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Sagas familiares del Real Madrid (2ª parte)

Sagas familiares del Real Madrid (2ª parte)

Escrito por: Alberto Cosín27 marzo, 2017
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El primer parentesco entre un tío y un sobrino en el cuadro blanco se produjo en los años 40 y los 50. Chus Alonso fue un interior nacido en Cuba que volvió con sus padres a España -Asturias concretamente- para desarrollar su trayectoria futbolística. Jugador de enorme recorrido, dinamismo y físico privilegiado, firmó por el Madrid antes de la Guerra Civil, aunque fue después cuando se hizo insustituible. Permaneció hasta 1948, tiempo en el que actuó en 160 partidos y anotó 68 goles. En su palmarés figuran las Copas de 1946 y 1947, aunque no disputó ninguna de las dos finales. Justo diez años después de su marcha fichó por el Real Madrid su sobrino Chus Herrera. Futbolista malogrado, que falleció por un cáncer a los 24 años, era un extremo diestro fabuloso. Hábil, rápido, fogoso y con un gran ‘dribbling’ se hizo con la titularidad en la banda tras la marcha de Kopa y en tres temporadas pudo alzar una Copa de Europa, una Liga y una Copa Intercontinental, donde anotó una diana en el encuentro de vuelta ante Peñarol.

La década de los 50 fue muy prolífica en cuanto a familiares, y hubo tres dinastías en el cuadro blanco: los Alonso, los Atienza y los Gento. Juanito Alonso aterrizó en la capital en 1949 tras militar en el Racing de Ferrol. Guardameta fabuloso, sobrio, seguro, valiente y ágil, hizo una carrera extraordinaria de once años defendiendo el marco blanco. En ese tiempo llegó a casi 300 partidos pese a que compitió durante varias campañas con el fenomenal arquero argentino Rogelio Domínguez. En su estancia obtuvo cuatro Ligas, cuatro Copas de Europa y dos Copas Latinas, al tiempo que coincidió con su hermano durante tres cursos. Gabriel Alonso fue un defensa lateral que firmó el Real Madrid procedente del Celta en 1951. Jugador polivalente que también se desenvolvía en la banda siniestra, tenía potencia, agilidad, fogosidad, un buen sentido de la colocación y gran espíritu de lucha. Logró un Campeonato de Liga y la curiosidad entre hermanos es que Gabriel tenía los apellidos de su madre, que le tuvo como soltera mientras que Juan disponía Adelarpe como primer apellido, el de su progenitor.

Adolfo Atienza era un extremo ambidiestro, fino y escurridizo que llegó al conjunto de Chamartín en 1953. Antes había destacado en el Celta o el Berbés, pero en Madrid gozó de pocas oportunidades. Apenas 25 encuentros oficiales, aunque con un buen bagaje goleador: ocho tantos hasta su marcha en 1955. Su hermano Ángel, sin embargo, sí se consolidó en una de las etapas más gloriosas del club. Jugó un año junto a Adolfo al firmar en 1954, y se mantuvo hasta 1960. Su posición original era la de volante, pero Villalonga le bajó al lateral, donde hizo una carrera magnífica. Rápido, fuerte, con un buen dominio del cuero y complicado de superar en el uno contra uno, formó en el once de la primera final de la Copa de Europa ante el Stade de Reims y luego alzó otros tres títulos continentales, además de tres Ligas y una Copa Latina. Tras su retirada fue un afamado pintor y escultor.

Por último, la saga de los Gento la formaron tres hermanos, Paco, Julio y Antonio. El primero en entrar a formar parte de la institución capitalina fue Francisco en 1953. Con 19 años, fichado del Racing de Santander, haría historia en la entidad y en el fútbol mundial. Un extremo izquierdo legendario gracias a su velocidad, verticalidad, desborde, técnica y precisos centros desde la banda. Casi dos décadas como jugador en las que aglutinó un palmarés maravilloso de doce Ligas, seis Copas de Europa, dos Copas o una Intercontinental y más de 600 encuentros oficiales. A continuación, Julio, que se formó en el Plus Ultra, ascendió a la primera plantilla en 1957. Sin embargo, el extremo diestro tenía muy complicado hacerse con un puesto, dada la competitividad existente, y únicamente jugó amistosos y los típicos partidos de los jueves entre suplentes. Tras cinco años en Madrid decidió irse y se enroló en las filas del Deportivo de la Coruña. Mientras, el tercer hermano, Antonio, era un interior diestro que, en los albores de los 60, sí pudo debutar de forma oficial y completar tres partidos de Liga contra el Zaragoza, el Betis y el Atlético de Madrid en el curso 1961-1962. Meses más tardes tomaría el mismo camino que Julio, aunque con destino al Levante de la división de plata. Una de las pocas ocasiones en que los tres disputaron un partido con el Real Madrid tuvo lugar el 28 de enero de 1959 en un amistoso contra el Zurich suizo al que derrotaron por 5-2. Celebrado en el Santiago Bernabéu, los tres, además, consiguieron al menos una diana, siendo las otras dos anotadas por Enrique Mateos.

Paco Gento ganó doce Ligas, seis Copas de Europa y una Intercontinental

Contemporáneo de los Gento fue el defensa Marquitos Alonso Imaz. Un defensa también cántabro y noble, valiente, luchador, fuerte, poderoso en todo su juego y que se dejaba hasta la última gota de sudor en cada partido. Actuaba como defensa por la derecha aunque su versatilidad le permitía desempeñarse en el centro de la zaga. Procedente del Racing estuvo ocho campañas en el Real Madrid (1954-1962). Otro de los héroes del gran equipo madridista que levantó cinco Copas de Europa. El santanderino además en sus 228 partidos amplió el palmarés con cinco Ligas, una Copa, una Copa Latina y una Intercontinental. Su nieto Marcos Alonso Mendoza continuó la saga casi medio siglo más tarde. Formado en las categorías inferiores del cuadro merengue, pasó varios años en el Castilla hasta que en 2010 le llegó la oportunidad de debutar en la tierra de la familia, Santander. Pellegrini en un choque de Liga le sacó en el minuto 88 por Higuaín en un duelo que los visitantes se llevaron por 0-2 en El Sardinero.

La gran siguiente generación de futbolistas blancos fue conocida como los ‘ye-yé’. En ese plantel se encontraban Manuel Sanchís cuyo hijo del mismo nombre forjaría otra dinastía en los 80 y 90 y Ramón Grosso, cuya familia lleva el ADN del Real Madrid en las venas al haber formado parte del club su yerno, el hermano de este y un nieto. Manuel Sanchís Martínez era un lateral infatigable, fibroso, de enorme recorrido, eficiente en la marca y muy rápido. Titular en los años 60 cuajó una gran carrera con más de 200 encuentros en el Real Madrid y la sexta Copa de Europa, cuatro Ligas y una Copa como trofeos de más prestigio. Su hijo Manuel Sanchís Hontiyuelo debutó en 1983 con gol ante el Murcia tras formar parte del equipo juvenil y del Castilla. Defensa central su trayectoria fue más larga que la de su padre al acumular 18 campañas consecutivas. Zaguero con gran intuición, sentido de la anticipación, buenos conceptos tácticos, muy seguro en el corte y notable físico logró un récord de 708 partidos oficiales que solo ha sido batido por Raúl y Casillas. En esas casi dos décadas sumó dos Copas de Europa al final de su carrera, además de ocho Ligas, dos Copas, dos Copas de la UEFA o una Copa Intercontinental.