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El relato: su construcción

El relato: su construcción

Escrito por: Décimo Cornelio9 abril, 2021
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En su nivel más básico un relato necesita para funcionar un protagonista y un conflicto. El Real Madrid siempre ha estado en la disputa de los títulos, a diferencia de los demás equipos, que se han ido alternando. El Real Madrid le ha ganado trofeos al Atleti, al Barcelona, al Valencia, al Sevilla, al Bilbao, a la Real Sociedad, al Betis, al Deportivo, al Zaragoza, al Sporting de Gijón, y a todo aquél que se haya terciado y puesto en su camino. Es el protagonista, y también el adversario, por excelencia. Cualquiera que haya disputado un título se ha enfrentado antes o después al Real Madrid; en algunos casos con admiración y en otros con animadversión.

El relato comienza en los años 30, cuando el Real Madrid gana sus primeras Ligas; prosigue en los años 50 con el fichaje de Di Stéfano y con las Copas de Europa; y se asienta a primeros de los 70 por mediación de Vázquez Montalbán, que considera al Barcelona como el ejército desarmado de la catalanidad. En los últimos 30 años avanza con velocidad de crucero: se exacerba con los triunfos del Barcelona de Cruyff; se empieza a polarizar a partir del año 1995 con la ley Bosman; y alcanza su extremo en el trienio en el que Mourinho entrena al Real Madrid.

Franco y Barcelona

Hasta entonces el relato busca incidir en las diferencias de un modo genérico: el Real Madrid es el equipo del gobierno y del estado, el representante de la autoridad, el equipo favorecido, y no tiene derecho a quejarse de los arbitrajes, porque tiene el poder de su lado. Da igual que el Barcelona recibiera las recompensas y los tratos de favor, obtuviera las recalificaciones y otorgara las medallas. No importa que el equipo del régimen fuera el Atlético Aviación. Se obvian los 14 años de extrema sequía en el primer franquismo, así como las repetidas victorias del Atlético Aviación y del Barcelona durante ese periodo. Nada significan la verdad histórica ni la veracidad: interesa la construcción permanente de una narrativa en la que un equipo es favorecido y los demás perjudicados. No importan míster Ellis ni míster Leaf, ni Tenerife ni el Villarato; en el relato sólo pueden existir los Guruceta y los errores a favor de un único equipo.

Cualquier relato persigue un proceso de identificación: nosotros y ellos, los propios y los extraños, los buenos y los malos. Pretende conectar emocionalmente con aquellos a quienes se dirige, aunar voluntades contra un enemigo común. La narración convoca las emociones primarias: amor y odio, lo que nos une y lo que nos separa. El antimadridismo se convierte en un elemento vertebrador. Todo aquél que no sea madridista debe estar en contra del enemigo común. Se trata de imponer en el imaginario colectivo que las victorias madridistas no son limpias ni merecidas. El alineamiento resulta sencillo si se promueve la justicia. Una buena causa hace sentirse más noble y puro; depara la sensación de combatir la injusticia y un mal primordial.

Cualquier relato persigue un proceso de identificación: nosotros y ellos, los propios y los extraños, los buenos y los malos. Pretende conectar emocionalmente con aquellos a quienes se dirige, aunar voluntades contra un enemigo común. La narración convoca las emociones primarias: amor y odio, lo que nos une y lo que nos separa. El antimadridismo se convierte en un elemento vertebrador

El relato fomenta asimismo la construcción de una identidad propia, a menudo basada en el enfrentamiento con el otro, con el malo. Al enemigo hay que negarle la legitimización: las Copas de Europa hay que convertirlas en ánforas o botijos, el Madrid gana en blanco y negro. El villano gana por amiguismo, favores políticos y corrupción; logra los triunfos porque maneja los hilos, no porque compita mejor, disponga de mejores jugadores, tenga un mayor número de aficionados —que aportan mayor riqueza y posibilidad de crecimiento—, y no se rinda jamás. Todo eso es perfectamente prescindible. La realidad admite la complejidad, pero el relato debe mantenerse simple: el Real Madrid gana porque lo ayudan. Así gana el Madrid.

La ficción prescinde de la verdad en función de la eficacia emocional; basta con la verosimilitud. El relato busca alterar la realidad en favor de determinados intereses personales, colectivos, económicos, comerciales, deportivos, políticos... En las mentes de los rivales es el equipo rico, poderoso, favorecido. Es el vecino opulento y abusón frente al vecino honrado y trabajador. Es el equipo del régimen, un equipo conservador y reaccionario, frente a un equipo que lucha por un pueblo, por las libertades, por la democracia, por la independencia, por la modernidad. El Real Madrid es una institución malvada y opresora. Se procura simplificar al máximo. Nunca nada es suficientemente negativo ni extremo si se trata del Real Madrid.

Franco Barcelona 2

En la evolución del relato al protagonista se le suma un antagonista; salvo que en este caso se invierten los términos de héroe y villano: el malvado de la historia lo será siempre el Madrid. El relato procura mantenerse en el terreno de las emociones, ajeno a la razón: ansía irritar, conmover, exasperar; busca excitar los ánimos, sulfurar, movilizar. Todo eso llega a su paroxismo con Mourinho, quien además no tiene ningún problema en polemizar. El portugués no cede un ápice en nada. La prensa va a su encuentro una y otra vez, y cada rueda se convierte en un mar de provocaciones y en un foco de polémicas. Mourinho no concede una pulgada de terreno: baja al barro siempre, entra al trapo en cada ocasión, no rehúye nunca una pelea.

Los relatores se frotan las manos. Con el mourinhismo se consolida el relato deportivo tal y como lo conocemos actualmente. El madridismo por un lado, el antimadridismo llevado al extremo por el otro; y la lucha total por los títulos. Se potencia el maniqueísmo; una narración de los héroes contra los villanos, del bien contra el mal. Cuanto más sencillo, más eficaz. Se pasa de lo genérico a lo particular. El relato se personaliza. Cada personaje tiene su propio micro relato positivo o negativo.

El relato procura mantenerse en el terreno de las emociones, ajeno a la razón: ansía irritar, conmover, exasperar; busca excitar los ánimos, sulfurar, movilizar

Cristiano es un chulo y un prepotente; mientras que Messi es un genio humilde. Uno es un currante de gimnasio abnegado y voluntarioso; el otro es un talento nato imparable que decanta los partidos a su antojo. Uno es un atleta, un jugador de laboratorio; el otro es un elegido de los dioses. Cristiano es un mero goleador; mientras que Messi es el mejor jugador de toda la historia.

Mourinho es un macarra, un matón, un cuerpo extraño, un pendenciero; mientras que Guardiola es un tipo elegante y cultivado, un modelo de revista, un intelectual, un referente político, un representante de la catalanidad. A Guardiola se le aplaude y se le celebra cada declaración y cada planteamiento; a Mourinho no se le da ni un respiro, y se le tacha de tosco, defensivo y rudimentario.

Mourinho y Guardiola

El relato se enriquece sin distraerse ni por un momento de sus fines. Se aprovecha todo para abundar en el contraste y en la polaridad. Se generan muchos subrelatos: la cantera contra la cartera; los valors contra la chulería y los malos modos; Unicef contra el capitalismo salvaje y descarnado; la transparencia y el aperturismo contra la caverna y el oscurantismo; el bien de la selección nacional contra un equipo vil y malencarado; la convivencia común frente a la agresividad egoísta. Todo se interrelaciona en aras de la trama mayor. El relato se lleva a los bornes con el fin de favorecer la visceralidad contra el madridismo.

Conviene recordar que venimos de la época gloriosa de la selección española. Se espera el sorpasso del Barcelona, se anhela ardientemente que rebase al Real Madrid. Toda la prensa rema en esa dirección. Todos los méritos de la selección se apuntan en el haber del Barcelona, de Guardiola y de sus canteranos pretorianos. Se busca su identificación con el combinado nacional, y se patrimonializan sus éxitos. Se apoya y se promociona una corriente de simpatía por el club culé. Se desea y se favorece que el Barcelona despierte más admiración que el Real Madrid. Se hacen encuestas con frecuencia en los principales medios públicos. Se insiste en cómo se ha multiplicado por doquier el antimadridismo. Mourinho es el blanco de todas las críticas y el objeto de una cacería desaforada; pero también el primero en plantear una resistencia fiera.

El relato se enriquece sin distraerse ni por un momento de sus fines. Se aprovecha todo para abundar en el contraste y en la polaridad. Se espera el sorpasso del Barcelona, se anhela ardientemente que rebase al Real Madrid. Toda la prensa rema en esa dirección

Todo parece encaminado a una década gloriosa en la que el Barcelona y Messi consigan todos los títulos y todos los balones de oro. El sueño húmedo es alcanzar al Real Madrid en Copas de Europa. La fantasía consiste en superar al Madrid en su hegemonía mundial y desbancarlo en la preferencia de los aficionados. Se llega al punto de contar y equiparar Copas de Ferias, y casi los trofeos Gamper para tratar de equipararse con los éxitos del Madrid. Las ensoñaciones no tienen en cuenta las ideas de los dirigentes culés ni la vuelta de tuerca en la politización del discurso. Se desprecia tanto al madridismo que no se cuenta con el indomable espíritu de lucha enraizado en la entidad blanca, ni con la capacidad de sacrificio y con el afán de superación permanente del Real Madrid.

No mucho después se consigue la Décima; pero los relatores no se rinden. Ya en la Novena se habló de victoria vergonzante. Esta vez se trata del último segundo del descuento, “se añade hasta que marque el Madrid”. Se gana en la prórroga con la celebración innecesaria y poco elegante de Cristiano en un último gol de penalti. Todo son peros. Se subraya que el fútbol ha sido injusto con el Atleti y le debe una Copa de Europa.

Ramos gol Décima

El Fútbol Club Barcelona gana la Champions en 2015, y renace la esperanza de que se produzca el adelantamiento. El Madrid entra en crisis. Benítez no ha cuajado. Al poco de iniciar la temporada, es sustituido por un póster, un hombre anuncio que pasaba por allí. Nadie en la construcción del relato está preparado para lo que se avecina: un equipo sin dirección deportiva, con un entrenador ignaro que sólo alinea, con un delantero que es un chulo, con un mediocentro defensivo que es un tronco, y con un defensa central que es un cateto, consigue lo que no ha logrado nunca nadie antes. Se repite Champions un año sí y otro también, hasta tres veces consecutivas. Se suman a la conseguida en 2014, y forman un ciclo colosal, una dinastía de leyenda. Sólo el Real Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento resiste la comparación con tamaña gesta. La semilla plantada a partir de la vuelta de Florentino en 2009 ha germinado en un exuberante árbol lleno de frutos.

El entrenador más ninguneado, subestimado, y despreciado de la historia, se convierte en mito; el jugador más denostado e infravalorado encadena Balones de Oro; el presidente sin proyecto deportivo suma las mismas Champions que todo el Barcelona.

Pero cómo no van a detestar y a odiar a Florentino y a Zidane, a Ramos y a Cristiano, si cuando esperaban que se impusiera el reinado de Messi, quien ha ganado de calle, quien ha arrasado de nuevo, ha sido el Real Madrid.

Continuará...

 

Fotografías: Imago.

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31 comentarios en: El relato: su construcción

  1. El relato es más fácil que cale cuando hay madridistas que lo defienden.
    Callar es otra forma de ser cómplice.
    Lo peor es que si mañana no nos roban alguno lo usará como argumento.

    1. Los antimadridistas me caen fatal pero para los 'madridistas' que defienden de alguna manera el relato de nuestros enemigos solo tengo el mayor de mis desprecios. No se merecen ni que se les mire a la cara.

  2. Y el relato cala. Hasta la gente a la que no le gusta el fútbol te dice que al Real Madrid le ayudan siempre y no se puede quejar por eso... Tenemos la batalla perdida en ese aspecto.

    1. Sí, la tenemos perdida pero es una batalla que es imposible de ganar, Tendrían que ver como perdemos 500 finales con auténticas tropelías arbitrales en nuestra contra y aún así habría que ver si se mueven un centímetro de su posición. El Madrid tiene que defenderse todo lo que pueda, pero el relato es inamovible.

    2. Cierto. Y el As y el Marca son madridistas. Son esas cosas que tienen tela marinera. Hay tanta leyenda urbana y tantísima necedad.

  3. Grande el autor detallando el entramado propagandístico que ha aupado a esa mezquina máquina de mentiras y falsos valores que es el Fc Barcelona.Un equipo que rema constantemente contra España y contra todo lo que signifique mínimamente español.Me alegra las referencias a Mou,un hombre que cargó a sus espaldas todo el peso de la ignominia separatista con la ciega e ignorante colaboración de muchos madridistas que cayeron en la trampa del relato.

  4. Siempre he pensado qué dirían si el Barça de Messi hubiera ganado las 4 de 5 Champions que ganó el Madrid. Todavía nos pitarían los oídos. Sería insoportable. Equipo de leyenda, cumbre del fútbol moderno, dominio aplastante, los mejores de la historia, reyes de Europa...imaginaos. Pero claro, como ha sido el Real Madrid, pues hay que quitarle todo el mérito posible. Porque el Madrid nunca juega a nada ni será recordado como un equipo legendario, a pesar de haber pasado por encima repetidamente de los mejores de Europa. Todo apunta a un pecado muy nuestro: la envidia. Y es que lo que ha hecho este equipo no lo ha hecho, ni lo hará, nadie más en la historia.

    1. Es, literalmente, imposible que La Farsa consiga algo así. Podría hacerlo un Bayern, United, Liverpool, Juventus, o un PSG (forzando). La Farsa a sido incapaz de hacerlo con el mejor equipo de su historia. Porque no aspiran a ser el mejor club del mundo, solo aspiran a superar al Real Madrid. La Farsa es mentalmente un segundón, inmerso en su propia ilusión. Ya viven del pasado reciente, y les bastará hasta el 2030.

  5. Buenos días, me imagino que conocerá la historia del navarro Guruceta con el Barcelona, como muchos foreros por aquí, la repongo para los nuevos porque es posible que ellos no, entre paréntesis.

    (Franco Guruceta y Pepe Plaza…y Rigo. Guruceta pasó a la historia del fútbol español por ser un cuasi atracador a mano armada. Su atraco consistió en una equivocación en un solo partido de fútbol. Fue un error grosero. Hay videos en youtube, por si les interesa. Pitó como penalti una falta fuera del área. Muchos vocingleros hablan de ocho metros fuera del área. Palurdos malintencionados y desinformados. En realidad, la falta fue cometida en la corona del área y Velázquez cayó dentro. Fue error grosero, cierto. ¿Más o menos grosero que la embestida de Mascherano a Cristiano Ronaldo y que no vio Ojo de Aguila Mallenco? ¿Más o menos grosero que el comportamiento de Gracia Redondo y García de Loza en lo de Tenerife? ¿Ovrebo? ¿Ellis y Leafe? Y ninguno de estos, tuvo que padecer la persecución a la que fue sometido Guruceta.

    El grosero error de Guruceta supuso el empate a uno y el Barcelona fue eliminado en las semifinales de la Copa del Generalísimo. Lo que nadie dice es que el Barcelona ya lo tenía en chino, pues traía, del partido de ida en el Bernabéu, un 2-0 en contra. Al error se le puede dar la trascendencia que se quiera, pero yo diría que les quitó poco o nada. Automáticamente, Guruceta fue señalado y estigmatizado. Por un solo error que, en realidad, suponía el empate en un partido de una eliminatoria de semifinales de Copa que, ya de por sí, estaba muy comprometida. No fue un error que arrebatase un título casi ganado en una final. No fue lo de Tenerife. Ni fue un error en una eliminatoria de Copa de Europa, pero dio igual. Victimismo y propaganda.

    Guruceta fue recusado. La historia ya la conocen todos ustedes. Hasta el momento de la recusación Guruceta solo había pitado dos partidos al Barcelona, ése de Copa y otro de liga frente al Deportivo (0-0). Ya no le volvió a pitar nunca más. Repito: un solo error.)

    Esta es toda la historia del club racista y pequeño burgués, con el navarro
    Saludos

  6. Poco a poco, cada uno en a medida de nuestras posibilidades y en nuestro ámbito , tenemos que dar a conocer el nuevo relato y desmentir el relato actual. Felicidades al autor por darnos razones, datos y argumentos para ello.

  7. El artículo es fabuloso. Te engancha como los buenos libros. Y contiene tanta verdad que aterra.

    Espero ansioso la segunda parte. Enhorabuena

  8. Enorme artículo. No se puede explicar mejor. Nadie en Barcelona, y lo digo por experiencia ya que viví allí un tiempo, conoce la historia de Mr Ellis. De hecho me encontré con un mito bastante enraizado y es que el Madrid al ganar la primera copa de europa se clasificaba para la final del año siguiente de manera automática. Por eso creían que no tenía mérito. Delirante pero cierto. En definitiva hay un lavado de cerebro considerable, similar al que ha practicado el nacionalismo catalán durante décadas. Si a esto le sumamos el victimismo enfermizo ya tenemos el caldo de cultivo perfecto. Por eso es importante no caer en sus mismos errores. Está bien contar la verdad, como se hace en el artículo y denunciar la injusticia del relato o del saldo arbitral, pero debemos abandonar actuaciones histriónicas o ahondar en un victimismo exagerado más propio de perdedores que de un club como el nuestro. El lamento constante es un síntoma de debilidad. De hecho es un rasgo de nuestros rivales. Yo no llego al sábado pensando que nos van a robar. Llegó creyendo que nos los vamos a zampar. Y esa es la actitud. Eso no quiere decir que nos callemos ante las injusticias. Quiere decir que nos centremos en ser los mejores. Punto.

  9. Buenos días, ayudando un poco a D. Décimo he puesto la historia del Sr. Guruceta con La Orga que si la habéis leído, se limita a dos partidos con dos empates, voy a poner la historia del euskaldun con el Madrid, no es muy larga, pero ya verán la sorpresa que se van a llevar. Entre paréntesis

    (A quien sí volvió a pitar el bueno de Guruceta fue al Madrid. Ustedes pensarán, a la vista de los bulos expandidos por el culeríonacionalismo, que los partidos que Guruceta le pitó al Madrid debieron ser bacanales de expulsiones, penaltis y goles en fuera de juego, todo favorable al Madrid. Lamento desilusionarles. Guruceta le pitó al Madrid 22 partidos de liga. El Madrid ganó 13, perdió 6 y empató 3. Enseñó 8 amarillas a jugadores del Madrid y 15 a sus rivales. Pitó 5 penaltis favorables al Madrid y 3 en contra. El Madrid ganó, con el merengón Guruceta, el 59.09% de sus partidos. Les recuerdo que con Clos el Madrid gana el 66.67% de sus partidos y que con Mallenco, en el período del closarato, gana el 57.58% de sus partidos. Guruceta, el árbitro de cámara del madridismo. Ya saben aquello de las mentiras repetidas hasta la saciedad. Goebbels, un principiante.)

    Estoy de acuerdo con el autor y su frase sobre Goebbels, si en vez del cojo, hubieran sido catalanes los artifices de la propaganda del Tercer Reich, los nazis habrían perdido la guerra igual, pero ahora serían los buenos de la película.
    Saludos

  10. ... y el relato continúa. Hoy mismo escribe Relaño: "Aún así [el Madrid] ganó LaLiga de la pandemia, éxito que se atribuyó a las alteraciones que el corte provocó en otros y a una especie de 'rush' final, de conjuro de aquellos veteranos para un esfuerzo corto. Y también a la ominosa sospecha de que en todas las apariciones del VAR la moneda le cayó de cara.".

  11. Al Madrid, el corte de la Liga le favoreció y a los demás les perjudicó (¿?). Los veteranos de Madrid se conjuraron y los de los otros equipos no se conjuraron (¿?) La moneda del VAR le cayó de cara, o sea que gracias al VAR se comprobó que al RM le habían hecho penalties que sin el VAR no se hubieran pitado (¿?) Y todo bajo una sospecha "ominosa" de que... se hizo justicia (¿?)
    El artículo del tal Relaño es, hoy mismo, un perfecto ejemplo de "el relato" del que habla este otro y magnifiquísimo (perdón por el sobresuperlativo) de Décimo Cornelo.... Quod erat demostrandum.

  12. Muchas gracias, un texto soberbio. El Relato les pertenece única y exclusivamente por un insano complejo y una desmedida envidia hacia todo lo que huela a Real Madrid o, lo que es lo mismo, la entidad más grande creada nunca por el ser humano. De lectura obligatoria, deseando hincarle el diente a la segunda parte.

  13. Espectacular, maravilloso, me quedo sin adjetivos.
    Es importante ver reflejados en un texto mis propios pensamientos, ordenados por una pluma brillante, para no creer que la mayoría borreguil tiene razón y yo estoy loco.

  14. Grandioso articulo me a encantado es lo que estos ciudadanos periodistas hacen todos los dias su objetivo destruir al Madrid como no lo narra nuestro gran richar todas las tardes y los deja retratados el problema que a muchos supuestos madridistas el relato les llega esa es la cuestiòn por lo tanto no hay que darlos ni agua a ninguno de ellos e indicarles la salida para que no nos sigan contaminando.

  15. Leyendo el relato que se ha hecho en contra del Real Madrid veo cierto paralelismo, salvando las distancias, con el caso de Rocío Carrasco, tan de actualidad ahora. No me refiero al hecho del supuesto maltrato, que es otra cuestión, sino al del relato.
    Durante más de 20 años, una persona ha estado hablando públicamente mal, minando poco a poco y al final destruyendo la reputación de otra, con la connivencia total de los medios, que, además, han vivido, y muy bien, de los bulos sobre ella.
    Ahora hay una segunda versión de los hechos, cosa que antes no ha habido. El relato era único y caló, vaya si caló. Pero ahora se está demostrando con hechos y pruebas que una gran parte del mismo era falso.
    Empecé a ver el documental y el paralelismo me pareció muy claro. Tal como en este artículo y otras publicaciones se está desmontando el relato con hechos ¿no podría hacer el Real Madrid lo mismo? Un documental bien hecho, que desmonte las falacias con los hechos. Y difundirlo a gran escala, no en Real Madrid TV. Y el que quiera creer, que crea. Al menos muchos madridistas conocerían la verdad. Porque a los antis les va a dar igual. El Real tiene que pensar que su reputación se está cuestionando. ¿No les importa? A mí, como madridista de a pie, sí.

  16. Se me había "escapada" la lectura de este extraordinario artículo que he leído tras leer ahora la segunda entrega que mejora, si cabe, esta primera.
    Solo un breve comentario para apostillar un, creo que, error intrascendente de Cicatriz: Guruceta Muro era guipuzcoano. No obstante, y al revés, también de Alfredo Landa se decía que era donostiarra y sin embargo era navarro. Por lo demás, muchas gracias, Cicatriz, por ilustrarnos en el contexto en que se produjo ese famoso penalty . No sabía que fue en semifinales y que el Madrid había ganado 2-0 en la ida y por tanto, como bien dices, ese error arbitral no tenía apenas trascendencia.

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