Las mejores firmas madridistas del planeta

En el carrusel del petrodólar comparecía el Madrid en tierras sauditas para disputar una Supercopa. De España, dicen, pero resulta que Mesopotamia está más cerca. Para más inri, ante un antiguo adversario, el Valencia, acérrimo enemigo desde que Pedja cambiara Chufi por Mahou; hoy presidido además por un señor de Singapur que lo más parecido que ha visto a una paella es un arroz basmati.

Así es el tío vivo #ForTheFans que han diseñado desde Motril y Zúrich pasando por reservados cataríes. Y así llegaba el Madrid en este 2023 frenético donde prácticamente cada partido que disputa corresponde a un torneo distinto mientras los popes del balompié se frotan las manos de avaricia. Los de Ancelotti llegaban a Riad aparentemente cansados. Con Tchou, Mendy y Alaba fuera de combate, pero con viejos pretorianos madridistas como Lucas o Nacho llamados a filas. En frente, el Valencia de Genaro Gattuso, otrora fratello de Carletto cuando compartían correrías y Copas de Europa en Milanello, pero hoy distanciado de Ancelotti, después de sustituir a este último en el banco napolitano. Fredo, fredo.

Ancelotti Supercopa Valencia

Un duelo en los banquillos entre discípulo y maestro que bien pudiera recordar a Albus Dumbledore y Lord Voldemort, también llamado Tom Rydle, cuya fonética recuerda vagamente a Rino —entendemos que Rinoceronte— apodo por el que se conocía a Genaro en Lombardía. Con estos antecedentes, todo hincha merengue esperaba esta noche un Valencia intensito. Al menos tanto como su entrenador, del que contó Carletto en su libro Arbore di Natale (Árbol de Navidad) que se comía caracoles vivos para amedrentar compañeros y rivales en San Siro. No fue así, sin embargo.

Gattuso dispuso un Valencia contra natura, casi ofensivo, valiente incluso. Como un belga por soleares, que decía Sabina, un colchonero. Una cosa rara. Como el chorizo en la paella.

En consecuencia, el Madrid se mostró cómodo en Oriente Próximo. Rodrygo malgastó con un control excesivamente largo un buen pase interior de Fede y una frivolité de Karim Ballon d´Or dentro del área —bicicleta y caño sutil incluidos— levantaron al madridismo de sus asientos. Como hizo inmediatamente después otro habitual en el arte este de tocarnos el pito: Hernández al cuadrado.  Vini recibió un empujón cristalino en el centro del campo, pero el canario de pelo zanahorio decidió que la amarilla sería para Camavinga 10 minutillos más tarde. Los pitos de los sauditas al trencilla se escucharon en todo el Golfo Pérsico.

Fíjense si fue claro el penalti sobre Benzema que Hernández Hernández lo pitó a la primera

Mientras tanto, un veterano del Nam como Cavani vino a recordar que lo del Madrid tampoco iba a ser fácil en absoluto. Lo hizo a su manera; con un violento testarazo al que replicó Courtois como suele. A lo Superman. Tamaña es su aureola, que hasta los rivales, como Lato, se desploman fulminados, solitos, cuando recortan en el área al tallo valón. Inspira terror.

Súbitamente este Madrid trantrán de 2023 se veía achuchado. Y súbitamente puso remedio. Militao sacó el periscopio al estilo del almirante Kroos y envió un balón largo a Karim que fue arrollado en el área che por Cömert, que cömerte penalti. Perdón por el chiste.

Fíjense si fue claro que Hernández Hernández lo pitó a la primera. Karim. Gol.

1-0 minuto 39.

Gol Benzema penalti Valencia Supercopa

Nos las prometíamos muy felices.

Fue salir del vestuario y un envío largo cruzado de Lato acabó en la bota de Lino, que se anticipó a Lucas y batía, esta vez sí, a Courtois. 1-1. Empataba el Valencia. Modric había sustituido a Camavinga, con un golpe en la rodilla, pero también con una amarilla impetuosa. No le dio ni tiempo de sentarse en la bancada de Edén.

El sorpresivo gol insufló energías al Valencia ante un Madrid timorato y ramplón, como últimamente donde sólo Karim emitía de tanto en cuanto fogonazos dorados de calité. Los brazucas, poca cosa por el momento.

Al menos los sauditas no soltaban improperio intolerable alguno al bueno de Vini.

El sorpresivo gol del empate insufló energías al Valencia ante un Madrid timorato y ramplón

A pesar del empuje de los de Genaro, sólo Militao, achicando agua y ganando carreras aquí y allá, se bastaba para contener las imprecisas acometidas del Valencia. El Madrid trataba mientras tanto y a duras penas de recuperar un control del partido que había perdido ya desde el primer cuarto de hora de juego. Mediado el segundo tiempo lo que perdía era a Lucas por lesión, después de una muy dolorosa a la vista torsión de su rodilla.

Otro habitual de la enfermería, Dani Carvajal, entraba en su lugar, un instante antes de que a Rodrygo le dieran una patada en la espinilla en el balcón del área con Hernández al cuadrado, al pito, tarareando Habibi. No había acabado de silbar y también caía, aparentemente mareado, Militao en el verde, el mejor futbolista sobre el campo. Nacho se trasladaba al eje de la defensa junto Rüdiger y sus pintorescos andares. Mendy, entre algodones, recuperaba su sitio en el lateral izquierdo.

Último cuarto de hora y los blancos ofreciendo paupérrimas sensaciones. Pero el Madrid es el Madrid, la zona Cesarini es cosa suya y este Valencia de Genaro ha perdido un torrente de puntos ligueros en los últimos minutos. Parecía no obstante bajo la luna de Riad que íbamos enfilados hacía la prórroga

Así fue, sin ocasiones —apenas un testarazo de Karim y alguna aventura loca de Vini— desde que empatara Lino —también lesionado al final— Madrid y Valencia llegaron perezosos a los siete minutos de descuento. Tras un rebote pudo desequilibrar Vini, fallón en esta ocasión, en un mano a mano con Mamardashvili, que el arquero georgiano de grafía imposible desbarató con eficacia y confianza. También lo intentó Valverde en el último minuto con un misil tierra-aíre desde Socuéllamos que también tapó el portero che.

La doble ocasión merengue cuando el partido agonizaba pareció el preludio de los primeros compases de la prórroga. Muy pronto Kroos centró al corazón del área donde se había quedado Rüdiguer en una falta anterior. El fornido germano de ébano bajó el balón con el pecho. Vini controló y disparó con maldad —y con rosca— para nuevo lucimiento de Mamardashvili, definitivamente postulado ya para protagonizar la portada de Superdeporte y desatar algún delirante juego de palabras en el titular de portada para deleite del Portanálisis galernauta.

Kroos Supercopa Valencia

Poquito a poquito parecía recuperar tino el Madrid. Dominaban los de Carletto, los de Gattuso permanecían agazapados esperando una oportunidad a la contra. Alguna tuvieron, pero se nublaron (mucho) dentro del área. Mientras tanto, Asensio se animaba y el equipo lucía colmillo. Al filo del fin de la primera mitad, Kroos, peleón y combativo cada minuto, disparó uno de sus clásicos y letales latigazos al que, una vez más, respondió Mamardashvili con una fenomenal estirada. Segundo tiempo. Penales en el horizonte.

Pudo evitarlo primero el Madrid, pero Hernández al cuadrado aguardaba su momento. El balón salió rebotado de Asensio tras una tarascada y Vini controló con el hombro —aparentemente, tampoco pudimos verlo mucho— para servir a Karim que abatía a un Mamardashvili rendido tras escuchar el silbato del árbitro. “Mano”. Sí, lo de siempre. En todos sus formatos. El enigma. El misterio. La incógnita. La verdadera Mano Negra. Eso sí lo vio. Con el pescozón que minutos después recibiría Kroos, cortesía de Foulquier, no vio nada.

Más allá de los once metros, otro que aguardaba los focos del partido fue Courtois cuando inmediatamente después salvó, también con el hombro, un disparo franco y desde cerca de Fran Pérez. La tuvo el Valencia. Penaltis.

Cavani marcó el primero del Valencia. Respondió Benzema. Falló Cömert. Modric adelantó al Madrid con suspense. Ilaix, el díscolo canterano culé, marcó para los che sin carrerilla. Con calma, Kroos recuperó la ventaja. Guillamón, gol, neutralizado por Asensio. Al borde del abismo, Courtois paró el penal decisivo del capitán Gaya. Mal y al centro.

Courtois Supercopa Valencia

El Madrid espera rival en la final.

Sufriente, sin brillo, grisáceo, pero difícil de matar.

Eso no cambia.

 

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Es pertinente comenzar este texto señalando que el titular del mismo está compuesto por un sustantivo seguido de una preposición y un nombre propio, y no por la primera persona del presente de indicativo del verbo odiar, como uno podría llegar a suponer en una primera y rápida lectura. Y este titular no tiene como razón otra cosa que hacer referencia al sentimiento desarrollado por una gran parte de la afición madridista hacia el ya exjugador galés. Porque a Gareth Bale se le ha odiado y mucho. Y se le ha expuesto ese odio en no pocas ocasiones de maneras ciertamente (y excesivamente) desagradables. Los pitidos son hasta lo de menos, pero los insultos hacia su persona e incluso patadas a su vehículo son circunstancias incomprensibles hacia uno de los jugadores más importantes de la historia reciente de nuestro club.

Se puede llegar a entender la frustración que haya podido generar en la afición su rendimiento en los últimos años. Bale y Neymar han sido, sin ápice de duda, los dos jugadores más cercanos al Olimpo en el que han residido durante década y media Cristiano Ronaldo y Messi y, por diferentes motivos (principalmente físicos), ninguno de ellos ha podido quedarse a vivir en él más que de manera esporádica. Los dos han mostrados numerosos chispazos de su genialidad, así como inmensos picos de rendimiento, pero no han sido capaces de mantener ese nivel superlativo tanto tiempo, de manera casi rutinaria, como sí hicieron argentino y portugués. Sin embargo, no alcanzar el nivel de estos dos elegidos por la historia no me parece motivo suficiente para odiar a ningún jugador.

El primer crimen de Bale fue no ser Cristiano Ronaldo

El primer crimen del galés, por tanto, fue no ser Cristiano Ronaldo. Y venir con la etiqueta de ser su sustituto. Crimen que comparte con Vinicius, que también sufrió inicialmente el mismo bullying de la prensa por este motivo (a los de Ficticius me refiero). Y al igual que al brasileño le achacan hoy su pasión por el baile, al galés en su día le hicieron lo propio con el golf. El Real Madrid debe ser el único club del mundo en el que se pone la lupa a jugadores que tienen afición por alguna otra actividad diferente del fútbol. Es una verdadera pena que no les hubieran llamado la atención a ambos actividades más sanas y de menor riesgo como pudieran ser el balconing de Hummels o el rafting (sin casco) de Piqué, para que así al menos hubieran evitado el acoso mediático que no han sufrido estos últimos.

Bale Vinícius

A Gareth Bale también se le ha achacado en numerosas ocasiones el crimen de la desidia e incluso la pereza, crimen que yo en particular no alcanzo a recordarle jamás al galés. Es un jugador que, pese a venir con rol de súper estrella atacante, nunca tuvo reparos en ser el jugador de la BBC que bajaba a defender y formar la segunda línea de cuatro en el medio campo. De hecho, ni siquiera en su última y menos destacada etapa madridista le recuerdo haber perdonado una carrera hacia atrás. Entiendo, por tanto, que por la desidia se refieren a su aportación ofensiva, que sí que ha podido ser y ha sido más decepcionante en los últimos años, pero lo que la afición blanca entendía por desidia yo lo fundamento en pérdida de confianza. Pura y dura. Porque Bale, desde 2017 fue perdiendo tanto la titularidad como peso en el vestuario. Y aunque desde el sofá uno pueda pensar que al fútbol se juega sólo con los pies, la cabeza y lo que hay dentro de ella acaban siendo un factor fundamental y diferencial cuando se compite en un deporte a nivel élite. No tienen siquiera que salir del vestuario blanco y preguntárselo a Eden para cerciorarse de la veracidad de esto mismo.

Es una pena que en lugar del golf a Bale no le hubieran llamado la atención actividades más sanas y de menor riesgo como el balconing de Hummels o el rafting (sin casco) de Piqué, así hubiera evitado el acoso mediático que no han sufrido estos últimos

Otro de los motivos por los que el jugador natural de Cardiff ha estado en el punto de mira de la afición blanca ha sido por su falta de liderazgo. Para este caso, tengo que acudir, con no poco pesar, a buscar entre mis recuerdos un caso específico: un partido en Córdoba el 24 de enero de 2015. En aquel partido, como muchos recordarán, Cristiano Ronaldo fue expulsado en el minuto 82 con 1-1 en el marcador. Desde ese momento, el equipo se dedicó a mandarle balones a Gareth Bale, y que este se la jugara en cada acción. Al final, él mismo provocó una falta que el propio galés tiró y supuso el penalti que posteriormente transformó en el 1-2 definitivo. Me sirvo de este ejemplo para ilustrar como en la época que comprende desde la llegada de Bale en 2013 hasta aproximadamente mediados de 2017, club, míster y vestuario tenían cristalino que Gareth Bale era la segunda espada de este equipo y que, en ausencia de Cristiano, al que había que buscar y dotar de responsabilidades era al futbolista británico.

Bale y Cristiano Córdoba 2015

Sin embargo, sus continuos problemas físicos sumados al rendimiento de otros compañeros y al buen funcionamiento del equipo sin él en el once inicial, ganando dos Champions seguidas con el galés empezando en el banquillo, hicieron que se llegara a la temporada 2018-19 con un jugador que, pese a ser el héroe de la última final de Copa de Europa marcando el mejor gol jamás visto en una de estas, era un jugador con peso residual en el vestuario y al que ya nadie veía como el líder del proyecto tras la salida del jugador al que supuestamente vino para sustituir. Se fue Cristiano y Bale, aún teniendo un mayor estatus de estrella que sus compañeros, veía como ninguno de ellos (todos ellos ya sabiéndose leyendas de este deporte como Ramos, Marcelo o Kroos) le miraba desde abajo y su rol dentro de la plantilla siguió igual de reducido que como venía siendo en la temporada anterior. A pesar de ser seguramente el mejor dotado para ello, no tiraba faltas ni penaltis, indicativo del papel secundario que tenía el galés ya en ese momento.

El que quiera odiar a Gareth Bale encontrará en su memoria motivos para hacerlo, por supuesto que sí. Pero yo, honestamente, encuentro mucho más fácil amarle

A esta situación pudo contribuir otro de los delitos que cometió Gareth Bale en el vestuario blanco: su supuestamente escasa integración en el mismo. En este aspecto, no se sabe realmente hasta qué punto puede uno hablar con propiedad sobre el tema, ya que las informaciones trascendidas a veces resultan contradictorias. Se sabe que el jugador sí habla español, quizá no excesivamente fluido, pero lo habla. Se sabe que su relación con sus compañeros siempre ha sido cordial sin ir más allá, salvo en casos como el de Modric, al que ya conocía de su etapa en el Tottenham. Ha sido un jugador discreto y profesional que limitaba su trabajo a lo que sucedía en el césped. ¿Podría haber hecho más por formar parte del grupo en el vestuario y de la cultura del club y la afición? Seguramente sí, pero Gareth Bale es el que es y como tal lo fichó el Real Madrid. No creo que tuviera mala relación con nadie en el vestuario, pero probablemente su personalidad introvertida impidió que tuviera un mayor peso en el mismo a lo largo de los años y que sus compañeros le tuvieran una mayor consideración dentro del grupo. Es complejo determinar hasta qué punto se puede culpar, no digo ya odiar, a una persona de las consecuencias de su introversión. No en vano, esto le ha valido ser un blanco mayor incluso para la prensa de este país y, por momentos, un simple tuit o comunicado le habrían evitado problemas o malentendidos. Pero Gareth Bale es Gareth Bale y el silencio, equivocado o no, fue casi siempre su elección.

Bale Champions

A pesar de todos sus errores, malas decisiones o polémicas, es innegable que Gareth Bale ha sido un jugador espectacular que ha formado parte de la época más brillante y bonita que hemos tenido la fortuna de vivir, siendo protagonista de momentos que permanecerán en nuestra retina de manera indefinida. Decía Dom Cobb, el protagonista de Inception interpretado por Leonardo Dicaprio, que en el interior de la mente humana las emociones positivas vencen continuamente a las negativas y que el ser humano tiende a buscar por inercia la catarsis. No sé si es un dato verídico o una licencia que se permitió Nolan en favor del guión, pero si sé que cuando me hablan de Bale, en mi mente no hay más espacio que para los grandes momentos que nos regaló el galés, que casi no hace falta ni mencionar pues ya nos los sabemos todos de memoria. Recuerdo perfectamente como viví su portentosa carrera ante Bartra en Mestalla, su gol en la final de Lisboa que certificaba la victoria sobre el eterno rival o su chilena en Kiev en la que fue la primera final de Champions que viví junto a la que ahora es mi esposa. Tendrá razón Nolan, al fin y al cabo, porque no recuerdo en cambio dónde estaba cuando sucedió el episodio de la dichosa pancarta o cuando se fue del Bernabéu en váyase usted a saber qué minuto. El que quiera odiar a Gareth Bale encontrará en su memoria motivos para hacerlo, por supuesto que sí. Pero yo, honestamente, encuentro mucho más fácil amarle.

 

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¡Hola, Galernautas!

 

Efectivamente, queridos lectores. El fútbol, este maravilloso deporte por el que reímos, gozamos, lloramos, gritamos y discutimos es de los aficionados. Lo pregonó en su día el amigo Ceferin, lo siguió diciendo su colega el Presidente el PSG, lo dice Tebas, lo dice Rubiales y lo dice la gran mayoría de la prensa deportiva de nuestro país. Pues por eso, porque el fútbol es de los fans, hoy nuestro querido equipo va a jugar la semifinal de la Supercopa de España (sí, de ES-PA-ÑA) nada más y nada menos que en el Estadio del Rey Fahd de Ryad, capital de Arabia Saudita… No, no es una ciudad de Albacete, no, es de Arabia. Por eso, porque el fútbol es de los aficionados, sólo los aficionados saudíes (y algunos españoles que vivan allí o tengan el dinero por castigo) podrán disfrutar en directo de un apasionante Real Madrid-Valencia que, en condiciones normales, se hubiera jugado en el Estadio Santiago Bernabéu o en Mestalla. Pero amigos, el fútbol es de los aficionados. Nunca (bueno, algunas veces) una frase ha tenido una carga tan grande de caradurismo e hipocresía. Os doy unos datos del partido y, como siempre… ¡Hala Madrid!

 

Una competición familiar

 

Digo familiar porque el Real Madrid ha disputado 17 ediciones de la Supercopa de España y, aunque perdió 6 de ellas, ostenta 12 títulos, puesto que en la edición de 1989, al ser el Real Madrid el campeón de liga y Copa, se le adjudicó el título automáticamente sin jugar el torneo.

 

Jugar contra el Valencia en Supercopa de España es señal de éxito.

 

Esto es así porque aunque se haya jugado pocas veces contra el equipo che, cuando se ha hecho hemos salidos victoriosos. Concretamente, Real Madrid y Valencia se han enfrentado en tres partidos de Supercopa de España. La final a doble partido de 2008 (ganó el Real Madrid 2-3 y 4-2) y la semifinal de 2020 (ganó el Real Madrid 3-1) con aquel maravilloso gol olímpico de Toni Kroos que abrió el marcador.

Kroos gol Supercopa Valencia

Benzema, el “coco” de los valencianos

 

El mejor jugador del mundo le ha cogido la medida a los chicos de Mestalla, puesto que ha marcado gol al Valencia en los últimos SIETE partidos oficiales que ha jugado, marcando 9 goles.

 

Un Valencia que se nos da bien últimamente

 

Ya que el Real Madrid ha ganado los últimos 3 partidos oficiales jugados contra el Valencia y 5 de los últimos 6. Además, el Real Madrid ha marcado gol en los últimos 23 partidos oficiales jugados contra el equipo naranja y ha anotado gol en 27 de los últimos 28 partidos oficiales disputados contra ellos.

 

Carvajal pueden ser redondo

 

Nuestro Dani Carvajal, si juega en el Estadio del Rey Fahd, hará su participación oficial nº 350 con el Real Madrid.

 

10 últimos partidos de Supercopa de España

 

6 victorias, 2 empates, 2 derrotas, 17 goles a favor (1,7 por partido) y 9 en contra.

Goleadores: Benzema (4), Cristiano Ronaldo, Marco Asensio, Modric (2), Higuaín, James, Piqué (p.p.), Kroos, Isco, Vinicius, Fede Valverde (1).

Asistentes: Benzema, Rodrygo (2), Pepe, Lucas Vázquez, Marcelo, Jovic, Casemiro (1).

Tarjetas: Casemiro (4), Cristiano Ronaldo, Modric (3), Xabi Alonso, Sergio Ramos, Carvajal, Fede Valverde (2), Arbeloa, Pepe, Khedira, Isco, Keylor Navas, Bale, Mendy, Kroos, Lucas Vázquez (1).

Expulsados: Modric, Cristiano Ronaldo, Fede Valverde.

Primer tiempo: 8 goles; 2º tiempo: 8 goles; prórroga: 1 gol.

Gol tempranero: Marco Asensio (minuto 4).

Gol postrero: Fede Valverde (minuto 98).

El Real Madrid no ha remontado para ganar el partido y no le han remontado.

Mayores goleadas: a) 13 de agosto de 2017, Barcelona-R. Madrid, 1-3, goles de Piqué (p.p.) Cristiano Ronaldo, Marco Asensio; b) 16 de agosto de 2017, R. Madrid-Barcelona, 2-0, goles de Marco Asensio, Benzema; c) 8 de enero de 2020, R. Madrid-Valencia, 3-1, goles de Kroos, Isco, Modric; d) 16 de enero de 2022, R. Madrid-Athletic Club, 2-0, goles de Modric, Benzema.

1 gol de penalti marcados, 3 recibidos.

Ningún doblete o más.

Partido con más goles (5): 12 de enero de 2022, R. Madrid-Barcelona, 3-2, goles de Vinicius, Benzema y Fede Valverde.

El Real Madrid ha marcado gol en 8 de los últimos 10 partidos de Supercopa de España jugados.

 

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Buenos días, amigos. El Malakito de Memphis quiere a Memphis. La noticia es tan redonda, y tiene una sonoridad tan brutal, que casi no valdría la pena seguir adelante con este portanálisis. No ocultaremos que habíamos albergado la esperanza de que esto pudiera suceder durante largo tiempo, simplemente para poder titular así. Pero solo nos parecía una fantasía irrealizable, un sueño húmedo de naturaleza utópica.

Y sin embargo.

Y sin embargo.

Portada Mundo Deportivo

Sí, amigos. Solos nos resta dar gracias a la vida por este regalo. Desde que una concursante televisiva rebautizara accidentalmente al Atlético de Madrid y, un tiempo después, Memphis Depay aterrizara en Can Barça, nuestro espíritu burlón había alumbrado la esperanza de una transacción de estas características. Memphis podría recalar por fin en el equipo de su ciudad. Nadie es profeta en su tierra excepto (al fin) Memphis.

A partir de ahora, si el traspaso se concreta, cuando la gente hable del Malakito de Memphis ya no lo relacionará con una desconcertante referencia geográfica, sino que será el Malakito de Memphis Depay, que juega (¿jugará?) allí. Todo cobrará un sentido cósmico abrumador. O tal vez todo tenga una explicación más mundana (pero no por ello menos fascinante) y resulte que aquella concursante no era sino François Gallardo disfrazado, y estaba anunciando el fichaje con años de antelación de una manera críptica. Y, si no, demuéstramelo.

Ya nos relamemos, amigos, ante el titular definitivo, cuando se hayan solventado todos los flecos: “El Malakito de Memphis ficha a Memphis”. Buah. Mejórame eso, María Aurora. El peso del destino se impondrá con el mero enunciado de la noticia. ¿Por qué otro equipo podría fichar Memphis si no por el Malakito? La perfección formal de este giro de los acontecimientos es tan totalizadora como si Osasuna fichara a un lateral izquierdo que se llamara Pamplona, o como si el Racing alinease a un delantero centro que respondiera al nombre de Santander.

Por otro lado, Mundo Deportivo anuncia que el Barça está ya en Arabia con la intención de ganar la Supercopa para “consolidar” el proyecto Xavi. Hablan de “consolidar” como si Xavi ya hubiera ganado algo. En cuanto a la semifinal que esta noche enfrenta a Madrid y Valencia, el diario de Godó, grande de España, habla de “duelo de necesidades”. Tócate el chisme, Genoveva. Resulta que aquí el “necesitado” es el Madrid. Que nosotros sepamos, hay entre los contendientes del torneo arábigo un equipo supuestamente grande que sólo ha ganado una Copa del Rey en los últimos tres años.

Y no es el de Ancelotti.

Portada Marca

Marca nos trae precisamente a Ancelotti, y a su homólogo Gattuso, para ilustrar el choque de esta noche, al cual el Madrid llega con las bajas imprevistas de Tchouaméni y Alaba y con la duda de Mendy. Parece que hay alguna vieja rencilla entre Carlo y Genaro. No hace falta tener ni puñetera idea de qué pasó, y tampoco hace falta ser del Madrid, para ir con Carlo en cualquiera que sea la guerra. Basta con saber quién es Carlo Ancelotti.

Se nos informa en el frontispicio superior de que João Félix ya está en Londres para cerrar su cesión al Chelsea. Nadie dirá lo que es esto: esto es el fracaso inapelable del Cholo Simeone para hacer brillar el mayor talento individual con el que ha contado desde que se hizo cargo del Malakito, que ya no será el Malakito de João (¡ojalá sí el de Memphis!).

Portada As

As también se centra en el partido de esta noche, aunque Memphis ocupa un recuadro inferior a la derecha. No nos extraña. La posible vuelta a sus orígenes de Memphis es la noticia del día y eclipsa el asunto de la Supercopa. Querríamos centrar de una vez este portanálisis en el duelo ante los ches de esta noche, pero se nos van los ojos al Malakito de Memphis de Memphis (ya es dos veces de Memphis, a la espera de que todo se concrete). De fichar ahora, en enero, Memphis pasaría de jugar la Europa League a no jugar entre semana, aunque esta ventaja de ahorro de trabajo es casi lo de menos cuando tienes el honor de jugar en un equipo que se llama como tú.

Portada Sport

Sport, para terminar, vuelve con la buena nueva, y lo hace entre exclamaciones, como corresponde. ¡El Malakito de Memphis quiere a Memphis! En la redacción de La Galerna hemos puesto un pequeño altar para que todo vaya bien con la ayuda de nuestras plegarias. Sería una pena que ese fichaje se estropeara. Para una cosa que tiene sentido en el mundo… Algunos miembros de nuestro consejo de redacción están ya camino de Memphis, en peregrinación, para hacerlo posible. Nos informan de que ya están a media milla del puente del Mississippi, como en la canción de Johnny Rivers.

Diosito, hazlo posible.

Pasad un buen día.

1- Sistema de juego y posible once

 

Semifinal de la Supercopa con el Valencia como rival, un equipo al que todavía no se ha enfrentado el Real Madrid este curso. El cuadro valencianista está en un punto bajo de la temporada, con lesionados, dudas y un estado de forma alejado del de principio de campaña en el que tuvieron momentos de muy buen nivel. Por tanto, un equipo que querrá resarcirse en esta Supercopa y con jugadores peligrosos y que pueden hacer daño. Gattuso ha dotado de una identidad al Valencia algo distinta a la que tenía con Bordalás la pasada campaña. Ahora se juega un 1-4-3-3 y con más gusto por tener el balón, combinar y asociarse con el. En el capítulo de bajas la última ha sido la de Samu Castillejo, recién operado de una lesión en la muñeca. Además, también se perderá el encuentro Nico, el centrocampista cedido por el Barcelona. El XI che es bastante previsible y lo formarían Mamardashvili en portería; Thierry y Gayá en los laterales; Comert y Diakhabi pareja de centrales; Guillamón de pivote; Musah y Almeida como interiores; Kluivert y Lino por banda; Cavani en punta.

 

2- Presión

 

Gattuso mezcla la presión arriba con otros momentos de esperar más atrás, en bloque medio, y ser agresivo a partir del mediocampo y tres cuartos. Cuando ha situado a sus hombres en bloque alto para dificultar la salida de balón, la línea defensiva se colocaba casi en el mediocampo, mientras que los medios apuraban en zona de tres cuartos y los jugadores de banda ahogaban por los carriles. La labor de desgaste es importante e imposible de mantener los 90 minutos, por lo que en tramos concretos de los partidos, el conjunto valencianista se junta, repliega líneas y se colocaba en un bloque medio bajo a esperar a rival. Gattuso ordena agresividad, intensidad y fuerza en los duelos para robar y no permite ninguna indolencia en ese sentido. El Valencia es un conjunto vigoroso en los duelos. Una buena opción madridista para eludir esta presión será la salida con pocos toques en el medio o una circulación rápida del cuero.

Gatusso

3- Salida de balón

 

El Valencia no se complica demasiado en este aspecto y no dudan a la hora de sacar el cuero ya sea por bajo o buscando un balón en largo. Lo importante es hacerlo con rapidez y de forma directa. Los tres medios, Guillamón, Musah y Almeida, se colocan de manera escalonada buscando recibir y conectar con los atacantes o los jugadores de banda que bajan a recibir. Otra opción muy viable es la salida a través de Gayá que tiene un buen pie para avanzar, profundizar y enlazar con Lino, que juega por delante. En muchas ocasiones, se saltan la línea del centro del campo y la conexión es defensa-delantera. En el caso de recibir una presión intensa y no quedarles más remedio que lanzar un balón arriba, ya sea un cuero frontal o cambio de juego en diagonal, el plan es que Cavani se pelee con los centrales, busque su espalda, prolongue el balón o descargue a los centrocampistas que vienen de cara y realice aperturas a los hombres de banda. Una premisa de Gattuso es no generar pérdidas cerca de su área que puedan desembocar en ocasiones de peligro para su equipo. En los últimos partidos han sufrido de esta manera y es un equipo sin demasiada confianza. Si el Real Madrid presiona los primeros minutos y consigue ventajas, el Valencia puede sufrir una barbaridad.

 

4- Parcela defensiva

 

La solidez de principio de campaña ha ido desapareciendo en Liga con el devenir de la temporada. El Valencia tuvo tramos de ser un equipo solvente y duro atrás, pero ya no es noticia que se queden sin encajar ningún tanto. En Liga llevan 18 dianas recibidas, lo que da una media de más de un gol por partido. La pareja de centrales ha ido cambiando en función de lesiones o estados de forma y ahora la integran el suizo Comert y el francés Diakhabi. En la suplencia está el que era el cacique de la zaga hasta el año pasado, el hispanobrasileño Gabriel. Los laterales cubren bien su banda, sobre todo en el caso de Gayá, puesto que Thierry tiene desconexiones importantes y fatídicas. Los medios ayudan y colaboran en tareas defensivas, Guillamón con un perfil más defensivo como indica que su puesto era el de central y Musah en forma de despliegue físico y dinamismo. En portería, la grata sorpresa que fue el año pasado Mamardashvili, se ha convertido ya en realidad. Un arquero enorme de casi dos metros pero ágil, con grandes reflejos y tranquilidad en el marco. El Real Madrid deberá mezclar mucho el juego por banda y entre líneas para desarmar al Valencia y armarse de paciencia para entrar en el sistema defensivo che. Vinicius volverá a ser clave en un duelo apasionante que viviría con Thierry en velocidad y Benzema tendría que ser fundamental con su juego entre líneas y para sacar a los centrales de sitio. Por arriba, en córners o faltas, en un equipo poderoso con los dos centrales y Guillamón y Cavani ayudando al colocarse en el primer palo.

Kroos Valencia Supercopa 2020

5- Aspecto ofensivo

 

El quinto equipo más goleador de la Liga da una idea de que es un conjunto peligroso, con armas ofensivas y eficaz de cara a puerta. En ataque tienen velocidad, desborde, desequilibrio y futbolistas con gol. Cavani está en el tramo final de su carrera pero continua con la portería contraria entre ceja y ceja. No se le puede dejar mucho espacio en el área para definir porque es un delantero que de primeras posee un remate fantástico. Por bandas, Lino está siendo una de las sorpresas de la Liga. El jugador cedido por el Atlético de Madrid es atrevido, rápido y habilidoso. Siempre busca encarar y sale hacia dentro para centrar o en diagonal buscando el disparo y la pared para penetrar en el área. Por el otro costado, la baja de Castillejo hará que juegue Justin Kluivert, futbolista pequeño pero ágil, eléctrico y con un gran peligro en los contragolpes a campo abierto. En la media, Andre Almeida aporta llegada al área y Musah un poderoso disparo lejano que pone en aprietos a los guardametas rivales. Por último, cabe destacar todo lo que ofrece Gayá por banda. Un lateral rápido, de mucho recorrido y con un guante en la izquierda para los centros. A balón parado es un conjunto donde se debe tener puesto los cinco sentidos al disponer de consumados cabeceadores. Es un equipo que con espacios se siente a gusto y tratarán de explotarlos para conseguir la victoria ante el Real Madrid. La velocidad de sus atacantes, la verticalidad y el vértigo que dan a sus acciones con pocos toques pero muy directos son aspectos a vigilar por el Real Madrid, que si controla esas jugadas tendrá mucho ganado puesto que al Valencia en estático le cuesta generar más peligro.

 

6- Estilo de juego

 

El librillo de Gattuso tiene marcado en rojo la intensidad, la contundencia y un alto ritmo de juego. Al italiano le gusta tener el balón para hacer daño y generar peligro. Contra el Real Madrid le costará más y la explotación del contragolpe con los espacios que dejen los blancos es una oportunidad por donde ganar el encuentro. Además, el italiano, ha declarado que buscarán alguna variante táctica porque el Valencia no llega en el momento ideal del curso en cuanto a confianza y nivel de juego. El Valencia es un equipo fuerte, intenso, agresivo y contundente sin balón, que gana una gran cantidad balones divididos y de duelos individuales, figurando en la Liga como top3 en ambos ranking. Es el tercer equipo que más faltas hace en Liga para cortar el ritmo del adversario y que no se encuentre cómodo. En el choque en la Supercopa es previsible un partido con muchas interrupciones y poco juego hábil. Además, los che acumulan prácticamente el mismo porcentaje de posesión que el Real Madrid (58%) por encuentro y es una escuadra que mete muchos centros al área, logrando que una cuarta parte de ellos sean exitosos.

Cavani

7- Hombre clave

 

El delantero uruguayo Edinson Cavani está al final de su larga carrera deportiva con 35 años. Pero es un delantero con gol y eso no se le ha olvidado. Es el máximo realizador che del curso con cinco tantos y dentro del área es el jugador a vigilar por Militao y Rüdiger. Ya no tiene la velocidad de antaño pero es inteligente, traza muy bien los desmarques, se busca su espacio con astucia en el área y dispone de mucha movilidad. Por arriba, remata bien de cabeza y le pega con ambas piernas sin dificultades. Es el futbolista referencia del Valencia en el plano ofensivo y tiene una buena sociedad con Lino que le surte de balones desde la zona izquierda del ataque.

1. - Ha ganado cinco copas de Europa. Eso es solo una menos que don Paco Gento, una más que Leo Messi y las mismas que el Fútbol Club Barcelona, que tardó 124 años en conseguirlas mientras que a Gareth Bale solo le hicieron falta 9.

2.- Ha marcado goles “con apellido.” En el Real Madrid es difícil marcar goles, y marcar goles con apellido es un privilegio para unos pocos. Los goles con apellido son aquellos que trascienden a su autor, los que se recuerdan de generación en generación y se acaban convirtiendo en mitos. Hay goles maravillosos que caerán en el olvido porque no tienen apellido, ya que es mucho más difícil recordar “aquel que marcó Cristiano contra el Bayern en el minuto 60 en esos cuartos de final, ¿sabes cuál te digo?” que “la Volea de Zidane” o el “Aguanís de Raúl.” Que ambos en toda su gloria solo consiguieron un gol con apellido cada uno, pero Gareth Bale tiene tres: la Cabalgada de Mestalla, la Chilena de Kiev y el Penalti del Cojo; y uno de esos tres posee incluso grafismo propio. En un futuro postapocalíptico con la humanidad subyugada por simios y tostadoras inteligentes, cuando un niño encuentre entre los escombros un lienzo verde en cuya banda inferior aparece dibujada una línea curva roja, ese niño pensará: “aquí fue cuando Gareth Bale le pulverizó los isquios a Marc Bartra hace mil quinientos años, según cuentan las leyendas”.

Bale Bartra

3.- Era madridista desde niño. Como Kylian Mbappé. Pero solo uno de ellos lo ha demostrado.

4.- Amenazó con abandonar el fútbol profesional si no le dejaban irse al Real Madrid. Gareth Bale no precisó forrar las paredes de su habitación con fotos de Raúl en picardías para demostrar lo merengue que era para luego dar la espantada a la hora de la verdad, querido Kylian. Ni le dio miedo que en el Madrid ya hubiese un delantero portugués que acapararía todos los focos, querido Erling. “At Caesar aut nihil”: o blanco o nada, dijo Gareth Frank al Tottenham, donde era un ídolo. Y fue blanco. Y nos hizo felices.

5.-Tiene una hernia. Y a pesar de todo ganó más trofeos en el Madrid que Zidane y marcó más goles que Ronaldo Nazario. Herniados del mundo, no desesperéis: Bale os marca el camino.

6.- Es buen hijo. Historia real: de adolescente, Gareth Bale apareció en casa con un piercing falso en la oreja. Su padre le dio tal colleja que desde entonces no ha vuelto a plantearse llevar bisuterías, tatuajes, pelos de colores o similar. No fuma. No bebe. Donó medio millón de libras a la sanidad madrileña. Es buen padre, buen compañero (nadie que haya compartido vestuario con él puede decir lo contrario), no sale por las noches a partir la pana y es madridista. Es, reconózcalo, el yerno que usted quisiera tener, salvo que no le importe que su prole se junte con quinquis o sea usted del Atleti.

Bale penalti Milan

7.- Habla español.

8.- Pero no le sale del moño hablarlo con la prensa deportiva española.

9.- Juega al mus. Lo que demuestra que habla un español cercano al cultismo, porque díganme ustedes si no cómo expresar en inglés sentencias del tipo “a la mano con un pimiento”, “que se le caen las bragas a la sota”, “los dientes del choto que son dieciocho” o “con tres ases de primera corta mus y vocifera”.

10.- Es un infalible detector de piperos. No mantenga sexuales con alguien que diga cosas como “Bale se rio de los madridistas”, “fue muy bueno, pero podía haber sido mejor” o “solo le gusta el golf y no habla español”. Si a continuación añade “yo condeno el racismo, pero Vinicus no debería provocar y centrarse en el juego”, ¡huya! Corra sin mirar atrás. Probablemente se trate de alguien casado con una hermana suya y que en la última cena navideña le habló durante horas de le necesidad de que el Madrid fiche a más españoles para el primer equipo.

11.- Is a f***ing legend. Querido madridista para quien Gareth Frank Bale, el hijo de doña Debbie, el Galés Volador, no es una leyenda: respeto su opinión, pero sepa que cuando la expresa en voz alta medio millón de galeses se descojonan de usted. La reina Isabel II, que armó a Bale caballero del Imperio Británico, se descojona de usted allá por donde ande la buena mujer. Un millón de seguidores de Los Angeles FC a quien Bale dio el primer título de liga de su historia se descojonan de usted. Marcelo Veiria se descojona de usted. Casemiro se descojona de usted. Toni Kroos se descojona de usted. Rodrygo Goes se descojona de usted. Florentino Pérez se descojona de usted y la centenaria institución balompédica más laureada del mundo, el Real Madrid Club de Fútbol, que en su comunicado oficial señaló a Gareth Bale como leyenda madridista, se descojona de usted. El único que no se descojona de usted es Gareth Bale porque hace tiempo que le da igual lo que usted piense.

Bale hijos

11+1.- "El Real Madrid no pudo llegar a los cuartos de final de la Liga de Campeones durante una década, luego avanzó a las semifinales durante tres años, y cuando llegó Bale, ganó la Liga de Campeones cuatro veces en cinco años. Estos son los hechos" (José Mourinho, 18/10/2020).

 

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Buenos días, amigos. Ya lo sabéis, Bale anunció ayer que se retira del fútbol. Simplemente un señor que ha ganado 19 títulos con el Real Madrid. Simplemente un señor que ha ganado cinco Champions en nueve años. Simplemente un señor decisivo en tres de ellas. Simplemente un señor sin cuya contribución el Real Madrid no habría vivido la segunda etapa más gloriosa de su historia.

En el momento de la despedida de un futbolista de este calibre, cada uno es libre de preponderar las luces o las sombras, que por supuesto también las hubo (¿quién no tiene sombras?). Cada uno es libre de decidir si existen sombras capaces de opacar cinco Champions. Cada uno elige ser elegante o no.

Portada As

As entiende que la retirada de un jugador como Bale merece un escueto: “El galés se retira tras una carrera de más a menos”. Una nota a pie de página como si estuviese despidiendo al lateral prometedor de un equipo ascensor entre primera y segunda que finalmente no llegó a cuajar en un grande. Es la elección de As, y las elecciones de cada uno lo definen.

La mejor respuesta la ha dado Jesús Bengoechea hoy en nuestras páginas: “Bale no era lo que queríais. Nunca lo fue. Lamento informaros de que contribuyó decisivamente a haceros felices”.

As opta por dedicar su portada a la Supercopa de España, torneo para mayor gloria económica de Piqué y Rubiales que si no gana el Madrid será una catástrofe y si lo consigue un campeonato insignificante.

Leemos que en caso de ganarlo el Barça sería el primer entorchado de Xavi. La verdad es que nos sorprende, pensábamos que Xavi habría ganado ya más de cinco Champions como entrenador, a tenor del trato que le dispensa la prensa, infinitamente más favorable que al Bale, ganador precisamente de cinco. Además, al parecer Xavi superó a Zidane, lo leímos hace un tiempo.

Precisamente a Zidane —y a Benzema— salió a defender ayer el Madrid de las faltas de respeto del presidente de la Federación Francesa. Ya sabemos que haga lo que haga el Madrid está mal: si emite comunicado, porque lo emite, si no emite comunicado, porque no lo emite, si defiende a Zidane, porque ya no está en el club, si defiende a un Benzema, porque está. En fin, cada uno que saque sus propias conclusiones al respecto.

En este punto del Portanálisis, os dejamos la portada de Marca, en la cual Joao Félix posa para el pintor de cámara de algún monarca portugués de la casa de Braganza.

Portada Marca

Estamos buscando un asunto en las portadas que extrañamente no vemos. Y es raro, porque se trata de un incumplimiento del reglamento (o de una circular o de una rotonda sin semáforos, vaya usted a saber) por parte de un árbitro de Primera División. Vamos a buscar otra vez… Nada.

Comité Técnico de Árbitros mano Alaba Villarreal no penalti

El Comité Técnico de Árbitros considera que la mano de Alaba no es penalti. Soto Grado no dudó y desoyó los consejos que le llegaban de la sala VOR. Todo OK, José Luis.

Ya sospechábamos algo, sobre todo cuando en el criterio anunciado por el propio comité a principio de temporada podíamos leer que no era penalti “si la mano está apoyada o camino hacia el apoyo. Mano como herramienta de soporte para mantener el equilibrio. Si el jugador cae y la mano o el brazo quedan entre el cuerpo y el punto de apoyo en el suelo, pero no separadas del cuerpo hacia un lado o en vertical”.

Pero no sufráis, aquí no pasará nada, la solución será no volver a pitar una mano así y ya está. ¿Que el Madrid ha sido perjudicado? Da igual, además, jugó mal en Villarreal, lo tiene merecido, de no haber intervenido Soto Grado, capaz hubiera sido de empatar o ganar. Intolerable. Al Madrid siempre le eligen para estas cosas, le perjudican y después dicen que ya nunca más, que los demás no sufrirán esa injusticia, como sucedió con Modric en Vigo.

Cambiamos de tercio y vamos con la prensa catalana.

Portada Sport

En Sport podemos leer que la compañía Turca Limak construirá el Camp Nou. Este asunto es similar a cuando uno hace reformas en casa, si por presupuesto no puede acceder a una empresa seria, contrata a Manolo y Benito.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo destaca lo decisivo de Dembélé. Porque Dembélé ha sido muy decisivo en el Barça para ganar un montón de cosas, no como otros, que apenas han marcado un gol en una prórroga de la Champions, o una chilena en otra, o un penalti cojo. Menudencias de esas.

De bien nacidos es ser agradecidos.

Gracias, Bale.

Pasad un buen día.

Mister Chip, que es un ínclito comentarista radiofónico español, anunció el sábado pasado, al conocerse la alineación de Ancelotti para el partido que el Madrid iba a jugar a primera hora de la tarde en Villarreal, que por primera vez en 121 años no iban a jugar españoles en su once titular. El trabajo de Mister Chip es dar esta clase de datos. Aunque parezca mentira, no sólo le sirven para ganarse la vida sino que se ha labrado toda una carrera en las ondas y por ende en el periodismo deportivo nacional a fuerza de repetir anécdotas como ésta. En ese sentido Mister Chip es una especie de pre-Big Data, en burlesco. Un factótum del Dumb Data, subgénero que ha hecho fortuna, a la vista está, en nuestro querido país.

El Madrid no alineó ningún español en Villarreal y los patriotas se echaron las manos a la cabeza. Suelen coincidir los adalides de este tipo de patrioterismo con los que se ponen la roja de España en Eurocopas y Mundiales desde que se desterró cualquier idea genérica de madridismo de la selección española de fútbol. Es decir, desde que dejó de ser “la Selección” para convertirse en “la Roja”, un apéndice guardiolizado del Barcelona de Messi. Es curioso.

El Madrid no alineó ningún español en Villarreal y los patriotas se echaron las manos a la cabeza. Suelen coincidir los adalides de este tipo de patrioterismo con los que se ponen la roja de España en Eurocopas y Mundiales desde que se desterró cualquier idea genérica de madridismo de la selección española de fútbol

La cuestión de la españolía del Real Madrid es cosa antigua. Vuelve cada cierto tiempo, como la profecía sobre las sequías o como antaño, en verano, la palabra Gibraltar a los telediarios. Es una especie de azote mediático de la psique patrioterilla del español de a pie, o mejor dicho del español sentado en el sofá, que es quien conforma el corazón de la masa crítica nacional. La cuestión, pensada en frío, que es como se tienen que pensar estas cosas, y llevada, como consecuencia de ello, al extremo, acaba en una delirante contradicción. Por un lado, el Madrid no puede ser España; por otro lado, el Madrid debe serlo.

El Madrid, que va de blanco por el Corinthians de Londres, unos globetrotters que giraban de forma amateur por Europa a principios del siglo XX, no lleva más distintivo local en sus insignias que la M de Madrid en el escudo, a diferencia, por ejemplo, del Atlético, que luce el oso y el madroño. Apenas ha enseñado por ahí la bandera rojigualda más que una vez, un par de temporadas hace más de diez años, cuando Ramón Calderón, presidente de guiñol, dejó como pufo simbólico una banderita en el cuello de la camiseta que el equipo paseó por la Copa de Europa en noches que es mejor olvidar. A pesar de que siempre ha procurado mantenerse a una sana distancia del poder, Alfonso XIII se amohinó con su dirigencia en los años 20 por empeñarse Paragés, que entonces lo presidía, en conservar la independencia del club y evitar la fusión con el Athletic (entonces se llamaba así, herencia de sus tiempos como sucursal madrileña del Bilbao) y el resto de equipos de la capital, fusión planeada en palacio junto con la empresa que construyó el Metro con el objeto de levantar un coloso deportivo madrileño que hiciera frente a los grandes equipos vascos y catalanes.

Ramos y Seedorf

Luego, con la República, el Madrid, como toda testa coronada en España, prescindió de los atributos reales y se puso una banda morada (que aludía al mito de la Castilla comunera y no al republicanismo, por eso continuó en su sitio tras la guerra) cruzando el escudo: esa fue toda su condescendencia con el nuevo régimen. Con el primer franquismo volvió a sortear un nuevo intento de fusión, esta vez pergeñado por El Pardo, donde incluso se llegó a barajar el darle la capitalidad de España a Sevilla como castigo a la resistencia madrileña durante tres años de asedio; más adelante, Bernabéu gobernó las olas, a veces enormes y amenazadoras, que impulsaban los vientos de la apertura del franquismo al mundo con la llegada de los 60 y los éxitos internacionales del Madrid. Si bien entonces el Madrid sí fue España, no fue la España que el amo quería, sino la nación orgullosa e indómita que se imponía a los principales talentos de la Europa libre en la Copa de Europa de clubes (único terreno en donde los españoles podían imponerse en aquel tiempo) llenando de lágrimas de nostalgia los ojos de los españoles exiliados y emigrantes que acudían a respirar el aire de su patria cuando Di Stéfano, Puskas, Gento, Kopa, Santamaría o Miguel Muñoz jugaban en Suiza, en Francia, en Bélgica o en Alemania. Pero mientras el club del Procés condecoraba a Franco en numerosas ocasiones, Bernabéu echaba del palco de Chamartín al fundador de la Legión.

Mientras el club del Procés condecoraba a Franco en numerosas ocasiones, Bernabéu echaba del palco de Chamartín al fundador de la Legión

Desde entonces, España, no ya en fútbol, ni siquiera en lo que tuviera que ver con el deporte, sino como país, fue el Madrid. Por supuesto, la Selección era un apéndice del triunfo madridista: Villalonga, el entrenador de las dos primeras Copas de Europa, entrenó también a la primera España campeona, por supuesto en Chamartín, en 1964; Miguel Muñoz, que ganó las siguientes desde el banquillo, fue el que llevó a la Selección de vuelta a una final, en el Parque de los Príncipes de París (un estadio marcado a fuego en la leyenda madridista), veinte años después; el tipo que hizo ganar de nuevo a España salió de la cantera blanca, y el que trajo por fin la Copa del Mundo es otro icono del Real aunque motu proprio haya decidido venderse al postor antiflorentinista y alimentar la leyenda negra con un doloroso y frío rencor. Hasta Xavi e Iniesta, la España futbolera independiente del Madrid sencillamente no existió. Clemente, que es un nacionalista vasco, pretendió una España italianizada libre de los estertores de la Quinta del Buitre, pero lo único que consiguió fue desperdiciar al mejor Hierro y al primer gran Raúl. La Selección, hasta entonces, no ganaba “por haber llevado siempre a demasiados madridistas”, pero a medida que la aportación blanca al equipo nacional se reducía en cantidad y mejoraba en calidad, con Luis Aragonés y después con Del Bosque, participando del fabuloso éxito colectivo en una pionera solidaridad comunitaria con el resto de equipos españoles, los laureles se los fue llevando el Barcelona, la prensa emancipaba a la Selección de la cultura madridista y, sin embargo, el Madrid no se veía libre del sambenito de modelo de virtud nacional a pesar de que “España ya no necesitaba al Madrid”, como escribió Alfredo Relaño, por otra parte uno de los mejores compiladores de historia madridista de la prensa en España.

Raúl España 1998

Desde Mourinho, el Madrid ya no tiene nada que ver con España, como idea futbolística, según los listos, pero continúa no obstante obligado a conducirse como si se tratara de una extensión de la Casa Real. La situación es kafkiana. Gente que lo ignora todo de la tradición y de la historia fundacional de la institución más limpia, pura y gloriosa que ha dado España desde 1898, reprocha que el club, particularmente su equipo de fútbol, se separe de “lo español” al tiempo que celebra la desmadridización del fútbol nacional. Todo lo que tiene de xenófobo y de palurdo el reproche por no alinear españoles es pasado por alto, obviado, como tantos otros monstruos que el circo futbolero español esconde en su desván, como por ejemplo la tolerancia del equipo del pueblo con un grupo de ultras con asesinatos en su currículum, la complicidad de la patronal con el falseamiento de las cuentas y la ignorancia del reglamento fiscal por parte del segundo equipo del país o el disparate obsceno de la Supercopa feminista saudí que tiene montado el presidente de la Federación para mayor gloria de su cuenta corriente. Es la misma basura de siempre con los mismos protagonistas de siempre. Si el relato y la narrativa de este juego maravilloso (si lo será, el fútbol, que a pesar de concitar a semejante legión de gañanes y de sinvergüenzas a lo largo y ancho de su historia, todavía sigue, a pesar de todo, vivo) no estuviera, en España, en manos de verdaderos zotes con peores intenciones que un Jandilla suelto por Pamplona, el Madrid tendría un Nobel, en el campo de la literatura, y dos Príncipes (o Princesas) de Asturias, en tanto que la Concordia y en tanto que las Artes. Pero hay que recordar, ya que estamos hablando del Real y de la españolidad, que hasta eso le hurtó la malicia nacional, estando el celebrado Samaranch de por medio, cuando el club cumplió los cien años. Qué de cosas hay que aguantar.

 

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Hay madridistas que vivís todavía prendados a un gol (extraordinario) de Butragueño en un partido de Copa contra el Cádiz que el Madrid ya ganaba por 5-1 y que, sin embargo, apenas pensáis en una chilena estratosférica que valió una Champions League en una puñetera Final. La chilena la marcó Bale. A lo mejor es por eso, siendo como es este un mundo en el que cada vez cuenta más el quién y menos el qué.

No se os puede reprochar nada porque los caminos del corazón son veleidosos. Ni siquiera el anuncio de la retirada de Gareth ha ablandado la dureza de vuestras almas. Se dirá que sois hinchas para quienes cuenta más el rutinario esfuerzo del día a día que el fogonazo irresistible de la gloria, pero sois gente que también adora a Guti, por ejemplo. No es por tanto la perseverancia ni la ética del trabajo lo que os conquista. No sabemos qué os conquista, pero sí sabemos qué no lo hace: un galés.

No es un jugador para románticos, sino para putos ganadores

Gareth Bale se retira, y es la única hora del adiós en la historia del género humano en que las sombras (indudables) se imponen a las luces en los comentarios públicos. Paso de las sombras. Bale tiene el sello distintivo de un Raúl: pertenece al género de futbolistas que tuvieron que llegar para que ganáramos la Champions, que es la medida de todas las cosas en la psique vikinga. Llevábamos treinta y dos años sin ella, llegó Raúl y la ganamos; luego llevábamos doce años sin ella, llegó Bale y la ganamos. Cristiano llevaba cinco años tratando de alzar la Orejona vestido de blanco, pero no la levantó hasta que llegó Bale. Se dirá que fue Ramos en el 92:48… pero es que Ramos llevaba no cinco sino nueve años intentándolo, y además alguien tenía que marcar el gol en la prórroga lisboeta, ese gol no iba a marcarse solo. Antes ya había descuajeringado el mundo arqueando hasta el infinito la banda de Mestalla y participando decisivamente en el 0-4 de la noche de los bosques ardientes. 2014, Gareth y el Madrid. El hombre de ese momento y ese lugar.

Bale Lisboa

No es un jugador para románticos, sino para putos ganadores. A los dos años marca sin ángulo el único gol en toda la eliminatoria de la semifinal contra el City, aunque la UEFA no le da el gol para tranquilidad de Manolo Lama. En la Final, otra vez contra el cholismo, es el mejor, y marca su penalti cojo perdido, que es como para su desgracia se pasó la mitad de su estancia en el Madrid. Para muchos es un demérito el que se sobrepusiera a tanta fatalidad para hacer brillar su don de ganar partidos decisivos. ¿Hay algo más madridista que eso? ¿Hay algo más culé que seguir maldiciendo por no poder jugar contra el Celta, por causa de una lesión, a quien acaba de ganarte el máximo torneo de fútbol de clubes?

Para muchos es un demérito el que se sobrepusiera a tanta fatalidad para hacer brillar su don de ganar partidos decisivos

La temporada siguiente, en Cardiff, la lesión es demasiado grave como para poder volver a hacernos campeones, demasiado grave como para jugar, lo que para él es lo mismo. Es la Final en su tierra pero él mismo se borra de la alineación. “Isco está mejor, merece jugar”, declara públicamente, en un gesto tan inusual que desarma. Ha tenido siempre a paladas el señorío que llena las bocas de sus odiadores, pero eso que tanto reclamáis tampoco era, en este caso específico, lo que pedíais. “I gave you everything you ever wanted / It wasn’t what you wanted”, cantaba U2. La clase desclasada.

Fue la profecía autocumplida: tanto le dijisteis que no os quería que dejó de quereros

Un año después sucede lo de Kiev, pero vosotros preferíais el gol de Santi Aragón a Zubizarreta. Si fuerais economistas seríais premios nóbel en micro. Finalmente optó por otorgar acuse de recibo de que no le queríais. Fue la profecía autocumplida: tanto le dijisteis que no os quería que dejó de quereros. Le dijisteis tanto desde el primer día que no era digno que terminó por no serlo. Y vino el golf y la bandera con la leyenda “Wales. Golf. Madrid” y todo lo que hizo para quitaros de la cabeza cualquier atisbo de remordimiento. Para llenaros de razones, al fin, donde al principio carecíais de ellas por completo.

Bale no era lo que queríais. Nunca lo fue. Lamento informaros de que contribuyó decisivamente a haceros felices.

Bale celebración gol Mestalla 2014

El Real, a tres puntos del líder. Formidable

 

Sí, sí. Leo y escucho al pueblo muy excitado con el Madrid y me sigue sorprendiendo el gusto por el drama: que esté a tres puntos de la cabeza es todo un éxito. Esta es la lectura, oigan.

No da para ir a la Cibeles, ya. Pero sí para celebrar que podría estar a cinco o seis. O siete. Que ha sumado siete de los últimos quince puntos. Ante un Barça de verdad poderoso… No quiero ni pensarlo.

Otra cosa es qué le pasa al Real. Hace fortuna eso de que tiene la panza llena. Que tras un año triunfal, luego lleno de sacrificio y sufrimiento, a la tropa le cuesta seguir con hambre. Y pasa que te dejas. Y piensas que con lo buenos que somos, con salir nos vale, que saliendo estamos ya 0-1. Incluso que has nacido para jugar en el Madrid: la Champions, digo.

El Real, a tres puntos del líder. No da para ir a la Cibeles, ya. Pero sí para celebrar que podría estar a cinco o seis. O siete

Bueno, puede ser. Pero pregunto: ¿esa sensación de estar saciado le entró de golpe? Porque su arranque de temporada fue ‘apisonante’, de apisonadora, digo. Supercopa de Europa en el bote y ‘aluego’ triunfos sobre Almería, Celta, Espanyol —los tres como visitante— Betis, Mallorca, Atleti, empate con Osasuna, y victorias ante Getafe, Barça, Elche y Sevilla. Por entonces se escuchaba aquello de el-Madrid-campeón-en-Navidad.

La cosa se empezó a torcer el 30 de octubre, empate en casa con el Girona. Y desde ahí, 3-2 en Vallecas, 2-1 al Cádiz, parón, 0-2 en Pucela y 2-1 en Villarreal. 7 puntos de 15 posibles. Y está sólo a tres de la cabeza: ¿a qué es extraordinario?

Entonces, ¿qué? ¿Volvió con ganas y se le pasaron de pronto? El caso es que el equipo se ha ido empequeñeciendo y ha perdido girones de solvencia en todas las zonas del campo. No defiende bien —lo del sábado fue tremendo—, no maneja los partidos y, en ataque, dos de los tres últimos goles han sido de penalti.

Benzema penalti Villarreal

Se ha vuelto mirón, genial Bengoechea con lo peligroso de darle la pelota a un rival si resulta que sabe qué hacer con ella. Carretón, obtuso, previsible… No juega bien: es eso. Nada que no tenga arreglo. Es cierto eso que de un bache, o dos, no se libra nadie.

¿Bache pues y no crisis? Crisis, crisis. Es el Madrid. No les digo ‘ná’ como no gane la Supercopa. Un torneo de coña le pondrá del todo en el disparadero si lo pierde. Si pasa, átense los machos.

Al Madrid le toca volver a ser el Madrid. Desde finales de octubre es una sombra. El miércoles empezaremos a salir de dudas

No sé… Sigo pensando que es el mejor equipo de la Liga y que la acabará ganando. Pero también es cierto que el Barcelona, una Copa en tres años, un fiasco o dos en Europa cada ocho o diez meses, 200 millones después, todo eso, está en un plan de ir a por todas que era de esperar y resulta encomiable.

Resumiendo: el Barça no va a regalar nada. Si volvemos al hambre, la tiene de siglos. Al Atleti le ganó sobre todo por eso, por sus ganas de ganar. Al Madrid le toca volver a ser el Madrid. Desde finales de octubre es una sombra. El miércoles empezaremos a salir de dudas.

 

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