La Fiscalía de Madrid ha decidido archivar el caso de los insultos racistas a Vinicius en el Metropolitano, y ha emitido una suerte de comunicado o pronunciamiento para explicar su lavado de manos. Pilatos resultó muchísimo más convincente. Resulta, quién lo habría dicho, que los insultos racistas de ciertos hinchas atléticos al brasileño fueron proferidos “en un contexto de máxima rivalidad deportiva”, lo que por supuesto, por supuestísimo, mueve de un modo lógico a descartar el tomar medidas como investigar la identidad de los cafres o sancionar al Atlético de Madrid.
Es un auténtico hallazgo esto del fiscal. Resulta que los insultos racistas (de viva voz pero también con parafernalia traída de casa, como aquel anormal que blandió un simio de trapo con la camiseta del Madrid) sucedieron porque era un Madrid-Atleti y allí había “rivalidad”. Eso cambia radicalmente las cosas, por supuesto. Ahí se entienden muy bien los insultos racistas, claro. Cuidado porque el fiscal no los llama insultos racistas en todo caso. No tiene el respeto a la verdad que el llamarlos así acarrearía. Se refiere a las barbaridades xenófobas del Frente Atlético y aledaños como “alusiones despectivas o burlonas”. Burla es lo que supone pretender que traguemos con ese calificativo cuando a Vinicius se le estaba cantando que era un primate, y se le cantaba eso por el color de su piel.
Esta conclusión del fiscal -que seguramente tiene nombre y apellidos, pero los medios se refieren a él como “el fiscal” para que la ignominia no recaiga sobre ningún ciudadano concreto- me sitúa a mí, inevitablemente, en un contexto de “máxima rivalidad” (deportiva y más allá) con el sujeto, por lo que, en directa aplicación de su misma lógica, habrá de archivarse mi caso si me atrevo a llamar al fiscal, por ejemplo, cobarde, o por ejemplo miserable, que son como mucho “alusiones despectivas o burlonas” emitidas, como digo, y por tanto habrá de ser comprensivo, en un contexto de máxima, muy máxima rivalidad entre Jesús Bengoechea y el anónimo fiscal.
También habrá de ser archivada mi causa porque son alusiones breves, puntuales. Según el fiscal, los cánticos “burlones” “solo se produjeron dos veces” y “duraron pocos segundos”. Exactamente igual que mis alusiones. Cobarde. Miserable. Solo son dos veces, se leen en pocos segundos o centésimas de segundo y han sido escritas en un contexto de máxima rivalidad con el señor fiscal. Me siento seguro, por tanto, de que voy a ser archivado con la máxima celeridad.
Todo esto forma parte de un contexto, por supuesto. El contexto es el siguiente. El antimadridismo rampante, escocido ante la mejor temporada de la historia blanca, no se resigna a no poder odiar a un grupo humano (el vestuario vikingo) ejemplar en lo deportivo y en lo humano, por lo que rebusca en los bolsillos en busca de alguien a quien aborrecer. Les sale Vinicius porque sí, porque había que odiar a alguien que vista de blanco. Y se pone en marcha el plan. Es un plan tácito, no se ponen de acuerdo las partes porque no hace falta. El puzzle del odio siempre encaja, sin necesidad de consultas previas.
Los rivales le escogen como víctima de sus agresiones, los colegiados las pasan por alto para que la rueda pueda seguir girando y los medios cierran el círculo riendo la gracia a los agresores en horario prime. Si Andy Warhol hubiera atestiguado los cinco minutos de fama de tipos como Maffeo, Raíllo o Alejo (los nombres, y no las caras, aunque también, son a veces el espejo del alma) se habría arrepentido de alumbrar la famosa idea. Y ya está inventada la rueda.
Claro que se trata de una rueda que no podría girar sin el combustible del aliento de las masas. Ahí entran en juego aficiones varias, hordas abducidas por el discurso mediático según el cual Vinicius es el villano y no la víctima, que ponen el foco sobre el brasileño, con especial mención para los nazis del Frente Atletico, ya mencionados en su absoluta impunidad que a su vez es consagrada por el fiscal de turno con un “aquí no ha pasado nada, circulen, circulen”. Que sí, que el racismo está muy feo pero solo según a quien le caiga encima. Hay ocasiones en que el racismo no es la lacra social que todos queremos combatir sino solo “alusiones malévolas” que duran demasiado poco como para que siquiera se investigue la posible comisión de un delito, no vaya a ser que la rueda de intimidación a Vinicius deje de dar vueltas.
Este es el panorama. Es un absoluto milagro que Vinicius todavía quiera jugar en España. El milagro, claro, tiene nombre propio, al contrario que el fiscal, y ese nombre es Real Madrid. Vinicius quiere jugar en el Madrid, y asume como un mal menor el hecho de que, por razones geográficas, o las que sean, el Madrid todavía juegue en España. Es un claro Top3 mundial para los próximos diez años, y sin embargo es tratado como si fuera un criminal en la muy depauperada liga de Tebas. Rivales envilecidos que le sacuden impunemente, colegiados que lo consienten, periodistas que le acusan de ser el culpable de las agresiones que sufre, gradas salpicadas de xenófobos que la toman con el color de su piel, fiscales que dan su bendición para que la máquina siga bien engrasada.
Vamos a decirlo alto y claro. España no merece a Vinicius. España maltrata a una de las escasísimas estrella del fútbol mundial para la próxima década que corre por sus campos de fútbol. Claro que España, la verdad, tampoco merece al Real Madrid, la empresa más importante del país, la que más gloria le procura, y sin embargo permanentemente sujeta al insulto burdo y la mentira como sistema.
En este sentido, la animadversión y la saña contra Vinicius no hacen sino singularizar en un futbolista concreto la inquina nacional contra el Real Madrid. La vuelta del mundial putrefacto de Catar va a ser dura. El club debe estar preparado para defenderse de la agresión permanente que se le viene encima al propio club, así como de la que va a seguir sufriendo el futbolista que ahora mismo concita toda la envidia sarracena que el Madrid despierta.
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Escribo estas líneas minutos después de que la Uruguay de Fede Valverde haya quedado eliminada tras una sorprendente –pero bilardista, he de reconocer– entrega del partido de Portugal a una casi amateur selección de Corea, con asistencias y yerros poco verosímiles, incluidos los de Cristiano Ronaldo, que o bien tenía su preferencia, o su perfil futbolístico ya es decididamente acorde al fútbol saudí que le pretende (lo cual invalida por completo mi anterior columna en esta selecta casa).
Independientemente del resultado de ayer, nuestro Fede bordó una copa que lamentablemente estuvo entre lo mediocre y lo terrible, sin llegar siquiera a sugerir, más allá de un tiro al palo en el primer partido, la calidad que tiene.
Como uruguayo y valverdista desde sus primeras épocas en Peñarol, por supuesto que fue una pena, pero sin todavía sacarme mi camiseta celeste con el número 15 a la espalda, quería enumerar aquí los motivos por los cuales creo que lo que ha sucedido en el mundial no debería preocuparnos demasiado como madridistas.
1- Su posición le condicionó
Durante los tres partidos del mundial, Fede jugó en un rácano mediocampo, acompañado de Rodrigo Bentancur –el mejor futbolista uruguayo en este mundial– y, hasta el segundo partido, un mediocampista cuya titularidad es un misterio para la enorme mayoría de los hinchas de la selección.
Matías Vecino es un correcto centrocampista que juega como suplente en la Lazio y que como atributos tiene apenas el buen posicionamiento y las rotaciones. Es un volante sin marca, sin despliegue, sin traslado y sin pase entre líneas, todas cualidades que pueden liberar o potenciar la combinación Valverde - Bentancur, que es el núcleo de talento más potente de la selección uruguaya actual. Al insistir con Vecino y sus permanentes pases hacia atrás durante dos de los tres partidos y no dar paso a un ‘5’ a la uruguaya que robara pelotas (Ugarte, del Sporting de Lisboa, está primero en duelos defensivos ganados en esta Champions y vio todo el mundial desde el banquillo), Valverde y Bentancur debieron retroceder y asumir otras tareas.
Fede, además, está ahora señalado por todos los planteos tácticos contra Uruguay por razones muy lógicas: su última temporada con el Madrid y su espectacular arranque de temporada. Corea le maniató con un par de marcas y eso fue suficiente debido a la falta de ajuste táctico, a pesar del pobrísimo nivel exhibido por los asiáticos. Una buena enseñanza de todo esto podría ser que tenemos que pensar si seguir reclamando para Fede el centro del campo del Madrid, cuando –a pesar de que él siga diciendo que siente que ese es su sitio– realmente es por la banda donde encuentra más impacto. Jugar en la medular y ser el jugador a seguir en un equipo con presión real es algo para lo que se entrena y se sufre antes de saber cómo hacerlo. Fede podrá hacerlo en el futuro sin dudas, pero ahora también es bueno que pueda ser decisivo en estos otros espacios dentro del campo.
La insistencia timorata y falta de elementos del entrenador con ese planteo en el centro del campo privó además a Uruguay de uno de sus futbolistas más importantes: Giorgian de Arrascaeta. El número 10 del último campeón de América, el Flamengo, acabó las eliminatorias como goleador de Uruguay y descolló en Brasil a tal punto que muchos en ese país lo pedían para su selección –algo inédito. Sin embargo, de Arrascaeta solo jugó medio tiempo ante Portugal y el partido contra Ghana, donde fue absoluta figura con dos goles. Con de Arrascaeta en el campo, el rival tiene otro futbolista del que preocuparse, liberando espacios para jugadores que llegan desde atrás como Fede. Los uruguayos no pudimos ver eso en acción cuando era realmente necesario.
2- El seleccionador no podría haberlo hecho peor
El único "logro" de Diego Alonso respecto de Fede Valverde en la selección uruguaya parece haber sido el de apodarlo ‘halcón’. El ex Atlético de Madrid demostró en este torneo que como entrenador es apenas un motivador y eso probablemente tuvo algún tipo de efecto en Fede durante las eliminatorias, donde se salió especialmente en los últimos partidos. Sin embargo, tengo que reconocer que, tras ver a la selección en estos últimos partidos, se me ocurrió que cada día de Valverde junto a Alonso puede ser un antídoto a las enseñanzas de Carletto para con Fede. El italiano dio confianza y transformó a Valverde como futbolista, haciéndolo concentrarse en sus habilidades y maximizándolas temporada tras temporada, como vimos que estaba sucediendo antes del parón. Lo que un entrenador de Uruguay debería haber hecho es proponer un sistema que basculara en función del talento de Fede y de Bentancur.
Pero más allá de ser un señor que gritaba y gesticulaba desde el banquillo de suplentes –algo que en Uruguay se reclamaba ante los años de parsimonia y audacia-solo-contra-los-periodistas del Maestro Tabárez–, lo que los uruguayos descubrimos –o confirmamos– en estos tres partidos es que Alonso era más de lo mismo e incluso menos: acabó el asequible partido contra Corea con una línea de 5 en defensa y contra Portugal organizó algo similar para resguardar a Diego Godín, otro de los ilustres en su tour de despedida.
Fede Valverde no necesita de apodos ni de supuestos motivadores: necesita seguir concentrándose en lo importante dentro del fútbol y tener entrenadores que confíen de verdad en su talento para poder liberarlo. Es una buena forma de entender también el éxito de Ancelotti en una institución como el Madrid. Por eso hasta incluso para los uruguayos debería ser un alivio que Fede vuelva con Carletto pronto.
3- El peso de ser el poster child uruguayo
Soy de los que piensan que, como madridistas, nos sirve y mucho que nuestros jugadores hagan buenos mundiales. Un mundial malo puede ser determinante en la motivación de un futbolista y Fede Valverde aún es joven. El argumento de que "mejor que vuelva descansado y ya tenerlo" es de jugadores de FIFA de Playstation. La vida no funciona así.
En ese sentido, sabemos por cosas que ha contado el propio Fede que su actual nivel en el Madrid es consecuencia de muchos apoyos desde lo mental por parte del club, su esposa, su entrenador y su círculo más íntimo. Con todo, en Uruguay los liderazgos tienen mucho peso, sobre todo desde la generación 2010 de la selección uruguaya de Sudáfrica. Llenar las botas de los Forlán, Suárez, Cavani y Godín representa mucho peso para una nación que vive el fútbol como una religión y es probable que parte del nivel de Fede en este mundial haya tenido que ver en gran medida con la presión que significa ser el heredero. Porque Valverde, junto con Betancur y Darwin Núñez, son el futuro de la selección uruguaya, y por ende de la alegría futbolística de un país laico pero entregado a este deporte.
Quizá el peso de decenas de miles de niños portando la camiseta celeste con el 15 en lugar del 9 de Suárez o el 21 de Cavani –una realidad apreciable en las calles y en las tiendas durante estas semanas– haya sido mucho para un chico que, sin dudas, aprenderá a lidiar con eso conforme siga avanzando y convirtiéndose en ese líder del Madrid que apunta a ser. Así que lo dicho: tranquilos todos y que nadie se alarme.
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Nota de redacción: Al ver que el anterior presidente de gobierno estaba comentando el mundial para El Debate, se nos ocurrió pedirle a través de un conocido común que hiciera un portanálisis. Nuestro amigo común nos envió una nota de audio (pues dice que es el modo habitual de don Mariano para enviar las crónicas) y nos aseguró que se trataba del original. Como no podemos asegurar que lo fuera y somos un medio que se distingue por su rigor, dejaremos que firme como se indica en el título. El estilo del portanálisis nos genera dudas acerca de que pueda ser el auténtico.
Buenosh díash, amigosh de La Galerna:
Como buen madridista que soy, no podía negarme a su petición. La Galerna es una gran página de encuentro de madridistas, y los galernautas, muy galernautas y mucho galernautas. Y además no debemos olvidar que son los lectores los que eligen al portanalista y es el portanalista el que quiere que sean los lectores el portanalista. Así que vamos con las portadas del día.
Nuestra selección española llegará a su partido de octavos frente a Marruecos con la “lección aprendida”, igual que nosotros aprendimos las lecciones de la crisis, o que no puedes dejar a tu tesorero que cobre las indemnizaciones en forma de salarios diferidos bajo la simulación de un despido. Para ganar a los chicos de mi hermano Mohamed VI, los de Luis Enrique tendrán que hacer todo lo que puedan y un poco más de lo que puedan si es que eso es posible, y sé que harán todo lo posible e incluso lo imposible, si también lo imposible es posible.
No me consta en ningún sitio de este diario madridista una mención a la enorme victoria del Real Madrid de baloncesto en la cancha del líder de la Euroliga, el Fenerbahce. Repito, no me consta, ha debido de desaparecer en alguna trituradora de documentos por error, que esas cosas a veces pasan. Veo la foto de los chicos de Luis Enrique y me gusta, porque muchos son del Barça, y los culés me gustan porque hacen cosas. En el campo y en los despachos.
Ponme otra, majo.
Lógico. No es lo mismo llegar al partido de octavos como primero de grupo que como segundo, no es lo mismo. O dicho de otro modo, es muy distinto. Gestionar un colectivo, ya sea una plantilla de desconocidos en un mundial o en un Consejo de Ministros, es una tarea compleja que hay que tratar de entender. Esto no es como el agua que cae del cielo sin que se sepa muy bien por qué. En la foto veo a Luis Enrique con cara de preocupación y me recuerda a la mía, tic en el ojo incluido, cuando nos subieron hasta el IVA de los chuches. Marruecos es Marruecos, igual que Alemania es Alemania, y Alemania me dio la razón. Debemos pensar que si el balón está más tiempo en el lado de los otros no nos van a meter gol. O dicho de otro modo: si el balón pasa más tiempo en el área de los nuestros, corremos el riesgo de que nos metan un gol. Yo quiero ser optimista y animo a los lectores a que lo sean, porque además cualquier otra cosa no sirve absolutamente para nada.
Vamos, España. Así me gusta, más animado, como en esta foto. Todo lo que se ha dicho estos días sobre Luis Enrique es falso, menos algunas cosas que son ciertas, pero no debemos perder la confianza en el asturiano. Los asturianos, como la cerámica de Talavera, no son cosa menor. O dicho de otra forma, son cosa mayor. Se han escrito muchas cosas sobre el juego de los nuestros y parece que algunos se alegran con el posible descalabro en octavos, pero no debemos hacerlos caso, pues son los mismos que creen que cuanto peor, mejor para todos y cuanto peor para todos, mejor, pero es mejor para mí el suyo beneficio deportivo. Y quien diga otra cosa miente, o dicho de otro modo, falta a la verdad.
No es buena esa “máxima presión” de la que habla Sport, porque al final “Luis Enrique se enfada” y le obliga a tomar decisiones drásticas, y a veces lo mejor es no tomar decisiones, y eso en sí mismo ya es una decisión. Si finalmente y por desgracia nuestra selección cayera eliminada, nadie podría probar que Luis Enrique no es inocente de lo que se le acusara, pero son los mismos que no sabemos si piensan antes de hablar o hablan tras pensar. Y las cosas son mucho más sencillas: un vaso es un vaso, un plato es un plato y un partido de octavos es un partido de octavos. Y si el vaso y el plato se rompen, puesh ocurre como con el partido de octavos, que ya no tienen remedio.
Muchas gracias a los redactores de La Galerna por brindarme esta oportunidad. Solo quiero mandar un último mensaje de apoyo a nuestro seleccionador:
Luis Enrique, sé fuerte.
Buenosh días.
Hago cosas. Como los catalanes. Al menos eso decía Mariano de ellos cuando no era cronista deportivo en El Debate. Rajoy ha confesado que manda las crónicas dictadas por teléfono. Yo lo imagino en batín, descolgando el teléfono de góndola que hay en una pequeña mesa supletoria del pasillo y recitando de corrido la columna al escribiente, quien no ha de ser Bartleby, porque si no le contestaría “preferiría no hacerlo”.
En estos días sin fútbol los Portanálisis no son sencillos, pero la mala práctica de Juan Antonio Alcalá y la convocatoria con carácter urgente en Dubái de la asamblea de la Liga por parte de Tebas facilitan su confección. Que la liga celebre su asamblea en Dubái es como si a ustedes les plantan en Moscú la junta de vecinos de su pisito de Aluche.
La hija cumple once años este mes y quiere celebrarlo con las amigas en un recinto de esos que son como Humor Amarillo pero con paredes y techo y con menos chinos, un lugar para que los niños hagan el cabra con más seguridad que en la calle mientras los padres simulan vigilarlos y beben cerveza a tutiplén para escapar de la realidad aunque solo sea por un rato.
Llama mi ex por teléfono a uno de estos locales y hay hueco para el día que queremos, pero no permiten reservar telefónicamente ni por medios digitales, solo es posible pagando la señal in situ en el establecimiento, de modo que después de trabajar voy.
—Buenas tardes, vengo a reservar hora para celebrar un cumpleaños infantil.
—Buenas tardes, ¿qué día quiere?
—Tal día.
—Uy, pues no sé si va a haber hueco tal día, eh.
—Por teléfono esta mañana decían que sí, pero que no era posible reservar por esa vía y había que venir, por eso estoy aquí.
—Ah, sí, recuerdo la llamada. ¿Su mujer está registrada?
En ese momento casi comienzo a decirle que en realidad no es mi mujer, que estamos divorciados porque resulta que justo antes de la caída de Lehman Brothers compramos una casa, y luego vino la crisis, y…, pero decido dejarlo estar y acometo su pregunta: “¿su mujer está registrada?”. Entiendo que al nacer la registrarían sus padres porque tiene DNI, que yo lo he visto, y registrarla físicamente sí que en algún concierto que fuimos la registraron someramente, como a todos, al entrar… En ese momento, la trabajadora interrumpe mis divagaciones.
—Me refiero a que si se ha registrado en la web para poder hacer la reserva ahora en persona.
—Ah, no tengo ni idea.
—Dígame el teléfono de ella que lo compruebo, ¿se lo sabe?
—Sí, es el 6…9.
—Pues no está.
En ese momento caigo en que le he dado mi número de teléfono de antes, estoy a punto de explicarle a la chica que me he equivocado porque el siglo pasado la madre de mi ex abrió una floristería y al contratar los teléfonos nos cogió dos líneas para nosotros, que en ese momento llevábamos poco tiempo saliendo, y los números eran consecutivos y claro, me lío. Pero luego yo cambié de teléfono… Esta vez me interrumpo yo solo.
—Disculpe, pruebe con el mismo número, pero terminado en 0.
—Tampoco. Le voy a registrar a usted.
A mí, que me registren. Cuando termina el proceso le indico que también estamos interesados en contratar la tarta con ellos. Acto seguido saca de debajo del mostrador un tríptico peor conservado que El Jardín de las Delicias de El Bosco con la fotografía de 18 tartas. Los dobleces están pegados con celo. Todo muy vintage.
—Saque una foto de las tartas —me indica. Martes de #FotoTartas en Twitter, pienso.
—¿Para qué, para elegirla en casa, no puedo decirle ya cuál quiero?
—Ahora le explico cómo funciona. Deme la señal primero. ¿Tarjeta o efectivo?
Tras pagar, vuelve con un papelito impreso recortado a mano con tijeras de manera no muy regular con el número del teléfono fijo del local escrito a rotulador rojo.
—Aquí solo se reserva el cumpleaños, el resto tiene que hacerlo por correo electrónico. Tiene que enviarnos un mail a esta dirección con la siguiente información: nombre y apellidos y año de nacimiento de todos los niños, aunque si todos tienen la misma edad con que lo ponga una vez es suficiente, ¿entiende?
—Me hago una idea, sí.
—También tiene que indicarnos el modelo de tarta y el número de raciones. Y lo que va a merendar cada niño, por ejemplo: “María 2011 perrito”, con el año de nacimiento, como he dicho antes. No se olvide indicarnos si van a querer reservar mesa para los padres, en cuyo caso han de encargar comida. Ah, importante, todos los niños han de medir al menos un metro.
Salgo de allí con el papelito recortado con las instrucciones y el justificante de la reserva aún estupefacto con el sistema de reserva. No se puede reservar por teléfono o correo electrónico, pero una vez en el local y efectuada la reserva, no es posible proporcionar los detalles de la misma, sino que ha de ser por correo electrónico. Normal no es.
Vuelvo a casa y me dispongo a escribir el mail de marras.
Buenas tardes:
Acudirán tantos niños. Sus datos son los siguientes:
Fulanito 2011 pizza.
Menganito 2011 sándwich mixto .
Etc.
Tarta de esta variedad con tantas raciones.
Queremos reservar mesa para padres con esta comida.
Les confirmo que todos los niños miden más de un metro, al menos de pie, porque tumbados o sentados no se lo puedo asegurar ya que entonces su estatura depende de la altura de silla o de la cama.
Un cordial saludo,
Me dispongo a cenar pronto, como siempre. Salteo unas verduras y les añado guindillas por doquier. Después, una lata de sardinas picantes. Me siento a deglutir los víveres. Enciendo la tele y aparece España. Bueno, España entera no, la selección. Va ganando y está a punto de acabar la primera parte. Leo en Twitter que alguien sugiere hacer un biscotto con Japón, no estoy de acuerdo porque eso debe de engordar una barbaridad. La idea que proponen es perder para quedar segunda de grupo y tener mejores cruces.
Ceno y salgo a caminar en el descanso, me importa un bledo el partido. Llego al parque de la Alhóndiga y hago una #FotoBanco. Hace fresquete y sopla algo de viento.
Comienzo a notar que me he pasado con el picante. Aborto paseo antes de tiempo. Regreso a casa con carácter urgente, como la convocatoria de la asamblea de la Liga.
De vuelta al hogar me entero de que España se ha clasificado, pero perdiendo. ¿La derrota de la selección será esta vez también mérito del Barça de Xavi? The answer, my friend, is blowing in the wind. De lo que no albergo duda es de que si merced a esta derrota la selección llega más lejos por haber disfrutado de cruces más sencillos, se hablará de jugada maestra del Barça. Si no, al tiempo.
Al parecer el portero de la selección no ha estado muy afortunado. Seguidores de la selección, no os preocupéis por ese motivo, nosotros fuimos capaces de ganar la Décima.
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Entregas anteriores:
El Barça ha abierto una tienda oficial en el corazón de Madrid. Está en su perfecto derecho. Ya Laporta puso su careto en todo lo alto del Paseo de La Habana, anunciando que tenía ganas de volver a vernos, y gracias a este movimiento, tildado de genial tanto por sus palmeros como por el madridismo más melindres, se aupó fulminantemente a la poltrona barcelonista. Esta gente es así, o muchos de ellos lo son. Una gracieta de tono chusco, ochentero, que traiga consigo cualquier signo de hortera animadversión al rival envidiado, te puede llevar a lo más alto, suponiendo que lo sea la presidencia del FC Barcelona. Son sus costumbres y hay que respetarlas.
El Barça, decimos, está en su perfecto derecho de abrir una tienda en la calle Arenal o en la del Turco, donde asesinaron a Prim, pero no sabemos hasta qué punto lo tiene de colocar también una pancarta gigantesca acusando (porque es una acusación) a uno de los más grandes mitos del madridismo contemporáneo, Raúl, de ser culer (culer significa culé). Se conoce que no era suficiente con poner la tienda, sino que también había que intentar molestar. Pues nada, hombre, si os quedáis más contentos nosotros tan felices por vosotros, una pajilla y a la cama, chavales, que las leyes del acné son veleidosas.
Ahora bien, a nosotros nos duele más que a vosotros porque os queremos bien, pero nos vemos obligados a deciros que como chiste tiene la gracia en el culo y el culo de vacaciones, de vacaciones en provincias, para ser exactos. Estamos en condiciones de desmentir que Raúl sea culer, pero en dicha terminación lumbar es justamente donde se os sedimenta el talento, quizá de ahí el equívoco. Os lo avisamos para ver si logramos evitar que hagáis el ridículo, es por vuestro bien.
Estamos en condiciones de desmentir que Raúl sea culer, pero en dicha terminación lumbar es justamente donde se os sedimenta el talento, quizá de ahí el equívoco. Os lo avisamos para ver si logramos evitar que hagáis el ridículo, es por vuestro bien
No sabemos si es legal o ilegal mentir en todo lo alto, con señales de diversa visibilidad en el skyline madrileño que tratáis de usurpar con paletos procedimientos, pero es bien sabido que tanto la resistencia a la verdad como la ostentación de dicha resistencia constituyen atributos conspicuos de la inmadurez. Estáis en la edad de matar al padre y os lo vamos a seguir permitiendo con condescendencia y amplitud de miras, que es como tratamos a los gilipollas en la capital, también a los que vienen a la misma con el afán de emitir sus deyecciones antimadridistas y antimadrileñas.
De hecho, ahora que tenéis por aquí una subsidiaria, constataréis que el centro de la villa y corte está cuajado de tiendas de souvenirs en las que conviven las camisetas y las gorras del Madrid con las del Barça, que no nos molestan de tan inofensivas como nos resultan. Así que ya lo veis: no os queda ni siquiera el vacuo consuelo de la originalidad. Ya había numerosos trozos de tiendas del Barça en el centro madrileño, como santas reliquias de cuando Villar, Platini y Messi os hicieron grandes durante un rato. Sobre esa grandeza reposa ahora una lápida onerosa de tiempo y espacio. Estáis tan muertos que lo estáis incluso aquí.
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Buenos días. Tres menos. El vía crucis que supone este mundial, tan repugnante que sus efectos futbolísticos nocivos son lo de menos en relación al espeluzno ético que genera, se ve desde ayer noche amortiguado por la eliminación de Bélgica y Alemania, lo que supone el regreso a casa de Thibaut Courtois y Eden Hazard en el bando belga, y de Antonio Rüdiger en la formación germana.
Los de Roberto Martínez han decepcionado profundamente, en particular Hazard, que parece haber enterrado, si no lo estaba ya, cualquier mínima esperanza de rehabilitación balompédica. Aunque se habrían clasificado de haber embocado Lukaku una sola de las múltiples ocasiones que tuvo, Courtois y los suyos hicieron las maletas ante la Croacia de Modric. El mundial ha perdido al mejor portero mundial, y aunque lo lamentamos por él, porque le queremos, nos alegramos de que vuelva a casa.
Luka, en cambio, sigue adelante no sólo en este mundial, sino al parecer en todos los mundiales que le permitan disputar los problemas de cadera, la hiperplasia prostática benigna y el resto de achaques que trae consigo la vejez, ese accidente del que el croata no hace ni hará jamás acuse de recibo.
En Marca son completamente honestos con el lamentable partido de la llamada roja, que ahora debe poner un santuario a la dignidad de Alemania. Los de Flick, antes de decir adiós, hicieron un último favor a los de Lucho ganando a Costa Rica a pesar de que dicha victoria no les clasificaba a ellos. España se clasificó “gracias a Alemania”’ y estuvo “tres minutos eliminada”. Parece ser que el seleccionador no se había apercibido de este último detalle, lo que es como mínimo chocante, aunque más llamativo resulta aún que pase por alto la discutible calidad de Unai Simón (soberbia concatenación de cagadas la del primer gol nipón) o el derrumbe manifiesto de sus jugadores tras el descanso, derrumbe contra el que no actuó.
Más aún nos seduce la caballerosidad de As, agradeciendo en su idioma a Rüdiger y compañía los favores prestados ventilándose a Costa Rica, que llegó a remontar. España se jugará los cuartos ante Marruecos, el único de los equipos sobrevivientes que tiene un guardameta peor que el hispano, lo que es una ventaja. (Estas son cosas que se pueden escribir en La Galerna pero no se pueden decir en lugares como Movistar, donde todo es por definición idílico en el plan perfecto del streamer por excelencia).
Mundo Deportivo agradece también los servicios prestados a Alemania, aunque en este caso, a diferencia de As, lo haga en castellano, probablemente porque el medio cataculé no tiene a Roncero en plantilla. Por cierto que los germanos fueron eliminados en medio de un acontecimiento colateral de gran magnitud, como fue el primer arbitraje íntegramente femenino en la historia de los mundiales masculinos. A nosotros no nos alegra que Frappart haya arbitrado un partido de esta dimensión porque sea mujer, sino porque es muy buena. Quién la pillara para el 30 de este mes en Pucela, fecha a la que gracias a Dios nos vamos acercando. Parecía que nunca iba a llegar el momento, pero los jugadores no mundialistas del Madrid ya han vuelto a Valdebebas y están entrenando. Música para los oídos de quienes ponderamos el fútbol de clubes muy por encima del de selecciones, cuánto más si este último tiene por plataforma un mundial tan inmoral como este. Menos mal que nos quedan, como edulcorantes, las inenarrables crónicas de Rajoy en El Debate.
“De momento estamos en Octavos y conviene saber dónde estamos exactamente”, apunta el expresidente. Abuelo, ¿no se acuerda de que lo estaba usted diciendo al principio de la frase?
Os dejamos con Sport. Pasad un buen día.
Hoy, 1 de diciembre de 2022, se cumplen 24 años del aguanís de Raúl, el gol que a la postre —todo artículo deportivo ha de incluir un “a la postre”, “aledaño” o “prolegómeno”— sirvió para que el Real Madrid ganase su segunda Intercontinental, en esta ocasión frente al Vasco da Gama.
En 1998 este campeonato aún se conocía como Copa intercontinental —aunque oficialmente se denominaba Copa Europea-Sudamericana—, se jugaba a partido único, en Japón desde 1980, y su vencedor era el ganador del enfrentamiento entre el campeón de la Champions de la UEFA y el de la Copa Libertadores de la CONMEBOL. Después, al mundo le dio por jugar al fútbol más en serio y hubo que incluir más continentes.
Debido precisamente a que se celebraba en Japón, el horario en España era cuanto menos raro: las 11 de la mañana. Jueves, para más señas. Si Tebas hubiese sido presidente de la FIFA no habría habido problema, porque habría fijado la hora del partido con el objetivo de mejorar las audiencias en otros lugares, es decir, a las 21:00, hora española, las 5:00 de la madrugada en Japón. Café para todos.
Los madridistas adultos que ya estábamos vivos hace 24 años nos encontrábamos pletóricos, entonces era un acontecimiento jugar una Intercontinental, llevábamos 32 años sin ganar la Copa de Europa, por lo que nadie quería perderse el partido. Pero debido al horario y a que se trataba de un día laborable, quien más y quien menos se encontraba trabajando o estudiando, salvo que se dedicasen a tareas políticas, y el seguimiento de la final se antojaba complicado. Hubo quien prolongó el desayuno, quien sufrió una lumbalgia fulminante, a quien se le murió por tercera vez un tío abuelo del pueblo, o quien, como es mi caso, vio el partido mientras trabajaba gracias una solución audiovisual itinerante.
En 1998 era un acontecimiento jugar una Intercontinental, nadie quería perderse el partido. Pero debido al horario quien más y quien menos se encontraba trabajando o estudiando. Hubo quien prolongó el desayuno, quien sufrió una lumbalgia fulminante, a quien se le murió por tercera vez un tío abuelo del pueblo...
En la empresa éramos todos madridistas y alguien llevó una tele de las que por entonces se conocían como “teles de la cocina”, es decir, un armatoste con la pantalla como una tablet cuadrada, no más de 14 pulgadas, y más culo que un Seat 1500. Había que tirar un cable de antena de 10 metros desde la entrada y la señal era como poco mejorable. Lo recuerdo porque era la práctica habitual en eventos de este tipo, hacíamos lo mismo con los mundiales, que por aquella época me interesaban. Lo hicimos muchas veces hasta que dejamos de hacerlo.
No voy a decir que recuerdo el desarrollo del partido perfectamente, pero sí que el Madrid se adelantó con un gol en propia puerta de los brasileños. Roberto Carlos había propinado un centro —porque muchas veces Roberto los centros los propinaba— similar a los que ahora ejecuta Fede Valverde y un defensor había rematado sin querer a gol.
En aquella época no estábamos acostumbrados a ganar torneros internacionales y vivíamos las finales aún más al filo del infarto, un infarto que a punto estuvimos de sufrir cuando Juninho Pernambucano marcó un golazo tras una parada meritoria de Illgner.
Avanzaba la segunda parte, aquello seguía empate y el Vasco da Gama creaba ocasiones de peligro, nos iba a dar algo. El partido se acababa y entonces Clarence Seedorf, que jugaba al fútbol como los ángeles, pasó a Raúl desde su propio campo y el resto es historia. El siete, vestido con la camiseta brillante post-Séptima, mató el balón con la punta del pie izquierdo sobre la línea del área grande, recortó a un primer defensor que se deslizó ante nuestros ojos como un vagón perplejo a la deriva, ejecutó el aguanís y colocó el balón dentro de la portería con la derecha. El deliro del mediodía. No voy a decir que gritásemos el gol como el reciente de Mijatovic frente a la Juve, pero la alegría fue formidable.
Soy capaz de describir el gol con cierta fidelidad tras haberlo visto en incontables ocasiones, porque en mi cabeza Raúl dribló a no menos de veinticuatro futbolistas rivales antes de anotar. Esta hipérbole memorística también me ocurre con el tanto que marcó al Atleti en el que volvió loco a Juanma López, mi sensación fue que regateó a todo el Vicente Calderón.
Como a todo el mundo, el cerebro me engaña constantemente, como es el caso de ahora, que terminando de escribir este artículo me doy cuenta de que en el año 1998 yo estaba en la universidad y probablemente fuera la Intercontinental del 2000 la que acabo de sumar al palmarés del Real Madrid en esta pieza. Ruego que me disculpen, no ha sido adrede, se lo prometo.
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Buenos días, queridos y queridas. A veces esto del lenguaje inclusivo no suena bien del todo, si no que se lo digan a quien le tocó presentar a los pajes en la cabalgata. Bienvenidos a este portanalítico vuelo Alcalá-Dubái.
El viaje parte de Alcalá, pero no de Henares, sino de Juan Antonio, periodista a quien hay que reconocer la valentía y el arrojo de mantenerse al pie del cañón cuando la realidad aconseja todo lo contrario.
¿Qué ha hecho esta vez Alcalá? Os preguntaréis quienes ayer anduvierais desconectados, por ejemplo buscando rovellons —también conocidos como níscalos— por el campo. Y, como diría Saza, si hay fredolic, hay rovellons; es decir, si está Alcalá, hay jaleo.
La última muestra de periodismo de altura de Juan Antonio ha sido manipular burdamente un audio de Luis Enrique. Sí, en estos tiempos en los que con dos clics se tiene acceso sin esfuerzo a la fuente original para comprobar. Muy audaz no parece, pero vamos a explicar lo sucedido para quieres anduviesen cogiendo rovellons a la sombra de los pinos, aunque no fuesen de peregrinos ni cogidos de la mano.
Luis Enrique está en su Twitch con el psicólogo de la selección española y lee la petición de un seguidor que pide precisamente al psicólogo que le mande un mensaje a su mujer María para que se calme porque está de uñas con el tema del mundial. El psicólogo accede y lo hace con voz grave, pausada y aterciopelada. Sin solución de continuidad en el audio cocinado por Alcalá, se escucha decir al seleccionador: “María se ha puesto cachonda, seguro”.
En ese momento, Juanma Castaño se pone digno y dice en antena que si eso lo llegan a hacer ellos les cae la del pulpo por machistas, etc.
Poco después —ya habíamos dicho antes que no parecía muy audaz la artimaña de Alcalá— comienzan a pulular por las redes el audio y el vídeo sin manipular, en el cual se escucha que ese “María se ha puesto cachonda, seguro” no es sino un comentario jocoso de una seguidora que Luis Enrique se limita a leer tiempo después, no inmediatamente.
La reacción de Castaño al enterarse de la mala praxis de su compañero fue pedir perdón y afirmar que él era quien más enfadado estaba con lo ocurrido.
¿Y Juan Antonio Alcalá? ¿Ha pedido disculpas? ¿Ha puesto su cargo a disposición de la cadena o ha dimitido directamente? Si fuésemos Eduardo Mendoza diríamos que sin noticias de Alcalá. Además de poco audaz, poco valiente. No parece de recibo que el asunto quede aquí sin ninguna consecuencia más allá del desgaste que supone para los implicados y su empresa.
Ya sabéis todos que no es la primera de Alcalá, quien tiene más “grandes éxitos” que Abba. Célebre fue su hit en el que acusó al Madrid de acusar al Barça de dopaje. 200.000 euros le costó a la empresa que lo emplea y él sigue ahí, por lo que seguramente las consecuencias las sufrieron otros. También habló de amaño de partidos. Y llamó prepotente y especialito a Florentino a la vez que afirmaba que al presidente del Real Madrid le importaba un bledo la seguridad de las personas cuando ocurrió el sainete con el techo de Balaídos. Y también… La lista es larga. Richard Dees recopila todos sus números uno en El Radio.
Después de este currículum, no sería raro que cuando Alcalá defienda causas nobles, los supuestamente defendidos sientan repulsión de que alguien así les apoye porque perjudica su causa. Y porque les diese asco. Normal.
Una vez levantado el vuelo sobre Alcalá, nos dirigimos a Dubái. A uno, cuando piensa en Dubái, se le pueden ocurrir muchas razones para ir que no viene al caso desgranar, pero difícilmente se le podría sobrevenir al cerebro que un motivo para viajar fuese celebrar una Asamblea General Extraordinaria con carácter de urgencia de la Liga.
—Señor Tebas, tenemos que convocar una asamblea urgente para modificar los Estatutos y el Reglamento General de la Liga.
—Pues vayamos Dubái ya.
Parece igual de lógico que el raciocinio de Alcalá. Uno podría pensar que estas formas apremiantes y lejanas buscan no dar tiempo para para analizar y debatir los cambios que pretende introducir Tebas. Uno también podría pensar que alguien que en unos años se ha multiplicado el sueldo por diez (no sabemos si es un récord mundial, pero por ahí le andará) suele hacer pocas cosas de las cuales no se pueda obtener un beneficio económico.
Y claro, Madrid y Barcelona han dicho que nanay. El Madrid ha emitido un comunicado en el que considera ilegal la convocatoria; injustificable el hecho de abordar de ese modo —de manera urgente y sin debate y análisis— modificaciones de tanta relevancia; no está de acuerdo con el dispendio económico que supone trasladar y alojar a tantas personas a 5.000 Km; y por último anuncia que no enviará a ningún representante.
La Liga se justifica diciendo que debido al mundial el centro de atención futbolística está en Oriente Próximo y, atención, suelta en su nota: “Una inmersión que busca facilitar la internacionalización de los clubes en esos países y ayudar en su acercamiento a los aficionados locales. Conocer de primera mano los hábitos de consumo de entretenimiento de sus habitantes, la industria o el tipo de compañías que desarrollan su actividad en el territorio será clave para que los clubes de LaLiga puedan dirigir mejor sus esfuerzos a la hora de expandirse en esta zona. Además, durante los días que dure esta inmersión, se realizarán jornadas de networking con otros clubes, empresas e instituciones públicas del territorio, que facilitarán nuevas oportunidades de partnership, inversión y proyección en la región de MENA”.
En resumen, Tebas, al igual que Alcalá, piensa que se dirige a seres acéfalos sin capacidad crítica que tragarán con todo sin darse cuenta de nada. Aunque, pensándolo bien, si ellos siguen ahí, tal vez no anden muy desencaminados.
Recordemos que Tebas se pronunció en contra de celebrar el Mundial en Catar y ahora es él quien lleva a Dubái una asamblea de La Liga.
Llegamos a nuestro destino. Como habéis viajado en business, podéis llevaros los diarios, portadas incluidas, a vuestras casas.
Pasad un buen día.
Buenos días, personas variopintas. Afortunadamente hoy no hay ninguna portada de esas que duelen, como la de ayer de Marca, diario que hoy se inspira en un clásico del cine americano de entretenimiento de los ochenta para confeccionar su primera plana.
Dar cera, pulir cera, Daniel (Olmo) San. De Dani Olmo ya hemos dicho que nos gusta, de hecho, Genaro Desailly propuso en estas mismas páginas su fichaje para el Real Madrid. Aunque realmente no sabemos si ese titular de “Jugar contra España no le gusta a ninguna selección es cierto”. Puede que deportivamente prefieran un rival más débil, como Catar, pero a buen seguro que la selección de, por ejemplo, La Elipa, estaría encantada de enfrentarse al combinado de Luis Enrique.
Nosotros hubiéramos reservado lo de dar cera para Gavi, pero eso entra dentro de legítimas decisiones editoriales en las cuales no vamos a entrar.
As opta por dedicar su portada a Rodrigo, quien afirma que “Alemania se parece a nosotros: fue un choque de trenes”. Esperemos que el choque no se produjese en Hendaya.
La parte superior es para una dracma, que no es otra cosa que una tragedia griega. En este caso afecta a dos polacos: Lewandowski y Messi. Allá se las compongan. Aunque es cierto que la perspectiva de nuevos insultos argentinos nos dibuja una sonrisa en el rostro.
Tanto Mundo Deportivo como Sport dan relevancia a este asunto del dracma polaco que a muchos importa y a tantos nos resulta indiferente. Pero hay que reconocer que el diario de Godó ha estado más brillante. Si Marca se ha inspirado en Karate Kid para su portada, Mundo Deportivo ha bebido del western dirigido por King Vidor y protagonizado, entre otros, por Gregory Peck.
Pero lo que no viene en las portadas es que el Barça a partir de ahora será automático. Sí, porque le han quitado la palanca de cambios. Bueno, tal vez esto sea una exageración, porque nadie le impide seguir tirando de palancas, pero con la nueva normativa de la Liga no le será tan ventajoso a corto plazo a la hora de aumentar el límite salarial. Muchos culés han puesto el grito en el cielo, pero realmente los cambios les benefician más que les perjudican. Lo explicamos apoyándonos en la sapiencia de Ramón Álvarez de Mon, que lo desgrana con claridad en este vídeo. Las novedades se pueden resumir en cinco puntos:
1º. La venta de activos —palancas— no aumentará el límite salarial de manera ilimitada. Este año, gracias a las palancas, el Barça ha logrado el límite salarial más alto cuando su situación es de las más precarias de la Liga. Un sinsentido que atentaba contra la norma. A partir de ahora, solo el 5% de la venta de patrimonio —que lógicamente se podrá seguir produciendo— se destinará a aumentar límite salarial. Es una medida que protege a los clubes de sí mismos y que impide que se venda patrimonio para fichar hoy pero el club no sea viable mañana. Por lo que realmente la medida protege al Barcelona de su despatrimonialización.
2º. La regla del 4-1 pasa al 10-4. Es decir, cuando el límite salarial esté excedido, ahora, por cada 10 euros de ahorro se podrán destinar 4 a fichajes. Con la anterior norma, era necesario generar 16. Por lo tanto, también beneficia al Barça.
3º. El salario de un jugador no podrá aumentar más del 25% de un año a otro. A efectos de límite salarial, ojo. Es decir, se evitan triquiñuelas como las perpetradas por Laporta de pagar a un fichaje x euros el primer año para poder inscribirle y abonarle 10x al siguiente para compensar. Aquí, si se queja el Barça, es que le gusta hacer trampas, y al Barça no le gusta hacer trampas, ¿verdad?
4º. Si un club obtiene un ingreso extraordinario importante, es decir, puntual y no recurrente, ha de informar a la Liga a qué va a destinarlo para que lo compute a efectos salariales.
5º. La última medida beneficia a todos los clubes, por lo que al Barça también, ya que a partir de ahora, cuando se prescinda de un futbolista con alto coste salarial y amortización pendiente, solo afectará a este asunto la amortización del primer año. El resto también, pero mucho menos y a largo plazo.
Tras esta exposición, no entendemos las pegas culés, pero son sus costumbres.
Pasad un buen día.
Renunciar voluntariamente a ver el Mundial cuando te encanta el fútbol y has vivido muchos años de informar sobre él es una experiencia curiosa. No deseo explicar mis razones (eso ya se ha hecho en este medio de forma inmejorable), ni tampoco reclamar una posición de superioridad moral que no me corresponde. El caso es que quiera o no me entero de buena parte de lo que ocurre. Especialmente cuando me asomo a ese contenedor de noticias, opinión y odio (mucho odio) que conocemos como Twitter. Así he podido leer las exageradísimas alabanzas a la selección española y su vertiente barcelonista (solo en las victorias), además de descacharrantes alegatos contrarios a la gestación de la Superliga, usando como principal argumento el espectacular dato de audiencia de un España-Alemania. Es decir, de uno de esos partidos de elite que la nueva competición haría proliferar.
Solo con una competición fuerte, gestionada por quienes de verdad invierten dinero y, a consecuencia, asumen sus riesgos, puede mitigar la corrupción rampante que rezuma cada poro de federaciones nacionales y transnacionales y que deriva en desastres tan aparatosos como el que estamos viviendo
Y es que este Mundial de la ignominia está sirviendo para cargar de evidencias a aquellos que quieren reconstruir por completo la cúspide futbolística mundial. Solo con una competición fuerte, gestionada por quienes de verdad invierten dinero y, a consecuencia, asumen sus riesgos, puede mitigar la corrupción rampante que rezuma cada poro de federaciones nacionales y transnacionales y que deriva en desastres tan aparatosos como el que estamos viviendo. Nadie imagina a la NBA parando en noviembre para que se dispute un Mundobasket. Sin duda alguna, los mejores jugadores no serían liberados para acudir al campeonato (de hecho, hay franquicias que ni lo permiten en verano) porque atentaría contra la competición. Sinceramente, creo que el fútbol de selecciones también agradecerá que haya un contrapeso a una serie de personajes que han demostrado una y mil veces que el presente y el futuro de este deporte tienen para ellos menos importancia que un puñado de oro. Volver a aplicar la lógica en la confección de calendarios o en el diseño de las competiciones, explotar nuevas maneras de llegar al aficionado y mejorar el producto son las razones originarias de la Superliga. Si los que ahora mandan niegan el problema y, por tanto, no quieren solucionarlo, alguien debe asumir esta tarea.
Son los partidos entre los grandes equipos y los que deciden torneos aquellos que aglutinan el espectáculo, y con él las audiencias. Eso es lo que busca la Superliga. Por su parte, la UEFA, la FIFA y las federaciones nacionales transitan justo en la dirección contraria, sumando más y más choques intrascendentes. Añadiendo páginas a los libros para darles una apariencia de más calidad de la que realmente tienen, en lugar de mejorar su contenido. Solo así se explican Mundiales y Eurocopas con cada vez más equipos en sus primeras fases, Champions Leagues incrementando la presencia de conjuntos de federaciones más pequeñas (y de menos nivel), Supercopas y Mundiales de clubes eternos o la incomprensible creación de competiciones como la Liga de las Naciones o la Conference Cup. Se sigue ordeñando sin descanso a una vaca famélica. Y a quien pretende explotarla de otra manera se le tacha de egoísta o directamente de loco.
Existe una organización política que ni arriesga, ni nunca ha arriesgado nada, y que se erige como gestor eterno y universal de los recursos que otros generan
La posible creación de la Superliga se dirime en un tribunal. Se va a sentenciar sobre si la UEFA ejerce una posición de monopolio. Es decir, que todo el debate se reduce a un elemento muy simple e innegable; existe una organización política que ni arriesga, ni nunca ha arriesgado nada, y que se erige como gestor eterno y universal de los recursos que otros generan. El fallo no atenderá a las numerosas razones que cargan en la mochila quienes desean que el fútbol de elite transforme radicalmente sus vetustas estructuras. Que tanto en la concesión, como el desarrollo de este campeonato del Mundo se hayan traspasado todas las líneas imaginables no es más que otra justificación moral. Un simple apoyo narrativo que ayudará a reescribir un relato ya publicado al dictado de aquellos que no quieren que nada cambie para seguir repartiéndose el dinero (aunque esté manchado de sangre) de otros.
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