Las mejores firmas madridistas del planeta

El Madrid, como UGT y Comisiones

 

Veamos. El Madrid será campeón de Liga. Eso pienso. Tanto como que el papelón de ayer no hay quien se lo quite. ¡Qué espanto!

La distancia sigue siendo sideral y no creo que repita esperpento, tendría mucho mérito… No fue el Madrid. Cuando vuelva a serlo acabaremos pensando que una malísima noche la tiene cualquiera. El pueblo es generoso… Pelillos a la mar y a ver cuándo presentan a Kylian. A Kylian y tal, digo.

¿Que cosas raras hemos visto y veremos? Cierto y ayer, otra. 0-4. Es una de las gracias del fútbol. ¿Puede haber cataclismo total? No lo espero. Lo de ayer… Mi amigo el del guasap lo bordó otra vez.

—Voy a zumbarme una botella de Dom Perignon para celebrar el resultado. Pudo ser 1-14.

Carvajal y Ferran

Dicho lo cual, apúntenselo: el Madrid debe ganar en Vigo. Ganar y espantar fantasmas. Sí, sostengo que será campeón. Pero que le gane al Celta. Luego hablamos de eso.

Y bueno, les confieso que me costó entrar en el partido. Era el Bernabéu, sí, pero jugaban unos tíos vestidos de amarillo y otros de negro pese a que en los carteles ponía Real Madrid-Barcelona. En esa pelea estaba y no tardé en percatarme que la rareza iba más allá de los uniformes. En cosa de minutos vi, vimos, que el Madrid no estaba y los de amarillo, sí.

No me voy a extender por bien explicado aquí en el planteamiento carlettico y esas cosas. Bueno, sí digo que a Ancelotti se le corrió el rímel. Matizo a quienes dicen que Xavi le ganó la partida. Xavi y su equipo estuvieron perfectos. Un diez para ellos. Pero Ancelotti perdió solo. Y tampoco le acompañaron sus jugadores. El Madrid salió como salió, y se comportó, por decisión propia. Nada tuvieron que ver Xavi y su equipo. Ellos salieron, vieron lo que había y  se montaron su verbena. Les faltó dar las gracias. La crónica de Torres Rubio y el lo-de-ayer-es-intolerable galérnico explican tan bien lo que pasó táctica y estratégicamente que huelga insistir.

Matizo a quienes dicen que Xavi le ganó la partida. Xavi y su equipo estuvieron perfectos. Un diez para ellos. Pero Ancelotti perdió solo. Y tampoco le acompañaron sus jugadores

Huelga. Palabra mágica para definir al Madrid de anoche en dos direcciones. El equipo hizo eso, huelga en todo lo relacionado con un partido de fútbol, una. Y otra, fue como la UGT y Comisiones en una sola pieza: no apareció. El pollo era enorme, como enorme es lo que está pasando en nuestras calles, y el Madrid decidió fumarse un puro, mirar al tendido. Así, en plan sindicatos ausentes. A mí, que me registren. Al rato quedó claro que ni estaba ni se le esperaba.

Nada que recordara la tropa desatada, aguerrida, feroz que en su última aparición por el estadio se zampó al PSG. Igual fue cosa del negro. Que confirmó que es la otra cara del blanco. No sé. ¿Entonces estuvo Benzema? Ya. Tanto que metió los tres goles. Pero estuvo el equipo entero, además. No ayer. El Barça ganó: claro. Si a este 0-4 le añade la Europa League se van quince días a Canaletas todo incluido.

Ancelotti y Vinícius

¿Y esa desaparición por qué? Pues no sabría decirles. Fúmbol es fúmbol decía el gran Vujadin Boskov. ¿Pero tanto? Total, que lo que pudo ser la puntilla a la Liga, con un triste empate valía, abre la puerta a la especulación. Hombre/mujer, 9 puntos de ventaja —damos por ganador al Barcelona en su choque pendiente con el Rayo— a falta de 9 jornadas es ventaja superconfortable. Firmable cada Liga de aquí a 2099. Pero el trompazo ha sido morrocotudo. Habrá que ver si deja secuelas, claro.

El Madrid debe ganar en Vigo, tras el parón les decía. Ganar y eso: una malísima noche… Pero como no gane y sí lo haga el Barça en su cita con el Sevilla, oigan, el ambientillo se va a poner más que raro. Normalmente el Madrid reacciona bien tras una derrota dolorosa. La reacción ahora es imprescindible. Ganar y espantar. A horas del viaje a Londres. El numerito de anoche lo exige. Ganar en Balaídos y espantar. ¿Que Iago Aspas les parece Lewandowski? Y el Torpedo Müller… No llamen al médico: ahora mismo es muy normal.

Solo Carlitos Sainz

Por la mañana, el buen Manresa tomó el Wizink y por la noche, un mellado Nadal perdió la final americana. Entre una cosa y otra, en los coches, Alonso tampoco… ¡pero sí Carlitos Sainz que hizo segundo! Hay días que casi mejor no levantarse.

Carlos Sainz

El Sevilla, tampoco

El todavía segundo clasificado no encuentra la manera de ganar un partido. Tampoco a la Real. Como estará la cosa por allí que hay voces por Nervión ahora que firman la cuarta plaza, el billete Champions. Sí, la Liga es muy larga.

La foto: otra anécdota

Me topo con un libro escrito por Luis Miguel González y Juan Ignacio Gallardo, Las mejores anécdotas del Real Madrid. Vamos a ser positivos y pensar que lo de anoche quedará en eso, en un anécdota más, lado oscuro. Libro divertido para estos días…

Las mejores anécdotas del Real Madrid

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Hace apenas quince días escribí un texto montado sobre la espuma de la prodigiosa resurrección contra el PSG y hoy toca hacerlo en la orilla, cuando la ola ha tocado rocas y te ha depositado de bruces contra el duro suelo. Esto también tendrá que ser el Madrid, y tocará buscarle explicaciones.

He tenido esta conversación con amigos culés a lo largo de los años, y todos han estado más o menos de acuerdo: el juego del Barça va de control, mientras que el del Madrid va de dominio. Puede parecer lo mismo, pero no lo son. Si acudimos a la RAE, encontraremos que control se presenta como sinónimo de dominio, pero también encontraremos en el segundo término una luminosa aclaración. Dominio es el poder que alguien tiene de usar y disponer de lo suyo. Por eso al Madrid no le importa ceder lo uno y aborrece que le mangoneen lo otro.

He tenido esta conversación con amigos culés a lo largo de los años, y todos han estado más o menos de acuerdo: el juego del Barça va de control, mientras que el del Madrid va de dominio

Esto fue lo que vimos ayer. El Barça usó y dispuso de lo que no es suyo y lo hizo usando su arma favorita, que es el control. Tienen motivos los culés para sentirse gozosos. En su hora más oscura, con un club depauperado económicamente, tienen argumentos para la reconstrucción a partir de la parcela deportiva, que es la única que puede salvar a una institución por la que laten los aficionados y, en definitiva, la única que importa. Matizando algo que verbalizó Floro presa de la ira, cuánto nos daba igual a nosotros tener un montón de millones de deuda mientras nos quedara el montón de almas detrás.

Este tipo de cosas las conocen y las recuerdan los aficionados, y nuestra única función como parte integrante del club será conseguir trasladarlo a quienes juegan en el campo. Los convocados anoche sobre el tapete del Bernabéu llevan pocos o muchos partidos de la máxima rivalidad, pero para quien observa desde la grada o en la distancia, el espectáculo tuvo el agravante de la reincidencia.

Casemiro Ferran

Hemos visto demasiadas veces a este mismo Barça. Un equipo que, al contrario que el Madrid, sólo es capaz de vencer a través del convencimiento de que es el mejor. Eso es el control. Control en el campo, haciendo de cada partido un rondo en el que los goles caerán como consecuencia lógica; y también control mental, el peor de todos, alentado por los rapsodas a los que el fútbol les parece vil como espectáculo y obsceno como negocio, salvo que lo perpetre el equipo azulgrana. El control mental es un arma tan poderosa que, como sucedió ayer, el rival llega a convencerse también de que no hay nada que hacer.

Para quienes sean capaces de zafarse de él no resultará difícil poner el 0-4 en su justa medida. En cuanto al juego en sí, es un resultado que no lastrará al Madrid tanto como impulsará al Barcelona. En lo sentimental, sin embargo, supone un nuevo aplazamiento de la venganza pendiente.

En cuanto al juego en sí, es un resultado que no lastrará al Madrid tanto como impulsará al Barcelona. En lo sentimental, sin embargo, supone un nuevo aplazamiento de la venganza pendiente

Hubo un tiempo que aún recordamos. Y no porque fuera memorable, aunque sin duda tuvo momentos excepcionales, sino porque se rebozó el discurso de azúcar hasta la náusea. El Barça era un equipo de canteranos jóvenes surgidos de la Masía con la naturalidad de los espárragos o los calçots. Cada gol iba a beneficio de Unicef y todo vibraba en la sintonía de una causa noble. La Humanidad avanzaba con cada gesto y con cada celebración. Fue, digámoslo corto, rigurosamente insoportable.

Lo de ahora es otra cosa. El Barça se reconstruye mirando hacia su modelo de juego, sí, pero no puede ocultarse que se trata de un retrato de Dorian Grey. A nadie se le debe escapar que el club ya no es más virtuoso que cualquier otro negocio millonario en el que sus empleados se atraen y se retienen a base de dinero. En esto mis amigos culés sí discrepan y no les culpo, porque me temo que la exposición permanente al control mental deja efectos irreversibles.

Kroos y de Jong

Los madridistas amanecimos de ese tiempo ya pasado con un rosario de Copas de Europa que aún tratan de explicarse los demás, mientras nosotros lamentamos no haber ganado aún la siguiente. Pero a los culés les quedó también una serie de intangibles que Guardiola resumió con su maestría de tahúr en la rueda de prensa tras una goleada. No lo he buscado, pero recuerdo bien el sentido de sus palabras: son solo tres puntos, pero siempre quedará cómo los hemos conseguido. A esa misma lógica del cómo se aferran siempre los blaugranas, a las duras y a las maduras. Qué más da que el Madrid gane lo que quiera, si nunca será como lo nuestro. Y en ese territorio hemos vivido cómodos unos y otros, porque el Madrid no necesita disfrutar del control, sino ejercer su dominio.

No obstante, y este es un debate que sólo puede resolver en la intimidad cada cual, en el corazón de los aficionados de uno y otro lado puede quedar espacio para un poquito de envidia cochina. Hay quien cambiaría una somanta de goles por varias Champions o viceversa. Pensar en ello es, por supuesto, un ejercicio estéril, porque ningún demonio travieso nos ofrecerá jamás semejante tentación.

Además, visto lo visto ayer, un sueño queda tan lejos como el otro. El control es siempre frágil y el dominio es siempre efímero. Ojalá vivamos para ver la venganza y quienes deben administrarla se enteren de una vez de que ellos también nos la deben.

 

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Buenos días, o algo. Pues no, no fue el Clásico del relato, como presagiaba ayer Jesús Bengoechea en estas mismas páginas. Fue el Clásico de la ignominia. Esta vez las terminales mediáticas de la propaganda culé no necesitan activar los mecanismos de su narrativa, porque la realidad superó la ficción. No fue posverdad, sino que sucedió realmente. El Barcelona arrolló al Real Madrid, lo destrozó en cada minuto del partido y sobre cada metro cuadrado del terreno de juego, con una suficiencia insultante, en una exhibición que escuece más en tanto en cuanto nadie esperaba un varapalo así.

Es una vejación que duele acaso más que aquellos 2-6 ó 5-0. Sí, en este caso nos queda el consuelo matemático de la diferencia en la tabla, pero si nos ceñimos al partido en sí la imagen del Madrid como un pelele en manos culés fue más explícita incluso que en aquellas traumáticas citas. Parece imposible, pero lo cierto es que en el momento en que los de ayer de negro (funesto presagio) encajaron el 0-4 (qué decimos: el 0-3), solo restaba rezar para que aquello acabase así, pues a la vista de la diferencia en el juego existía el temor de que el marcador se ensanchase hasta límites aún más oprobiosos. El madridismo no se merece pasar casi todo el segundo tiempo tapándose los ojos y conformándose con encajar “solo” cuatro goles de manos del eterno rival.

¿Dónde quedó el orgullo vikingo, ese que hace apenas diez días nos condujo al éxtasis frente al PSG? A juzgar por las chocantes declaraciones del ayer capitán Nacho al término del choque, el orgullo ni estuvo ni se le esperó en ningún momento.

Tuit Nacho

Pero querido Nacho, ¿qué dices? ¿Relajados por la clasificación? Si es así, ¿en qué mundo vivís? Es un Clásico, el partido al que se conectan millones y millones de personas en todo el mundo, incluso aquellos que no siguen el fútbol habitualmente. La imagen del club está en juego. ¿Será posible que de verdad os enfrentéis con ese espíritu cicatero a un evento de estas características? ¿De verdad, como parece, no compartís con el aficionado ni un ápice de su ilusión por ganar a un adversario con el que quedan por restañar tantas cuentas pendientes (ahora una más)? ¿Dónde está vuestra maldita dignidad deportiva?

Portada Marca Portada As

Las portadas de As y Marca, que tantas veces hemos criticado por el perenne “todo mal” que por costumbre le aplican al Madrid, son hoy hasta benévolas. “Ancelotti señalado”, reza la de As. Efectivamente, y de qué manera. Finalizaba Andrés Torres su espléndida crónica de la debacle poniendo en duda la idoneidad del italiano para dirigir al equipo el año próximo. No solo es una duda pertinente, sino que a la luz de la enormidad del desastre de ayer parece hasta razonable plantearse el cesar a Ancelotti hoy mismo. No sucederá, y probablemente sea juicioso que no suceda, pero argumentos no faltarían para actuar en caliente y refrendar la gravedad de lo sucedido sobre el campo con la destitución de quien ya se reconoce como máximo responsable de la hecatombe. Es loable que se reconozca como tal. Lo que no es loable es la absoluta veracidad de ese reconocimiento. Que un hombre con el currículum de éxito de Ancelotti plantee el partido de anoche como lo hizo, y que además exhibiese una inacción resignada como la que atestiguamos, es intolerable. Las declaraciones de Courtois al final revelan también el profundo desconcierto al que su técnico condujo a sus subordinados.

Carletto lleva una racha que arroja serias sombras sobre su crédito. El partido de ida ante el PSG le dejó muy nítidamente señalado, con jugadores avergonzados y manifestándose internamente en desacuerdo con sus planteamientos. La remontada en la vuelta tuvo lugar a pesar de su inmovilismo, y solo cuando rectificó con los cambios (¿por qué no juega Camavinga?) el equipo reaccionó mágicamente, parece que espoleado por la mítica autogestión. No suena excesivamente cruel la idea de que el embrujo de aquel segundo tiempo ante los franceses tuvo lugar a pesar de Ancelotti y no gracias a él. Lo de ayer le deja todavía más tocado, hasta el punto de que cualquier posicionamiento sobre no ya su continuidad el año que viene, sino su continuidad ahora mismo, se antoja defendible.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

En la otra orilla del río, obviamente, todo es frenesí. Tienen sus razones para ello. Hay que felicitarles por su espléndido partido y esperar un tiempo, mucho tiempo, demasiado tiempo, hasta el próximo Clásico, confiando —la fe es lo último que se pierde— en que los jugadores del Real Madrid atesoren suficiente autoestima como para guardar esto en la memoria y procurar vengarse deportivamente. El Barça demostró ayer que, pese a su lamentable estado financiero e institucional, y gracias en gran parte a la permisividad de los estamentos con sus desmanes, pero también debido a un innegable crecimiento deportivo, tiene un futuro más que interesante con esta plantilla y este entrenador. Esperemos que ese futuro halagüeño, de concretarse, solo lo haga a largo plazo, y que el Madrid sea capaz ahora de enderezar el rumbo lo suficiente como para hacer valer la renta de puntos de la que aún disfruta en su liderato.

Con o sin Ancelotti.

Pasad un buen día.

Arbitró Juan Martínez Munuera del Comité valenciano. En el VAR estuvo Mateu Lahoz.

El trencilla tenía clara la consigna en su libreta: la primera amarilla al Madrid. Y así fue, as usual en la Liga española. En el 10' la naranja roja de Auba se fuel al limbo. Una entrada con la planta a la espinilla de Kroos muy peligrosa. El alemán fue el que no se libró por una falta normal con la rodilla a Busquets en el 22'. Tres minutos después, se añadió a él de Jong por llegar tarde ante Kroos. La tercera antes del descanso fue para Busquets por agarrar a Militao.

El segundo tiempo comenzó con el cuarto gol blaugrana que tuvo que ser corregido por el VAR ya que no había offside ni de Ferran ni de Auba. La lista de amonestados aumentó considerablemente. En el 62' Modric por pisar a Dembelé, en el 74' Alba por pegar por detrás a Vinicius, en el 81' una a Camavinga exagerada ya que llega antes al cuero que Busquets, y en el 87', en un lapso de pocos segundos, Lucas por entrada abajo a Gavi y Nico por una patada al tobillo de Camavinga.

Martínez Munuera, REGULAR.

 

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Courtois (7)

Hizo lo que pudo. Vendido. Evitó una goleada aún más histórica.

Carvajal (0)

Desbordado en defensa y un peligro en ataque… para su equipo. Sustituido al descanso.

Alaba (3)

Retratado en los goles. Descolocado siempre.

Militao (4)

Superado por el vendaval. Al menos lució algo de pundonor.

Nacho (1)

Hoy, un amigo. Sustituido.

Casemiro (3)

Jugó de stopper, de mediocentro y de central. Y en todas las posiciones lo hizo mal.

Kroos (1)

Vio pasar la pelota de lado a lado.

Modric (1)

Fuera del partido.

Valverde (3)

No encontró su sitio, cortesía de Carletto.

Vinicius (3)

Pudo meter al Madrid en el partido, pero se tiró vilmente en el área. Mal.

Rodrygo (3)

Apagado y superado.

Camavinga (4)

Poco que achacarle, pero poco que destacar.

Mariano (1)

Na de na.

Lucas Vázquez (2)

Entró para tapar el boquete de Carvajal. Poco.

Asensio (1)

No son partidos estos para que Marco tire del carro.

Ancelotti (0)

Catastrófico planteamiento táctico. La reacción, de hecatombe ¿Debe seguir Carlo en el banquillo la próxima temporada?

 

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120 años de gloria rezaba la pancarta de la Grada Fans del Santiago Bernabéu para recibir a un Real Madrid negro cual Imperio Intergaláctico. En frente, un Barcelona, una Xavineta a 15 puntos de la cima de la Liga, pero con el firme propósito de chafar la fiesta de cumpleaños blanca. Bajo los ecos del Centenariazo, qué poco le gustaban a Mourinho los fastos antes de un partido de tanta enjundia, una cuestión de honor que afirmaba Jorge Valdano en los instantes previos.

120 años cumplía el Real Madrid y 120 años después también Carletto introdujo una innovación táctica. Ante la ausencia por lesión del Gran Karim, Ancelotti decidió resolver al problema sustituyendo a Benzema… por nadie. Apostó por un 4-4-2 con Vinicius y Rodrygo en punta y El Pajarito Valverde como dinamo de la medular. Sobre el papel, parecía que este once proporcionaría más control del juego a los merengues, máxime tras observar que Xavi, fiel al legado de Cruyff, propenso al canguelo en el Bernabéu, recolocó a Ronald Araujo en el lateral para frenar a Vinicius, situó a blandiblú Eric García en el eje de la defensa y prescindió de Gavi en el centro del campo para alegría de las espinillas merengues.

Claro, que el papel lo aguanta todo.

Ante la ausencia por lesión del Gran Karim, Ancelotti decidió resolver al problema sustituyendo a Benzema… por nadie

El Madrid entró furibundo en el partido. Ni 30 segundos tardó Hernández en pedir amarilla para Militao después de propiciar un vuelo sin motor de Ferran, Rodrygo avisó con un disparo al lateral de la red, y Vinicius, tras recibir un fenomenal pase de Militao la espalda de Araujo, mareó al charrúa y descargó atrás para el latigazo de Fede, al que respondió Ter Stegen como solía; con una mano excepcional abajo.

Sorprendentemente, fue un espejismo; clásico fenómeno del desierto, de juego, al que se precipitaba irremisiblemente el Real Madrid: el Yermo Páramo de Juan Rulfo.

Pronto respondió el Barcelona con una penetración de Ferran que sirvió todo un pase de la muerte para Aubameyang en el corazón del área. El gabonés debió recordar a su abuelo abulense madridista y disparó al muñeco con todo a favor. Courtois Superstar desvió después el intento venenoso de rosca de Dembelé tras recoger el rechace.

Real Madrid Barcelona 0-4

A partir de entonces el Barcelona volcó el campo. El plan de Carletto no funcionaba en absoluto, en tanto que dos señores mayores como Kroos y Modric eran quienes se lanzaban a una presión descoordinada como quien pide educadamente la vez en una la cola navideña del Primark. Ferran disparó muy cerca del palo y Casemiro rebañó un disparo de Auba tras recibir un pase Laudrupiano de Pedri.

Se veía venir. Y vino.

Al filo de la media hora Dembelé superó a Nacho y centró para el testarazo franco de Aubameyang que, esta vez sí, se acordó del club que le paga (que sepamos, claro) y adelantó con justicia al Barcelona.

El Madrid perseguía sombras. Y la vanguardia, la medular y el eje de la defensa blanca era un completo solar. A los 34 minutos pudo marcar el Barcelona el segundo, apenas un minuto antes de que un contraataque blanco conducido por Valverde tras saque de esquina culé dejara a Vinicius mano a mano con Ter Stegen. Esta vez, nuestro joven carioca se atolondró como en los viejos tiempos y acabó optando por el piscinazo de su admirado Neymar.

Se veía venir. Y vino

Piqué paternal agarró a Vini del hombro para leerle la cartilla. Lo más doloroso para el hincha merengue es que Piqué Bernabéu tenía razón esta vez.

El Madrid hacía aguas, era el Filomena y el volcán canario en uno, una catástrofe tras otra.

Militao gritaba desesperado al cielo justo antes de perder la marca en un córner y observar como Araujo remataba a gol el segundo en ese mismo saque de esquina.

0-2, sensaciones nefastas y Carletto agitando el árbol de Navidad en los vestuarios hasta el punto de introducir a Mariano y Camavinga y disponer una temeraria línea de tres para intentar una remontada que no pudo comenzar peor. Del arbolito se cayeron todas las bolas, una detrás de otra.

A los 20 segundos de la reanudación Ferran se quedó solo ante Courtois y la envió fuera. Después, otros 20 segundos más tarde, Ferran se volvió a quedar solo, taconazo de Auba mediante, tamaño era el dislate, y esta vez la clavó en la escuadra.

0-3 e iba a ser peor.

Real Madrid Barcelona 0-4

A los 53’ un pase largo de Pique dejó a Auba solo no, solísimo, con el linier agitando la bandera por fuera de juego, la defensa blanca manita arriba protestando no sé qué y el árbitro dejando jugar. El VAR nos confirmó el 0-4 por carajotes.

Bochorno en el Bernabéu.

Como dijo Valdano, a más de media hora para el final y cuatro goles de desventaja; nos situábamos en la barrera del caos. Puede ser un resultado histórico decía el narrador, pero ya lo era. El Barcelona cuando huele sangre, máxime nuestra blanca sangre, no tiene piedad. Deberían tomar nota nuestros jugadores cuando las tornas se invierten y tendemos, siempre, a la misericordia.

Qué duro es ser cronista en estas circunstancias, amigos galernautas. El cuerpo le pide a uno echarse un cubata en la terraza, pero hay que seguir que uno es profesional.

Nos pudo caer alguno más. Menos mal. Pocas veces un madridista pide la hora a los 54 minutos

Qué desastre, pero desastre de autor: Ancelotti.

 

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Buenos días, amigos. Real Madrid y Barcelona se enfrentan a las 21 horas en el estadio Santiago Bernabéu. Hoy es día de clásico y ayer, día del clásico bocazas: Luis García Plaza. Si no sabéis quién es, se trata del actual entrenador del Mallorca. Un exfutbolista del Atlético de Madrid “B” (el mismo equipo donde militan jugadores caníbales que se dedican a morder la cabeza a Vinícius) y del Benidorm. Su mayor gesta deportiva fue el ascenso a Segunda División B con el equipo alicantino, no sabemos si celebraría tamaña hazaña en la playa de Levante o en la de Poniente. Pues bien, este sujeto, quizá llevado por el odio africano que debe recorrer sus venas, ayer acusó en Marca a los jugadores del Madrid de encender la situación contra Maffeo. Maffeo, sí, ese defensa del Mallorca que no le voló la rodilla a Vinícius de puro milagro.

Tuit Luis García 1

Entendemos el resentimiento innato que a menudo habita el alma de un canterano del Atleti, es un clásico. Más de un siglo observando cómo tu vecino realiza mejor su trabajo y por tanto obtiene más y mejores frutos es frustrante. Pero la solución pasa por mejorar uno mismo, no por vilipendiar al rival.

Tuit Luis García 2

Sr. García Plaza, ruego que nos diga nombre y apellidos de los futbolistas del Real Madrid que han encendido la situación y especifique qué han hecho para merecer esa acusación. Nadie del equipo blanco ha llamado carnicero ni asesino a Maffeo. Nadie. El digno gremio de los carniceros tampoco merecería afrenta de tal calibre, por otra parte. Ahora bien, si usted nos cuenta que un señor, pongamos de Benidorm, se lo ha llamado en la soledad de su casa gritándoselo al televisor, pues tal vez, pero se trata de un hecho irrelevante para la causa, con total seguridad algún aficionado mallorquinista proferiría barbaridades en sentido contrario. Es probable que alguien también haya llamado asesinos al grupo ultra del equipo en el que usted se formó después de que estos lleven a sus espaldas dos muertes con la absoluta pasividad del club; ¿también esto enciende la situación contra el Frente Atlético? Es execrable culpabilizar a la víctima y exonerar al agresor, Sr. García Plaza, y mentir con tal propósito, más.

Una vez despachado al clásico bocazas, continuamos con el clásico futbolístico.

Portada Marca

La portada de Marca es igual de ilusionante de cara al clásico que la germinación de las semillas del brócoli. Los de Gallardo han optado por reproducir en su primera plana el Wordle, un juego de palabras similar a un programa de televisión presentado por Ramoncín en los años noventa del siglo pasado (ver Lingo). No confundir con Berlingo, que es una furgoneta y tiene la misma relación con el clásico que la portada de Marca.

Marca cataloga como crucial al clásico. Ejem. Con un Barça a 15 puntos del Madrid y con un Madrid líder a 10 puntos del segundo, el clásico es tan crucial para ambos equipos como aquel partido en el que el Benidorm de Luis García Plaza ascendió a Segunda B.

Portada As

As, empero, sí acierta con el titular: “Cuestión de honor”. Es lo que se juegan ambos equipos, porque suceda lo que suceda no será crucial para ninguno de los dos. El diseño, sin embargo, parece el de un poster psicodélico —solo contemplable con gafas de sol polarizadas, de las que polan, como decía Gila—, esos que puedes adquirir en la tienda casi 24 horas de debajo de tu casa, la regentada por un chino muy amable que lo mismo te despacha una barra de pan que te cambia la batería del móvil o te vende fusibles piratas para un KIA Carnival 2.5 V6 LS 5p de 1999.

Hacemos un paréntesis en el tema futbolístico para felicitar a Mariano García, campeón del mundo de 800 metros lisos. Gesta reflejada por todas las portadas excepto por Sport.

Portada Sport

Sport llama a cambiar la historia, e intentar reescribir la historia es justamente lo que lleva haciendo desde tiempo inmemorial el nacionalismo catalán, cuyo escaparate más importante es el Barça, sin tener en cuenta que ni todos los culés están de acuerdo con esta tropelía política y social ni todos los aficionados catalanes son del Barça; el Madrid es el segundo equipo más seguido en Cataluña y sin embargo esta pluralidad es detestada institucionalmente, como bien nos contó ayer Nacho Martín Blanco en la entrevista que le realizó Jesús Bengoechea.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo habla de un clásico para crecer, pero nosotros pensamos que para crecer lo mejor es una alimentación sana, que junto con el ejercicio físico moderado ayuda a mantener saludables cuerpo y mente, condiciones de vital importancia para no ser un bocazas. Si aún no lo hacéis, podéis comenzar hoy: unas verduras de primero y una carne a la plancha de segundo es una buena opción, pero acudid a vuestro carnicero de confianza, no al que menta Luis García Plaza.

Pasad un buen día y ¡hala Madrid!

A partir de las nueve de esta noche, hay en juego para el Real Madrid más de lo que a primera vista pueda pensarse. La diferencia en la tabla es abismal con respecto al Barça, pero una eventual victoria culé desataría la infatigable propaganda en la era de la posverdad, y la victoria de los de Xavi sería vendida con tal profusión de oropeles que equivaldría a una Champions más para el Barça y una menos para el Madrid.

¿Una estupidez? Absoluta, pero quien domina el relato es capaz de contaminar de tal modo el imaginario colectivo que los resultados deportivos comienzan a dejar de ser variables objetivas para arrastrar a todos en la corriente y terminar, de hecho, por dictaminar a su antojo el “verdadero” valor de cada victoria, de cada derrota y de cada título. Es un Clásico esencial para no dejar resquicio a la dominante narrativa proculé, y para no dejarlo solo resta ganar, y hasta si se me apura hacerlo con contundencia.

Benzema y Modric

No será fácil. La lesión de Benzema trastoca cualquier plan, a pesar de que Carletto se muestre optimista en la adversidad. Karim es el futbolista más importante de la plantilla junto a Modric, y solo hay que acudir a la historia reciente, en esta misma Liga, para constatar el impacto de su baja. El Barça, sin embargo, llega al completo, con su colección de prometedores canteranos artificialmente elevados al altar mediático y su pléyade de eficientes fichajes de invierno, sólidamente contratados sobre un palmario fraude de ley. A nadie llama la atención que un club con un margen salarial de -144 millones pueda fichar lo que estime oportuno (en este caso los notables Ferran, Aubameyang y Traoré), y si el relato puede silenciar este escándalo no veo por qué no puede convertir una derrota honrosa en una victoria, un empate en una hazaña que pinta sin duda el futuro de blaugrana y una victoria culé en un cantar de gesta que traerá de vuelta a Di Stéfano al Camp Nou, tras el pérfido hurto perpetrado por D. Santiago.

La diferencia en la tabla es abismal con respecto al Barça, pero una eventual victoria culé desataría la infatigable propaganda en la era de la posverdad, sería vendida con tal profusión de oropeles que equivaldría a una Champions más para el Barça y una menos para el Madrid

La ausencia de Benzema es una tragedia que habrá que paliar y se paliará. La trascendencia de la cita puede hacer que delanteros que languidecen instagramícamente sobre un sofá de aire y billetes se conviertan de pronto en futbolistas, y de los buenos. Cosas más raras se han visto. La opción de Asensio sustituyendo al francés suena a mal partido del balear con golazo ganador, también del balear, desde fuera del área, y chico, ¿dónde hay que firmar?

De todos modos, yo a Karim lo sustituiría con alguna de las siguientes dos excentricidades.

La primera consiste en confiar en Gareth Bale. Ya fue el sustituto de nuestra estrella en Villarreal y lo hizo muy bien, aunque no pudiera marcar. Somos muchos los que soñamos con un último ba(i)le que permita al galés dejar el club sintiéndose a la altura de lo que ha sido en la historia de la entidad. Estoy convencido de que, de todas las opciones que se le presentan a Carletto para suplir a Benzema, la opción Bale es la que más preocuparía a Xavi. No cuento con ello. Ancelotti lleva (demasiado) a gala la etiqueta de pacificador, y nada más políticamente incorrecto que volver a alinear a Gareth en el Bernabéu, donde hace siglos que no juega y donde el piperío ya afilaría las garras para arañar la piedra de la grada, acrecentando con ese sonido chirriante el pavor que de por sí causan los abucheos. ¿Incluso contra el Barça abuchearía la grada a un jugador propio? Tratándose de Bale todo es posible, y ello por una mezcla de errores propios del de Cardiff y de (oh) efectos comprobables del relato.

Bale

Hay otra opción más loca: alinear a Valverde, lo que causaría aprovechable confusión en las filas culés. Xavi interpretaría que el Madrid ha cambiado a un 4-4-2, pero en realidad yo apostaría por Valverde como falso nueve. Ya ganó Mou a Guardiola alineando a Pepe de una cosa parecida en la gloriosa final de Copa de 2011. Hay excentricidades de pizarra que funcionan en los Clásicos (sí, ya sé que otras, como aquel Ramos de mediocentro del propio Ancelotti, fracasaron estrepitosamente), pero poner al Pájaro de nueve, ahogando junto a Vini y Rodrygo, desde adelante del todo, la salida del balón culé, puede ser un arma de destrucción masiva. Por detrás de los tres, Casemiro-Kroos-Modric demostrando al planeta que tres Space Cowboys como ellos aún pueden dar sopas con ondas a la brigada del hype juvenil.

Desactivemos la narrativa. Hagamos sangre (metafórica). Cuando Plácido canta “Que sepa el Universo cómo juega el Madrid”, incluya una cláusula implícita de desbaratamiento de relatos.

Hala Madrid.

 

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No tenía nada claro cómo titular este artículo por lo que quería contar en él, una recopilación de la cacería continua a la que es sometido el brasileño. Por los rivales en forma de agresiones, por el público vía insultos (muchos de ellos racistas), pero también por los periodistas, que lejos de defenderlo se han dedicado a criticar su manera de comportarse sobre un terreno de juego. Me planteé titularlo con un nombre de virus, porque este virus maligno de las agresiones y el racismo se extienden como una plaga, algo así como La difusión del Covid (Cacería Obscena sobre Vini con Inquina y Determinación), o La expansión del HIV (Hostión Infame a Vinicius), incluso hacer referencias a su condición de MVP (Mal Vinicius al Provocar), pero finalmente me he decantado por la esencia de lo que quería contar: la UVI, la Ultra Violencia Impune.

La ultraviolencia fue descrita por Anthony Burgess en su célebre novela La Naranja Mecánica, en la que un grupo de drugos (amigos) se dedicaba a repartir agresiones por la ciudad con el convencimiento de que nadie iba a detenerlos. El tratamiento de choque para frenar la ultraviolencia, inmortalizado por Stanley Kubrick en la versión cinematográfica, es el mismo que yo aplicaría a los defensas, espectadores y periodistas que se emplean con saña sobre el joven brasileño: les forzaría a que mantuvieran sus ojos bien abiertos con pinzas y que observaran durante horas las imágenes de las agresiones y sus comentarios. En bucle, una tras otra, para que vieran el compendio de atrocidades a que le someten cada semana y a ver si después mantenían su postura al respecto.

La-naranja-mecánica

El pasado lunes vivimos el último episodio de la caza a Vini, cuando el defensor del Mallorca, Pablo Maffeo, le entró con una fuerza desproporcionada y los tacos a la altura de la rodilla. Hubo contacto, pero por suerte no alcanzó de lleno a Vinicius, lo que podría haber acarreado consecuencias muy desgraciadas para el futbolista. Lejos de sancionar al defensa con tarjeta roja, el árbitro del encuentro, el infame Sánchez Martínez, no pitó ni falta y sacó una tarjeta amarilla a Vinicius por sus protestas. Una aberración que sería imposible de ver en cualquier otra liga del mundo, mas, no contento con su actuación, el trencilla continuó su particular show: “A que te expulso”, amenazó. Y como complemento, los jugadores mallorquinistas rodearon al brasileño para zarandearlo, insultarlo y provocar su reacción, mientras un coro de espectadores profería insultos racistas. Es todo tan desagradable que te dan ganas de mandar esta competición a esparragar. Dejo las capturas de Rafa RNMJ:

Vinícius Mallorca Vinícius Mallorca Vinícius Mallorca Vinícius Mallorca

Por desgracia, no nos resultó extraña esta violencia inusitada, ni la reacción del colegiado, ni mucho menos la del público, pero tampoco la de los periodistas, que deberían velar por la calidad del espectáculo. Recomiendo el episodio 2261 de El Radio, de Richard Dees, cuyo título Patadas y contexto ya avisa sobre los bochornosos audios que se van a exhibir. La conclusión que saca alguien que no esté viendo el partido es que Vinícius es un provocador.

Esta misma semana, el Marca ha publicado un artículo en el que dice que Fekir y Vinícius son “los que más faltas provocan en LaLiga Santander”. El lenguaje nunca es casual y Vinícius no es el que más faltas recibe, no es el sujeto pasivo de las hostialidades, sino el sujeto activo que las provoca. O que las fuerza, o que —como dice Manolo Lama en los vergonzosos audios — “busca el conflicto”.

Fekir-Vinicius

Hace dos semanas, Vinícius fue golpeado en el rostro por el jugador del Rayo Vallecano Ivan Balliu. No hubo ni amarilla, ni tan siquiera falta.

Balliu Vinícius

En el partido de cuartos de Copa del Rey frente al Athletic de Bilbao, cada vez que Vinícius recibía una tarascada de Dani García, Óscar De Marcos o Yeray, se acercaba otro bilbaíno a piarle al oído cuando estaba en el suelo, de una manera cobarde y, esta vez sí, provocadora. Esta actitud es premeditada, organizada por los entrenadores y hasta coreografiada con un orden que ni en la mejor de las compañías de danza.

Athletic-Vini

Durante el partido contra el Villarreal, Vinícius recibió dos agresiones en la misma jeta del colegiado (valga la redundancia), una de Albiol y otra de Parejo. Sánchez Martínez, de nuevo Sánchez Martínez, advirtió de una manera incomprensible a Albiol: “te la has jugado mucho”. Entre líneas puedo interpretar “no le has arrancado la cabeza, que me habría obligado a señalar penalti y expulsión, pero no lo hagas más, majete”. Ni Parejo ni Albiol recibieron amarilla alguna.

En aquel partido pude presenciar otra de las consignas que los entrenadores han dado a sus defensas: cada vez que Vini tire una pared, hay que frenarlo en la arrancada. No hubo pared (o intento) en la que Vini no fuera frenado por Foyth con ambas manos, con empujones contra la valla publicitaria o con patadas, y la falta no se señaló la mayoría de las veces, seguramente por otra regla no escrita que dice que como no llevaba balón se le puede atizar. Y no solo eso, sino que cada vez que el brasileño acababa en el suelo podía escucharse el rugido del público, dicho sea “rugido” como eufemismo de los insultos que proferían buena parte de los espectadores.

Albiol-Vinicius

Vinícius es una bendición para el fútbol moderno, para este juego algo monolítico en el que han desaparecido los extremos puros y en ocasiones los arietes, un fútbol en el que ya saben tocarla todos los jugadores, incluidos los tradicionales centrales toscos o los porteros, que antes sufrían con el balón en los pies. Tocar hasta la extenuación, controlar la posesión para evitar el ataque rival o practicar eso que se llama “defender con el balón”. Vinícius ha venido para romper todo eso, para trazar la vertical en un juego cada día más horizontal. No entiende de pausas, de contemporizar, reservar o ser cauto en el esfuerzo, Vini va a todo, asume riesgos, afronta, encara y se la juega. Por eso falla más que los demás, pero también por ello resulta más peligroso. Y por la misma razón es el objetivo de los rivales.

Recibe mucho, pero lo que cabrea es que todas las patadas y agresiones queden sin sanción. Bofetazo de Alves en la cara: nada.

Dani-Alves-Vinicius

Tortazo de Busquets en la misma cara del colegiado Munuera Montero: sigan, por favor, no me molesten con estas cosas.

Busquets-Vinicius

La colección de tortazos es enorme, pero no es inferior a la de las patadas criminales. Algunos jugadores como Monchu, del Granada, hicieron “doblete” en un mismo partido. Primero atizó a Vini en el cuello (observen el gesto de rabia, cómo se muerde la lengua):

Monchu-Granada

Luego le provocó, insultó y persiguió durante un minuto, y a la siguiente jugada con balón de por medio, leñazo.

Monchu-Granada

Al contrario de lo habitual, esta vez sí hubo tarjeta roja, pero entonces se activó otro mecanismo: el de negar que la entrada fuera merecedora de tal sanción. Para algunos periodistas aquello fue una expulsión “rigurosa”:

El-Mundo-Granada

O este Jamie Easton, de LaLiga TV, que se supone que debería promocionar la competición y lo hacía poniendo en la misma balanza un error a favor del Barça con un acierto con el Madrid:

Jamie-Easton

Son totalmente previsibles, tanto que aquí un servidor había dejado escrito nada más ver la colección de lindezas del tal Monchu (por cierto, antiguo capitán del Barça B):

Jamie-Easton2

Si todo esto es “riguroso”, yo ya no entiendo nada de fútbol. La prensa tiene mucho que ver en este asunto. Por ejemplo, como denunció esta misma semana Juan Carlos Rivero en Estudio Estadio, cuando LaLiga no incluyó (escondió, ocultó, escaqueó) las imágenes de la entrada de Maffeo en los resúmenes que van a las televisiones. O cuando se ocultaron las imágenes de los insultos racistas a Vinícius en el Camp Nou y las convirtieron en una respuesta “normal” del público a las provocaciones del brasileño. Una manipulación tendenciosa de El Día Después que pudimos ver gracias al impagable trabajo (de nuevo) de Rafa RNMJ. Como dice Richard Dees, parece que “hay negros de primera y negros de segunda”, y estos últimos son del Madrid y no merecen el mismo respeto.

Para el partido de esta noche contra el Barça, el “muy madridista” diario Marca vomitó ayer un artículo en el que se daba a entender que no era para tanto, que antes se pegaba más a los jugadores y que “Vini a la mínima va al suelo y eso no ayuda”. Palabra de Iturralde González. “Hay veces que intenta engañar al árbitro”, añade Clemente. Y remata ese tipo llamado Pável Fernández, árbitro que ha saltado a la fama recientemente por sus intervenciones siempre contrarias al Real Madrid: “si un jugador normalmente exagera sus caídas… esos prejuicios nos pueden llevar al error, como fue el caso”. Se refería a la jugada entre Maffeo y Vini, luego vemos que de nuevo la culpa es de Vinícius por fingir, exagerar y engañar.

Iturralde Clemente Pavel

Habrá quien piense que esta persecución a Vinícius es reciente o debida a su explosión como futbolista en esta temporada, pero ya antes se criticaba el precio que había pagado el Real Madrid por él siendo menor de edad, su acierto ante la puerta contraria, la falta de entendimiento con Benzema o los balones que perdía. Nadie pidió nunca protección o un trato especial para él, como sí se hizo con Messi, nadie mostró comprensión con sus fallos porque era un chaval de18 o 19 años. Nada, se le exigían cifras de crack mientras se ridiculizaban sus fallos.

Los ataques han sido habituales desde que comenzara su andadura por España en los campos de la Segunda División B. As y Marca contribuyeron al “cariño” que se le profesaba en los campos de España con campañas acerca del coste de su fichaje, o sobre si desvirtuaba la competición:

As-VInicius-Segunda-BMarca-Vinicius-Segunda-B

A nadie debía extrañar entonces que los talluditos jugadores de la Segunda B se dedicaran a atizar de modo inmisericorde a ese chavalín que había costado más que el presupuesto de todo el club. Una de las agresiones más famosas que sufrió fue la de Tachi, capitán del Atlético de Madrid B, que no solo le pegó una soberbia patada, sino que se montó sobre el brasileño para rematar su acción con un bocado en la cabeza delante del mismo árbitro. La jugada se zanjó con tarjeta amarilla para Tachi… y para Vinícius.

Tachi-Vinicius

Por suerte para los que somos madridistas, Vinícius es tan bueno y tiene tanta personalidad que está por encima de las agresiones, de los insultos, de la permisividad arbitral y del desprecio de los juntaletras. De la Ultraviolencia Impune. Dejo un último ejemplo, su partido contra el filial del Celta en la Segunda B. Allí recibió todo tipo de patadas de los rivales e insultos del público. Pero respondió con un soberbio golazo.

Ah, sí, se me olvidaba. Ese día Vinícius acabó expulsado, manda carallo.

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Este domingo hay Clásico, pero todo apunta a que será un ‘partido del siglo’ de los más atípico. Para empezar, y es lo más importante, el Madrid lo afronta con una diferencia de puntos en la tabla clasificatoria realmente sideral, impropia de un club del tamaño del FC Barcelona.

Una distancia que no es más amplia aún por el hecho casi comprobado empíricamente de que jornada tras jornada, desde que Xavi Hernández tomó las riendas del banquillo azulgrana, las decisiones arbitrales están siendo ‘muy amables’, por decirlo de alguna manera, con todo lo que signifique que el Barça esté en la próxima edición de la Champions League y, si somos un poco más afilados, de la Supercopa de España en Arabia Saudí, donde la presencia de Madrid y Barcelona se antoja imprescindible para mantener el caché de la competición.

Desde que Xavi tomó las riendas del banquillo azulgrana, las decisiones arbitrales están siendo ‘muy amables’ con todo lo que signifique que el Barça esté en la próxima edición de la Champions y de la Supercopa de España en Arabia Saudí

Sin embargo, el Barcelona desembarca en el Bernabéu bajo los augurios del ‘temido y terrible’ Efecto Xavi Hernández, un tornado que a pesar de los siempre bien dispuestos altavoces mediáticos se resume en apenas tres líneas y media: eliminados de la Champions League, la Supercopa, la Copa del Rey y sin haber reducido un solo punto en la clasificación al Real Madrid desde que cogió las riendas del equipo. Eso sí, el Barça ha logrado el milagro de los panes y los peces y que la Europa League parezca ahora la Super Bowl americana, y quizá me quede hasta corto.

Xavi Hernández Europa League

Aun así, el conjunto azulgrana ha mejorado sus prestaciones futbolísticas. Parece otro y así nos lo venden de forma constante. La llegada de jugadores como Ferran Torres, Aubameyang o Adama Traoré también ha ayudado, aunque nadie se explique cómo han podido ficharlos con un límite salarial negativo de 144 millones de euros, según informó el diario As esta misma semana. El Barça es el único equipo de Primera y Segunda que presenta ese saldo negativo. Aún así, ha reforzado el plantel de manera muy notable en este mercado de invierno ante la impávida mirada de los organismos de control del Fair Play Financiero.

La llegada de jugadores como Ferran Torres, Aubameyang o Adama Traoré también ha ayudado, aunque nadie se explique cómo han podido ficharlos con un límite salarial negativo de 144 millones de euros

El Clásico es también atípico porque se juega bajo los efluvios de otro ‘efecto’ mucho más demoledor que el ‘Efecto Xavi’: el ‘Efecto Hernández Hernández’.

El ya famoso colegiado es el símbolo de una temporada en la que el viento a favor del Barcelona desde el estamento arbitral se ha convertido ya en una tempestad imposible de disimular. Jornada tras jornada, al Barça le han apuntalado con vigas de acero para que el club no se descuelgue más de lo que estaba cuando llegó Xavi al banquillo. Las decisiones controvertidas que han dado puntos este año a los ‘Xavi Boys’ son ya legión. La última en Elche, con el gran Hernández Hernández a los mandos, le dio tres puntos de oro al equipo para poder seguir vendiendo que pueden pelear por la Liga. Por el campeonato seguro que no, pero por estar en la Champions y la segunda plaza, que da acceso al oro de Arabia Saudí y de la UEFA, sin duda alguna.

Por último, el Clásico es también atípico porque el Real Madrid jugará de negro y el Barcelona de amarillo. Sí, han leído bien: el Madrid de negro y el Barça de amarillo. Que el conjunto culé juegue de amarillo es completamente indiferente. Juega fuera de casa y muchas veces relega su histórica equipación azulgrana por el amarillo chillón. Si quiere pisar su historia, es su problema, pero que el Madrid juegue en el Bernabéu con camiseta, pantalón y medias negras es, cuando menos, improcedente.

Camiseta negra Real Madrid

Ya sé que el marketing manda, pero a mí y seguro que a muchos socios del Real Madrid no nos gusta. El uniforme del Madrid es el blanco y más en el Bernabéu y ante el FC Barcelona en un partido clave para sentenciar la Liga.

Con todo y con eso, que el color negro de las camisetas que lucirán los de Ancelotti este domingo no nos impidan ver el bosque: hay que ganar este partido a pesar del terrible ‘Efecto Xavi Hernández’ y el aterrador —y éste sí que asusta de verdad— ‘Efecto Hernández Hernández’. Ese es el meollo de la cuestión.

 

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