Ricardo Gallego: “Pondría a Bale por la izquierda”

3

Una tarde de primavera, una terraza en una plaza recoleta en el centro de Madrid y un héroe de la adolescencia. Uno habría soñado con ser el espontáneo que coincide en la mesa de al lado y al término de la entrevista se acerca a saludar como una groupie enfebrecida, pero resulta que los sueños no tienen pudor y uno es, de hecho, el periodista que hace la entrevista. No hay, pues, necesidad de actuar como el señor mayor que efectivamente se acerca al término del encuentro para decir cuánto te admiro, Ricardo. Hubo un quinto Beatle y hubo un sexto (o séptimo) hombre de la Quinta al que solo hay necesidad de preguntar cosas y escuchar. Habla como jugaba: una extraña amalgama de sutileza y suficiencia, de precaución y asombro, de pausa y desboque. Posee un carisma peculiar. Su antológico apodo -concluye uno- es un equívoco, porque no es sosería sino simple casticismo (el madrileño de las caricaturas habla y bebe despacio) cuando cambia el juego dialécticamente también. Si existiera un nacionalismo madrileño, Ricardo Gallego sería nuestro Xavi Hernández de leyenda, pero afortunadamente no hay tal cosa y solo hablamos de un estupendo jugador, quizá eclipsado en el inconsciente colectivo por la efervescencia mediática de la Quinta en sentido estricto. Nos habla de las míticas remontadas europeas, de la temporada concluida, de Bale, de las redes sociales, del gol más lento de la Historia del fútbol y del más injustamente anulado. 

P: Me gustaría empezar cotejando mis recuerdos con los tuyos. La primera vez que fui al Bernabéu fue para ver un Real Madrid-Málaga. Tenemos que  estar hablando del año 83 más o menos, o incluso antes. Jugabas tú, jugaba Pineda… Y Juanito, entre otros.

R: Sí, sería por esas fechas entonces.

P: Fue un empate a cero. No pasaba absolutamente nada en aquel partido. Yo no sé cómo volví al fútbol después. Como primera toma de contacto con un estadio, la experiencia dejó mucho que desear. Pero de pronto sucedió algo extraordinario, y lo hiciste tú. A lo mejor yo he idealizado el gol, pero mi recuerdo es que le pegaste desde Padre Damián,  poco más o menos.

R: Ah, sí. Un golazo. ¡Me lo anularon!

P: Exacto. Lo tengo clavado en la memoria como una injusticia de las que sacuden tu infancia. Para una vez que ocurría algo en el partido…

R: El árbitro, que era un canario cuyo nombre ahora no recuerdo, pero que es el actual delegado de Las Palmas, lo anuló por fuera de juego posicional de Pineda. Tiré desde muy lejos y desde el frente izquierdo del ataque, y Pineda estaba en fuera de juego en la esquina derecha del área grande. Hoy sería imposible que lo anularan. Para empezar, la norma ha cambiado. Yo que no metía muchos goles, y mucho menos desde fuera del área, para uno que meto me lo anulan.

P: Tú metías pocos, pero preciosos. Me acuerdo de otro que marcaste en un partido de la selección.

R: En Suiza.

P: Ese. ¿Te acuerdas? Llegaste andando delante del portero.

R: Sí, Un contragolpe en el mediocampo. No me entraba nadie y yo seguía, seguía hasta que me planté delante del portero. Y los defensas seguían tapando a mis compañeros para que no les pasara. Le amagué. Creo recordar que le hice andar un par de pasos de rodillas, y luego se la piqué.  Ese es el recuerdo que yo tengo. Fue un gol extraño.  Fue el primero, no, el segundo que metí con la selección, de hecho solo metí dos y este fue el segundo. El primero lo metí en el debut en Valencia, contra Escocia. El que recuerdas fue un amistoso en Suiza, ganamos 0-4 y fue, creo, el segundo gol. Pero sí, fue un tanto curioso porque el portero y yo estuvimos cara a cara un buen rato, al final estaba de rodillas, no sabía qué hacer.

P: Un gol increíble. Tan lento, tan parsimonioso, tan elegante que no podía ser verdad. ¿Lo tienes grabado?

R: Qué va. El único que puede tener esos goles grabados es TVE. Hubo una persona que me envió un DVD con todos los goles míos que pudo conseguir, pero eran todos del Real Madrid, no de la selección. No consiguió todos pero sí la mayoría. Tampoco es que fueran muchos, fueron alrededor de 23, o algo así, y él consiguió hacerme un DVD con casi todos, pero no aparecía ninguno con la selección.

P: En la selección jugaste como líbero. Concretamente recuerdo el Mundial de México. No sé si fue la primera vez que jugabas de líbero o ya venías ocupando ese puesto…

R: Qué va, qué va, había jugado incluso en el Europeo de Francia, en el 84, me utilizaban de todo, tanto en el club como en el equipo nacional.

P: Pero jugaste muy bien ese Mundial de México en ese puesto. Te seleccionaron en el equipo ideal de la Copa del Mundo.

R: La verdad es que jugué muy cómodo. Empezamos con problemas ese Mundial, el famoso mal de Moctezuma . En el primer partido yo no estaba ni siquiera en la lista, porque antes sí que había que dar una lista cerrada para cada partido, me parece que de 16, y los demás nos quedábamos fuera y yo no pude entrar. Luego se lesionó Maceda, se tuvo que venir para España. Bueno, se lesionó no, recayó de la lesión -le habían operado la rodilla- y me dijeron “pues ahora te toca a ti”.

P: ¿Y en el Madrid jugaste de líbero cuándo?

R: Siempre, daba igual, en la temporada que tú quieras. Desde la primera hasta la última. En todas disputé algunos partidos en esa posición.

P: Por ejemplo cuando llega Schuster al Madrid, ¿no? El primer año de Schuster es tu último año. Ahí coincidís.

R: Sí, correcto. Los dos titulares, él en el centro y yo de líbero. Luego llegó Toshack y empezó la pretemporada al revés, con Bernardo de líbero y yo en el centro del campo, pero enseguida me fui a Italia. Ese año solo llegué a hacer la pretemporada en el Madrid.

_DSC3048

P: Tienes un envidiable palmarés. Son cuatro Ligas, dos Copas de la UEFA, dos Supercopas de España y una Copa de la Liga. Aunque lo que la gente recuerda de ti y de tu papel junto a la Quinta, sobre todo, son las remontadas. Mi favorita es la del Borussia, ¿es también la tuya?

R: No. Prefiero la del Anderlecht. Y una de las del Inter también está muy bien. Porque al Inter le remontamos dos veces. Una de ellas fue un 3-0 y en la otra hubo prórroga, que acabó  5-1. Estuve en todas las remontadas excepto la del Derby County. También estuve en las que hace el Castilla para llegar a la histórica Final que jugamos contra el primer equipo. Ahí remontamos un par de veces. Después entré en la primera plantilla y el primer año llegamos a la final de la Copa de Europa, que  perdimos en Paris contra el Liverpool, con el equipo este que llama todo el mundo el de los García. Aquel primer año jugué hasta marzo y ahí me lesioné y me operaron del tobillo.  De hecho a la final de Paris fui porque era la final de mi equipo y fui a acompañar. Me habían quitado la escayola una semana antes, y se me ocurrió en el entrenamiento previo al partido tocar el balón por primera vez. Boskov me echó una bronca tremenda. “¿Qué haces tú aquí haciendo el bobo? ”. Y me dijo: “Hala, para fuera, por listo”. Así que me quedé sin ir al estadio.

P: Y en las remontadas, ¿de dónde salía la fe? Todo estaba en contra. La proeza del Borussia se lleva a cabo a falta de muchos titulares. Había muchos lesionados o sancionados, como  Gordillo, que estaba fuera por haber escupido en el partido de ida. No jugó Hugo Sánchez, que entonces ya era el delantero titular, y lo hizo Santillana en su lugar. La machada se hizo con futbolistas poco habituales como San José, Salguero…

R: San José sí venía jugando habitualmente. ¿Que de dónde sale la fe? Pues de la convicción, de saber que lo habíamos hecho otras veces y por qué no lo íbamos a poder hacer ahora de nuevo. Se trataba de jugar muy intenso, y utilizar los partidos anteriores para preparar el partido en cuestión. El partido previo lo usábamos para eso. Y nos daba igual, jugáramos contra quien jugáramos. “Oye, el próximo día hay que intentar meter tres goles en los veinte primeros minutos, o dos en la primera media hora, o lo que sea. Pues hoy vamos a intentarlo a manera de ensayo, a ver qué tal nos sale”.

P: Ah, ¿sí? ¿Lo hacíais así?

R: Sí. En ese partido de liga del domingo, que antecedía al de la presunta remontada europea del miércoles, lo que intentábamos era meter esos dos goles que el miércoles íbamos a necesitar en la primera media hora. Y nos llenábamos de confianza de este modo. “Oye, pues mira, lo podemos hacer”. Y de ahí sale nuestra convicción, y además así veíamos en qué nos podíamos equivocar, medíamos los riesgos. Porque todas estas remontadas llevaban consigo un riesgo; que no te pillen al contragolpe, que no te equivoques defensivamente, que no te metan un gol que pudiera ser fatal…  ¡yo qué sé!, cosas que había que preparar antes. En aquella época, a lo mejor me equivoco, porque han pasado muchos años, pero normalmente no se reservaba a nadie de cara a jugar luego ese partido decisivo. El domingo jugaban los que iban a ser titulares el miércoles, precisamente para poder ensayarlo todo bien. Si había un partido de liga, jugabas ese partido de liga, aunque luego el miércoles tuvieras que jugar la remontada; no se buscaba un ahorro de esfuerzos. El ritmo que te da un partido no te lo da el entrenamiento. Todos queríamos estar preparados. Y jugábamos el partido previo, ya te digo…

P: Con el mismo espíritu con el que ibais a afrontar la hazaña europea.

R: Efectivamente. La idea era que el domingo fuese un ensayo lo más fiel posible de lo que el miércoles sucedería.

P: Es interesante que comentes que no reservabais a nadie, que no rotabais, porque esto de las rotaciones, o de la falta de las mismas, ha sido -según algunos- el talón de Aquiles de este año aciago… Lo que relatas parece contradecir un poco esta tesis…

R: No, porque también te digo que nada tiene que ver lo de ahora con lo de antes. Ahora ellos juegan muchos más partidos que nosotros, por lo que sí se impone la necesidad de rotar. También es cierto que antes había un poco más de solidaridad. Cuando un partido estaba solucionado, algunos jugadores podíamos pedir el cambio para que entrara otro compañero. En aquella época cobrabas primas en función de que jugaras o no jugaras,  aunque fueran diez segundos…

P: Ah, claro…

R: Y por eso, cuando el partido estaba decidido, pedías el cambio para que entrara otro compañero, para que pudiera cobrar primas. Eso no pasa ahora. Las rotaciones que había entonces muchas veces tenían que ver con este factor. A veces esto de las primas te daba pie a descansar bastantes minutos al final de la temporada, asi que, sin quererlo, habías hecho eso que ahora llaman rotación. Y era una forma natural. No obstante, en cuanto a lo poco que rotó Ancelotti, no era tanto el tema de la rotación como el que tuvieras a otros jugadores que no usas habitualmente en condiciones de poder jugar cuando en un momento concreto los necesitas. Vimos partidos que ganábamos 4-0 y donde hubiera sido fácil introducir esos cambios para meter a los suplentes en las dinámicas de los partidos, ya que el resto de los minutos los podía jugar perfectamente cualquiera, sin riesgo de que los tres puntos se te fueran. En el peor de los casos, improbable, te podían meter un gol, pero bueno, tenías una ventaja lo suficientemente amplia como para poder soportarlo. ¿Eso para qué te podía servir? Pues para dar minutos a los suplentes, y yo creo que hemos echado en falta eso, que los cambios se hacían ya a última hora, y eso no es. El jugador necesita estar en contacto con el ritmo del partido, con la situación en el campo, pero no son cinco minutos, ni diez. Son media hora, veinticinco minutos; cuando puedes, oye, que no te digo que contra el Barcelona lo tengas que hacer. Pero en el descanso de un 3-0 o 4-0… Porque al final de temporada se te puede  acumular. Y llegas al tramo decisivo y dices: “¿A quién saco? Voy a sacar a Sergio Ramos en el centro del campo, ¿por qué?, porque Illaramendi no ha cogido confianza”. Pues oye, haberle dado minutos y haber aprovechado, pero no por utilizar uno u otro, sino porque egoístamente, al final de temporada, vas a tener la necesidad de utilizarlos a todos sí o sí.

P: Hoy, en un artículo en La Galerna, se decía que a principios de temporada no rotó mucho, sobre todo en el medio campo, porque los componentes de esa línea no habían jugado juntos antes y necesitaban crear automatismos. Kroos, James…

R: Estamos hablando de jugadores de primer nivel, ¿Tú sabes lo que se tarda en acoplar jugadores de primer nivel? Para eso precisamente, en cambio, sí que sirven los entrenamientos. En los entrenamientos tus compañeros hacen de rivales y eso es importante. Cambia la cosa con tu compañero cuando lo tienes de rival, aprendes mejor cómo regatea, cómo se mueve, cómo se desmarca, y cuando lo tienes al lado ya sabes  cómo funciona, y para eso están los entrenamientos. Ahí se aprende mucho, y sobre todo es donde la gente se coordina. Decir que un jugador de primer nivel necesita jugar partidos junto a otro para adaptarse, pues mira sí, pero esa necesidad es mínima. Se adaptan cuando entrenan.

“No era tanto rotar a los titulares como dar minutos a los suplentes. Esta temporada no se hizo una buena gestión en este apartado”

P: ¿Valoras, en general, negativamente a Ancelotti, o es solo esto en concreto?

R: No, es esto en concreto. Recuerdo que Helguera comentó en Onda Cero, donde colaboro: “El Real Madrid ha cogido el mejor momento de forma muy pronto.“ Es cierto que llegábamos a la Supercopa y queríamos llevarnos el título, lo que te obliga a hacer una preparación previa muy importante. Pero yo creo que lo que no se gestionó bien fue la parte siguiente. Todos recordamos el final de 2014 que tuvo el Real Madrid, que fue fantástico, ha sido el momento en el que mejor ha jugado, y llega el punto máximo con el Mundial de Clubes, en Marruecos.  Y a partir de ahí el ritmo de juego del Real Madrid decayó y en la radio lo achacábamos a lo que te digo, a que a lo mejor era eso: había llegado al mejor estado de forma muy pronto. Le costaría, dijimos, llegar al final de temporada en condiciones. Y se ha cumplido, desgraciadamente. Es cierto que contra la Juve pudimos pasar porque sí, porque hemos podido pasar, porque el Real Madrid es muy grande, pero lo hemos dejado un poco a la suerte. Tendríamos que haber dejado la eliminatoria sentenciada en Turín, porque somos mucho mejores que ellos.

P: ¿Se perdió la eliminatoria en el partido de ida? 

R: Realmente se perdió en los dos. En la vuelta metimos un gol y dijimos: “¿Qué hacemos, les damos el balón a ellos?” Porque es lo que hicimos, dárselo a ellos. Y eso acarrea un riesgo.

P: Entiendo que te parece que el tema fundamentalmente, esta temporada, ha sido físico…

R: Hombre, no se sabe, ahí se mezclan tantas cosas, tantas sensaciones… Que si estás cómodo, que si no estás cómodo… Hay tantas cosas que influyen en un partido y que la gente no conoce… Porque la gente habla de fútbol con mucha libertad y hablamos de automóviles con mucha libertad y hablamos de ciclismo con mucha libertad (Risas). Pero todos, o la mayoría, opinan desde el sillón, sentados. Mira, el deporte profesional (todos, no solo el fútbol sino todos) es distinto al deporte. Da igual: baloncesto, automovilismo, fútbol, tenis… es igual. Te pones a jugar al tenis con uno de los mejores sacadores del mundo y no la ves. Y cuando digo “no la ves”, es que no la ves.  Cuando uno que no ha pisado nunca un terreno de juego de fútbol, se planta en un Bernabéu, Nou Camp o Calderón, y dice “joder, yo no sabía que los campos fueran tan grandes” (Risas). Hay tanto que a la gente se le escapa…

P: ¿Y qué influencia consideras que tienen los medios a la hora de forjar la opinión de la gente?

R: La influencia depende de lo que cada uno quiera absorber de lo que escucha o lee. Eso depende de cada uno, es evidente. Pero si te están todo el día machacando con esto y esto, al final llega un momento en el que a lo mejor te lo crees.

P: Sí, yo creo que se ve. Los que vamos al Bernabéu vemos que en un determinado periódico se da mucha caña a un jugador y después se nota la reacción del público contra ese jugador, ¿no? Y luego además el periódico informa de que el público ha silbado a ese futbolista, omitiendo que en parte, a lo mejor, le han silbado por efecto de su campaña, ¿no?

R: Yo fui una vez al fútbol con un amigo y a la salida dijimos “joder, qué bien ha jugado el número veintiuno”. Entramos en el coche, pusimos la radio para oír los resultados y alguien dijo “Vaya partido ha hecho el 21, ¡qué desastre!”.  Oye, a mi amigo le cambió la opinión solo porque escuchó a un periodista, en la radio, decir que el 21 había jugado mal (Risas), cuando él había salido convencido de que había hecho un buen partido. Y yo le decía: ¿por qué? ¿Por qué te dejas guiar por él si lo has estado tú viendo en directo, con tus propios ojos? Eso le dije yo. “Es que este sabe mucho” ¡Pero este de qué sabe!

P: A la gente eso le pasa con todo. Le pasa con el cine también.

R: Claro. Cuando le dan un Óscar a una película, todos vamos a verla corriendo, y luego sales del cine y dices “Vaya mierda”. Y al revés.

P: ¿Cómo te parece que tratan los medios al Madrid?

R: Hay de todo. El Madrid tiene tal dimensión que la mayor parte de la gente opina sin estar a la altura. El Madrid está muy por encima de lo que ellos puedan decir. El opinar de equipos grandes supone que tienes que hacer un análisis justo, y un análisis justo para alguien que no ha sabido captar todo lo que ha surgido en el campo, porque nunca lo ha vivido, es muy complicado. Creo que en muchos casos hacen bien en apoyarse en gente que ha sido futbolista para ayudar en los comentarios. Pero hay que escucharlos, o sea, cuando habla alguien que ha sido jugador, hay que escucharle e intentar aprender. Pero es que hay gente que te discute.

_DSC3085

P: Hay una corriente de opinión que considera que los exjugadores del Madrid tienen demasiado cuidado en no mostrar su madridismo con sus comentarios, hasta el punto en que a veces parece lo contrario…

R: Claro, pero yo también me pongo en la piel de la gente que me está escuchando, que no tiene por qué ser del Madrid, y yo lo que intento es que entiendan un poco lo que está pasando. No por decir “¡viva el Madrid!” y “todo lo que hace el Madrid está muy bien” hago lo correcto. Lo puedo hacer y no me cuesta ningún trabajo, al revés, pero yo entiendo que si vas a un sitio y te piden tu opinión, tienes que intentar ser lo más objetivo posible. Es cierto que probablemente los del Madrid seamos los más objetivos, pero es que a veces los de otros equipos, al no tener nuestra grandeza, la única forma que tienen de defenderse es ser un poquito feroces.

P: Claro, pero es que es muy distinto escuchar a Martín Vázquez, por ejemplo, que a Albelda, ¿no? (Risas). Señores como Albelda toman partido clarísimo. Que no digo que lo que hace Martín Vázquez esté mal, pero digo que el contraste es muy fuerte, ¿no te parece?

R: La gente te puede escuchar desde cualquier lado, a mí me llevan para intentar explicar qué es lo que está pasando. Si quieres que me lo invente, me lo invento. Si resulta que el Real Madrid no tiene el balón, y tengo que decir yo que tiene el balón porque sí, no me parece justo. Para eso llevas a otra persona. Llevas a Tomás Roncero (Risas) y que monte el numerito o diga lo que le salga de las narices. Puedes decirlo de muchas maneras. “El Real Madrid se está equivocando”, “tiene que coger el control del partido”, o “el Real Madrid ahora lo está haciendo bien porque el otro equipo no sale, está perdiendo el control del partido”… O sea, hay que decir lo que pasa. ¿A qué vas ahí? ¿A inventártelo? Eso es lo que no entiendo.

“Las remontadas nacían de nuestra convicción. Ya lo habíamos hecho antes. ¿Por qué no una más?”

P: Volviendo al equipo, y tras la llegada de Benitez, ¿qué decisiones crees que hay que tomar ahora? Después de una temporada que no sé cómo calificarás… No sé si fracaso…

R: Hombre, si uno piensa que ha quedado el segundo de la liga española, no es un mal resultado. Estás en una liga donde está jugando el Barcelona, que es uno de los mejores equipos de los últimos tiempos. Si quedas el tercero o cuarto de los equipos que han jugado la Champions, tampoco es un mal resultado. Si eres campeón del Mundial de Clubes, no es un mal resultado, como no lo es si eres campeón de la Supercopa de Europa. ¿Qué se supone? ¿Que el Real Madrid tiene que ganarlo todo? Eso es imposible. La gente hace caso a lo que escucha: “El Real Madrid se ha gastado muchísimo dinero en fichajes”. Pues la gente piensa que con ese dinero te tiene que dar para como mínimo ser campeón. Pero ya se ha demostrado -no este año, ni el anterior, ni el anterior, ni el anterior, ni probablemente desde que se empezó a meter mucho dinero en el fútbol- que el dinero no te asegura los resultados. Con lo cual, que nadie relacione directamente el dinero con los éxitos. ¿Qué te quiero decir? Los resultados de este año son buenos resultados para cualquier equipo; no siempre se puede ganar. Aunque yo entiendo que la gente al final se queda con lo último que le entra por la retina, y lo último que le ha entrado por la retina es que el Real Madrid ha estado a punto de llegar a la final de la Copa de Europa y no ha llegado. El Real Madrid ha estado a punto de ganar una liga y no la ha ganado. El Real Madrid, el año pasado, ganó la Copa de Europa y podía ganar la liga, y no la ganó. Ellos ven que está tan cerca que lo pueden conseguir, y al final no lo consiguen, y llegan a un momento, o a un período de frustración. Es un problema acrecentado por las redes sociales.

P: Claro.

R: La gente ahí escribe frustrada, cabreada, y en ese momento hablan; y ese mismo que han puesto a parir hoy, lo ponen por las nubes la semana que viene. Y eso no es. No se puede pasar del blanco al negro en cinco días. Eso es lo triste. Ahora, como nadie se identifica, nadie da la cara, como se puede escribir con el alias que de te da la gana, eres anónimo y puedes decir lo que quieras, te desahogas, dices paridas, dices gilipolleces. Y para cuatro que aparecen que dicen algo medianamente en serio, encima les destrozan porque van contra ellos, porque hablan en serio. Eso no es.

P: ¿Qué te parece Bale? Un jugador polémico, que parece que solo suscita grandes pasiones o grandes fobias, posturas cada vez más encontradas…

R: Bale viene marcado por lo que costó. Ya dije antes que al final todo el mundo relaciona el dinero con los resultados. Y encima no juega donde se puede desenvolver mejor, que es por la zurda: lo meten en la derecha.

P: Pero eso también es una corriente en el fútbol actual, ¿no?, lo de los zurdos cerrados por la derecha y los diestros por la izquierda. Robben también ha jugado a la derecha en el Madrid y en el Bayern… 

R: Pero no todos los jugadores son iguales, ni todos los equipos.

P: Ya, ya. Bueno, cuando preguntaban a Ancelotti por el puesto de Bale decía que es ahí donde el futbolista quería jugar, porque de este modo se perfila para el disparo…

R: Bien, pero al final, ¿cuántas veces ha disparado? Y ¿cuántas veces ha llegado a la línea de fondo? Ha llegado al fondo muchas, y a veces ha centrado bien, pero al final ha empezado a centrar con el exterior de la pierna zurda. Muchas veces ha tenido que centrar con la derecha, algunas le han salido bien, otras regular, pero cuando le ha salido regular es porque cuando llega al fondo tiene que pasar de centrar con la derecha a pasar con la izquierda. Si llegara por el lado izquierdo es distinto. Porque hablas de Robben. Robben es un jugador habilidoso, por lo cual le da igual empezar por la derecha que por la izquierda, pero Bale es más un jugador de potencia y de velocidad, por lo cual su tendencia es llegar al fondo, va a desbordar al rival con la velocidad o con lo que sea para llegar al fondo, y al final va a tener que centrar con la derecha y se va a encontrar incómodo.

P: ¿Tú lo pondrías en la izquierda?

R: Yo lo pondría en la izquierda, que además es el sitio donde estaba jugando cuando lo fichamos. Tiene sentido, ¿no?  “He fichado a Ronaldo, pero le voy a poner de portero” (Risas)

 

Fotografías: Pablo Estellés

 

 

 

 

 

 

 

3 COMENTARIOS

  1. Buenas noches Jesús.
    Gran entrevista, lo que mas me gusta de todas las que has realizado es que las llevas a la perfección, mis felicitaciones. Que mierda de mundo donde medran personajes que no tienen ni puta idea de nada, y absolutamente nada de cultura y los colocan en puestos de privilegio – quizá por eso mismo – para dirigir medios de comunicación de peso (no hace falta que te aclare ejemplos), mis felicitaciones.
    Un abrazo.

  2. Grande El Soso. Sensato y coherente… y nunca suficientemente reconocido como futbolista. Aquel partido contra el Borussia es para verlo, 89 minutos en el filo de la navaja y una acumulación de adrenalina progresiva para estallar en el penúltimo minuto. Y Ricardo Gallego al timón.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor escriba su comentario
Por favor escriba su nombre aquí