Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. Un portero que mide 1’94 y que juega con el número 94 a la espalda marcó en el minuto 94 el gol que costó el empate al Atleti ante la Lazio, pero no pensamos arquear una ceja. ¿Por qué habríamos de hacerlo? Es la cosa más normal del mundo.

Podríamos agregar que el portero en cuestión nació en 1994, lo cual sería rigurosamente cierto, o que dedicó el gol a su bisabuelo que tiene 94 años, lo cual sería rigurosamente falso, pero cualquiera de estos apuntes no harían sino abundar en la completa normalidad de la situación.

De hecho, si quitas la anécdota del número en cuestión, repetido hasta la extenuación en cada detalle del suceso, la normalidad no se resiente. Que un portero rematando un córner te meta el gol que te priva de dos puntos en las postrimerías de un partido de Champions es cosa que pasa todos los días, como también pasa todos los días que a través del VAR te piten a favor un penalti que te puede dar la victoria cuando ya el partido ha finalizado, que lo falles y que el rechace te lo desvíe un compañero propio y así te quedes sin pasar de la fase de grupos. Son cosas cotidianas que no aparejan la mejor dosis de loserismo, como reza la jerga tuitera.

Al fin y al cabo, ¿quién no ha perdido alguna vez una Champions contra el máximo rival, merced a un gol también en el último minuto, para volver a perderla en los penaltis contra el mismo adversario dos años después?

Afanada en minimizar la excepcionalidad de lo acontecido ayer al Atleti, la prensa del día se empeña en decir que el gol del portero del Lazio fue en el minuto 95 en lugar del 94. Parece que la cosa es un poco menos sangrante si el minuto no coincide con el dorsal en la camiseta del guardameta, y con su estatura, y con su año de nacimiento. Vedlo en Marca, que se obstina en decir que el tanto subió al marcador en el 95.

Portada Marca

Ya lo veis, en el margen: “Provedel marca en el 95”. No, Marca, fue en el 94, pero qué importa si el evento se rige por la normalidad más absoluta en cualquier caso. Marca trata de proteger al Atleti de avanzar en su leyenda de mal fario falseando benignamente el minuto del gol. Al Atleti hay que protegerlo. Hace pocos días, Enrique Cerezo dijo sobre el affair Rubiales-Hermoso palabras que habrían causado el escarnio público de cualquiera. No así el de Enrique Cerezo y el Atleti, nombres protegidos de todo criticismo por la prensa patria que sufrimos y disfrutamos, no necesariamente en la misma medida.

El portero en cuestión, sí, se llama Provedel, que es un nombre a todas luces apelotante. Suena a providencia y a bedel: el bedel de la Providencia, siempre diligente para abrir la puerta del Destino cuando este se adentra inexorable en los dominios de Oblak.

El resto de la portada de Marca ya lo veis: el pifostio mayestático de la selección femenina (sobre la cual, francamente, ya no tenemos nada más que decir), una entrevista con Harry Kane en la cual el inglés loa a su compatriota Bellingham (como haría cualquiera) y poco más.

Portada As

As viene con Nadal y su retirada, el pifostio mayestático de la selección femenina (sobre la cual etcétera etcétera) y abajo, en shequetito, el infortunio colchonero. As comparte con Marca la idea de que el gol se produjo en el 95 y no el 94, pues de este modo, al no coincidir minuto con dorsal ni con estatura ni con edad del bisabuelo, parece que se aminora el peso de la fatalidad. Hay que proteger al Atleti, de la fatalidad y del desprestigio, y si no que le pregunten (insistimos) a Cerezo, que en los tiempos que corren puede hablar a una reportera de sus “pitones” (los de la reportera, no los de Cerezo) sin que nadie le tosa.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

De manera harto sorprendente, la prensa cataculé se centra casi en exclusividad en la goleada que el Barça endosó al Amberes. 5-0, sin Provedel de portero. Como queda claro a través de las primeras planas de Sport y Mundo Deportivo, el más destacado fue João Félix. Tener a un delantero que te ha costado más de cien millones en el banquillo durante años porque no le gusta a tu amarrategui entrenador, y acabar traspasándolo para que se salga desde el primer día en su nuevo equipo, no es cosa en cambio de la Providencia ni de sus bedeles.

Es cosa de inútiles.

Y hoy, a las 18:45, debuta el Madrid en Champions. ¡Vamos!

Pasad un buen día.

Nuevo Santiago Bernabéu, un clásico de Liga en algún momento entre las temporadas 2025 y 2030…

 

La puerta de cristal ahumado del antepalco se abre y el presidente del Real Madrid baja lentamente los escalones que le dirigen a su asiento preferencial. Lleva un paso firme y a la vez reconocible, mirando hacia la grada ensimismado como muchas veces ha hecho en el pasado en otros grandes escenarios. Se nota que ha sido deportista y de los buenos. Levanta su brazo y saluda, desde un asiento remoto se escucha un grito aislado, una voz que representa tantas cosas, dos palabras que identifican a todos y que traen a la memoria satisfacción y orgullo. Aislado, pero nítido se oye un: «¡Vamos, Rafa!» y un gran estruendo reverbera en la cúpula cerrada del nuevo Santiago Bernabéu en los minutos previos a otro gran clásico de Liga. El primero de D. Rafael Nadal como presidente del Real Madrid.

Nadal Bernabéu

Nadal se sienta y en su mano se posa otra ya curtida por el tiempo, arrugada pero firme, nadie diría que es la de un octogenario porque reposa con la fuerza y el peso de la historia blanca en un intento de transmitirle el legado más valioso. Rafa sonríe a su izquierda al contemplar al presidente emérito D. Florentino Pérez, que le devuelve la sonrisa. Los votos de los socios han elegido la candidatura de Nadal que tenía muy claro su primera condición: que Florentino no fuera simplemente un presidente de honor; sino que fuera, hasta que él quisiera, presidente emérito y su consultor personal.

Los vítores se convierten en silbidos súbitamente y Nadal percibe una presencia a su derecha que se deja caer en su asiento de manera pesada. Sonríe de oreja a oreja, al fin y al cabo, este ambiente es el que más le gusta a D. Gerard Piqué Bernabéu, el nuevo dueño del F.C. Barcelona. En efecto, dueño, porque tuvo que acudir al rescate de su club cuando fue convertido en SAD, al borde de la desaparición, ahogado en deudas y escándalos y sin más palancas de las que tirar. Por suerte para Geri también ha habido relevo en la Liga, habría sido difícil inscribir a sus nuevos fichajes después de los circos y los payasos que se intercambió con el antiguo presidente a colación de la Kings League, ahora dirigida por Rubiales.

No puede haber dos presidentes más identificados con los clubes que defienden. Estilos diferentes, talantes distintos, valores antagónicos. Nos esperan décadas de rivalidad renovadas, con titulares y frases gruesas, seguramente pronunciadas por Geri. Y sonrisas elocuentes, declaraciones contundentes —cuando se requieran— y duros reveses para devolver los dardos que sean necesarios, por parte de Nadal.

Rafa Nadal reúne todos los requisitos para heredar el trono dorado cuando el gran Florentino Pérez cuelgue las gafas

Lejos queda aquel mes de septiembre de 2023 cuando Rafa Nadal habló por primera vez de manera abierta de ese sueño de ser presidente del Real Madrid.

"¿Si quiero ser presidente del Real Madrid? No lo sé. Prometo que no es un sueño, pero creo que sí me gustaría. A día de hoy tenemos el mejor presidente posible. Después, lo que pueda pensar hoy puede no ser lo que pueda pensar mañana. Y después que la vida da muchas vueltas. Además, uno tiene que saber si está capacitado para hacer según qué tipo de cosas”.

En los años posteriores, tras su retiro definitivo del tenis, Nadal se preparó y rodeó de los mejores para armar la candidatura perfecta que arrasó en las elecciones presidenciales.

Rafa Nadal Bernabéu

Esta historia puede convertirse en realidad en el futuro, o no. Y, aunque hablamos mucho del vacío que dejan y dejarán grandes estrellas en la plantilla, no queremos mirar, ni de reojo, a la ausencia más importante que irremediablemente tendrá lugar más pronto que tarde. La orfandad más cruel que nos espera cuando cuelgue las gafas el gran Florentino Pérez.

Puestos a soñar, lo que es seguro es que Rafa Nadal reúne todos los requisitos para heredar el trono dorado. Un deportista trabajador, humilde, que sabe y conoce los valores del deporte, madridista, gran campeón de conducta intachable e impecable. Y, además, un héroe nacional que despierta admiración en España y también fuera de nuestras fronteras.

¿Se imaginan a Nadal volviendo a París en un PSG-Real Madrid? ¿Liderando el proyecto de la nueva SuperLiga? ¿Coleccionando tantos trofeos de presidente como lo hizo empuñando una raqueta? ¿Firmando grandes estrellas para prolongar la gloria madridista?

Yo me lo imagino, por eso sólo me queda terminar con dos palabras para animarle a hacerlo realidad:

¡Vamos, Rafa!

 

Getty Images.

1- Sistema de juego

 

Vuelve la Champions League y en esta primera jornada el Real Madrid recibe al Union Berlin. Los berlineses fueron la gran sorpresa de la Bundesliga la temporada pasada y debutan en la máxima competición europea. El equipo está dirigido por el suizo Urs Fischer con un estilo de juego bastante definido y un sistema claro con tres centrales. La formación es en 1-5-3-2 y no es un conjunto que rote mucho sus piezas. El año pasado lo hizo más en la Europa League que en la liga alemana. Este verano se han reforzado con jugadores experimentados y que ya conocen la Champions. Es el caso del croata Juranovic, el alemán Gosens o el italiano Leo Bonucci. Todos ellos se han medido en alguna ocasión al Real Madrid. También han apostado por algún joven como Fofana, cedido del Chelsea o el estadounidense Aaronson. El once que se espera es muy parecido al que cayó el pasado fin de semana contra el Wolfsburgo. Sería el integrado por Rönnow en portería, Doekhi, Bonucci y Leite como centrales, Trimmel de carrilero derecho, Gosens de izquierdo, Kral, Tousart y Laïdouni en el medio, y Fofana y Behrens en la delantera.

 

2- Presión

 

Fuera de casa no es un equipo que realicé una presión fuerte ni intensa. El equipo prefiere el repliegue, juntar las líneas y esperar en bloque medio-bajo actuando en la presión individual en el sector donde se encuentra el esférico. El plan en el Bernabéu pasa por aguantar, ser solidarios, dejar pocos espacios y mostrarse contundentes, sólidos y expeditivos con sus tres defensas centrales. Reducir los huecos entre líneas es una prioridad ante un conjunto como el de Ancelotti para obligarlos a ir por fuera y que les cueste combinar en zonas interiores prometedoras cerca de la frontal del área.

Fischer Unión Berlín

3- Salida de balón

 

El Union Berlin es predecible en este apartado y es que nunca dudan a la hora de sacar el cuero buscando lo sencillo, práctico, rápido y directo. No marean la perdiz. Los centrocampistas se colocan de manera escalonada y los centrales buscan de forma inmediata a los delanteros para recibir. Por tanto, se saltan con suma facilidad la línea del centro del campo y la conexión es zaguero-punta. Mucho balón en largo con Knoche como principal ejecutor. El plan es buscar la velocidad y potencia de Fofana que puede recibir peinadas y prolongaciones de Behrens, que es un jugador que trabaja bien de espaldas, domina como pocos el juego aéreo en Europa, se pelea con los centrales, baja el cuero, descarga a los que vienen de cara y realiza aperturas a los hombres de banda. La premisa es no generar pérdidas cerca de su área que puedan desembocar en ocasiones de peligro para su marco como le ocurrió en el primer gol del Wolfsburgo el pasado sábado.

 

4- Parcela defensiva

 

La solidez fue una gran virtud de los berlineses la temporada pasada, siendo la escuadra menos goleada junto al Bayern. Este curso le está fallando esa robustez y cohesión en el sistema defensivo en determinados momentos en lo que va de Bundesliga. Tratan de ser un cuadro duro, rocoso y difícil de sobrepasar por su nivel defensivo, sobre todo en casa. El gran problema que vienen arrastrando es que cuando reciben un gol o tienen desajustes atrás, el equipo se deshilacha fácil y los partidos se convierten en un ida y vuelta constante. En las transiciones no repliegan con tanta rapidez y dejan espacios interesantes para los rivales también por las bandas, puesto que sus carrileros tienen una eminente proyección ofensiva. En el juego aéreo son bastante poderosos y será bonito ver la pelea de Joselu con los tres centrales. El neerlandés Doekhi y el portugués Leite llegan al 1,90cm mientras que el germano Knoche se queda en 1,89cm.

Union Berlin

5- Aspecto ofensivo

 

La idea es clara. Una tormenta de centros laterales bombardeando el área y muchísimo balón en largo. No es el Union Berlin un equipo sibarita, elegante y creativo con la pelota. Tal vez solo el estadounidense Aaronson tenga esa capacidad combinativa en el medio con su visión de juego y dinamismo. Los alemanes inciden en llevar pronto el cuero a las proximidades del área rival y por banda el objetivo es meter centros. Buscan el remate directo de sus delanteros, con Behrens que lo caza todo por arriba, o ganar la segunda jugada con los hombres que se incorporan desde el medio y las bandas. Así acumulan muchos jugadores y crean desconcierto en el rival que si no están atentos a sus pares pueden provocar desajustes o dejar a su adversario solo. También con el fichaje de Fofana, que es rápido y veloz al espacio, junto a la velocidad de los carrileros y Aaronson como lanzador, podrían optar por transiciones rápidas y vertiginosas cuando el Real Madrid esté en campo contrario y habiendo dejado espacios en defensa. Además, con todo el arsenal ofensivo para el juego aéreo del que disponen, son un equipo peligrosísimo en balones parados. Los tres centrales y Behrens deberán ser marcados estrechamente porque por arriba tienen facilidad para anotar y conseguir ocasiones.

 

6- Estilo de juego

 

El librillo de Fischer tiene marcado en rojo la energía, la fuerza, el poderío físico, la intensidad y el buen manejo de los tiempos del partido, sobre todo en los momentos calientes. Van duros al balón y nunca titubean en las disputas tanto a ras de césped como en las alturas. Los alemanes no son un equipo que intente dominar los partidos, conseguir una gran posesión o elaborar el juego. Ellos buscan muchos centros, balones largos, segundas jugadas y remates aéreos. Gran espíritu colectivo, disciplina y una voluntad de hierro. Así les funciona en la Bundesliga desde que subieron de categoría y con ello han conseguido unos resultados extraordinarios, tanto que durante un tramo del curso pasado lideró la competición e incluso les dieron chances para conquistar el campeonato doméstico alemán.

Bahrens

7- Hombre clave

 

El delantero teutón Behrens fue su mejor hombre la campaña pasada con 10 tantos entre todas las competiciones. Es el clásico nueve alemán de otros tiempos, potente, fuerte, físicamente de gran talla, poderoso por arriba y al que es complicado mover y cuerpear. Con los pies no es un dechado de virtudes ni elegancia, pero por arriba es un cañón con el martillo que tiene en la cabeza. Te remata cualquier centro lateral, se posiciona bien en el área y posee intuición para estar en el lugar al que llega el cuero desde las bandas. También ayuda en la parcela ofensiva a la hora de sacar el juego bajando a recibir o luchando contra los defensas para recibir los balones largos de sus compañeros. Dura batalla le espera con su compatriota Rüdiger esta noche.

 

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Esta temporada el Madrid es un equipo sin nueve, con carencias defensivas, sin un sistema de juego claro y una planificación horrorosa. Está tan mal que solo ha conseguido cinco victorias en los cinco primeros partidos de Liga. Repóker. Con esta paupérrima estadística, los de Ancelotti se encaminan al derbi del próximo domingo frente al Atlético de Madrid.

Nos preguntamos si podréis acertar las siguientes ocho preguntas que han pergeñado los chicos de fcQuiz:

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¿Un libro sobre las remontadas del Madrid? Pero ¿no hay ya muchos?

Resulta que no, que no hay ninguno. Perdón, no lo había hasta que Salva Martín, periodista y escritor deportivo, colaborador además de La Galerna, decidió agarrar el toro por los cuernos (de Augenthaler, suponemos, habida cuenta del aroma nostálgico que impregna su obra) y dibujar, con una estructura tan sencilla como a su manera novedosa y eficaz, un recorrido por aquellas remontadas primigenias ochenteras, sin olvidar las últimas, tan memorables, tan locas, tan esenciales. 

Historia de las míticas remontadas del Real Madrid

¿Cuándo se te ocurre escribir este libro?

Cuando Alaba levantó la silla contra el PSG, me vinieron a la cabeza de manera fugaz, como un flash, los saltos de Juanito contra el Borussia. Fue un gesto espontáneo, natural, de alegría desbordada, le salió del alma, y fíjate que era el primer año de Alaba en el Real Madrid. Entonces me dije: hay que conectar ambos gestos. Me puse a buscar un libro que recogiese todas las remontadas y vi que no existía.

Quién lo habría dicho. Muchos dábamos por hecho que así era.

Hay reportajes y libros que tratan el tema, pero solo en una parte de los mismos. No existía un libro enfocado en el fetiche y el alma del Real Madrid, que son las remontadas. Pensé que los madridistas merecían que existiese algo así, hablé con la editorial y me puse rápidamente con ello.

Es evidente que detrás del libro hay un esfuerzo, un gran trabajo de documentación.

Sí, aunque la documentación duró poco porque, por un lado, tengo muchos libros, artículos, revistas del Real Madrid, de Don Balón, etc. que me sirvieron; y, por otro lado, lo disfruté mucho. Me enganché. He contado lo que yo quería que me contaran. Cuando escribes tienes que pensar en quién te va a leer, no en ti mismo.

Información de las remontadas hay, pero tú querías algo más.

Efectivamente. Yo, como lector, no quería solamente que me contasen cómo fue la remontada, para eso están ahí los reportajes de los partidos, buscas en Google «Real Madrid-Borussia Mönchengladbach», «Real Madrid-Wolfsburgo» del año tal y lo ves. Pero ¿y ese Madrid quién lo entrenaba, cómo jugaba, cómo terminó aquello? Y además, el protagonista, el personaje de cada una de aquellas remontadas.

Salva Martín

Está muy bien, porque no te ciñes a esos partidos, sino que aprovechas la coyuntura para hablar de un personaje que destacó en cada uno de los partidos, y que generalmente es vital en la historia del Real Madrid.

Cierto. Y además hay dos puntos importantes. Uno es la prensa: el libro recoge los titulares de los principales medios de aquella época, incluida la prensa internacional, que está muy bien para contextualizar y saber cómo se contó entonces, en caliente; y el otro punto es una anécdota a destacar de cada remontada. Con ello busco que sea un libro que se pueda leer de una sentada y al mismo tiempo una publicación de consulta.

Cuando Alaba levantó la silla contra el PSG, me vinieron a la cabeza de manera fugaz, como un flash, los saltos de Juanito contra el Borussia

No es un libro frío, tiene alma. Se halla en un punto medio entre el libro de consulta, como tú dices, y la narración apasionada.

No es mérito mío, yo he puesto la letra, pero la música, el arte y el alma las han puesto el Real Madrid. Ellos han hecho las gestas, yo me he limitado a compilarlas para que el madridista, y el aficionado al fútbol en general, las disfrute. Tengo amigos del Barça que me confiesan que lo han leído del tirón porque lo consideran interesante.

Los culés siempre han tenido envidia de las remontadas e intentan vender que la suya fue la de Atekin, pero aquella fue peculiar, no sé si se pueden considerar como tal aquel 6-1 al PSG. Ejem.

Sobre todo por números, las del Madrid son al menos quince. Por diferenciación. Ya lo decía Valdano: había una locura, sobre todo en los años ochenta, una fe irracional y sobre todo un pensamiento que no responde a ninguna lógica: cuanto por más goles encajaran fuera, mejor lo veían de cara a la remontada. Esa irracionalidad y esa fe es inherente al Real Madrid. Sólo el Madrid convierte lo paranormal en un hecho cotidiano. Todo puede suceder en el Santiago Bernabéu y eso no lo tiene ningún club.

Y no se puede copiar porque es necesaria la tradición.

Tampoco creo que se deba copiar, forma parte del ADN del club. Otros clubes tienen otra forma de ser, un sentimiento, una forma de jugar, un escudo, su propia historia. Y el Madrid tiene el ADN de que no se rinde, pero de verdad, no es sólo un lema.

Juanito en el Bernabéu

El germen está en la primera Copa de Europa, que se menciona en el libro.

Sí, se comenzó perdiendo 2-0. Fue la señal: señores, esto va a costar y lo vais a conseguir.

En ese aspecto, el libro es una gozada. Por muy madridista que seas, hay situaciones que no recuerdas y es una maravilla redescubrirlas. Por ejemplo, aquel marcaje de Chendo a Brady contra el Inter.

El libro tiene un doble objetivo: al aficionado madridista más mayor y enterado, recordarle y emocionarle con aquellos momentos que ha vivido en sus carnes y los juegos de la memoria han hecho que queden en segundo plano; y al madridista joven mostrarle la verdadera dimensión de su club.

Quizá también debería ser de lectura obligatoria para los jugadores actuales, aunque parece ser que lo llevan dentro a tenor de lo que hicieron el año de la Catorce, pero no conocen el detalle.

Hay veteranos como Modric, Casemiro o Nacho que a jóvenes como Rodrygo, Camavinga o Asensio les inculcan: «esto es el Madrid y aquí no nos rendimos», y se vio de una manera clarísima en la Catorce, salían al campo a morder y a demostrar que nadie sale vivo del Bernabéu.

¿Cuáles te gustan más, las remontadas clásicas o las recientes? Quizá sean igual de emocionantes, pero las recientes tienen el marchamo Champions, mientras las más recordadas de las antiguas son UEFA.

La Catorce la he vivido, pero destaco la primera, la del Derby County (1975), que también es Copa de Europa, como la segunda de las clásicas, frente al Celtic (1980), y las consiguen dos jugadores que forman parte de la genética merengue: Santillana y Juanito. Aquella delantera con esa simbiosis de espíritu, de calidad y de no rendirse es muy difícil de repetir. La primera remontada además es muy importante porque cuando se está ante la segunda, la del Celtic, se invoca al espíritu del Derby, que en posteriores remontadas se convertiría en el espíritu de Juanito. Me quedo por tanto con la primera por el sello que llevaron el resto. Las de la UEFA escaparon de la razón, no eran partidos de fútbol, eran incitaciones a la locura, y esta última ha sido la Champions de los milagros, de lo imposible, del no va más. De hecho, en la vuelta contra el City los madridistas íbamos a ver la remontada, sabíamos que íbamos a remontar.

En el libro hay remontadas que quizá no recuerde el madridista, aquellas que tienen lugar en años donde luego no se consiguió el trofeo. Esas quedan más borrosas en la memoria, ¿no?

Por ejemplo una contra el Estrella Roja, alguna frente al Bayern de Múnich o (aunque aquel año sí se ganó) la del Wolfsburgo en la que marca Cristiano tres goles, que se puede catalogar como SU remontada, el ejemplo de cómo un jugador puede hacer acopio de todas esas virtudes y dar la vuelta a una eliminatoria. El libro también es un homenaje a las gestas olvidadas porque son remontadas que luego no desembocaron en el logro de Champions, no se llegó a la final, pero eso no les resta mérito y es necesario reivindicarlas.

Para escribir el libro has visto todos los partidos de nuevo.

Se me pusieron los pelos de punta al recordar cada encuentro y ver cómo jugaban. A veces no valoramos ni recordamos cómo jugaba aquel Madrid de los ochenta. Reivindico a Leo Beenhakker como quien trajo a España el fútbol total. No hago de menos a Cruyff, pero el pionero fue Beenhakker. Habló por primera vez de cubrir espacios, antes los jugadores tenían una posición y eso era inamovible. Ese Madrid completó varias remontadas pero se quedó a las puertas de la Copa de Europa del 88. Diez años después se ganó la Séptima.

Además, tú cuentas en el libro que Beenhakker llega al Madrid en parte gracias a Jorge Valdano.

Sí, lo conocía de cuando estuvo en el Real Zaragoza. Leo también fue importante para el fútbol de Jorge, a pesar de la calidad que ya atesoraba él mismo. A Beenhakker no se le ha valorado como merece.

Las grandes remontadas no son de entrenadores, ¿verdad?

Cuentan el propio Valdano, o Butragueño, que esos locos como Camacho y Juanito, después de haber perdido por goleada fuera de casa, entraban al vestuario con la cabeza alta, el pecho henchido y gritando: ¡los goleamos en Madrid! Lo que empezaba como un germen del vestuario —Camacho se encarga de poner en la pizarra del entrenador el resultado que necesitaban— se iba pasando a la afición, entonces no existía ese muro que separaba a la plantilla y a los hinchas, que los jaleaban cuando los veían por la calle o en un restaurante. Y de ahí pasaba a los medios. Se formaba un caldo de cultivo que desembocaba en un volcán que era el Bernabéu que convertía lo imposible en posible. Esa es la magia.

El libro cuenta con un apéndice de remontadas nacionales, como la liga de las remontadas de Capello o la Copa de las remontadas del año pasado.

La mejor liga de la historia que yo he vivido es la segunda de Capello, y no me quería dejar eso en el tintero. Fue la demostración de que el Madrid no se rinde. Estaba totalmente perdida, con jugadores apartados y el entrenador cuestionado, y terminó consiguiéndose. La celebración fue equiparable a una Champions en términos de euforia. Se cuenta en el libro de Julián Carpintero La Cofradía del Calvo Ardiendo, que forma parte de la bibliografía de esta obra. Tampoco quería olvidar la Copa del 22-23, que se gana tras lograr tres remontadas ante Villarreal, Atlético y Barça nada menos. Estas remontadas en liga y copa sirven como aderezo, como colofón a las de Champions que se narran en el libro.

 

Entrevista: Jesús Bengoechea

Buenos días, amigos. El denominador común de las portadas deportivas patrias es la guerra abierta existente entre la RFEF y las jugadoras de la selección de fútbol, presentes o pasadas. Así titula precisamente el diario As.

Portada As

En las guerras es habitual que las heridas se agranden, y esta expresión es la elegida por Marca para su primera plana.

Portada Marca

La contienda futbolistas-Federación continúa y ambos frentes se sirven de los medios de comunicación para retransmitir la batalla, que se ha convertido en un culebrón que nada tiene que envidiar a las series ahora turcas, antes latinoamericanas y más atrás norteamericanas, cuando Falcon Crest no sonaba a avión con cresta.

El último capítulo, el que acapara los frontispicios de hoy, es la convocatoria de la nueva seleccionadora, Montse Tomé, quien tomó la decisión de llamar a futbolistas que previamente habían pedido no ser convocadas. Desde la trinchera de Tomé y la RFEF afirmaron que habían llegado a un acuerdo con las jugadoras; desde la zanja de las deportistas dicen que naranjas de la China, y han emitido otro comunicado.

A todo esto Jennifer Hermoso no fue llamada por Tomé para, dicen, protegerla, por lo que Jenni también ha publicado un escrito para dar a conocer su postura. La redacción del mismo es dantesca, apreciación que no es un ataque a la posición de Hermoso, sino la constatación de un hecho.

También es un hecho que la RFEF es una fosa séptica desde hace décadas que no merece otra cosa que ser vaciada y desinfectada, aunque las exigencias sumarísimas de las futbolistas quizá no sean la mejor manera de llevarlo a cabo, ni, sobre todo, la más compatible con el mantenimiento de la afición por el fútbol femenino más allá del seguimiento de los continuos escándalos. Los culebrones funcionan y tienen su audiencia, que no es poca, pero llega un momento en el que uno, por saturación, dice basta ya, como el titular de Sport.

Portada Sport

El Gobierno, mientras tanto, parece estar más preocupado por la obtención del Mundial de 2030 y sus decisiones irán encaminadas en ese sentido.

Hay una publicación que se desmarca, Mundo Deportivo. No otorga toda la relevancia al hermoso culebrón, sino que se centra en quien nos quieren hacer creer que cobra 400.000 euros al año, João Félix. «Camino a Wembley» dice, aunque quizá sería más prudente luchar por pasar la fase de grupos a tenor de las últimas participaciones blaugranas en Champions.

Portada Mundo Deportivo

Pero lo más repugnante del diario de Godó es un recuadro gualda del faldón: «Nueva víctima sexual de la cantera blanca» dicen ante la aparición de otra víctima del presunto delito de levantamiento de secretos. A ver por dónde empezamos.

Mundo Deportivo da a entender que hay más víctimas sexuales y acusa de ello a TODA la cantera blanca. Es gravísimo, intolerable.

La acusación que pende sobre los canteranos del Madrid es por revelación de secretos, una supuesta difusión no autorizada de un vídeo de contenido sexual, hecho que de ser cierto sería infecto e incompatible con la permanencia de los presuntos autores en el club blanco, y en el fútbol, además de merecedor de la pena que dictamine la Justicia, pero no tiene nada que ver con la acusación del diario proculé.

¿Queréis que hablemos de Benaiges, Mundo Deportivo? Albert Benaiges fue coordinador de fútbol base del FC Barcelona desde 1991 a 2011 y fue acusado de abusar sexualmente durante más de dos décadas de alumnos de la escuela. 16 denuncias.

Algunos de los testimonios de las presuntas víctimas de Benaiges: «Cerrad, que viene Albert» o «Algo que nunca voy a poder olvidar es el día en el que (Albert Benaiges) me encerró en el vestuario de chicas con chicos mayores, por cierto y cómo no, desnudos (...) Qué pasó, no lo sé. Lo tengo bloqueado, solo recuerdo sus risas cuando pude escapar. Aquello me provocó que, aun a día de hoy, en ocasiones siento pánico al estar en un sitio cerrado con hombres, ni que sea un médico». (Vía La Vanguardia).

Después de su paso por el Barça, el abominable Benaiges recaló en el Chivas de Guadalajara, México, en 2014, también para trabajar con niños. Fue destituido a los pocos meses tras ser denunciado por los padres de los menores a causa de sus prácticas. Mucha casualidad que se repitiera lo mismo.

Todo esto llevaba tiempo publicado y aun así Laporta lo rescató para el Barça cuando ganó las elecciones en 2021. En 2022, el juzgado de instrucción número 12 de Barcelona archivó la causa por la prescripción de los hechos. Casualmente, Benaiges corrió la misma suerte que Cerezo y Gil Marín cuando se apropiaron del Atleti.

No era nuestra intención tratar este asunto, que hasta la fecha hemos evitado pudorosamente para que nadie pensara que mezclábamos la rivalidad deportiva con algo tan serio y repugnante como la pederastia. El intolerable titular de Mundo Deportivo hoy, tratando de hacer ver que la cantera blanca es un foco de delincuentes sexuales o algo así, nos ha obligado a ello. Vosotros lo habéis querido, Mundo Deportivo. ¿Queréis que hablemos de Benaiges, Mundo Deportivo, a quien Laporta volvió a contratar cuando era público y notorio que era un pederasta depredador?

Pasad un buen día, si podéis.

Negreira entra en La Torrada con el pitillo en la mano. Se oyen rumores de que pronto prohibirán fumar en los bares, pero Enríquez no está preocupado por ello, incurrir en el delito que supone cobrar del FC Barcelona para ejercer su influencia como vicepresidente en el CTA le permite cometer infracciones menores con la conciencia tranquila.

—Pasad, chicos, hasta dentro. —Guiña el ojo al pronunciar «hasta dentro» porque lo sigue encontrando gracioso. Está pagado de sí mismo (y del Barça). Habla con la suficiencia que otorga la impunidad—. Cari, prepáranos algo rico de comer, no escatimes, y saca el vino bueno, el de la botella de cristal— ordena a su pareja acodándose un suspiro sobre la barra del antro, pero levantando la voz lo suficiente para que lo escuchen sus acompañantes.

Los tres colegiados que van esta vez con el jefe esconden miradas de bochorno entre la sordidez que gobierna el local.

—Como si estuvierais en vuestra casa, je, je, je.

Apenas a dos pasos del final de la barra, Negreira aparta unas cortinas de tiras sintéticas multicolor ennegrecidas que impiden que las moscas salgan del local e invita a pasar con gesto torero a la terna de trencillas a un patio interior. Está amueblado con mesas de camping coronadas por ceniceros acarbonados y servilletas antiabsorbentes. A veces caen pinzas de la ropa que se escabullen de los dedos de un vecino despistado o acaso impedido por la artrosis, sin interés, que ve en el trozo de plástico decolorado que se precipita una metáfora de su vida. También se ha despeñado alguna prenda, incluso interior, como el patio, que obliga a retirar cuando sucede la ración de empanadillas congeladas sobre la que aterrizó ante la queja de los clientes. Pero Enríquez tiene dada la orden de que no se tire nada. Se cambia la tapa por otra ración sobre la cual cayó un sostén la semana pasada, y se guarda la retirada para el siguiente incauto que atraviese la cortinilla y pida algo de picar.

Ropa tendida

—Qué bien tiene montado esto, jefe —adulan los árbitros.

—Nah, uno que tiene buen gusto. Doy ni toque, pero el mérito de La Torrada es de mi chica, yo me limito aquí a venir con vosotros. Me gusta llevar a los míos a sitios de categoría —dice mientras se prende otro Davidoff con un Dupont de rueda vertical.

Los árbitros saben que hay que pasar este trago y sonríen. Si quieren promocionar es lo que toca. Ya tuvieron que desembolsar un pastizal por unas charlas ridículas de su hijo Javier Enríquez. Pero quien no pasa por el aro cae empicado.

—Qué, ¿tranquilos, estáis preparados para el partido de mañana? —inquiere Negreira.

—Bueno, la verdad es que no nos podemos quej…

—¡Ah, mira! —interrumpe el vicepresidente del CTA—, si ya llegan las viandas. Gracias, cari, eres un sol.

Los árbitros agradecen a la pareja de Negreira con un gesto leve de cabeza. Están sentados sin apoyar la espalda, con las manos sobre los muslos, cerca de las ingles, con la misma relajación que un novio tímido en la primera visita a casa de los suegros.

—Este jamón es buenísimo, muchachos. Y la carne… la carne me la traen de Argentina los mismos que se la sirven a Messi. Comed, comed, que se enfría. ¡Saca pan, cielo! Y no os preocupéis, repetid si queréis, que luego os hago precio. Con el sueldo que os hemos puesto, esto es el chocolate del loro.

Cuando entraron por la puerta de La Torrada, la pareja de Negreira descongeló en el microondas unos filetes de tercera infestados de nervios mientras retiraba el plástico separador a unas lonchas de jamón de sobre que le deja a buen precio el del paki de la esquina cuando le caducan.

Carne en mal estado

—Como os iba diciendo, mañana juega el Barça, es un partido importante —masculla el vicepresidente de los árbitros con un trozo de jamón en la boca—. Ellos se están esforzando mucho para ganar todo este año y sería una lástima que cometiéramos algún error que echase a perder todo ese trabajo. Sabéis que los de arriba piensan igual, en ese aspecto no tendréis ningún problema. ¡Pero coged jamón!, no seáis tímidos. Y tú, parece mentira que seas pamplonica, no me comes nada. Venga, que eres uno de los nuestros. Si yo te contara lo que he disfrutado en tu tierra…

El colegiado, enjuto, de cejas pobladas y mirada de ratón, esboza una pose vivaracha e intenta tragar la bola de carne que tiene en la boca mientras hace las cuentas de la lechera con el sueldo que percibiría si le llaman para pitar el Mundial.

—En Camp Nou tenéis que estar más sueltos, eh, recordad que mandáis vosotros, contáis con nuestro apoyo. Que se note el coaching que os ha dado mi hijo Javier. Es una máquina el tío. El mejor. ¿Tú también has pagado lo de mi hijo, no? —sonsaca a uno de los asistentes.

—Por supuesto, señor.

—Así me gusta. Pero échate vino, hombre, que mal no te va hacer.

El trio llena los vasos arañados por los años y el lavavajillas con el vino a granel que camuflan en botellas de marcas de esas que chiflan a los que solo hablan de vino para aparentar.

—Pues no hace falta que os diga nada, si cada uno hacemos bien nuestro trabajo todos saldremos ganando. Pagadle 35 euros por cabeza a la parienta y ya os podéis marchar. Suerte mañana. Me voy pitando que tengo el Mercedes en doble fila.

 

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El domingo por la noche, al empezar la segunda parte de su partido contra la Real Sociedad, el Madrid perdía 0-1, exactamente igual que el día del Getafe. De hecho, el encuentro era un calco y el espectador era sacudido por una sensación de déjà vu. La pelota volvió a rodar y el Madrid, como hace dos semanas, atacó la portería del fondo sur buscando remontar, que es un verbo ya consustancial a sí mismo: el estilo del Madrid no sólo es ganar, sino ganar remontando, que es como ganar dos veces, ganar ganar, hacer algo de épica incluso con un lluvioso domingo por la noche de mediados de septiembre.

Rodrygo culebreó por la banda izquierda en la primera jugada. Fran García lo dobló por fuera. El brasileño lo vio y le dio la pelota. García apuró hasta la línea de fondo pero pasó atrás, tenso y raso, hacia la frontal del área, por donde entraba Valverde montado en avión. Valverde reventó la pelota contra Remiro y puso el 1-1. Diez minutos después, Fran García volvió a planear por el carril izquierdo y esta vez centró al segundo palo. Fue una pelota suave que estaba sin embargo preñada de gol, predestinada a acabar entre las redes visitantes por la propia inercia cinética de la jugada, por el toque tan sutil pero firme de Fran al ponerla. Joselu no tuvo más que saltar y bajarla con toda la intención al palo largo, con un testarazo tan de manual que parecía recreado por una IA. 2-1. Acto seguido, Carletto quitó a los dos del partido y Fran, que el día del Getafe fue el más señalado, acabó ganando el MVP del encuentro por sus dos asistencias.

Fran García y Joselu Real Sociedad

Yo me alegré mucho por Fran. Está siendo muy discutido en este inicio de temporada porque, en el Madrid, alguien siempre tiene que cobrar. Es tradición. A Fran todavía se le ve verde, un poco blando, pero su actitud es buenísima, puro Real Madrid. Tiene casta y tiene pundonor, aptitudes clásicas que remiten a un pasado cercano, a los años ochenta, a un Madrid español, canterano y, también hay que decirlo, pobre. En el Rayo era un ciclón y aquí el puesto no le acobarda. Vino para sustituir al que, en mi opinión, era el mejor defensor puro que tenía el Madrid, Ferland Mendy, que es una pantera y que le daba a la banda una amplitud física enorme, transformándola en un fuelle de fragua.

Yo me alegré mucho por Fran. Está siendo muy discutido en este inicio de temporada porque, en el Madrid, alguien siempre tiene que cobrar

Fran García es otra cosa, su perfil es más Carvajal, bajito, fornido y duro como las piedras. Es un lateral ofensivo de manual, acompaña y dobla, no está perenne en la zona de ataque, sino que aparece, por oleadas, como en la vieja escuela. Cada vez que se equivoca corre como un condenado, buscando enmendar el error. Es verdad que con el espíritu, en el Madrid, no basta. Pero Fran tiene cualidades. No es Marcelo, pero tampoco es manco. Con el balón es correcto, adolece de la ambigüedad posicional de todos los laterales con exagerada vocación ofensiva, le falta cuajo a la hora de lidiar con extremos habilidosos llenos de recursos como se vio con Kubo, pero llega con extraordinaria facilidad hasta la línea de fondo y su recurrente proyección sobre la esquina izquierda del ataque asegura al equipo (que no va sobrado en eso) una zona de peligro permanente a la espalda de los centrales rivales, que tienen que cuidar todo el tiempo de ese ángulo muerto. Está por ver cómo se fragua su convivencia con Vinicius, apenas probada en un par de partidos, pero ese puede ser uno de los puntos de desequilibrio de la temporada, a favor o en contra.

Vinícius, Rodrygo y Fran García

Francisco José García Torres es un chaval de Bolaños de Calatrava, provincia de Ciudad Real. Tiene cara de español de la postguerra, rostro duro de boxeador, de hombre de campo, de pastor, de bracero, de personaje de La venganza de Antonio Bardem. Su forma de correr tiene algo de mozo que corre un encierro en día grande del pueblo, a veces, cuando pierde la posición, acelera para recuperarla como si llevara, detrás, cuesta bajo por el empedrado, el toro de San Marcos. Que juegue en el Madrid devuelve algo de reconocible terrenalidad al equipo. El vuelo galáctico de este Madrid cuya media es pura fuerza cosmopolita (Bellingham, Valverde, Tchouaméni, Camavinga…) recupera, de pronto, algo muy próximo culturalmente al español de a pie: un lateral bajito y corajudo que evoca a Camacho, que llega “hasta la línea de cal” como se decía antes y que pone centros que remata con gracia Joselu, otro superhéroe de la gente normal. Es un poco la España que madruga, el reconocimiento del Madrid, que es lo universal, a esa nación que subsiste todavía en el esfuerzo ordinario, en el levantarse todos los días para pagar las facturas, o al menos intentarlo. Es un regreso a los 80, y más, al Madrid de los García, pero con el cohete espacial de un estadio futurista, brutalista, y dos o tres iconos internacionales cargados de Copas de Europa conquistadas (y otras por conquistar).

Que Fran García juegue en el Madrid devuelve algo de reconocible terrenalidad al equipo. Es un poco la España que madruga, el reconocimiento del Madrid, que es lo universal, a esa nación que subsiste todavía en el esfuerzo ordinario, en el levantarse todos los días para pagar las facturas, o al menos intentarlo

Fran García salió del Campo de Calatrava para jugar en el Madrid. Los niños sueñan con ser como Benzema, Vinicius o Bellingham, pero la mayoría acaba, con suerte, en Fran García. Y sí, pueden llegar, pueden ocupar, con suerte y esfuerzo, un sitio en el Olimpo. Fran hizo la mili en Vallecas como Carvajal la hizo en Leverkusen o Modric, allá en los Balcanes, en Mostar, con el Hrvatski športski klub Zrinjski, en la liga más dura de la antigua Yugoslavia. Vallecas, con K en el fútbol, también tiene algo de zona de guerra. Su pradera fue las vías del Cercanías y cuando levantaba la cabeza en los partidos de casa sólo veía el trozo de cielo gris que se colaba por entre las altas torres y los bloques de viviendas que rodean el Teresa Rivero. Le debía recordar seguramente a los páramos calcinados de La Mancha. Viene de una zona de frontera histórica durante la Reconquista, señorío de órdenes militares, siempre al socaire de incursiones musulmanas. Eso imprime carácter a través de los siglos. Fran García puede ser tranquilamente un melonero manchego de cualquier novela de Plinio, el detective de Tomelloso inventado por García Pavón. Parece, desde luego, uno de esos dueños del hambre, el sudor y el hacha que cantaba Miguel Hernández.

Fran García y Bellingham

Dentro del mediocampismo amorfo, versátil, de mil matices y posibilidades, que ofrecen futbolistas tan modernos y extraordinarios como los que le rodean, Fran García, como Joselu, ofrecen certezas probadas, algo viejas, pero de utilidad incuestionable. Zidane consiguió que su equipo le metiera cuatro goles a la Juventus de Turín en la final de Cardiff, en 2017, pidiéndoles que llegaran a línea de fondo y luego pasaran atrás. Parece una táctica simple pero, hasta ese día, al equipo de Allegri, que parecía impenetrable, sólo le habían metido tres goles. Este sentido primitivo del juego desatasca multitud de pequeños y molestos partidos como el del Getafe o la Real Sociedad, que no pasaran a la Historia, seguramente, pero que son en los que si bien no se ganan las Ligas, sí que suelen perderse.

Cada centro que ponga Fran García y remate Joselu es una victoria de la decencia

De Fran, como digo, se teme que su espalda sea un coladero y que las más de las veces necesite ayuda extra de los mediocentros y de los centrales. Es posible, desde luego. De Carvajal se decía un poco lo mismo, hace diez años. Debutó y no le gustaba a nadie. Menos de un año después se comió a Ribery, que era el tercer mejor jugador del mundo, y fue indiscutible en la Décima. Nadie sabe lo que puede deparar el futuro. Ancelotti probó hace dos años a Miguel, un canterano elegante y espigado, y no le gustó. Con Fran, la cosa parece distinta. El club apostó por su vuelta y el mercado tampoco ofrece demasiado. El Barcelona, quebrado, dicen, ficha laterales del City y delanteros del Atlético con dinero trampeado gracias a la Liga. En la acera de la honestidad, el Madrid rescata a Joselustelrooy y confía en Fran aguardando, en la autarquía, que cambien los vientos del mundo. Cada centro que ponga el segundo y remate el primero es una victoria de la decencia.

 

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La frase, claro, no es mía sino de Casemiro, que definió con esas palabras, hace ya tiempo, la importancia crucial del manejo de los partidos de Toni Kroos en el Real Madrid. Lo que sí es mío es el paréntesis, donde trato de matizar que el entendimiento futbolístico del alemán no está siempre al alcance cognitivo del resto de sus compañeros. No es su culpa, son grandes jugadores pero no tienen el partido en la cabeza como lo tiene Toni. Allí dentro se dan cita un sinfín de flechas y cifras entre sonidos burbujeantes, como sucede en el ordenador de Simon Pegg en cualquier entrega de Misión Imposible, pero lo que para nosotros sería ininteligible, aun en el improbable supuesto de tener acceso a esa pantalla, para Kroos es de una simpleza casi redundante.

Lo que para nosotros es ininteligible, para Kroos es de una simpleza casi redundante

Toni Kroos es un futbolista sabio en el más moderno sentido de la palabra. Sabe lo que hay que hacer, y sabe hacerlo porque sus botas están provistas de sensores que envían toda la información a la computadora de Pegg. Yo vivo en la contradicción de estar de acuerdo con los que opinan que ha llegado el momento de que la nueva guardia releve a la vieja mientras, con el otro ventrículo del corazón, sigo muriendo de devoción por Toni. Si esa devoción sobrevivió a sus tatuajes, que no le pegan lo más mínimo, no veo por qué no va a sobrevivir a Camavinga.

Las notas del Real Madrid, 2 - Getafe, 1

Leo con asombro a mucha gente diciendo que Toni jugó mal contra la Real. Para mí fue el mejor del partido junto a Carvajal y Kepa. Lo malo es que entiendo sus razones, que es lo que me tortura, aunque me asombra que traten de aplicarlas a este partido concreto. Sus normas son juiciosas, pero deben tener la honestidad intelectual de admitir que el encuentro del domingo fue una excepción clamorosa, de las que hacen replantearse las cosas.

El Madrid está ensayando ahora una presión alta que no encaja con el juego minucioso, poco físico del 8 blanco. Yo aplaudo rabiosamente ese nuevo estilo, sobre todo porque ahora tenemos los jugadores para llevarlo a cabo, pero no tengo fuerza para prescindir del metrónomo. Contra los de Imanol, es verdad que Toni no ayudó a Fran contra Kubo, como la magnitud balompédica del japonés probablemente aconsejaba. Es seguro que Camavinga lo habría hecho mejor.

Kroos Kubo

Pero hay una parte de mi ser que responde sin pudor: ¿y qué? ¿Ustedes vieron cómo en muchas fases sus balones largos fueron el único modo de superar la presión realista? ¿Vieron cómo todo lo que hacía tenía sentido, cómo el balón se dirigía milimétricamente, en cada jugada, al único punto aconsejable para un desmarque eficaz, o para descargar el juego de la única manera exigible? Nadie en el planeta juega así. Casemiro, en efecto, proclamó que el Madrid juega a lo que quiere Kroos, aunque hay partidos en que dan ganas de responder: “Más quisiera el Madrid”.

Casemiro proclamó que el Madrid juega a lo que quiere Kroos, aunque hay partidos en que dan ganas de responder: “Más quisiera el Madrid”

Va a haber sitio para todos. Los entusiastas del cambio de paradigma en el centro del campo —entre los que diría que me incluyo— debemos templar los ánimos, atemperar la jugada como hace el propio Toni, ponderar y domar las estridencias. Él sabe y respeta que hay compañeros jóvenes, dotados de una calidad y pujanza desbordantes, que tienen que asentarse a despecho a veces del propio Kroos, pues sólo caben once. Esos compañeros saben y aceptan que ese señor es el mismísimo Toni Kroos, y que habrá que tenerlo muy claro para dictaminar que uno merece jugar tal o cual partido en su lugar. Aprovechemos esa armonía para explotar tanta variedad de opciones, y gocemos mientras se pueda de la poesía futurista del robot más reluciente del mundo.

Pese a los tatuajes.

 

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Sí: como toda persona honesta, Pepe Domingo Castaño es del Madrid. Es. Porque sigue estando sin estar aquí. Y me encabrona hablar de ellos en pasado. No quiero.

Mis padres, claro. Con papá pasa algo extraordinario: siendo del Barça, también es una persona honesta. Del Barça, no culé. Ese es el secreto, el obligado matiz. Mi madre fue una de las pocas mujeres que estuvieron en la inauguración del Bernabéu, 1947. La honestidad le venía de serie.

Pepe es eso, madridista. Entre sus muchas virtudes, una inalcanzable para mí: que no se le notara en directo, tantísimos años. Habrá vivido tres partidos del Madrid por semana muchas veces, tuvo campo para pecar y nunca se le escapó siquiera un pecadillo venial. El respeto al anunciante, claro.  Pues aunque parezca mentira hay anunciantes que no son madridistas. Buenas gentes. Tanto como imperfectas. Su ejercicio de contención siempre me pareció sobrehumano.

Pepe Domingo Castaño

Hubo una noche singular en estas lides. La del Tamudazo. El ¡qué locura! de Pepe cuando el jugador del Espanyol, ese santo, empató en el Camp Nou segundos después, 17 creo, de hacer lo propio Van Nistelrooy en La Romareda. Aquel ¡qué locura! fue la expresión de la felicidad más pura y máxima. Pónganselo y me dirán.

Algo, la felicidad que Pepe persiguió siempre. Para los demás, también. Conseguirlo lo considera obligación. En una de sus últimas apariciones dijo que se sentía la persona más feliz del mundo. Lo merece porque se lo trabajó.

Como toda persona honesta, Pepe Domingo Castaño es del Madrid. Es. Porque sigue estando sin estar aquí

Y sí, claro. La última Champions. Pero eso puntúa menos. Emocionó incluso a los antis. No sé si les conté que hice una encuestilla al respecto con amigos. Ninguno se quedó mudo aquellas noches. Todos gritaron, Pepe el primero. Un rugido, uno tras otro. De éxtasis en la victoria, la mayoría, y en la derrota inesperada el resto. Me comentó: chico, esto no lo había visto nunca. Y resumió: el Madrid…

Valverde Real Sociedad

Que ganó su primer partido con Pepe en la gloria. Con suspense. 2-1 a la Real, como ante el Getafe. Remontado también. Saliendo ‘atontolinao’ otra vez. Partido postselecciones, buen rival delante. Bueno. El equipo sigue trabajando en su nueva identidad. Ahora estoy en fase de espera. A Vinicius y Güler. Me ponen.

Pues nada más. Pepe. Un líder raro: siéndolo en lo suyo es capaz de ejercer desde la normalidad. Tipo generoso, leal, vital, fiable. Amigo. El mismo con el grande que con el chico. Esa grandeza la tienen pocos. Muchos en su condición acostumbran a ser tiranos, gente inaguantable, o sea. Pepe, no. Es uno más. Tan grande que ha puesto a España de luto. ¡Qué arte!

 

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