Las mejores firmas madridistas del planeta

Acechado por cada flanco, pero resistiendo con pétrea firmeza. Así imagino a nuestro vetusto y señorial Real Madrid, último reducto de la grandeza clásica del fútbol europeo, en una era en la que los petrodólares y la Premier League dominan el fútbol de la forma más efectiva que existe; a través de la economía. El 14 veces campeón de Europa y probablemente también su viejo enemigo, el Bayern de Munich, son lo poco que queda de la línea de defensa continental ante la invasión británica, los únicos que pueden competir con su músculo financiero y atraer a futbolistas de primera línea, que firman a sabiendas de que ganarían más dinero en las islas (no es que estos dos clubes paguen poco, pero sí objetivamente menos), por la mística o la posibilidad de encontrar un camino más directo a la gloria deportiva que solo los trofeos proporcionan.

El fichaje de Jude Bellingham ha sido una puñalada en el corazón de la Premiership. El ‘wonderkid’ inglés, un fenómeno zidanesco llamado a marcar una era, ha desdeñado las numerosas ofertas procedentes de su país de nacimiento para sumarse al proyecto madridista, en una demostración de que el mejor equipo del mundo sigue siendo un actor principal en el mercado de grandes contrataciones.

Bellingham Florentino 5

Estratégicamente, la impecable gestión del Real Madrid es la que hasta ahora le ha permitido seguir compitiendo contra la elite británica y dominando la última década en la Champions, la copa de las copas, el entorchado indiscutiblemente más deseado. Al contrario de lo que aducen aquellos que ubican al Madrid en la categoría de club-estado, lo que permite seguir acometiendo operaciones gigantescas a la entidad que preside Florentino Pérez es haber seguido un régimen financiero muy estricto, con poquísimas desviaciones presupuestarias y una excelente política de ventas para poder sufragar nuevos fichajes. De hecho, es más que probable que la llegada de Bellingham se haya acometido antes del cierre del ejercicio 2022/23 porque el club ha obtenido más beneficios de los que presupuestó hace un año. Y como se trata de una entidad deportiva que no reparte dividendos entre sus accionistas, lo ideal es ajustar las partidas de ingresos y gastos para no tener que afrontar tasas extraordinarias por beneficios. Es decir, el conservadurismo a la hora de presentar las cuentas anuales permite alegrías de este tipo. Al otro lado del telón tenemos a clubes que cada año predicen ingresos absolutamente irreales y acaban presentando pérdidas una y otra vez.

El 14 veces campeón de Europa y probablemente también su viejo enemigo, el Bayern de Munich, son lo poco que queda de la línea de defensa continental ante la invasión británica

En todo caso, tras la indiscutible potencia económica de la Premiership, la competición que ha arrasado en cuanto a talento al resto del planeta (al menos hasta la reciente irrupción de Arabia Saudí) hay evidentes indicios de que se está hinchando una burbuja muy parecida a la que estalló en los 90 en Italia o la década pasada en España. Los equipos profesionales ingleses ven como sus ingresos de incrementan año tras año (duplicando ya los de la liga española, por ejemplo), gracias principalmente a su popularidad internacional. El problema es que las balanzas tienen dos platos, y es el de los gastos el que no se suele tomar en consideración. Porque el fútbol inglés consume más dinero del que genera, acumulando números rojos que se intentan paliar con ampliaciones de capital e inyecciones de deuda subordinada (hasta 2.400 millones de euros en los últimos 5 años por estos conceptos), cuando no con patrocinios fantasmas por parte de accionistas sobrados de dinero y faltos de ganas de cumplir con la legislación.

Chelsea rebajas

El sistema es un monstruo de déficit que se hace más y más grande y que se basa en la imposible creencia del crecimiento infinito. En algún momento, los ingresos de la competición tocarán techo. Si la estructura de gastos sigue en progresión expansiva (y nada apunta a lo contrario), el sistema, que ya acumula deudas totales cercanas a los 6.000 millones de euros, se tambaleará. Ya hay muchos clubes (pequeños en su mayoría) en suspensión de pagos, y equipos que deben cantidades casi imposibles de devolver. Principalmente el Chelsea, aupado a grande de Europa por Roman Abramovich, que tras vender el club se ha convertido en su acreedor mayoritario. Los londinenses tienen más de 2.000 millones en números rojos, algo que les convierte en el segundo equipo más endeudado del planeta, solo superado por ese en el que estás pensando ahora mismo. No, el oligarca ruso no inyectaba dinero por deporte en el Chelsea, solo prestaba lo que ahora reclama. Obviamente, no es una excepción, más bien una regla que solo desafían los auténticos clubes-estado como City o Newcastle, que usan la más burda ingeniería financiera para sortear las reglas vigentes y poder gastar lo que jamás generarían.

Al contrario de lo que aducen aquellos que ubican al Madrid en la categoría de club-estado, lo que permite seguir acometiendo operaciones gigantescas a la entidad que preside Florentino Pérez es haber seguido un régimen financiero muy estricto

La Premier sigue inmersa en una espiral de fichajes y salarios muy por encima de la lógica del mercado, que es lo que les permite reunir a la mayoría de los mejores futbolistas de la tierra. El propio gobierno británico, ante el alto riesgo de quiebra que presentan muchos de los equipos de todas las divisiones futbolísticas inglesas, quiere imponer límites antes de que llegue un desastre que es fácil augurar. La dependencia de las inyecciones extras de los accionistas expone al fútbol inglés en un contexto financiero extremadamente volátil. Mientras, sin accionariado, con un modelo económico de bajo riesgo en el que se invierte solo lo que se tiene o en aquello que repercute en una mejora directa de los ingresos, el Real Madrid aguarda impasible a que la rueda gire otra vez y cambie el polo de poder hacia otra latitud para pelear con aquel que venga. Como siempre.

 

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Buenos días, amigos. Hace calor, pero a diferencia de lo que cantaban los Rodríguez, no estamos esperando que cantes mi canción, ni que abras esa botella, ni que brindemos por ella, ni que hagamos el amor en el balcón. Las ilusiones tienen el papel de servirnos de acicate en la vida, pero en el fondo son una trampa que a menudo lo único que generan es frustración, de modo que recurramos al dicho y no nos hagamos ilusiones.

Una de las ilusiones más recurrentes es la de que el trabajo bien hecho tiene recompensa y el mal hecho, no.

Imaginad una competición deportiva con un andamiaje normativo que en su parte económica fije unas normas con el objeto de garantizar la viabilidad de los clubes participantes, y que una de ellas sea —simplificando mucho— que si usted gana 10 y gasta 6, puede dedicar como mucho 4 a pagar salarios. Es lo que se llama límite salarial.

Pongamos que haya clubes que observen las normas, realicen bien su labor y se ajusten a la limitación. Para ello es probable que hayan tenido que descartar fichajes cuyo coste excedía sus posibilidades, también el pago de sueldos que no podían permitirse. Otros, sin embargo, optan por fichar y pagar salarios a su libre albedrío, sin ajustarse a norma.

De entrada, se produciría una desigualdad, porque obtienen una ventaja competitiva: los clubes que hayan cumplido con el límite salarial habrán dejado de contar con futbolistas de más categoría —normalmente más caros— mientras que ellos no.

A la siguiente campaña, los clubes que gastaron sin contención se excederían de ese límite salarial. Es decir, si ingresaban 10 y gastaban 6, tenían 4 para abonar sueldos, pero ahora su masa salarial es 7, por ejemplo, con lo que se exceden en 3. ¿Y si quisieran contratar nuevos jugadores? Habrían de ajustarse a otra norma elaborada para estos casos: podrían dedicar a fichajes solo un tanto por ciento de lo que ahorren en salarios.

Quien haya hecho bien su trabajo y cumpla con el límite salarial podrá fichar sin observar esta limitación y se haría ilusiones respecto a que obtiene una recompensa por el trabajo bien hecho. Pero llega un club importante deficitario y se queja porque no puede fichar lo que quiere, entonces comienzan a flexibilizarse todas estas regulaciones para que pueda hacer lo que le venga en gana.

En un primer momento, los clubes excedidos solo podían dedicar el 25% del ahorro salarial que generasen a la adquisición de nuevos futbolistas. Después se flexibilizó al 40% y ahora se aumenta al 50%.

Pues no os sigáis imaginando más porque no es una fantasía, sino una realidad. La Liga flexibiliza la normativa para que el Barça (y el resto de clubes que no observaron las normas y/o hicieron mal su trabajo) tenga más sencillo fichar.

Es la historia de siempre, cuando el Barça está en problemas (¿cuándo no está en problemas?), el resto de clubes, estamentos y administraciones públicas se ponen de acuerdo para que salvarle el trasero. Desde cambios en las normativas económicas de la Liga a promulgación de leyes del deporte ad hoc —hola, Albert Soler— para que sea más complicado que reciban una sanción por haber comprado a los árbitros durante décadas.

Recientemente el Barça retiró la demanda contra la Liga por el acuerdo con CVC.

Barcelona retira demanda contra la Liga CVC

Hoy tienen su flexibilización de la normativa del límite salarial y acuden ufanos con su aval bajo el brazo para poder inscribir jugadores, como destaca el faldón de Sport.

Portada Sport

Ahora entenderéis aún más por qué decíamos al comienzo de este portanálisis que no es sano hacerse ilusiones, y menos todavía con aquella recurrente de que el trabajo bien hecho tiene recompensa.

El Madrid es ese empleado ejemplar que como premio al buen desempeño lo que recibe es más trabajo sin aumento de salario. Y el Barça es el remolón que cobra lo mismo que el Madrid y, como hace mal su labor, se le libera de realizarla para que no estropee nada. Y encima se le conceden todos los caprichos, no vaya a enfadarse.

Una vez más, la Liga premia al Barça por su mala gestión.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo habla de los kilos de Kessié y dedica un espacio —al igual que el resto de diarios— a la propuesta de sanción de cinco partido a Valverde por su trifulca con Baena.

Este asunto es una nueva muestra de la especialidad culinaria favorita del antimadridismo, dar la vuelta a la tortilla. En este caso, los fanáticos ponen el grito en el cielo porque se esté retrasando la sanción a Valverde y lo quieren hacer pasar por favoritismo hacia el Madrid, cuando en realidad es un perjuicio para el club, que hubiese preferido que el castigo hubiera llegado antes y se hubiese cumplido la campaña anterior.

Marca y As vienen con titulares ingeniosos.

Portada Marca

“Vini crea escuela” titula Marca y es literal, porque impulsa un colegio en la favela donde nació para ayudar a los más necesitados. Otra muestra más de que Vinícius es el demonio personificado y un mal ejemplo, ¿a quién se le ocurre dedicar parte de sus ganancias a intentar mejorar la vida de los demás?

Lo que ocurre es que con Marca tampoco nos hacemos ilusiones, porque después de varias portadas ignominiosas contra Vini el descreimiento se ha apoderado de nosotros. At good times, green sleeves.

Portada As

Con As empezamos por el faldón. Ramos quiere volver al Sevilla. Ramos quiere que le quieran, pero el amor no se consigue con calzador y tal vez no debiera hacerse ilusiones. Sobre el Sevilla y su comportamiento (inserte aquí su calificativo favorito) poco hay que decir que no sepáis. Si Ramos en lugar del Madrid hubiese recalado en el Barça, habrían estado encantados de que volviese allí para retirarse. Sin ir más lejos, tenemos el ejemplo de Rakitic.

El espacio principal es para Jude Bellingham, de quien dice que es la llave inglesa. Esperamos ansiosos una futura portada en la cual, tras un derroche de pundonor de Camavinga, lo definan como tortilla francesa.

Pasad un buen día, pero sin haceros muchas ilusiones.

En los últimos meses todos los aficionados al fútbol estamos tristes y muy disgustados. A pesar de que nos repitamos que debemos confiar en la acción de la Justicia y que todos los implicados en el célebre Caso Negreira merecen respeto y seguridad jurídica, ¿quién nos quita el enfado? Han manchado nuestro deporte favorito.

Tras el Caso Negreira, ¿en qué estado se encuentra el fútbol español? Ahora que la polémica está en una fase judicial tan aguda, ¿qué excusa tiene el Fútbol Club Barcelona? Tras el estallido de esta presunta corrupción total que implica al club culé y a las más altas instancias del fútbol nacional, ¿qué papel juega en todo ello el entramado del mundo del balompié? El descrédito liguero es absoluto. Y el estado del fútbol en nuestro país ha conocido días mejores. Parafraseando al siempre ocurrente Manuel Ruiz de Lopera, estamos en la U.V.I y entubados por el equipo médico habitual.

Autobús Barça mès que un club

Leemos esta semana que la jueza del llamado Caso Negreira aprieta al Barcelona y oímos la noticia con pesadumbre. Desgraciadamente, el espectáculo es dantesco. Dantesco por absurdo y dantesco por estúpido. De paso, por momentos, uno se siento estúpido por ver este deporte por televisión y alentar a los heroicos deportistas que nos deleitan e ilusionan. Pues sí, en estos días que están pasando me siento tonto por amar con pasión el fútbol.

¿Qué necesidad hay de robarnos la ilusión por nuestro fútbol? Los aficionados al fútbol dudamos ya de todo pues somos ciudadanos de a pie. Últimamente, para el hombre de la calle cada vez es más difícil dirimir los entresijos complejos del sistema. Y si encima ya no te puedes relajar viendo fútbol, ¿qué te queda?

Creo que no somos conscientes del daño que ha producido y producirá en la competición todo este escándalo de presunta corrupción. El descrédito amenaza con ser de carácter abrasivo. La Justicia ha de dirimir y nosotros confiaremos con fe ciega. ¿Qué más nos queda? Confiar en que todo saldrá bien y se será justo con los presuntos implicados.

En muchas ocasiones velar por los intereses propios y por salvaguardar el honor de este deporte tan lindo llamado fútbol es tan importante como ganar una Copa de Europa

Desde el pasado 15 de febrero vivo sin vivir en mí. Cuando la investigación se hizo pública no pude evitar enfadarme. Y acto seguido, sentir lástima. Admito que siento lástima por los buenos aficionados, la gente honesta y buena que anima a su club y no tiene culpa de que le roben la ilusión de todos los fines de semana. No hay derecho a que se ponga en duda la limpieza de una competición.  No hay derecho a que se ponga en solfa la honestidad de nuestro deporte favorito. Muchos niños acuden religiosamente a sus estadios de la mano de sus padres y abuelos. ¿Alguien piensa en esos niños?  Yo también fui niño y me ilusioné con este deporte tan lindo llamado fútbol.

Me siento orgulloso de que el Real Madrid se persone como perjudicado. El club hace estupendamente. Cuando finalmente dio el paso los aficionados merengues celebramos este gesto audaz con exaltado orgullo. En mi opinión de simple seguidor, el club que preside Florentino Pérez dio una lección de señorío al personarse como perjudicado en el Caso Negreira. Yo, y tantos y tantos madridistas por todo el mundo, celebramos la actuación de nuestro club con justificado orgullo. Porque sí, en muchas ocasiones velar por los intereses propios y por salvaguardar el honor de este deporte tan lindo llamado fútbol es tan importante como ganar una Copa de Europa.

 

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17 de abril de 2023. Con la urgencia que el caso requería, ya que solo habían transcurrido dos meses desde que se hiciese público el mayor escándalo de la historia del deporte español, emergía Laporta en rueda de prensa cual Fraga en Palomares, pero, en lugar de bañador y bombas nucleares americanas, portaba cajas de repletas de infórmenes, como diría Lopera. Concretamente 629 informes y 43 CD. Y alardeó de ellos con la inconsciencia con que un dictador de república bananera fanfarronea de riqueza obtenida ilícitamente.

Laporta se empeñó en justificar los pagos por informes a Negreira con informes de que no eran de Negreira, porque los papeles y discos que blandía —de contener algo más que las canciones y letras de los Cantajuegos— serían de Enríquez Romero, hijo del que nos venden como florero más caro del mundo. Este burdo ardid lo hemos explicado en La Galerna hasta la saciedad, pero Laporta sabía de las tragaderas de su parroquia y mintió una vez más sin sonrojarse.

Laporta

Por definición, no es posible justificar lo injustificable, pero sí es posible intentarlo, y eso fue lo que trató de hacer Laporta. Siempre procurando hacer pasar los dosieres del hijo por los del padre, defendió la morterada de millones pagada al vicepresidente de los árbitros con la excusa de que eran informes arbitrales necesarios, a pesar de que luego estos no llegaban ni a entrenador ni a jugadores.

Todo ello, por no perder la costumbre, desde el victimismo y arguyendo que la única solución que les quedaba para luchar contra el equipo del régimen era pagar a los árbitros. Ya saben que para ellos el equipo del régimen es el Madrid, que es algo así como si el PSG te acusa de club-Estado. Para quien no lo haya hecho aún, la lectura de «El Generalísimo y el Barça. Deus ex machina», de Miguel Espinosa, puede aclarar muchas dudas al respecto.

Desde entonces, poco más que el tiempo ha pasado respecto a este asunto a ojos del españolito medio. La sensación de cronificación sin consecuencias, al modo de lo que ocurre con el asunto Mbappé-Real Madrid, se ha instaurado en el ánimo de los aficionados, que se huelen que incluso esta tropelía, la más grave de todas, pasará sin que el Barça sea sancionado como corresponde por ello.

Lo que sí ha ocurrido, agárrense, es que el Barça pretendió personarse en la causa como acusación, como perjudicado en todo este asunto.

¿Cómo puede uno —Laporta en rueda de prensa— defender la legalidad de los servicios prestados por Negreira al FC Barcelona y al mismo tiempo pretender personarse en la causa como acusación? ¿Si Laporta justificó y defendió —CD y folio en mano— esos asesoramientos, cómo puede sentirse ahora el club que preside perjudicado y dañado patrimonialmente?

¿Cómo puede uno defender la legalidad de los servicios prestados por Negreira al FC Barcelona y al mismo tiempo pretender personarse en la causa como acusación?

¿Qué es contradicción? ¿Y tú me lo preguntas? Le espetaría Gustavo Adolfo a Laporta.

Parece que la jueza del caso se ha preguntado lo mismo y le ha dicho al Barça que nones, que en qué cabeza cabe que se persone como perjudicado cuando está siendo investigado por la presunta comisión de varios delitos.

Otra de las medidas adoptadas en el auto, según informa Miguel Ángel Pérez en Libertad Digital, del Juzgado de Instrucción nº 1 de Barcelona es prorrogar un mes más el secreto de las actuaciones para poder concluir las diligencias de investigación solicitadas a la Guardia Civil.

Una de las peticiones es precisamente el requerimiento de los originales de los 629 informes y 43 CD que orgulloso enarboló Laporta.

Laporta

El propio hijo de Negreira declaró ante Hacienda que recordaba haber realizado dos o tres vídeos para el FC Barcelona, no 43 CD. Negreira padre declaró que los “asesoramientos” eran verbales. Ahora la jueza insta al club a que le entregue toda esa documentación de la cual presumió ante el mundo en rueda de prensa para investigar la veracidad de la misma y descartar que se haya elaborado con posterioridad o sea una mera recopilación de catálogos del Pryca y una colección de películas bajadas del emule.

La jueza también exige al FC Barcelona que ponga en su conocimiento los nombres de todas las personas que tuviesen dominio del hecho: identificación de quienes han compuesto la estructura ejecutiva del Barça, identificación de los responsables económicos de la entidad capacitados para tomar decisiones a la hora de formalizar contratos de obras y servicios. También los datos de las personas que estén y hayan estado al cargo del Comité Ético y los informes que hayan emitido desde 2001 a la actualidad. En resumen, la jueza pide al Barça que especifique quién tenía poder de decisión y ejecución en todo este asunto para que nadie intente evadir responsabilidades.

La Justicia exige a la RFEF y al CTA la relación de árbitros de Primera y Segunda División desde 2010 a la actualidad.

El juzgado solicita a Hacienda que le reporte la información que posea sobre las operaciones del club con terceros y personas físicas y jurídicas más allá de las conocidas hasta ahora Dasnil 95, Nilsad o Soccercam.

¿Qué es contradicción? ¿Y tú me lo preguntas? Le espetaría Gustavo Adolfo a Laporta

Respecto a la Seguridad Social, se pide a la Tesorería información, además de Enríquez padre e hijo, sobre diversas personas y sociedades.

También se requiere a 9 empresas remesadoras de fondos los datos que guarden sobre las operaciones de movimientos de dinero efectuadas por la familia Negreria y su entorno. Se comienza a investigar, por lo tanto, la opción de que Negreira fuese una mula.

Cualquier otro en su posición se sentiría angustiado, pero el Barça juega con red desde tiempos inmemoriales, por lo que es probable que se halle igual de preocupado que el hijo de Bill Gates si le sorprenden con un Windows pirata.

Uno se muestra pesimista y descreído, pero no faltan voces expertas como la de Miguel Ángel Pérez que aseguran que se está hallando documentación importante que confirmaría aún más el delito de corrupción deportiva del Barça.

Queda la esperanza de que termine por salirle caro aquel órdago a la grande que se jugó Laporta en la rueda de prensa al jactarse de informes y CD, haciéndonos creer que jugaba con una mano de cuatro cerdos cuando en realidad llevaba pedrete.

Buenos días, amigos galernautas. Decíamos ayer, entre músicas balcánicas, que en temporadas de sequía balompédica y secor deportivo general, renovaciones como la de Luka Modric, desoyendo los cantos de sirena de los millones sauditas, constituyen todo un tesoro para unos hacedores de primeras planas tendentes a la gandulería y a la más fragrante falta de ingenio. Un mero vistazo a las portadas de hoy así lo demuestra y condena a quien suscribe a un agónico y sufriente portanálisis exprimiendo chistes de la nueva promesa otomana Arda Güler, del que hasta hace dos días uno pensaba que era el mentalista ese que doblaba cucharas en Televisión Española ante un patidifuso José María Íñigo.

Precisamente así nos quedamos ayer. Estupefactos. Patitiesos. Turulatos. Encabronados también. Se nos pasó, todo hay que decirlo. Fue salir el portanálisis sonriente y refulgente de Lukita, cuando justo nos alcanzó con fuerte viento de Levante el resoplido furioso e iracundo de los nunca bien ponderados amigos del madridismo valencianos llamados UltraDeporte. Pedimos disculpas a nuestros lectores por no haber abatido ayer esta pieza, que es cuando tocaba, pero así son estos peligrosos gatos gordos con ínfulas de tigre: por mucha solemnidad que se den acaban resultando en unos Isidoros naranjas —como el Valencia— fútiles y realmente muy poco interesantes.

Conmocionados por el impacto de lo que vamos a ver, el enésimo insulto a la inteligencia humana de estos senyorets, decía ayer el Boss Bengoechea —afamado cazador de bisontes— en el chat de La Galerna que Ultradeporte es el guepardo del Portánalisis. Rara vez se le avista y hay que estar extremadamente atentos. No hay culpa alguna en que se te escape porque es de naturaleza evasiva y subrepticia. Añadía el explorador De Las Heras, curtido en mil expediciones en la espesura, que Ultradeporte se oculta entre la maleza alta de la sabana, es otro miembro del Cherengueti.

Damos fe y al bicho ahí lo tienen. Menudo ejemplar.  Imponente. Ayer Modric rescató a los inefables, hoy el UltraDeporte de ayer nos salva el portanálisis.

Ajustemos cuentas. Como Bonanno y Soprano.

Portada Superdeporte

Miami les confirmó no sé qué a estos pazguatos. Nosotros no necesitamos confirmación de vuestra estulticia y lo sabes, que diría ese gran madridista llamado Julio Iglesias. Andan soliviantados los hinchas del club de un señor de Singapur por el hecho de que el bueno de Vini disfruta sobremanera de la vida durante sus vacaciones, sea en Miami, Palm Beach o la Malvarrosa. Resulta que esta Justicia nuestra, tan suya, tan lenta que se despereza cual paquidermo levantándose de la siesta, ha citado a Vinicius a declarar ahora en Valencia por el execrable asunto del racismo acontecido en Mestalla hace unos meses. Se indignan en UltraDeporte porque Vini, que se ha enfrentado a todo por encarar este comportamiento antisocial, vomitivo e intolerable, ha solicitado hacerlo sin bañador ni chanclas, y probablemente enchaquetado como mandan los cánones ante asuntos tan serios. No descarten que veamos próximamente a algún licenciado de estos que defienden a imitadores de simios y que reducen el caso a un somero rascamiento de axilas apareciendo por los juzgados vestido de fallera.

Dicen los bakalas estos de UltraDeporte, que parecen escribir los titulares de su fanzine desde el parkineo de Puzzle o Chocolate, que Vinicius “se borra” a la hora de declarar porque podría “haberlo hecho desde donde hubiera querido” y que esto demuestra la “pantomima y la vergüenza” del escándalo racista de Mestalla.

Imaginen ustedes si al bueno de Vini, que anda afortunadamente limpiando su mente de tanto compatriota palurdo y mentecato que habita en la piel de toro, le da por teledeclarar desde un yate con un daikiri. Lo más ligerito que pediría entonces UltraDeporte oscilaría entre la excomunión y la extremaunción. Para eso ha quedado la mascletá chusca del aspirante valenciano a codearse con los grandes popes de la prensa deportiva: pa´dar la matraca. Al final todo resulta en fuegos de artificio en tanto que registrarse o abonarse a UltraDeporte te postula a ganar una Nintendo o —no se lo pierdan— dos billetes de AVE cual jovenzuelo votante de Pedro Sánchez Interrail mediante.

Nos les debe de ir muy bien el negoçi. Quizás deberían replantearse la razón de su odio acérrimo al Real Madrid, un desprecio constante y sonante, malintencionado, pérfido, esencialmente malvado —también paleto— que construye relatos, enaltece a las masas y provoca altercados como el que protagonizó tristemente Vinicius Junior en Mestalla rodeado de primates que dicen ser aficionados del Valencia.

Os dejamos el resto de las portadas, soporíferas.

Portada Marca Portada As Portada Mundo Deportivo Portada Sport

¡Feliz día, amigos galernautas! Y una cosa, si les llaman a declarar a los juzgados de Guarromán estando usted de vacaciones en Sanxenxo, pidan permiso a los amics de UltraDeporte.

La prensa llevaba tiempo barajando la opción de que Andriy Lunin abandonara el Real Madrid, pero la opción ha perdido credibilidad a marchas forzadas en los últimos días. Manu Sainz lo descartaba anteayer en As, recalcando que el ucraniano ha decidido cumplir el año que le queda de contrato. Me parece un error por parte del joven portero del Este, y uno que no beneficia tampoco en nada al club que le paga. Es célebre —y como madridista me enorgullece, aunque no sea el camino más corto— el respeto escrupuloso del club blanco por lo que firma, en contraste con lo que hacen otros. Así, si Lunin decide quedarse puede darse por hecho que así será, dado que no recibirá la menor presión para que obre en sentido contrario, sin que pueda afirmarse que esto beneficie a nadie en absoluto.

La decisión de Cumplir el año de contrato que le resta en el Madrid me parece un error de Lunin que no beneficia en nada al club que le paga

Mientras Thibaut Courtois esté en la plantilla, la figura del portero suplente joven y meritorio carece por completo de sentido. Salvo lesión grave, improbable en un portero, o derrumbe absoluto en el rendimiento (igualmente inconcebible a día de hoy, aunque todo puede darse), no hay portero en el mundo que pueda discutirle la titularidad. Cualquier joven guardameta que esté a su sombra se va a quedar a medias en su crecimiento, con medio cuerpo dentro de la tierra y medio fuera, como aquellos hombres que pintaban un esa estampa surrealista en los bancales de aquella película. Eso es justamente lo que lleva tiempo pasándole a Lunin, y prolongar ese sindiós no tiene sentido ni a la luz de la carrera de Andriy ni desde la óptica del equipo.

Courtois Lunin

El segundo portero tiene, en principio, que ser capaz de discutirle la titularidad al primero. Ya se ha dicho que eso es imposible en el actual Real Madrid. Courtois goza de un bien ganado estatus en el cual sólo compite contra sí mismo, por lo que es difícil no ya que alguien amenace su puesto, sino que le sirva como mero sparring. Así, la única función real del segundo portero del Real Madrid es prepararse para hacer uso de su calidad en el evento, muy poco frecuente, de una imposibilidad del titular por lesión o sanción. Solo sirve un cancerbero con calidad y larga experiencia, que conserve la ilusión por el fútbol pero esté de algún modo “de vuelta”. No hay joven con potencial que merezca la gelidez de esa nevera, y una presencia así solo contribuirá a enrarecer el ambiente.

Como segundo portero, Solo sirve un cancerbero con calidad y larga experiencia, que conserve la ilusión por el fútbol. No hay joven con potencial que merezca la gelidez de esa nevera, y una presencia así solo contribuirá a enrarecer el ambiente

Para ese puesto, en el club blanco hace falta un veterano que se ilusione ante la posibilidad de entrenar con los más grandes a sabiendas de que su nombre será —en el mejor de los casos— un simple apunte en el margen de la Historia como suplentísimo de un equipo campeón. Un tipo de calidad, con experiencia contrastada, a quien le atraiga el desafío amable de formar nominalmente parte de una plantilla del Real Madrid, aunque casi no vaya a jugar. Retirarse lánguidamente en el mejor club del mundo, entrenando duro por si llega la opción de pasar a la otra Historia, no a la de los márgenes, pero siendo consciente de que esta opción es en realidad poco factible, y aceptar de buen grado este hecho.

Se habló de Soria, Dimitrievski y Pacheco, siendo este último el mejor de todos. Daba exactamente el perfil por bueno, por viejo (con perdón) y por madridista. No obstante, Lunin ha optado por dar la espalda al raciocinio, y de este modo el equipo seguirá con un segundo portero que verá cada día su ilusión marchitarse más y más, con la inevitable mella en su confianza. Es posible que al ucraniano le mueva, en este afán de cumplir su contrato, una genuina y legítima esperanza de triunfo final. Puede que él crea en ello. Yo, con todo el afecto, no.

 

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Sin duda alguna el canto más reconocible del Estadio Santiago Bernabéu es el que, en el minuto siete de cada encuentro, recuerda y homenajea al gran Juan Gómez, Juanito.

Sin embargo, no es el único cántico en el que el genio de Fuengirola es citado por la parroquia blanca. Tan ochentero como las remontadas históricas del Madrid en aquellas Copas de la UEFA que cimentaron el Gran Real de estos últimos años, es el grito de “arriba que Juanito la prepara y Santillana mete gol”, de sobra conocido por cualquier vikingo que se precie.

El himno encierra una referencia a un ámbito del futbol que los sesudos estrategas quieren desterrar, pero que ni la calle, primero, ni el Madrid, después, van a consentir.

Es difícil encontrar un mayor acierto a la referencia del cántico al verbo ejecutor de Juanito: “preparar”. Parece referirse a servir o ceder el esférico para que el Gran Capitán remate y la deposite en la red, poniendo nuestra imaginación la silueta del testarazo, cuando bien podría ser martilleado con cualquier parte del cuerpo, porque don Carlos Alonso hacía goles de todos los colores, que dirían los clásicos.

Real Madrid, el hábito de la épica

Pero hete aquí que quien suscribe entiende que la acepción de “preparar” va más alineada con liar o alterar que con habilitar.

Sin duda Juanito fue uno de los primeros genios que con una habilidad incontestable era capaz de desatascar un partido con un baile en una baldosa, con un uno-dos que enviaba a los aguerridos defensores al hospital a reparar sus maltrechas caderas.

Desde entonces el Madrid ha presentado jugadores sumamente destacados en esa suerte, que es sumamente aplaudida por el espectador (siempre que prospere), en igual medida que detestada por el alineador.

Heredó el 7 del malagueño Butragueño, que paraba los partidos, y detenía a compañeros y rivales para observar cómo quebraba lo naturalmente previsto.

Y podríamos hacer una larga lista de artistas del regate, desde Savio Bortolini a Robinho, pasando por Isco Alarcón o incluso Alfonso Pérez Muñoz.

Savio Ali Nassr

Todos tenían algo en común: la alegría de jugar, el atrevimiento, la elegancia y la habilidad en el skill, que dicen hoy los más jóvenes.

El Madrid cuenta con jugadores sumamente destacados en la suerte del dribbling, que es sumamente aplaudida por el espectador (siempre que prospere), en igual medida que detestada por el alineador

Pero yo destacaría dos cosas por encima del resto: la calle y un limitado físico, muy alejado del concepto Guardiolista del atleta.

De la primera característica llegó desde Sevilla para confirmarlo Dani Ceballos; se mete en un tiroteo y sale regateando, pareciendo que increpa a aquellos mayores que en Utrera osaban quitarle el balón, inconscientes del roto que iban a padecer.

Y la segunda la ha reventado Vinicius, quien ha conjugado lo que parecían conceptos antagónicos: regate-potencia-capacidad física; recordemos que Savio sólo brillaba en verano, y el gran Butragueño metió escasos goles desde fuera del área. Vinicius es otra historia. Sólo hay que ver cómo destroza a sus rivales, que suelen ser sustituidos por agotamiento, y que en los minutos finales del partido sigue igual o más fresco que al inicio.

Si a estos dos le sumamos a Rodrygo, Brahim o Camavinga, el show del dribbling vuelve a estar asegurado en nuestro Real. ¡A disfrutar!

 

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Como cada verano, el tema es Mbappé. Mbappé es el nuevo Gibraltar, el entretenimiento mediático estival. Como los españoles ya casi no tienen sentido de nación, lo que queda de España es el Madrid. Y el Madrid vertebra hasta los tórridos veranos. Si al principio el affaire Mbappé evocaba los clásicos duelos al sol del primer Florentino por los grandes galácticos, ahora, de tanto alargarse en el tiempo, de tanto repetirse como el ajo la misma comedia y de tanto dar vueltas sobre la puritita nada, la cosa ha perdido cualquier clase de chispa. Uno escucha el nombre de Mbappé y bosteza. Es un coñazo a un futbolista pegado, un coñazo superlativo. De entre las informaciones “nuevas” con que youtubers y lamelibranquios de toda laya nos fustigan cada día, se pueden espigar sin embargo algunas cosas ciertas. De todo este vodevil, lo único claro es la codicia.

De todo este vodevil, lo único claro es la codicia

De Mbappé y de su clan, por supuesto. La codicia, queda atestiguado desde la noche de los tiempos, es uno de los más poderosos motivos por los que el Homo sapiens, bípedo implume para Platón, hace las cosas y toma decisiones. Para Platón, el gobierno ideal de los hombres es uno, compuesto de gente estupenda, en el que nadie cobra un duro. Pero Platón, que era muy listo, subestimaba los instintos atávicos de las personas. Por eso cuando lo pusieron a cargo de un gobierno real, en Sicilia, la cosa resultó un tremendo petardazo. Platón era del linaje de los utopistas. Fayza Lamari, que es la madre de Mbappé y la que según los entendidos le lleva el business, no tiene pinta de ser una idealista, ni su hijo tampoco. La experiencia de todos estos años atrapados en la pantomima del sí pero no de su fichaje me llevan a pensar que, en realidad, Mbappé no cree en más utopía que la que se pueda contar en billetes y domiciliar en el banco. En este aspecto muestra el saludable pragmatismo del hijo del arrabal, del chico que, desde los márgenes de la gran París, ha puesto la Torre Eiffel de rodillas ante él.

Mbappé es el nuevo Gibraltar. Uno escucha el nombre de Mbappé y bosteza. Es un coñazo a un futbolista pegado, un coñazo superlativo

Por lo visto, la cosa, a junio de 2023, se resume en que, a un año de quedar libre de su contrato con el PSG, el muchacho no quiere renovar pero tampoco perder dos jugosos estipendios, uno firmado ya y otro por firmar: en torno a, dicen, 150 millones de euros limpios de polvo y paja en concepto de (jeje) “bonus de lealtad” por haber extendido en 2022 su relación contractual con el PSG, y una cifra similar que recibiría (o exigiría) del Madrid por “llegar como agente libre”. Es decir, que Mbappé quiere melón y tajada en la mano.

Mbappé con Francia

En total, 300 kilos, redondeando. No me negarán que no es para pensárselo. Se rumorea que Kylian quiere irse al Madrid y que, por tanto, el PSG quiere venderlo. Pues al fin y al cabo los qataríes siguen siendo, en el fondo de sus caparazones de oro, hombres del desierto, chalanes, ladrones y comerciantes. En buena lógica no están dispuestos a perder a su mejor dromedario de balde, con el “daño reputacional” que se dice ahora en la jerga de los vendehúmos, que ello supondría. A estas alturas uno ya no tiene manera de saber si ahora es cierto que Mbappé se quiere venir o si es otra mascarada para sacarle más perras al emir de Qatar. Tan bueno es como actor que, con su cara de niño viejo, arrugada, de Tortuga Ninja, nos engañó a todos al principio haciéndonos creer que soñaba desde chico con jugar en el Madrid, que hablaba todas las noches por Skype con Florentino y que todo era un precioso cuento de hadas con un único final posible. Vivimos atrapados en la historia de amor de Zidane y la servilleta, pero estos son otros tiempos.

el muchacho no quiere renovar pero tampoco perder dos jugosos estipendios, uno firmado ya y otro por firmar: en torno a 300 kilos, redondeando. Es decir, que Mbappé quiere melón y tajada en la mano

Hay indicios, no obstante. Mbappé se asoma a un momento crucial en su carrera. La treintena se acerca y el PSG sigue siendo una plaza de segunda. Su carrera se ha estancado y sólo él tiene la culpa. Como Picasso o Dalí, prefirió el olor del dinero. Mbappé es otro de esos genios avida dollar que no se mueven si no hay un cheque de por medio. Su codicia y su enorme, monstruoso talento, están cambiando cosas en la industria del fútbol. Como Mbappé juega, realmente, en el Kylian Mbappé FC, ha introducido con fuerza la noción americana del agente libre que aquí sólo conocíamos por referencias del inextricable sistema salarial y contractual de la NBA. Mbappé es, en esencia, una americanización del fútbol, al menos su punta de lanza. Pero como pasa con casi todo lo que se importa de América en bruto, en Europa se aplica como el coño de la Bernarda, pues la NBA es un circuito cerrado regulado por un organismo central que gobierna todos los aspectos de la competición. Cosa que, por supuesto, en el soccer europeo no existe.

Mbappé

Mbappé es dueño de sí mismo y está muy bien que lo sea. La carrera de un futbolista es corta y él, desde luego, la está rentabilizando al máximo por el lado pecuniario. Si se piensa bien, fue Florentino el que puso de manifiesto el inmenso poder emancipador que tenían las superestrellas para jugar donde quisieran y saltarse a la piola los contratos. Pero como dice Ángel Del Riego, para jugar en el Madrid hace falta, en el fondo, el corazón puro de un niño, una mirada elevada sobre las cosas que, por ahora, Mbappé ha demostrado no tener.

como dice Ángel Del Riego, para jugar en el Madrid hace falta, en el fondo, el corazón puro de un niño, una mirada elevada sobre las cosas que, por ahora, Mbappé ha demostrado no tener

Tomemos varios ejemplos. Zidane. Cristiano. Modric. No se puede decir que Cristiano supeditase, en su corazón, la idea de sí mismo a la idea del Madrid. Pero esa fue, en verdad, la fuerza motriz de su arrolladora leyenda. La reivindicación personal desmedida. Bien, en el fondo tiene el mismo cariz ancestral que la codicia, pero es más romántica. Era un niño grande luchando a solas contra el Universo. Zidane renunció a una cantidad extraordinaria de dinero por vergüenza torera, pues así lo habían educado unos emigrantes argelinos, como la madre de Mbappé. Modric, se dice, ha renunciado a un tren cargado de dinero árabe por un año más danzando en la cumbre con la camiseta blanca. De Bellingham también se dice que rechazó ofertas disparatadas de clubes-Estado. El Real es un universo autoconsciente regido por sus propias e insondables normas.

Al final de El tesoro de la Sierra Madre, Bogart, que interpreta a un personaje cuya avaricia lo lleva a cometer actos de oprobio sin nombre, acaba muerto y desvalijado precisamente por seguir el ejemplo de muchos compañeros de Cortés en la Noche Triste y pensar en el oro antes que en su propia vida. El viento del desierto acaba confundiendo los billetes con la arena, y todo se queda en nada, que es el nombre de pila del olvido. Mbappé, que es un niño perfecto de su tiempo, debería ponerse estas noches de verano algunas de las películas de John Huston.

 

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Buenos días, amigos galernautas. Tenemos muy hablado en el pueblo aquello de que Lukita es un tesoro. El madridismo lo sabe desde hace tiempo. Otros, al parecer, practican hoy el noble arte de caerse del guindo desde la atalaya de la prensa deportiva de cada día. Sean ustedes bienvenidos a este portanálisis de música balcánica como la que retransmitía Radio Tirana mientras bailarines búlgaros —que no Stoichkov— danzaban sobre braseros ardientes (léase con acento de Franco Battiato).

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Ahí tienen a Luka. Sonriente. Hecho un chaval. El heredero de Emilio Butragueño como el yerno deseado por todas las madres de la piel de toro. Lo decíamos antes. Es un tesoro. Fíjense si reluce, que en estos tiempos baldíos de calores, sudores y sofocones en el asfalto; en periodos estivales tórridos y sin balompié alguno donde el hincha se detiene en el Campeonato Mundial de Petanca del sud-ouest de la France, Modric te soluciona una portada (o dos) en plena sequía deportiva. Gracias, Lukita. Al menos nos ahorras a Mbappé, su mamá y al emir por un día, aunque sabemos que serán mil y una noches.

Ahí lo tienen. Triunfal en el As, seductor en el Marca. Lukita es croata pero como si fuera de Chamberí. Modric es gato y esta es su casa.

Ni por todo el oro del mundo, atina Marca, se irá al desierto aquel chaval que creció en Zadar mientras peloteaba con un balón descosido y caían bombas a cien metros. Las tierras sauditas donde llueven millones, que llueven, y donde la flatulencia de jeque envasada se cotiza a millón de petrodólar no es para todos. Alhamdulillah. Afortunadamente.

Turbante “pañuelo tuban”, 26 euros; chilaba, 30 lereles; peluco de jeque, 100.000 boniatos; gafas de sol, 150 pavos; un Gran Premio de Fórmula 1, 200 kilos.

Pasear los domingos cual mocita madrileña caminando a Chamartín; no tiene precio.

Te queremos, Luka.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Unos se quedan y otros vienen. Es el caso de Ilkay Gündogan, presentado ufano, barbudo y sonriente a todo color en la prensa sportiva de por allí arriba a la derecha. Como por aquí no tenemos la boina enroscada a rosca —valga la redundancia— no nos duelen prendas en reconocer que el otrora capitán del Manchester City de Dubái es un futbolista muy interesante. Lo que es más difícil de entender, salvo que tengas el don de apellidarte Mon, son las cuentas de la lechera con las que los tahúres blaugranas, desde el Joker Laporta a Mateu Padremany, atraen como moscas al panal a grandes futbolistas que, dicho sea de paso, ya han jugado sus 100 mejores partidos. Como al culerío medio le gusta tanto celebrar ligas de deportes rarunos como el de unos señores con palos en las manos y patines en los pies, quizás la nueva política de fichajes culés pasa por construir un equipo ambicioso para la Liga Imserso. Ya saben. Unos Vinicius y Rodrygo, otros Gündogan y Lewandoski.

Dice Gündogan, culé desde shiquitito, que era el Barça o nada. Que se ande con ojo a ver si va a ser precisamente nada cuando Goldman Sachs ejecute la propiedad del club y lo reconvierta en una multinacional de producción y distribución de butifarras de Vic.

Decíamos que unos se quedan, otros vienen y otros se van. Saras se va a vivir su aventura espacial como hicieran en su día los dos cosmonautas Yupi y Astraco. La oferta con un salario en gallifantes y corticoles que le habría presentado la Farsa de los canastos no fue suficiente para un entrenador que, digan lo que digan, se marcha por la puerta de atrás del Palau de la mano de ese mercenario, millonario y llorón llamado Mirotic, que cosecha amor allá donde se tira unos cuantos tiros libres por hacer flopping. Le sustituye Grimau y desde el madridismo lo celebramos. Podría haber sido Roger Esteller o ¡Nacho Rodriguez!; así que, bueno, ni tan mal.

Ninguno, en todo caso, ni Gündogan, ni Jasikevicius, ni Mirotic y, todo hay que decirlo, tampoco Benzema; rechazarían la morterada de unos sauditas que, todo hay que decirlo también, a este paso van a convertir el fútbol europeo en el torneo de la galleta.

¡Feliz día, amigos galernautas!

Espléndida noticia ayer con la renovación por un año más de Luka Modric, que se une a la de la semana pasada de Toni Kroos. Tras la marcha un tanto precipitada de Karim Benzema a primeros del mes de junio, estas dos prolongaciones de contrato, y más con el tifón que está viniendo procedente de Arabia Saudí, dan a la vez alegría, tranquilidad y permiten mantener el nivel de fe en el futuro del viejo fútbol europeo que todos hemos conocido.

Luka y Toni, Toni y Luka. No, no son un dúo de los de los años 70 de los que encandilaban a las mocitas de entonces. Son, posiblemente, la mejor pareja que jamás haya horadado un centro del campo en 121 años de historia del Real Madrid. O, incluso, en toda la historia del deporte fútbol en siglo y medio de existencia.

El abrazo que ambos se dieron al finalizar la Champions de 2022, la número 14, la de la historia de la más grande gesta en el balompié de clubes jamás conseguida, fue el abrazo en el que todos los madridistas quisimos haber participado y con el que todos nos sentimos identificados. Fue un abrazo de compañeros, de colegas, de genios de este deporte. Pero también el abrazo de dos cómplices, de dos amigos inseparables, prácticamente de dos hermanos adorados. Había euforia, cariño, respeto, amistad e incluso diría yo que amor entre ambos centrocampistas únicos e inolvidables. La culminación del trabajo bien hecho de esta fabulosa sociedad incomparable.

Modric y Kroos abrazo 14

Sus guiños, durante los 9 años que han compartido vestuario y escudo, han sido muy frecuentes en muchas celebraciones que hemos podido contemplar, extasiados y boquiabiertos, en toda la saga de “En el corazón de…”, concretamente en la Undécima, en la Decimosegunda, en la Decimotercera y, muy recientemente, en la Decimocuarta.

Su bella historia de unión y de complicidad recuerda a las de las más célebres historias de amistad entre dos hombres de la mitología griega: Orestes y Pílades, por ejemplo, o Filoctetes y Neptólemo. O como la de los dos filósofos pitagóricos Damón y Fintias, personajes reales, que se considera difícil de superar.

Luka y Toni, Toni y Luka son, posiblemente, la mejor pareja que jamás haya horadado un centro del campo en 121 años de historia del Real Madrid

En 2012, Mourinho se empeñó en convencer a Florentino para cerrar el fichaje de Modric, que destacaba por entonces en el Tottenham Hotspur y en la selección de su país. Por entonces, Modric acababa de cumplir 27 años y era el mejor centrocampista de la Premier. Por desgracia para Mou, la primera temporada de Luka (y la última suya como entrenador merengue) no fue la mejor, ya que su explosión empezó realmente en su segundo año, la temporada precisamente en la que se consiguió la ansiadísima Décima, una de cuyas asas debería de tener el nombre de Modric, por el célebre córner-pase-asistencia a Sergio Ramos que supuso el gol del empate y la consiguiente caída estrepitosa de la fortaleza inexpugnable de Simeone.

A partir de ese momento, Modric fue creciendo (no olvidemos que su única grave lesión en 11 años coincidió con la eliminación del Madrid en la Champions 2014-15, la única vez que fue eliminado el equipo en 5 temporadas consecutivas en Copa de Europa) y convirtiéndose 4 años después nada menos que en el mejor jugador del mundo en 2018 (Balón de Oro y The Best), año en el que conquistó su 4ª Champions y llevó a su selección croata en volandas hasta un increíble subcampeonato mundial de selecciones en Rusia. Recordemos que en 2018 Modric cumplió 33 años.

Modric Balón de Oro

5 años después, sigue siendo uno de los referentes mundiales entre todos los centrocampistas. Recientemente volvió a dar dos lecciones magistrales con Croacia, siendo ovacionado por toda la afición neerlandesa, su rival, en Rotterdam y siendo el mejor de los suyos en la final de la Liga de Naciones que conquistó España por penaltis.

De aquél célebre —y estúpido y grotesco y falso— titular “42 millones para tapar vergüenzas” de cierto periodicucho de tres al cuarto, podemos decir que va a ser uno de los mejores y más rentables fichajes de toda la historia del fútbol universal. Emprende Luka ahora su 12ª temporada en el Madrid, como 2º capitán (muchas veces será el primero, sin duda), con un palmarés excepcional (23 títulos, destacando sus 5 Copas de Europa y 3 Ligas, amén de todos los campeonatos habidos y por haber), además de los 6 que ganó con su club de procedencia en Croacia, el Dinamo de Zagreb.

Si todo el mundo está de acuerdo en su grandeza futbolística, si sale ovacionado de cada campo que pisa fuera de España, en especial en Inglaterra (y también en varios estadios españoles), si todos los que lo han tratado coinciden además en que es una excelente persona, capaz de haber superado una infancia en mitad de una guerra cruenta, sorteando bombas y minas, tenemos que seguir dando gracias al cielo al conocer que Luka (como en su tuit de ayer, “Home Sweet Home”, #Modric2024) prefiere permanecer un año más en su casa y renuncia a ganar por lo menos 5 veces más dinero, rechazando la célebre y tentadora oferta saudí.

tenemos que seguir dando gracias al cielo tras conocer que Luka prefiere permanecer un año más en su casa y renuncia a ganar por lo menos 5 veces más dinero, rechazando la célebre y tentadora oferta saudí

He de confesar que, si bien amo a Luka Modric, mi debilidad absoluta es Toni Kroos: lo adoro. Desde la célebre semifinal de 2013, en la que fuimos eliminados en los penaltis por el Bayern de Múnich, con su estrafalario dorsal numero 39 a la espalda, la admiración próxima a la genuflexión por él es infinita. Disfruté enormemente su exhibición en el Mundial 2014, con el célebre 1-7 a Brasil en el que Toni (2 goles, el 0-3 y el 0-4; por cierto, que el 0-5 lo anotó el único jugador que hizo doblete Champions-Mundial aquel año, nuestro Sami Khedira) fue el mejor con diferencia. Tras conquistar aquel gran campeonato contra Argentina, apareció la increíble noticia: ¡el mejor jugador del Mundial iba a venir al Real Madrid por 25 millones de traspaso!

Aún hoy en día, 9 años después, me froto los ojos. ¿Cómo fue posible aquello? El Bayern soltando a su mejor jugador, al rival que dos meses antes lo había lacerado en su propia casa (0-4, ya saben, la noche de los árboles ardiendo). Y encima sabiendo que Kroos tenía una excelente relación (la sigue teniendo) con Pep Guardiola. Es una historia digna de un cuento de hadas, pero que se cumplió, y solo puede tener una explicación: la fascinación que, desde muy niño, desde su Alemania del Este natal, tenía Toni Kroos por el Real Madrid (hay pruebas gráficas de ello).

Kroos madridista niño

Toni cumplirá el año que viene 10 años en el club. Posiblemente será su último año, ya que en repetidas ocasiones ha declarado que no quiere arrastrarse por los estadios ni ser un estorbo para el Madrid. Toni es de otra pasta, ya lo vemos en sus redes sociales con su blog o con sus atinados tuits. No está tentado de ninguna manera por el petróleo saudí ni por el gas de Qatar. Si se ve en forma, quizás aguante hasta 2025, pero siempre ha dicho que se retirará de blanco inmaculado.

Imaginen ustedes que necesitan cambiar de coche. Muchas marcas de primer nivel ofrecen de serie 4 años de garantía. Alguna marca japonesa llega a dar hasta 5. Hay incluso una coreana que ofrece 7 años. Kroos llegará al verano de 2024 habiéndonos dado a los madridistas 10 años (¡10!) de garantía absoluta, siendo casi siempre el mejor centrocampista de cada temporada, tanto en España como en Europa. Su fiabilidad ya es legendaria, así como su compromiso con el club y con sus compañeros.

El abrazo que Modric y Kroos se dieron al ganar la 14 fue el abrazo en el que todos los madridistas quisimos haber participado y con el que todos nos sentimos identificados

Toni tiene decenas de exhibiciones en el Real Madrid, su ida en semifinales de 2017 ante el Atlético de Madrid o la final en Cardiff ya forman parte de la historia de la mayor competición del mundo (como inolvidables son las imágenes de su salida del campo a falta de pocos minutos, alzando ambos puños en signo de victoria al cielo galés). De entre mi colección de camisetas, mi favorita es posiblemente la morada de aquella final, con el 8 de Toni y debidamente firmada por el de Greifswald. Sus goles, con una precisión de relojero artesano de la Selva Negra, tienen sello propio. Y es que cuando Kroos juega bien, ya que es el timón del equipo, el Madrid juega bien y vence convenciendo.

Kroos Cardiff

Su palmarés, aunque no luce un Balón de Oro (quizás debido a que el Madrid goleó en la eliminatoria de semifinales por 5-0 al Bayern en 2014), es espectacular, ya que si sumamos sus laureles en Madrid a los que obtuvo en Múnich, nos vamos a la friolera de 30 en total (10 con los bávaros y 20 con los madrileños), con récord Guinness en Mundiales de Clubs (6 en total, el único en el mundo), y habiendo ganado los 6 títulos en disputa tanto en Alemania como en España, culminando ese exclusivo palmarés (que también posee David Alaba) el pasado mes de mayo en Sevilla, tras conquistar la Copa del Rey ante Osasuna.

Kroos llegará al verano de 2024 habiéndonos dado a los madridistas 10 años de garantía absoluta, siendo casi siempre el mejor centrocampista de cada temporada, tanto en España como en Europa. Su fiabilidad ya es legendaria, así como su compromiso con el club y con sus compañeros

Por si fuera poco, en marzo de este año, esta revista le otorgó el primer Premio Forja de la Gloria, que Toni aceptó gustosamente, y que agradeció con un magnífico vídeo rezumando madridismo en sus imágenes y en sus palabras.

Modric y Kroos. 10 copas de Europa suman entre los dos. Está claro que quieren llegar a la mágica cifra de 6 cada uno, para ponerse en el mismo escalón que nuestra añorada “Galerna del Cantábrico”, D. Paco Gento. Nadie se lo merece más, uno por renunciar a las infinitas riquezas procedentes de las “Mil y una noches”, el otro por empeñarse en acabar su carrera en el club con el que soñaba desde muy niño y no volver a lucir otra camiseta.

Sus respectivas renovaciones por una temporada más son sin duda una gran noticia para ambos. Pero, sobre todo, son unos maravillosos regalos de fin de curso para todos los madridistas aficionados al buen gusto y al eterno amor por unos colores. Nuestra dicha es infinita.

Kroos y Modric Undécima

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