Las mejores firmas madridistas del planeta

Como homenaje a nuestro querido Amancio, hemos creado este quizz junto con los amigos de fcQuiz en el que a través de ocho preguntas repasamos su trayectoria en el Real Madrid.

¿Crees que lo sabes todo sobre Amancio? Demuéstralo:

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Buenos días, amigos. Si la FIFA entregara un premio The Best a la mejor portada, sin duda sería para Marca. El problema estribaría en discernir cuál de ellas sería la galardonada: ¿la que ponía a Vini en el foco, la de la prohibición de acceso a los estadios de los rivales con sus enseñas, la de Gil Marín, la de hoy de Villar?

Marca dirá: oiga, nosotros nos hemos limitado a entrevistar a Villar y a colocar un titular. Y nosotros diremos: oiga, Marca, usted cree que nos acabamos de caer de un guindo.

Ángel María Villar: “Entiendo que la gente dude, pero los triunfos de Madrid y Barça son limpios”. De ¡MADRID! y Barça, ojo. Villar mete al Madrid en la misma fosa séptica del Barça y Marca decide llevarlo a la portada. Ninguno de los dos da puntada sin hilo.

La jugada más sucia de la historia de Marca, que nunca ha mantenido una actitud tan hostil hacia el Madrid.

Portada Marca

¿Imagináis que encuentran a vuestro vecino escondiendo un cadáver con la ayuda de la policía y el ministro del Interior declara que no duda de inocencia de vuestro vecino y de ¡VOSOTROS! y esas declaraciones abren el Telediario? Pues este es el mismo caso.

Y además, Villar, que será lo que sea (aunque la Justicia haya decidido no averiguar lo que es), pero no es tonto, sabe cómo funciona la mayoría acéfala y decide meter en la ecuación, que él después del Athletic es del Madrid. Y Marca, cooperador necesario, lo recalca publicando un tuit en el que aparece Villar con la camiseta del Madrid. Junto a Calderón, para más inri.

Tuit Marca camiseta Madrid Villar junto a Calderón

Esta tergiversación de los hechos ya caló en las mentes más acríticas, como por ejemplo las de los seguidores de Atleti o Mallorca, que mostraron con fuerza su indignación porque el Barça pagara a los árbitros para que el Madrid siguiese robando (siempre según sus procesos cerebrales). Y esa veta es la que ha aprovechado Villar para trasladar la responsabilidad de la culpa de Barcelona a Madrid y Marca para afianzar esta idea en el imaginario colectivo.

La estrategia de Marca (y de otros medios) es clara: aprovechando la coyuntura de la expulsión de Correa en un derbi —justa aunque quizá algo rigurosa—, y aprovechando también el angustioso silencio institucional del Real Madrid ante el BarçaGate, pone el ventilador junto a las excrecencias culés para que estas salpiquen al Madrid. Pedimos al Real Madrid que reaccione ante esta estrategia. El jueves hay un (mal llamado) clásico de copa del Rey. Cualquier muestra de cordialidad entre las cúpulas blanca y culé será aprovechada por Marca y por otros medios enemigos para profundizar en la estrategia de esparcimiento del abono.

Durante el tiempo en el que está demostrado que el Barcelona pagó al vicepresidente de los árbitros desfilaron por el palco blaugrana varios presidentes, pero solo uno en la Federación: Villar, de quien dependían los colegiados. Y uno de los responsables de que Villar se perpetuara en el cargo fue Laporta, que traicionó a la Liga de Futbol Profesional, incumplió el acuerdo colectivo y no votó a Gerardo González, sino a Ángel María Villar. La Comisión delegada de la LFP le abrió expediente por aquello. Pero al Barça le salió rentable, según reconoció el propio Godall, vicepresidente del Barça en aquella época.

Por cierto, el próximo 18 de julio se cumplirán seis años de la detención de Villar y acaban de pedir una sexta prórroga, esta de tres meses, para seguir investigando. Está la Justicia como para confiar en ella.

Aunque muy menores, ayer sucedieron otras cosas, como la gala de los premios The Best.

Portada Mundo Deportivo

Qué alegría da cuando se hace justicia, cuando el sacrificio se ve premiado, cuando vemos que quien se esfuerza, trabaja y, no solo eso, sino que lo realiza con acierto durante mucho tiempo ve recompensado su tesón y su talento. Ayer se entregaron los premios de The Best, unos galardones otorgados por la FIFA en base al desempeño de los profesionales del fútbol durante el año natural, a saber, 2022.

Messi, The Best jugador; “Dibu” Martínez, The Best portero; Scaloni, The Best entrenador. Porque, ¿qué peso puede tener ganar la mejor Champions de la historia, la Liga, la Supercopa de Europa y el Campeonato del Mundo de Clubes de manera regular durante todo el periodo que se premia en comparación con un mes de mundial corrupto disputado sobre penaltis y miles de muertos?

Pasad un buen día.

Portada As Portada Sport

Se murió Amancio, Amancio Amaro Varela, y se murió un poco también el viejo Madrid. Que es el Madrid de siempre y aunque ya sabemos que el Real, como dijo una vez L´Equipe en su portada, es eterno y no muere nunca, sí que siente las dentelladas de la muerte de cuando en cuando, cada vez más próximas. Amancio era el presidente de honor del Real Madrid desde el fallecimiento de Gento, con quien ganó la sexta Copa de Europa del club frente al Atomium de Bruselas. La muerte se acerca al presente tragándose generaciones, comiéndose la memoria, que es el sustrato de la identidad. Ya no va quedando casi nada de aquel tiempo heroico en el que un puñado de hombres extraordinarios cruzaron el firmamento del mundo agarrados a la cola de un cometa blanco.

Real Madrid Sexta Bruselas Amancio

Aquel 11 de mayo del 66 Amancio empató un partido que el Madrid perdía contra el Partizán de Belgrado. Era la primera final que jugaba el Real contra un rival del otro lado del Telón de Acero y también era la primera que disputaba después de haber perdido una, la del 64 en el Prater de Viena con el Inter del otro fuera de serie gallego, Luis Suárez. Allí ya estuvo Amancio, formando junto a Di Stéfano, invitado de excepción al crepúsculo de los dioses. En Bruselas, en un lapso de seis minutos, un equipo que estaba plagado de muchachos y que capitaneaba Gento como el último mohicano de la Edad de Oro, le dio la vuelta al gol inicial yugoslavo y ganó la última Copa de Europa en 32 años. Amancio era la bandera del Madrid Ye-yé, un equipo renovado con aire autárquico (ya se sentía el aire setentero de austeridad que guiaría al Madrid hacia la absoluta primacía nacional) que volvía a ganar en la Europa de los Beatles sólo con españoles.

Ya no va quedando casi nada de aquel tiempo heroico en el que un puñado de hombres extraordinarios cruzaron el firmamento del mundo agarrados a la cola de un cometa blanco

Amancio sucedió a Gento como talento generacional. Su agilidad de escualo y su capacidad para el dribling jubilaron a Puskás, que ya era un tanque demasiado pesado en aquel Madrid pentacampeón que perdía filo porque en esta vida todo pasa, hasta lo más grande y lo más bonito. A aquel atacante fino y habilidoso lo bautizaron como El Brujo porque hacía cosas inverosímiles con el balón. Hay algo de esto que se repite a través del tiempo, los tipos que rompen la puerta en el Madrid y marcan eras son siempre regateadores, portentos físicos o naturalezas capaces de traspasar paredes, duendecillos que se desdoblan sobre la línea de fondo y aparecen sin que se sepa cómo en la resolución de las jugadas. Muchos años más tarde Raúl, del mismo modo, jubiló a Butragueño al final de la Quinta del Buitre, quinta que había sacado Amancio desde el banquillo del Castilla más brillante de todos los tiempos.

Amancio Quinta del Buitre

El Madrid, que para honrarse a sí mismo se parece como nunca a un Estado, despidió a Amancio dos veces, las dos de forma bellísima. La primera fue con un funeral en el Bernabéu. Ocurrió el mismo día en que el equipo de Ancelotti cuajaba en Anfield una de sus noches europeas más hermosas, puede que uno de los mejores partidos del Madrid en toda la historia de la Copa de Europa. En sí misma, la exhibición de los veteranos y noveles sobre el terreno de juego del Liverpool fue también una despedida, por todo lo alto.

La segunda, propiamente dicha, fue antes de empezar el derby madrileño del sábado pasado. Sobre el césped del estadio en el que Gento se convirtió en leyenda, la grada, el equipo (todos con su número, el 7, que en la camiseta blanca tiene vida propia y la cualidad, como ningún otro más que el 4, de forjar mitos imperecederos) y el estamento institucional se fundieron en un homenaje acompañado de música al que no quiso faltar ni la lluvia gallega y fría que regaló fotografías emocionantes, al contraste con las enormes pancartas y tifos que con su número, su rostro y su nombre, ocuparon durante unos minutos los fondos del estadio.

Amancio héroe madridista

La capilla ardiente en el palco del Santiago Bernabéu deparó algunas imágenes poderosas. Hay dos que, en concreto, me parecen impactantes. Arbeloa, que está debutando con éxito a los mandos de un equipo juvenil de la cantera, decidió llevarse a todo su equipo de chavales al velatorio de Amancio para que cada uno le presentara sus respetos. Ésta es una lección inolvidable para muchos de esos niños, estoy seguro. Vivimos en un mundo en el que lo viejo es apartado y la muerte, directamente eliminada, como si no existiera. Como si no formara parte indisociable de la misma vida, como si todo lo que hacemos en nuestra existencia no estuviera condicionado por ella.

Como todos los próceres de la casa, lo fue todo en el Madrid: estrella sobre el verde, entrenador del filial, entrenador del primer equipo, directivo y asesor del presidente

Que Arbeloa quisiera honrar de este modo la memoria de uno de los patriarcas del Madrid es un signo contra los tiempos de valor incalculable, porque recuerda que formarse en el Real Madrid nunca fue una cuestión de “estilo” ni de fútbol, sino de hombría y de vida.

El otro momento es una foto extraordinaria. En ella, Santillana despide con la mano, en un gesto sublime de ternura, el féretro donde reposan los restos de Amancio, un féretro cubierto sencillamente con un lienzo blanco sobre el cual el escudo, el escudo del Madrid, es el único blasón, las únicas armas. Cuando Santillana se incorporó al primer equipo del Madrid, Amancio ya era el veterano, era lo que Gento en el equipo del 64 fue para Amancio: el espejo, el referente, el líder, el veterano.

Santillana funeral Amancio

Sólo de este modo es posible comprender la importancia instrahistórica de Amancio para el Madrid. Es el cordón umbilical entre el hecho mítico fundacional, el equipo de las cinco Copas de Europa consecutivas, y la modernidad, es decir las UEFAS de las remontadas a color y la Quinta del Buitre, umbral del Madrid del siglo XXI que, de Butragueño a Raúl, engarza con la recuperación del prestigio europeo a partir de Amsterdam y de 1998.

Amancio es el cordón umbilical entre el hecho mítico fundacional, el equipo de las cinco Copas de Europa consecutivas, y la modernidad, es decir las UEFAS de las remontadas a color y la Quinta del Buitre, umbral del Madrid del siglo XXI

Amancio ganó mucho y perdió alguna cosa también con el Madrid, pero a sus espaldas condujo al club desde el brillo fulgurante de Europa al establecimiento inapelable del imperio doméstico en España. A través de décadas de vacas flacas en las cuales el Madrid ya no pudo competir con ingleses ni alemanes por el cetro internacional, cosido a la seda de la camiseta de Amancio el equipo siguió siendo lo que levantaba a los españoles de la grisura cotidiana de sus vidas, vivieran aquí o en el exilio: aquellos héroes de blanco que cuando llegó el technicolor siguieron ganando para recordarles a los niños que siempre hubo un camino por el que trascender el estrecho mundo de los adultos, un camino que lleva hasta las estrellas. Para ello se lo dejó todo en el campo, donde únicamente y desde el principio habitó la verdad del Real; se dejó hasta su cuádriceps, que se lo rompieron una tarde sucia de la Liga en Los Cármenes.

Amancio Granada

Como todos los próceres de la casa, lo fue todo en el Madrid: estrella sobre el verde, entrenador del filial, entrenador del primer equipo, directivo y asesor del presidente. La única hidalguía en la república presidencialista del Madrid es la del mérito y la del espíritu, por eso el Madrid es un país sin constitución: no la necesita, sus hechos son contados de padres a hijos y de abuelos a nietos, y en la concepción más evangélica de todas, en el Real sólo se predica con el ejemplo.

El Madrid es un país sin constitución: no la necesita, sus hechos son contados de padres a hijos y de abuelos a nietos, y en la concepción más evangélica de todas, en el Real sólo se predica con el ejemplo

Aunque en España todo son buenas palabras cuando se muere alguien, hay un sabor distinto en las despedidas auténticas. La mirada de Santillana, la voluntad de Arbeloa. Lo que permanece, la intrahistoria, lo que vertebra el sentido de pertenencia de una comunidad humana a través del tiempo, son las historias que se cuentan, el tributo a los que configuraron el mundo a despecho de Gil Marines y de Laportas, el mundo como un refugio amurallado en el que aislarse de pillos y de truhanes.

 

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Debe ser muy frustrante publicar dos comunicados —dos— en menos de un mes, tras denunciar un maltrato arbitral contra tu club y para favorecer a otro club, y que el club supuestamente favorecido (aunque no se le mencione expresamente) ni conteste a los comunicados, ni se sienta formalmente aludido.

Se trata quizás del célebre dicho “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio” o, más crudamente aún, el más coloquial, “no me molestes, mosquito”, o, sencillamente, “no significas nada para mí“.

Debe ser muy desilusionante, por ser suave. Aunque en el fondo, el comunicado, los dos comunicados, firmados por quien aquí tampoco nombraremos, ambos libelos sabemos bien que van dirigidos, no para el común de los mortales, sino para complacer la frustración de los seguidores de su club. Ni más, ni menos. Es como aquellas intervenciones de los políticos, días antes de unas elecciones, en las que, de forma tribunera, reparten estopa hacia el partido del signo contrario, sin ton ni son, sin argumentos razonables, solo con el fin de satisfacer a sus propios votantes, cuyo voto ya tienen garantizado.

Rojiblanco

No vimos en dicho personaje algún afán por escribir de forma tan compulsiva hace casi dos años, cuando en una decisión sorprendente, en el derbi jugado en el todavía Wanda Metropolitano, el colegiado Hernández Hernández contradijo al VAR y a la sala VOR, y se negó a decretar un penalti en una jugada flagrante por una mano de Felipe tras cabezazo de Casemiro, cortando un balón que se dirigía a la portería colchonera. Esa decisión pudo claramente decantar la liga 2020-21 a favor de los blancos (claro está, de haberse señalado la pena máxima y de haberse marcado el penalti. Indemostrable).

Debe ser muy frustrante publicar dos comunicados en menos de un mes, tras denunciar un maltrato arbitral contra tu club y para favorecer a otro club, y que el club supuestamente favorecido ni conteste ni se sienta formalmente aludido

Pero, en cualquier caso, se trataba de una jugada mucho más decisiva, avisada por el VAR (que fue la única jugada pitada por el árbitro mencionado en la que no siguió los consejos de la sala VOR), que una dudosa tarjeta amarilla a Ceballos en los cuartos de final de la Copa del Rey o que una evidente agresión (sin el balón en juego) de Correa a Rüdiger (independientemente de la estatura del uno o del otro, a ver si va a resultar que las agresiones se miden ahora como las atracciones de feria, las de “si el niño mide 110 centímetros, puede subir a la montaña rusa, si no, se queda con las ganas de montar”). Y es que hay errores que cuestan uno o dos puntos, y errores garrafales que cuestan todo un campeonato.

Tampoco vimos esas ansias de escribir cuando tras una serie de maniobras ilegales que pasaron por los juzgados, finalmente el señor de los comunicados se convirtió en el máximo accionista del club, con más del 50% de su propiedad, arrebatándolo de las manos de sus socios. En aquel entonces no dio muchas explicaciones, quizás ninguna, ni siquiera a sus propios simpatizantes, y el delito por el que se benefició quedó prescrito.

Rojiblanco

Claro que sin lugar a dudas —nótese la ironía— debe ser mucho más grave una tarjeta amarilla que quedarse con la propiedad de un club que no era suyo, sino de sus socios, aunque por entonces estuviese a un paso de la quiebra total.

Tampoco este señor dio muchas explicaciones cuando, tras haber firmado junto con otros 11 clubs la creación de la futura Superliga, se desdijo de su palabra y del acuerdo firmado, y abandonó el barco cuando oyó hablar de posibles duras represiones por parte de la UEFA. Recordemos que dicha traición fue premiada por la propia UEFA, de forma indirecta, ya que, al poco tiempo, fue nombrado como miembro ejecutivo de la ECA (Asociación Europea de Clubs), organización a los pies de Ceferin y cuyo presidente es nada menos que el mismo que el del PSG.

Claro que sin lugar a dudas —nótese la ironía— debe ser mucho más grave una tarjeta amarilla que quedarse con la propiedad de un club que no era suyo, sino de sus socios, aunque por entonces estuviese a un paso de la quiebra total

No está de más decir que dicho redactor especializado en comunicados tras los derbis (tras los derbis que le convienen, no tras el derbi pitado en su casa por Hernández Hernández) es también vicepresidente de La Liga, organismo que, como es bien sabido —de nuevo la ironía—, tiene muchas simpatías por el Real Madrid.

Solo ofende quien puede, no quien quiere. De ahí que al Madrid todas estas excusas y acciones de lavado de imagen le traigan completamente sin cuidado, ya nos conocemos todos. Decir que los árbitros españoles sufren presión del Madrid, cuando desde 2003 se han ganado el mismo número de Copas de Europa (6) que de Ligas y tan solo 2 Copas del Rey, es un despropósito descomunal, propio de alguien muy ciego o muy torpe o muy mal intencionado.

Para terminar, cabe decir que pretender equiparar uno o dos discutibles errores de apreciación de un árbitro con el escándalo gravísimo que hay detrás del caso BarçaGate-Negreira y querer hacer un tótum revolútum con temas absolutamente distintos, demuestra tan solo la bajeza moral de quien escribe esos tristes comunicados, con argumentos dignos de un jardín de infancia, para su consumo exclusivamente casero, el de los aficionados colchoneros.

 

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Buenos días, amigos. En esta liga que ni siquiera debería estar jugándose, y a la que como se verá hemos quitado la mayúscula de inicio como en su momento se la quitamos al mundial de Catar, resulta que ayer nos llevamos una alegría inopinada. El equipo anteriormente conocido como FC Barcelona, hoy más comúnmente llamado Negreira FC o FC Negreilona, tuvo que perder en Almería, donde descontaba lograr una victoria que le pusiera a diez puntos, ya casi inalcanzables, por delante del Real Madrid, que en cambio sigue siendo conocido como Real Madrid allá donde va.

Insistimos: es una liga (con minúscula) que la fiscalía (también con minúscula mientras no haga algo) debería haber detenido, requisado, precintado. No se debería estar jugando. Uno de los clubes en liza se ha comprado durante al menos veinte años al estamento arbitral vía pagos que superan los 7 millones de euros a su vicepresidente Enríquez Negreira, y aquí hacemos como si no hubiera pasado nada. La fiscalía (con minúscula) está actuando a ritmo de tortuga artrítica, y ayer se filtró que “no se descarta” que se le impute a Bartomeu un delito de administración desleal.

Libertad Digital administración desleal Barça

¿Cómo os quedáis, amigos? La cosa puede terminar afectando a alguien sólo en el ámbito de la responsabilidad personal, y ni siquiera a Laporta, que cuadriplicó el sueldo de Negreira, sino a su antecesor. Y la cosa, en cuanto a tipología del delito, puede concluir en una simple administración desleal, es decir, que esto se acabará vendiendo como que el único perjudicado es el propio equipo antes conocido como FC Barcelona, que no sería según esta lectura más que una pobre víctima de un dirigente que ha distraído lamentablemente las finanzas del club, en lugar de haber sido el beneficiario de un crimen manifiesto de corrupción, que es de lo que todo el mundo sabe que estamos hablando aquí y que habría supuesto una adulteración sin precedentes en la competición española para que la ganara sin remedio dicha pobre víctima.

¿Estáis enfadados, amigos galernautas? Pues eso puede no ser nada para lo que os vais a enfadar en el futuro. Todo se está cocinando para que esto quede en un quítame allá esos 7 millones mínimo, con someras condenas personales a alguno o algunos de los mandatarios culés en su historia reciente.

En medio de tanto asco, la derrota culé en Almería representa un alivio anímico tan sólo discreto. Fijaos si nos da ya todo igual lo que pase que casi, casi nos da igual que el Enríquez Palanqueira haya sigo abatido en la tierra del spaghetti western y la liga (con minúscula) siga a tiro para el Madrid.

Portada Sport

Dice Sport que el Negreira (ellos, por lo que sea, no lo llaman así) “regala vida” al Real Madrid. No está de más que, después de habernos robado durante veinte años, ahora nos regalen algo. Es un detalle agradecible, si bien a todas luces insuficiente para compensar el desfalco. Dice también Sport que Xavi “lamentó la derrota con contundencia”. No parece que sobre ella haya habido “bromitas” en el seno del vestuario como las hubo con el BarçaGate. Ya sabéis que esta gente coge nuestra indignación, la planta en una maceta, le pone un poquito de tierra y a continuación micciona en su interior para ver si brota el céspet y constatar si da para seguir jugando con nuestra inocencia. Son la desfachatez sobre dos patas, y nos sentimos legitimados para sentir la mayor de las repugnancias, tanto ante lo que han hecho durante lustros como ante su reacción desvergonzada cuando les han descubierto el pastel.

Portada Mundo Deportivo

“Paso atrás”, titula Mundo Deportivo, en contraste sin duda involuntario con el decidido paso adelante de Gavi para destruir el careto de un pobre jugador del Almería que muestra la foto. Hay cosas en esta gente que ya no sabemos si son accidentes o puro regodeo en su impudicia. Por si acaso, Messi y Alexia sonríen en el frontispicio como grandes favoritos a The Best. El argentino está ahí en parte por méritos propios, en parte por los méritos contraídos por la organización de un mundial posiblemente negreirizado también. Dicen que en la categoría de porteros va a ganar Dibu y no Tibu, lo que inaugurará un nuevo apartado del timo (o timu, como diría un asturiano) nuestro de cada día.

Portada As Portada Marca

As y Marca, que ayer enterraban al Madrid, lo resucitan súbitamente, sin dar más explicaciones, un poco como hizo Arthur Conan Doyle con Sherlock Holmes tras haberlo hecho caer por un precipicio por obra del malvado Moriarty. Doyle comprendió que necesitaba a Holmes y de pronto lo hizo reaparecer protagonizando una nueva historia, sin emitir ninguna razón aparente para tomarse semejante licencia. As y Marca también resucitan a un Madrid al que ya habían liquidado, y tampoco parecen preocupados por explicar tan repentino cambio de opinión.

Marca recoge en su espacio superior las quejas de Gil Marín sobre Gil Manzano. Gil y polleces, podría muy bien haberse titulado este portanálisis si no supiéramos que a estas horas hay niños vistiéndose para ir al cole y no conviene enseñarles cosas feas.

Lo del Atleti con la resaca del derbi es de traca. Sociológicamente hablando, la psique atlética está adentrándose en océanos tan procelosos y confusos que producen angustia al más pintado. Muchos atléticos están muy mal porque no son capaces de procesar que quien ha comprado al estamento arbitral durante veinte años no ha sido quien ellos querrían que hubiera sido, sino muy al contrario: ha sido su aliado tradicional, el de los colchoneros. Aun así, se las están apañando para que parezca que el Madrid también lo ha hecho, o algo así. No pueden vivir sin mezclar al Madrid en el asunto, y eso que el Madrid ya está mezclado pero no como villano, sino como víctima. No se descarta que muchos atléticos estén convencidos de que el Barça pagó 7 millones a Negreira… para que ganara la liga el Madrid.

Institucionalmente hablando, lo del Atleti es mucho más simple. Es propiedad de unos señores que se quedaron con el club de manera ilícita pero su delito prescribió (ay, qué bonita palabra de actualidad), lo que convierte el club en suyo, y ante su proverbial incapacidad para ganar nada a pesar de tener al entrenador mejor pagado del mundo aglutinan a su afición en torno a lo único que les une indefectiblemente: el odio al Real Madrid. En virtud de dicho odio, en cada nuevo derbi aseguran que les han robado (¡que les ha robado el Madrid!) mientras al fondo de la escena huye Negreira con un saco que contiene billetes y las dos ligas en las que los del Cholo fueron subcampeones entre 2003 y 2018.

¡Grandes!

En fin. A ver si le quitamos la liga al Negreira, con quien por cierto nos veremos el jueves en semifinales de Copa. Estamos llegando a un punto en que el único aliciente para ganar esta competición (?) putrefacta (y con minúscula) es evitar que la gane quien la ha manipulado durante al menos veinte años comprando al estamento arbitral.

Pasad un buen día.

El Barça copia al Madrid incluso cuando no debe

 

A menudo mi sabiduría me espanta. Lo último, ayer. Testigo, la familia. Ante un juez no me valdría de mucho, pero la verdad es una. Después de ver al Girona tomar San Mamés, el Girona que venía de hacerle seis al Almería, seis, fui y les dije: los culés palman. Por el respeto ganado durante décadas guardó silencio, la familia. A lo sumo un ¿tú crees? Por lo bajini.

Estaba cantado. Los de Rubi salían en zona de descenso, luego al Espanyol le venía de perlas un triunfo del Barça. Pues eso: con tal de jorobar al Espanyol estos tíos pierden la Liga, la Copa y la Recopa. Así como al Atleti el Madrid le es superior a sus fuerzas, al Barça lo de favorecer al Espanyol, ¡nooooorrr! En casa del vicecolista, oigan… No se lo permite su ADN. Que no sé lo que es, dicho sea de paso. Total, 1-0. Lo que iba a ser -10 es -7.

con tal de jorobar al Espanyol, el Barça pierde la Liga, la Copa y la Recopa

Desde un prisma madridista, un coñazo. La pifian otra vez —van dos en tres días— y el Madrid acierta, que esa es otra, y sale líder del Camp Nou. Hombre/mujer, no creo que les dejen caerse, ya saben. Pero si se empeñan… Sería magnífico ver al cuarto árbitro lanzando en profundidad al linier más próximo, en plan contragolpe letal azulgrana. Veremos.

Árbitros Barça

Total, que el Madrid estaba tan ricamente en casa espiando al Bayern, PSG, esos clásicos de Europa, y esperando el -10 y hala, otra vez al lío. Que el Barça no me ha parecido precisamente una máquina infernal de fútbol explicado está aquí. Y en Europa. Pero la Liga es la que es: el año pasado fue una lágrima y acabó segundo. Este, casi 300 kilos después y si el Madrid se duerme, y se ha dormido, segundo seguro y primero, probable.

No creo que les dejen caerse, ya saben. Pero si se empeñan… Sería magnífico ver al cuarto árbitro lanzando en profundidad al linier más próximo, en plan contragolpe letal azulgrana

No. La cosa es el Madrid. Que no me pregunten por qué ha mutado en un equipo irregular luego poco fiable. Tras aquella triada mágica en octubre, 3-1 al Barça, 0-3 en Elche y 3-1 al Sevilla, el asuntó se torció ante Girona (1-1) y Rayo (3-2). Cinco de los siete puntos de desventaja pueden encontrarse allí. Al Cádiz le ganaron justito (2-1). Vino el Mundial, se fue, y no ha ganado tres partidos de Liga seguidos, derrota en Mallorca en el camino. No hay que ser Einstein para cavilar que así es complicadísimo ganar la Liga, torneo de la regularidad perdida.

Asensio Atleti

El asunto es pues qué será del Madrid a tres jornadas vista del Clásico en el Camp Nou. Visita al Betis y en casa, el Espanyol. El problema del Madrid no es el Barça, que palmó en Almería porque no va a ganar siempre. Ni él ni el Madrid ni nadie. El problema del Madrid es él mismo. Sus ausencias mentales, sus lesiones. Dos de los defensas clave el año pasado, Alaba y Mendy, apenas han jugado este. Y Benzema, más o menos. También cayó Rodrygo. Tchouaméni recién volvió. Y Lucas.

No recuerdo derbi en el Bernabéu que el Madrid planteara a verlas venir. Cosa que le imitó anoche el Barcelona. También salió a marear la perdiz y tampoco ganó. Es su gran problema: quiere ser el Madrid incluso cuando no debe

Es un Madrid raro capaz de armarla en Anfield lo que se dice a lo grande y salir atorrijadísimo ante la peor versión del Atleti en los últimos años. ¿Pog qué? ¿Mucha tralla en cabeza y piernas, mucha lesión, errores en la estrategia del partido? No recuerdo derbi en el Bernabéu que el Madrid planteara a verlas venir. Cosa que le imitó anoche el Barcelona, por cierto. También salió a marear la perdiz y tampoco ganó. Es su gran problema: quiere ser el Madrid incluso cuando no debe.

Termino. Divertido que Correa puede darle un codazo a Rüdiger porque como es el primo de Zumosol no se entera. ¿Si se lo da a Vinicius, Carvajal, Modric? Sería culpa de estos por apretarle en la marca. Digan que con amarilla valía, se lo puedo comprar. Díganle a Correa que no haga el bobo: eso no se lo he escuchado a nadie. Pero no hagan el ridi, carajo.

Benzema, Vini y Correa

Y Casemiro que ganó su primer título con el United. Le metió un gol a Karius que le vio y temió lo peor, seguro. Case, Case… Felicidades. También por lo del jueves. ¿Por qué te fuiste?

 

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Hola de nuevo:

Estos días tengo sentimientos encontrados. Por supuesto, deseo que el escándalo se aclare cuanto antes. Al mismo tiempo, como sabes, soy un espíritu delicado al que no le gusta el espectáculo de la turba contra el individuo. Hay quien encuentra satisfacción en apalear a un culpable en singular, y es evidente que hay situaciones en las que la responsabilidad de un acto es puramente individual; pero del mismo modo que conviene no diluir la responsabilidades personales en las colectivas, mi ánimo justiciero se resiente en cuanto se vislumbra la misma operación en sentido contrario: es decir, cualquier atisbo de apaño que trate de diluir las colectivas en una única persona. Se trata de una reflexión genérica, puesto que evidentemente desconozco los detalles concretos de este caso. En conclusión, mi única petición al respecto es que la investigación no caiga en la tentación reduccionista de la cabeza de turco: búsquese lo que proceda, y hágase bien.

Policía Camp Nou

Por otro lado, de este embrollo me interesa particularmente, una vez más, el asunto del relato y la importancia de la opinión pública en su éxito, en su consolidación y en su magnificación. En esta ocasión me refiero, claro, al relato de las relaciones entre los clubes, las administraciones, las federaciones y el estamento arbitral. O sea, el relato de las relaciones entre los clubes y el poder. Ya imagino tu sonrisa al leer estas líneas. No hace falta peinar canas para percatarse de que, desgraciadamente, en España no suelen afrontarse estas cosas de manera seria. Y no es algo que suceda solo ahora. He ahí, por ejemplo, el asunto de los equipos durante el franquismo, y cómo se cuenta mayoritariamente la película. Después de leer mucho sobre el tema, uno podría convenir en considerar los años de la dictadura como una ciénaga común en la que había que moverse para sobrevivir; de tal manera que no solo cada club tenía algún enlace con el régimen en su directiva, sino que todos trataban de dirigir lo mejor posible la caprichosa arbitrariedad de la administración de aquella época. Obviamente, en su favor y no en su contra. Yo podría aceptar este discurso como mera descripción objetiva de un panorama generalizado, sin ánimo revanchista ni justificador; al fin y al cabo, en contra de lo que afirmaba Madame de Staël, comprenderlo todo no significa perdonarlo todo. Sin embargo, una reseña que se pretenda adulta y ecuánime nunca ha bastado a la muchedumbre antimadridista.

Antimadridista

Como ya hemos hablado alguna vez, el antimadridismo siempre ha decretado un reparto de roles preestablecidos que explica el mundo acomodándose a sus prejuicios, en los que encuentra comodidad y calidez cuando los hechos se la niegan. De modo que la interpretación anterior, en la que se intenta describir un contexto existente, un Zeitgeist, un paisaje compartido, un mar donde todos los peces debían respirar, les sabe a poco. Ellos desean la versión alternativa, una burda y simplona función teatral, un guiñol donde el títere malo le pega con la porra al títere bueno y no hay mucho más que pensar. Se prefiere la caricatura a la realidad. De ahí que ahora, cuando afloran a la luz sucesos que, para más inri, se han producido mucho tiempo después de los años de la ciénaga, se les haya venido el mundo encima con la inversión de los papeles. Porque no solo el Madrid no ha cumplido con el rol asignado, sino que encima han sido otros. De repente andan desesperados, buscando en vano alguna cueva donde guarecerse o silbando disimuladamente hasta que pase el chaparrón. Los más atormentados tratan de edificar paralelismos absolutamente irreales con lo descubierto hasta ahora, lo que sin duda otorga a todo un aire chistoso, como en el chascarrillo aquel de “a ti se te ha muerto el padre y a mí se me ha perdido el bolígrafo; menudo día llevamos ambos”. En fin, cada uno lleva estas cosas como puede. Lo único que me extraña es que, en un entorno tan proclive a la cursilería como el culé, nadie haya comenzado a citar a Gardel: ya se sabe que, después de todo, veinte años no es nada.

Vini Anfield

Más allá de este asunto, reconozco que tengo mis idas y venidas acerca de cómo ha de afrontar nuestro club la cuestión del relato. Habitualmente considero que, si bien el Madrid no debe caer en la tentación de imitar a sus rivales y construir una narración arquetípica cerrada y propia, sí debe defenderse del cuento insidioso y grotesco que le adjudican sus enemigos. No obstante, otros días, quizá aquellos en los que me encuentro más cansado, me invade la certeza de que incluso esa tarea defensiva se trata de una empresa inútil, que una ficción convenientemente adornada fija de un modo más estable y definitivo la imagen de alguien que cualquier facticidad, y que más vale abstraerse de todo y concentrarse en ganar. Sea como fuere, confieso siempre guardar escondida la esperanza humilde de que, frente a la evidencia del césped, todas las trampas retóricas finalmente se terminan deshaciendo. Esta misma semana, sin ir más lejos, en Anfield tuvimos una bella demostración, y así fue reconocido en Inglaterra. Estarás conmigo en que, en estos días de podredumbre, reconforta especialmente.

Cuídate, volveré a escribirte pronto.

Pablo

 

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Buenos días, amigos, aunque solo sea porque nos enseñaron a ser educados y a sobreponernos a lo que sea preciso para seguir adelante pese a Negreiras, empates en el derbi o las portadas de hoy.

Quedan ustedes advertidos de que parecen todas hechas en Barcelona, cosa no infrecuente, dicho sea de paso. Quedan ustedes advertidos de que solo Marca saca un poco la patita, así como con pudor, y mete en su portada -arriba, muy arriba, y estrecho, muy estrecho- algo relacionado con, al parecer, un casito de corrupcioncita que ha saltadito estas semanitas a la palestrita sin que nadita esté pasandito.

Portada Marca 26-02-23

Jordi Mestre, vicepresidente del Barcelona con Bartomeu, ha declarado que pagar 500.000 euros por unos informes resulta desorbitado. Ajá. That's all, folks. Como si lo que aquí importara fuera un derroche puntual, un gasto excesivo o algo irresponsable por unos servicios contratados por el més que un club. Como si lo que está en juego fuera una factura que pudiera haber sido menos gravosa para las arcas del Barcelona caso de haberse contenido en el ahorro. Como si usted fuera ahora mismo al supermercado y se permitiera pagar algo más de la cuenta por aquellas cigalas o por ese chuletón de vaca madurada y entonces, al llegar a casa, le dijeran o pensara que quizás se haya excedido un poco en el gasto, tan contenido como suele ser usted en la mayoría de ocasiones para que la economía familiar sea ordenada y beneficiosa y pueda estar lista entonces para afrontar sin urgencias gastos más imprescindibles que las cigalas o el chuletón...

Como si la liga, digámoslo ya, pudiera seguirse jugando de la misma manera que se ha venido jugando hasta ahora sin que el mismo hecho de seguirse jugando huela mal, no solo por la forzada apariencia de normalidad que ello supone, sino porque la liga en sí misma no puede ser ya lo que era, porque los partidos no se pueden disputar bajo esta sombra de haber podido ser amañados por el Barcelona durante años por la vía de haber cebado de cigalas y chuletones al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros.

Portada As 26-02-23

Y, sin embargo, se mueve. Sigue girando la rueda de hámster para que la sigan los hechizados por Hamelín, o por el diario As sin ir más lejos. Titula su portada "Esto no es la Champions" y tiene toda la razón. En la Champions alaban y aprecian el fútbol de Vinícius, que no se somete en cada partido a un acoso y derribo por parte de jugadores y aficiones rivales. En la Champions no suele haber más tarjetas que faltas, hito casi conseguido ayer por Gil Manzano, de cuya actuación nuestras portadas solo destacan la expulsión rigurosa de Correa y no, por ejemplo, la tarjeta amarilla a Militão nada más salir de la caseta y que, dada su posición sensible en el campo, pudo condicionar su actuación el resto del partido.

En efecto, esto es la liga, una ¿competición? de la que se sigue hablando como si se pudiera seguir hablando de ella. Una ¿competición? que ha podido estar viciada por un club que la ganó varias veces mientras pudo haberla estado viciando para ganarla de antemano. Una ¿competición? sobre la que sigue habiendo portadas que obvian dicho vicio. Una ¿competición? donde parece seguir importando tan solo un empate en un derbi, donde -sí, cierto- el Madrid no se desempeñó con el brío que era necesario. En suma, una ¿competición? donde los árboles tapan el bosque -oscuro, muy oscuro- y donde el dedo tapa la luna -negra, muy negra.

Portada Mundo Deportivo 26-02-23Portada Sport 26-02-23

Si Freud nos asistiera, el negro de la luna sería el negro que ilustra el fondo de la portada de Sport, sobre el que se lee "¡Esta liga no se puede escapar!". Qué maneras más curiosas tiene el inconsciente de salir a la luz y ya ser consciente para un observador atento. Es de oro la portada de Mundo Deportivo, tal vez por sublimación del negro negrísimo, mientras que podría sonar a implícita confesión la de su hermano Sport, quien podría estar reproduciendo, con imperiosas exclamaciones incluidas, una frase dicha en su momento a Negreira por vaya usted a saber qué presidente del Barcelona en vaya usted a saber qué año de los últimos veinte.

Su fondo es negro: el de la portada de Sport, el de todas aquellas portadas que siguen tocando música de cámara (de los horrores), el de una liga que ya no se puede seguir jugando como si se hubiera jugado limpiamente durante años... Mientras, seguimos esperando que pase algo que limpie, que arroje luz y que depure responsabilidades. Otros -muchos- parecen estar esperando lo contrario.

¿Oyen esa flautita? No la sigan y pasen un buen día.

Soy un iluso, un inocente sin conocimientos jurídicos que moldea a su antojo la realidad de los tribunales hasta hacerla coincidir con sus intereses. Me lo han dicho varios amigos del chat de La Galerna y tienen toda la razón: soy un soñador.

Yo creía que la prescripción de un delito tan grave como pagar siete millones de euros por “asesorías verbales” al vicepresidente de Comité Técnico de Árbitros durante casi dos décadas no podía ser de tres ridículos años. También creía (ya ven que los ilusos somos muy crédulos) que si esos informes verbales —como reconoció el propio Enríquez Negreira en su declaración a la Agencia Tributaria— eran para “recibir un trato neutral” y “asegurarse de que no se tomaban decisiones arbitrales en contra del Barcelona” no iban a pasar dos largos años sin que la pasividad de la fiscalía nos avergonzase. Incluso, fíjense ustedes hasta dónde llegaba mi ingenuidad, pensé que, ya que Negreira admitía en uno de los famosos burofaxes que envió al Barcelona que atesoraba pruebas “acreditadas” de los delitos cometidos, la fiscalía iba a ordenar su detención inmediata para evitar que destruyese esas mismas pruebas.

Mossos Barcelona

Vivo, muy a mi pesar, en esa realidad paralela de la que les hablo. Todo, incluso la justicia, funciona de forma correcta en mi mundo, al menos mientras hay luz y los fantasmas de la noche no rompen el hechizo. De día soy don Fredo, un ciudadano romano, un italiano orgulloso, que se sienta a principios de la primavera —cuando los turistas todavía no han roto el encanto de la mañana— a tomar un Gelato di San Crispino en la Fontana di Trevi. Y ahí, mientras escucho el rumor del agua y saboreo el gozoso contraste a café y limón de mi helado, rememoro la inmensa valentía que demostraron mis instituciones al afrontar el doloroso escándalo del Calciopoli. De noche todo cambia, dejo de ser romano y me entran las dudas. Me acuesto, doy vueltas y más vueltas en la cama, tengo pesadillas, sudores fríos. Imagino que el gobierno español, más preocupado por el descrédito mundial que por la justicia, va a mirar para otro lado, va a permitir que delante de nuestras narices (que llevan décadas oliendo este inmenso tufo) el Barçagate se convierta en una nueva Operación Puerto, un nuevo descrédito internacional por su vergonzosa inacción a la hora de afrontarlo con valentía y determinación.

Laporta rueda de prensa

Y así paso mis días, siendo un iluso, esperando a que Laporta presente unas facturas que la Agencia Tributaria ya le reclamó hace más de un año; esperando a que redacten otra nueva Ley del Deporte en la que, además de aumentar la prescripción de los casos leves y graves, también aumenten las de los muy graves; esperando a que la fiscalía se querelle, igual que ya ha hecho un árbitro en activo y varias asociaciones; esperando a que el hijo de Enríquez Negreira deje de acompañar a los árbitros al Camp Nou, a que el ex-vicepresidente del CTA explique cómo alguien al que se le paga por ser “neutral” acepta cobrar dinero para ser “más neutral”, a que alguien nos cuente qué ha sucedido para que los controles, la famosa compliance de la Federación y del F.C.Barcelona, hayan estado de vacaciones todos estos años; esperando a que nos digan por qué pagaban medio millón de euros al año por una función que ahora hace un árbitro retirado por 30.000, a que el Barcelona diga a quién ha encargado su investigación interna, a que los medios de comunicación lleguen tarde a todos los escándalos y den por normales unas estadísticas arbitrales que eran anormales, esperando a que Rubiales deje de hacer negocios con un jugador que defendía la camiseta del Barcelona, a que los seis larguísimos años que llevan investigando en la Operación Soule den de una puñetera vez sus frutos.

Esperando a la justicia, esperando a Godot.

 

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Courtois: APROBADO. Nada pudo hacer en el gol. Bien en el resto.

Carvajal: APROBADO. Discreto partido.

Nacho: APROBADO. Firme en defensa (poco trabajo) y poco en ataque.

Militão: NOTABLE. Eléctrico, aunque parezca un calificativo raro para un defensa.

Rüdiger: APROBADO. Bien en general, aunque no tienes un defensa de su talla para que el Atleti se te adelante en un falta por arriba.

Kroos: APROBADO. Dio muestras de su calidad.

Ceballos: NOTABLE. El mejor hasta que fue sustituido.

Valverde: APROBADO. Poco fino en general.

Asensio: APROBADO. Más activo que en otras ocasiones.

Benzema: SUSPENSO. Flojo partido.

Vinícius: APROBADO. Sembró el pánico como en él es habitual, pero le faltó acierto.

Camavinga: NOTABLE. Estuvo formidable en los minutos con los que contó. El Madrid no puede prescindir de él. Quién lo iba a decir.

Modric: APROBADO. Lo intentó.

Tchouaméni: NOTABLE. Casi marca por dos veces en su breve aparición. Tiene un gran disparo.

Álvaro Rodriguez: SOBRESALIENTE. El héroe del partido. Ojalá siga contando. Es muy bueno. Golazo.

Lucas Vázquez: SIN CALIFICAR.

Ancelotti: APROBADO. Es difícil decir cuánta culpa en sus alineaciones tiene la necesidad de rotar en un calendario infame.

 

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