Las mejores firmas madridistas del planeta

El Real Madrid juega este sábado 1 de junio en el mítico estadio de Wembley la que, posiblemente, sea una de sus finales más complicadas de todas las que ha disputado desde que hace diez años empezase la Tercera Edad de Oro del Club, tras la vivida en los años 50, en los albores de la Copa de Europa, y la trilogía 1998, 2000 y 2002, cuando se sumaron tres entorchados en cinco ediciones.

El Madrid, desde que en 2014 levantase la Champions League al cielo de Lisboa, ha ganado cinco títulos y esta será su sexta final en once ediciones, una proeza que salvo que seas el propio el Real Madrid nadie tiene la capacidad de igualar.

El Real Madrid juega este sábado 1 de junio en el mítico estadio de Wembley la que, posiblemente, sea una de sus finales más complicadas de todas las que ha disputado desde que hace diez años empezase la Tercera Edad de Oro del Club

En estas últimas cinco finales se ha enfrentado en dos ocasiones ante el Atlético de Madrid, la Juventus y en dos más ante el Liverpool. En todas, ha salido indemne, encadenando ocho entorchados desde el año 1998. Ningún club está cerca siquiera de poder acercarse. Estamos hablando de dimensiones de otra galaxia.

Lo cierto es que esta final ante el Borussia Dortmund es la más complicada de todas las que ha disputado en los últimos años. El Madrid no juega ante el Borussia. O mejor dicho, no solamente juega ante el Borussia. La final la disputa el Real Madrid contra el resto del mundo.

Vinícius

El antimadridismo global en España ya ha comenzado a difundir el bulo, uno más, de que el Borussia es casi un equipo de pandereta y que el Madrid lo tiene hecho desde que tome el avión en el aeropuerto de Barajas. El objetivo no es otro que desmerecer una posible victoria y convertir en un fracaso de proporciones bíblicas una factible derrota, transformando una temporada magnífica con títulos de Liga y Supercopa ganados en buena lid y con las dificultades extra que supusieron las lesiones de larga duración de Courtois, Alaba y Militao, en una pesadilla.

En la creación de ese caldo de cultivo colaboran prensa y redes sociales, siempre encantadas de sumar en las filas de un antimadridismo popular.

El antimadridismo global ya ha comenzado a difundir el bulo de que el Borussia es casi un equipo de pandereta y que el Madrid lo tiene hecho. El objetivo no es otro que desmerecer una posible victoria y convertir en un fracaso de proporciones bíblicas una factible derrota

En ese equipo del resto del mundo también se alinean instituciones deportivas internacionales que estarían encantadas de ver al Madrid doblar la rodilla por su defensa cerrada de la Superliga, e incluso españolas, enfrentadas a cara de perro con el club blanco. Todo suma para dar por ganada de antemano una final con la gran esperanza de convertir Wembley en una catarsis blanca.

La realidad es más bien la contraria. Estamos ante una final superlativa. Si el Bayern Munich o el Manchester City no están en la final es porque los ha eliminado el Madrid, y si el PSG o el AC Milan tampoco comparecen en Wembley es porque su verdugo fue este Borussia al que tantos dan por rival enclenque. Tan enclenque que fue capaz de golear en menos que canta un gallo al gran Atleti de Simeone en el Signal Iduna Park en cuartos de final de esta edición.

Borussia Dortmund

En este Borussia para los restos juegan futbolistas de nivel como el meta revelación de la Champions League, Kobel,  Adeyemi, Jadon Sancho, Niklas Süle, Hummels, Emre Can, Julian Brandt, el ariete Füllkrug, Marcel Sabitzer o Marco Reus, el equivalente emocional a Kroos en el equipo amarillo. Un plantel espectacular y comprometido en la consecución de un objetivo que no es otro que levantar la segunda Copa de Europa de la historia del club amarillo este 1 de junio en Wembley.

Edin Terzic cumple tres temporadas al frente de un equipo que el año pasado perdió la Bundesliga en el último suspiro y que ha sido capaz este año de llegar a la final de la Champions League tras haber vendido la temporada pasada a Jude Bellingham y hace tres a Erling Haaland.

En ese equipo del resto del mundo también se alinean instituciones deportivas internacionales que estarían encantadas de ver al Madrid doblar la rodilla por su defensa cerrada de la Superliga, e incluso españolas, enfrentadas a cara de perro con el club blanco

El Borussia es un club vendedor que sabe reinventarse una y otra vez y esa capacidad se la dan sus 158.000 socios, sus ocho Bundesligas, su Copa de Europa ganada en el 96, sus 5 Copas de Alemania, su Recopa y su espléndido estadio, el Signal Iduna Park con sus 81.000 localidades y su Muro Amarillo donde cada partido se agolpan 30.000 ‘borussiers’.

El Dortmund no es un recién llegado, no es un cualquiera, como nos quieren hacer creer. Es un equipo con una trayectoria detrás, sólido y que está ante la oportunidad de escribir la página más brillante de toda su historia. Y además, el sábado estará apoyado por todo el antimadridismo global, una masa difícil de cuantificar pero absolutamente entregada a la causa.

Por eso, estamos ante la final más difícil de todas las disputadas. Justo el tipo de reto ante el que el Real Madrid se crece y agiganta su leyenda.

 

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La implementación del Videoarbitraje (VAR) en la temporada 2018-2019 en España debió ser la solución para evitar muchas de las polémicas y de los problemas inherentes al arbitraje. Con centenares de errores por temporada, parecía sensato que los colegiados tuviesen el apoyo de la tecnología para tomar mejor sus decisiones.

Esta medida, que dividía a muchos, tenía un claro referente en deportes como el fútbol americano o el tenis, con el ojo de halcón. Y su correcta implementación evitaría decisiones injustas de los árbitros y las clásicas polémicas que poco benefician al fútbol.

Cinco años después, en España hay tantas polémicas como antes, y el VAR ha tomado tantas o incluso más decisiones injustas en múltiples partidos. La tecnología ha servido precisamente para respaldar la injusticia de la decisión y perjudicar gravemente a muchos equipos.

Cinco años después de su implementación, en España hay tantas polémicas como antes, y el VAR ha tomado tantas o incluso más decisiones injustas en múltiples partidos

Los que apoyábamos (y apoyamos) fervorosamente el VAR ignorábamos, sin embargo, que el problema no era la incapacidad de los árbitros o sus dificultades visuales. El problema, lo sabemos ahora, es que la competición estaba adulterada desde hace, al menos, 20 años.

Con uno de los equipos más importantes, el F.C. Barcelona, pagando al segundo de los dirigentes arbitrales, Enríquez Negreira, e influyendo en las carreras de los colegiados a través de sus designaciones en partidos importantes y decidiendo su carrera internacional.

Negreira

A partir de aquí, el primer gran problema del VAR en España, que no tienen en otros países, es que el Comité Técnico de Árbitros, el CTA, es un órgano que carece de limpieza y, desde luego, de la confianza necesaria del mundo del fútbol. Todo lo que no sea un nuevo CTA con personas diferentes contribuirá a que la competición siga poniéndose en duda.

Los que apoyábamos (y apoyamos) el VAR ignorábamos que el problema no era la incapacidad de los árbitros o sus dificultades visuales. El problema, lo sabemos ahora, es que la competición estaba adulterada desde hace, al menos, 20 años

En segundo lugar, es necesario pararse y reflexionar sobre la aplicación de esta tecnología. Sabemos que en el fútbol americano o en el baloncesto funciona a la perfección, siendo solicitada a instancia de parte. No hay en estos dos deportes polémicas cada lunes por los arbitrajes.

A veces, muy pocas, hay jugadas extremadamente límite donde es prácticamente imposible dilucidar la naturaleza de las mismas.  Si un jugador pisó o no la línea o si entró en tiempo. Hablamos de milésimas de segundo. Como son acciones realmente aisladas, se pueden permitir. Y no cabe decir que sea un error grave, sino una interpretación realmente ajustada.

Instant Replay NFL

La polémica con la sala VOR ha traído varios audios donde se escucha a las personas de aquella estancia comentando las jugadas con el árbitro. En esencia, se trata de casi dos arbitrajes en paralelo. Y lo que se desprende de los mismos es un caos de voces y sugerencias que probablemente no contribuyan al buen hacer del colegiado. Si son en directo, le crearán locura transitoria y, si no lo son, provocan un debate constante sobre decenas de jugadas que hay cada encuentro.

Además, el VAR trae de fábrica un complejo protocolo sobre cuándo debe actuar. Un protocolo que se aplica también cuando se quiere, que el aficionado no conoce y que es como casi todo en el fútbol, opaco y mal diseñado.

Iniciado sobradamente el siglo XXI, pareciera que los arbitrajes son la salsa del fútbol y que necesitamos de su presencia para mejorar la competición. Pero, en realidad, el mejor árbitro sería el que solo pitase para proclamar los goles y el saque de centro.

Lo que hay que hacer es copiar a otros deportes e implementar lo mismo que tienen. La solución es tan sencilla como dar a cada equipo dos reclamaciones por tiempo, para cualquier tipo de jugada

Así que, sin más dilación y sin complicar este bello deporte, lo que hay que hacer es copiar a otras disciplinas e implementar justo lo mismo que tienen. La solución es tan sencilla como dar a cada equipo dos reclamaciones por tiempo, para cualquier tipo de jugada.

En el fútbol americano el entrenador reclama una jugada y el árbitro tiene que ir al monitor a comprobarla. Si está bien pitada y no se rectifica tras verla en pantalla, el equipo que ha solicitado la revisión pierde un tiempo muerto. En caso contrario, lo mantiene y puede volver a solicitar más revisiones. En el caso de la NFL, además, se revisan por defecto todos los touchdowns, que sería el equivalente a los goles.

Se trataría de implementar este sistema en el fútbol. Si un entrenador agota sus dos reclamaciones por tiempo, ya no puede pedir más. O, incluso, se puede vincular al número de sustituciones y hacer que, con la última reclamación, el equipo pierda un cambio. En cualquier jugada que se considere que ha habido algo no pitado o mal señalado, el entrenador reclamaría e intervendría el árbitro para verlo en el monitor. Ya sea un contraataque parado con una falta no cobrada, un codazo en el medio del campo o el criterio sobre una amarilla.

VAR

En tal caso, el trencilla acudiría al monitor a ver las imágenes mostradas por un profesional de la imagen, no por colegiados. Y sería el árbitro y solo el árbitro quien decidiría viendo de nuevo las distintas tomas. Si no tiene clara la jugada, se mantendría la decisión inicial.

Este sistema permitiría, además, evaluar a los árbitros por el número de veces que fueron llamados a ver el monitor. Cuantas más veces, menos puntos, y probablemente más posibles jugadas mal pitadas.

Conociendo la naturaleza del fútbol español, no creo que fuese un sistema perfecto. Podría ser manipulable, y más si uno de los equipos compra a directivos arbitrales o tiene connivencia con el proveedor de imágenes o inventa cualquier ardid. Ese hemos dicho que es el origen del problema en España. Pero solucionado ese pequeño detalle, que debería suponer el despido fulminante de todas las personas relacionadas, y tras el ingreso en la cárcel de otros tantos, el resto debería de ser sencillo.

 

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La final de Champions contra el Borussia Dortmund será el último partido de Toni Kroos con la camiseta del Real Madrid.

Los amigos de fcQuiz no podían dejar pasar la oportunidad de preguntaros ocho cuestiones sobre la carrera del ocho blanco. ¿Podréis acertarlas todas? Demostradlo.

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Llega un aroma extraño ante esta final de Champions, algo que no había ocurrido de una forma tan llamativa en el pasado, un olor peligroso: demasiado favoritismo para el Real Madrid. Si nos retrotraemos a las previas de las últimas finales, Atlético, Juventus, Liverpool, incluso Leverkusen o Valencia, no recuerdo ese ambiente de lujuriosa superioridad. Tampoco nos podemos mentir y arrojar falsa humildad, porque el equipo blanco es bastante superior al alemán, y sí, es la mayor diferencia de potencial que recuerdo de las finales jugadas pero, primero, es un equipo alemán, segundo, es un solo partido y, tercero, el Borussia es un conjunto muy irregular que ante un Madrid acomodado puede darle un gran disgusto. Es un equipo que ha ganado al Bayern de Múnich, no ha sido superado por el Leverkusen en duelos directos y ha vencido a Atlético y PSG con una muy buena imagen. En su lado oscuro aparecen hundidos en la Bundesliga debido a sus marcadas debilidades, pero hay que saber aprovecharlas, algo que no hicieron de forma óptima Luis Enrique ni Simeone.

Klopp

 

1.- Herederos de Klopp

 

Jürgen creó una escuela exitosa de la cual la ciudad de Westfalia no se olvida. Rock and Roll eléctrico. Desde Tuchel hasta el actual Terzic han asumido la agenda programada en el Signal Iduna Park en la última década y el equipo actual no se aleja de esa tradición. Lo que fue el fútbol de posesión del Barcelona y el mantra “ganar o ganar” del Real, en Dortmund sigue siendo la electricidad, ese es su estilo. Aun así, a este equipo le cuesta llegar al nivel adrenalínico de los anteriores.

El Borussia es una escuadra irregular que sabe sufrir. Camina a chispazos y es capaz de absorber en defensa multitud de ocasiones y ser efectiva en ataque, pero depende mucho de que todo le salga muy bien. Necesita un partido perfecto de Kobel, su portero; que Hummels sea el del PSG y no el del Atlético; que Jadon parezca Benzema y que Füllkrug vuelva a rememorar a Alan Shearer. Cuidado, porque los partidos perfectos se dan cuando menos te lo esperas.

 

2.- Partirse como punto fuerte

 

El equipo del Rurh convive muy bien con la separación de su línea de ataque y defensa. Su 4-2-3-1 de partida suele separarse en dos bloques de 6 defensas y 4 atacantes con llegadas por sorpresa de su lateral izquierdo o de su box-to-box Sabitzer. Jugadas rápidas y sin especulación.

En todo este cisma entre ataque y defensa, destaca un buen amigo de Bellingham, Julian Brandt, mediapunta o interior con apariencia de pesado y lento pero con muy buena técnica e inteligencia. Su misión será hacer daño a las espaldas de Camavinga y Kroos.

Por otro lado, frente a un equipo más fuerte que ellos, como se observó contra el Leverkusen o Bayern de Munich, seguramente bajen el bloque y busquen más el contraataque. Alternan momentos de alta presión con bloque bajo y contragolpe. Tienen un buen ejemplo en el planteamiento de Tuchel en la vuelta de semifinales en el Nuevo Bernabéu, pero Terzic no tiene tan buen producto como los de Munich.

Jadon

 

3.- ¿Centro del campo? ¿Para qué?

 

Pese a contar con dos mediocentros de buen nivel, Can y Sabitzer, el equipo suele prescindir de ellos para la creación de jugadas. Tocan poco el balón y no son muy precisos. El mayor flujo en ataque del Dortmund está en la banda derecha y esto es debido a la resurrección de Jadon Sancho, que demostró contra el PSG ser un jugador diferencial. En la banda izquierda, Maatsen y Adeyemi se han consolidado como una dupla rápida y peligrosa.

En muchas ocasiones, su central Schlotetrbeck también suele puentear al mediocampo y filtra pases a Brandt y Sancho, o son más directos usando los balones en largo sobre el delantero centro Füllkrug, nueve clásico, proletario del esfuerzo y el remate.

Supongo que, para contrarrestar esto, Ancelotti potenciará las bandas con Valverde y Bellingham, con un 4-4-2 más clásico, siempre dejándoles libertad para hacer daño por dentro. Jude tiene que jugar al escondite con su doble pivote, debe hacerse invisible.

 

4.- Bandas fuertes-bandas débiles

 

Pero los alemanes tienen dos problemas muy importantes: Ferland Mendy Y Vinícius. El mayor especialista defensivo de la banda condiciona partidos y estrategias, mientras que el mayor agente ofensivo de la Champions genera caos. Terzic tiene un gran dilema ya que su mayor exponente ofensivo, Jadon Sancho, flota por las inmediaciones de Ferland. Puede que elija cambiarlo a la banda izquierda e intentar hacer daño a la espalda de Valverde.

En cuanto a Vinícius, el jugador más creativo y determinante del mundo, si se mueve con inteligencia entre Ryerson, lateral lento, y el renacido Hummels puede encontrar su final soñada. El brasileño está ante el partido más importante de su carrera, todas las miradas se hallan sobre él y su oponente puede no tener respuesta para su momento de forma y eficacia. Por el otro lado, Rodrygo tiene la labor de fijar a su lateral más ofensivo, Maatsen, hundirlo y marcar la diagonal hacia el centro, dejar espacio a Carvajal para recibir los que serán los últimos pases en largo de Toni Kroos.

Vinícius

 

5.-Koos y compañía

 

Seguimos tocados por la despedida de la leyenda pero, como él ha dicho, hay que olvidarse cuanto antes. El equipo blanco tiene mejor mediocampo que todos los equipos eliminados por el Dortmund en Champions, por eso siguen vivos, porque se han enfrentado a los Kokes y Fabianes.

Es un partido perfecto para Toni, ya que el equipo alemán sufre ante los cambios de juegos y los mediocentros móviles. Ancelotti debe plantar a Camavinga, Valverde y Bellingham por delante de Kroos en la salida del balón y buscar las debilidades de Brandt, Can y Sabitzer. Defender bien las bandas y atacar bien por el centro.

Kroos, Camavinga, Valverde y Bellingham son muy superiores técnica y físicamente. Tanto Valverde como el inglés tienen que recuperar su mejor puesta a punto y moverse mucho entre Brandt y el doble pivote, generar superioridad, ganar duelos y cubrir bien sus subidas por sorpresa. Tendremos que estar atentos por si a Terzic le entra un ataque de pánico y decide cambiar el esquema, poblando el mediocampo, dándole entrada a Nmecha. Yo lo haría.

Toni Kroos, el hombre frente al mar de niebla

 

6.-No marcarse un “Real Madrid”

 

El Real Madrid gana, gana y gana. Remonta, remonta y remonta, sí, pero también… se relaja. Este Borussia se siente bien frente a la presión y tiene muchas vidas. No podemos permitirnos volver a ir por debajo en el marcador, no podemos darle ninguna vida más a este equipo porque se agarra muy bien a los partidos del KO.  Ellos van a jugar sin presión, van a ser muy agresivos en cada balón y van a morir con las botas puestas.

El Madrid no está obligado a hacer un partido perfecto, solo tiene que estar concentrado y saber explotar las debilidades de un rival imperfecto. Pero bueno, si toca remontar, se remonta. Por eso somos el Real Madrid.

 

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Buenos días, amigos. Por mucho que hayamos disputado más finales que nadie, por mucho que hayamos ganado más Champions que ningún otro club, uno no se acostumbra nunca, y los días previos a jugar una final de Copa de Europa los nervios nos sabotean las tareas que debemos realizar, alojándonos en el centro de nuestra atención el partido contra el Dortmund. Uno baja a la pescadería dándole vueltas a la posible alineación y, cuando el pescadero le pregunta: «¿Se va a llevar hoy una lubina o una dorada?», responde sin pensar: «Courtois, limpio y con cabeza, a la mitad, para el horno. Lunin quizá merezca jugar, pero Thibaut es mejor. Y un kilito de mejillones, por favor. Gracias».

La pasión nos posee y, al igual que la alergia, nos provoca una reacción exacerbada de nuestro propio organismo ante un agente externo no tóxico —la final de Champions—, que condiciona nuestro día a día. Parece que la semana lleve en marcha veinte días y tan solo estamos a martes.

Portada Marca

Fede Valverde sintetiza bien estas sensaciones en el titular de Marca: «Una final es el partido de tu vida». Es decir, uno puede jugar 47 finales, pero cada una de ellas es el partido de su vida. Antonio Valderrama lo explica, como es habitual, mejor que nadie en su artículo de hoy: «Sólo con alegría y con un amor ilimitado por el juego se puede ganar una Copa de Europa, que siempre es la primera, aunque vayan en el saco todo un ciento».

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Sport y Mundo Deportivo siguen con Flick anclado en sus tapas y con titulares casi idénticos. Ninguna novedad en los diarios de opinión sincronizada del FC Barcelona. También dedican espacio a la convocatoria de la selección española para la Eurocopa confeccionada por EHQEABAM (ver portanálisis de ayer), personaje de nombre real Luis de la Fuente, conocido también como Lluís de la Font por sus indiscutibles méritos.

La selección, no es novedad, hace tiempo que dejó de ser el equipo que vertebraba a las distintas aficiones de España para convertirse en el combinado predilecto de los antimadridistas, por lo que no es extraño el desencanto que un sector del madridismo siente por el equipo de Baena, Morata, Fermín y compañía. Si bien es igual de respetable que otros muchos sigan apoyando al equipo nacional con fuerza. Es lo bonito de la libertad.

Libertad precisamente es lo que en último término defiende la Superliga, pero algunos no se encuentran cómodos en un ecosistema libre. Se deduce que As es uno de ellos.

Portada As

Los detalles siempre dan más información acerca de la verdad que el meollo de la cuestión, y la forma despectiva de comunicar la última noticia sobre la Superliga no hace sino retratar a quien así actúa. «La Superliga logra que una jueza reconozca el “abuso de posición dominante” de FIFA y UEFA», rotula el diario de PRISA sobre fondo negro, como si Sport o Mundo Deportivo anunciasen una nueva Champions para el Madrid.

Imaginad que una banda toma rehenes durante el asalto al banco central a la vista de múltiples cámaras de seguridad y, una vez juzgados y condenados los malhechores, suponed que un diario titula: «Los retenidos durante el atraco al banco central logran que una jueza reconozca “la toma de rehenes” por parte de los delincuentes».

La frase de As destila resentimiento y desprecio hacia el proceso, hacia quienes defienden la libertad y hacia la propia justicia, representada por la magistrada, ninguneada con esa forma de redacción.

Vamos a intentar explicar el asunto brevemente.

Una vez que se anunció la Superliga en 2021, la UEFA amenazó con una serie de durísimas sanciones a los clubes que quisiesen participar en la misma y a sus jugadores. La Superliga acudió al Juzgado de lo Mercantil nº de 17 de Madrid, presentó una demanda y solicitó medidas cautelares para que no se les pudiese sancionar mientras se dirimía el proceso. Medidas que se concedieron, por lo que los clubes rebeldes pudieron seguir participando en la Champions.

Este tribunal de Madrid elevó una serie de preguntas al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que en diciembre de 2023 respondió que, efectivamente, UEFA y FIFA abusaron de su posición dominante ejerciendo un monopolio que va en contra de la libre competencia europea y que estos organismos no tienen la potestad para impedir que se creen cualesquiera otras competiciones —no solo la Superliga— ni pueden sancionar a quienes promuevan nuevos campeonatos.

Ahora, lo único que ha sucedido es que ese mismo Juzgado nº 17 de lo Mercantil toma nota de la respuesta a las consultas elevadas a la justicia europea y falla poniendo negro sobre blanco el asunto.

Es algo de sentido común, aunque por desgracia no estemos acostumbrados a que el mundo del fútbol se rija por la coherencia. Esta última sentencia no es que dé vía libre a la Superliga, como han titulado algunos medios, sino a cualquier competición que, en el uso de sus libertades, pueda organizar quien lo desee.

Lo que de momento ha conseguido la Superliga, que no es poco, es el triunfo de la libertad, incluso sin haber comenzado siquiera a disputarse.

Es como si en un descampado de titularidad municipal una serie de jubilados empiezan a jugar a la petanca, poco a poco acude público a verlos y el semanario del pueblo publica reseñas sobre las contiendas. A alguien se le ocurre cobrar una pequeña entrada. Al cabo del tiempo, los más avispados, llamémosles jubilados alfa, se hacen con el control de las partidas, se quedan con un buen pellizco del dinero de las entradas a cambio de mandar sobre todos y exigen al semanario local una cantidad económica si quiere informar sobre lo que allí sucede. Entonces, varios jugadores se asocian para organizar otro torneo en ese mismo campo de titularidad municipal, pero el jubilados alfa pretenden impedírselo con coacciones. Los rebeldes acuden al ayuntamiento y este dicta que los jubilados alfa han ejercido abuso de poder y que en esos terrenos públicos cualquiera puede jugar a la petanca con quien quiera.

Nada más publicarse la sentencia, todos estábamos esperando a la reacción de Tebas para ver de qué manera mentía esta vez. Su tuit fue el siguiente:

Sobre la estimación parcial de la demanda de European Superleague, es importante aclarar que (en la misma línea que el TJUE) la Juez exige a FIFA y UEFA una reglamentación sobre nuevas competiciones transparente y garantista, pero no valida la Superliga. Es más, se considera un… pic.twitter.com/dhZQBJpOiF

— Javier Tebas Medrano (@Tebasjavier) May 27, 2024

El consentidor de Laporta vuelve a intentar desviar la atención con la misma argucia de que el fallo no valida la Superliga. Él sabe de sobra que el asunto no ha ido nunca de validar o no la Superliga, sino de que la justicia deje claro que UEFA y FIFA no pueden prohibir la organización de torneos al margen de ellos ni, por supuesto, sancionar a quienes los promulguen.

La Superliga en su momento tendrá que ser validada por los organismos europeos y deberá cumplir con toda la normativa vigente para poder echar a andar, hecho que no ha sido el objeto de discusión en la presente demanda.

En este asunto, como viene siendo costumbre, la mayoría de los medios se posicionan del lado del monopolio, aunque incumpla la normativa europea, por intereses propios. Marca y Sport lo hacen silenciando la noticia, As, informando de manera torticera, y solo Mundo Deportivo dedica un pequeño espacio para decir: «Nuevo triunfo de la Superliga en los tribunales».

Nosotros, ahora mismo, en lo que estamos centrados es en un nuevo triunfo del Madrid en Champions. Ya lo sabéis, el próximo sábado en Wembley.

Nos despedimos con los mejores deseos para Rafa Nadal, deportista y madridista ejemplar, que ayer quizá jugó su último partido en Roland Garros.

Pasad un buen día.

El sábado por la noche el Madrid jugará por su decimoquinto título de campeón de Europa en Wembley. De las dieciocho finales que el Real ha disputado hasta ahora, tres han sido en las islas británicas: dos en Glasgow y una en Cardiff. En Wembley, sin embargo, sólo ha jugado una vez, contra el Tottenham, hace seis temporadas, en la fase de grupos. Es curioso porque Wembley, que es una de las grandes catedrales del fútbol, quizá la cuna, por ser el estadio mítico de Londres, es el campo que más finales de la Copa de Europa ha albergado en las sesenta y ocho, hasta hoy, ediciones disputadas. En el viejo Wembley se estrenó el Barcelona, que también, después, ganó otra en el nuevo. El equipo que más veces ha jugado el partido más grande de todos y la sede que más veces ha acogido este partido se van a conocer por fin ahora.

Wembley

El Madrid, que es por antonomasia parisino, junto al Sena ha ganado tres de sus catorce trofeos, cruza el canal como Julio César, en busca de la posteridad, del más allá. En el centésimo primer aniversario del estadio de fútbol del imperio británico, el Madrid se enfrentará al Borussia y al destino. A sí mismo y a los fantasmas de lo nuevo: nadie ha ganado nunca tanto, ni tantas veces. Nadie ha ganado jamás nueve finales sin perder ni una.

El equipo que más veces ha jugado el partido más grande de todos, el Madrid, y la sede que más veces ha acogido este partido, Wembley, se van a conocer por fin ahora

El Borussia de Dortmund ha estado en las dos copas más grandes de la era moderna. En la Séptima fueron el penúltimo escollo, los vigentes campeones que vieron caer porterías más allá de Orión. En la Décima fueron los rivales más duros, los demonios amarillos que casi descarrilan el ferrocarril de la Historia, que Ancelotti se había encargado de pintar de blanco. A veces todavía recuerdo el gol a puerta vacía que falló Mkhitaryan, uno de esos medios rapidísimos, bajitos e hipertécnicos que cultiva el Borussia desde que Klopp estableciera un patrón cultural allí. Desde entonces siempre son el mismo equipo ultrasónico, afilado y valiente, da igual quién juegue, un equipo tan capaz de golear como de ser goleado y que siempre deja las puertas abiertas para que corra el aire antiguo del fútbol, sin ese afán totalitario y kafkiano con que Guardiola pretende esclavizar un juego que, desde que lo inventaron los ingleses en el XIX, es un canto salvaje a lo imprevisible.

Mkhitaryan

Wembley es un estadio lleno de historias que nunca ha contado nada del Madrid. Es el estadio del gol de Puskas a Inglaterra, donde Best con el United de Busby derrotó a la muerte y al Benfica de Eusebio, y el estadio del gol fantasma con el que los ingleses le robaron un Mundial a los alemanes. Será el estadio que vea a Kroos jugar por última vez de blanco. Su década en el Madrid abarca un tiempo de prodigios y de regalos. Junto a un puñado de hombres extraordinarios, ha refundado el fútbol. Allí, en Wembley, Kroos ganó su primera Copa de Europa precisamente al Borussia de Klopp, con el Bayern. Quizá la posibilidad de cerrar el círculo de su carrera legendaria, la cábala de grandeza, haya determinado su decisión de cortarse la coleta después de la final: un tipo cuya especialidad era detener el curso de las cosas y alterar el orden natural de los acontecimientos cuando los volcanes entraban en erupción ya sólo puede moverse por impulsos de esa grandeza.

Kroos en la final de Wembley 2013

Kroos y Modric, los directores del mejor Real Madrid de todos los tiempos, compartirán escenario en Wembley por última vez ante nuestra mirada melancólica. Tendrán la posibilidad de cerrar el mundo de ayer ofreciendo al mañana el regalo extraordinario de un triunfo único, total, imperecedero. Su legado ya es inmortal, pase lo que pase el sábado. Pero la visión, que no se puede marchitar, de ellos dos, príncipes rubios al servicio de un deber innegociable, ordenando una noche más el caos del Universo alrededor del balón, será la herencia luminosa con la que crecerá otra generación de madridistas, embrión de sueños que no tendrán en Wembley su final, sino su comienzo.

Si el fútbol un día fue la posibilidad de ganar para los que pierden siempre, el Madrid lo encarna mejor que nadie

En Wembley los alemanes, durante el Blitz, tiraron más de nueve mil bombas. Los habitantes del barrio respondieron juntando dinero para levantar una pista de aterrizaje de Spitfires y ayudar a construir barcos con los que ganar la guerra. Ha sido el hogar de hazañas olímpicas y recreo de nostalgias imperiales. Wembley es el corazón de lo que siempre creímos que era Inglaterra, madre del juego más popular de la Tierra. El fútbol nos ha hecho soñar a generaciones enteras de individuos terráqueos con existencias ordinarias, alejadas remotamente de cualquier posibilidad de belleza o epicidad. Ha redimido infinidad de vidas anodinas y ha regalado a cientos y cientos de miembros de la working class people de todos los confines de la Humanidad ilusiones permanentes, esperanzas incondicionales y una forma de entender con pasión la vida.

El Real Madrid es la quintaesencia de esa invención británica llamada foot-ball. Su color blanco es el de la inquebrantable confianza que canta el poema, contiene toda la alegría. Sólo con alegría y con un amor ilimitado por el juego se puede ganar una Copa de Europa, que siempre es la primera, aunque vayan en el saco todo un ciento. Si el fútbol un día fue la posibilidad de ganar para los que pierden siempre, el Madrid lo encarna mejor que nadie. Una multitud sin número ni nombre de parias de la Tierra volverá a congregarse en torno a un televisor, un transistor o cualquier pantalla el sábado a las 9 de la noche. Todos vestirán una camiseta blanca cargada de electricidad. Jugarán los que son y todos los que fueron. La idea es darle algo hermoso a todos los que vendrán. En el nombre del fútbol.

 

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Es inevitable, en el fútbol y en la vida, el trasiego de personas. Llegar a algún lugar conduce inexorablemente a tener que dejarlo en algún momento. Y por mucho que pueda doler, las despedidas también ocurren con nuestros ídolos, con futbolistas que nos han hecho felices y que serán perfectos en nuestros recuerdos, aunque en algún momento dejen de serlo sobre el terreno de juego. Ya se sabe que el padre tiempo no perdona y que a todos, incluso a los mejores, nos acaba alcanzando. Siendo conscientes de todo ello, aún no estábamos preparados para la salida de un jugador y un tipo como Toni Kroos, que desde una posición vertebral, dirigía sin hacer ruido. Un puntal invisible para los highlights, pero crucial conduciendo a sus compañeros por el carril del éxito.

Cabe preguntarse si este Real Madrid histórico, una de las dos grandes generaciones en términos absolutos del equipo de fútbol más exitoso que ha existido, soportará el adiós de sus últimos jerarcas o se convertirá en otra cosa. Ni peor ni mejor, simplemente distinta. Es lo que cuestiona la paradoja de Teseo, si cuando a un objeto se le sustituyen todas sus partes, este sigue siendo el mismo, como ese barco al que se le reemplazaron poco a poco, pero sin descanso, la totalidad de los tablones que formaban su estructura inicial.

Cabe preguntarse si este Real Madrid histórico soportará el adiós de sus últimos jerarcas o se convertirá en otra cosa. Es lo que cuestiona la paradoja de Teseo, si cuando a un objeto se le sustituyen todas sus partes, este sigue siendo el mismo

La gallega respuesta debería ser sí y no. Obviamente, un equipo es un ente vivo, un grupo de personas que es casi imposible que se mantenga inmutable en dos campañas diferentes. El vestuario cambia porque llegan y se van futbolistas o miembros del cuerpo técnico, e incluso por la variación de equilibrios que depara la competición. Siempre existe el caso de quien partía como indiscutible y acabó en un segundo plano y el que parecía desahuciado y a la postre disfrutó de los focos.

Vinícius y Hazard

El gran Madrid jerárquico no va a volver, como no regresarán los goles de Cristiano, los controles de Marcelo, el liderazgo de Ramos, la precisión quirúrgica de Kroos o las galopadas de Bale. Queda un último resquicio, un puñado supervivientes que, como ocurre desde que la humanidad se reunía en tribus, preparan a sus herederos para que les reemplacen. De los Modric, Nacho, Carvajal y Lucas, gloriosos vestigios de un pasado cercano que se extingue sin remedio, solo tenemos confirmada la continuidad del 2. Y, por supuesto, llegará un momento en el que no haya representantes de esta edad dorada. No se buscará replicarles porque son insustituibles y, también, porque es tan inevitable como gozoso seguir avanzando. Se puede y quizás se debe ser nostálgico con los que contribuyeron tanto a épicos triunfos, sin perder nunca de vista lo brillante que apunta a ser el presente y el futuro.

Si hay algo que distingue al Madrid es que nunca llora demasiado a quien se va, sea cual sea el motivo. Esto es una demostración práctica de que la entidad ha conseguido mantener una esencia única, y trascender por encima de cualquier individualidad

Si hay algo que distingue al Madrid es que nunca llora demasiado a quien se va, sea cual sea el motivo. Cuando arranque la siguiente temporada, la exigencia volverá a ser extrema, y jamás se considerará como un atenuante de un potencial fracaso la marcha de cualquier futbolista, sin importar su nombre. Esto es una demostración práctica de que la entidad ha conseguido mantener una esencia única, y trascender por encima de cualquier individualidad. Dirigentes, aficionados y la mayoría de los jugadores son conscientes de que el escudo, la camiseta y el club prevalecen sobre cualquiera de ellos. Incluso lo harán por encima de un Florentino Pérez que siempre me ha parecido la pieza presente de más compleja sucesión.

Kroos y Florentino

Primero, siempre el Real Madrid, la obra completa, el ente deportivo más grande del planeta, mejor club del siglo en el que se fundó y manteniéndose a la cabeza en el presente. Su grandeza solo se abarca con anchura de miras, pero también se puede disfrutar poniendo el foco en cada pieza del mosaico, en la aportación de miles de personas, contribuyentes esenciales en la forja de la leyenda como Bernabéu, Florentino o Di Stéfano, cruciales como muchas otras estrellas del presente y el pasado, e importantísimas pero anónimas como otros dirigentes, técnicos y empleados, e incluso socios y aficionados.

Todos han ido sumando para ser a la vez el mismo Real Madrid de siempre y otro completamente diferente cada día, como ese estadio Santiago Bernabéu que se ha ido reinventando desde un ambicioso campo de hormigón a las afueras de Madrid, hasta un referente futbolístico, tecnológico y cultural que late en el corazón de la misma ciudad. El Real Madrid no es solo un grupo de futbolistas, directivos y seguidores. Es más que todos nosotros juntos. Por eso nos sobrevivirá.

 

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“Cada pequeño momento de alegría es infinitamente valioso”.

Toni Kroos.

 

En una época de sobreactuación e histrionismo constantes, la madura emoción que se vivió en el Bernabéu en la despedida de Toni Kroos, sus ojos hinchados de no llorar hasta abrazarse a sus hijos, sus pequeños representándonos un poco a todos, el inmenso cariño que le profesan equipo, cuerpo técnico, médico y afición, fue un verdadero regalo.

Yo no vengo a hablar de fútbol porque hace demasiado tiempo que para mí Toni Kroos es, sin conocerlo de nada, mucho más que un jugador de fútbol.

Toni representa todo aquello que hoy nos gritan que un hombre no debe ser: honesto, generoso, amante, fiel, familiar, comprometido, alegre, padre amoroso, trabajador, y, entre otras muchas cosas, excelente profesional. A Kroos se le respeta también porque es firme en sus convicciones y pone límites ante lo que cree injusto, no acepta dimes y diretes, ataja cualquier polémica antes de empezar y huye de la ambigüedad. Esa honestidad se reconoce instintivamente, no hay que ponerla negro sobre blanco cada vez para que el aficionado la intuya.

A Kroos se le respeta porque es firme en sus convicciones y pone límites ante lo que cree injusto, no acepta dimes y diretes, ataja cualquier polémica antes de empezar y huye de la ambigüedad

Con una fortaleza mental increíble, vive por y para su familia, tanto la que está creando, y hemos disfrutado estos días, como de la que procede. Junto a su valiosísima mujer, Jessica, ha formado el mejor equipo que podría soñar, con la que descansa también en la sencilla rutina de los hijos.

Toni y Jessica Kroos

Ahora recuerdo ir descubriéndolo en su principios de blanco, cuánto talento y elegancia juntas. Aún sin tatuajes visibles, con la pulcra imagen de un niño que acabara de hacer la Primera Comunión, fue haciéndose dueño del medio campo y construyendo ese tamiz de maravilla que conformó junto a Case y Modric. Pero mi mirada pronto cambió.

En marzo de 2017, cuando la gesta podría ser ganar dos Champions seguidas, mi sobrino Edu, de catorce años, sufrió un derrame cerebral masivo que le produjo un daño cerebral severo. Un tsunami arrasó con su vida tal y como la conocíamos, y la de toda su familia. En plena sacudida emocional, durante esas semanas de temor ante lo desconocido, horas de espera en el pasillo de la UCI, de partes médicos, silencios y vigilias, de búsqueda de información sobre el cerebro y las posibles consecuencias del derrame, el algoritmo me devolvió la que ha sido, hasta el momento, su mejor aportación. Entre mis manos estaba el mismísimo Toni Kroos sonriendo y acogiendo a niños en aparatosas sillas, hablando con los padres, sonriendo siempre, y yo sin entender nada porque no sé alemán. Me llamó la atención que no parecía algo de un día, eran épocas distintas, diferentes escenarios, no daba la sensación de un evento ocasional, así que seguí buscando.

la Fundación Toni Kroos está enfocada principalmente a ayudar a niños y adolescentes con parálisis cerebral y enfermedades terminales y a sus familias, tanto en la vida como tras el posible desenlace

Resulta que a raíz de una de las visitas que los jugadores del Real Madrid hacen por Navidad a hospitales infantiles, Toni se conmovió profundamente y le dijo a su mujer que tenían que ayudar de algún modo. Poco tiempo después nacería la Fundación Toni Kroos, enfocada principalmente a ayudar a niños y adolescentes con parálisis cerebral y enfermedades terminales y a sus familias, tanto en la vida como tras el posible desenlace.

Fundación Toni Kroos

Desconozco qué les llevó a elegir ayudar a los que padecen este tipo de necesidades, no sé si lo vivieron de cerca o simplemente pensaron que hacía falta, pero que alguien escogiera sentarse voluntariamente en ese mismo pasillo de la UCI en el que estábamos nosotros para ayudar a todos los Edus que pudieran, a personas como mi hermano, mi cuñada y mis sobrinos, me parecía de una generosidad asombrosa. Encontrar un rostro tan inopinadamente familiar hablándome desde el escarpado y desconocido camino que se abría frente a mi sobrino y su familia, fue el hilo suficiente para, desde mi impotencia, confiar en que encontrarían a personas que sí podrían ayudar, que sabrían ayudar.

Pocos días después de traer a Madrid esa segunda Champions consecutiva, venciendo su timidez, un emocionado Toni Kroos decía durante la gala de su Fundación: “Tengo una mujer estupenda y dos hijos estupendos, pero hay gente a la que no le ha ido tan bien. Sentía un deseo profundo de ayudar. Generalmente me preguntan si estoy orgulloso de lo que he conseguido y lo estoy. Cuando mis padres, mi mujer, mis hijos y mi hermano se sienten orgullosos de mí, lo estoy. Pero de lo que más orgulloso estoy es de haber podido regalar a estos jóvenes un buen día en este tiempo. De eso estoy orgulloso”. Y ya nunca fue para mí sólo un jugador de fútbol, aunque fuera el mejor del mundo en su posición.

Toni no tiene que enfrentarse a un vacío tras el fútbol, sino que vivirá desde la grandeza que él mismo ha ayudado a construir. Kroos es, sin menoscabo de ningún otro, referente del hombre bueno que se debe ser

Esos minutos de quietud frente a la grada, acompañado de sus pequeños, permitiendo que la afición se despidiera de él, manifiestan una humildad grande. Toni ha entendido que amar a los demás no se gasta sólo en darse, sino también en recibir el afecto que otros le profesan. Hay que ser muy sencillo y generoso para plantarse ahí, sin atisbo de engreimiento, y recibir el cariño de tanta gente porque era lo que había que hacer, pues también en los afectos hay que ampliar la jugada y dar la asistencia necesaria para que otros den.

Algunos se preguntan cómo se puede vivir después de la grandeza que ha experimentado en el Madrid, qué podrá haber después de esto. Se olvidan de que Toni no tiene que enfrentarse a un vacío a partir del Bernabéu, aunque, lógicamente, lo eche de menos, sino que vivirá desde la grandeza que él mismo ha ayudado a construir. Toni Kroos es, sin menoscabo de ningún otro, referente del hombre bueno que se debe ser.

Te queremos, Antonio, eres hermoso. Tu belleza bebe del inmenso bien que haces. Gracias por todo.

 

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Buenos días, amigos. La derrota es siempre sumamente difícil de digerir para un madridista. Se nos hace bola, hasta al punto en que afecta a nuestro estado de ánimo no sólo como una desgracia (menor frente a otras, desde luego, pero desgracia al fin), sino también como algo sorprendente, inaceptable, que nos desarma. ¿Cómo puede ser que el Madrid pierda?

Bueno, pues pierde. Duele, pero hay que sobrellevarlo con resignación, sobre todo cuando uno sabe que no hay más tiempo para lamentarse del estrictamente necesario, estando tras la esquina, como está, la semifinal de la ACB frente al FC Barcelona. Hay que sufrirlo con entereza. Al fin y al cabo, si según Valdano el fútbol es la más importante de las cosas que no importan, el baloncesto ha de ser como mucho la segunda.

Ayer pudisteis leer la crónica de Paco Sánchez Palomares y hoy encontraréis en La Galerna más contenidos al respecto. El Madrid sucumbió por 80-95 ante Panathinaikos en la final de la Euroliga, truncándose así la posibilidad de retomar el estatus de campeón de la competición por dos veces consecutivas, cosa que no sucedía desde los tiempos de Ferrándiz, allá por los 50. Fue un partido excelentemente jugado en el primer cuarto y parte del segundo, a lo que siguió un descalabro colectivo como pocas veces se ha visto en la élite de este deporte. Ayudados por un fuerte sesgo arbitral a favor, los griegos remontaron de forma notable y terminaron anulando completamente a los de Chus Mateo, cuyo índice de aciertos en tiro a canasta, especialmente en triples, se desmoronó estrepitosamente.

Marca divide salomónicamente su portada entre el batacazo euroliguero de los de Chus Mateo y Luis de la Fuente. Os aseguramos que quizá no el último rostro que hoy queremos tener cerca, pero sí el penúltimo o antepenúltimo, es con el humor que nos gastamos en esta mañana primaveral el de Luis de la Fuente, también conocido por las siglas EHQEABAM. El Hombre Que Empujó A Brahim A Marruecos, conocido también en otros foros como EHQAALR (El Hombre Que Aplaudió A Luis Rubiales), dará hoy su lista para la Eurocopa.

-¿A qué hora?- os preguntaréis anhelantes, a fin de programar la jornada en torno al acontecimiento.

No lo sabemos, y de verdad que lamentamos no saberlo. Lo que sí conocemos, gracias a Marca, es que antes de la Eurocopa habrá dos amistosos, nada más y nada menos que ante las todopoderosas Andorra e Irlanda del Norte.

-¿¡Qué días!? ¿¡A qué horas!?- podemos escucharos, exasperados ante la necesidad de conocer más detalles y organizar vuestra agenda en torno a ambos encuentros en la cumbre.

Pues tampoco lo sabemos, la verdad. Ignoramos incluso si el seleccionador andorrano es Gerard Piqué, o si anda demasiado ocupado desviando fondos de la UEFA a su bolsillo y organizando competiciones chungas en suelo arábigo como para dedicarse también a otros menesteres. En cuanto a Irlanda del Norte, sólo sabemos que la capital es Belfast y que Elton John y Bernie Taupin le dedicaron esta bella canción. No confundir con la otra Irlanda, cuya capital es Dublín, cuna de los fabulosos Dubliners.

Como habréis observado, nos aplicamos a lo único que está a nuestro alcance en esta mañana de amarga derrota: ofreceros buena música y consuelo de amigos, mientras en la sección de baloncesto del Real Madrid se estudia qué pasó para tomar las medidas oportunas en pos de la excelencia completa.

Para esto sí que no estábamos preparados. Resulta que los lunes, en la foto del portanálisis que aparece en el slide, sale Camacho leyendo la prensa, y hoy se ha encontrado consigo mismo diciendo cosas estrafalarias. Ah, que es publicidad. Se refiere a la selección también, y lo cierto es que no nos importa que el Piponazo (o el piperío) colme las esencias del equipo nacional. Preferimos eso a que triunfe en el madridismo sociológico, como decía aquel.

Oh. Volvemos a encontrar el Piponazo, esta vez en la primera plana de Sport. Obsérvese que en esta portada, a diferencia de la de As, el dedo índice de la mano izquierda del exseleccionador nacional (y leyenda blanca) apunta en dirección a la portada "de verdad" del día, mientras que en As, si es lo que se pretendía, la portada no queda donde señala el dedo. La portada "de verdad" dice "Hasta siempre, Xavi". Mentira. Dice "Hasta siempre Xavi". Será porque la coma del vocativo ha sido también cesada, no sabemos si con problemas para cobrar el finiquito o no.

También Sport se despide del técnico que dijo reírse con sus jugadores, en el vestuario, del caso Negreira, y que culpó de sus derrotas al horario, el sol, el sempiterno césped y la artritis reumatoide de la cocinera de la Masía. En este caso, al menos, se despiden de él usando la coma del vocativo, lo que es de agradecer.

Y con esto os dejamos, amigos. Ojalá la lista de EHQEABAM cumpla todos vuestros deseos, como sucede con los Reyes Magos. Damos por hecho que al menos Nacho, Carvajal y Joselu estarán en ella, de lo cual nos alegraremos simplemente porque a ellos les alegrará. Son héroes del madridismo, un madridismo que ya tiene sus miras puestas en exclusividad en el próximo día 1, el sábado, en Wembley, allí donde espera la gloria balompédica que mucho habrá que afanarse y mucho habrá que acertar para conseguir.

Pasad un buen día.

 

 

 

Sí, sí. Aquí Kroos y después gloria

 

Sí, señor. Este aquí Kroos y después gloria fue el titular del Portanálisis de La Galerna, el domingo. Obra del gran Paquito Sánchez, ¡qué tío! El mejor de todo lo que he leído y escuchado. Cinco palabras, un monumento. Así que voy y lo repito porque es eso: aquí Toni y después, la 15. Bordao.

Y bueno, anoche, el mejor equipo de Europa perdió la final de la Euroliga ante uno de los otros mejores, el Panathinaikós, acentuado en la o. Así lo pronuncia mi amigo Giannis, para mí, Zorba. El griego, claro. Anthony Quinn y tal.

Zorba significa ‘aquel que vive cada día’ y vive Dios que el equipo de Ataman lo hizo todos y cada uno de los que te llevan a la victoria final. En la segunda parte los tíos bailaron un sirtaki tremendo, el Madrid no tuvo respuesta.

Poirier

La cosa me trasladó a mi juventud. El Madrid fui yo, un negado en lo de mover el esqueleto, nada que hacer ante mis amigotes/rivales en guateques, verbenas y similares. Por ahí palmaba seguro, por 15 como poco. De pronto, sonó Theodorakis, el llamado PAO se puso a bailar y el Madrid se sentó… Como me sentaba yo.

Los árbitros pincharon muy bien en la discoteca de Berlín, sobre todo a Tavares que salió del vestuario con dos personales encima. Es sabido que si al Madrid le quitas o casi a su pivot titular, miau marramiáu. Cariñosos con Campazzo tampoco estuvieron. Influyó el arbitraje —pitan Grimau, Jasikevicius y Epi y no lo hacen igual— y, desde luego, la peor segunda mitad blanca en todo el campeonato. Nadie estuvo a la altura cuando se cocían las papas de la verdad, desde Mateo al resto de evangelistas del Madrid. Entre todos la mataron...

Influyó el arbitraje —pitan Grimau, Jasikevicius y Epi y no lo hacen igual— y, desde luego, la peor segunda mitad blanca en todo el campeonato. Nadie estuvo a la altura cuando se cocían las papas de la verdad, desde Mateo al resto de evangelistas del Madrid. Entre todos la mataron...

Total, que el madridismo vivió momentos casi olvidados, pues vio cómo su equipo se iba deshaciendo. Lo parece, pero el Madrid no gana siempre, pues no siempre cabeza y piernas responden. En una final estás muerto. Momento duro que viven solo los que están ahí el día de la verdad. Pena por los viejos rockeros, el Chacho, Causeur y Rudy. Son los primeros que saben que no se gana siempre.

No pudo el Madrid ligar otro momentazo que acompañara a la Euroliga juvenil y el adiós de Toni Kroos, de sobra cantado. Le queda por volver a Cibeles y, como me conozco al personal, si ha lugar, Nacho le invitará a acompañarle cuando suba a ponerle la bandera a la diosa. Se paseó Toni por el Bernabéu, le falta hacerlo por las calles.

Kroos por el Bernabéu

¿Podrá? Creo que ese partido, a puerta cerrada, lo gana el Madrid nueve de diez veces. Porque es mejor. Pero se juega con las puertas abiertas de par en par y una sola vez, luego puede pasar cualquier cosa. Huele a 15, pero prepárense para una noche de cuchillos largos.

La primavera es muy dura para el Madrid. No hay semana sin sufrimiento. O dos. Fútbol y baloncesto. A menudo pienso lo feliz que es la mayoría. Hemos competido, lo hemos intentado, el año que viene volveremos. Y están en casa, tan tranquilitos. Pensando que son los mejores, que sólo les falta suerte. El madridista está condenado a un sinvivir. En fin…

La primavera es muy dura para el Madrid. No hay semana sin sufrimiento. A menudo pienso lo feliz que es la mayoría. Hemos competido, lo hemos intentado. Y están en casa, tan tranquilitos. Pensando que son los mejores, que sólo les falta suerte

Ah. Terminó la Liga. Xavi la cerró con su equipo ganando en Sevilla. Mucha suerte en adelante. El Barça trae a Flick, cuentan que es buena gente. ¿Mejor que Xavi? Más recorrido tiene, sí. En el Bayern ganó el sextete (2020) y de la selección alemana lo echaron después de que Japón les hiciera cuatro a domicilio, 1-4. Como en Qatar no superaron la fase de grupos, Alemania, ¿eh?, esa coña nipona le supuso la puntilla. Alemania sin Kroos, también es verdad.

Flick

Flick ha ganado y perdido. Como todo quisque, vamos. Y que viene porque su agente es íntimo de Laporta, también. Le lleva otro y ve el Camp Nou cuando acaben las obras. Bueno, habrá que ver qué le traen, qué le quitan. Con este Barça acabaría más o menos como Xavi, entre diez y quince puntos lejos de este Madrid. Una ventaja tiene: no sabe qué es el estilo, ojo.

Uno de los ganchos del verano es qué emboliques hace Laporta y qué traga Tebas. Objetivo: fichar como si no existieran deudas, límites salariales, esos engorros. Que pueden conseguirlo no tengo la menor duda. Tengan ustedes una buena semana y un gran sábado. Pero no se fíen. Ni de su sombra.

 

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