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Karim Harrison: Something in the way he moves

Karim Harrison: Something in the way he moves

Escrito por: Athos Dumas27 marzo, 2017
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No hay ninguna duda de que The Beatles son el mejor grupo de la historia de la música.

Por su trayectoria, por sus éxitos, por sus discos de oro, por sus ventas, por su carisma, por su legado, por su influencia, por su variedad de estilos, por la ruptura con la música pop que existía antes que ellos. En definitiva, por lo que supuso su aparición allá por 1962, año en el que ya se incorporó a la banda Ringo Starr. Empezaron a tocar hace ya cerca de 60 años. Se separaron hace más de 45. Y aun así los críos de 10 años siguen tarareando sus canciones. En el plan de estudios británico aparecen numerosas veces. Y tantas y tantas estrellas de rock y de pop actuales confiesan con fervor y admiración lo que sus carreras deben a The Beatles. Vamos, ni más ni menos como el Real Madrid Club de Fútbol: palmarés, gloria y honor incomparables en toda la galaxia.

Los lectores habituales de La Galerna saben, además, que The Beatles eran 100% madridistas, como apuntó en su momento José María Faerna. Además de Madridistas, Canteranos (los 4 de Liverpool), como casi todos los Ye-Yés ganadores de la 6ª Copa de Europa en 1966 en Bruselas ante el Partizán de Belgrado. Aunque el gran John Falstaff, en su perverso artículo, pretendía demostrar que uno de ellos, John Lennon, era un culé infiltrado dentro de los Fab Four…Quizás sobre esto último vuelva yo algún día.

Siento gran debilidad por mi Beatle favorito, posiblemente el más tímido, místico y silencioso de todos ellos, George Harrison. El Karim Benzema de The Beatles. Benzema es mi debilidad dentro de la plantilla actual del Real Madrid. Tengo en casa camisetas de Di Stéfano, de Zidane, de Butragueño, pero de la actual plantilla sólo de Karim.

A George le costó mucho destacar como compositor. Estuvo claramente a la sombra de Lennon y McCartney en los primeros años de la trayectoria fulgurante de The Beatles. Era el más joven de los cuatro, el más apocado y sin embargo todos los especialistas coinciden en que musicalmente era el mejor de todos ellos. Mejor guitarrista que Lennon sin duda (no lo digo yo, lo dice la revista “Rolling Stone” cuando destaca a los mejores músicos en su clasificación por instrumentos). En los primeros años, George, un poco como nuestro Karim, no se lo creía. Tenía talento, pero le faltaba confianza como para componer. En el álbum “With the Beatles” (1963) salió su primera composición, Don’t bother mepero fue fallida; ni era un gran tema ni fue un gran éxito. Sin embargo como guitarrista recibía las mejores críticas, y su capacidad de asociación con Paul y con John en los coros de las canciones era muy destacada. Como la capacidad de asociación que siempre ha tenido Karim, hoy en día con CR7, con Bale, con Isco, con Modric, con James, como hace unos años con Di María, Özil, Kaká o Xabi Alonso. Os invito a que me digáis una sola canción de The Beatles en la que la voz de George en los coros sea descompasada. Sin embargo, todos los críticos apuntan lo difícil que resultaba seguir el ritmo del gran Lennon. ¡Ni siquiera Macca resultaba tan brillante como George en los coros!

Cuando Benzema se lo cree, es el mejor del equipo. Lo hemos visto recientemente en Eibar o en San Mamés. Lo mismo el día de la final del Mundial de Clubes en Yokohama. Dio una exhibición que quedará para la historia. El caso es que se lo tiene que creer. Cuestión de autoconfianza y automotivación. Cuestión del Karma quizás. Y eso no pasa todos los días. George tardó en creérselo también. En los siguientes álbumes no compuso ninguna canción (ni en “A Hard day’s night”, aunque cantó a mí gusto sensacionalmente I’m happy just to dance with you de Lennon-McCartney, ni en “Beatles for sale”). Por fin en “Help!” (1965), compuso 2 canciones: la gran You like me too much y la excepcional I need you. O su maravillosa If I needed someone en “Rubber soul” (1965). O I want to tell you en Revolver (1966). George empezaba a creer en sí mismo por fin…Recordemos que en 1966 sólo tenía 23 años y ya era candidato a Balón de Oro musical año sí y año también.

Karim es a mi juicio un genio, como Harrison, y por lo tanto tiene picos de comportamiento e inestabilidad. A veces parece que está ausente, pensando en sus cosas. Un poco como Harrison cuando, tras escuchar por primera vez la música del virtuoso compositor hindú Ravi Shankar, abrazó poco a poco su cultura y su enorme misticismo. En el Bernabéu soy el mayor defensor de Karim, pero cuando le noto apático y/o ausente, la verdad es que no tengo argumentos para defenderle. Pero también defiendo ante quien sea que un Karim “enchufado” y metido en un partido es posiblemente el mejor “9” o “10” del mundo, lo que él quiera ser ese día.  El de la chilena en el Amsterdam Arena. El regateador en bucle del Coliseum el día de su golazo a lo Butragueño al Getafe.

Como Harrison, cuando un día que estuvo más inspirado que nunca, fue capaz de componer la mejor balada de la historia del pop – para mí, pero también para Frank Sinatra y para Elvis Presley – para el álbum “Abbey Road”: ni más ni menos que Something. Pienso que aún nos quedan muchas jugadas y partidos gloriosos de Benzema todavía; por eso me chirrían tanto los debates sobre si Benzema o Morata. Son jugadores que son tan distintos que no se puede admitir ninguna comparación entre ellos. Morata posiblemente va a tener una gran trayectoria en el fútbol, marcará muchos goles tanto en la Selección como en el Madrid. Pero Karim Harrison es otra historia. No hay más que ver sus récords goleadores en Copa de Europa, donde mantiene promedios (0,57 goles por partido) mejores que mitos como Raúl, Henry, Shevchenko o Ibrahimovic.

George, como Karim, destacó en muchos registros o tipos de música: rock, pop, pinceladas de clásica, country, hindú, folk, baladas... Karim maneja ambas piernas, es buen rematador de cabeza, se desmarca muy bien, se deja caer por ambas bandas, tiene visión de juego, taconea, amaga…

Esa capacidad asociativa que tiene el mejor socio de CR7 durante 8 años (las asistencias que se han dado el uno al otro en Liga ya han superado las cifras de la pareja Messi-Pedrito), me hacen pensar en la capacidad asociativa que siempre tuvo George, no sólo con los otros 3 Beatles, sino también, tras la disolución del grupo, con la que tuvo con genios como Bob Dylan (empezando por If not for you), Eric Clapton (asociándose en tantos conciertos, incluso se sucedieron en su relación con Patty Boyd sin perder nunca su amistad), Traveling Wilburys (nada menos que formados por Roy Orbison, Tom Petty, Jeff Lynne, el propio Dylan y Harrison), etc…Y de tanto en cuando volvía a quedar para grabar o actuar con Ringo Starr o con McCartney, ya tras la desaparición de Lennon.

Si CR7 – 4 Balones de Oro, 1 The Best Award, 1 FIFA Best Player – se siente más a gusto con Karim que con nadie. Si CR7 hace mejor a Benzema y, sobre todo, Benzema hace mejor a CR7 y también a la otra B (Bale) de la BBC, por algo será.

George hizo mejores a Lennon, McCartney y a Ringo. Hizo mejor a Clapton (su dúo en While my guitar gently weeps es sencillamente antológico), hizo mucho mejor a Jeff Lynne (el líder de la Electric Light Orchestra), también mejoró al 5º Beatle, Billy Preston (en My sweet lord), hizo evolucionar el estilo del gran Ravi Shankar (véase “Chants of India”)…

Karim hace mejores a todos sus compañeros también. Es cierto que a veces nos desespera a todos los Madridistas, como también a mí me desespera escuchar Gone Troppo , Cloud 9 o Within you without you. Pero estoy seguro que un Toni Kroos, un Luka Modric, un Sergio Ramos o un Isco se sienten convencidos de que algo bueno puede/tiene que pasar en el terreno de juego cuando Karim Benzema está en él.  A veces hay que tener mucha paciencia con él, pero presumo que aún nos quedan muchas tardes de gloria a su lado.

Recomiendo a todo el mundo ver el “Concert for George” que tuvo lugar en el Royal Albert Hall el 29 de noviembre de 2002, justo 1 año después de su prematuro fallecimiento. En él se puede contemplar todo el cariño que dejó en vida a sus amigos (y colegas de profesión) ya que no faltó – casi – nadie. Incluso estuvieron los Monty Python quienes fueron apadrinados, financiados (“La vida de Brian”, “El sentido de la vida” entre otras películas) y lanzados al estrellato cinematográfico por George Harrison.</