Una decena de jugadores del Real Madrid le han hecho un triplete de goles al FC Barcelona en encuentro oficial. Desde Bernabéu y Belaunde a Vinicius y Benzema pasando por Lazcano, Barinaga, Pruden, Narro, Puskas, Amancio y Zamorano. El brasileño entró en la historia el pasado domingo en la Supercopa porque es uno de los que lo consiguió en la primera parte. Los otros tres fueron Barinaga, Narro y Zamorano.
El histórico choque de Copa del Generalísimo entre el Real Madrid y el Barça del 13 de junio de 1943, el del 11-1, también figura en las estadísticas por los cuatro goles que marcó Barinaga en los primeros cuarenta y cinco minutos. Su actuación la calificó así el diario MARCA: “Gran actuación de Barinaga en su demarcación en un partido soberbio de creación de juego y de movilidad. Extraordinario Barinaga que junto a Moleiro fueron los dos más calificados jugadores del Madrid”.
Barinaga fue uno de los grandes jugadores del Real Madrid en la posguerra. Durante la Guerra Civil embarcó junto a sus hermanos en el puerto de Santurce con destino Southampton. Allí se fue haciendo futbolista y tras finalizar el conflicto bélico fichó por los blancos en 1940. Se le conoció como ‘El inglés de Durango’ y era un todoterreno. Un interior fogoso, dinámico, con gran espíritu de sacrificio, una impresionante llegada al área y una magnífica alianza con el gol. Terminó su etapa madridista batiendo el récord de tantos que pertenecía a Luis Regueiro.
En aquel partido su triplete que terminó en poker lo hizo en apenas doce minutos. El primero de ellos llegó en el minuto treinta y, según relataba la crónica de ‘Pueblo’, se produjo cuando “Barinaga empalma un centro de Alsúa y marca el segundo gol”. El segundo tanto fue tres minutos más tarde al decretar una falta el árbitro Celestino Rodríguez y expulsar a Benito. El tiro libre lo ejecutó “Pruden sobre la puerta, rechazando Miró flojo, lo que permite a Barinaga, bien colocado, llevar la pelota a la red entre el entusiasmo general”. Por último, la diana que certificó el hat-trick fue en el 42’ cuando la defensa catalana rechazó un avance blanco “y Barinaga recoge y después de avanzar tira cruzado y logra el séptimo gol para sus colores”. El vasco redondeó su actuación con el cuarto en su cuenta particular en la última jugada del descanso: “Botella cambia el juego a Alsúa y el centro de este es rematado con precisión por Barinaga al fondo de la red”.
Vinicius entró en la historia el pasado domingo en la Supercopa porque es uno de los que consiguió un hat-trich en la primera parte. Los otros tres fueron Barinaga, Narro y Zamorano
En la temporada 1950-1951, en la jornada 18 de Liga, el 14 de enero de 1951, visitó el coliseo de Chamartín el Barça dirigido por Fernando Daucik. No era un buen momento para ambas escuadras que navegaban lejos de los puestos de honor de la clasificación. Los blancos eran décimos en la tabla y los azulgranas séptimos, solo un punto por encima de los merengues. Aquella tarde fue una de las mejores de Jesús Narro en su periodo madridista.
El tolosarra era un medio o interior izquierdo fuerte, atlético, impetuoso, de gran zancada, muy cumplidor, con llegada a posiciones de gol y poseedor de un disparo muy seco con la zurda que disfrutaba entonces de su tercera campaña en la entidad capitalina. Un habitual en el once anteriormente para Mr. Keeping y también en ese momento para Baltasar Albéniz. Aquel curso explotó en la faceta goleadora y por primera vez pasó de la decena de tantos repartidos en solo cuatro encuentros (poker al Lleida, tripletes a Alcoyano y Barça y un tanto al Sevilla).
El Real Madrid se hizo con la victoria por 4-1 y las dianas de Narro se concentraron solo en 22 minutos. El vasco fue el autor del primer, tercer y cuarto gol blanco. En la crónica de MARCA de Ramón Melcón fueron descritos así. El 1-0: “Siete minutos y medio de juego. Macala tira a puerta, Velasco desvía flojamente la pelota, y Narro, muy oportuno, la envía a la red”. El 3-0: “Diecisiete minutos y Macala lanza un golpe franco, bombeando el balón, Narro, de un buen remate de cabeza, lo introduce por uno de los ángulos superiores del marco”. Y el 4-0: “Veintinueve minutos y Molowny hace una de sus clásicas escapadas por el ala izquierda y, después de internarse, pone el balón en los pies de Narro, quien, con mucha serenidad, remata imparablemente”.
Hasta el triplete de la Supercopa de Vinicius, el último madridista en rubricar un hat-trick ante los culés en una primera parte fue Iván Zamorano. El chileno lo logró en un partido legendario que recuerdan todos los madridistas, el 5-0 el 7 de enero de 1995, en la Liga que conquistarían los merengues con Jorge Valdano como director técnico.
Hasta el triplete de la Supercopa de Vinicius, el último madridista en rubricar un hat-trick ante los culés en una primera parte fue Iván Zamorano. El chileno lo logró en un partido legendario que recuerdan todos los madridistas, el 5-0 el 7 de enero de 1995
El delantero centro nacido en Santiago de Chile aterrizó en la casa blanca con la difícil tarea de sustituir a Hugo Sánchez. Su bagaje en el Sevilla garantizaba goles y así lo demostró también en Madrid. Zamorano era un excepcional rematador, un magistral cabeceador y tenía un sexto sentido para situarse en el área. Además, era fibroso, potente, nunca rehuía el choque y la disputa y mostraba gran decisión, coraje y pundonor en todas sus acciones.
En la noche de pos-Reyes en la capital, Zamorano se vistió de héroe llevando el júbilo a las gradas con tres tantos en 34 minutos, poniendo el 3-0 en el marcador antes del descanso. Ángel Cabeza, en su crónica para el diario AS, los detalló así. El primero llegó “a los cinco minutos con Zamorano abriendo su cartilla de ahorros con un impresionante gol con la izquierda y por la escuadra batiendo a Busquets”. El segundo, en el minuto 21: “Amavisca pasa a Zamora, quien tras superar a Abelardo bate por bajo al guardameta azulgrana”. Y el tercero, en el 39’: “Laudrup roba un balón a la defensa del Barcelona, se escapa por la izquierda y, al llegar a la línea de fondo, centra al segundo palo para que Zamorano, esta vez a placer, marque su tercero”.
Fotografías: archivo Alberto Cosín.
Hombre. Mujer. Persona. Animal o cosa: gracia, lo que se dice gracia tuvo poca. Lo de anoche, digo. Una final, entre Madrid y Barcelona, Boca-River, Lakers-Celtics, Nadal-Djokovic, necesita chicha y no hubo, pues de un lado apareció un fantasma, no un finalista. No recuerdo final más sencilla en la historia del Madrid. No, no. Jugando a medio gas, ninguna.
Cómo fue la cosa que el árbitro pitó un penalti a Vinicius y frustró un vídeo glorioso, mucho lo lamento. El Madrid habría ganado igual y que no se sancionara a un tío que agarraba del cuello a otro en carrera… Vi que lo pitaba y lo lamenté. Profundamente.
La poca chicha. Imagínense Roland Garros con Rafa ganando la final al tal Nole 6-1, 6-0, 6-0. Tras los olés naturales por ese ace, aquel revés, toma passing shot… Una coña. Y lo de ayer se redujo a saber si Vinicius metería dos, tres o doce goles y el Madrid, cuatro o catorce.
Una cosa así, además engorda. A la media hora, el madridismo fue desfilando hacia la nevera, compulsivamente. Una galleta, un trocito de mojama, un cubata… Algo para entretenerse. ¿El culé? Quitó la tele. Alguno volvería cuando marcó Lewandowski y gritó el vecino, pero como a los seis minutos, seis, cayó el 3-1… Eso sí, equilibró lo de la dieta: no cenó. Y dudo que hoy haya desayunado.
Lo de ayer se redujo a saber si Vinicius metería dos, tres o doce goles y el Madrid, cuatro o catorce
Total, que me temo lo peor: que Arabia decida renunciar a la Supercopa, romper el contrato. Darle una vuelta, seguro. Y veremos que estos tíos son muy suyos. Pagar una morterada por esto… Partido, cosa seria, hubo uno esta edición. Pagas por tres y vale uno. Ruinoso. La primera semifinal, Madrid-Atleti. La segunda y la final, dejémoslo en manifiestamente mejorable. Para el Madrid, un entrenamiento perfecto tras el apretón de la otra noche. El colmo hubiese sido que se jugara en Valdebebas, por eso de ahorrarte el viaje y tal. Pagar mucho, muchísimo por esto…
¿Qué puede pasar? Lo razonable será que pidan elegir a los participantes en su fiesta. Que no se decidan por la clasificación de cuatro equipos la última temporada y sí esperar a diciembre. Y viendo lo que hay ser ellos quienes elijan. Con amplitud de miras, además. Por ejemplo. Para esta Supercopa habrían elegido al Madrid, por supuesto, el que salva la ruina, y entre Girona, Athletic Club, Atleti y el Leverkusen de Xabi Alonso. O los cuatro. ¿No era la Supercopa, campeón de Liga vs campeón de Copa y van cuatro? ¿Pues por qué no cinco?
La Bundesliga es eso, amiga, y le daría permiso al Bayer. O como son muy alemanes jugarían la semifinal del miércoles y si ganaban volverían a casa para jugar su Liga el viernes y volver para la final del domingo. Que siempre podría pasarse al lunes, claro. Vamos, si yo fuera jeque no tendría la menor duda.
Total, que me temo lo peor: que Arabia decida renunciar a la Supercopa, romper el contrato. Darle una vuelta, seguro. Y veremos que estos tíos son muy suyos. Pagar una morterada por esto…
Del clásico este no les voy a marear, se lo saben ustedes de memoria. Horas y horas de charla, ríos de tinta, jaaaaja, todo eso se resume por lo obvio: el Madrid es muy superior y lo demostró. No podía ganar más que él. Sí, claro. El fútbol obliga a dejar una puerta abierta a la locura. La última la vivimos un par de horas antes del aplastamiento: el Girona no ganó en Almería. Y no sólo eso, es que estuvo apuntísimo de palmar. Que los locales ganaran su primer partido en el campeonato precisamente contra ellos. No fue el caso después. Si el Madrid hacía lo que debía, ganaba. No se hable más.
Bueno, sí. La cita se aprovechó para que hablaran los árbitros. Munuera y Soto dijeron estar hartos. Toma, y usted y yo, y toda la gente medio normal. Compresible y humano que si tú no tuviste nada que ver con una golfada te rebeles. Admitamos su inocencia. Vale. ¿Que tuviste relación con el clan Negreira? Se lo paso, toma generosidad. Acepto que lo hacían pensando en mejorar pues Negreira chico daba buenos consejos. Y el padre ni te cuento. Muy bien.
Lo que ustedes no pueden evitar es que pertenecen a una organización que miente más que habla y que pide a gritos una refundación porque 'esto' la perseguirá siempre si no hay movida gorda y total. Escuchar que tíos con montones de años en la cosa no conocían a Negreira da grima. Hay lo que hay: telita. Hay 17 años pagando al número dos.
Escuchar que tíos con montones de años en la cosa no conocían a Negreira da grima. Hay lo que hay: telita. Hay 17 años pagando al número dos
Ah. Y eso de que el Barça fue engañado... Cinco presidentes y sus cinco juntas directivas. Diecisiete años. El número de bobos por metro cuadrado en el Barça sería tremendo. Pero bueno: si durante cien jornadas mis jugadores no ven una roja ni me pitan penalti en contra en 78, pues viva el engaño, vamos, siga, siga, no pare. ¡Engaño dulcísimo!
No, vale ya. Se supo lo que se supo, ahora y desde el 15 de febrero pasado, y ya está. Hablen, no crean que nos toman el pelo. La investigación avanza, la Guardia Civil ha aflojado muchos pantalones, el juez dirá… Esta tan claro como el 4-1 de anoche. Sí, no mareen.
Getty Images.
Buenos días, amigos. Qué mañana tan absolutamente deliciosa la de hoy. En Madrid reina una neblina que convierte la ciudad, temporalmente, en un trasunto del Londres de Jack el Destripador, y sin embargo es como si el sol brillase en lo más alto del cielo, solo que tal vez de incógnito y sin más destripador por los alrededores que nosotros, o sea, que La Galerna, quienes ya os destripamos el argumento que, por otro lado, es sobradamente conocido.
Como a estas horas ya sabréis todos, el Real Madrid desintegró (4-1) a un patético FC Barcelona en la final de la Supercopa de España, disputada en Riad. Vinicius fue el héroe del partido con tres goles en el primer tiempo, pero todo el equipo brilló a gran altura. Sólo la extrema cicatería de nuestro editor Jesús Bengoechea, que ayer se pidió hacer la crónica y poner las notas, evitó que todo el mundo saliera de allí con un notable por lo menos.
Hoy, al contrario de lo que suele suceder, es un placer regodearse en la lectura de las portadas del día, de las que no ocultaremos que obtenemos un deleite que se queda a un paso de lindar con lo sexual. Hoy, confesémoslo ya, haríamos al amor con la mismísima portada de Mundo Deportivo, utilizando eso sí la preceptiva protección. Por una vez la prensa es unánime en cuanto a lo sucedido ayer sobre el terreno de juego arábigo: el Madrid dio un baño al Barça. Y así lo refleja Marca en su portada.
La imagen de la primera plana marquista es para el alzamiento y celebración del trofeo de Nacho -que levantó su primera Copa como capitán- y del resto de jugadores y staff. El diario destaca con toda justicia la superioridad blanca durante todo el encuentro, con el hat-trick de Vinícius por bandera. La euforia de la foto lo dice todo, y brilla más allá de la niebla.
Marca destaca asimismo que el trofeo logrado anoche supone el número 33 de los logrados por el club bajo la gestión de Florentino Pérez. Este hito marca el punto numérico a partir del cual ya no será desatinado afirmar que el actual presidente ha superado en objetivos a los logrados bajo el mandato de Bernabéu, que se quedó en 32. En este punto de la historia, discutir cuál de los dos (D. Florentino o D. Santiago) ha sido más importante en el devenir de la entidad ha pasado a ser una cuestión de matices.
Lo de la Copa y el puro de As no lo terminamos de pillar, aunque ello no nos perturba en exceso si nos quedamos con los rostros radiantes que, como sucede con Marca, llegan a la primera plana de hoy. Desde Lunin, que transmitió una seguridad granítica bajo palos, hasta la exquisitez técnica combinada con trabajo estajanovista de Bellingham, pasando por el gran trabajo de Rüdiger, Mendy, Kroos, Valverde o Rodrygo -por no hablar de los minutos incandescentes de Brahim-, todos en el Madrid brillaron a gran altura, volvieron con la Supercopa y hundieron en la miseria al rival negreirista. Anda el Barça intentando conseguir éxitos sin honra, y se está quedando sin ninguna de los dos cosas, al borde de la transformación en Sociedad Anónima y con el prestigio nacional e internacional por los suelos, como corresponde a un club fraudulento que ha cimentado sus títulos nacionales (como mínimo) de este siglo (como mínimo) en la compra de los favores del estamento arbitral, vía pagos a su vicepresidente Enríquez Negreira. Se quejarán lo culés de que ahora saquemos a Negreira continuamente a pasear. Es lo que te pasa cuando haces trampa y tienes total impunidad: que los estamentos deportivos no actúan para desposeerte de los títulos que no has ganado en buena lid, pero la gente no se olvida.
Bueno, te pasa eso y que los buenos te humillan metiéndote un 4-1.
De humillación habla precisamente Sport, diario que (¡atención!) reclama a Laporta "tomar decisiones". Se refieren a echar a Xavi, claro, y ese sería un efecto adverso de esta gran victoria que no querríamos ver convertido en realidad. Queremos pedir encarecidamente a Jan Laporta que mantenga la cabeza fría. Xavi es el hombre para este proyecto, Jan, lo que sucede es que es un proyecto en construcción. Con jugadores de treinta y tantos, pero en construcción.
Este Barça es un fiel reflejo de la valía como técnico de su entrenador, y aunque el cuerpo nos pide siempre infligir la mayor derrota deportiva posible al Barça, la continuidad de Xavi puede ser bastante beneficiosa para el club blanco, salvo que lo despidan y coloquen a otro peor. Piénsatelo, Jan, no te dejes llevar por el sofoco.
Sport cuenta que Hernández, tras su errático planteamiento, ha pedido "perdón a la afición”. Sin embargo, en rueda de prensa no pudo ocultar esa manera de ver la vida de la que hace gala, la de quien toda su vida ha competido cuesta abajo gracias a los millones de euros abonados a Negreira. Dijo que el equipo se había "desorientado ante la decisión" de Munuera de señalar el claro penalti cometido por Araujo. Lógico: no están acostumbrados.
Nos encanta que Mundo Deportivo utilice el sufijo indigesto que en los últimos días hemos visto hasta en la sopa (SUPERclásico, SUPERfinal) para resaltar su SUPERfiasco. La foto es deliciosamente devastadora. Pedri camina cabizbajo, con el balón en la mano, mientras al fondo, desenfocados, vemos a los de Ancelotti celebrando. El fracaso de los tramposos, en primer plano; el éxito del Bien, borroso en el horizonte. No diremos que esta composición nos gusta más que la que resultaría de poner el éxito del Bien en primer plano. Pero por ahí se andan.
Pasad un buen día.
Exhibición y Supercopa fue el título elegido por Jesús Bengoechea para la crónica de la victoria por 4-1 del Madrid frente al Barça. Dos palabras unidas por una conjunción copulativa que informan y resumen de manera concisa lo sucedido ayer en Arabia. Pero la exhibición no se refiere solo al juego desplegado, hay quien también se exhibió de otro modo: Toni Kroos.
En el minuto 81, Ancelotti decidió retirar del terreno de juego al 8 alemán para dar entrada a Luka Modric. Toni se dirigió a la banda bajo una borrasca de abucheos. Cuanto más pitaban, más calmado se desplazaba el germano, para prolongar el estado de ira de los súbditos de la satrapía saudí y dejarlos en evidencia delante de todo el mundo.
Kroos caminaba hacia la línea de cal con el aplomo de Gary Cooper equipado con la razón y el respeto por los derechos humanos como revólveres. Solo ante el peligro, Toni se gustaba y aprovechaba para lucir una media sonrisa cuando arreciaban los denuestos tormentosos.
Los aficionados de Arabia Saudí no están acostumbrados a que les digan las verdades sin tapujos, más aún cuando disponen de todo el dinero del mundo para comprar voluntades y lavar mediante el fútbol la imagen de un Estado en el que se vulneran recurrentemente los derechos de las personas.
Toni Kroos fue claro hace unos meses: “La falta de derechos humanos es lo que me impediría irme allí”.
Para poner en contexto la naturaleza de este país es necesario resaltar que se trata de la tercera nación del mundo en la cual se aplican más penas de muerte. Solo en 2022 se llevaron a cabo 196 ejecuciones. A pesar de que las autoridades de Arabia habían comunicado que iban a cesar las penas capitales a menores de edad, han seguido realizándolas.
La arbitrariedad y la represión de los poderes del Estado se traducen en condenas de entre 15 y 45 años por defender la libertad de expresión en Twitter. Salma al Shehab, por ejemplo, fue condenada a 34 años de prisión por defender los derechos de las mujeres en la citada red social. También son habituales las torturas, los malos tratos y la vulneración de los derechos de las personas homosexuales.
Kroos caminaba hacia la línea de cal con el aplomo de Gary Cooper equipado con la razón y el respeto por los derechos humanos como revólveres
Ya en la semifinal contra el Atlético de Madrid, Kroos fue pitado en cada balón que tocó desde que salió del banquillo. A pesar de lo cual impartió una nueva lección magistral de fútbol descosiendo al conjunto del Cholo. Al concluir el partido, publicó un lacónico e irónico: “Fue divertido, un público increíble”.
Ayer, no solo fue increpado por la grada durante la sustitución, sino que al concluir el encuentro, mientras la cámara lo enfocaba, volvieron a arreciar bilis dictatoriales sobre Toni, quien se limitó a sonreír de nuevo y saludar sin inmutarse.
Pitar a Kroos es como insultar al Sol y pretender que los improperios afecten al astro rey.
Estas faltas de respeto a quien defiende precisamente el respeto por los derechos humanos no son sino un halago. Toni Kroos es el mejor centrocampista alemán de todos los tiempos, y sin embargo es aún más grande fuera de los terrenos de juego.
Getty Images.
Lunin: NOTABLE. Paró todo lo parable y transmitió una enorme seguridad.
Carvajal: NOTABLE. Fundamental en defensa y en visión general de juego. Su pase a Rodrygo en el segundo gol es digno de Schüster.
Mendy: NOTABLE. Pudo con Ferran, pudo con Yamile, pudo con todo el que estuvo por ahí.
Rüdiger: NOTABLE. Segurísimo por alto y mostrando el liderazgo habitual.
Nacho: NOTABLE. Perfecto complemento del alemán. Primer título que levanta como capitán.
Tchouaméni: APROBADO. Sólido.
Valverde: NOTABLE. Omnipresente.
Kroos: APROBADO. Tocó el balón en menos ocasiones de lo habitual, pero lo manejó con la sabiduría habitual.
Bellingham: SOBRESALIENTE. Rey, jornalero, genio.
Vinicius: SOBRESALIENTE. Hat-trick para la historia.
Rodrygo: NOTABLE. No siempre optó por la decisión más correcta, pero se desfondó, marcó y asistió, mostrando siempre su clase.
Brahim: NOTABLE. Sensacionales minutos. Casi marca tras un regate deslumbrante en el área.
Modric: APROBADO. Pocos minutos.
Camavinga: APROBADO. Aportó.
Joselu: sin calificar.
Ceballos: sin calificar.
Ancelotti: NOTABLE. Él mismo reconoció un cierto abuso de la contra, pero había que aprovechar la endeblez culé.
Getty Images
Arbitró Juan Martínez Munuera, del comité valenciano. En el VAR estuvo Soto Grado.
Tuvo carencias evidentes y poco atrevimiento en varias de sus decisiones. La jugada clave del choque fue el penalti de Araújo sobre Vinicius en el 37'. Una pena máxima nítida porque agarra del cuello al brasileño y le impide llegar al cuero. Por cierto, si se señala penalti, es roja. No tuvo bemoles. Tampoco estaba despierto o tampoco tuvo arrestos su colega Medié desde el VAR para darle un toque.
El apartado disciplinario fue mejorable. Kounde mereció una amarilla por una entrada temeraria a Nacho en el 16'. También João Félix por un pisotón a Rüdiger en el 75' y Fermín, que salió excitadísimo y buscando camorra.
Sí vieron cartulina amarilla Sergi Roberto por la protesta del penalti, Bellingham por una falta que no era sobre Pedri, Rüdiger por una patada clara a João Félix, y Araújo, la segunda, con la consecuente roja, tras pegar a Vinicius en su tobillo en el 72'.
Martínez Munuera, DEFICIENTE.
Getty Images
El Real Madrid selló un baño apabullante sobre el Barcelona en Riad, con un hat-trick histórico de Vinicius y la satisfacción de borrar del mapa al FC Negreilona.
El partido empezó con un buen arranque del Madrid, preludio de lo que vendría. Un buen cambio en largo de Kroos desembocó en una gran jugada de Rodrygo, pero a renglón seguido una incursión por la derecha del ataque culé se tradujo en una ocasión clara de Sergi Roberto, desbaratada por la defensa en el área chica.
El temblor duró poco: Bellingham filtró un pase sublime, Vini avanzó, regateó a Iñaki Peña y marcó a placer. 1-0 en el minuto de Juanito, y no fue 2-0 de inmediato porque Peña rechazó brillantemente el tiro de Rodrygo.
Las ilusiones no tardarían en fructificar. No habían sido en vano. Carvajal metió un balón largo extraordinario, aprovechando la defensa adelantada del Barça, y Rodrygo avanzó en solitario. Oteó sus opciones y vio a Vinicius solo en el segundo palo. El doblete entró sin que se sepa muy bien cómo. Ya metió Vini un gol con el escudo. Este entró entre el muslo y la suela de la bota mientras el brasileño patinaba.
2-0 a los diez minutos. Para recordarnos que había partido, Ferran la mandó al poste a los pocos instantes, Lewandowski agarró el rechace y puso a prueba a Lunin, que respondió bien. En un córner posterior, Koundé hizo una entrada temeraria a Nacho en área blanca. Pudo ser roja, pero Munuera se saltó un grada de negreirismo no sacando ni amarilla.
El Madrid, acusando recibo de que el juego en largo le había dado ya un rendimiento sensacional, se vino atrás, permitiendo un dominio azulgrana levemente inquietante. No obstante, más inquietud aún sembraba cualquier intento de contragolpe blanco. Se echaba en falta un mayor control del centro del campo de los de Ancelotti, pero ¿quién podía quejarse con ese marcador? La mejor prueba de la necesidad de una mayor posesión blanca fue que Ferran volvió a probar a Lunin, que respondió muy bien con el pie.
Pero tanto lo fió todo el Madrid a las opción de su contragolpe, por letal que se hubiese mostrado, que metió en el partido al Barcelona. Lewandowski enganchó espectacularmente un rechace de Mendy en la frontal del área. Lunin llegó a tocar el balón, milagrosamente, pero se fue dentro. 2-1.
El Madrid solo podía volver a distanciarse merced a lo insólito: Munuera señaló como penalti a favor del Madrid lo que era exactamente eso, un claro penalti, pero ¡¡a favor del Madrid!! Araujo derribó con un agarrón (y al mismo tiempo con el pie) a Vinicius cuando iba a rematar de cabeza. El propio Vinicius lo transformó con gran sangre fría, materializando un hat-trick histórico a la salud de los haters. El Madrid sacaba máximo partido a la extrema vulnerabilidad defensiva de los de Xavi, y Vinicius recordaba a su universo de odiadores la condición de estrella mundial que le adorna.
Y así se llegó al descanso, retirándose los futbolistas al túnel de vestuarios con Araújo aún comiéndole la oreja a Munuera a cuenta del penalti más claro de la historia del género humano. No entraba en los planes de nadie el que el karaoke boy del día hiciera justicia.
El segundo tiempo comenzó con la misma tónica con que acabó el primero: un Barça dominante sin fruto, y un Madrid que dejaba hacer a los de Xavi confiando en su contragolpe. No era raro que Ancelotti apostara por el bloque bajo que tan buen resultado le había dado en la primera mitad. Valverde se desfondaba en un esfuerzo descomunal, secundando a un enorme Carvajal, y Bellingham daba una nueva exhibición de presión, clase y solidaridad con el compañero.
Xavi reaccionó metiendo en el campo a Fermín, Lamine y João Félix de una tacada, tratando de revolucionar el encuentro. No le sirvió de absolutamente nada. Un nuevo contragolpe, bien diseñado por Carvajal y Valverde, lo gestionó en el área Vinicius para que el rechace blanco de la defensa culé lo embocara a gol Rodrygo. 4-1. Sólo restaba pensarse si nos reservábamos para la encerrona del Metropolitano, arrasábamos al karaokismo o las dos cosas.
En la duda, el Madrid optó por exhibirse, obligando al Barça a frenar a los jugadores blancos con constantes faltas ante la permisividad de Munuera. Pero no todo iba a ser permitido. La frustración culé acabó con Araujo haciendo una entrada violenta que le mandó a la calle, en medio de la impotencia y las quejas más ridículas que se han visto en el universo negreiro, que mira que es decir. El Madrid, mientras, desataba con un juego preciosista los olés del respetable saudí, que ya es desatar también.
El espectáculo estaba servido, como la venganza, que dicen que se sirve fría, a diferencia de la panceta del bar de la mujer de Negreira, donde tantas corruptelas se han cocido o frito. Brahim entró con ganas de sangre y casi la hace, con un regate superlativo que no pudo convertir en gol, y un Bellingham desatado. Tan desatado, pero en otro plan, como un tal Fermin, muñeco diabólico estilo Gavi con un sacudir tan histérico como el de Los Palacios.
Hosti, tú, no saben perder.
Getty Images
Buenos días, amigos. Esta noche se juega la final de la Supercopa de España entre Madrid y Barça, y creednos que nos encantaría poder decir que estamos ilusionados de cara al partido.
Querríamos poder emocionarnos. Querríamos que las mariposas en el estómago revolotearan como antaño, cuando sólo sospechábamos (aún no sabíamos a ciencia cierta) que uno de los contendientes de esta noche tenía comprado el sistema arbitral. En ese sentido, habríamos preferido no saber. De no haber sabido, esta mañana sería una mañana de dulces nervios. Como sabemos lo que sabemos, sin embargo, no es más que una mañana de hartazgo e ira.
“Clasicazo”. Dice Mundo Deportivo, como si aquí no pasara nada, como si de sobra no supiéramos todos que todo está podrido, que el Barça tuvo (¿tiene?) sobornado al estamento arbitral durante lustros y lustros y ahora, si es que ya no paga, se beneficia del odio que dicho estamento siente hacia el Real Madrid por ser el único club que se enfrenta a su putrefacción en los tribunales y en su propio medio de comunicación, RMTV. Ya hemos escrito varias veces que deploramos el uso del término “clásico”. Cuánto más repudiaremos la horterada esta de “clasicazo”. Puaj. Somos el grinch del “clasicazo”.
“¡Barça, créetelo!”, suelta Sport. ¿Que se crea qué, estimados cómplices del Tinglao? Quien de una vez por todas tiene que creerse lo que está pasando, y asumirlo, y actuar en consecuencia, no es el Barça, sino su afición. Nadie medianamente informado y con un mínimo de espíritu crítico puede, si antes lo era, seguir siendo del Barça. Bayona, ilustre director de cine, ha anunciado públicamente hace poco que se cambia del Barça al Guadalajara. Es una alternativa tan válida como miles de otras. Cualquier cosa antes que ser de la sociedad de la trampa.
En los últimos días, a través de la prensa (El Mundo, El Confidencial, El Debate) hemos conocido detalles del auto del caso Negreira que en realidad no hacían falta, porque todo estaba ya claro antes de que afloraran, pero que sin duda acrecientan la sensación de expolio e ira.
Las burdísimas excusas del CTA y del entorno Barça (“Negreira no tenía poder”, “habrá que demostrar los pagos a árbitros concretos”) se han desintegrado merced a las revelaciones del sumario. Los colegiados que ya han sido interrogados han cantado la Traviata. Ha quedado acreditado el gran poder de Negreira en el seno del colectivo arbitral (“Era el JEFE”), así como el régimen mafioso, basado en el pánico, que el sujeto -probablemente en connivencia con el jefe del jefe, Sánchez Arminio- instauró en el colectivo arbitral. “Todo se sostenía sobre el miedo”, ha declarado otro de los colegiados.
El esquema de las cosas no puede estar más claro. El Barça tenía en nómina al hombre que sometía a través del “miedo” a sus subordinados y que, en consecuencia, se aseguraba de que dichos subordinados pitaran de modo satisfactorio para el cliente.
Además, Mateu Lahoz aclaró que, en la estructura “opaca” de los árbitros, “similar a la del ejército”, Medina Cantalejo era “el coronel” de Negreira. Si con esto no queda claro que el negreirato sigue vivo, a través de la presencia actual de los súbditos inmediatos del negreirismo en la cúpula del CTA (Clos, Undiano y el propio Cantalejo, amén de árbitros en activo investigados en muchos casos por la Guardia Civil), no sabemos qué tiene que pasar para que haya una purga completa en este lodazal.
Todo esto, además, ha venido sazonado por chuscos testimonios de cenas y “karaokes”. Las comillas son de los árbitros que han prestado declaración porque así lo dijeron textualmente, pero también son un poco nuestras. No sabemos si nos explicamos.
La sociedad del karaoke.
Si rechazamos de plano la palabra clásico, y más aún el sufijo “-azo” aplicada a él, imaginad el respeto que nos merece el prefijo “súper” en este contexto.
El Madrid llega muy fuerte al partido, pero enfrente están Lewandowski y Munuera. Si el Madrid volverá (o no) a ser más fuerte que el sistema, es algo que está por verse. Ojalá. El Madrid, por su inmensa grandeza, es capaz de derrotar al sistema desde dentro, a pesar de que ha desatado la ira del enemigo por denunciar su inmundicia.
Pasad un buen día.
El Real Madrid femenino derrotó con mucha placidez al Real Betis Balompié en los octavos de final de la Copa de la Reina. Los goles de Athenea del Castillo, Sandie Toletti, Linda Caicedo, Caroline Møller y Freja Olofsson permitieron al equipo de Alberto Toril acceder a la siguiente ronda en un partido sin sobresaltos, dramas ni sufridas remontadas para las blancas.
¿Qué tipo de partido ha de salir para que, llegados al 80' de juego, una centrocampista de contención con la soltura y fluidez de un tractor John Deere pise área, lance un trallazo a la escuadra y se anime a celebrar su gol haciendo una acrobacia? Por primera vez en mucho, mucho tiempo, el Real Madrid completó noventa minutos con la tranquilidad soñada por cualquier aficionado. Gol tempranero, superioridad en todas las facetas y control del ritmo de juego para gestionar la ventaja en el marcador. Aunque se trataba de una eliminatoria de Copa de la Reina a partido único y fuera de casa, la sensación siempre fue más cercana al típico encuentro de pretemporada. Nada que ver con las sesiones de tortura que venían sucediéndose.
La última, remontada agónica ante el Madrid CFF con goles en los minutos 95' y 99', permitió al Real respirar en liga al reencontrarse con la sensación de la victoria. El primer partido de 2024 había sido malo una vez más, pero el chute de euforia propio de ese final con marca registrada quizás sea lo que este Real deprimido necesitaba para afrontar un enero de exigencia máxima. La segunda prueba, gracias al Betis, serviría para seguir cogiendo inercia positiva. Y es que el equipo verdiblanco, a pesar de contar con María Pry de vuelta en su banquillo, sale de cada verano más debilitado que como lo inició. Abonadas a los fichajes de perfil bajo, su nivel medio da para mantenerse en Liga F y no mucho más.
En esas, incluso un dubitativo Real Madrid parece un transatlántico. Alberto Toril apostó de inicio por un 4-4-2 sin descansos de titulares, a excepción de una Olga Carmona que se quedó en Madrid, y se encontró con un entramado local de cinco defensas y cuatro centrocampistas que naufragó a todos los niveles. Mientras Tiffany Cameron, su única punta, se desesperaba en un islote abandonado, sus compañeras defendían atrincheradas cerca del área… y ni así consiguieron achicar espacios. En un abrir y cerrar de ojos, en la primera ocasión del partido, Sandie Toletti encontró a Athenea del Castillo en la frontal. La cántabra confió en su pie izquierdo y encontró rentabilidad: su disparo viajó hasta la escuadra de Malena Mieres, poniendo al Madrid en ventaja para ser dueño de su destino.
Si bien el control total no terminó de traducirse en ocasiones de gol –tampoco consiguió generar peligro el Betis, limitado a intentar sorprender a Misa Rodríguez desde Cuenca– la insistencia de Oihane Hernández con sus continuas internadas por el costado tuvo premio al borde del descanso. Un centro suyo servido al segundo palo fue domesticado por Linda Caicedo, regateó para provocar la entrada a destiempo de Natalia Montilla y la pena máxima fue resuelta con aplomo por Toletti para irse a la pausa doblando la distancia en el marcador.
En la segunda parte, con todo bajo control, llegó la gestión de minutos mediante un carrusel de cambios en el que, una tras otra, fueron recibiendo descanso Athenea, Naomie Feller, Teresa Abelleira, Sofie Svava y hasta Kathellen. Llegados al tramo final de partido, el conjunto andaluz terminó de desfondarse, lo que se tradujo en espacios y segundos de oro con el balón en los pies sin presión para las madridistas. En el 70' encontró la libertad Caicedo, sola en la frontal; la colombiana levantó la cabeza y disparó seco firmando otro golazo directo a sus highlights de YouTube. De la celebración salió renqueante y pidiendo el cambio, pero incluso en eso cayó cara la moneda: falsa alarma.
Finalmente, fueron las nórdicas Caroline Møller y Freja Olofsson quienes pudieron sumarse a la fiesta para redondear la goleada. A pesar de superarse el minuto 80' y de haber sido cambiada de banda, Oihane mantuvo en marcha su locomotora particular para regalar una asistencia a Møller, que se lanzó al césped en estirada para batir por bajo a Mieres. Y, como colofón, tras el saque de centro llegó el momento de la sueca Olofsson. Ni corta ni perezosa y cargada de confianza, no dudó en conectar un derechazo en dirección ascendente, muy pegado al palo corto, en cuanto pisó área. Su gol puso el 0-5, la eliminatoria estaba resuelta y, por qué no, debió pensar, era ahora o nunca: allá que fue a atreverse con una celebración acrobática.
Getty Images
Buenos días, amigos, amigas, madridistas sociológicos, gente de bien.
Ayer tuvimos una jornada entretenida con las numerosas revelaciones que surgieron a lo largo del día sobre el mal llamado caso Negreira (¿preferís “Barçagate” o “Robarça”?): decenas de artículos, declaraciones de exárbitros, la constatación de que Medina Cantalejo e Iturralde González mintieron al juez y lo siguen haciendo ante los micrófonos, supimos de nuevos clientes de Negreira Jr. y leímos párrafos extraídos de la instrucción judicial que obligarían a paralizar la competición de inmediato o a que solo se reanudara con la presencia de mediadores internacionales como los que tanto gustan por ciertas tierras.
Como esto no va a ocurrir, show must go on, suponemos que lo siguiente será que Florentino Pérez lance a todos los medios que controla, que nos han dicho de siempre que son todos, y este escándalo mayúsculo aparecerá en todas las portadas de los principales periódicos. Unas llamadas a esos directores que se ponen firmes ante la llamada del Ser Superior y a mover el bochorno en los diarios de mayor tirada. Nos frotamos las manos ante lo que promete ser un portanálisis sencillo en el que bastará con leer los titulares sobre todo lo acontecido. Comencemos con As.
No lo entendemos. Ah, esperen, debe de ser una portada sobre Sánchez Arminio, del que se supo que borró, eliminó pruebas durante varias horas tras ser destituido como presidente de los árbitros. ¿O es un titular sobre Medina Cantalejo? ¿”A dónde irá” ahora que se sabe que no dijo una sola verdad en la famosa rueda de prensa del Rolex y que mantuvo las mentiras ante el juez? Demasiado rebuscado. Ah, disculpen, que esa es la portada de la edición de Colombia del diario. Suponemos que la edición española de esta central lechera madrileña y madridista será un compendio de párrafos extraídos de las declaraciones de exárbitros y de conclusiones preliminares del juez. Veamos.
¿Nada? ¿De verdad no hay una sola mención? ¿Tendrá que ver el hecho de que Iturralde sea colaborador de este medio? ¿O que el diario en cuyas páginas se acuñó el término “Villarato” haya ignorado el mayor escándalo de la historia del deporte español desde que arrancó hace casi un año?
Ancelotti y Xavi chocan sus manos con una naturalidad que nos indigna. No por el Jardiner, para quien nunca pasó nada y ganaron simplemente porque eran los mejores y jugaban contra diez con regularidad porque patatas. No nos gusta ver a Ancelotti aceptando como si no pasara nada lo que todos sabemos que ocurre desde hace al menos dos décadas. Con buen rollo. Suponemos que será una obligación de los patrocinadores, que han puesto muchos millones encima de la mesa (y algunos “palos” más para Rubi y Geri) como para tener la foto que querían, pero eso no lo convierte en menos indignante.
Carlo Ancelotti es un caballero con un historial abrumador como técnico, con cuatro Champions y el título de Liga en los cinco grandes campeonatos europeos. Xavi es un Mr. Excusas que necesita que todo reme a su favor: suerte, arbitrajes, estado del céspet, rivales (“hosti, tú, es que se encierran atrás”), luz del sol, índice de pluviosidad, temperatura rectal y peloteo de los medios (“tienen que apoyarnos, aunque no juguemos un carajo”). Quizás lo de “Montaña rusa” sea el toque de crítica sutil y subliminal del medio para no hablar de lo que todo el mundo del fútbol lleva meses hablando: Ancelotti está en la cima de la montaña y Xavi está en una pronunciada caída. Mas dudamos que por ahí vayan los tiros.
No es normal y no se puede aparentar normalidad. ¿Veremos esta misma naturalidad en la final de mañana en el palco? ¿Laporta y Florentino sentados cerca de Bin Salman o alguno de sus secuaces? Temblamos solo de pensar en los personajes que pueden rodear a nuestro presidente. Ya puestos, que inviten a Rubiales y a Gerard Piqué como promotores del invento, a Medina Cantadelejos por seguir designando con negreira fijación a sus pupilos, a Gaspart “contigo-empezó-todo” y hasta al padre de Neymar. Presidente, corra, vuele, huya de allí. El Real Madrid tendrá que competir porque tiene el deber de restituir el honor del fútbol español, pero el club no puede amparar ni un segundo más estos regímenes. El saudí, el negreiro y el federativo.
Suponemos que el otro diario madrileño, el de mayor tirada nacional, se habrá explayado con el asunto.
Esperen, esperen, no puede ser que no sea noticia de portada. Volvemos a mirar… tiene que ser algo muy sutil, ¡ya está, lo tenemos! El Dakar se disputa en Arabia Saudí y, como todos sabemos, Carlos Sainz es un gran madridista, luego la portada debe de hacer alguna referencia al “jaque” casi mate del madridismo en Arabia. Además, el catarí Al-Attiyah “se queda sin opciones” y todos sabemos que los cataríes han mantenido una relación muy estrecha con el Fútbol Club Barcelona en los últimos años, luego es una mención a que, con todo lo sabido, los culés “se quedan sin opciones” de defensa. No seamos ingenuos. No seamos estúpidos, que es el adjetivo que emplea el juez Aguirre y que podemos leer en un pequeño recuadro en chiquitito y sobre fondo negro, como si de un anuncio de medicamentos para la disfunción eréctil se tratara.
“El juez ve estúpido que el Barça pagara a Negreira por nada”. Parece que la noticia no centra el foco en el hecho constatado de que el Barça pagó al vicepresidente de los árbitros para influir en el terreno deportivo, sino en el juez, en la película que se ha montado, como dijo Iturralde. ¿Está el culegiado llamando prevaricador al juez? Pues sí. Es estúpido.
Y lo es creer que se pagó por informes arbitrales que no llegaban a los entrenadores, que dicha retribución fuera diez veces superior a la que abonaba el resto de clubes a expertos o árbitros no en activo, jamás a directivos del CTA. O que era por servicios de coaching o scouting. O mezclarlo con los servicios del hijo. O es rematadamente estúpido pensar que seis presidentes del club utilizaran a Negreira para blanquear capitales o sacar dinero de las arcas del club, como es estúpido pensar que el Barça es una víctima de extorsión. Fue estúpida la defensa del Barça y lo fue la pantomima de las cajas rellenas con no se sabe bien qué: informes de jugadores o de árbitros repletos de faltas de ortografía, recibos de la luz o de masajistas, facturas del restaurante de la “pajera” de Negreira, vayan ustedes a saber, radiografías del pie de Jordi Alba tras agredir al suelo o del miembro de Aubameyang… y ninguna prueba válida para su defensa.
Por todo ello, no puede haber cordialidad institucional alguna entre quien se ha personado como perjudicado en una causa en la que su rival es el principal investigado. No puede ser. Y en medio de una satrapía como la saudí, aún menos. No podemos contribuir a esta farsa.
Y, por supuesto, no sabemos cómo definir a los medios que lo blanquean. La prensa cataculé sigue a lo suyo, en ese universo para-lelo que menciona Marca.
Por lo menos Sport no se corta y afirma que Xavi “exige robar al Madrid y mostrar el ADN Barça”. Resulta coherente.
Pasad un buen día.