Buenos días, galernautas. Días yermos de fútbol de clubes. Menos mal que en esta época pre-Mundial siempre hay un Gambia-Irán, un Sudáfrica-Nicaragua o un Irak-Andorra que puedan saciar al hambriento. Si no, el vicio solitario del pajiplantilleo puede ser un pasatiempo que llene las horas del futboladicto. En el caso de nuestro club, el onanismo presidencial también ocupa páginas y horas en los medios de comunicación presuntamente deportivos. Henryquelme y Flóper protagonizan la campaña electoral y los pocos periodistas que no llevan eones posicionados se mojan de manera descarada. Los peores, como siempre, son los que van de íntegros e independientes. Son gentuza esférica, es decir, gentuza se los mire por donde se los mire, desde cualquier ángulo.
Esta noche se juega la final de la Champions League. Los contendientes son el más que temible PSG de Luis Enrique y el Arsenal del también español Mikel Arteta. Los londinenses, trasunto británico del mejor equipo de San Blas, si bien con una afición sin neonazis ni homicidas, parecen tener pocas opciones frente a la perfecta máquina parisina, pero cosas más imposibles se han visto. Especialmente en Chamartín.
Marca, el diario de Gallardo, lleva la referida final a su portada y sostiene que hoy gana España, precisamente por la nacionalidad de los dos técnicos finalistas. Pues bueno. Pues muy bien. En muy pequeñito, abajo a la derecha, dan la noticia de que Forbes dispara el valor del Real Madrid. Aclárense: ¿no era el actual un Madrid decadente y sin un duro por culpa de las obras del estadio y la falta de conciertos? ¿Acaso el Madrid no estaba acusando una gestión negligente y disfuncional? ¿Cómo se conjugan las palmarias carencias del club con este aumento de valor hasta los más de 9.500 millones?
As habla de una final Made in Spain, como el abuelo que encarnó Paco Martínez Soria. Teniendo esto en cuenta y que la final es a las 18 horas, que nadie se sorprenda si Juan Carlos Rivero es reemplazado por José Manuel Parada, desconocemos si con o sin Pablo Sebastian, su inseparable pianista. La escena sería impagable.
En los diarios cataculés se solazan en Gordon, su nuevo fichaje, con su cabello rubio como la cerveza y su precio de setenta milloncejos de nada. ¿De dónde sacan los culés el dinero? Y lo que es más importante, ¿por qué nadie formula esta pregunta de manera clara y rotunda? ¿Por qué nadie cuestiona las vaguedades que se esgrimen como origen de esta aparente bonanza económica barcelonista? Ese silencio solamente parece responderse con un término italiano: omertà.
Sport nos muestra al inglés diciendo que quiere la Champions. Menos mal. ¿Se imagina el lector lo desubicado que habría quedado si dijera que quiere la copa Korac y un premio Feroz?
El Mundo Deportivo, diario del Conde de Godó, grande de España, también nos plasma a Gordon. Dice que el Barça es lo más… ¿Corrupto? ¿Criminal? ¿Tramposo? Pues no. Dice que es lo más grande. Pues finalmente sí que está desubicado el británico. Ya se le pasará. Mientras tanto, la parte superior de la portada nos indica que la final de Champions constituirá otro motivo para ir a Canaletas. Lo que le gusta a esta gente una jarana ajena. Son sus costumbres y hay que respetarlas.
Al cierre de este portanálisis no ha salido el candidato Riquelme a prometer naumaquias en un Bernabéu en el que cualquier socio, socia o socie que acuda con su familia podrá degustar un osobuco junto a ella en el descanso. Florentino Pérez, menos amigo de coqueterías pintorescas, mantiene un perfil más gris si se quiere, muy alineado con la política de comunicación del club en estos años.
Nos despedimos recordando que el Castilla venció ayer 2-0 al Sabadell en el primer partido del playoff por el ascenso. El viernes que viene, sabremos si los nuestros suben de categoría.
Pasad un excelente día.














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