Luis Alberto de Cuenca: “El Madrid es Homero y el Barça Proust, o sea, un coñazo”

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Aquellos viejos tiempos del fútbol en España,

cuando un pase genial de Di Stéfano a Puskas

borraba de un plumazo todos tus sinsabores

de niño solitario, bulímico y neurótico

Tiempos en los que hubieses dado tu alma a cambio

de un balón. Horas muertas corriendo por el césped

imitando a tus ídolos, soñando con jugadas

imposibles que siempre terminaban en gol.

Tardes de los domingos marcadas por el fútbol

que sonaba en la radio. Tardes en que las cosas

eran mucho más dulces si tu equipo ganaba

y mucho más amargas si tu equipo perdía.

Qué te queda de aquello. Viejas alineaciones

que repetir delante de los viejos amigos,

y un nudo en la garganta cuando alguien te recuerda

los años que han pasado.

 

En la vida se puede ser un señor sin por ello renunciar a un punto subversivo, o quizá sea sólo que es precisamente el ser un caballero lo que constituye un paradigma punk en los tiempos que corren. También, en la vida, es posible haber sido Secretario de Estado de Cultura, Premio Nacional de Poesía, académico de la Real Academia de la Historia, filólogo, traductor, ensayista, columnista, crítico, editor literario e investigador, entre otras cosas. Nos citamos en El Espejo, frente a la Biblioteca Nacional cuyo patronato preside: es el sitio donde hay que citarse con los intelectuales aunque sea para hablar de fútbol (resulta que terminamos hablando de muchas cosas más). Es posible que el dandismo exacerbado del local le confiera la suficiente dignidad pasada de moda como para constituir también el cuartel general de la lucha contra la corrección política que nuestro protagonista abraza con entusiasmo. Le llevo una copia de mi libro y el tío me obliga a dedicársela. “Pon la fecha, por favor”. Un (repito) Premio Nacional de Poesía. Lo del pájaro y las escopetas (o lo de Chendo con el túnel a Maradona, que me perdone Chendo) ya no sirven ni un minuto más como metáfora del cambio inesperado de papeles.

P: En una entrevista decías que tu madridismo viene del hecho de haber sido un niño disciplinado que aceptaba las “consignas paternas”.

R: Así es. Uno se hace de un equipo por lo que ve en casa, y a mí mi padre me inculcó un madridismo acendrado y muy profundo. No sectario pero sí profundo. Me uncí a ese delicioso yugo que es el madridismo. Me hice del Madrid no porque viviera una Copa de Europa detrás de otra entre mis 5 y mis 11 años de vida, no por el éxito, sino porque en mi casa se vivían los colores blancos. Mi padre y yo jugábamos al fútbol con botones en un tablero de madera, y los botones buenos eran siempre los blancos, que encarnaban al Madrid.

P: ¿Cómo era ese juego? ¿Puedes explicarlo un poco mejor?

R: Se jugaba con botones (once contra once) que impulsábamos con una ficha plana, haciendo palanca por debajo e impulsándolos. Había botones mejores y peores. Algunas superficies se deslizaban mejor que otras, dependiendo de si eran botones de abrigo, de americana… Mi padre había guardado desde su infancia aquellas piezas de abrigo o pantalón con los que él mismo había jugado, y que representaban a futbolistas del club blanco de los años treinta, como Luis Regueiro y otros ilustres. Mis amigos me preguntaban: “¿Juegas al fútbol con chapas?” Y yo respondía: “No, juego con botones”. Muy poca gente de mi generación jugaba así. Mucha más en la de mi padre. En la vuestra ya nadie, claro.

P: No, yo soy de una generación eminentemente de chapas, mucho más vulgar.

R: Yo era de chapas para jugar a la vuelta ciclista. Vivía en la calle Jorge Juan y me iba al Retiro a disputar el Tour de Francia con mis chapas. Pero en el fútbol reinaba el botón.

P: Has dicho, como de pasada, algo que parece fácil pero seguramente no lo es. Que te inculcaron un madridismo “profundo pero no sectario”. Supongo que la profundidad te puede llevar al sectarismo con alguna facilidad. ¿Dónde está el punto de equilibrio para lograr esa combinación?

R: Se nace con el gen del sectarismo, o con su contrario. No está en mi ADN el ser sectario. En todos los cargos que he ocupado, a la hora de hacer un nombramiento, siempre he tratado de pensar en la persona idónea, no en alguien afecto a un determinado vínculo ideológico. Y esto se lleva al fútbol. Si el Madrid pierde por sus propios deméritos, me parece absurdo, por ejemplo, decir que lo ha hecho por el árbitro. Para mí no tiene ningún mérito no ser sectario. Se es o no es.

P: Hace poco entrevistábamos a tu amigo José Luis Garci y nos hablaba de la necesidad de apreciar el buen fútbol más allá de quién lo practique, es decir, superando el forofismo. ¿Estás también en esa línea?

R: Sí, aunque es cierto que la deriva independentista del Barcelona me ha movido, por ejemplo, a desear rabiosamente que pierda ante el Chelsea. El Chelsea encarna mucho mejor los valores de España que el Barça. También te digo que el fútbol, si no tomas partido por ningún equipo, se sigue con menos interés. Se ve con más vivacidad si tu corazón está con alguno de los dos contendientes.

P: Tienes un precioso poema llamado Political incorrectness, que Loquillo convirtió en canción. ¿Hay incorrección política en el hecho de ser del Madrid? 

R: Creo que todavía no, pero nunca se sabe hasta dónde puede llegar el totalitarismo de la corrección política. Supera los grandes totalitarismos del siglo XX en términos de privación de libertad.

P: ¿La gente del Madrid es mayoritariamente de derechas?

R: Existe esa percepción pero lo desmiente la realidad. El madridismo es transversal. Alfredo Pérez Rubalcaba y Jaime Lissavetzky, compañeros míos del colegio, por cierto, son del PSOE. Si nos vamos más a la izquierda siguen los ejemplos. Mi buen amigo el poeta Luis García Montero, que fue candidato de Izquierda Unida, es un gran madridista. Errejón también es vikingo. Se dice y es mentira que el Madrid fue el equipo del régimen, cuando éste fue el Athletic de Bilbao. Luego Franco se subió al carro de los triunfos del Madrid, pero eso es otra cosa. En cultura (y el fútbol, el deporte, son cultura) no hay ideología, hay calidad. El Madrid ha puesto muchísima calidad en la historia del fútbol mundial. A eso hay que atender.

P: Has dicho en alguna entrevista que sueles ver el fútbol muy tranquilo.

R: Bueno, lo veo tranquilo pero si hay que berrear se berrea. Pregúntale a mi mujer: no le gusta el fútbol pero termina contagiada.

P: ¿Sufres si pierde el Madrid?

R: Me da un bajonazo que dura cinco minutos. Nada más. Cuando era niño sí me deprimía bastante. Todo era más llevadero si tu equipo ganaba y más triste si perdía, como decía mi poema (ver encabezamiento). De adultos, nos sucede sobre todo cuando el equipo ha peleado y lo ha hecho bien pero no ha obtenido recompensa. Eso es muy frustrante.

P: Hablabas de la deriva independentista del Barça. ¿Cómo crees que se siente un señor de Ciudad Real o de Huesca, que ha sido del Barcelona de siempre, ante esa realidad?

R: Yo imagino que continuarán haciendo oídos sordos al aspecto político y fijándose sólo en lo que ocurre sobre el campo, aunque sospecho que habrá habido bajas entre los seguidores culés por este motivo. Lo que pasa es que los fans recientes, captados por el buen desempeño futbolístico, compensarán probablemente estas bajas.

P: Defendiste a Mourinho. Dijiste: “Le dio a la caballerosidad del Madrid una dimensión moderna”. ¿Incluso con su political incorrectness?

R: A mi me cayó muy bien Mourinho porque nos devolvió la dignidad perdida. Hubo un momento en que el Madrid se arrastraba por el campo en los enfrentamientos contra el Barça, y con él reaccionamos a eso. Estábamos impotentes ante el Barça hasta que, con él, dejamos de estarlo. Yo le estoy agradecido por lo que hizo por el Madrid. La chulería de Mou, su desparpajo, me caía simpática aunque sé que muchos, incluido mi amigo Garci, no le pueden ni ver.

P: Hablas de cómo Mourinho saca al equipo de la impotencia ante el Barça y quizá valga la pena recordar, para bien o para mal, dímelo tú, que él forma parte de esa impotencia al principio, ya que empieza por perder 5-0 en el Nou Camp.

R: En efecto, la famosa manita. Él forma parte de ese desastre y aun así consigue levantar los ánimos y los fundamentos futbolísticos del equipo. Es muy hábil psicológicamente. No sé si será muy culto, si habrá leído a Pessoa, aunque no me extrañaría que un hombre tan inteligente sea capaz de disfrutar con el arte y la literatura. No me sorprendería que fuera también un hombre muy cultivado.

P: Entre Mou y Zidane, ¿con cuál te quedas?

R: Me gusta más Mourinho por lo que acabo de explicar. Pero Zidane también me agrada. Me divierten sus ruedas de prensa, con ese español chapurreado a la francesa y su manejo de los vulgarismos en castellano. Tiene por lo demás una lógica aplastante. ¡Y cómo lleva los trajes! No hay un solo conde en Europa que lleve los trajes con el aplomo y la elegancia que luce Zidane. Tiene esa figura arcaica, como de cónsul romano. Y una cara que podría ser la de Jugurta, rey de los númidas. En el sitio de Numancia anduvo Jugurta con Escipión. Luego se pelearían, pero fueron aliados en la meseta soriana, así que tiene sentido esto de que Zidane parezca un poco romano y un poco númida.

Mou nos devolvió la dignidad perdida

P: Pero esas ruedas de prensa de Zidane, que dices que te gustan, son el extremo opuesto a las de Mourinho, que dices que te encantan.

R: Totalmente. Pero es que hay que adaptarse a lo mejor que te ofrece la vida con cada persona. Por eso me gustan las ruedas de prensa de ambos. Como diversión, quizá prefiera las de Zidane, pero es que Mourinho me resulta una personalidad arrebatadora.

P: ¿Tiene, como se dice, peor plantilla el Madrid este año que el año pasado?

R: No cabe duda de que se notan las salidas de Morata y James, pero yo siempre confío en la segunda unidad del Madrid. Se ha visto ante el PSG.

P: Tú has dicho: “Me gustaría que mis poemas se leyeran en estadios de fútbol”.

R: Es que la poesía no es una cosa para que la disfruten cuatro amigos en una habitación. Está hecha para comunicarse con los demás, de modo que el poeta es un portavoz de la comunidad. Qué mejor lugar que un estadio para llenarlo y leer poesía. Se hizo en la Unión Soviética con Yevgeny Yevtushenko, por ejemplo, y funcionó. Aunque es verdad que hay muchos poetas que son herméticos, que practican la incomunicación por sistema, porque creen que dando la espalda a la sociedad se forjan como poetas. Opino todo lo contrario. Opina que la poesía es dar voz a la gente.

P: ¿El fútbol sigue siendo algo intelectualmente despreciado?

R: Ya no tanto. Lo era mucho en el tardofranquismo, junto con los toros. Ambos tenían la consideración de una cosa plebeya que hacía manejables a las masas. Ahora hay muchos intelectuales que son muy futboleros, como Javier Marías. Y los toros vuelven a tener un prestigio aunque el pensamiento políticamente correcto les haya dado la espalda.

P: Hay más literatura (y poesía) taurina que futbolística, ¿no? ¿Está eso justificado?

R: Sí porque los toros están anclados en el imaginario español desde hace muchos siglos, mientras que el fútbol es un espectáculo colectivo relativamente reciente. Además los toros son quizá más literarios per se: el baile con la muerte y eso. Y los arquetipos: el torero que representa el eterno femenino y el toro que representa el eterno masculino. Hay mucha antropología detrás de lo taurino, pero creo que la explicación de la abundancia de literatura taurina versus la escasez de literatura futbolística es sobre todo una cuestión cronológica. Se empieza a torear a pie a comienzos del siglo XVIII. La fiesta de los toros tiene por tanto, como mínimo, un siglo más de existencia que el fútbol. Pero van saliendo cada vez más cosas sobre fútbol.

P: ¿Alguna que te guste en particular?

R: La última novela de Philip Kerr, uno de mis novelistas policiacos favoritos, es futbolera.

P: Tú siempre has defendido la fusión entre la alta cultura y la cultura popular. ¿Es el fútbol un buen agente activo en la búsqueda de esa fusión?

R: Sin duda. Es cultura y es espectáculo de masas. Mueve mucho dinero. Es un buen campo para esa fusión. Pero fíjate. A mí me gusta el fútbol como espectáculo pero nunca escribiría un cuento sobre fútbol. Garci sí lo haría, porque en él es tremenda la pulsión futbolística, adora el fútbol. A mí en cambio hay deportes, como el tenis, que me interesan tanto o más que el fútbol.

P: Pero sí has escrito poemas sobre ello.

R: Sí, pero no un libro de poemas o un cuento. He escrito dos poemas sobre fútbol: “Aquellos viejos tiempos de fútbol en España” (ver encabezamiento) y otro sobre Iniesta: Para Iniesta, el de la selección, no el del Barça, que al final no se publicó porque los editores se acojonaron con la posibilidad de que pudiera herir sensibilidades. Otra vez la corrección política que nos devasta.

P: ¿Es el Barça un paradigma de esa corrección política? Los valors y tal.

R: Vaya con los valors, alinearse con una minoría (porque son una minoría) que maniobra inconstitucionalmente por la independencia de Cataluña. Que no nos cuenten milongas. Sí, el Barça forma parte de esta corrección política que nos invade, esta hipocresía. El otro día leí que una conocida actriz cambia los finales de los cuentos tradicionales, cuando se los lee a los niños, para que no sean machistas.

escribí un poema sobre Iniesta: “Para Iniesta, el de la selección, no el del Barça”. al final no se publicó porque los editores se acojonaron.

P: Han cambiado pasajes de Carmen, la ópera de Bizet, para adaptarla a la corrección.

R: Es aberrante. Llegará un momento en que no podamos más y nos echemos a la calle los oprimidos. Es una vulneración constante de la libertad. La Manchester Art Gallery ha retirado el cuadro de las ninfas de Waterhouse, que es uno de mis favoritos y el favorito de mi hijo. Parece que el cuadro desprende una visión “cosificada” de la mujer. Nos prohíben la belleza. Es una cosa verdaderamente trágica. Es como esto de cargarse a Woody Allen. Primero, no sé si Allen ha hecho esas barbaridades. Segundo, lo que me importa es su cine, de igual modo que lo que me importa de Ezra Pound no es que fuera fascista sino los versos que hizo. Lo que me importa de Bertolt Brecht no es que fuera estalinista sino las obras de teatro que nos regaló. Céline era un grandioso escritor aunque fuese rabiosamente antisemita, o mejor dicho antijudío, porque tan semitas son los árabes como los judíos, los nazis eran profundamente pro-árabes.

P: No recuerdo en qué lugar de Estados Unidos andan ahora censurando a Mark Twain porque en su obra aparece la palabra nigger

R: Es absurdo. ¡Editar a Twain en aras de la corrección política! Es como meterse en el Quijote para hacer desaparecer la palabra gitano. Esa corriente que intenta suavizar los cuentos infantiles tradicionales… Mira, Chesterton decía: “El terror existe en el mundo, y el niño percibe que hay terror en su entorno”. Precisamente, lo que hacen los cuentos es proporcionar al niño armas contra ese terror. No les quites armas porque entonces perecerán ante él. Están destruyendo el imaginario humano, construido a través de los siglos. Son los mitos primitivos de los nómadas. Los cuentos de los Grimm reproducen esas historias míticas primigenias. Si nos cargamos eso, nos cargamos al ser humano. Están en ello.

P: Ya que estamos con literatura, ¿qué escritor clásico sería madridismo, y cuál sería barcelonismo?

R: Homero es madridista, está claro. En cuanto al Barça, tendría que ser el libro de un autor muy coñazo. Proust, por ejemplo. El Barça sería Proust.

P: Con estas declaraciones, te van a matar, por el mismo precio, los culés y los proustianos.

R: En busca del tiempo perdido es un libro que no hay quien aguante. No me importa que me odien. Tampoco los culés. Me mojo en la media en que lo que me gusta es madridista y lo que no es barcelonista, así de simple.

P: Eres un gran cinéfilo. Completemos la ocurrencia. ¿Qué película sería madridismo y qué película sería barcelonismo?

R: Howard Hawks era un gran madridista. Hay en sus películas una mística de la masculinidad, de la amistad, que no hay en ningún otro cineasta, ni siquiera en Ford, aunque también. Hatari!, de Hawks, es madridismo puro. También Clint Eastwood es madridismo. Todo eso de “cuando la ley no actúa hay que actuar en lugar de la ley para poner las cosas en su sitio” es puro Real Madrid. En cuanto a algún cineasta barcelonista, pues hombre… Alguna de estas películas europeas en las que ves crecer a una planta, que es lo más parecido al tiki-taka de Guardiola. Sería una película del nuevo cine alemán. Yo soy muy germanófilo pero esa corriente me horripila. Sí: el Barça sería una película de Fassbinder.

P: Otra de tus pasiones es el comic y te encantan los superhéroes. ¿Los futbolistas actuales son los superhéroes de nuestro tiempo?

R: Lo son, como lo son todos los deportistas de élite o las grandes estrellas de Hollywood. Hay dos formas de explicar el mito. La primera es la narración primordial que explica el origen de la Humanidad. La segunda es el mito como modelo ejemplar, y ahí encajan perfectamente los jugadores. Además, el campo de fútbol es un escenario primordial. El tiempo en el que se está jugando el choque es tiempo mítico, primordial, como diría Mircea Eliade. Es tiempo en el que no pasa el tiempo porque éste se detiene. En el descanso sí que pasa el tiempo: es tiempo que mata. El deporte replica escenarios iniciáticos primordiales, cuando los dioses habitaban la tierra y el reloj no existía. En una Final de Champions se paran los relojes. Está abolido el tiempo.

P: ¿Nos harías tú once histórico del Madrid?

R: Lo tengo ya hecho, me lo ha dado la Historia. Mi once es el que primero empata a cero y luego gana 5-1 al Peñarol en la primera Copa Intercontinental que gana el Madrid. Es el que se me quedó grabado para siempre.

 

Entrevista: Jesús Bengoechea

Fotos: Fernando Díaz Madrigal 

13 COMENTARIOS

  1. Qué delicia de entrevistado y mucho más cuando lees cosas como las que dan título a la entrevista, y que diga que “En busca del tiempo perdido” no hay quien lo aguante jajajaajaja yo no pude con él, me pareció un coñazo en su día y ahora me lo parecería más porque ya no tengo ni la mitad de paciencia que tenía para tragarme bodrios jeje…me encanta la comparación del tiki taka con ver crecer la planta jaajaja..

    Me ha gustado muchísimo todo lo que dice…me ha sorprendido mucho que Luis García Montero sea madridista, no lo sabía, le hubiera dado por atlético como su mujer….

    Hay muchos madridistas de izquierdas en todos los ámbitos, también en la música….somos plurales y universales….

    Jesús, puro disfrute esta entrevista

    Saludos

  2. Por Dios, Jesús, como he disfrutado de esta entrevista!!! Reconozco aquello de Homero madridista. Nos viene como anillo al dedo, por la épica, el estoicismo, la prosa poética con la que ha sido escrito, sobre el campo, la historia de este gran club.

  3. Fantástico. No sabía que el entrevistado (un auténtico genio) fuera del Madrid, pero bien visto no podría ser de otra manera.

    Cuando pienso en los viejos amigos…

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