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Atlético-Real Madrid (Copa 1964): el punto de no retorno para Di Stéfano

Atlético-Real Madrid (Copa 1964): el punto de no retorno para Di Stéfano

Escrito por: Alejandro Delmás17 enero, 2024
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Desde 1908-09 (Campeonato Regional Madrileño, clasificatorio para el 'Campeonato de España') y hasta hoy mismo, Atlético de Madrid y Real Madrid han chocado 26 veces (18 eliminatorias, cinco finales y el desempate de 1964) en el 'Campeonato de España'-'Copa de SM El Rey'-'Copa del Generalísimo'. No lo hicieron así, sin embargo, en el corto tramo entre 1931-36, en el que la competición 'del KO' se disputó como 'Copa del Presidente de la República'. El duelo Atlético-Real Madrid de este próximo jueves 18.1.2024 (21:30 horas), en terreno atlético, será el que haga 27 en el total de la Copa.

En conjunto, el Real Madrid ha pasado adelante en 12 de esas 18 rondas eliminatorias, aunque en las cinco finales (1960, 61, 75, 92 y 2013) la situación se invierte bien curiosamente y el Atlético pasa a dominar por un claro 4-1. El Real Madrid sólo consiguió el título en la final del 5 de julio de 1975, en el 'Estadio Vicente Calderón' —última presidida por Francisco Franco—, que se saldó con 0-0 y triunfo madridista en tanda de penaltis (4-3), tras sendas paradas de Miguel Ángel, portero internacional madridista, a los tiros de 'Jabo' Irureta e Ignacio Salcedo.

Final de Copa de 1975

Dirigido ya desde el banquillo por Luis Aragonés Suárez, el Atlético, muy dolido por haber perdido el título precisamente a orillas del Manzanares, se quejó en esta final de 1975 de un gol anulado al paraguayo Domingo Benegas por —claro— fuera de juego posicional del propio Irureta, en la trayectoria del disparo de Benegas, y de otro 'gol fantasma' del oriundo brasileño Heraldo Bezerra que despejaron a medias entre el propio Miguel Ángel y el lateral Uría cuando, según los atléticos, el balón enviado por Bezerra había traspasado en el aire la línea de gol.

"Fue gol, fue gol, pero es algo lógico que pase cuando juegan el Madrid y el Atlético de Madrid en una final como esta", declaró Luis Aragonés. 'El linier señaló el centro del campo', fue a observar alguien tan caballeroso como José Eulogio Gárate, ariete internacional rojiblanco.

En ese 'Campeonato de España', el Real Madrid —que había ganado la Liga 74-75 con 12 puntos de ventaja, 50-38, sobre el Zaragoza de Carriega y de los 'zaraguayos', segundo— había consumado la asombrosa proeza de apear en cuartos de final a una UD Las Palmas que batía por 4-0 en la ida en el 'Estadio Insular' grancanario al Real del técnico yugoslavo (Macedonia) Miljan Miljanic, el domingo 8.6.1975.

Como 'Campeonato de España', la Copa se jugaba sin extranjeros: Netzer y Breitner, por el Real Madrid, Johan Cruyff y Johan Neeskens, en el Barcelona, el portero internacional argentino Daniel Carnevali y su compatriota Quique Wolff (luego, madridista), en Las Palmas. Y al fin, en el Atlético, los 'cracks' internacionales argentinos Rubén 'Ratón' Ayala y Ramón 'Cacho' Heredia.

Pero, tras el 4-0 de Las Palmas (Fernández, Félix, Pepe Juan, Juani), el Real Madrid, capitaneado por Pirri, no renunció a la tremenda remontada que aguardaba casi como un Himalaya. Años más adelante lo recordaría así el gran capitán madridista José Martínez, 'Pirri': "En la Liga habíamos ganado a Las Palmas por 4-1 en el 'Bernabéu'; o sea, y aunque ellos eran un buen equipo, hacerles al menos cuatro goles no era nada imposible. Pero, cuando estábamos concentrados en Navacerrada de cara al partido de vuelta, Miljanic ya iba planificando las vacaciones. Estábamos en cuartos y es que la final se jugaba a comienzos de julio. Fui y le dije a  Miljanic: 'No haga planes para las vacaciones porque usted aún no sabe de lo que somos capaces'... y cuando aún faltaban 20 minutos para el final, ya íbamos 5-0".

En efecto, y en la vuelta, el sábado 14.6.75, el Real Madrid de Miljanic y Pirri se abatió como un ciclón sobre los grancanarios, que adiestraba el técnico francés Pierre Sinibaldi. Al descanso sólo se había marcado un gol, 1-0, obra de Roberto Martínez: 'Pipi Calzaslargas' o simplemente 'Pibe' Martínez; argentino de Mendoza e internacional español. Pero en los 20 minutos siguientes al intermedio, un torbellino blanco sacudió a la UD Las Palmas y al meta Catalá, con tres goles de Carlos Santillana (minutos 55, 57 y 60) y el 5-0, al fin, obra del propio Pirri en el minuto 66.

Roberto Martínez

No sin ciertos apuros, el Real apearía en semifinales al Real Zaragoza, subcampeón de Liga (2-2, 2-1), y de ahí se llegó a la única final de Copa, la última en la vida de Franco, en la que el Real Madrid alzaría el 'Campeonato de España' ante el Atlético de Madrid. Pero —y en ellos estábamos— hubo un duelo directo copero Real-Atlético que, sin ser final, resultaría memorable por todas sus connotaciones. Fue entre mayo y junio de 1964 y se trató, nada menos, que del 'Rubicón' donde moriría, como en el oleaje de una playa, la carrera oficial de Alfredo Di Stéfano como jugador del Real Madrid.

 

De 'La Romareda' a... Miguel Muñoz

 

Entre 1958 y 1965, el Real Madrid y un siempre potente Atlético de Madrid se cruzaron nada menos que seis veces en torneos coperos, más allá de los dos duelos 'normales' de Campeonato de Liga. Esta media docena de cruces incluyeron sendas finales de Copas del Generalísimo dominadas por un gran Atlético en Chamartín (1960 y 61, 1-3 y 2-3; en 1961; esta última, tras dos tantos de Peiró en un 'Bernabéu' que había testificado un 7-1 madridista al Betis en semifinales, con... ¡seis! goles de 'Pancho' Puskás).

Esa media docena de 'rounds' atípicos fuera de la Liga, de 1958 a 1965, entre el Atleti y el Real 'de las cinco Copas de Europa' (y casi de La Sexta) se saldó con ventaja total atlética en esas eliminatorias de 2-4. En el zurrón rojiblanco, esas dos finales coperas de 1960 y 61, la semifinal de 1964 y el autoritario gobierno rojiblanco en 1/8 de la Copa 64-65: 1-0 para el Real Madrid (Grosso), en la ida, y 4-0 del Atlético (Adelardo, Luis 2 y Cardona) en la vuelta, Estadio Metropolitano (Ciudad Universitaria-Cuatro Caminos), el domingo 30 de mayo de 1965.

A cambio, el Real se impuso en 1/8 de Copa 57-58 (4-0 y 0-1, siempre del Madrid) y en la semifinal de la Copa de Europa 1958-59, que se liquidó en un célebre desempate en 'La Romareda' de Zaragoza —recinto entonces casi recién inaugurado— con éxito blanco por 2-1 y goles de Di Stéfano, Puskás y Enrique Collar.

Pero la semifinal de Copa 'de España' de 1964 resultó, en efecto, como un 'Rubicón', un 'Verdún', una 'toma de Berlín' o un 'desembarco en Normandía'. Porque, bajo control de Miguel Muñoz y con la aquiescencia de Santiago Bernabéu y sus grandes 'pretorianos', el gerente sevillano Antonio Calderón y el 'consejero ejecutivo' Raimundo Saporta... esa eliminatoria de 'eterna rivalidad' certificó el cierre físico del ciclo triunfal que Alfredo Di Stéfano había abierto en el Real Madrid allá por 1953. Lo detallamos.

 

'La Grande Inter' y...

 

El 27 de mayo de 1964, en el Prater Stadion de Viena, el Inter de Milán y 'de Helenio Herrera' (HH), 'la' Internazionale, 'La Grande Inter' de HH venció por 3-1 al Real Madrid de Bernabéu, Muñoz y —todavía— de Di Stéfano. En la misma víspera, ya en Viena, se había producido el siguiente diálogo entre el presidente Santiago Bernabéu y el entrenador, Miguel Muñoz, 'MM', o incluso... 'MMM': Miguel Muñoz Mozún.

Gento en la final de Copa de Europa de 1964 frente al Inter de Milán

'¿Qué vamos a hacer mañana, Miguelito?', de Bernabéu a Muñoz, que replicó rápidamente... 'Pues que vamos a perder, don Santiago; ellos son muy rápidos, muy buenos físicamente y nosotros aún vamos al ritmo de Alfredo (Di Stéfano). Es como una carreta contra un coche nuevo, y lo más seguro será que nos pasen por encima, pero como usted está feliz con Alfredo, pues...'. Según el mismo MM, algunos años después, aquella respuesta llenó de asombro a un Bernabéu, que estalló en preocupación y lanzó a su entonces entrenador: "Pero, ¿qué me estás diciendo...?". En aquellos tensos momentos de Viena, Alfredo Di Stéfano estaba a poco más de un mes de cumplir 38 años.

En el minuto 61 y en el Prater, 'La Grande Inter' vencía por 2-0, tantos de Mazzola y Milani, aunque con 1-0, Francisco Gento chutó al poste izquierdo del meta Giuliano Sarti sin que Amancio Amaro —que ya cantaba gol— pudiera atrapar el rechace, que salió hacia el otro lado.

Al momento, minuto 61, marcó Milani el 2-0 y aunque el grancanario Felo Batista produciría el 2-1 en el minuto 70, la tensión había reventado entre Di Stéfano (que había solicitado cambios tácticos en vísperas para evitar las oleadas de los mediocampistas 'nerazzurri' sobre la cobertura blanca y sobre la banda de Isidro Sánchez)... y el propio Miguel Muñoz.

Literalmente, ambos se mandaron 'a la m...' en tensísima discusión a grito pelado entre el césped y el banquillo del Prater, estallido corroborado tiempo después por Di Stéfano. 'La Saeta Rubia' se sentía impotente ante la hemorragia madridista en la media frente a las legiones negriazules de Herrera.

Todavía con 2-1, Armando Picchi, 'libero' (o 'stopper' adelantado) y capitán interista, salvó bajo los palos de Sarti un nuevo asalto del Real Madrid, el canto del cisne blanco. En el minuto 77, 'Sandrino' Mazzola sentenció la finalísima del Prater con el definitivo 3-1 al aprovechar un grave error de Pepe Santamaría, quien quiso intentar una cesión (¿al meta Vicente, a un compañero de zaga?) que 'Sandrino', hijo del grandísimo Valentino Mazzola, aprovechó para dar a 'La Grande Inter' de Herrera el que iba a ser su primer gran título europeo. "Este Real Madrid es aún un gran equipo, pero 'dependiente' de dos jugadores de más 37 años" (Di Stéfano y Puskás), señalaron los periodistas italianos. Y...

Alfredo Di Stéfano aún no lo sabía pero ya había jugado su último partido oficial con el equipo del Real Madrid. Había sido la final de Viena

 

El Atlético

 

De regreso a Madrid, las actividades y medidas de Muñoz no se hicieron esperar. El domingo 31.5.1964, en el Estadio Metropolitano de Cuatro Caminos, el Real se enfrentaba con el Atlético en el turno de vuelta de 1/4 de final de la Copa del Generalísimo, que en el Bernabéu se había saldado con 2-2 (sin jugar Di Stéfano), pese a un 2-0 para los blancos hasta el minuto 75.

(En este partido de ida ('Estadio Santiago Bernabéu', 23.5.1964), y ya de lleno bajo la amenaza interista, Muñoz había alineado a un equipo del Real absolutamente 'reserva'. Esto, aunque el propio Di Stéfano había insistido en sumarse a la partida. Así y todo, los suplentes de Muñoz se escaparon con 2-0 —Serena y 'Pipi' Suárez, minutos 50 y 60— sólo para que en los minutos 75 y 79 se firmase el 2-2 entre el paulista Ramiro Rodrigues y un Luis Aragonés que solía ser una pesadilla para el Madrid, el club donde había crecido. Al final, el Atlético no ganó el partido por puro milagro: 2-2).

Al regreso de Viena como un ejército en retirada, y sin mediar aviso previo ni lesión del todavía jugador, Muñoz no convocó a Di Stéfano por simple 'decisión técnica'. Antes —según contaría Muñoz en Sevilla, años después—, el entrenador madridista había hablado con Bernabéu, a quien hizo el relato de los acontecimientos del Prater, tras ver confirmado su pronóstico de vísperas. Tras ese relato, el técnico madrileño y madridista (más tarde, también seleccionador nacional), presentó su dimisión al presidente.

'Pero, ¿cómo te vas a ir?', espetó a MM un Bernabéu de nuevo sorprendido. Según su propia historia, Muñoz respondió: "Presidente; me voy porque con Di Stéfano no tenemos futuro y yo tengo claro que usted va a preferir que siga Alfredo", contestó el técnico. En ese mismo momento, Santiago Bernabéu dijo a Miguel Muñoz que disponía de toda su confianza para tomar sus propias decisiones y que hiciera 'lo que tuviera que hacer'. Alfredo Di Stéfano aún no lo sabía pero ya había jugado su último partido oficial con el equipo del Real Madrid. Había sido la final de Viena.

Santiago Bernabéu y Miguel Muñoz

Di Stéfano, en 'shock' por la situación que se le había venido encima, pidió explicaciones al entrenador por su no convocatoria para el partido del Metropolitano, que concluyó 1-1, goles de Amancio y del internacional atlético Jesús Glaría (de quien ofrecemos imagen junto a Ignacio Zoco; casi recién retirado en el RCD Español, Glaría, medio y defensa 20 veces internacional 'A', pereció el 19.9.78, en La Espluga de Francolí, en terrible accidente de automóvil junto a su hijo Jesús. Estaba casado con Marta, hija del promotor boxístico Luis Bamala).

Zoco y Glaria

Tras la no convocatoria para aquel partido de vuelta copera, el 1-1 en el Metropolitano, Muñoz había dicho a Alfredo que hablara en las oficinas con el vicepresidente: Raimundo Saporta Namías. Sin decir palabra, Bernabéu estuvo presente en el tenso diálogo entre Di Stéfano y Saporta, en el despacho de este último.

Saporta apuntó a 'La Saeta' que el inminente 4 de julio Alfredo cumplía 38 años y que había perdido la velocidad; era lo que Muñoz había hecho observar a Bernabéu en las vísperas del Prater. Saporta repetía a Alfredo: "Puedes quedarte en la casa de lo que quieras", aunque excluyendo implícitamente la opción de que lo hiciera como jugador y mucho menos tras el grave enfrentamiento abierto con MM.

Se programó partido de desempate en el mismo Metropolitano, al miércoles siguiente, 3 de junio de 1964, y en su reducto vecino a la Ciudad Universitaria, el Atlético pasó adelante con tanteo de 2-1. Di Stéfano también había reclamado personalmente jugar ese partido de desempate... pero Muñoz ya no tenía vuelta atrás y alineó con el dorsal '9' del Real Madrid al veinteañero Ramón Moreno Grosso, que había jugado 12 partidos como cedido en el Atlético, ese mismo curso. Nadie en Chamartín iba a salvar ya al 'Soldado Alfredo'.

Saporta repetía a Alfredo: "Puedes quedarte en la casa de lo que quieras", aunque excluyendo implícitamente la opción de que lo hiciera como jugador y mucho menos tras el grave enfrentamiento abierto con Miguel Muñoz

Posteriormente, Ramón Moreno Grosso (fallecido en 2002) pasaría a ser suegro de Francisco Llorente Gento, 'Paco Llorente' y, en consecuencia, abuelo materno de Marcos Llorente Moreno, hoy en el Atlético de Madrid.

Finalmente, Di Stéfano pretendía seguir jugando con el Real Madrid, al menos hasta el otoño de 1964-65 para ahí tomar una decisión definitiva ("cuando yo no me vea...") sobre otras perspectivas de futuro en el club. Se defendía con su titularidad de 24 partidos (mas 'sólo' 11 goles en Liga) en esa temporada 1963-64 en la que el primer equipo blanco había sido campeón de Liga y había llegado hasta la final de la Copa de Europa. También fue inútil.

(En el camino, el 29.1.64, en ida de cuartos de final de la Copa de Europa 63-64 y en Chamartín había quedado una soberana exhibición de la todavía 'Saeta Rubia' ante AC Milan, vigente campeón de la Copa de Europa en 1963: 4-1 para el Real Madrid, con sendos golazos de Di Stéfano —uno, en tiro de castigo inolvidable, con el exterior del pie— y otro par entre Puskás y Gento, para 4-0. Desde ahí y en el minuto 83, Giovanni Lodetti (que murió en septiembre de 2023) produjo el 4-1 para los 'rossoneri' milanistas que entrenaba Luis Antonio Carniglia. El Real Madrid sufrió en la vuelta, en San Siro, que dominaron los de Carniglia por 2-0. Pero se clasificó el Real).

 

Un final 'real'

 

Los medios se enteraron de la crisis ('el Real Madrid ofrece a Di Stéfano un puesto en los despachos', se titulaba), justo cuando el equipo caía eliminado de la Copa por el Atlético. Con la crítica situación expuesta al exterior, Di Stéfano empezó a recibir ofertas de otros clubes. Ya no había marcha atrás para seguir jugando al fútbol en el Real Madrid.

Le contactaron Celtic de Glasgow, el propio Milan, al que Alfredo había destronado en Europa casi de modo personal, Español e incluso un Betis que había sido tercero en 1963-64. Pero, con el contrato hasta el 30 de junio por delante, desde el club ('DISCIPLINA IMPRESCINDIBLE', le recordaría el mismísimo Bernabéu, lo vamos a ver) no se le permitieron tomar vacaciones anticipadas. Y el 10 de junio de 1964, en Rouen (Francia), en la reinauguración con luz artificial del 'Stade Robert Diochon', Alfredo Di Stéfano se vistió ante el FC Rouen para su último partido 'real' con el Real Madrid.

El 24 de junio de 1964, el Real Madrid anunció oficialmente la baja de Di Stéfano como jugador, tras 11 temporadas en el club que agruparon ocho títulos de Liga y cinco campeonatos de la Copas de Europa

Sin Ignacio Zoco ni Amancio Amaro, que ese mismo día se concentraban con la Selección española que iba a ganar a la URSS de Lev Yashin la final de la Eurocopa de 1964, en el mismo 'Estadio Santiago Bernabéu', Alfredo Di Stéfano sólo resistiría 45 minutos en el amistoso de Rouen, que el Real Madrid dominó por 1-4.

En el 'Robert Diochon', un cubil perdido en las entrañas del Nordeste de Francia y que aún existe tal cual, el Real Madrid de Miguel Muñoz alineó esa noche también 'perdida' en Rouen a: Araquistain; Miera, Santamaría, Pachín; Muller, Felo; Evaristo, Pipi Suárez, Di Stéfano, Puskas y Gento.

En el intermedio de la festiva velada en el 'Robert Diochon', que de nada tenía culpa, Di Stéfano se quedó en casetas, alegando 'tirón' muscular. Le sustituiría el larguirucho y 'lentote' Yanko Daucik, casi 190 centímetros de altura cabales (una 'torre' en aquellos años), hijo del famoso entrenador checoslovaco Fernando Daucik. 'Don Alfredo' ya no jugaría un segundo amistoso de aquella gira, en Lyon (5-1 para el Olympique Lyonnais), y el 24 de junio de 1964, el Real Madrid anunció oficialmente su baja como jugador, tras 11 temporadas en el club que agruparon ocho títulos de Liga y cinco campeonatos de la Copas de Europa.

Homenaje a Di Stéfano

El 23 de julio de ese mismo 1964, Alfredo Di Stéfano Laulhé enviaría este telegrama a Santiago Bernabéu de Yeste, un telegrama que Bernabéu este conservaría para siempre. Exactamente tal cual: "DON SANTIAGO ME VOY A MI TIERRA. NO SÉ SI VOLVERÉ PRONTO O NUNCA. EN ESTOS AÑOS SE HABLÓ MUCHO DE NOSOTROS. YO LLEVÉ SIEMPRE LA PEOR PARTE. FUI UN FENÓMENO O UN GAMBERRO. SI NO ME ACERQUÉ MÁS A USTED FUE PORQUE NO QUERÍA QUE CREYERA QUE BUSCABA UN PUESTO REGALADO. POR LO MENOS ESO NO ME LO PUEDE QUITAR NADIE. LO QUE GANÉ FUE SIEMPRE CON ESFUERZO. OBSERVÉ QUE PARA ESTAR BIEN CON USTED HABÍA QUE SER FALSO. TUVE MUCHAS DESILUSIONES Y NADIE ME DIO MORAL. USTED COMO PADRE ME FALLÓ. AHÍ SE VE QUE NUNCA TUVO HIJOS PORQUE LOS PADRES SIEMPRE PERDONAN. SI NO VUELVO MÁS LE LLEGUÉ A USTED MI FELICITACIÓN Y MI RECUERDO CARIÑOSO. UN ABRAZO. ALFREDO".

Durante el periodo vacacional del verano de 1964 corrieron rumores sobre eventuales encuentros de Alfredo con Raimundo Saporta y Santiago Bernabéu en busca de cualquier buen acuerdo 'de continuidad' en el club. Saporta negaba todo 'desencuentro personal'. Pero el 19 de agosto de 1964, Alfredo Di Stéfano fichó por el Español del osado presidente Juan Vilá Reyes (más tarde, protagonista del escandaloso 'Caso Matesa'), donde se alinearía en las temporadas 1964-65 y 65-66, hasta que se despidió en cierta eliminatoria copera Betis-Español, con un 4-0 del Betis al Español (octavos de la Copa de 1966), en el campo del Betis.

En cuartos de final de esa Copa 1965-66, ese mismo Betis que 'retiró' a Di Stéfano eliminaría (retirando también a Puskás) a un Real Madrid recién coronado campeón en 'La Sexta', tras un histórico 2-2 en el 'Estadio Santiago Bernabéu', memorable partido de 149 minutos.

En septiembre de aquel tormentoso 1964, el 'Boletín' del Real Madrid abrió fuego y publicó las cartas cruzadas en mayo entre Di Stéfano y Bernabéu: Alfredo solicitaba la baja antes de tiempo (antes del viaje de la gira a Francia) y el presidente daba razones para la negativa, con una anotación para terminar, concluyente y en mayúsculas: 'DISCIPLINA IMPRESCINDIBLE'. Tal cual. 'SIC'.

 

Jugarreta del destino

 

El Destino pasó a hacer de las suyas. El primer partido del Campeonato 1964-65 (que se televisaría en directo, el domingo 13 de septiembre de 1964, a las 18:00 horas) fue un duelo Español-Real Madrid, en el hoy demolido campo españolista de la carretera de Sarriá.

Durante el verano y ya sin Di Stéfano, Muñoz había probado en el eje del ataque blanco con Yanko y Grosso, que fue quien se afianzó en la titularidad. Pero en agosto, el Real Madrid cede ante C. A. Boca Juniors la final del Trofeo 'Mohammed V', en Casablanca y en el 'X Trofeo Ramón de Carranza', en Cádiz, pierde en la semifinal con el Benfica (2-1), al que el Betis vencería en la final por 2-0. El Madrid se desquitará del Boca Juniors en la consolación de Cádiz: 2-0. Al momento, viajó a Sudáfrica, para dos amistosos 'débiles'. Ganó ambos claramente, 5-2 al Castle White y 4-0 al Hellenic.

Mientras, el Español —entrenado por Laszi Kubala— exhibía a Di Stéfano en gira por Alemania y Austria y con buenos resultados, incluso un 3-3 en Viena (de vuelta Alfredo al 'Prater') con la Selección de Austria. Y el jueves 10 de septiembre,  Di Stéfano es presentado en Sarriá, a campo lleno, con gol en la victoria españolista sobre el Olympique Lyonnais: 2-1.

Para ese Español-Real Madrid, el grupo dirigido por Miguel Muñoz aterrizó en Barcelona desde Sudáfrica, vía Luanda y Lisboa. En la mañana de ese domingo 13.9.64, Santiago Bernabéu, que no asistió a la cita en la carretera de Sarriá, fue reelegido presidente por la asamblea de socios del Real Madrid.

Puskas y Di Stéfano

A tope de motivación y ya de blanquiazul, y tras cariñoso saludo con Ferenc Puskás, Di Stéfano acaudilló el frente del ataque españolista y casi marcó en tiro de golpe franco, hacia los 20 minutos, ya con 1-0 (Carlos Ramírez bate a Araquistain) para el Español. En ayuda en defensa, antes del descanso, Alfredo llegó a agarrar claramente a un Amancio que escapaba hacia la portería españolista de Carmelo 'Sedrun'. Desde la final de Viena y de 'La Grande Inter' parecían haber pasado años, no meses.

En el minuto 59, cerca del borde del área blanquiazul, Di Stéfano derriba —de entre todos los jugadores del Real Madrid—... a Ramón M. Grosso. El aragonés Adolfo Bueno cobra el castigo. Desde casi 30 metros y en latigazo seco de zurda, Ferenc Puskas pone el balón en la escuadra izquierda de Carmelo, que casi se choca con su poste izquierdo. 1-1.

Al fin, al caer el minuto 84, ya con luz artificial en la atardecida veraniega de Sarriá, viene córner a la derecha del ataque del Madrid. Amancio va a sacar desde la esquina, Puskás se mueve, se desplaza hacia el punta gallego y le pide el balón entre la línea lateral del área y la misma línea de fondo.

Así fue el final de 'La Saeta Rubia' en el Real Madrid. Y en medio de todo, el principio del fin estuvo... en aquella eliminatoria con el Atlético de Madrid en 'Cuatro Caminos'. Cruce de caminos, sí

Ahí, 'Cañoncito Pum', 'Pancho' Puskás, se supera en un alarde sobre la línea de fondo, recorta en una loseta a Riera y hasta a Di Stéfano, que ha acudido al quite, y cuando Carmelo espera el centro... la zurda del genio magyar encuentra un ángulo 'imposible' en el segundo poste, al fondo.

El balón toca allí, en ese poste, en ese ángulo 'maldito', como en carambola de taco de billar, y se convierte en el 1-2 final. Fue de las últimas genialidades de Puskás, 'Coronel Galopante', con algunos meses de edad menos que Di Stéfano, pero con bastantes kilos más que Alfredo. El Real Madrid sacó adelante el 1-2 con esa maravilla de Puskás y Di Stéfano aguantaría como jugador dos temporadas completas en Sarriá, hasta retirarse en 1966 tras caer en aquella eliminatoria de Copa frente al Betis. Sus hijas ya le habían dicho a 'Don Alfredo' algo así como que 'en el campo de fútbol, tan calvo, en pantalones cortos y con 40 años, pues en fin...'.

Así fue el final de 'La Saeta Rubia' en el Real Madrid. Y en medio de todo, el principio del fin estuvo... en aquella eliminatoria con el Atlético de Madrid en 'Cuatro Caminos'. Cruce de caminos, sí.

 

Getty Images.

Alejandro Delmás
Periodista deportivo de dilatada experiencia.

7 comentarios en: Atlético-Real Madrid (Copa 1964): el punto de no retorno para Di Stéfano

  1. 38 añazos Don Alfredo y no quería ver que su época había llegado a su final, de aquella los jugadores no tenían los cuidados que se tienen ahora por los avances científicos etc.
    Y no hay que olvidar que todo el juego pasaba por la saeta, era el eje del equipo y eso se notaba más que por ejemplo con puskas que era goleador.
    Igual Miguel Muñoz no supo hacer un esquema de juego que pudiese acomodar a Alfredo de forma adecuada a las necesidades del equipo o igual era ya imposible convencerle de que su rol tenía que ser distinto, no sé, lo cierto es que a partir de ahí cualquier final de un jugador en el Madrid será menos tragedia comparado con el final de di Stefano.

  2. Estoy hablando completamente sin referencias de ningún tipo, que no quiero hacerme el panenkita. Pero a lo mejor habría sido posible retrasar a Alfredo al centro del campo para resguardarlo y que desde allí pudiese ser el referente del equipo. Habría marcado menos goles pero se podría haber aprovechado de toda su influencia en el juego.

    En todo caso, la decisión de Don Santiago y de Miguel Muñoz muestran el carácter y personalidad de ambos. Qué diferencia con otros aciagos tiempos, que por suerte también ya también están quedando atrás, de aquellos "con lo que nos ha dado"...

    Excelente artículo, por cierto

    Abrazos madridistas

    1. Di Stefano llevaba ya bastantes años jugando en el centro del campo, prácticamente desde la llegada de Puskas, lo que pasa es que seguía teniendo unas cifras goleadoras impresionantes. El fútbol europeo de élite de entonces (Inglaterra, Italia, Alemania) había evolucionado hacia una preparación física exigente y aquí seguiamos con métodos anticuados confiados en la grandísima calidad de los jugadores. Algo muy parecido a lo que pasó después del mundial de Sudáfrica.
      El bajón de Alfredo se mitigó un poco mientras tuvo a su lado a jugadores de enorme trabajo físico, Del Sol, Félix Ruiz, pero cuando desaparecieron fue evidente que su tiempo había terminado. El problema es que no supo reconocer esto y forzó una salida de muy malas formas.
      Como dice Vastic más arriba, después de la salida de Di Stefano, por lo que este había significado , cualquier baja es un trauma menor. Lo bueno del asunto es que quedó grabado a fuego en el ADN madridista que nadie, ni el más grande, esta por encima del Club.

      1. Muchas gracias por la aclaración. Sabía que se descolgaba hasta el centro del campo para enlazar la jugada y, entre otras muchas alternativas, lanzar a Gento. Pero desconocía que ya partía desde el centro del campo.

        Un saludo

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