“Si gana liga o Champions, seguirá”. Esta frase ha sido moneda de uso común desde que Álvaro Arbeloa se ha sentado en el banquillo del Real Madrid. Nunca fue una consigna oficial, pero se manejó de boca en boca con el peso de lo inexorable. A lo mejor, con el equipo ya eliminado en Champions y la liga en etrusco (aunque aún no sentenciada), ha llegado la hora de darle una vuelta. Yo se la doy desde una gran estima personal por Álvaro, lo aclaro ya por si el lector decide, legítimamente, aplicarme ese sesgo.
“Si gana liga o Champions, seguirá”. Otros decían “Solo si gana liga o Champions, seguirá”, y ahí está el matiz. ¿Qué criterios, en términos de “ganar” (o sea, los términos más madridistas posibles), cabe introducir en la ecuación de manera que no estén matizados de manera automática por la tozuda realidad? Al fin y al cabo, ganar la liga se ha demostrado empresa poco menos que imposible por razones exógenas, a saber, la tirria ya indisimulada del CTA, plasmada de manera icónica en la sangre de Mbappé ante el Girona, una fechoría de tantas en realidad.
Es verdad que Álvaro no ha logrado el compromiso total de sus jugadores en todos los partidos ni un juego siempre convincente (registramos encuentros tan lamentables como el del Getafe o el del Mallorca), pero en líneas generales la tónica ha sido de mayor claridad táctica, con una recuperación global, con matices, del rendimiento de hombres como Valverde, Vini, Trent o Huijsen. La liga hay que ganarla, claro, pero si tienes en cuenta el peso brutal del negreirato 2.0 y el de las desoladoras lesiones, hay que valorar el trabajo de un hombre que llegó sin apenas tiempo para trabajar, aplicó toneladas de sentido común, hizo prevalecer la meritocracia, recuperó el orgullo y otorgó a la cantera el papel que merece, sin que los canteranos le defraudaran.
Arbeloa ha demostrado saber sacar lo mejor de una plantilla que, gracias a él, ya no se ve tan deficitaria y descompensada como se intentaba vender desde la prensa y el madridismo de las redes
La liga (aún no oficialmente en la basura, por cierto) ha dado algunos partidos excelentes que nos hicieron retomar una fe extraviada, como Valencia y Villarreal fuera y Atleti o Real Sociedad en casa. Antes de que la segadora arbitral hiciera de las suyas, las señales en la competición doméstica eran promisorias. Con este condicionante, suena injusto que la variable no-ganar-la-liga sea la que señale la puerta de salida. Más bien se antoja que Arbeloa es el hombre adecuado para afrontar con entereza (y dispuestos a dar la necesaria batalla cultural) la gigantesca empresa de sortear la corrupción reinante y ganarle la competición en su sucia cara.
“Si gana liga o Champions, seguirá”. Ya hemos hablado de la liga. Sucede que ganar la Champions es por definición complicadísimo, y no parece que pueda culparse a Arbeloa de que este año tampoco se haya conseguido. Más bien se diría que no se ha logrado a pesar de su buen trabajo.
El partido en Lisboa, el 3-0 al Todopoderoso City y la eliminatoria contra el Bayern (en última instancia fallida, pero modélica en tantos aspectos) son señales que abogan por la continuidad. Arbeloa ha demostrado saber sacar lo mejor de una plantilla que, gracias a él, ya no se ve tan deficitaria y descompensada como se intentaba vender desde la prensa y el madridismo de las redes. Es una plantilla con margen de mejora y que debería estar más balanceada, pero que tal como está ha peleado con todas las de ganar contra los mejores de Europa. Quien ha hecho brillar esta respuesta a las críticas, aunque no haya alzado la Orejona, lo que siempre es muy difícil, ha sido Álvaro.
A expensas del resultado final de la liga, quizá convenga hacer prevalecer las sensaciones sobre la ausencia de metal. Sería casi una excepción en la historia blanca, pero tal vez valga la pena hacerla. Aparte de que ningún técnico, absolutamente ninguno, garantiza resultados, no hay en el mercado alternativas realmente ilusionantes. Lo que más ilusiona en estos momentos, aun con las dudas que toda decisión comporta, es soñar con una continuidad del juego observado en líneas generales, aun con excepciones, aun con flaquezas. ¿Por qué no confiar y encomendar, de cara al año próximo, el equipo al propio Arbeloa?
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Creo que merece esa oportunidad, se la ha ganado
Hombre, ganar se lo ganó Zidane cuando entró por Benítez, Arbeloa sin ser el principal responsable ni muchísimo menos de lo que ha pasado (jugadores y directiva están muy por delante) tampoco ha mejorado lo que ha hecho Alonso salvo que ahora los jugadores están más sonrientes, pero a mí me da igual lo sonrientes y felices que estén si pierden.
El Madrid tiene que ir a fichar el mejor entrenador posible y darle mando, aunque si no se está acertado con altas y bajas en verano...
Yo no culpo a Arbeloa de nada, pero el Madrid no está para experimentos después de dos años sin ganar. Arbeloa ahora mismo está en manos de los jugadores, principalmente porque no tenia más remedio, y los jugadores ya han demostrado que no tienen ni el liderazgo ni la madurez que exige el Madrid. Hace falta un nuevo entrenador.
Si Klopp no está disponible yo abogo por Deschamps. Se que no le gusta a todo el mundo, pero me parece el perfil que necesitamos en este momento.
Desastroso.La Liga a 9 puntos de la cabeza (de momento),por no hablar de la Copa (eliminados por un Segunda B),La Champions pasandolo mal en casi todos los partidos,los numerosos partidos jugando a nada,las bajadas de pantalones ante algunos jugadores, los malos planteamientos,etc........(Yo no lo conozco personalmente ni tengo una gran estima personal por Alvaro y le reconozco sus meritos como jugador pero como entrenador es un juvenil y si tiene que foguearse y destrozar a un equipo antes de aprender,que lo haga en otro sitio.Eso si,por sus méritos como jugador,que le impongan la cruz al mérito en el deporte,la laureada o la que quieran).Pero que se vaya.
Pues no debe seguir no por perder la liga , la champions o lo que sea
No debe seguir porque es un "Si wuana' del presidente y porque al final como el otro día pasó a priorizar a la guardia pretoriana porque fue una bajada de pantalones el sacar a Camavinga antes que a otros con muchos más méritos
Totalmente de acuerdo contigo, Jesús, eres el único que no falla nunca en La Galerna; otros van y vienen, animan en función de los resultados y en general son dispersos. En cambio, no me hace falta leerte ningún comentario (aunque se agradecería una mayor profusión de artículos por tu parte) para saber qué piensas, tú no nos fallas, no le fallas al RMCF. Gracias.
Hala Madrid! Y nada más.
Arbeloa sería una buena opción... siempre y cuando no mirara con un ojo al campo y otro al palco.
Anteayer no hubiera quitado a Vinicius ni aun cuando estuviera falto de una pierna (me refiero de manera literal, que de forma metafórica ya lo parecía) por no molestar a quien no debe.
Si esa faceta suya cambiara, creo que es muy posible que el próximo año nos presentáramos en la final que se jugará en Coslada. Lo creo firmemente.
El quid de la cuestión es lo que usted llama "la batalla cultural". No hay ahora mismo nadie como Arbeloa para lucharla. Cualquier otro entrenador se va a encontrar con los mismos problemas y en esa batalla del relato bien poco se puede esperar
de quien venga.
Hay dos opciones. Una, que sean los jugadores los que gestionen el vestuario, el juego y hasta los cambios. Para esto el mejor es Arbeloa. Otra es que se piense en un entrenador que imponga una disciplina tàctica y no se case con nadie, entonces Arbeloa no vale, por muchas razones. El club debe elegir
Arbeloa, sin duda, debe continuar.
Viendo quiénes están en contra de que siga Arbeloa, no tengo la menor duda de que lo mejor para el Madrid es que siga Arbeloa.
Yo como culé... ARBELOA QUEDATE!!!!
No salgo de mi asombro con lo que leo. Mediados de abril y no queda ninguna opción de ganar nada por segundo año consecutivo y ahora resulta que gracias a Arbeloa la plantilla no parece "tan deficitaria y descompensada como se intentaba vender". Y también resulta que el entrenador que anunció -y cumplió- que el jugador que cometió el peor y más ruidoso acto de indisciplina ante los ojos de todo el mundo jugaría "siempre que esté disponible" ha instalado la "meritocracia".
Leer para creer, desde luego.
A mí me encantaría que se quedara
Comparto el sentido del artículo de Jesús, aunque pienso que esos siete partidos que nos quedan pueden ser decisivos en la continuidad de Arbeloa (incluido el del Renuevo Campo barcelonista). Si el entrenador consigue sacar la profesionalidad de los jugadores cuando ya poco está en juego y obtener buenos resultados, su continuidad puede estar más cercana.
Los que pensamos que tiene que haber un cambio vertical, desde arriba hasta abajo (por resumir, que el presidente deje de intervenir tanto en las decisiones deportivas, que los jugadores no decidan lo que hacen y lo que no), sabemos que Arbeloa no puede ser quien pilote el equipo. Si hay que renunciar a ese cambio y seguir de la misma forma esperando resultados diferentes... Que siga.
Cualquier antes que Mourinho
Pues yo sigo convencido de que a pesar de Alonso o Arbeloa la liga se hubiera ganado fácil si los arbitrajes hubieran sido honestos. Mire usted.
No lo veo. Su única apuesta ha sido la de hacerse un entrenador amigo, delegando todo en que sus jugadores se sintiesen lo suficientemente bien como para desplegar sus mejores virtudes. Eso ha traído la recuperación de Valverde, Huijsen y quién sabe si también la de Bellingham con algo más de tiempo. No está mal pero no es suficiente para ganar títulos importantes. Sin entrar a valorar si en el lado contrario también ha traído la caída de, por ejemplo, Carreras o Asencio, en el fútbol moderno se necesita estrategia, tácticas y respeto al de arriba, no gratitud. Necesitamos un entrenador, no un amigo.
No tiene nivel para entrenar a un equipo como el Madrid, además se sabe que los jugadores no le respaldan, eso lo ve cualquiera, yo no tengo nada personal contra él pero no ha demostrado nada y desde luego perdemos con el Albacete, no le ha ayudado nada, ahí se vió, que le faltó más profesionalidad y conocimiento.