En la madrugada del domingo asistimos a otro fenómeno paranormal protagonizado por el conglomerado arbitral - comercial de FIFA. Algún día descubriremos el delito, como hemos descubierto la corrupción del Barcelona - RFEF - LaLiga, facturas de Negreira mediante. La cuestión es que el daño estará hecho y la reputación de los dirigentes FIFA a la altura de la de los delincuentes Núñez, Gaspart, Laporta, Platini, Blatter... Pero, a no ser que el mundo empiece a cambiar radicalmente, quien gobierne la FIFA para entonces tratará de explicarnos, como Fran Soto al frente del arbitraje español, que lo mejor es olvidar.
No tuvieron suficiente con el atraco a Egipto. La cara de Salah nos decía todo. La amargura de entender, de estar seguro de que el rodillo FIFA, la institución responsable de explotar la gallina de los huevos de oro del fútbol mundial, no permitiría que un rocoso equipo africano eliminara a la Argentina de Messi. El icono planetario generador de inconcebibles sumas de dinero no podía caer. Si lo vemos desde una perspectiva de negocio y consideramos a Infantino un CEO en lugar de un embajador del deporte, es más fácil tragar el nudo que tenemos en la garganta los aficionados a estas alturas de la película.
El interés comercial prevaleció también contra Suiza. Las maquilladas estadísticas del partido nos hablan de un 59/41 de posesión para Argentina en los 120 minutos. Sin embargo, la primera parte se saldó con dominio suizo 43/57 después de que los sudamericanos se replegaran con el 1-0 en el minuto 10 y le entregaran la pelota a los centroeuropeos. Con la expulsión por doble amarilla de Embolo en el 72, el campo se inclinó hacia la portería de Kobel inevitablemente.
Ya no tengo dudas sobre el VAR. Ha llegado al fútbol para aumentar las posibilidades de manipular los resultados desde fuera del campo. Estábamos mentalizados para soportar errores arbitrales en el césped. Lo previsible era que se repartieran de forma equilibrada a lo largo de una temporada o de un torneo. Con la corrupción 1990-2026 perpetrada por CTA y Barcelona con el amparo de la RFEF y de LaLiga, y ante la explosión de la tecnología aplicada al deporte, aparecieron los datos. Indiscutibles. Inapelables. Los datos siempre dicen la verdad. El saldo arbitral del que ya nos advirtió Godall impúdicamente no dejó lugar a dudas: nos habían robado la limpieza en la competición.
La FIFA decidió aplicar una novísima norma VAR en el Argentina - Suiza, según la cual es posible intervenir cuando existe una confusión de identidad del autor de una falta sancionada con tarjeta. Sin embargo, la norma aplicada no ampara lo que sucedió. Existe otra norma que autoriza al VAR a intervenir cuando el árbitro ha pasado por alto una infracción que pueda acarrear una segunda amarilla. El árbitro nunca fue consciente de esto último. El VAR llamó por una confusión de identidad que no existió y después rearbitró para sacar una segunda amarilla aplicando otra norma. Dos decisiones en una misma jugada interpretando las normas ad hoc, de forma no reglamentaria. Justo lo que nos dijeron que el VAR no haría. El árbitro de campo es un vestigio fósil del pasado. Irrelevante. El saco de arena que recibirá los golpes, señalado por su propia organización. Sólo será protagonista en los "errores". Un figurante. Las decisiones que importan se toman fuera.
Ya no tengo dudas sobre el VAR. Ha llegado al fútbol para aumentar las posibilidades de manipular los resultados desde fuera del campo
El VAR es un instrumento al servicio del negocio. Permaneció mudo después del pisotón de Messi sobre un jugador de Argelia y ante la agresión de un jugador de Paraguay (sé su nombre, pero no me da la gana escribirlo) sobre Koundé. Sin embargo, el VAR puso el microscopio sobre un contacto mínimo en el Argentina - Egipto para anular uno de los goles más bellos del campeonato. La afición mundial no admiradora de corruptos y de falsos mitos está escandalizada. No hemos visto ni un sólo error que perjudique tan groseramente a Argentina. La selección a la que regalaron el pase a la final en Catar 2022 y a la que Infantino se ha ocupado de colocar en la semifinal de 2026.
Volvamos por un momento a los datos. Argentina ha cometido 59 faltas hasta hoy en el Mundial, recibiendo 3 tarjetas. Ratio de casi veinte faltas por tarjeta. Su rival de semifinales, Inglaterra, ha cometido 54 faltas y ha recibido 7 amarillas y una roja. 6.75 faltas por tarjeta. Añadamos que en el partido contra Egipto, Argentina hizo 14 faltas sin recibir tarjeta y los africanos recibieron 4 tarjetas cometiendo 11 faltas. ¿De qué nos sonarán estos datos?
Circula por X un vídeo de 9 minutos y medio en el que se ven las 14 faltas que cometió Argentina contra Suiza. Al menos la mitad habrían sido merecedoras de tarjeta. Varias son patadas o pisotones por detrás. Sin jugar el balón. Algunas fueron sancionadas al revés por el árbitro portugués, para sorpresa general, probablemente desquiciado por todo lo que tenía en su cabeza y por las advertencias de Messi, que es quien manda sobre el césped con su dedo índice admonitorio en la cara del colegiado. Arbitrar a Argentina es un papelón. Una selección con nombres que podemos casi recitar de memoria pero sin juego ni dominio, sostenida por los chispazos de sus delanteros y por acciones de fortuna a balón parado además del viento a favor, del vendaval, de la FIFA. Se pudieron pitar dos penaltis en el área de Argentina, ambos por empujones groseros sobre delanteros suizos. Desgraciadamente, estas jugadas pillaron al VAR haciendo cuentas sobre los ingresos comerciales de una Argentina semifinalista. Una pena.
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No entiendo qué hace aquí este artículo. Creía que ya habíamos establecido que el mundial aquí no importaba, porque es una web del Madrid, y en el Carranza de las naciones, no juega el Madrid, ni equipos que vayan a enfrentarse al Madrid, ni los jugadores están jugando para el real Madrid.
Si el mundial está amañado para que lo gane Argentina o quien sea, pues allá quien le interese esa farsa que organiza la FIFA, y ahí tiene el Marca y los demás medios que apoyan esa pantomima para enterarse, pero aquí lo de la Roja o Messi, no se que pinta.
A no ser que realmente el mundial no os importa tan poco, y estáis de reojo pendientes de todos los pormenores, lo cual es un poco decepcionante.
A mí me importa el Mundial y me importan los futbolistas, cada uno de su pueblo, ciudad o barrio. Escucha las declaraciones de Unai Simón en la COPE y lo entenderás todo.
Si los medios tradicionales miran a otro lado, los medios alternativos que seguimos los madridistas se tendrán que hacer eco de toda la mugre que rodea al fútbol
William, tú artículo de hoy es admisible desde el mismo titular: el paralelismo con el Negreirato es palmario y la intersección está en el número diez argentino, al que había que proteger, según el corrupto Platini, como ahora, como en Catar, como siempre ...
HAY QUE TENER JETA PARA ESCRIBIR TODAS ESAS CALUMNIAS.....SOLO SE ESCRIBE ASI DESDE LA MAS ABSOLUTA ENVIDIA ....SI VIVIERA DON ALFREDO TE PONDRIA EN TU LUGAR .....