Buenos días.
Hoy no comenzaremos con una portada, sino con un interior de la hoja parroquial de Tebas:
Debido a lo anodino de su existencia, conviene recordar quién es este tal González Fuertes. Se trata del analista arbitral de Radio Marca, excolegiado conocido principalmente por lubricar el tinglado y amenazar al Madrid en la previa de la final de Copa de 2025 mientras su compi De Burgos Bengoetxea plañía.
El señor Fuertes sentencia que la entrada dura al tobillo y sin balón de Cala sobre Carreras no es suficiente para que el jugador perico vea la segunda amarilla —que, a efectos prácticos, ya sería la tercera, pues la patada en la espalda a Vini se fue al limbo—. Aduce que «el listón debe ser más alto».
Como González Fuertes ha introducido inesperadamente la lexicografía en el debate arbitral, acudimos al Diccionario de la lengua española para saber exactamente qué listón pretende elevar. Clic:
Cinta de seda, filete arquitectónico, pedazo de tabla, moldura, barra de salto... Ninguna acepción parece aclarar gran cosa sobre el criterio empleado en Cornellà. Tampoco la taurina, aunque tratándose del arbitraje español nunca se sabe.
Como en la RAE suelen estar muy ocupados, que si acto por aquí, café por allá, simposio por acullá, a veces se les queda alguna acepción olvidada en el tercer cajón de la cocina. Para esto estamos nosotros. Rebuscamos:
Ahí aparece una séptima: «Persona avispada muy grande». Pero tampoco nos resuelve el expediente González Fuertes, ni siquiera aplicándoselo a él. Lo de «muy grande» no podemos comprobarlo porque, y esto es rigurosamente cierto, no hemos encontrado publicada su estatura en ningún sitio. Y lo de «avispada» preferimos someterlo al criterio del lector, que a estas alturas ya dispone de elementos de juicio para saber si el colaborador de Radio Marca tiene o no la silueta a rayas amarillas y negras.
Sin embargo, se nos abre otra vía de investigación. Si uno puede fabricar un listón, cabe realizar el mismo experimento con su pariente semántico menos favorecido. Tecleamos tontón y la Academia, con una pequeña ayuda de La Galerna, nos obsequia con lo siguiente:
La primera acepción nos lleva a Panamá y no vamos a meternos en un chocho así —con perdón—. La segunda: «Bobo muy grande», y la tercera: «Antiguo aparatejo utilizado en los vehículos para perderse» merecen nuestra atención.
Por el mismo motivo que hemos descartado calificar como listo muy grande a González Fuertes, descartamos aplicarle la segunda acepción, pese a que a algún mal pensado ya le gustaría.
Sin embargo, nos cuadra —y no Fernández— más la tercera, pues este sujeto se ha pasado años conduciendo los partidos desde el VAR de manera que los extraviaba por los caminos que le venían mejor a él.
Aunque, puestos a hablar de extravíos, quizá convenga abandonar por un momento a González Fuertes y volver al asunto que ha provocado todo este chocho —de nuevo, disculpas—. José Mourinho dijo el sábado que vivimos en una época antibullying salvo con Vinícius. Leed hoy a Guasch.
La respuesta del gremio periodístico ha sido bastante instructiva, pues con su modo de negar esta descripción de los hechos de Mou precisamente consiguió confirmarlos.
En COPE, como es habitual, alcanzaron cotas especialmente elevadas. Santi Cañizares sostuvo que «nadie quiere un jugador así en su club» y que el Madrid se había visto obligado a renovarlo porque no había encontrado comprador. Gonzalo Miró aportó que «se ha visto que el bueno es Mbappé». Y Alfredo Relaño explicó que «tiene más gracia pegarle y provocarle a él que a otros». La frase, por si creéis que es una hipérbole nuestra, podéis escucharla en el audio del programa.
La cuenta oficial del Espanyol también dio cera al siete madridista, ya sabéis.
Otros, como David Bernabéu Reverter, prefirieron la vía de argumentar que emplear el término bullying con Vini banaliza algo muy serio porque el brasileño es un «probado provocador».
Creo q el bullying es algo muy serio. Frivolizarlo y banalizarlo para defender a Vinicius, un probado provocador, es un error grave. Desafortunado. Espero q rectifique y concentre sus energías en mejorar la imagen mediocre q hoy ha dado su equipo.
— David Bernabeu Reverter (@DBR8) August 22, 2026
Curiosamente, gracias a El Norteño, descubrimos que el bullying es bullying siempre, salvo que la víctima sea Vinícius.
Por esas casualidades de la vida, hace un rato he visto aquí en tuiter una entrevista a Anthony Hopkins hablando de bullying en rodajes de cine. No he visto ninguna respuesta achacándole que eso sea trivializar el bullying porque los actores son adultos y ganan millonadas. https://t.co/IxuFCWeh6v
— El Norteño (@fsp1967) August 23, 2026
Sobre lo adecuado o no de la utilización del término bullying, aconsejamos que leáis esta pieza de Jesús Bengoechea publicada ayer en este medio que él mismo edita. Además, aconsejamos que le echéis al menos un ojo —y una oreja— a este vídeo de Kollins:
Vamos ahora con las portadas.
Marca y As titulan igual: «Sin perdón», en referencia al tratamiento recibido por Julián Álvarez de parte de su propia afición.
Mundo Deportivo habla de «Divorcio total», que no es una pesadilla de separación de Schwarzenegger en Marte, sino la situación entre la Araña y los del Atleti.
La preocupación general por el argentino nos parece genial, no es sencillo digerir una pitada multitudinaria de tu propia gente. Llama algo más la atención que el mismo ecosistema que examina con tanta delicadeza el sufrimiento de Julián se afane en responsabilizar a Vini del acoso que recibe.
En Can Barça están contentos, su sistema sigue hostigando al Madrid, dando palos a Vini y poniéndoles una alfombra azulgrana bajo sus pies. Anoche Gavi —ahora con pelito rosa— se marchó del encuentro sin amarilla.
Parece que Gavi sigue teniendo barra libre en LaLiga.
Pese a esta entrada a destiempo al jugador del Elche, el árbitro Quintero González decidió no mostrarle tarjeta al jugador del Barça.pic.twitter.com/ULCNtHtmI7
— Helena 🇮🇨 (@HdeHelena_RM) August 23, 2026
Hace décadas —tal vez desde siempre— el listón arbitral del fútbol español es de geometría y altura variables. Esta habilidad para amoldar la norma a cada uno según los intereses de los listos que lo dirigen ha producido un rebaño considerable de individuos sin mayor capacidad que mostrarse serviles con quien les suministran un sueldo desproporcionado para sus capacidades mentales y físicas. Y, hasta que se desarticule la banda, así seguirá siendo.
Por cierto, el bullying hace mucho tiempo que dejó de tener gracia, si es que alguna vez la tuvo para alguien. Excepto en España cuando la víctima es Vinícius.
Pasad un buen día.


















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