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Cuando Helenio Herrera jubiló a Di Stéfano

Cuando Helenio Herrera jubiló a Di Stéfano

Escrito por: Alejandro Delmás12 junio, 2023
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Final de 1964, 'la ruptura': 'La Grande Inter' de Helenio Herrera jubila a Di Stéfano en el Madrid

 

En su sexta final de la 'UEFA Champions League/Copa de Europa', 'La' Internazionale de Milán no ha podido evitar el primer título del Manchester City de Pep Guardiola en la gran competición continental. De paso, el mínimo 0-1 para los 'blues' del City en el Estadio Olímpico Ataturk de Estambul firma en un exacto 50% el palmarés de los 'nerazzurri' milaneses en grandes finales de 'Champions'/'Coppa dei Campioni': 3-3 en victorias-derrotas.

Pero no siempre ocurrió como en Estambul; más bien, la saga interista en la máxima competición europea de clubes se abrió cerrando la puerta a rivales legendarios, como el Benfica en 1965 (final en Milán, San Siro, 1-0, Inter) o, un año antes, el 27 de mayo de 1964 y en el Prater Stadion de Viena, el 3-1 al Real Madrid de Santiago Bernabéu, Miguel Muñoz y, por último día en competición oficial... de Alfredo Di Stéfano.

Di Stéfano

Estamos hablando de lo que se llamó 'La Grande Inter' de 'HH'; y aquí se entiende por 'HH' Helenio Herrera (otros decían 'Míster Habla Habla'. Exactamente, Helenio Herrera Gavilán (Buenos Aires, 1910; Venecia, 1997), un entrenador que marcó época y sentó cátedra en el fútbol europeo y que, al mismo tiempo, por retador —provocador—, desafiante y ganador se convirtió en uno de los rivales más detestados del madridismo en los años 60.

El palmarés como entrenador de Helenio Herrera Gavilán (que puede leerse al completo en su rocambolesca tumba de la isla veneciana de San Michele, como si aquello fuera una Wikipedia sobre mármol, con una urna que es réplica de la Copa de Europa) se adorna con cuatro Ligas españolas (Atlético de Madrid, 1950 y 51; Barcelona, 1959 y 60), tres 'scudetti' en Italia, los tres interistas de 1963, 65 y 66; dos Copas de España, ambas con el Barça, 1959 y 1981; la Copa de Italia con 'la' AS Roma, en 1969, las dos Copa de Europa 'nerazzurri', 1964 y 65 —también, dos Intercontinentales— y la Copa de Ferias 1960, con el Barça. Como jugador, fue campeón de Francia en 1942 con el Red Star FC de París.

Tumba Helenio Herrera

En España, Helenio Herrera —que introdujo como suprema novedad los entrenamientos en 'interval training'— entrenó al Valladolid (1948-49, lo salvó del descenso), Atlético de Madrid (1949-53, dos títulos de Liga), Sevilla (1953-57, subcampeón de Liga 1956-57, lo llevó a la Copa de Europa 57-58, tras engañar magistralmente al Barcelona de Balmanya con 'alineación trucada' en el último partido de Liga) y el propio Barcelona (1958-60), con el que se apuntó dos Ligas, una Copa y una Copa de 'Ciudades en Feria', competición antecesora de la Copa de la UEFA y de la actual Europa League.

El 27 de mayo de 1964 y en el Prater Stadion de Viena, el Inter de Helenio Herrera ganó 3-1 al Real Madrid de Santiago Bernabéu, Miguel Muñoz y, por último día en competición oficial... de Alfredo Di Stéfano

Aquí presentamos una fotografía cedida por el Área de Historia del Sevilla FC de la presentación de Helenio en el Sevilla (viejo campo de Nervión, 1953), ante jugadores de tanta leyenda sevillista como Juan 'Pato' Araujo, Juanito Arza, Enrique Romero ('de las Vacas'), Marcelo Campanal, Herrera II... todo guiado por Guillermo Campanal, con camisola rayada, gran figura y entrenador del Sevilla: 'El Comandante de los Stukas'.

Helenio Herrera presentación Sevilla

Como recordarían siempre sus pupilos en Sevilla, Barcelona e Inter, incluso su propio 'ahijado' —el cineasta Gonzalo Suárez—, los entrenamientos de HH con balón en movimiento —la mayoría— se desarrollaban a un ritmo durísimo, seguramente superior al de cualquier partido de aquellas épocas. "Helenio no se puede comparar con Mourinho ni con nadie; era un genio innovador, a la vez que práctico; su principal innovación fue conseguir que el juego del fútbol subiera en una velocidad más de ritmo. Y era por la intensidad de sus entrenamientos con el balón, a los que dedicaba la mayor parte del tiempo", diría años después el propio Gonzalo Suárez —cuya madre fue compañera sentimental de Helenio Herrera—, en entrevista en 'El País'.

Helenio también fue entrenador/preparador de la Selección española en el Mundial de 1962, en Chile, con el 'eterno madridista' Pablo Hernández Coronado como Seleccionador 'oficial'. Tal como cabía esperar (y tras una curiosa concentración de entrenamiento en Bilbao/San Mamés), la experiencia de España en la Copa Mundial de Chile se saldó en fiasco —con un lesionado 'archirrival' Di Stéfano entre el fuego cruzado de unos y otros—, sin que la Selección española superara la primera fase, enfrentada a equipos de tanto calibre como los dos finalistas: Brasil (campeón) y la gran Checoslovaquia de Masopust, Pluskal, Pospichal o Popluhár. Ya mediados los años 70, Herrera también se integró brevemente en el 'staff' técnico de la Federación Italiana de 'calcio' antes de regresar al Barça en 1981 (Schuster, Simonsen, Quini...), para hacerle conquistar la Copa del Rey 1980-81, con 3-1 en la final al Sporting de Gijón.

 

El vaticinio de Miguel Muñoz

 

Más de 15 años después de la derrota del Prater y cuando ya entrenaba al Sevilla (1979-1981), Miguel Muñoz ('MM' ante 'HH') solía repetir en charlas con la Prensa sevillana aquel su pronóstico pesimista, la víspera de la final de Viena ante la pregunta esperanzada de Santiago Bernabéu: '¿Qué vamos a hacer mañana, Miguelito?'. "Pues vamos a perder don Santiago; ellos son muy rápidos, muy buenos físicamente, nosotros aún vamos al ritmo de Alfredo (Di Stéfano) y lo más seguro será que nos pasen por encima". Según el mismo MM, aquella respuesta llenó de asombro a un Bernabéu que sólo atinó a decir a su entonces entrenador, lleno de preocupación: '¿Pero qué me estás diciendo?'

Gento y Armando Picchi final Copa Europa Inter 1964

En esas mismas vísperas del 27 de mayo de 1964, Muñoz había discutido duramente con Di Stéfano sobre la posición del lateral derecho del Real Madrid, Isidro Sánchez ('el jerezano de Barcelona', padre de Quique Sánchez Flores), a quien Di Stéfano sugería incrustar entre línea en persecución del superclase veronés Mario Corso, 'El Pie Izquierdo de Dios', uno de los hombres claves en la estrategia interista y a quien Herrera retrasaba a la media como un 'cebo' o 'anzuelo'. Muñoz se negó, alegando que en ese caso y sin Isidro en el flanco, Giacinto Facchetti, sensacional lateral izquierdo de 'La Grande Inter' y de la 'Squadra Azzurra' de Italia, tendría vía libre para sus temibles excursiones ofensivas.

Isidro quedó en el lateral diestro y el equipo de Herrera sólo usó a dos verdaderos puntas: el brasileño Jair da Costa y el ariete lombardo Aurelio Milani, que 'descolgaba' constantemente a Santamaría, cuyo hueco tenía que cubrir, retrasándose, Ignacio Zoco. De este modo, los 'nerazzurri' tomaban el centro del campo con cuatro hombres, nada menos que los 'cracks' Sandrino Mazzola y Luis Suárez, el 'cierre' Mario Tagnin (que perseguía a Di Stéfano de costa a costa) y el propio Corso. "Ellos atacaban con dos y nosotros les defendíamos con cuatro. Y en el mediocampo eran bastantes más que nosotros, con lo que tomaban el control del juego", analizaría posteriormente el propio Di Stéfano.

Santiago Bernabéu: '¿Qué vamos a hacer mañana, Miguelito (Miguel Muñoz)?'. "Pues vamos a perder don Santiago; ellos son muy rápidos, muy buenos físicamente, nosotros aún vamos al ritmo de Alfredo (Di Stéfano) y lo más seguro será que nos pasen por encima"

"Tagnin, no me dejes descansar a Alfredo, ¿OK?", había dicho Herrera a Mario Tagnin, en vestuarios. "¿De dónde me habéis sacado a 'esto", se iba a rebelar Di Stéfano durante el juego ante un flemático Luis Suárez, que se limitaba a sonreír sin decir palabra.

En el minuto 61, 'La Grande Inter' vencía por 2-0, tantos de Mazzola y Milani, aunque con 1-0 Gento chutó al poste izquierdo del meta Giuliano Sarti sin que Amancio —que cantaba gol— pudiera atrapar el rechace, que salió hacia el otro lado. Al momento marcó Milani (minuto 61) y aunque el grancanario Felo Batista produciría el 2-1 en el minuto 70, la tensión había estallado entre Di Stéfano y Muñoz. Literalmente, ambos se mandaron 'a la m...' en tensísima discusión a grito pelado entre el césped y el banquillo del Prater, estallido corroborado tiempo después por un Di Stéfano que se sentía impotente ante la hemorragia en la media frente a las legiones negriazules de Helenio Herrera.

Luis Suárez Real Madrid Inter

Todavía con 2-1, Armando Picchi, 'libero' (o 'stopper' adelantado) y capitán interista, salvó bajo los palos de Sarti otro asalto del Real Madrid que fue el canto del cisne blanco. En el minuto 77, Sandro Mazzola sentenció la final del Prater con el definitivo 3-1 al aprovechar un grave error de Santamaría, quien quiso intentar una cesión (¿al meta Vicente, a un compañero de zaga...?) que 'Sandrino', hijo del grandísimo Valentino Mazzola, aprovechó para dar a 'La Grande Inter' de Herrera el que iba a ser su primer gran título europeo. "Este Real Madrid es aún un gran equipo, pero es 'dependiente' de dos jugadores de 37 años" (Di Stéfano y Puskás), observaron los comentaristas italianos. Y...

 

Luz verde de Bernabéu a Muñoz

 

De regreso a Madrid, las actividades y medidas de Muñoz no se hicieron esperar. El domingo 31.5.1964, en el Estadio Metropolitano de Cuatro Caminos, el Real se enfrentaba con el Atlético en el turno de vuelta de 1/4 de final de la Copa del Generalísimo, que en el Bernabéu se había saldado con 2-2 (sin jugar Di Stéfano), pese a un 2-0 para los blancos hasta el minuto 75.

Sin mediar aviso previo ni lesión del jugador, Muñoz no convocó a Di Stéfano para ese turno de vuelta en el Metropolitano. Antes —según contaba en Sevilla, años después—, el entrenador madridista había hablado con Bernabéu, al que hizo su relato de los acontecimientos del Prater, tras ver confirmado su pronóstico de vísperas. Tras ese relato, el técnico madrileño y madridista, más tarde también seleccionador nacional, presentó su dimisión al presidente.

Santiago Bernabéu y Miguel Muñoz

'Pero, ¿cómo te vas a ir?', espetó a MM el sorprendido Bernabéu. Según sus propias palabras, Muñoz respondió: "Presidente; me voy porque con Di Stéfano no tenemos futuro y yo tengo claro que usted va a preferir que siga Alfredo", contestó el técnico. En ese mismo momento, Santiago Bernabéu dijo a Miguel Muñoz que disponía de toda su confianza para tomar sus propias decisiones y que hiciera 'lo que tuviera que hacer'. Alfredo Di Stéfano aún no lo sabía pero ya había jugado su último partido oficial con el equipo del Real Madrid; había sido la final de Viena.

En 'shock' por la situación que se le había venido encima, Di Stéfano pidió explicaciones al entrenador por su no convocatoria para el partido del Metropolitano (que terminó 1-1, goles de Jesús Glaría y Amancio; en el desempate en el mismo Metropolitano, al miércoles siguiente, 3 de junio del 64, el Atlético pasó adelante con tanteo de 2-1); Muñoz dijo a Alfredo que hablara con el vicepresidente: Raimundo Saporta Namías.

Sin decir una palabra, Bernabéu estuvo presente en el tenso diálogo entre Di Stéfano y Saporta, en el despacho de este último. Saporta apuntó a 'Di' que el 4 de julio Alfredo cumplía 38 años y que había perdido la velocidad; era lo que Muñoz había hecho observar a Bernabéu en las vísperas del Prater. Saporta repetía a Alfredo: "Puedes quedarte en la casa de lo que quieras"... aunque excluyendo implícitamente la opción de que lo hiciera como jugador y mucho menos tras el grave enfrentamiento abierto con MM.

Saporta repetía a Alfredo: "Puedes quedarte en la casa de lo que quieras"... aunque excluyendo implícitamente la opción de que lo hiciera como jugador y mucho menos tras el grave enfrentamiento abierto con Miguel Muñoz

Di Stéfano pretendía seguir jugando con el Real Madrid, al menos hasta el otoño de 1964-65 para ahí tomar una decisión definitiva sobre otras perspectivas de futuro en el club. Se defendía con su titularidad de 24 partidos (mas 'sólo' 11 goles en Liga) en una temporada donde el equipo había sido campeón de Liga y había llegado a la final de la Copa de Europa.

Pero los medios se enteraron de la crisis ('el Real Madrid ofrece a Di Stéfano un puesto en los despachos'), justo cuando el equipo caía eliminado de la Copa por el Atlético, con el veinteañero Ramón Moreno Grosso (que había jugado 12 partidos como cedido en el Atlético, ese mismo curso) ya portando el número '9' que había sido 'propiedad' de Alfredo Di Stéfano.

 

Sin marcha atrás

 

Con la crítica situación expuesta al exterior, Di Stéfano empezó a recibir ofertas de otros clubes. No había marcha atrás. Le contactaron Celtic de Glasgow, Milan (campeón de Europa en 1963 y ante quien Alfredo había jugado muy bien en un 4-1 de 1/4 de Copa de Europa en Madrid, esa misma campaña 1963-64), Español, incluso un Betis que había sido tercero en 1963-64... pero no se le permitieron tomar vacaciones anticipadas, y el 10 de junio de 1964, en Rouen (Francia), en la reinauguración con luz artificial del 'Stade Robert Diochon', Alfredo Di Stéfano se vistió ante el FC Rouen para su último partido 'real' con el Real Madrid.

Sin Ignacio Zoco ni Amancio Amaro, que ese mismo día se concentraban con la Selección española que iba a ganar a la URSS de Yashin la Eurocopa de 1964, Alfredo Di Stéfano sólo resistió 45 minutos en el amistoso de Rouen, que el Real Madrid dominó por 1-4.

En el perdido 'Robert Diochon', el Real Madrid de Miguel Muñoz alineó esa noche también 'perdida' de Rouen a: Araquistain; Miera, Santamaría, Pachín; Muller, Felo; Evaristo, Pipi Suárez, Di Stéfano, Puskas y Gento. Alegando 'un tirón' muscular, Di Stéfano se quedó en casetas del 'Robert Diochon' en el descanso. Le sustituyó el larguirucho Yanko, el hijo del famoso entrenador checoslovaco Fernando Daucik. Alfredo ya no jugaría un segundo amistoso en Lyon y el 24 de junio de 1964, el Real Madrid anunció oficialmente su baja como jugador, tras 11 temporadas en el club que agruparon ocho títulos de Liga y cinco Copas de Europa.

Homenaje a Di Stéfano

Durante el periodo vacacional del verano de 1964 corrieron rumores sobre eventuales encuentros de Alfredo con Raimundo Saporta y Santiago Bernabéu en busca de cualquier buen acuerdo 'de continuidad' en el club. Saporta negaba cualquier 'desencuentro'. Pero el 19 de agosto de 1964, Alfredo Di Stéfano fichó por el Español del osado presidente Juan Vilá Reyes ('Caso Matesa'), donde se alinearía en las temporadas 1964-65 y 65-66, hasta que se despidió en cierta eliminatoria copera Betis-Español, con un 4-0 del Betis al Español (octavos de la Copa de 1966), en el campo del Betis. En septiembre de aquel tormentoso 1964, el 'Boletín' del Real Madrid publicó las cartas cruzadas en mayo, entre Di Stéfano y Bernabéu: Alfredo solicitaba la baja antes de tiempo y el presidente daba razones para la negativa, con una anotación para terminar, concluyente y en mayúsculas: 'DISCIPLINA IMPRESCINDIBLE'. Tal cual. 'SIC'.

El Destino pasó a hacer jugarretas. El primer partido del Campeonato 1964-65 fue Español-Real Madrid, en el hoy demolido campo españolista de la carretera de Sarria. Con Di Stéfano de blanquiazul —y jugando bastante bien, a tope de motivación—, el Real Madrid se impuso con dos tantos de Puskás: 1-2.

Puskas y Di Stéfano

Y el Betis que 'jubilaría' del todo al Alfredo jugador, ya a sólo semanas de cumplir 40 años, en octavos de la Copa del Generalísimo de 1966 y con soberbias exhibiciones del gran delantero bético Joaquín Sierra, 'Quino', fue el mismo Betis que en cuartos de final, iba a 'retirar' a Ferenc Puskás antes de eliminar al Real Madrid 'ye-yé', flamante hexacampeón de Europa (3-2, 2-2), en el famoso partido de 'La Cuenta Larga'.

Aquella noche interminable del 15 de mayo de 1966 en Chamartín, 149 minutos de juego en el 'Estadio Santiago Bernabéu' cerrados con el 2-2 que apeó al Real Madrid, dos tantos de Jesús Landa, después del 3-2 'bético' en el recinto del barrio sevillano de Heliópolis.

En el verano de 1967, el Real Madrid ofreció a Di Stéfano el partido de homenaje que se daba a todos los que cumplían diez años de permanencia en el club. Fue en Chamartín, naturalmente, ante el Celtic de Glasgow, flamante campeón de Europa en Lisboa... ante nada menos que 'Internazionale' de Helenio Herrera, que ya enfilaba su decadencia. En un Real Madrid con raro uniforme de camiseta blanca y calzonas azules, Alfredo jugó unos pocos minutos y cedió el puesto a Ramón Grosso. Fue la última vez que se saludó con Santiago Bernabéu... que ya no le iba a ofrecer ningún puesto de nada en el Real Madrid.

Di Stéfano. Último partido con el Madrid. Calzón azul.

Antes de firmar por el Elche como entrenador, y cuando pensaba regresar a su Buenos Aires querido, Alfredo Di Stéfano envió este telegrama a Santiago Bernabéu. Textual: "Don Santiago me voy a mi tierra - No sé si volveré pronto o nunca - En estos años se habló mucho de nosotros - Yo llevé la peor parte - Fui un fenómeno o un gamberro - Si no me acerqué a usted era porque no quería que creyera que buscaba un puesto regalado - Por lo menos eso no me lo puede quitar nadie - Lo que gané siempre fue con esfuerzo - Observé que para estar bien con usted había que ser falso - Tuve muchas desilusiones y nadie me dio moral - Usted como padre me falló - Ahí se ve que nunca tuvo hijos porque los padres siempre perdonan - Si no vuelvo más le llegue a usted mi felicitación y mi recuerdo cariñoso - Un abrazo - Alfredo".

Implacable, Bernabéu —que pagaba religiosamente al conserje del Real Madrid los periódicos que a diario se le traían al club— cambió el nombre de la barca de pesca que utilizaba en su residencia de Santa Pola, cerca de Alicante. Borró el de 'La Saeta Rubia', que D. Santiago había puesto en homenaje a Alfredo Di Stéfano, y pasó a llamarla 'Marizápalos', el apodo con que de niña conocían en familia a su esposa, Doña María Valenciano. Aunque siempre preguntaban a los amigos comunes qué sabían 'del otro', Santiago Bernabéu y Alfredo Di Stéfano ya no se volvieron a hablar.

 

Inter, campeón en... Chamartín

 

En otra jugarreta del Destino o de la 'rueda de la Fortuna', 'La Grande Inter' de Helenio Herrera firmó su primera Copa Intercontinental el 26 de septiembre de 1964, en el 'Estadio 'Santiago Bernabéu', al batir por 1-0 en desempate —que incluyó prórroga— al Independiente de Avellaneda. Ante 40.000 espectadores, entre lluvia y casi dos centenares de periodistas, Mario Corso anotó el gol decisivo en el minuto 108. Pero, de alguna manera, los caminos de Helenio Herrera y Alfredo Di Stéfano, ambos nacidos en Buenos Aires (Herrera, del bailarín Francisco Herrera, 'Paco El Sevillano' y de María Gavilán)... también terminaban cruzándose.

Inter Milan campeón Intercontinental Bernabéu 1964

Para minar el halo de Alfredo Di Stéfano, Helenio Herrera Gavilán solía decir: 'Di Stéfano ha jugado en el River Plate y yo también he jugado en el River Plate'. Cierto día, el periodista Gianni Brera (que le llamaba 'Accaccone', 'Engreído', entre otras cosas por no usar gafas cuando era totalmente miope) y que escribió sobre Herrera el libro de culto 'El Alquimista sin Patria' amonestó así de severamente a Helenio: "¿Cómo puedes decir que jugaste en River Plate, cuando en realidad abandonaste Buenos Aires con tus padres cuando tenías tres años?".

Según Brera, la respuesta del buscavidas HH —que de pequeño se vio forzado a vivir junto a sus padres en los barracones de la playa de Casablanca, tras naufragar la barcaza que les desembarcaba en la playa de Marruecos— fue tal que así: "Es cierto lo que dices, pero decir que se ha jugado en River da mucho prestigio". Según Brera, 'es como si le pregunto a mi hijo si ha asaltado un banco y mi hijo me contesta: 'es verdad, papá, pero es que con el dinero se vive mucho más cómodo'. Herrera no sedujo precisamente a Brera desde que, la primera vez que se vieron, Helenio le soltó: "Me ha dicho Gabriel Hanot que tú eres el único que de verdad sabe de fútbol en Italia".

A Gianni Brera, este casi truhanesco saludo 'herreriano' le pareció excesivamente meloso, dulzón, 'agradaor' o mefistofélico. Y le buscó el alias de 'Accaccone' ('Accachino', el 'Engreidiilo', pasó a ser otro técnico 'H. H.': el paraguayo Heriberto Herrera).

 

The end

 

La de 1964 fue la primera de las dos Copas de Europa que Helenio llevó a las vitrinas del presidente Angel Moratti, al mando de 'La Grande Inter'. En 1965 le allanó el camino un descomunal error del meta benfiquista Costa Pereira: 1-0 para los 'nerazzurri', ya en plena 'maldición' benfiquista del despedido Bela Guttmann.

En 1966, antes de aquella épica semifinal con el ya llamado 'Real Madrid ye-yé', Herrera proclamó: "En 1964 acabamos con Di Stéfano y ahora vamos a acabar con este nuevo Real Madrid ¿Que si ellos han mejorado técnicamente o tácticamente. Yo diría que... químicamente". Fracasó. El Madrid les apeó por 1-0 (Pirri, en Chamartín) y 1-1 (Facchetti y Amancio, San Siro), en una semifinal dramática, tras la que Miguel Muñoz, entrenador del Real Madrid proclamó, con punto y medio de revancha: "Esto que han visto, esta es la verdad del Inter; sólo hacen cerrojo y presionar a los árbitros". Poco después, ese Real Madrid ye-yé de Amancio, Velázquez, Pirri y aún con Paco Gento conquistó su sexta Copa de Europa ante el Partizan de Belgrado en Heysel, Bruselas (2-1).

El ciclo glorioso de Helenio Herrera en 'la' Internazionale, 'La Grande Inter' de 'Angiolino' Moratti, quedó sentenciado con la derrota ante el Celtic en la final europea de 1967 en Lisboa, 2-1 para los 'celtics' de Glasgow, con Gemmell y Chalmers remontando el tanto inicial de Mazzola.

Helenio Herrera: "Lo importante es que la gente hable de uno... aunque sea bien"

Casi cada verano, cuando se cerraba la temporada, Herrera pedía a Moratti que colocara a Mario Corso ('El Pie Izquierdo de Dios', recuerden) y al mismísimo Armando Picchi —fallecido con apenas 36 años— en los primeros puestos de la lista de transferibles, como líderes y 'cabezas pensantes' o 'lenguas viperinas' del vestuario 'nerazzurro'.

Moratti llamaba a Corso y Picchi, les enseñaba el papel con la reiterativa petición de HH y les tranquilizaba. Presidente y jugadores se reían... hasta que se presentaba 'la squadra' interista para la nueva campaña. Entonces, Herrera reclamaba a Corso y Picchi y les decía sigilosamente, casi al oído: "El presidente, un año más, quería traspasaros. Pero un año más... yo lo he vuelto a impedir. Así que confiad en mí". Era el mismo autor de esta otra frase: "Al fútbol se juega mejor con diez que con once". Un coqueto miope que, pese a la descomunal miopía, jamás usó gafas; prefería encoger los ojos al límite.

Helenio Herrera Sevilla

Ese era Helenio Herrera Gavilán, el 'Accaccone' de Giani Brera, que casi hasta el final de sus días estuvo veraneando en Matalascañas, provincia de Huelva, donde se compró un 'chalet' playero. Ya nos han pasado más 25 años sin HH, y casi nueve desde que nos abandonó D. Alfredo Di Stéfano, 'eterno rival' del llamado 'Accacone'.

Nos queda la gran máxima de Helenio, aquel niño 'hospiciano' de Paco 'El Sevillano' y María Gavilán, aquel 'Alquimista sin Patria': "Lo importante es que la gente hable de uno... aunque sea bien".

 

Getty Images.

Alejandro Delmás
Periodista deportivo de dilatada experiencia.

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@lagalerna_ Guardiola es como Julio II, que según Erasmo de Rotterdam, cuando murió le daba consejos a Dios sobre cómo administrar el Paraíso; al final lo acabaron expulsando por brasas y dijo que se construiría un Paraíso mejor y más bonito.

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