendo a que viene esto. Ahora mismo todos los esfuerzos deberían estar centrados en la planificación de la nueva temporada

  5. Riquelme es Zapatero y el gobierno de Sánchez como bien apunta Cillios, a parte de los actuales consejeros, intentaron fichar el año pasado al presidente de la audiencia nacional, filtrador de investigaciones secretas sobre Zapatero, se desveló el pastel y frenaron su incorporación, ese es el nivel, si los socios madridistas abren las puertas a esta gente, será el fin de la independencia del R Madrid

  6. Digo yo que la precipitación la tiene Floper cuando convocó elecciones cuando ni siquiera tenía que hacerlo, vaya forma de darle la vuelta a las cosas

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