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Cinco horas con Mbappé

Cinco horas con Mbappé

Escrito por: Fred Gwynne25 junio, 2023
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Viveiro (Lugo)

Hospital psiquiátrico Santa Lucía.

Unidad de Mbapismo.

17 de julio de 2031.

 

—Rogelio, que no te lo tenga que repetir, ¡bájate de la silla!

—Mmmmmbappé ¡EL 26 SE PRESENmmmmm! No viene viene ¡SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!, gloooooor, doscientos CARABIRUBÍ ¡COMO ESTOS! Mip mip bapé bapé bapé… ¡Bonus!

—Doctor, haga algo, por favor, yo ya no puedo más, mire, mire cómo está, tonto, se ha vuelto tonto perdido. Y así todo el día, y toda la noche, dígame lo que me tenga que decir, no me mienta, ¿usted cree que mi marido se va a curar?

El doctor Sugrañes Consuegra carraspeó, cogió el folio con anotaciones que tenía delante, se recolocó sus gafas de culo de vaso y, después de mirar de reojo el generoso escote de doña Carmiña, se levantó de la mesa.

—No sabría decirle, señora —dijo sin poder quitar la vista de aquella cascada entre montañas—, estos procesos son muy complicados de predecir, tenga usted en cuenta que los estudios de la psiquiatría sobre el Mbapismo son incipientes, hace poco más de un lustro que fue diagnosticado el primer caso. Su mari…

—Rogelio, súbete los pantalones, por el amor de Dios, me estás avergonzando.

Cinco horas con Mbappé Lola Herrera

—Baaaa pé pé pé pépépépépé EXCLUSIVAAAAAAAA ¡CERRADO! pépépépépé samba da Bahía samba da Bahía fichado LAMAAAAAAARI ¡BOOOOOOMBA!

—No dé más rodeos, doctor, ya ve cómo está, dígame la verdad. No sabe usted lo duro que es vivir con un hombre así. Los cuatro primeros años lo sobrellevé mal que bien, que si lo fichan, que si no lo fichan, que si ya está fichado… Luego la deriva se volvió insoportable: sus desvaríos, los periódicos, las tertulias, aquellas madrugadas sin quitar la vista del ordenador, las exclusivas que nunca se cumplían… No está bien que yo lo diga, doctor, pero se le secó el poco cerebro que tenía, que mi marido trabajador como el que más, se lo juro por mis hijos, pero listo, lo que se dice listo, nunca ha sido. Si no es por la fábrica de mi padre ahí seguiría, dando tumbos, en aquella oficina de mala muerte, cobrando lo justo para invitarme al cine, a pasear por la Alameda y a cuatro churros con chocolate los domingos. Si ya me lo decía mi padre: “¿Estás segura, cariño mío, estás segura de que te quieres casar con Rogelio? Y yo, enamorada perdida, que sí, papa, que sí, que me quiere mucho. Y no me he arrepentido, pero mírele ahora, doctor, mire en lo que se ha convertido. 15 años llevo viviendo este vía crucis. Estoy por pedir el divor… ¡ROGELIO, GUARRO! ¡GUÁRDATE ESO!

—Le entiendo perfectamente, señora, sé el calvario que está pasando —dijo Sugrañes cogiendo la mano de doña Carmina, besándola y apretándola delicadamente entre las suyas—. Piense que aquí estará cuidado y atendido, es un hospital pionero, con los mejores especialistas mundiales en Mbapismo. Su Rogelio, tarde o temprano, se curará, tenga usted paciencia. Deje que nosotros nos encarguemos de todo, piense en usted, salga, diviértase, recupere su vida, cuente conmigo para lo que necesite, sea lo que sea.

Hospital Santa Lucía

El Hospital psiquiátrico Santa Lucía se erigía en un lugar privilegiado, cerca del mirador de San Roque, con vistas a la Costa da Mariña occidental y rodeado de pinos y eucaliptos cuyo aroma se esparcía por las dependencias del centro. Era un edificio nuevo, de planta rectangular, levantado con ladrillo caravista y grandes cristaleras desde las que se apreciaba el bosque y un colorido jardín lleno de macetas, parterres y pérgolas. Doña Carmiña Docampo dejó caer sus brazos, se arrellanó contra el respaldo del sillón y aspiró lentamente el olor mentolado y dulce de los eucaliptos. Rogelio estaba a su lado, desnudo, había esparcido su ropa por el despacho, se había sentado y mascullaba algo ininteligible. Miró a Rogelio, miró a Sugrañes, buscó complicidad a su desamparo e hizo la pregunta conociendo de antemano la respuesta.

—¿Y está usted seguro de que lo mejor es internarlo?

—Naturalmente, va a ser muy feliz. Él estará cuidado, disfrutará de un ambiente alejado del deporte, de las redes sociales, de la prensa, de todo aquello tan contraproducente para su recuperación, y usted recuperará su vida, su vitalidad, sus costumbres ya olvidadas. Si me permite decirlo, señora Docampo, es usted todavía una mujer joven, lozana, de muy buen ver, con toda la vida por delante, con su pazo, sus tierras, su pequeña empresa de conservas…

Richard Gere

—Calle, calle, Doctor Sugrañes, mire que es usted zalamero,  si ya soy una vieja…

—¿Una vieja? ¿Usted una vieja? Una reina, eso es lo que es, una reina.

—MBAPÉPÉPÉ, al lío, faltanflecos HOY, PÉPÉPÉPÉPÉ, ¡FICHADO! ¡OFICIAL! Desmiéntemelo. Una hora menos.

 

Hospital Psiquiátrico Santa Lucía.

22 de diciembre 2035

 

Rogelio, cariño, qué quieres que te diga, yo te veo igual. Un poco más delgado, eso sí, pero de lo tuyo… Ya, ya lo sé, siempre he sido muy impaciente, el doctor Sugrañes me ha dicho que tenga calma, que te trate con cariño, pero hijo, es que te veo ahí, en la cama, con los ojos tan abiertos, mirando al techo y sin decir ni mu, y me vengo abajo. ¿Tú estás bien, Roge? ¿Te encuentras mejor? Mira que ya han pasado cuatro años de tratamiento y ahí sigues, con esos ojos como platos, que sí, que lo tuyo es lo tuyo, pero piensa en mí, que aquí estoy, semana tras semana, hablando sola. Ya me gustaría a mí verte en mi lugar, con las jaquecas que sufro y ocupándome de todo, del pazo, la fábrica, los obreros… Y no es que me queje, que peor están las otras, con media docena de criaturas, como Rosa, tu secretaria, ¿te acuerdas de Rosa? Claro, cómo no te vas a acordar, si se te iban los ojos detrás de sus andares, que ya te avisé yo, ¿te lo dije o no te lo dije?, “una golfa, Rogelio, una golfa”. Y tú, “tranquila, no desconfíes, es muy buena en lo suyo”. ¿En lo suyo? A ver si te crees que me chupo el dedo. Y el tiempo me ha dado la razón. Ahí la ves ahora, amancebada con don Ramiro, sí, el de la dinojunta del Madrid, el que veraneaba en Foz y se separó de su mujer. ¡Si le saca 40 años, por el amor de Dios! También te lo digo, hubiese preferido que te liases con ella a verte ahí, mustio, en la cama, que pareces una lechuga, con esa cara de pena que se me mete por dentro y no me la quito hasta que llego a casa y me ducho. Tú siempre pensando en ti mismo, en tu Madrid, en la tortuga esa que nos ha arruinado la vida.

Cinco horas con Mbappé Lola Herrera

“Deja el fútbol, Rogelio, deja el fútbol”. ¡¿Cuántas veces te lo dije?! Y tú nada, atontao, que siempre has sido un atontao. “El fichaje está a punto”. ¿A punto de qué? ¿de caramelo? “Ya llega, ya llega, este año sí, que lo dice un insider nuevo”. Un insider, por Dios, Rogelio, que yo no sabía ni lo que era un insider, bastante tenía con el Marca y El Chiringuito. Y me aprendí los nombres de todos por amor, por amor, sí, que yo quería hablar contigo de tú a tú y sacarte de la cabeza todos esos pájaros: el infiltrado blanco, Gallardón, el berberecho y uno muy sentido, ¿cómo se llamaba?, sí, hombre, el que hacía vídeos con un correcaminos y llevaba una gafas de culo de vaso… ¿O ese era el otro? Bueno, da igual, ¿es que no te dabas cuenta de que te sorbían el seso y ya ni me mirabas? “Vámonos a tomar un vermut, deja el ordenador”, y tú venga a darle al F5, que tenías el dedo morado, “espera, espera un poco que ya solo falta Fabrizio”. No digo yo que haya que salir todos los días a alternar, pero, Roge, unas bravas con una cervecita, algo, no sé, un capricho, una cena romántica. Me abandonaste, me dejaste por una tortuga. Y yo tengo mis necesidades, Rogelio. Soy una mujer,  aunque a ti nunca te importó. Aquí sigo, a dos velas por el Mbappé ese de mierda, que ya me gustaría a mí verte con otra, que yo seré lo que sea, pero a señora no me gana nadie. Hasta el doctor Sugrañes me tira los tejos, “está usted muy buena, doña Carmiña, que requetebuena está”. Y yo haciéndome la loca, dándole una larga cambiada como si fuera un torero, que me mira el escote que se le salen los ojos de las cuencas. Y no digo yo que no esté de muy buen ver el doctor, con ese pelo canoso, que parece el Richard Gere de hace veinte años, pero ni caso, ni caso, te lo juro por nuestros niños, Rogelio. Bueno, te tengo que dejar, amor mío, que tengo que ir haciendo las compras de Navidad. Te vamos a echar de menos, corazón.

 

Getty Images.

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Soy un hombre hecho a mí mismo. El problema es que me sobraron algunas piezas. SOL O CONTIGO. Persigo playas.

11 comentarios en: Cinco horas con Mbappé

  1. Buenos días,

    es posible que la intención del artículo sea reírse de la situación con Mbappé y de la pesadez de la misma, pero no deja de parecerme ofensivo para con los aficionados que siguen y comentan las noticias a diario.
    Es normal querer ilusionarse con fichajes como este, o comentarlos con los compañeros en los descansos. Y no por ello son imbéciles como el tal Rogelio. El asunto Mbappé es un tema de actualidad y los medios se encargan de bombardearnos con "exclusivas". La reacción lógica es que la gente hable de ello. No me imagino a nadie llamando imbécil a una persona por hablar de la guerra de Ucrania, del COVID en su momento o del evento del evento de actualidad que toque en cada momento.

    Un saludo,

    Carlos.

      1. Lo que entiendo es que el protagonista de la historia se ha vuelto loco de tanta falsa información y exclusivas. Hasta ahí, perfecto artículo. Pero Rogelio no sólo está loco. También es tonto, patético y "guarro".
        Aunque, después de releer el artículo, quizá Rogelio no sea un aficionado al fútbol bombardeado por información. Podría ser uno de los bombarderos, y entonces llamarle imbécil me parece poco.
        De ser así, y Rogelio tiene de primer nombre, pongamos, Josep, pido disculpas al autor por malinterpretar y criticar su artículo. O quizá siga sin haber entendido el artículo, aunque mantendría mis disculpas en ese caso.

        Pd: gracias a John Falstaff por tirar de ironía en vez de intentar hacerme ver que había entendido mal el artículo. Siempre es un placer tratar con gente que está genuinamente dispuesta a ayudar al resto sin intentar ridiculizarlos.

  2. Estoy harto, por no decir otra cosa más fuerte, de este NIÑATO TRAIDOR, DE SU BENDITA MADRE Y DEL DUEÑO DEL PSG.
    No creo que el Presidente se deje engañar otra vez. O viene libre como agente libre o que se lo metan por.........

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Tweets La Galerna

"El VAR es irreversible y se defiende solo. Cancelarlo sería como eliminar Internet argumentando que ha desnaturalizado a la sociedad."

Tremendo artículo de calidad. Muy de acuerdo con casa letra del mismo.

Justicia y tecnología son esenciales tanto para la sociedad como para el fútbol. Una cámara de seguridad puede incomodar a algunas personas, pero sólo disgusta profundamente al ladrón.
En defensa de un VAR mejor.
Lujazo volver a escribir en @lagalerna_

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