Arbitró Pablo González Fuertes del Comité asturiano. En el VAR estuvo Cuadra Fernández.
Un partido histórico porque le han pitado al Real Madrid tres penaltis a favor. Tres. Para guardar en las hemerotecas.
El primero de ellos, en el 17', fue claro porque Nolito golpea por detrás a Militao cuando está armando la pierna. El segundo también nítido en el 63' al derribar Murillo a Rodrygo. El tercero, de Kevin a Mendy, ya deja muchas dudas de si es suficiente para señalar los once metros.
La otra jugada polémica del partido fue el gol anulado a Thiago por interferir Iago Aspas a Alaba cuando fue a sacar el balón. El gallego estaba en fuera de juego y molestó al austriaco. Bien el VAR avisando a González Fuertes.
En el apartado disciplinario vieron amarilla Galán por protestar en el 35', Thiago por quitarse la camiseta en la celebración en el 39' y Murillo por una entrada fuerte a Asensio en el 56'.
También a destacar que el colegiado decidió compensar los últimos 20 minutos dejando de señalar dos córners claros a favor del Real Madrid o un par de faltas en la salida sobre Casemiro y Vinícius.
González Fuertes, DISCRETO.
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Courtois: 10. No se puede parar mejor. Salvó al Madrid con 3 paradones.
Lucas: 5. El gol de Nolito fue por su banda, pero tampoco se le debe imputar. Mal en alguna salida de balón.
Militao: 5. No estuvo afortunado en el gol, pero ganó duelos y sostuvo a su equipo.
Alaba: 5. Sufrió en los balones aéreos.
Mendy: 6. Forzó un penalti que vale media Liga.
Casemiro: 6. Fue un partido en un contexto favorable para él por su buena defensa del área.
Modric: 4. Muy poco presente. Apenas dejó algún detalle.
Kroos: 5. Cumplió pero sin lucidez.
Asensio: 4. Uno sólo puede recordar dos jugadas en todo el partido del balear.
Benzema: 6. El jugador más entonado del ataque.
Vinicius: 4. Partido muy pobre del brasileño.
Rodrygo: 6,5. Entró bien al partido y forzó un penalti.
Carvajal: 5. Sufrió mucho con Galán.
Ceballos: sin tiempo relevante.
Valverde: 5. le dio algo de energía al equipo.
Nacho: sin tiempo relevante.
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Tras el Clásico del desastre, este partido ante el Celta se presentaba como una cita crucial por la Liga. Más por las sensaciones que por la distancia aún amplia. El parón contribuía a sembrar todavía más incertidumbres pero la ausencia de Ancelotti, positivo en coronavirus, no provocó excesivas sorpresas. Con la CMK de nuevo presente, la principal novedad fue la inclusión de Lucas por Carvajal y la vuelta de Benzema y Mendy.
La puesta en escena en Vigo no fue excesivamente buena por parte del Madrid. El Celta dominaba las diferentes fases del juego y dificultaba con su presión la salida de balón madridista. Denis fue el primero en amenazar, pero se encontró con un extraordinario Courtois que repelió su disparo desde la frontal. El Real Madrid respondió con una gran ocasión de Benzema de cabeza a centro de Lucas y con un prometedor intento de Vinícius. Poco después, el Madrid recuperó un balón arriba y Nolito, torpemente, derribó a Militao en el área. El penalti fue claro y Benzema no lo desaprovechó.
A raíz del gol, el Celta se envalentonó y a través de un disparo de falta de Aspas exigió lo mejor de Courtois. Sin embargo, tras ese breve periodo de zozobra, el Madrid encontró una fase de partido de cierto control, aunque sin acompañar ese dominio con peligro. Los últimos minutos de la primera parte dejaron un gol del Celta que fue anulado por la clara interferencia de Aspas, que se encontraba en fuera de juego. Cabe destacar que hubo fuera de juego gracias a que Courtois impidió que el remate entrase desde el primer momento y se marchase al palo con una parada de locura. La acción fue muy discutida por los locales, pero igual que el penalti no ofreció dudas. Así terminó una primera parte en la que el Madrid produjo muy poco y tampoco exhibió mucha seguridad defensiva.
La segunda parte comenzó algo mejor y un disparo de Modric estuvo a punto de batir a Dituro. Sin embargo, en el 51’ una contra rápida del Celta desnudó al Madrid y habilitó a Nolito para que marcase a placer. El Madrid no estaba haciendo un partido propio de quien se juega la Liga. En el 60 entraron Rodrygo y Carvajal por Asensio y Lucas. Nada más saltar Rodrygo al campo, desbordó a Murillo forzando penalti. Lamentablemente Benzema esta vez no logró batir a Dituro y desaprovechó una oportunidad inmejorable. Pero era el día de los penaltis, porque apenas dos minutos después Mendy forzó un nuevo derribo claro en el área. Esta vez Benzema no lo falló.
En el minuto 73 entró Valverde por Modric para darle energía al equipo. El Madrid ya esperaba atrás a que todo acabase, pero no prometía ser corto el trance. En el 84’ una contra estuvo a punto de deparar una gran ocasión para Rodrygo. En la jugada siguiente salieron Militao y Kroos por Nacho y Ceballos. En estos minutos finales el mejor estaba siendo Rodrygo, muy activo y guerrillero. Ceballos dispuso de una buena ocasión pero al no ser veloz perdió la ventaja en carrera y su disparo fue bloqueado.
Los instantes finales fueron una auténtica agonía porque el Madrid defendió los últimos minutos prácticamente en su área. No hubo ninguna ocasión clara, pero el sufrimiento se hizo patente. Una victoria que vale media Liga.
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Buenos días, amigos galernautas. Hay que decir que se agradece lo de hoy en las primeras planas. Al menos por un día. Como portanalista madridista uno se siente raro, incluso sucio, pero raramente complacido de comprobar cómo tal día como hoy todo un Real Madrid, en la cima de la Liga y ante el regreso del campeonato, es eclipsado en los kioscos por el inopinado Mundial del secarral de Catar. Ya saben, el de los jeques, el de levantar estadios como pirámides los faraones; a latigazos hollywoodienses. El Mundial gay friendly siempre que la pluma se quede en casa porque en caso contrario acabarás desplumado en el desierto.
Todos a Catar a acatar que paga el moro.
Reconforta estar en un segundo plano por un día. Ser, si me apura, un poco colchonero. Escapar de los focos. Mola no tener que dedicar ni media línea a la triste muñeira del community manager del Celta esta última semana, clamando por un vetusto piscinazo de CR7 ante los celestes en el Bernabéu; como hace en los tiempos modernos cada rival merengue afanado en buscar viejos cadáveres en los armarios. También nos complace despachar el espartano y heroico vídeo difundido por el club celeste en redes sociales en el que sus futbolistas anuncian gesta sin precedentes en Balaídos, superior incluso a la instalación de las luces de Navidad de su alcalde o a ese adefesio de Mesozoico superior llamado Dinoseto.
Y ojo que, respecto al Celta, convertido últimamente en meritorio del antimadridismo de provincias, se podrían comentar esta semana incluso cosas peores. Respetaremos no obstante la presunción de inocencia que seguramente ellos también tendrían la gracia de conceder un instante después de que el garrote vil nos ajustara la golilla.
No son las luces de Navidad de Vigo, pero el titular mundial de Marca de esta mañana es igual de hortera. Si fuera sólo por eso pues tendría un pase; pero es que además bromea con Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente a quienes compara con unos sátrapas con chilaba que desprecian incienso y mirra, pero se pirran por el oro, especialmente si es pa´untar FIFOS Y UEFOS. “Esto no te lo perdonare, Carmena”, que decía aquella.
Claro, que en definitiva mejor ser cursi como Marca que hortera de bolera como AS. Cuando la cosa Roja esta antes llamada España sale a pasear tiende a producirse este fenómeno de exaltación patriótica y panfletaria en las portadas de la prensa deportiva. Si sus colegas de la meseta se han llevado el premio “Coliflor con lazo” al titular más repipi de la jornada, el diario As se alza con el prestigioso “Titular Rancio” del día: “Alemania tiene un problema”, dicen los muchachos de Relaño ante la sonrisa de un Matthaus que parece haber pactado con el diablo para lucir tanto diente conspicuo. Nada invita a pensar que Lothar tenga que recurrir al SOS que anuncia As a la izquierda del sótano de su portada.
Dentro de la infamia de este mundial catarí que te vi hemos encontrado otro tesorillo bueno. No tenemos matraca con la Xavineta. Albricias y aleluyas. Motor gripado. Hoy no hay cantares de gesta, ni trovadores tocando el laúd, ni música celestial alguna para acompañar el vuelo sin motor de ese tuk tuk tailandés que es la Xavineta del jardinero Hernández que tan bien conoce el secarral del Mundial.
Ya saben, Espanya ens roba (el Madrid también) y Catar es una democracia de cujons.
No ganará el Sportivo ningún reconocimiento hoy a la originalidad de los titulares de sus primeras planas. Ni mucho menos. “Desafíos y bombazos” y demás rimbombantes luces de neón al margen, resulta curioso cómo abrazan por esos lares estelados a la selección española. Ya se lo dijo a un youtuber Gerard Piqué Bernabéu el otro día; que se puede ser indepe e ir a la Roja. Como ser demócrata y catarí. O jardinero en el desierto.
Mucho morro. Y de Misa no nos mofamos.
Si es que como aquellos pobres polis municipales de la Ciudad Condal no sabemos con quien nos jugamos los cuartos. Los de la Champions sí, el miércoles con el Chelsea.
Y esta evening, la Liga. Con Ancelotti Junior al mando porque Ancelotti Senior tiene Covid. Eso creemos porque el club no da rueda de prensa que al parecer a bambino Ancelotti le da vergogna.
Como tampoco pudiera ser que saliéramos esta tarde acarajotados a Balaídos con tanto en juego. No será por el Mundial, eso desde luego.
Hoy (también) recordamos a Juan Gómez “Juanito” en el día en el cual se cumplen 30 años de su fallecimiento. En La Galerna hemos preparado un homenaje como no encontraréis en ningún otro medio: Juanito, 30 años y un solo minuto 7.
Va por ti, Juan: ¡hala Madrid!
Con ocasión del 30 aniversario de Juan Gómez "Juanito", os ofrecemos lo que nos han dicho sobre él unos cuantos excompañeros, periodistas e ilustres madridistas.
Míchel (excompañero en el Real Madrid): "Recuerdo eterno"
En una fecha como hoy, albergo sensaciones contradictorias. Por una parte, cada vez que me acuerdo de él me vienen a la cabeza vivencias agradables. Son muchos momentos vividos juntos y muchas enseñanzas recibidas de él. Por otra parte, me invade una sensación amarga por no poder tenerle a mi lado cada día para estar continuamente expresando esa gratitud, y contándole cómo le recordamos. Daría tantísimo por que él pudiera recabar en vida tantos halagos y tanta admiración como justamente ha recogido su memoria en estos treinta años... Es el recuerdo eterno de un excelente futbolista, y de un amigo y compañero que no solo demostraba serlo en el campo, sino también con su permanente ayuda fuera de él, con su inmensa generosidad, una generosidad que resultaba especialmente patente con los jóvenes, a quienes no se cansaba de mostrarnos el camino. Le mando un abrazo enorme allá donde esté. Seguro que lo recibe
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Tomás Guasch: Pasa la vida, los futbolistas, los triunfos, pero al final está Juanito presidiéndonos.
Juanito debe estar dando saltos. La icónica foto suya de Raúl Cancio festejando un gol en el Bernabéu presidía ayer el acto de homenaje en el 30º aniversario de su fallecimiento. Un encuentro de amigos en Fuengirola donde se proyectó el documental “Juanito” de Magnétika Films en un Palacio de la Paz al completo, con la presencia de compañeros suyos como Paco Pineda, Salguero, Gallego, Poli Rincón, Boquerón Esteban o Roberto López Ufarte (que se plantó en Fuengirola desde San Sebastián en coche) en un ambiente de recuerdo al mito.
Fuengirola no le ha olvidado ni le olvidará nunca. A los 35, a los 50 y a los 100 años de su fallecimiento habrá gente recordando a la persona más importante de la ciudad y uno de los jugadores más significativos de la historia nuestro fútbol.
Estuvieron también los hijos y la familia en este acto organizado por el Ayuntamiento y la Peña Madridista de Fuengirola, que preside Antonio Carrasco, un tipo magnífico que nos guió por recuerdos extraordinarios desde los inicios de Juanito en Málaga hasta el final, cuando acabó en Los Boliches jugando cinco partidos dos años después de haberse retirado.
Estamos ante un mito que solo la fatalidad evitó que le viéramos en el último rol de su vida deportiva: entrenar al Real Madrid. Todo el mundo tiene claro que antes o después Juanito se habría sentado en el banquillo del Bernabéu.
Las imágenes de sus momentos triunfales, y de los menos triunfales, han conformado la vida de un tipo irrepetible que ayer recibió un merecido homenaje en su tierra.
Va pasando la vida, van pasando los futbolistas, los equipos, los triunfos, pero al final de todo está Juanito presidiéndonos.
David Summers (Hombres G): “La gente lo adoraba”
Juanito era muy amigo de mi padre. La admiración entre ellos era mutua. A Juan le divertían mucho las películas de su amigo Manuel. Y a mí padre —a pesar de que “su” Madrid era sobre todo el de los 70, el de Zoco, Amancio o Gento— también le encantaba Juanito como futbolista, pese a ser algo posterior.Tengo recuerdos algo vagos, porque ha pasado muchísimo tiempo. Pero sí me parece estar viendo a Juanito en casa, donde venía a veces para comer o cenar. Conmigo era muy cariñoso y simpático, realmente encantador. Era un pedazo de pan. Le recuerdo ahí en el salón de casa de mí padre, viendo los cuadros que este había pintado, o los dibujados por mi abuelo. ¿De qué hablaban? Podrías pensar, siendo como eran ambos tan apasionados del Madrid, que hablaban sobre todo de fútbol. Pero ambos eran también dos grandes entusiastas de la belleza de la mujer, y tengo la sensación de que muchas veces la conversación discurría más bien por esos derroteros.Con el paso del tiempo, seguía encontrándomelo por ahí. Lo recuerdo en el estreno de una película donde también estábamos nosotros, los Hombres G. La última vez que le vi nos lo encontramos en la estación de tren de Málaga, sí no recuerdo mal, estando yo de gira con mi grupo. Fue como siempre adorable conmigo. Me preguntó por mi padre. Muy poco tiempo después tuvo lugar el maldito accidente. Nos quedamos todos hechos polvo, recordando lo feliz que estaba aquella ultima vez que le habíamos visto, hacía muy pocos días.Se habla mucho de su carácter, pero hay que tener en cuenta las características del fútbol de la época, que era más temperamental, más visceral. Hablamos de los ochenta, con los ultras agarrados a la malla. El contexto era distinto. En todo caso, aquellos arranques, lo de Matthaus por ejemplo, fueron cosas episódicas de las que luego se arrepintió. Se calentaba rápido, pero fueron momentos puntuales. Sigue siendo uno de los jugadores más queridos de la Historia del Real Madrid.Personalmente, nunca dejaré de levantarme en el minuto 7 para cantar “Illa, Illa, Illa, Juanito Maravilla”.
Joe Llorente Gento (Exjugador del Real Madrid de baloncesto, medallista de plata en Los Angeles): "La dualidad mística de un madridista apasionado"
Cuantas veces me encontré con Juanito mostró una afabilidad suma, un carácter amable fronterizo al afecto, aun y cuando nunca tuvimos un contacto continuo ni estable. Ello no fue obstáculo para que se interesara por nuestro equipo de baloncesto y mi familia, mostrando su madridismo profundo en ambos y en otros sentidos. Su conocimiento de nuestra marcha en la temporada mostraba un seguimiento del pormenor. En otro momento, ya cercana su hora del adiós me dijo, ¡qué lástima que ahora que dejo de ser futbolista llegue tu hermano Paco, con los buenos balones al espacio que le hubiera colocado! Por supuesto, yo le devolvía palabras semejantes en relación a su equipo, y obtenía respuestas llenas de sentido común, compañerismo, de fe en la victoria, de anteposición de la trayectoria del club a las voluntades particulares.
De cuanto en cuanto, coincidíamos ambos equipos en el hotel Calderón de Barcelona, creo que el primero del gran proyecto de la cadena. Nunca dejaron de venir a saludarnos aficionados y peñistas de las muchas que hay en Cataluña. Y nunca vi a nadie tan generoso con ellos, tan dispuesto a emplear su tiempo libre en agradecer a quienes apoyan al Real Madrid en tierra deportivamente extraña —hostil, en determinadas circunstancias—. Juanito pasaba horas con ellos, firmando autógrafos, posando para fotografiarse, charlando para refrigerar la garganta, café y agua de por medio.
Para su propio pesar, que en cierto momento me expresó, Juan no fue un madridista modélico, aunque nunca lo hubo tan apasionado. Su carácter dual, inevitable en apariencia, al menos para compensar su amor por sus colores, le alejaba de los cánones del club, que reprochó sus conductas reprobables en público y en forma monetaria. En sus arrepentimientos, el siete inolvidable alcanzaba cumbres próximas a la mística madridista, el reflejo de una contrición sincera y desgarradora cuyo desenlace producía el efecto contrario, paradójico, de concitar aún muchos más afectos que reproches: era imposible no quererlo más en su desgarro. Como aquella noche ante los micrófonos de José María García, cuando rompió a llorar desconsolado tras una de sus trastadas, mientras lanzaba una pregunta de difícil respuesta: “¿Y qué les digo yo mañana a los niños de mi escuela?” Escuchando su desesperanza, apenas sin reparar en ellas, a este cronista también se le escaparon lágrimas de comprensión.
Luis Alberto de Cuenca (Premio Nacional de Poesía, ExSecretario de Estado de Cultura): “Un elegido de los dioses”
A pocos personas se les habrá atribuido mejor el término “maravilla”. Es uno de los grandes iconos del fútbol español. El dúo que formaba con Santillana nos brindó muchísimas alegrías a los madridistas. Decían los romanos que la muerte prematura era señal de los elegidos por los dioses, y lo de Juanito no cabe duda de que refrenda este aserto, porque fue sin el menor género de dudas un elegido. Los romanos, precisamente, glosaban en libros las grandes hazañas de sus héroes. Es una pena que Juanito llegara tarde a aquellos recuentos épicos, porque merecía sin duda un capítulo en alguno de esos libros. Tenía un carácter algo agreste que no hacía sino reflejar su enorme corazón.
Tomás González Martín (ABC): “Un líder incomprendido”Treinta años sin Juanito y parece que fue ayer. Treinta años sin Juan, el líder de un equipo con dos cabezas, Stielike y él. Se llevaron muy mal precisamente porque representaban dos liderazgos muy distintos, pero cuando saltaban al campo olvidaban todo y llevaban al Real Madrid adelante. Era duro verles salir del vestuario juntos a saltar al campo y no hablarse, pero dentro de la caseta ya habían dado los consejos a sus compañeros. Viví muchos momentos con Juan Gómez. Le dio mucha rabia cuando José Luis Núñez le atacó porque decía que dejaba las mujeres embarazadas por las esquinas. Aquel ataque despiadado, que el histriónico Núñez perdió en los tribunales, hizo a Juan más fuerte y con más carácter del que ya tenía.
Juanito era un jefe. Cuando el equipo no tenía ideas, cogía el balón y arriesgaba y regateaba desde el centro del campo. Y cuando perdía la pelota el Bernabéu le silbaba, pero él nunca se asustaba y repetía y repetía los regates hasta que le salían. Muchos no habrían intentado más ser el líder del equipo ante los pitidos, pero Juan no se arredraba e insistía para llevar el balón hacia arriba. Lo hizo siempre. Su regate y su pasión por el Real Madrid la hicieron un grande. Eran borbotones de sangre en el campo. Dejó marca en el madridismo. Compartí veladas con él en los años buenos y en los menos buenos. Con el paso del tiempo pienso que fue un incomprendido. Pocos entendieron su manera de ver el Real Madrid. Lo daba todo por él, y por eso a veces se pasaba de los límites. Ojalá pudiéramos decir eso de muchísimos jugadores en el siglo XXI. Fue un gran delantero con una personalidad desbordante que también aplicaba en su vida ajena al deporte. Se le echa de menos 30 años después.
Paco Buyo (Compañero en el Real Madrid): "Generosidad infinita"
Coincidí dos años con Juan en el Madrid. Era un hombre tremendamente pasional, con un corazón que se le salía del pecho. Era muy, muy divertido, y de una cosa podías estar seguro: nunca jamás pasaba desapercibido.
Como se ha dicho en muchas ocasiones, era uno de los grandes instigadores de aquellas remontadas europeas. Todo lo que se ha contado es cierto. En la víspera de aquellos grandes partidos, recorría las habitaciones de todos despertándonos, dando voces y portazos, al grito de "¡Somos el Madrid y mañana los reventamos!"
Aunque se marchó del Madrid a los dos años de mi llegada, venía con frecuencia por la capital y seguíamos viéndonos. Y jugué, esta vez contra él, cuando se fue al Málaga a acabar su carrera. Nunca olvidaré la anécdota. Era una de las últimas jornadas de aquella Liga. Jugábamos en La Rosaleda con Juan enfrente. El partido fue bonito y reñido, y cuando quedaban pocos minutos para el final el marcador era de empate a dos. Era un buen resultado para ambos. A ellos les permitía casi asegurar la permanencia y a nosotros nos lo ponía fácil para ganar el campeonato en casa la jornada siguiente, ante el Espanyol, como así sería. Viendo que el resultado era bueno para ambos, en los últimos instantes Juan empezó a decir a todos que ya nos podíamos permitir aflojar un poco. "Tranquilo, Paco", me decía. En el último suspiro, se produjo una falta a favor del Málaga en la frontal. La chutó Matosas, un argentino que tenía el Málaga por entonces, y el balón salió fuera lamiendo el palo. No veas la bronca que le iba pegando Juanito por todo el campo por haber estado a punto de marcar.
Su generosidad era abrumadora. Era capaz de quitarse el abrigo y dárselo a un vagabundo para que no pasara frío. Lo hizo varias veces. Era absolutamente único.
Gordillo (Compañero en el Real Madrid): "Puro corazón"
En la gestación de mi segunda etapa en el Betis hay una anécdota relacionada con Juanito. Juan entrenaba al Mérida, pero todo indicaba que el Burgos, donde él se formó, ascendería a Primera y él lo entrenaría. Él quería que yo me fuera del Madrid a jugar en su Burgos. Yo le dije: “Juan, si mi Betis me llama yo me voy al Betis, lo mismo esté en Segunda, Tercera o lo que sea. Pero si el Betis no me quiere y el Burgos asciende, cuenta conmigo”. Juan vino a Madrid a vernos jugar contra el Torino, y por desgracia ya sabemos lo que pasó en su viaje de vuelta a Mérida.
El día de su muerte fue uno de los más duros de mi vida. Yo me fui a entrenar conociendo ya la noticia. Ricardo (Gallego) llamó a casa. Coge mi mujer. “Es Ricardo”. Imagínate.
Era puro corazón. Tenía un pronto que se activaba enseguida pero duraba también poquísimo. Eran seis, siete segundos. Después venía y te daba un beso. Por culpa de ese pronto tuvo que irse del Madrid, por aquello de Matthaus, pero luego fíjate cómo quedó con él, pidiéndole perdón con reportaje del Marca incluido, regalándole un capote… Hay que recordar que Juanito reacciona así porque lo que sucede antes es una entrada absolutamente criminal del propio Matthaus sobre Chendo.
Era muy pasional, muy cariñoso, pero con un pronto tremendo. Como era como mi hermano, le conocía bien, y sabía cuándo se le podía hablar y cuándo no. “Hoy mejor dejadle en paz, que le conozco y hoy está revirao”. Aunque la verdad es que conmigo nunca estuvo así.
Juanma Rodríguez (esRadio entre otros medios): "Juanito era madridista del modo en que hay que serlo"
Fui extremadamente juanistista desde mi más tierna juventud. Recuerdo que tenía una de esas carpetas con separador, y la llenaba de fotos del de Fuengirola por todas partes, por delante, por detrás, por fuera, en las separaciones. Un compañero de clase llegó a preguntarme si me gustaban las mujeres. Sí, le respondí, pero ¿qué le voy a hacer si estoy obsesionado con Juanito? Hablaba de él a todas horas.
Empatizaba con él. Me parecía que entendía el madridismo precisa y exactamente como hay que entenderlo. Sin ambages, sin medias tintas o equidistancias. Del Madrid se es o no es, sencillamente, y él lo era. A mí me parece que, en asunto de madridismo, o estás o no estás. Y él estaba, vaya si estaba. El único ejemplo posterior mínimamente parecido que se me ocurre es Guti, y ni siquiera. Desde el punto de vista estrictamente futbolístico, era también el tipo de jugador que siempre me ha gustado. Muy técnico, muy veloz y con un carácter de mil demonios.
Guardo como un tesoro el día en que le conocí. Un amigo de la urbanización de la Sierra, Paulino, era representante de material deportivo, y conocía a Juan a resultas de la tienda de ropa deportiva que tenía en la capital, una tienda que estaba muy bien, por cierto, no sé por qué no le fue mejor. A Paulino yo le daba la monserga con Juanito día y noche. Yo aún ni siquiera estudiaba periodismo, y si lo hacía sería muy al comienzo de la carrera. Una tarde de verano —sería julio o agosto—, me llama Paulino y me dice: "Vente a mi casa que te quiero presentar un amigo". Imagínate cuando llegó allí y me encuentro a Juan Gómez jugando al mus. Estuvo encantador.
No volví a verlo hasta varios años después, ya estando en uno de mis primeros trabajos como redactor, en la revista de Unión Fenosa, hazte cargo. Le llamé y, aunque no nos habíamos vuelto a ver en todo ese tiempo, me reconoció enseguida. "Hombre, Juanma, cuánto tiempo. ¿Qué quieres? ¿Una entrevista? Por supuesto. Mira, vente el viernes al Hotel Monte Real, que es donde nos concentramos". Y para allá que me fui, a entrevistar a Juanito para la revista de Unión Fenosa.
Conservo la foto como la instantánea que capta uno de los mejores momentos de mi vida. Recuerdo estar ahí hablando con él y pensando: "Juanito está aquí hablando solo conmigo". Era un pensamiento increíble, enormemente poderoso. Es la foto que guardo con más cariño de toda mi trayectoria profesional.
Cuando murió, el vacío que sentí fue enorme. Es como cuando murió Cary Grant, lo sentí como si fuese alguien de la familia, y eso que nunca tuve el gusto de conocerlo. Pero a Juan es que además lo conocí, lo pude tratar. Lo que más siento, sin embargo, es precisamente no haber tenido un mayor trato con él mientras estuvo con nosotros.
Luis Miguel Beneyto (Exjugador y Directivo del Real Madrid entre 1978 y 1985): "Supermadridista"
Cuando Luis de Carlos llegó a la presidencia del club en 1978, Juanito ya estaba allí, y seguiría allí cuando nos fuimos. Tratarle fue algo inmensamente especial. Era muy temperamental, muy visceral. Todos le recordamos dando saltos de alegría en su retirada del campo, consumada la remontada ante el Borussia.
La primera palabra que viene a mi mente si pienso en Juan es SUPERMADRIDISTA. Y la segunda es GENEROSO. La mejor prueba de lo segundo es que firmó su renovación en blanco.
Borja Sémper (Escritor, colaborador de Onda cero y expresidente del PP de Guipuzcoa): "¿Un jugador de los de antes?"
No, no era un jugador "de los de antes". como se dice a veces. Juanito no es el fútbol de antes. Juanito es el fútbol de siempre, o el que debería ser el de siempre. Porque el fútbol no es nada si no es verdad y pasión y sentimiento. Juanito tenía todo eso. Por eso no es de otra época. Es el jugador del fútbol de siempre. Hala Madrid.
Jesús Alcaide (Real Madrid TV): "Qué grande eras, qué grande eres"
Ya no eras el ídolo de masas, la columna sobre la que se sostenía tu Real Madrid. La Quinta del Buitre había tirado la puerta abajo con su empujón de modernidad. La Quinta de los Machos, con Hugo, Maceda y Gordillo, te había estrechado los minutos de titularidad y protagonismo. La primera línea atacante que muchos chavales de los últimos 70 y primeros 80 recordaban, Juanito, Santillana y… pongan a Cunningham, Jensen , Isidro, Ito y algunos más como acompañantes del que parecía dúo eterno, se batía en retirada pero no se rendía. Asumía su condición de secundaria de lujo ante la nueva ola, pero seguía ayudando y sirviendo honorables servicios a la causa blanca. Ya en más ocasiones desde el banquillo que como protagonista desde el minuto 1.
Y llegó aquella noche de diciembre del 85. Sólo había que remontar un 5-1 a uno de los gigantes del entonces dominador fútbol alemán, el Borussia Moenchengladbach del que años después sería entrenador de la Séptima, hipo Heynckes. El destino que escribe recto con renglones torcidos. Ese día tu compañero Santillana fue titular. Y tú también pero no como elemento desequilibrante en ataque, sino como centrocampista organizador de pie fino y ayuda laboriosa. La alineación de Molowny, plagada de delanteros, rememoraba aquellos equipos de la primera época del fútbol , en los que se ponía algún defensa porque alguien tenía que estar cerca del portero. Michel , Gallego y tú en la zona de creación. Y arriba, Butragueño, Santillana y Valdano, madridistas de diferentes generaciones empeñados en hacer lo que siempre hace el Madrid. Lo imposible. Faltando 15 minutos, aún a dos goles de distancia del milagro, salió otro delantero, Cholo, por San Jose. Y se ganó por 4-0, por supuesto .
Yo estaba allí y te vi ejercer de centrocampista total, repartiendo pases como un prestidigitador. No marcaste. Valdano y Santillana, dobles goleadores, aparecen en los libros, pero nada puede oscurecer el recuerdo del seísmo que puso a prueba los cimientos del Bernabéu, cuando ya con la proeza firmada, y tras una actuación memorable, abandonaste el rectángulo para ser sustituido por Martin Vázquez. Tus saltos de alegría, los de un niño cuando los Reyes le han dejado a los pies de la cama su regalo más deseado, los de un madridista acérrimo, saboreando los 90 minuti molto longo, o longuen, que eran alemanes, constituyen una de las imágenes más potentes del extenso imaginario madridista. Eran saltos enloquecidos, desatados, de frenesí interminable. Cada una de tus pisadas retumbaba al compás de 90.000 gargantas que te seguían el paso con la fiebre del ganador, del asistente a un milagro cotidiano. Cómo sonaba el Bernabéu, cada vez que te acercabas al cielo con cada uno de tus brincos. Yo lo sentí. Todo tembló.
Cuántos goles marcaste, cuántas hazañas firmaste para que cada minuto siete se recuerde en el santuario que illa illa illa, eras una maravilla. Pero mi gran recuerdo es el de aquella noche en la que, ya ejerciendo aparentemente un papel secundario, ganaste el Oscar de la posteridad con tu infantil y desbordante locura. Qué grande eras, qué grande eres, don Juan Gómez, Juanito .
Itxu Díaz (La Galerna entre otros medios): “Espejo en el que mirarse”Por edad y afición, mi 7 fue Butragueño. Pero de él aprendí pronto que el 7 era, es y será siempre Juanito. En el gesto inolvidable en que Juanito sube a hombros al Buitre después de su golazo al Cádiz está resumido el espíritu del madridismo. Aquel cambio generacional fue impronta y forjó para el devenir el carácter del equipo y la comunión total de la afición. Y fue obra de Juanito, del que aprendimos lo que sabemos sobre la lucha y el arte de ser parte de la gran familia madridista. Tuvimos la suerte de tener como ídolos a tipos como Butragueño, Míchel, Sanchís o Martín Vázquez, que nos enseñaron que la primera norma del éxito es regalarlo y agradecerlo a los mayores, en homenaje a su gesta precedente y a su padrinazgo. Y ahí, como maestro y referente, como espejo al que mirarse en la victoria y en el fracaso, late por siempre para todas las generaciones venideras Juan Gómez, Juanito, el Real Madrid.
Barney (La Galerna): "Extremo puro"
Juanito era extremo. En todos los sentidos. Extremo en el juego y extremo en su capacidad de amar y ser amado. Extremo cuando se trataba de defender al Real Madrid ante quien se interpusiera, ya fuera un rival en el campo, un árbitro o un sicario parapetado tras un micrófono. Extremo para contagiarnos su espíritu, su brega o su alegría, como en la mítica salida del terreno de juego tras la remontada al Moenchengladbach. Yo me sentía Santillana mientras remataba con el alma, pero en ese momento era Juanito dando botes por el salón de casa, a pesar de que el partido lo siguiera por la radio. Juanito tenía una habilidad innata para jugar pegado a la raya de banda, pero en ese juego de extremos, de bordear la línea, alguna vez la superó. Prokov, Belgrado, Stielike, Matthaus… Un corazón de extremo puro (más bien cambiando el “de” por “en”) lo animaba al arrepentimiento casi instantáneo, porque quizás nunca un diminutivo representó a alguien tan grande, alguien que se nos marchó demasiado pronto.
Israel García Montejo: "El capitán eterno"
Me acuerdo de aquella noche, la última de Juan Gómez “Juanito” en el Santiago Bernabéu. Jugaba el Real Madrid contra el Torino en la Copa de la UEFA y Juanito no estaba sobre el césped, sino en la grada, viendo a su Madrid como un aficionado más. Fue un partido intenso, sin duda alguna, del gusto de Juan Gómez, acostumbrado a la guerra de guerrillas y el combate sin cuartel.
A Juan, la carretera, en su viaje de regreso a Mérida donde dirigía al equipo de la ciudad, se le convirtió en una trampa insalvable. La conmoción fue absoluta. Había muerto Juanito y, a cambio, nacía una leyenda. Mal negocio siempre en el corto plazo.
La grada, que ha había adoptado al siete como alguien de los suyos, lo convirtió en un icono desde el mismo momento en el que las emisoras de radio y las televisiones empezaron a dar la noticia de su muerte. El ‘Illa, illa, illa, Juanito maravilla’ que el Bernabéu corea en el minuto siete de cada partido forma parte del ADN del madridismo.
En un club con la historia del Madrid y por el que han pasado futbolistas de la talla de Di Stéfano, Gento, Puskas, Pirri, Cristiano Ronaldo, Casillas, Sergio Ramos, Amancio, Hugo Sánchez, Michel, Velázquez… el único con un cántico personalizado y fijo en todos los partidos del Bernabéu es Juanito. Con eso se dice todo.
Si el fútbol es el único deporte universal, lo es por su capacidad por levantar pasiones, y si alguien sabía mostrar y transmitir esa pasión del césped a la grada ese era Juan. Y el aficionado, que sin duda sabe reconocer a uno de los suyos, lo convirtió en su eterno capitán.
Antonio Vázquez (La galerna): "Juanito es el Real Madrid"
Pensar en Juanito me retrotrae a una fría noche de 1985, cuando culminaba una de esas remontadas que fueron edificando el concepto de miedo escénico del Bernabéu. El Borussia Monchengladbach caía arrollado 4-0 y Molowny decidió sustituir en las postrimerías del choque al 7, probablemente para que se llevara un merecido homenaje de un madridismo que le adoraba y aún le adora y le añora. El delantero salió del campo brincando, lanzando puñetazos al aire y berreando, poseído por un espíritu de extrema euforia como el que se vivía en la grada. Me gusta recordar al mito así, casi levitando, presa de un ardor que rayaba en lo guerrero y exhibiendo una incontenible felicidad. Justo como se sentía cada madridista en el estadio o al otro lado del televisor.
Era muy pequeño entonces como para recordar aquel momento. De hecho, es muy probable que a la hora del partido ya llevara un rato durmiendo. Afortunadamente, he visto la reposición varias veces (¡gracias, RMTV!). Sé muy bien lo que va a ocurrir, pero como en una gran película de cine clásico que conozco al dedillo, me resulta imposible levantarme hasta que llega la conclusión, hasta ese final feliz del minuto 90, cuando se produjo la imagen más icónica de una leyenda del madridismo. Juanito representa todo lo que creo que debe ser el Madrid, lo que se implantó en la era Bernabéu-Di Stéfano. La calidad se presupone, el esfuerzo es innegociable y la voluntad debe ser granítica. Porque el Madrid no se rinde bajo ninguna circunstancia. Y sí, también me enorgullece esa defensa de sus compañeros que le llevó a traspasar todas las líneas del reglamento. Exigir perfección es garantizar el fracaso, así que lo que demando es que quien esté sobre el campo se sacrifique por el Madrid con todo lo que tenga. Y eso lo hizo Juanito en cada uno de sus minutos vistiendo la elástica del trece veces campeón de Europa.
En los 120 años de historia del Madrid han sido cientos de jugadores los que han defendido su camiseta. Muchos de ellos han contribuido a su grandeza deportiva, pero solo un puñado de elegidos han incrementado su mística, la inmensa leyenda de ese escudo. Y Juanito no fue solo jugador del Real Madrid; Juanito es el Real Madrid.
Francisco Javier Sánchez Palomares: "El reducto de fe al que nos aferramos los descreídos"
Juanito forma parte de la mitología de varias generaciones, es el reducto de fe al que nos aferramos los descreídos. Durante muchos años formó con Santillana el Lennon-McCartney del madridismo.
Yo tuve la suerte de conocerlo, si bien de una manera efímera, la ideal para recordar el fogonazo de brillantez que me produjo sin tiempo para vislumbrar el decaimiento del resplandor. Se acababa de marchar del Madrid y nos comentaron que acudiría a un local para celebrar una suerte de despedida con más jugadores. Partí raudo con mi padre a la puerta del establecimiento para cazar un autógrafo y un instante con él. Varias horas después, por allí no aparecía nadie.
Entonces, en un Mercedes blanco llegó, como cantaba Kiko Veneno. Tal vez no fuera blanco y fuera beige o de un color similar fácilmente confundible en la noche. Era un Mercedes antiguo, con empaque, de los bonitos, no esos mazacotes de plástico que la marca alemana fabricaba en la segunda mitad de los ochenta.
Juanito bajó acompañado de varias personas, pero solo resplandecía él. Tal vez porque solo tenía ojos para el 7, o porque era un tipo especial. Seguramente una combinación de ambas. Yo era un niño de nueve años vestido con el traje de la primera comunión, americana y pantalones color ruido blanco, como una televisión de las antiguas no sintonizada. Un espanto. Portaba uno de los regalos de la reciente comunión, el libro de El Hobbit. Mi padre le preguntó si podía firmarme un autógrafo porque yo no podía hablar. Fue educado, cariñoso, simpático. “A mi amigo Paco con afecto Juan” fue su dedicatoria. Por el local no apareció ningún jugador más, no fue necesario.
Jesús Bengoechea (Editor de La Galerna): “Todos somos únicos, pero Juanito lo es más”
Juanito es un símbolo de madridismo y otro de humanidad descarnada. Es símbolo de madridismo porque transmitía como ningún otro lo absolutamente inaceptable del hecho de perder, y en eso conectaba (conecta) de un modo único con el aficionado, ese que se queda sin cenar porque ha palmado el Madrid y en la vigilia posterior se pregunta si esos cabrones estarán tan jodidos como yo. Con Juanito no. Con Juanito no te lo preguntabas.
Era inevitable verse, pues, representado por aquel pequeño y eléctrico manojo de nervios que dominaba los partidos desde el regate y el denuedo. Era como tú en su tolerancia cero a la derrota, pero también era como tú en su desbordante falibilidad. Cometía errores y se flagelaba por ellos delante de ti, sin pudor, chocantemente, con un sentido de culpa medieval que solo te movía a desear abrazarle con todas tus fuerzas. Si uno mira su palmarés, aun siendo muy importante, palidece al lado del de otros grandes mitos del madridismo. Pero hay un trofeo que no ganó nadie más, y es el de su propia unicidad, el de su propia intransferibilidad. Todos somos únicos, pero unos son más únicos que otros. Juan Gómez “Juanito” jugaba como le daba la gana y te hacía suyo, veías al partido desde sus ojos. Fue por tanto pionero de la realidad virtual. Había un metaverso en su entrecejo decidido, en su afán indesmayable.
30 años y su encanto abrumador, enajenado, permanece inalterable. Que Dios le bendiga.
· El FC Barcelona femenino se fundó en 2002. Pasó varios años en Segunda División (hasta 2008). Empezó a ganar títulos en 2011 (Copa de la Reina), 9 años después de su fundación oficial.
· El Real Madrid femenino se fundó oficialmente el 1 de julio de 2020. Un año antes, se había llegado a un acuerdo con el CD Tacón por el cual a partir de 2020 se formalizaba la fusión y la incorporación del Tacón a la estructura del Real Madrid C. de F.
· El FC Barcelona femenino, hasta el 30 de marzo de 2022, tan solo había disputado un partido oficial en el Camp Nou: fue el 6 de enero de 2021 ante el Espanyol, a puerta cerrada (resultado de 5-0 a favor de las azulgranas).
· El FC Barcelona femenino, campeón vigente de la UEFA Women Champions League en 2021, disputó la semifinal 2020-21 ante el PSG en el estadio Johan Cruyff de Sant Joan Despí (Barcelona), con una asistencia de 981 espectadores (en 2021 había restricciones por el COVID-19).
· En la anterior semifinal de UWCL, en 2019, el FC Barcelona derrotó al Bayern de Múnich por 1-0 (pasando a la final) en el mismo estadio Johan Cruyff. La asistencia al Mini Estadi aquel 28 de abril de 2019 fue de 12.764 espectadores.
· El Real Madrid femenino juega por primera vez la UWCL tan solo un año después de su fundación, tras eliminar en la fase previa al Manchester City femenino (club fundado en 1988 y asociado oficialmente al club en 2012). En la fase de grupos, ganó 4 de los 6 partidos disputados.
· En el partido de ida de cuartos de final de UWCL disputado en el estadio Alfredo Di Stéfano entre el Real Madrid y el FC Barcelona, el pasado 22 de marzo de 2022, la asistencia fue de 3.318 espectadores.
· En dicho partido, el RM se adelantó en el marcador en el minuto 8 (gol de Olga Carmona) y mantuvo su ventaja durante 45 minutos, hasta el minuto 53, en el que Alexia Putellas empató a 1 con un penalti debido a un más que claro error del VAR y de la colegiada finlandesa Lehtovaara.
· En el partido de vuelta, disputado en el Camp Nou, el Real Madrid se adelantó en el marcador (1-2 en ese momento) en el minuto 48 (golazo monumental de Claudia Zornoza), manteniendo esa ventaja durante 5 minutos, hasta que empató a 2 el FC Barcelona por medio de Aitana Bonmatí.
· Durante la eliminatoria pues, durante 45 minutos (de los 180 totales), el RM femenino estuvo virtualmente clasificado.
· Durante ambos partidos de la eliminatoria, el RM fue por delante del marcador en ambos partidos (45 minutos en el Di Stéfano y 5 minutos en el Camp Nou), en total 50 de los 180 minutos disputados.
Jamás ante un PSG, un Bayern, un Arsenal o un Olympique de Lyon se habría llegado a más de 90.000 espectadores. Es más, posiblemente ni se hubiera jugado en el Camp Nou.
Opiniones sobre el famoso (y muy destacable e histórico) récord de los 91.553 espectadores que acudieron al Camp Nou para asistir al partido de vuelta de la eliminatoria ha habido muchas. Pero lo que es absolutamente indudable es que, hasta dicho partido, exceptuando otro (derbi ante el Espanyol) disputado a puerta cerrada en el coliseo azulgrana, jamás el FC Barcelona había jugado en dicho estadio, y estamos hablando de un equipo con 7 títulos de liga, 8 copas de la Reina y una Copa de Europa.
La superioridad del club azulgrana femenino, por antigüedad, estructura y palmarés, era manifiesta ante un equipo jovencísimo, sin apenas experiencia europea, lo cual hizo que las autoridades del FC Barcelona montasen una campaña increíble para llenar el Camp Nou, con entradas gratuitas (4 por cada socio) y precios populares (2,90€ la entrada) para que hubiese una gran asistencia, con el incentivo no solo de conseguir un récord, sino, sobre todo, de poder asistir a una más que probable goleada no ante un rival deportivo, sino ante el escudo del club al cual se envidia y odia en una medida estratosférica.
Jamás ante un PSG, un Bayern, un Arsenal o un Olympique de Lyon se habría llegado a más de 90.000 espectadores. Es más, posiblemente ni se hubiera jugado en el Camp Nou. La prueba la tendrán en la próxima semifinal entre el FC Barcelona y el Wolfsburgo, que es posible que se dispute en el Camp Nou, pero cuya asistencia no llegará ni de lejos a dichos 90.000 espectadores. La grandeza de la marca Real Madrid es tan inmensa, y tan superior al resto, que hace que la simple presencia de su nombre, de su camiseta y de su escudo pulverice todas las marcas y récords anteriores.
Postdata: enorme el esfuerzo y la actitud del equipo femenino del Real Madrid en ambos partidos (reconociendo por supuesta la gran calidad y la superioridad absoluta de las azulgranas).
Segunda postdata: las imágenes de Mapi León burlándose de su compañera de selección, Misa Rodríguez, se explican por sí solas. Sabíamos que (tanto institucionalmente como a través de sus deportistas) el FC Barcelona suele manifestar cierta incapacidad para saber perder pero, una vez más, se ha comprobado que muchas veces tampoco sabe ganar ni estar a la altura de las circunstancias.
Con ocasión del que habría sido el 95º cumpleaños de Pancho Puskas, iniciamos hoy una serie de textos de Juan Carlos G. Guerrero que, bajo el epígrafe Gol del Madrid, glosarán con el inimitable estilo de su autor algunos goles importantes por su trascendencia y/o por su belleza. Hoy, Puskas al Atleti.
Pancho Puskas llegó al Real Madrid en el verano de 1958, con 31 años y 20 kilos de más. Marcó 242 goles en 262 partidos, una estadística que nos lleva a fantasear con lo extraordinariamente bueno que tuvo que ser antes de llegar a España, cuando era más joven, y a lamentarnos por la falta de imágenes de la época. No es de extrañar que cuando Di Stéfano vio lo que era capaz de hacer dijera que el húngaro controlaba mejor la bola con la zurda que él con la mano. Probablemente, no ha habido un arma futbolística más precisa que la pierna izquierda de Cañoncito Pum.
La prueba de ello la encontramos en un derbi contra el Atlético de Madrid, en 1961, en una anécdota de otros tiempos. Griffa hizo una falta a Puskas a 30 metros del área e inmediatamente después le gritó que se levantara ante la imposibilidad de hacerlo del 10 madridista: el defensa argentino le estaba pisando la mano. No había VAR ni veinte cámaras dentro del estadio para denunciar estas técnicas que los jugadores asumían como lances de la contienda. Da miedo pensar en los especiales que se harían hoy en día ante una artimaña tan violenta. Puskas no se quejó, quizá porque era costumbre en la época no hacerlo o porque Griffa pensó que estaba causando más daño del que realmente hacía: al fútbol se puede jugar sin mano.
Una vez que el bueno de Pancho pudo levantarse, chutó con su inigualable pierna izquierda y coló el balón por la escuadra. Un golazo que el colegiado tuvo la poca delicadeza de anular: “No he pitado”. El húngaro contaba que tenía la costumbre de no esperar a que los árbitros pitaran; el fútbol fluye mejor sin el agarrotamiento de la autoridad. Sin embargo, los árbitros se reproducen cada vez más, y eso que alguna figura, como la del juez de gol, ha sido víctima de su tiempo y ha sido sustituida por otros empleos más avanzados tecnológicamente.
Cualquiera entraría en cólera si le declararan inválido semejante golazo porque el mundo iría mejor si la belleza siempre estuviera por encima de la legalidad. Sin embargo, Puskas era un hombre tranquilo y confiado, sobre todo en sus capacidades. Escuchó, esta vez sí, el silbato del árbitro y el balón repitió la misma trayectoria desde el origen hasta el destino: de la bota del pie izquierdo de Puskas hasta la escuadra de la portería de Medinabeytia. Aunque no se ve en las imágenes del NO-DO que guardaron semejante zurdazo, es muy probable que el húngaro celebrara el gol con la elegancia que se hacía entonces, como un impulso pueril de sorpresa y alegría: saltando con los brazos hacia arriba. Bien antes o bien después de ese salto, lo que sí está demostrado, porque lo contó Puskas muchos años después, es que el brillante 10 blanco se giró hacia el árbitro y, como un chulapo de Budapest, le dijo: “¿La repito?”
Buenos días, amigos. En la vida hay que saber ganar. Incluso si eres culé. Incluso si eres mujer. No sé si sabréis por dónde vamos.
Se ha filtrado un vídeo grabado antes del control antidóping al término del Barça-Real Madrid de la Champions femenina. En él puede verse a la jugadora azulgrana Mapi León mofándose de la portera madridista Misa. Si bien el vídeo no tiene sonido, se aprecia de forma cristalina cómo Mapi señala a Misa y explícitamente dice “Se lo ha comido”, en referencia a uno de los goles encajados. Vedlo vosotros mismos.
Las barcelonistas Mapi León e Irene Paredes se mofan de Misa, una compañera de profesión, por haber fallado en un gol.
Valors, ADN Barça. pic.twitter.com/erDR8QTSYw
— La Galerna (@lagalerna_) March 31, 2022
¿Qué os parece? ¿Un asco? Nuestra opinión no anda muy lejos de la vuestra. Hasta el momento, solo la otra jugadora blaugrana que sale en el vídeo ha emitido alguna explicación posterior, si bien ella no hace nada malo. Sin embargo, Mapi León ni ha explicado nada ni se ha disculpado. La que se ha pronunciado es Jenni Hermoso, quien como veréis no parece especialmente compungida ni contrita.
Y otro a parte, para los que centran toda su atención en cosas para manchar el día de ayer… una amiga dijo “a llorar a la lloreria”
Todo lo demás está demás.
Que ganas de buscar cualquier cosa e intentar que se le de la vuelta a todo ♀️— Jenn1 Hermos0 (@Jennihermoso) March 31, 2022
“A llorar a la llorería” es la frase que mejor define el grado de arrepentimiento que tienen estas chicas ante la vejación a la que sometieron a una compañera de profesión y de selección nacional. El incidente parece venir a demostrar que el proverbial mal ganar que se gasta por los pagos culés no entiende de géneros. Hay infinidad de ejemplos, pero el más paradigmático es el que tuvo lugar en el auge del guardiolismo, cuando el Real Madrid se peleó incluso con la UEFA para poder lucir unas camisetas de apoyo a Abidal, diagnosticado con cáncer, y la respuesta azulgrana fue una campaña publicitaria donde Puyol, Xavi, Busquets y otros hacían la manita en referencia al 5-0 recientemente endosado a los blancos.
En este contexto, la portada de Mundo Deportivo no es casualidad. Alexia Putellas -capitana y máxima estrella del Barça, además de ser humano hasta la fecha intachable- se hizo una foto con los familiares de la jugadora del Madrid Teresa Abelleira. Mundo Deportivo enfatiza en portada este loable gesto precisamente como mecanismo propagandístico defensivo ante el eco que ha tenido el otro gesto, el impresentable de Mapi. La prensa cataculé, amics, no da puntada sin hilo, como cuando dice por lo bajini que “El 0-4 al Madrid retrasa la decisión de Haaland”. De sobra sabemos todos que el 0-4 al Madrid no retrasa nada, pero como no saldrá nadie a desmentirlo los efectos de la goleada quedan artificialmente amplificados.
Ya que hablamos de amplificadores, Sport destaca el acuerdo de patrocinio entre Spotify y Barça, a quien por nuestra cuenta y riesgo nos tomamos la libertad ahora de sugerir algunos títulos para su propia lista de Spotify.
-Himno de la Europa League
-Propaganda (Sparks)
-There’s no business like show business
-Discografía completa de Dream Theatre
En letra pequeña recoge Sport la ridícula rajada de Al Khelaifi contra Florentino. Ved las perlas soltadas ayer por el petroperdedor por antonomasia.
¿Qué os parece? Al petroperdedor se le da mejor montar numeritos en los vestuarios arbitrales (vergonzoso que no sea sancionado por ello por su amigo Ceferin) que decir cosas juiciosas. Qué cantidad de dislates y qué jeta de platino. Esa alusión a la invasión de Ucrania es de toma pan y moja. Resulta que Florentino, con esa manía suya de la Superliga, es poco menos que cómplice de Putin. “La gente se está muriendo en Ucrania y no tiene dónde dormir, ¿y estamos peleando por la Superliga?” Con dos petrohuevos, amigos. La alusión a la “hoja de papel” que “agita” Florentino, en alusión al contrato vinculante de la Superliga, es lo suficientemente significativa en la tarea de retratar las convicciones legales del sujeto, a quien se percibe ligeramente histérico desde el mundo libre. Si el Barça no sabe ganar, la sensación es que el problema de Al Khelaifi es no saber perder. La derrota ante el Madrid aún escuece, y de ese escozor brotan estos dislates. De la defensa que hace del papel social de sus petrodólares en el contexto del fútbol europeo no diremos nada, que la risa nos vence.
As y Marca, por su parte, vienen con Aspas y Vinicius, respectivamente. El delantero celtiña se confiesa “viejo rockero” y se emparenta con Benzema en esa condición. Si unos Stones casi octogenarios ya planean su primera gira post-Charlie Watts, no vemos por qué estos dos grandes jugadores no pueden seguir deleitándonos muchos años más (sobre todo Karim, que es el nuestro y -ejem- el mejor de los dos). En cuanto a Vini, dice Marca que su pasaporte español está “a punto”. “Pronto”, dice que estará, aunque a renglón seguido añade que no se conoce “la fecha exacta”. El concepto “pronto”’es relativo, por lo que nadie, ni siquiera una semana antes de la jubilación de un Vinicius aún no hispano, podrá negar a Marca el haber acertado.
Pasad un buen día.
Cuando a comienzos de mes hablábamos del maratón de partidos clave que aguardaba al Real Madrid femenino, el principal interrogante al que se buscaba dar respuesta era si el equipo tendría capacidad de aguante ante la sucesión de duelos de máximo nivel. Dar la talla un día dista mucho de mantener un ritmo positivo jugando cada tres días, un escenario novedoso para una plantilla que disputa por primera vez tres competiciones. Hoy, esa pregunta puede contestarse de manera afirmativa.
Aunque los encuentros con el FC Barcelona siguen asemejándose a una visita al dentista, Alberto Toril ha convertido al Madrid en una máquina de competir. Olvidando por un momento las derrotas ante el gran rival, el récord es inmaculado: 14 victorias en 14 partidos, dejando en 11 de ellos la portería a cero. A la espera de disputar el partido de Copa de la Reina aplazado ante el Levante, la imagen mostrada tanto en liga como en Champions League ha permitido recuperar buena parte del optimismo perdido al inicio de la temporada.
Olvidando por un momento las derrotas ante el gran rival, el récord es inmaculado: 14 victorias en 14 partidos, dejando en 11 de ellos la portería a cero
En Primera Iberdrola, la montaña de puntos que separaba al Real de las plazas europeas ya no es tal. Las blancas han cumplido con lo que se les requería en este mes de marzo, derrotando a Athletic Club, Atlético de Madrid, Granadilla Tenerife y Levante, y la consecución del billete para la próxima Champions solo depende de sí mismas. De ganar el partido pendiente ante el Rayo Vallecano, adelantarían al Atleti en la tabla.
Y, si cabe, en el duelo por todo lo alto ante el Barcelona en los cuartos de la Women’s Champions League las blancas han conseguido algo aún más valioso: recortar de una tacada la diferencia de nivel en varios escalones, augurando un futuro cercano prometedor para la sección de fútbol femenino del Real Madrid. La balanza sigue descompensada — la eliminatoria europea terminó con un resultado global de 8-3—, pero la demostración de competitividad ante las vigentes campeonas ha de servir como acicate.
Tan cierto es que el marcador final fue justo e inapelable, como que consumido más de tres cuartos del tiempo total de la eliminatoria el Madrid estaba a un gol de forzar la prórroga. En un escenario como el Camp Nou, perfectamente coreografiado para el festín culé, once jugadoras vestidas de blanco volvieron a honrar la historia de su club y la de este deporte al negarse a firmar la rendición. Habría sido el camino fácil cuando el Barça se puso por delante a los diez minutos de juego, pues la tarde olía a fiesta sana del fútbol femenino, pero también a circo romano y deseo de humillar al indefenso. Lo que ocurre es que, cuando todos los focos apuntaban al campo, el invitado se rebeló, igualó la contienda y, finalmente, remontó el partido con un gol antológico de Claudia Zornoza.
Fue un aldabonazo clásico del Real cincelado con el paso de las décadas, una respuesta casi irracional que nace del orgullo propio —y quizás presagio de lo que está por venir— antes de aceptar la derrota. Este nuevo Madrid femenino demostró que ya no es atrezo, lo que permitió elevar el nivel del espectáculo con un intercambio de golpes trepidante llamado a cautivar a un buen puñado de aficionados. Y sí, ni fue la noche de las porteras —siempre sospechosas habituales en el fútbol femenino—, ni la tensión propia de unos cuartos de Champions aguantó hasta el final, pero el mero hecho de llegar a esta situación era impensable hace poco.
De vuelta a la capital, el Real Madrid podrá curar las heridas de la derrota recordando que no perdió su bandera en el campo de batalla. Su guerra es la liga y de aquí a final de curso el objetivo de las de Alberto Toril es claro: asegurar un nuevo billete de Champions League para volver a jugar al borde del abismo. Así es como el Real se dice a sí mismo que está vivo, también en el fútbol femenino.
Getty Images.
Buenos días. La medición de una magnitud se puede realizar de manera directa o indirecta; es posible saber la altura de un árbol midiéndola con un metro o calculándola a partir de la longitud de su sombra. El futbol no es una magnitud física, pero el razonamiento es extrapolable, de modo que es mesurable la grandeza del Real Madrid a partir de las reacciones que provoca en los otros (nos referimos a los demás, no a la película de Amenábar).
Ayer pudimos comprobarlo una vez más:
“¡91.553! El clásico bate el récord mundial de asistencia a un partido oficial de fútbol femenino”, titula Marca a lo grande en formato apaisado de portada. A partir del número de espectadores sabemos que el Real Madrid es el único club femenino capaz de congregar a más de 90.000 personas en un estadio. Es un hecho objetivo, porque hasta ahora nadie lo había conseguido en la historia y el único elemento nuevo en la ecuación es el Madrid.
Sus orígenes datan de los años 70 del siglo XX, pero el Barça femenino se fundó oficialmente en 2002. Hasta la temporada 2012-2013 no participó en la Champions femenina, título que logró la pasada campaña 2020-2021. Fuera de España el fútbol femenino lleva mucho tiempo siendo importante, sin embargo, hasta ayer no se logró ese récord de asistencia, coincidiendo con la primera visita en Champions del Madrid al Barça.
Para poner un poco en situación el asunto, el Madrid femenino se encuentra en su segundo año de vida, en su primera temporada quedó subcampeón de liga y se clasificó para la Copa de Europa femenina, en cuyo debut ha alcanzado los cuartos de final.
¿Por qué se llenó el Camp Nou? Porque el antimadridismo es una fuerza poderosa. ¿Por qué es poderosa? Respondamos con la Tercera ley de Newton: “Cuando dos cuerpos interaccionan, cada uno ejerce una fuerza sobre el otro idéntica en magnitud y dirección, pero dirigida en sentido contrario”. Es decir, solo una fuerza del calibre de la del Madrid es capaz de provocar la reacción que ayer colmó el Camp Nou.
Además de poderoso, el antimadridismo es un negocio muy rentable, por ese motivo actualmente al Real Madrid solo lo defienden sus seguidores, ningún otro gran medio de comunicación, organismo o entidad. A diferencia de lo que ocurre con el Barcelona, que es apoyado implícitamente por los estamentos deportivos y explícitamente por los medios de comunicación.
Sí, sabemos que mentar a ESPN es como hacer trampa porque se trata de un nido de antimadridismo furibundo como existen pocos. Pero se dan más casos.
Por ejemplo, puede observarse también en la mayoría de nuevos analistas futbolísticos —desde panenkitas hasta personas que realmente saben de fútbol— que dan el salto de las redes sociales a los medios tradicionales; acostumbran a ocultar su madridismo porque entienden que les puede perjudicar para prosperar en su carrera profesional. De modo que cuando el Madrid es víctima de alguna injusticia suelen callar o directamente negarla. Saben que un posicionamiento a favor del club blanco podría tener consecuencias nefastas para su futuro laboral.
Hoy, sin ir más lejos, podemos ver en el TL de As este tuit:
En el mismo acusan de manera burda y poco sutil a Vinícius de piscinero. ¿Por qué? Porque el antimadridismo es un negocio y As una empresa que quiere ganar dinero. El relato se ha encargado de inocular en la sociedad un odio al Madrid que posteriormente explotan económicamente.
Sport no solo resalta la asistencia al Camp Nou, sino la goleada: “Las blaugranas protagonizaron una inmensa remontada para pasar a semifinales de la Champions”. El fanatismo les hace venirse arriba y vanagloriarse de la victoria de alguien de 20 años (el Barça femenino) frente a alguien de año y medio (el Madrid femenino), sin tener en cuenta que la comparación de las gloriosas culés con las blancas cuando ambos equipos llevaban el mismo tiempo funcionando es apabullante a favor del Madrid. Es como comparar el puesto que ocupa en la empresa el vicepresidente con dos décadas de experiencia laboral con el que ocupa el joven recién contratado que acaba de concluir su grado universitario. Pero entendemos que pedirle esto a Sport excede sus capacidades. Por cierto, ¿de qué colonia procederían la mayoría de los espectadores que ayer acudieron al Camp Nou?
Mundo Deportivo pone tanto el foco en los espectadores del clásico femenino que pierde perspectiva y se deja medio diario fuera de la portada que suministran.
El frontispicio de As viene vestido con publicidad, una foto de Griezmann con un texto que reza: Mango (sic). Que cada uno saque sus propias conclusiones.
Pasad un buen día.