Dejando de lado la poco trascendente derrota frente al Villarreal, debemos traer un curioso evento que sucedió unos días antes. El miércoles vivimos ciento sesenta y cinco minutos de vileza madridista, cerca de tres horas de pánico nuclear y encendido de hogueras. Los rednecks encendían los motores de sus furgonetas, cogían sus grasientas escopetas y se preparaban para la persecución. Ese periodo de impía violencia verbal que transcurrió desde las dos horas previas al partido tras el anuncio de la alineación hasta el final de la primera parte. Curioso caso el del anuncio de los onces dos horas antes: ¡también lo critican! Parece que al madridista medio le gusta tener sus alineaciones sesenta minutos antes, no vaya a ser que dos horas de hipertensión arterial le vaya a hacer saltar por los aires su blanca aneurisma.
“Incompetente y cobarde”, “deben de despedirlo hoy mismo”, “disparate”, “Abuelotti” y un etcétera de comentarios imprudentes bañaban Twitter con el objetivo de, si se confirmaba el fracaso del italiano, ser los primeros en lanzar un oportunista “ya os lo dije”. El viejo truco de los listos truhanes que han habitado Iberia desde tiempos inmemorables. Se puede disentir, por supuesto, pero en el mundo de la Red Social no se ganan likes con una disensión elegante, se ganan vociferando, exagerando y dramatizando: como los bufones William Kempe y Robert Armin del mundo de Shakespeare.
“Después de 1272 partidos no tengo que demostrar nada a nadie”
¿Cómo es posible que el “inútil” de Carlo Ancelotti alinee a Kroos y a Modric teniendo a los dos mejores centrocampistas jóvenes de su generación? Esta es la base de todas las críticas: Ancelotti no tiene agallas para sentar a dos de los mejores centrocampistas de la Historia por dos de los mejores centrocampistas que deben escribir su historia. Por lo que, me he visto obligado a ofrecer un intento de explicación de las decisiones de nuestro míster antes de que el Coliseo Romano decida girar su pulgar hacia abajo.
Por supuesto que un Barcelona sin cuatro de sus mejores jugadores es un oponente más débil, nadie lo puede poner en duda. Pero nunca se puede subestimar a nuestro mayor rival en una semifinal de la Copa del Rey en el Camp Nou. Aunque saliesen con el filial, es un club que va a morder fuerte y una afición que va a acribillar hasta la extenuación. Aunque fuera el Almería o el Getafe, una semifinal con la vuelta fuera de casa es una trampa y pensar que íbamos a dominar el partido desde el minuto uno es de insensatos. La ansiedad por humillar al máximo rival nubló muchas mentes.
“Incompetente y cobarde”, “deben despedirlo hoy mismo”, “disparate”, “Abuelotti” y un etcétera de comentarios imprudentes bañaban Twitter con el objetivo de, si se confirmaba el fracaso del italiano, que fuesen los primeros en decir “ya os lo dije”
Carlo decidió apostar por una mezcla de experiencia y juventud, excluyendo a Tchouaméni porque sabía que el medio campo del Barcelona iba a presionar mucho ya que, debido a las bajas, sus tres centrocampistas iban a ser más físicos de lo normal (Busquets, Sergi Roberto y Kessié). Apostó por un rígido doble pivote con Kroos y Valverde, junto con un falso mediapunta en la figura de Modric que tenía la labor de presionar a Busquets. Rodrygo alternaba en la banda derecha junto con los huecos que dejaba Modric por el medio e hizo una labor de Benzema como enlace. Decidió apostar por los violines frente al músculo blaugrana. Este dibujo, con sus pequeñas modificaciones, lo mostró también contra el Villarreal pero con la figura de Asensio como Modric.
Hubo un evento en la ida de las semifinales que influyó en Ancelotti más de lo que creemos: la pérdida de balón de Camavinga que desencadenó el gol del Barcelona. Seguramente el italiano pensó que, frente a su presión táctica y menor calidad individual, debía poner a los jugadores con más calidad, seguridad con el balón y experiencia. ¿Qué hace pensar a los críticos que con Tchouaméni hubiéramos tenido menos problemas con el balón? Por mucha presencia física del francés, los problemas de salida del balón se hubieran multiplicado. Además, Aurélien no pasa por su mejor momento desde el Mundial.
Dentro del planteamiento de nuestro entrenador sólo puedo detectar un posible error significativo que le pudo salir mal: dejar a los laterales sin una buena cobertura defensiva. Con la composición táctica diseñada se generaron demasiados unos contra unos, sobre todo en la banda de Camavinga, que si no llega a aparecer como una mezcla de Mendy y Maldini, nos hubiera salido bastante caro. En el lado de Carvajal se cubrieron mal las subidas de Balde. Me parece que fue una elección arriesgada que le salió bien pero que expuso mucho a Camavinga, no especialista, a un muy mal día defensivo si llega a cometer algún error. Como le ocurrió a Nacho frente a Chukwueze. Pero el Barcelona no tiene a los extremos más amenazantes del mundo, era el día para arriesgarse.
La decisión fue poblar más el área rival frente a proteger las bandas. Arriesgado pero es que esta táctica del órdago ya le ha salido muy bien en numerosas ocasiones. Un combate por KO técnico. PSG, Chelsea, City, Liverpool este año sucumbieron. ¿Por qué no repetirla?
El vendaval duró más de lo que me esperaba y la primera parte fue muy deficiente en la salida del balón. Kroos no ganaba ningún balón dividido y Valverde desaparecía en su juego posicional. Carlo se guardaba un as en la manga: “Xavi, si no aprovechas tu momento, te aniquilo”. Y así fue. En cuanto el Real Madrid metió su primer gol, el equipo de Negreira se vino abajo física y tácticamente. Habían caído en la trampa. Ni Busquets ni Sergi Roberto son unos portentos físicos que pueden mantener ese nivel de presión frente a los centrocampistas más dotados con el balón del mundo. Jaque. Además Xavi no tenía en el banquillo ningún mediocentro más, solo podía sacar extremos o a Eric García. Jaque mate.
Llamar cobarde a un entrenador por no ser capaz de sentar a Kroos y Modric es, como poco, injusto y equivocado. No recuerdo una alineación más ofensiva en el Camp Nou. Cualquier entrenador al que le han mojado la oreja en los dos Clásicos previos hubiera sacado un once más defensivo para cubrirse las espaldas. La alineación elegida por el italiano fue todo lo contrario, muy valiente. Podría considerarse equivocada o mejorable, pero cobarde es un atributo fruto de una enajenación transitoria o no tan transitoria.
Siempre me encontraréis del lado de Carlo y de cualquier entrenador que intente hacer bien su trabajo, con honestidad y talento, dentro de este manicomio
¡Qué difícil es ser entrenador en el Real Madrid! La cúpula te presiona y filtra búsquedas de sustitutos mientras que los aficionados te descalifican durante ciento sesenta y cinco minutos antes del partido más importante. Da igual que seas el entrenador más laureado de Europa, que tu perfil sea el perfecto para la estrategia deportiva del club, que los jugadores den la vida por ti gracias a tus dotes humanísticas. Da igual que el año pasado lograses uno de los dobletes más fascinantes de la historia del club o que sigas ganando eliminatorias. Da igual que seas honesto, madridista, que te emociones con los logros del club como cualquier aficionado. Da igual. La guillotina te espera, la patulea te abuchea y los insensatos te descalifican.
Siempre me encontraréis del lado de Carlo y de cualquier entrenador que intente hacer bien su trabajo, con honestidad y talento, dentro de este manicomio. Aquí tenéis un soldado de Ancelotti, una pluma con forma de escudo frente a la turba.
“Después de 1272 partidos no tengo que demostrar nada a nadie”.
La ceja os saluda
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Arbitró Javier Alberola Rojas del Comité castellano-manchego. En el VAR estuvo Medié Jiménez.
Aplaudimos la intervención de dejar mucho contacto y que se juegue con ritmo al estilo Premier League. Pero las faltas claras que se piten.
No quiso amonestar con celeridad y advirtió verbalmente a Foyth y Baena en los primeros 20 minutos. Luego, Pino por pisar a Rüdiger en el 24' y Pedraza poe agarrón a Asensio en el 35' no se libraron de la amarilla. También debió verla Tchouameni por una acción temeraria frente a Chukwueze. Una entrada de amarilla pero nunca de roja ni para que entre el VAR.
La segunda mitad se inició con un tanto anulado a Mandi por fuera de juego en el 57'. Baena y Foyth seguían con su reiteración de faltas y solo el argentino acabó siendo amonestado por la falta 318 a Vinicius. El español se marchó de rositas y es un futbolista bastante conocido ya en la Liga por su intensidad y continuas entradas para detener el juego rival en el mediocampo. La última acción a destacar fue el penalti anulado por mano de Mandi en el 83'. Alberola se equivocó al peritar la jugada y desde el VAR le dieron el aviso para que rectificase desde el monitor.
Alberola Rojas, DISCRETO.
Courtois: 6. Muy vendido por su defensa.
Ancelotti: 4. No logró transmitir tensión a su equipo.
El Madrid perdió ante el Villarreal y demostró que se va a hacer muy largo este final de liga. La relajación se impuso en un partido en el que los errores madridistas pesaron más que los aciertos.
Era previsible que Ancelotti haría rotaciones y por eso no sorprendió que hubiese seis novedades con respecto al partido de el Clásico. Lucas, Rudiger, Nacho, Tchouameni, Ceballos y Asensio entraron en el equipo para dar forma a un 4-2-3-1 que parece bastante adecuado para esta plantilla. Pronto comprobamos que Rodrygo empezaría en la derecha dejando la mediapunta a Asensio.
El Madrid estaba bastante vivo y se notó en las primeras ovaciones para Nacho y Vinicius castigando la espalda de Foyth. En el 15, Asensio realizó una gran cabalgada y cedió a Vinicius, que casi sin ángulo se la devolvió. El remate del mallorquín pegó en Pau Torres y supuso el 1-0.
Baena pudo empatar poco después tras un rechace desafortunado de un defensa blanco. Sin embargo, el Madrid no quería especular y Benzema y Rodrygo pusieron a prueba a Reina con ocasiones muy claras.
Asensio encontraba siempre los espacios para amenazar al Villarreal y además trabajaba con ánimos renovados. Sin embargo, el resto de sus compañeros ensayaba siendo algo más contemplativos, y el equipo visitante llegaba con cierta facilidad a la portería de Courtois.
En el 39, tanto fue el cántaro a la fuente que el Villarreal acabó empatando tras una gran acción de Samu. Nacho no pudo parar al jugador africano. Alaba y Rudiger estaban fuera de su posición.
La última oportunidad de la primera parte fue para Benzema de cabeza tras un buen centro de Asensio. La primera parte había ido claramente en línea descendente. Demasiada relajación.
En el descanso, Ancelotti decidió quitar a Alaba y meter a Militao. En el 48 Vinicius hizo uno de los goles de la Liga. Tras controlar con la espalda cedió el balón a Ceballos quien le hizo la pared. Vini encaró a varios defensas amarillos y los dejó atrás con túnel incluido. Reina no pudo hacer nada para parar su disparo con el interior.
El Madrid continuó atacando y disponiendo de acercamientos peligrosos. En el 53, Vinicius estuvo a punto de hacer el 3-1 tras un pase de Benzema. Poco después el Villarreal estuvo a punto de empatar, pero Nacho logró despejar en el último momento.
Benzema, en una versión menor con respeto a los últimos partidos, se fue del campo en el 58 por Valverde. Rodrygo pasaría a ser el delantero.
Vinicius estuvo a punto de volver a golear tras una buena combinación de Asensio y Valverde. El disparo del brasileño tocó en un defensa que pudo desviarlo.
En el 70, Morales empató el partido tras una serie de rechaces en el área. Inicialmente se señaló fuera de juego, pero el VAR corrigió la situación. Modric entró al campo por Tchouameni.
Un minuto después Rodrygo lo intentó con la izquierda tras una buena jugada. Camavinga entró por Ceballos.
En el 77, Reina le hizo un paradón a Asensio tras una volea a centro de Modric. Pero era la noche de Samu, que hizo un golazo en el 79 con un chutazo de rosca que entró por la escuadra. Muy poco después el árbitro señaló penalti por mano de Mandy, pero el VAR le corrigió con acierto porque en caso de dar en la mano no era punible.
En el 85 Vinicius hizo una gran jugada, pero Rodrygo vio como su remate fue bloqueado por la defensa.
Ya la impotencia reinaba en los ánimos madridistas. Se va a hacer larga la Liga sin nada estimulante en juego.
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El año pasado, más o menos por estas mismas fechas, me animaba a bautizar al Santiago Bernabéu como El rectángulo de las Bermudas. Esto, como una forma de conmemorar los “paranormales” acontecimientos que en ese legendario campo se sucedieron repetidamente, desestimando con la más rotunda irreverencia todos los pronósticos de temarios expertos y de incluso reputados algoritmos, que osaron ir en contra de las posibilidades del Real Madrid de alcanzar la 14ª Champions League de su historia.
Así las cosas, una primavera más nos encuentra a los millones de madridistas del mundo entero atentos al sorteo, a los cruces y a las cábalas que la recta final de tan apasionante torneo nos propone, encontrándonos con que otra vez el empedernido azar reta la capacidad del Real Madrid, al empujarlo por el camino menos deseado por cualquier aspirante a la Final de Estambul, aquel en el que predominan los baches, las emboscadas, los francotiradores furtivos, las arenas movedizas y las minas de mayor riesgo, sugiriendo así, un año más, que levantar otra “orejona” es una gesta muy poco probable de conseguir, incluso para el equipo de los milagros. Sí, el sorteo indiscutiblemente nos ha vuelto a cruzar con los rivales más poderosos y temidos del continente y pocos confían en que seamos capaces de repetir la hazaña por 15ª vez.
No obstante, mucho más que a esa evidencia innegable, temo al mazazo que implicó no tener la opción de jugar los cruces de vuelta en nuestro rectángulo de las Bermudas, en nuestro Bernabéu. Con ello perdimos el comodín de sumar la vibra, el aliento y la fe de nuestra afición a la contienda en el verdadero ocaso de la eliminatoria, si nos resultase urgente generar ese estado de clímax y trance capaz de desencajar, diluir y hacer claudicar, en cuestión de segundos, al más temido oponente, haciéndole bajar la cabeza e hincar la rodilla con la irremediable resignación de quien no pudo, aun habiéndolo dado todo.
Sí, temo muchísimo que nuestros cracks tengan que afrontar los duelos decisivos de vuelta en soledad, lejos del calor de su ejército de aficionados. Sin embargo, debo confesar que me preocupa todavía más que deban afrontar el partido en casa sin el objetivo claro en sus cabezas.
Y me explico. Como consultor y coach puedo asegurarles que tener un plan, óptima y conscientemente diseñado, es fundamental para optimizar las posibilidades de éxito de cualquier emprendimiento (parece obvio, pero la realidad es que normalmente no lo tenemos). Y ese plan, pienso que idealmente debe ser construido detalladamente, haciendo uso del principio que fundamente la ingeniería inversa, por lo tanto, como una especie de cascada partiendo del que debe ser indefectiblemente su origen: un objetivo absolutamente claro y definido.
Por ello, me preocupa inmensamente que jugadores y afición se den cita en el Bernabéu con la máxima ilusión y con la motivación a tope, pero sin ese objetivo claro y definido, porque corremos el riesgo de sucumbir al cansancio y a la dificultad, y dejarnos ir contando con que en la vuelta ya tendremos tiempo para recomponer o completar lo que hayamos dejado pendiente en la ida. Porque es una reacción común de la naturaleza humana que cuando aún nos queda tiempo, cuando todavía no hemos agotado todas nuestras opciones y queda margen de reacción en el futuro, nos permitamos procrastinar el remate de la faena y guardarnos el esfuerzo final para después. Pasa en los negocios, pasa en el fútbol… y pasa en la vida (ténganlo siempre presente y evítenlo, serán más efectivos y más felices). Y les confieso que me da mucho miedo pensar que ese tan común mal hábito nos llegue a impedir sacarle el máximo provecho a la magia de nuestro Bernabéu y llevarnos a afrontar así lo que viene, sin ese ideal marco que suele propiciar nuestras increíbles remontadas: partido en casa + objetivo claro.
autoimponernos voluntariamente salir a ganar el partido de ida al menos por 3 goles de diferencia
Así como en la vida, esta vez los madridistas necesitamos adaptarnos a las circunstancias y revertir la desventaja de competir sin que se nos haya fijado claramente el objetivo a alcanzar. Sí, el destino nos empuja a lanzarnos al combate a ciegas. Por ello, para estos cuartos y semis de la Champions, propongo marcarnos en cada caso un objetivo exigente e innegociable, como si estos estuvieran determinados por resultados adversos en imaginarios partidos de ida que nos obligan ahora a tener que remontar. Por ejemplo: autoimponernos voluntariamente salir a ganar el partido de ida al menos por 3 goles de diferencia, cueste lo que cueste. Sugiero hacer de ello una consigna que dé la vuelta al mundo, empiece a mermar la confianza del adversario y contagie a los jugadores y al cuerpo técnico al punto que acepten el reto que eso supone, y a partir de ahí, equipo y afición, empujar juntos hasta conseguirlo ¿Se animan? Se escuchan propuestas para hacer despegar esta iniciativa…
En todo caso, confío plenamente en que Carletto sea capaz de fijar en el consciente y en el subconsciente de sus jugadores un objetivo en número de goles lo suficientemente ambicioso y lograr alcanzarlo con la inestimable ayuda de nuestro abnegado y cómplice público. Así, el plan habrá funcionado, el objetivo se habrá cumplido y la consecuencia será que dispondremos de un cómodo colchón de seguridad que servirá para iniciar el camino a la 15ª Champions, esta vez, con dos históricas pRemontadas.
¡Hala Madrid!
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Buenos días, queridos amigos.
Cada loco con su tema. Así nos sentimos con el gazpacho de temas que las portadas nos traen en este Sábado Santo en el que la prensa generalista no se publica. Y no se publica porque así lo indica la Ley de Prensa que rige en España desde tiempos inmemoriales, una ley a la que la prensa deportiva se acoge de manera parcial: sí salen Marca y Sport, no se publica el As y por su lado, Mundo Deportivo hace un refrito de la portada del día previo.
Hay muchos otros aspectos de la Ley de Prensa y del propio código deontológico del periodismo que estos cuatro medios se saltan a diario, como lo referido a la veracidad de la información, la necesidad de contrastar fuentes, evitar la tendenciosidad y primar la información por encima de la invención, pero allá cada cual con lo que haga en su casa. Nosotros a lo nuestro, a portanalizar lo que buenamente podamos si las torrijas, madrugás y flagelaciones propias de la época nos lo permiten.
Hoy vuelve el Real Madrid. Cuando todavía estamos de resaca tras vapulear al Barça el miércoles, se presenta el Villarreal en el Bernabéu. Domingo-miércoles-sábado, ese ha sido nuestro calendario reciente, sin tiempo para recuperar o disfrutar de los buenos resultados. Otros tendrán la “suerte” de jugar sábado-miércoles-lunes, pero no culpemos a Tebas, que ya dijo en su día que los horarios los ponen las televisiones. Y no culpemos tampoco en exclusiva al avalista del Barça, porque también es cierto que las apreturas del calendario se deben a que el Real Madrid tiene un señor partido de cuartos de Champions frente al Chelsea, mientras los Negreira Boys tienen una semana despejada de sus habituales compromisos de los jueves.
En cualquier caso, resulta complicado competir este torneo nacional en el que unos llevan décadas jugando con unas reglas diferentes al resto (Negreira en el recuerdo, siempre). La duda de Carletto estará en dar descanso a sus jugadores, las rotaciones y los riesgos que pueda asumir el equipo cuando el martes nos visita un Chelsea que acaba de cambiar de entrenador. No nos gustan los triunfalismos y la portada del Marca nos trae esa sensación de euforia: “Lanzados para el Chelsea”. Sinceramente, preferimos esas portadas con los supuestos “líos del vestuario”, el futuro de Ancelotti en Brasil, el desgaste de los veteranos titulares o la falta de acierto ante el gol. Cuando la propia Federación pone el escudo del Barça en su web como finalista de la Copa porque no espera ese last dance de Luka y compañía.
El párrafo que acompaña la foto de Karim indica que “Benzema y Vinicius llegan en trance al momento decisivo” y nos ha sorprendido la palabra elegida. Llegan en racha, llegan en forma, pero, ¿en trance? Así que nos ha dado por buscar su significado en la RAE, todo sea por buscar la precisión en el lenguaje:
1. Estado en que un médium manifiesta fenómenos paranormales. Sinceramente, vemos a Vini y a Karim haciendo goles “paranormales”, pero no como médiums, sino como “delantérums”.
2. Estado en que el alma se siente en unión mística con Dios. Puede que el tema vaya por aquí, cada cual con sus creencias y más en tiempos de Semana Santa y Ramadán.
3. Último estado o tiempo de la vida próximo a la muerte. No, por favor, no mentemos a la bicha.
4. Momento crítico y decisivo por el que pasa alguien. Suponemos que por aquí van los tiros, si bien la acepción resulta errónea en la frase empleada: ¿Benzema y Vinicius llegan en un momento decisivo al momento decisivo?
Dejémoslo aquí y, puesto que el diario As no trae hoy ninguna portada a los quioscos, os dejamos a cambio el último exabrupto de Alfredo Relaño para emponzoñar las buenas sensaciones del miércoles.
Por su lado, la prensa cataculé vuelve a lo que siempre fue su esencia: camuflar los malos momentos del equipo con fichajes y más fichajes. La Ley de Prensa no habla de las cortinas de humo, pero si lo hiciera, tendría sus referentes en el Mundo Deportivo y Sport.
Lo mejor está en la letra pequeña:
“Talento a coste cero”. Ja, ja, ja, ja, “coste cero”. Lo dicen del hombre de los 555 millones, del que los llevó a la ruinosa situación económica.
“Solo hará su propuesta si puede inscribirle”. Culparán a Tebas si no pueden hacerlo.
“El club blaugrana tiene un plan de viabilidad y espera conocer su límite salarial para fichar a Leo”. Un plan de viabilidad con bocados anuales para pagar el crédito del Espai Barça (con intereses, culés, ¿eh?) y con los derechos de televisión “apalancados”.
“La Superliga está destruyendo al Barça”. ¡La culpa será de Florentino!, ya lo verán.
Ah, y “Xavi se agarra a la Liga”, junto a un foto en la que vemos que el Jardiner se marca una saeta propia del momento del año.
Se ve que el diario de Godó tenía a la plantilla a medias, porque fusila su propia portada del día anterior con pequeños cambios.
“Messi y más fichajes”, para continuar con la cortina de humo, y “Laporta da explicaciones por carta a FIFA y UEFA sobre los pagos a Negreira”. ¿No queríamos que (por fin) se explicara? Pues ya lleva dos días seguidos haciéndolo. Podemos imaginar lo que dirá la carta, ser todo lo sarcásticos del mundo e imaginar un artículo sobre este tema, pero nada resultará tan hilarante como las absurdas razones que argumentará sobre la legalidad de los pagos, la necesidad de garantizar la neutralidad de la competición y los vídeos sobre jugadores jóvenes de la cantera que, oh, casualidad, no aparecen por ningún sitio.
La Galerna no descansa. La Ley de Prensa no nos aplica y sí el látigo de nuestro editor. Que pasen ustedes un gran día.
¿Qué es el fútbol? Lo fácil sería contestar que un deporte en el que se enfrentan dos equipos de once jugadores cuyo objetivo es marcar más goles que el rival para ganar el partido. Y todo dicho así, de sola una vez, sin comas y gestionando con habilidad de contable el aire de los pulmones, como si se recitara de memoria el prospecto de una pomada antihemorroidal. Sin embargo, basta con reflexionar sobre ello dos segundos para comprender que el análisis de la cuestión encierra una mayor dificultad. Se explica mejor con ejemplos. El fútbol, dicen, es como la vida, la misma cosa, la misma sustancia, pero expresada mediante un código distinto, equivalente. Y qué hay más complejo que la propia existencia. Cuando rueda el balón, nuestras filias y nuestras fobias cotidianas se transmutan en espinillera y lengüeta, en sudor y choque, en pase y filigrana, en remate y en abrazo, aunque todo contenido en algo más de noventa minutos.
Por mencionar otro paralelismo quizás más ilustrativo, es algo parecido a lo que ocurre con el cine. En su obra ‘La imagen-tiempo’, el filósofo francés Gilles Deleuze acuña el concepto de ‘imagen-cristal’, esto es, una imagen compuesta por dos caras, la “actual”, entendida como ‘lo real’, y la “virtual”. “En términos bergsonianos -por el Premio Nobel Henri Bergson-, el objeto real se refleja en una imagen en espejo como objeto virtual que, por su lado y simultáneamente, envuelve o refleja a lo real: hay ‘coalescencia’ entre ambos”, indica. Pero no nos engañemos: si nos fascinan estas dos disciplinas, la balompédica y la cinematográfica, no es tanto por sus paralelismos con todo cuanto acontece allende el césped y la pantalla, sino por las ventajas que ofrece con respecto a ello.
Este viernes santo de 2023 el sol luce de manera especial, casi optimista. El Real Madrid ha ridiculizado al Barcelona con un histórico cero a cuatro en el Camp Nou para pasar a la final de Copa, y lo ha hecho con Modric y Kroos en el terreno de juego. Llevan jubilándolos no sé ya cuántos años, pero llegaba uno de los encuentros más importantes de la temporada y los que jugaron otra vez fueron ellos
Desayuno tardío tras una noche revuelta. Cada vez estoy menos para estos trotes. Antes las 4 de la mañana eran una oportunidad, ahora son una meta. Antes las horas eran fugaces en la madrugada, ahora se dilatan de manera preocupante. Antes volver a casa era una pausa, ahora es un premio. Antes la mañana del domingo no existía, ahora es aprovechable. Antes estaría repasando la previa del Clásico en la prensa y ahora ocupo ese momento divagando sobre mis facultades perdidas. Antes iría a ver el Clásico a un lugar concurrido -un bar, la peña-, ya se sabe, para empaparme del ambiente agitado; hoy, sin embargo, lo veré en casa. Solo. Conforme vas cumpliendo años, agradeces ahorrarte a algún cuñado tratando de sentar cátedra futbolística desde la barra mientras le sirven otro jotabé en vaso de tubo. Las soflamas de sanedrines tabernarios, sólo para cuando yo sea uno de los rabinos. La cosa va, en definitiva, de aguante. De tener menos aguante, vamos.
Henry Fonda, en una entrevista de 1965, confesó lo afortunado que se sentía por ser actor. "Actuar para mí es ponerme una máscara. La peor tortura que puede sucederme es no tener una máscara tras la que ocultarme", dijo. Ver un partido de fútbol es como ponerse una máscara. Durante casi dos horas aparcas tus miedos, tus males y tus demonios. En ese contexto, te lamentas por no tener la capacidad de dilatar las horas, los minutos y los segundos para postergar lo máximo posible el fin del oasis y el reencuentro con la cruda realidad: eres esclavo del tiempo y de una nómina mileurista. Mientras esperas el milagro imposible, lo único que importa es tu equipo, y en ese tribalismo incluso tu peor enemigo se convierte en tu hermano si su escudo es el mismo que el tuyo. Por supuesto, hay escudos y escudos, camisetas y camisetas, estilos y estilos. Una vez le preguntaron a John Ford qué era para él el cine. "¿Usted ha visto caminar a Henry Fonda? Eso es el cine", respondió.
Este viernes santo de 2023 el sol luce de manera especial, casi optimista. El Real Madrid ha ridiculizado al Barcelona con un histórico cero a cuatro en el Camp Nou para pasar a la final de Copa, y lo ha hecho con Modric y Kroos en el terreno de juego. Llevan jubilándolos no sé ya cuántos años, pero llegaba uno de los encuentros más importantes de la temporada y los que jugaron otra vez fueron ellos. Como dice Deleuze en su libro, “el tiempo se desdobla a cada instante en presente y pasado, presente que pasa y pasado que se conserva”. Con la euforia todavía circulando por mis venas, busco en YouTube vídeos del resumen de la gesta. No sé explicar por qué, pero, tras ver la jugada del primer gol de Benzema, el cero a dos, hago click en el icono de pause, retrocedo unos segundos el timeline y vuelvo a darle al play. Y así una vez y otra, hipnotizado por el poder que confiere la posibilidad de parar el tiempo y manejarlo a mi antojo. ¿Que qué es el fútbol? ¿Ustedes han visto caminar a Luka Modric?
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Hemos pensado que era necesaria una sección que glosara la obra y milagros de aquellos árbitros, presentes y pretéritos, que con sus designios han influido en la trayectoria deportiva del Real Madrid. En “Vidas de santos”, autores galernautas componen la hagiografía de estos ilustres colegiados que han ascendido al santoral de la ignominia.
El colegiado Rigo es un personaje funesto de la historia blanca por sus arbitrajes al Real Madrid a mediados y a finales de la década de los 60, con especial mención al de la final de la Copa del Generalísimo 1968 que se quedó con el sobrenombre de ‘las botellas’.
Antonio Rigo Sureda era un trencilla mallorquín que ascendió a Primera división en la temporada 1963-1964. En total dirigió al conjunto merengue en 15 partidos oficiales (13 de Liga y 2 Copa), con unas estadísticas llamativas de ocho victorias (53%), un empate (7%) y seis derrotas (40%). Todos los partidos ligueros perdidos (5) por el conjunto merengue fueron a domicilio: dos en el Camp Nou y uno en Altabix (Elche), Pasarón (Pontevedra) y La Rosaleda (CD Málaga). Rigo dirigió partidos al Real Madrid en las campañas 63-64, 65-66, 66-67 y 67-68 y en tres de ellas el cuadro merengue se hizo con el título de Liga. En esos cuatro cursos los capitalinos contabilizaron 18 derrotas en el campeonato doméstico con cinco de ellas llevando la firma del balear, lo que hace un 27% del total.
En la época se sospechaba que era un árbitro de cámara del Barça sobre todo por lo acaecido durante varias rondas de la Copa de 68. Como bien relata Alfredo Relaño en su magnífico blog ‘Memorias en blanco y negro’, eran habituales las quejas del equipo adversario cuando se enfrentaban al Barça con Rigo como juez de la contienda. En cuartos de la Copa del Generalísimo se midieron Athletic y FC Barcelona con el colegiado mallorquín en ambos choques. El malestar en Bilbao por su papel en los dos partidos duró semanas. Para más inri, en semifinales, el cuadro blaugrana se enfrentó al Atlético de Madrid y de nuevo arbitró los dos duelos. En la ida vencieron los rojiblancos por 1-0 pero se marcharon indignados por la no señalización de dos penaltis. En la vuelta, el partido iba camino de la prórroga pero un gran descuento de Rigo trajo consigo el 3-1 culé para desesperación e indignación colchonera que volvió muy enfadado de la Ciudad Condal.
Rigo arbitró cinco partidos al Barça en la Copa de 1968. Los dos encuentros de cuartos, los dos de semifinales y la final
Después de todos estos hechos el bombazo llegó cuando se conoció su designación para la final de Copa entre Real Madrid y Barça en el Santiago Bernabéu. El equipo blanco desconfiaba notablemente e intentó cambiar la designación pero la Federación lo rechazó. También la entidad azulgrana se quejó de la sede por ser el Santiago Bernabéu, pero el organismo español esgrimió que era un terreno neutral sin privilegio de entradas para los madridistas.
La final se la llevó el Barça por la mínima con un tanto en propia puerta de Zunzunegui y con un arbitraje atroz de Rigo que permitió mucha agresividad y entradas duras del Barcelona. Gallego, por ejemplo, volteó a Pirri —que resultó lesionado— y a Serena, y Torres también golpeó de manera muy fuerte a Amancio. A cada acción de este tipo se arrojaron multitud de botellas al terreno de juego desde la zona madridista. Por último, se reclamaron dos penaltis, uno sobre Amancio y otro por derribo de Eladio a Serena con Rigo inhibiéndose totalmente de la jugada.
El Barça recibió la copa con gritos del público de ¡Rigo, campeón! y se retiró mientras todavía caía alguna botella, lo que conllevó la posterior prohibición de envases de vidrio en los estadios del fútbol español. No hubo sanción para el Real Madrid pese a las reclamaciones culés porque la organizadora de la final fue la Federación Española y Antonio Rigo quedó señalado. El Real Madrid lo recusó (luego lo harían otros ocho clubes más) y nunca más volvió a pitar a los blancos.
El Real Madrid recusó a Rigo tras la final copera y no lo volvió a arbitrar jamás. Llegó a tener recusaciones de nueve clubes a la vez en la temporada 1975-1976
En una entrevista al diario AS en 2005, Rigo declaró que “desde ese día fui antimadridista más que barcelonista” o que “la mano del Madrid llegaba muy lejos y me perjudicaba”. También negó lo que se publicó en la prensa de que el Barça le puso un negocio en Palma y un chalet. En aquellos años se llegó a escuchar que los propios futbolistas del Barça, conocedores de su tendencia, le comentaban en el propio césped que les pitase más faltas para que no fuese todo tan evidente y llamativo.
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Buenos días. Aún colea la humillación a domicilio de los hombres de Carletto a los de Xavi , el 0-4 con el que los blancos han puesto en su sitio a los eternos beneficiarios del negreirato con y sin Negreira. En este Viernes Santo las procesiones son especialmente lóbregas en el nordeste de la península, allá donde los golpes de pecho abundan sin que esta vez nada tengan que ver con la pasión de Nuestro Señor.
De hecho, y de manera particularmente tragicómica, los titulares por esos lares tienen más que ver con la eterna búsqueda de un Domingo de Resurrección messiánico, a la vez nostalgia de un pasado que el negreirato ha puesto en entredicho y puerta cerrada al futuro. Solo se contempla que dicho domingo se presente bajo la forma de una adquisición por parte de algún jeque de buena chequera y pocos escrúpulos, un magnate petrolero que pase por encima de la escasa pero perfectamente sucia historia de la entidad culé. Sabíamos que el Barça era un nuevo rico (deportivo). Lo que ahora sabemos también es de dónde procede su riqueza (deportiva también, la otra brilla por su ausencia).
Hasta entonces, el porvenir tiene el nombre exacto del pasado.
El nombre exacto del pasado es Messi, cuyo nombre fue inconcebiblemente coreado durante el baile del Madrid al culerío, y tal parece ser también el nombre del futuro. O quizá sólo sea el nombre de la engañifa, aquella distracción con la que las marionetas de Jan tratan de entretener a un público aparentemente acrítico en la resaca de una derrota muy dolorosa. Nos preguntamos afanosamente cuántos lectores de Mundo Deportivo (si los hubiere) reparan en lo burdo de la añagaza. El madridista goza la flagrante ausencia de rumbo: el plan de vuelo parece consistir en la recuperación improbable de un futbolista básicamente acabado, protagonista principal de la fase histórica más exitosa de la historia de una entidad para la cual dicha fase, además, está puesta en entredicho por las evidencias demoledoras del BarçaGate. El pasado sucio como único futuro posible.
Especialmente descojonante resulta el faldoncillo según el cual “Laporta da explicaciones por carta a FIFA y UEFA sobre los pagos a Negreira”. ¿Se refiere Mundo Deportivo a unas inexistentes explicaciones plausibles, o hace alusión a la única explicación gravísima que existe, es decir, que el Barça pagó a la cúpula del CTA para garantizarse un trato de favor de la institución? De ser lo primero, es decir, una justificación digna del negreirato, que se entona inimaginable, hay que felicitar a UEFA y FIFA por haber recibido esa carta, porque es una primicia a la que nadie más ha tenido acceso en los casi dos meses transcurridos desde que se destapó el escándalo.
Sport ordena a la directiva que fiche cracks, y lo hace con un aire de naturalidad que abruma. Hemos palmado estrepitosamente con el Madrid y para la portada de hoy, por tanto, tocan fichajes, pero no el fichaje de cualquiera, no, no, no. ¡Fichajes de cracks!
No se refiere Sport a la presunta carta de Laporta a FIFA y UEFA en la que presuntamente, por fin, se da una explicación no corrupta al negreirazo, pero quien sí se refiere a la misiva en términos muy chuscos es As, en su faldoncillo de hoy.
“Laporta pide a UEFA y FIFA que no prejuzguen”. La noticia aparece en un recuadrito junto a la silueta de Alfred Hitchcock, y nos parece bien, pues no hay pocas dosis de suspense en la historia. De suspense y de comedia, agregamos.
-No prejuzgues, mi amor. Estaba en la cama con otra y sí, ambos estábamos en braulias, pero te pido por favor que no prejuzgues. Y sí, es verdad que han pasado dos meses y todavía no he sido capaz de aventurar una explicación alternativa a la que a ti se te ha ocurrido, pero ¿qué son dos míseros meses en el océano insondable de toda una vida juntos? O tres meses. O cuatro. O seis años. El amor es sobre todo paciencia. Ten fe en mí, amor mío, y la explicación alternativa llegará. Si no la he ofrecido hasta la fecha, es solo porque así son a veces las cosas. Pero no prejuzgues o habré de concluir que no confías en mí, lo que desde luego romperá mi corazón. Es verdad que estaba con otra en la cama, pero ¿no te parece demasiada causalidad que nos hayas descubierto justo cuando tan bien nos iba? Es una campaña de gente que quiere romper nuestro matrimonio, y te aseguro que no solo ofreceré explicaciones cuando corresponda (por el momento, no corresponde porque, bueno, pues eso, porque no) y que además pasaré al ataque y defenderé mi honor demandando a Bengoechea y a otros calvos. El escudo no se mancha, ingrata.
Os dejamos con la portada de Marca, que querréis ver.
Feliz Viernes Santo.
Karim Benzema se vistió de Ferenc Puskas en la vuelta de semifinales de la Copa del Rey disputada en el Camp Nou ante el Barça. El francés repitió el hat-trick que marcó el húngaro en un partido de Liga en la Ciudad Condal en 1963. Son, por tanto, los dos únicos futbolistas merengues que han hecho un triplete en partido oficial al eterno rival en su estadio en toda la historia, contando cualquier campo en el que jugaron los azulgrana, desde el Camp de la Industria, a Les Corts o el Camp Nou. El primer tanto se le concedió a Vinicius pero nunca sabremos si cuando remacha Benzema, el balón había entrado completamente. Ningún madridista marcó jamás un poker en el Camp Nou y solo un jugador lo logró, el colchonero Milinko Pantic en 1997.
Se da la curiosa circunstancia de que Puskas y Benzema anotaron el hat-trick con la misma edad, 35 años. Aquel curso, el magiar terminó como Pichichi de la competición por tercera vez en su carrera. Al año siguiente repetiría y alcanzaría los cuatro trofeos al mejor artillero de la Liga española.
Se da la curiosa circunstancia de que Puskas y Benzema anotaron el hat-trick con la misma edad, 35 años
Un Real Madrid líder visitó la casa culé el 27 de enero de 1963 para proseguir su camino hacia la conquista del campeonato de la regularidad por tercer año consecutivo. El Barça dirigido por Josep Gonzalvo tras la destitución de Kubala iba séptimo en la tabla y descolgado a ocho puntos de los madridistas.
‘Cañoncito Pum’ había anotado dos goles en la vuelta de semifinales de la Copa de Europa de 1960, y en aquella ocasión pudo llegar al hat-trick. El Real Madrid ganó con una superioridad absoluta por 1-5, y el húngaro firmó los dos primeros goles y el último de los blancos aquella noche. El ala izquierda Puskas-Gento estuvo colosal, y fue la principal arma ofensiva del equipo entrenado por Miguel Muñoz.
Así contó en MARCA Antonio Valencia los tantos de Puskas. El primero fue así: “A los veinticuatro minutos hubo un pase largo a Gento, que se interna en el área derribado por Foncho. El penalti lo transforma Puskas”. El segundo llegó un minuto después del empate azulgrana cuando “en el avance de centro el Madrid largó a Puskas adelantado y este ni siquiera se pudo poner en remate con su pierna izquierda. En fin, por no perder el viaje, soltó la derecha. El tiro era colocado pero no difícil, Sadurní llegó a él de sobra. Pero en un fallo escalofriante dejó que el balón le saltase y se metiese en la red”. El tercero y último que cerró el marcador llegó como “resultado de una fantástica jugada de Puskas-Gento en rigodón inverso de entrega y remate. Esta vez es Gento quien cede a Puskas, enhebrando contrarios, para que el interior dispare con un zurdazo en ejercicio de fogueo”.
En mi cuenta de twitter pueden verse los tres goles.
https://twitter.com/albertocosin/status/1643753750396555265
Pancho habló después para los medios de comunicación y declaró que “hoy hemos cogido la onda nosotros y hemos batido claramente al Barcelona, a un Barcelona que le he visto, dicho sea de paso, muy desigual en su actuación”. También detalló sus goles: “el primero de penalty. Le he amagado el tiro hacia el lado derecho, ha picado Sadurní el anzuelo y fácilmente he podido conseguir el gol. El segundo, tras el regate a Garay, con la pierna izquierda no he dudado en tirar con la derecha. Ha fallado Sadurní y he conseguido el gol. Y el tercero ha sido de volea”.
La actuación de Puskas fue elogiada en la prensa, y Mundo Deportivo le dedicó una pieza con la pluma de Olle Bertrán titulada ‘¿Quién estuvo como nunca?...’. En el cuerpo de la columna se podía leer lo siguiente: “He destacado a Puskas en este recuadro, por no destacar a todo el Madrid en el encuentro de ayer, puesto que si Puskas fue en persona el exponente de esta diferencia de valor moral entre un equipo y otro, a través de sus tres goles marcados (el primero de penalti, el segundo y el quinto), sus restantes compañeros, contagiados de esta facilidad de acción que encontraron los hombres básicos del Madrid, también supieron llenar su cometido contribuyendo a la victoria por cinco tantos a uno. La figura del partido tuvo ayer un nombre: Puskas. Pero la clave de todo cabría buscarla en esta seguridad del armazón merengue”.
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