Llevamos ya varios días asistiendo atónitos a la constatación de un sonoro escándalo en la cúpula del organismo que rige el fútbol español. La mayoría de los madridistas, para qué negarlo, disfrutamos del bochornoso espectáculo con toda la parafernalia que se merece, incluyendo por supuesto las palomitas. Y es que esta historia lo tiene todo; mentiras, giros argumentales, entrañables historias de superación personal, mezquindad… Bueno, todo no. De momento, el escándalo carece de un nombre rotundo. Yo lo he intentado con ‘RubiGeriGate’, pero Rubigeri suena a central argentino o a pareja de Spice Girls y no a escándalo. Alternativas como ‘El cubo de Rubi’ o ‘Geri, Rubi, Bom y muchos trinques al montón’, son cómicas pero carecen de fuerza. El caso es que después de varios días en los que la filtración de unos audios que evidencian un claro conflicto de interés entre el presidente de la RFEF y el capitán de uno de los equipos que participan en las competiciones que organiza la Federación, hay muchas preguntas que aún no han sido respondidas o planteadas. Voy con unas cuántas de mi cosecha.
¿De verdad necesitaba la Federación un intermediario para negociar con sus homólogos de Arabia Saudí? ¿Y por qué no se precisó para recibir una oferta mejor de Qatar?
En el caso de que fuera cierto a la RFEF le hacía falta alguien para negociar con los saudíes, ¿por qué razón no se contactó con el Real Madrid, que ha organizado con éxito multitudinarios partidos amistosos en ese país varias veces?
¿Ningún aficionado del Barça le va a afear a su capitán el haberles privado de un potencial partido de Supercopa anual en su feudo por sacar tajada personal?
¿Por qué tiene el Real Madrid el mismo caché que el Barcelona cuando es evidente que el interés por ver a uno y otro equipo en Arabia es muy diferente, como demuestran las asistencias a los partidos en las tres ediciones del torneo?
¿No es paradójico que precisamente un tipo que lleva años sembrando la duda sobre árbitros, organismos deportivos y judiciales, acusándoles de beneficiar al Real Madrid sin una sola prueba, ahora se escandalice de que, con evidentes indicios, se pueda plantear un posible trato de favor para con él y su equipo por parte de las instituciones que rigen el fútbol español?
¿Ningún aficionado del Barça le va a afear a su capitán el haberles privado de un potencial partido de Supercopa anual en su feudo por sacar tajada personal?
De los profesionales del fútbol que han defendido eso de que el fútbol es para los fans, ¿hay alguno que lo haya hecho de forma no demagógica?
¿Es compatible considerar el proyecto de la Superliga capitalismo salvaje e intentar defender jugar en un país con nulo respeto por los derechos humanos una competición nacional única y exclusivamente por dinero?
¿Podría ser que el saldo arbitral que lleva sufriendo el Madrid tenga una explicación más allá de las casualidades o de lo que se consideraban teorías de la conspiración propias de lunáticos?
¿Cómo es posible que se diga que el Madrid tiene trato de favor institucional, cuando su máximo rival tiene relaciones estrechísimas y vínculos económicos poco claros con la Federación (que controla el arbitraje) y la Liga (que gestiona calendarios y horarios) a través de su capitán, y con la televisión oficial de la Liga (que decide qué se destaca y qué no en retransmisiones y resúmenes) mediante su presidente?
¿Por qué se intenta usar el nombre del Real Madrid como beneficiado de esta trama en la que carece de voz y ha sido usado como un mero reclamo para que otros se lucren?
¿Por qué se intenta usar el nombre del Real Madrid como beneficiado de esta trama en la que carece de voz y ha sido usado como un mero reclamo para que otros se lucren?
¿Algún otro equipo va a protestar por el agravio que supone el evidente conflicto de intereses?
Es más, ¿el Real Madrid solo reacciona con contundencia cuando se apunta al presidente, o alguna vez va a reaccionar si se pone en entredicho a la institución?
¿De verdad se intenta igualar la relevancia periodística de unos audios de Florentino Pérez en los que menospreciaba a diferentes jugadores, entrenadores o periodistas con otros que destapan un evidente tráfico de influencias y posibles delitos? ¿El mero hecho de que la fiscalía lo esté investigando o haya parlamentarios que pidan explicaciones en la cámara que representa el poder legislativo no es ya suficiente?
¿A ningún periodista le extrañó el contrato ni la mediación de Kosmos en 2019? ¿Nadie investiga nada por falta de interés o precisamente por colisión de intereses?
¿El Consejo Superior de Deportes no baraja destituir a un presidente de federación que ha mentido y violado el código de la institución?
Y la última. ¿Qué clase de defensa es apelar a que la hermana de Rubiales se cayera sobre sus piernas cuando era un bebé, que Rubiales lleve o no gorra por la calle o que sea de Motril en un caso así?
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Un encuentro solvente fue el mejor hallazgo del equipo de Laso ante el Maccabi en la temporada más irregular que se le recuerda. Ayer, resolvió el primer lance de la eliminatoria sin sobresaltos, con un rendimiento constante y una resolución firme. Más pasos en este sentido es lo que necesita un grupo acosado por los altibajos, las lesiones y los problemas disciplinarios de última hora, que ayer apareció unido y orgulloso, seguro de sus fuerzas, alentados por el orgullo que destila la historia de este club.
Con la baja de quizás su mejor hombre en estos momentos, Deck, el Madrid se plantó en el parqué con la decisión de quien domina estas circunstancias. El conocimiento genera confianza, y la línea de escoltas madridistas está cuajada en empresas de aún mayor trascendencia. Entre ellos, Rudy Fernández, el intérprete más completo que haya parido el baloncesto patrio, y Fabien Causeur, un veterano de la casa empeñado en que olvidemos a Carroll y defendiendo mucho mejor que él.
A este conocimiento que reúne la plantilla —Llull, Tavares, Taylor, y también los internacionales franceses Poirier y Yabusele son otros aventajados—, los blancos añadieron el propósito de una firme defensa que diluyera el potencial ofensivo israelí, de jugadores rapidísimos y con buen tino, en especial Wilbekin, un escurridizo base-escolta, elegante y exquisito en su técnica. La alternancia de los defensores madridistas palió su efectividad, y en determinados momentos, Williams-Goss se pegó a él como un cansino a su pieza de captura.
Mientras Tavares y Poirier cerraban huecos y taponaban —aunque su afán los llevaba a alargar sus movimientos en ocasiones no necesarias—, los hombres de fuera se aplicaron en su empeño de obstaculizar su zona defensiva, con Rudy extraordinario de movilidad y de intuición rebosante. Por más que lo hayamos visto muchas veces, nunca deja de sorprender su capacidad de aparecer donde no se le espera, de llegar a balones imposibles para el resto.
No fue una actuación redonda, aunque sí mejorada y esperanzadora, una muestra de lo que el equipo es capaz de ofrecer y con margen de mejora
Con los cimientos bien hormigonados, el contraataque salvó algún momento de angustia anotadora, si bien la propia dinámica defensiva favoreció la fluencia de la ofensiva y viceversa. Bien es verdad que el estático se espesa en ocasiones, pero ayer los tiradores estuvieron finos y solventaron la mayoría de estas situaciones. Causeur estuvo soberbio, como Yabusele, asentado y regular toda la noche, y el citado Rudy. En cambio, los altos aportaron poco en ataque, una de las lagunas del equipo que habrá que desecar para plantar nuevas cosechas.
En resumen, no fue una actuación redonda, aunque sí mejorada y esperanzadora, una muestra de lo que el equipo es capaz de ofrecer y con margen de mejora. Sobresaliente, sin ambages, fue la actitud de un grupo decidido que en la hora de la verdad dio un paso rotundo que puede pesar mucho. Dice la tradición —la estadística, si ustedes son de números— que quien gana el primer partido gana la eliminatoria, aunque den por sentado que Pablo Laso y sus jugadores tienen aún menos confianza en este supuesto del que podamos tener usted y yo.
Fotografías: @RMBaloncesto
Buenos días, amigos. Mañana primaveral con olor a Liga a punto de salir del horno. Podéis leer aquí la crónica del encuentro escrita por Ramón Álvarez de Mon. Anoche en Pamplona el Madrid puso el grill para terminar de dorar el campeonato y el principal debate liguero entre los madridistas se ciñe a si prefieren pasillo o vuelta de honor con aspersores en el Wanda. Hay opiniones de todo tipo al respecto, al igual que en otros dilemas existenciales como muslo o pechuga, Cola Cao o Nesquik, o Motril o Almuñécar.
Frente a Osasuna, el Madrid se abstrajo del ruido de los audios y jugó un partido soberbio, sobre todo a partir de la primera media hora de juego. El otrora inmovilista Ancelotti ordenó un centro del campo inédito formado por la CVC. Ojo, con CVC nos referimos a Camavinga, Valverde y Ceballos, no al fondo de inversión internacional con el cual la Liga de Tebas firmó un polémico acuerdo. Sí, ese de cuyas condiciones informó a Laporta antes que al resto.
Y a Carlo le salió bien la jugada. Valverde sigue demostrando que es fundamental en este equipo, sus piernas suben y bajan sin cesar como las bielas del motor de un taxi madrileño un sábado por la noche. Camavinga, cada vez más híbrido de Redondo y Seedorf, desplegó su envergadura sobre el Sadar cubriendo todo el campo, a pesar de jugar desde el comienzo del encuentro lastrado con una tarjeta amarilla surrealista que le mostró De Burgos Bengoetxea por despejar el balón.
Mención aparte merece Dani Ceballos, a la sazón Man of the man según el criterio de nuestro querido Athos Dumas. El andaluz, a pesar de no ser de Motril, sino de Utrera, es un luchador. Después de una eternidad sin ser titular y recién superado el covid, ofreció una clase magistral de juego, compromiso y entrega. Lógicamente terminó acalambrado alrededor del minuto 70 del partido y ni el masajista ni el electricista pudieron evitar el cambio. Ancelotti dijo recientemente en rueda de prensa que se arrepentía de no haberle dado más oportunidades al utrerano, y el madridismo se plantea ahora si su posible venta es oportuna.
El Madrid atraviesa un momento de gracia y supera con nota encuentros como el de ayer ante rivales difíciles, árbitros complicados e incluso desaciertos propios, Benzema falló dos penaltis consecutivos, algo insólito que sin duda no mancha su excelente temporada (y trayectoria), a pesar de las ganas que algunos le tienen.
Cabe destacar el hecho de que la norma que obliga a repetir un penalti cuando no se convierte y un jugador rival invade el área grande antes de su lanzamiento no se aplica cuando el perjudicado es el Madrid. Ayer ocurrió en los dos penaltis fallados por Karim y también sucedió en Vigo.
Respecto a esta situación hay un hecho “curioso”. Gracias a @soccermemoriess comprobamos que la imagen fija que ofreció la televisión del segundo penalti errado era la misma que la del primero, pero con la hora cambiada. Tal vez por eso falló Benzema el segundo gol, porque el realizador mostró la imagen del primero.
Si llevan a cabo una manipulación tan burda, ¿de qué no serán capaces?
La única pega realmente importante del encuentro fue la lesión de Alaba, que hubo de retirarse al filo del descanso e hizo saltar las alarmas en todos los madridistas. Después, Ancelotti dijo que es una sobrecarga y no parece grave. El partido contra el City es el martes y David sería una baja muy sensible.
Rodrygo estuvo acertadísimo y por suerte no perdió una pierna tras la brutal agresión de un rival nada más realizar un control excelso en la primera parte. A diferencia de lo que sucedió con Camavinga, no fue sancionada la acción y el osasunista no vio ninguna cartulina, ni amarilla ni roja.
Hasta Isco disputó unos buenos minutos al final del encuentro con jugadas de mucho mérito. Partido que fue culminado con un buen gol de Lucas Vázquez.
A Carlo, por tanto, le salió bien la jugada. No tuvo necesidad de recurrir a pizarras de tamaño grotesco, ni dio instrucciones sirviéndose de un iPad. Tampoco denigró la forma de jugar del Sur de Europa ni se quejó de aciertos arbitrales tras finalizar el encuentro. Estas son algunas de las diferencias entre Ancelotti y los entrenadores top europeos, esos que son idolatrados por los panenkitas. Bueno, esas diferencias y que Carlo está en semifinales de Champions y a punto de convertirse en el primer entrenador que gana las cinco grandes ligas de Europa. Por pequeño que sea, algún mérito tendrá, ¿no?
Las portadas madrileñas se centran en este Madrid campeón que está a solo cuatro puntos de cantar el alirón.
Pero la portada que más nos ha llamado la atención, por lo simbólico, es la de Mundo Deportivo:
El diario de Godó, grande España, no lleva en su portada el turbio asunto de Geri y Rubi, pero ilustra su frontispicio con una foto de Piqué agarrando el balón con la mano. Qué maravillosa metáfora de la carrera del comisionista en otros tiempos gran central.
Podréis pensar: claro, es que vosotros sois del Madrid y tenéis inquina a Piqué. Bueno, la cosa ha llegado a tal punto que hasta los suyos parecen haberse hartado de los caprichos del nene:
Por lo demás, ya sabéis, a mediodía disfrutamos de las peculiares explicaciones de Luis Rubiales. Huelga decir que nos parece intolerable que se quebranten las garantías constitucionales y se socaven los derechos fundamentales de Luis Rubiales para robar información privada y se utilizarla posteriormente en su contra. Lo que no impide que tampoco nos parezca adecuado el modo de actuar del presidente de la Federación y del comisionista Piqué.
De la rueda de prensa de Rubiales nos quedaron claros varios conceptos sobre el mismo:
Como veis, todos ellos muy relevantes respecto al caso que nos ocupa.
Hoy El Confidencial ha publicado nueva información sobre el asunto. La RFEF pagó durante meses, presuntamente de manera irregular, un piso de lujo a Rubiales en la Plaza de España de Madrid al cual no tendría derecho por estar censado en la capital. Como sabéis, Rubiales fue el introductor de los aseos femeninos en Arabia del mismo modo que Benito Lopera (Carlos Iglesias) hizo lo propio con el gotelé en España, y Rubiales tiene aspecto de ser muy de gotelé. ¿Verá la luz algún audio que demuestre que Manolo y Benito pintaron de gotelé el piso de lujo de Rubiales? Aguardemos.
Pero El Confidencial revela más conversaciones comprometedoras para Piqué, Rubiales y la salud del fútbol en general. Rubiales se interesó por cómo estaba Pique de la misma manera que lo hacen los enamorados y segundos después Piqué dijo sentirse “jodido” por el reciente arbitraje recibido.
Por poner en contexto estos mensajes, fueron antes del clásico que concluyó con 0-0 y en el cual no se sancionaron dos penaltis claros a Varane en dos minutos. Uno por plantillazo de Lenglet y otro por agarrón de Rakitic.
Que cada uno saque sus propias conclusiones.
Pasad un buen día y antes de montaros en vuestro vehículo revisad el maletero.
Hacía muchísimo tiempo que en la medular madridista no aparecía de inicio ninguno de los integrantes del fabuloso trío de centrocampistas formado por Casemiro, Modric y Kroos. Por unas y otras circunstancias (molestias de Casemiro, descanso para Modric en su casa, suplencia de Kroos en El Sadar en vísperas del duelo decisivo ante el Manchester City), Ancelotti decidió salir de inicio con la tripleta formada por Valverde, Camavinga y Dani Ceballos, con una media de edad de 22 años, todos ellos internacionales absolutos en sus selecciones.
El dominio del trío en el centro del campo fue aplastante en por lo menos 75 de los 90 minutos disputados (casi 100 con las prolongaciones), y buena parte de ello fue gracias al buen hacer del utrerano, imperial en el primer tiempo, con un exquisito dominio del balón, y un porcentaje de acierto en sus pases cercano al 95%. Nadie se acordó de Kroos en los 71 minutos en los que participó Ceballos, con su buen manejo y sus permanentes apoyos a sus compañeros.
Mérito indiscutible el suyo, ya que hacía 8 meses que no disputaba un partido partiendo como titular —desde los Juegos Olímpicos de Tokio, nada menos—, y, además, después de haber entrenado tan solo un par de veces ya que la semana pasada había contraído el virus del COVID-19. Dani acabó agotado, con calambres, porque hasta entonces se había vaciado en cada balón que disputaba o que conducía hacia el marco rival.
Participó en no menos de tres acciones decisivas del encuentro, suyo fue el lanzamiento de la falta que propició el fabuloso pase de Benzema para que Alaba —tras dos intentos— anotara el 0-1. Suyo fue el remate —tras un caviar de Eduardo Camavinga— estirando el exterior derecho de su pie para que Asensio remachara el 1-2 tras el rechace del buen meta Herrera. Y, finalmente, también fue una incursión del sevillano por el costado izquierdo la que propició la mano evidente de Chimy Ávila que supuso el primero de los dos lanzamientos de penalti —ambos malogrados por Benzema con dos buenas estiradas de Herrera— de los que dispuso el Real Madrid para apuntillar su ventaja indiscutible ante el rival rojillo.
Si Dani Ceballos jugase en otro equipo, muchos estaríamos pidiendo su fichaje por el Madrid
Carlo Ancelotti no dudó en destacar tras el partido, tanto ante las cámaras de RMTV, como durante la rueda de prensa, el buen hacer de Ceballos, e insistió, como hace cada vez que habla del ex bético, en su profesionalidad durante los entrenamientos y en el hecho de que está mereciendo tener más y más minutos de juego.
Es una gran noticia en este final de temporada saber que contamos, por lo menos, con 6 centrocampistas de garantías, a los que incluso se sumó en quince minutos muy brillantes el mismísimo Isco Alarcón, quilates de calidad desperdiciados por su inexplicable falta de ambición en las tres últimas temporadas.
Si Dani Ceballos jugase en otro equipo, muchos estaríamos pidiendo su fichaje por el Madrid. Para contratar a un medio de sus características, cualquier equipo medio europeo nos pediría un precio de unos 40 o 50 millones de euros. Teniéndolo en casa, quizás lo mejor sería aprovechar su perfil —termina contrato en junio de 2023— ya que demuestra calidad, trabajo, constancia y compromiso. Por lo pronto, en la brillante victoria de anoche en El Sadar, fue, sin duda, el mejor hombre del Real Madrid sobre el terreno de juego.
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Arbitró Ricardo de Burgos Bengoetxea del Comité vizcaíno. En el VAR estuvo Estrada Fernández.
Comenzó mal el vasco, como suele ocurrir siempre que pita al Real Madrid. En el minuto 4 se inventó falta y una amarilla de Camavinga cuando el francés toca balón claramente. Por otro lado, Javi Martínez hizo tres faltas en 10 minutos, ninguna dura, pero por reiteración pudo ser amonestado. Se quedó en reprimenda verbal. Antes de irse los protagonistas a vestuarios hubo un penalti de Nacho Vidal sobre Rodrygo al pisarle en el muslo. Una jugada que además era roja por acción brusco-grave. Y también un gol bien anulado a Budimir por offside. Tampoco olvidamos una falta a Ceballos en la frontal que no se señaló.
El segundo acto se inició con penalti de Chimy en el 50' por mano voluntaria. Siete minutos después llegó otro por derribar Nacho Vidal a Rodrygo por detrás. Bien ahí de Burgos. En los últimos minutos se pidieron otros tres, dos de David García por una mano no punible al ser un rebote, un empujón del central a Rodrygo que fue poca cosa y uno de Nacho al que golpea el balón en el codo que lo tenía pegado a su pecho.
Vieron amarilla Brasanac en las filas rojillas y Militao y Nacho (además de la citada de Camavinga en el primer tiempo) en las merengues.
Caso aparte merece hoy el papel horrible de Estrada Fernández en la sala VOR. Si en la primera parte no avisó a su colega del penalti de Nacho Vidal, en la segunda obvió la invasión del área de un jugador local en los dos penaltis ejecutados por Benzema.
De Burgos Bengoetxea, REGULAR.
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Courtois: 6. Le tocó hacer una gran parada al comienzo de la segunda parte.
Lucas: 6,5. Marcó el gol de la sentencia y no cometió demasiados errores.
Militao: 6. Sin fallos.
Alaba: 7. Marcó un gol y pudo marcar otro gracias a un buen disparo, pero se marchó lesionado en el descanso.
Nacho: 6. Se adaptó bien al lateral y también al puesto de central, aunque pudo hacer más en el gol recibido.
Camavinga: 6,5. La injusta amarilla al inicio no le condicionó. Estuvo atento al robo y la presión y preciso en la distribución.
Valverde: 7. Su poderío físico está marcando la diferencia.
Ceballos: 7,5. Jugó realmente bien. Muy participativo y presente en los dos primeros goles.
Asensio: 6. Marcó gol, pero estuvo poco presente.
Rodrygo: 8,5. El mejor del Madrid con mucha diferencia. Forzó dos penaltis y estuvo muy incisivo.
Benzema: 5. No fue su día pese a la asistencia de gol. Dos penaltis fallados.
Carvajal: 6. Entró bien al partido en el lateral izquierdo.
Kroos: 6,5. Mejoró la circulación del balón.
Isco: 6. Combinó bien.
Vinicius: 6. Poco tiempo, pero lo aprovechó de maravilla.
Ancelotti: 7. Buen planteamiento con rotaciones y cambios acertados.
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La gran renta en Liga le permitió a Ancelotti ser menos Ancelotti que nunca. Muchísimas rotaciones y alternativas. Jugaron Camavinga, Lucas, Nacho, Asensio, Rodrygo y Ceballos entre los menos habituales. Parecía lógico y acertado el planteamiento.
Empezó muy vivo Osasuna que dispuso de los primeros acercamientos aunque pronto respondió Rodrygo con un buen chut desde fuera del área. El primer golpe lo dio el Madrid. Ceballos sirvió una falta de manera precisa a Benzema para que asistiese a Alaba, Herrera repelió el primer intento, pero no pudo con el segundo, que se coló entre sus piernas. Era un gol con sabor a Liga, pero el Madrid se relajó y recibió respuesta por parte de Budimir dos minutos después tras un fallo en cadena de la defensa madridista.
Vinieron después minutos en los que Osasuna se marchó con energía al ataque. Se nota cuando un equipo de estas características juega sin la presión de la lucha por la permanencia. El partido en el Bernabéu había sido todo lo contrario. Por la parte madridista, Ceballos y Rodrygo eran los jugadores más activos, estaban, además, realmente precisos. Poco a poco el Madrid iba empujando a Osasuna hacia su campo y las llegadas blancas se empezaban a suceder. En el minuto 44, un gran pase de Camavinga habilitó a Ceballos que remató bien, el rechace de Herrera lo mandó a la red Asensio, que hasta ese momento estaba poco participativo. El descanso llegó con Alaba tirado sobre el césped y asustando a cualquier madridista que estuviese viendo el partido. El hecho de ver a Carvajal calentando en el intermedio auguraba malas noticias.
En el minutos 51 Rodrygo hizo un gran recorte en el área y Ávila, de forma muy ingenua, dio al balón con la mano. Penalti claro. Desgraciadamente Benzema no lo chutó especialmente bien y Herrera lo detuvo. Poco después de nuevo Rodrygo forzó un penalti, otra vez lo chutó Benzema y volvió a parar Herrera. Desesperante no poder sentenciar un partido tan claro.
El Madrid tocaba bien el balón y al Osasuna ya le costaba mucho recuperarlo. Evidenciaba mucha más frescura y precisión el Real Madrid. Sin embargo, el partido no estaba cerrado por los penaltis errados. En el 69’ Ceballos fue al suelo visiblemente acalambrado, algo lógico dados los pocos minutos acumulados. Entró Kroos por el utrerano. Poco después Camavinga dejó su sitio a Isco.
Llegaron entonces los minutos de la basura. Osasuna parecía cansado y el Madrid deseoso de que llegara el final sin más sobresaltos que el ya sufrido con Alaba. No obstante, el Madrid no paraba de encadenar ocasiones, parecía no querer sentenciar. Justo después de que le hicieran el tercer penalti, aunque éste último no pitado, se marchó Rodrygo por Vinicius. El brasileño tuvo una ocasión inmejorable en el minuto 94 para irse con un gran sabor de boca, pero su disparo se marchó algo desviado. Se reivindicó en seguida Vinicius regalándole el 1-3 a Lucas en el 95. Partido y Liga sentenciada.
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Abril de 2022. Luis Rubiales, presidente de la RFEF, acude a una comisaría de la Policía Nacional a denunciar que le han robado los datos de su teléfono móvil. Tras unos minutos de espera, le atiende un policía.
—Buenos días, me llamo Gerardo, ¿en qué puedo ayudarle?
—Buenos días. Me llamo Luis Rubiales. Soy el presidente de la Real Federación Española de Fútbol. Vengo a interponer una denuncia por el robo de datos de mi móvil y la posterior publicación de los mismos en los medios de comunicación sin mi consentimiento.
—Entiendo. Permítame su DNI.
—Eeeh, es que lo he perdido. Bajé a Granada con unos amigos, como hago cada pocas semanas, porque soy de Motril, ¿sabe usted? y fuimos al Albaicín y por allí debí de extraviarlo. Yo no tomo alcohol ni fumo. Soy un luchador.
—Imagino que sabe que debe denunciar el extravío de su DNI y pedir una cita para obtener un nuevo documento. Con el resguardo de dicha denuncia puede acudir a la cita para sacarse el nuevo DNI. El precio es de 12 euros.
—Perdón, agente Geri...
—Señor Rubiales, mi nombre es Gerardo.
—Sí, disculpe, es la costumbre. Como le iba diciendo, o sea, que encima que extravío el DNI, tengo que perder mi tiempo, porque no sé si usted lo sabe, pero parte de mis salario es fija y parte variable en función de mi desempeño al frente de la RFEF, no como otros, que cobran tres millones y pico hagan lo que hagan, o sea, que mi tiempo vale mucho dinero. A lo que iba, encima que pierdo la documentación, ¿tengo que pagar una penalización económica?
—Señor Rubiales, no es una penalización económica, es una disminución de ingresos que se aplica en caso de pérdida, robo o deterioro.
—Ya. Y lo de la cita para obtener otro DNI, ¿no podemos coger a quien se encarga de esto y hablar con él? Es que hay una lista de espera muy grande y me haría mucha ilusión tenerlo ya. Lo gestionamos para que tampoco salga en ningún sitio ni nada.
—Ya lo siento, pero no me parece ética su propuesta, señor Rubiales. Si no le importa, vamos al asunto que nos atañe. Dígame su nombre completo, por favor.
—Sí: Luis Manuel Rubiales Béjar.
—Fecha de nacimiento.
—Tengo 44 años.
—¿Podría ser más explícito, por favor?
—44 para 45. Soy un luchador.
—Me parece estupendo, es una cualidad loable, pero si fuera tan amable, necesito la fecha exacta, es decir: día, mes y año de nacimiento.
—Sí, perdón, 23 de agosto de 1977.
—Lugar de nacimiento.
—Soy de Motril.
—Disculpe, en los archivos de la Policía Nacional no consta que usted naciese en Motril y como no tiene su DNI, necesito contrastar una serie de datos con usted.
—Soy de Motril. Cada pocas semanas bajo con mis amigos a Granada. No tomo alcohol ni fumo.
—Por favor, señor Rubiales. Aunque usted se considere de Motril, ¿dónde nació?
—Sí, sí, disculpe, es que esto es muy duro, ¿sabe? Nací en Las Palmas de Gran Canaria.
—Bien. Y respecto al posible autor del robo que usted ha sufrido, ¿sospecha de alguien?
—Tanto yo como ustedes saben quién está detrás de todo esto, pero no lo voy a decir.
—Vamos a ver, caballero, está usted comenzando a hacerme perder la paciencia. ¿Ha venido a comisaría a denunciar un robo y me dice que sabe quién es el autor del delito y no me lo quiere decir?
—Yo llevé los aseos femeninos a Arabia.
—Pero, señor Rubiales, ¡dígame de quién sospecha!
—Sé quién está detrás de todo esto y a quién le beneficia. Es labor de ustedes y de la prensa averiguarlo. Mi abogado me ha aconsejado que no diga nada.
—¡Pero si usted sabe quién robó u ordenó que robaran sus datos, ¿por qué diantres no nos dice su identidad?!
—De pequeño mi hermana me partió las dos piernas.
—¡Señor Rubiales!
—¡Es que tengo miedo de que me metan un saco de cocaína en el coche!
—A ver, señor Rubiales, vamos a calmarnos. Vamos a respirar hondo y seguimos.
—Gracias por comprenderlo, agente Gerardo, es que yo introduje el fútbol femenino en Arabia, ¿sabe usted? Y claro, ahora me encuentro con esto y me sienta mal.
—Entiendo, entiendo. Prosigamos con tranquilidad. ¿Sospecha que alguna persona u organización pueda estar detrás del robo de sus datos?
—¡El médico le dijo a mi padre que no volvería a jugar al fútbol y míreme! ¡Soy un luchador!
—Señor Rubiales, tranquilícese.
—¡Ahora voy sin gorra por la calle!
—¡Señor Rubiales, por favor!
—¡Soy de Motril!
—¡Compañeros, necesito refuerzos!
—¡En Japón cedí mi plaza para que fuese un masajista en mi lugar!
—¡Aaaaaaah!
—¡Tengo miedo de que me metan un saco de cocaína en el coche!
—¡Compañeros, por favor, acudid, necesito refuerzos! Estoy enloqueciendo, el señor Rubiales me supera. Ya no sé si estoy tramitando una denuncia o friendo empanadillas en Móstoles.
—¡Soy de Motril!
—¡Encarna!
*El presente texto es una ficción humorística. En La Galerna estamos en contra de que se quebranten las garantías constitucionales y los derechos fundamentales para obtener información y condenamos el delito del cual ha sido víctima Luis Rubiales.
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Era mi intención escribir sobre don Gerard Piqué Bernabéu, de los Bernabéu de toda la vida. Tampoco es que tuviera muchas ganas porque creo que ambos pertenecemos a mundos diferentes y considero prudente mantener cierta distancia, como con las llamas peruanas. De lejos las llamas peruanas parecen muy simpáticas, pero si te acercas demasiado tienden a escupirte sin motivo aparente al igual que don Gerard Piqué Bernabéu, de los Bernabéu de toda la vida.
En el fondo el capitán del Fútbol Club Xavineta me resulta hasta cierto punto divertido, aunque también me divierten los argumentos de Stephen King y no me gustaría verme involucrado en ninguno de ellos, así que veo recomendable que Piqué vaya a sus cosas y yo a las mías.
A fin de cuentas, parece que le va bien con sus simpáticos chanchullos saudíes y sus ruedas de prensa entre coleguis, a los cuales trata con la misma noble condescendencia con la que le hablaría al personal del servicio. Piqué habría sido un buen secundario en Downton Abbey, tal vez haciendo de “tieta” del entrañable personaje de Maggie Smith. Visualizo cómodamente a Piqué como Lady Geraldine Pyket (pronúnciese “paiquet”, con acento de la campiña inglesa), tomando su té con butifarra y levantando el dedo meñique, porque me da que Lady Pyket es de levantar el meñique.
—Lady Pyket, llaman periodistas del Times, el London Gazette, el Newcastle Journal y la cadena Cope.
—¿Y qué quieren, Jeeves?
—Insinúan que tal vez sus estrafalarios negocios en el ámbito balompedístico puedan suponer algún conflicto de índole ético y moral.
—No tengo tiempo para responder semejantes cuestiones absurdas, querido, sugiéreles de mi parte que se vayan a elaborar encajes de bocamanga.
—Sí, milady.
—Y de paso le echas un ojo al motor de la Xaviwagon, que desde que fuimos de excursión a Cádiz no tira.
—Por supuesto, milady. Pero deje de escupirme, se lo ruego.
Del poco sugestivo trance de tener que escribir sobre don Gerard Piqué Bernabéu, de los Bernabéu de toda la vida, me ha librado la rueda de prensa de Ancelotti. Me gusta escuchar a Ancelotti mucho más que a Gerard Piqué porque Carletto no suele dirigirse a su interlocutor como si fuera imbécil. De cierto personaje de sus novelas, P. G. Woodhouse escribió que era tonto como una almeja con cierto retraso mental, que imagino que así es como nos ve Piqué a la mayoría de sus semejantes.
Me gusta escuchar a Ancelotti mucho más que a Gerard Piqué porque Carletto no suele dirigirse a su interlocutor como si fuera imbécil
Ha dicho Ancelotti que Modric no jugará el próximo partido porque está cansado, lo cual me ha llenado de pesar y melancolía, porque me ha recordado que Modric no es eterno, y que algún día, espero que muy lejano, tendrá que colgar las botas. Igual que Benzema. Igual que Kroos. Igual que todos aquellos que formaron aquel equipo de ensueño de las 4 de 5.
Pienso en ello pero no lo concibo. Algo hay que hacer para evitarlo. Mi mente de almeja retrasada no imagina un mundo en el que Luka Modric, Toni Kroos y otros tantos no sigan vinculados al Real Madrid. Sé que tarde o temprano tendrán que seguir sus caminos, pero no lo acepto. Mi intelecto almejil se rebela contra ello y busca soluciones. Soluciones almejiles.
El dios Apolo hizo un pacto con la sibila de Cumas y prometió concederle tantos años de vida como granos de arena fuese capaz de sostener entre las manos. Algo así deberíamos apañar para Luka Modric. Lo malo es que la sibila olvidó pedirle a Apolo juventud además de longevidad, y la pobre acabó dilatada existencia consumida en el interior de un barril de aceite. Dado el caso, a Modric podríamos meterlo en una Copa de Europa y montarle un santuario oracular en el Bernabéu para que desvele los arcanos del fútbol a cuántos peregrinos acudan a venerarlo. Pero imagino que al croata le perspectiva de vivir en una orejona no le hará mucha gracia.
¿Qué hacemos con él entonces? No lo sé, pero tengo un sueño recurrente, tal vez inspirado por las sibilas, en el que un Modric algo más mayor que el de ahora da instrucciones desde la banda a un equipo vestido de blanco en el que juega una tortuga francesa y un noruego con motosierra. Ese peculiar equipo acaba de ganar su cuarta Superliga consecutiva gracias a su entrenador croata de rostro afilado. Extraño sueño, me pregunto qué querrá significar.
Con Toni Kroos, en cambio, tengo muy claro lo que debe hacer Florentino. Con Kroos hay que hacer lo que hizo el rey Francisco I con Leonardo da Vinci, que lo instaló en un palacio y le dio una pensión para que pasara su jubilación paseando, contemplando los ríos y pensando en sus cosas de genio. Así quiero yo a Toni Kroos en el Nuevo Bernabéu cuando ya no le de el cuerpo para dominar el centro el campo, caminando a solas sobre el césped los días que no haya partido, con una leve sonrisa en los labios y maquinando en su cerebro fabulosos inventos para armar equipos invencibles. Dignificando con su sola presencia el lugar donde creó tanta belleza. Los nuevos fichajes del Madrid del futuro lo verán a lo lejos, como un unicornio entre las brumas, y dirán: “¡he visto a Toni Kroos!”, y se irán a la cama creyéndose los más afortunados por haber contemplado durante un segundo al legendario emperador de los centrocampistas. El nibelungo de la Saga de las Cuatro de Cinco. Carne de leyenda.
A Modric podríamos meterlo en una Copa de Europa y montarle un santuario oracular en el Bernabéu para que desvele los arcanos del fútbol a cuántos peregrinos acudan a venerarlo. Pero imagino que al croata le perspectiva de vivir en una orejona no le hará mucha gracia
A Karim Benzema, por otra parte, le daremos una cátedra futbolística para que les cuente a los futuros delanteros cómo se mete un gol sin que parezca que te importe, traspasando los límites de lo intangible. En vez de pizarra usará la palma de su mano. Y cuando le pregunten cuál es su secreto, se encogerá de hombros y dirá que el único secreto es un buen entrenamiento, una buena alimentación y amar al Real Madrid por encima de todas las cosas. Y nada más. Luego, al terminar la clase, se irá a la Academia Sueca para entregar el nobel del fútbol, que se llamará Premio Karim Benzema.
En cuanto a Gareth Bale, yo siempre he tenido la certeza de que saldrá del Bernabéu de la misma manera en la que apareció durante aquel inolvidable partido en Mestalla: montado en un carro de fuego, igual que el profeta Elías. Elías, antes de ascender a los cielos en su cuadriga flamígera, dejó caer su capa. Gareth Bale en vez de arrojar su capa arrojará cuatro copas de Europa como recuerdo de que para ganar la gloria en el cielo hay que sufrir en la tierra.
Pero si eso no ocurriera, pienso que el club podría contratar al Expreso de Cardiff para contar relatos de terror a los delanteros recién fichados. A Bale lo sentamos frente a una hoguera nocturna, de esas de campamento, entre Haaland y Mbappé para que les narre historias que les pongan los pelos de punta sobre cómo en el Real Madrid puede un delantero marcar un gol de chilena en una final europea y a pesar de todo ser más detestado que…
—¿Más que quién? —preguntará el pobre Kylian muerto de miedo, abrazado a su tortuga de peluche.
—Más que Gerard Piqué Bernabéu.
Gritos de terror y fundido en negro.
Getty Images.
Buenos días, caros amigos galernautas, y buenos días también a Gerard Piqué, aka Geri. La prensa del día no termina de dejar atrás el escándalo mayúsculo del GeriGate, que nada tiene que ver con Geri Halliwell, la spice girl pelirroja, y sí mucho con Luis Rubiales y su ya legendaria frase “Geri, me tienes para lo que quieras”, que rivaliza con “Sandro, ¿qué más quieres que te dé?”, “Todo Ok, José Luis” y “Te la has jugado mucho, Albiol” en la carrera por el título de la frase más representativa de la podredumbre institucional del fútbol español en los últimos treinta años. Se diría que Piqué, nunca feliz ante los éxitos del Real Madrid, ha querido contraprogramar el (parece) muy próximo alirón liguero de los blancos volviendo a ser protagonista.
Es normal que la vergüenza aún colee. A estas horas, todavía queda quien niega el manifiesto conflicto de intereses que ya intuíamos, pero que los audios revelados por El Confidencial ponen de manifiesto de modo patente, entre el hecho de jugar en el Barça y hacer negocios con el jefe de los árbitros, como lo hay entre ser el jefe de los árbitros y meterte en chanchullos que acrecienten o disminuyan tu renta personal en función de cómo quede la clasificación de los equipos en liza. Por si había alguna duda sobre el conflicto de intereses, nuestro amigo Richard Dees nos presentaba ayer el Código Ético de la RFEF, que es transparente.
Pero atención, porque según escribimos estas líneas nos llega otra perla de valor incalculable. Lo que acabáis de leer es el Código Ético de la RFEF tal como estaba ayer. Consciente de que podía ser mostrado al público por espíritus críticos como Richard Dees, Rubiales ha mandado cambiarlo con nocturnidad y alevosía. Nos toma por idiotas. ¿Se puede ser más tosco, torpe y chapucero?
Esto es un no parar. Los audios de El Confidencial aún no han cesado, resultando en portanálisis interminables escritos en tiempo real, y la entrega de esta mañana, que se ha conocido hace apenas unos minutos, es de una gravedad extrema.
En otras palabras, la RFEF podría haber conseguido una Supercopa igualmente rentable (o más), pero por alguna razón Piqué TENÍA que estar en la operación a pesar de que no hacía ninguna falta que estuviera. ¿Quién y por qué ordena a Rubiales que todo esto se haga a través de Piqué? sería una pregunta absolutamente pertinente dadas estas circunstancias.
Hay más aún.
¿Cómo os quedáis, amigos? Geri insta a Rubi a que lo incluya en la selección olímpica para los juegos de Tokio, y el presidente de la RFEF le viene a responder que ya lo tiene hablado con el seleccionador. Pero claro, “lo tenemos que mantener en secreto. Me haría una ilusión...” Que se socave de este modo la independencia en las decisiones deportivas del seleccionador olímpico ya es chungo en sí mismo, pero lo más grave es el aluvión de hipotéticas otras peticiones que inevitablemente esto trae a la imaginación, y que encajan de maravilla con los arbitrajes escandalosamente favorables que ha disfrutado el Barça, con aquella mano del propio Piqué no señalada en Villarreal, por ejemplo, a la cabeza.
“Oye, Rubi, esto lo tenemos que mantener en secreto, pero me haría muchísima ilusión que el Barça quedara segundo, además tú trincas más pasta si eso sucede. Ya sabes lo importante que esto es para mi club, no solo por la Supercopa sino por la Champions. Estando como estamos no nos podemos quedar fuera”.
Es radicalmente inevitable pensar en conversaciones así. ¿De verdad queda alguien en su sano juicio y con un mínimo de objetividad que niegue el conflicto de intereses, con o sin cambiar el Código subrepticiamente durante la noche?
Tremebundo todo, amics. Nosotros opinamos que Rubiales debe dimitir y Piqué no debe denigrar más su profesión inicial, mostrando un último resto de respeto a la misma colgando ahora mismo las botas. Pero hay más ingredientes en este guiso, estimados lectores. Javier Tebas, por ejemplo, aún no ha hablado del asunto, y mira que a priori sería tentador para él arremeter contra su archienemigo Rubi. ¿Por qué no lo hace? La respuesta es obvia y nos consta que es esta: porque el propio Tebas tiene también negocios con Kosmos/Piqué, y el detritus le alcanza de pleno dentro del Tinglao. Os recordamos el revelador gráfico de ayer. LaLiga-Portaventura-Kosmos/Piqué. Ahí lo tenéis. Las sospechas están también servidas.
No olvidamos que estamos aquí para comentar portadas, pero comprenderéis que la contraprogramación es brutal. Esta noche juega el Madrid, que tiene la Liga completamente a tiro a pesar de navegar en las aguas procelosas de las que os hablamos. As plantea un cambio de guardia (Valverde y Camavinga IN) que en realidad trasciende al partido de Pamplona hoy a las 21:30, y se refiere al futuro a medio plazo del equipo. Valverde-Camavinga debe ser el eje del Madrid del futuro, y deben ir asumiendo responsabilidades a la altura de lo que se espera de ambos. También informa la portada de As de la postura del gobierno, que también ha mostrado a través del CSD su preocupación “estética y ética” por el GeriGate.
Por su parte, Marca centra el muy previsible y próximo alirón blanco en la figura de Ancelotti, y nos parece de justicia dado que el veterano técnico puede convertirse en el primero que logra ganar la Liga en los cinco principales campeonatos europeos: Italia, Inglaterra, Francia, Alemania y ahora (salvo hecatombe mayúscula) España. Bravo por Carletto, todo un señor y un sabio, tan frecuentemente vilipendiado incluso por el propio madridismo.
Marca informa también del bello gesto, de tan marcado contraste con el resto de esta sección en el día de hoy, de la afición del Liverpool con Cristiano Ronaldo, con quien nosotros, por supuesto, también nos solidarizamos tras la pérdida de uno de sus hijos en el parto de sus mellizos.
Te queremos, Cris.
Os dejamos con la prensa cataculé y sus cositas. Observad, por ejemplo, cómo para Sport el GeriGate NO EXISTE.
Pasad un gran día, coronado (esperamos) por una gran victoria blanca en Pamplona.