Ya inmersos en pleno proceso electoral y con ambos candidatos habiendo mostrado el grueso de sus programas electorales, no resta sino que ambos centren el tiro en lo mollar del meollo, lo que verdaderamente importa al aficionado madridista más que al socio, por mucho que este último vayan a ser quien decida el devenir del club blanco durante al menos los próximos cuatro años: el proyecto deportivo.
Sinceramente, me cuesta otear un horizonte diferente a aquel en el que el actual presidente, Florentino Pérez, consolida su posición y vence holgadamente en este proceso electoral. Realizó su presentación en el salón del Hotel Meliá, con una propuesta evidentemente continuista de la magnífica gestión que con su junta llevan realizando desde hace un cuarto de siglo.
Sin embargo, tras dos años en barbecho a nivel deportivo, el aficionado blanco, que no pone en duda la gran posición económica e institucional que vive el club gracias a la gestión de Florentino Pérez, dirige su mirada, con razón, a la situación deportiva. El presidente, en sus últimas apariciones públicas, apenas si habló del tema deportivo para decir que están en la búsqueda de errores cometidos para subsanarlos.
El presidente quiso enfatizar lo ganado en esta brillante etapa que acabamos de finalizar con la marcha del último jerarca (Carvajal) para restar importancia a las furibundas críticas y constantes ataques por parte de la prensa hacia el club blanco.
Me parece importante detener estas líneas en este punto para contextualizar un poco, porque efectivamente hay críticas desmesuradas por parte de una prensa siempre predispuesta a atacar a todo aquello que porte el escudo redondito con muchas copas de Europa, pero tampoco podemos permitir que el club caiga en la autocomplacencia y omita la necesaria autocrítica en este momento crucial de nuestro proyecto.
tras dos años en barbecho, el aficionado blanco dirige su mirada, con razón, a la situación deportiva
El problema no es llevar dos años sin títulos “importantes”, que en mi opinión es algo plausible en según qué circunstancias. El problema es no estar relativamente cerca de los títulos nacionales cuando se tiene el mayor límite salarial, el mayor presupuesto y la plantilla que más cobra de la liga nacional. La tendencia del presidente ha sido de sobreprotección hacia nuestros jugadores, que al final no dejan de ser sus activos, pero no estaría de más acoplar a esta defensa de los suyos la exigencia que requiere vestir esta camiseta y defender nuestros colores.
Hasta el momento, lo único que ha trascendido parece ser la decisión de contratar de nuevo a José Mourinho como técnico blanco para la próxima temporada. Una medida que, si bien puede funcionar por lo que representa el entrenador portugués para este club y su legado en el mismo, no debe ser la única para devolver la competitividad a un equipo perdido en la anarquía generada por la desestructuración de la plantilla y la pérdida de liderazgo sufrida tras la marcha de los últimos jerarcas.
Hay quien duda de que José Mourinho sea el hombre adecuado para este momento, pero si algo le sobra a Mou es personalidad y liderazgo, y la prueba es que en un equipo con jugadores como Cristiano, Ramos, Alonso, Pepe o Casillas ejerció de líder activo y cara visible para volver a consolidarlo en la élite europea. Justo lo que necesita de nuevo en este momento.
Para ello, es preciso contar con que los jugadores se comprometan con su proyecto y aparquen sus egos y objetivos personales en pos del equipo. Tras dos temporadas sin títulos (salvo la Supercopa europea y la intercontinental, a las que se accedió por los méritos de la 23/24), todo lo que no sea morir en el campo por Mourinho o el entrenador que esté será completamente inadmisible. La afición blanca espera que el club esté a la altura y no permita que se repitan imágenes o situaciones como las que hemos tenido la desgracia de vivir esta temporada. El mejor club de la historia merece que los jugadores sean conscientes de lo que supone llevar este escudo en el pecho. Perder es admisible, no darlo todo por este equipo, no.
Tampoco hay que cerrar los ojos a la verdad, aunque el rendimiento del equipo ha sido muy mejorable y existen problemas estructurales que resolver (ausencia de un centrocampista organizador, necesidad de fichar centrales y laterales ante las bajas y lesiones…), existe el gran elefante en la habitación que el club debe encarar: el arbitraje español. Tan cierto es que el Barcelona ha rendido mejor que nosotros como que el CTA, frontalmente enfrentado al Real Madrid sin molestarse en disimularlo, nos está restando los suficientes puntos como para impedirnos (repito, aun sin rendir nosotros a nuestro mejor nivel) disputar la liga de tú a tú contra nuestro principal rival, al que le han puesto alfombra roja desde la jornada 1, en la que le permitieron marcar un gol con un jugador rival en el suelo por un golpe en la cabeza saltándose todo el protocolo.
El Real Madrid debe aprovechar al máximo su actual posición de igualdad con UEFA y su cordialidad con FIFA para demandar las actuaciones de rigor que nos permitan disfrutar de imparcialidad arbitral
Hay que ser consciente de que no resulta justo exigir al club que se adentre en esta guerra, porque debería ser algo que cayera por su propio peso y deberían ser la Liga y la Federación las que defendieran que sus competiciones estuvieran regidas por jueces imparciales e impolutos. Pero, dado que estos estamentos son los primeros que, bien por enemistad hacia nuestro presidente, bien por intereses opacos, defienden a capa y espada al CTA heredero de Negreira, al Real Madrid no le queda otra que actuar.
Estas vergonzosas circunstancias que sólo se dan en España obligan al club a ir a la guerra (que no debería ser sólo suya, sino también de los otros equipos afectados) contra estos estamentos simplemente para que nos permitan competir en igualdad de condiciones. El Real Madrid debe aprovechar al máximo su actual posición de igualdad con UEFA y su cordialidad con FIFA para demandar las actuaciones de rigor que nos permitan disfrutar de una imparcialidad arbitral que no vivenciamos desde, al menos, hace más de 33 años.
Seguramente, este sea el último mandato de Florentino y, más allá de todo lo que ya tiene encarrilado a nivel económico e institucional, estos deben ser los puntos en los que centrarse para dejar al club en la mejor posición posible.
Caso Negreira, CTA, Mourinho y su poder en el vestuario, in that order.
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