Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. El título del portanálisis de hoy debe leerse como un díptico con el del portanálisis de ayer, que titulábamos “Xavi, en desacuerdo con la Guardia Civil”. En él comentábamos la histórica frase del más ilustre jardinero desde la invención del cortacésped en 1830 en Gloucestershire, en el sentido de que estaba en desacuerdo con la Guardia Civil, pero no en desacuerdo de cualquier manera, no, sino TOTALMENTE en desacuerdo.

¿Y en qué estaba en desacuerdo Xavi Hernández (pues a él nos referimos, por supuesto) con la Benemérita? Pues ya sabéis, en esa excentricidad de entregar al juez que sigue el mal llamado Caso Negreira —en realidad BarçaGate— un informe en el que se lee algo tan extravagante como que comprando al vicepresidente del CTA el Barça se aseguraba un manejo parcial del colectivo, conforme a sus intereses (los del Barça, no los del colectivo, aunque en este caso coincidan). A Xavi semejante conclusión le pareció inaceptable, y muy airado dijo en rueda de prensa que discrepaba (insistimos: TOTALMENTE) de la institución fundada por el Duque de Ahumada, y que él nunca se sintió arbitralmente beneficiado como jugador ni como técnico del Barça.

Así que Xavi está —en frase ya para la Historia— en desacuerdo TOTAL con la Guardia Civil, pero no por ello en desacuerdo con todo el mundo. Hay un colectivo con el que Xavi está muy de acuerdo.

Veamos cuál.

https://twitter.com/partidazocope/status/1698451130844397785?s=20

Ya veis, amics. Xavi está en total desacuerdo con la Guardia Civil pero, por lo que sea, en total acuerdo con los árbitros, en particular con los árbitros de su partido de ayer en Pamplona, donde el Barça ganó merced a la concesión de un gol en manifiesta falta en ataque de Koundé y de un penalti que sólo existió en la calenturienta imaginación del colegiado tras un piscinazo de Lewandowski que ni Burt Lancaster en El Nadador.

Por supuesto, nada de esto (la falta y el piscinazo) es ni tan siquiera tangencialmente mencionado por la prensa cataculé, que celebra como si se tratara de la independencia de Cataluña la victoria ante un Osasuna que (también por lo que sea) saltó al campo no con uno ni con dos ni con tres ni con cuatro ni con cinco ni con seis ni con siete ni con ocho sino con nueve suplentes.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Pero ya veis. “¡Saben sufrir!”, titula Sport con dos gónadas como las del célebre cura de Villalpando, que portan doce bueyes y van sudando, siempre según los feligreses de dicha localidad y sin que La Galerna se haga responsable de la veracidad del dicho de los lugareños. Sufre un montón el Barça, sí. Pobrecitos. Cualquier día no van a tener más remedio, para sufrir un poco menos, que comprar durante dos décadas al vicepresidente del colectivo arbitral, esté o no de acuerdo con ellos la Guardia Civil.

Portada As Portada Marca

Buscad, buscad algún mínimo atisbo, amigos, del nuevo latrocinio culé en Navarra, pero buscadlo sentados, que así y no de otro modo se ordeñan las portadas de la Central Lechera.

Ni rastro. Central Lechera my arse, si se nos permite el anglicismo. “El Barcelona resiste el pulso”, reza asépticamente As a la altura de la corva derecha de Bellingham. “Lewandowski alegra el debut de João Félix”, suelta Marca, en referencia a la primera actuación de blaugrana de un João Félix que según los trapicheos culés cobra sólo 400.000 euros, cifra que todos nos tragamos porque nacimos ayer y no conocemos de la existencia del dinero negro. Marca descerraja semejante titular, que no te lo mejora ni Joan Gaspart, junto a la figura pretérita de Sergio Ramos en sus albores sevillistas. Vuelve Sergio al Sevilla. Toda la suerte para él.

El caso es que son escasísimos los medios o periodistas que hablan a las claras de la magnitud del robo del Sadar. Queda gente como Salvador Sostres, cuyo barcelonismo recalcitrante no le impide ver lo que ve un ciego.

Barça victoria por atraco Sostres

¿Os pasma que prácticamente nadie, ni siquiera la prensa llamada por muchos “madridista” (juas juas juas juas) se haga eco del monumental atraco sufrido por Osasuna? Pero ¿cómo os va a pasmar si ni siquiera se pasma el propio Osasuna? Arrasate se quejó en rueda de prensa con tanta cautela y moderación que sólo le faltó hincarse de hinojos suplicando perdón por su timidísima objeción. Si es el Madrid quien llega a marcar el gol en falta de Koundé, Osasuna se acoge a los fundamentos de la escuela Prima de Monchi y no sale al campo en el segundo tiempo. Hay una evidente omertà que alcanza a equipos de la Liga que prefieren no poner el grito en el cielo cuando les roban, en el entendido de que si lo hacen les robarán todavía más después. Que le pregunten al pobre Espanyol.

Y en este lodazal seguimos, amigos. Vámonos a jugar la Liga portuguesa.

Pasad un buen día

¿Qué temen los árbitros? Del Barça, digo

 

Sí, me gustaría hablar con uno de ellos y que me contara qué teme su gremio del Barcelona. Algo debe haber para actuar así. Sospecho que es eso, miedo. ¿Pero a qué?

Un bar de barrio, un motel de carretera: él y yo. Ni cámaras ni micrófonos. Algo habrá que explique este desvarío. El de anoche en Pamplona, el último. "El Barça se lleva la victoria en El Sadar por atraco", tituló su crónica ABC, en pluma de Sostres, barcelonista de cuna. Atraco. Mi mangazo es un definición más llevadera. ¡Atraco!

Barça victoria por atraco Sostres

No puede ser que estas cosas pasen porque sí. No cuela ya lo del error humano. ¿Qué temen los árbitros? No es normal que tíos hechos y derechos como este Ortiz de ayer ejerzan así su trabajo. De ninguna manera.

No es normal, no. Tampoco lo de Negreira ni saber que Rubiales procuró, y consiguió, que Busquets no fuera sancionado antes de un clásico días después de meterle cuatro partidos a Gayá por lo mismo. Última revelación de esta coña extraordinaria: Gayá sí, Busquets, no.

Me gustaría hablar con un árbitro y que me contara qué teme su gremio del Barcelona. Algo debe haber para actuar así. Sospecho que es eso, miedo. ¿Pero a qué?

Ni 100 jornadas, cien, sin una expulsión barcelonista. Ni 78 sin penalti en contra. Ni 17 años pagando al número 2 de la tropa piteril. Que ahora dicen que sí pintaba en el asunto. Cualquiera que haya conocido a Negreira, aquí servidor, sabe que pudo ser cualquier cosa, menos florero. Le gustaba ser protagonista, mandar. En fin, todo eso.

Habrá algo que les empuja generación tras generación a favorecer al mismo, un año sí y el otro, más. Miedo a no sé qué. ¿A ver en peligro su carrera, quizá? Es una posibilidad viendo cómo se las gasta la Federación… No sé, por eso me encantaría tener esa conversación y salir de dudas. La Guardia Civil, por cierto, tiene pocas…

Osasuna Barça Ortiz Arias

Cuarta jornada y requeteconfirmación de que esta Liga no es seria. Que la gane otro equipo que no sea el Barcelona me parece imposible. Queda por resolver —¡septiembre!— las plazas europeas y el descenso. La pelea, el campeonato de las víctimas de la cosa. Pienso en Osasuna ayer. Ese punto, el 1-1 probable, puede tener su importancia para un puesto con europremio, una permanencia. Es una falta de respeto. ¿Por qué? ¿Qué temen los árbitros? El quid no es arbitrar a Osasuna, claro. Es arbitrar al Barça.

Creo que hay una solución, al menos por arriba. Que el Barça no sume puntos. Y consumida la jornada 38 echamos cuentas: ¿Cuántos ha sumado el que más? ¿90? Pues al Barça le damos 91 y zumbando.  ¿Sería más cómico que lo que estamos viviendo? No.

Les aseguro que me asomé a la temporada templando mis gaitas. Mediaba agosto, en la playa se estaba de vicio, no tenía un solo mal pensamiento. Impuros inclusive. El pollo, pensaba, era, es, tan gordo, que igual la cosa cambiaba. Hasta las palancas del dinero invisible me hacían gracia: mira cómo nos timan, qué arte. O que Joao Félix cobre 400.00 euros. Cosa que ha superado aquello de que Neymar costó 17 millones. Las risas siempre vienen bien.

Cuarta jornada y requeteconfirmación de que esta Liga no es seria. Que la gane otro equipo que no sea el Barcelona me parece imposible. Queda por resolver —¡septiembre!— las plazas europeas y el descenso

No. Han bastado cuatro jornadas para confirmar que debemos tomarnos nuestro fútbol como una posibilidad de fin de semana. Puedes ir al estadio, al cine, al circo, quedarte en casa tan ricamente. Si vas al fútbol piensa que asistes a una broma. La lucha libre de mis años mozos en el añorado Price de Barcelona. No más.

En clave madridista. Cuando vuelva el campeonato llegará la Real al Bernabéu. El que vaya que lo haga sabiendo que lo menos importante será ganar los tres puntos. Engordar para morir. Que vaya pensando que el rival es un equipo bueno, que puede ayudar a pasar un buen rato, a ver si ese Bellingham vuelve a marcar, o Joselu, o su prima. Siempre con la certeza de que ni ganando todos los partidos el Madrid será campeón.

Jude Belllingham

Un ensayo con vistas a lo único importante en la vida del hombre blanco: la Champions, la visita del ilusionado Unión Berlín el día 20, primera etapa del sueño que es la 15. Lo demás es una chufla. Si ese día gana la Real, el madridismo debería irse a Cibeles. Hasta la madrugá.

 

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Con las conclusiones de la Guardia Civil sobre la parcialidad del arbitraje en España de cuerpo presente y el desacuerdo palmario de Xavi Hernández, no ya con las conclusiones, sino con la Benemérita en general, asistimos en Pamplona a un nuevo capítulo de este simulacro de competición llamado LaLiga cuyo logo son dos palancas —o una «n» de Negreira— y su presidente, un confeso madridista más nocivo para el club de Concha Espina que el aceite adulterado de colza para la especie humana.

Osasuna y Barça disputaron un combate de pressing catch que como todos espectáculos teledirigidos arrancó con el vencedor predefinido. Si no fuese necesario asegurar los resultados de LaLiga no seguiría rigiendo los destinos del arbitraje el estamento al completo que ha defendido de manera ignífuga que el pago del Barça al vicepresidente del CTA es totalmente lícito, que aquí no ha pasado nada y que a quien un Rolex le den, San Pedro se lo bendiga.

Si no fuese necesario asegurar los resultados de LaLiga no seguiría rigiendo los destinos del arbitraje el estamento al completo que ha defendido de manera ignífuga que el pago del Barça al vicepresidente del CTA es totalmente lícito

Al borde del descanso y sobrepasado el descaro, Koundé remató un córner a gol, pero entendió que Pablo Ibáñez, con su intolerable intención de defender la jugada, le dificultaba el cabezazo y decidió que la mejor opción era empujarle con ambas manos por la espalda para de este modo prepararse un remate límpido a la red.

Koundé Osasuna

Los futbolistas del Barcelona celebraron el gol con la tranquilidad de saber que el VAR del amigo Clos Gómez no iba a intervenir y que el trencilla Ortiz Arias no quería acabar en la nevera como Soto Grado tras su arbitraje en Getafe. Cuando a un colegiado lo apartan de su trabajo, y por ende le recortan sus emolumentos, si no actúa en la dirección indicada por el sistema, el mensaje al resto del colectivo es claro. Y Ortiz Arias quiere seguir poder comprando su pan tostado con mantequilla y mantener, si no aumentar, su poder adquisitivo. Es un instinto natural que llevan aprovechando décadas quienes controlan el fútbol. No es necesario ir con un sobre, porque los árbitros saben que si se desvían del camino disminuyen las transferencias recibidas, y todos sabemos que después de «es benigno» las palabras que más felicidad provocan son: «transferencia recibida».

El Barça compra al estamento arbitral, infringe la normativa económica de la competición, inscribe jugadores que a otros clubes no les permiten, gana mediante atraco y media España canta «Así, así, así gana el Madrid»

La mantequilla mediática cumple su función lubricante para colar lo que en condiciones normales no cuela y al mamporrero Pável Fernández le faltó tiempo para salir a cumplir su cometido: «El gol es legal porque no le empuja ni se apoya en él, Koundé pone la mano a modo inconsciente para protegerse». Quizá hayan comido recientemente y se les revuelva el estómago, pero aquí están las declaraciones de este mito del arbitraje cuyo hito fue dirigir un solteros contra casados de su “urba”.

https://twitter.com/DirectoGol/status/1698457495063437419?s=20

El Chimy Ávila empató el encuentro gracias a que chutó desde lejos directo a portería, sin paradas ni trasbordos ni posibilidad de anulación por fuera de juego ni por alerta de Protección Civil. No tardaron ni cinco minutos en señalarle un penalti a Catena por rozamiento sobre el brazo de Lewandowski, quien revolucionó sobre sí mismo cual peonza y se desplomó sobre el área rival. El VAR llamó a capítulo a Ortiz Arias, algún incauto pensó que para que juzgase por sí mismo si el defensa rojillo empujó pero no agarró, agarró pero no empujó, mas no, le avisaron para que expulsase al 24 de Osasuna. 1-2 y vuelta a la normalidad. Las cosas, si se hacen, se hacen bien.

Tras esta concatenación de despropósitos, ¿cuál fue la reacción del respetable? Entonar: «Estoy hasta los huevos del Barça y del Madrid».

El Barça compra al estamento arbitral, infringe la normativa económica de la competición, inscribe jugadores que a otros clubes no les permiten, gana mediante atraco y media España canta: «Así, así, así gana el Madrid».

Tenemos lo que nos merecemos acorde a nuestra capacidad intelectual.

 

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«Walter y Wally Szczerbiak. Dos generaciones de baloncesto» es el nuevo título de The Galobart Books, un libro escrito por Walter Szczerbiak y Juan Escudero.

 

Una novedad ilustrada necesaria para los amantes del baloncesto que narra en primera persona dos generaciones de la cancha, padre e hijo, uno de ellos leyenda viva del Real Madrid y el otro poseedor de una sólida carrera en la NCAA y la NBA. Casi cinco décadas después, sus 65 puntos en la Liga permanecen inalcanzables.

Szczerbiak portada Escudero

El baloncesto como negocio, entretenimiento y deporte puro ha experimentado un cambio radical desde la década de los 70 hasta nuestros días. Pocos nombres que surgieron en aquellos tiempos han perdurado hasta nuestros días de forma clara y diáfana. Uno de ellos es sin duda el de Walter Szczerbiak. Aquel alero americano de origen ucraniano y apellido impronunciable llegó en el verano de 1973 a Madrid casi sin saber muy bien a qué se iba a enfrentar, y con la complicada misión de aportar un extra a un conjunto ya de por sí dominador en el panorama español y con el que luego ganó 3 Copas de Europa, convirtiéndose de esta forma en un mito del madridismo, cuyo legado ha perdurado hasta nuestro tiempo.

La presentación tendrá lugar el día 14 de septiembre en el Wizink Center a las 19:00 h. Intervendrán Walter Szczerbiak, Juan Escudero, Wally Szczerbiak y Carmelo Cabrera

Walter Robert Szczerbiak, «Wally» para el ámbito familiar y deportivo, pertenecía a otra escuela de baloncesto, y sus características diferían ligeramente si tomamos como referencia la de su famoso padre. Parafraseando al gran Larry Bird en su comparación con Dirk Nowitzki: más alto, más fuerte, más rápido, pero no necesariamente mejor jugador, la genética le ayudó a convertirse en profesional de este deporte. Podemos decir que nació predestinado a ello, y con unas grandes aptitudes físicas y técnicas para llegar a destacar en un universo ultra competitivo.

Ya está disponible en todas las librerías, AMAZON, y portales web de contenido literario.

Szczerbiak contraportada Escudero

PRESENTACION: Día 14 de septiembre en el Wizink Center a las 19:00 h. Intervendrán Walter Szczerbiak, Juan Escudero, Wally Szczerbiak y Carmelo Cabrera. Se trata de un acontecimiento único, muy complicado de repetir en un futuro. Muchos de los antiguos compañeros de Walter en el Real Madrid se darán cita para rendir homenaje a su legado, y también para recordar viejas anécdotas y hazañas de un tiempo ya lejano. Así mismo, la presencia de todo un all-star de la NBA añade un cache aun mayor a este evento. Esperamos que muchos aficionados al baloncesto nos acompañen para pasar un rato ameno junto a un pedazo importante de la historia de este club, el más laureado de Europa.

Cuando uno busca apoyo para afrontar una decepción, a menudo se topa con una caricia en el lomo acompañada de la sempiterna muletilla supuestamente reconfortante: “No te preocupes, que lo que sucede, conviene”. Hay que reconocer que, momentáneamente, la frase funciona; durante un instante el problema queda relegado a un segundo plano, puesto que la preocupación principal pasa a ser cómo contener la oleada de furia que te insta a golpear el bobalicón rostro del original consolador. Bromas aparte, es cierto que resulta una estrategia inteligente superar un chasco valorando las virtudes que aún se conservan y buscando el lado positivo al enfrentamiento con la frustración. De modo que quizá pueda servir de ayuda a ese sector del madridismo que anda aún desilusionado con el hecho de que Mbappé, de nuevo, se haya resistido a imitar a Jacques Brel entonando el Ne me quitte pas y arrastrándose ante Florentino, mientras suplica perdón por su cobardía.  

En mi caso particular, ya confesé muchas veces que para la felicidad plena no necesito más que el retorno de ese acompañante vital que es el Madrid, sin requerir de otros estímulos adicionales ni sentir amargura por ninguna ausencia. Sin embargo, haremos un esfuerzo y, siguiendo el mandato del mentado latiguillo, intentaremos hallar razones para el optimismo, para así amparar a los madridistas menos estoicos. Aunque tampoco es que se precise demasiada imaginación, en esta ocasión. En las primeras jornadas del campeonato de Liga ha emergido ante nuestros ojos una figura colosal, que estoy seguro servirá de alivio incluso hasta a los espíritus más torturados. Hablo, por supuesto, de Jude Bellingham.

Jude Belllingham

Existe otro tópico por ahí que alude a la dificultad que tienen los jugadores británicos para adaptarse fuera de las islas. Se suele hacer caricatura de las palabras, ignoro si reales o apócrifas, de aquel Ian Rush que se dejó caer por Italia. Habría que aclarar, en todo caso, que esta condición no suele afectar a los británicos que aterrizan en el Bernabéu. Antes de que algún avispado lector trate de ganar méritos sacando a colación los nombres de Owen y Woodgate —en realidad, incluso sobre Michael y Jonathan habría mucho que discutir—, procedo a sepultar cualquier objeción bajo un alud fáctico: Cunningham,   McManaman, Beckham, Bale. Y añado: tiene pinta de que, si las lesiones y el azar no intervienen cruelmente, el bueno de Jude va a superar a todos los anteriores. Puede parecer desmesurado, pero las apuestas hay que efectuarlas cuando toca.

Somos los que somos, y estamos los que estamos. Y tenemos a Jude. Pero una cosa es hacer de la necesidad virtud, y otra muy distinta el hacer, de la necesidad, vicio

Combina Bellingham una técnica fuera de lo común con una inteligencia exquisita para la ocupación de los espacios. Además, no tiene miedo a arremangarse y a echar una mano en defensa, sin que la actitud solidaria haga mella en el componente estético de su juego. Estética que, por cierto, no solo abarca su relación con la pelota sino que se proyecta en todo su abanico gestual y hasta verbal. Sus declaraciones hasta ahora han sido respetuosas y comedidas, frente a las acusaciones de altanería que publicaban los de siempre. Por otro lado, sus celebraciones abriendo los brazos ante una grada entregada contribuyen a construir el imprescindible vínculo emotivo con la hinchada, sin caer, de momento, en tribunerismos excesivos. Representa así una rara mezcla entre la fría elegancia inglesa y el arrebato emocional, tan ligado literariamente —seguramente de manera exagerada, como todos los cuentos de la identidad— a lo español. No hace falta ser Peter Weir para evocar de inmediato al capitán Jack Aubray tocando al violín o al cello la Música nocturna de las calles de Madrid. Por su parte, el Bernabéu ya ha plasmado musicalmente esta unión hispanobritánica en el Hey, Jude de los Beatles. Dada mi teoría acerca de la precisa identificación del Madrid con los Stones, yo propondría negociar un punto intermedio, acaso The Who. Al fin y al cabo, el estilo descarado de Bellingham, junto al matiz desgarrado de su expresión facial, podría encajar bastante bien con la letra de Baba O’Riley.

The Who

Sea como fuere, cuestiones menores. Probablemente, a estas alturas ni siquiera hace falta que me afane en rebuscar más argumentos para devolver la ilusión a la afición madridista. Somos los que somos, y estamos los que estamos. Y tenemos a Jude. Con estos mimbres vamos a pelear la liga frente a todas las dificultades que aparezcan en el camino, cuya magnitud es opinable según se escuche más a Xavi Hernández o a la Benemérita. Eso sí, le rogamos a Florentino que, por si acaso, tenga mirado algún delantero en el catálogo del próximo verano. Pues una cosa es hacer de la necesidad virtud, y otra muy distinta el hacer, de la necesidad, vicio.

 

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Buenos días, amigos. Ayer los madridistas volvimos a nuestra casa y nos quedamos asombrados con los resultados de las obras que ya comienzan a ser palpables, como es el caso de la cubierta retráctil que se utilizó por primera vez en la historia en un partido en el Santiago Bernabéu.

El encuentro contra el Getafe, además de a cubierto, comenzó tras un cierre de mercado que había dejado a parte del madridismo quejándose porque no vino el que no viene todos los años, porque no se ha fichado a un nueve o porque ni siquiera se ha contratado algún delantero más. Y el choque frente del Getafe concluyó con remontada gracias a los goles de Joselu y, de nuevo, Bellingham, que lleva el 5 pero anota como un 9, de 5 a 9, al revés que la canción 9 to 5 de Dolly Parton, diosa del country, género que apasiona a nuestro editor Jesús Bengoechea, quien precisamente ayer escribía sus conclusiones tras el fin del mercado de fichajes.

Más allá de la crítica motivada, justa y necesaria, estamos lamentando lo que pudo ser y no fue —algunos en modo plañidera más propio de otras aficiones— mientras olvidamos disfrutar plenamente lo que tenemos: un estadio fundamental para el futuro blanco, más que cualquier fichaje, y una deidad del fútbol reencarnada en inglés con trapío de plusmarquista jamaicano —como dice Antonio Valderrama— que ha venido para poner patas arriba al Real Madrid y que de ese modo todo siga igual.

No se recuerda una irrupción tan arrolladora como la de Bellingham, y no solo futbolística, Jude tiene empaque de héroe, hechuras de John Wayne con flow moderno, un dominio de la escena que denota una seguridad en sí mismo inaudita en un tipo con veinte años que acaba de aterrizar en la mejor entidad deportiva de la historia sometido a más presión que las ventanas de un submarino en la fosa de las Marianas.

Podemos elegir entre continuar con quejas, lamentos y reproches sobre algo que no se puede cambiar como mínimo hasta dentro de unos meses o apoyar a muerte a los que tenemos, a los nuestros, y gozar con este Clint Eastwood del fútbol porque —si nada se tuerce— estamos asistiendo en directo a la forja de una leyenda.

El encontronazo contra el Getafe deparó, además, una buena segunda parte comandada por un soberbio Kroos, a quien Ancelotti sacó en el descanso para, según los expertos, arruinar el partido al juntarlo sobre el césped con Modric. Todos sabemos que no pueden jugar juntos, como quedó demostrado ayer. Vuelve a quedar patente que Carlo no sabe nada de fútbol, a diferencia de todos nosotros, los verdaderos expertos en la distancia.

Portada Marca

Cuando una portada es excelente se dice y no pasa nada. Es el caso de la de Marca de hoy. “Bellingham no tiene techo” titula el diario de Gallardo sobre una soberbia fotografía del inglés en actitud torera celebrando su gol bajo el cielo cubierto del Santiago Bernabéu.

Si sacamos la lupa, atisbamos en Marca la siguiente nota: «Xavi: “Estoy en total desacuerdo con la Guardia Civil”». Quizá la frase más gloriosa que nos ha deparado el circo del fútbol en años.

Xavi, en desacuerdo con la Guardia Civil; Xavi, en desacuerdo con el crecimiento del césped; Xavi, en desacuerdo con los estados de derecho (mejor Catar); Xavi, en desacuerdo con la crueldad de la Champions; Xavi, en desacuerdo con Ulpiano; Xavi, en desacuerdo con la verdad.

https://twitter.com/lagalerna_/status/1697943027333902378?s=20

Ya sabéis que las declaraciones de Hernández vienen a cuento de la exclusiva de El Mundo que ayer contaba que la Guardia Civil concluye que con Negreira el arbitraje en España no fue imparcial y que el FC Barcelona pagó al vicepresidente del CTA más de ocho millones durante dos décadas por servicios que considera falsos, además de poner de relieve la influencia de Negreira en el órgano de gobierno de los árbitros.

Xavi dice que en 17 años como jugador del primer equipo y ahora como entrenador nunca se ha sentido beneficiado. Fijaos el alcance que denotan sus palabras. Ante pruebas fehacientes de corrupción, él esgrime que no se ha sentido beneficiado. Antepone un sentimiento a un hecho. Lo subjetivo por encima de lo objetivo.

Decimos pruebas fehacientes porque para demostrar el delito de corrupción en el deporte solo es necesario probar la intención, es decir para concluir que el FC Barcelona ha incurrido en un delito de corrupción continuada en el deporte basta con probar que pagó al vicepresidente del estamento arbitral, hecho corroborado por Hacienda.

No han faltado engranajes esenciales en el funcionamiento de este sistema pútrido esgrimiendo que lo importante de verdad es saber dónde iba el dinero que retiraba Negreira del banco una vez recibidas las transferencias del Barça, cuando ellos mismos saben, porque no son tontos, que es lo menos significativo de este asunto, para demostrar la corrupción, lo mollar son los millones de euros abonados al vicepresidente en ejercicio de los árbitros, ya que se trata de un delito de mera actividad.

Echamos un ojo, incluso los dos, al resto de portadas y, como era de esperar, no hallamos rastro del desacuerdo de Xavi con la meretérica.

Portada As

Diario As se centra en Míster Gol, como califica con acierto a Bellingham. Y tilda de polémico el arbitraje de Melero. Nosotros nos remitimos a las palabras de Alberto Cosín en su crónica arbitral: «Melero es uno de los colegiados con menos nivel de la categoría y eso que el listón ya está abajo. Hoy volvió a evidenciarlo errando mucho más que acertando. No dominó el partido porque le falta temple, decisión, categoría y sobre todo calidad».

Los diarios del Barça se centran en el nuevo trío de Laporta, esta vez con sus dos nuevas contrataciones: Cancelo y Joao Félix.

Portada Sport

En Sport Lewandowski denuncia que «los árbitros están matando al fútbol español». Hasta los propios empleados del club que ha comprado el arbitraje durante décadas reconoce este hecho, lo que viene a significar que el ADN, los valors culés, la cultura del Barça están acabando con el fútbol español.

Portada Mundo Deportivo

Una cultura, sin embargo, con la que se identifica Joao Cancelo, según podemos leer en un círculo rojo sito tras las corvas del futbolista fichado por el club arruinado que no cumple, año tras año, la normativa económica que sí han de respetar el resto.

Nos despedimos con el ruego de que seáis cautos, varias zonas de España se encuentran en alerta por la DANA por lluvias muy intensas, y, en caso de que tengáis que efectuar desplazamientos, sigáis al pie de la letra las recomendaciones de la Guardia Civil, no hagáis como Xavi.

Estamos en total acuerdo de desearos que paséis un buen día.

Se acabó el mercado y no vino Mbappé. Como he sostenido siempre, lo normal es que Mbappé no venga al Madrid. Valdano ha dicho recientemente que el Madrid no paga con dinero sino en gloria, y la máxima ha cosechado éxito justificado sin que parezca que nadie se haya parado a pensar en las derivadas. Si uno mira la historia del mundo, encuentra muchas motivaciones monetarias para los sucesos que en ella han tenido lugar, y muy pocos acontecimientos sustentados sobre el ansia de gloria. La hipotética llegada del francés al Madrid, si algún día se produce, será una monumental excepción a la regla.

El que lo normal sea que no haya venido no deslegitima tratar de analizar por qué no ha venido. Sé tan poco como el común de los mortales. La sensación, basada en testimonios varios, es que el Madrid no ha ido a por él más que en la forma de una toma sutil de posiciones: tú te arreglas con el PSG y nosotros nos movemos. Mbappé nunca se arregló con el PSG y el Madrid nunca se movió del todo. En el club blanco existe un cierto convencimiento de que no renovará y será del Madrid en los primeros meses del próximo año, un convencimiento directamente proporcional al hastío que se ha apoderado de gran parte de los hinchas merengues, por más que en este caso no quepa culpar de ello al club. Cada periodista o youtuber sabrá si ha inflado las expectativas con arreglo a su información o al sensacionalismo. Yo sé que Ramón Álvarez de Mon no las ha inflado más allá del punto al que le llevaba información rigurosamente captada.

Mbappé nunca se arregló con el PSG y el Madrid nunca se movió del todo. En el club blanco existe un cierto convencimiento de que no renovará y será del Madrid en los primeros meses del próximo año, un convencimiento directamente proporcional al hastío que se ha apoderado de gran parte de los hinchas merengues, por más que en este caso no quepa culpar de ello al club

Se acabó el mercado y tampoco vino ningún otro delantero de perfil más o menos bajo en la forma de cesión o fichaje de complemento. Miento por completo: claro que hubo una cesión, lo que pasa es que se hizo al comienzo del mercado. El delantero cedido es Joselu. El club lo ve así: tenemos a Joselu por Mariano (cambio con el que salimos ganando a la luz del rendimiento (?) del dominicano), a Brahim por Hazard (trueque también positivo), a Bellingham por Benzema (experimento que de momento está saliendo muy bien) y a Güler por Asensio (incógnita que viene avalada por la calidad y personalidad del turco). Lo que tiene en un comprensible ataque de nervios a parte de la hinchada es la concatenación de lesiones (dos de ellas, las de Courtois y Militao, de gran gravedad) sufridas al inicio de la campaña. Siendo potencialmente posible que la totalidad de la plantilla se rompa los ligamentos, en cuyo caso sacamos al Castilla al completo, no es probable que una catástrofe así tenga lugar. Con los precedentes de lesiones, hay lugar para la preocupación. No sé si para el derrotismo que parece inundarnos. Creo que no.

Bellingham

La remontada ante el Getafe llena de razones a la apuesta de la falta de apuesta. Solo hace falta mirar los goleadores para que los gestores del club puedan sacar pecho con confianza. Joselu es un depredador de área, internacional español, que sin ser una estrella mundial es un futbolista digno de ser tenido en cuenta. Y lo de Bellingham no puede ser casualidad. Cinco goles en cuatro partidos no puede ser coincidencia. No será pichichi (o sí), pero aportará una cifra de goles muy considerable que añadir a sus condiciones para el centro del campo, línea en la cual el Madrid cuenta con los mejores efectivos del planeta. Todo está cogido con pinzas, pero si no sufrimos la mayor hecatombe en la historia de las pinzas seguro que no estamos tan mal como proclaman los agoreros.

 

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Arbitró Mario Melero López del colegio andaluz. En el VAR estuvo Munuera Montero.

Partido de mucha chicha y polémica hoy en el Santiago Bernabéu. El trencilla tuvo algún acierto y multitud de errores.

En el 13' el Getafe reclamó penalti de Carvajal por mano pero lo cierto es que le da en el hombro y la manga, lugares no punibles. Once minutos después el colegiado señaló los once metros tras caer Bellingham. En directo parecía que no había duda ninguna pero el VAR reclamó su atención. En las repeticiones se aprecia que Aleñá con su pierna izquierda no impacta en Bellingham y el inglés arrastra y dobla su derecha para dejarse caer. Bien el aviso de Munuera Montero porque no era penal. Sí lo fue y muy evidente el de Djené en el minuto 41' sobre el inglés, al que barre cuando giraba en el área. Otra jugada a peritar es la mano fuera del área de David Soria en el minuto 17'. El portero toca el balón con el muslo y luego le da en el brazo de rebote, pero este se encuentra abajo y no extendido, en posición natural y sin que fuese punible para mostrar falta y roja al cancerbero azulón. Por último, el gol de Joselu en el 47' quedó en un impás durante unos minutos. Parecía que se miraba un fuera de juego del gallego al que podía habilitar Djené pero nunca vimos las líneas. En la TV se indicó que al tocar el togolés era otra jugada y por eso valía el tanto del delantero madridista, cuya intervención fue tras el despeje (con la mano) del defensa.

El resto del arbitraje de Melero fue horripilante. Dejó muchas faltas claras sin pitar al Real Madrid cerca del área. Al menos tres a Rodrygo y una a Bellingham. El Getafe se fue con más amarillas, como es lógico, pero tuvo la permisividad del trencilla que se guardó alguna tarjeta más por la dureza y el juego sucio y tosco de los visitantes.

En total amonestó en ocho ocasiones. Dos para jugadores del Real Madrid y seis para el Getafe.

Resumimos. En los merengues Kroos y Rüdiger por dos faltas bastante duras a Mayoral y Arambarri respectivamente. En los azulones Latasa, Iglesias y Mayoral por sujetar a Modric el primero y Rodrygo los otros dos. A Soria por perder tiempo, a Gastón por impedir un saque y a Carmona por una entrada tardía a Rodrygo.

Melero es uno de los colegiados con menos nivel de la categoría y eso que el listón ya está abajo. Hoy volvió a evidenciarlo errando mucho más que acertando. No dominó el partido porque le falta temple, decisión, categoría y sobre todo calidad.

Melero López, MAL.

 

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Arrizabalaga (6)

Vendido en el gol, buena estirada a disparo franco de Aleña. Casi la lía en un pase lateral.

Carvajal (5,5)

Corajudo, sí, pero ciertamente obtuso en ataque.

Alaba (7)

El mejor de la zaga, tanto de central como de lateral.

Rüdiger (5)

Bien, pero un cortocircuito mental pudo dejarnos con 10 si le llega a dar a Mayoral con la plancha.

Fran García (4)

Trató de resarcirse de su error garrafal con un par de buenas acciones, pero su cagada es imperdonable para un jugador del Real Madrid.

Tchouaméni (7)

Sigue en forma. Nadie recuperó más balones que él.

Modric (7)

Todavía tiene oxígeno y magia en sus botas. Que disequen ese exterior y lo expongan en un museo.

Camavinga (5)

Desdibujado durante todo el primer tiempo. Poca presencia, extraño en él. Sustituido al descanso.

Bellingham (6)

A pesar de sus excelsos detalles, y con Djene subido a la chepa, no era el mejor partido de Jude hasta que, tocado por los ángeles blancos, marcó el gol de la victoria en el 94.

Rodrygo (5)

Fallón. Mejor en el segundo tiempo. En ausencia de Vini debe dar más. Parece a punto de explotar… pero no explota.

Joselu (6)

Por momentos parece un yanqui en la corte del Rey Arturo, pero pelea y se faja. Hizo el empate.

Nacho (5)

Algo inseguro y timorato.

Kroos (7)

Clase magistral durante sus primeros quince minutos.

Lucas Vázquez (6)

Peleón. Forzó el gol de la victoria.

Brahim (6)

Más peleón si cabe. Debería jugar más.

Valverde (-)

Sin tiempo.

Ancelotti (4)

No es propio de él señalar a un jugador al descanso. Bien los primeros cambios, demasiados al final. Tampoco es propio de él. A este cronista le cuesta entender qué espera de Brahim en la plantilla.

 

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Regresábamos al Nuevo Bernabéu, imponente lata de sardinas galáctica que diría Relaño, en este sábado vespertino con un hueso duro de roer como huésped; un Getafe de autor. Su técnico diseñó el Bordalás Party Time de esta tarde con 4 centrales sobre el verde y más leña en el campo que en una txapelketa de aizkolaris en Andoain. No oiremos a Carlo quejarse —de hecho, se declaró en Italia tifossi de su colega en el banco azulón— ni mucho menos escucharemos los lamentos que nos llegaron esta mañana desde una sala de prensa de Barcelona donde Hernández afeó a la Guardia Civil sus investigaciones del execrable caso Negreira y manifestó su “total desacuerdo” con la Benemérita, como antaño hicieran grandes prohombres como el Lute o el Dioni.

Frente a la falange macedonia diseñada por Bordalás, pocos cambios en el once del viejo zorro de Reggiolo que introdujo como novedad a Modric en lugar de Valverde y volvió a apostar por Joselu en el sitio de Rodrygo, en tanto que Goes ocupó el del lesionado Vini. ¿Y Brahim? Como Godot, esperándole y esperando para general desespero. Al menos, como a Rick en Casablanca, siempre nos quedará Bellingham.

Fue precisamente la gran joya de la corona británica quien animó unos muy pastosos primeros minutos con un sutil quiebro a Mitrovic en la banda que todavía debe andar buscando por ahí algo redondo. Fran García, que dudó si ir con el pie o con la cabeza, malogró su buen centro. Mientras tanto, Latasa, el ariete azulón, ya se había llevado la amarilla por un agarrón a Luka. Así es The Bordalás School en la que hasta el 9 reparte tanto como el resto. Mitrovic, por cierto, picado como un Don Simón olvidado en la balda de abajo del armario pequeño de la cocina donde guardas las harinas, aprovechó para dar un feo toque con el hombro al bueno de Jude.

Y entonces llegó el desastre. Un error garrafal a los diez minutos de Fran García que quiso ceder hacia atrás fue aprovechado por Mayoral para sortear con solvencia a Arrizabalaga, poner el 0-1 y dibujar una tortura supina vespertina para derribar el muro de Bordalás. Ya saben: Mayoral hace amigos, que decía el anuncio. Dolor de muelas para inaugurar el nuevo Bernabéu que puso a prueba su acústica con una lluvia de pitos ante las múltiples tarascadas de nuestros amables vecinos del sur, que alcanzó su máxima expresión cuando David Soria, el meta del Getafe, abandonó el área para despejar con la mano un balón peligroso. El VAR se inhibió mientras la corte de locutores y comentaristas trataban de explicar, con ángulos de apertura, puntos de fuga y delirios varios, que eso no era mano en ningún caso, máxime si el perjudicado es el Real Madrid. Que nos expliquen entonces aquel penalti de Militao ante el Sevilla por el que perdimos una Liga.

Bellingham

Y si entonces se inhibió el VAR, pocos minutos después, como no podía ser de otra manera, sí intervino para “corregir” un presunto penalti cometido sobre Bellingham. Modric descargó con maestría en el pico del área para Jude, al parecer, fuera zancadilleado por Aleñá. Entonces comenzó la retahíla de excusas, cuentos chinos y rollos místicos que parten del cacareado qué difícil es arbitrar cuando, claro, el Madrid está en el avispero. Penalti anulado. Este año no se pitarán penaltitos, comentaban en Movistar efusivos. Claro, como aquella roja que sufrió Modric en una primera jornada añeja porque entonces se iban a sancionar con expulsión todas las entradas por detrás. No hubo ni una roja más así en todo el campeonato.

El árbitro, un tal Melero, postulándose como MVP de Bordalás a los 26 minutos. Por si hubiera alguna duda se zamparía otra entrada por detrás sobre Bellingham cerca del descanso mediante el manido contacto insuficiente que siempre sale a colación cuando ya saben.

Modric quiso revelarse contra el funesto destino tejido entre Bordalás y el trencilla, añadiendo a su excelso repertorio un cabezazo en plancha a centro de Fran García al que respondió solvente el arquero del Getafe mientras su equipo, fiel a su estilo, comenzaba su festival de broncas, aspavientos, volteretas y lesiones gravísimas imaginarias sobre el césped. El nuevo Bernabéu, calentito.

También el bueno de Fran García, empeñado en resarcirse de su gran cagada inicial (no tiene otro nombre). El canterano, insistente en su banda, sirvió al filo del descanso un buen centro raso para Joselu que remató con potencia, pero sin tino, para lucimiento de David Soria bajo los palos. Al tiempo, el despiporre arbitral a la hora de señalar faltas pudo acabar con drama para el Madrid después de que un enajenado Rüdiger entrara cual kamikaze, plancha mediante, sobre un triste intento de roulette de Mayoral en la banda. Un minuto antes habían pitado al berlinés una falta irrisoria en la banda sobre el propio Borja.

Un 0-1 al descanso y mucho que remar en el maelstrom de Bordalás y Melero en el Bernabéu. Como en toda tormenta, llegaba la hora de los valientes. Tanto es así que Ancelotti señaló al bueno de Fran dando entrada a Nacho y desplazando a Alaba al lateral izquierdo. También hacia acto de presencia Kroos en lugar de un desdibujado Camavinga. Arambarri, suponemos que para aportar más leña, ingresaba asimismo en campo para un dramático segundo tiempo. Drama, pero algo menos, a un minuto de la reanudación el Madrid empataba el partido no sin suspense, gajes de escribir crónicas en tiempo real.

Modric recogió un rechace de un córner y sirvió un excelso centro con su balcánico exterior que Djene despejó como Rafa Pascual en sus mejores tiempos. Penalti cual Catedral de Burgos, pero Joselu recogió el rechace y fusiló a David Soria. Tres cuartos de hora después, el VOR en pos de cualquier resquicio que pudiera anular el tanto, acabó por dar validez al tanto del cuñado de Carvajal en una suerte de coitus interruptus en el que han convertido el futbol moderno. Kroos, ajeno a la mala gaita adquirida por este cronista durante la redacción, remató con la zurda desde la frontal al palo tras otro buen servicio de Luka. El rechace regresó a Toni que falló ante un seguro David Soria, no en vano sonó este verano como suplente de Courtois.

Joselu Getafe

El Madrid aumentaba las revoluciones bajo la batuta de Kroos, mariscal durante sus primeros minutos. Arrizabalaga, eso sí, protagonizaba su primera parada en un contraataque en el que Aleñá pudo ponerlo más complicado en un remate franco desde dentro del área que despejo el vasco con una estirada felina. Bullía el nuevo Bernabéu que, desde luego, no se conformaba con el empate. Pudo deshacerlo Carvajal en el 64´, tras recibir un buen pase interior de Tchou, ver adelantado a Soria y rematar al primer palo en lugar de centrar. El poste, de nuevo, repelió su disparo. Un minuto después, esta vez Soria, con una mano imponente sacó una violenta volea de Joselu tras una lluvia de cabezazos altos estériles dentro del área.

El Getafe trataba de resistir el chaparrón con Djene pegado cual lapa sobre Bellingham y achicando agua de la cubierta; el maelstrom había cambiado de bando. Pero, por el momento, resistía a flote. A falta de un cuarto de hora, el Madrid tocaba a rebato… Con Lucas Vázquez y Brahim en lugar de Carvajal y Modric respectivamente. Buen partido del mago croata y buena oportunidad para el hispano-marroquí. Poco después entraría Valverde por Tchouaméni.

El carrusel de cambios de Carletto desconectó al Madrid del ritmo del partido atravesando un yermo páramo que se prolongó hasta los nueve minutos de descuento entre faltas, protestas, amarillas, pérdidas de tiempo visitante de todas las formas y colores, y una soberbia actuación de David Soria… hasta el minuto 94.

A la desesperada, Lucas Vázquez disparó desde la frontal con aparente poca fortuna. Sin embargo, esta vez el balón se le escurrió de entre los brazos a Soria para que Jude Bellingham, quién si no, aprovechara el rechace, volteara el marcador, evitara que el Getafe nos amargará la siesta y sumáramos 4 de 4 en Liga.

Celebración gol Bellingham Getafe

Sufriendo tanto sabe mejor. Gracias, Bordalás.

 

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