Las mejores firmas madridistas del planeta

A la cuarta fue la vencida y ojalá que no haya quinto malo. En el momento crucial surgió la calma necesaria, la que había lastrado el rendimiento madridista e impedido cerrar el primer partido de la serie. De esta forma se presentó el Real Madrid en el duelo, con el espíritu propio de los equipos que conocen su destino, con la determinación propia de quienes están obligados por la historia y su compromiso con los seguidores en todo el mundo. Un nuevo ejercicio de supervivencia en esta serie volcánica.

El equipo de Mateo entró en el partido confiado en sus fuerzas, con las manos firmes y el plan bien detallado. Williams-Goss dirigió con tino las primeras embestidas blancas, abriendo la defensa para regalar oportunidades francas de lanzamiento. Los triples por fin entraron y una renta amplia permitió cierta tranquilidad en el primer cuarto. El juego fluía y los jugadores blancos se movían sincronizados, al ritmo de un movimiento ágil del balón.

El Real Madrid se presentó en el duelo con el espíritu propio de los equipos que conocen su destino, con la determinación propia de quienes están obligados por la historia y su compromiso con los seguidores en todo el mundo

Pero esta serie no está siendo un camino de rosas para ningún jugador ni para ninguno de los dos equipos. Al contrario, viene marcada por los sobresaltos y por alternativas bruscas. No podíamos esperar que Obradovic y su Partizán se quedaran cruzados de brazos ni que sus seguidores se conformasen con la adversidad inicial. Lo extraño hubiera sido que no llegara la reacción que vino, impulsada por un graderío que no cesó de bullir, aunque sí de cantar durante el primer tiempo por respeto a las víctimas del tiroteo en la escuela del distrito central de Vracar. Los jugadores del Partizán jugaron con el nombre del colegio en su camiseta y los prolegómenos del encuentro estuvieron cargados de emotividad, con una lluvia de rosas blancas y rosas en memoria de los fallecidos.

Tavares Partizan

El encuentro casi se igualó llegando al descanso con el resurgir local. Volvieron los cánticos y el Partizán tomó un ligero mando de la situación. La intensidad del equipo serbio fue creciendo y el orden del Madrid menguando casi en proporción directa. Pero Mateo seguía buscando soluciones. Era el momento de la serenidad, del conocimiento, de la experiencia de Sergio Rodríguez. El tinerfeño ejerció de líder total, restañando los ánimos de los compañeros que decaían y leyendo el partido con maestría en todo momento. Su clarividencia proporcionó el espacio que Tavares necesitaba, al tiempo que el Madrid fue endureciéndose atrás, alternando las defensas y con Hezonja y Musa echando una mano en los rebotes, y el segundo, además, en anotación.

Una victoria memorable con un gran coste, la lesión de Deck, que incrementa la lista de bajas madridistas y merma la plantilla para el quinto encuentro y una hipotética clasificación para la Fase Final

La dureza del encuentro no daba tregua y en un momento desgraciado Deck cayó lesionado en una rodilla. Una lástima para uno de los hombres que permanece invariable en la lucha. Quien haya seguido las crónicas de esta serie se habrá percatado de que nunca puse en duda el coraje del equipo. Casi al contrario, como a los mediadores, les reclamaba moderación de su ímpetu.

Por último, la rotación de protagonistas marcó el triunfo. El Madrid encontró siempre a los jugadores precisos. Primero fue Hanga, certero en los lanzamientos al principio y, más tarde, en la defensa sobre Exum. Después, el Chacho, y siempre, Tavares, gigantesco, sereno, decisivo en las dos últimas jugadas del encuentro. Ninguno de los que pisaron la pista dejaron de aportar sus gotas de talento, su esfuerzo defensivo o reboteador, su lectura de una situación. Una victoria memorable con un gran coste, la lesión de Deck, que incrementa la lista de bajas madridistas y merma la plantilla para el quinto encuentro y una hipotética clasificación para la Fase Final.

 

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Buenos días. No es un deseo, es una afirmación que la descomunal nueva hazaña del Real Madrid de baloncesto, ganando nuevamente en Belgrado y forzando un quinto y definitivo partido de Euroliga en el Wizink, convierte en indudable. Es un buen día. Es un gran día, una jornada más para el orgullo madridista. En una exhibición portentosa de clase y testosterona (no necesariamente en este orden), los hombres de Chus Mateo, cuyo trabajo por cierto ha sido impecable en estos dos últimos asaltos de la serie, firmaron una tremenda actuación coral que nos remite a la expectativa del choque definitivo en Madrid, con la F4 de fondo.

Portada As

Nadie ha logrado jamás, en la historia de la Euroliga, remontar un 0-2 inicial en una serie de cinco, pero el Real Madrid se inventó precisamente para reventar precedentes. Todo el mundo sabe que es imposible sacar adelante un 0-2 en contra. Mentira. Todo el mundo lo sabe menos el Real Madrid. Por eso, porque no lo saben, están en disposición de obrar el milagro. Es una cuestión de ignorancia. Son una panda de ignaros maravillosos, con el homérico Tavares al frente —como bien destaca As—, pero en definitiva con un EQUIPO, con mayúsculas, ejemplarmente comprometido y repleto de calidad, desde el Chacho a Hanga pasando por Musa o el gran Deck, que se tuvo que retirar lesionado. No tiene buena pinta esa rodilla, aunque habrá que esperar a lo que digan los médicos mientras rezamos para que el alcance de la dolencia sea menos grave de lo esperado. Nos ha durado poco la alegría de recuperar al formidable argentino después de su sanción por los incidentes del segundo choque.

Portada Marca

Marca opta por la Final de Copa de mañana sábado como argumento principal, y también nos parece bien. La Copa no es el torneo más importante del año pero, como nos recuerda aquí Israel García Montejo, es el torneo del aquí y del ahora y puede ser el gran título del año. Además, el Madrid engrandece las competiciones que juega, las llena y dignifica con su sola presencia, aunque suene solemne o arrogante. Si se impone mañana en La Cartuja, el Madrid ganará un gran título porque será una competición que jugó el Madrid. La cosa es así de autorreferencial, y si además se tiene en cuenta el memorable camino seguido por el equipo blanco para llegar a Sevilla —con remontadas memorables ante Villarreal, Atleti y Barça— es una Copa que apetece ganar. Y mucho.

Marca sin embargo no se centra en el lado madridista, porque para eso Marca es el diario de todos. Pone el foco en el lado osasunista con una entrevista con Arrasate, el excelente técnico rojillo. Es un equipo que merece respeto, y su trayecto hasta plantarse en la Final también es digno de tenerse en cuenta. Se aplicarán con rigor y es posible que con más efusividad de la deseable, pero para eso, para frenar el juego duro, está el árbitro. Es aquí donde el lector exhala una carcajada seca y descreída. Sánchez Martínez es un exponente vergonzoso del negreirato que pervive, y un somero repaso a sus actuaciones con el Real Madrid basta para helar la sangre en las venas. “Te la has jugado mucho, Albiol”.

Por cierto, ningún medio se hace eco, no al menos en portada, de la dantesca aparición de Luis Rubiales en El Chiringuito ayer noche. Os la resumimos: los árbitros son honraos porque yo soy de Motril.

Os dejamos con las fantasías chachis de Negreilandia. Pasad un buen día.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Carlo Ancelotti, entrenador del Real Madrid y maestro del fútbol.

Sus detractores dicen que es un mero gestor, él sonríe con la realidad de su parte.

¿Cuánto sabes de Ancelotti? Pon a prueba tus conocimientos sobre la trayectoria de Carletto con este quizz de los amigos de fcQuiz.

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Buenos días, amigos. Sí, sabemos que el partido contra la Real fue hace dos días, estamos al tanto de que en otro par de ellos jugamos la final de la Copa del Rey y no perdemos de vista que a la vuelta de la esquina esperan las semifinales de Champions, pero no queremos dejar de denunciar que el martes pasado Pulido Santana prevaricó, hizo un uso indebido del VAR y, además, perpetró la ilegalidad frente a las miles de personas que asistieron a Anoeta y los millones que vieron la señal en sus televisores y demás dispositivos electrónicos.

Santana ya había amonestado a Carvajal después de que este protestase timidísimamente porque no hubiera mostrado amarilla a Oyarzabal, quien lo agarró y frenó el contraataque blanco. Y poco después, el colegiado se pulió a Carvajal con luz y taquígrafos por el artículo 33 del CTA. El vídeo no deja lugar a dudas.

https://twitter.com/territorio_RM/status/1653825516023980052?s=20

El bueno de Dani entra fuerte al balón, llega antes que Aihen, despeja el esférico y después las piernas de ambos futbolistas chocan, recordemos que el fútbol es un deporte de contacto. Por lo tanto, no es ni siquiera falta. Pulido entiende que sí lo es, bien, pero tiene claro que no merece tarjeta amarilla. No lo decimos nosotros, sino que él mismo se empeña en dejárselo claro mediante palabras y negando con mano y cabeza a los futbolistas de la Real que la reclaman.

Hasta aquí, todo normal dentro de la anormalidad. Es decir, no hay falta, pero desgraciadamente el Madrid está acostumbrado a los arbitrajes sibilinos que cual gota malaya minan al equipo con pequeñas y continuas decisiones en contra. Pero la cosa no quedó ahí, sino que a Santana le dicen algo por el pinganillo, se toca la oreja como Juan Luis Guerra y de repente, tras haber repetido cuatro veces a los jugadores donostiarras que no era amarilla, desenfunda la tarjeta y se la muestra a Carvajal. Segunda cartulina y expulsión del lateral blanco.

Pulido Santana, a la vista literalmente de todo el mundo, cometió una ilegalidad. Entre los supuestos previstos por la normativa para que actúe el VAR se encuentra la tarjeta roja directa, pero no la segunda amarilla.

Normativa VAR

No parece creíble que un árbitro de Primera División no conozca esta regla. Y que quien le avise por el pinganillo tampoco la conozca —ya serían dos árbitros— es altamente improbable. De modo que todo lleva a deducir que, sabedores de su impunidad, no tienen reparos en preVARicar en directo.

Si no ha sido así y se ha tratado de un grave error, debería tener consecuencias para los implicados, pero podemos apostar a que Pulido Santana no solo no recibirá reprobación alguna del CTA por esta acción, sino que se verá recompensado y probablemente promocione en el escalafón arbitral.

En un país que no tuviera la desgracia de albergar un fútbol podre, el incumplimiento flagrante de una norma en directo tendría la correspondiente repercusión mediática en las portadas de los periódicos deportivos. Pero estamos en España, lugar en el que existen conexiones e incompatibilidades impensables en otro lugar: un miembro del Gobierno que ora redacta leyes del deporte, ora es ejecutivo de un club que paga a los árbitros; un presidente cuyos emolumentos dependen de que el equipo del que es capitán su socio se clasifique para la competición que organizan juntos; un avalista de un club que se encarga de proveer de imágenes al VAR; un presidente de la Liga que cobra a los clubes a través de su bufete, etcétera. Así que las primeras planas son estas:

Portada Marca Portada As Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Lo que podemos apreciar, o seguir apreciando, es cómo el Madrid tiene la vista puesta en el futuro: Bellingham, sin olvidar el trabajo de todos estos años de esa dirección deportiva que dicen que no existe y sin embargo ha hecho posible la llegada de Vinícius, Camavinga, Valverde, Rodrygo… Mientras el Barça sigue empecinado en su constante regreso al pasado con el anhelo de fichar a Messi, a quien los seguidores del PSG declaran su “amor” en las noches y días de ronda parisinas.

Pasad un buen día.

Ganar la Copa del Rey es lo más importante en este momento. Ya sé que con los tiempos que corren parece que lo único importante es ganar la Copa de Europa, es decir, la Champions League en su nomenclatura oficial. Son los signos de los nuevos tiempos.

Estamos de acuerdo en que ganar la ‘Orejona’, sumar la decimoquinta Copa de Europa es lo máximo. Es el título más importante de todos. El trofeo que mide el nivel de cada club y es, sin duda alguna, la competición más relevante de cuantas se celebran a nivel planetario. Para mí, incluso, al mismo nivel que el Mundial.

Dicho esto, ganar la Copa del Rey es una prioridad absoluta. Por encima, incluso, del partido del martes ante el Manchester City de Guardiola y el ‘Vikingo’ Haaland. Y lo es por dos razones.

La primera de ellas es porque la final de Copa es antes que las ‘semis’ de la Champions y, por tanto, lo prioritario debe ser lo que tenemos a la vuelta de la esquina. La segunda es que estamos hablando de una final mientras que el partido ante el City es una semifinal, un enorme penúltimo partido antes de la gran traca de Estambul.

Guardiola y Haaland

La grandeza del Real Madrid se mide por dos parámetros fundamentales: los títulos conquistados y la calidad de esos entorchados. Ganar la Copa es ganar un título y eso es mucho más importante que un partido de semifinal, y más de ida, donde siempre te queda la bala de repuesto de la vuelta para arreglar cualquier desperfecto.

El Real Madrid es quien es por ser una máquina de ganar títulos. Sus vitrinas lo atestiguan. Su hambre de campeonatos solo es comparable en su capacidad por competir. Indudablemente, ambos conceptos están íntimamente relacionados. El Madrid compite como nadie en el fútbol mundial (ahí están sus once semifinales de trece posibles en Europa) y esa capacidad de competir hasta la extenuación, hasta más allá de lo posible, es el factor diferencial que posibilita tener una Sala de Trofeos que, de ganar la Copa del Rey, sumaría 101 copas. Impresionante.

Ganar la Copa del Rey es una prioridad absoluta. Por encima, incluso, del partido del martes ante el Manchester City de Guardiola y Haaland

Además, en Sevilla, en el Estadio de La Cartuja, estarán más de 30.000 aficionados del Real Madrid. La mayoría de ellos se han dejado más de 500 euros en seguir a su equipo hasta la capital del Guadalquivir y se van a meter entre pecho y espalda cerca de catorces horas de carretera entre la ida y la vuelta. De lo que se van a gastar por asistir a la final los que decidan tomárselo con más calma y dormir en Sevilla no quiero ni hablar. Salir con todo y respetar a Osasuna como si fuese la reencarnación de la Juventus, el Bayern y el City al mismo tiempo son conceptos irrenunciables.

Por los aficionados, por la entidad del rival, por ser una final, por la historia del Club, por la leyenda del Madrid, Ancelotti debe sacar el mejor equipo posible este sábado y los jugadores tienen que tener el foco solamente en la final de la Copa. Ya habrá tiempo de reiniciar y diseñar la estrategia para seguir hurgando en la herida de Guardiola y avanzar hacia el sueño de la Quince, pero lo que toca ahora es ganar la Copa del Rey.

No nos equivoquemos, la grandeza la dan los títulos. Lo demás, es un camino hacia la conquista de un nuevo trofeo.

 

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Me asombra hallar todavía entre parte del madridismo a quien, aún a estas alturas, se encuentra con fuerzas y ganas de echar en cara a la plantilla del Real Madrid el haber tirado (nuevamente) la liga. Con minúsculas, sí. Y si no tuviéramos la consideración que tenemos por la salud oftalmológica de nuestros lectores, escribiríamos liga con una fuente de menor tamaño. Esta competición deplorable, empeñada jornada a jornada en demostrar su cada vez más ínfimo valor, no merece otro destino que el cubo de la basura, desde luego. Sin embargo, resultaría excesivamente poco empático para con la plantilla blanca reducir el pensamiento y la opinión de la afición a ese manido y cansino “hemos vuelto a tirar la liga”. El Real Madrid no ha tirado nada. Sencillamente no le han dejado competir este torneo en igualdad de condiciones.

El Real Madrid no ha tirado nada. Sencillamente no le han dejado competir este torneo en igualdad de condiciones

El equipo comenzó con solvencia su andadura por la competición nacional y llevaba un ritmo endiablado hasta unos partidos después del primer clásico: diez victorias y un empate y 31 de 33 puntos posibles. A partir de ese momento, comenzaron a suceder esas “cosas extrañísimas” a las que se refirió Laudrup en su última entrevista y que únicamente acontecen en la liga Negreira. Tropiezo ante el Girona y derrota frente al Rayo.

Rayo Laudrup

Y se podría acudir sin falta de razón a las jugadas polémicas (aquel penalti o “rigore inventato” de Asensio, gol anulado a Rodrygo y la expulsión de Kroos) para tratar de justificar la dificultad para competir aquellos partidos, pero no son las jugadas polémicas y sus parciales desenlaces las que marcan el devenir de los nuestros en los partidos, sino las jugadas que yo denomino “del día a día”. Las faltitas, si lo prefieren. Las pequeñas decisiones que van marcando la parcialidad de un arbitraje. La diferencia de criterio a la hora de sacar amarillas. La permisividad arbitral ante las entradas de los rivales a los jugadores blancos y la ausencia de la misma cuando son los nuestros los que realizan las entradas. Estoy convencido de que el madridismo se ha cansado de ver ese cuadro en el que se plasma cómo el Real Madrid supera (en ocasiones hasta dobla) en amarillas al equipo rival habiendo realizado la mitad de faltas durante el encuentro.

No son las jugadas polémicas y sus parciales desenlaces las que marcan el devenir de los nuestros en los partidos, sino las jugadas que yo denomino “del día a día”. Las faltitas, si lo prefieren. Las pequeñas decisiones que van marcando la parcialidad de un arbitraje

El Real Madrid tiene en su debe el competir cada temporada por todo, sí. Pero es muy complicado pedir a los jugadores cada semana ese punto de competitividad extra que se precisa para superar estas circunstancias tan hostiles que en una competición normal sólo se darían una o dos veces por temporada. El año pasado, sin ir más lejos, hubo un partido similar ante el Sevilla en el que el equipo blanco se sobrepuso tanto a un resultado como a un arbitraje adverso, remontando el 0-2 inicial de los hispalenses con un final épico a pesar de un gol injustamente anulado a Vinicius desde el VAR por una mano inexistente en el control.

Vinícius gol legal anulado Sevilla

El equipo estaba enchufado en la liga y además conservaba el chute de adrenalina que le había proporcionado la remontada en Champions ante el Chelsea esa misma semana. Sin embargo, resulta inviable incluso para el Real Madrid esperar ver este tipo de partidos jornada tras jornada, que es lo que hubiera sido necesario desde noviembre para que el club vikingo no se descolgara en liga. Si el esfuerzo físico resultaría extenuante, no digamos ya el estrés mental que supondría para los jugadores el tener que competir de esta manera cada 3-4 días.

¿Y todo para qué? ¿Para ganar una competición que nadie se cree a estas alturas? No hay más que escuchar a Canales ayer para saber que esta competición esta tocada y hundida y que difícilmente pueda ser sacada de las profundidades que a día de hoy habita. “No tenéis que ceder, tío. No tenéis que ceder.” Exclamaba impotente Sergio a Del Cerro ante la enésima expulsión injusta que sufría un rival del Barcelona. Por desgracia, Sergio, sí que tienen que ceder para seguir arbitrando en esta categoría y ganándose los emolumentos que la misma proporciona.

https://twitter.com/DAZN_ES/status/1653001778806538241?s=20

De hecho, el día de ayer resultó perfecto para ejemplificar la competición en la que tiene la desgracia de vivir el Real Madrid. Por la mañana asistimos, ya impertérritos a estas alturas, a una nueva exhibición tuitera del presidente de la liga, que vive enzarzado en continuas trifulcas con periodistas y que no duda un instante en bajar al más espeso de los barros para, desde ahí, llenarse la boca de insultos más propios de un barriobajero que de una persona de su posición y alusiones poco sutiles y cargadas de inquina hacia el presidente del club blanco, con el que tiene una particular obsesión.

Por la tarde, llegaba el turno del CTA, cuyos acólitos venían con ganas de demostrar que son dignos del más alto de los coeficientes que puedan estimar sus superiores. No se dudó ni por un instante en mostrar la roja a Herrando en el minuto 27 para allanar el camino de los culés. No discutimos la veracidad de la expulsión, faltaría más (falta fuera del área y último defensor sin intención de jugar la bola: roja clara), sino la misma rigurosidad ante un codazo de Busquets sobre la cara de un rival, que se saldó con la airosidad que viene siendo habitual cuando son los azulgranas los que realizan este tipo de acciones. Recordarán escasas ocasiones en las que el arbitraje ha perjudicado a los culés de manera grotesca esta temporada. De hecho, no lo recordarán porque no las ha habido. Debe de ser la recompensa por haber estado corrompiendo la competición durante incontables años.

Pulido Santana demostró a su estamento que puede ser un árbitro de garantías para los intereses del mismo. 19 faltas de la Real Sociedad: 1 amarilla.  9 faltas del Real Madrid: 5 amarillas (6 contando la pertinente a Carletto) y 1 roja

Ya por la noche, le tocó el turno a Pulido Santana, que demostró a su estamento que puede ser un árbitro de garantías para los intereses del mismo. 19 faltas de la Real Sociedad: 1 amarilla.  9 faltas del Real Madrid: 5 amarillas (6 contando la pertinente a Carletto) y 1 roja. Les sonarán estos números, ya que vienen siendo los habituales para ilustrar cada partido liguero del Real Madrid. Más allá de ellos, el arbitraje siguió la tónica de la temporada: permisividad extrema para los contrarios de la que gozó especialmente un Merino que repartió con alegría y sin distinción y que perfectamente pudo haber visto 3 tarjetas amarillas. Precisamente tras una de estas entradas la vio Carvajal, quien protestó airadamente que Pulido no amonestara al jugador navarro. Pero el remate vino minutos después cuando le mostró la segunda al lateral madrileño tras una entrada en la que Dani toca balón.

Secuencia expulsión Carvajal Real Sociedad

La secuencia, una de tantas que el espectador sólo tiene la posibilidad de experimentar en la liga Negreira, no tiene desperdicio alguno: Pulido sólo pita falta. A continuación, le hace un gesto a Oyarzábal, negándole la posibilidad de una segunda amarilla cuando de repente algo le detiene. Se lleva la mano al pinganillo de su oído y, tras oír lo que le dijo el siempre voluntarioso Iglesias Villanueva, rectificó su decisión y mostró la segunda amarilla y roja a Carvajal en una acción ilegal desde el punto de vista del reglamento del VAR, que no puede entrar a valorar acciones de amarilla sino únicamente de roja directa. El disparate de cada semana.

Normativa VAR

Por si no fuera suficiente, posteriormente vimos una imagen absolutamente dantesca de Pulido Santana, encarándose de manera chulesca con Rodrygo —ayer tan provocador como Vinicius, suponemos —, que simplemente protestó una de las tantas acciones mal arbitradas por el colegiado canario y tras lo cual vio cómo Pulido se llevaba la mano al bolsillo con la celeridad del rayo para mostrarle la amarilla.

No sabemos qué sentido tiene a estas alturas seguir manteniendo este comportamiento arbitral cuando la liga ya está prácticamente ganada para el Barcelona (quizá se prevé una sanción de puntos e intentan agrandar la diferencia lo máximo posible), pero en estos circos nos toca actuar. Cada uno está en su derecho como aficionado de exigirle al Real Madrid lo que estime oportuno, pero a mí particularmente se me antoja injusto pedirle a la plantilla que se evada mentalmente de este día a día y compita con naturalidad ignorando los círculos de fuego, los leones a su alrededor y, sobre todo, los payasos y sus gracietas sin gracia.

No sabemos qué sentido tiene a estas alturas seguir manteniendo este comportamiento arbitral cuando la liga ya está prácticamente ganada para el Barcelona (quizá se prevé una sanción de puntos e intentan agrandar la diferencia lo máximo posible)

¿Podríamos haber competido mejor en liga esta temporada, especialmente a nivel defensivo? Seguramente sí, y seguramente habría sido más sencillo mantener la tensión competitiva en una liga rigurosa y seria. De la misma forma que podrían haber expulsado a varios rivales más por la cacería general que se ha llevado a cabo contra Vinicius este año. Si acudimos a los escenarios imaginarios, podríamos incluso visualizar una competición en la que Gavi hubiera sido expulsado en alguna ocasión, por improbable que nos pueda parecer esto.

Esta liga está muerta y poco sentido tiene dedicarle un solo instante de pensamiento o preocupación. Si después de esta temporada, más negreira aún que en las que estaba el propio Negreira, al aficionado madridista aún le pide el cuerpo exigirle al equipo ganar en este lodazal en el que se ha convertido este torneo, admiraré su aplomo y dedicación hacia las causas pérdidas, pero, en mi caso, la única victoria liguera que le puedo pedir a estas alturas al Real Madrid no es sobre el campo sino en los tribunales.

 

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En época de vacas flacas lo pertinente es caminar sobre lo seguro. El Madrid entró en esta serie en uno de los valles que han jalonado esta temporada de altibajos, y la pérdida del primer encuentro de la eliminatoria por precipitaciones impropias desató aún mayores inseguridades. El mérito del partido de ayer consistió en soterrarlas con empeño e intentar explotar la magnitud de Tavares, colosal durante todo el encuentro.

Dentro de su irregularidad el Madrid mostró deseo y carácter impregnado de nerviosismo en momentos cruciales. Esta es la dinámica del grupo ahora mismo y resulta complejo escapar de ella. También le costó entrar en el partido como en los anteriores, un desapego con el juego colectivo en estos minutos iniciales que tanto están condicionando la serie. Aquí hay una clave de mejora sustancial a la que hay que poner remedio.

Sergio Rodríguez Partizan

En esta tesitura, el Madrid tuvo que recurrir de nuevo a la experiencia y clarividencia de Sergio Rodríguez y de Rudy. Su entrada provocó la fluencia del juego, y entre ambos agigantaron la figura de Tavares. Encaminado el Madrid por la senda de la mejoría, la desventaja decreció desde los quince puntos (28-13 y 34-19) a los tres cuando se llegó al intermedio.  La defensa en zona volvió a servir en esta ocasión para ralentizar la ofensiva serbia, dándose la circunstancia curiosa de que sus tiradores comenzaron a errar en tiros francos cuando venían de mostrarse casi infalibles. Pero, en fin, el baloncesto no son matemáticas y las defensas zonales juegan con este impacto psicológico.

El mérito del partido de ayer consistió en soterrar las inseguridades con empeño e intentar explotar la magnitud de Tavares, colosal durante todo el encuentro

La reanudación nos trajo la sorpresa de un entonado Williams-Goss que comenzó a afianzarse en defensa y en aciertos relacionados con la concentración, hasta derivar en una determinación que no le conocíamos vestido de blanco. Un testimonio de coraje en esos momentos de responsabilidad de los que muchos huyen o los toman con el espíritu encogido. Suyo fue el triple decisivo, pero también una racha de aciertos que mantuvo la anotación al cerrarse la defensa de forma implacable sobre el omnipresente Tavares.

Williams-Goss Partizan

El resto de compañeros fueron alternando aciertos con equivocaciones por despiste o malas decisiones, incrementadas en el último cuarto por una ansiedad que impidió cerrar antes el encuentro, como en el primero de la serie. Eso sí, el esfuerzo de todos fue mayúsculo, como el de Hezonja ejerciendo de reboteador. Musa nos dejó penetraciones certeras, pero parece haber extraviado su tiro de lejos, que esperemos que vuelva en cualquier momento. Los buenos tiradores también tienen sus rachas.

En definitiva, el equipo cumplió con el objetivo principal exponiendo carácter en un ambiente eléctrico en el que hasta Obradovic mostró tensión por momentos. Mañana tendremos el cuarto asalto, que se prevé no muy diferente del resto, salvo que el Madrid ate sus nervios, la circulación del balón comience a fluir y mejore el porcentaje de triples, bastante pobre en lo que va de eliminatoria. Amén, claro, de que la defensa se muestre más sólida y no tan intermitente.

 

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Este sábado, en Sevilla, el Madrid juega otra final. Es la final de Copa, la Copa del Rey, la Copa de España: la competición más antigua del fútbol español, ese fútbol tan maltratado, tan herido por la sospecha abrumadora de amaño y fraude. La Copa ha sido a menudo despreciada por el madridista, muchas veces por mor del hedor que emana de todo lo que toca la Real Federación Española de Fútbol. El hecho de que el Barcelona haya, presuntamente, pagado durante veinte años al vicepresidente de los árbitros españoles ha hecho desistir a muchos madridistas de luchar y por consecuencia amar las competiciones nacionales. Es comprensible, pero yo me niego a ello. La Copa es hermosa y el Madrid puede ganar el sábado su Copa número veinte. Lo que tiene el Madrid entre manos es mucho más que una final.

El Madrid, contra Osasuna, no juega por un título, juega por una idea. La idea de la pureza. Es una idea para con la que tiene una responsabilidad histórica. La Copa es el Madrid, no porque la haya ganado más que nadie, sino porque fue el Madrid quien la fundó. Con la Copa, el Madrid tiene una relación extraña: es el único título, quitando la Recopa de Europa, del que ha perdido más finales de las que ha ganado. Es curioso, pero es así. El Madrid ha jugado más finales que nadie, pero no es ni siquiera el segundo equipo con más entorchados. Sin embargo, la Copa de España —ahora del Rey, antes del Generalísimo, antes todavía de la República, y al principio de todo de Alfonso XIII— nació en el solar donde se levantan hoy los Nuevos Ministerios, en un cuadrangular que organizó el recién fundado Madrid Football-Club en honor a la mayoría de edad del hijo de Alfonso XII.

Madrid Football Club 1903 primera Copa

La Copa ha jugado un papel fundamental en la historia del Madrid, sobre todo en el Antiguo Testamento, es decir, antes de los años 40 y del advenimiento de Santiago Bernabéu. La refundación que don Santiago llevó a cabo también se apoyó, emocionalmente, en una gran conquista copera, la de 1946: apenas un par de años después de que se reconstruyera por todo lo alto el Estadio de Chamartín, el Madrid, que había perdido el lugar que ganó durante los años republicanos, comenzó a recuperar el pulso con una victoria sobre el Valencia en Montjuic. El recibimiento al equipo colapsó la Estación del Norte y propulsó a un equipo que acababa de salvarse hacía poco del descenso, pues el club lo fio todo, desde el 39, a la reconstrucción material, sacrificando la plantilla, hecha toda de los jirones que quedaron tras la guerra, un combinado de exjugadores, veteranos y gente casi de prácticas. El Madrid sobrevivió porque eso es lo que hace siempre, y las Copas jalonaron el camino que condujo, un lustro después, a la primera Liga tras la guerra, ya con Di Stéfano, preludio de la aventura europea.

La Copa ha sido a menudo despreciada por el madridista, muchas veces por mor del hedor que emana de todo lo que toca la Real Federación Española de Fútbol

La Copa también ha jugado un papel fundamental en mi madridismo. Es curioso porque sólo un madridista millennial puede decir que en menos de treinta y cinco años de vida ha visto y gozado más finales de la Copa de Europa de su equipo que finales de la Copa del Rey. Pero así es la vida y así es el Real Madrid, una belleza que surge del caos, de lo imprevisible. Yo no me acuerdo de la victoria en el 93 sobre el Zaragoza ni mucho menos de la del 89 sobre el Valladolid. Para mí la Copa empieza en el año 1998, cuando al que iba a ser campeón de Europa en Amsterdam ese año lo derribó del caballo el Club Deportivo Alavés en una eliminatoria que puso de moda una palabra hoy ya obsoleta en este tiempo de Kings Leagues y demás tonterías: matagigantes. Yo aprendí lo que significaba gobernar Europa antes que conocer el sabor de la Copa doméstica, y eso lo dice todo de una época y de un país, que como dice Ángel del Riego, tiene una psique “infectada y polvorienta”.

Real Madrid Alavés Copa 1998

Pero no puedo explicar mi infancia sin el Centenariazo. Ese día amanecí con la camiseta del Madrid puesta, como mi hermano, que por aquella época, como todos los hermanos pequeños de la historia del mundo, hacía lo mismo que yo, todo el tiempo. Todo el tiempo, todo aquel día, transitamos por nuestro mundo, que era muy reducido en lo que caminaban nuestros pies, pero muy ancho en nuestra imaginación, vestidos de blanco: de blanco dormimos y vivimos, de blanco fuimos al colegio, de blanco nos presentamos en el médico por la tarde y de blanco nos fuimos a la cama, estupefactos ante el derrumbamiento de la certeza, pues el Madrid perdió una final hecha ad hoc para festejar su alumbramiento un siglo antes, y nosotros éramos demasiado chicos para entender el concepto de la hybris.

El Madrid, contra Osasuna, no juega por un título, juega por una idea. La idea de la pureza. Es una idea para con la que tiene una responsabilidad histórica. La Copa es el Madrid, no porque la haya ganado más que nadie, sino porque fue el Madrid quien la fundó

La Copa adquirió aquel día para mí un deje maldito. El tiempo no ha ayudado en absoluto a limpiarlo. Dos años después yo ya era algo más grande pero la Copa seguía debiéndome algo como a todos los adolescentes, para quienes la cuenta es demasiado grande y la realidad, un fabuloso buffet. Con algunos platos llenos de mierda, como bien pude comprobar aquella noche de abril también en la Montaña Mágica de Barcelona desde la que en el 46, según yo había leído en las antiguas historias gráficas del Madrid, el Real se había impulsado hacia el infinito, dejando en tierra las alas de cera que la postguerra había fabricado para él. Aquella noche el Zaragoza de César, Villa y Movilla empezó a construir el ataúd en donde el Mónaco y el Valencia empezaron a enterrar a un Madrid herido de muerte (como España) desde el 11M, y para mí el asunto fue algo mucho más personal: no me debía nada el mundo, se lo tenía yo que cobrar a España.

Cristiano gol Copa Rey 2011

La deuda empezó a saldarse el Miércoles Santo del año de Nuestro Señor de 2011, con uno de los mejores partidos de la historia del fútbol español, si no el mejor. Desde luego que el Madrid de las cinco Copas de Europa en siete años echó a andar esa noche de Mestalla, no me cabe ninguna duda: esa noche nos hicimos todos mayores, todos le gritamos al rostro encendido de España que éramos el Madrid y que no teníamos que pedir perdón por nada, aunque todavía hubieran de pasar más cosas antes de que la Historia, con mayúsculas, pusiera a cada uno en su sitio. Vino luego Simeone, que anticipó las agonías de Lisboa en una final deprimente en el Bernabéu que consagró su concepción del Atlético y de la vida a costa de que yo me bebiera solo y melancólico media botella de bourbon en el salón del piso en el que por entonces vivía yo en Madrid. Al año siguiente, como vestíbulo de la Décima, Bale borraba todo aquello con una cabalgada hacia el infinito, otra vez en Mestalla, el estadio de las refundaciones madridistas contemporáneas.

No hay un lugar mejor imaginable que Sevilla para refundar moralmente el futbol español. Preñado de suciedad, enfermo de vileza, el juego, sagrado y puro tal y como lo sueñan los niños, yerra terminal en España por culpa del Barcelona, de la Federación y de la Liga

No hay un lugar mejor imaginable que Sevilla para refundar moralmente el futbol español. Preñado de suciedad, enfermo de vileza, el juego, sagrado y puro tal y como lo sueñan los niños, yerra terminal en España por culpa del Barcelona, de la Federación y de la Liga, culpables manifiestos —las pruebas son tan evidentes— de la degradación, que sólo una catarsis como la que yo pedía antes del partido de vuelta de la semifinal de hace un mes en Barcelona podría redimirlo ante el mundo, siquiera sentimentalmente. Vuelve a cabalgar el Madrid como el hombre de La Mancha de Cervantes y de Cabrel, el cantante favorito de Zidane, gritándole al mundo el antiguo conjuro: escúchame, mundo insoportable, es demasiado, has caído demasiado bajo, eres demasiado gris y demasiado feo, un caballero te desafío, siempre al servicio del honor, porque tengo el honor de ser yo, Don Quichotte sans peur.

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. Buenos días marcados además por la tremenda victoria del Real Madrid de baloncesto en Belgrado, forzando así un (de momento) cuarto partido que nadie esperaba, o sea, que todo el mundo esperaba porque en el fondo todo el mundo sabe que el Madrid hará siempre lo imposible, y con mucha frecuencia lo muy difícil.

A lomos de un Tavares excepcional, y con la aparición estelar de un Williams-Goss que se encarama desde ayer al carro de las estrellas, el Madrid de Chus Mateo impartió una lección de baloncesto y de resistencia sobrehumana, sobreponiéndose a un comienzo infausto y a un ambiente ensordecedor, aunque por fortuna sin desmanes extradeportivos.

Portada Marca

No nos duelen prendas en loar a Marca por otorgar a esta memorable victoria los galones de noticia del día, pues no es tan frecuente que el baloncesto asalte las portadas (lo hizo hace bien poco aunque no en el caso de Marca ni por razones dignas de ser celebradas). Resulta edificante asistir al espectáculo mayúsculo de Tavares enseñoreándose de la primera plana del principal diario deportivo como ayer se enseñoreó de la pista más incandescente de Europa, en el momento más ígneo, sin quemarse ni la yema de los dedazos. El gigante caboverdiano, que ya es sin duda uno de los pívots más importantes de la historia del Real Madrid (que es como decir del baloncesto europeo), descerrajó una actuación antológica. Mañana, a partir de las 20:30, se verá si su Madrid es capaz de redondear la hombrada de devolver la serie al Wizink en un quinto y definitivo capítulo de la serie.

Portada Sport

Por su parte, la prensa cataculé avanza trocitos de su anunciado alirón o negreilón. Crónica de un alirón anunciado, por Gabriel García de Loza. A punta de unocerismo y grandes actuaciones de Ter Stegen (al principio también de Lewandoski, pero ya ni eso), pero sobre todo a punta del continuismo negreiril más allá de Negreira, que les ha sostenido contra viento y marea con ayudas poco menos que descaradas, los de Xavi Nosferatu Hernández se van aproximando a su objetivo.

Se les ha visto tantísimo el plumero que la cosa ya no emociona ni a los culés. Produce asco asistir jornada tras jornada a esta pantomima infame de la que solo puede salir ganador aquel que el sistema no puede permitirse que no gane, por mucho que el campeón en ciernes se haya comprado la competición durante décadas ante las mismísimas barbas de quienes componen el sistema, que ahora no pueden o no quieren mover un dedo para que se haga justicia.

Pero resulta que en medio de todo esto, oh, salta la liebre. Mateu Alemany, el muy capaz director de fútbol de la negrentidad, dice que lo deja. Sport lo pone por ahí en la portada, pero no resalta como merece el presagio de hecatombe que este adiós significa. Mundo Deportivo, como veréis en la siguiente portada, trata de ocultar todavía más la noticia, tan tremenda para el Barça, tan significativa.

Portada Mundo Deportivo

Sí, Mateu Alemany lo deja, por más que Mundo Deportivo trate de sepultar el varapalo con plazos de alirón o negreilón. No se ve con fuerzas de afrontar la brutal crisis económica y reputacional del Barça. O quizá es, sencillamente, un hombre decente.

Portada As

As es el único de los cuatro jinetes del Apocalipsis que decide traer como argumento principal la derrota del Madrid (de fútbol, en este caso) en San Sebastián. Es una derrota de escasa repercusión para los blancos, que se arriesgan a quedar terceros (¿y qué?) en beneficio de un Atleti preparado a llenar Neptuno con hordas celebrando el subcampeonato. ¡Ánimo! ¡Sí se puede, sí se puede…!

Todo lo que no sale bien al Madrid en los últimos tiempos se atribuye, como hace As, a la falta de concentración liguera, en contraste con el foco puesto en Copa y Champions. Esa explicación se ha convertido en un estereotipo, un lugar común, pero tiene muchos matices, en especial en lo relativo al partido de ayer. No es que el Madrid tuviera la cabeza en la Copa, sino que Militao parece tenerla en otro sitio (hasta Carletto le dio un toque en rueda de prensa) y Pulido Santana se encargó de sacársela (la cabeza del Madrid del partido). La expulsión de Carvajal entra con letras de oro en la historia universal de la infamia futbolera, y a partir de ahí, con esos dos infortunios y ante una Real muy fuerte, no es que no quisiera sino que no pudo. Nada que se salga de forma notoria del plan maestro del negreirismo.

Para todo lo demás, tenéis la crónica de Andrés Torres.

Pasad un buen día.

Es un hecho que la inmensa mayoría de los árbitros españoles no soportan a Vinicius. Es más, le acosan y le persiguen, llegando a la prevaricación para no sancionar la violencia que sufre. Y accionándose como el mejor resorte cuando el brasileño protesta por estas acciones indudablemente antirreglamentarias. Un agarrón con dos manos por parte de su marcador no ofrece ningún tipo de interpretación arbitral. El reglamento señala que debería ser tarjeta, al igual que lo hace sobre los empujones sin balón, las entradas peligrosas sin posibilidad de alcanzar la pelota y un sinfín de acciones que Vini sufre sin descanso y casi siempre sin castigo para quienes las realizan.

Entrada salvaje a Vinícius Girona

Por supuesto, si el defensa cuyo cometido es detener al extremo madridista recibe una tarjeta amarilla en el primer lance en el que lo merezca, se le condiciona notablemente para el resto del partido. Y al contrario, si encadena acciones susceptibles de recibir amonestación, pero se libra una y otra vez de ellas, el mensaje que se le manda es que puede seguir instalado fuera de los límites del reglamento. No puede ser casualidad que prácticamente todos los árbitros, los más tarjeteros y los más permisivos, repitan el mismo y exasperante patrón cuando se trata de Vini. La conclusión más razonable es que, en el CTA, el brasileño en particular y el Madrid en general no cuentan con grandes simpatías. Esto último lo supimos incluso de boca del anterior presidente de los árbitros españoles, en una declaración que se digirió con una normalidad impensable si el señalado fuese cualquier otro conjunto.

El árbitro que se sale de la línea marcada desde arriba es directamente lapidado. Por eso nunca se va a proteger a Vinicius, como tampoco se quiso proteger a Cristiano Ronaldo

Hay cierta lógica dentro de un sistema podrido hasta sus entrañas en este inmoral trato a uno de los grandes activos deportivos de la competición nacional. El colegiado que no sanciona la violencia contra el delantero brasileño y que le acaba reprendiendo y amonestando nunca encuentra castigo en el organismo que vela por la justicia de su estamento. Es más, los neverazos, descensos y pérdidas de protagonismo los reciben indefectiblemente aquellos que se atreven a ir en contra de la tónica de las últimas décadas, esa que beneficia a un equipo que se gastó mucho dinero en fabricar y regar este nauseabundo sistema. Y que perjudica a su principal rival. El árbitro que se sale de la línea marcada desde arriba es directamente lapidado. Por eso nunca se va a proteger a Vinicius, como tampoco se quiso proteger a Cristiano Ronaldo. En cambio, el jugador que más faltas en la frontal ha lanzado en la historia del fútbol (a distancia sideral del segundo) contaba en España con una inmejorable red de seguridad; si se le tocaba, se pitaba y casi siempre se amonestaba. Con el viento soplando siempre a favor es imposible no poner en duda todos los éxitos logrados por el equipo que creó este régimen.

Ya no se trata de proteger el talento, ahora se jalea al violento y se tilda de provocador al receptor de la violencia. No sorprende por habitual, pero sí es absolutamente asqueroso

Llamativos son los números y las recurrentes imágenes. A Vini se le sanciona mucho por protestar, por no dejarse agredir sin que al menos se sepa que la injusticia es evidente. En cambio, un equipo que lleva décadas rodeando, presionando y hasta amenazando a los árbitros sobre el terreno de juego, suele recibir un trato exquisito de estos. Más les vale, porque los pocos que se atreven a expulsar a uno de sus futbolistas son acosados sin descanso, tanto institucionalmente como desde unos medios que supuestamente controla Florentino Pérez, aunque lo disimulan fenomenal.

Hernández Hernández y Vinícius en Mallorca

La pata mediática en esta historia es repugnante una vez más. Si de algo se están encargando muchos opinadores es de alentar a los árbitros a expulsar al jugador que más faltas recibe de Europa (incluso aunque no le piten todas las que le hacen), mientras se lamentan de las supuestas campañas hacia el futbolista que más faltas comete en la Liga. Una vez más, el fútbol no les importa absolutamente nada. Ya no se trata de proteger el talento, ahora se jalea al violento y se tilda de provocador al receptor de la violencia. No sorprende por habitual, pero sí es absolutamente asqueroso. De hecho, muchos usan estas polémicas artificiales con el que es, sin discusión posible, el futbolista más desequilibrante de la Liga, como enésima cortina de humo para intentar tapar la corrupción que pudre prácticamente a todo el fútbol patrio.

Vinicius no es más que una excusa, una víctima y una herramienta más en la cruzada permanente en contra del mejor equipo de la historia

Vinicius no es más que una excusa, una víctima y una herramienta más en la cruzada permanente en contra del mejor equipo de la historia. Por eso lo que le debemos pedir es que siga jugando como sabe, destruyendo defensas, asistiendo, marcando y bailando, que siga generando bilis y espumarajos en nuestros antis. Y que no se calle. Todos nos hemos cansado de callarnos ante relatos falaces, injusticias continuas y corrupción sistémica.

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