Arbitró José Luis Munuera Montero del Comité andaluz. En el VAR estuvo Estrada Fernández.
Partido bastante plácido para el jienense que, salvo algún detallito, llevó correctamente. En la primera mitad debió señalar alguna falta de Tenaglia sobre Vinícius en lugar de indicar al brasileño que se levantase. También hubo un par de orsais en jugadas prometedoras que no eran por poco, pero eso va en el debe de su línea de la banda derecha. La única amarilla fue para Modric en el 32' al llegar tarde y entrar con la planta a Escalante.
En los segundos cuarenta y cinco minutos fue amonestado Loum al derribar por detrás a Vinícius sin opción de jugar el balón en el 47'. Por último, decretó de forma justa como penalti un pisotón de Lejeune sobre Rodrygo en el minuto 89.
Munuera Montero, BIEN.
Getty Images.
Ancelotti realizó un único cambio en el once que jugó un partido lamentable en París. Kroos dejó su sitio a Valverde, aunque en realidad fue Modric quien asumió el volante izquierdo, dejando el ala derecha al uruguayo.
La primera media hora dejó poco fútbol. Intentos del Madrid de adelantarse pronto, pero sin excesivo peligro, al margen de algún disparo desde fuera del área y un remate de Asensio a centro de Carvajal. De hecho, la mejor ocasión fue para el Alavés tras una pérdida de balón de Casemiro en la salida de balón cerca de la portería blanca.
La primera parte resultó completamente anodina. El jugador más nombrado fue Fede Valverde. Exhibió energía, pero también estuvo falto de finura. Una primera mitad muy parecida a la del partido frente al Granada. Posesiones intrascendentes y un Bernabéu al borde de la protesta, pero al que el aburrimiento había dormido. Muchas cosas debían cambiar en el segundo tiempo para no vivir un nuevo tropiezo, el equipo acumulaba en ese momento cuatro partidos y medio con sólo un gol a su favor.
La primera parte resultó completamente anodina. Muchas cosas debían cambiar en el segundo tiempo para no vivir un nuevo tropiezo
En el 54’ llegó una ocasión inmejorable. Vinícius desbordó a su par, pero su disparo lo repelió muy bien Pacheco. El rechace posterior fue rematado por Benzema, pero de nuevo el Alavés evitó el gol, esta vez fue Lejeune quien sacó el balón en la línea. Estaba algo más agitada la segunda parte, también motivado este pequeño giro por un par de salidas peligrosas del Alavés.
El Madrid había subido la velocidad de circulación de balón y empezaba a llegar con más peligro. Casemiro estuvo a punto de marcar gol en el minuto 58, pero su volea se marchó alta.
En el 60’ hubo una parada cardiaca en el Bernabéu: Asensio cedió un balón atrás de manera temeraria y, con Courtois ya rebasado, Pons envió el balón fuera. No obstante, Asensio no tardó en reivindicarse. Justo un minuto después volvió a sacar a relucir su zurda privilegiada y su disparo entró por toda la escuadra.
En el minuto 67 Vinícius puso un centro de lujo hacia Militao, pero su remate se marchó fuera por poco. Segundos después era Benzema el que encaraba a Pacheco chutando también fuera. En el 74’, fue Carvajal el que estuvo cerca de batir a Pacheco. El Madrid estaba mucho mejor, pero se echaba en falta algún cambio para mantener la intensidad.
En el minuto 76, una gran jugada de Vinícius y Benzema terminó con un disparo al palo de Karim. Hubiera sido la sentencia. El 2-0 llegó tras una gran jugada colectiva en la que esta vez hubo intercambio de papeles porque fue Benzema el que le regaló el gol a Vinícius.
Acabó siendo una victoria tranquila y holgada gracias a una gran segunda parte, pero el Madrid debe tomar nota de un primer tiempo horrible
En el 81’ salieron Ceballos y Rodrygo por Modric y Asensio. Poco después, Marcelo y Hazard sustituyeron a Mendy y Vinícius. Por último, Lucas ocupó el lugar de Carvajal.
En el 89’ Rodrygo se internó en el área y recibió un pisotón que mereció el penalti. Benzema lo transformó en gol, el número 18 en Liga.
Acabó siendo una victoria tranquila y holgada gracias a una gran segunda parte, pero el Madrid debe tomar nota de un primer tiempo horrible.
Getty Images.
El Madrid se impuso en un partido corrector de sus carencias recientes, que incluso arrastró hasta los cuartos de final de esta Copa. Sin embargo, el equipo de Laso reaccionó ante el Lenovo Tenerife y nos recordó a sus mejores días esta temporada. Una actuación notable que necesitará ser enriquecida en el partido decisivo.
El primer cuarto sentó las bases de esta dinámica mejorada, con mayor presión defensiva y ritmo en las posesiones. Con el lunar de las pérdidas, ofreció un gran acierto en la línea de tres. La actuación de los grandes —Tavares, inmenso, una vez más, y Thompkins con una entrada brillante en el encuentro— resquebrajó la defensa rival. Las rotaciones mantenían el ritmo y el tino. El partido hubiera quedado casi sentenciado en el descanso de no ser el Lenovo Tenerife un equipo tan calmado como ordenado. Aun y cuando Marcelinho no tenía su mejor día —acusó la constante presión de los diferentes defensores que le enviaba Laso—, su carácter e inteligencia bastaron para que el esquema no se desdibujara y conservar sus opciones en juego.
Sin embargo, en la vuelta de la pausa, sus escasas posibilidades se diluyeron ante la continuidad madridista. Cinco minutos más de empuje blanco apagaron el motor isleño, que apenas ya repostaba energía, decaídos los ánimos ante su inferioridad. Los pupilos de Laso defendían todavía mejor, al tiempo que la exhibición ofensiva se extendía entre muchas manos dotadas ayer de la virtud del acierto.
El Madrid dio una imagen de coordinación manifiesta, expresiva. En un desajuste del rival, Deck quedó defendido por un rival pequeño. Llull le regaló el balón y recibió como compensación un guiño argentino de complicidad. Yabusele repartía asistencias desde el poste bajo, recordando a los grandes pasadores desde esa posición: Sabonis, el maestro. Rudy reapareció dinámico y preciso. Y Heurtel mostró su cara buena. El equipo encontró la sintonía perdida.
Tras una de las derrotas de las últimas semanas, Pablo Laso expresó su estado anímico y mental señalando que se iba a casa jorobado y preocupado. Asimismo, la presentación de su equipo en esta edición copera estuvo alejada del potencial presupuesto. Sin embargo, tras el partido frente a los tinerfeños, el entrenador blanco era un hombre más tranquilo. La defensa había sido tan buena como en los cuartos, pero habían movido mucho mejor el balón, con la consiguiente cosecha de tiros nítidos y acierto subsiguiente. No siempre uno encuentra el ángel de la destreza, pero las posibilidades de que llegue aumentan si uno trabaja para facilitar su acercamiento.
¿Qué necesita el Real Madrid para la final? Escribo estas líneas antes de que se dispute la otra semifinal, aunque hablaré suponiendo que el rival sea el Barcelona, el peor rival posible pues parece tener aprendida y tomada la medida de los blancos. Al Madrid no le queda más remedio que subir otro peldaño, como hizo de los cuartos a la semifinal: en sus últimos enfrentamientos directos, los azulgrana han jugado con más intensidad y dureza, con ritmo superior en ataque, defensa y contraataque. Ante este planteamiento, el Madrid respondió tardíamente y con ansiedad en lugar de paciencia. Ya nos sabemos la teoría, mañana habrá que poner la práctica.
Fotografías: @RMBaloncesto
El encuentro del Parque de los Príncipes esta semana y el de San Mamés hace dos han sacado las costuras al Real Madrid de Carlo Ancelotti, un navío que, hasta la llegada de la Navidad, navegaba viento en popa y al que, de forma previsible, se le han empezado a ver brechas en el casco.
En ambos partidos, Ancelotti planteó el encuentro no para ganar, sino para no perder. Un matiz importante que explica mucho de lo sucedido ante el Athletic primero y después frente el Paris Saint-Germain.
Frente a PSG y Athletic, Ancelotti planteó el encuentro no para ganar, sino para no perder
En ambos duelos, el guion de la película fue exactamente el mismo: un equipo echado atrás, armado con dos líneas muy juntas cerca del área y jugando con el objetivo no confeso de que pasasen los minutos con la idea de ver si rascaba algo en los últimos momentos.
En los dos partidos, sin embargo, sucedió lo mismo, no sólo no se rascó nada, sino que además se perdió en el descuento, cuando más duele. El Madrid cayó derrotado de la misma forma que en muchas ocasiones a lo largo de la historia ha ganado ante equipos menores. Solo que, en estas ocasiones, el equipo menor ha sido la escuadra de Ancelotti.
En el debate que se ha generado a raíz de la derrota en París y del gol de Mbappé casi al filo del descuento ha quedado señalado el centro del campo del plantel, la legendaria CMK: Casemiro, Modric y Kroos.
Tras la derrota en ParíS ha quedado señalada la CMK
Se ha abierto el debate. ¿Es una línea medular ya amortizada? ¿Es la hora del relevo? ¿Es el momento de buscar otras opciones para una zona completamente troncal en el sistema de juego de cualquier equipo? Mi respuesta es NO.
Casemiro, Modric y Kroos son fundamentales. Mejor dicho, siguen siendo fundamentales en el esquema de juego de este Real Madrid. Pero es que, hoy por hoy, serían piezas esenciales de cualquier otro club de máximo nivel europeo.
El problema no está en el momento de forma que pasa la CMK. Como todos los futbolistas del mundo en todas las temporadas, tienen momentos álgidos y momentos bajos.
El problema es de sistema, no de jugadores
Modric suma en 28 partidos y un total de 2140 minutos, cifra similar a la del alemán Kroos, que acumula 2279 minutos en 28 encuentros, mientras que Casemiro eleva la apuesta hasta los 33 choques disputados y 2780 minutos. Son muchos minutos, sin duda alguna, pero no tantos como para que se produzca un desplome.
El problema es más de sistema, no de jugadores. Ancelotti apuesta casi siempre por un 4-3-3 con la medular formada por la CMK y Benzema y Vinícius en punta, con la aportación guadianesca de Asensio, Rodrygo y —en menor medida—, Hazard.
En el fútbol, los sistemas inamovibles no suelen funcionar a no ser que el quipo en cuestión se una auténtica apasionadora, que no es el caso. Don Carlo debería valorar seriamente modificar el esquema, reforzar el centro del campo, meter potencia, introducir músculo para blindar el talento de Modric y Kroos, aliviar a Casemiro con un escudero y facilitar la salida del balón jugado desde atrás evitando el patadón aleatorio. De esta manera, podría pelear con posibilidades de éxito las segundas jugadas, evitando además que Vinícius tenga que emular a Usain Bolt con carreras de área a área. Ahí está la clave de esta cuestión, más que en buscar cabezas de turco en una CMK a la que aún le queda cuerda para rato.
Según el partido —incluso, según el momento de cada partido—, introducir a Valverde, Ceballos o Camavinga para reforzar la zona del campo donde se ganan o pierden los partidos no es mala idea visto lo visto en dos duelos que pueden marcar el devenir de la temporada. Ahí lo dejo.
Getty Images.
Anda el patio revuelto con la supuesta megaoferta que el PSG habría hecho al entorno de Kylian Mbappé para lograr su renovación. Hay fuentes del PSG que niegan la existencia de dicha megaoferta, lo cual no es óbice para que haya existido. También me dicen que, llegados a este punto, si Mbappé renueva por el PSG ya no será por una cuestión de dinero, pues ya ha rechazado todos los intentos anteriores por parte del jeque y hasta del emir. Si Mbappé renueva por el PSG (cosa técnicamente posible) será por dar gusto a su madre o por ahorrarle un sofoco. En el contexto de cantos de sirena irrechazables que sus oídos ya habrán escuchado, tiene bastante sentido.
“Te ofrecemos todo el dinero suficiente para garantizar tu condición de multimillonario, la de tus hijos y la de tus nietos”. Cuando ya te han dicho eso, y ya has rehusado amablemente la propuesta, no es previsible que la inclusión de biznietos y tataranietos en el esquema te haga cambiar de opinión. Los biznietos y tataranietos quedan ya muy lejos. Si el género humano no es capaz de frenar el cambio climático en aras de salvar el futuro de los biznietos y tataranietos genéricos, no veo por qué Mbappé va a privarse de jugar en el Madrid por cubrir de oro (negro) a los suyos. Lo que tienen de muy malo los biznietos y tataranietos es que no les pones cara, por mucho respeto y consideración que te merezcan en su limbo de futuro, y el procurarles un bienestar obscenamente desahogado produce un margen de utilidad (por usar términos de teoría económica) claramente inferior al de jugar vestido de blanco junto a Benzema, Kroos o Vinícius, pudiendo abismarte frente al espejo en la contemplación del escudo que luces en la solapa.
Si Mbappé renueva por el PSG será por dar gusto a su madre o por ahorrarle un sofoco. En el contexto de cantos de sirena irrechazables que sus oídos ya habrán escuchado, tiene bastante sentido
Tiene sentido que ya dé igual cuánta pasta puedan ofrecer el jeque y el emir, pero también tendría sentido el que no diera igual. Lo normal es que todo sueño tenga un precio, el pago de cuyo importe resulte en claudicar. Uno de los mayores productores de petróleo del planeta está a un paso de ofrecer a Kylian el viceemirato en bandeja de oro con ribetes de platino, y eso tiene por fuerza que procurar vértigo. Lo normal, cuando tu club posee casi literalmente todo el dinero del mundo, y no hay entidad en la tierra ni en el cielo con los arrestos suficientes para pedirle cuentas de cómo lo gasta y de dónde viene ese pecunio, es que te quedes con ellos, y esto es básicamente lo que hoy he venido a decir aquí, es decir, que lo normal es que Mbappé no venga al Madrid. No conviene perder de vista ni por un minuto que esa es la realidad, y la conocemos aunque nuestros deseos nos muevan a mirar hacia otro lado en su presencia.
Cuando alguien dispone de fondos financieros inagotables para retener a quien quiere, lo normal será que lo retenga. El que creamos en el milagro de que el chico renuncie a todo eso no debe ni por un segundo hacernos olvidar que será precisa y exactamente eso, un milagro. El milagro de la prevalencia del prestigio sobre el vil metal en el alma de un joven de nuestro tiempo. El milagro de la leyenda imponiéndose al materialismo en una batalla librada en el interior de una jaula de oro. El milagro de todo lo bueno que a estas alturas aún existe en el corazón del hombre imponiéndose a lo mundano, a la compra de voluntades.
Lo normal es que Mbappé no venga. Pero yo creo que vendrá.
Getty Images.
Buenos días. La fe mueve montañas. Tal es la conclusión que obtenemos al alba, a las luces de las primeras planas del portanálisis sabatino galernauta. No obstante, no todas las fes son iguales. Una cosa es la moral inquebrantable manacorí y otra el éxtasis del María José Cantudo en el Rincón de la “F” de aquellos inolvidables e imperecederos especiales de Nochevieja de Martes y 13. Fíjate.
Si como Mahoma a su montaña, pícnic mediante, trasladamos esta metafísica cuestión de la fe al ámbito deportivo nuestro de cada día, comprobaremos que la fe oscila cual péndulo de Foucault entre la esencia y la demencia.
A un lado, la fe madridista de la que se aprovecha Marca para vender periódicos esta mañana y guardarlos de un funesto destino como grasiento envoltorio de bocatas de sardinas. Inmediatamente después de proferir toda suerte de improperios desaliñados, sean rayos, serpientes, calaveras o esvásticas —como las de los bocadillos de diálogo desaforados de los tebeos de Mortadelo y Filemón—, el madridista medio, el hincha histórico, el merengue de siempre y/o el galernauta de pro ya esta pensando en remontar a los catarís en el Bernabéu. Los marquistas, que diría Eduardo Inda, no hacen sino subirse a este carro a propósito de la visita al líder del Alavés esta noche. Al líder, sí. Por si alguno se hubiera dejado llevar por los torrentes apocalípticos de la hecatombe y pensara que esta noche nos toca jugar con el Guarromán FC de la Regional Preferente del Grupo III de Andalucía de En Medio.
Son los alaveses un buen rival para hablar de fe. No en vano, todos sabemos por aquí que Jesucristo era vasco, en tanto que era Dios y hombre a-la-vés. El babazorro es el rival, pero la conjura es el PSG. Es el juego del calamar marquista que, además, nos tranquiliza sobremanera con una imagen de Gil Marín —Henry Cherry andará ocupado— “afrontando la crisis” del Atleti. Agradecemos que no se haya puesto un pasamontañas para ayudarnos a diferenciarlo de los cabecillas del Frente Atlético, la mejor afición del mundo y tal y tal.
Lo del Sportivo de la galaxia blaugrana también es fe. Fundamentalismo y/o integrismo talibanero o directamente una sucesión de brotes psicóticos descontrolados, pero fe. El último delirio viene en forma de portada de Sport que, en un alarde de diseño, maquetación y tipografía, ha dividido a Erling Braut Haaland en dos mitades: el ying y el yang, el bien y el mal, culerío y madridismo, el cíborg definitivo: Emiruten o Emirakuten
¡Haaland Madrid! si me apuran.
Cosa de dos, dicen. Toma fe. Esto sí que es fe. Y no de erratas. Hay que tenerla para confiar en que Erling Braut vaya a cobrar en corticoles en la ciudad condal.
En las portadas del día también encontramos la fe de Lola Flores, aquella por la que la Faraona —qué gusto da escribir Faraona por la mañana— decía aquello de si me queréis, irse. Creen en Ferrán #BelieveInFerran #JeSuisFerran.
Al parecer el yerno de Lucho, que lleva dos días como quien dice subido a la Xavineta, anda agobiado porque falló tantos goles el otro día en la Europalí como napolitanas se merendaba Cassano en media tarde en un hotel.
“De pequeño también lloraba si no atinaba”, se lamenta plañidero el diario de Godó, grande de España. Cuánto dolor. Entre los pucheros de Ferrán y Gavi, que no sabe atarse los cordones, la guardería culé con la seño Hernández al frente no acaba de arrancar a gatear.
Y quieren a Haaland cambiando pañales…
No obstante, si por cuestiones de fe tenemos que destacar alguna primera plana, esta no es otra que la del diario AS y el canto a la esperanza que supone el combate a la eyaculación precoz y la disfunción eréctil que preconiza su faldón de los bajos fondos. Esta es la fe necesaria cuando no queda otro camino hacia la redención.
A decir verdad, es lo más destacable de una portada que se sostiene sobre un cartel de “Se busca” típico de indios y vaqueros, que sin embargo recuerda al clásico fotomatón cutre de poblado del Salvaje Oeste prefabricado de parque de atracciones.
Lo bueno de la fe es que es gratis, porque por la foto te cobran por lo menos siete pavos.
Los portanálisis tampoco los cobramos, porque como dice Sr. Paquito brotan solos como setas.
¿No se lo cree usted?
Por favor, tenga un poco de fe.
¡Feliz día, amigos galernautas!
¡Y hala Madrid —el de los goles y el de los canastos— este sábado!
Buenos días. En el pueblo de aquella gloriosa película de José Luis Cuerda, no solamente se elegían democráticamente alcalde, guardia civil, adúltera, puta y marimacho, sino que las mujeres del lugar debían responder en asamblea pública acerca de la calidad de sus relaciones sexuales. El personaje interpretado por Chus Lampreave declaraba “satisfactorio, satisfactorio” el uso vaginal con penetración de la semana vencida, lo que desataba el escepticismo de otra de las asistentes. “¡Siempre se los apunta satisfactorios!”, espetaba al foro.
A Xavi Hernández le pasa lo mismo que a Chus Lampreave en la película. Siempre, absolutamente siempre, se los apunta satisfactorios. No hablamos en este caso de coitos sino de partidos del Barça, pero tanto da.
Ya veis, amigos. El Barça no pudo pasar del empate a uno ante el Nápoles, en la ida de su compromiso de Europa League. Tal vez fueran los nervios tras escuchar por vez primera el solemne himno de dicha competición, que digamos está a medio camino entre la majestuosidad del de la Champions y el pachanguerismo entrañable de Paquito Chocolatero. Una cosa que tenía que haber hecho Xavi es ponerlo en el vestuario, antes del partido, para que no les pillara de sorpresa a sus pupilos. Es un himno que amedrenta desde el desconcierto, y habría sido mejor estar preparados. Al fin y al cabo, y por culpa de su pésimo desempeño en la fase de grupos, es la primera vez que el Barça juega esta cosa, por donde más bien se espera ver transitar a conjuntos de la magnitud del Sheriff Tiraspol (ay, qué bonita sería una Final entre ambos, resuelta en los penaltis a favor de los de Transnitria).
Parece que el camino a esa final de Europalí lo tienen los azulgrana más bien jodidillo tras lo de ayer (tendrán que ganar en Nápoles), pero esto como siempre da completamente igual porque “jugamos muy bien”.
-Satisfactorios, satisfactorios.
-¡Siempre se los apunta satisfactorios!
Todo es opinable, pero ni a nosotros ni a la mayoría de cronistas nos pareció que el Barça hiciera ayer nada medianamente homologable a “jugar muy bien”, pero qué sabremos nosotros ni los cronistas. Lo que sí sabemos nosotros, los cronistas y cualquiera que abra hoy internet, es que los de Xavi empataron, y gracias a un VAR afortunado. Los resultados de Xavi desde su toma de posesión producirían en cualquiera un entusiasmo perfectamente descriptible, pero si el culerío sigue empeñado en ir a Canaletas por razón de esta posverdad, ¿quiénes somos nosotros para impedírselo? Son sus costumbres y habrá que respetarlas.
Estos son los resultados de Xavi hasta ayer. Contando lo de ayer, son 7 victorias en 17 partidos.
Y esta es la pasmosa respuesta del entorno xaviesco a la deficiente cosecha xaviera.
¿Cómo os quedáis? “Paso al frente”, así, a cinco columnas, y luego en pequeñito “Sin puntería”. Se diría que Mundo Deportivo este se lo apunta satisfactorio también. Has empatado en casa, estás obligado a ganar en Nápoles y eso es un “paso al frente”. ¿A qué frente, carajo? Hombre, si has pegado un giro de 90 grados y luego te has echado a andar, entonces a lo mejor sí. Si el frente es la eliminación europaliguera, entonces a lo mejor sí. Otro día hablamos de la camiseta.
“Mucho fútbol, poco gol”, suelta Sport, que no se lo apunta tan satisfactorio como Mundo Deportivo, pero por ahí se anda. Lo de “Poco gol” es evidente, lo de “Mucho fútbol” habría que discutirlo. Pero Xavi está feliz, embriagado de posverdad. Mirad lo que soltó en la rueda de prensa sobre Ferran Torres.
Queremos fumar el hachís posverdadesco que consume Xavi. Como bien nos apunta Pepe Kollins, “En sus últimas 5 temporadas, Ferran Torres ha marcado (entre todas las competiciones) 0, 3, 6, 13 y 3 goles. Las últimas 5 temporadas de Luis Suárez antes de llegar al Barça marcó (entre todas las competiciones) 49, 16, 17, 30 y 31 goles. 25 goles frente a 143. ¿Cómo puede recordarle una situación a la otra?”
No se lo recuerda, querido Pepe, sino que hace como que le recuerda. En el reino de la posverdad todos los coitos son satisfactorios y las estadísticas son papel mojado. Qué gracioso es este hombre, madre de Dios. Estábamos aquí todo mustios con la derrota ante el PSG y él ha venido a alegrarnos con tantísima rechifla. Él y los inefables medios deportivos catalanes.
Por lo demás, hay dudas sobre si viene Mbappé (hoy os hablaremos de ello) y Marca habla del empate del Barça desde una óptica más realista.
Pasad un buen día.
Comparar al Real Madrid con el Atleti no tiene razón de ser, es como comparar el Sol con la Luna, ambos son cuerpos celestes, pero uno es una estrella y otro un mero satélite. Tampoco son comparables en la derrota, el Madrid viene de perder en París contra el PSG de Mbappé, Messi y Neymar y el Atleti de hacerlo en casa frente el Levante, el colista de la Liga. Pero lo que sí se debe comparar —para vigilar que no se adultere la competición— es el trato que reciben por parte de los diferentes organismos, comités y estamentos que dirigen y manejan las competiciones de fútbol.
La dejación de funciones de quienes deben velar porque la Liga se celebre en igualdad de condiciones es manifiesta tiempo ha, pero nuestra perseverancia en denunciar la disparidad de criterios a la hora de juzgar a unos y a otros es pertinaz.
Anoche, Atleti y Levante disputaban el encuentro de la jornada 21 de Primera División cuando en los últimos instantes y con el marcador 0-1 a favor de los colistas, Munuera pitó falta de Giménez porque entendió que había empujado a Cáceres. Décimas de segundo después, Correa introdujo el balón en la red de tijera. Por desgracia para los atléticos, la falta previa no permite ni siquiera hablar de gol anulado.
Correa, enfurecido, corrió hacia el árbitro y le dio un golpe con el pecho, lo empujó. Tras este acto violento leve, Munuera no expulsó a Correa, solo le mostró tarjeta amarilla. Cabe la posibilidad de que le dijera: Correa, te la has jugado mucho. Solo te aviso, ten cuidado", si bien esto es solo una mera conjetura, a diferencia del empujón.
Pueden verlo pinchando aquí, en el minuto y veinte segundos del vídeo resumen del partido elaborado por la propia Liga, la cual no nos permite insertar en el artículo para que lo vean más cómodamente.

Es un empujón claro, no admite duda. No es solo una protesta verbal, existe acción física contra el árbitro del encuentro Munuera Montero. Desde luego, no se trata de una observación de orden técnico, Correa se dirige enojado al colegiado en actitud propia de pandillero sin el ánimo dialogante necesario para comentar nada civilizadamente con el trencilla.
Una vez concluido el encuentro con derrota atlética frente al último clasificado de la Liga, leemos lo siguiente en el acta: “En el minuto 87 el jugador (10) Correa Martinez, Angel Martin fue amonestado por el siguiente motivo: Hacer observaciones de orden técnico a una de mis decisiones”.
Si obviamos las faltas de ortografía, el acta no es fiel a la realidad. Quien redactó el acta arbitral mintió. Ángel Martín Correa Martínez (añadimos las tildes por cortesía) no hizo observaciones de orden técnico, Ángel Martín Correa Martínez empujó con el pecho al colegiado Munuera Montero.
Sí, el empujón es leve, pero no es una observación. Esta diferencia es importante para la posterior sanción, porque si acudimos al Código disciplinario de la RFEF, en su artículo 96, sobre producirse con violencia leve hacia los árbitros reza: “Agarrar, empujar o zarandear, o producirse, en general, mediante otras actitudes hacia los árbitros que, por sólo ser levemente violentas, no acrediten ánimo agresivo por parte del agente, se sancionará con suspensión de cuatro a doce partidos”.
Es evidente que la redacción del acta tiene consecuencias en la posterior sanción.
Al inicio del artículo se hablaba sobre el hecho de competir en igualdad de condiciones. Con respecto a ello, recordemos el empujón —aún más leve, pero empujón al fin y al cabo— de Cristiano Ronaldo a De Burgos Bengoetxea en el partido de ida de la Supercopa de 2017 frente al Barça.
Al portugués lo sancionaron con 5 partidos: uno por la tarjeta roja y cuatro por el leve empujón. Correa, sin embargo, se irá de rositas tras haber empujado, aún más fuerte, al colegiado.
Se pueden buscar más casos flagrantes de actas que no recogen la verdad de los hechos y acciones iguales sancionadas de diferente manera dentro de un mismo marco normativo, pero no es necesario, la realidad de la Liga y del arbitraje es clara.
Getty Images.
Como es costumbre en este tipo de textos, camuflaremos las identidades de los que intervienen en el chat, por puro atractivo literario.
YOGUI: El madridismo está muy frustrado y triste, y no es una cuestión de si podemos pasar la eliminatoria o no. Hay cierto desánimo porque hemos visto lo que es hoy el Madrid (nos falta no solo Mbappé, sino por lo menos tres fichajes más). Pero sobre todo hay un bajonazo enorme porque la confianza en Ancelotti, por parte de la masa social y no sé si también del club, ha caído en picado. Y no solo por el partido de París, sino por su bagaje reciente. En París, simplemente, se ha rubricado. El de París no era un partido normal. Era un encuentro que estaba marcado en el calendario de la planta noble del Bernabéu, en el calendario del vestuario, en el calendario de los medios y en el de los aficionados. Esta temporada hemos jugado así un buen número de partidos, pero lo excusábamos por una cuestión de estrategia, de dosificación, etc.., pero en París no cabían esos cálculos. Era el partido de la temporada y no puedes salir, bajo ningún concepto, a jugar como si fueses el Alcoyano en el Bernabéu, no puedes salir a encerrarte en tu campo con once jugadores, no puedes alinear para que corran detrás del rival noventa minutos a futbolistas que deben su prestigio al modo en que gobiernan los partidos, como no puedes tener a esos futbolistas y no dar tres pases seguidos en toda la primera parte. Tampoco es permisible la inacción, el no corregir sobre la marcha la salida del balón tan calamitosa, o el no chutar entre los tres palos en todo el partido. Si ese es el planteamiento de Ancelotti en las grandes citas, que Dios nos guarde, ahora y en el futuro. Y ese es el motivo de que estemos chafados. ¿Y la vuelta? Pues quién sabe, igual ganamos porque en el fútbol hay factores imponderables, como la suerte, las lesiones, etc... Y porque seguimos siendo el Madrid.
Pero solo sería una eliminatoria. O cambia mucho el rumbo este entrenador y nos reforzamos mucho en verano o mala pinta tiene esto. Con soflamas (solo) no se ganan títulos.
GREY: Me he levantado pensando el 2022 que llevamos y tampoco puede sorprender lo del Parque de los Príncipes. Ganamos a uno de los peores Barça en décadas, un equipo de Europa League, en la prórroga y con tramos también de mucha defensa en bloque bajo, metidos atrás. La final contra el Athletic bien. La Copa contra el Elche tuvo que definirse en la prórroga. En Liga frente al Elche vamos 0-2 y empatamos en el 91. Palmatoria en Bilbao en un partido horroroso. Victoria por la mínima ante el Granada sufriendo para marcar un gol. Empate en Villarreal, con primera parte inferiores y segunda superiores. Pero otro partido sin marcar. Un gol en cuatro partidos. El PSG comparado con el resto de equipos es un equipo varios escalones superior, cierto, pero la dinámica parece claro que es peligrosa. Quedan tres partidos ligueros antes de la vuelta y dos son muy inquietantes: Rayo en Vallecas y la Real aquí, que lleva un par de visitas que nos arranca puntos en casa. Un mes sin ganar a nadie con un poco de suficiencia o claridad. Nos cuesta sacar puntos y partidos ante rivales de medio pelo. Y la Champions no perdona.
STEWART: El principal cambio que necesita el Madrid es el entrenador. No tenemos un técnico moderno y, sobre todo, que intente cosas. Que reaccione a los obstáculos. Que tenga cintura táctica. Lo indignante de París no fue que las cosas salieran mal, sino que Ancelotti parecía satisfecho con lo mal que estaban saliendo.
RON: No sé si el hombre para el futuro es Ancelotti. Pero, si no lo es, no tengo la mejor idea de quién es. No nos sirve nadie. No existe nadie capaz de reaccionar a lo de anoche, con el coste de impopularidad en el vestuario que eso puede acarrear, y al mismo tiempo ser capaz de gestionar con mano izquierda un vestuario de estrellas (porque supongo que seguirnos queriendo estrellas). No existe esa dualidad en una sola persona.
AGUIRRE: Hombre, decir que no existe es mucho decir. El Real Madrid no es el único equipo con estrellas. Y yo no veo a otros equipos estelares buscando entrenador en el banquillo del Everton. Y no precisamente a un up-and-coming star que se está saliendo en un equipo modesto, sino a un veterano en claro declive que nos manda el CV. O que nos comenta que está libre en una conversación casual y decimos “ah, pues mira...”
BEACH: Sois un verdadero coñazo. Con los entrenadores, como antes con los fichajes. Anda que no habéis puesto aquí a caldo a Militao y ved cómo está. Sois el prototipo del madridismo ciclotímico. A Militao no lo queríais. Queríais a De Ligt, que lo van a sacar de la Juve a gorrazos un día de estos. Ochenta kilotones que pagaron por el pollo pera ese. Lástima que no lo fichase el Barcelona, para hacer defensa de tres con Umtiti y Eric García. Y ahora estáis con cambiar de entrenador. ¿No veis, como dice Ron, que el Madrid es diferente? ¿Que hace falta un entrenador hecho de una madera especial? El gran Klopp, por ejemplo. ¡Oh, Dios mío, Klopp! En el Madrid, con este equipo, Klopp sería un matao, un Lopetegui, un Benítez... Yo sigo confiando en Carletto. Siempre.
YOGUI: Carletto es un grande del fútbol, pero con un libreto anticuado. El fútbol ha cambiado en los últimos años por un modo más enérgico, más físico. Y esa corriente está abanderada por los entrenadores alemanes: Jürgen Klopp, Hansi Flick, Thomas Tuchel y Julian Nagelsmann. Sus equipos apabullan. El fútbol de Carlo es todo lo contrario.
ORANGE: ¿Quizá porque no tiene las piezas adecuadas para hacerlo de otro modo? En cualquier caso, si se va Carlo van a poner a Raúl. No le deis más vueltas.
RON: No vale nadie. No vale ningún entrenador. Insisto. Esto va de zidanismo (es decir, gestión de egos) vs camachismo más o menos prestigioso. Raúl es camachismo. Y no muy prestigioso.
YOGUi: Tres Champions tiene Raúl.
RON: Ya, pero como jugador. El camachismo aquí, para poder triunfar o semitriunfar, necesita llegar con un bagaje de títulos brutal. Es condición necesaria pero no suficiente. Fíjate que técnicos como Capello o Mou, que llegaban con copas de Europa debajo del brazo, no fueron capaces de ganar la Champions. Ni siquiera ese camachismo ilustre funcionó. No nos sirven ni el camachismo ni el método, sino una tercera vía prestigiosa también, pero amable, que dé libertad a los jugadores. ¿Hay algún entrenador “de método” que haya funcionado en el Madrid? Repasad el perfil de los que han triunfado, por favor. Raúl es Camacho, Yogui. A los tres días le echan o dimite porque los jugadores no entrenan como él quiere.
YOGUI: Pocas personas con la competitividad de Raúl. Pocas, o ninguna, que sepan lo que es este club. Por otro lado, a Raúl le viene Haaland con tonterías y lo fulmina de una mirada. Fue durante década el capo de ese vestuario. No hay ninguna estrella (ni Mbappé ni nadie, ahora mismo) con más personalidad que él. Es un tipo cuya trayectoria como jugador es respetada por todos. Además, es el que mejor conoce a una generación de canteranos donde hay tres o cuatro piezas que pueden ser muy útiles el año que viene (Miguel, Rafa, Peter), y está acostumbrado a trabajar con gente joven, con lo cual los Valverde, Camavinga y compañía podrían salir del ostracismo actual. Y luego, si ves su Castilla, pues te das cuenta de que juegan de un modo muy diferente al del primer equipo. Con una tendencia más al estilo de ese fútbol moderno que comentábamos antes (con una línea defensiva de 3 más dos carrileros, presionando muy arriba, y con mucha intensidad). Y es que si de algo podemos estar seguros es de que Raúl no tendría una actitud pasiva cuando el PSG nos está avasallando. Si es que es eso, Raúl tiene pinta de un Antonio Conte en clave Real Madrid. Le viene cualquiera con una tontería y se despierta al día siguiente con una cabeza de caballo. Lo dijo Valdano en La Galerna: “Raúl será el mejor entrenador del mundo". Ya sé que no ha ganado Champions ni Ligas como técnico, pero influye mucho más lo que ha sido esa persona en el mundo del fútbol y en el Real Madrid. Raúl es una institución en el Real Madrid, una leyenda, uno de los cuatro jugadores más importantes de su historia. Entra por primera vez al vestuario y se hace el silencio. Lo ideal sería un tándem Raúl con Xabi de segundo. Pero Xabi no quiere ser segundo. Una pena, porque sería el segundo ideal de cualquier entrenador. Incluido Ancelotti.
ORANGE: Pero si es que el entrenador no importa tanto. La serie La Leyenda Blanca, de Amazon Prime, va de jugadores que han sido leyenda y han hecho cosas extraordinarias. ¿Sale algún entrenador en la serie? Es cuestión de jugadores, no de entrenador.
BEACH: La plantilla que tenemos da para lo que da. Es más, a principios de temporada, creo que casi todos firmabais esta situación. Líderes en liga y a una victoria en el Bernabéu de pasar de ronda en Europa. Estamos en un cambio de ciclo y la gestión de Carlo no es especialmente brillante, pero tampoco veo yo que con Asensio, Rodrygo y un centro del campo ya muy cascado, podamos hacer mucho más. Los jóvenes son todavía eso, jóvenes. Falta tiempo y algún refuerzo importante. ¿Raúl? Raúl está en el puesto 11, ha ganado 8 partidos, ha empatado 5 y ha perdido otros 8. Su porcentaje de victorias es un 38%. Con una camada bastante buena. No sé yo si estas son buenas credenciales. Igual no le ha ganado a la Roda y luego nos sorprende, pero yo no acabo de verlo. También te digo que estoy de acuerdo en que, tarde o temprano, tiene que ser entrenador del Real Madrid. Igual que lo fueron Di Stéfano, Amancio o Zidane. Es ley de vida, es Raúl. Hay que darle esa oportunidad.
YOGUI: Claro. Raúl no es camachismo, como insidiosamente dice Ron, porque, aun siendo grande el de Cieza, no puedes comparar lo que él ha sido para el Madrid con lo que ha representado Raúl. En todo caso, creo que hay un error de enfoque cuando se dice que el Madrid necesita y busca entrenadores con un perfil bajo para que encajen bien con un vestuario de estrellas. O que debe evitar "camachistas". Es decir, tipos con carácter. Yo no lo veo porque ahí tenemos a Mourinho que desmonta esa teoría. Los jugadores se adaptan también a eso, por más que sean estrellas algunas del nivel de Cristiano Ronaldo. El hándicap del entrenador del Real Madrid no tiene tanto que ver con su relación con la plantilla como con su relación con la cúpula del club. El problema no es que un entrenador sepa llevar a un grupo de estrellas o que consiga, o no, que le sigan. Eso se reduce a la capacidad de liderazgo del técnico en cuestión. En realidad, cuando dudamos de que un técnico de ese perfil pueda recalar en el Madrid nos referimos a cómo se maneja con las decisiones de presidencia. Klopp, Tuchel, Nagelsmann, Conte o compañía no van a aceptar que les des una plantilla con Carvajal y Lucas Vázquez de laterales derecho. O con Jovic y Mariano de suplentes de Benzema. O sin un recambio para Casemiro. Esa es la cuestión. Zidane era sumiso en ese sentido. Mourinho, pese a su personalidad arrolladora, también transigía con el club. Sabía adaptarse a los límites que le marcaban. Pese a su mala fama era muy flexible en ese sentido. Cuando menos, tenía cintura para negociar con el club. Pues bien, Raúl negociaba la planificación de la plantilla hasta cuando era capitán del equipo. Así que sí ha demostrado poder cumplir ese rol, el de negociar con la cúpula, que es la clave. Quitando a Di Stéfano y Cristiano Ronaldo, no ha habido una persona con más espíritu ganador que Raúl en toda la historia del Real Madrid. Y eso, OBSESIONARSE CON GANAR, es la esencia del Real Madrid. Si por algo se ha caracterizado Raúl toda su puta vida es por hacer LO QUE SEA por ganar. O sea, lo que queremos nosotros.
GREY: Hablamos del entrenador pero nos olvidamos de la plantilla. Hacen falta un lateral derecho (titular), un centrocampista (titular), uno o dos delanteros (mínimo, uno titular). Y un central que haga las funciones de tercer central. Pero ¿ese equipo sería para Ancelotti o para otro? ¿El club contrató a Carlo como un recurso provisional o es el encargado de poner en marcha esa hipotética plantilla, ahora sí, competitiva?
RON: Yo creo que llegó en un contexto de provisionalidad, que con la buena marcha del equipo al principio empezó a ser seriamente considerado como la opción de futuro y que ahora, inevitablemente, vuelve a estar puesto en duda no para esta temporada, pero sí para el futuro a largo plazo. Pero dejemos las especulaciones. Si caemos eliminados con un partido digno en la vuelta y ganamos Liga, Ancelotti seguirá. Lo que pasa es que no tengo tan clara la Liga. Se va a montar una campaña arbitral, mediática y gubernamental a favor del Sevilla que no va a haber quien la resista. En Europa se nos ven las costuras. En España nos desgarran la ropa.
Getty Images.
Buenos días. Hoy ya es jueves, han pasado dos días de ese partido en el que un Madrid chiquitito fue avasallado por el PSG y ajusticiado por Mbappé. Fue una derrota contundente, sin paliativos. Un partido horrendo que no terminó en goleada gracias en gran parte a Courtois y Militao. No caben excusas de ningún tipo.
Seguro que buena parte de vosotros habéis visto la docuserie La Leyenda Blanca de Amazon Prime Video o bien tenéis planeado verla en cuanto os sea posible (es altamente recomendable, se trata de una serie espléndida). En la misma, no pocas veces los propios jugadores protagonistas de las gestas blancas han resaltado cómo ganaron títulos cuando no eran favoritos, cuando nadie daba un duro por ellos; bien por rendimiento, bien por calidad futbolística de la plantilla. Sin embargo, ellos decidieron que la desventaja en la comparación, que el pesaje gramo a gramo de ellos mismos frente al rival favorito de turno llevado a cabo por medios y propios aficionados, a pesar de ser una apreciación objetiva basada en los hechos, no era suficiente para hacerles tirar la toalla, entre otras cosas porque en esa báscula en la que se mesura cada partido al Madrid con su rival, muchos no tienen en cuenta el peso de la camiseta blanca, unos pocos gramos que históricamente han hecho inclinarse el fiel de la balanza a nuestro favor. Paradójicamente, en no pocas ocasiones la razón del Madrid radica en la irracionalidad.
A pesar, como decíamos, de que la historia del Real Madrid está repleta de triunfos cuando sobre el papel era inferior al rival, se da la paradoja de que el aficionado madridista suele negar de entrada esta posibilidad de victoria y no duda en cebarse en los defectos y puntos débiles del equipo —siempre los hay— con toda la crueldad de la evidencia en muchos casos, pero también de la frustración en otros. Si el equipo se hubiera dejado llevar por el juicio de sus propios aficionados y no hubiese sido fuerte mentalmente, se habría amilanado y el palmarés madridista sería otro bien distinto. Ganar títulos solo cuando se tiene la mejor plantilla es como ganar al mus únicamente cuando las cartas son las óptimas, y un buen jugador —ya sea de fútbol o de mus— sabe vencer cuando no vienen bien dadas.
Paradójicamente, en no pocas ocasiones la razón del Madrid radica en la irracionalidad
Ni la plantilla de este año es la mejor de Europa, ni pasa por su mejor momento, es innegable. Pero ¿acaso esta plantilla es peor que la que se alzó con la Octava? ¿Recuerdan aquella Liga 1999-2000 en la cual hubo que recurrir a canteranos de los cuales nunca más se escuchó hablar en el fútbol de élite para acabar en quinto lugar? Si el quipo se hubiese dejado llevar por el horripilante día a día y la crítica atroz —y justificada—, habría sido difícil que hubiera eliminado a Manchester United y Bayern Munich en su camino hacia la final de París, que también ganó frente a un Valencia que atravesaba un mejor momento de forma.
Esta paradoja que hace —de entrada, repetimos, porque a última hora sí apoya— al madridista negar la posibilidad de victoria cuando se es inferior, lleva asociada otra paradoja, la de que esta exigencia máxima y necesaria a la cual somete el aficionado al equipo, en muchas ocasiones de manera despiadada, es también en gran parte responsable de esas múltiples victorias ocurridas cuando estaba todo en contra.
Una doble paradoja que tiene el siguiente guion, válido para cualquier temporada: el equipo juega de pena y obtiene un mal resultado en un partido capital; el madridista desata su ira, critica y dice que cómo narices van superar la eliminatoria, que el rival es futbolísticamente muy superior; el madridista llega a la conclusión de que nuestro entrenador no es el adecuado; la plantilla también está mal configurada, nos faltan jugadores en varios puestos, no hay recambios para otros y varios están en el ocaso de sus carreras; la plantilla y cuerpo técnico se miran la camiseta y se sienten espoleados por las críticas porque saben que muchas de ellas son ciertas y se mentaliza para ganar como sea y contra quien sea; se acerca el partido decisivo y el madridista se vuelca como un loco con el equipo, que se deja la vida y gana.
El madridismo, por definición, no puede rendirse jamás, si no, no es madridismo, es fútbol con cosas
Este portanalista no quiere decir que esto sea lo que vaya a ocurrir contra el PSG, pero sí que la historia del Real Madrid está repleta de momentos como el anteriormente descrito. Un madridista no puede exigir a los jugadores que luchen hasta el último segundo si él mismo no cree ni apoya hasta el último instante. ¿La leyenda blanca sería la misma si el madridista se hubiese ido del campo en el minuto 85 de la Décima porque luego se forma un atasco que no veas en los aledaños del estadio? ¿Habría sido igual si no hubiese empujado hasta el final en aquella segunda Liga de Capello cuando estaba a un mundo de puntos del líder con Ronaldo defenestrado y Beckham en la grada? ¿O en la primera de Fabio frente a un Barça arrollador? Pues de eso se trata. El madridismo, por definición, no puede rendirse jamás, si no, no es madridismo, es fútbol con cosas. Sí, el PSG es superior. Sí, el PSG tiene al mejor jugador del mundo. Sí, el PSG es favorito. No, una victoria frente al PSG no cambia la calidad de esta plantilla ni la idoneidad o no de su técnico. Pero sí, haría posible sumar un título más, que es de lo que se alimenta el Real Madrid, el club más voraz del mundo.
Os dejamos con las portadas de los cuatro principales periódicos deportivos, que es a lo que habíamos venido.
Pasad un buen día.