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Raúl y su extraña hoja de ruta

Raúl y su extraña hoja de ruta

Escrito por: Jesús Bengoechea28 marzo, 2017
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Raúl ha dicho que no se puede descartar nada en la vida, incluido el que acabe trabajando para el Barça. Raúl es padre de no sé ya cuántos hijos, y yo -que también soy padre de no sé cuántos- tendría que ver con cierta indulgencia el que un hombre confesara que haría poco menos que cualquier cosa por llevar el pan a la boca de sus descendientes.

-Raúl, ¿trabajarías en el Barça si vivieras bajo un puente, estuvieras viendo a tus hijos lampar y la oferta de la entidad de los valors fuese la única opción laboral sobre la faz de la tierra?

Lo malo es que no han sido esos los términos de la pregunta, sino otros que no implicaban una situación desesperada a la hora de inclinarse por aceptar la hipotética oferta. Ya dejé dicho en un artículo en El Español que Raúl se considera seguramente otras cosas antes que madridista, y está en su derecho. Hay gente que se va del Madrid y se considera por encima de todo exjugador del Madrid; otros se van del Madrid y se consideran fundamentalmente hombres de fútbol, entendiendo que el Madrid en el que jugaron es un simple subconjunto del fútbol, glorioso si se quiere, pero subconjunto al fin. Respetable idea pero destinada a fracasar en el tú a tú con quienes consideramos que el Madrid es más grande que el fútbol mismo. Raúl no opina así y no es por su cargo actual, sino que aceptó el cargo porque piensa así, ese es el verdadero reparto de causas y efectos.

Las declaraciones de Raúl asombran, pero no tanto por la parte de las mismas que han encolerizado a las hordas vikingas sino por el preámbulo bienintencionado que las precede, una consideración introductoria que incentiva la perplejidad y la decepción, en lugar de aplacarlas como pretende.

"Me gusta hacer las cosas paso a paso. Lo primero es regresar a mi casa, el Real Madrid, cuando sea el momento oportuno. Pero esto es fútbol y nunca se puede decir que (después) no haré esto o lo otro".

Raúl tiene que tener muy claro (y no sabemos si su asunción es acertada) que verdaderamente puede volver al Madrid como y cuando le dé la gana para considerar que puede hablar de trabajar en el Madrid y dejar la puerta abierta al Barça como si una cosa no tuviera ninguna relación con la otra, cuando lo cierto es que Raúl está apuntando a una esperanza adornándola con una cláusula final que casi la aborta. Si tu ilusión sigue siendo el Madrid, pero tu puerta está abierta al Barça y encima nos lo cuentas, deberías (en condiciones normales) estar ahora mismo arrojando piedras sobre tu propio tejado en esa aspiración. Si no comprende que lo está haciendo, vive su condición de leyenda madridista con pasmosa desconexión con la realidad, ya sea por ego o por simple ingenuidad.

"Te querré con toda mi alma hasta el fin de mis días, pero como esto es amor, y en el amor nunca se puede decir que no haré esto o lo otro, no puedo descartar que te acabe poniendo los cuernos con tu hermana. Ahora dime: ¿me aceptas por esposo, luz de mis días?"

Es una extraña hoja de ruta la que Raúl (se) plantea. Su sueño, que nadie pone en duda, es volver al Madrid. Sin embargo, no parece decidido a asumir las privaciones que acarrea la persecución de un sueño, cualquiera que sea este. Una de las privaciones para el cumplimiento de este sueño debería llamarse Barça, o al menos debería llamarse desdén público hacia la posibilidad de unirse al organigrama del club catalán. Alguien debería contarle ya a Raúl que la profesionalidad casa perfectamente con la condición de futbolista, hasta el punto de ser de todo punto exigible, pero no armoniza tan bien con la condición de mito. El mito puede ser mito y profesional a la vez, pero puesto en la tesitura de optar ha de saber que de decantarse por hacer prevalecer lo segundo minará muy seriamente lo primero. Lo del mito.

Yo no descarto que Raúl, en efecto, calcule hasta tal punto que tiene al Madrid a su disposición que se crea en la posición de decir cosas así sin que esto le reste un ápice de opciones de recalar de nuevo en el club de su vida. Alguien debería explicarle a Raúl, también, que eso de volver a casa no es cuestión que dependa únicamente de uno, sino de la casa también. El Real Madrid también es un mito, lo que no le impide ser una estructura profesional que, como tal, mira a sus mitos propios, a sus submitos, con un cariño que (imagino) no le impide tomar nota. Al fin y al cabo el Madrid -aunque sea más grande que él- opera también el ámbito del fútbol, donde nunca se puede decir que no haré esto o lo otro, o mejor, que tenga por fuerza que hacer esto o lo otro, por ejemplo volver a contratar a un exjugador. De por sí, no tiene por qué hacerlo. Cuánto menos existirá la obligación de contratar a un exjugador que parece confiar tanto en sus méritos pretéritos como para no ver la necesidad de acompañarlos con una actitud actual de razonable madridismo. No hay ningún motivo profesional por el cual el Madrid tenga que abrir de nuevo sus puertas a Raúl. La única razón por la que el Madrid estaría presuntamente obligado a volver a contratar a Raúl sería justamente su condición de leyenda. Si Raúl quiere de verdad volver, no puede permitirse el seguir minándola, y no sé si no será ya demasiado tarde.