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Sevilla y Puskás

Sevilla y Puskás

Escrito por: Alejandro Delmás2 junio, 2023
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El Sevilla ganó 'en la casa de Puskás'... que se retiró en Sevilla (1966)

 

En vibrante final ante la Roma de José Mourinho y en la noche del miércoles 31 al jueves 1, el Sevilla FC firmaba su séptimo título de la Europa League, en apasionante secuencia de siete títulos en siete finales: 7/7. Esta vez, con el 1-1 más el 4-1 en tanda de penaltis, el Sevilla produjo su séptimo título en el reluciente 'Puskás Arena' de Budapest, también 'Ferenc Puskás Stadion'. Inaugurado en 2019, este recinto no se trata del anterior 'Ferenc Puskás Stadion', el viejo 'Nepstadion' de Budapest, demolido en 2016 y escenario de los grandes éxitos de 'Los Magyares de Oro', seguros estamos de que al buen madridista de pro no le pasarán desapercibidos estos detalles.

Y aquí se da una curiosísima coincidencia que llama a generar este artículo: Ferenc Puskás, 'Coronel Galopante' o 'Cañoncito Pum', jugó su último partido oficial con la camiseta del Real Madrid —después de ocho brillantes temporadas— en Sevilla, pero fue en el campo del Betis, en una curiosa eliminatoria de cuartos de final de la Copa del Generalísimo 1965-66 entre el Real Betis Balompié y un Real Madrid que se aprestaba a conquistar su sexta Copa de Europa, en Bruselas y ante el Partizan de Belgrado.

Ferenc Puskás jugó su último partido oficial con la camiseta del Real Madrid en Sevilla; pero fue en el campo del Betis, en una curiosa eliminatoria de cuartos de final de la Copa del Generalísimo 1965-66 frente Real Betis

La fecha exacta de este Betis-Real Madrid en el que 'Pancho' Puskás jugó su último partido oficial con el equipo —con uniforme azul cobalto— fue el domingo 8 de mayo de 1966. Ahora acaban de cumplirse 57 años exactos de ese día. Recién descendido a Segunda División, el Domingo de Ramos 3 de abril de 1966, en Málaga, el Betis ganó aquel partido —del que el firmante puede ser uno de los pocos testigos aún vivos— por 3-2 y en la vuelta, el domingo 15 de mayo de 1966, en el Estadio 'Santiago Bernabéu' apeó de esa Copa a los flamantes campeones de la Copa de Europa de 1966.

Esto último fue tras el partido oficial más largo que registran los anales del fútbol español, con un resultado de 2-2 y después de 149 minutos de juego que incluyeron ¡¡cuatro prórrogas!! A continuación, el Betis caería en semifinales ante el entonces llamado 'Atlético de Bilbao': 1-1 y 1-4 (en Sevilla).

Ante todo, explicamos el material gráfico que acompaña a esta pieza. En blanco y negro adjuntamos una fotografía insólita de aquel Betis-Real Madrid 'de Puskás', el 8 de mayo de 1966 en Heliópolis, 'Estadio Benito Villamarín', en el que Antonio Betancort, el meta grancanario del Real Madrid, detiene un penalti a Rogelio Sosa, uno de los grandes mitos del Betis. Lo insólito de la fotografía es la colocación del árbitro, el célebre internacional vizcaíno José María Ortíz de Mendívil, apoyado en el poste derecho de Antonio Betancort, mientras Rogelio ejecutaba el penalti. Era una documentada costumbre de Ortiz de Mendívil sobre la que volveremos.

Ortiz de Mendivil

En otra más reciente imagen, el firmante de esta pieza posa en conversación con Jesús Mari Landa, el delantero vasco (de Zarautz) y del Betis. Landa fue el autor de los dos tantos béticos que eliminaron de la Copa de 1966 al Real Madrid flamante 'hexacampeón' de Europa', la trepidante, inolvidable cita del 15 de mayo de 1966, en Chamartín. Y vamos con el último partido de Ferenc Puskás con el Real Madrid, no sin señalar que aquel Betis 'jubiló' oficialmente de los terrenos de juego no sólo al 'Coronel Galopante', sino también a (don) Alfredo Di Stéfano, quien se despidió de la competición con la eliminación de su entonces equipo, el RCD Español, ante ese mismo Betis en cuartos de final.

Delmás y Landa

En aquellos tiempos, hace 57 años (y hasta bastantes años más adelante), la Copa —entonces, del Generalísimo—, el verdadero 'Campeonato de España' poco tenía que ver con el formato de hoy. El 'Campeonato de España' se disputaba con 48 participantes: los 32 equipos de los Grupos Norte y Sur de Segunda División, se eliminaban entre sí en una ronda previa, y ya terminada la Liga de Primera, justo a la semana siguiente, los 16 supervivientes de los grupos de Segunda pasaban a vérselas con los —entonces— 16 equipos de Primera, siempre en turnos de ida y vuelta y con partidos de desempate: pero esto era sobre el papel; hablamos de una temporada en la que venía Copa del Mundo, en Inglaterra y en la que había que acelerar el calendario a toda costa a sugerencia de la Federación Española, y para conformar cuanto antes la concentración de la Selección nacional española: entonces, vigente campeona de Europa.

Eurocopa España 1964

Con el Betis —insistimos, recién descendido en un drama agónico en Málaga— en octavos de final, aparece un RCD Español (con 'ñ') con nombres tan ilustres como el meta Carmelo Cedrún, Rodilla, José María... y nada menos que Alfredo Di Stéfano, como a dos meses de cumplir 40 años en aquellos días y apurando las últimas gotas de su inmensa esencia futbolística.

En la ida, el Español —que casi se había quemado con el descenso— sacó a relucir la casta y experiencia de sus veteranas figuras y vence por 2-1: Cayetano Re abre la cuenta a los 26 minutos, Frasco, medio del Betis, firmó el 1-1 en el 72 y Di Stéfano desequilibró en el minuto 79, en el que va a ser el último tanto de su ilustre carrera deportiva.

Pero ese 2-1 del 24 de abril de 1966, en la Carretera de Sarriá, de poco serviría a un Español que en la vuelta, el 1 de mayo de 1966, en el campo del Betis, se lleva un repaso espectacular: 4-0, con doblete de Quino, que abre el marcador, escoltado con un par de goles de Landa y Rogelio. Ese 'Primero de Mayo' de 1966, en el campo del Betis, Quino es una centella voladora ante la misión imposible que el técnico españolista, Pepe Espada, había adjudicado a don Alfredo Di Stéfano Laulhé: detener a Joaquín Sierra, superclase trianero, más tarde traspasado al Valencia y brillante internacional. Fue la primera vez que el periodista Emilio Vara comparó al Betis con Curro Romero, llamándole 'CurroBetis'.

aquel Betis 'jubiló' oficialmente de los terrenos de juego no sólo a Puskás, sino también a Di Stéfano, quien se despidió de la competición con la eliminación de su entonces equipo, el RCD Español, ante ese mismo Betis en cuartos de final

Y con certeza, este 4-0 se trató del último partido oficial de Di Stéfano sobre un terreno de juego. Desfilaba don Alfredo entre las sombras del ocaso, rumbo a estrenarse como comentarista en el Mundial inglés, y en menos de cinco años, ya como técnico, el Di Stéfano al que el Betis jubiló del fútbol como jugador en activo iba a reclamar para un Valencia (al que, como entrenador, Alfredo había hecho campeón de Liga 1970-71) a ese mismo Joaquín Sierra, 'Quino', que le había martirizado y maravillado en esa 'misión imposible' del 1 de mayo de 1966 en Heliópolis. Con los años, el propio Quino (al que Real Madrid pretendió de firme en los primeros años 70, hasta al fin desistir) asumiría la importancia de ese partidazo ante el Español en el devenir de su trayectoria.

Puskas y Di Stéfano

Puskás, el ocaso en Heliópolis

 

No acababan de extinguirse los ecos de la eliminación del Español, cuando el Betis conoce que le ha tocado en el sorteo de cuartos el Real Madrid, que se dirige en derechura a su octava final europea, la que, el miércoles 11 de mayo de 1966, le dará su sexto título: ante el Partizan de Belgrado. Primera cita, el domingo 8 de mayo, en el campo del Betis. De inmediato, el Real Madrid, que casi hubiera preferido estar fuera de la Copa del Generalísimo, intenta por todos los medios cambiar el orden de los turnos, a fin de que sus jugadores titulares tengan que moverse lo menos posible: se estaba a décadas de que los clubes manejaran vuelos 'privados'.

Pese a las peticiones y ruegos de Antonio Calderón Hernández, gerente madridista, médico sevillano —y gran sevillista—, 'brazo derecho' de Santiago Bernabéu, como antes lo fue de Ramón Sánchez-Pizjuán, el Betis no accede a la inversión del orden de los partidos y en respuesta el Real Madrid se presenta para la ida de cuartos con lo que es prácticamente un equipo 'B', incluso sin el entrenador jefe en el banquillo: Miguel Muñoz Mozún, 'MM', que le deja el equipo a su sempiterno ayudante, José Morales, 'Moleiro', de Carabanchel. El sábado 7 de mayo, Muñoz se va a Bruselas con los titulares.

Miguel Muñoz y Moleiro

En el circunstancial equipo madridista que, de azul cobalto, aparece en el Villamarín, esa tarde calurosa del domingo 8 de mayo de 1966, si están el teórico portero titular, el grancanario Antonio Betancort, que recién se ha recuperado de una dolorosa lesión (rotura de fibras), en la ida de la semifinal europea ante el Inter (el donostiarra Josechu Araquistain sera por ello el meta madridista en la final de Bruselas) y, junto a Betancort salen gloriosos veteranos, ya bien de vuelta de casi todo, como el central hispano uruguayo José Emilio Santamaría, y nada menos que ese maravilloso goleador: Ferenc Puskás Biro. Una maravilla de artillero, pero ya con 39 años recién cumplidos (a Santamaría iban a caerle 37 en nada y menos).

Además, el Realísimo comparece con una pléyade de veteranos e ilustres unidades de segunda fila: Vicente Miera, Casado, Félix Ruiz, el cordobés Ramón Tejada (después, secretario técnico del Betis), el 'gadita' Manolín Bueno, el coruñés Jaime Blanco o el onubense Fernando García-Ramos.

 

Betancort y ese penalti

 

Recuerdos frescos de alguien que sí vio aquel partido del 8 de mayo, en Heliópolis, Betis-Real Madrid, 1/4 de Copa del Generalísimo: el campo no se llenó totalmente porque, además, había una novillada de postín que llenó la plaza de la Real Maestranza y donde Francisco Rivera 'Paquirri, su hermano José Rivera 'Riverita' y el navarro José Manuel Inchausti 'Tinín' armaron un taco monumental con orejas por tríos para 'Riverita' y 'Tinín' y alardes de 'Paquirrí', que se queda en una sola oreja, pero con el gentío en rapto de emoción ante la demostración de los tres jóvenes; casi hay una salida de los tres novilleros a hombros que al fin se queda en amago, entre unos y otros.

Pero en esos mismos momentos, en Heliópolis y ante el azulado Real Madrid de Moleiro, el Betis —con brazaletes negros por el fallecimiento de Paquito, hijo de Marcelo Campanal, el 'Capitán Maravillas' del Sevilla— arranca como un tiro con dos golazos de Rogelio en los que hay de todo: taconazos, fantasías... hasta que se cruza con 2-1 por la media hora de juego porque en el minuto 10 se ha colado una diana del gallego Jaime Blanco entre los dos sensacionales tantos de Rogelio: sendos zurdazos durísimos que el gran arquero Antonio Betancort no puede atajar, con la defensa 'azul' rota en canal y desquiciada por los taconazos y aperturas de Frasco, Quino y del propio Rogelio.

Betancort

El intermedio llega con 2-2 tras gol en posible fuera de juego de Manolín Bueno: minuto 36. Pero en el 57, con el Betis fluyendo en oleadas de fútbol fácil, lleno de clase en el 'uno/dos' de Quino y Rogelio llega otro impacto sensacional de Quino, a favor del Betis: 3-2.

Frasco, Landa y Azcárate también sacuden a un Real Madrid que no sabe por dónde le vienen las tortas, Betancort para una barbaridad hasta que en minuto 68, José María Ortiz de Mendívil, el árbitro internacional vasco —de Portugalete, como Eusebio Ríos, capitán del Betis— señala penalti por derribo a Quino. Es en la portería de Gol Norte del Betis, la que da al Instituto de la Grasa, un edificio —aún existente— que hacía de 'tendido de los sastres'.

El penalti lo lanza Rogelio Sosa Ramírez a la derecha de Betancort, que intuye la dirección del tiro, lo detiene y aleja al Betis de un 4-2 que hubiera marcado distancias para la vuelta, con un Madrid 'B' al borde del KO.

Pero lo más grande de este penalti que el grancanario Betancort 'negó' a Rogelio es el testimonio gráfico para la posteridad —he ahí la fotografía que se ha podido rescatar— de que el árbitro internacional Ortiz de Mendívil (segundo apellido que los cronistas vascos y vizcaínos escriben con 'v') 'controlaba' el lanzamiento de los máximos castigos apoyado en el poste de los porteros. Ahí está. En el poste derecho de Betancort. Insólito.

Mendivil penalti Betancort

Lo más grande de este penalti que el grancanario Betancort 'negó' a Rogelio es que el árbitro Ortiz de Mendívil (segundo apellido que los cronistas vascos y vizcaínos escriben con 'v') 'controlaba' el lanzamiento de los máximos castigos apoyado en el poste de los porteros

Pero uno jura y perjura que le vio hacer eso a Ortiz de Mendívil bastantes veces más, incluso en el campo del Betis. Como por ejemplo, en la final de la Copa de Europa de 1969, Milan-Ajax, en Chamartín (4-1, Milan), en la que J. M. O. de Mendívil se apoyó en uno de los postes de Fabio Cudicini, portero del Milán, mientras que el internacional yugoslavo Velibor Vasovic convertía el penalti que valdría el único gol del Ajax de un joven Johan Cruyff.

José María Ortiz de Mendivil acabaría recusado por el Barcelona, tras un polémico 'clásico' que el Real Madrid resolvió con 1-0 (el 20 de noviembre de 1966) ante el Barça en el minuto 96: gol del gallego Pepe Veloso. El Barça no iba a perdonar aquel aparatoso 'alargue' de Ortiz de Mendívil, que arbitró la semifinal Brasil-Uruguay del Mundial mexicano de 1970 y antes había salido a hombros del Bernabéu tras dirigir aquella final de Copa de Europa de 1969, ya citada: Milan-Ajax, 4-1. A hombros, claro es, de una mayoría de 'tifosi' milanistas.

Ortiz de Mendivil a hombros

Ya retirado (carrera arbitral entre 1953-1973, con 241 partidos de Liga en Primera División), a finales de los 70, el prestigioso Ortiz de Mendivil se convirtió durante cinco años en 'Don Moviolo', el primer árbitro que pasó a enjuiciar jugadas polémicas en los resúmenes futbolísticos del 'Estudio Estadio' de TVE, cuando apareció la después célebre 'Moviola'. También colaboró con la Cadena SER y con 'TeleBilbao'. Falleció en 2015, a los 89 años.

Consultados señalados árbitros de hoy, ni siquiera creían que Ortiz de Mendívil hubiera podido hacer esto. Simplemente no lo creían: hasta ver la foto.

 

Adiós de Puskás

 

El Betis despachó con 3-2 arriba ese partido del penalti insólito del 8 de mayo de 1966, con Betancort, Rogelio y Ortiz de Mendivil como protagonistas. Betancort 'salvó' al Real Madrid, de momento. Pero, como una semana antes pasó con Di Stéfano en Heliópolis, aquí nos hallamos, aquellos espectadores heliopolitanos de 57 años atrás ante el último partido oficial en la carrera de 'Pancho' Puskás, el gran cañón zurdo de 'Los Magyares de Oro', que había fichado por el Real Madrid en agosto de 1958 como apuesta personal de Santiago Bernabéu.

Al final de sus ocho temporadas en el Real Madrid, 'Cañoncito Pum' (campeón olímpico en 1952, en Helsinki, con 'Los Magyares de Oro' de la Hungría de Gustav Sebes) había anotado 35 goles en 39 partidos 'europeos' con el Real Madrid, con quien sumó cinco ligas españolas, un Campeonato de Copa (1962), tres Copas de Europa (1959, 60, 66) y una Copa Intercontinental. Además se proclamó cuatro veces máximo goleador de la Liga española, tantas como en la Liga de Hungría. Y jugó el Mundial de Chile 1962 con la Selección española, hasta la despedida con Checoslovaquia.

Puskas

En famosa semifinal de Copa, el 18 de junio de 1961, en Chamartín, Puskás había marcado al propio Betis nada menos que ¡¡seis!! (6) goles, todo un récord, dentro de un tremebundo 7-1 madridista al Betis entrenado por Fernando Daucik. Esta goleada selló el pasaporte al Real Madrid para la final copera de 1961 (perdida ante el Atlético, 2-3), pese a una posterior derrota por 4-1 en el campo del Betis.

El caso es que Puskás no había empezado mal la temporada 65-66 y en 1/16 de esa Copa de Europa había marcado cuatro grandes goles al Feyenoord, en el Estadio Santiago Bernabéu. Y el 12 de septiembre de 1965, en el segundo partido de aquella Liga 65-66, Puskás también había sido decisivo en la victoria liguera por 1-2 en el Villamarín de un Real Madrid que levantó el tanto inicial de Fernando Ansola (39 minutos). Aquí, Ferenc Puskás ofreció sendos pases de gol a Grosso (Ramón Moreno Grosso, abuelo materno del 'atlético' Marcos Llorente) y Gento, que decidieron la tarde liguera en los minutos 51 y 86.

Pero aquella caliginosa tarde heliopolitana de su despedida oficial (aún se vestiría con el Real Madrid para su Partido Homenaje, en 1969, ante el Rapid de Viena), Puskás —bajo severa vigilancia del mediocampista vasco Miguel Azcárate, autor del 3-2 para el Betis— fue 'una sombra con mucha tripa', según escribió en 'Marca' el enviado especial Carlos Méndez, 'Cronos'. Además, 'Cronos' calificó a Puskás con un 'cero' patatero, ignominioso suspenso para la última cita oficial del 'Coronel Galopante'.

Puskas homenaje

Para Ignacio García Ferreira, 'Igarfe', en la 'Hoja del Lunes' sevillana del 9 de mayo de 1966, aquel Puskás que se iba aún mereció el 'uno' —'unito'— de 'aprobado raspado'. En realidad, nadie sabía que aquel había sido el último partido con el Real Madrid de Ferenc Puskás, aquella joya de 'Los Magyares de Oro'.

Puskás aún figuraría oficialmente en la plantilla madridista del curso 1966-67: pero ya sin jugar un solo minuto. Se entretenía en ganar apuestas a ciertos periodistas, tirando con su prodigiosa zurda diez penaltis seguidos, uno detrás de otro, impactando de modo alterno en una escuadra diferente. Lo hacía.

 

La Sexta y la cuenta larga

 

Al miércoles siguiente del 3-2 en Heliópolis,  el 11 de mayo de 1966 y a la sombra del 'Atomium' de Bruselas, el Real Madrid ganó su sexta Copa de Europa al batir por 2-1 al Partizan de Belgrado, en el Estadio Heysel de Bruselas, grandes tantos de Amancio Amaro y del navarro Fernando Serena que remontaron el gol inicial de Velibor Vasovic, el mismo internacional balcánico que luego fichó por el Ajax.

Real Madrid Sexta Bruselas Amancio

El domingo 15 de mayo, de verde, blanco y negro, con medias rayadas en verdiblanco, desembarcó el Betis, en el Bernabéu para jugar la vuelta de 1/4 de Copa del Generalísimo "Esperamos en la escalinata de vestuarios a que el Madrid diera la vuelta de honor. Eusebio Ríos, nuestro capitán, le entregó un ramo de flores a Gento. Luego les hicimos el pasillo", recuerda hoy Jesús María Landa, ariete de aquel equipo verdiblanco. Arbitraba el bilbaíno Gómez Arribas. Comenzaba el partido más épico, el partido de la cuenta más larga en la historia oficial del fútbol español: 149 minutos de juego.

A los 21 minutos, Paco Gento, de falta lateral a media altura, marcó en la portería del bético Manolo Vega el 1-0 para el Real Madrid. Pero, con el paso de los minutos, las reservas físicas de los madridistas se iban extinguiendo. "Manolo Velázquez me decía que estaban hechos polvo", recordaría Joaquín Sierra Vallejo: Quino.

Bajo la normativa que la Federación había impuesto contrarreloj para acelerar el calendario 'preMundial', en liquidación de los desempates, el 1-0 dio paso a la prórroga de 30 minutos (15+15). El Madrid pareció sentenciar cuando Pirri remató un pase de Gento, a los 96 minutos. Pero dos minutos antes del final que se anticipaba o esperaba para los 120 minutos, ya en el 118, Jesús Landa marcó el 2-1. "Llevaba el balón Quino, resbaló Pedro de Felipe, Joaquín me la pasó, y ahí estábamos", relata Landa.

Puskas uniforme azul

Al no haber desempate en la prórroga 'normal' con el 2-1, se dio paso a sucesivas prolongaciones de 10 minutos, que terminarían cuando un equipo marcara: gol de oro. Pasaron dos prórrogas más, otros 20 minutos de acción, entre calambres y masajes. El árbitro, el bilbaíno Gómez Arribas, expulsó al mediocampista bético Frasco por protestar.

Y en el minuto nueve de la tercera prolongación, 149 de juego, Jesús Mari Landa escapó entre De Felipe y Miera: "Estaba fresco y ellos, rotos. Poco antes, Miera me decía que acabáramos ya, que acabáramos de una vez. Sabía que estaban fuera de la jugada, sabía que era gol". Lo fue. Fue el 2-2. "La hazaña de mi vida", se emociona siempre Landa. En la ardiente noche de Chamartín y de La Castellana, el Betis puso guirnaldas verdinegras en la sexta Copa de Europa del Real.

De verde blanco y negro, los jugadores del Betis recibieron un total de 250.000 pesetas de prima y la felicitación del Gobernador Civil, José Utrera Molina. Luego, casi de inmediato, cayeron ante el Bilbao (1-1, 1-4), con golazo de Rogelio en la ida, entre un arbitraje infernal de José Pardo Hidalgo. Un brillante Real Zaragoza batiría a los rojiblancos vascos en la final del Bernabéu: 2-0. Para el recién descendido Real Betis Balompié venía otra travesía por el pedregal de Segunda. Aunque la penitencia iba a durar poco, al menos por esa vez: a la temporada siguiente, 1966-67, el Betis retornó a Primera tras la histórica promoción con el Granada. (2-0 y 0-1).

Puskas las VentasTras causar baja en el plantel del Real Madrid, ya en 1967, Ferenc Puskás se hizo entrenador y clasificó al Panathinaikós de Atenas para la final de la Copa de Europa de 1971 que, en el viejo Wembley, la legión de internacionales griegos del 'PAO' perdió por 2-0 ante el mejor Ajax de Cruyff. En España, 'Pancho' dirigió técnicamente al Alavés y al Murcia. También, al AEK de Atenas, al Sol de América —al que hizo campeón de Paraguay— a la Selección de Arabia Saudí, al Cerro Porteño, hasta que concluyó su carrera en 1991, con el South Melbourne Hellas, al que hizo campeón de Australia.

Pero ¿alguien sabe a día de hoy por qué el gran árbitro que fue José María Ortiz de Mendivil podía apoyarse en los postes en los penaltis?

Alejandro Delmás
Periodista deportivo de dilatada experiencia.

Un comentario en: Sevilla y Puskás

  1. Buenas noches, don Alejandro. Dice vd. textualmente: “Ortiz de Mendívil (segundo apellido que los cronistas vascos y vizcaínos escriben con 'v') 'controlaba' el lanzamiento de los máximos castigos apoyado en el poste de los porteros. Ahí está. En el poste izquierdo de Betancort. Insólito.” Pero, en la foto se ve, claramente, al árbitro apoyado en el poste derecho, no en el izquierdo.

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@lagalerna_ Guardiola es como Julio II, que según Erasmo de Rotterdam, cuando murió le daba consejos a Dios sobre cómo administrar el Paraíso; al final lo acabaron expulsando por brasas y dijo que se construiría un Paraíso mejor y más bonito.

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