Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, queridos amigos.

El cielo es azul, el agua moja, el año 2022 finaliza en unas horas y La Liga está peligrosamente preparada para el Madrid. Son hechos, evidencias, y como tales no necesitan ser demostrados. Son así, cosas que pasan, igual que a cada lunes sucede un martes y que en Nochevieja se despelota Cristina Pedroche. Cuando el Real Madrid tiene un partido atascado como el de ayer en Zorrilla le llega el comodín en forma de penalti y expulsión, porque, como todos sabemos, La Liga está peligrosamente preparada para el Madrid.

Lo que ocurre es que a veces el estamento, el Tinglao (árbitros, Tebas, comités, medios) disimula. Cuando Simeone dijo aquello de que “La Liga está peligrosamente preparada para el Madrid” y el F.C. Barcelona acabó la temporada con un saldo de 19 penaltis a favor y uno en contra, era solo para disimular, para tratar de equilibrar una competición que en todo estaba inclinada a favor de los blancos. Porque no hace falta demostrar que Florentino controla el VAR, el estamento arbitral, a Javier Tebas y sus calendarios, a Rubi, los comités de competición y apelación, el TAD y los medios de comunicación. Sí, los medios de comunicación también: periódicos, radios, televisiones, webs, podcast, panfletos, gacetillas regionales, prospectos médicos, chuletas escolares y manuales de instrucciones son madridistas, porque toda la prensa es madridista desde que Gutenberg imprimió una Biblia en cuyo Génesis Dios vestía de blanco.

Portada As 31-12-22

Podéis leer la crónica del partido de ayer, escrita por Ramón Álvarez de Mon, o las notas de la actuación de los nuestros. Pero no fue Benzema quien señaló el camino, sino Munuera Montero al dirigirse al punto de penalti para abrir la lata pucelana. Porque (¿hace falta decirlo?) La Liga está peligrosamente preparada para el Madrid. Es cierto que el defensor del Valladolid tenía el brazo extendido, por debajo del hombro, ocupando espacio, tocando un balón que se dirigía a portería, en posición de menos de ochenta grados hacia la luna, en orientación sudoeste e inclinación obtusa sobre su propio pene, pero eso no siempre es penalti y si se señaló fue exclusivamente porque favorecía al Real Madrid. No hay mejor ejemplo para saber que esa mano no era penalti que la omitida por Munuera Montero y el VAR en la primera parte (por cierto, en el VAR estaba ese otro gran madridista que es Gil Manzano, otro experto en disimular, como aquel día de los tres penaltis en contra del Real Madrid en Valencia o cuando anuló tres goles por fueras de juego milimétricos en Elche).

Mano Valladolid

Es una mano que no altera el resultado de la jugada, que no interviene, como la de Felipe en aquel derbi del Metropolitano, como la de Miranda en aquel partido contra el Betis o como cualquiera de las que durante años nos regaló Piqué. No es comparable a la pitada a Asensio tras rebotar en su propio cuerpo en el partido contra el Girona, por ejemplo. ¡Nada que ver, no me sean paranoicos! Aquella era una mano clara que ni siquiera al equipo más favorecido del Régimen podían perdonar. Que en posteriores partidos se cambiara de nuevo la norma y no se señalaran acciones similares fue una simple casualidad, una aclaración del Comité de Árbitros, como las realizadas tras la expulsión de Modric en Vigo o para mostrarnos que “Todo OK, José Luis” si un portero atrapa con ambas manos los tobillos de Vinícius Jr.

En un recuadro pequeño de la portada de As leemos que “la cautelar a Lewandowski enciende el derbi”, pero no encontramos un adjetivo que defina lo que esta condonación de la sanción supone: una puñetera vergüenza. Un escándalo mayúsculo, como Jesús Bengoechea explicó de manera adecuada ayer mismo. Nah, la prensa madridista tiene que disimular y por eso no vemos un juicio de valor sobre tamaña vergüenza, una más que unir al cierre nunca ejecutado del Camp Nou, la sanción nunca cumplida por no presentarse a un partido de Copa, el partido de Pamplona al que llegaron tarde por el capricho de San Pep, los dos años sin penaltis en contra pese a jugar con Mascherano y Piqué en sus filas, las expulsiones perdonadas a Luis Suárez por agresiones e insultos, las dos amarillas de Busquets que no supusieron una roja, los insultos racistas a Vinícius, tanto del propio Busi, como de un espectador al que fue imposible reconocer, todas las tropelías que ya Athos Dumas representó en un rosco de Pasapalabra o los continuados atracos en Clásicos que dieron lugar a otro rosco completo de Barney.

Los comités son madridistas desde tiempos inmemoriales y los dirige Florentino con mano férrea. No hay nada que explicar y es así de siempre: desde el caso Chumi, el de Cheryshev y la jueza misteriosa que faltó el día de la votación, las rajadas de Koeman, o los ejemplos anteriormente expuestos. Siempre fueron comités pro-Real Madrid, como ocurre desde tiempos de Franco, los juicios de Nuremberg, la Inquisición y el Derecho Romano: todas las decisiones favorecen al Real Madrid.

El Real Club Deportivo Espanyol se quejó ayer de la decisión inaudita que supone la medida de gracia a favor del jugador polaco del Barça. Seguro que el Marca, otro adalid de la Central Lechera y la Caverna Mediática Madridista, se ceba con este asunto en su portada del día.

Portada Marca 31-12-22

Pues no. La portada de este diario tan madridista no es para destacar la vuelta a la competición del Madrid, ni para el escándalo mencionado, del que apenas se dice que puede sentar un “precedente peligroso”, sino para una jugadora que (por desgracia) ha pasado lesionada buena parte del año. Que además es del Barça, ese club ejemplo de las virtudes del deporte, ese equipo del que, en plenos escándalos fiscales del club y de varios de sus jugadores, todo un presidente del Consejo Superior de Deportes decía que había que sentirse “orgullosos”.

Por cierto, Marca en su portada invita a los lectores a elegir la mejor portada del año. Nosotros, los lectores habituales del portanálisis, lo tendríamos difícil para dilucidar cuál es la peor.

Vayamos a la prensa cataculé. Mundo Deportivo nos entrega no una, sino dos portadas a modo de tortura. ¿Que no quieres lentejas?

Portada Mundo Deportivo 31-12-22

Messi es elegido personaje del año, de lo cual se congratulan en Barcelona. En la foto escogida, vemos cómo Messi se acaricia la punta de un cimbel dorado de modo onanista, con una sonrisa… pues onanista también, como si hubiera tenido una grandísima erección tras levantarse 555 millones de euros en cuatro años sin títulos relevantes y tras comprobar que los lectores culés de este medio en ocasiones tan (ridi)culé siguen babeando por el argentino, el cual parece mirar a los ojos a esos mismos lectores como espetándoles: “¿Qué miráis, bobos? Anda, tirá pa’llá!”.

Quizás el personaje del deporte del año debería ser el emir de Catar. Hablamos en serio. El mismo individuo que juntó a Messi con Neymar, Mbappé, Ramos, Hakimi y un par de docenas de estrellas más para caer en octavos frente al Real Madrid. El mismo que logró que la UEFA no sancionara al PSG por incumplimiento del fair play financiero o a Al Khelaifi tras su agresiva entrada en los vestuarios del equipo arbitral del Bernabéu. El mismo que vino a Madrid a repartir billetes y fue agasajado por ministros y presidentes de grandes empresas en la misma semana en la que logró enterrar en millones a Kylian Mbappé para retenerlo y que no fichara por el Real Madrid. El mismo que le dijo a Leo Messi que se pusiera un picardías de piel de camello para recibir el trofeo del Mundial que había comprado previamente a la FIFA. El blanqueamiento de la figura del emir de Catar merece sin duda esa portada.

Les dejamos con la portada de Sport.

Portada Sport 31-12-22

Pues eso, que “el VAR desatasca al Madrid en Pucela”, porque el VAR es muy madridista y mucho madridista, y Florentino lo dirige desde Concha Espina porque La Liga está peligrosamente preparada para el Madrid.

Que tengan ustedes una feliz salida de año y un magnífico 2023. No sufran por La Liga, ¿les hemos dicho que está “peligrosamente preparada”?

¡FELIZ AÑO!

Arbitró José Luis Munuera Montero del Comité andaluz. En el VAR estuvo Gil Manzano.

La vuelta del Mundial trajo historias añejas en la primera mitad. Penalti por mano claro no señalado y barra libre para hacer faltas a Vinicius sin que los árbitros se preocupen absolutamente nada en pitar falta.

En el minuto 9' Ceballos puso un balón que Javi Sánchez despejó y luego le dio en la mano. Un brazo abierto, extendido y que cubría un espacio. Aunque sea de rebote propio, ya no exime de que se puedan señalar los once metros. El jienense, según le explicó a Ancelotti, se pensaba que el brazo iba al suelo y no fue así. Gil Manzano debió sacarle de su error.

Luego hubo otras dos jugadas de área en las que no hubo nada. Primero un choque entre Joaquín y Asensio y más tarde una disputa con Sergio León y Alaba.

En el apartado disciplinario no se sacaron tarjetas en la primera parte, pero los locales hicieron dos entradas que bien pudieron ser amarilla que se quedaron en advertencias verbales. Fue una patada tardía de Roque Mesa a Kroos en el 26' y un pisotón de Aguado a Ceballos en el 41'.

La segunda parte tuvo poco que comentar hasta el minuto 81. Javi Sánchez volvió a tocar el balón con el brazo tras un salto en un córner. De nuevo las mismas características: abierta, extendida y que ocupaba un espacio. Otra vez Munuera Montero no la vio y necesitó ayuda desde el VAR que le avisó por el pinganillo. Esa jugada provocó amarilla al central canterano merengue, otra a Joaquín por protestar y una roja directa a Sergio León que recriminó al cuarto árbitro la acción. Presumiblemente medió un insulto.

Munuera Montero, MAL.

Courtois: 9. Dos manos providenciales.

Carvajal: 4. Continuó la senda de inseguridad del Mundial.

Rüdiger: 7. El defensa más sólido. Muy rápido al espacio.

Alaba: 6. Sin errores relevantes.

Mendy: 5,5. Bien en defensa y parco en ataque.

Kroos: 6. Diésel. Ordenó al equipo jugando de pivote.

Ceballos: 5. De más a menos. Había comenzado bastante bien.

Valverde: 5. Más desdibujado de lo habitual, pero siempre trabaja.

Asensio: 5. Participó, pero sin excesivo acierto.

Benzema: 6. Estaba siendo un mal día, pero sus dos goles lograron la victoria.

Vinicius: 6. El que más lo intentó. Muy buena actitud.

Lucas: 5. Algo impreciso.

Modric: 6. Dejó un gran detalle en el segundo gol.

Camavinga: 7. Imponente su entrada en el partido.

Rodrygo: 6,5. Mejoró la fluidez del juego.

Tchouaméni: sin tiempo relevante.

Ancelotti: 6. Supo plantear bien el partido de inicio y cuando se complicó los cambios fueron importantes en la victoria.

 

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Después de unos cincuenta días, que han parecido años, el fútbol de clubes volvió y con él el Real Madrid. Había expectación con el primer once de Ancelotti. El centro del campo estaba cantado con Valverde, Kroos y Ceballos, pero podía existir la duda entre Vinicius y Hazard. El elegido fue el brasileño. Junto a él, Benzema, ya recuperado, y Asensio.

En defensa, el técnico italiano había elegido a Militao y Rüdiger, pero la lesión del primero dio paso a Alaba. Courtois, Carvajal y Mendy completaban la alineación.
El homenaje a Pelé previo al partido fue especialmente sentido en la mirada de Vinicius al cielo.

El Madrid comenzó muy diligente el partido, recuperando pronto el balón y asediando al Pucela. En una de esas jugadas hubo una mano clara en la que el VAR no intervino. De no haberse producido esa mano Benzema habría empujado el balón plácidamente a la portería. Poco después la ocasión fue inmejorable para Karim tras un buen disparo de Vinicius rechazado por Masip. Benzema chutó incomprensiblemente alto su disparo.

Mano Valladolid

Vinicius estaba siendo la principal referencia ofensiva y lo volvía a intentar en el minuto 31, aunque su disparo fue algo manso y Masip pudo blocarlo.

En el 35’ llegó la primera ocasión del Valladolid. Courtois se lució con una palomita a tiro de Aguado. La presión del Madrid, que le había dado réditos al principio, había perdido presencia.

La primera parte terminó con malas sensaciones para el Madrid. Falta de ideas y aparentemente falta de físico. Iba a tener que ajustar cosas Ancelotti para lograr los tres puntos.

La primera ocasión de la segunda parte fue para Asensio, con poco ángulo. El córner posterior fue rematado por Rüdiger, aunque no llegó a impactar bien con el balón.

En el minuto 60 entraron Lucas y Rodrygo para renovar la banda derecha que Carvajal y Asensio no supieron aprovechar.

Dos goles de Benzema sirvieron para ganar el partido. Así son los genios, hasta cuando no tienen su día

Benzema no estaba fino. Algunas de las mejores salidas del Madrid se vieron malogradas por un mal pase o control del francés.

En el 67’ Courtois hizo una de esas paradas que parecen imposibles a un remate de cabeza. En la jugada siguiente Vinicius estuvo a punto de hacer uno de los goles de la temporada tras desbordar a su par.

Entró Camavinga por Ceballos, que había ido de más a menos.

La desesperación empezaba a hacer acto de presencia. No salían nada. Rodrygo estaba aportando cierta fluidez y Camavinga energía, pero siempre fallaba algo.

En el 78, Benzema hizo su mejor acción del partido, pero se topó con Masip. El córner posterior dejó un remate de Rüdiger que fue detenido por la mano de Javi Sánchez, la segunda mano. Esta vez sí intervino el VAR para señalar penalti. Benzema consiguió convertir el penalti y resarcirse de un mal partido.

Gol Benzema Valladolid

Vinicius y Valverde dejaron el campo por Modric y Tchouaméni. El Pucela ya estaba con diez por la expulsión, por protestar el penalti, de Sergio León.

Una cabalgada impresionante de Camavinga sirvió para que Benzema sentenciase el partido. Así son los genios, hasta cuando no tienen su día.

Los minutos finales dejaron varias ocasiones de un Madrid ya relajado ante el objetivo conseguido.

En lo que supone uno de los mayores escándalos en la historia de impunidad del FC Barcelona, y mira que los tiene a montones, la justicia ordinaria ha concedido la suspensión cautelar a Lewandowski, que podrá jugar mañana contra el Espanyol. Ningún aficionado al fútbol medianamente neutral (yo no lo soy, pero sí creo ser capaz de someter mi madridismo a mi raciocinio) puede encajar esto sin estupor y preocupación. La vorágine de preguntas que se desatan a consecuencia de este episodio ignominioso conduce al más pintado a la indignación.

¿Qué pinta la justicia ordinaria en esto? El oscurantismo más absoluto reina al respecto. ¿Interviene la justicia ordinaria para enmendar la plana al TAD? Tal cosa parecería desprenderse de las informaciones, repetidas en las últimas semanas, según las cuales el TAD ya habría denegado la cautelar al polaco. Sin embargo, Iusport, medio especializado en justicia deportiva, aclaraba (?) a media tarde que la justicia ordinaria ha intervenido precisamente porque el TAD no lo había hecho aún. Como en todo lo que rodea a las decisiones relativas al FC Barcelona —desde las sanciones y sus suspensiones a las delirantes informaciones contradictorias sobre límite salarial—, la opacidad solo es comparable a la confusión. Se hace tremendamente difícil permanecer ajeno a posibles concomitancias políticas de este asunto.

En lo que supone uno de los mayores escándalos en la historia de impunidad del FC Barcelona, la justicia ordinaria ha concedido la suspensión cautelar a Lewandowski, que podrá jugar mañana contra el Espanyol

Si la justicia ordinaria interviene en contra del dictamen de una instancia de justicia deportiva como el TAD, sienta un precedente que sería de inmensa preocupación si no fuese porque todos sabemos que en cuestión de días se arbitrará alguna norma que impida que ningún otro club pueda apelar a la justicia ordinaria en estas circunstancias. De hecho, Marca acaba de publicar que la “sorprendida” Federación ya se ha puesto en comunicación con el CSD para que algo semejante “no se vuelva a repetir”. El tema no es que no se vuelva a repetir. El tema es que haya podido suceder, y favoreciendo al mismo de siempre. Una vergüenza.

Lewandowski nariz

Si, por el contrario, el Tribunal Central Contencioso de Madrid interviene porque el TAD no lo ha hecho aún, como afirma Iusport, cabe preguntarse cómo es posible  (y sería otra vergüenza) que dicho tribunal no haya tenido a bien pronunciarse después de casi dos meses desde la expulsión y primera sanción al delantero culé. Sería otra vergüenza, una en la cual la manifiesta indolencia del TAD contrastaría con la increíble celeridad de la justicia ordinaria. ¿Por qué decimos esto último? Porque según ley recientemente aprobada por el parlamento, y de aplicación inmediata en España, el periodo navideño (concretamente, del 24 de diciembre al 6 de enero) era “inhábil” para la administración  de justicia en nuestro país, se entiende que salvo casos urgentes, y se entiende también que la justicia ordinaria entiende como asunto urgente el que Lewandowski pueda jugar contra el Espanyol.

La última de las preguntas es la más sangrante. Me da la risa, formularla, pero ahí va: ¿cuándo cumplirá Lewandowski su sanción?

Creo tener la respuesta, y me apostaría algo con mis lectores a que tengo razón. Voy a apuntar cuándo considero que la sanción a Lewandowski (tanto la de la expulsión como la de la desconsideración al árbitro, dado que increíblemente ambas han sido suspendidas) va a ser hecha efectiva. Lewandowski cumplirá su sanción el mismo día en que la sanción al Camp Nou por los incidentes de Figo se cumpla; exactamente en la misma fecha y hora en que se castigue al Barça por no presentarse a aquella eliminatoria de Copa con Van Gaal; precisa y exactamente cuando se pase a la entidad catalana factura disciplinaria por presentarse a aquel partido del Sadar a la hora que estimó oportuna; en la fecha en que se investigue el “Sandro, ¿qué más quieres que te dé?”; cuando haya sentencia del caso Soule; cuando se abra una investigación seria sobre los arbitrajes de Tenerife en los primeros noventa; cuando Luis Suárez vea una roja retroactiva por sus múltiples agresiones con la camiseta culé; cuando Messi se disculpe por agredir con un balonazo a un espectador del Bernabéu; cuando Busquets sea juzgado mediática y disciplinariamente por sus insultos racistas a Marcelo, o cuando el Barça localice y sancione al socio que prorrumpió en insultos de la misma índole a Vinicius.

Ese día, ni antes ni después, será cuando Lewandowski cumpla su sanción.

 

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Edson Arantes do Nascimento, ‘Pelé’, ha fallecido a los 82 años en Sao Paulo. ‘O Rei’ recibió infinidad de elogios y alabanzas a lo largo de una carrera larga, exitosa e histórica. Muchos grandes futbolistas y personajes importantes del siglo XX dejaron frases para siempre dedicadas al 10 brasileño:

 

“Pelé nació siendo un genio” – Jairzinho.

"Pelé es el mejor jugador de todos los tiempos. Reinó durante 20 años. Todos los demás, Diego Maradona, Johan Cruyff, Michel Platini, están por debajo de él. No hay nadie que se compare con Pelé" – Franz Beckenbauer.

“Soy fanático de Pelé desde que era niño, y luego siempre estaba esto de Pelé y Maradona. De niño era joven e impresionable, pero para mí siempre fue Pelé” – Sir Alex Ferguson.

"Me dije a mí mismo antes del partido es de carne y hueso como todos los demás, pero estaba equivocado" – Tarcisio Burgnich, italiano que marcó a Pelé en la Mundial de México 70.

Pelé frente a Italia en México 70

“Un artista a mis ojos es alguien que puede iluminar un cuarto oscuro. Nunca he encontrado ni encontraré diferencia entre el pase de Pelé a Carlos Alberto en la final del Mundial de 1970 y la poesía del joven Rimbaud. Hay en cada una de estas manifestaciones humanas una expresión de belleza que nos toca y nos da un sentimiento de eternidad" – Eric Cantona.

"A veces siento que el fútbol fue inventado para este jugador mágico" – Sir Bobby Charlton.

"Pelé fue el único futbolista que superó los límites de la lógica" – Johan Cruyff.

"¿El mejor jugador de todos los tiempos? Pelé. Messi y Cristiano Ronaldo son grandes jugadores con cualidades específicas, pero Pelé era mejor" – Alfredo di Stéfano.

Pelé Di Stéfano

"Subimos juntos a cabecear un balón. Yo era más alto, tenía más impulso. Cuando volví a bajar, miré hacia arriba con asombro. Pelé seguía ahí, en el aire, cabeceando ese balón. Era como si pudiera quedarse suspendido por el tiempo que él quisiera" – Giacinto Fachetti.

"Cuando vi jugar a Pelé, sentí que debía colgar las botas" – Just Fontaine.

"El mejor de todos fue Pelé, que es una mezcla de Di Stéfano, Maradona, Cruyff y Leo Messi" – César Menotti.

"Pelé era el jugador más completo que he visto en mi vida. Dos buenos pies. Magia en el aire. Rápido. Potente. Podía vencer a la gente con habilidad. Atleta en la cancha. Equilibrio perfecto y visión imposible" – Bobby Moore.

“Llegué con la esperanza de detener a un gran hombre, pero me fui convencido de que me había deshecho alguien que no nació en el mismo planeta que el resto de nosotros” – Costa Pereira, portero del Benfica.

"Está Pelé el hombre, y luego Pelé el jugador. Y jugar como Pelé es jugar como Dios" – Michel Platini.

"Messi tiene todas las condiciones para ser el mejor, pero primero tiene que vencer a Maradona, Romario y finalmente a Pelé" – Romario.

"Pelé es el mejor jugador de la historia del fútbol, y solo habrá un Pelé en el mundo" – Cristiano Ronaldo.

Cristiano Ronaldo y Pelé

“Pelé revolucionó el fútbol. Pelé detuvo una guerra. Pelé unió países, unió familias. No hubo problema de raza, problema de idioma. Nací en 1970. En 2002, me convertí en campeón mundial. Yo era capitán ¿Tuve el honor de recibir el Trofeo de la Copa del Mundo de nada menos que quién? ¡Pelé! ¡Hombre! Si digo algo más, lloraré. ¡Es realmente emotivo!” – Cafú.

Malcolm Allison: "¿Cómo se escribe Pelé?".

Pat Crerand: “Fácil: DIOS”.

Comentaristas de televisión durante México 1970.

“El mejor gol que anoté fue un doblete con Celeste, lo llamamos Edson Arantes do Nascimento” - Dondinho, el padre de Pelé.

"Verlo jugar era ver el deleite de un niño combinado con la extraordinaria gracia de un hombre en su totalidad" - Nelson Mandela.

Pelé con Mandela

"Ni siquiera tenía 18 años. Hacer todo lo que hizo en una Copa del Mundo, en una final... El 99 por ciento de los seguidores de Suecia estaban animando a Pelé. Pelé era de Saturno" – Pepe, compañero del Santos y la selección brasileña.

“Pelé fue uno de los pocos que contradijo mi teoría: en lugar de 15 minutos de fama, tendrá 15 siglos” - Andy Warhol.

"Creo que Pelé era mejor que todos. Para mí no hay comparación. No tenía un defecto. Maradona estuvo espectacular, pero no estaba al nivel de Pelé físicamente, no metió la cantidad de goles que hizo Pelé". Messi es espectacular, pero no cabecea como Pelé, no tira tan bien con los dos pies, no saca las jugadas que hacía Pelé... Cristiano Ronaldo es un jugador excepcional, pero no lo hace. No tiene la habilidad que tenía Pelé y no logra los pases increíbles que hizo Pelé. Si tomas las cualidades de Cristiano Ronaldo y Messi, las juntas, ¡entonces tendrías un jugador para comparar con Pelé!” – Tostao.

“Recuerdo una escena de la final de la Copa del Mundo de 1998. Traje y corbata. Alfombra roja. Estaban Eusebio, [Franz] Beckenbauer, Gregory Peck, Elizabeth Taylor, [Tim] Burton, Alain Delon, Rod Stewart. Tanta ansiedad, un estadio repleto, una hermosa tribuna. Entonces sucedió una cosa loca. Pelé entró en la tribuna y todos se detuvieron, se pusieron de pie y aplaudieron durante unos cinco minutos. ¡Espectacular, espectacular!” - Paulo Cesar Caju , compañero de Pelé en la selección brasileña.

"En el momento en que la pelota llegó a los pies de Pelé, el fútbol se transformó en poesía" - Pier Paolo Pasolini, poeta italiano.

“Mi nombre es Ronald Reagan, soy el presidente de los Estados Unidos de América. Pero tú no es necesario que te presentes porque todo el mundo sabe quién es Pelé” - Ronald Reagan.

Pelé y Ronald Reagan

“Pelé llevó el fútbol a otro nivel. No solo personificó 'The Beautiful Game', sino que también jugó con un estilo sin esfuerzo, como nunca se había visto" - Gianni Infantino.

“Cuando tenía cinco o seis años, mi papá me dijo: ‘Pase lo que pase en el futuro, el mejor jugador de todos los tiempos siempre será Pelé. El 16 de junio de 2006 sigue siendo uno de los días más importantes de mi vida. Mi cumpleaños, cuando me regalaste la famosa camiseta con el número 10 y tu [autógrafo]. Lo guardaré para siempre”- Jürgen Klopp.

“Muhammad Ali estaba saludando a la multitud, lanzando besos, haciendo lo de Muhammad Ali. Tan pronto como entró en el vestuario y vio a Pelé... era como un niño deslumbrado por las estrellas" -  Shep Messing, compañero en el NY Cosmos.

“Puede que tengas razón. Pero tú no sabes nada de fútbol y yo he visto jugar a Pelé” - Vicente Feola, seleccionador de Brasil, al psicólogo que dijo que Pelé era demasiado inmaduro para jugar en Suecia 1958.

“Cuando la gente vio a Pelé por primera vez, fue increíble, se echaron a llorar. Los chicos lo agarraban y lo besaban como, 'Estoy parado frente a un Dios'. Fue loco” -  Edu, compañero de la selección brasileña.

“En términos de habilidades, fue el mejor del mundo. Estuvo simplemente increíble de cara al gol. No solo fue el mejor jugador del mundo, sino también el mejor embajador del fútbol. Nadie en el mundo ha hecho tanto por el fútbol” - Karl-Heinz Rummenigge.

“Pelé realmente lo tenía todo, capacidad goleadora, gran pasador, bueno en el aire, rápido, usaba los dos pies, casi el futbolista perfecto. Se han escrito muchas palabras sobre Pelé, pero su récord habla por sí mismo: más de 1.000 goles y tres victorias en la Copa del Mundo. También jugó en una época en que los árbitros no protegían a los jugadores atacantes como lo hacen hoy” - Osvaldo Ardiles.

"Este debate sobre el jugador del siglo es absurdo. Solo hay una respuesta posible: Pelé. Es el mejor jugador de todos los tiempos, y con cierta distancia podría agregar" – Zico.

“La dificultad, lo extraordinario, no es marcar 1.000 goles como Pelé, es marcar un gol como Pelé” - Carlos Drummond de Andrade, poeta brasileño.

“El mejor jugador de la historia fue Di Stéfano. Me niego a catalogar a Pelé como jugador. Él estaba por encima de eso" - Ferenc Puskas.

Pelé con Puskas

“Su Majestad, Su Alteza, ‘Le Roi’, ‘El Rey’. Mi primer video VHS que vi fue de ti jugando durante todas estas Copas del Mundo, enviando mensajes positivos. Gracias por compartir la pasión” - Didier Drogba a la FIFA.

“Absolutamente todos querían estrecharle la mano, sacarse una foto con él. Decir que habías ido de fiesta con Pelé era la mayor insignia de honor que existía” - Mick Jagger.

“Para los brasileños, hablar de Pelé es hablar de una entidad, hablar de algo muy superior a todos” - Ronaldo Nazario.

“En algunos países querían tocarlo, en algunos querían besarlo. En otros incluso besaron el suelo que pisaba. Pensé que era hermoso, simplemente hermoso” – Clodoaldo.

“Pelé es un mito para mí. Un mito que no puedes discutir. Se las arregló para detener una guerra. Pelé hizo cosas que no son humanas” – Dunga.

"Pelé jugó al fútbol durante 22 años, y en ese tiempo hizo más para promover la amistad y la fraternidad mundial que cualquier otro embajador en cualquier parte" - J.B. Pinheiro, embajador de Brasil ante Naciones Unidas.

“Pelé era más grande que el Papa. Dondequiera que iba era como la Beatlemanía. Muhammad Ali, Robert Redford, Mick Jagger, Elton John… todos estaban asombrados por Pelé” - Steve Ross, quien ayudó al Cosmos para traer a Pelé.

"Hasta el cielo estaba llorando". Un periódico brasileño el día después de que Pelé hiciera su última aparición en su carrera en un amistoso entre el New York Cosmos y el Santos.

“Todo el mundo decía que estaba acabado. Cuando éramos campeones del mundo, entró en el vestuario y, esto todavía me da mariposas hoy, gritó tres veces: 'No morí, no morí Yo no morí. Es sin duda el mejor jugador de la historia. Él me emociona” – Rivelino.

Brasil

“Si Pelé no hubiera nacido hombre, habría nacido pelota” - Armando Nogueira, periodista.

“En la mente de muchos jugadores, no pasa nada cuando se hace una jugada. Un largometraje pasa por la cabeza de Pelé” - Nilton Santos.

“Pelé no es rey por herencia. Su reinado no es uno de fuerza o leyes. No fue elegido ni designado, sino reconocido como el monarca de esa democracia ideal y universal que constituye el fútbol” – France Football.

“¿Cuál es la diferencia entre Pelé y yo? Es simple. Yo era un experto y él un genio” - Leônidas da Silva.

“Después del quinto gol, quería aplaudirlo” - Sigge Parling, sueco que marcó en la final del Mundial de 1958.

“Sentí miedo, un miedo terrible cuando vi esos ojos. Parecían los ojos de un animal salvaje, ojos que escupen fuego” - Wolfgang Overath.

"Pele representó todo en el fútbol por lo que hizo en la cancha" – Mario Zagallo.

“Maradona no tiene que imitar a Pelé, él fue el mejor de todos los tiempos” – Diego Armando Maradona.

Maradona y Pelé

“Pelé era más inteligente que Maradona como jugador, entendía mucho mejor el fútbol" - Daniel Passarella.

"Pelé es el futbolista más completo de la historia" - Jorge Valdano.

“Describir lo que fue Pelé es humanamente imposible, era la perfección. Desequilibró el mundo” – Gilmar.

“Te hago una confesión, durante los 12 años que jugué con Pelé, aprendí de él como si fuera mi maestro. Solía crear jugadas que ni siquiera veías hacer a los jugadores en los entrenamientos. Era perfecto, ahí nunca fue igual, dominaba todos los fundamentos del fútbol" – Coutinho.

"¿Pelé o Di Stefano? Pelé, sin duda, fue el mejor de todos. Simplemente brillante" - Pedro Escartín, periodista y árbitro.

"Es un genio del fútbol en estado puro. Y no disminuye con la edad" - Raymond Kopa.

"Un jugador como Pelé solo nacerá dentro de 1000 años, atención, no dije que no, pero dentro de 1000 años" - Sándor Kocsis.

"Jugué dos veces contra él y lo considero más que un ídolo. Pelé es una auténtica institución y monumento del fútbol" - Uwe Seeler.

"Messi es todo un arma para el Barça. Tenerlo en tu equipo es enorme, es el jugador más decisivo en este momento. Sin embargo, creo que hay alguien que fue aún mejor y ese es Pelé. Era tan peligroso con la derecha como con la izquierda. También era fuerte en el juego aéreo y creaba muchas oportunidades" – Gianni Rivera.

"Creo que pasarán otros 100 años hasta que surja otro Pelé" -  Didí.

"Debería ser recordado para siempre. Algunas personas deberían ser inmortales. Pelé es una de ellas". -Manoel María, compañero del Santos.

“Su gran secreto era la improvisación. Esas cosas que hizo en un momento. Tenía una percepción extraordinaria del juego” - Carlos Alberto Torres.

"Dijeron que cuando Pelé marcaba un gol, pensabas en lo que realmente estabas haciendo en el fútbol -Vladimir Onishchenko.

"Dicen que la perfección no existe, pero Pelé estuvo más cerca de ella. Cuando perdimos a Pelé en la Copa del Mundo de 1962 fue lo más aterrador para nosotros. Quiero decir, perdimos a medio equipo, Pelé fue un fenómeno" – Zito.

 

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1- Sistema de juego y once probable

 

Regresa la Liga y el Real Madrid visita el estadio de la pulmonía para medirse al Real Valladolid. Los de Pucela, a diferencia de los blancos, han disputado un partido oficial tras el mundial, la eliminatoria copera que les enfrentó al Arenas de Guecho. En ese partido, Pacheta rotó en sus filas y jugaron varios futbolistas de los menos habituales. Para el duelo contra los blancos se espera al conjunto de gala teniendo en cuenta las bajas con las que cuenta en el equipo, que son Olaza, Anuar, El Yamiq y Feddal, todos ellos por lesión. No se espera ningún cambio drástico en la alineación ni tampoco en el sistema 1-4-2-3-1. Un once que podría ser el formado por Masip en portería; la línea defensiva con Fresneda de lateral derecho, Escudero en el izquierdo y Javi Sánchez y Joaquín como centrales; un doble pivote formado por Roque Mesa y Aguado; la línea de tres por delante con Plata por la derecha, Plano por la izquierda e Iván Sánchez por el medio; arriba Sergio León.

 

2- Presión

 

El entrenador burgalés apuesta por momentos de presión alta y otros en los que el equipo se coloca en bloque medio. La presión en campo rival se da con situaciones concretas en las que se pretende ahogar la salida del cuero, buscar el 2 vs. 1 en banda y robar bastante arriba para generar peligro. Habrá que ver el estado físico de ambos equipos que es algo incógnita después de un mundial en mitad de la temporada, algo que nunca pasó. Lo normal durante la mayoría de los minutos será ver a un cuadro pucelano replegado pero muy compacto, juntando líneas, tapando espacios y siendo solidario en cobertura y ayudas. Una de las grietas que puede aprovechar el equipo de Ancelotti es ese repliegue si no es rápido y ordenado. Los vallisoletanos sufren con metros por detrás y a la espalda de los medios.

Pacheta Valladolid

3- Salida de balón

 

Javi Sánchez es un canterano de La Fábrica con buen pie para iniciar el juego y una de las armas de Pacheta en este aspecto. Al técnico le gusta la idea de sacar el balón por abajo con limpieza y comenzar así la transición hacia el ataque. La primera conexión que se busca es con el centro del campo, principalmente con Roque Mesa. El canario también baja mucho para recibir con los centrales y buscar ahí la asociación que tanto caracteriza al Real Valladolid. La zona derecha defensiva pucelana es más floja en este aspecto y, si el Real Madrid se decide a presionar, es la parte en la que se puede conseguir algún rédito en forma de robo de balón en las inmediaciones del área de Masip. Los laterales se abren bastante para estirar y ensanchar el campo y ambos disponen de un magnífico toque de balón, sobre todo en el caso de Escudero. La opción de balones largos no es demasiado frecuente cuando está Sergio León en el campo porque pese a ser un punto muy peleón y batallador, es un jugador ligero y sin gran envergadura para luchar en los balones aéreos. La idea principal siempre será progresar teniendo el cuero, asociando a jugadores en el mediocampo o en tres cuartos con los futbolistas de más calidad

 

4- Apartado defensivo

 

Existe una diferencia muy significativa en el aspecto defensivo entre el Real Valladolid en el José Zorrilla y lejos de su feudo. En casa se han mostrado más sólidos y fuertes atrás que cuando deben viajar a domicilio. Sufrieron dos derrotas en los primeros partidos ligueros ante Villarreal y Cádiz, pero eso ya queda bastante lejano en el tiempo puesto que fueron en agosto y septiembre respectivamente. Desde entonces han pasado por el estadio vallisoletano Real Betis, Celta, Real Sociedad y Elche y ninguno se llevó los tres puntos. Además, de esos cuatro conjuntos tanto béticos como donostiarras se quedaron a cero su marcador. Da una idea de lo que supone jugar en Zorrilla y de que el Real Valladolid ante su gente en su cuadro duro a estas alturas del curso. Por los laterales se defiende bien, con un Fresneda que está sorprendiendo, y también es en parte a la gran ayuda que recibe de los jugadores de banda. No se cansan de bajar y apoyar a su lateral. Por la zona central, Joaquín pone la experiencia y la intensidad, mientras que Javi Sánchez es más de colocación y anticipación. Ambos, además, son solventes por arriba. Una de las alternativas para crear peligro es jugar entre líneas y sacar de zona a alguno de los centrales para crear espacios en la zaga.

Nacho Valladolid

5- Poderío ofensivo

 

Atacantes dinámicos, rápidos, directos y verticales pueblan la plantilla del Real Valladolid. Un estilo de delantero que gusta a Pacheta por las muchas alternativas que le da en el frente ofensivo. Iván Sánchez es un jugador en tres cuartos con visión y calidad, por las bandas Plata es un encarador de manual, mientras que a Plano, canterano merengue, le gusta jugar con más libertad y movilidad para aparecer cerca del área y hacer gala de su disparo con la zurda. Sergio León está en el tramo final de su carrera y tuvo unos años grises que ha dejado atrás volviendo a recuperar la sonrisa en Pucela. Es el mejor artillero del equipo y suma cinco tantos en Liga. El cuadro vallisoletano es un equipo al que le cuesta marcar y para ello debe generar bastantes ocasiones para materializar alguna de ellas. Hasta la fecha suma 13 dianas en 14 encuentros ligueros. Aunque su gusto por el balón es un hecho en esta Liga, ante el Real Madrid se espera un equipo que busque contragolpes rápidos, de pocos toques, para aprovechar así los espacios que pueda dejar el Real Madrid en caso de no tener repliegues rápidos. En el plano aéreo sus dos jugadores más peligrosos son los centrales, que se desenvuelven bien en las alturas. Ojo también a Escudero, que a lo largo de su carrera logró algún gol a balón parado y tiene un fenomenal golpeo con la zurda.

6- Estilo de juego

 

Pacheta en su libreta táctica tiene marcado en rojo el control del balón y el ritmo del choque. Frente a grandes equipos obviamente les cuesta más, pero nunca desechan completamente la idea de asociarse, combinar y rodearse en torno al cuero. Como declaró recientemente, son un equipo “que crecemos a través del balón”. Y cuando no lo tienen, tratan de ser consistentes porque en muchos tramos sufren para robar y recuperar. Pacheta tiene al Real Valladolid bien trabajado, con los conceptos tácticos muy claros y con una organización muy pulcra en el terreno de juego. No es un conjunto anárquico ni que se descosa con facilidad, por lo que hay que trabajar bien ante ellos para superarlos. Tienen mucha paciencia con el esférico y no lo rifan en absoluto quedando como prueba que es el segundo equipo de la Liga que más pases da en campo propio. En términos de posesión acumulan una media de 48% por encuentro, a la misma altura que otros conjuntos como el Real Betis o el Atlético de Madrid.

Plata Valladolid

7- Hombre clave

 

El ecuatoriano Gonzalo Plata es el futbolista diferencial del Real Valladolid. Jugador que se desempeña por la banda derecha, es zurdo, y así puede realizar diagonales buscando centros cerrados o disparos con su pierna izquierda. Es un extremo desequilibrante, atrevido en el uno para uno, muy veloz, eléctrico y con enorme habilidad para el regate. Su duelo con Ferland Mendy se antoja apasionante y si el francés lo anula, el cuadro vallisoletano se quedará sin un arma ofensiva básica en sus esquemas. Uno de los debes todavía de un joven Plata con 22 años es la consistencia y la regularidad en su juego. Puede aparecer en un determinado momento y cambiar el partido con una jugada, pero le resta ser más constante y estable a lo largo de los partidos. En Liga todavía no ha marcado y en su haber figuran dos asistencias. Falta saber también su estado de forma tras actuar en el mundial, donde se esperaba más de él y su calidad apareció a cuentagotas.

 

Getty Images.

Ningún jugador ha logrado en las Copas del Mundo de fútbol lo que Edson Arantes do Nascimento, el incomparable Pelé para todos, que nos ha dejado más huérfanos de fútbol que nunca.

Eso sí, en los cielos ya se frotan las manos con los partidazos que van a poder ver allí arriba con Di Stéfano, Puskas, Maradona, Cruyff y Pelé. Volverá a combinar con su querido amigo Garrincha. Y con Vavá. Y con Didí.

Su Triple Corona, tras las victorias de Brasil en 1958 (Suecia), con tan solo 17 años, 1962 (Chile) y 1970 (México), sigue siendo única en el mundo y posiblemente pasarán algunos lustros hasta que alguien le llegue a igualar.

Los últimos países vencedores, España, Alemania, Francia y Argentina, no han sido capaces de repetir victoria (menos aún 3 trofeos, obviamente), por lo que ganar tres veces parece una absoluta quimera.

Ningún jugador ha logrado en las Copas del Mundo de fútbol lo que Pelé

En Europa, por desgracia, no pudimos disfrutar en demasía del inmenso talento de O Rei, ya que su equipo de toda la vida, el Santos paulista, apenas jugó por estas tierras, aunque sí que dio buena cuenta en las Copas Intercontinentales de 1962 y 1963 del Benfica y del AC Milan. Al Benfica de Eusebio le endosó el Santos un 8-4 entre los dos partidos, con 5 goles de Pelé y al Milán de Gianni Rivera, tras un partido de desempate, ya que ambos duelos acabaron con 4-2 para los equipos que jugaron como locales. Pelé marcó los 2 goles de su equipo en San Siro pero no pudo participar en los siguientes por estar lesionado.

Quien les narra, por motivos de edad, apenas pudo disfrutar del fútbol de Pelé, aunque sí recuerda una tarde de junio (debían de ser las 7 o las 8 de la tarde, ya que el partido comenzó a las 13h, hora local de México D.F.) de 1970, en el viejo televisor familiar, blanco y negro, por supuesto, una exhibición brutal de fútbol entre Brasil e Italia por el cetro mundial.

Pelé en México 70

Un niño de apenas 8 años quedó embelesado por el partido, y por el gol que marcó Pelé de gran cabezazo para inaugurar el marcador (1-0) mediada la primera parte. Italia era un equipo poderoso, una mezcla de las glorias del Inter (el capitán Facchetti, el duro defensa Burgnich, el elegante Sandro Mazzola, el delantero Boninsegna, autor del único tanto transalpino) y del recién proclamado campeón de Italia, el Cagliari de Cerdeña, con el inmenso Gigi Riva, Angelo Domenghini y el meta Albertosi, que le arrebató la titularidad al gran Dino Zoff, la mayoría de ellos campeones de la Eurocopa de 1968.

La selección canarinha, irrepetible, con Gerson, Carlos Alberto y Jairzinho (los tres anotaron para el 4-1 final), más los magos Rivelino y Tostao, todos ellos conocidos en España gracias a las colecciones de cromos de la Editorial Fher, y liderados por el Lobo Zagallo en el banquillo (compañero de éxitos de Pelé en el terreno de juego en 1958 y en 1962) y, por supuesto, por quien entonces era ya nombrado en todos los rincones del planeta como O Rei.

Descansa en Paz, Edson Arantes, figura de talla mundial y conocido y querido en cada rincón del planeta. Genio del balompié, eterna sonrisa que cautivaba a todos los que le conocieron en persona

Pelé maravilló a aquel niño, que recuerda curiosamente tres jugadas fabulosas en aquella Copa del Mundo que no acabaron en gol: el célebre no gol en la fase previa ante Checoslovaquia y su guardameta Viktor (un lanzamiento desde el centro del campo), el paradón (considerada como la mejor atajada jamás hecha por un portero) del inglés Gordon Banks a disparo a bocajarro de Pelé y una jugada preciosa en semifinales ante Uruguay y su arquero Mazurkiewicz, al que amagó increíblemente O Rei, pero no logró batirlo.

Pelé parada Gordon Banks

Como dice nuestro querido N1, hermano mayor de los Faerna, el mejor homenaje es poner la música de Vinicius de Moraes (junto con las actuaciones de María Creuza y Toquinho). Si se animan a escuchar estos 40 segundos, comprobarán que coinciden milimétricamente con la jugada completa del gol del 4-1 a Italia en 1970: tras el robo de Tostao, Piazza combina con Pelé y Gerson, ceden a Clodoaldo, que tras unas fintas abre a Rivelino en banda izquierda, combina con Jairzinho que cede a Pelé, para que el mago de Minas Gerais controle, pause y filtre el pase a Carlos Alberto que acaba por fusilar a Albertosi. Una obra de arte musicalizada por un genio de la Bossanova.

Descansa en Paz, Edson Arantes, figura de talla mundial y conocido y querido en cada rincón del planeta. Genio del balompié, eterna sonrisa que cautivaba a todos los que le conocieron en persona. Además de ferviente admirador de Alfredo Di Stéfano y del Real Madrid (pese a que D. Santiago Bernabéu trató de ficharlo varias veces, pudo más el no querer salir de Brasil del astro, ya que, además, abandonar su país pasaba a ser una cuestión de Estado) y posiblemente, el mejor jugador de toda la historia, junto a su admirado Di Stéfano y a Diego Armando Maradona.

Buenos días. Cuando John Huston quiso plasmar en una acción específica (un gol de chilena contado desde todos los ángulos posibles, a cámara lenta y con música épica) toda la belleza del fútbol, pensó en Pelé. Se trataba de liberar a aquellos prisioneros de aquel campo de concentración y/o de oponer a aquellos nazis toda la plasticidad del deporte rey —del deporte O Rei— como respuesta a su concepción obscena del mundo. Pelé era el hombre y Huston lo supo como lo sabes tú, lector de La Galerna que peinas las suficientes canas como para haberle visto ganar tres Mundiales, lector de La Galerna que por edad no le viste en acción pero sabes, como se saben las verdades esenciales, que era el mejor de su época. Porque su grandeza se expandió en la mejor tradición de la literatura oral, con el planeta entero convertido en su juglar. Como te pasa con D. Alfredo, con D. Paco o con D. Pancho, asumes su enormidad como un lugar común, y sabes que te conforma como simple espectador de fútbol.

Pelé Di Stéfano

O Rei ha muerto, y no corresponde en este caso cerrar la frase proclamando que viva O Rei, porque no hay otro como él en millones de kilómetros a la redonda. Pocos días después de que la maquinaria propagandística al uso haya tratado de convertir en verdad científica la condición de número uno de la historia de Messi, el fallecimiento de Pelé nos recuerda la ridiculez intrínseca de esa tentativa, porque cada época tiene sus condicionantes y no corresponde emitir sentencias de tamaña pretenciosidad. Messi ha sido probablemente el mejor de su era. Pelé lo fue de la suya, al igual que Di Stéfano arrasó en la que le tocó vivir.

Portada Marca

Hoy todas las portadas rinden homenaje al mito, empezando por Marca, que factura una primera plana espléndida en su sencillez, abrumadora en su simpleza. “Nunca cuatro letras fueron más grandes” es probablemente un aserto fundamentado en una medición comparativa con otras grandes letras de otras portadas de Marca, ningunas tan grandes como estas. Aparte de eso, encierra la magnitud de la pérdida con emotividad descarnada y el peso de la gratitud. Gracias, Marca.

Portada As

As ha buscado la foto más original posible de la leyenda, y lo cierto es que nos conmueve escamoteándonos el rostro archiconocido del genio para traernos en cambio sus pies, que son (pese a los numerosos goles de cabeza también) la quintaesencia del talento del gigante. Annie Leibovitz los plasmó desnudos, con su carga de venas sabias y la intuición de dos plantas naranjas para sostenerse en pie frente a la historía. La paradoja es que se presentan ante nosotros como unos pies profundamente vulnerables, y nos parece un acierto también, porque si hasta los mitos tienen que morir no estamos seguros en ninguna parte. Esos pies que pronto, por la acción del fuego o de la tierra, ¡no existirán! tienen la carnalidad de lo efímero sin por ello dejar de ser verdaderas armas de destrucción masiva. En ellos se concentra toda la insignificancia y la singular grandeza del ser humano. Gracias, As.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Y gracias también a Sport y Mundo Deportivo, a pesar de que les haya faltado el punto de grandeza de prescindir de cualquier otro elemento que no sea Pelé para la portada, como con acierto han hecho en cambio As y Marca. Mundo Deportivo nombra en portada a O Reí “la mayor leyenda de la historia del fútbol”. Qué manía con buscar al mejor de la historia, tanto si el resultado es Messi como si es Pelé o Maradona o Cristiano o D. Alfredo. Hay varios EL MEJOR. Pelé es uno de ellos, uno de los muy escogidos exponentes de la máxima grandeza que cabe en el ejercicio del fútbol o de lo que sea. La excelencia, ese enemigo radical de los tiempos que vivimos. Qué poco de ella va quedando.

También Sport habla del “mejor futbolista de todos los tiempos”, con lo que descabalgan de esa condición a Messi pocos días después de haberle proclamado tal. Aclarémonos. No hay EL MEJOR o hay varios que lo son, del mismo modo que se puede decir que El Tercer Hombre es la mejor película de la historia si a continuación se añade que comparte esa condición con otras películas, y lo mismo sobre Yesterday como mejor canción, y lo mismo sobre la victoria de Samotracia como mejor escultura. Pelé ha entrado de lleno en el capítulo de las mejores cosas que nos han sucedido; pasa a estar congelado en el tiempo como lo está la Gioconda o el Tristram Shandy de Sterne. Forma parte de nosotros, y si alguna vez nos pareció que la chilena de Evasión o Victoria no se acababa nunca, sabed ya que duraba para siempre porque era un modesto adelanto de la eternidad.

Pasad un buen día.

La rivalidad entre Luis Enrique y Amanciu Morán empezó en el instituto. Los dos, inseparables amigos desde la infancia, se apuntaron al Grupo de gaitas “Aires d’Asturies” y los dos se enamoraron de la misma mujer, la que tocaba el tambor, una chica preciosa, de Oviedo: Marisa Burgos. Su enfrentamiento era un espectáculo: subían, subían, subían, soplaban, soplaban, soplaban, aquello era insuperable. Venía gente de toda la comarca a verlos tocar, nunca nadie puso tanto empeño en enamorar a alguien con una gaita. La tarima era un ring de boxeo, competían con sus mejores notas, se pavoneaban delante de ella. Lástima que aquello acabase tan mal, empezaron a sabotearse mutuamente, que si te pongo un chicle en la boquilla, que si te lleno la gaita de sidra, que si te coloco unos oricios en el asiento del autobús, lo normal entre guajes enamorados. Un día, en la feria de gaitas de Ribadesella, media hora después de terminar la actuación, Amanciu y Marisa desaparecieron. Cuando Luis Enrique se dio cuenta se volvió loco, daba tumbos bajo la lluvia como si fuese el canónigo Fermín del Pas deambulando por Vetusta.

Un mes más tarde, destrozado, incapaz de soportar el noviazgo de Amanciu y Marisa sin que las entrañas le quemasen, Luis Enrique del Pas colgó la gaita y empezó a jugar al fútbol.  Toda la rabia contenida la empleó en el campo de juego, era lo único que mitigaba su furia. Cada vez que daba una patada a un rival veía a Amanciu Morán, cada vez que rompía una nariz, clavaba los tacos, metía el codo o forcejeaba, veía a Amanciu Morán. Esa lucha, ese espíritu, llamó la atención del Sporting. Al terminar COU su vida dio un vuelco. Su debut se produjo un 24 de septiembre de 1989, en un partido contra el C.D. Málaga disputado en El Molinón.

Luis Enrique Sporting de Gijón

Luis Enrique nunca más supo de aquella pareja, fueron sepultados por el tiempo, el rencor se diluyó, y su gaita, la que le había dado tanta fama como desconsuelo, se quedó sin fuelle.

Hasta que llegó el mundial…

Rubiales estaba en Motril, sentado en el despacho de su casa, ultimando todos los detalles de la próxima reunión con el nuevo seleccionador. Quería empezar de cero, tener todo controlado, ni podía dejar cabos sueltos ni podía volver a permitirse un nuevo fracaso como el del mundial. El ridículo le había salpicado y su puesto —y especialmente el multimillonario sueldo que cobraba gracias a él— necesitaba estabilidad.

Aquella vieja noticia le preocupaba.

Rubiales preocupado

Volvió a leer las declaraciones de Luis Enrique:

“Llevaría a 25, hay uno que no llevaría, haría un cambio, pero no lo voy a decir, sería muy feo, quitaría uno y traería otro”.

Llevaba muchos años en el fútbol y su olfato nunca fallaba. ¿Por qué no quería Luis Enrique volver a convocar a un jugador de la selección? ¿Había un ambiente enrarecido por ese jugador, una lucha de clanes que podría romper la estabilidad del grupo? Si el jugador era del Barcelona, algo muy factible teniendo en cuenta el número de convocados de ese equipo, podía tener problemas. ¿Quién era aquel jugador al que Luis Enrique no volvería a llevar a un mundial? ¿Cuáles eran los motivos? Aquello olía mal, muy mal, no podía empezar un nuevo ciclo sin conocer todos los detalles. Era un luchador, nadie le iba a romper las piernas.

Desgraciadamente Luis Enrique no le hablaba, la relación estaba rota desde su destitución. Los jugadores a los que había tanteado, por desconocimiento o por los estúpidos códigos del vestuario por los que se regían, tampoco soltaban prenda. Barajó varios colaboradores a los que encargar aquel trabajo. Dos minutos después tuvo la certeza de que ninguno de ellos estaba capacitado para una empresa tan intrincada como aquella. Necesitaba un profesional, un auténtico profesional, honesto, curtido, alejado de las cloacas del fútbol español, capaz de escudriñar, preguntar con pericia, meter el hocico en el barro y llegar a la verdad.

Aquella investigación requería al número uno, el rey de las pesquisas. Cogió su móvil y marcó un número mientras tatareaba “Nunca llueve al sur de California”.

El teniente Colombo se paró delante de la puerta, tocó el timbre, alisó su gabardina y se rascó la cabeza. Unos segundos después se oyeron unos pasos y apareció, bajo el dintel, un sonriente Busquets vestido con botas de fútbol, la equipación completa de la selección y un balón bajo el brazo.

—Pasé, adelante, le estaba esperando, es un honor conocerle.

—Siento llegar tarde, he tenido un pequeño problema con el transporte. ¿No tendrá un café bien cargado?

—Sí, en la cocina, acompáñeme… es allí, al fondo de pasillo…

Colombo y Busquets

El teniente se tapó la boca con la mano y bostezó con disimulo. Perro, su fiel sabueso, y él habían llegado a España hacía pocas horas y todavía arrastraban la diferencia horaria. Perro se había quedado en el hotel, dormido encima de la cama. Aquel viaje trasatlántico y el sueño atrasado le había pasado factura. Colombo, acostumbrado a las excentricidades de los millonarios de Los Ángeles, miró de reojo a Busquets y pensó, mientras los tacos de sus botas de fútbol repiqueteaban contra el suelo de cerámica, que aquel caso le iba a dar más trabajo del que pensaba.

—Entre, ahí tiene café y unas pastas. Bienvenido a Madrid.

Colombo se sirvió un café, le dio un sorbo y sacó un puro del bolsillo de su camisa.

—¿Le molesta?

—No, pero a mi mujer sí, ¿le importa si salimos al jardín?

—No, le entiendo perfectamente, mi mujer siempre me dice lo mismo, no soporta el olor de mi ropa.

Se sentaron cerca de la piscina, en un pequeño porche descubierto. El día, a pesar de ser diciembre, no era muy frío. Los rayos del sol se colaban entre las nubes. Colombo encendió su puro y le dio una larga calada.

—Me avisó Rubiales de su llegada, teniente. Me honra con su visita, mi madre siempre me ha hablado de usted, es su mayor fan. Desgraciadamente creo que no voy a poder serle de gran ayuda.

—Nunca se sabe, señor Busquets, a veces cualquier pequeño detalle es suficiente. Estos son los jugadores convocados —dijo Colombo mientras le tendía la lista—. Luis Enrique dice que no volvería a llamar a uno de ellos, solo a uno, confío en que pueda iluminarme.

Unai Simón, Robert Sánchez, David Raya; Dani Carvajal, César Azpilicueta, Éric García, Hugo Guillamón, Pau Torres, Aymeric Laporte, Jordi Alba, José Gaya; Sergio Busquets, Rodri, Gavi, Carlos Soler, Marcos Llorente, Pedri, Koke; Ferran Torres, Nico Williams, Yeremi Pino, Álvaro Morata, Marco Asensio, Pablo Sarabia, Dani Olmo y Ansu Fati.

Convocatoria España Catar

Sergio miro la lista y no pudo evitar que se le encogiese el estómago. Soltó el balón y apoyó sus manos en la encimera. Se sentía un poco mareado.

—No puedo ayudarle, teniente, entiéndame, esto son cosas del vestuario, ya sabe, lo que pasa en el campo se queda en el campo, y lo que pasa en el vestuario también. No sé si me explico.

—Perfectamente. ¿Y si yo digo un nombre y usted simplemente asiente o niega con la cabeza?

—No insista, Colombo, soy una tumba, no va a sacar nada de mí, pero pruebe, pruebe, no pierde nada.

—Pedri.

Busquets miró fijamente a Colombo. Deseaba hablar, desahogarse. Aquello le quemaba por dentro, su psicólogo no era suficiente.

—No quiero que mis palabras salgan de aquí. La selección me ha estresado y ya quiero pasar página, ser el capitán me ha llevado al límite, no se imagina la responsabilidad que he soportado. Llevo varias noches sin dormir.

—Puede confiar en mí.

Busquets suspiró y tomó aire como si fuese a sumergirse. A continuación comenzó a hablar atropelladamente.

—Está muy bien tirada, teniente, creo que Pedri es el que más boletos tiene. Lo de Pedri fue insoportable, es un friolero. El aire acondicionado lo mata. ¿No vio cómo desaparecía de los partidos? El aire, Colombo, el puñetero aire. Y todo el día con la tabarra: “Míster, qué frío”, “Míster, así no hay quién entrene”, Míster p’aquí, Míster p’allá. El día que pidió que encendiésemos la calefacción casi lo matamos, en Catar, por el amor de Dios, que íbamos todo el día sudados y oliendo a tigre. Yo a Pedri lo quiero mucho, pero hay días en los que lo estrangularía.

Pedri: “Aún me dura la pulmonía”

Colombo sacó su libreta y empezó a tomar notas. No necesitaba hacer preguntas, Busquets había cogido carrerilla…

—Y lo de Gavi, ¡ay, Señor! lo de Gavi, su noviazgo con la infanta también fue un disparate. Llamadita va, llamadita viene. “Gavi, churri, te llaman de la Casa Real”, no vea usted el cachondeíto que nos traíamos, hasta escolta le pusieron, un armario empotrado de casi dos metros, un bigardo de las fuerzas especiales que le seguía a todos lados. Un día, después de un entrenamiento, a Luis Enrique se le hincharon las pelotas y lo mandó a tomar por culo.

—¿A Gavi?

—No, al bigardo, tuvieron una buena, casi llegan a las manos. Al final creo que hubo alguna llamada a Zarzuela y se calmaron los ánimos.

—¿Alguien más?

—Ferran, teniente, Ferran, que es un cielo y no levanta nunca la voz, también nos volvió locos, bueno, más que Ferran, la hija de Luis Enrique, su novia, que tiene un carácter de mil pares de demonios, parece vasca, joder. Tenía a su padre de los nervios.

—Papá, ya sabes, ni psicólogo ni descanso ni leches, entreno y entreno, y a las diez en el hotel, a ver si se me va a liar con una golfa catarí.

—Había días en los que Luis Enrique desayunaba con ojeras, derrotado. Yo creo que le llamaba todas las noches media docena de veces para preguntarle por su novio:

—Papa, ¿está ya Ferran en la habitación? No me mientas, ¿a qué hora ha llegado?

—Pero cariño, que son las cuatro de la mañana, estamos todos en la cama, nadie sale de noche, está prohibido.

—Papá, que no me mientas, que tú no conoces a Ferran, muy majo, sí, pero gooooolfo como él solo, que los goles que no mete en el campo los mete en las discotecas. ¿No puedes mirar en su habitación?

Colombo se subió el cuello de la gabardina. Las nubes se habían apoderado del cielo y el frío, con el sol ya desaparecido, empezaba a molestarle. A Busquets no parecía incomodarle.

—Un infierno, se lo juro, teniente, la selección era un infierno.  Y yo, como capitán, lo sufría más que nadie. No era persona, la tensión me sobrepasaba. Es un grupo de tarados, lo extraño es que Del Bosque haya dicho que no volvería a llevar solo a uno, yo no llevaba a nadie, están todos como cabras. Ferran, si yo le contara, ay, Ferran, o Koke, a Koke no hay quien lo soporte. Siempre andaba a su aire, hablando solo. Era como una aparición, se abría el ascensor y allí estaba él, girabas el recodo del pasillo y te lo encontrabas, mirabas debajo de la mesa del comedor y lo veías allí, bajo el mantel, en la posición del loto, recitando algo. Yo temía que terminase como Jack Torrance en “El resplandor”. Y los catarís, pobres catarís, esos se llevaban el premio gordo, catarí con el que se cruzaba, catarí al que le soltaba una parrafada de tres pares de cojones: “Orgulloso de no ser como vosotros”, “Enamorado del Atleti, no lo puedes entender”… Ya sabe cómo son de pesados. Los camareros del hotel cuando lo veían salían por patas o se escondían detrás de los cortinajes.

—¿Ves? No nos pueden entender.

—Coño, Koke, que son catarís, normal que no te entiendan.

Koke y Luis Enrique

Colombo empezó a tiritar. La temperatura había bajado muchos grados, el cielo estaba negro y no tardaría en llover. El frío se le había metido en los huesos y él estaba acostumbrado al calor de Los Ángeles. Apagó su puro en el cenicero, lo metió en el bolsillo de la gabardina y se incorporó.

—¿Entramos dentro?

—Y Alba, joder con Alba, teniente, ese era el peor, tiene celos de mi capitanía, un día mien…

—¿Te importa que entremos dentro? Tengo un poco de frío.

—Ramos, no se olvide de Ramos, todo el día cantando flamenco. O Llorente con su comida prehistórica o como se llame. Y ese, el portero ese al que no lo conocía nadie, Raya, uno que vino de un equipo inglés de chichinabo. Y Arbeloa, Arbeloa era el peor, Colombo, el peor, yo creo que después de aquello Luis Enri…

Colombo se levantó y entró al salón. Dejó a Busquets en el porche, hablando solo. Cogió un butacón, lo acercó a la cristalera y tomó unas cuantas notas. Le escuchaba perfectamente, con tanta nitidez que cuando contó, entre gemidos, lo de la paternidad de Luis Enrique no le hizo falta apuntar nada más.

De vez en cuando levantaba la cabeza y le veía gesticular. Empezó a llover. Busquets seguía impertérrito, calándose bajo la lluvia, hablando como si Colombo siguiese allí, frente a él. Cuando vio que se desnudaba y empezaba a dar vueltas corriendo alrededor de la piscina, se levantó del butacón y se marchó. Allí no había mucho más que hacer. Lo último que escuchó al abrir la puerta de salida fue un grito y el ruido de un chapuzón.

Busquets piscina cuento

El libro conmemorativo “50 años del nacimiento del grupo de gaitas Aires d’Asturies. Historia de una pasión. Han pasado en un soplido” le llegó a Luis Enrique, vía correo certificado, dos días antes de partir para Catar. Estaba envuelto en papel de regalo, sin remitente. Cada capítulo del libro correspondía a un año de la exitosa carrera del grupo. Luis Enrique fue al índice y buscó 1987. Al abrir la página correspondiente un sobre con su nombre escrito cayó al suelo. Al ir a recogerlo, las manos se le quedaron inmóviles a medio camino, en el aire, suspendidas como el tiempo que llevaba esquivando aquel recuerdo. Conocía aquella letra, era su letra. Cogió el sobre, se sentó en el sofá frente a la chimenea y sacó, temblando, la carta que contenía:

 

Amáu Luis, pasaron más de trenta años y la to gaita sigue resonando nel mio corazón. Llevo décades pensando n'escribite, n'abrir la mio alma y cuntate lo qu'asocedió aquella nueche na qu'escapé con Amanciu. Yo taba lloca por ti, Luis, tan lloca que fixi lo que fixi contigo naquel prau al salir del chigre, pero queríavos a los dos, taba confusa y escoyí mal, equivoquéme, nunca naide amóme como tu. Si agora llees estes palabres ye porque nun puedo cargar más tiempu con esti secretu, ye un pesu que nun puedo llevar sola, que preciso cuntate d'una vegada por toes. Tengo un fíu to, Luis, un fíu que te despinté. Nunca quixi entemeteme na to carrera nin na suya, nunca-y falé de ti y a ti nunca-y falé d'él, sois dos desconocíos que compartieron munches vivencies, trabayando a comuña. Sí, amáu Luis, el mio fíu salió futbolista igual que tu, xuega al to llau, al llau del so padre. Yo véovos xuntos y l'arguyu enche'l mio corazón. Él como capitán y tu como entrenador. Intenté dícitelo mil vegaes y siempres, a la de la verdá, el mieu paralizóme. Dios y tu perdonéis la mio cobardía. Sí, amáu mio, pue que Amunike nun sía'l to padre, pero Sergio Busquets sí ye'l to fíu.

Al poco de la to marcha, emigré a Sabadell, a casa d'unos tíos, sola, embarazada, ensin más futuru que l'amor pol nuesu fíu. Ellí, unos años más tarde, casé con un bon home y col tiempu, desgraciadamente, enviudé. Sergio creció ensin saber nada del so padre biolóxicu. Güei yá lo sabe tou, igual que tu. Él ganó un padre y tu ganasti un fíu.

Llámame, Luis, retomemos lo que dexamos, formemos una familia.

To siempres.

Marisa.

 

Luis Enrique cogió la carta, la dobló con mimo y la metió de nuevo en el sobre. Al hacerlo, el olor dulce de Marisa y de la hierba en aquella noche de verano volvieron a aparecer nítidamente en su vida. Rememoró, igual que lo había hecho mil veces, su pelo castaño alborotado, el tambor vibrando, la cintura entallada en la saya, los pololos, el mandil y el corpiño esparcidos por el prado.

Unas semanas más tarde, con el mundial terminado, Luis Enrique encendió la chimenea, cogió el libro del cincuentenario y se sentó frente a ella. Necesitaba ordenar sus ideas. Había ido a casa de Sergio y había puesto las cartas sobre la mesa, le había contado su amor por Marisa, sus ganas de retomar la relación y empezar una nueva vida. Sergio se lo había tomado regular, el desmayo, y el posterior golpe contra el suelo de su cocina al recibir la noticia, no auguraban nada bueno. Necesitaba un tiempo para recapacitar sobre todo lo que le estaba pasando. Por primera vez se habían abrazado como padre e hijo y no como capitán y entrenador. Dentro de unos meses darían una rueda de prensa, no querían fomentar especulaciones.

El fuego crepitaba, las llamas, aliadas inesperadas para calcinar recuerdos, se reflejaban en la tapa del libro que sujetaba en sus manos. Año nuevo, vida nueva. Empezó una a una a romper las páginas. Les echaba un último vistazo, hacía una bola con ellas y las lanzaba a la chimenea. El fuego ya se había tragado conciertos, instrumentos, premios, viajes, ensayos, amores…

Libro quemado

Luis Enrique escuchó los ruidos y se sobresaltó, venían del piso de abajo, de la puerta de entrada. Era como si la estuviesen rascando. Notó que se le erizaba el vello. ¿Había llamado alguien? ¿Y el timbre? ¿Y los perros? Agudizó el oído, esperó unos segundos, se acercó a la ventana y la abrió con suavidad, sin hacer ruido. Al mirar hacia abajo vio, con asombro, a un hombre al lado de la puerta de su casa, arrodillado, con las dos palmas de las manos pegadas a la gravilla y la nariz a pocos centímetros del suelo. Movía la cabeza, buscaba algo. Aquello no tenía ningún sentido.

—Hola, ¿desea alguna cosa? —gritó Luis Enrique desde la ventana de su salón.

El teniente Colombo se incorporó, se sacudió las manos y miró hacia la ventana.

—Perdóneme, estaba buscando mi mechero. Se me ha caído aquí mismo, es azul y des…

—¿Quién es usted?

—Colombo, teniente Colombo, ¿no tendrá usted fuego?

—No, no fumo, ¿qué hace en mi casa?

—Vengo a hablar con usted, es importante. ¿Le importa abrir? Perro, ven, ven, perro.

Luis Enrique vio caminar hacia Colombo a su perro, el sabueso, un basset hound negro, miel y blanco, seguido mansamente por sus dos pastores alemanes, los dos pastores alemanes entrenados para defender su casa de intrusos…

—Majísimos, son majísimos, señor, y muy obedientes. Espérame aquí, Perro, salgo enseguida —dijo Colombo agachándose para acariciar a su perro. ¡Hombre, aquí está el mechero!

Luis Enrique abrió la puerta. Había escuchado hablar de aquel extravagante detective.

—¿Qué se le ofrece?

—Me gustaría, si no es molestia, hablar de su futuro. Y de su pasado. ¿Le importa que pase?

Luis Enrique dudó.

—Adelante.

El salón era amplio, rectangular, con una decoración minimalista: un pequeño andamio en el centro, una gaita pegada a la pared, un sofá frente a la chimenea y una mesa de cristal a su lado. Colombo vio pequeños trozos de papel que se habían quedado a medio consumir al lado de la base de la chimenea. Junto al sofá, en la mesa, un libro abierto, con varias páginas arrancadas. Le echó un vistazo con disimulo. Era un libro conmemorativo, de un grupo de gaitas.

—¿Quemando recuerdos?

—¿Cómo?

—Que si está quemando recuerdos —dijo Colombo señalando el libro—. A mí me gusta hacer lo mismo, pero mi mujer no me deja, ella lo guarda todo, imagínese que tiene hasta las cartas que le escribía de novio, un día, cuando yo estaba en la academia de policía…

—¿Qué desea? —zanjó Luis Enrique acercándose a la mesa y cerrando el libro de golpe.

—No hace falta que lo cierre, lo sé todo.

—¿De qué habla?

—De usted, de Marisa y de su hijo, Sergio Busquets. Ese es el jugador al que nunca volvería a llevar a la selección. Nunca lo haría, usted tiene experiencia, sabe cómo son los periodistas,  le quiere mucho como para exponerlo públicamente a una noticia como esta. Afortunadamente ya no es el seleccionador.

—¿Cómo lo ha sabido?

—Él me lo contó, bueno, para ser más exactos, se lo contó a una silla vacía, pero yo lo escuché. Había hablado con usted el día anterior, estaba un poco estresado, necesitaba desahogarse. Cuídelo, está atravesando una temporada complicada.

—¿Qué es lo que quiere?

—Nada, vengo a decirle que su secreto está a salvo. Nunca lo revelaré, usted ni es un asesino ni ha cometido ningún crimen, es simplemente un hombre enamorado. Mañana vuelvo a Los Ángeles, ¿le importaría hacer algo por mí?

Por primera vez, después de más de 30 años, Luis Enrique descolgó la gaita, limpió la boquilla, la afinó y con ella bajo el brazo y acompañado de Colombo, subió al último piso de su villa, a la terraza más alta. Allí, encaramado a la barandilla, mirando al Cantábrico, arrancó a su gaita las notas más bellas jamás tocadas.

Colombo sacó un puro del bolsillo de su gabardina y lo encendió. Pensó en su mujer, en la bendición que suponía haberla conocido y en la fortuna de vivir una vida anodina, sin sobresaltos, a su lado.

Pronto se jubilarían. Igual era el momento de viajar y conocer España.

 

Getty Images.

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